… Cuando nuestra mente inquieta nos cansa y se transforma en un obstáculo parlanchín en vez de ser una amiga sabia, es tiempo de cambiar sus (nuestros) hábitos. La tarea no es fácil, pero es factible y reconfortante. Se trata de domesticar esa corriente de pensamientos y emociones junto a las voces imparables que muchas veces tienen vida propia en nuestra cabeza y nos boicotean o distraen, de manera de transformarlas en una energía más calmada y presente en el aquí y ahora….
En un año de fuertes cambios e incertidumbre, donde nuestra ansiedad, miedos y caos interno pueden incrementarse, se hace necesario, entonces, tener herramientas para calmarse, aterrizar y poder ver nuestra realidad con ojos más sabios. Una de éstas es la meditación, disciplina ancestral a veces mal entendida o vista como un alejamiento del mundo cotidiano y como algo “especial”… Pero meditar es un acto simple y profundo a la vez, que puede convertirse en un hábito diario que nos mantenga aún más conectados con quiénes somos, cómo y dónde estamos, y que alivie el manejo tanto de nuestras emociones y pensamientos, como de las actividades cotidianas que a veces se convierten en todo un desafío. Además, meditar -lo he comprobado conmigo misma- te da, entre otras cosas, una capacidad distinta de sentir y observar, que permite gozar más la vida que tienes, sea como ésta sea.
El sábado 8 de junio desde las 10 de la mañana y hasta las 6 de la tarde dictaré nuevamente un Taller para aprender a Meditar, donde haremos un viaje por los hábitos pegados de nuestra mente -y ego- para soltarlos, aprenderemos al menos tres técnicas de meditación (hay distintos métodos y personalidades, donde a cada uno puede resultarle más fácil una determinada técnica), nos “amigaremos” con el impopular – y hasta temido- señor Silencio, conectaremos con nuestros guías y maestros para que nos acompañen más aún, practicaremos y quedaremos listos para comenzar a realizar esta disciplina espiritual en el día a día, en la rutina de cada uno, pues uno de los mayores desafíos evolutivos es crecer en el mundo, no lejos de él.
Acá van los datos y lo que hay que traer:
Sábado 8 de junio 2013, de 10 a 18 hrs, en Providencia
TALLER PARA APRENDER A MEDITAR:
RESPIRA, CALMA TU MENTE, Y DISFRUTA MÁS LA VIDA
CUÁNDO:Sábado 8 de junio, desde las 10:00 hasta las 18:00 hrs, con pausa de una hora y media para almorzar (hay lugares cerca para comprar o servir y también se puede traer algo para comer en la sala). Por favor, llegar 15 min antes de las 10:00 para la inscripción y empezar puntuales.
DÓNDE: Salón de eventos de CARLOS ANTÚNEZ 1960, entre Marchant Pereira y Pedro de Valdivia. Metro Pedro de Valdivia. Providencia.
CUÁNTO:$ 40 mil. Se puede transferir antes o pagar el mismo día, también se acepta cheque para fin de mes si alguien lo necesita. Para la transferencia puedes pedir los datos a talleresalma@gmail.com
CÓMO: Inscribirse previo envío de correo a: talleresalma@gmail.com, o llamada al cel. 9. 084 20 67. (CUPOS LIMITADOS)
TRAER: Tres cosas: 1. Cojín denso, muy esponjoso no sirve. 2. Manta o poncho (quedarse quieto da frío). 3. Calcetines gruesos o pantuflas (estaremos sin zapatos). Y, si quieres, libreta y lápiz. Venir con ropa cómoda para que el cuerpo esté relajado y feliz.
Y si tienes otras dudas o consultas, puedes dejar un comentario más abajo en el mismo blog.
PD: Este taller se repetirá en Mercedes, Buenos Aires, el sábado 6 de julio
¿Ritual de qué? -me pregunta un chico. De otoño- le respondo con cara de ¿qué te parece y qué más quieres saber? -¿Y qué hacen ahí? -me sigue preguntando.
Entonces le voy explicando un poco de lo explicable, porque ni yo tengo tanta claridad de qué son y cómo definirlos (los rituales), pero sí tengo la certeza del para qué de éstos: son encuentros para conectar con la vibración actual de la Tierra o lo que esté sucediendo con ella, lo cual es tanto más sano que sintonizar con el ritmo de nuestro ego y del sistema que se nos ocurrió crear para vivir en las ciudades; son espacios de conexión con nuestra divinidad interior, son momentos de celebración para liberar lo viejo y abrir lo nuevo; son encuentros para recordar quiénes somos, lograr detenernos, integrar lo vivido y comenzar lo venidero con más consciencia y energía; son viajes colectivos del alma, son círculos de luz…
¿Y hay que ir vestido de alguna manera especial? -continúa mi amigo curioso. Nooop -le digo tajante y le explico que ya no son los tiempos de la forma: de vestirse, sentarse o meditar de tal manera…. Lo más importante es tu intención… Ya con eso estamos -agrego. Estos tiempos abiertos y mágicos que estamos viviendo son para la espontaneidad, la libertad, la creación, el recordar el verdadero sentido de nuestro paso por acá, la conexión directa -y sin escalas- con la Divinidad, donde ya las religiones caen e importan poco porque no necesitamos como humanidad normar el contacto con la espiritualidad que está siempre presente en todo. Por lo mismo, son también tiempos más desconcertantes y alocados, porque el desafío de encontrar nuestro centro es personal y más trabajoso dada la falta de referentes, la cantidad de estímulos externos y de información… Pero es también una tarea más satisfactoria porque encontrar el rumbo, la conexión y el sentido es una labor diaria inacabable y con tremendos regalos…
Parte de esta tarea, en mi caso, es hacer rituales, donde yo misma crezco antes, durante y después, ya que la energía del grupo y del asunto que nos convoca se presenta sincrónicamente y pone a prueba no sólo mi voluntad, también a mi ego; al tiempo que me conecta con mi alma y parte de las misiones que he elegido “recordar-transitar”, mientras mi energía se entretiene, se cansa, se empodera, se estresa, disfruta, resplandece, vive… Sí, porque como siempre lo digo, la vida tiene de todo…
Y obvio que en estos rituales de otoño el desapego anduvo merodeando por mi vida y diciéndome: hasta aquí llegaste con esto y con aquello, suelta porque estas cosas-situaciones se tienen que ir…. O, “bueno, ¿no querías hacer ritual de otoño, tiempo de soltar?, bien, entonces confía en medio de la incertidumbre”…. Así siento la voz sabia de la vida a ratos susurrando cuando he(mos) estado en meses arrebatados y de mucha limpieza, como marzo y abril…
Círculo de Luz en Mercedes: Ritual de Otoño; en Gimnasio Equilibrio
Pero la magia también está tan presente que me emociona y me hace agradecer infinitamente. Y el 6 de abril fue mágico, circular, sanador, conectado, sincronizado, bello… En Mercedes celebramos con mi amiga-hermana Susana Arley, más conocida como Su, nuestro Ritual de Otoño entre gente muy bella que ya me había recibido en febrero para el año serpentino (que vaya que se está moviendo, ¿no?) y varios nuevos participantes que vienen curiosos y entregados a algo que no saben del todo de qué se trata, igual que yo, jaja… Y cuando comenzamos, además de honrar a todos los seres que partieron debido a las crudas tormentas e inundaciones en Buenos Aires, me corresponde presentarme, cosa que siempre me hace gracia porque -ya lo he dicho- no tengo una definición para mí misma y no sé por dónde comenzar… También porque las etiquetas no me agradan y encuentro que nos limitan, encima no le tengo mucho aprecio a los títulos, me dan un poco lo mismo: en esta vida uno de los míos dice “periodista”, pero me queda grande para algunas cosas y chico para tantas otras, y en cambio valoro mucho más la sabiduría que el conocimiento teórico, entonces me da igual si yo o el del lado somos super letrados o aparentemente ignorantes porque acá estamos todos aprendiendo eternamente y somos todos iguales: todos lo pasamos mal en distintos momentos, todos tenemos la capacidad de cambiar, de gozar la vida y de despertar… A mí -volviendo a las clasificaciones- me gustan los oficios, entonces en esta vida -lo digo así porque quién sabe en las otras, aunque tengo información de algunas- también soy escritora -¿o acaso no escribo?-, astróloga, tarotista, ritualera (lo acabo de inventar), comunicadora, aprendiz intuitiva de chamana, bloguera, productora, horoscopera y quizá qué más puede venir…
… El Ritual de Otoño de Mercedes no comenzó la noche del 6 de abril, sino bastante antes ya sólo con gestar la idea a fines de febrero en que comenzamos a mover la energía y también las últimas semanas de marzo cuando muchos colaboran de distintas maneras y conformamos otro círculo aparentemente invisible pero poderoso… Y es una de las cosas que más me emociona de los Rituales: la ayuda, las manos e intención de muchos ofreciendo cosas logísticas o mandando luz desde donde estén, y conectándose con el grupo y su energía aunque no puedan venir. Me conmueve con lagrimita y todo a ratos, cuando veo-siento este círculo moviéndose… Entonces, Carla consigue el lugar que ya había ofrecido Patricia: el gimnasio Equilibrio, y nos lleva a verlo y arreglarlo temprano; Flory se encarga de cobrar; Carolina manda mails ofreciendo ayuda, llega con un rico té de menta y después nos llevará en su auto de regreso a casa cargados de cojines (almohadones) y más; Estefanía me ayuda a contar y a entregar hojitas; Fran se encarga del audio, las fotos y luces; Fer y Mónica llegan con hojas de otoño de sus jardines para el altar; Mabel pone su mesa para la comida y una chica vecina que ni siquiera puede venir cuando nos ve ordenando ofrece también la de ella y a los minutos aparece con su mesa redonda; Armando ofrece su equipo de sonido y manda un mensaje al celular enviándonos luz pues no podrá estar; Silvia desde Santiago me regala una vela naranja para ponerla en el altar de Mercedes; mi querido Fer desde Uruguay manda luz y está desde allá con nosotros; dos amigas que llegan temprano se ponen con nosotras a ordenar los cojines, las cartas de ángeles y más; muchos que estuvieron en el ritual de Santiago -incluidos mis padres- mandan luz, piensan en nosotros y conectan con la energía para estar unidos… Y cada participante llega con su energía y trae cosas para compartir, muchas hechos por ellos mismos… Es muy potente y conmovedor formar este círculo de luz, esta comunidad… Todo un honor y privilegio…
Además, este círculo es espontáneo y libre, como tiene que ser, siento yo… Y así hacemos un viaje en Mercedes para despedir al verano con toda su luminosidad y expansión, de modo que nos permita entrar al frío del otoño con sus tonos ocres y la potente -aunque a ratos dolorosa- experiencia de soltar: control, expectativas, cosas-emociones estancadas, comodidades, fijaciones, lo que ya no sirve, lo que atesoramos… Soltar sin distinción, pues a lo único que podemos aferrarnos es a la luz que tenemos dentro, al alma, al corazón puro, a la divinidad que nos habita poderosa y maravillosamente…
Esa luz es la que se presenta en los rituales con tal poder que algunos que ven y otros que canalizan -como mi amiga Su- nos cuentan que además del Buda, Kwan Yin, Lupita (patrona de América y de este ilustre blog, no podía ser menos) que comandan el altar otoñal, también se presentan los arcángeles Miguel (soy fan del alado azul junto con varios más que vienen al ritual y/o leen este blog, así que obvio que estuvo), Uriel y Zadkiel, además del maestro Jesús; mientras cada uno de los presentes convoca a sus propios guías y maestros, quienes todo el rato nos han acompañado aunque no lo sepamos ni imaginemos… Una mano invisible siempre está ahí para ayudar, empujar, mostrar, guiar, soplar…
El espíritu del Otoño también baja y asciende hasta nosotros, para regalarnos el despojo, la liberación de lo que nos pesa, la capacidad de soltar y confiar… La Tierra generosa nos da este regalo de sincronizarnos con sus ciclos, ritmos y colores, y todo está ahí para quienes quieran tomarlo…
Y entonces la energía se palpa en el aire, el alma colectiva se hace presente y esos instantes me hacen decir sí, sigamos, esto Es; con todo el trabajo que significa y los portales que atravesamos (esta vez volvieron a presentarse, no se puede cantar victoria con el crecimiento personal, siempre hay una vuelta más y algo que te pone a prueba)… Por eso cuando miro el círculo de luz de Santiago y ahora en Mercedes me conmueve y les decía anoche que al mirar a los más de 120 que estuvimos en Santiago algo en mí tenía risa de decir: a mí se me ocurre hacer rituales, pero a ustedes se les ocurre seguirme, y me río sola; pero cuando digo seguirme, no me refiero a mí, pues -enhorabuena- ya no son los tiempos para seguir a nadie, para estar en dependencias de supuestos maestros, gurúes y etc., de turno, además ni yo me siento en eso ni quiero serlo; ahora son los tiempos de encontrar por nosotros mismos nuestras verdades; me refiero a seguirme en la idea de reunirnos y juntar nuestra energía en un ritual lleno de símbolos visibles e invisibles, a tomarnos el tiempo y el espacio en algo que a veces nos suena que puede ser bueno pero no lo sabemos del todo… Y sin embargo sucede, “funciona”, es, nos une y nos conecta… Vaya!
Este viaje-ritual que pasa por meditación, música, baile, introspección, compartir, reflexión y agradecimiento, eleva nuestra energía y tiene unos luminosos silencios de gran poder donde el alma colectiva puede palparse con bella emoción; termina en un gran abrazo circular formado casi por 50 seres (más nuestros respectivos guías que se quedan hasta el final, porque trabajan 24 horas) que nos da conexión de vida pura junto a la luz de las velas, la fuerza de los cristales y la despedida de las hojas de otoño, en sintonía con dos voces sudamericanas que nos regalan un buen lema para este otoño, con profundidad, talento y sentido… GRACIAS otra vez!…. Ya les contaré del portal que volvimos a atravesar en la previa y luego subo las fotos otoñales mercedinas….
Flori se encarga de los sobres y el arroz. Armando trae su mega equipo de música que saca de la habitación de su hijo. Fer acomoda su casa, las jarras para el agua con limón, menta, pepino y naranja. Con Su terminamos pasadas las 2 am de armar todos los detalles, reírnos, bailar, cantar y conversar. Ya está casi todo para el Ritual serpentino…
Al día siguiente, las flores, los llamados, las conversaciones, los detalles; pasa Fer a casa para ir llevando las cosas temprano… Comienza, así, a formarse un bello círculo de luz que da vida al Ritual de la Serpiente de Agua 2013, un encuentro que, sin pensarlo mucho, se me ocurrió proponerle a Su a fines de enero, a lo cual ella saltó con un Sí rotundo y entonces debí acomodar agenda, maleta y detalles ritualísticos, además de cruzar un particular portal para llegar hasta acá (si no se enteró puede leerlo aquí) y, entonces, verme rodeada de gente bella que colabora con mucha entrega y alegría sin siquiera conocerme ni saber qué es un ritual. De hecho, después supe que acá la palabra “Ritual” suena un poco a brujería y que eso puede haber despertado la desconfianza de algunos, pero para mí Ritual es de la tierra, es festejo, es un paso… En fin, estamos todos aprendiendo.
El día está lindo, con mucho calor, obvio, es febrero, pero el atardecer trae un poco de brisa suave y la noche estrellada. Comienzan a llegar curiosos y alegres casi 50 personas a vivir esta noche de cierre y apertura. Mi amiga-hermana Su es quien convoca y en quienes muchos confían dadas su entrega de corazón, sus sanaciones canalizadas y “la esquina de Luz” (la esquina de su casa) que es el espacio donde varios se reúnen a meditar cada miércoles hace un buen rato ya, guiados por ella…
María Julia (o July) se encarga de las fotos. Con ella y su madre Flori (otra amiga-hermana de Su) antes colgamos las banderas tibetanas de oración, ellas arman el altar con nuestra gran festejada: La serpiente, comandada nada menos que por Buda y Kwan Yin; también ellas forman el círculo de faroles y están presentes en cada detalle… Yo con la compu veo la música y también los instrumentos. Luego pido permiso al lugar, al bello y generoso espacio que nos cobija en una noche muy especial… Antes de comenzar, muchos se acercan a saludar sonrientes, de regalo me llega una mermelada casera de mora blanca-frambuesa-zarzamora hecha por Claudia, que me la entrega con cinta y todo, ¡qué lindo… y qué rico!, le digo (ya la probé y pienso cobrar por cada cucharadita que ‘convide’, si es que convido)… Más tarde, en la pausa, también me ofrecen empanada casera de carne riquísima… Ahora ya pienso que tendremos que bailar más en los rituales mercedinos, pues entre las cosas para compartir llegan tartas dulces y saladas que son una delicia y otras preparaciones de autor a las cuales no se puede decir que no…
Bueno, y como siempre lo digo ¿Para qué un ritual?, ¿por qué, con qué afán?… Yo digo que me gusta que nos juntemos -suena paradójico- a parar, a detenernos, sólo así podemos tener más conciencia de lo vivido, de todo lo que aprendiste y puedes agradecer. Paramos para poder integrar todo, no sólo lo que nos gustó del último tiempo, también lo desagradable y lo pendiente, entre tantas cosas. Paramos porque es algo “exótico” en la vida actual. Paramos porque el silencio y la quietud dan conexión y respuestas… Y el 2012 fue muy desafiante, así que bien vale la energía de recapitular. Ahora, esto, que puede sonar aburrido, para mí es un acto de magia, es loco juntarse a detenerse, y es bello. Porque cuando varios respiramos, nos sentamos y paramos a sentir el presente y revisar lo vivido, emerge el alma colectiva y personal con mucha potencia, se siente en el aire, se ve en nuestros rostros, se palpa en nuestro cuerpo… El ego queda un tanto relegado y se eleva la pureza interna que todos tenemos, la semilla de luz, y volvemos a reconocernos y a vivenciar que todos somos uno e iguales… Ya con eso yo estoy feliz. Pero como además me gustan mucho las fiestas, la gente, crear, bailar, organizar, compartir y profundizar, junto con detenernos, damos la bienvenida a lo nuevo, en este caso a la Serpiente de Agua, con conexión, humor, música, conciencia y energía de grupo, porque juntos nos potenciamos. Quien guía esta vez soy yo, pero quienes hacen el ritual somos todos, cada uno aporta muchísimo ya con su sola presencia… Hasta Calita y Ringo, los perros anfitriones, se incorporan al círculo y ponen su cariño e instinto… Y así intencionamos el año, retomamos nuestro poder y miramos de frente lo que viene porque reconocemos que estamos en un punto de inflexión, que estamos en cierre e inicio, momentos claves e inevitables de la vida…
El ritual es también descarga, purificación, inyección de energía, aterrizaje, silencio, escucharse, enfocarse, confiar, aceptar… Y se llena de colores, luces, comida, bebida, compartir, risas, encuentro, aprendizaje…
Y esta vez, el Dragón que se fue y la Serpiente que llegó nos animaron también varias veces a mirar el cielo estrellado y a sentir la naturaleza sabia y generosa… Fueron muchas emociones. Su apenas pudo presentarme y ambas teníamos los ojos vidriosos al comenzar. Fue muy bello y todo un enorme privilegio-honor compartir esta celebración y anclaje con gente nueva, con una energía de mucha humildad, generosidad, conexión, respeto, valentía y entrega… Los hombres, con su energía tomaron el poder y la luz del fuego en medio del círculo recordándonos el valor de lo masculino, dándonos la posibilidad de enaltecer la fuerza guerrera, la conquista de lo masculino y su enorme belleza… Nuestras intenciones y deseos serpentinos ya están activados y la cinta roja en nuestras muñecas nos recuerdan las bendiciones y también esa palabrita que tantas veces preferiríamos no escuchar ni conocer: el De-sa-pe-go…
Sí, porque es uno de los gestos que conoce la serpiente, animal con tan mala fama en algunas culturas, pero venerada y respetada en otras… La serpiente, animal sagrado en varios rincones es capaz de soltar lo que ya no sirve, de desprenderse de lo anterior… Es símbolo ancestral de sabiduría, de despertar espiritual cuando saca a Adán y Eva del Paraíso y los manda a vivir la vida lejos del confort protegido del paraíso, es la kundalini venerada en India y que nos da la energía vital a través de nuestra columna, es medicina, es animal de poder en el chamanismo, es misterio, flexibilidad, seducción, acción impredecible, antigüedad, veneno que sana, encantamiento, tierra… Presente en Egipto, Mesoamérica con su poderosa versión emplumada en Quetzalcoatl, India, China, Europa, África…
Con todo su simbolismo cerramos el ritual, tomando su poder… Le damos la bienvenida a un tiempo mágico e incierto donde lo más importante es cambiar por dentro si queremos pasarlo mejor, si queremos tener una vida con más sonrisas… Es vital cambiar la piel de dentro hacia afuera, nada externo (cosas, relaciones, títulos, cirugías, dinero, etc) nos traerá un cambio importante y profundo en nuestra vida, sólo algo interno elevará nuestra energía hacia lo nuevo y nos hará dar un paso importante… Podemos lograrlo todo, pero si no cambiamos de actitud podemos no disfrutar ni aprovechar nada, y acá -lo siento por algunos- vinimos a crecer y a despertar, no vinimos a este planeta y vida a quedarnos pegados en lo aparente… De eso se trata el 2013, de hacer el trabajo interior, de forma constante y atrevida con nosotros mismos, de dejar la comodidad e ir a la conquista de lo que realmente somos y deseamos lograr, con amor y sin rigidez (la serpiente es flexible)… Nadie hará el trabajo por nosotros…
… La noche, además de estrellada y con la temperatura precisa, termina sonriente, cálida, entre abrazos, más festejos y hasta baile en el pasto a pies descalzos… Porque la Serpiente de Agua nos invita a disfrutar y movernos para mostrarle al mundo nuestra poderosa energía… ¡Feliz Año de la Serpiente de Agua y que nuestro cambio de piel nos lleve a una vida nueva, que eleve nuestra kundalini y magnetice nuestra sabiduría! ¡GRACIAS!
PD: Y si usted quiere, acá puede ver más fotos de la celebración, click: Fotos Ritual.
Mmm, la cosa empezó el martes 23 de enero. No, en realidad empezó antes, a fines de noviembre 2012, cuando Sol se propuso salir del pequeño departamento que la tenía asfixiada y hasta recluida (como se dio cuenta cuando se mudó). Ella sabía que su nuevo lugar tendría que ser en el mismo barrio: Providencia, cerca de Plaza Las Lilas. Buscó con decisión cuando todo el mundo y hasta los medios te atormentan diciendo que hay -y efectivamente está- una burbuja inmobiliaria que tiene los precios por las nubes y que dada la llegada cada día más numerosa de inmigrantes de todos los rincones a Chile y a Santiago especialmente, sumado al supuesto mayor poder adquisitivo de varios chilenos, hay más demanda y menos oferta, lo cual no me lo creo del todo y es un gran excusa para elevar los precios con usura que raya -o traspasa- en la grosería. En fin, todo pasa, y esto llegará a su fin o explosión.
Pero la certeza interior de Sol no escuchó nada de esto. De pronto ella, que visitó unos 25 departamentos, supo de uno que estaban arreglando, pero que no ponía foto en internet, sólo la dirección y fue a mirar el edificio. Dijo con convicción: Aquí voy a vivir yo. Habló con la dueña y pese a que los arreglos demoraban esperó con fe. Cuando ya estaba casi listo pidió una descripción del espacio y le dijo a la dueña: ya, lo quiero, te mando mis papeles-. A lo que ella contestó: ¿pero si aún no lo has visto?- “No, pero yo sé y confío en que es para mí y que me va a gustar y es lo que necesito. Es mi departamento” -respondió con la misma férrea convicción de antes. ¿Resultado? Está instalada en el departamento desde principios de enero, que es muy bello, con vista a la cordillera y copas de los árboles, donde ella quería y encima ve a unos metros un campanario que fue muy importante en la historia de su familia y su madre. Sol está más que feliz con su nuevo espacioso-espacio, recordándonos, de paso, cuánto poder interior tenemos para encauzar y colorear nuestra vida.
Entonces, nos invita con Carolyn, otra amiga (y sanadora) a cenar el martes. Santiago amanece con corte de agua en varias comunas y la capital muestra su fragilidad, esa que no nos gusta asumir, como si fuera fácil habitar un espacio reducido rodeado de montañas que impiden el paso del aire, en un país siempre sacudido por alguna manifestación de la naturaleza; también -a mi juicio- revela el abuso de las empresas privadas que supuestamente se hacen cargo de un recurso natural con el que ganan muchísimo, pero no tienen ni medio plan de contingencia frente a emergencias; como muchas veces: el negocio es ganar plata pero no invertir ni prevenir ni cuidar al cliente y menos al bien común… La ciudad muestra también la oscuridad (barro) del negocio del agua, además de restringir y limpiar sus(nuestras) emociones (agua), de paso.
Por lo mismo, Sol nos pregunta si igual nos juntamos, y yo salto diciendo: sííí-. En su depa nuevo hay agua y en el mío también, así que no pasa nada. Llegamos y además de disfrutar y brindar por el nuevo hogar que tiene muy buena energía (desde hace años, a mí hay lugares que me sacan, me expulsan y no puedo quedarme demasiado), de gozar con la conversación, las carcajadas y el compartir, saboreamos un menú exquisito de…. comida árabe!!! Deliciosa, con rellenos de hojas de parra y zapallitos, hummus, falafel, carne kubbe… Había olvidado cuánto me gustan esos sabores, hace meses, en julio, almorzamos comida árabe muy buena, pero estábamos apurados y me faltó el disfrute de los gustos y especias. El tema es que ahora hasta quedé con ganas de seguir saboreando, pero mi panza no tenía más espacio aunque el encuentro duró hasta la madrugada… En medio de la cena me viene la certeza de que las tres tenemos que tener más de una encarnación por las tierras del actual Medio Oriente y que ya nos debemos haber conocido de quizá cuándo, pues en esta vida nos encontramos (yo a ellas) practicando danza árabe hace años y además yo he tenido un par de “regresiones espontáneas” y sincronías que me confirman que tengo más de una vida con hiyab o chador (tipos de velo) y todo, habibi.
Al día siguiente ando con antojo de falafel (croqueta de garbanzo) y todo lo demás. En el barrio sólo hay los clásicos shawarmas, pero no quiero eso. Busco en internet y hay un delivery cerca, pienso en llamar para el sábado o domingo. Pero el antojo crece y casi estoy por inventar un encuentro con los amigos para satisfacer las ganas. La semana avanza y cada cierto rato me acuerdo y me río sola con mi obsesión… Incluso el miércoles cuando fuimos al festival “Cine bajo las estrellas”, antes de la peli hay stands de comida con sushi, carnes, sandwichs, pizzas, ceviche… y con un poco de ilusión busco algo árabe, pero no hay, obvio, si tampoco es tan popular, pese a que la colonia es numerosa en Chile…
Llega el viernes. Después de la jornada en mi consulta, a las 4 de la tarde, tengo hora de biomagnetismo en Ñuñoa. Antes de ir como unos trozos de piña y pienso que almorzaré después, en casa. Es mi segunda sesión y ya la terapeuta con los imanes liberaron un virus y un tema de microcirculación cerca del oído, que todo el rato tiene que ver con el vértigo que a veces me visita. La sesión está potente, medio me duermo en la camilla y luego me cuenta cómo va el tratamiento. A las 5 ya estoy de nuevo en la calle y con hambre; pienso tomar una calle que da al delivery árabe que encontré por internet. Ya casi saboreo el hummus y el falafel. Pero hace mucho calor y no sé si caminar hasta allá. Al final desisto porque igual quiero pasar a otra tienda que está al lado y desde ahí puedo tomar un colectivo que me deja en casa.
Bueno, para otro día será… Podría haber algún lugar por aquí -pienso- pero sé -era mi barrio de infancia y sigue siendo el de mis padres- que sólo hay pizzerías, hot-dogs y otras cosas… Me dispongo a cruzar la calle en el medio (por donde no se debe) y cuando miro en frente dice: EXQUISITOS SABORES DE PAKISTÁN, PARA SERVIR Y LLEVAR…. Guauuu! Casi salto hasta la otra vereda de pura felicidad y digo: es demasiado grande la Divinidad; Universo, eres muy bakán, gracias! Ángeles de la comida: gracias por favor concedido-. Entro curiosa y extasiada, es un lugar pequeño llamado “Karachi Spice”, es lo que se conoce acá como “picada” (restaurant un tanto escondido, conocido por muchos de boca en boca pero sin publicidad; bueno, bonito y barato), son unas diez mesas con un poco de decoración pakistaní y una mesera chilena muy simpática que me muestra la carta donde están todos los sabores que tenía en mi paladar mental desde el martes y otros que desconozco pero que suenan tan bien… Me cuenta detalles del lugar, el único de comida pakistaní en Santiago… Vaya honor el mío!
Karachi Spice, en Pedro de Valdivia, casi esquina Dublé Almeyda.
Entonces, me siento a almorzar ahí disfrutando cada sabor con calma y placer: el hummus, las albóndigas especiadas, la ensalda aderezada con yogurt con cilantro, el arroz y… obvio, un té de menta. El falafel lo pido para llevar a casa a nuestro almuerzo del sábado. Luego converso más detalles del lugar y la carta con la mesera y hasta con el cocinero que lleva tres años en Chile y que es musulmán, por supuesto. Quedo re invitada para volver y seguro lo haré porque aunque el antojo fue saciado, en cualquier momento puede volver. En medio de la conversa tomo mi bolso y me río sola pues tiene caligrafía árabe, se lo compré a una chica que los hace a mano, de hecho el cocinero lo queda mirando….
Mi almuerzo en el Karachi Spice
Me voy satisfecha y feliz y recuerdo que originalmente a esa hora (la de mi almuerzo pakistaní-mágico-sincrónico) me juntaría con una amiga que al final me avisó temprano que no podía. La vida es perfecta, pienso, mientras voy a la tienda que tenía pendiente. Cuando estoy allá, terminando de pagar, suena mi celu y es Silvia, una gran amiga argentina-chilena con quién quedamos de vernos pues viene llegando de varios días en Baires, pero no coincidíamos con los horarios… Me dice: Jime, me suspendieron una hora de clases y pensé si nos juntábamos. “Eh, genial! veámonos en un rato en la terraza del hotel Bonaparte” -le digo y le parece perfecto igual que a mí. Al cortar y mientras me dirijo al encuentro, sigo pensando: qué mágica es la vida, cuántos regalos, sincronías y perfección hay en todo. Gracias a la vida, tarareo en el taxi, igual que el miércoles por la mañana después del muy buen encuentro en la casa nueva de Sol…
Al llegar al encuentro con Silvia, ambas pedimos un té… yo quiero otro de menta (las especias pakistaníes dan sed) y la chica me dice, tengo uno que es de Marruecos: ¡Ese mismooo! le digo con entusiasmo. Ya te explicaré porqué, amiga, le comento a Silvia…. Y la tarde-noche termima con un buen reencuentro y conversación, puestas al día desde el 21 de diciembre hasta acá, acompañadas de un cachorro gordito que pasean por la calle, varios ciclistas veraniegos, los pájaros cantores, la brisa que se cuela entre los añosos árboles y la luna casi llena que este fin de semana está en Leo: momento para celebrar, cerrar y agradecer… Sí. Todo es perfecto. GRACIAS…. A la Vida.
Este relato es –entre otras cosas- para honrar a las víctimas más afectadas, para que no olvidemos su dolor y para que recordemos ayudar con acciones y en lo cotidiano, incluso con nuestro CAMBIO de actitud, donde sea que estemos…
Esa noche, sola en el 5° piso, me desperté pasadas las 3.30 de la madrugada con lo que parecía un temblor más en Chile. Ese movimiento que da un poco de susto, pero que está en el ADN e inconsciente colectivo chileno.
Cuando dejó de ser un simple movimiento, me levanté agachada y me afirmé como pude de un mueble, mientras todo el edificio se agitaba, el ruido causaba horror y, al mismo tiempo, yo rezaba a todas las figuras sagradas que recordé y pedía que terminara, recuerdo haber repetido en voz alta: “Por favor, Dios, que termine”… Pasados más de dos minutos la Tierra cesó de rugir.
…No entré en pánico, sí en mucho miedo, angustia y también estremecimiento por lo que podría haberle pasado a otros. Yo estaba bien. Tenía un nudo en el estómago que me duraría horas y mi cuerpo tiritaba entero con una sensación de fragilidad y de rozar la muerte que no olvidaré.
Enseguida recibí la llamada de mi hermana que estaba en el sur de Chile. Luego mis padres y nos comunicamos con algunas amigas, una de ellas había caminado unas 12 cuadras a oscuras por Santiago hasta la casa de su abuela que, como ella, vive sola. Llamé a mi tía anciana que también vive sola y camina poco. Estaba asustada como todos, pero bien y a oscuras, pues no podía moverse para buscar una vela.
Luna llena desde Santiago, el 27 de febrero a las 4.23 am
Abrí la puerta. Se escuchaba el ruido de vecinos bajando por las escalas, dejé abierto, quizá para que supieran que había alguien ahí. Luego abrí las cortinas: el cielo verde muy oscuro, la luna llena pero no radiante y una capa de polvo que se levantó sobre edificios y el cerro San Cristóbal. Santiago completamente a oscuras, con gritos, llantos, sirenas de distintos vehículos de emergencia, gente caminando con desesperación, autos que apenas circulaban …Se me cayeron las lágrimas… Comencé a pedir, a pedir por todos los seres que podrían estar sufriendo, a pedir que el daño se detuviera, que todos los seres pudieran estar protegidos. Que el miedo se aplacara; comencé a mandar amor desde mi balcón…
Sé que en medio de todo me vestí, junté agua, desenchufé todos los aparatos y reparé en que increíblemente nada se había caído ni quebrado. Mis padres volvieron a llamar pues escuchaban la radio del auto y se confirmaba: Terremoto en Chile, grado 8,3 en Santiago.
Encendí un par de velas, una en mi altar en la sala, y frente a figuras sagradas de oriente y occidente comencé a mandar amor, paz, protección, calma para todos los seres. También agradecí. Venían réplicas del terremoto, pero sabía que serían más suaves, ya no me levantaba. Después de casi dos horas del terremoto bajé al primer piso. Ahí había luz de generadores de emergencia y decenas de vecinos en pijama asustados intentando llamar por celulares, una familia entera en silencio y cabizbajos, algunos perros con sus amos, gente que venía a buscar a otros. El edificio comenzaba a vaciarse, mientras el conserje corría a resolver cada detalle, una señora ofrecía pan a los que quisieran, una chica pegaba un letrero para encontrar a su gato enfermo que había desaparecido y un abuelo recolectaba a sus nietos mientras cargaba a una bella bebé en brazos. Fue bueno bajar, sentí eso que a veces olvidamos: somos todos iguales, nuestro corazón y sus latidos son los mismos. Conversé un poco y subí, a seguir meditando-rezando para esto que estábamos viviendo.
El mar arrasó con Pelluhue, localidad cercana al epicentro del terremoto. (foto Emol, AP)
Cerca de las 7 de la mañana volví a la cama y me desperté por otra llamada familiar. Había vuelto la electricidad y encendí la TV. Ver imágenes y noticieros en plena madrugada de sábado fue la certeza: Terremoto en Chile grado 8.8 en las ciudades del Sur. Con la cabeza aturdida, el cuerpo apretado, el corazón roto y los ojos vidriosos miraba las imágenes: Qué dolor. Y todavía no vería todo. Aún no llegaban imágenes del tsunami en las costas, eso sería aún más estremecedor.
Pasadas las 10 de la mañana, por fin conseguí comunicarme con una amiga española que vive en Santiago en un piso 9 y que me tenía preocupada. Ella estaba en shock, se había paralizado frente a este movimiento telúrico completamente desconocido por ella y al lograr comunicarse por primera vez con alguien rompió a llorar a borbotones por el teléfono, mientras yo emocionada trataba de contenerla. Cuando colgamos envié un mail a su familia y amigas que estaban expectantes pues ya se sabía la noticia en Europa pero no tenían comunicación.
Volví a llamar a mi tía. Contestó un vecino y me dijo: “la señora Carmen está bien, la llevamos a otro departamento porque le estamos ordenando todo lo que se cayó; no se preocupe”, le agradecí y se me volvieron a humedecer los ojos, esta vez por la belleza del alma humana.
Zona central de Chile (Emol.com)
El día continuaría en casa de mis padres, lento, silencioso, aturdido, acompañado, sin apetito, con llamadas de amigos y familia, bellos mensajes de Uruguay, España, Argentina, Brasil, Alemania, México, Colombia, Inglaterra, Francia; y seguirían horas dolorosas, conmovedoras, preocupantes, compasivas. Pero curiosamente me sentía muy viva, no de vitalidad, sino por dentro, conectada, consciente, presente.
En la tarde, por primera vez reparé en que mi madre también tenía un altar en su cuarto, el de ella es católico: algunas Vírgenes, una imagen de Jesús, la Biblia, una vela, unos santos y una foto de mi abuela a la que no conocí. Tomé la Biblia y pedí un mensaje para entender este momento de Chile y la humanidad; cerré los ojos y abrí una página con la mano izquierda, mi dedo índice se posó en el capítulo 4 del Libro de Las Lamentaciones. El profético mensaje era nada menos que un poema de dolor por la destrucción de Jerusalén (Sion) a.c. (la explicación está aquíy pueden leer el texto bíblico acá) y me confirmó parte del sentido que veo y palpo de este desastre.
La estrella de Chile
Sí, nosotros, el país modelo de Sudamérica, ese al que todos elogian, ese que no vive la crisis internacional porque su manejo macroeconómico es inteligente y precavido, ese del cual muchos extranjeros me dijeron últimamente “Santiago parece primer mundo”; ese que tenía como agotadora, fantasiosa y cruel meta social el éxito y la estabilidad; ese que se había vuelto tan frívolo e insustancial sobre todo a nivel mediático; ese país con ciudades más bien plásticas que buscan parecerse a Miami en vez de rescatar nuestra
La caída de una autopista en Santiago (Foto Emol.com)
identidad mestiza; ese país con ciudades segmentadas donde nos clasificamos y desconfiamos según el sector donde vivimos y cómo nos vestimos o hablamos; ese para el cual el nuevo Presidente prometía majaderamente hacerlo crecer al 6 % y “terminar con la delincuencia”, como si fuesen los únicos temas relevantes para una nación y su gente; ese que comenzaba a celebrar su Bicentenario y lo abría con un Festival Internacional de Viña del Mar que no casualmente culminaba justo el 27 de febrero –que, por lo tanto, quedó trunco- y que como nunca en los últimos años se evaluaba francamente aburrido y mediocre, pues era un hecho que no había figuras actuales ni relevantes. Ese país limpio y ordenado, lleno de camionetas 4×4 y autos último modelo; con habitantes colmados de tecnología y cuyo ícono del avance social era el televisor plasma, la BlackBerry o el departamento propio encumbrado en edificios modernos; ese en el cual yo apenas ubicaba de vista a un par de vecinos de mi piso… Ese país envidiado, admirado e imitado…
Sí, este país, Chile, también es FRÁGIL, también puede sufrir y mucho. No somos intocables. Los desastres no sólo afectan a países pobres u orientales. No, este país estrella –como cualquier otro que descansa en su aparente actual buena fortuna- también puede ser quebrantado por el dolor y de forma aleccionadora.
Y –por supuesto que con todo mi respeto y honor a la víctimas más afectadas- enhorabuena.
Siento que somos afortunados de ser elegidos por la naturaleza, por el Universo y su energía sagrada.
Tenemos la enorme oportunidad DE NO SER LOS MISMOS después de este terremoto. Qué bien.Nuestro pecho se estremeció y puede estar trizado aún, pero también se ABRIÓ.
Nuestra CONCIENCIA se sacudió. Nuestra humildad brilló, puede seguir haciéndolo y nos insta a recordar y aceptar que no manejamos el destino a voluntad y que la ansiada estabilidad no existe. Nuestros MIEDOS afloraron y nuestro agradecimiento se asoma con fuerza.
Qué alegría, podemos ser más sensibles, tenemos el inigualable regalo de estar más conectados con nuestras almas y con nuestra vulnerabilidad. Ahora –confío y es la idea- todos podemos estar más conscientes de lo realmente importante: El AMOR. Pero el amor verdadero. No esa emoción hollywoodense, ni el sentimiento dramático ni el dependiente, no ese que andamos buscando afuera, sino LABONDAD DEL CORAZÓN.
Lo único que no se derrumbará nunca con ninguna tragedia es esa LUZ, esa energía poderosa que llevamos dentro y que es necesario sentirla, contagiarla, esparcirla, ofrecerla y recibirla HOY, no mañana.
… Con profundo honor y respeto por las víctimas más afectadas del terremoto en Chile –fallecidas y sobrevivientes-, reconociendo que mi vivencia es absolutamente ínfima e incomparable al lado de la suya, les agradezco a ellas desde el corazón el mostrarnos y contagiarnos el dolor. GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.
…Todos estos días he hecho (no sólo yo) silencio y varias abstenciones de lujos o placeres por respeto a ustedes y he apreciado infinitamente su coraje.
He valorado vivir en una casa, poder bañarme, beber agua, elegir lo que quiero comer o la ropa que vestiré, dormir en una cama, usar un baño limpio, saborear un pan fresco con mantequilla y una taza de té caliente…
Les agradezco a este terremoto, al tsunami y a sus víctimas el humanizarnos, movilizarnos para ayudar, conmovernos con sus desgarradoras lágrimas, con sus sueños truncados y desesperanza. El habernos dado la poderosa oportunidad de detenernos y así lograr preguntarnos: ¿en qué estamos y cómo?, ¿qué tipo de vida llevamos?
Les agradezco con gran satisfacción el haber cambiado la agenda nacional y mediática (esta última tan agotadoramente frívola los últimos años) en pos de lo profundo: el amor, el servicio, la protección, la ayuda y la información real.
Los efectos del tsunami posterior al terremoto, en las costas del sur de Chile (foto aérea de Emol.com)
Esta tragedia –qué bueno- nos ha pasado a todos, incluso al continente y al mundo.
Todos sentimos –o conocieron- el derrumbe literal y metafórico, el miedo, la incertidumbre, la angustia, la pena, la desolación, la rabia, la impotencia no de un país pobre, sino del país “modelo” de Sudamérica, ese “que estaba tan bien” a ojos del mundo y, efectivamente, en gran medida así era. Por lo mismo, aquellos que aparentemente nos salvamos de esta, igual sentimos el terror de que venga otro desastre y nos afecte más directamente como a los millones de seres que hoy lloran sus pérdidas humanas, materiales y animales.
Le agradezco a la naturaleza y a la Tierra mostrarnos su poder infinito e incontrolable para recordarnos eso: sólo somos humanos, no dioses todopoderosos; nada está bajo nuestro control y, al contrario, le debemos respeto y agradecimiento a la vida animal, vegetal, mineral; al viento, al agua, al fuego, al aire.
Sí, aunque suene como suene, estoy intensamente agradecida del dolor que estamos viviendo. Este país –confío y anhelo- no volverá a ser igual después de esta convulsión telúrica, emocional y espiritual, que tiene como paradójico contexto los mayores avances tecnológicos y económicos de su historia.
Gracias. Siento que muchos volvemos a respirar con ganas. Siento que vuelvo a valorar mi cuerpo, mis talentos, mis numerosos medios, mis vínculos, el amor que puedo dar y el mucho que recibo, incluso de gente que está muy lejos.
…Adoré el silencio y la energía lenta y sensible que se produjo en las calles santiaguinas los primeros días post terremoto. Me gustó mucho ver los restaurantes, cafés y tiendas vacíos; ¡qué bien!, salimos de la burbuja y de la anestesia intoxicante del consumo y la evasión. Logramos detenernos y sentir.
Ha sido tan bueno cambiar de ritmo, de prioridades; no poder trabajar con la misma energía porque el alma y el cuerpo aún están remecidos. Ha sido tan bello recibir ayuda, pedirla y darla.
… Fue hermoso juntarnos con amigas, con mi hermana y mi madre a meditar, a rezar, a pedir, a enviar amor y a agradecer. Hasta fui a una misa católica el mismo día del terremoto, pues sentía que necesitaba un lugar de conexión espiritual, que era vital reunir mi energía con las plegarias de otros, y me encantó porque el sacerdote dejó los últimos 15 minutos para orar en silencio por las víctimas, mientras compartió el santísimo (creo que así se llama una bella cruz dorada que seguro da bendiciones), junto a la purificación del incienso y el sonido de las campanas.
Ha sido emocionante ver una posta de periodistas abnegados en todos los medios de comunicación, que se nota apenas durmieron por cumplir con la misión de informar, aquellos profesionales que desde el lugar de la tragedia estuvieron tan desabastecidos y sacudidos como las propias víctimas.
Qué bien nos hace y nos ha hecho el dolor. Este dolor colectivo, este sufrimiento que le ofrecemos al mundo como señal de alerta. Sí, es una señal: estamos frente a las últimas oportunidades de C-A-M-B-I-A-R. Nuestra transformación es AHORA.
¿Cuál transformación? Un giro hacia el centro del pecho, hacia el respeto por el poder y sabiduría de la naturaleza, hacia la fuerza sagrada y benévola del Universo, hacia la empatía con la humanidad completa, incluso con nuestros enemigos o antagonistas; hacia promover paz en lo cotidiano, no sólo en casos de guerra…
Un compromiso con el amor, la compasión, la intuición, el equilibrio; una forma de actuar consciente para asumir que no estamos solos con nuestro ego, nuestra mente, nuestro cuerpo y ese afán de control constante que tenemos. No. Hay algo mucho más noble y sutil que nos mueve y rige nuestra existencia… Pero tenemos que optar por ella, atrevernos a sentirla y caminar según su vibración…
… Aahhh, puedo tomar aire con ganas para agradecerle a este dolor. Hoy tengo más conexión con mi propia alma y con la colectiva, esa que nos está empujando –aunque sea a golpes- a encontrar la verdadera felicidad. GRACIAS.
Como les conté en el post anterior “Terremoto en Chile: Despierta el Amor”... el día antes de que la tierra se sacudiera bruscamente yo estaba escribiendo un artículo sobre la fuerza de este año 2010 para una sección del diario El Mercurio Emol.com…
Ahora lo publicaron y pueden leerlo, pues tiene todo que ver con lo que hemos vivido y seguiremos viviendo en el mundo, no sólo en Chile… Como lo he dicho antes y como podemos percatarnos, el 2010 nos quiere muy despiertos, flexibles, pacíficos y amorosos.
La nota se titula“Cómo sobrevivir al 2010: Tips para un año intenso y sorpresivo” y pueden leerla, comentarla y reenviarla si lo desean, clickeando AQUÍ.
Un abrazo esperanzado.
Lo que ha pasado es -entre muchas otras cosas- una señal para nuestro país y para toda la humanidad de lo frágiles que somos y de cuánto nos necesitamos… El dolor es una OPORTUNIDAD de conectarnos con el AMOR, con nuestra alma y su bondad; cuando el dolor o el terror nos toca, podemos hacer un cambio profundo en nuestras vidas, tener más conciencia y parar de generar apegos, avaricia, odio, rabias, desprecio, desconfianza, crítica, daño a otros….Podemos mirar la vida de otra forma…
Por eso, quienes estamos bien evitemos estos días criticar o enojarnos con quienes están manejando la ayuda, con las autoridades en general, con quienes han robado, con quienes están informando a través de los medios de comunicación, con quienes están indiferentes ante el dolor de esta tierra… Es difícil, pero no nos quedemos en pequeñeces… Paremos con la negatividad y la frivolidad, si seguimos con eso NO habremos entendido nada del para qué de este desastre…De esa negatividad hemos tenido y provocado demasiado. AHORA conectémonos con el AMOR y la COMPASIÓN…
Cada vez que venga a tu mente una crítica, una queja, un enojo o resentemiento por lo que está pasando… observémoslo y dejemos que pase, que se disuelva, para luego aplicar el antídoto del Amor. Simplemente siente en tu mente o en tu pecho las palabras Amor, Compasión, Aceptación…
Es AHORA EL MOMENTO DE CAMBIAR… No esperemos otra señal más poderosa que esta…
Y otra cosa (si les da lata no importa, ya con lo anterior podemos generar el mega cambio) …El lunes se lo dije al chico de la verdulería cuando me ofrecía más cosas y un buen trozo de queso y yo le respondía que no, por las víctimas del terremoto, que no era un tiempo para gastar ni para darse lujos, que muchos estaban sufriendo y que con lo mínimo estaba bien… Él se rió, pero luego lo entendió… Si quieres, como un gesto de solidaridad y conciencia, estos días intentemos evitar los lujos, con menos podemos ser igual de felices y, de paso, nuestra austeridad honra el dolor de las víctimas… Menos gasto de energía, menos compras, menos excesos, menos adornos en nuestras vidas y más esencia, más humanidad, más comprensión…
Eso es. Gracias a todos por estar.
***
Luz para Chile, América y el mundo
Hoy
a las 20 hrs. ( y toda esta semana), donde quiera que estemos, intentemos mandar LUZ a Chile completo, a las víctimas y también a aquellos que están bien.
De esta forma:
Si estás en casa, puedes reunirte con otros o hacerlo individualmente.
Encendamos con conciencia una vela. (Si no la tienes no importa, lo que vale es la intención)
Sentémonos cómodos y sin prisa frente a ella.
Si quieres puedes juntar las palmas de tus manos frente a tu pecho y respirar profundo un par de veces.
Agradezcamos todo lo que tenemos hoy: nuestro cuerpo sano, nuestra inteligencia, un techo, una cama, seres queridos, un trabajo, comida, ropa, servicios, nuestra alma, la posibilidad de pedir por otros… Todo lo que venga a tu mente y a tu corazón.
Respiremos muy profundo y enviemos desde el centro del pecho, desde el corazón: LUZ, AMOR, SABIDURÍA, BIENESTAR Y PAZa todos los que en este momento están sufriendo, a los que han perdido a sus seres queridos, a quienes han perdido sus casas, a quienes se sienten desesperados. A quienes están solos, a las almas que se han ido violentamente, a quienes tienen rabia, impotencia, dolor, miedo, angustia; a los enfermos, a quienes están robando, abusando o aprovechándose de este dolor, a las mascotas o animales desamparados, a los que están incomunicados. A los medios de comunicación y sus profesionales. A las autoridades, a los profesionales de la salud, a nuestra Presidenta y al futuro Presidente de Chile. LUZ, AMOR, SABIDURÍA, BIENESTAR, PAZ. Si quieres puedes decirlo en voz alta.
Respiremos profundo y sintamos que nuestro corazón manda luz de amor a todos los seres por igual.
Puedes terminar con un “Gracias”, con un “Amén”, con un “Que así sea”, con un “Om”… Lo que te nazca.
Si quieres puedes dejar la vela encendida un rato.
Podemos repetir esto cada día de esta semana.
Si no puedes a las 8 pm, no importa, hazlo en el momento que puedas.
Si no tienes el tiempo de hacerlo, no importa, sólo manda tu intención de amor.
Este dolor es una oportunidad de conectarnos con el AMOR.
Si quieres reenvía esto para que Chile y su alma, nuestras almas, reciban mucha luz.
Gracias.
PD: Estos días especialmente, cada vez que comas algo, cada vez que te acuestes a dormir, cada vez que camines por un buen lugar, cada vez que entres o salgas de tu casa, cada vez que te comuniques con alguien a quien quieres, cada vez que te pongas tu ropa, cada vez que te bañes o bebas agua sediento…. puedes DEDICAR ESTAS COMODIDADES A TODOS LOS SERES QUE NO LAS GOZAN HOY… IMAGINA QUE TUS PRIVILEGIOS (APARENTEMENTE TAN NORMALES) LE LLEGAN A TODOS LOS SERES QUE HOY NO LOS TIENEN… SIENTE QUE LAS BONDADES DE TU VIDA SE MULTIPLICAN PARA AQUELLOS QUE SIENTEN EL DOLOR DE NO TENERLAS… La intención es poderosa.
A varios les dije que presentía que este 2010 sería muy heavy en muchos sentidos, de hecho el viernes estaba escribiendo un artículo sobre esto… No sólo lo presentía yo, muchos otros opinaban lo mismo y otros lo saben con certeza: estamos -hace rato- en tiempos de cambio… De un cambio profundo de conciencia, que nos haga dar un giro hacia el amor profundo…
En medio del dolor por este terremoto, que me tiene con mucha pena y lágrimas por lo que está pasando, sobre todo por quienes están aislados o se sienten desamparados y desgarrados, también veo una oportunidad… AHORA tenemos la gran posibilidad de cambiar, de darnos cuenta que lo único que importa es el amor, la paz interna, la creatividad, la alegría, la conexión con nuestra alma… Tenemos la oportunidad de cambiar y en vez de conectarnos con el miedo y seguir protegiéndonos o llenándonos de cosas materiales que se acumulan en nuestras casas y que cualquier temblor se las lleva de un suspiro, podemos conectarnos más con el disfrute de lo simple, con el amor y agradecimiento a la naturaleza, con el promover más amor y menos rabia, más dulzura y menos intolerancia, más alegría y menos resentimiento, más propuestas y menos crítica…
No es casual que esto pase acá, en el país “estrella” de Sudamérica, donde la gran aspiración de muchos es el éxito y la estabilidad… Esta es una señal, una oportunidad, una oportunidad de conmovernos; sentí lo mismo cuando hace unos años desapareció Chaitén por el erupción del volcán en el Sur… pero, claro, no era Santiago y el tema fue olvidándose… Pero ahora es distinto, esto es un mega recordatorio de que NO tenemos el control de nada, somos frágiles, nos afectamos unos a otros y nos necesitamos… Miremos la belleza de poder dar ayuda, de atrevernos a pedirla, de darnos compañía aunque sea por mensajes de texto del celular…
Me ha emocionado ver a gente aparentemente dura u hosca ofrecer ayuda a amigas que viven solas… O a una chica que en mi edificio busca a su pequeño gato gris con un aviso en cada piso… O a un abuelo que cruza todo Santiago recolectando a sus nietos “ando juntando a todos mis pollos”, me dice con orgullo, mientras carga a su nieta bebé… O a mi madre llevando a gente en su auto por Pedro de Valdivia cuando viene a buscarme… O a mi tía anciana que cuando la llamo me contestan los vecinos que le están limpiando la casa y que se la llevaron a otro piso para que esté más tranquila… Eso somos: AMOR, energía pura, diáfana y blandita en el corazón. Y eso se nos ha olvidado demasiado…
Sé que esto puede parecer hasta canuto o que me he convertido en predicadora, pero me da igual, en esto creo y esto es lo que me confirma una y otra vez la vida: estamos acá para entregar amor, para recibirlo, para crecer y despertar… Para entender que somos mucho más que un buen cuerpo, un gran trabajo, una relación amorosa, o el auto de lujo, o el Ipod, o la casa nueva… Por eso les propongo que todos estos días le mandemos AMOR a Chile, al mundo, a todos los seres que están sufriendo, a los que tienen miedo, a los que están en duelo, a los que no entienden ni quieren saber para qué nos pasa esto, a quienes están enojados, e incluso a aquellos que están robando en medio del dolor de otros.. A los que aún no se reponen en Haití, a quienes sienten hambre… AMOR también para nosotros mismos… Que envolvamos en AMOR y SABIDURÍA a los rincones de esta tierra del Sur del mundo, que desde nuestro corazón mandemos PAZ a todos, incluso a nuestros enemigos… Los invito a agradecer todo lo que tenemos, desde nuestras capacidades intelectuales hasta lo material, los amigos y seres queridos también y, por supuesto, nuestra capacidad de conectarnos con nuestra alma… En medio del dolor aún somos muuuuy afortunados!
Eso les propongo. En vez de dispersarnos y de volver a caer en negatividades, mandemos AMOR.
Un gran abrazo emocionado y esperanzado.
… Con dos gigantes franceses -la pequeña y su tío-, 150 ayudantes y más de tres millones de personas jugando en sus calles, ahora llenas de ilusión y sonrisas!
Enhorabuena! Qué honor!!!
Aquí hay fotos y videos de la ilustrísima visita que le tocó el alma a esta ciudad!
La pequeña gigante duerme siesta en la laguna del Parque O'Higgins, el viernes a media tarde
Su tío, apodado "Escafandra" en Chile, despierta en pleno centro, el sábado por la mañana
El tío busca a su sobrina por las calles de Santiago
El tío es demasiado grande para andar por la Plaza de Armas...
Casi se encuentran! Su sobrina también lo busca por la Plaza
Él se cansa y duerme siesta el sábado por la tarde... Pero no desiste
Al fin se encuentran, después de muchas peripecias!
Y se disponen a descansar frente al Palacio de Gobierno
El domingo por la mañana parten a celebrar el bicentenario de Chile, por la Alameda
Y Santiago se llena de pequeños habitantes que celebran entre los gigantes
Las fotos son de la prensa chilena y este video, de radio Cooperativa, muy bueno, AQUÍ.