Estimado pasajero, si quiere saber más pinche el enlace a continuación y descubra otra mirada de la sanación, por la psicóloga chilena Jennifer Middleton, a quien -ella y el conductor lo dicen- los médicos no quieren mucho, lo cual ya me parece muy atractivo, pero al escucharla se descubre mucho más que una visión “rebelde”, al contrario, es una postura mucho más consciente del cuerpo, la energía y la enfermedad: lo que necesitamos en este tiempo! Pasaron esta entrevista en la televisión abierta chilena, en “Una belleza nueva”, y habla incluso de los ambientes y relaciones tóxicas, un lujo dominguero… Además, con una gran frase entre medio: “Cuando la medicina dice No se puede hacer nada más… es la medicina la que dice eso… Pero no la vida” …. Eso no más le digo!! Click:
El rey de España es sorprendido nada menos que cazando elefantes en África, y esto se sabe porque no casualmente se accidenta… Este 16 y 17 de abril se anuncian posibles terremotos y otros hechos fuertes… Al Presidente chileno lo califican de “inepto” en una importantísima revista británica que es seguida por las elites mundiales… Dos terremotos seguidos sacuden a Indonesia… El antes omnipotente -y agotador; lo siento, no puedo evitar cansarme con sólo verlo y más con oírlo- Hugo Chávez hoy apenas se deja ver y sufre su cáncer diciéndole a Dios -sí, a Dios- que quiere seguir viviendo… Un sospechoso temblor-terremoto se produce a fines de marzo en el centro-sur de Chile y curiosamente algunos poderosos reciben el aviso antes de que suceda… Una significativa agrupación de padres en Francia llaman a una “huelga de deberes escolares” pues consideran que “los niños tienen que mostrar en casa lo que han hecho en clase” y no al revés…
Estas son algunas de las poderosas señales del paso de Plutón por Capricornio, uno de los aspectos astrológicos más fuertes que estamos viviendo hace un par de años, que este 2012 se incrementa y no dejará dudas: se acaba el mundo que conocíamos… ¿Por qué pasa todo esto?, ¿para qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿hacia dónde van estos hechos?… Son algunas de las preguntas que junto a la astróloga Karin Ostertag responderemos en dos charlas este 8 y 15 de mayo, a las 19.30, en Providencia, Santiago de Chile.
Porque estamos en un tiempo horizontal donde todos podemos y tenemos que saber todo, este ciclo de charlas quiere ser un espacio de conocimientos y herramientas para vivir un tiempo muy revelador y apasionante, ya que el 2012 es, entre otras cosas, un tiempo de verdades y despertares.
Acá les dejo la convocatoria oficial y los invito a asistir con la mente abierta y optimista, pues conversaremos también de los miedos de este tiempo y qué hacer con ellos.
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Dos charlas de astrología, 8 y 15 de mayo, a las 19.30 hrs, en Providencia
Plutón en Capricornio:
Tiempo de muerte y renacimiento para nuestro mundo
Herramientas para entender el ciclo 2012-2017
¿Se acaba el mundo?, ¿se apaga la luz?, ¿o todo es paranoia, ignorancia y marketing futurístico? …No importa qué idea tengamos o no de este marcado e intenso año 2012, el tema es que ya estamos bombardeados con profecías, vaticinios varios, temores colectivos, información un tanto confusa, noticias reveladoras y un aire global teñido de cambios.
Las preguntas, entonces, son: ¿de qué se trata este ciclo de cambios que se inicia este 2012 y que nos acompañará por largo tiempo?, ¿qué actitud debemos tener?, ¿cómo vivirlo en lo personal y en lo colectivo?, ¿qué está muriendo en nuestro mundo y qué podría renacer a partir de ahora?, ¿cuáles transformaciones podremos vivenciar y cuáles son parte de la fantasía?, ¿hacia dónde vamos como humanidad?
Las respuestas a estas interrogantes son las que se entregarán en este ciclo de dos charlas. La primera es este martes 8 de mayo, a las 19.30 hrs, y se titula “Plutón en Capricornio: ¿El fin del mundo que conocíamos?”. La segunda va el martes 15 a las 19.30 hrs y es “Plutón y el nacimiento de una nueva conciencia para vivir”.
Ambos encuentros están a cargo de las astrólogas Karin Ostertag y Jimena Zúñiga (Horóscopo de Emol.com y www.condestinoa.com), al cual todos están invitados pues no se requieren conocimientos de astrología para asistir y comprender las implicancias de este tiempo apasionante e incierto.
La cita es en el salón de eventos de Carlos Antúnez # 1960, Providencia. Los animamos a reservar su cupo, a llegar puntuales y ojalá un poco antes, para inscribirse y disfrutar de las galletas, té y café de bienvenida. También les recordamos seguir con atención las señales de cambio de estos días que serán material de análisis en estos encuentros.
PRIMERA CHARLA: Martes 8 de mayo, de 19.30 a 22 hrs. “Plutón en Capricornio: ¿El fin del mundo que conocíamos?”.
DÓNDE: Salón de Eventos de Carlos Antúnez # 1960. Entre Marchant Pereira y Pedro de Valdivia.
CUÁNTO: $ 10 mil (cada charla)
CÓMO: Reservar cupos o solicitar más información en: nuevaji@gmail.com / Teléfono: 9- 084 20 67.
“Cuando chocan como dos piedras grandes con la Tierra y ella se quiere mover… porque tiene calor o le pica algo”, niña chilena de cinco años explicando cómo se producen los terremotos. Verano, en el sur de Chile.
“Pa’ que aprendamos a no ser codiciosos, pa’ que seamos personas humildes no más”, Francisco, chico de 13 años, frente a la pregunta, ¿Por qué suceden los terremotos? Sur de Chile, Verano.
“Me reuní con el Dalai Lama hoy en Los Angeles. Le ofrecí usar Twitter. Se rió”, Evan Williams uno de los creadores de Twitter. (Al día siguiente, sin embargo, el líder espiritual tibetano tenía una cuenta en el sitio con 55 mil seguidores). Washington, invierno.
“Say no to racism”, (Dile no al racismo). Lienzo en las canchas del Mundial de Fútbol. Invierno en Sudáfrica.
“¡Porque estos muchachos no sólo son guapos, además son valientes!”, Presidente “Pepe” Mujica, antes los triunfos de la selección uruguaya en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Invierno en Montevideo.
“A mí también me gusta leer”, conserje de mi edificio cuando se entera que le presté un libro a su colega de la mañana. Invierno en Santiago.
“El Presidente Piraña…”, el poderoso inconsciente de la periodista Soledad Onetto para referirse al Presidente Piñera, al presentar el noticiero central de Canal 13. Primavera en Santiago de Chile.
“El ser humano es conciencia. ¡Conciencia, conciencia, conciencia!”, la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, Primavera en Santiago.
“Tesoro, tú lo que tendrías que hacer es ir al oculista”, Delfina Guzmán, actriz chilena de más de 70 y tantos en respuesta a las lisonjas de un periodista que le pregunta cómo lo hace para estar cada vez más regia y juvenil. Primavera en Santiago.
“A si yo para la ortografia soy malo pero despues de todo no es nesesaria para vivir”, Mauricio, uruguayo chateando, desde Colonia Valdense en Verano.
“Ya están bien los 33. Y los del 8.8 siguen esperando”, graffiti en Constitución, donde miles de víctimas del terremoto y tsunami siguen viviendo sin baño, sin agua potable, en medio del barro y de la indiferencia de muchos. Verano, Sur de Chile.
“Ojalá el 2011 sea más simpático que el 2010 y menos calamitoso y bochornoso… sobre todo gracias a uno que nos ha cubrido de vergüenza ajena, jajaja”, mi hermana en un mail de despedida del año. Verano en Santiago.
…. Estas son las mías por ahora, si usted quiere, agregue las suyas! Y que cerremos el 2010 con alegría!
Hablando de temas de la salud y las emociones (que obvio que tienen todo que ver una con la otra), Yvonne me nombra al curandero del pueblo. Como que me propone ir. Y ni alcanza a terminar la frase y yo digo/siento que sí, que todo el rato me interesa visitarlo. Y no sólo para que me sane. Ya sólo el hecho de conocerlo me parece una aventura y una conexión con la sabiduría.
Encima, Yvonne me cuenta que hasta los médicos le mandan pacientes cuando la medicina alópata no da con la respuesta a ciertas enfermedades.
Y, bueno, vamos. Cruzamos el campo entre pequeñas lomas y caminos de ripio, pues el “chamán del pueblo”, vive en una pequeña casa en medio de la nada. De hecho, por el camino lo único que nos cruzamos fue una casa con autos de los años 50 y 60 (supongo) en el frontis, y más allá un rebaño de vacas con su pastora.
Colonia Quevedo, camino a lo del Curandero
En ese momento Yvonne avanza el auto hasta las chicas rumiantes, mientras yo intento sacar la cámara pero se atasca. Y mi amiga, sabiamente, me dice que deje la cámara y vivamos esto. Entonces, apaga el motor y nos vemos inundadas de la energía imponente y cadenciosa de ellas. En silencio, se acercan, miran, mugen… Se me humedecen los ojos… me emociona su energía, siento sabiduría, su nobleza; veo sus ojos enormes, profundos y algunas miradas algo curiosas y medio sarcásticas, como diciendo: “cuidado que aquí vamos nosotras primero”…. Una de las últimas vacas en pasar roza el auto y nos reímos. Al final la mujer que las cuida, nos saluda. Y yo me quedo con el corazón latiendo de alegría…
Con ese preámbulo llegamos a lo del curandero. Es un señor canoso, de ojos verdes, que podría tener 70, como 80. Tiene chispa y eso no es común por estas tierras, donde a veces la energía suele ser más de tierra y aire, más seca. Nos saluda e Yvonne le cuenta que “te traigo a esta amiga chilena”… Y él exclama: “¡De Chile! …El país de los terremotos, viste qué terrible eso de la tierra allá?”, me dice mirándome a los ojos con complicidad.
Yo, que ya venía emocionada, lo veo y me conmuevo. Y luego cuando ya comienza la sesión sanadora se me cae una lágrima y suspiro. No hay motivos lógicos, pero del alma sí hay razones, claramente.
Una vez sentada en mi lugar le pregunto su nombre: Miguel Ángel, responde. ¡Guauu!, exclamo por dentro, como el arcángel.
-Qué bello nombre -le digo.
-A vos te parece? -me dice, mientras se voltea con su chispa en los ojos. -Y si- agrega.
En la sesión me pide mi nombre completo, hace distintos ritos simples, sin parafernalia, lo cual es un agrado -miren que en mi vida he ido a decenas de sanaciones, algunas hermosas y otras no muy creíbles-, mientras me pregunta cosas en el típico modo uruguayo y agrega: “¿Te gusta el Uruguay, verdad? Esto es un paraíso, nosotros no sabemos lo que tenemos, los uruguayos no nos damos cuenta del paraíso que tenemos”. Yyo asiento, de hecho lo dije en el post anterior.
La sesión avanza con algunos rituales, mediciones y especie de digitopuntura, y luego ciertos rezos en susurro (la parte que más me gusta), mientras su mano repite un símbolo en mi frente que supongo es la señal de la cruz, pero que como va rápido la siento como si estuviera dibujándome el signo del infinito… El mismo signo que no casualmente canaliza una amiga dedicada al reiki, el mismo pez del tiempo del maestro Jesús… Guau! Qué potente todo! Adoro los símbolos ancestrales que se presentan a cada rato en nuestras vidas.
Mi querido curandero me da algunas indicaciones, le doy su dinero “a voluntad, si no tenés vos venís igual, que yo te atiendo”, y nos despedimos con mucha alegría, en un gran abrazo. Lo vuelvo a mirar y siento la energía de los lamas tibetanos… Me dice que me seguirá santiguando a distancia…
Yo me voy silenciosa. Agradecida. Conmovida. Feliz. A la tarde y al día siguiente siento un poco de molestia en mis oídos y la garganta, la zona que tengo delicada y recuerdo: Ah! El curandero está haciendo su trabajo! Qué bellooo! GRACIAS!
Ya todos sabemos lo sucedido desde el principio y el épico rescate que da un primer gran final feliz a esta impresionante historia.
Muchos no alcanzamos ni a vislumbrar lo que viene ahora, se habla de invitaciones a diferentes países, eventos varios y decenas de programas de televisión peléandose a este grupo de 33 sobrevivientes.
Pero, a mi juicio, aquí hay otro milagro -y en realidad varios más- tan simbólico como la potente vida de los mineros que triunfa en medio de la desolación y a cientos de metros bajo tierra, tierra que es fuente de vida al mismo tiempo.
Para mí el verdadero milagro es la fragilización del poder, encarnado en el Presidente Piñera…. Hace rato que Chile -y con ello se contagia a Sudamérica y la humanidad, en gran medida- está sanando sus arquetipos. Recién le tocó el turno a la mujer y a la madre que
Michelle Bachelet, en un gesto muy simbólico cuando asume el 2006 (Fuente: jornada.unam.mx)
encarnó Michelle Bachelet, quien tomó al país en sus brazos y tocó el alma a sus habitantes y al continente, más allá de si eran sus partidarios o no. Aclaro, no estoy hablando de política, sino de símbolos. Lo femenino se hizo presente con dignidad, e inéditamente se instaló en el poder, cambiando viejos paradigmas, evidenciando el enorme poderío privado de la mujer chilena -el poderoso matriarcado familiar-, y equilibrando las polaridades masculino/femenino, emocionándonos el día en que asume y -de nuevo- simbólicamente saluda con ambas manos en el corazón en gesto de agradecimiento. Ella -más allá del desarrollo de su gobierno- abrió el corazón del país y se fue entre lágrimas por el dolor del terremoto… con un corazón nacional mucho más blando que el que la recibió…
Y Piñera, qué arquetipo representa? Entre otros, para mí, el tío rico. Sí, como el del Pato Donald. Piñera no tiene energía de padre, sino una jerarquía menor, como la de un pariente. En muchas familias hay un tío cercano o lejano con más plata que el resto y que despierta sospechas, envidias, fascinación, extrañeza. Bueno, este ser, Sebastián Piñera, enfocado a lo largo de toda su vida en el éxito, la riqueza voraz, la rapidez, el logro, el demostrar, el poder, la mente, el hacer o actuar compulsivamente… en fin, el ego; ese político que no se conmovió ni con el secuestro de su propio hijo en los años ’90, que en cuanto asume la presidencia -después de estar por décadas buscándola ansiosamente- en medio de un doloroso terremoto se pone a correr cual superhéroe, en vez de reflexionar, empatizar, sentir…. Ese mismo ser que despierta tanto rechazo incluso entre sus partidarios, este 13 de octubre de 2010 cambió.
El primer minero rescatado abraza a Piñera. (Foto Emol.com)
Puede que el cambio sea muy sutil, pero no por ello menos profundo y significativo. Por primera vez Piñera se permitió hablar menos (y ese ya es el tremendo milagro, hay que decirlo!), dejar que sus ojos se humedecieran, conmoverse, fragilizarse, hu-ma-ni-zar-se, al recibir a casi todos los mineros con un abrazo muy genuino. Especialmente el segundo minero y el último abrieron su corazón, mientras él se mostraba espontáneamente paralizado, casi incómodo, inadecuado.
Por unos minutos no hubo frases hechas ni la calculadora sacando cuentas de qué me sirve y qué no, qué me conviene y qué no hacer porque “puede dañar la imagen del gobierno”…
Y yo frente a la pantalla celebro con mucha alegría! Al fin el alma emerge y brilla, mientras el ego se disuelve por unos instantes!!! Este es uno de los mejores milagros de un hecho que ya es milagroso!
Guau! Qué privilegio del destino ser protagonistas, observadores y receptores de tanta sanación. Porque lo de Piñera no es para él como individuo solamente. No, es para TODOS los que asistimos a este hecho de alcance mundial… Todos -nos guste o no- tenemos un Sebastián Piñera dentro, cada vez que corremos en el día a día sin respetar nuestro cuerpo, cada vez que caemos en impaciencia desmedida, obsesión o control ídem; cuando vemos sólo nuestra conveniencia o queremos demostrar que somos mejores que el resto, cada vez que pasamos a llevar a alguien, hablamos demasiado o no somos capaces de detenernos a ver y sentir qué le pasa al otro, y obvio que cada vez que la ambición o el consumismo nos ganan somos él…
Toda esta energía fría y neurótica que llevamos dentro, que muchas veces nos domina y que encarna tan bien este Presidente y varios otros por el mundo, se disolvió por valiosos minutos, se dulcificó y se transformó…
Todo lo sucedido hasta ahora con los mineros, incluido el corazón conmovido y sin maquillaje de Piñera, es un gran despertar emocional, espiritual y de conciencia para la humanidad. Miles de millones de personas de distintas culturas han asistido no al rescate de los mineros online, sino a su propia sanación, a emocionarse y dejar caer lágrimas, a valorar otras cosas, a redescubrir la fuerza del alma y la generosidad de la Tierra, a mirar de otra forma el poder humano -que igual es divino- capaz de provocar milagros, cambios y ayuda… Por minutos y horas, el mundo sintonizó con el amor y la nobleza humana y eso sí es realmente milagroso!
Así, con todo esto, como lo compuso una genia de la humanidad, hoy todos podemos decir: Gracias a la vida, que me ha dado tanto! ♪ ♫
Es otoño en el Sur del mundo… Tiempo para soltar, dejar que se nos caigan las hojas viejas, permitirnos dejar aquello que está seco en nuestras vidas … Aquí hay un buen texto de la gran antropóloga Patricia May sobre esto y abajo un par de fotos que tomé estos días.
Sábado 12 de junio, 14.30 hrs. en Santiago de Chile, un grupo de todos colores, con mucho rojo y varios envueltos en mantas, irrumpe en Providencia, mientras llena de energía, alegría, sonido y ritmo la ciudad…
Luego de su sabrosa y revitalizante intervención urbana, las mantas son donadas a la Cruz Roja Chilena para las víctimas del terremoto en el sur del país…
PD: Lo único malo del video que va a continuación es que la camarógrafa no sabe mucho de audiovisual (por sepaparado sí, pero juntos no) y encima adora bailar, entonces no pudo evitar contagiarse y seguir el ritmo de la pegajosa canción olvidando su labor en ese instante. Por eso, para enmendar su falta de profesionalismo, añade al último una nota que salió en la TV local.
Dado el mega remezón que muchos tuvimos con el terremoto de Chile, ahora no siento ganas de moverme… Mis planes de viaje se quedaron en pausa, por un rato, obvio… Durante marzo y hasta mediados de mayo estuve re quieta, con poca vida social, silenciosa, menos dispersa, más presente y, paradójicamente, más feliz….
Parece que cuando vivimos mucho dolor/miedo/conmoción como protagonistas o como espectadores cercanos, también el alma y el cuerpo piden reposo, pero al mismo tiempo la mirada de las cosas cambia y valoras hasta el atardecer que antes no veías.
Bueno, en eso estoy cuando comienzo a sentir nostalgia urugua-sha… Saudade… De qué?
Del ritmo uruguayo, de las conversaciones, de la vida simple adornada por un asado, el mate, los bizcochos y la gente que comparte con pocos prejuicios… Nostalgia del poco stress, del ritmo cadencioso de Montevideo o de Colonia, del verde de Valdense y de Solymar… Nostalgia del domingo en el Parque Rodó o de caminar sin rumbo por Ciudad Vieja con el viento en la cara…
Montevideo desde Plaza Independencia
Mmm, ahora que lo escribo me entusiasmo otra vez y me dan ganas de tomar pronto la maleta y los pasajes. Pero parece que aún no es el tiempo. Todavía me ronda una sensación de fragilidad y encima presiento que se asoman grandes cambios internacionales. Entonces, por ahora, atesoraré los recuerdos con un mate desde mi balcón, donde las nubes pasan muy lento, pues acá la cordillera frena el viento… qué lastima, es tan agradable despeinarse!
Este relato es –entre otras cosas- para honrar a las víctimas más afectadas, para que no olvidemos su dolor y para que recordemos ayudar con acciones y en lo cotidiano, incluso con nuestro CAMBIO de actitud, donde sea que estemos…
Esa noche, sola en el 5° piso, me desperté pasadas las 3.30 de la madrugada con lo que parecía un temblor más en Chile. Ese movimiento que da un poco de susto, pero que está en el ADN e inconsciente colectivo chileno.
Cuando dejó de ser un simple movimiento, me levanté agachada y me afirmé como pude de un mueble, mientras todo el edificio se agitaba, el ruido causaba horror y, al mismo tiempo, yo rezaba a todas las figuras sagradas que recordé y pedía que terminara, recuerdo haber repetido en voz alta: “Por favor, Dios, que termine”… Pasados más de dos minutos la Tierra cesó de rugir.
…No entré en pánico, sí en mucho miedo, angustia y también estremecimiento por lo que podría haberle pasado a otros. Yo estaba bien. Tenía un nudo en el estómago que me duraría horas y mi cuerpo tiritaba entero con una sensación de fragilidad y de rozar la muerte que no olvidaré.
Enseguida recibí la llamada de mi hermana que estaba en el sur de Chile. Luego mis padres y nos comunicamos con algunas amigas, una de ellas había caminado unas 12 cuadras a oscuras por Santiago hasta la casa de su abuela que, como ella, vive sola. Llamé a mi tía anciana que también vive sola y camina poco. Estaba asustada como todos, pero bien y a oscuras, pues no podía moverse para buscar una vela.
Luna llena desde Santiago, el 27 de febrero a las 4.23 am
Abrí la puerta. Se escuchaba el ruido de vecinos bajando por las escalas, dejé abierto, quizá para que supieran que había alguien ahí. Luego abrí las cortinas: el cielo verde muy oscuro, la luna llena pero no radiante y una capa de polvo que se levantó sobre edificios y el cerro San Cristóbal. Santiago completamente a oscuras, con gritos, llantos, sirenas de distintos vehículos de emergencia, gente caminando con desesperación, autos que apenas circulaban …Se me cayeron las lágrimas… Comencé a pedir, a pedir por todos los seres que podrían estar sufriendo, a pedir que el daño se detuviera, que todos los seres pudieran estar protegidos. Que el miedo se aplacara; comencé a mandar amor desde mi balcón…
Sé que en medio de todo me vestí, junté agua, desenchufé todos los aparatos y reparé en que increíblemente nada se había caído ni quebrado. Mis padres volvieron a llamar pues escuchaban la radio del auto y se confirmaba: Terremoto en Chile, grado 8,3 en Santiago.
Encendí un par de velas, una en mi altar en la sala, y frente a figuras sagradas de oriente y occidente comencé a mandar amor, paz, protección, calma para todos los seres. También agradecí. Venían réplicas del terremoto, pero sabía que serían más suaves, ya no me levantaba. Después de casi dos horas del terremoto bajé al primer piso. Ahí había luz de generadores de emergencia y decenas de vecinos en pijama asustados intentando llamar por celulares, una familia entera en silencio y cabizbajos, algunos perros con sus amos, gente que venía a buscar a otros. El edificio comenzaba a vaciarse, mientras el conserje corría a resolver cada detalle, una señora ofrecía pan a los que quisieran, una chica pegaba un letrero para encontrar a su gato enfermo que había desaparecido y un abuelo recolectaba a sus nietos mientras cargaba a una bella bebé en brazos. Fue bueno bajar, sentí eso que a veces olvidamos: somos todos iguales, nuestro corazón y sus latidos son los mismos. Conversé un poco y subí, a seguir meditando-rezando para esto que estábamos viviendo.
El mar arrasó con Pelluhue, localidad cercana al epicentro del terremoto. (foto Emol, AP)
Cerca de las 7 de la mañana volví a la cama y me desperté por otra llamada familiar. Había vuelto la electricidad y encendí la TV. Ver imágenes y noticieros en plena madrugada de sábado fue la certeza: Terremoto en Chile grado 8.8 en las ciudades del Sur. Con la cabeza aturdida, el cuerpo apretado, el corazón roto y los ojos vidriosos miraba las imágenes: Qué dolor. Y todavía no vería todo. Aún no llegaban imágenes del tsunami en las costas, eso sería aún más estremecedor.
Pasadas las 10 de la mañana, por fin conseguí comunicarme con una amiga española que vive en Santiago en un piso 9 y que me tenía preocupada. Ella estaba en shock, se había paralizado frente a este movimiento telúrico completamente desconocido por ella y al lograr comunicarse por primera vez con alguien rompió a llorar a borbotones por el teléfono, mientras yo emocionada trataba de contenerla. Cuando colgamos envié un mail a su familia y amigas que estaban expectantes pues ya se sabía la noticia en Europa pero no tenían comunicación.
Volví a llamar a mi tía. Contestó un vecino y me dijo: “la señora Carmen está bien, la llevamos a otro departamento porque le estamos ordenando todo lo que se cayó; no se preocupe”, le agradecí y se me volvieron a humedecer los ojos, esta vez por la belleza del alma humana.
Zona central de Chile (Emol.com)
El día continuaría en casa de mis padres, lento, silencioso, aturdido, acompañado, sin apetito, con llamadas de amigos y familia, bellos mensajes de Uruguay, España, Argentina, Brasil, Alemania, México, Colombia, Inglaterra, Francia; y seguirían horas dolorosas, conmovedoras, preocupantes, compasivas. Pero curiosamente me sentía muy viva, no de vitalidad, sino por dentro, conectada, consciente, presente.
En la tarde, por primera vez reparé en que mi madre también tenía un altar en su cuarto, el de ella es católico: algunas Vírgenes, una imagen de Jesús, la Biblia, una vela, unos santos y una foto de mi abuela a la que no conocí. Tomé la Biblia y pedí un mensaje para entender este momento de Chile y la humanidad; cerré los ojos y abrí una página con la mano izquierda, mi dedo índice se posó en el capítulo 4 del Libro de Las Lamentaciones. El profético mensaje era nada menos que un poema de dolor por la destrucción de Jerusalén (Sion) a.c. (la explicación está aquíy pueden leer el texto bíblico acá) y me confirmó parte del sentido que veo y palpo de este desastre.
La estrella de Chile
Sí, nosotros, el país modelo de Sudamérica, ese al que todos elogian, ese que no vive la crisis internacional porque su manejo macroeconómico es inteligente y precavido, ese del cual muchos extranjeros me dijeron últimamente “Santiago parece primer mundo”; ese que tenía como agotadora, fantasiosa y cruel meta social el éxito y la estabilidad; ese que se había vuelto tan frívolo e insustancial sobre todo a nivel mediático; ese país con ciudades más bien plásticas que buscan parecerse a Miami en vez de rescatar nuestra
La caída de una autopista en Santiago (Foto Emol.com)
identidad mestiza; ese país con ciudades segmentadas donde nos clasificamos y desconfiamos según el sector donde vivimos y cómo nos vestimos o hablamos; ese para el cual el nuevo Presidente prometía majaderamente hacerlo crecer al 6 % y “terminar con la delincuencia”, como si fuesen los únicos temas relevantes para una nación y su gente; ese que comenzaba a celebrar su Bicentenario y lo abría con un Festival Internacional de Viña del Mar que no casualmente culminaba justo el 27 de febrero –que, por lo tanto, quedó trunco- y que como nunca en los últimos años se evaluaba francamente aburrido y mediocre, pues era un hecho que no había figuras actuales ni relevantes. Ese país limpio y ordenado, lleno de camionetas 4×4 y autos último modelo; con habitantes colmados de tecnología y cuyo ícono del avance social era el televisor plasma, la BlackBerry o el departamento propio encumbrado en edificios modernos; ese en el cual yo apenas ubicaba de vista a un par de vecinos de mi piso… Ese país envidiado, admirado e imitado…
Sí, este país, Chile, también es FRÁGIL, también puede sufrir y mucho. No somos intocables. Los desastres no sólo afectan a países pobres u orientales. No, este país estrella –como cualquier otro que descansa en su aparente actual buena fortuna- también puede ser quebrantado por el dolor y de forma aleccionadora.
Y –por supuesto que con todo mi respeto y honor a la víctimas más afectadas- enhorabuena.
Siento que somos afortunados de ser elegidos por la naturaleza, por el Universo y su energía sagrada.
Tenemos la enorme oportunidad DE NO SER LOS MISMOS después de este terremoto. Qué bien.Nuestro pecho se estremeció y puede estar trizado aún, pero también se ABRIÓ.
Nuestra CONCIENCIA se sacudió. Nuestra humildad brilló, puede seguir haciéndolo y nos insta a recordar y aceptar que no manejamos el destino a voluntad y que la ansiada estabilidad no existe. Nuestros MIEDOS afloraron y nuestro agradecimiento se asoma con fuerza.
Qué alegría, podemos ser más sensibles, tenemos el inigualable regalo de estar más conectados con nuestras almas y con nuestra vulnerabilidad. Ahora –confío y es la idea- todos podemos estar más conscientes de lo realmente importante: El AMOR. Pero el amor verdadero. No esa emoción hollywoodense, ni el sentimiento dramático ni el dependiente, no ese que andamos buscando afuera, sino LABONDAD DEL CORAZÓN.
Lo único que no se derrumbará nunca con ninguna tragedia es esa LUZ, esa energía poderosa que llevamos dentro y que es necesario sentirla, contagiarla, esparcirla, ofrecerla y recibirla HOY, no mañana.
Gran documental chileno realizado a pocos días del terremoto de febrero 2010… Una mirada profunda, pura, sanadora, con sentido y esperanza. De Canal 13 cable que, todo el rato, es tanto mejor que su señal de tv abierta.