AÑO NUEVO, ¿VIDA NUEVA?

Je. Ojalá fuera así, como un chasquido de dedos. Pero nuestra mente es bastante más compleja y ‘pegada’ como para llegar y soltar sus mecanismos. Aunque como es poderosa, si los humanos realmente la domesticáramos podríamos hacer cambios y generar realidad en períodos mucho más cortos. Al final de esta nota volveré con esto.

En esta cena de noche vieja y de año nuevo, al menos en nuestra mesa, sí pusimos énfasis en no revolver ni traer temas antiguos o negativos (cada uno tiene sus fijaciones) y en no comentar nada respecto al par de ‘monotemas’ de los medios de comunicación de los últimos dos años, lo cual sacó más de una carcajada y un «ya fue, ya está, adiós, bastaaa». Intentamos no hablar desde el pesimismo o la rabia. Así que nos dedicamos bastante a reírnos, a reflexionar sobre el camino andado, a brindar por nuestros deseos, a agradecer por todo y conversar de nuestros planes próximos. También (la esperanza es lo último que se pierde, jajaja) salimos a dar una vuelta a la manzana con nuestras maletas y nos encontramos con vecinos que comparten esa tradición para atraer viajes en el año que se inicia. En intencionar no hay engaño. Ja. Fue lindo reírnos, saludarnos, compartir.

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De lo que más me gustó de estas fiestas y las distintas celebraciones entre familia y amigos durante las dos a tres últimas semanas, es que nadie estaba en miedo. Nadie de mi círculo (que es bastante variado) está en esa energía; digo, parados desde ahí. Lo cual es un lujo que valoro mucho.

No digo que no lo sintamos o que no aparezca a la vuelta de la esquina. Me refiero a que no lo fomentamos. Yo misma tengo mis temores en ciertas áreas y en cuanto me sorprendo, me tiro las orejas (a mi mente, obvio), intento soltar (no siempre me resulta) y sigo. E igual estoy con gran entusiasmo en otros proyectos que se asoman en unos meses. Más allá de la agitación y –aparente– precariedad mundial, estas semanas no me encontré con gente que esté en negatividad, o creyéndole a cifras y discursos alarmistas, o que esté asustada por lo que viene. Sentí que estamos más grandes y en mayor conexión con nosotros mismos. Que muchos no están mirando afuera: ni qué dice la prensa, ni las «autoridades» (últimamente me da mucha risa esta palabra/concepto) o instituciones; tampoco qué está haciendo el resto. ¡Qué buen ejercicio esto último! Ni tomando medidas porque todo se puede poner peor, pensamiento que se transforma en una profecía auto-cumplida.

Al contrario, me encuentro con gente alegre, que nos reímos mucho de la actualidad, que vemos más allá de lo aparente, que seguimos construyendo y materializando nuestros sueños, que vamos de a poco pero vamos, que estamos alejados de la crítica y la denostación de los demás. Que estamos cansados, a ratos hartos, que hemos vivido dolores importantes también, pero que cada vez estamos más conectados al corazón, disfrutando lo simple: sabores, caminatas, abrazos, la plaza con un helado y buena conversación, atardeceres, dar y recibir amor, la fruta sabrosa del verano, la sombra de los árboles, la brisa, invitaciones, un café, una lectura o película agradable…

Esto, disfrutar de lo simple, será crucial en 2022 cuando el nodo norte se mueva hacia Tauro, que tiene todo que ver con la tierra y sus frutos. Ya hablaremos en otro post sobre eso.

Por ahora y a propósito de lo mismo, les dejo la conversación que tuvimos por Instagram (donde estoy como @astroalmica) con la terapeuta María Eugenia Wolozyn, sobre las lecciones 2021 y los regalos del inicio de 2022, aquí. Y también este último post en torno a qué nos pregunta y activa la retrogradación de Venus que, si bien dura solo enero, se hará sentir hasta comienzos de marzo. Pueden leerlo acá.

Entonces, en este inicio de año ¿podemos reiniciar nuestra magnífica Vida? … Claro que sí, en especial si ponemos atención a qué pensamos y decimos. Y esto es un camino constante que aporta gran crecimiento. Por eso, nos propongo tres días seguidos de mucha consciencia a nuestra corriente de pensamientos: qué respondemos, qué frases repetimos, qué creencias tenemos arraigadas, cómo reaccionamos. Son los últimos días del nodo norte en Géminis, después de un año y medio de viaje por este signo, donde nos invitó a alivianar nuestro pensamiento, a comunicarnos con más apertura, valorar a los pares (amigos, compañeros, hermanos, vecinos), generar ideas más flexibles e ingeniosas en vez de quedarnos en viejos ladrillos. Por eso, puede ser un buen ejercicio observar cuánta crítica, juicio, queja, miedo, estrés; emitimos. Cuánta energía le damos a pensamientos de odio, resentimiento, pesimismo. Tres días para darnos cuenta, soltarlos, reírnos y cambiarlos constantemente.

Y si nos va bien con la práctica, ojalá sigamos aplicando la observación y el cambio. Así también, en este inicio de año, con mucha energía taurina y capricorniana (ambos signos de tierra) que nos anima a concretar planes podemos dirigir nuestras ideas hacia lo que sí deseamos materializar en vez de darle poder a creencias de otros, a lo que dice el sistema, a todos los «no» que hay en nuestro clan y en nuestra cabeza, a reírnos del pequeño gruñón que llevamos dentro.

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Son días muy propicios para enfocarnos, sembrar deseos y cosecharlos con fluidez. Sin obsesión. Juguemos. Sí, por jugar: ¿Qué deseamos de corazón para nuestros caminos? ¿Qué queremos vivenciar sí o sí?, ¿Qué nos haría sonreír este 2022? Ya pues. A pensarlo, imaginarlo, dibujarlo, sentirlo y mantenerlo en positivo en nuestra mente y corazón. Como un juego divertido, sin apego, sin hacer caso a todo (incluidos nosotros mismos) lo que nos quiera boicotear. A ver cómo nos va con nuestra magia personal.

¡FELIZ 2022! AÑO DE GRANDES SORPRESAS. AÑO PARA SENTIR Y PRACTICAR NUESTRO PODER PERSONAL E IRRADIARLO. AÑO PARA CONCRETAR. ¡AHÍ VAMOS! ¡FELICIDADES! ¡Y GRACIAS POR ESTAR EN ESTE VIAJE TAN INCIERTO Y LLENO DE BELLEZA!

¡HASTA PRONTO!

Mucho Amor en estos días

Aunque a ratos este año fue muy agobiante y, en mis conversaciones caminadas, varias veces le reclamé a mi alma e hice más de una pataleta, no hubo día en que no agradeciera… Todo. Esta experiencia tan desafiante en medio de tantos absurdos y abusos, la naturaleza sosteniendo todo, nuestro poder, los afectos, la risa (mi gran compañera), el talento de los memes que me hacían el día, nuestra creatividad, las señales, los sueños materializados, tanta ayuda y sincronías, el Amor, la Vida, nuestros oficios, todo el crecimiento personal y colectivo, la humanidad cada día despertando un poco más y cada uno de nosotros ocupando un lugar en este presente que tanta consciencia está pulsando. Gracias.

¡FELICES FIESTAS!

Y ahora que estamos en cierres de ciclos y estrenando la fuerza del reciente solsticio que nos reconecta con el poder del Sol, creador de Vida; volvemos a tomar energía para despedir este año con Amor y Humor.

Que sigamos sonriendo, que sigamos escuchando nuestra voz interior. Que nuestra alma y las estrellas nos guíen.

Que el gran espíritu que somos nos permita ver y sentir Amor en todos los seres. En cada paso. En cada experiencia que, como grandiosos seres humanos que somos, abramos para disfrutar y aprender en esta bellísima Tierra.

Y aunque ya pasó el 25 de diciembre, nunca es tarde… Desde un presente planetario inigualable donde lo nuevo puja puja frente a lo antiguo, que tanto nos está enseñando en distintas esferas de Vida, con muchas sonrisas, agradecimiento y Amor, les deseamos FELICES FIESTAS.

Que la mejor luz nos guíe: esa que está en nuestro poderoso corazón.

¡UN GRAN ABRAZO! ❤ De parte del equipo Astroálmica que conformamos con Paulina Beltrán, asistente oficial, más conocida como AstroPauli. Abrazos a todos los ilustres lectores de este blog, a los grandes amigos-familia colaboradores de nuestro trabajo y caminos, a nuestros bellos alumnos-amigos y a todos los que silenciosamente apoyan y hacen circular esta energía. Gracias.

PD: Y una invitación! Mañana lunes 27 de diciembre a las 21 hrs de Chile, estaremos conversando por Instagram sobre este cierre de 2021 y un poco de 2022. Aquí.