Equinoccio 2020: Grandes transformaciones

Iba a escribir sobre este equinoccio. Sobre este tiempo revolucionario en nuestra vida, sus potentes desafíos y sus luminosas puertas abiertas ante nosotros. Sobre su belleza. Sobre el pulso planetario que desde nuestro corazón nos propone –junto a la fuerza de Marte en Aries, que nos regala mayor dirección– abrir nuevos caminos que de verdad nos identifiquen, conectar con más pasión con nuestros anhelos del alma. Y que de la mano de la gran conjunción en Capricornio activan en nosotros –aunque no lo creamos, dado el escenario actual– mayor posibilidad de disciplina y logro. Es nuestro momento de concretar, no lo desperdiciemos.

También iba a escribir de la carta astral de este equinoccio, que nos anima a comunicarnos con más claridad y sentido común, también a escuchar y movernos con iniciativa, arrojo y sabiduría a la vez; donde lo colectivo, con la posibilidad de unirnos (uno de los pilares del ciclo 2021/2023; si es que llegamos allá; ja) será central, transformador. Un ciclo sorprendente –ojo– donde de verdad podemos dejar que el pulso de nuestro corazón nos guíe en vez de distraernos en temas mediáticos y en creencias antiguas para lo cual es preciso detenernos más a respirar profundo, a apreciar nuestras bellezas internas y las que están afuera plasmadas en la naturaleza y en todo lo que conectamos día a día, incluidos nuestros vínculos; también a disfrutar más la Vida en sí… Meses donde, además, las figuras de autoridad locales y mundiales pueden mostrarnos poder, fragilidad y oscuros conflictos al mismo tiempo; donde lo financiero, las “realezas”, lo femenino y creativo (incluido el espectáculo) serán muy protagonistas. Un tiempo que nos invita a retomar el entusiasmo perdido porque podemos generar grandes transformaciones en nosotros.

Sí, de eso y más pensaba escribir. Pero me encontré con este poderoso video que me emocionó y me representa más que cien por ciento (a muchos, seguro). Entonces decidí compartirlo acá porque en gran medida de esto se “está tratando” este 2020.  Acá lo dejo. ¡Feliz equinoccio! A enfocarnos y a sentir nuestras células imaginativas con toda su potencia y su Amor para que les abramos paso en nuestras vidas. Gracias, 2020.

CHARLA para lo que queda del 2020

¡ADIÓS, MUNDO CRUEL!

… Y ahora… ¿Qué hacemos? (Primera Parte)

Sábado 15 agosto, 11 am de Chile, vía Zoom

Porque vivimos tiempos extraordinarios donde el GPS se extravió y ya casi ni sirve;  porque estamos en plena despedida del mundo voraz que conocíamos; porque estamos dando a luz a una nueva humanidad, al planeta y a nosotros mismos; porque más vale reírnos un poco de todo esto, junto con saber dónde estamos parados y de qué se trata este segundo tiempo del inigualable 2020; y porque este profundo proceso de transformación no se detendrá, pero también está lleno de activaciones y oportunidades… El sábado 15 de agosto, a las 11 am de Chile  los invitamos a una Charla online para saber más de esto, del rol que a cada uno le corresponde y de la mirada que la astrología nos abre sobre nuestro presente y de los meses que quedan de este año inolvidable.

Compartiremos una explicación basada en la voz de la Consciencia y de la Astrología para que todos comprendamos mejor estos meses que se asoman más que intensos y así lleguemos al fin del año (amén) con nuevas herramientas que nos permitan vivir este ciclo –que abarca hasta 2022– con mayor alegría y autenticidad.

La charla durará dos horas, será online vía Zoom, vale $10 mil CLP por transferencia electrónica, ó 18 dólares por PayPal (también hay cupos rebajados o liberados para quienes están sin ingresos) y en ella explicaremos el para qué de estos tiempos tan agitados que, aunque no podamos verlo del todo, son de un gran despertar que abre valiosos caminos. Cerraremos con una breve meditación para honrar y despedir lo vivido, junto con activar nuestro poder para lo que viene. Los dejamos  muy invitados y acá al final van las indicaciones. Gracias por asistir y compartir. (También estaremos dando más info por Instagram en la cuenta @astroalmica). Es probable que realicemos una segunda parte en enero 2021 (si es que llegamos allá, jaja).

CUÁNDO: Sábado 15 de agosto a las 11 am de Santiago de Chile. Dos horas de duración con un intermedio de 10 min.

CÓMO: Escribir al correo eventosastroalmica@gmail.com para recibir los datos de transferencia o de Paypal. 

CUÁNTO: $10 mil chilenos. $18 dólares por Paypal. (NOTA: Si alguien está sin ingresos pero quiere asistir igual, puede escribirnos; tenemos algunos cupos liberados/rebajados).

DÓNDE: Vía Zoom. Una vez hecha la transferencia les enviaremos link y clave.

QUIÉN: Jimena Zúñiga. Astróloga y periodista. Creadora de Astroálmica: Consciencia, Alma y Astrología; clases y charlas. 

Un abrazo. Nos encontramos y acompañamos.

MARTE EN ARIES: Conexión con nuestros propósitos

… Como aún no sé del todo de qué escribir, preferí hacer una conexión. Entiéndase meditación. Salió de improviso y no alcancé a avisarla por acá pero sí la grabamos y se las comparto a continuación.

Y ya que sobrevivimos a la primera mitad de este extraordinario 2020, podemos detenernos, dejar atrás varios pesos y recomenzar. Estrenamos un segundo semestre vertiginoso, que sacará chispas, cantidad de verdades y desengaños (algunos muy dolorosos), descalabros financieros, más incertidumbre y un tremendo regalo: Reconexión con nosotros mismos, activación de nuestra fuerza, autenticidad y propósitos. A respirar, aceptar y atrevernos! Con todo el Amor que portamos y somos! Acá les dejo el audio de la Conexión. Un abrazo y… Aunque no publique mucho: Nos acompañamos ❤

No sé de qué escribir…

Imagen de Arek Socha en Pixabay

¿De qué escribo? ¿De que le creo la mitad –o menos– a toda la información de los medios masivos y de ciertas autoridades mundiales y locales sobre esta “pandemia”, que para mí tiene más tinte de plandemia? ¿De que decir esto me ha significado varios rechazos o miradas despectivas y más; energía que conozco de toda la vida, por lo tanto le doy la bienvenida; qué le vamos a hacer; son tiempos de autenticidad? ¿De que no me interesa tener la razón, solo me gustaría (capaz soy muy ingenua o idealista), como dije aquí y acá que cada uno busque su verdad en vez de comprarse los discursos oficiales y entrar en la rueda del miedo porque somos seres poderosos y no cifras infladas o tergiversadas como explica con claridad acá Pablo Goldschmidt, virólogo y especialista en enfermedades infecciosas que, por supuesto, nadie lo entrevista; al menos no lo censuran como a Andreas Kalcker o a canales como la Caja de Pandora o MindaliaTV, que Youtube cerró solo por dar otra mirada del bicho y no la oficial? ¿De que igual me encanta que cada uno viva esto –que es tremendo e inédito capítulo en nuestras vidas– como se le cante, como quiera –dormido o despierto, como sea–, en vez de ver o escuchar a ciertas personas que parecen policías frustrados normando o vigilando al resto e infundiendo culpa y terror; ante lo cual mi ego les dice: búsquense una vida, chiquillos; e igual entiendo sus miedos y rigideces; así somos los humanos y todos tenemos que estar presentes, porque como siempre digo: aquí no sobra nadie?

¿De todo lo que no he podido hacer en esta pausa planetaria, mientras otros me sacan pica con sus series vistas, sus recetas saboreadas, sus libros leídos, sus manualidades hechas; que igual me alegran y sorprenden porque me encanta la creatividad y el goce? ¿De lo que sí fluye, disfruto y agradezco profundamente? ¿De que quiero que los planes de salud después de esto incluyan a los quiroprácticos como medicina básica para nuestra espalda, hombros, lumbares y demás debido al teletrabajo? ¿De la tristeza que me da ver cuántos pequeños comerciantes, emprendedores, restaurantes, cafés, librerías y decenas de servicios y oficios se pierden por el miedo y las pésimas –pero sospechosas– decisiones de muchas autoridades en varios países (algunos muy precarios como Chile, donde no pocos ciudadanos –incluso gente que pensé era más consciente– pedían desde el principio, y bajo la comodidad de sus hogares o de su sueldo fijo: cuarentena total; ja: medida de país rico o de país con garantías, pero que ya sabemos resulta cruel en Latinoamérica; doble ja)?  ¿De que agradezco que al menos las cuarentenas totales estén solo en algunos lugares de Chile y que nunca fui partidaria de éstas precisamente por nuestra pobreza, pero también porque creo en nuestro poderoso sistema inmune que ya ha traspasado mucho, y además conozco la manipulación de los medios y del poder? ¿De que estoy que le pido una indemnización a los medios masivos –en especial a la TV– por tenernos ‘secuestrados’ en un solo tema y aturdirnos las 24 horas con miedo, miedo y más miedo, además de cifras sin interpretar e investigaciones que brillan por su ausencia? ¿De que no me olvido que esto tiene todo que ver con Plutón, Saturno, Júpiter, Neptuno y Urano, que en sus manifestaciones más bajas representan manipulación, control, miedo, exageración, confusión, engaños, cortinas de humo, locura… Pero que también pueden elevarse a poder, transformación, sabiduría, verdades, compasión, unión, creatividad, despertar?

¿De que una parte mía acepta todo esto, mantiene su conexión, sabe el sentido, lo agradece y se entrega a este flujo de detención –y elevación, aunque no lo parezca– planetaria y es la misma parte que no tiene ni una gota de miedo al virus, es más, ni se entera de éste, no piensa usar guantes ni ponerse ninguna vacuna y solo usa la famosa mascarilla para que otros estén tranquilos, aunque no tiene efectividad; pero qué más da? ¿De que me hace pleno sentido ese ‘meme’ que dice sobre las mismas mascarillas: Si no sirve por qué nos obligan a usarla y si sí sirve por qué no abren los negocios; piensa, usa la lógica? ¿De otra parte mía que sí teme a las consecuencias sociales, políticas, económicas y de control producto de todo esto porque siente –o imagina– que quizá todo se vuelva más gris (aunque lo opaco y lo oscuro siempre son buen terreno de práctica de consciencia, de crecimiento y despertar, porque la luz y la creatividad se elevan con más fuerza; lo sé por experiencia desde muy pequeña; el contraste nos hace crecer)?

¿De las lágrimas que rodaron por nuestras mejillas en esta meditación bastante improvisada pero conectada que hicimos hace poco por el popular Zoom con 80 y algo personas; lágrimas que brotaron al sentir nuestra infinita belleza humana, que hoy atraviesa pruebas, incertidumbre, dolor, muerte en varios sentidos, renacimiento, despedida y bienvenida de un nuevo ciclo… Y que en medio de todo sigue pulsando Vida? ¿De que lo que más valoro de esta –supuesta– “pandemia” es la Conexión que evidencia entre nosotros y la comprobación del Amor que nos une, además de la valiosa posibilidad de Parar a replantearnos? ¿De que atesoro que el Sol siguió brillando en Santiago en este otoño, hasta hace poco, bastante cálido? ¿De todo lo que extraño caminar libre, saludar a mis vecinos, conversar con mis vecinas mayores que hoy figuran encerradas, disfrutar los árboles, la brisa, la gente, juntarnos a compartir en vivo y no por pantallas? ¿De que me río a carcajadas con algunos memes de exquisito ingenio?  ¿De que nos podrán quitar la libertad y hacernos creer que esto es tremendo pero millones sabemos que no –ahí están las cifras mundiales que indican que No hay más fallecidos que en un año cualquiera– y muchos confiamos en nuestro poder interior y qué decir en nuestro cuerpo, como también en que la verdad emerja? ¿De que si ésta no emerge igual la masa crítica es cada vez más y estamos en tiempos de mayor consciencia, por lo tanto algo más luminoso saldrá de todo esto? ¿De que al menos hay gestos en Italia, Argentina, Alemania, Estados Unidos y España de verdades y despertar?

¿De los colibríes que vienen a saludar al balcón cuando trabajo y que ya tres cercanos me han contado que éstos entraron a su casa y me alegro mucho porque son símbolo del coraje de hacer el viaje que significa esta Vida, de Amor universal, de vuelo liviano y, como agregó una amiga, su aleteo es el movimiento del infinito? ¿De que muchas noches disfruto el silencio de la ciudad, miro el cielo y converso con él, a veces le reclamo, le pido explicaciones; otras veces solo lo escucho, lo recibo, lo siento, me da pistas y en ocasiones dejo caer lágrimas de cansancio y otras de la emoción que significa estar presentes –Todos– en este momento de la humanidad, porque pese a las condiciones incómodas para mí, extremas para otros, este es un momento/espacio único, bello, y tenemos no solo el privilegio de estar aquí y ahora, de Renacer, sino además de Partir de Nuevo con talentos que aún no estrenamos?

¿De que le pedí a mi vecino que me ‘arriende’ a su perrita para poder salir a caminar y que encima ella, blanca y muy cariñosa, se llama Alma; pero él solo se rió porque obvio que no se lo digo en serio, aunque igual me la podría encargar, digo yo? ¿De que cuando estoy muy saturada pongo esta música, bailo y retomo alegría? ¿De que cuando quiero conectar con la belleza de Chile, tierra tan profunda, bella, montañosa, precaria, poderosa, llena de paradojas; por la que siempre siento mucho Amor aunque hay cantidad de cosas que no me gustan pero sigo amándola y añoro su bellísimo sur; escucho esto y ahora en este encierro a veces hasta necesito oírla? ¿De que me caen lágrimas de nuevo al escribir todo esto…? ¿De que en medio de este episodio planetario que a ratos ni sé cómo calificar igual estoy muy agradecida, me siento muy conectada y sostenida, y puedo palpar el Amor de la sabia Vida muy presente? ¿De que siento que viene algo más alrededor de los eclipses, entre junio y agosto y quizá eso destraba este episodio actual nada liviano pero de tanto crecimiento interior? ¿De que los volcanes y la bella Tierra pueden hacer lo suyo también… Pa’ que al menos haya otro tema en la agenda; ja? ¿De que soy muy feliz enseñando astrología por las tardes aunque sea por la pantalla, lo cual activa aún más mi creatividad para hacer ciertos ejercicios que antes realizábamos en sala? ¿De que le sigo diciendo sí a la Vida, con virus incluido, confinamiento y todo lo absurdo de esto porque tengo certeza de su perfección aunque mi ego a ratos se rebele y patalee? ¿De que pese a todo el aplastamiento y densificación de la mente colectiva y a la pérdida de libertad, algo en mí siente alegría, se ríe, aprecia cada detalle y dice ‘Gracias’ varias veces al día?… En fin… No sé. No sé de qué escribir. Veré si luego lo decido. Ya vuelvo. ❤ Gracias de nuevo.

Por mientras… Para elevar vibración

Lo siento, pero en este “nuevo planeta” o “planeta en transición” que estamos –por los motivos  que sean– experimentando millones de seres humanos, muchos figuramos adaptándonos no solo a la incertidumbre y al encierro que para nada esperábamos –lo cual es tremendo ejercicio y desafío– sino además a trabajar y a estar por la pantalla en vez de conversaciones cara a cara.

Y, en medio de esto que vamos armando día a día todos, no tuve tiempo/energía para escribir pero sí para subir este audio con una Conexión o Meditación que subimos a Instagram (en @astroalmica) junto a algunos videos que pueden buscar ahí. Esto que les dejo es para elevar vibración ante una experiencia nueva que nos desafía a aplicar más que nunca todas las herramientas de Consciencia que tenemos… Porque nuestro trabajo interior tiene ahora la oportunidad de dar sus frutos y brillar más allá del miedo.

Gracias por escuchar… Y ya vuelvo!

Alma y Naturaleza: Dos grandes refugios (en este 2020)

Siento mucha emoción y se me humedecen los ojos al partir a Pucatrihue (la costa de Osorno, en el sur de Chile), también al hablar con Judith. Voy en viaje hace unos días por los sures argentinos y chilenos. La primera parte la hice acompañada; fue sanadora y chistosa; con el ‘saludo’ de bosques de arrayanes que hicieron su limpieza y noches repletas de estrellas que nos maravillaron y reconectaron en medio de las montañas verdes guardianas… Ahora me embarco en un microbús que sale desde la feria Rahue, en Osorno, donde gente del campo viene a vender sus productos: frutas, verduras, quesos, miel, huevos, granos, especias (el ají merkén real, entre otros), pescados, mariscos, flores, bebidas. Y antes de partir –como tengo unos minutos porque aún no sale el bus– compro algo de fruta, limones y tomates que una señora me explica que no tienen nada agregado, que son de su “tierra no más”; intuyo que quiere decirme que son ‘orgánicos’ (como ahora el marketing en las ciudades los clasifica y encarece), y le digo que sí, que la entiendo perfecto porque se nota que sus tomates cherry son de verdad, ¿no ves que tienen aroma? –agrego con placer. Por mientras, una familia -de tres generaciones: padres, hijos, nieto- que va por el día a esta playa/campo con su perrita fox terrier incluida, cuida mi bolso en el bus. Yo sigo con mi compra rápida. En medio hay un carro que ofrece Muday, una bebida mapuche que hace rato tengo curiosidad por saber qué es. Le pregunto a la chica que lo vende eso mismo: qué es. Me explica que es una bebida que se hace del trigo y que al principio no tiene alcohol, es dulce pero que se puede dejar fermentar también, como la chicha de manzana, que es más popular. Me da a probar en un vaso pequeño “para que no se quede con las ganas poh, casera”. Me encantó, no está muy dulce y sacia la sed. Ya me tengo que ir así que me despido agradecida de la degustación.

Cuando voy camino a subirme, otro chofer me conversa sobre Pucatrihue y los arreglos que hay en la ruta, lo que demora el viaje y demás. Es muy amable con todos. Él va a Maicolpué, un balneario que está al lado de Pucatrihue. En medio de esto una señora huilliche, muy menuda, pequeña como yo, de cabello largo y labios pintados fucsia, muy vital, se lamenta que tendrá que esperar el otro bus porque ya está lleno. Le digo: no, al lado mío hay un puesto, puedes subirte–. Ella va a mirar, le avisa al chofer para poner todos sus bolsos atrás y se sube. Es Judith, de energía tan pura, que siento cómo se conecta mi alma, cómo se expande mi corazón en ese momento y casi lloro al tiempo que agradezco esta poderosa sensación. Conversamos todo el camino animada y fluidamente. Hablamos de los choferes de las micros, que a veces tienen buena voluntad, otras no, cuando alguien lleva muchos bolsos como ella; me dice que ese con el que yo conversé es muy buena persona. Más allá, ella se compra un milcao (pan en base a papa) porque en la ruta hay arreglos, nos detenemos y suben vendedores; me dice que ese es bueno porque ella conoce a la chica que los prepara. Se lo come feliz.  Me cuenta su vida, que llegó a cuarto básico no más (con 9 años de edad) porque la profesora era muy estricta (les pegaban con varillas para imponer orden; como pasaba hace unas décadas) y “antes los papás no sabían que la educación era importante, poh” y ella era rebelde -nos reímos juntas con sus anécdotas de la escuela-, también me habla de sus hijos; y que ella tiene un puesto en la ruta con comidas y muday, que da pensión para los trabajadores de la zona y que a todos les gusta su comida. Luego comentamos la agitada actualidad nacional y cómo le afecta a ella todo esto. Después de más de una hora de camino ella se dispone a bajar en su casa, que está en unas lomas al costado de la carretera. Me dice que ahí está ella, que la pase a ver cuando quiera y que me puedo quedar. –Chao, hijita, un gusto de conocerla, se me hizo corto el viaje; que lo pase bien– me dice con su sonrisa y ojos chispeantes; nos abrazamos con mucho cariño y me quedo viendo cómo baja todos sus bolsos, mientras sigo muy emocionada y agradecida por este bello encuentro. Aún no llego a mi destino y ya estoy más que feliz… Poco más allá,  la chica que va detrás mío con su hijita de alrededor de un año, se acerca al chofer para que le llegue más aire a la pequeña que viene mareada. Entonces él, unos metros después, detiene el bus y madre e hija bajan unos minutos para que se pase el mareo. Todos comentamos que la niña se siente mal. Nadie reclama ni se estresa; parece muy natural todo. Al rato ambas se suben y ya se siente mejor. Todo el bus figura aliviado y contento…

Entrada a Pucatrihue (foto desde el bus)

De las ‘cosas’ que más me conmueven en esta Vida están la belleza del alma humana y el noble poder de la naturaleza con toda su bondad… Sin saberlo desde la mente, sino dejándome guiar por sensaciones e intuiciones  y por un viaje sin mucho itinerario ni referencias, ni expectativas, en estos días de vacaciones uno ambas cosas y resulta una aventura tanto sanadora, como alegre, revitalizante y de gran conexión…

Río y mar se unen

Esta costa de Osorno es zona huilliche, uno de los pueblos originarios de esta América sureña, más ligados al mar y la pesca. Un día converso con Inés, que trabaja en el hostal (Inalcar, con mucha identidad; es la segunda vez que vengo) donde me quedo. Le pregunto que cómo llega desde su casa; me cuenta que viene en lancha, “es que yo soy del agua, pura agua yo no más” –dice con orgullo y no sé si ella dimensiona el poder de esa frase que me quedo saboreando en medio de sus anécdotas. También me dice que cuando quiera puedo ir, que ella me muestra cómo llegar. Yo vuelvo a conmoverme. Este espacio, Pucatrihue (‘lugar escarpado’, en mapudungún), no es un sitio con lujos a ojos del sistema pero sí con otras riquezas más preciadas. Hay casas lindas y otras muy precarias. Una caleta de baja energía –como la mayoría lo es, al igual que los puertos de cualquier lugar–. Se nota que una cuota de alcoholismo, como suele haberlo en las zonas alejadas de distintos países –y en algunas capitales de clima frío también–, ronda en el ambiente de ciertos sectores… Pero de lo que más hay aquí es una naturaleza bellísima y majestuosa, que te deja en profunda conexión con la Vida y en un valioso silencio acompañado por el sonido del oleaje intenso; donde el río se une al mar abierto, donde zonas de campo y de las colinas están intactas y sueltan agua de vertientes, donde los colibríes y otros pájaros tienen su constante fiesta entre flores y frutos, donde las vacas aparecen cuando menos te lo esperas, donde la gente al verte caminando te ofrece llevarte (como me pasó tres veces y acepté aunque tenía pensado caminar), donde los lugareños sonríen amablemente, saludan, en una de esas te dicen ‘hola, vecina’ y están abiertos a compartir y ayudar, porque en ‘Puca’ como ellos la llaman, dado todo este contexto y su vibración, el alma colectiva tiene menos barreras del ego para emerger y brillar…

Espacio sagrado en Pucatrihue

Y todos los días en que estuve ahí voy a ‘mi rincón sagrado’.  Alis, la dueña del hostal, coincide en que lo es. Voy a hacer conexiones y canalizaciones. Es un camino antiguo, de ripio, que va al lado del río, donde la vibración es tan alta que te hace respirar profundamente, sanar toda interferencia y te sobrecoge. Siento felicidad pura de solo estar ahí. Una de las mañanas en que voy camino hacia allá (es como una hora hasta llegar al inicio y luego otra por el camino mismo, aunque creo que yo me demoro más porque me detengo mucho a sentir, observar, reírme, tomar fotos y agradecer), una familia me ofrece llevarme en su jeep, mientras voy por la ruta al lado del mar. Son lugareños, muy dulces; les digo que voy al camino viejo, pensando en que me dejarán en la entrada; me dicen que ellos también, entonces lo recorremos en auto mientras conversamos  y ya cuando termina, después del puente, les digo que me bajo ahí. –¿Aquí no más? –me dice la esposa. –Sí, es que vengo a hacer unas… ‘meditaciones’ –le respondo para que me entienda. –Ah, ¡¿eso es como el yoga?! –me dice con entusiasmo. –Sí, eso mismo, parecido al yoga –le respondo sonriente. Nos despedimos contentos, yo muy agradecida, y una vez que se pierde el ruido del auto me quedo en pleno silencio con el río, los pájaros y las mariposas. Nuevamente mis ojos se humedecen y el corazón se expande. Es mucha la plenitud y la belleza. Avanzo conmovida y liviana hasta una parte en la ribera donde me siento a hacer mis conexiones,  no sin antes pedir permiso al lugar, saludar y solo estar ahí, disfrutando y sintiendo ese espacio. Los árboles guardianes y el río tranquilo sostienen con mucha nobleza la poderosa energía de este lugar. Después de llevar un rato escribiendo en mi cuaderno, de repente siento ruido tras de mí, miro y me asusto. Veo dos bultos negros. Y luego los saludo con risa, son dos perros que vienen a instalarse conmigo y a pedir cariño; a una de ellas ya me la encontré el día anterior y me siguió un trecho, ahora con su compañero me invaden completamente y entiendo que ya terminó la canalización, que es hora de jugar con ellos, de quedarme ahí. Rato después parto de vuelta y caminamos juntos un buen tramo hasta que naturalmente se detienen porque seguro ya saben que voy más lejos y ellos tendrán que volver a su casa. Nos despedimos y me quedan mirando hasta que los pierdo en el camino. Sigo de vuelta llena de vida.

… Días después me toca volver a Santiago. Hay mucho que preparar y coordinar con los Talleres de Astrología.  Por mí me quedaría un par de semanas más en este sur sanador. Pero ya ando por acá en la ciudad, con sus bocinas y su vibración tan eléctrica. No la rechazo; solo me cuesta el ajuste, así que veo que saldré unos días más antes de retomar oficialmente todo… Pero les dejo este relato con la energía de Pucatrihue y algunas fotos más abajo, porque en este ciclo tan concreto e incierto a la vez, donde –por si nos faltaran estímulos– Marte (energía muy activa, individualista e impulsiva) se unió al coro de planetas que tenemos en Capricornio y traerá más desafíos, sorpresas y otras cortinas de humo (además de los supuestos “virus”), en especial (si miramos a corto plazo, porque todo 2020 será un camino transformador, con todo lo que esta palabra implica) hasta la primera quincena de abril, siento que el contacto profundo con la naturaleza y el ser capaces de conectar con el alma humana en vez de quedarnos pegados en el ego ajeno y propio –que dará material para dar y regalar, en especial en torno a los miedos personales y colectivos, los cuales siempre provocan violencia– serán dos GESTOS CLAVES  para atesorar, para mantenernos centrados, conectados; para cuidar de nosotros mismos, ver lo realmente importante y sentirnos –pese a los golpes o machucones– honrados de atravesar estos tiempos extraordinarios donde la Consciencia está, sin duda, elevándose e irradiándose cada vez con más fuerza y donde el Amor -en medio del desconcierto– se puede palpar. Gracias una vez más ❤ Ya vuelvo.

Guía para sobrevivir al 2020

Pero antes… a pedido del ilustre público, acá ESTÁ la info del Taller 1 de Astrología para principiantes y acá la del Taller 2 para conocedores de este arte cósmico. Comenzamos (si aún continuamos en este planeta 😀 ) a fin de marzo e inicios de abril.

No sé ustedes, pero yo, si bien estoy cansada como la mayoría de los chilenos porque de octubre 2019 hasta acá -al igual que algunos vecinos y otros países- hemos vivido como un año entero con toda la convulsión y el proceso de transformación que atravesamos, donde sale lo más bajo y lo más alto de nosotros y de este sistema, donde hay voces muuuy antiguas de todos los sectores y generaciones (hay gente joven muy vieja y viejos muy infantiles!) que, con sus miedos y egoísmos tan humanos, entran en juicios absurdos u obsoletos, además de niñerías, agresiones de todo tipo para dar y regalar, queriendo sacar partido de algo que es planetario (los humanos y nuestro ego podemos dar infinito ‘material’ con tal de “ganar”, jaja)…  Igual, en medio de todo esto, mantengo una alegría interior por lo que estamos viviendo: siento honor de estar aquí y ahora, siento gran certeza de lo necesario de esta sacudida que no imaginábamos sería de esta forma (a ratos bastante primitiva y parada en la víctima, entre otras cosas), un zamarreo de nuestra oscuridad, también de nuestras comodidades -por incómodas que fueran-, que nos lleva a caminar de otra forma… Hace rato muchos hablábamos por distintas vías, del nuevo tiempo y de la caída del sistema…

Y acá estamos todos, en medio de la incertidumbre que tanto nos cuesta habitar y para la cual el sistema no está nada preparado pero sí sabe sacar dividendos del miedo; de todo realmente, esa es parte de la crueldad y desconexión en la que construimos hace décadas en el planeta entero prácticamente…

Imagen de Denise Husted en Pixabay

Hoy, cual más cual menos, cada uno atraviesa su propia cuerda floja, su propia incertidumbre… En mi caso, ni siquiera sé si realmente podremos dar las clases que señalo al inicio, por ejemplo, por más que muchos las disfrutemos y me las pidan;  tampoco sé si se realizarán invitaciones, proyectos o viajes que en otro momento serían un claro ‘sí, obvio; hagámoslo’…  Así estamos, practicando más que nunca eso de vivir el presente. Qué valioso regalo, en medio de grandes dolores y miedos.

Siento que capas y capas de oscuridad, de cosas no asumidas ni vistas, salen a borbotones y no todos tendremos el temple necesario para atravesar esta metamorfosis que nos corresponde, donde emergen –y esto seguirá, de la mano de Júpiter en Capricorniotantas verdades.  Esto sale de nosotros, de nuestros pequeños mundos, de nuestras ciudades, países, continentes, planeta. La noble Tierra, Gaia, está -con nosotros- en gran depuración. Y al mismo tiempo, en dolores de parto y no nos queda otra que ayudarla a pujar. Y como todos los embarazos y partos, tienen su t-i-e-m-p-o. No se puede acelerar ni atrasar a nuestro antojo… Es un tiempo preciso y perfecto el de este renacer planetario… Por eso, ya que a nosotros se nos ocurrió estar aquí para vivirlo y quizá para contarlo en unos años más, acá dejo una Guía de Sobrevivencia para disfrutar más este desafiante 2020:

1. Bajemos expectativas, las buenas y las malas. Si poh. Atravesamos un tiempo muy verdadero, donde no hay ni medio espacio para fantasear y menos para andar expandiendo la nube negra. Permitir que las cosas SEAN en vez de esperar con ansiedad el mejor o peor escenario será un valioso gesto ahora. ¿Pa’ qué sufrir por adelantado o aplaudir antes de que todo se muestre? En la puerta del horno se quema el pan, así que mejor esperamos a que se hornee bien y si quedó salado o desabrido, siempre habrá forma de mejorarlo o compensarlo con nuestro ingenio. Encima, ya lo dijimos en distintos espacios donde comentamos las Predicciones 2020 (acá la entrevista en EmolTV por si les interesa) este año es entero alecionador. Así no más.

2. Dosifiquemos los círculos dramáticos y/o demandantes. Como nuestro ego es insaciable, puede no bastarle con las revueltas de por aquí y por allá, con los –supuestos– virus que cruzan fronteras, con las economías y sociedades revueltas, con la inestabilidad de todo lo externo; con el fuego, el agua, las temperaturas, los volcanes, la agricultura y los vientos agitados. Claro, al lindo (me refiero a nuestro ego = nuestras formas de ser en pensamientos y sentimientos) se le puede ocurrir además generar –o frecuentar– un grupo de amigos, familiares o compañeros quejosos, negativos, que se paren desde el miedo y el rechazo (por no decir odio) todo el rato, que ven el peor escenario… ¿Es necesario? Pa’ eso mejor prender la TV y mirar noticias… Estamos –se supone– grandes (amén) y parte de nuestra adultez y de activar mayor consciencia es soltar o dosificar –sin rechazo sino desde el autocuidado– espacios que nos cansan. Claro, hay algunos que no podemos evitar, pero sí podemos elegir no contribuir a mayor negatividad ni odios, poner otros puntos de vista, compartir herramientas, diversificar las conversaciones y poner más risas antes que drama.

3. Cultivemos lazos, en especial de amistad. Lo siento, pero yo sospecho de la gente que no tiene amigos o tiene muy pocos. He visto cómo en personas con pocos lazos el ego se densifica, el narcisismo se eleva; el ombligo se agranda y la rigidez se impregna. (Y sobre esta observación, aplico una de mis frases favoritas que digo en los talleres: ‘Si te ofende, es que es verdad’). Entre los mejores salvavidas y nutrientes para este ciclo (que durará hasta mediados de 2021) estarán nuestros amigos. No importa dónde vivamos, la edad, el trabajo, nuestros intereses: es tiempo de cultivar y ampliar nuestros círculos. En complementación al punto anterior, es clave compartir con gente que nos aporte, nos haga reír, nos dé otra mirada, a ratos nos diga algunas verdades, nos contenga, nos acompañe, nos haga ponernos en otros zapatos, nos inste a nosotros a acompañar más allá de la familia de cada uno. El dar y recibir de la amistad es uno de los factores que nos permitirá salir airosos de este ciclo.

4. Respiremos profundo y Aceptemos cada día un poco más. No estamos en un lugar ideal lleno de colores y buena onda; probablemente no estamos dónde ni cómo nos gustaría. Estamos donde tenemos que estar y eso, en mucho casos, puede ser más bien gris o seco en lo externo. Es preciso, entonces, detenernos a inspirar más profundo, mirar con más calma y comenzar poco a poco a decirle sí a la realidad de cada uno. El rechazo solo traerá más miedo y violencia (por si acaso, por si alguien no se enteró, de esto nuestra humanidad ya tiene milenios) en nuestros ambientes y además aumentará aquello que nos molesta porque le damos poder, también porque lo llevamos dentro. Recordemos una de las leyes espirituales y base de la astrología: “Como es adentro, es afuera”; lo que tenemos dentro aparece materializado en forma de personas, relaciones, situaciones, realidades…  En cambio, a eso que nos jode, sencillamente hay que darle espacio, pues es un reflejo de nuestras dinámicas interiores. Puede ser alguien o algo que, si nos detenemos a mirar con más aceptación (amor), en ese preciso momento comenzaremos un cambio que, poco a poco, diluirá su peso en nosotros.

5. Activemos humildad. Que tiene todo que ver con lo anterior. Ya está: Agachemos el moño, inclinemos la cabeza frente a lo actual. El paradigma de luchar es antiguo y trae más -de nuevo- agresión. La Vida y su infinita sabiduría es mucho más grande que nosotros y toda nuestra inteligencia o argumentos fanáticos o respaldados en quizá qué. Si ella –la Vida– no nos permite algo, es así y punto: no es el momento. Si ella abre las puertas, aprovechemos. Muchas veces un “obstáculo” está ahí sólo para que practiquemos la humildad de pedir ayuda; también creatividad, flexibilidad, espera, paciencia, protección (porque no es sano que eso se dé), madurez, intentarlo de otra forma, etc. Abramos el corazón para mirar nuestro presente.

6. Frente a la ansiedad, movámonos. ¿Alguna vez hemos estado al lado de alguien constantemente ansioso?, ¿Alguna vez hemos sido nosotros quienes estamos en ansiedad?… ¿Nos dimos cuenta de lo agotador que es para nosotros y para el resto?… Quedarnos quietos comiendo compulsivamente  frente a la TV, darnos vueltas en la cama en medio del insomnio; desbordarnos en beber, fumar, hablar, chatear, leer, comer, comprar, mirar el celular, buscar información, mordernos las uñas… Sólo traerá más de lo mismo: adicciones, miedos y desgaste que nos dejan en energía básica.  Es preciso caminar, bailar, nadar, salir a dar una vuelta, hacer estiramientos, subir escaleras, salir al parque. Activar lo físico hará que se aliviane nuestra mente y cuerpo para estar más presentes en vez de ansiosos. De paso, le hacemos un favor a los cercanos.

7. Recordemos: Somos naturaleza y necesitamos de ella. Por más llenos de pantallas, teclas, botones, wifi, comida sintética, químicos y demás que estemos, somos realidad física, energética y natural. Dentro nuestro están los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua. Por eso, la Pachamamita, como la llaman cariñosamente los andinos, es una madre generosa y sabia que es capaz de recibir nuestras fragilidades, cansancios, rabietas, tristezas, autoagresiones; transformarlas y devolvernos la energía perdida de forma luminosa. Si somos afortunados y tenemos cerca montaña, mar, lagos, bosques, ríos, árboles, plantas, rocas, aire puro… Conectemos cada vez más con éstos; dejemos en ellos lo que nos sobra o nos llegue a saturar y en conversación con la naturaleza que habitamos y somos, pidamos energía. Caminar descalzos en la tierra, tomar más luz del Sol (sin exagerar, obvio), sumergirnos en agua salada (aunque sea en la tina) y agradecerle todo lo que nos ha sostenido hasta ahora, puede marcar la diferencia en nuestro día a día.

8. Practiquemos austeridad: Lo dijimos en conversaciones radiales, aquí en Cooperativa y acá en Adn. También en las Predicciones mismas de Emol y en este honorable podcast Las nuevas Claves del éxito. Sí, este 2020 es austero (2021 también, pero no se lo digamos a nadie para no causar conmoción en los egos más consumistas y temerosos).  De lo bueno poco y Menos es más; podrían ser los lemas del año. Con esta cumbre de planetas intensos en signos de tierra (Plutón, ‘Don Satur’ o Saturno para la gente docta y Júpiter en Capricornio + Urano en Tauro) atravesamos todo un replanteamiento –y reformas– del sistema, de cómo vivimos el dinero, el trabajo, el éxito, la ambición, la explotación de la naturaleza, el disfrute de lo material. Así que afirmemos la envidia de lo que otros tienen, la opulencia, las tarjetas de crédito y sus engaños, las compras por imitación, miedo, moda o gula; nuestras trampas o abusos, los proyectos demasiado exigentes o de mucha inversión de tiempo, energía y dinero… Vamos de a poco. El gordito Júpiter es muy bromista y a veces inventa –o agranda– historias;  así que  es tiempo de manejar con más consciencia nuestros recursos, incluido el tiempo. Por eso el punto 2 de este listado es importante. Valorar lo simple y conformarnos con lo que ya tenemos sin caer en mediocridad sino desde el criterio de realidad (gran factor de evolución este año) es fundamental.

9. O nos reímos o… nos reímos: Dejemos de tomarnos tan en serio (a nuestro ego y a lo que nos pasa). Dejemos de ofendernos por cualquier cosa, de creernos importantes (jajajajajaja), de creer que a nosotros no más nos duele o nos afecta algo, de querer quedar de inteligentes, cool o diferentes; de intentar ganarle a otros, de apurarnos, de sufrir porque sí o porque no, de buscarle explicación a todo, de opinar de todo… Sshhhh. Silencio. Mirémonos, y mejor riámonos de nuestras pequeñeces humanas; somos demasiado chistosos y repetitivos, ¿sí o no?

10. Escuchémonos: A nosotros mismos. A la sabiduría que portamos y que no atendemos por ir demasiado rápido, enchufados en decenas de cosas, menos a nuestra alma. Si nos detenemos más podremos oír lo que de verdad necesitamos ahora, lo que nos nutre y nos da alegría verdadera, lo que es importante. Y después de eso viene otro desafío: hacernos caso. Quizá sea una siesta, o descansar de un espacio, de un vínculo, o de un hábito; quizá darnos un gusto, quizá aquietarnos o no hacer algo determinado, quizá un sí rotundo, un inicio, un final o una pausa. Escuchémonos y actuemos en consistencia con esto, aunque sea un pequeño gesto que nos encamine a esa voz interna. 

11. Seamos realistas, prácticos, y tomemos medidas ídem. Ya varios lo hemos vivido en diferentes latitudes: las comodidades o bondades del sistema pueden no funcionar debido a colapsos de distinta índole. Entonces, acá copio y pego un punto que puse en un Test previo al 2018 donde mirábamos el ciclo de tres años que este 2020 concluimos. Es esta pregunta:¿Usted tiene dinero en efectivo en casa, velas o linterna, fósforos, mantas, comida, agua, frutos secos, papel higiénico, medicamentos, celular cargado, los números de teléfono importantes anotados… en caso de emergencias?”. Tal cual. Es tiempo de tener muy bien resuelto lo material y logístico para estar más preparados –y tranquilos, ojalá– frente a las sorpresas de este tiempo agitado.

12. Nuestro propio gesto. Dejo este punto abierto porque todos tenemos herramientas y miradas de este presente. Porque si de algo se ha encargado Plutón en Capricornio desde 2008 hasta acá, es de devolvernos nuestro poder para construir nuestras vidas en vez de entregárselo todo a alguien o a algo (como al sistema, a lo material, a nuestra carrera o al trabajo, factores regidos por Capri). Este último punto es para que cada uno agregue algo si es que así nos nace. Cada uno tiene sus propias valiosas recetas y su sabiduría para atravesar la incertidumbre, como este afiche que le compré a una artesana en mi última visita al sur de Chile y que puse frente a mi escritorio para verlo cada día. Este es mi propio punto 12… Un gran abrazo y a vivir todo lo que este desafiante 2020 nos regale y aquello que nosotros generemos acompañados de sus oportunidades, de nuestros guías y de la voz inigualable e incondicional de nuestra alma. Hasta pronto!

2020: ¿De verdad Cambiaremos?

¿Qué cambio interior y/o exterior postergas hace rato por más que la sabia Vida te da y te da señales?, ¿Qué dirías y harías si supieras que se acabó la postergación y que te corresponde asumir y moverte de verdad?, ¿Te gusta tu trabajo? Si la respuesta es no, ¿estás en la queja o estás concretamente activo en generar un cambio?, ¿Cuánto te arriesgas?, ¿Qué aportas (en distintos planos) a tus ambientes, comunidad, sociedad, país, planeta?, ¿Aportas?

Si miras lo que construiste hasta acá: tu formación, tu carrera, tu ocupación actual, tus talentos, tu familia, tu casa, cómo eres visto por el resto, ¿Estás a gusto, te representa, te deja tranquilo?, ¿Duermes bien?

¿Con qué grado de madurez y de coherencia vives?, ¿Todavía crees que hay que correr o hacer muchas cosas y que eso es sano?, ¿Qué te dicen las palabras status e imagen?, ¿Cómo te conectas con el dinero y los logros: los disfrutas, los despilfarras, los compartes, los acaparas, los sufres, los ocultas, te obsesionan?, ¿Qué opinas de tener dos años de austeridad?, ¿Conoces eso de la disciplina, la perseverancia, la sabiduría, la paciencia?, ¿Cuán rígido eres?, ¿Qué sientes ante las expresiones cambios, fin de ciclo, reinicio?

¿Conoces tu poder interior, lo usas o abusas, lo evades?,  ¿Crees que el poder mundial está solo en el hemisferio norte?, ¿Eres capaz de reírte de cómo eres, de tus formas, de tu ego; y de (auto)corregirte –crecer– para hacer(te) menos daño?, ¿Conoces tus miedos, los tuyos y los de tus ancestros?… ¿Y de la historia con tu papá, del vínculo, qué dices?, Y si eres papá, ¿pones límites, proteges, entregas valores, sostienes, ordenas, te comunicas, miras a los ojos?,  ¿Ah, y cómo te llevas con la autoridad (propia y ajena); respetas las jerarquías?

¿Sientes que construyes o que marcas el paso?… Si miras los últimos tres años, podrías decir que estás más grande, más sabio?, ¿Tienes mucho o poco que agradecer?

… Saturno y Plutón en Capricornio nos lanzan –literalmente en algunos casos– estas preguntas y seguro otras más. Este domingo 12 de enero 2020 ambos tienen su Gran Conjunción, cuyos efectos ya sentimos y vivenciaremos toda esta década donde podremos dar a luz una Nueva Humanidad.

Pero ahora que estamos en tiempos conscientes es preciso recordar y asumir que el cambio empieza en nosotros y se irradia, también que solo cosechamos lo que sembramos, en parte por eso este evento estelar nos pide Grandeza Interior y es tremenda Oportunidad de enmendar y recomenzar.

Somos protagonistas de un Tiempo Extraordinario que nos invita a disfrutarlo, a usar nuestra creatividad,  a abrir nuestras vidas a lo nuevo, a hacernos amigos de la incertidumbre, a soltar actitudes y sistemas fríos o crueles en lo micro y en lo macro, a partir de nuevo con mayor presencia y menos egoísmos.  ¡FELIZ GRAN CONJUNCIÓN, FELIZ NUEVO MUNDO!

PREDICCIONES 2020: ¿Sobreviviremos a un año crucial?

Así se titulan las Predicciones recién publicadas por Emol.com, que comienzan con esta presentación: “Antes de comenzar, el Universo anuncia que regalará estrellas a quienes tuvieron la valentía de atravesar el 2019 (¡Aplausos!). Y también aclara que la oficina de reclamos por lo vivido está cerrada, que lo siente, pero solo permanecerá abierta la puerta que dice: “Viviré con mayor conciencia el 2020”. Y que todo quien la cruce encontrará grandes satisfacciones.

Respiremos. Porque, como lo advertimos en 2018, el Universo es muy generoso. Nos mandó tres años seguidos de gran crecimiento. Y este 2020 es el último eslabón de este poderoso ciclo. Lo único que no aclaró es que… “

EN ESTE LINK CONTINÚAN LAS PREDICCIONES 2020, recién salidas del horno astrológico💫… Primero va una presentación para todos y luego en los botones de cada Signo pueden leer los vaticinios para su signo Solar y también los de su Ascendente. Primero va una panorámica y luego algunas líneas para Vida Afectiva, Trabajo y Talentos, Cuerpo y Alma y al final va un Mensaje del Universo 😉…. Gracias por leer y compartir… Y mucha Sabiduría para un año muy especial… 🌎✨💖 Click: https://www.emol.com/especiales/2020/tendencias/predicciones/index.asp

Y a propósito de esto mismo, mañana viernes 27 a las 11 am hablaremos del 2020 en EmolTV y lo mismo el lunes 30 también a las 11 en radio Cooperativa.

Abrazo en estos últimos días eclipsados 2019 y Gracias por todo otra vez! ❤

Solsticio eclipsado para cerrar 2019

A fines de 2017 escribía este Test previo al 2018 y en las últimas líneas agregué que sería bueno leerlo en los tres años venideros. No sé por qué lo recordé ahora, volví a leerlo y tiene todo que ver con este tiempo, sigue muy vigente. Diría que solo tiene una diferencia: aunque no se note claramente, estamos más grandes… Este año 2019 hicimos dos ediciones del taller Del ego al Alma  (viene una tercera en enero para los interesados) y diría que la totalidad de los alumnos venían con algún tipo de trabajo interior y  que entre quienes lo cursaron muy pocos se quedaron en la teoría (en lo que llamo “vitrineo espiritual”), al contrario, casi la mayoría pudo poner en práctica cambios en sus formas, creencias, hábitos… Con lo cual se provocaron transformaciones en sus distintos ambientes, en especial con la familia donde se abrió mayor sanación… Estos tiempos agitados tienen muchas bondades, entre ellas que las comprensiones y los avances interiores son más rápidos y simples que antes, lo cual no quiere decir que no haya que recorrer un camino y que los movimientos no sean profundos; lo que pasa es que ya no se necesitan extensos meses (y hasta años) y tampoco tiene que ser desgarrador. Claro que siempre habrá –en todo– consciencias más antiguas y energías más bajas que requieran paradigmas anteriores. Cada uno con su cada cual.

Y mientras releo ese test,  figuro de nuevo en el verde y lluvioso sur de Chile… Me senté decenas de veces con el lago Llanquihue, las nubes y el sol de fondo a escribir las Predicciones 2020 (si es que llegamos a éste, jaja) que se publicarán después de Navidad en Emol.com (paciencia, que falta nada! Y acá las 2019 por si quiere recapitular lo vivido y chequear de qué hablábamos hace un año). Y ya están listas. Solo me quedan algunas ediciones… Este viaje de escritura estuvo muy sociable, ya tengo casi una “cofradía” de amigos por acá y compartimos más de un té, café, cenas, caminatas y hasta la inauguración de una muestra artística; donde el tema obligado cada tanto fue: Chile… En qué estamos, cómo seguiremos… Una de las cosas buenas (hay varias más) es que cuando estamos en medio de un gran dolor/conflicto/desafío la energía nos lleva mucho al presente, no hay espacio para ir muy lejos… Y en ese contexto, es bello conversar con gente muy distinta sobre cómo sentimos este tiempo aleccionador, cómo vivimos los distintos tonos de esta tierra tan precaria y poderosa a la vez, con tantos miedos y de infinita creatividad, tan primitiva y paradójicamente tan profunda, tan resguardada antes por la sabia cordillera y que ahora le (nos) corresponde caminar un poco más al desnudo porque estamos más grandes y llevaremos la posta de varias transformaciones planetarias, con todo el costo y la nobleza que implica…

Y en este 2019, en que muchos sentíamos que (hasta octubre) estaba intenso y pasaba de todo subterráneamente –se produjo mucha limpieza dolorosa y sanadora para varios– pero realmente no estaba pasando mucho, los hilos del destino y los efectos del último eclipse total de sol, aceleraron nuestros procesos de crecimiento y despedida de lo antiguo trayéndonos de lleno a tierra, a lo verdadero… A propósito de esto, creo que nunca subí este podcast con  mi querida alumna y actual colega/astróloga @Katybecker, donde miramos estos meses desde el último equinoccio (grabamos el mismo 23 de septiembre) que ahora despedimos. Se los dejo acá; perdón lo atrasado e igual varias cosas que hablamos están vigentes, como el test que mencioné al inicio.

Pero lo que nos ocupa ahora es cómo cerrar este año 2019 donde se nos pidió gran maduración y sentido del humor. Aunque no dimensionábamos exactamente para qué grandes temas colectivos tendríamos que usarlos, porque para los pequeños y personales lo teníamos más claro…  Ja. Como le dije a unos amigos en Puerto Varas, que me invitaron a tomar el té: Hace rato que muchos hablábamos de la caída del sistema, que esto que pasó en Chile (y súmale Colombia, Bolivia, el Brexit, Brasil, Estados Unidos; y pronto se unirán un puñado más, incluidos Irán, Grecia y Argentina) venía. En este mismo blog hablamos cantidad del tema; pero una cosa es verlo en la carta astral, estarlo viendo en muchos gestos poco a poco y saber que sucederá de forma más nítida… Y otra cosa es estarlo viviendo en vivo y en directo! Jajaja. Me sigo riendo de mi candor y el de tantos. Claro, otra cosa es ser protagonistas de este desplome y vivir el asombro, el miedo, la ira desatada, la destrucción, el fuego literal y metafórico, el aprovechamiento, la tristeza, la desolación, la oscuridad y la luz,  la inigualable creatividad, la esperanza, el caos, la poderosa incertidumbre, las verdades, la no autoridad... ¡Bienvenidos a la Vida!

Eso también nos dice este solsticio del 22 de diciembre, que tendrá una yapa. Estamos más vivos que antes. Apenas celebrado y luego de Navidad, el 26 de diciembre llegará el eclipse anular de Sol en Capricornio a acompañarlo, como una buena sinopsis del largometraje que tendremos en este signo de tierra por más de un año. Este solsticio y último eclipse 2019 nos permiten detenernos a valorar lo que sí tenemos, a ver si estamos muy trabajólicos o exigentes y desconectados de lo importante, a ver si nuestras posturas son viejas ya para este tiempo (como creer que existen “enemigos” o “buenos” y “malos”,  jajaja; eso sí que es antiguo!).

Nuestro solsticio eclipsado nos da la oportunidad de recomenzar. Para esto hay que hacer espacio: podemos deshacernos de creencias, hábitos de pensamiento y acción, cosas que ya no usemos, rencores, rechazos… Y luego de eso sembrar. Revisar en qué estamos para volver a dirigir nuestra atención a lo importante. Capricornio se forja metas y construye. En su versión más baja se pone muy ambicioso, frío y cerrado. En su versión alta se disciplina, logra objetivos y desarrolla sabiduría. Ahora podemos usar la luz capricorniana y decidir tomar compromiso en distintos ámbitos que nos importan. Podremos ver frutos a lo largo del próximo semestre. Y, mientras recapitulamos y despedimos este poderoso 2019, también es buen ritual hacer un listado de lo vivido, con las herramientas nuevas que nacieron en nosotros y con todos los regalos que, de una u otra forma, recibimos. Porque, sin duda, no caminamos solos. Si hacemos un poco de silencio y salimos de los carruseles de nuestro ego (mente/emociones) podremos sentir que en estos tiempos desafiantes, por más difícil que sea lo que atravesamos, estamos muy acompañados y guiados. Gracias ❤ … Ya vuelvo!