21 agosto: Eclipse para liberar, renovar… y sembrar!

Los cerezos ya están en flor por acá y me conmueven… Cada año me pasa lo mismo, siento que saludan y alegran el corazón a fines del invierno. Camino unas cuadras disfrutándolos, rumbo a trabajar en la preparación del curso de astrología que dicto estos meses. A lo lejos veo una señora mayor que camina lento, encorvada, con un buen bastón. Pienso: Ella me va a hablar -mientras la observo con gracia. Cuando nos acercamos efectivamente me dice: ¡No anda un alma hoy! -con una voz alegre. Le respondo que sí y le digo: ¿Y tú para dónde vas? -me cuenta que viene de misa, a unas seis cuadras, que todos los días camina más de veinte minutos y que tiene 96 años. Le digo: ¡Le pusiste color! ¡Tienes montón de años! -ambas reímos y nos quedamos conversando unos diez minutos en la vereda, me dice que la vaya a ver porque somos casi vecinas y que le encanta leer, que ella también escribe, que le gusta la música y conversar. Terminamos abrazándonos y luego continúo camino con mi nueva amiga en el corazón, feliz, hasta llegar al café de la plaza donde otros como yo trabajan en sus cosas.

Agradezco mucho este espacio de encontrarnos, de trabajar con placer, en medio de tiempos desafiantes, de gran limpieza como son las semanas de eclipses. Yo también tuve la mía, pero leve, hasta ahora: mi celular decidió nadar en una poza en la última lluvia, quedó mudo y pronto tendré que comprar otro seguramente, pero prefiero esperar a que termine Mercurio retrógrado (el 5 de septiembre) para que sea más eficiente la renovación. Los eclipses nos hacen soltar obligadamente desde cosas superfluas y prácticas como ésta hasta relaciones, actitudes, situaciones. La luz y la oscuridad hacen su alquimia para que podamos renacer y comenzar de nuevo.

Antes señalé que estos eclipses de agosto (acá los audioróscopos del mes por energía colectiva y luego por signo)  limpian el ego antiguo, esa forma de ser más densa que ya no va y que tanto daño nos hace a todos. Y si bien éste patalea en varios escenarios internacionales y locales por estos días (también en nuestras familias y ambientes laborales), igual es bello constatar cómo muchos elevan su vibración y se despegan de estos moldes para comenzar a moverse de otra forma, más amable consigo mismos, más armónica con el Todo que conformamos.

Pero los eclipses también sacan a relucir temas ocultos o pendientes. Hacen un giro energético. Ahora, el que viene, el del 21 -que no casualmente “atravesará” Estados Unidos, una de las fuentes actuales del ego más denso/antiguo en varios sentidos, como también de la vanguardia; semilla del despertar y la creatividad- traerá remezones en las cúpulas de poder de distintos niveles, como también tremenda oportunidad.

Repetí varias veces que este año es para jugar, para soltar rigideces, aventurarnos más, valorar el goce de la vida y usar nuestros talentos. También para sacarnos cuotas de “deber ser” y entrar en mayor autenticidad. Todo esto porque el eje que estamos soltando e incorporando es entre Leo y Acuario. El eclipse total de Sol del 21 es en Leo, casi llegando a Virgo. ¿Debemos asustarnos? Ja. No poh! Eso hace el ego antiguo: vibra en miedo, desconfía, se defiende, se separa, se blinda. El ego 2.0, nuestra energía mental/emocional de estos nuevos tiempos,  -entre otras cosas- se permite observar(se), acepta poco a poco, asume su miedo/rabia/pena y con ellos avanza; sin esconderlos ni posando de nada aunque le cueste…

Este eclipse nos da la oportunidad de soltar temas nuestros y también de vivir lo que sea que nos corresponda, de otra forma. Ese es el gran salto cuántico que puede transformar todo: Vivir situaciones incómodas o desafiantes, detenerse y elegir actuar de otra forma; avanzar desde otra mirada/actitud que a nosotros mismos nos sorprenda en vez de volver a apretar las teclas de siempre, llamadas: drama, victimizarse, amenazar, agredir, encerrarse, ofenderse, castigar, anestesiarse, echar la culpa a alguien, querer controlar, quejarse, etc.. Esto tiempos nos piden jugar a ser otros, ser creativos, divertirnos más con el proceso de cada uno porque podemos aprender mucho y salir renovados; compartir experiencias; también ampliar nuestros círculos para nutrirnos de nueva energía…

Por otro lado, este eclipse nos mostrará mucho de nuestra sombra: aquello que no reconocemos de nosotros ni nos gusta pero sí lo vemos en otros; ja, ja. Los humanos somos muy divertidos; como la mamá que viene a mi consulta porque su hijo no se interesa en nada ni hace caso y ella misma no escuchó el audio que le mandé, igual que a todos los que vienen a la lectura de carta astral para que sepan de qué se tratará y así ganemos claridad y tiempo. Como todos los que despotrican en contra de los políticos y a la menor oportunidad se aprovechan, son abusivos, egoístas, etc. La sombra sale a pasear estos días, por tanto tenemos gran posibilidad de mirarnos y soltar enganches con los demás y asumir cosas nuestras…

Esta segunda quincena de agosto sembrará energía por seis meses, así que es recomendable estar aún más conscientes de qué energía vibramos y provocamos porque nuestra cosecha dependerá de esto. Si siembras odio no esperes cosechar flores, ¿no? Jaja. Igual lo aclaro, por las dudas y por si algún ego fantasioso está leyendo esto, jajaja. Como sea, en especial del 17 al 24 de agosto, es bueno detenernos más, agradecer todo lo que tengamos y hacer el gesto energético de llevar el Sol a nuestro corazón para que ilumine lo que sea que tengamos que ver y nos dé la claridad para abordarlo.

Estamos en tiempos nacientes, donde cada día más comprendemos y vivenciamos lo que siempre fue una realidad: todo está conectado, no hay casualidades y conformamos un Todo bellísimo que cada día está brillando más para que cada uno se exprese y abra su propio camino… Mucha entrega con este eclipse, gracias por leerme, ¡Feliz eclipse!, y les dejo una simbólica peli, El planeta libre, que vi hace años y que nos sirve para mirar lo que estamos dejando colectiva y personalmente…

Agosto, mes eclipsado y delicado para el ego antiguo

Desde principios de este 2017, cuando en un par de entrevistas me preguntaron por el clima electoral en Chile, donde este año elegimos Presidente y parlamento, yo dije que lo veía triste. Que, desde la carta astral, no se veía nada entretenido ni sabroso, como a veces son los dimes y diretes propios de la carrera presidencial. Agregué que veía fragilidad.

Cuando hace algunos meses –para decepción de un sector- salió de escena una de las cartas fuertes, un ex Presidente; y tiempo después a él mismo se le enferma un hijo, mientras otro candidato –también ex Presidente- vive el fallecimiento de su hermana mayor; dije: ah, esto era la fragilidad que yo veía-. Pero sentí que faltaba algo más…. Y creo que agosto e inicios de septiembre puede traer sorpresas y dolores en la esfera política… No sólo porque los eclipses –y encima suceden en Leo/Acuario, fieles representantes de nuestro ego personal y colectivo cuando no están ‘trabajados’- movilizan a quienes detentan poder (atención jefes, profesores, figuras públicas, padres, guardias, líderes), sino porque lo que va de este 2017 (en especial en junio) trajo una activación planetaria ya definitiva de mayor consciencia… Por eso decía hace poco que hay más luz. El cambio de Era ya se instaló y también el paso de muchos lugares y de personas que ya elevaron vibración y comienzan a vivir de otra forma aunque aparentemente nada está sucediendo. Pero está pasando mucho.

Estos tiempos nacientes, además de inciertos y agitados, nos llenan de estímulo, de terreno donde practicar lo que hemos aprendido los últimos años. También nos regalan tremenda fluidez; intuición certera; conexiones precisas con gente, con información, con proyectos que se abren y –cada vez más evidente- con nuestros guías; nexos que no vuelven aunque presionemos, porque estamos en vibraciones muy distintas y ya no nos corresponden; espacios que tenemos que soltar…

En esto último, agosto nos da una gran ayuda. Por eso también puede ser un tiempo incómodo que nos haga practicar vulnerabilidad y limpieza para esa parte antigua de nuestro ego. Porque esta energía, el ego, es parte de la condición humana y -cuando está domesticado, por tanto lo conocemos con mayor profundidad y se nos arranca menos- es un gran aliado en nuestra evolución, que nos permite ablandarlo para que nos acompañe en nuestro camino, en vez de permitir que se opaque, se oscurezca o se densifique porque creemos que él tiene la verdad de nosotros y de cómo es el mundo. Y las clases dirigentes en distintas esferas de la vida pública –incluida la política, obvio- representan –a veces garrafalmente- ese tipo de ego antiguo: más rígido, controlador, defendido, manipulador, miedoso, agresivo, autoengañado, pendiente de la imagen, de batalla pequeña, víctima/victimario, que no quiere perder nada, que ve al otro como enemigo, desconectado de la realidad –y de su corazón verdadero-, que quiere tener la razón y que lo aplaudan, etc., etc.

Y no porque ellos sean ‘malos’ o ‘peores’ (esa mirada también es antigua!) sino porque –supongo que ya lo he dicho acá- siempre la estructura -el sistema- y sus representantes van atrás (más bien, en otra frecuencia paralela). Como la medicina –junto a sus organismos y profesionales- que aún prescribe sólo remedios para una parte del cuerpo en vez de ver al ser humano completo que somos y recetar cambios emocionales/mentales; de hábitos, y hacer tratamientos más integrales junto a otras disciplinas porque obvio que no basta ya con la pastilla ‘X’, y mucha gente -hace rato-está haciéndose cargo de su salud física/emocional/mental/energética de otra forma que ellos aún no integran ni practican… Entonces, como van ‘atrás’, son excelentes modelos de todo lo que ya no hay que hacer. Por eso, me encanta –sí- tener a Donald Trump en el poder. Es de lo mejor que nos pasó (para qué vamos a agregar a Maduro -vaya sarcasmo del destino su apellido-, Kim Jong-un, y un largo etc.). Todos los días nos enseña un montón de cosas que ya no van. Igual que decenas de personajes locales que ocupan espacios de poder y en los medios de comunicación: Gracias por dejarnos claro todo lo antiguo, todo lo que ya hay que dejar atrás para habitar este bellísimo mundo actual; gracias por mostrarnos partes nuestras a las que les falta crecer; gracias por recordarnos que estamos muy distintos y que sí podemos construir una Vida más autónoma desde la armonía y la conexión con el Todo, donde disfrutar desde la consciencia, no desde el apego… Gracias por recordarnos –con su presencia en distintos poderes- cómo se movían las cosas antes y que ahora ya podemos hacerlas de forma mucho más luminosa aunque no sea noticia

Lo que sea que esté antiguo en nosotros, estos eclipses lo sacudirá y podremos alivianar nuestros pasos. Por eso es bueno incluso hacer un listado personal de lo que ya no va en nosotros (formas de pensar, ser y movernos que nos dificultan el camino además de las relaciones; todos las tenemos, ¿no?) y todo este mes realizar meditaciones cortas donde nos despidamos con amor de todo esto, sintiendo que dejamos un espacio en nuestra energía para lo nuevo… En Chile creo que, además de la política, el propio periodismo puede hacer noticia (profesionales, columnistas), además de los uniformados, deportistas, mundo del espectáculo y de la sanación (desde terapeutas, autores, hasta médicos).

Los efectos de este par de eclipses se sentirán por los tres meses que vienen. El primero será el 7 de agosto, es eclipse parcial de Luna llena en Acuario, en el grado 15 de este signo, (por si quieren mirar en su carta natal en qué área ocurre) y el segundo, es total de Sol, será visible en parte de América y Europa, sucederá en el grado 28 de Leo el día 21 de agosto (atención los que cumplen años al final de Leo e inicios de Virgo, aprovechen la purificación), con la segunda Luna nueva en este signo, que –como dije en el post anterior– nos anima a brillar a cada uno en sus dones… En este tiempo nuevo se hace patente que cada uno brilla, hay luz para todos (nosotros somos eso, Luz, por si se nos había olvidado; ja), sin la necesidad de opacar a nadie ni de mirar al lado porque todos somos iguales y a todos nos corresponden distintos pasos, porque –lo notemos o no- todos estamos en gran crecimiento, porque somos protagonistas de un ciclo humano poderoso donde la magia personal y colectiva se hacen cada día más evidentes para que recordemos sonreír más y resistirnos menos… ¡Gracias a la Luz y a la sombra, y a atesorar este mes, que nos dará lecciones y renovaciones!

Luna nueva en Leo: Retomar nuestros dones para brillar

Después de la inusual nieve que cae en el centro de Chile, siento alivio y mucho optimismo. Fue una buena purificación, muy distinta a la que tuvimos en el verano con los incendios, que también hicieron su trabajo de limpieza… No siempre nos toca aprender desde el dolor, muchas veces podemos hacerlo desde lo bello y desde el agradecimiento, pero nos cuesta incorporar esta dinámica… Por lo mismo me revitalizo también con un arcoiris que cruza Santiago pocos días antes de la nieve; porque son señales y buenos síntomas en una ciudad que las últimas semanas –como muchas capitales- estaba cargada de energía mental ansiosa y ensimismada (para qué hablar de la negatividad y del miedo tan propios de este sistema occidental casi planetario).

Y acá estamos, todos bien movidos en esta bella Tierra, después de esta última Luna llena (el 9 de julio) que se dio con un cielo muy tenso, que provocó verdades (en especial familiares)  y asumir lo que tenemos que hacer. Que trajo poderosos cierres. Donde la Cuadratura Cardinal en el cielo entre Cáncer, Capricornio y Libra  movió el piso para mirar situaciones que comenzaron en 2014 y que ahora nos corresponde concluir… Y hay quienes pueden recibir dolorosos efectos del no hacerse cargo, del seguir pegados en la misma forma de ser y de mirar la vida; como también hay quienes pueden valorar el camino andado y vivenciar su crecimiento. Como sea, todos pasamos algunos exámenes este mes y -claro- no todos aprobamos, no todos quieren seguir adelante en algunos casos, pero las lecciones y comprensiones nos llegan por igual… Caen fichas estas semanas.

Entre otras cosas, a cada uno le corresponde dedicarse a algo importante (en lo interno) que nos dé sentido, que nos aporte tanto placer como trascendencia y eleve nuestra vibración. No son grandes empresas necesariamente, pero sí pueden ser nuevos proyectos, o cambios de hábitos y/o actitudes, o terminar de integrar heridas para soltarlas con amor, o limpieza de relaciones, etc.  Es ahora el momento. Y esto incluye un gesto de humildad: Pedir ayuda. No podemos solos y vinimos acá a vincularnos (todo un arte, por cierto!), es el momento también de pedir la energía de otros para que cada uno entregue sus dones y sigamos tejiendo esta malla mágica y perfecta en la que todos estamos conectados… 

En mi caso, me he reído cantidad estas semanas. ¿De qué? De mí.  También me reto, me regaño; con amor y humor, claro. Es que los guías me han mandado por distintas vías la tarea de hacer clases de astrología y de unas charlas que tengo que dar con info para estos tiempos. Pero mi ego patalea, no quiere, evade (es que hay una serie argentina muy buena que tenemos que ver -se inventa; jaja.), y encuentra montón de excusas para quedarse en su comodidad de la consulta llena, las tardes con distintas actividades, con espacio para compartir y viajar… E igual, desde esta y otras vidas he sido obediente con los mandatos del alma&espíritu, con el trabajo interior que me mandan a hacer (lo cual no siempre es fácil ni popular en lo social, trae a veces mucho dolor e incomprensión, pero todo el rato es luminoso), por lo tanto mi mente está ahí, como decía en el post anterior, dando vueltas porque sabe que tiene algo pendiente.

Entre las excusas mentales que encuentro es que realmente la astrología que yo hago no tiene nombre en lo oficial; en lo personal sí: la llamo astrología álmica, aunque supe que hay una astrología evolutiva y me suena que seguro yo hago eso o algo parecido porque es lo que me interesa: que todos tengamos más información y comprensión de nosotros mismos, de estos tiempos y de los ciclos que cada uno atraviesa, para activar distintos talentos y caminos que nos lleven a sonreír más, a pasarlo mejor y hacerle caso a la voz del alma antes que a la de la mente lógica que no siempre  comprende qué nos está pasando; que elevemos vibración….Pero yo, dale con las excusas: es que yo casi no la estudié (apenas un semestre o menos quizá, no lo recuerdo tanto, hace muuucho rato con un grupo pequeño en el living de una casa que una compañera ofreció, con el mismo profesor, Alejandro Lagos, que antes nos enseñó tarot en un centro cultural) pero entendí que era un lenguaje y técnica conocida por mí -lo cual se me confirmó después- y es una herramienta que me gusta mucho pero no giro en torno a ella (no soy fan, para nada), que la uso para activar consciencia pero que en sí misma -como le dije una vez a un astrólogo que no entendió mi frase porque estamos en vibraciones muy distintas- a mí no me interesa en sí misma. Es decir, no me motiva saber más del tema, averiguar, perfeccionar; no me llama especialmente. La astrología en mi caso es el vehículo que actualmente uso para bajar información de consciencia -esto es mi propósito constante-, la cual sirve tanto para la vida cotidiana como para lo profundo, pero para nada es mi objetivo esta disciplina en sí, aunque tiene gran sentido, magia y precisión a la vez, lo cual disfruto con plenitud día a día porque cada persona es un mundo y que juntos viajemos por eso que cada uno es resulta un honor muy emocionante, sanador, cautivante y aleccionador al mismo tiempo… Crecemos juntos cuando alguien viene a su lectura… Y también conectamos con la vibración de cada planeta para apoyar lo que estamos viviendo…

Entonces, mi ego perfeccionista se cuestiona ¿cómo voy a enseñar esto?, ¿y por dónde parto si yo simplemente lo sé y aplico pero no conozco demasiado la mecánica porque para mí -como me dijo una canalizadora hace años- es natural la astrología? Y entonces hablo con mis guías y la respuesta siempre es que no me entrampe en miedos de mi ego que en otras vidas -lo reviví varias veces en esta encarnación- sufrió mucho por entregar información que se mal usó o mal interpretó y que no me ponga tan perfeccionista. Ja. Ya, bueno ya; digo con puchero. Es que yo -hace unos años que ya no- antes iba a distintos talleres o charlas de cosas que me interesaban y cada tanto además de encontrarme con bellas experiencias, también me topaba con grandes incoherencias (egos nada trabajados, entre otras cosas) y formas de hacer las cosas ni pulcras ni luminosas, como pasa en todos los ámbitos, no sólo en el área del ‘despertar’ o del sanar; entonces aprendí mucho de lo que no hay que hacer y también me cansé un poco.

Bueno, la cosa es que tengo que dar este taller de astrología con mi forma, con la info que a mí me ha llegado y lo haré -esta primera vez- de agosto a noviembre, me toca entregar parte de lo aprendido e integrado en años de lecturas, de trabajar con personas, para que otros lo tomen y tengan su propia herramienta guía. Acá pueden leer los interesados e inscribirse si gustan: Taller. 

Y en las vueltas de todo este paseo donde muchos estamos asumiendo esos llamados del alma con más o menos incomodidad pero con certeza y alegría, me llegan confirmaciones de la energía más luminosa de estos tiempos vía sueños, breves lecturas de frases en el momento justo y la gente que llega a la consulta por su carta astral. A muchos nos está pasando, ¿verdad? Y ahora, esta Luna nueva en Leo (este domingo 23 de madrugada) nos trae entretenidas tareas. Por una parte se nos pide gran autenticidad, por otro, aprender a manejar la rabia y los impulsos de forma más sana&creativa (tremendo arte personal, ¿no?), lo cual incluye dejar de tomárselo todo personal! Y también nos recuerda: retoma lo que te gusta, lo que te apasiona, o descúbrelo, juega -úsalo- con eso, compártelo, diviértete para que reactives tu luz! Tendremos un mes para practicar , semanas muy importantes donde los eclipses y otra Luna en Leo más traerán sorpresas en torno a todo esto! ¡Feliz Luna nueva leonina… Y a brillar!

Julio 2017, soltar lo antiguo para disfrutar lo nuevo

Me quedo feliz, energizada y con certezas luego de la charla que compartimos en Curicó con un grupo muy cálido y conectado, donde el tema es cómo pasarlo mejor en estos tiempos inciertos, y para eso -entre otras cosas- fue necesario explicar esta transición en la que estamos como humanidad: desde las aguas profundas y emotivas de la Era de Piscis que estamos soltando a pasos agigantados para dejarnos sorprender por los aires electrizantes y pragmáticos de la Era de Acuario, de la cual ya somos protagonistas… Ambas eras conviven en nosotros hoy y nos tienen revueltos además de maravillados pues, efectivamente y,  aunque usted no lo crea, hoy hay más luz por estos lados terrestres…

Aquí estamos -así lo decidimos- en pleno parto de este mundo nuevo y bello que esta vez es para todos, donde -poco a poco- el patriarcado cede espacio a una energía más armónica (que no es la del matriarcado, ojo), donde lo nuevo brota en todos los ámbitos, donde la incertidumbre es parte de la sopa, donde la consciencia se eleva y un montón de cosas ya no tienen vigencia ni sentido… Y aunque los más grandes, con más tiempo en los antiguos paradigmas, pueden mostrar más resistencia o miedos (aunque también su sabiduría en muchos casos), todos nos acompañamos en este despertar y recomenzar… Ya no hay tiempo. ¿Para qué? Para dar excusas, culpar, postergar o no entender este crecimiento que a todos nos toca.  Este sistema se termina de caer a pedazos, la Tierra también tendrá sus sacudidas de distintos tipos y nosotros ya tenemos los boletos comprados -lo sepamos o no- para este viaje de renacimiento, donde estamos llamados a despojarnos y renovarnos al mismo tiempo…

Igual, ojo, crecer no es ponernos serios y graves frente a todo. De eso ya tuvimos bastante y eso se llama rigidez, control, bloqueo, mente, etc… Crecer es escucharnos en lo profundo de nosotros y hacernos caso, saber desde la conexión interior, desde el corazón verdadero -no desde la prisa o ansiedad del ego-, qué necesitamos, qué queremos y cuáles son nuestros propósitos día a día para actuar en consecuencia. Es hacernos responsables de nosotros porque nadie lo hará allá afuera… Crecer es una constante, no un objetivo. Es un viaje alegre, conmovedor, desafiante y satisfactorio. Es una gran aventura que implica soltar mucho, andar bastante y tomar menos…

Por lo mismo, este julio 2017 (acá las energías del mes y acá todo  el audioróscopo, incluido el signo a signo), en que una cruz cardinal se activa en el cielo, es preciso aplicarnos en lo que cada uno está soltando y tomando. Julio marca un punto de inflexión en nuestro crecimiento, en nuestras verdades. Dado esto, se moverán situaciones (atención con gobernantes, ejércitos,  deportistas, volcanes, migrantes, periodistas y medios de comunicación) y conflictos internacionales que nos dejen más claro  el presente. Este mes nos obliga a actuar en pos de nuestro crecimiento. Pueden darse reveladoras conversaciones o encuentros, limpieza de agresiones (es decir, que alguien o algo frene nuestra violencia y que nos haga verla, como también que pongamos límites frente algunos que nos pasan a llevar), despedidas, bienvenidas, mudanzas, sanaciones, purgas, decepciones fuertes, alivios; todo cruzado por tensiones y cambios notorios  que tendremos que hacer. Julio no es para imaginar sino para actuar. Nos corresponde resolver, así podremos caminar más livianos y abrir espacios nuevos más consistentes con lo que ahora somos. ¿Viste cuándo sabes que tienes algo pendiente, cualquier cosa u obligación por hacer y en cambio te pones a ver tele o hacer cualquier otra cosa, pero eso que postergaste igual te ronda impidiéndote disfrutar del todo y no estás aquí ni allá?  Este mes nos aplaudirá en frente para que despertemos y decidamos hacernos cargo o no. No importa demasiado la decisión, lo clave es tomarla y dejar de mentirnos a nosotros mismos, porque de ésta vendrán los frutos y movimientos que se generarán en agosto y al fin del año.

Y ahora, a celebrar y respetar la Luna llena del 8 y 9 de julio (que se sentirá por varios días), que nos mostrará qué actitudes o situaciones soltar. Para todos: ¡Aguante con julio, que podamos ver mejor el camino, que tengamos mucha conexión y creatividad para tomar nuestras decisiones y acciones!

Un solsticio que invita a compartir

Me brotan lágrimas sintiendo la música y mirando las imágenes del concierto Piano bajo las estrellas que el Planetario de Santiago ofrece para celebrar el solsticio.  Y aunque a ratos me marean las imágenes, me quedo feliz con los ojos cerrados vibrando con la música del teclado, los instrumentos andinos -bellas y poderosas vasijas ecuatorianas con agua en su interior- y un chelo que acompañan el alucinante cielo puesto en la cúpula. En un momento proyectan la Tierra grande girando sobre nosotros y un juego visual de bosques, agua y paisajes que resultan muy conmovedores. Yo parezco una niña, todo me sorprende y me gusta, hasta el mareo… Resulta que a Pepa, que está de breve regreso en Chile antes de seguir con su aventura neoyorquina, se le ocurrió invitarnos a este concierto y pese a que el día está propicio para quedarse en casa, pues el frío y las nubes tienen pura cara de cena hogareña, yo amo los paseos y la ciudad, así que voy contenta aunque sin expectativas; de hecho me encantó que lo organizaran precisamente por el solsticio y enterarme ahí, pues fue mi segunda celebración de este movimiento del Sol… Todos quedamos en una vibración muy alta, agradecidos una vez que termina, admirando la energía de este sur de mundo y con pocas ganas de irnos tanto por lo vivido como por el frío que nos espera…

Sí,  el invierno se instaló con fuerza por acá y sabemos que no es de las estaciones más populares, pero puede llegar a ser de las más fructíferas. Claro, el sistema no promueve la introspección, el silencio, el estar en casa, el no hacer, el contemplar, la falta de fuerza o de entusiasmo… Tampoco solemos valorar las crisis de cada uno, con los dolores, lágrimas, miedos y tragos amargos que significan, pero que son parte imprescindible de estar vivos, de pasar por esta experiencia humana. Esto, los momentos angustiantes, también son inviernos. Y tienen que estar…

Esta semana en la consulta de Carta Astral, desde Santiago y otras tierras, varios están en su propio invierno y un par están en plena resistencia a éste; cuando lo único que quiere esta energía es que le demos espacio. Muchas veces les digo a algunos consultantes, pon un puesto más en la mesa que represente el dolor o la fragilidad porque él quiere hacerse amigo tuyo y mientras más lo rechazas y te haces el fuerte, más se entristece él, más aparece y tu cuerpo -siempre noble- será quién le dé lugar con alguna enfermedad… Sí, no nos educan para eso, para incluir lo incómodo, pero ya estamos más grandes y es tiempo de cambiar, de crecer en el dolor y en la alegría…

Este solsticio nos trae compañía, nueva información y la bella posibilidad de armonizar nuestras emociones… Nada más pasado de moda que el drama, por si acaso, pese a que el sistema sí que le da fuerza. Y aunque julio traerá agitación (ya viene el audioróscopo del mes), este solsticio, que se abre de la mano de Mercurio, Saturno, Urano, Quirón y Folo, nos propone una apertura de mente y de nuestras redes. Es tiempo de escucharnos primero a nosotros y sentir qué necesitamos, qué ya no nos corresponde y qué queremos nutrir. También de usar nuevas formas para avanzar; y esto puede incluir descansar, ojo. Junto con esto, son meses para que nos vinculemos con cercanos, lejanos y nuevos con una mezcla de energías que puede resultar todo un arte: liviandad y honestidad…. Es decir, enrollarnos menos, activar la risa, solucionar antes que discutirlo todo y expresar lo que realmente sentimos o queremos desde la intención de hacer caso al alma,  no desde el querer imponer o ganar, o lanzar verdades con ventilador porque sí -eso es ego bruto e inseguridad.  Este solsticio nos llama a compartir tiempo, ideas, cariño, casa, paseos, miradas de nuestra historia… Y nos da mega regalo: puede que revivamos algunos hechos dolorosos muy antiguos o que están en nuestra energía aún, con el propósito de ver cuánto hemos crecido y para que esta vez elijamos actuar de otra forma… El cielo es entero generoso y nos hará practicar, así que ojo con quiénes y con qué nos encontramos estos meses, pues es nuestra gran oportunidad de liberarnos de nuestros propios juegos. Por mi parte, iré a encontrarme con amigos antiguos y nuevos en Curicó este 4 de julio para compartir esta charla sobre cómo vivir y disfrutar estos tiempos inciertos.  ¡Feliz invierno por aquí y Feliz Verano por allá!

Cuando menos lo esperas

Entre carcajadas, Doris, gran consteladora suiza/chilena/curicana, con quien estamos organizando un ciclo de charlas en Curicó para julio, me dice: qué bueno saber que esas cosas te pasan a ti también porque yo siempre aprieto mal el botón, creo que mandé algo y después no está, jajaja -nos reímos juntas. Se refiere a que dos veces apreté mal el botón en este blog y publiqué la nota inconclusa, por tanto la tuve que bajar.  Pero ahora sí. Acá va:

Las vecinas de asiento son muy divertidas pero no lo saben. Son una japo(nesa) y una mexi(cana) de unos veintialgo años. Ambas parecen estar hace un rato en Chile (seguro de intercambio o algo así), por lo que conversan les gusta mucho esta tierra; ya anduvieron por el norte y por parte del sur. La japo le pregunta a su amiga si en México se habla igual que acá. Ella responde que sí se habla castellano pero con otras palabras. La japo le dice: ¿aahh, allá no se habla ‘cachai’ (palabra ultra típica chilena, que significa entiendes, ves, sabes)? –no, le dice la cuate. –¿No, ‘guata’ (panza)? –continúa, mientras yo ya me río desde el asiento al lado de ellas. Y la amiga mexi se sonríe conmigo mientras la japo curiosa sigue: ¿no pololo (novio)?, ¿no micro? (autobús), ¿no poto? (trasero).

Jajaja. Terminamos riendo varios en la micro; al tiempo que la mexi le explica el símil de cada término en su país, sin dejar de admirar el bello camino verde y amplio entre Puerto Varas y Frutillar en una mañana con sol, lluvia y el cielo revuelto en el fin del otoño 2017. La japo agrega que su “mamá chilena” siempre le dice: ‘guatita llena, corazón contento’ y me da mucha ternura todo: la frase, ellas, nosotros, la mamá, Chile, este sur sanador, la micro en la que vamos donde todos saludan y agradecen al bajar.

Al llegar, luego de compartirles a las chicas algunos sitios que pueden visitar, como el teatro sobre el lago con su agradable café, el museo y la reserva de la Universidad de Chile que relaté en esta nota hace unos años; camino tranquila por la costanera de Frutillar saludando al lugar, al Llanquihue y su arrebatador poder (anoche hablábamos en el hostal con otra mexi, Fabiola, de Chile y sus lugares de poder), al cielo dibujado de nubes,  a los árboles, a unos perros callejeros que duermen con placer, a un par de aguiluchos y a varias bandurrias parlanchinas que interrumpen el silencio.

Me siento en la orilla con el sol en el cuerpo. Feliz ante la inmensidad azul de este rincón sureño. Respiro plenitud; enorme conexión. Al rato,  a unos metros, en una banca, hay una familia argentina que prepara ya -aún es temprano para mí- su almuerzo improvisado, unos sandwiches de milanesa entre risas y las aprehensiones de la madre con el nieto en brazos que quiere irse a otro lado porque están cayendo unas gotas y el hijo le dice que no sea alharaca, que parece porteña (bonaerense). Yo me río con toda la escena pero al mirar hacia atrás pienso en que tendré que moverme pronto porque las nubes están bien oscuras y el sol no podrá con ellas. Así es, al poco rato me muevo y tengo que abrir paraguas pero felizmente se me cruza el clásico café con duendes de la esquina donde hay una preciada estufa a leña y varias delicias que saborear, como un chocolate caliente a media mañana entre frío, lluvia y sol. Al llegar está vacío, me acomodo feliz al lado de la ventana. Luego la lluvia trae a más viajeros como yo poco acostumbrados a este clima.

Estoy en el sur hace unos días. Meses atrás no esperaba venir, pero hace pocas semanas ya lo necesitaba. Es que el viaje anterior me dejó feliz y sobre estimulada también; de hecho en los últimos días de éste sentí: ‘tengo que ir al sur cuando llegue’. Como dije una vez, el alma tarda en llegar. Mauricio, acá en el hostel me dice: ¿estás descansando de las vacaciones? -¡Claro!- le digo y me entiende perfecto.  Vine acá a aterrizar situaciones, a integrar, a organizar algunos planes (charlas y clases de astrología que hace rato me piden que haga y que mi ego posterga) y recomenzar mi año personal/laboral con más presencia, por tanto con una detención conmigo. Encima hay Luna llena (momento de cierres y de sacar conclusiones) y Júpiter despierta de su siesta (reconectamos con el entusiasmo), así que el cielo también me acompaña. Además, sin duda, necesitaba la lluvia, lagos y cielos revueltos que hay por acá; también no planificar mucho al viajar. Por eso vengo al hostal de siempre en la ciudad/pueblo (Puerto Varas) de siempre que adoro y donde suelo igual encontrar algo nuevo, pero donde lo conocido resulta cálido, como el consomé (sopa de pollo) + copa de vino en el bar/restaurant Paréntesis, el küchen de frambuesas en el Mamusia,  el saludo de los baristas de Lo Spuntino y de Kal Rako, además de las caminatas por el lago y sus colinas cercanas; donde armo el día a día según surge.

Y este día en Frutillar es más que perfecto. Salí pasadas las 11 de Puerto Varas con algo de lluvia. Después de desayunar y recibir saludos, bajo el cerro hasta la costanera y me encuentro con un colibrí que -como pocas veces- se detiene bastante rato frente a mí, que lo observo con delicia. Me río con él y finalmente le agradezco. Cuando lo hago  -agradecerle- sale raudo hasta unas flores cercanas. Es mi cumpleaños. También por eso vine acá. Necesitaba un reinicio personal distinto a otros años. Por la mañana, las chicas del hostal me sirven el desayuno con una velita puesta en un queque (bizcocho) y un bello letrero de feliz cumple.  Me da emoción el gesto.  Después de mi amigo colibrí, me saludan mis padres entre risas y bromas familiares porque realmente los saludos comenzaron esta madrugada, a las 12, cuando estábamos brindando con espumante y a mi mamá (desde Santiago) le dio por mezclar poemas/canciones (de Violeta Parra, Gabriela Mistral y más) muy conocidos vía WhatsApp para saludarme sacándonos muchas carcajadas. Cuando terminamos de hablar, frente al lago, le pido a mis guías y al lugar: Chiquillos, por fa, me pueden regalar un arcoiris hoy?, no ven que es mi cumple? -les digo y sigo caminando por la orilla antes de tomar el bus a unas cuadras.

Una vez en el café de los duendes le pido a la chica que atiende si me puede prestar un cargador de celu porque entre fotos, llamados y audios de saludo la batería va en baja. Me consigue uno y en la mesa del lado hay enchufe. Le agradezco y le digo: ¿viste que la vida es perfecta? -me sonríe y yo sigo feliz sintiendo la lluvia, el chocolate y la energía de este sur. Al rato, cuando la lluvia pasa continúo mi caminata y cuando ésta vuelve entro a una tienda de artesanías en lana y madera en que conversamos un poco con la encargada que teje más cosas. Salgo otra vez; la lluvia se pone algo más intensa. De repente me encuentro frente a la iglesia del pueblo y decido entrar o quedarme al menos en el umbral mientras pasa la nubada. La verdad evito bastante las iglesias, sobre todo si son muy antiguas; la vibración no es precisamente alta y muchas veces son una fuga de poder personal; en fin. Pero las de madera en el sur suelen tener otra energía. Al entrar a esta pequeña iglesia (en la foto) me emociona porque es muy cálida, pero también porque están las madres sosteniéndola. Guadalupe (la amo; es la “madrina” de este blog; y la saludo feliz al llegar: Lupitaaaa, eres tú! -le digo) en la entrada derecha, y en el altar la Inmaculada Concepción, muy bella. Pido permiso para estar ahí. Como no hay nadie me paro en medio y digo: hola chiquillos, permiso para hacer una conexión aquí, ¿sí?-. Cierro los ojos y pongo las manos en un mudra y luego en gesto de recibir. Siento la mega energía girando entre mis brazos, me da entre alegría e impresión; me viene risa. Es como un juego, pero es profundo al mismo tiempo. Cuando digo en silencio: guau, gracias!, entran dos visitantes; yo cierro la conexión, agarro mi paraguas y recibo el llamado de una gran canalizadora amiga para saludarme, con lo cual tengo que salir. Converso un rato. Como no alcancé a despedirme, vuelvo a entrar y les digo que todo bien, que gracias y hasta la próxima. Estoy en la puerta y entra otro llamado/saludo de una amiga que -un poco como yo en las lecturas- muchas veces hace de puente y recibe información álmica.

Camino un rato recordando la energía. El sol vuelve a salir y lo disfruto. Cuando se esconde me voy al café del lago que siempre tiene una energía bella, es como si te meciera el Llanquihue y no importa lo que comas o bebas, entras fácilmente en otra frecuencia… Nos reímos con la mesa del lado y algo conversamos mientras afuera la lluvia reaparece. Cuando termina decido salir -son casi las cinco de la tarde- a buscar ‘almuerzo’. Camino lento en dirección a uno de los restaurantes que conozco; no comeré mucho porque a la noche tengo celebración, pero igual quiero un poco de pescado, por ejemplo. Disfruto la humedad, la brisa, el frío, el sol que se asoma un poco. Y de pronto, antes de cruzar la calle me volteo a mirar el lago otra vez casi a modo de despedida  y ahí está. Mi regalo de cumpleaños sureño made in Universo:

Además de emocionarme, reírme cantidad, disfrutarlo, agradecerlo y llevarlo al corazón, le tomo unas cuantas fotos a este arcoiris que sella -para mí y para muchos- un ciclo de dos años que tuvo todos los colores (incluidos los más oscuros), que pese a momentos áridos y sin respuestas, hoy recobra sentido y nos permite recomenzar sin muchas expectativas pero con certezas interiores porque -hace rato- tenemos poderosos aprendizajes en cuerpo y alma que atesorar y hacer brillar. Como esto: Cuando pides algo desde tu conexión,  jugando , y lo sueltas, cuando te diviertes en el camino, llega; aunque sea al final de la tarde… o cuando menos lo esperas… Gracias!!!

Los perfectos hilos de la Vida

-Pero amigo, es que yo quiero desayuno, no almuerzo, ¿será posible un café árabe con tostadas como sale ahí en el letrero o es mucho pedir? -le digo al mozo colombiano que atiende el café Sherezade, en Patronato (un barrio comercial e históricamente migrante; bueno, bonito y barato, además de muy entretenido), donde se aprestan los shawarmas y rellenos en la vereda, cerca de la una de la tarde. Él se ríe y me dice que irá a preguntarle a la maestra de cocina. Vuelve; me responde que no, que ya están por sacar almuerzos. -Pucha, la maestra -le digo con puchero y le insisto: ya, pero ¿qué puedo comer que sea un poco más liviano y no sea un plato para acompañar mi rico café?-. Los dos nos quedamos pensando unos segundos hasta que Luz, la amiga que va conmigo en la aventura, menciona la palabra hummus. Se encienden mis papilas y neuronas y le digo al mozo amigo: ¿y tienes porción de hummus con pan pita? -Cuando me dice que sí soy la más feliz y nos instalamos con la amiga a compartir café y aperitivo/desayuno delicioso mientras nos contamos la Vida y parte de mi reciente viaje.

Pero antes de esto pasaron un par de cosas. Y seguirán pasando en un día -y fin de semana- de reencuentros, contrastes y certezas que me dejan -finalmente- alegría, calma y sentido en el corazón. Es potente comprobar cómo se mueven los hilos de la Vida y cómo todo está conectado aunque no podamos entender la lógica de esto ni dimensionarlo…

Ah. Y un punto aparte. Acá están los audioróscopos de junio. Una “ruta de navegación”, como dijo la amiga Carol, donde está la energía del mes y luego otro audio para los doce signos.

Sigo. Es viernes y paso de una lectura de carta astral cruzada por el tema de la muerte y del desapego -pronto haré una charla sobre esto último- a encontrarme con Luz, una amiga que no veo hace un rato y que hace más de un año está sin trabajo, con todo el proceso interno y externo que esto significa, el cual ha sido bello y angustiante a la vez. A diferencia de otros viernes -pese a varios correos- decido no poner a nadie a la hora de almuerzo con lectura astrológica en la agenda y le digo a la amiga que si me acompaña a Patronato a comprar un par de cosas de abrigo y que luego la invito al café árabe respectivo.  Partimos juntas en metro y luego cruzamos el clásico Parque Forestal de Santiago. Estamos en esto cuando recibo un mensaje de una hermana/amiga con quien compartimos ya no sólo telenovelas brasileras y turcas con mucha risa, sino además gran conexión y apoyo en distintos momentos y a quien veo casi a diario porque paso a saludar, a tomar té, a ver la telenovela de turno en medio de las lecturas; a veces hasta me toca almuerzo compartido. Bueno, el mensaje me dice que acaba de morir su papá, que estaba enfermo hace unas semanas… Los llevo al corazón de inmediato y me detengo en un rincón a llamarla sólo para estar, no para decirle nada en específico, sólo para acompañarnos de corazón.  No casualmente el velatorio es apenas a unas cuadras de Patronato; le digo que iré. Ella me dice que no pensando que estoy en mi consulta, que con llamarla ya es suficiente, mientras se siente su voz de niña con la tristeza pura que todos vivimos en momentos así. Le digo que igual iré. No casualmente -de nuevo- Luz también la conoce y le tiene gran cariño.

Guau, la muerte otra vez, reflexiono. Pasamos, entonces, a las compras que están entretenidas, pero no nos detenemos mucho, luego del café nos vamos caminando cuales turistas porque hay un par de mercados que no conocemos y están muy buenos y llegamos a la iglesia a abrazar a la amiga a sentarnos tomadas del brazo, a escucharla, a estar… Siento la belleza de la Vida y del alma que permiten conexiones y momentos precisos en medio de toda la agitación -reales o agrandadas por nuestro ego- que cada uno vive… Y doy gracias en medio de la tristeza que -como muchos- conozco. Sé de qué se trata la muerte, su dolor, su silencio, su vacío, su sagrada presencia y su “cámara lenta”…

Después de abrazarnos mucho las tres, con calma hacemos el camino  de vuelta con Luz hasta Providencia, donde ella dejó su bici para seguir a casa. En medio pasamos a ver otras cosas y Luz recibe un llamado. Nos detenemos en un rincón para que pueda hablar. Ella hace un gesto típico de felicidad con el brazo y medio que se agacha, mientras sé de inmediato de qué se trata porque se me eriza la piel y ella habla con chispa diciendo: ‘gracias, da gusto recibir noticias así’. A esas alturas yo figuro saltando y bailando al lado de ella. Cuando corta el teléfono le saltan las lágrimas de emoción y alegría y me dice que sí, que por fin, después de un año y medio, encontró trabajo, al tiempo que nos abrazamos una y otra vez con saltos y risas… Guauuu, la Vida es infinitamente bella… Luz sigue con sus ojos llorosos y risas nerviosas y le digo: tenemos que ir por un pisco sour  ahora! A celebrar! -y me responde feliz que sí! Entonces nos vamos al bar/restaurant de la vuelta a comer y brindar. Cuando el mozo nos dice qué queremos le cuento: para empezar dos sour porque mi amiga está celebrando- él cree que es su cumpleaños y realmente es algo parecido-. Ahora comienza otro ciclo. Nos quedamos ahí un rato comentando tantas vivencias de estos meses, algunos con desazón y otros de grandes comprensiones. Nos quedamos también  sintiendo enorme agradecimiento en el corazón…

Yo no puedo dejar de mirar y valorar cómo la muerte, el dolor, la alegría, la liberación, los cierres e inicios se unieron en un solo día que podría haber sido un viernes más con un par de noticias… Pero algo -los hilos de la sabia y perfecta Vida- se movilizó para que todos los involucrados -incluidos quienes leen esta nota- hiciéramos una perfecta danza que nos deja tremendo Amor dentro y en el aire para sentir que sí, que la Vida -como siempre lo digo- es perfecta, no es cómoda y tiene de todo… Y a eso vinimos: a experimentarla con todas sus tonalidades…

Mi fin de semana avanzará con otros dos bellos reencuentros, un agradable almuerzo, más situaciones en torno a la muerte y gestos de amor que siguen sucediendo en medio de nuestras angustias y cuestionamientos… GRACIAS.