Suspendidos…. ¡Enhorabuena!

loco suspendidoA los egos intensos y masculinos (independiente de si se instalan en hombres o en mujeres) les gusta todo rápido y necesitan definición: voy o no voy, corto o sigo, es o no es, me cambio o me quedo… Viven en el blanco y negro, obvio que no ven los grises (ni los soportan), corren, lo hacen todo… Sienten que tienen que hacerlo ya, en vez de ver puñados de señales que les indican que se detengan… Estos egos luchan. Si luchas, tu vida se vuelve una batalla. Llena de aventuras, medallas y adrenalina, pero una guerra al fin. Y cuando hay guerra no sólo dejas heridos y caídos en el camino (incluido tú mismo, por si no te diste cuenta); también atraes constantemente conflictos y enemigos abiertos o encubiertos. Si no, basta mirar a Medio Oriente, a EE.UU. y algunos europeos… Enfrascados en sus propias luchas, intereses, poderes, cortinas de humo, montajes y más…

¿Ego? Sí, esa energía mental/emocional que todos tenemos, que nos acompaña con mucha lealtad, esas voces y actitudes repetitivas que nos hacen reaccionar; energía humana que es muy variada, está al servicio de nuestro crecimiento, nos ayuda montón y nos impide crecer si es él el único protagonista en nuestra vida. Egos hay para todos los gustos y podemos pasar por varios en un mismo día y a lo largo de la vida, como también hay algunos que son nuestros favoritos en cada encarnación; hay: víctimas, victimarios, buenos, malos, negadores, sacrificados, payasos, evasivos, controladores, depresivos, egoseufóricos, pesimistas, optimistas, rabiosos, anestesiados, serios, livianos, competitivos, ausentes, exitosos, fracasados, intelectuales, frívolos, adecuados, excéntricos, diferentes y especiales, dependientes, libres, masculinos, femeninos, artistas, imaginativos, racionales, temerosos, temerarios, hiperactivos, hacendosos, responsables, flojos, impulsivos, pasivos, aislados, pegoteados, perfeccionistas, pajaritos (¿ah?, no me di cuenta), sabelotodo, defendidos, seductores, superiores, inferiores, desconfiados, ingenuos, misteriosos, intrigantes, fuertes, débiles, enfermizos, parlanchines, acelerados, intensos… Y podríamos seguir un rato más, con lo cual nuestros egos estarían felices pues les encanta estar al centro, aunque no les gusta que los descubran porque se avergüenzan un poco -o bastante-, pierden poder y control, evidencian su inseguridad constante -su infantilismo- y tienen que cederle espacio a la consciencia,  al crecimiento e independencia… Al ego -lo he dicho antes- simplemente hay que darle espacio y domesticarlo, pues nos ayuda a despertar y tiene hábitos, podemos perseverar en reeducarlo. Para eso necesitamos avisarle primero y pedirle al cuerpo y la consciencia que nos acompañen en la tarea diaria que significa actuar más y más desde nuestra verdad interior (luz) antes que exclusivamente desde nuestro amigo ego…

…Por estos días me toca decirle a muchos de estos egos intensos en la lectura de carta astral, con calma para que lo entiendan y le dejen espacio a la consciencia, la cual puede tomar el mando de forma bastante más sana y luminosa que… No hay nada que hacer, que no es el momento de decidir, que “permite que la Vida te vaya mostrando el camino”, que es tiempo de bajar los brazos y entregarse a lo que la energía te está proponiendo: tristeza, duelo, frustración, calma, stop, ir de a poco, cierre, inicio, enfermedad, fragilidad, silencio, incertidumbre, recibir, revisar… Que “mientras más lento y sin afán vayas, más asistencia y certeza irás encontrando”, pero que no es ahora… Suelta, no hay nada que cortar ni definir… Completa tu experiencia… Respira…

Y al hacer esto último, el ego comienza a entregarse… A dejar espacio, a relajar hombros, ceño, puños, rodillas, mandíbulas, colon… Para que el corazón y el espíritu tomen su espacio, dejando que el cuerpo renueve su energía, suelte miedos y comprenda que estamos atravesando este puente y que no podemos ni apurarnos ni querer ver ya la otra orilla, simplemente hay que cruzar y ‘disfrutar’ el camino con lo que quiera regalarnos…

Cuando nuestro ego suelta (el control), muchas veces caen genuinas lágrimas en las lecturas… Al fin emerge lo verdadero. La fragilidad deja de ser algo vergonzoso para simplemente ser parte del camino, una aliada que nos permitirá limpiar y reencontrarnos con lo esencial para retomar la senda de otra forma en estos meses inciertos… Ya no podemos correr. Ya fue. Ya está pasado. Pasado de moda, igual que decenas de actitudes, creencias y prácticas que por fin estamos soltando… ¿Correr?, ¿Querer definirnos ¡ya!?, ¿Querer tener la raZzzón? (¡qué Zzzueño!), ¿defendernos?, ¿opinar de forma reactiva?, ¿querer llegar antes?, ¿huir?, ¿solucionar?, ¿presionar?, ¿apurar?, ¿resistirnos?, ¿manipular?, ¿interferir?, ¿salvar?, ¿quejarnos?, ¿culpar? … Fue. Ya tuvimos demasiado de eso y lo tenemos a cada rato. Pero cada vez más podemos distanciarnos -aunque sea unos centímetros- de estos hábitos para permitir que nuestro Poder, que la Consciencia y el Amor (la aceptación plena) tomen su lugar y nos ayuden a comprender porqué y para qué estamos donde estamos… En qué momento y espacio habitamos hoy y qué nos pide la energía.

¿La energía? Sí poh, ese tejido invisible que nos empieza a visitar con hechos, sincronías, sensaciones físicas y emocionales, señales… Como cuando entras al colegio o la universidad o a un trabajo nuevo, ¿qué pide la energía?: inicio, adaptación, paciencia (contigo mismo), valentía, compartir, abrazar los miedos, curiosidad y humildad para aprender, flexibilidad, sembrar… Pero nosotros ¿qué hacemos?: ir rápido, exigirnos, no mostrar lo que sentimos, hacer lo que se espera de nosotros, querer que nos guste ya, rechazar, guardarnos los miedos, hacerlo perfecto, desgastarnos, querer resultados inmediatos… Y así dejamos de disfrutar, de sorprendernos, de acompañarnos, de auto-contenernos, de escucharnos, de honrarnos, de sentirnos orgullosos de cada avance, de abrirnos a la magia de cada día…

¿Quién está feliz con esto? ¡Nuestro ego intenso! ¿Quién queda a un lado y comienza a opacarse? Nuestro yo real 😥 ; nuestro corazón verdadero; nuestro polo femenino; nuestra Luz. Ésta no deja de brillar, sólo pierde protagonismo. Pero está ahí intacta. Sentada esperando, a ver si le damos espacio. Y nos sopla un montón de actitudes, miradas, risas y gestos, pero por correr apenas y la sentimos dentro nuestro, creyendo que “yo (mente/emoción = ego) sé lo que tengo que hacer y lo tengo que hacer ahora… Já.

Pero por estos meses de fin e inicio de año, esa voz impaciente tiene que bajar su tono, guardarse, sentarse bajo alguna sombra y comprender que le corresponde entregarse y esperar… ¿A qué? A que la Vida le muestre cuándo moverse y hacia dónde. Sin prisa. Con certeza interior.

descanso2¿¡Y por mientras qué hago!?, ¡¿perder el tiempo?! -saltará el ego con las manos en la cintura-. Eso es una ilusión y creencia antigua. Por mientras, puedes dejar tus rutinas neuróticas, entretenerte en otras cosas, descansar (te vendría tan bien dormir, mirar el cielo, echarte en el pasto, darte una tina con sales), caminar, crear algo sólo por disfrute (sin exigencias), ordenar, limpiar el jardín, mirar a los ojos a tus hijos y nietos y sentirlos, tomarle la mano a tu pareja, abrazar, pedir abrazos, delegar… Soltar… Conectar con tu corazón para conversar con él y que te vaya mostrando de a poco en qué estás y qué hacer. Agradecer por todo lo que has vivido, te haya gustado o no (todo sirve). Divertirte con cosas simples. Mirar una buena peli. Estar. Ser. Disfrutar….

Es desde ahí, querido ego intenso, que tantas veces nos visitas, que vendrán las soluciones, los nuevos caminos y el comienzo de las nuevas certezas que aún no aparecen porque simplemente no tienen que hacerlo. Menos ahora. En estos meses de transición….  Respírate eso y prueba. A ver qué tal nos va si nos suspendemos a nosotros mismos y nos damos el espacio de Ser en vez de compulsivamente Hacer…. Poco a poco. Con todo lo que somos y desde el corazón.

Caracoles

De la pausa a la vorágine: ajustando nuestras alas

Hace poco más de un mes una amiga sufría un poco porque su trabajo estaba en pausa, muy poca actividad en la oficina porque están cerrando y reorganizando áreas; ella sentía que iba a calentar el asiento, se aburría y ya se desesperaba… Yo pensaba: ¡qué envidia! Yo feliz que me paguen por no hacer un rato… Y también le dije: pero la Vida te está proponiendo una pausa, ¿por qué no la respetas no más en vez de resistirte?, ¿por qué no te entregas y le das espacio? Nunca estamos conformes con lo que tenemos. Luego, en un tiempo, cuando vuelva la carga de trabajo capaz que dices: por qué no aproveché el tiempo de “vacaciones” que tuve… Por esos días yo estaba en mi propia pausa que comenté acá más de una vez, disfrutándola pese a los obstáculos y a la inquietud subterránea del dinero -al igual que todos los independientes cuando yo paro no hay ingresos, pero el valor de la libertad de moverte a tu ritmo es infinitamente reconfortante.

Semanas después, tal como le compartía a mi amiga, cuando mi pausa -que aún internamente no siento que termine del todo- comenzó a transformarse en acción, no imaginé que daría el salto desde detenerme y conectarme profundamente con el silencio y con la quietud,  a retomar la consulta llena, dar una primera (de tres) charla de astrología y luego viajar a Nueva York por ocho días… Sin más, atrás quedaron mis días con tejido, series, mirar por la ventana, mate, cocinar, silencio, lluvia, atardeceres, mariposas y flores en el balcón… De una me fui a intensas semanas respirando e intentando mantener el centro en este año de transición que a cada rato reequilibra nuestra energía para que comencemos la nueva etapa que nos pedirá fuertes decisiones. De hecho, aún ando en cámara lenta pese a la vorágine exterior. Y es bacano, aunque loco.

Entonces, sin que yo lo busque ni lo desee demasiado, incluso hasta mí me sorprende y no muero de ganas antes de ir, pero igual los viajes me ponen feliz -de ahí, en parte, el nombre de este blog– me embarco hacia el norte-norte.  Me habría gustado mucho más volver a Turquía (“mi” país) que ir a Estados Unidos… Pero cuando las cosas se dan hay que seguir el flujo de las señales, esa es mi postura hace ya tiempo, práctica que no es del todo cómoda pero sí de gran aprendizaje y comprensión de la perfección de la Vida…

En los días previos un par de amigos y mi madre me preguntan por mis expectativas de este viaje y les digo: ninguna. Lo que me quiera regalar está bien, como no lo busqué, no las tengo; todo me sirve-. Días después aterrizo primero en Miami, con los polis de origen caribeño muy pesados con los latinos (paradojas humanas siempre presentes); me dan ganas de hacer una broma cuando el poli me insiste en que le diga qué es para mí pasear cuando me pregunta el motivo de mi visita y le digo que vacaciones, vuelve a preguntarme qué significa eso y le digo: lo que uno hace en vacaciones, pasear… E insiste: dime qué es para ti pasear, si no te devuelvo a tu país y no te dejo entrar a los Estados Unidos -me siento en un programa de humor absurdo, al tiempo que me da un poco de pena él, su entrenamiento, todo su sistema y también me da risa pero sé que no puedo reírme ahí. Le respondo diciéndole que tampoco lo entiendo yo a él y que supongo que pasear es recorrer los lugares turísticos;  ahí me pide que se los nombre porque según él yo ya tendría que haberlos buscado en internet, cosa que me da más risa (interna, obvio) porque si hay algo que yo no hago es mirar lo que quiero conocer antes, me gusta sorprenderme, no quiero tener demasiada información ni imágenes, quiero vivir la experiencia, como cuando me hablaban de Cappadocia y yo no quise ver ni una imagen hasta que llegué, amé el lugar y su energía, supe que ya había estado ahí; al día siguiente me subí al globo aerostático de madrugada y disfruté a mil el vuelo suave por esas tierras ancestrales y mágicas… Pero claro que no le voy a dar esa respuesta al poli que parece un chico tipo Daddy Yankee y con el mismo acento, mami; pero sin una gota de su carisma… Y me vuelve la misma sensación: qué pena tu trabajo y tu energía, pero este es el juego que cada uno juega y agradezco que en esta vida no me toca ese oficio…  Entonces le nombro cosas que me suenan de la ciudad. Ni sé de lo que le estoy hablando, se las nombro porque sí y estoy tranquila; eso también me da risa porque he estado en situaciones de mucho nervio en Santiago y en varios viajes pero ahora no me mueve su energía, apenas siento un leve nudo en la panza frente a él; veo a un niño, a alguien bondadoso jugando a malo… Finalmente me deja pasar casi como un favor mientras yo sólo lo observo y otro poli me indica por dónde seguir el trámite… Recuerdo que estoy trabajando algunos rayos de colores que tienen que ver con la calma y el flujo, lo agradezco porque claramente están actuando. Luego, no casualmente me encuentro con una chilena y su hermano en la fila siguiente (antes me encontré con el barman de uno de los restaurantes vecinos que siempre visito y que viene también en el vuelo; jaja), amigos de Nati, pasajera de este blog, y ella me cuenta que la primera vez que vino un poli le gritaba y le abrió la maleta y ella casi lloraba porque no le entendía y ella sintió que era ‘puro show’ para intimidarla hasta que la dejaron entrar… Linda bienvenida a USA… Luego llegamos a Newark, uno de los aeropuertos neoyorquinos con gringos muy amables… El día está gris y lluvioso -yo feliz- con bellos colores de otoño en esta enorme ciudad. Me agrada viajar de la primavera sureña al otoño nortino, un placer. Son ocho intensos días junto a ‘mai sister’, que me invita  “su” país, al que ha venido varias veces y que le encanta aunque no le gusta demasiado reconocerlo porque a ojos de muchos no suena muy lindo, jaja. Entre varios amigos “tenemos” países. Marce tiene Egipto; Jaime tiene Italia; Lily y Tati, Francia; Moni, Chile; Pao va con España; Karen tiene Dubai (nada menos), otra Marce y Cocó tienen USA, Javier obvio que Cataluña, Isabel Bolivia y Jorge Colombia… Yo “tengo”  -hasta ahora- Turquía, Guatemala, México y Portugal, en ese orden… ¿Y ud., querido pasajero de este blog, cuál tiene? Diga no más, que el mundo es amplio y además podemos compartir.

En este viaje me siento dentro de una película, no sólo porque recorres varios rincones que ya viste en las pelis (aunque no veo tantas tampoco y no retengo demasiada cultura/info gringa), sino más por estar en estado más bien neutral. Realmente hace un rato me siento así: observando sin tomar demasiado partido, divirtiéndome mientras contemplo una y otra escena, aprendiendo, observando(me)… Una parte mía sigue -como dije en un post anterior– en esta pausa, en crisálida, es raro, y prefiero respetarlo porque es lo que se está dando en mí ahora, lo siento como una etapa y este viaje siento que viene a cerrarla también… Pero más allá de mi estado interior me entrego a la aventura de  esta ciudad incansable que -precisamente- cansa, divierte, enamora, enseña, cautiva, estimula, desafía, sorprende una y otra vez; y también te hace sentir en una peli vertiginosa…

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Desde el High Line Park, NYC. Un parque en altura sobre antiguas líneas de tren.

Fuerza latina

Podría decir que en Nueva York reside el mundo, están todos los colores, aromas, sabores, modas, historias, sonidos, tendencias, decadencias. El concepto cosmopolita se palpa en cada esquina.  Todo convive: el lujo y la pobreza, todas las razas y religiones, lo justo y lo injusto, la locura (mucha) y la intelectualidad, el arte y lo bizarro, lo refinado y lo masivo, la naturaleza y la selva de cemento, el ruido y el silencio, lo moderno y lo clásico… Además, como lo comentamos con otros latinos viajeros, nos topamos con cantidad de latinos residentes, tantos que casi no hace falta el inglés y nos reímos mucho porque ante la menor interacción con una frase en inglés del tipo: how much? I want a coffee; where is the restrooms?; sorry;  thank you; hi; etc… me responden: vale 2 dólares;  lo quieres con azúcar y crema?; el baño está a la derecha; de nada, adiós, hola, sí… jajaja… Y nos sale una risa cómplice entre latinos… Como la señora que nos escucha hablar en el metro sobre el cambio de hora que hicieron la madrugada de Halloween, el horario de invierno y que nos confundió a varios; ella ya me miró al entrar al vagón, pero al rato se para del asiento de enfrente, se me acerca y me dice en acento ultracaribeño: ¿qué hora tú tienes en tu celular? -y yo me sonrío, le digo que las 10:05 y ella me dice: es que yo vengo saliendo de mi trabajo y yo ponché (marcar tarjeta) antes esperando a mi compañera que no llegaba y ahora me van a descontar, yo no sabía qué pasaba con ella pero la máquina esa no cambió la hora -y entonces se une una señora a mi lado para decirme que también se equivocó al poner el reloj del celular y terminamos conversando en español ante la mirada de algunos gringos soñolientos en el carro.  Ya cuando nos bajamos le toco el brazo (entre latinos podemos hacer ese gesto) y le digo: buen día, amiga, que descanses-  se sonríe y nos despedimos.

Lo mismo cuando el penúltimo día compro jugo de naranja de verdad y un antigripal en un almacén frente al hostal. El mexi(cano) de la caja me dice: reina, todo Nueva York se ha resfriado este otoño, mamita. Es que con este tiempo -decimos ambos y completamos la frase: que si la lluvia, que el viento, que el frío, que el calor. Y él agrega: el año pasado nadie se enfermó, en cambio ahora; el tiempo está muy loco, mamita -nos despedimos sonrientes y cuando vuelvo al día siguiente por más jugo le cuento que estoy mejor y volvemos a conversar un poco, mientras un obrero con casco pintado con la bandera estadounidense se sonríe aunque no entiende la conversación porque él sí es gringo…

Rincón italiano en el Chelsea Market, atendido por latinos, entre otros

Rincón italiano en el Chelsea Market, atendido por latinos, entre otros

Hay muchos latinos en los servicios trabajando duro por su sueño americano -vaya concepto antiguo, en mi opinión. Muchos lo logran -como nos cuenta Álex, el pizzero mexicano de la esquina, que lleva casi 30 años acá- pero a costa de cero descanso y gran nostalgia por la familia; aunque como en NY está el mundo entero, la comida y los productos de cada país están muy presentes y hasta incorporados algunos a la dieta local. Supongo que eso alivia al corazón también.

Locuras y verdades

Metro de NYC

Metro de NYC

Claro que me resfrié no sólo por los cambios de temperatura  climáticos y del metro (los vagones del metro a veces están ultra fríos con el aire acondicionado) y algunos andenes apestan: no sólo con olor a orines, desagüe y otros, además de alojar a varios colegas de Mickey Mouse, un clásico del metro local, ver ratones en los rieles, sino también por la vibración intensa de la ciudad, por demasiado estímulo después de mi gran pausa. Venía de un ritmo muy calmo y subirme de una a la agitada energía neoyorquina a ratos me sobrepasó (mi cuerpo y alma hicieron su mejor esfuerzo pero me mostraron también el ajuste vivido, yo en mi cámara lenta mientras el resto iba en cámara rápida), e igualmente disfruté porque me encanta todo lo nuevo, descubrir lugares y costumbres. Encima siempre encuentro algo por lo cual reírme y acá hay material de sobra, entre los looks más excéntricos (adoré los peinados afro que ostentan el frizz mientras otros se desviven por evitarlo), las frases en el aire, algunos gestos muy fríos y displicentes versus otros muy amables… Vaya que da material este territorio nortino. Si hay algo que me gusta hacer en los viajes y en algún momento en cualquier rincón de Santiago cuando puedo, es sentarme a ver pasar la gente, sin ningún afán más que observar la diversidad humana y reírnos de cómo somos, saber lo que se lleva y lo que no, descubrir la idiosincracia y sentir la energía…

Un sábado en el mercado de pulgas Hell's Kitchen

Un sábado en el mercado de pulgas Hell’s Kitchen

Durante mi paso por NY en Chile siguen destapándose verdades, tal como lo conversamos en radio Cooperativa a principios de este año: todo se sabe y todos quedaríamos expuestos, y ahora el empresariado chileno sigue dándonos material -como si nos faltara- mostrándonos la oscuridad, manipulación y abuso del que somos capaces cuando estamos vibrando en egoísmo y en defensa… Ellos nos reflejan lo peor de nosotros mismos por estos días y lo peor del sistema frío que creamos y habitamos.  Y es bacán, a mí me alegra, pues caen más y más fichas de cierre de una etapa plástica y oscura. Pero estos hechos no son sólo para escandalizarnos o apuntar con el dedo, son para crecer,  para despertar y usar nuestras propias herramientas para movernos. Todos las tenemos y es tiempo de ponerlas en acción: creatividad, ingenio, pragmatismo, intuición, conexiones, estrategia, impulso, liderazgo, etc. Luego de la pasada de Don Satur (limpieza, cierres, sabiduría) por Escorpión (verdades ocultas, platas compartidas, intrigas) veremos sus efectos por largo rato en varios puntos del planeta y en nuestros mundos personales también: estamos reconociendo nuestras verdades, asumiendo quiénes somos en nuestra totalidad para construir con bases más sólidas y auténticas… Por lo mismo, con algunos compartimos estos días nuestros nuevos y  no en distintas áreas, conversamos de lo difícil y aliviador que ha sido al mismo tiempo… Como una amiga que siempre dice que sí a la familia cuando le piden dinero y esta vez decide pasar, entonces se vienen encima las agresiones y manipulaciones… Cada uno mostrando su verdad… Hoy nada se puede ocultar o fingir, lo pagamos muy caro; puede resultar intimidante e igualmente es bello y sano… Y yo también he dicho mis sí y mis no. Entre estos últimos, por estos días -lo dije antes- no me da pa’ contener a nadie, algunos lo entienden, otros no, y es parte del ajuste que todos vivimos con la nueva energía que se instala en nosotros: después de tanto movimiento en Libra de septiembre a noviembre (formas y relaciones) ahora nos movemos aunque suene redundante de otra forma y con otra frecuencia que se dirige hacia lo verdadero. Hacia “este/a soy yo, tengo todo esto dentro de mí, estoy en esto, voy hacia allá (o no sé hacia dónde voy), pero esto soy, con todo los sí, no y más o menos de cada uno… Todos estamos reconstruyéndonos, pasando la agitación de nuestro centrifugado y comenzando lentamente otra etapa algo incierta pero más optimista y fluida. Venimos de tres años de gran tensión y fricción donde crecimos mucho y nos despojamos… Ahora comenzamos a levantarnos, a brotar desde lo que somos verdaderamente.

En este viaje, además de observar y de disfrutar aventuras, rincones, sabores, compras y paseos (aunque no sé definir qué es pasear, jaja) me encuentro con mi amiga y ex vecina Pepa Valenzuela y sus amigos latinos del master en escritura que cursa en la NYU (Universidad de Nueva York). Primero nos encontramos a un café con Pepa a solas a contarnos la vida, en Williamsburg, un barrio que ella reporteó para Chile donde los hipster la llevan aunque ahora comienzan a migrar a otros espacios.  Al día siguiente, ella está ansiosa porque es Halloween y se ha preparado con anticipación

Desfile de Halloween

Desfile de Halloween

para su disfraz de catrina. Luego nos juntamos en el desfile oficial que está lleno de gente y los disfraces más insólitos y producidos en gente de todas las edades. Muy chistoso e intenso todo! Después de la parade vamos a un restobar y conversamos de todo un poco, incluida la idiosincracia chilena y cómo nos marca la montaña, la cordillera -que a ratos me ahoga y siempre me conmueve- en nuestro carácter introvertido, temeroso y laborioso… Con otro chileno -que lleva casi dos años en la ciudad- en la mesa conversamos de las luces y sombras de NY, de la energía que te chupa si no estás bien parado -o si no tienes mundo interior- y de la locura, una de las cosas que más me llama y que más le chocó a Pepa en sus primeros días por estas tierras… Mucho loco dando vueltas. Las grandes ciudades producen más locura y si hay viento, aún más; lo he comprobado. Mucho aire (pensamiento), agitación y masividad producen más rayadura, en mi opinión. Y si a eso le sumas un sistema voraz de consumo, el resultado se incrementa. Mucha gente hablando sola, cantando, pegada en algún desequilibrio; no demasiado homeless -al menos en esta ciudad-, sino gente que va y viene y que vive en su mundo aparte.

Time Square

Time Square

Yo sigo viendo mi tele: observando y sapeando, como escribió Pepa en esta crónica sobre el metro neoyorkino.  Mirando cómo se mezclan la frialdad y la amabilidad de la ciudad en muchos gestos de interacción, palpando la densa energía en Times Square, donde me vienen mareos y vacío en medio de tanto ruido, luces y ansiedad, y necesito urgente comer algo más natural hasta que encuentro una bendita sopa que me recompone; sintiendo la baja energía de China Town donde encuentro un milagroso té de jengibre con limón y me meto a una farmacia china curioseando todo riéndonos con los chinos sin hablar una palabra; y disfrutando el enorme oasis del Central Park que te inyecta de vida, naturaleza y armonía.

Otoño en Central Park

Otoño en Central Park

En medio de todo doy gracias porque muchas sincronías se producen en este viaje. Algunas cosas que quiero comprar van apareciendo nada más pensarlas y se solucionan también ciertos obstáculos, recibimos ayuda en los momentos más inesperados, me encuentro con sonrisas cada tanto en una ciudad que no te sonríe fácilmente pero que es muy abierta y cordial al mismo tiempo…

Una mañana en Central Park

Una mañana en Central Park

De regreso después de esta aventura gringa, luego de apenas ordenar un poco, de tomar mate con hojas de menta para refrescar lo que queda de resfrío y de dormir doce horas seguidas, me recibe un fuerte temblor por la noche (en otras partes sería terremoto, pero en Chile es un temblor más) y aunque apenas me despierta, al día siguiente digo: Mmm, gracias por la  bienvenida y por recordarme que ya, que tenemos que movernos... Además del amor con que nos reciben al regreso la familia y amigos preguntando detalles, regalándome pan casero, frutas y verduras, me quedo mirando el atardecer en Santiago que pasa por todos los colores cálidos, atesorando los momentos vividos en el norte que empodera y tomando la energía de este sur que sana. Las mariposas vuelven a revolotear en el balcón, las saludo y recuerdo las que vi en el aeropuerto santiaguino al llegar a media mañana con mucho sol… Todo tiene su espacio, la aventura, la pausa y ahora el trabajo de este cierre de año que se asoma divertido y desafiante, con la Luna nueva en Escorpión que nos trae más oportunidades de encontrar respuestas, tener importantes conversaciones y decidir asuntos o cosas que tenemos que soltar. Este noviembre despeja el camino para iniciar y cerrar según sea el caso… Con la luz del atardecer me quedo mirando uno de los recuerdos que traje para regalar y que tiene todo que ver con estos tiempos… Seguimos encontrándonos y aventurándonos!

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Prácticas del nuevo tiempo

puenteluz 2015Después de días de pausa, he aquí una propuesta para vivir estos últimos meses –y en adelante- del puente 2015, que a ratos tambalea y nos remece pero que nos permitirá llegar a la otra orilla, un espacio muy distinto al que conocemos…

  • Acepte las condiciones logísticas y físicas: no se queje más del clima, de las manifestaciones de la naturaleza, de la congestión de la ciudad, del transporte público, etc… A mayor queja más empeora su realidad a la vuelta de la esquina. Compruébelo en cualquier momento.
  • Si vive en el Chile central acepte la bella primavera que estamos teniendo, con algo de frío, mucho verde y cielos nublados; ella sabe lo que hace. Suelte la queja y permítase florecer lentamente. Cada cosa a su tiempo.
  • puenteaguaSuelte la crítica y el enjuiciamiento de las autoridades y de instituciones: ellos son nuestro reflejo. Especialmente el reflejo de lo que ya no nos sirve. Nos muestran lo peor y lo mejor de lo nuestro. Están, muchas veces, en vibración antigua y opaca. ¡Maravilloso! Así tenemos más que aprender, contrastar y activar dentro de nosotros para vivir mejor sin depender de estructuras obsoletas.
  • Lo anterior también vale para compañeros de trabajo (incluido el jefe) y su situación actual. Mírese en ellos y se sorprenderá.
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    Puerto Varas. Chile

    Sienta la naturaleza en su cuerpo. Su cuerpo es naturaleza –por si no lo recuerda o no lo siente. Escúchela. Y luego sienta los árboles, el cielo, los pájaros, las flores, las mariposas, las hormigas, el sol, el agua… Lo que sea que su lugar le regala y fúndase con ellos. Sienta que somos iguales y que formamos un Todo vivo y perfecto donde cada uno aporta su energía. Observe si al hacerlo cambia su vibración física y emocional. Y si le falta fuerza, hable con la Tierra que lo cobija –gratis- y dígale que usted con humildad le entrega su cansancio para que ella con su infinita generosidad lo transforme dentro de su centro poderoso y se lo devuelva en energía renovada por toda su columna vertebral.

  • Si va a ver TV, evite noticias, programas matinales y los comerciales, especialmente si les va a creer lo que dicen. Si lo hace por divertirse, mejor. E, igual, si al mirar ciertos programas quiere poner la intención de ver todo lo que no hay que hacer/creer en este tiempo, podrá reír a carcajadas y descubrir muchas pistas.
  • Cada semana pruebe algo nuevo: un sabor, un lugar, una actitud, un atuendo, un peinado, un recorrido… A ver qué pasa cuando salimos de lo conocido y lo cómodo. Sólo por jugar, sin mayor pretensión.
  • Observe tanto su lado dramático (pena, rabia, miedo reactivos y/o encapsulados) como su lado acelerado con risa. Siéntalos subiendo por su panza. Atascados en su garganta, hombros, manos, mandíbulas, cejas o pecho… Respire, ríase y suéltelos. Dígales que ya los sintió y que los está escuchando. Luego observe de nuevo la situación que provoca esto y deje que emerja lo real, no su ego/capricho/tensión.
  • Si hay gente, ambientes, vibraciones, que ya no le dicen mucho, respételo. No se puede forzar nada este tiempo. Tampoco rechazar. Es simplemente aceptar lo que se da y lo que no se da; lo que está en conexión con cada uno, sin mayor juicio.
  • Suelte cualquier fanatismo (incluidas las adicciones a series turcas, españolas o brasileras -snif), especialmente si es ideológico y/o religioso. Casi todos los ismos corresponden a la era antigua. Ahora estamos en tiempos prácticos y flexibles. Experimente, juegue, suelte. Pertenecer con desapego, puede ser una buena práctica.
  • No le haga demasiado caso a este blog. Usted busque sus propias verdades y después, si quiere, las compartimos para enriquecer nuestro cierre de 2015 que tanto nos está regalando.

¡Feliz octubre! …

… Ah, y si le interesa la astrología, le recomiendo muy de cerca este ciclo de charlas en Providencia, Santiago, que también tienen inspiración para el nuevo tiempo:

astrologia

Primavera para despertar

floresprimaveraAquí estoy,  de regreso después de una necesaria, disfrutada y nutritiva pausa… Un espacio que tuvo de todo… Hasta terremoto: un movimiento de tierra interior y exterior, ¿no?

La verdad no me dan tantas ganas de terminar mi detención silenciosa, pero ya es tiempo, al parecer… Como la primavera, me lleno de Vida nueva y salgo poco a poco a disfrutarla con todos sus aromas, colores, brotes, flores… Desde acá les agradezco a todos los que me acompañaron, a los que me rodearon de amor con mensajes, gestos, comidas ricas, paseos y respeto; como también le agradezco a quienes no la entendieron y la interrumpieron… Todo nos sirve como experiencia de aprendizaje y vaya que estamos aprendiendo y creciendo en estos tiempos!

Acá, por ahora, dejo dos audios sobre este ciclo y un video que refresca las Predicciones 2015 (estoy muy audiovisual parece!) que cada año realizo para Emol.com y esta vez con el equipo de EmolTv hicimos una entrevista…(Gracias, Daniel, por recordármela).  En estas predicciones explico que este año es un puente…  Y parece que a ratos cruzarlo no ha sido tarea fácil y en otras es un gran puente colgante que asusta pero apasiona también…. Sobre los audios, el primero es sobre esta pausa y mis vivencias con esto. Y el segundo -a pedido de algunos pasajeros de este blog- sobre el terremoto en Chile. Como siempre y como se lo dije a un amigo una vez: es mi mirada, no es ninguna verdad… Y como lo dice también la presentación  de este blog: … ¡ADELANTE, PASE USTED! Mueva su pantalla, abra su mente y su corazón, y explore… Aquí hay viajes del alma, otros por ciertos rincones, algunas guías para las vueltas de la vida y más de una Cita con el Destino… Finalmente, somos todos PASAJEROS (recuérdelo) … 

Un gran abrazo de primavera con muchos colores y con todo lo que nos regala! GRACIAS!

Primer audio (click en el círculo naranjo para escuchar):

Segundo audio:

 

Las Predicciones, donde al final del texto hay un video, acá.

Sagrado silencio

Lo estaba sintiendo y venían sucediendo algunas señales (entre otras, derramé mi agua con jengibre de cada mañana sobre el teclado de uno de los compus en casa y luego al de la consulta le falló el cable de corriente), pero no sabía qué forma tomaría y qué acción concreta sellaría el camino que hace semanas -o meses- comenzara para varios y para mí también…

Parque Nacional Alerce Andino, Llanquihue, Chile

Cada tanto atesoro lugares, sensaciones, aromas, colores, gestos… Y, al igual que muchos, hay espacios que tengo plasmados en el corazón… Después de un buen rato de atravesar y subir un gran y bello bosque/parque húmedo típico del  sur chileno, con ríos, cascadas, saltos de agua, alerces milenarios; de deleitarnos con todo lo que la tierra regala en este rincón del mundo y de tener que ir concentrados a ratos en mirar el suelo para no tropezar ni resbalar (lo cual no quita detenernos a admirar y disfrutar todo), subo la cabeza y veo nuestro último destino en el Parque Nacional Alerce Andino, en la carretera austral chilena: la laguna Chaiquenes.  Lo único que me sale es un: Guauuu!… Me quedo muda y emocionada frente a tamaña belleza, inmensidad y energía… Se me llenan los ojos de lágrimas al quedarme contemplándola y sintiéndola… Con los ojos abiertos y cerrados el silencio te sobrecoge…

… El cielo está nublado y aparece esta laguna poderosa, mezcla de espejo, poder, hogar, fuente, apertura, cierre, sanación, amor… Hay impresionante vibración de amor, de silencio y de Vida pulsando con toda su fuerza y pureza…

No sé si la foto evoca la poderosa energía de este lugar, pero aquí está: Laguna Chaiquenes, sur de Chile

No sé si la foto evoca la poderosa energía de este lugar, pero aquí está: Laguna Chaiquenes, sur de Chile

Nos quedamos callados un rato con Cristian, nuestro guía/amigo, y Moni, amiga viajera… Y nada más llegar comienza a llover suave, como si nos dieran la bienvenida y tuviéramos precisamente lo que queríamos antes de este viaje: invierno, sur, verde, lluvia, frío, cobijo, aire puro, pausa, aventura…

Se puede palpar la energía -que es demasiada- y entre que te magnetiza, te conmueve y hasta te intimida un poco… Saludo a los guías, a todos los protectores de ese lugar, a los elementales, a todos los seres vivientes, al agua y al silencio… Siento que puedo entrar en las primeras capas de ese espacio y que en cualquier momento algún árbol, junco, el agua, la tierra, una piedra o ave se levantará a saludar o a decirnos algo; no necesariamente algo solemne, puede ser hasta un chiste, es que acá la energía de la tierra está tan viva y pura que el corazón se abre de par en par y no puedes dejar de sentir que todo habla y está presente y de reconocerte como parte de este Todo vibrante que somos….

Chaiquenes

Por mucho rato, días y hasta ahora, el momento mágico que vivimos y la vibración de esta laguna siguen pulsando en mi con mucha plenitud… Y al regresar a Santiago mi decisión de pausa se vuelve más intensa y se transforma en necesidad de silencio, de seguir conectada a lo vivido ahí… No sólo de hacer menos, sino de bajar la cortina y “enmudecer”… Recuerdo mensajes de los guías en canalizaciones que desde marzo me hablaron de esto y ahora los comprendo mejor: es necesario que me detenga aún más, no me da para entregar más energía estos días, ni para escuchar, ni acompañar, ni guiar… Por lo mismo, no haré Ritual de Primavera, simplemente no me da ni siento el impulso y las señales apuntaron a suspender, encima los rituales no se pueden forzar… Tampoco voy a la radio, aunque en Chile la energía colectiva-mediática está demasiado mental, bastante pesada y pegada, me gustaría hablar de otros aspectos que  podemos mirar y conectar para soltar la negatividad, pero tampoco tengo ganas de mover esto, siento que no es el momento…

Como muchos estoy en una transición y en pausa… No es cómodo pero tampoco terrible… Igual me gusta esta nueva etapa y vuelta de la espiral… A ratos han brotado penas, rabias y angustias, lo cual me alegra y me sirve; y en otros mucha alegría, satisfacción y más claridad… También me vienen muchas confirmaciones… Igual es raro rechazar variadas invitaciones hechas con amor a las cuales he dicho no por ahora, pero ya iré, tranqui que ya vuelvo y estoy bien; sólo necesito parar y silencio… Sólo he ido a un par de cosas que ya tenía pactadas y he estado observando más que haciendo y ha sido bello, he recibido mucho amor… Por otro lado,  aunque hace rato que no miro noticias de TV ni de internet, estos días ni la radio me ha seducido, siento energía muy opaca en los medios; sólo veo un par de series turcas y españolas por la tarde…

Me siento en crisálida… Suspendida, cobijada, detenida, curiosa, en cierre e inicio, dolorida, energizada, neutral,  en quieta incertidumbre… En transformación…  Gozando a concho los últimos días del invierno… Decidí concentrar la energía en mí con consciencia, no distraerme en los demás, no adquirir más información de medios ni de redes ni de gente y dejar de dar por unos días… Recuerdo cuando en marzo y en mayo en el norte los guías mencionaron que ya no necesitaba más información y así lo he sentido desde fines de 2014 y todo este año, al tiempo que siento que no hay nada nuevo tampoco, lo cual es bacano porque revela que estamos todos más grandes y es momento de aplicar lo aprendido…

Entonces, pese a los correos, llamadas e insistencias, suspendo las lecturas de cartas astrales y sólo hago un par que tengo ganas de hacer pero que no son ‘urgentes’… Me río mucho con esto porque la Vida me acompaña y me confirma.  El primer día que “salí al mundo” en medio de mi “auto-retiro” a hacer una de las lecturas me divierto montón porque en menos de diez minutos me encuentro con dos amigos en la calle y al entrar a la  tienda por el cable del compu que no funciona (como si éste me dijera “¿estás segura de suspender tu pausa por estas dos lecturas?”), la dueña me dice: pero si tú eres la amiga de Gonzalo, te hago rebaja. -Jajajaja… Y yo además de agradecerle muero de risa porque es como un schock de saludos y encuentros en vista que me había escondido un rato y ya me dan ganas de volver a mi guarida, que disfruto aún más al terminar mi media jornada social-laboral…

Pero en el sur hubo más regalos… La liviandad… Lo dije en el audio anterior… Ahora nos toca aprender desde la luz, desde la alegría, aunque no sepamos bien cómo… Y en un momento clave cuando, en el mismo bosque mientras caminaba disfrutando todo, al entrar a una zona más espesa hice una pregunta a los guías pidiendo una señal, en menos de un par de minutos apareció en mi oído un zumbido y un aleteo que movió mi cabello… Era un colibrí que de mi oído y hombro siguió vuelo al resto del grupo y todos nos sorprendimos y disfrutamos con alegría ese momento… Luego le conté  a Moni en qué momento ese colibrí apareció y juntas recordamos el deleite que nos habíamos dado la tarde anterior con el vuelo liviano y dulce de los colibríes en un jardín en Frutillar, donde nos quedamos hipnotizadas, en una verdadera meditación en la que estuvimos una media hora disfrutando con esta escena mágica que fue otro de los regalos y símbolos de este viaje de sanación, reconexión, pausa y vida en el sur chileno… Con el sonido de su vuelo y su canto, con toda su belleza, les comparto esto que grabé… Y sigo los últimos días de mi pausa silenciosa invernal… Ya regreso!

Para que brillemos: Júpiter y el Sol se unen

Por estos días, la cita anual de Júpiter con el Sol no sólo nos bendice y nos reconecta con la prosperidad… Trae también otras puertas para abrir; una muy importante, por lo demás. Esta vez ocurre en Virgo, tierra fértil, práctica, eficiente, trabajadora, observadora, racional, esquemática…  Júpiter y el Sol lanzan sus rayos dorados, anaranjados y amarillos sobre nuestro día a día… Acá les dejo este audio (click en el botón naranjo, a continuación) con una mirada a las oportunidades de este encuentro entre dos grandes del Universo…

Nuevas frecuencias y colores

detenerseFiguro de vacaciones en la ciudad… Como lo dije en el pasado Ritual de Invierno, uno de mis actos mágicos de este tiempo frío sería bailar y el otro… detenerme y soltar el trabajo en la consulta de carta astral un rato, oficio que me encanta, me sorprende cada día, y que igualmente a ratos me cansa; no tanto el trabajo en sí, siento, sino más la rutina de la agenda llena de lecturas que, ojo, no me quejo, sino que simplemente necesito parar y decantar… Por esas semanas de junio sentía que podía colapsar, fue mucho… Sentía que toda mi energía pedía detenerse pero que justo en ese momento no era demasiado posible. A veces nuestra mente/emoción se tranquiliza cuando tiene información concreta: entonces me ‘auto-dije’ que nos detendríamos en agosto, a mediados. Mi ego y mi cuerpo lo aceptaron y en algo se aflojó la tensión… En julio tuve un par de días libres además de regalos -incluido el viaje a Curicó y a Punta de Tralca– donde pude entrar en otra frecuencia, pero necesitaba otras formas y ritmos: detenerme más -gesto que cada día lo practico un poco, con todo lo que cuesta, ¿no?-, poder desayunar con tiempo en mis cafés favoritos (que son más de un puñado) además de explorar otros nuevos, quedarme ratos ‘haciendo nada’, pasear sin rumbo fijo, escribir, compartir con algunos que no veo hace rato… Saborear la detención. Son vacaciones citadinas. Sólo saldré unos días al sur, que siempre lo atesoro y lo extraño.

Si alguien necesita sanar temas siempre le digo que vaya al sur de Chile o de Argentina, que los bosques, los lagos, la lluvia, la tierra húmeda, ese aire abierto, la estufa a leña… sanan… Este Sur te abre el corazón por más cerrado que esté… Algo pasa -mucho, realmente- con su vibración pura y profunda… No pocos amigos extranjeros -especialmente europeos y caribeños- me han contado cómo sorpresivamente han dejado caer lágrimas de emoción, liberación y sanación en Caburgua, Chiloé, Puerto Varas, Todos Los Santos, Balmaceda, Cochamó, Villa La Angostura, la Patagonia… Yo también las he soltado frente esos verdes y azules intensos que te sobrecogen y  te reconectan con tu ‘Yo Soy’ de una y te hacen respirar profundo como si limpiaras  tu historia al hacerlo… Esta vez voy porque sí, porque salió de ir con una amiga que tiene unos días de vacaciones y yo sabía que me movería pero aún no miraba adónde y entonces coincidimos y nos subimos al carro sureño, a ver qué tal… E igual siento que necesito nuestro Sur:  todavía me falta sabor/vibración de invierno, y siempre me quedaría horas en un bosque sintiendo toda la energía, sonidos, aromas, texturas…

Y acá en Santiago, en un par de días me encuentro con tres amigos que me dicen lo mismo: estoy pa’ dentro… Y me lo cuentan con cierto pesar, una agrega que está muy sensible, además. Los tres son un poco como yo: inquietos, llenos de actividades; pero con trabajos fijos en algo que no los llena demasiado… Y mi respuesta es la misma: qué bacán! -y les toco el brazo con cariño de felicitación. Los tres me miran diciendo: Eres la primera persona que me dice eso -al tiempo que nos reímos y les digo que es un gesto potente, es una gran señal de crecimiento y está bueno darle espacio a otra energía y frecuencia que nos saca del  hacer-correr-lograr, que todo el rato nos deja en vibración desarmónica pues es sólo energía masculina y que necesita del femenino: ser-parar-cuidar(se) para ser los seres integrales -completos- que hemos venido a ser… Encima los tres se ven más claros, más luminosos que en otros momentos, en contraste con otros que saludo y que lucen más opacos… Sí, muchas veces lo intro y la vulnerabilidad (sana, no de víctima, obvio) hacen un contacto más profundo con el alma; especialmente si no son tu frecuencia habitual… Probablemente es el contacto con lo verdadero, con lo que en serio te está llamando y estás necesitando -más allá de lo que el sistema diga-; oír ese llamado hacia dentro -o hacia afuera en otros casos- es lo que abre espacio a lo sutil: al alma, al corazón, al espíritu, a nuestra semilla pura y así todo esto que somos vibra de forma mucho más elevada, liviana y poderosa al mismo tiempo…

intro2Bacano estar pa’ dentro, introspectivos, observando, más quietos, silenciosos… No tiene por qué ser algo triste ni aburrido ni aislado. A ojos de sistema que nos hiperestimula en pos de vender/consumir más para que éste siga vivo -y nosotros bien ausentes de nosotros mismos-, obvio que no es una actitud popular ni cool, pero es poderosa y trae tremendos regalos; además nos da gran energía y sentido para los tiempos en que sí haya que accionar y subirse de nuevo al mundo, parafraseando a Mafalda… Pero por estos días de cielo retro, como expliqué en un par de notas anteriores, estar intro es más que aconsejable…

Ahora, tampoco nos vamos a quedar pasivos frente a lo importante y menos en actitud de víctima o de lástima o de encierro, esto además de pasado de moda (algunos ya saben que tengo mi listado de cosas, personajes, hábitos, creencias y actitudes que ya fueron, que “muchas gracias, ya los conocimos, aprendimos y ya está”)  está lejos de ser una energía sana, al contrario: nuestra vibración baja mucho cuando entramos en esas formas de mirar y sentir la Vida… Se trata de respetar -desde la consciencia- qué necesita el cuerpo, también nuestra energía mental y emocional, darles espacio y poder mirarlos con amor sin quedarnos pegados para soltar cuando haya que hacerlo… Es decir, no lo vas a transformar en excusa o justificación porque entonces ya no es genuino sino que es ego, ¿no? Y a ese chiquillo tan amigo nuestro hay que también darle su espacio, escucharlo comprensivamente como si fuese un niño pequeño muy inteligente y ávido de aprender, además de marcarle límites también porque si no se arranca y distorsiona todo…

L'Anita creciendo. Igual los colores en la pantalla se ven distintos, pero por ahí van...

L’anita creciendo. Igual los colores en la pantalla se ven distintos, pero por ahí van…

Bueno, siguiendo mi historia con L’anita (puede clickear aquí para entender), somos mejores amigas. La veo y me da ternura. Tenemos complicidad, ya va retomando sus colores y adquiriendo otros… Llegué a uno de mis predilectos: el esmeralda… Luego pasaré a otros verdes azulados, además de fucsias y rosas… Y ahí seguiremos el rumbo hacia mi favorito de todos los tiempos: el turquesa… Encima está sincronizándose con el trabajo que con un grupo estamos haciendo en torno a la vibración de cada color y todo adquiere cada vez más sentido… Igual me da risa, tengo compromisos y actividades -incluidas las danzas circulares- y en seguida pienso en que me quitan tiempo para tejer y/o si puedo llevarla en el bolso. Hace unos días, por ejemplo, me acompañó a renovar el pasaporte en una espera de unos treinta minutos que pasamos muy rápido y sin fastidio… No siempre se puede colar en mi bolso, pero cuando, por ejemplo, la vecina-amiga Lily nos invita a un almuerzo de domingo con sobremesa, balcón con espalda al sol, telenovelas turcas y brasileras atrasadas y cena incluida, claramente ella va a la invitación incluso antes que yo… Y después de escribir esa nota me emociona ver las respuestas de muchos con sus creaciones (varias tejedoras, ¡¿eh?!), despertando, tomando protagonismo y pasión

Y yo no estoy pa’ dentro, en off, pero sí en pausa, por fin. En observación del camino también. Y mientras estoy en Santiago en pausa/observadora, la vida igual se llena de colores, no sólo los del tejido, sino también los de las oportunidades, los encuentros, el amor presente en todo, el compartir, los desafíos, los crecimientos… En medio de esta nota me encuentro con Verónica, pasajera de este blog que hace un par de años me escribe desde Italia y que por estos días visita su Chile natal del cual partió en los ’80 y compartimos en El Taller un té, pie de maracuyá y pan con palta mientras nos contamos un poco la vida, hablamos de Chile y de varios temas energéticos… La charla con ella me confirma varias cosas, entre esas, cuánta capacidad tenemos de elegir cómo vivir… Ni ella ni yo -ni varios que conozco- vivimos en el Chile de los medios de comunicación: ese que parece en crisis / peligroso / caótico / sospechoso / corrupto / agresivo / catastrófico / gris / blablabla … Más allá de hechos concretos, muchos elegimos otras vibraciones, miradas, colores, frecuencias y sentidos para vivir y es bello comprobar cómo esa elección cambia tu realidad y transforma el para qué de lo que sea que tengamos que vivir porque cada experiencia cuenta y es necesaria en el camino por más incómoda o dolorosa que pueda resultar, así como lo amable y alegre también tienen su lugar…

Estos días elijo la pausa y la observación, que son -intuyo- la antesala de ciertos cambios que se asoman… Siempre están presentes la profundidad y el humor como parte de mi elección en este camino… Muchas veces mi ego salta y quiere su protagonismo para que lo elija; ambos tenemos nuestras citas también, no siempre tan agradables… Pero cada vez más la certeza y la conexión impregnan todo para vivir lo que la Vida proponga

Y a usted, ilustre pasajero de este blog, ¿qué le está proponiendo su Vida?, ¿qué frecuencia y colores siente que necesita para estos días?, ¿qué espacio le dará a aquello que su corazón verdadero le está pidiendo? … Si quiere lo comparte acá y nos deja un comentario y si está muy pa’ dentro no no másp… Cada uno con su frecuencia y con su tonalidad… Hasta la próxima! Luego hablaremos de Júpiter, que está colorido y muy brillante… 😉