Guía para sobrevivir al 2020

Pero antes… a pedido del ilustre público, acá ESTÁ la info del Taller 1 de Astrología para principiantes y acá la del Taller 2 para conocedores de este arte cósmico. Comenzamos (si aún continuamos en este planeta 😀 ) a fin de marzo e inicios de abril.

No sé ustedes, pero yo, si bien estoy cansada como la mayoría de los chilenos porque de octubre 2019 hasta acá -al igual que algunos vecinos y otros países- hemos vivido como un año entero con toda la convulsión y el proceso de transformación que atravesamos, donde sale lo más bajo y lo más alto de nosotros y de este sistema, donde hay voces muuuy antiguas de todos los sectores y generaciones (hay gente joven muy vieja y viejos muy infantiles!) que, con sus miedos y egoísmos tan humanos, entran en juicios absurdos u obsoletos, además de niñerías, agresiones de todo tipo para dar y regalar, queriendo sacar partido de algo que es planetario (los humanos y nuestro ego podemos dar infinito ‘material’ con tal de “ganar”, jaja)…  Igual, en medio de todo esto, mantengo una alegría interior por lo que estamos viviendo: siento honor de estar aquí y ahora, siento gran certeza de lo necesario de esta sacudida que no imaginábamos sería de esta forma (a ratos bastante primitiva y parada en la víctima, entre otras cosas), un zamarreo de nuestra oscuridad, también de nuestras comodidades -por incómodas que fueran-, que nos lleva a caminar de otra forma… Hace rato muchos hablábamos por distintas vías, del nuevo tiempo y de la caída del sistema…

Y acá estamos todos, en medio de la incertidumbre que tanto nos cuesta habitar y para la cual el sistema no está nada preparado pero sí sabe sacar dividendos del miedo; de todo realmente, esa es parte de la crueldad y desconexión en la que construimos hace décadas en el planeta entero prácticamente…

Imagen de Denise Husted en Pixabay

Hoy, cual más cual menos, cada uno atraviesa su propia cuerda floja, su propia incertidumbre… En mi caso, ni siquiera sé si realmente podremos dar las clases que señalo al inicio, por ejemplo, por más que muchos las disfrutemos y me las pidan;  tampoco sé si se realizarán invitaciones, proyectos o viajes que en otro momento serían un claro ‘sí, obvio; hagámoslo’…  Así estamos, practicando más que nunca eso de vivir el presente. Qué valioso regalo, en medio de grandes dolores y miedos.

Siento que capas y capas de oscuridad, de cosas no asumidas ni vistas, salen a borbotones y no todos tendremos el temple necesario para atravesar esta metamorfosis que nos corresponde, donde emergen –y esto seguirá, de la mano de Júpiter en Capricorniotantas verdades.  Esto sale de nosotros, de nuestros pequeños mundos, de nuestras ciudades, países, continentes, planeta. La noble Tierra, Gaia, está -con nosotros- en gran depuración. Y al mismo tiempo, en dolores de parto y no nos queda otra que ayudarla a pujar. Y como todos los embarazos y partos, tienen su t-i-e-m-p-o. No se puede acelerar ni atrasar a nuestro antojo… Es un tiempo preciso y perfecto el de este renacer planetario… Por eso, ya que a nosotros se nos ocurrió estar aquí para vivirlo y quizá para contarlo en unos años más, acá dejo una Guía de Sobrevivencia para disfrutar más este desafiante 2020:

1. Bajemos expectativas, las buenas y las malas. Si poh. Atravesamos un tiempo muy verdadero, donde no hay ni medio espacio para fantasear y menos para andar expandiendo la nube negra. Permitir que las cosas SEAN en vez de esperar con ansiedad el mejor o peor escenario será un valioso gesto ahora. ¿Pa’ qué sufrir por adelantado o aplaudir antes de que todo se muestre? En la puerta del horno se quema el pan, así que mejor esperamos a que se hornee bien y si quedó salado o desabrido, siempre habrá forma de mejorarlo o compensarlo con nuestro ingenio. Encima, ya lo dijimos en distintos espacios donde comentamos las Predicciones 2020 (acá la entrevista en EmolTV por si les interesa) este año es entero alecionador. Así no más.

2. Dosifiquemos los círculos dramáticos y/o demandantes. Como nuestro ego es insaciable, puede no bastarle con las revueltas de por aquí y por allá, con los –supuestos– virus que cruzan fronteras, con las economías y sociedades revueltas, con la inestabilidad de todo lo externo; con el fuego, el agua, las temperaturas, los volcanes, la agricultura y los vientos agitados. Claro, al lindo (me refiero a nuestro ego = nuestras formas de ser en pensamientos y sentimientos) se le puede ocurrir además generar –o frecuentar– un grupo de amigos, familiares o compañeros quejosos, negativos, que se paren desde el miedo y el rechazo (por no decir odio) todo el rato, que ven el peor escenario… ¿Es necesario? Pa’ eso mejor prender la TV y mirar noticias… Estamos –se supone– grandes (amén) y parte de nuestra adultez y de activar mayor consciencia es soltar o dosificar –sin rechazo sino desde el autocuidado– espacios que nos cansan. Claro, hay algunos que no podemos evitar, pero sí podemos elegir no contribuir a mayor negatividad ni odios, poner otros puntos de vista, compartir herramientas, diversificar las conversaciones y poner más risas antes que drama.

3. Cultivemos lazos, en especial de amistad. Lo siento, pero yo sospecho de la gente que no tiene amigos o tiene muy pocos. He visto cómo en personas con pocos lazos el ego se densifica, el narcisismo se eleva; el ombligo se agranda y la rigidez se impregna. (Y sobre esta observación, aplico una de mis frases favoritas que digo en los talleres: ‘Si te ofende, es que es verdad’). Entre los mejores salvavidas y nutrientes para este ciclo (que durará hasta mediados de 2021) estarán nuestros amigos. No importa dónde vivamos, la edad, el trabajo, nuestros intereses: es tiempo de cultivar y ampliar nuestros círculos. En complementación al punto anterior, es clave compartir con gente que nos aporte, nos haga reír, nos dé otra mirada, a ratos nos diga algunas verdades, nos contenga, nos acompañe, nos haga ponernos en otros zapatos, nos inste a nosotros a acompañar más allá de la familia de cada uno. El dar y recibir de la amistad es uno de los factores que nos permitirá salir airosos de este ciclo.

4. Respiremos profundo y Aceptemos cada día un poco más. No estamos en un lugar ideal lleno de colores y buena onda; probablemente no estamos dónde ni cómo nos gustaría. Estamos donde tenemos que estar y eso, en mucho casos, puede ser más bien gris o seco en lo externo. Es preciso, entonces, detenernos a inspirar más profundo, mirar con más calma y comenzar poco a poco a decirle sí a la realidad de cada uno. El rechazo solo traerá más miedo y violencia (por si acaso, por si alguien no se enteró, de esto nuestra humanidad ya tiene milenios) en nuestros ambientes y además aumentará aquello que nos molesta porque le damos poder, también porque lo llevamos dentro. Recordemos una de las leyes espirituales y base de la astrología: “Como es adentro, es afuera”; lo que tenemos dentro aparece materializado en forma de personas, relaciones, situaciones, realidades…  En cambio, a eso que nos jode, sencillamente hay que darle espacio, pues es un reflejo de nuestras dinámicas interiores. Puede ser alguien o algo que, si nos detenemos a mirar con más aceptación (amor), en ese preciso momento comenzaremos un cambio que, poco a poco, diluirá su peso en nosotros.

5. Activemos humildad. Que tiene todo que ver con lo anterior. Ya está: Agachemos el moño, inclinemos la cabeza frente a lo actual. El paradigma de luchar es antiguo y trae más -de nuevo- agresión. La Vida y su infinita sabiduría es mucho más grande que nosotros y toda nuestra inteligencia o argumentos fanáticos o respaldados en quizá qué. Si ella –la Vida– no nos permite algo, es así y punto: no es el momento. Si ella abre las puertas, aprovechemos. Muchas veces un “obstáculo” está ahí sólo para que practiquemos la humildad de pedir ayuda; también creatividad, flexibilidad, espera, paciencia, protección (porque no es sano que eso se dé), madurez, intentarlo de otra forma, etc. Abramos el corazón para mirar nuestro presente.

6. Frente a la ansiedad, movámonos. ¿Alguna vez hemos estado al lado de alguien constantemente ansioso?, ¿Alguna vez hemos sido nosotros quienes estamos en ansiedad?… ¿Nos dimos cuenta de lo agotador que es para nosotros y para el resto?… Quedarnos quietos comiendo compulsivamente  frente a la TV, darnos vueltas en la cama en medio del insomnio; desbordarnos en beber, fumar, hablar, chatear, leer, comer, comprar, mirar el celular, buscar información, mordernos las uñas… Sólo traerá más de lo mismo: adicciones, miedos y desgaste que nos dejan en energía básica.  Es preciso caminar, bailar, nadar, salir a dar una vuelta, hacer estiramientos, subir escaleras, salir al parque. Activar lo físico hará que se aliviane nuestra mente y cuerpo para estar más presentes en vez de ansiosos. De paso, le hacemos un favor a los cercanos.

7. Recordemos: Somos naturaleza y necesitamos de ella. Por más llenos de pantallas, teclas, botones, wifi, comida sintética, químicos y demás que estemos, somos realidad física, energética y natural. Dentro nuestro están los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua. Por eso, la Pachamamita, como la llaman cariñosamente los andinos, es una madre generosa y sabia que es capaz de recibir nuestras fragilidades, cansancios, rabietas, tristezas, autoagresiones; transformarlas y devolvernos la energía perdida de forma luminosa. Si somos afortunados y tenemos cerca montaña, mar, lagos, bosques, ríos, árboles, plantas, rocas, aire puro… Conectemos cada vez más con éstos; dejemos en ellos lo que nos sobra o nos llegue a saturar y en conversación con la naturaleza que habitamos y somos, pidamos energía. Caminar descalzos en la tierra, tomar más luz del Sol (sin exagerar, obvio), sumergirnos en agua salada (aunque sea en la tina) y agradecerle todo lo que nos ha sostenido hasta ahora, puede marcar la diferencia en nuestro día a día.

8. Practiquemos austeridad: Lo dijimos en conversaciones radiales, aquí en Cooperativa y acá en Adn. También en las Predicciones mismas de Emol y en este honorable podcast Las nuevas Claves del éxito. Sí, este 2020 es austero (2021 también, pero no se lo digamos a nadie para no causar conmoción en los egos más consumistas y temerosos).  De lo bueno poco y Menos es más; podrían ser los lemas del año. Con esta cumbre de planetas intensos en signos de tierra (Plutón, ‘Don Satur’ o Saturno para la gente docta y Júpiter en Capricornio + Urano en Tauro) atravesamos todo un replanteamiento –y reformas– del sistema, de cómo vivimos el dinero, el trabajo, el éxito, la ambición, la explotación de la naturaleza, el disfrute de lo material. Así que afirmemos la envidia de lo que otros tienen, la opulencia, las tarjetas de crédito y sus engaños, las compras por imitación, miedo, moda o gula; nuestras trampas o abusos, los proyectos demasiado exigentes o de mucha inversión de tiempo, energía y dinero… Vamos de a poco. El gordito Júpiter es muy bromista y a veces inventa –o agranda– historias;  así que  es tiempo de manejar con más consciencia nuestros recursos, incluido el tiempo. Por eso el punto 2 de este listado es importante. Valorar lo simple y conformarnos con lo que ya tenemos sin caer en mediocridad sino desde el criterio de realidad (gran factor de evolución este año) es fundamental.

9. O nos reímos o… nos reímos: Dejemos de tomarnos tan en serio (a nuestro ego y a lo que nos pasa). Dejemos de ofendernos por cualquier cosa, de creernos importantes (jajajajajaja), de creer que a nosotros no más nos duele o nos afecta algo, de querer quedar de inteligentes, cool o diferentes; de intentar ganarle a otros, de apurarnos, de sufrir porque sí o porque no, de buscarle explicación a todo, de opinar de todo… Sshhhh. Silencio. Mirémonos, y mejor riámonos de nuestras pequeñeces humanas; somos demasiado chistosos y repetitivos, ¿sí o no?

10. Escuchémonos: A nosotros mismos. A la sabiduría que portamos y que no atendemos por ir demasiado rápido, enchufados en decenas de cosas, menos a nuestra alma. Si nos detenemos más podremos oír lo que de verdad necesitamos ahora, lo que nos nutre y nos da alegría verdadera, lo que es importante. Y después de eso viene otro desafío: hacernos caso. Quizá sea una siesta, o descansar de un espacio, de un vínculo, o de un hábito; quizá darnos un gusto, quizá aquietarnos o no hacer algo determinado, quizá un sí rotundo, un inicio, un final o una pausa. Escuchémonos y actuemos en consistencia con esto, aunque sea un pequeño gesto que nos encamine a esa voz interna. 

11. Seamos realistas, prácticos, y tomemos medidas ídem. Ya varios lo hemos vivido en diferentes latitudes: las comodidades o bondades del sistema pueden no funcionar debido a colapsos de distinta índole. Entonces, acá copio y pego un punto que puse en un Test previo al 2018 donde mirábamos el ciclo de tres años que este 2020 concluimos. Es esta pregunta:¿Usted tiene dinero en efectivo en casa, velas o linterna, fósforos, mantas, comida, agua, frutos secos, papel higiénico, medicamentos, celular cargado, los números de teléfono importantes anotados… en caso de emergencias?”. Tal cual. Es tiempo de tener muy bien resuelto lo material y logístico para estar más preparados –y tranquilos, ojalá– frente a las sorpresas de este tiempo agitado.

12. Nuestro propio gesto. Dejo este punto abierto porque todos tenemos herramientas y miradas de este presente. Porque si de algo se ha encargado Plutón en Capricornio desde 2008 hasta acá, es de devolvernos nuestro poder para construir nuestras vidas en vez de entregárselo todo a alguien o a algo (como al sistema, a lo material, a nuestra carrera o al trabajo, factores regidos por Capri). Este último punto es para que cada uno agregue algo si es que así nos nace. Cada uno tiene sus propias valiosas recetas y su sabiduría para atravesar la incertidumbre, como este afiche que le compré a una artesana en mi última visita al sur de Chile y que puse frente a mi escritorio para verlo cada día. Este es mi propio punto 12… Un gran abrazo y a vivir todo lo que este desafiante 2020 nos regale y aquello que nosotros generemos acompañados de sus oportunidades, de nuestros guías y de la voz inigualable e incondicional de nuestra alma. Hasta pronto!

¡Feliz año nuevo Chino!

–Este es el año de la rata… ¡Y de los murciélagos! Jajajaja –me dice Dani, quien me saluda desde Reading, Inglaterra. Y nos reímos de buena gana con su humor negro, mientras comentamos los aconteceres de las últimas semanas y le comparto estas fotos de un mini ritual de Año Nuevo Chino que hicimos el sábado en plaza Las Lilas, Providencia, (intentamos conseguir un espacio grande para hacer algo más masivo pero no se dio no más; snif. A ver si lo logramos para el equinoccio) junto a amigos y familia.

Bueno, demás que ratas, murciélagos, gatos y mapaches (como apareció en las noticias), junto a la codicia  y desbordes del ego humano hicieron de las suyas en algunos mercados de China para propagar un virus que cada día cobra más contagiados… Aunque quién sabe si es verdad, o un boicot, o un distractor, o pasada de cuenta entre poderosos, o espacio para ‘probar’ o vender quizá qué tratamientos. En fin, da igual en estos tiempos de consciencia. Lo importante es qué hacemos con la información colectiva, si entraremos en miedo y rechazo o permanecemos, como la Rata de metal, más astutos, con buen olfato ante las trampas de la mente colectiva y personal y, por sobre todo, creativos ante la realidad que se nos presente.

La rata es la más “viva” de los doce animales del horóscopo chino. La primera. Y esta de 2020, que es metálica (rockera; jaja), cierra un ciclo de 60 años para abrir una etapa distinta en nuestra poderosa humanidad, que tanta limpieza atraviesa.

En parte por eso, mientras hicimos nuestro ritual-meditación conectamos con Chile y nuestro presente tan incierto y abierto. Tan poderoso a la vez, porque esta tierra sureña aunque muchos no lo vean o sientan, lo es y mucho. Varios se emocionan y dejan caer lágrimas cuando recordamos el valor de este rincón del mundo… Chile tiene un profundo poder amparado en una naturaleza ídem, de altísima vibración y estamos todos en un punto de inflexión para decidir si usaremos este poder interior de tanta conexión para realmente construir poco a poco un sistema más luminoso, más acorde a esta etapa planetaria naciente, o nos dejaremos vencer por pequeñeces del ego que se victimiza, se cree superhéroe o victimario; que está anclado en divisiones que si de derecha, que si de izquierda (qué sueño me da nada más pensar en esto), en contra de todo, atado a ideas y etiquetas antiguas llenas de rechazo u odio del lado que sean y atiborradas de mente, mente, mente…

Estos tiempos son reales, son prácticos. Con tanta energía en Capricornio y en Tauro, estamos llamados a aterrizar, desmalezar y sembrar. No son ideales ni idealistas. Nos toca de verdad construir. Y, por sobre todo, bajar al corazón verdadero (que no tiene nada que ver con romanticismo ni emociones, sino con Consciencia, con plena aceptación). Sólo desde ahí podremos mirar con ojos nuevos la realidad que, por más gris, oscura o caótica que sea, cuando nos paramos desde el corazón podemos ver la película completa y perfecta de la Vida, con menos juicios y resistencias, poniéndonos en un lugar donde aportemos en vez de dañar.

Y ahora que estamos en un inicio de ciclo, es buen momento de desprendernos de cosas, hábitos, actitudes y hasta ciertos vínculos tóxicos. Sin rechazo, sino con la comprensión del término de los ciclos y con agradecimiento. Esta Luna nueva en Acuario que siempre abre el Año nuevo Chino, esta vez se dio en cuadratura a Urano (obligación de hacer cambios) y es tremenda señal que al propio dueño de casa, China, lo obligara a irse hacia dentro: no celebrar, detenerse, vivir austeridad, cuidarse, mantener a raya las infecciones y concretar rápido soluciones (como un hospital en 10 días; sólo China puede con eso, ja!). Es aconsejable tomar esa señal y practicar todo esto durante este 2020 que, sin duda, puede sacar lo mejor de nosotros, porque de lo otro ya tuvimos demasiado. ¡Feliz año nuevo chino! ¡Año de grandes señales para ver y ‘obedecer’ sin postergaciones!

PD 1: Para los que preguntan por Talleres de Astrología. Aquí el nivel 1 para principiantes y ACÁ EL NIVEL 2 para los que ya saben. Comenzamos a fin de marzo e inicios de abril 😉 GracIAS POR COMPARTIR.
PD 2: Les dejo la entrevista que hicimos el 30 de diciembre de 2019 con las Predicciones 2020 en radio Cooperativa por si quieren ver/escuchar.

2020: ¿De verdad Cambiaremos?

¿Qué cambio interior y/o exterior postergas hace rato por más que la sabia Vida te da y te da señales?, ¿Qué dirías y harías si supieras que se acabó la postergación y que te corresponde asumir y moverte de verdad?, ¿Te gusta tu trabajo? Si la respuesta es no, ¿estás en la queja o estás concretamente activo en generar un cambio?, ¿Cuánto te arriesgas?, ¿Qué aportas (en distintos planos) a tus ambientes, comunidad, sociedad, país, planeta?, ¿Aportas?

Si miras lo que construiste hasta acá: tu formación, tu carrera, tu ocupación actual, tus talentos, tu familia, tu casa, cómo eres visto por el resto, ¿Estás a gusto, te representa, te deja tranquilo?, ¿Duermes bien?

¿Con qué grado de madurez y de coherencia vives?, ¿Todavía crees que hay que correr o hacer muchas cosas y que eso es sano?, ¿Qué te dicen las palabras status e imagen?, ¿Cómo te conectas con el dinero y los logros: los disfrutas, los despilfarras, los compartes, los acaparas, los sufres, los ocultas, te obsesionan?, ¿Qué opinas de tener dos años de austeridad?, ¿Conoces eso de la disciplina, la perseverancia, la sabiduría, la paciencia?, ¿Cuán rígido eres?, ¿Qué sientes ante las expresiones cambios, fin de ciclo, reinicio?

¿Conoces tu poder interior, lo usas o abusas, lo evades?,  ¿Crees que el poder mundial está solo en el hemisferio norte?, ¿Eres capaz de reírte de cómo eres, de tus formas, de tu ego; y de (auto)corregirte –crecer– para hacer(te) menos daño?, ¿Conoces tus miedos, los tuyos y los de tus ancestros?… ¿Y de la historia con tu papá, del vínculo, qué dices?, Y si eres papá, ¿pones límites, proteges, entregas valores, sostienes, ordenas, te comunicas, miras a los ojos?,  ¿Ah, y cómo te llevas con la autoridad (propia y ajena); respetas las jerarquías?

¿Sientes que construyes o que marcas el paso?… Si miras los últimos tres años, podrías decir que estás más grande, más sabio?, ¿Tienes mucho o poco que agradecer?

… Saturno y Plutón en Capricornio nos lanzan –literalmente en algunos casos– estas preguntas y seguro otras más. Este domingo 12 de enero 2020 ambos tienen su Gran Conjunción, cuyos efectos ya sentimos y vivenciaremos toda esta década donde podremos dar a luz una Nueva Humanidad.

Pero ahora que estamos en tiempos conscientes es preciso recordar y asumir que el cambio empieza en nosotros y se irradia, también que solo cosechamos lo que sembramos, en parte por eso este evento estelar nos pide Grandeza Interior y es tremenda Oportunidad de enmendar y recomenzar.

Somos protagonistas de un Tiempo Extraordinario que nos invita a disfrutarlo, a usar nuestra creatividad,  a abrir nuestras vidas a lo nuevo, a hacernos amigos de la incertidumbre, a soltar actitudes y sistemas fríos o crueles en lo micro y en lo macro, a partir de nuevo con mayor presencia y menos egoísmos.  ¡FELIZ GRAN CONJUNCIÓN, FELIZ NUEVO MUNDO!

PREDICCIONES 2020: ¿Sobreviviremos a un año crucial?

Así se titulan las Predicciones recién publicadas por Emol.com, que comienzan con esta presentación: “Antes de comenzar, el Universo anuncia que regalará estrellas a quienes tuvieron la valentía de atravesar el 2019 (¡Aplausos!). Y también aclara que la oficina de reclamos por lo vivido está cerrada, que lo siente, pero solo permanecerá abierta la puerta que dice: “Viviré con mayor conciencia el 2020”. Y que todo quien la cruce encontrará grandes satisfacciones.

Respiremos. Porque, como lo advertimos en 2018, el Universo es muy generoso. Nos mandó tres años seguidos de gran crecimiento. Y este 2020 es el último eslabón de este poderoso ciclo. Lo único que no aclaró es que… “

EN ESTE LINK CONTINÚAN LAS PREDICCIONES 2020, recién salidas del horno astrológico💫… Primero va una presentación para todos y luego en los botones de cada Signo pueden leer los vaticinios para su signo Solar y también los de su Ascendente. Primero va una panorámica y luego algunas líneas para Vida Afectiva, Trabajo y Talentos, Cuerpo y Alma y al final va un Mensaje del Universo 😉…. Gracias por leer y compartir… Y mucha Sabiduría para un año muy especial… 🌎✨💖 Click: https://www.emol.com/especiales/2020/tendencias/predicciones/index.asp

Y a propósito de esto mismo, mañana viernes 27 a las 11 am hablaremos del 2020 en EmolTV y lo mismo el lunes 30 también a las 11 en radio Cooperativa.

Abrazo en estos últimos días eclipsados 2019 y Gracias por todo otra vez! ❤

Solsticio eclipsado para cerrar 2019

A fines de 2017 escribía este Test previo al 2018 y en las últimas líneas agregué que sería bueno leerlo en los tres años venideros. No sé por qué lo recordé ahora, volví a leerlo y tiene todo que ver con este tiempo, sigue muy vigente. Diría que solo tiene una diferencia: aunque no se note claramente, estamos más grandes… Este año 2019 hicimos dos ediciones del taller Del ego al Alma  (viene una tercera en enero para los interesados) y diría que la totalidad de los alumnos venían con algún tipo de trabajo interior y  que entre quienes lo cursaron muy pocos se quedaron en la teoría (en lo que llamo “vitrineo espiritual”), al contrario, casi la mayoría pudo poner en práctica cambios en sus formas, creencias, hábitos… Con lo cual se provocaron transformaciones en sus distintos ambientes, en especial con la familia donde se abrió mayor sanación… Estos tiempos agitados tienen muchas bondades, entre ellas que las comprensiones y los avances interiores son más rápidos y simples que antes, lo cual no quiere decir que no haya que recorrer un camino y que los movimientos no sean profundos; lo que pasa es que ya no se necesitan extensos meses (y hasta años) y tampoco tiene que ser desgarrador. Claro que siempre habrá –en todo– consciencias más antiguas y energías más bajas que requieran paradigmas anteriores. Cada uno con su cada cual.

Y mientras releo ese test,  figuro de nuevo en el verde y lluvioso sur de Chile… Me senté decenas de veces con el lago Llanquihue, las nubes y el sol de fondo a escribir las Predicciones 2020 (si es que llegamos a éste, jaja) que se publicarán después de Navidad en Emol.com (paciencia, que falta nada! Y acá las 2019 por si quiere recapitular lo vivido y chequear de qué hablábamos hace un año). Y ya están listas. Solo me quedan algunas ediciones… Este viaje de escritura estuvo muy sociable, ya tengo casi una “cofradía” de amigos por acá y compartimos más de un té, café, cenas, caminatas y hasta la inauguración de una muestra artística; donde el tema obligado cada tanto fue: Chile… En qué estamos, cómo seguiremos… Una de las cosas buenas (hay varias más) es que cuando estamos en medio de un gran dolor/conflicto/desafío la energía nos lleva mucho al presente, no hay espacio para ir muy lejos… Y en ese contexto, es bello conversar con gente muy distinta sobre cómo sentimos este tiempo aleccionador, cómo vivimos los distintos tonos de esta tierra tan precaria y poderosa a la vez, con tantos miedos y de infinita creatividad, tan primitiva y paradójicamente tan profunda, tan resguardada antes por la sabia cordillera y que ahora le (nos) corresponde caminar un poco más al desnudo porque estamos más grandes y llevaremos la posta de varias transformaciones planetarias, con todo el costo y la nobleza que implica…

Y en este 2019, en que muchos sentíamos que (hasta octubre) estaba intenso y pasaba de todo subterráneamente –se produjo mucha limpieza dolorosa y sanadora para varios– pero realmente no estaba pasando mucho, los hilos del destino y los efectos del último eclipse total de sol, aceleraron nuestros procesos de crecimiento y despedida de lo antiguo trayéndonos de lleno a tierra, a lo verdadero… A propósito de esto, creo que nunca subí este podcast con  mi querida alumna y actual colega/astróloga @Katybecker, donde miramos estos meses desde el último equinoccio (grabamos el mismo 23 de septiembre) que ahora despedimos. Se los dejo acá; perdón lo atrasado e igual varias cosas que hablamos están vigentes, como el test que mencioné al inicio.

Pero lo que nos ocupa ahora es cómo cerrar este año 2019 donde se nos pidió gran maduración y sentido del humor. Aunque no dimensionábamos exactamente para qué grandes temas colectivos tendríamos que usarlos, porque para los pequeños y personales lo teníamos más claro…  Ja. Como le dije a unos amigos en Puerto Varas, que me invitaron a tomar el té: Hace rato que muchos hablábamos de la caída del sistema, que esto que pasó en Chile (y súmale Colombia, Bolivia, el Brexit, Brasil, Estados Unidos; y pronto se unirán un puñado más, incluidos Irán, Grecia y Argentina) venía. En este mismo blog hablamos cantidad del tema; pero una cosa es verlo en la carta astral, estarlo viendo en muchos gestos poco a poco y saber que sucederá de forma más nítida… Y otra cosa es estarlo viviendo en vivo y en directo! Jajaja. Me sigo riendo de mi candor y el de tantos. Claro, otra cosa es ser protagonistas de este desplome y vivir el asombro, el miedo, la ira desatada, la destrucción, el fuego literal y metafórico, el aprovechamiento, la tristeza, la desolación, la oscuridad y la luz,  la inigualable creatividad, la esperanza, el caos, la poderosa incertidumbre, las verdades, la no autoridad... ¡Bienvenidos a la Vida!

Eso también nos dice este solsticio del 22 de diciembre, que tendrá una yapa. Estamos más vivos que antes. Apenas celebrado y luego de Navidad, el 26 de diciembre llegará el eclipse anular de Sol en Capricornio a acompañarlo, como una buena sinopsis del largometraje que tendremos en este signo de tierra por más de un año. Este solsticio y último eclipse 2019 nos permiten detenernos a valorar lo que sí tenemos, a ver si estamos muy trabajólicos o exigentes y desconectados de lo importante, a ver si nuestras posturas son viejas ya para este tiempo (como creer que existen “enemigos” o “buenos” y “malos”,  jajaja; eso sí que es antiguo!).

Nuestro solsticio eclipsado nos da la oportunidad de recomenzar. Para esto hay que hacer espacio: podemos deshacernos de creencias, hábitos de pensamiento y acción, cosas que ya no usemos, rencores, rechazos… Y luego de eso sembrar. Revisar en qué estamos para volver a dirigir nuestra atención a lo importante. Capricornio se forja metas y construye. En su versión más baja se pone muy ambicioso, frío y cerrado. En su versión alta se disciplina, logra objetivos y desarrolla sabiduría. Ahora podemos usar la luz capricorniana y decidir tomar compromiso en distintos ámbitos que nos importan. Podremos ver frutos a lo largo del próximo semestre. Y, mientras recapitulamos y despedimos este poderoso 2019, también es buen ritual hacer un listado de lo vivido, con las herramientas nuevas que nacieron en nosotros y con todos los regalos que, de una u otra forma, recibimos. Porque, sin duda, no caminamos solos. Si hacemos un poco de silencio y salimos de los carruseles de nuestro ego (mente/emociones) podremos sentir que en estos tiempos desafiantes, por más difícil que sea lo que atravesamos, estamos muy acompañados y guiados. Gracias ❤ … Ya vuelvo!

Júpiter en Capricornio: ¿Aguantaremos tanta verdad?

Quise escribir un par de veces en medio de esta transformación que atravesamos en Chile y  también otros vecinos.  Al final no pude; la vorágine tuvo más fuerza. Y acá estoy, camino a los bosques y lagos sureños para escribir las Predicciones 2020; cansada como tantos que habitan esta tierra actualmente convulsionada de esta América más viva que nunca, atenta a la cantidad de señales que cada día se muestran en este renacer planetario, contenta porque algo en mí sabe -tiene certeza- que esto es muy beneficioso y es la caída definitiva -aunque paulatina- de este sistema cruel y desconectado que se nos ocurrió crear para vivir y que, como compartí en el audio de la nota anterior, se nos metió en los huesos y nos hizo distorsionar y profanar muchas cosas… Pero acá continuamos, recuperando centro cada día y recién sacudidos por el desmorone de las estructuras que desde 2008 anunció Plutón en Capricornio que destruiría, tiempo en que comenzó la crisis subprime como gran ícono de lo que ya no se puede sostener y de lo que vendría sucesivamente en varios países;  proceso al cual se sumó desde fines de 2017 Saturno, bautizado como  don Satur en este blog, con toda su sabiduría y, por si no bastara, ahora se sube al carro nada menos que Júpiter, un eterno bromista nada liviano.

Siempre hablamos por acá de la tríada: 2018, 19 y 20, que eran años muy poderosos. Claro que ni Ecuador, ni Bolivia, ni Chile, ni México, ni Brasil, ni Colombia, ni Estados Unidos, ni China, ni España, ni Francia, ni Reino Unido, ni Irán, ni Hong Kong dimensionamos de qué se trataría ese poder transformador, al cual varios otros rincones se sumarán este 2020.

Y,  Júpiter desde su trono dorado nos dice hoy 2 de diciembre: ¡Falto yo, chicos. Esperen que daré más material; miren que esta sacudida fiesta no me la pierdo! Claro, por si nos hiciera falta estímulo, a este coloso, dios temido, venerado, respetado y paradójico, se le ocurre despedirse de su casa sagitariana donde estuvo el último año y desde donde agitó el fuego, el sentido de vida perdido por muchos, las verdades en las iglesias, la justicia, la migración, los magisterios, la educación y los estudiantes, entre otros. Ahora Jupi agarra su copa de bronce, sus libros importantes (que no son pocos), su pasaporte intergaláctico y -por supuesto- su lupa y su dron de última generación (regalado por Urano y Neptuno) para recorrer a su antojo y sin prisa las secas tierras de Capricornio durante un año. Aguante las cabras, los arianos, cancerianos y librianos que les toca crecer -como a todos- solo que con más intensidad. Ideas aparentemente antojadizas del Universo, ¿no?

Al menos yo, siento e intuyo que aquí, en esta verdadera erupción social de Chile y sobre todo en el (no) manejo de ésta falta algo… No sé qué es. Pero aquí hay más de algo oculto que falta se revele. Y viene del poder explícito y de ese que está en la sombra pero que todo lo mueve. En este intrincado puzzle chileno que algunos llaman crisis o estallido social y que yo –junto a otros– prefiero llamar parto, transformación o nuevo país, falta una pieza clave. Y aunque mi energía geminiana está intrigada y expectante, mi consciencia sabe que esto se sabrá más temprano que tarde. Confío en los juegos y enseñanzas de Júpiter, también en su lado copuchento, chismoso, que no quiere guardar secretos, más bien adora contarlos. Al pasar por Escorpión (regente del poder, la intuición, la sexualidad, la investigación, la alquimia, las muertes literales y simbólicas) hace dos años él se encargó de destapar el abuso como un tema que cruza a la industria del espectáculo, no solo a las iglesias y a otras instituciones y salieron varios nombres a pasear por allá y por acá. A él le debemos el Me Too y sus derivados; enhorabuena.

Comenzamos con esta entrada de Júpiter a Capri un año de verdades que pueden resultar chocantes y/o dolorosas en varios puntos de este bello planeta. Terminará de salir lo peor y lo mejor de nosotros. Porque ya no se nos permite construir en base a mentiras, maquillaje de lo que está mal, ni añoranzas ni fantasías presentes o futuras. Júpiter es un irónico buscador de verdades y Capri es la realidad en sí misma; además de regir todo lo financiero y político; las grandes estructuras de la sociedad. La última vez que estuvo en estas tierras le ayudó a Plutón a avivar la mecha de las crisis en Estados Unidos y Europa. Ahora –además de los ya nombrados– Argentina, Suecia, India, Grecia, Italia, Alemania, Japón y Rusia pueden sumarse a las erupciones actuales. No necesariamente en torno a lo económico, sino desde el asumir realidades que nos tocarán a todos. Vienen verdades en torno a las prácticas que tenemos con el dinero, el trabajo, la ambición, con nuestras rigideces y miedos, con el patriarcado que portamos por dentro y por fuera, el éxito, la acumulación, la tercera y cuarta edad, las autoridades; también en torno a la minería, las tierras en sí, las grandes corporaciones y… el dinero del narcotráfico que cruza distintos poderes, incluido el que está bajo algunos “deportes”.

Hoy más que antes vivimos eso de todo está conectado y de Somos Uno. Y Júpiter en Capricornio nos lo hará sentir en la piel. No sé si todos aguantaremos tantas verdades personales y colectivas. Pero lo que sí sé es que solo con éstas podremos construir lo nuevo. Se asoman en especial siete meses más de golpes de realidad necesarios e impostergables, así que es mejor asumir no solo eso que emerja ante nosotros y todo aquello de lo cual no hemos querido hacernos cargo en los últimos años, sino además que estamos en un camino desafiante, con mucha belleza, impregnado de Amor a esta experiencia humana y –aunque no lo parezca– cada vez con mayor consciencia. Por eso, entre otras cosas, ya no podemos mentirnos. ¡Al fin! Bienvenido, Júpiter, a esta fiesta o festival de la Verdad por más que duela.

Chile: Gracias por estos tiempos extraordinarios

Chile revuelto. Chile despierto. Chile, tan bello, se satura -por fin- de décadas de profanación de lo importante, de lo humano y de nuestra poderosa naturaleza de nobleza y vibración inigualables. Chile con rabia, con miedo y sin él; con tristeza. Chile activo. Chile sacudido. Chile creativo. Chile sensible. Chile violento. Chile movilizado. Chile abusado y abusando. Chile conmovido…

Letrero en Ñuñoa, Santiago. En medio de gente tocando cacerolas como protesta

No tengo mucho que analizar -ya no es tiempo- frente a este sacudido despertar que protagonizamos. Hace rato que muchos sabemos y vivimos la caída de este sistema que nosotros mismos creamos, pero no imaginábamos que por estos rincones, en Chile, vendría con esta fuerza furiosa, alegre, esperanzada, consciente, violenta, inusitada…

Entonces, les comparto aquí abajo dos historias y luego un audio (algo largo; 26 min; también quedó colgado en @astroalmica) que grabé el sábado por la noche para mis alumnos y amigos; es una conexión que, por si no tienen tiempo de escucharla, es una invitación a ampliar la mirada, a mirar desde el alma este proceso de despertar chileno que también es mundial; hay varios rincones sacudiéndose el peso de lo antiguo. Esa es hoy mi invitación desde mi propio camino de Vida(s). Acá voy:

… Hace un par de semanas perdí uno de mis teléfonos móviles (tengo uno de trabajo y uno personal; algo muy geminiano, ja). Al bajarme del colectivo (autos compartidos, en Chile) toco mis bolsillos y tengo solo uno. No casualmente antes de subirme a ese auto le pregunté al chofer (nunca antes lo hice; he tomado decenas de veces esos autos porque me dejan muy cerca de la casa de mis padres) qué número de recorrido era. Al comprobar que no tengo el celular comienzo a ‘autollamarme’ y al menos sigue encendido. Entonces cruzo y justo viene (en el otro sentido) uno de la misma línea y lo hago parar. Le cuento al chofer -que va con un solo pasajero sentado de copiloto- lo que me pasó y si puede llamar por radio o si tiene un número al cual yo pueda llamar. Algo molesto me dice si acaso tomé la patente (placa). –No, no alcancé porque me di cuenta después –le respondo con calma, mientras él sube el tono enojado. –¡Ah, entonces qué quiere que haga! –exclama subiendo los hombros y las manos. Frente a esto, el copiloto, un señor mayor, de alrededor de unos 80 años, le dice: Pero llame, pues –ante lo cual el gruñón chofer me dice que mejor me suba porque le tocarán la bocina y avanzamos un poco. En eso le ofrezco disculpas al copiloto por retrasarlo y me dice que no  me preocupe. Bueno, el chofer lo intenta y no pasa mucho, solo me da como solución que vaya hasta el paradero, donde termina el recorrido. Como su mente y energía no solo es gruñona sino además cerrada, le digo que dónde queda el paradero  (no lo conozco, yo siempre llego a la mitad del recorrido)  y apenas me dice la calle sin ninguna referencia. Entonces mi -amado- copiloto me dice: ¿sabe qué? Yo voy a comprar acá no más y me devuelvo. Y yo vivo al frente del paradero. Si quiere vamos y nos devolvemos juntos y le indico dónde es –me ofrece con determinación. Yo me conmuevo y le digo que bueno ya, con esperanza! Chofer gruñón enmudece. Pasadas unas pocas cuadras nos bajamos con mi nuevo mejor amigo guardián y me doy cuenta que tiene una dificultad para caminar. Se llama Guillermo y viene a comprar  pan de pascua (pan de navidad) a la famosa pastelería Mozart, uno de los lugares dulces de mi mamá. Conversamos y además de enterarme que ahí venden este pan todo el año, juntos reclamamos contra el chofer, que si tuvo mala voluntad, que qué le costaba, que ni siquiera me decía la dirección, etc. Don Guillermo figura enojado y amable a la vez. Mientras hacemos ‘nuestra’ compra yo sigo llamando a ver si resulta y en eso alguien contesta mi teléfono. –Hola, habla la dueña de este celular –le digo expectante. –Y usted habla con el chofer del colectivo, su teléfono me lo pasó un pasajero y no le podía contestar porque voy manejando –dice con seriedad. –¡¡¡Eeehh, graciaaas!! Qué bueno que usted lo tiene. Por fa, me lo puede guardar. Yo estoy en la ruta suya aún…

La conversación sigue y nos ponemos de acuerdo con el chofer/ángel de nombre Manuel y quedamos de encontrarnos en unos cuarenta minutos, cuando él venga de vuelta en una esquina. Estoy feliz y don Guillermo también. Me siento bendecida, acompañada, protegida. Agradezco inmediatamente a mis guías y a mi corazón con los que me conecté apenas me di cuenta que no tenía el celular y pedí que me asistieran. Agradezco al chofer pesado que gracias a su mal genio me hizo vivir todo esto… Salimos felices de la pastelería y don Guillermo me dice que él tomará el colectivo de vuelta y que le explique al chofer lo que me pasó y que me lleve gratis hasta donde quedé con el otro chofer. Le digo, bueno, probemos. Y efectivamente acepta que me suba y  unas cuadras más allá me despido con mucho honor y alegría de mi guardián Guillermo, nos miramos a los ojos, le doy la mano con fuerza; le agradezco todo y deseo que llegue muy bien y disfrute mucho su pan. Nos sonreímos y despedimos con el nuevo chofer también. Luego cruzo feliz a esperar por don Manuel y mi celular. Le compro un chocolate a modo de agradecimiento y lo espero sentada en un banco. No casualmente -de nuevo- por la mañana puse un libro en mi bolso por si tenía un espacio y ahora se transforma en la mejor compañía. Pasada una media hora miro y de un auto me tocan la bocina, es el ángel/chofer Manuel, los dos sonreímos contentos. Hacemos nuestro intercambio: celular para mi, chocolate para él. Me despido muy agradecida mientras él hace una venia y sonríe… Quedo muy emocionada, con los ojos llorosos. Muy conmovida. Además de agradecer digo: Esto es Chile. Así es nuestro corazón. Gruñón, noble, generoso, abierto  y cerrado a la vez, alegre, sensible, justiciero… Todavía me emociona toda la escena y todos los participantes.

Y este sábado por la tarde, después de un taller de activación del corazón diamante, cuando ya Santiago está muy movilizado y la violencia se deja ver con ganas, pasamos al super con Clau -quien tuvo que quedarse en mi casa porque no podía llegar a la suya en plena Plaza Italia, centro de las protestas- porque seguro cerrarán y en efecto una vez dentro avisan que cerrarán luego (son casi las 4 de la tarde) y todos los clientes y el personal entramos en una sintonía muy empática, sin prisa ni a la defensiva. Luego de eso vamos a almorzar hasta encontrar uno de los pocos lugares abiertos (en mi segundo hogar, Lomits, están cerrando y el administrador duda de recibirme o no pero no insistimos porque entendemos que ellos quieren irse también; antes el chico de una pizzería se disculpa por estar cerrando y nos dice con mucha ternura: cuídense, chicas, que está peligroso). Finalmente logramos comer en Pipiolos que siempre es bueno y donde varios llegan como nosotras, incluidos un puñado de turistas que no entienden mucho qué pasa en Santiago. Disfrutamos; nos vamos y nos despedimos agradecidas. Unas cuadras más allá hay grupos de todas las edades tocando las cacerolas en el semáforo y nos quedamos aplaudiendo, hay mucha alegría. En medio de eso me doy cuenta que no tengo los lentes de sol. Seguro los dejé en el restaurante. Pienso: bueno, desapego. Si los tengo que recuperar pasaré el lunes a ver si están; si no, gracias también… Hoy lunes, después de ir a saludar a mis amigos donde imprimo las cartas astrales, paso a ver si estuvieran mis lentes. Saludo a los chicos y creen que vengo a comer. Les digo que el sábado se me quedaron los lentes ahí. Y el chico que me recibe salta y me dice: ¡Sí! acá están –me los pasa con alegría y yo los recibo ídem. –¡Eeeeh! ¡Graaaacias; qué bueno! –digo de nuevo y recuerdo el episodio de mi teléfono hace unas semanas. Le agradezco y le digo en broma: ¿viste que no estamos en guerra como dijo el Presidente ayer? Qué lindo gesto. Muuuchas gracias y que lleguen muy bien a sus casas –concluyo, mientras él me sonríe y me dice que sí. De nuevo me voy muy feliz sintiendo que esto es Chile: la mente cerrada y enfrascada en ideas antiguas, versus la generosidad, la honestidad, las sonrisas, la ayuda…

Por estos días tengo a Chile en mi corazón. Los invito a todos a hacer ese gesto energético. Poner a Chile, a América y al Planeta en el centro de nuestro pecho para desde ahí resguardarlo con dulzura, sin miedo; desde ahí limpiar oscuridad sin rechazo, armonizar y darle Amor. Esto que está pasando por incómodo, doloroso, atemorizante y enojoso que sea, tenía que suceder, tiene que ser inicialmente de esta forma y es el comienzo de un gran cambio del que TODOS (aquí nadie sobra y nadie “está mal”; todo sirve) somos preciados protagonistas… Y que nos obliga a todos a salir de nuestra -incluso injusta en muchos casos- comodidad, de lo que conocíamos como tal. Enhorabuena.

Con Chile en nuestros corazones: Gracias por permitirnos vivir estos tiempos extraordinarios tan desafiantes y de conmovedora belleza en medio de la violencia -tan nuestra- levantada. Les dejo este audio acá abajo y también una invitación esta noche de lunes, a las 20:30 a escuchar la transmisión en vivo de Claudia Orellana, de Caminar en Consciencia, quien también dará información (seguro quedará grabada después) como aporte a este sacudido y emocionante despertar planetario. Gracias, Chile, es mucho tu poder, tu belleza y tu generosidad. ❤