¡FELIZ 2021… Con todo lo que implica!

Desde antes que terminara 2020 (no sé cómo logramos terminarlo, jajaja) me preguntaban por las Predicciones 2021. Y yo pensaba: Tranqui, que ya voy… Después decidí hacer un audio para todos (quizá haga un pasada signo por signo después), pero no me llegaba la energía. Al igual que muchos, el cansancio pudo más por bastante rato y no fue solo hasta que la Vida me dio una alegre e improvisada invitación a la playa, a Los Molles, en el centro-norte de Chile, por unos días, en que logré reconectarme, descansar y tomar la energía activadora del mar, de su sanadora brisa y del poderoso Sol.

Así que ahora sí, acá va un audio algo extenso, pero así no más salió. ¡Feliz 2021… Con todo lo que implica! Celebro nuestra osadía de estar aquí, en tiempos tan especiales, que nos desafían a crecer de verdad y a generar la Vida que sí queremos desde nuestro bello corazón.

PD: Un gran abrazo y en Instagram, en @astroalmica, además de memes (amo nuestro humor sobre el presente) estaré publicando más cosas y los talleres de astrología que vienen en abril.

ACÁ EL AUDIO:

21 diciembre: Portal a una Nueva Tierra

Este 21 de diciembre, además del solsticio, nos regala la esperada conjunción entre Saturno y Júpiter en Acuario. Podría ser un evento astrológico más. Pero para muchos es un gran símbolo del Nuevo Tiempo y la Nueva Tierra que estamos pariendo.

Aquí les comparto un audio para sintonizar un poco más con su energía y caminos.

Un gran abrazo, mucha flexibilidad y consciencia, desde la Nueva Humanidad que estamos dando a luz. ❤

 

Eclipse total de Sol: Poderoso Cierre

Hola… Acá les dejo un audio sobre el eclipse total de Sol que viviremos este lunes 14 de diciembre. Quedó un poco extenso, sagitariano, pero así salió. La semana que abre este eclipse es muy importante, ahí lo explico.

Un gran abrazo, mucha tranquilidad y conexión interior para vivirlo. Es tremenda oportunidad y puerta de cierre. ¡Feliz eclipse! ¡Feliz cierre de Era! ¡Feliz amanecer galáctico! ❤

¿Qué te hace feliz?

Últimamente (hace varios meses, la verdad) me despierto con una mezcla de risa y curiosidad: “¿Seguimos aquí?,  ¿aún estamos vivos?, ¿se habrá acabado todo ya?, ¿esto habrá reventado?”. Después de abrir los ojos, respirar profundo, agradecer y sentir, me hago estas preguntas. Luego me río y digo “ok, aquí vamos de nuevo, planeta Tierra, jajaja”, mientras me dispongo a levantarme y comenzar el día…

Y como -al igual que muchos- me paro desde otra realidad, lejos de discursos mediáticos que aturden, distorsionan, dividen, generan miedo y masa de población que deja de discernir y cree todo lo que se publica o se dice oficialmente; lo cual no me hace mejor ni peor que nadie, simplemente es una práctica instintiva de mucho tiempo, capaz de siempre; dejé de enterarme de todo lo relativo al famoso bicho y demás oscuridades que tanto nos han servido –entre otras cosas– para potenciar procesos de despertar y para reconectar con lo verdadero e importante para cada uno. Bueno, esto último igual es una decisión. Además de ser algo con lo cual no contaban los creadores de todo este tinglado disfrazado de bicho. No hay mal que por bien no venga, dice la sabiduría popular.  Muchas veces las peores condiciones, el dolor y la opresión, son el mejor terreno para abrirnos al lenguaje del alma, bajar el ego y comenzar a vivir de otra forma. Aunque, por supuesto, no tiene que ser el único factor para comenzar una Vida más conectada. La alegría y el agradecimiento también pueden serlo.

Y en medio de todo este plan para infundir miedo a los humanos, cuyo afán es el control y otras cosas, al cual confío, dado los tránsitos astrológicos (donde la potencia en Capricornio, signo de tierra, material, que rige la ambición, los temores a que vean nuestras fragilidades, la exigencia, el logro, las grandes corporaciones políticas, sociales y económicas, el patriarcado, el afán de hacer cosas importantes), le queda poco, pues este signo dejará de ser el protagonista hegemónico para abrirnos paso a energía más creativa poco a poco, con Acuario, Géminis y Tauro como vibraciones más presentes en 2021 (si es que llegamos allá, ja); se abre ante nosotros lo simple y lo circular. La base.

Tuve unas cuantas lecturas de carta astral las últimas semanas donde recordamos esto. Volver al origen, al goce de SER HUMANO. A la VIDA con su infinita generosidad y belleza puesta en cada detalle que, dados múltiples factores dejamos de apreciar. Parte intrínseca de este viaje de ser humanos es el goce de los sentidos, de la Vida en sí. Y si bien el practicar consciencia (lo que llaman camino espiritual) lo activa, no pocos se quedan en lo que defino como “vitrineo espiritual”, es decir, quedarse en la mente, en la idea, en “qué lindo”, pero sin practicar, sin hacerlo propio, hacerlo carne.

Ahora, en meses de mucho absurdo dando vueltas, de cambios planetarios notables, en un tiempo único para toda la humanidad para el cual nos preparamos por mucho tiempo y encarnaciones; en momentos donde la oscuridad de nuestro ego personal y colectivo tironea para que permanezcamos en el mundo antiguo… La nueva humanidad, como lo dije en estas Predicciones del 2020 puja por nacer y nos devuelve la conexión con la belleza que somos, presente en toda esta experiencia humana.

Por eso, mi pregunta ahora es: ¿Qué nos hace felices? Porque eso es una gran clave en este momento. Esa es la semilla para el nuevo tiempo. Eso es lo que ayudará a que, pese los dolores de parto en los que estamos, podamos sentir y saber que la Vida con todo su poder, amor infinito y belleza inconmensurable nos habita, nos atraviesa y nos acompaña incondicionalmente para ser lo que vinimos a ser: Seres poderosos en una Tierra prodigiosa.

Imagen de Beth Thomas en Pixabay

En estos momentos me hace feliz sentir y contemplar los árboles de verde vibrante, las nubes y el sol, la brisa, la lluvia, los arcoiris, el aroma del café, la risas de los niños jugando libres, la energía pura de la señora que me vende una mata de orégano y otra de hierba buena en la feria, caminar sin tiempo, sentir el silencio, ver la telenovela turca que tiene muy buen guión, reírme a carcajadas con el chat familiar, conversar con la chica de la tienda que igual que yo no cree nada de la ‘actualidad’ mundial, compartir con don Arístides que vende quesos de campo y que sí cree todo lo de la TV, cortar cilantro fresco para el almuerzo y la cena, el color turquesa en todas sus manifestaciones, la música,  escribir, iniciativas valientes como las de Virginia desde el sur de Chile y que se replican en todo el mundo, leer un libro de canalizaciones que está muy bueno, conversar de otros temas y reírnos de este presente con varios a quienes quiero, sentir el sol en la piel, un trozo de kuchen en el jardín, la risa de un chico en la tienda a quien asusto porque está con audífonos y no me vio entrar, el desayuno con café turco a media mañana, los colores y el aroma de la fruta de primavera, los abrazos, los gestos de amor, el éxito y la sanación de algunos cercanos, el atardecer, el guardia del supermercado a quien no le resulta tomarme la temperatura y le digo: es que soy extraterrestre, no marco nada –mientras me mira con ojos extrañados cuando sigue no resultándole la medición y ambos nos reímos mientras él mueve la cabeza y me deja pasar en medio de bromas…

Muchas veces respiro, cierro los ojos ante estos tesoros y me siento más que feliz. Porque esto somos: Amor, naturaleza, risa, sabores, aromas, colores, gestos, ingenio, conversaciones, instantes, dulzura, miedos, preguntas, vibración, juego, sencillez, compartir, creatividad, poder… Luz. Apreciarlo nos ayudará a sembrar y cosechar el Nuevo Tiempo en vez de perpetuar el antiguo que –enhorabuena– despedimos, con todo lo que nos regaló y enseñó… Y a ti, ¿Qué te hace feliz?

 

Equinoccio 2020: Grandes transformaciones

Iba a escribir sobre este equinoccio. Sobre este tiempo revolucionario en nuestra vida, sus potentes desafíos y sus luminosas puertas abiertas ante nosotros. Sobre su belleza. Sobre el pulso planetario que desde nuestro corazón nos propone –junto a la fuerza de Marte en Aries, que nos regala mayor dirección– abrir nuevos caminos que de verdad nos identifiquen, conectar con más pasión con nuestros anhelos del alma. Y que de la mano de la gran conjunción en Capricornio activan en nosotros –aunque no lo creamos, dado el escenario actual– mayor posibilidad de disciplina y logro. Es nuestro momento de concretar, no lo desperdiciemos.

También iba a escribir de la carta astral de este equinoccio, que nos anima a comunicarnos con más claridad y sentido común, también a escuchar y movernos con iniciativa, arrojo y sabiduría a la vez; donde lo colectivo, con la posibilidad de unirnos (uno de los pilares del ciclo 2021/2023; si es que llegamos allá; ja) será central, transformador. Un ciclo sorprendente –ojo– donde de verdad podemos dejar que el pulso de nuestro corazón nos guíe en vez de distraernos en temas mediáticos y en creencias antiguas para lo cual es preciso detenernos más a respirar profundo, a apreciar nuestras bellezas internas y las que están afuera plasmadas en la naturaleza y en todo lo que conectamos día a día, incluidos nuestros vínculos; también a disfrutar más la Vida en sí… Meses donde, además, las figuras de autoridad locales y mundiales pueden mostrarnos poder, fragilidad y oscuros conflictos al mismo tiempo; donde lo financiero, las “realezas”, lo femenino y creativo (incluido el espectáculo) serán muy protagonistas. Un tiempo que nos invita a retomar el entusiasmo perdido porque podemos generar grandes transformaciones en nosotros.

Sí, de eso y más pensaba escribir. Pero me encontré con este poderoso video que me emocionó y me representa más que cien por ciento (a muchos, seguro). Entonces decidí compartirlo acá porque en gran medida de esto se “está tratando” este 2020.  Acá lo dejo. ¡Feliz equinoccio! A enfocarnos y a sentir nuestras células imaginativas con toda su potencia y su Amor para que les abramos paso en nuestras vidas. Gracias, 2020.

CHARLA para lo que queda del 2020

¡ADIÓS, MUNDO CRUEL!

… Y ahora… ¿Qué hacemos? (Primera Parte)

Sábado 15 agosto, 11 am de Chile, vía Zoom

Porque vivimos tiempos extraordinarios donde el GPS se extravió y ya casi ni sirve;  porque estamos en plena despedida del mundo voraz que conocíamos; porque estamos dando a luz a una nueva humanidad, al planeta y a nosotros mismos; porque más vale reírnos un poco de todo esto, junto con saber dónde estamos parados y de qué se trata este segundo tiempo del inigualable 2020; y porque este profundo proceso de transformación no se detendrá, pero también está lleno de activaciones y oportunidades… El sábado 15 de agosto, a las 11 am de Chile  los invitamos a una Charla online para saber más de esto, del rol que a cada uno le corresponde y de la mirada que la astrología nos abre sobre nuestro presente y de los meses que quedan de este año inolvidable.

Compartiremos una explicación basada en la voz de la Consciencia y de la Astrología para que todos comprendamos mejor estos meses que se asoman más que intensos y así lleguemos al fin del año (amén) con nuevas herramientas que nos permitan vivir este ciclo –que abarca hasta 2022– con mayor alegría y autenticidad.

La charla durará dos horas, será online vía Zoom, vale $10 mil CLP por transferencia electrónica, ó 18 dólares por PayPal (también hay cupos rebajados o liberados para quienes están sin ingresos) y en ella explicaremos el para qué de estos tiempos tan agitados que, aunque no podamos verlo del todo, son de un gran despertar que abre valiosos caminos. Cerraremos con una breve meditación para honrar y despedir lo vivido, junto con activar nuestro poder para lo que viene. Los dejamos  muy invitados y acá al final van las indicaciones. Gracias por asistir y compartir. (También estaremos dando más info por Instagram en la cuenta @astroalmica). Es probable que realicemos una segunda parte en enero 2021 (si es que llegamos allá, jaja).

CUÁNDO: Sábado 15 de agosto a las 11 am de Santiago de Chile. Dos horas de duración con un intermedio de 10 min.

CÓMO: Escribir al correo eventosastroalmica@gmail.com para recibir los datos de transferencia o de Paypal. 

CUÁNTO: $10 mil chilenos. $18 dólares por Paypal. (NOTA: Si alguien está sin ingresos pero quiere asistir igual, puede escribirnos; tenemos algunos cupos liberados/rebajados).

DÓNDE: Vía Zoom. Una vez hecha la transferencia les enviaremos link y clave.

QUIÉN: Jimena Zúñiga. Astróloga y periodista. Creadora de Astroálmica: Consciencia, Alma y Astrología; clases y charlas. 

Un abrazo. Nos encontramos y acompañamos.

MARTE EN ARIES: Conexión con nuestros propósitos

… Como aún no sé del todo de qué escribir, preferí hacer una conexión. Entiéndase meditación. Salió de improviso y no alcancé a avisarla por acá pero sí la grabamos y se las comparto a continuación.

Y ya que sobrevivimos a la primera mitad de este extraordinario 2020, podemos detenernos, dejar atrás varios pesos y recomenzar. Estrenamos un segundo semestre vertiginoso, que sacará chispas, cantidad de verdades y desengaños (algunos muy dolorosos), descalabros financieros, más incertidumbre y un tremendo regalo: Reconexión con nosotros mismos, activación de nuestra fuerza, autenticidad y propósitos. A respirar, aceptar y atrevernos! Con todo el Amor que portamos y somos! Acá les dejo el audio de la Conexión. Un abrazo y… Aunque no publique mucho: Nos acompañamos ❤

No sé de qué escribir…

Imagen de Arek Socha en Pixabay

¿De qué escribo? ¿De que le creo la mitad –o menos– a toda la información de los medios masivos y de ciertas autoridades mundiales y locales sobre esta “pandemia”, que para mí tiene más tinte de plandemia? ¿De que decir esto me ha significado varios rechazos o miradas despectivas y más; energía que conozco de toda la vida, por lo tanto le doy la bienvenida; qué le vamos a hacer; son tiempos de autenticidad? ¿De que no me interesa tener la razón, solo me gustaría (capaz soy muy ingenua o idealista), como dije aquí y acá que cada uno busque su verdad en vez de comprarse los discursos oficiales y entrar en la rueda del miedo porque somos seres poderosos y no cifras infladas o tergiversadas como explica con claridad acá Pablo Goldschmidt, virólogo y especialista en enfermedades infecciosas que, por supuesto, nadie lo entrevista; al menos no lo censuran como a Andreas Kalcker o a canales como la Caja de Pandora o MindaliaTV, que Youtube cerró solo por dar otra mirada del bicho y no la oficial? ¿De que igual me encanta que cada uno viva esto –que es tremendo e inédito capítulo en nuestras vidas– como se le cante, como quiera –dormido o despierto, como sea–, en vez de ver o escuchar a ciertas personas que parecen policías frustrados normando o vigilando al resto e infundiendo culpa y terror; ante lo cual mi ego les dice: búsquense una vida, chiquillos; e igual entiendo sus miedos y rigideces; así somos los humanos y todos tenemos que estar presentes, porque como siempre digo: aquí no sobra nadie?

¿De todo lo que no he podido hacer en esta pausa planetaria, mientras otros me sacan pica con sus series vistas, sus recetas saboreadas, sus libros leídos, sus manualidades hechas; que igual me alegran y sorprenden porque me encanta la creatividad y el goce? ¿De lo que sí fluye, disfruto y agradezco profundamente? ¿De que quiero que los planes de salud después de esto incluyan a los quiroprácticos como medicina básica para nuestra espalda, hombros, lumbares y demás debido al teletrabajo? ¿De la tristeza que me da ver cuántos pequeños comerciantes, emprendedores, restaurantes, cafés, librerías y decenas de servicios y oficios se pierden por el miedo y las pésimas –pero sospechosas– decisiones de muchas autoridades en varios países (algunos muy precarios como Chile, donde no pocos ciudadanos –incluso gente que pensé era más consciente– pedían desde el principio, y bajo la comodidad de sus hogares o de su sueldo fijo: cuarentena total; ja: medida de país rico o de país con garantías, pero que ya sabemos resulta cruel en Latinoamérica; doble ja)?  ¿De que agradezco que al menos las cuarentenas totales estén solo en algunos lugares de Chile y que nunca fui partidaria de éstas precisamente por nuestra pobreza, pero también porque creo en nuestro poderoso sistema inmune que ya ha traspasado mucho, y además conozco la manipulación de los medios y del poder? ¿De que estoy que le pido una indemnización a los medios masivos –en especial a la TV– por tenernos ‘secuestrados’ en un solo tema y aturdirnos las 24 horas con miedo, miedo y más miedo, además de cifras sin interpretar e investigaciones que brillan por su ausencia? ¿De que no me olvido que esto tiene todo que ver con Plutón, Saturno, Júpiter, Neptuno y Urano, que en sus manifestaciones más bajas representan manipulación, control, miedo, exageración, confusión, engaños, cortinas de humo, locura… Pero que también pueden elevarse a poder, transformación, sabiduría, verdades, compasión, unión, creatividad, despertar?

¿De que una parte mía acepta todo esto, mantiene su conexión, sabe el sentido, lo agradece y se entrega a este flujo de detención –y elevación, aunque no lo parezca– planetaria y es la misma parte que no tiene ni una gota de miedo al virus, es más, ni se entera de éste, no piensa usar guantes ni ponerse ninguna vacuna y solo usa la famosa mascarilla para que otros estén tranquilos, aunque no tiene efectividad; pero qué más da? ¿De que me hace pleno sentido ese ‘meme’ que dice sobre las mismas mascarillas: Si no sirve por qué nos obligan a usarla y si sí sirve por qué no abren los negocios; piensa, usa la lógica? ¿De otra parte mía que sí teme a las consecuencias sociales, políticas, económicas y de control producto de todo esto porque siente –o imagina– que quizá todo se vuelva más gris (aunque lo opaco y lo oscuro siempre son buen terreno de práctica de consciencia, de crecimiento y despertar, porque la luz y la creatividad se elevan con más fuerza; lo sé por experiencia desde muy pequeña; el contraste nos hace crecer)?

¿De las lágrimas que rodaron por nuestras mejillas en esta meditación bastante improvisada pero conectada que hicimos hace poco por el popular Zoom con 80 y algo personas; lágrimas que brotaron al sentir nuestra infinita belleza humana, que hoy atraviesa pruebas, incertidumbre, dolor, muerte en varios sentidos, renacimiento, despedida y bienvenida de un nuevo ciclo… Y que en medio de todo sigue pulsando Vida? ¿De que lo que más valoro de esta –supuesta– “pandemia” es la Conexión que evidencia entre nosotros y la comprobación del Amor que nos une, además de la valiosa posibilidad de Parar a replantearnos? ¿De que atesoro que el Sol siguió brillando en Santiago en este otoño, hasta hace poco, bastante cálido? ¿De todo lo que extraño caminar libre, saludar a mis vecinos, conversar con mis vecinas mayores que hoy figuran encerradas, disfrutar los árboles, la brisa, la gente, juntarnos a compartir en vivo y no por pantallas? ¿De que me río a carcajadas con algunos memes de exquisito ingenio?  ¿De que nos podrán quitar la libertad y hacernos creer que esto es tremendo pero millones sabemos que no –ahí están las cifras mundiales que indican que No hay más fallecidos que en un año cualquiera– y muchos confiamos en nuestro poder interior y qué decir en nuestro cuerpo, como también en que la verdad emerja? ¿De que si ésta no emerge igual la masa crítica es cada vez más y estamos en tiempos de mayor consciencia, por lo tanto algo más luminoso saldrá de todo esto? ¿De que al menos hay gestos en Italia, Argentina, Alemania, Estados Unidos y España de verdades y despertar?

¿De los colibríes que vienen a saludar al balcón cuando trabajo y que ya tres cercanos me han contado que éstos entraron a su casa y me alegro mucho porque son símbolo del coraje de hacer el viaje que significa esta Vida, de Amor universal, de vuelo liviano y, como agregó una amiga, su aleteo es el movimiento del infinito? ¿De que muchas noches disfruto el silencio de la ciudad, miro el cielo y converso con él, a veces le reclamo, le pido explicaciones; otras veces solo lo escucho, lo recibo, lo siento, me da pistas y en ocasiones dejo caer lágrimas de cansancio y otras de la emoción que significa estar presentes –Todos– en este momento de la humanidad, porque pese a las condiciones incómodas para mí, extremas para otros, este es un momento/espacio único, bello, y tenemos no solo el privilegio de estar aquí y ahora, de Renacer, sino además de Partir de Nuevo con talentos que aún no estrenamos?

¿De que le pedí a mi vecino que me ‘arriende’ a su perrita para poder salir a caminar y que encima ella, blanca y muy cariñosa, se llama Alma; pero él solo se rió porque obvio que no se lo digo en serio, aunque igual me la podría encargar, digo yo? ¿De que cuando estoy muy saturada pongo esta música, bailo y retomo alegría? ¿De que cuando quiero conectar con la belleza de Chile, tierra tan profunda, bella, montañosa, precaria, poderosa, llena de paradojas; por la que siempre siento mucho Amor aunque hay cantidad de cosas que no me gustan pero sigo amándola y añoro su bellísimo sur; escucho esto y ahora en este encierro a veces hasta necesito oírla? ¿De que me caen lágrimas de nuevo al escribir todo esto…? ¿De que en medio de este episodio planetario que a ratos ni sé cómo calificar igual estoy muy agradecida, me siento muy conectada y sostenida, y puedo palpar el Amor de la sabia Vida muy presente? ¿De que siento que viene algo más alrededor de los eclipses, entre junio y agosto y quizá eso destraba este episodio actual nada liviano pero de tanto crecimiento interior? ¿De que los volcanes y la bella Tierra pueden hacer lo suyo también… Pa’ que al menos haya otro tema en la agenda; ja? ¿De que soy muy feliz enseñando astrología por las tardes aunque sea por la pantalla, lo cual activa aún más mi creatividad para hacer ciertos ejercicios que antes realizábamos en sala? ¿De que le sigo diciendo sí a la Vida, con virus incluido, confinamiento y todo lo absurdo de esto porque tengo certeza de su perfección aunque mi ego a ratos se rebele y patalee? ¿De que pese a todo el aplastamiento y densificación de la mente colectiva y a la pérdida de libertad, algo en mí siente alegría, se ríe, aprecia cada detalle y dice ‘Gracias’ varias veces al día?… En fin… No sé. No sé de qué escribir. Veré si luego lo decido. Ya vuelvo. ❤ Gracias de nuevo.

Pandemia de la Conexión… Por fin

Hola… En el pre-estreno de este emocionante nuevo mundo que iremos construyendo poco a poco pero sin detención, prefiero ordenar la energía y la mente porque es tanta la info y sensaciones frente a un mismo asunto (y eso que no veo noticias de TV!), que aquí separaré los temas, donde el primero es el menos relevante y el tercero, el que más….

Primero, mi mirada sobre lo concreto, mi verdad (y la de muchos; que la aclaro más que nada porque con Júpiter en Capricornio una de las preguntas que lancé acá en este  blog era si aguantaríamos tanta verdad en este 2020): Los motivos actuales de la caída de este sistema que estamos protagonizando, que tanto la astrología como otras corrientes anunciaban, no son nada luminosos. Es decir, sabíamos que vendría un derrumbe y recesión sí o sí, pero no que el detonante sería un manipulado virus (aunque en este video de diciembre 2019 lo mencioné como  ejemplo, pero no me acordaba; je. Pero sí recordaba perfecto que hablamos de Italia, Estados Unidos, Irán y otros, como que siempre dijimos que habría una austeridad obligada). Bueno, las causas  del actual desplome –repito: para miles incluida yo– vienen de una parte de la humanidad de ego denso, oscuro. Que representa lo peor de nosotros. Es una parte nuestra que está pegada en lo antiguo; como muchas veces nos pasa ante determinadas situaciones que sacan lo más bajo de nosotros; solo que si a eso le sumas enormes cuotas de poder  en todas sus manifestaciones, el cóctel de estos egos gigantes parece alquitrán –Mmm. De hecho este virus covid19 –creado en laboratorio– podría llamarse (solo por nombrar a algunos): Bill Gates –que juega a ‘bueno’; qué tierno– y sus amiguitos; o The Economist y Cía (¿alguien se detuvo a revisar la portada 2020 de esta publicación, con los colores y la info que ahí está, además de la portada de su publicación del segundo semestre 2019, The World if donde aparece hasta el virus y los aviones ‘fumigando’ quizá qué como hace años lo hacen, dibujados?); o también podría denominarse ‘Las élites de varios países haciendo sus juegos de siempre’... Nada nuevo en nuestra historia, llega a ser burdo, ahí están otras “enfermedades”, “fenómenos”, “atentados” y demás . Y estaría bueno que el periodismo de investigación existiera –confío en los milagros– y que todos dejáramos de creernos cifras y discursos oficiales –ya estamos grandes, ¿no?– y que fuésemos construyendo verdades más amplias, más maduras, menos serviles, menos ‘ovejas’… Porque quizá lo más grave de todo está por venir: la implementación de una vacuna –y luego de un chip– que ahora tendrá todos los argumentos para decirse obligatoria. Ja. Ah y -está más que obvio– la instauración de un nuevo orden económico…

Pero quiénes están detrás y con qué elemental afán de control y etcéteras, no es lo relevante ahora. Quedarnos ahí nos deja en baja vibración, en la mente, en una energía de ego víctima que busca culpables. Además, practicar Consciencia –lo he repetido ya– incluye comprender que acá No sobra nadie; no hay nadie a quien excluir. Somos un Todo. De hecho, casi no importa quiénes o para qué. Es solo un antecedente que a mi mente geminiana (curiosa) hasta le divierte saber. Y podemos soltarlo. Podemos pasar de esto porque es antiguo y estamos en los dolores de parto de un Nuevo Mundo, son otras las urgencias. Y es un honor estar en este momento planetario…

Segundo. El bicho creado y coronado ya está aquí. Y aunque hay mucho de desmedido en la reclusión de personas sanas en sus casas incluso en pueblos donde no piensa llegar (ahora la famosa OMS dice que no se transmite por el aire el virus… En fin), lo cual sí baja nuestras defensas y emociones, y hay campañas nacionales e internacionales basadas en el miedo y aturdimiento colectivo (con el respectivo negocio de algunos tras de esto); no queda otra que asumirlo y tendremos que cuidarnos. Pero sin stress. Sin terror. Sin rechazo a los demás ni a la Vida. Sin esa alarma colectiva institucionalizada. Sino por un gesto de autocuidado, de Consciencia; de amor propio, a los cercanos y al Planeta. Por una real comprensión de la Conexión que tenemos con todos y con el Todo.

Y el autocuidado, incluye: seguir moviéndonos físicamente como podamos (hay clases de yoga, de baile y otras online, también tutoriales, o podemos hacerlas a nuestra forma), no podemos dejar que nuestro cuerpo se estanque; también tomar sol lo más que podamos, pese a la mala prensa de las últimas décadas, tomemos luz; por supuesto comer verduras, frutas y semillas; y –vital– escuchar música alegre (aquí una que bailábamos en las meditaciones de cambio de estación), que nos haga sonreír; en vez de noticieros u oír música dramática –ya no, no da–, en vez de pegarnos a las pantallas –seguro algunos ya no tienen yema en su índice, ja– y  en vez de repetir y repetir info que solo transmite tragedia. Basta. Detengámonos y cambiemos el foco: Que nada nos distraiga de lo que realmente somos… Parte del lado oscuro de Capricornio es la queja, el pesimismo, la rigidez y el apego a lo material. Ahora es nuestro momento de Trascender la Realidad sin negarla, sino Estar Más Allá de Ella. Y movernos, contemplar la naturaleza, escuchar música alegre y también disfrutar el silencio nos ayuda a cuidar de nosotros y elevar vibración. Al menos por aquí, estoy disfrutando mucho de los árboles que siempre agradezco y contemplo, sólo que ahora desayuno mirándolos y sintiendo el trinar de los pájaros, que son muy chistosos por la mañana, hasta siento unos colibríes por ahí y uno vino a saludar ayer. Es uno de mis regalos de este encierro. Y cada uno puede descubrir el suyo. Como dije en algún video de @astroalmica o en este post o quizá acá en el podcast de la chispeante ariana Katy Becker; somos de infinita belleza y aún en los momentos más adversos de esta Vida hay algo que agradecer o atesorar, hay regalos que el alma abre por más que nuestro ego se cierre y elija quedarse en lo que no tiene, en lo que perdió o perderá,  en lo incómodo e “injusto” de este presente.

Tercero. Más allá del primer punto de esta nota y del dolor o los duelos –no solo ante la muerte, sino también ante la pérdida de la vida establecida o comodidades que antes teníamos aunque varias no fuesen tan sanas, de nuestros trabajos o proyectos, de lo que sea que se fue– esta es –así lo siento y la bautizo– la Pandemia de la Conexión.

Estoy muy conmovida ante esto. Es de mucha Belleza y Amor gran parte de lo que está pasando. La esperada transformación de la materia y del sistema frío –desconectado– que teníamos, que empujan Plutón, Don Satur, Marte y Júpiter en Capri, junto Urano en Tauro, que nos traen una revalorización de la Tierra, de nuestros recursos, de cómo ‘producimos’ y el cambio obligado de nuestras prioridades porque hay varias que eran absurdas, que convocan el anunciado desplome de este sistema, también está dando a luz, poco a poco, una Nueva Humanidad. Ya no somos los mismos. Y aunque un par de egos narcisos me han hecho reír con su “ombliguismo” de siempre, todos estamos en un despojo de lo que éramos y permitiendo que aflore lo que Realmente Somos: Amor. Amor en Conexión. Amor que portamos más allá de nuestras heridas o neurosis. El Amor por el cual vinimos a vivir esta experiencia humana aun sabiendo que tendría –en muchos casos– una cuota no menor de dolor, de desafíos y que estaríamos presentes en estos tiempos. El Amor que abrimos al Conectar con otros. El Amor que emerge al ofrecer nuestros dones. El Amor que pulsa más allá de todas las campañas del terror habidas y por haber, de los encierros, de las enfermedades… El Amor que es la Vida en sí misma. El Amor de esta Tierra poderosa que nunca se detiene y que no le da ni media bola a ningún virus porque con su infinita bondad sigue –y seguirá– sosteniéndonos y maravillándonos. El Amor en los ojos de todos nosotros más allá de las mascarillas, el alcohol y el miedo. 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Hoy me conmueven (conectan mi corazón) los viejos (representantes de la energía capricorniana, que también rige la sabiduría), algunos rebelándose ante la reclusión y la pérdida de la independencia (¡Los entiendo tanto!), otros asumiendo porque han visto mucha Vida pasar, algunos sin ni una pizca de miedo y varios abatidos, otros permitiéndose por fin recibir ayuda, otros actualizándose y aprendiendo a usar hasta Instagram o video llamadas. Hoy me emociona profundamente el Amor conectando desde y hacia ellos, entre familias, vecinos, amigos, compañeros, conserjes, dueños de mercaditos, vendedores, cajeros, guardias, barrenderos, personal de la salud, choferes, panaderos y más. Todos.

Ayer en el super (al cual fui solo por pasear y caminar al sol –esa es mi verdad–; de paso les compré unos croissants –que me alegran la tarde después de alguna lectura astrológica actualmente online– a los chicos del café, que está subsistiendo como puede con venta para llevar, y ellos con su optimismo además me ofrecen pain au chocolat y les digo: no, viste que con cuarentena esos son peligrosos; quiero que me quede la misma ropa cuando esto termine poh; ante lo cual todos reímos, subimos los hombros y luego nos despedimos con el cariño de siempre;  y después traje unos limones de la verdulería para el agua caliente de cada mañana), la cajera, colombiana, me dice si acumulo puntos para ingresar el número de cuenta. Y le digo: ¿Para qué si el mundo se está acabando para qué vamos a juntar puntos? Imagínate –y ambas lanzamos una gran carcajada; ella hasta aplaude; si hubiésemos podido chocábamos las manos, jaja–. Ella me responde: al fin alguien que piensa como yo–. Y seguimos comentando entre risas y bromas, mientras el guardia nos mira con curiosidad; últimamente circula poca risa, parece, pero eso sí que no lo perderé ni me lo impedirán; la Vida es con risa o no es –he dicho. Al despedirnos siento tanta alegría por vivenciar este Amor que somos, esa Conexión que tenemos, que nos une, y que ahora recuperamos o nos permitimos, que los ojos se me humedecen y me voy –por el sol– más que feliz a casa aunque mi paseo fue corto.

La misma Conexión sentí –pese a la sorpresa y una cuota de tristeza– cuando me llamaron de Emol.com el martes pasado para decirme que el Horóscopo que escribí por más de 15 años no va más, porque no dan las cuentas –en muchos medios y otras industrias sin duda está pasando– pese a que tiene gran cantidad de visitas.  En medio de todo, sentí emoción por la Conexión con todos los que estamos perdiendo situaciones, trabajos, dinero, cosas que nos gustaban; sentí Unión, pertenencia a esta Nueva Humanidad y mucho Amor en este cierre donde he recibido gran cariño –que atesoro– de muchos; y ante el cual estoy haciendo mi duelo, mi pausa necesaria para completar la experiencia de cuando nos toca un fin de ciclo importante. (Acá les dejo una entrevista que hicimos el viernes  con EmolTv en la que al menos pude despedirme de los lectores. Gracias a todos. Cierro un bello capítulo ).

La Conexión de lo que somos brilla más que nunca en estos tiempos desafiantes. Muchos hablan de la Pandemia del miedo. Pero prefiero sentirla y vivirla como la  Pandemia de la Conexión… Con lo que Somos, con nuestro poderoso Corazón, entre Nosotros, con la Vida, con el Planeta, con el Todo. Pan, totalidad; demo, pueblo. Todos conectándonos o aprendiendo a hacerlo con mayor Consciencia, millones reconectando con lo que realmente somos y vinimos a hacer, miles de millones conectando con los demás de la forma en que pueden, elevando nuestra creatividad, moviéndonos por Amor con más énfasis que antes y, uno de los regalos de este nuevo mundo que nace y que hablaremos en otro post: Todos Conectando con una Nueva Vida. La de antes ya fue; es así. Y, aunque duele y atemoriza, somos protagonistas de un tiempo extraordinario que abre luminosos caminos para quienes decidan conectar con nuestro Poder Interior, con el Amor somos y que hay tras todo esto. Porque lo hay. Porque se puede palpar. Porque sí podemos construir en base a él. Ahora sí. Ya es el momento.

Con Amor y Conexión, nos aplaudo a todos. Por nuestra valentía de estar aquí y ahora. Por todo lo hermoso que brota cada día en medio de la enfermedad, las muertes, la detención, la escasez que ronda, el encierro y los enredos de nuestra mente e instituciones. Por lo que dejamos atrás y que tanto nos enseñó. Por lo nuevo que nace poco a poco en nosotros. ¡Felicidades! ¡Gracias por estar viviéndolo y por todo lo que Conectamos! ¡Gracias porque nos Acompañamos… Con toda nuestra Belleza! ❤

Por mientras… Para elevar vibración

Lo siento, pero en este “nuevo planeta” o “planeta en transición” que estamos –por los motivos  que sean– experimentando millones de seres humanos, muchos figuramos adaptándonos no solo a la incertidumbre y al encierro que para nada esperábamos –lo cual es tremendo ejercicio y desafío– sino además a trabajar y a estar por la pantalla en vez de conversaciones cara a cara.

Y, en medio de esto que vamos armando día a día todos, no tuve tiempo/energía para escribir pero sí para subir este audio con una Conexión o Meditación que subimos a Instagram (en @astroalmica) junto a algunos videos que pueden buscar ahí. Esto que les dejo es para elevar vibración ante una experiencia nueva que nos desafía a aplicar más que nunca todas las herramientas de Consciencia que tenemos… Porque nuestro trabajo interior tiene ahora la oportunidad de dar sus frutos y brillar más allá del miedo.

Gracias por escuchar… Y ya vuelvo!