Cuando menos lo esperas

Entre carcajadas, Doris, gran consteladora suiza/chilena/curicana, con quien estamos organizando un ciclo de charlas en Curicó para julio, me dice: qué bueno saber que esas cosas te pasan a ti también porque yo siempre aprieto mal el botón, creo que mandé algo y después no está, jajaja -nos reímos juntas. Se refiere a que dos veces apreté mal el botón en este blog y publiqué la nota inconclusa, por tanto la tuve que bajar.  Pero ahora sí. Acá va:

Las vecinas de asiento son muy divertidas pero no lo saben. Son una japo(nesa) y una mexi(cana) de unos veintialgo años. Ambas parecen estar hace un rato en Chile (seguro de intercambio o algo así), por lo que conversan les gusta mucho esta tierra; ya anduvieron por el norte y por parte del sur. La japo le pregunta a su amiga si en México se habla igual que acá. Ella responde que sí se habla castellano pero con otras palabras. La japo le dice: ¿aahh, allá no se habla ‘cachai’ (palabra ultra típica chilena, que significa entiendes, ves, sabes)? –no, le dice la cuate. –¿No, ‘guata’ (panza)? –continúa, mientras yo ya me río desde el asiento al lado de ellas. Y la amiga mexi se sonríe conmigo mientras la japo curiosa sigue: ¿no pololo (novio)?, ¿no micro? (autobús), ¿no poto? (trasero).

Jajaja. Terminamos riendo varios en la micro; al tiempo que la mexi le explica el símil de cada término en su país, sin dejar de admirar el bello camino verde y amplio entre Puerto Varas y Frutillar en una mañana con sol, lluvia y el cielo revuelto en el fin del otoño 2017. La japo agrega que su “mamá chilena” siempre le dice: ‘guatita llena, corazón contento’ y me da mucha ternura todo: la frase, ellas, nosotros, la mamá, Chile, este sur sanador, la micro en la que vamos donde todos saludan y agradecen al bajar.

Al llegar, luego de compartirles a las chicas algunos sitios que pueden visitar, como el teatro sobre el lago con su agradable café, el museo y la reserva de la Universidad de Chile que relaté en esta nota hace unos años; camino tranquila por la costanera de Frutillar saludando al lugar, al Llanquihue y su arrebatador poder (anoche hablábamos en el hostal con otra mexi, Fabiola, de Chile y sus lugares de poder), al cielo dibujado de nubes,  a los árboles, a unos perros callejeros que duermen con placer, a un par de aguiluchos y a varias bandurrias parlanchinas que interrumpen el silencio.

Me siento en la orilla con el sol en el cuerpo. Feliz ante la inmensidad azul de este rincón sureño. Respiro plenitud; enorme conexión. Al rato,  a unos metros, en una banca, hay una familia argentina que prepara ya -aún es temprano para mí- su almuerzo improvisado, unos sandwiches de milanesa entre risas y las aprehensiones de la madre con el nieto en brazos que quiere irse a otro lado porque están cayendo unas gotas y el hijo le dice que no sea alharaca, que parece porteña (bonaerense). Yo me río con toda la escena pero al mirar hacia atrás pienso en que tendré que moverme pronto porque las nubes están bien oscuras y el sol no podrá con ellas. Así es, al poco rato me muevo y tengo que abrir paraguas pero felizmente se me cruza el clásico café con duendes de la esquina donde hay una preciada estufa a leña y varias delicias que saborear, como un chocolate caliente a media mañana entre frío, lluvia y sol. Al llegar está vacío, me acomodo feliz al lado de la ventana. Luego la lluvia trae a más viajeros como yo poco acostumbrados a este clima.

Estoy en el sur hace unos días. Meses atrás no esperaba venir, pero hace pocas semanas ya lo necesitaba. Es que el viaje anterior me dejó feliz y sobre estimulada también; de hecho en los últimos días de éste sentí: ‘tengo que ir al sur cuando llegue’. Como dije una vez, el alma tarda en llegar. Mauricio, acá en el hostel me dice: ¿estás descansando de las vacaciones? -¡Claro!- le digo y me entiende perfecto.  Vine acá a aterrizar situaciones, a integrar, a organizar algunos planes (charlas y clases de astrología que hace rato me piden que haga y que mi ego posterga) y recomenzar mi año personal/laboral con más presencia, por tanto con una detención conmigo. Encima hay Luna llena (momento de cierres y de sacar conclusiones) y Júpiter despierta de su siesta (reconectamos con el entusiasmo), así que el cielo también me acompaña. Además, sin duda, necesitaba la lluvia, lagos y cielos revueltos que hay por acá; también no planificar mucho al viajar. Por eso vengo al hostal de siempre en la ciudad/pueblo (Puerto Varas) de siempre que adoro y donde suelo igual encontrar algo nuevo, pero donde lo conocido resulta cálido, como el consomé (sopa de pollo) + copa de vino en el bar/restaurant Paréntesis, el küchen de frambuesas en el Mamusia,  el saludo de los baristas de Lo Spuntino y de Kal Rako, además de las caminatas por el lago y sus colinas cercanas; donde armo el día a día según surge.

Y este día en Frutillar es más que perfecto. Salí pasadas las 11 de Puerto Varas con algo de lluvia. Después de desayunar y recibir saludos, bajo el cerro hasta la costanera y me encuentro con un colibrí que -como pocas veces- se detiene bastante rato frente a mí, que lo observo con delicia. Me río con él y finalmente le agradezco. Cuando lo hago  -agradecerle- sale raudo hasta unas flores cercanas. Es mi cumpleaños. También por eso vine acá. Necesitaba un reinicio personal distinto a otros años. Por la mañana, las chicas del hostal me sirven el desayuno con una velita puesta en un queque (bizcocho) y un bello letrero de feliz cumple.  Me da emoción el gesto.  Después de mi amigo colibrí, me saludan mis padres entre risas y bromas familiares porque realmente los saludos comenzaron esta madrugada, a las 12, cuando estábamos brindando con espumante y a mi mamá (desde Santiago) le dio por mezclar poemas/canciones (de Violeta Parra, Gabriela Mistral y más) muy conocidos vía WhatsApp para saludarme sacándonos muchas carcajadas. Cuando terminamos de hablar, frente al lago, le pido a mis guías y al lugar: Chiquillos, por fa, me pueden regalar un arcoiris hoy?, no ven que es mi cumple? -les digo y sigo caminando por la orilla antes de tomar el bus a unas cuadras.

Una vez en el café de los duendes le pido a la chica que atiende si me puede prestar un cargador de celu porque entre fotos, llamados y audios de saludo la batería va en baja. Me consigue uno y en la mesa del lado hay enchufe. Le agradezco y le digo: ¿viste que la vida es perfecta? -me sonríe y yo sigo feliz sintiendo la lluvia, el chocolate y la energía de este sur. Al rato, cuando la lluvia pasa continúo mi caminata y cuando ésta vuelve entro a una tienda de artesanías en lana y madera en que conversamos un poco con la encargada que teje más cosas. Salgo otra vez; la lluvia se pone algo más intensa. De repente me encuentro frente a la iglesia del pueblo y decido entrar o quedarme al menos en el umbral mientras pasa la nubada. La verdad evito bastante las iglesias, sobre todo si son muy antiguas; la vibración no es precisamente alta y muchas veces son una fuga de poder personal; en fin. Pero las de madera en el sur suelen tener otra energía. Al entrar a esta pequeña iglesia (en la foto) me emociona porque es muy cálida, pero también porque están las madres sosteniéndola. Guadalupe (la amo; es la “madrina” de este blog; y la saludo feliz al llegar: Lupitaaaa, eres tú! -le digo) en la entrada derecha, y en el altar la Inmaculada Concepción, muy bella. Pido permiso para estar ahí. Como no hay nadie me paro en medio y digo: hola chiquillos, permiso para hacer una conexión aquí, ¿sí?-. Cierro los ojos y pongo las manos en un mudra y luego en gesto de recibir. Siento la mega energía girando entre mis brazos, me da entre alegría e impresión; me viene risa. Es como un juego, pero es profundo al mismo tiempo. Cuando digo en silencio: guau, gracias!, entran dos visitantes; yo cierro la conexión, agarro mi paraguas y recibo el llamado de una gran canalizadora amiga para saludarme, con lo cual tengo que salir. Converso un rato. Como no alcancé a despedirme, vuelvo a entrar y les digo que todo bien, que gracias y hasta la próxima. Estoy en la puerta y entra otro llamado/saludo de una amiga que -un poco como yo en las lecturas- muchas veces hace de puente y recibe información álmica.

Camino un rato recordando la energía. El sol vuelve a salir y lo disfruto. Cuando se esconde me voy al café del lago que siempre tiene una energía bella, es como si te meciera el Llanquihue y no importa lo que comas o bebas, entras fácilmente en otra frecuencia… Nos reímos con la mesa del lado y algo conversamos mientras afuera la lluvia reaparece. Cuando termina decido salir -son casi las cinco de la tarde- a buscar ‘almuerzo’. Camino lento en dirección a uno de los restaurantes que conozco; no comeré mucho porque a la noche tengo celebración, pero igual quiero un poco de pescado, por ejemplo. Disfruto la humedad, la brisa, el frío, el sol que se asoma un poco. Y de pronto, antes de cruzar la calle me volteo a mirar el lago otra vez casi a modo de despedida  y ahí está. Mi regalo de cumpleaños sureño made in Universo:

Además de emocionarme, reírme cantidad, disfrutarlo, agradecerlo y llevarlo al corazón, le tomo unas cuantas fotos a este arcoiris que sella -para mí y para muchos- un ciclo de dos años que tuvo todos los colores (incluidos los más oscuros), que pese a momentos áridos y sin respuestas, hoy recobra sentido y nos permite recomenzar sin muchas expectativas pero con certezas interiores porque -hace rato- tenemos poderosos aprendizajes en cuerpo y alma que atesorar y hacer brillar. Como esto: Cuando pides algo desde tu conexión,  jugando , y lo sueltas, cuando te diviertes en el camino, llega; aunque sea al final de la tarde… o cuando menos lo esperas… Gracias!!!

Regresamos… a nosotros mismos

Este abril y mayo, además de traer sacudidas internacionales, terráqueas e interiores tienen un bello gesto que podemos practicar y para el cual estuvimos abonando el terreno los últimos seis años…

Sí, afuera está todo agitado y es producto -en parte- de la gran limpieza que hicimos (cada uno en su camino y a su forma, algunos por voluntad y otros obligados) entre 2011 y 2016, donde los últimos tres años fueron de arduo trabajo interno, de gran práctica de desapego y de activación de nuestra sabiduría. A su forma y a su ritmo, muchos avanzamos con nueva energía y hay quienes decidieron quedarse en otras frecuencias más pegadas o bajas y está bien.  Aquí nadie sobra y nadie lo está haciendo “mal”; el camino es personal y alma acompaña todo.

Y ahora 2017 nos propone, como seguramente dije antes, practicar todo lo aprendido en este último ciclo. Sin mirar al lado, sin compararnos ni enjuiciar, ahora nos toca usar los talentos que aparecieron en medio de angustias o dolores, seguir activando la chispa que emergió con las comprensiones de cada uno y con los regalos que, sin duda, recibimos. También, como nos anuncian los nodos que pasan al eje Leo/Acuario: jugar. Divertirnos con lo que nos propone la vida, sacarnos el “deber ser”, acompañar nuestros miedos, entregarnos al descubrimiento… Disfrutar lo simple, los logros, lo que somos…

Ahora, es tiempo de acallar la mente, las teorías, filosofías, todos los “ismos”, las culpas, los dogmas, las creencias antiguas y Vivir más desde el goce, las sonrisas, la curiosidad, el asombro… Y no sólo eso, también vivir desde la comprensión del Todo que somos… Claro, porque es lindo leer y conversar sobre “espiritualidad”, “crecimiento personal”, etc., ver videos, compartir frases… Pero otra cosa es practicar. Y -enhorabuena- es tiempo de hacerlo. Por tanto, tenemos que acompañarnos y dejarnos sorprender, sacar nuestras propias lecciones, seguir la pista a las señales que constantemente nuestra alma -y nuestros guías- nos mandan para que vivenciemos que estamos siempre acompañados y conectados desde la luz que todos -sí, todos- llevamos dentro…

Jopi, Ilustradora argentina.

Y estos meses nos traen también eso: Compañía. La mejor, la de nosotros mismos. Podemos entregarnos a la bella aventura de regresar a lo que realmente somos, no a lo que se espera que seamos, a los cuentos que nos contamos y nos contaron, a lo que nos gustaría o “deberíamos”… El cielo de estos meses con mucho fuego nos abre al  entusiasmo, la osadía, las ganas de renovarnos y de ser más auténticos… Sin prisa pero con pasión podemos retomar situaciones, acciones, gestos que dejamos botados por meternos en las obligaciones; podemos iniciar actividades nuevas, eventualmente creativas, que nos entretengan… Desde cosas tan simples como pasear, descansar, ir al cine, cocinar o juntarnos con quienes nos contagian alegría; hasta realizar proyectos que requieren más “producción” donde podemos disfrutar cada etapa…  Ahora volvemos a nosotros, a escucharnos, acompañarnos, cuidarnos para hacer brillar nuestra energía y así compartirla sin expectativas, sólo por el placer de ser nosotros mismos y redescubrirnos cada día, porque mientras estemos aquí, en este planeta, seguimos aprendiendo, podemos cambiar y maravillarnos.

… Por mi parte, decidí ir al cine casi todos los martes, volví a disfrutar las tardes del sol en casa, sigo una teleserie argentina de muy buena factura que me tiene intrigada y ahora salgo unos días de viaje, a ver qué descubro de mí, de otras tierras y energías… Hasta la vuelta y buen encuentro con nosotros, con todo lo que somos!

Disfrutar: “Hazlo todos los días” (propuesta 2017)

Lejos la mejor frase que escuché en el pasado Día de la mujer fue la del taxista (un hombre mayor, gordo, con ojos miopes) que me llevó a la hora de almuerzo y que en un semáforo cuando vio a vendedores de rosas me preguntó: “¿Hoy es el día de la Mamá?”…. Mi respuesta: jajajajajajajjajajajajjajaja…. No poh, chófer, enchúfese; hoy es el día de la mujer, de la muuujer, de su esposa, de su hija, de su hermana. -Aahhh -dijo mirándome impávido por el retrovisor y le compró una rosa a su esposa, mientras yo seguía riéndome y adorando su ‘voladura’. Después me dijo: a las mujeres que trabajan en la casa deberían darles sueldo, ¿verdad? -Claro -le respondí y comenzamos una buena conversación que gira hacia la política hasta que llegué a destino y le dije: ya, chao chófer, que le vaya bien y ya sabe que tiene que saludar a su mujer! -entonces, se sonríe un poco como en cámara lenta y cada uno sigue su viaje… Aunque llevo unos días en Santiago de vuelta de vacaciones, recién comienzo a llegar y a sentir la ciudad, y el paseo en este taxi me hace palparla más… 

… Días antes la escena era muy distinta… Figuramos disfrutando el cielo repleto de estrellas, que se ven muy nítidas, sumergidas en lo que Maca bautizó como “nuestra terma personal” (un jacuzzi instalado al aire libre en medio del campo), en Caburgua (zona de lagos y volcanes), sur de Chile, con una copa de espumante en mano, donde brindamos y Claudia afirma: ‘esta es la vida que merecemos’; mientras los hombres del grupo preparan el asado respectivo, en nuestras vacaciones de febrero, un día antes del eclipse pisciano, que cierra el poderoso ciclo de dos años para acá…

Entre risas, anécdotas, amor, amistad, comida típica, celebraciones, conexión, caminatas, poderosas señales, sincronías, lecciones, sanadora naturaleza pura y buenas conversaciones, avanzan unos días de descanso en el verano chileno, donde cada uno vive su propio viaje tanto en lo externo como en lo intro… El mío tiene dos instancias, o tres, más bien: el goce de despertar en el sur, con un poco de frío en medio del silencio en las horas del eclipse y disfrutar los sorbos de café recostada en la terraza, tapada hasta la nariz mirando extasiada las nubes y cerros verdes (en la foto) mientras la casa duerme; el compartir con el grupo y los almas&egos de cada uno que nos sacan grandes carcajadas; y, por último, el mágico viaje a Pucatrihue en la primera semana de marzo…

A Claudia y a mí nos quedan más días de vacaciones y, dadas ciertas señales que recibimos por separado y decidimos ver/oír, seguimos viaje a la costa de Osorno (el resto del grupo regresa a Santiago). Vamos a Pucatrihue, zona huilliche, con el encanto de ríos, playas, bosques y mar muy imponente… Yo voy con poca expectativa; creo que

Primer atardecer en Pucatrihue. Al fondo, la Roca y altar del Abuelito Huentellao.

Claudia también. Sólo quiero seguir de viaje con una buena amiga de alma curiosa igual que yo y conocer un lugar nuevo; de hecho, lo único que sé es el nombre y que esa zona, San Juan de la Costa, tiene al menos tres balnearios/localidades y que el hostal donde quedarnos nos pareció muy bien. Igual el sur siempre puede encantarme porque el verde me pone feliz sólo por estar ahí, en su sagrada presencia…

Inalcar Hostal y parte de su terraza. Pucatrihue, Chile

Todo fluye en esta segunda etapa del viaje: la micro temprano de Caburgua a Pucón; el desayuno con tostadas de pan casero y café con canela; Cindy, la chica osornina que conocemos antes de tomar el bus a Osorno y que nos promete orientarnos para tomar el colectivo hacia la feria de Rahue, de donde salen los buses rurales a la costa; la peli chistosa que dan en el bus y que nos acorta el viaje; la efectiva y amable ayuda de Cindy, quien incluso conoce a Alis, la dueña del hostal Inalcar, donde nos quedaremos, pues trabajó el año pasado en el jardín infantil del pueblo; el buen humor del auxiliar del bus a Pucatrihue quien carga la sandía gigante que una señora le pide que se la traiga porque ella -una mujer mayor muy divertida- no se la puede; la tarde con sol al llegar a destino, el restaurante de la playa que nos prepara merluza a la plancha ‘sólo por esta vez’ porque en el menú va frita…

Los días en este rincón sureño son muy especiales, tanto porque Pucatrihue conserva mucha pureza y no está aún demasiado explotado en lo turístico, con lo cual la naturaleza habla con fuerza y la vibración es muy alta (a excepción de la caleta que, como todos los lugares de comercio, incluidos casi todos los puertos y varios mercados; tienen energía baja), aunque mucha gente -y eso es típico de algunos lugares alejados con geografías escarpadas y climas fríos- es algo hosca al principio pero luego sacan sus sonrisas y ojos chispeantes al tiempo que te guían con generosidad, como porque el hostal donde nos quedamos es de mucha calidez y belleza, junto a que nuestra energía está muy abierta, en flujo a lo que la Vida quiera… Esto último es clave para conectar con el Amor y con la perfección del Todo que somos/habitamos: estar abiertos, dispuestos, flexibles, curiosos, sin juicios, sin defensas; pulsando con la Vida para que ella nos muestre qué hacer y disfrutemos más allá de nuestra idea inicial o habitual… No es ni fácil ni tan difícil pero claro que las vacaciones ayudan a estar en esa vibración, ¿no?

Por eso el primer día en que despertamos allá y llueve con ganas, además de reírnos de la parte nuestra que quería ir a la playa para bañarnos en una ribera de arenas blancas que está a un costado, disfrutamos mucho el desayuno con pan casero marcado por el cielo oscuro, las olas grandes, el aroma y sonido de lluvia… Más tarde, sentados en la sala con una panorámica del mar acompañados del calor de la estufa a leña, compartimos unos mates con Matías, un argentino que en palabras de él “está buscando qué hacer con su vida”, que está en proceso de descubrirlo y que lee el ya clásico e iniciático libro de Louise Hay, Tú puedes sanar tu vida, y que nos cuenta que vio el eclipse en la bella Villa La angostura y nos enseña algunos secretos del mate porque él oficia de cebador… La vida nos junta; justo en el hostal nos quedamos los tres que estamos en una similar mirada, mientras el resto salió a pasear en auto o siguen viaje…

La lluvia no da tregua y alrededor del almuerzo aparece Alis con su tono sureño que nos dice: chiquillas, yo a la tarde tengo que ir a Bahía Mansa, ¿quieren ir a dar una vuelta en la camioneta y les muestro la zona? -ante lo cual Claudia y yo saltamos al unísono con un “¡¡¡sííí!!!” … Además de venirnos felicidad súbita, comentamos sobre la perfección de la Vida… Más tarde, en nuestro paseo entre lluvia y sol, que además incluye al balneario Maicolpué con empanadas de queso/camarón, Alis con su bello corazón nos comparte leyendas y secretos de la zona y de su vida, también nos muestra el camino antiguo, de ripio… Ahí recién aterrizo completamente en esta parte del viaje… Me enamoro de ese espacio sagrado -el “camino viejo”-, al cual obvio que volveremos en un par de días para recorrerlo completo a pie desde el hostal, paseo que nos lleva poco más de dos horas de caminata de ida, que parte bordeando el mar en una mañana de sol y nubes y luego pasa a verdes intensos, algunas casas, vacas, perros chistosos y dulces, moras que nos sirven de aperitivo y el río muy puro y cadencioso que refleja todo y resguarda ese espacio…

Vivimos un día bellísimo con las cuatro estaciones acompañándonos, además de los guardianes del lugar; un día de una conexión poderosa y que sólo ahora, de vuelta a Santiago, termino de comprender e integrar aunque ya allá -por lo mismo- me quedo sin aliento y con los ojos vidriosos: recibimos una activación para comenzar este nuevo ciclo, porque el 2017 quiere que todos aprendamos en la práctica a disfrutar más todo -no sólo lo que nos gusta-, a elevar vibración y para esto, salir tanto de la queja como de patrones antiguos/estancados de cada uno, junto con aceptar, estar más presentes y ser coherentes es base…

En un momento cuando ya llevamos rato por estos verdes bellos, le digo a Clau: sentémonos aquí -ahí en la berma del camino, frente al río y a la montaña llena de árboles y helechos nos quedamos contemplando todo y sintiendo el silencio sanador que sólo se acompaña con algunos pájaros que saludan cada tanto-. Guau… Respiro… No paro de disfrutar, agradecer y conmoverme con esta energía sureña a la cual, enhorabuena, le construyeron un camino nuevo paralelo pavimentado, por lo cual pasan pocos autos por acá y sigue intacta… Me quedaría horas o días ahí, hablando con el espacio, recibiendo y anclando energía; riéndome con todo y buscando alguna copa de árbol más tupida para capear la lluvia intermitente…

Y aunque ese nivel de conexión y placer tuvo un corte abrupto, que se transformó en una gratificante prueba -que capaz que lo relato en el próximo post-, corroboro algo que, nuevamente y obvio que con sincronía Jeff Foster me recuerda en mi regreso a Santiago, con uno de sus poderosos textos (aquí): hemos venido a disfrutar… Como lo recalca este año 2017, la experiencia de ser humanos -más allá de las condiciones de cada uno- para brillar y estar en completitud requiere de nuestra voluntad de hacer lo que de verdad nos gusta, aquello que nos llena el corazón y exalta la luz de nuestra alma… Para mí, entre otras cosas, viajar, conocer nuevos lugares, escribir, mirar el cielo y los atardeceres, tomar el aroma de la fruta fresca, recibir el sol suave en la piel, caminar con calma en espacios verdes, sentir el pulso de la naturaleza, compartir con otros de lo humano y lo divino, guiar y ser guiada, bailar, reírme e improvisar a ver qué pasa, están entre los gestos que más gozo y valoro… Como dice Foster: “Encuentra algo que te encante hacer y hazlo todos los días”; ahí tenemos una gran clave de nuestra plenitud y prosperidad… Sí, estos gestos/acciones -algunos muy cotidianos, otros cada tanto- me traen amor y felicidad puros e infinito agradecimiento por la posibilidad de estar hoy aquí, en este planeta bello y desafiante, que es parte de un Universo misterioso, mágico, generoso y perfecto a la vez, y  que, ahora más que nunca, nos pide movernos por aquello que nos hace brillar y nos identifica… Sin prisa, sin afán ni apego; al contrario, como un camino diario de descubrimiento y encuentro con lo que de verdad somos…

Último atardecer en Pucatrihue

Despedidas 2016, en cierres y en cosechas

Nada más entrar al aeropuerto siento el aroma a leña tan típico del sur de Chile, presente en todas las casas, buses y en tu ropa cuando regresas. Por fin vuelvo a Puerto Varas… Necesitaba tanto los azules y verdes intensos de acá, la energía de los volcanes y los cielos revueltos; siempre lo digo: el sur de Chile tiene gran vibración sanadora, aunque no sepas ni quieras, ésta te llega. Pero no podía -literal y metafóricamente- moverme antes, no me daba; como expliqué en mi invierno XL que me correspondió experimentar, del cual sigo recibiendo lecciones. Y llego acá con calor, pero el calor sureño pasa pronto, siempre hay un poco de brisa y en cualquier momento llueve, como al par de días, cuando disfruto escribiendo en el jardín del agua y las nubes, de la img_20161130_094105compañía fiel de “Cachirulo” (en la foto), de un gato vecino que me va a mirar con sorpresa y de unos pájaros que se refugian en la terraza y los árboles… Me quedo estos primeros días en un Airbnb (sistema casero de alojamiento más barato que los hoteles y similar a los hostels)  frente al lago, en casa de Bárbara, una divertida chilena viajera que hace poco regresó a su sur natal después de andar por el mundo y por Santiago, quien está feliz de irse en bici en cinco minutos al trabajo en vez de pasar horas en auto en medio del cemento… Su departamento en primer piso en la costanera resulta ideal para los primeros días y para escribir. Necesito estar a solas para llegar acá, donde estaré más de dos semanas, pero también para escribir porque en los hostels termino conociendo a casi todos los viajeros, conversando y saliendo mucho -que me encanta- pero los primeros días quiero concentrarme y seguir un poco en off. Vine a escribir las Predicciones 2017 para Emol.com (acá están las 2016, donde puede recapitular, querido pasajero de este blog; eso es parte de los cierres y en diciembre aún nos quedan días por estrenar!) y luego a descansar reencontrarme con gente y pasear más por lagos, montañas y bosques…

… Por estos días muchas cosas me emocionan, como mirar la mesa color turquesa que me espera en el jardín para escribir, amanecer con nubes y que de pronto se despeje y se asomen rayos de sol, como la entonación aguda y dulce del hablar sureño, como la mesa de atrás en un café con una familia de tres grandes y dos pequeñas de unos 6 a 7 años, donde de pronto éstas se ponen a cantar en voz alta una bachata que pasan por la radio y al papá le da vergüenza, mientras las mamás se ríen junto a mí que me doy vuelta a mirarlas con alegría y todos terminamos comentando y ellas ni se enteran porque siguen feliz su canción, como la breve conversación con un señor que camina lento y algo agachado a quien le pregunto a dónde va a dar este camino muy verde que tomé pero que no sé si me lleva al centro y me dice que termina en la plaza: -¿usted va pa’llá? -me pregunta y yo asiento. -Caminemos juntos porque yo voy cerca -me propone y entonces hablamos del calor y de que el sol quema mucho por acá. En medio hay unas chicas que trabajan en un hotel y él asusta a una que le responde con risa porque es su tío y no lo había reconocido. Luego nos despedimos con alegría y yo encuentro un buen café donde instalarme a escribir…

Unos amigos me preguntan que cómo voy con las predicciones 2017, que si acaso será  mejor que 2016 porque quieren puro que se termine este año de $%&#. -A veeer, ¿alguna queja?, pero si este año ha sido bacano, tremendo crecimiento y puro pasarlo bien, ¿no te pasó eso a ti? -les digo en broma y en serio a un par. -Además, más respeto con 2016, mira que aún no termina, así que podemos vivir más de una sorpresa -ante lo cual, Fer me dice: ¿otra más? ¡noooo! -y terminamos riéndonos de los acontecimientos de cada uno.

Vaya ciclo este para muchos… Y su dureza tiene todo que ver con los niveles de consciencia y con si escuchamos o no los llamados del alma de cada uno; también con qué sembramos de 2011 hasta acá, pues 2016 a 2018 es pura cosecha, encuentro con nuestras verdades para actuar en base a ellas y energía práctica (nada de dogmas, ni fantasías, chao a las críticas y más acción). La mente no tiene mucho que hacer por estos meses y de ahora en adelante, me refiero a las dudas, el rollo, el engancharse, lo literal, el culpar, el decidir sólo desde el miedo o la conveniencia…  Por lo mismo, hay más angustia; porque nos toca bajar al corazón verdadero (certeza)  y entrar en espacios de consciencia para mirar y vivir la realidad. Y el ego -si no está trabajado (si no conocemos cómo es -somos- y funciona en nosotros día a día) y no tiene herramientas, se enoja, se paraliza y se queda atrapado-. Saturno en Sagitario nos tiene -desde fines de 2015 y todo 2017- en plena práctica de crecimiento, no nos deja hablar de éste ni imaginarlo, nos empuja a la cancha a jugar, a crecer, por eso duele este ciclo… Porque es de verdad: ¿Qué haces con este miedo / alegría / frustración / rabia / pena / logro / incertidumbre / cansancio / regalo?, ¿Qué harás hoy, cuánto lo aceptas, cómo lo vives, cómo lo asumes, cuánto lo honras y disfrutas, en qué lo transformarás poco a poco sin querer saltártelo?

dscn0139

Bahía de Puerto Varas, lago Llanquihue, volcán Osorno

De estas acciones depende, en gran medida, nuestra cosecha del año… Un tiempo de gran desafío y muy reconfortante a la vez. Donde afuera no hay ni media certeza, porque todo lo sólido está en quienes realmente somos: bellos seres, muy valientes, con un poderoso corazón, atravesando la grandiosa aventura de Ser Humanos

Cuando acompañamos nuestros ciclos

portalHace unos meses, Raúl estaba agobiado porque ya no lo llamaban para unos proyectos que dirigía hace años, además se peleó con dos amigos cercanos y se le cayó otro proyecto grande que parecía una consagración de su carrera… Conversamos sobre que estaba en cierre y que le tocaba aceptarlo. Bajar los brazos, patalear y soltar, porque lo antiguo ya no iba; que tenía que hacer el duelo además de un giro de energía… Pero su mente dura y fija no quería escuchar, seguía algo pegado en lo que perdió, aunque poco a poco comenzó a entender y fue capaz de mirarse. Hasta nos reímos cuando reconocía que estaba ofendido y agregaba un par de garabatos para graficar su enojo/orgullo… Al pasar los meses, toda esa nube densa se disipó y hoy abre cosas más atractivas poco a poco. Ya no está en cierre… Está en inicio con cautela…

Por su lado, después de cuatro reikis seguidos, a Cocó le pasan varias cosas también sucesivas que podríamos calificar de “malas”, aunque obvio que hay algo más allá. En cuatro días se le rompe la pantalla del celu, se hace una herida en una pierna, se le quema la tetera antes de desayunar, se le quedan unas compras en la tienda… Cuando supe apenas de  la segunda -las otras me las enumeró después- le dije: Ya pooh… La rabia… Respira, si puedes anda más lento -pues ese día iba con prisa a lo de unos amigos y yo me pongo nerviosa con la gente que corre y hace muchas cosas, a veces me canso con sólo escuchar el relato y se me tensa el cuerpo; quizá porque yo era algo así en ocasiones en esta y otras vidas. Y bueno, ahora que ella volvió a otra sesión de reiki para cerrar después de una semana, Nélida, reikista de gran oficio, le dice que es excelente todo lo que ha pasado: estás descargando todo lo que había y está saliendo la rabia, la frustración, los bloqueos… -Le explica y ella me lo cuenta con voz algo irónica pero en el fondo sé que le encuentra lógica y que puede llegar a mirarlo como algo “bueno”. -Aahhh, estás en ciclo de descarga -le reafirmo y agrego: qué bueno, ahora quedará espacio para lo nuevo.

…Hace unos días, una amiga que nunca hizo el duelo por la decepción algo traumática con su pareja,  vive un par de eventos con  dos -por si faltaran- ex que reaparecen, quienes reactivan los dolores y frustraciones que son parte de su historia. Cuando hablamos, ella sabe que está en cierre y en limpieza, que los dos tipos no son “malos”, sino que le dan la oportunidad de poner límites, de botar la pena/rabia y de recomenzar. E instintiva y sabiamente adopta una gata para la familia. La pequeña Lou -de sólo unos meses- la escogió de ama, entonces se le pone el pecho con ronroneos sanadores, reconectándola con el amor puro, el dar y el recibir en absoluta certeza…

Unos días antes, una persona muy rígida y rabiosa con la cual me toca aclarar puntos en un trabajo, me insiste en que ella “es buena persona”.  Como su energía es básica y cerrada, pese a que le digo que yo no estoy enjuiciando eso, no me escucha e insiste. Yo además de cansarme un poco con su agresión -que es muy obvia por lo demás, pues levanta la voz, se le arruga el ceño y el rictus, además de pasearse con las manos alteradas y despedir bronca- me maravillo con los juegos de cada ego, con cómo algunas personalidades son incapaces de mirarse, de profundizar y están en el bueno/malo, en echar la culpa, sin observarse ni un centímetro… Yo le agradezco en silencio y me río también no sólo de su no escucha, sino también de que si alguien “es” o se cree “bueno” (ja), claramente no necesita decirlo; en el momento en que lo haces pinchas el globo, ¿no? Pero además eso no existe (al menos para mí) desde la perfección de la Vida.   No hay bueno o malo, ni situaciones, ni personas; es así, cuando entras en la consciencia profundamente… Yo sólo escucho comprendiendo que vivimos -ella y yo; como nos pasa con muchos- en universos absolutamente disímiles y paralelos… Y me impacta cuando no escucha algo que le digo sobre una dificultad que tiene porque constato su ego negador y omnipotente, al tiempo que confirmo el bajo nivel de consciencia que siempre le vi… Entonces, la dejo que se descargue mientras sólo observo y agradezco de nuevo porque es gracias a su energía que yo me voy de este proyecto en el cual ya estaba incómoda y al que ella llegó hace poco a formar parte. Claro, la sabiduría de la Vida la pone a ella a fastidiarme más aún para que yo haga el movimiento que hace rato tendría que haber hecho, pero como una parte mía flojeó y optó por lo conocido pese a notar la señal, ahora me empujan a salirme y explorar otras cosas… Enhorabuena. En silencio, cuando todo termina le digo desde el corazón con ojos cerrados: Gracias. Gracias por tu agresión, gracias porque con tu ego básico logras hacer que me mueva. Si tú hubieras sido igual de “cansadora” pero más sutil en el trato yo no me habría incomodado al punto de irme, entonces gracias porque con la brusquedad lo lograste. Te honro. Gracias. Ahora comienzo otro capítulo -y cierro con certeza y liberación.

Sí, esto es parte de mi renacer, que parece muchos atravesamos, donde la limpieza y los nuevos pasos se imponen; lo cual me entusiasma e inquieta al mismo tiempo. Y a propósito de esto, decido seguir acompañando el ciclo con una tarea no menor: ordenar mi ropa. Toda. De una. Como dice el método de la famosa japonesa Marie Kondo, quien seguro hasta nació ordenada, no como yo . Después de dos días dedicados casi exclusivamente a ver todo lo que tengo -o tenía-, quedarme sólo con lo que realmente “amo” -como dice ella, en su exitoso libro “La magia del orden”-, botar y regalar todo lo que no me conecta, ordenar con otra lógica y mirar los estantes coloridos y organizados; la energía en casa se renueva por dentro y por fuera. Yo quedo cansada pero sin tensión; siento cómo se despeja el pasado, lo mustio, los apegos y varias cosas sin sentido ninguno…

En medio de esto tengo unos sueños con Neptuno y con Júpiter -cosas del material onírico que cada uno trae, ¿no?; al menos esta vez no soñé con Daddy Yankee hablándome al celular para que organizáramos un concierto, baby; como me pasó hace unos meses- y parece que me van dando pistas del presente y del futuro. En estos días, lo repito, muchos estamos en limpieza y otros tantos en cierres.  Pero también comenzamos una transformación más elevada con la cuadratura entre los intensos Plutón, Urano y Júpiter, que en el cielo tienen sus encuentros y desencuentros ahora. Hace poco el popular Júpiter llegó a Libra y desde ahí, además de renovar nuestra energía para vincularnos, en especial con la pareja, remueve el trabajo inconcluso sobre nuestras relaciones más cercanas que, desde 2012, se nos propone. Y la relación más importante es con nosotros, esto es clave para desarrollar y elevar consciencia. Júpiter ahora nos muestra el tamaño de nuestro Yo. También cuánto nos aceptamos, cuánta vista gorda hacemos a un montón de temas que podríamos cultivar para crecer en vez de quedarnos en la pasividad, qué cosas nos auto-inventamos, en qué somos auténticos y expansivos, cómo manejamos la inseguridad, cuánta energía perdemos tratando de agradar o provocar, cuánta luz y alegría irradiamos…

manos12Estos aspectos planetarios también nos muestran  qué espacio le damos a los más íntimos que nos acompañan -el – y a ese Nosotros que construimos con cada uno. ¿Cuánto respetamos la energía y el ritmo del otro?, ¿cuánto entusiasmo ponemos en cultivar las relaciones más preciadas?, ¿cuánto le permitimos al otro brillar sin que ninguno se opaque en el camino?, ¿armonizamos nuestras relaciones o las controlamos?, ¿damos y recibimos, o nos quedamos fijos en el rol que le acomoda a nuestro ego?, ¿delegamos, escuchamos, pedimos ayuda, expresamos con altura interna o culpamos afuera?… Y como Júpiter es exagerado pondrá gestos de esta índole en nuestras relaciones para que veamos todo lo que no hemos visto. Eso sí, a él, con su panza, su copa de vino en la mano y su libro bajo el brazo, le gusta jugar bromas: nos hace subirnos por la escalera alta de nuestras expectativas y luego nos la mueve para que caigamos a tierra y las contrastemos con lo que realmente es. A veces provoca que nos miremos con ínfulas hasta que alguien o algo nos lo hace ver, otras que idealicemos situaciones o personas, también que nos embarquemos en algo que no tiene mucho fundamento… Y aquí es donde Plutón nos hará profundizar aunque no queramos para lo cual provoca limpiezas y verdades que afloran, mientras Urano viene con sus sacudidas o quiebres para que nos liberemos de roles y vivamos lo afectivo con autenticidad y espacio propio…

Si hemos estado verdaderamente presentes acá (en planeta Tierra, con todo lo que implica, ¡que no es poco!) y tenemos memoria, sabremos que desde 2012 estamos en un proceso de limpieza, crecimiento y consolidación para experimentar realmente nuestros propósitos del alma, que a veces no son nada cómodos pero siempre tienen su belleza. En varias notas de este blog compartimos sobre nuestros procesos de lavado y centrifugado, ¿no? Y parece que ahora estamos en el secado,  algo mareados, con golpes, chascones; prestos a comenzar una etapa distinta. Por lo mismo, siento que estos terremotos recientes ya no limpian, sino que sacuden para despertar y potenciar nuestra vibración y diría que viene un par más pronto que terminarán de empujarnos a vivir en y desde la conexión interior.

… Con todo esto, ¿nos queda claro que estamos en un ciclo donde podemos reaprender a vincularnos con nosotros mismos y con los demás?, ¿O aún tenemos ganas de resistirnos y empecinarnos sólo en lo que nuestro ego quiere?, ¿Por qué no detenernos a observar/sentir, hacernos a un lado y permitir que se nos muestre qué nos corresponde vivir por estos días para acompasar la energía y disfrutar más? Es dejando de luchar (verbal, mental y físicamente) que empezamos a fluir e incorporar la Perfección de la Vida, que tiene un montón de regalos para todos… Y ahora Júpiter nos permite hacer los cambios con más humor, con menos drama y mirando alto para construir más bienestar mutuo… A los callados les tocará hablar y a los parlanchines el silencio, a los pasivos activarse y viceversa, a los controladores relajarse un poco y aflojar, a los evasivos asumir… A todos nos toca algo y es desde pequeños gestos de consciencia que empezamos a reírnos más con y de la Vida bella que hemos elegido transitar, es acompañando nuestros ciclos que le damos la mano y Ella nos la tiende también en este tiempo intenso, liberador, apasionante y de tanta luz en medio de la -aparente- oscuridad…

Eclipses 2016: Acompañarnos para soltar y recomenzar

Los días alrededor de eclipses suelen ser más agitados, se despiertan nuestros lados más extremos y estamos ante el término de situaciones, también nos cansamos más y aumentan los dolores corporales (cabeza, estómago, circulación sanguínea; inflamaciones), nuestros sueños arrojan más material y  hasta los animales se agitan…  A quienes hemos estado más quietos, este par de eclipses de septiembre (el 1 y el 16) nos están activando y preparándonos para actuar; a quienes se han mantenido activos y hasta sobrepasados, estos días son de pausa para mirar el desgaste y poder elaborar un nuevo ritmo para moverse… Y a todos nos provocan limpieza. Por lo tanto puede haber una cuota de incomodidad y angustia en el aire. Llegamos al término de situaciones y este mes de septiembre nos muestra qué dejar: desde actitudes hasta relaciones, pasando por hábitos, manías, cosas materiales…

lunaeclipsadaLos eclipses mueven muchas emociones y traen sorpresas personales  e internacionales. Esta vez (además de la Luna, el Sol y la Tierra) entran al baile Marte, Quirón y Mercurio; por tanto es bueno mirar nuestro lado subjetivo que se toma las cosas personales, también los estados de ánimo, las rabias, los complejos, la osadía, la salud, la intuición, cómo nos comunicamos, nuestros dones de sanación y qué tenemos que sanar, el vínculo que tenemos con papá y mamá, nuestros lados tanto víctima como victimario y rescatador… El cielo se agita y es bueno que nosotros nos mantengamos en el centro para ver qué nos muestra este movimiento y qué estamos despidiendo de nuestras vidas… 

En este año 2016 que nos llama al minimalismo (menos es más y adiós a las gulas de todo tipo) y a soltar creencias limitantes sobre la vida y sobre nosotros mismos, también hay un gran foco que estos eclipses que suceden en Piscis/Virgo nos ponen delante, pues son un aterrizaje en nuestra realidad, nos muestran qué estamos evadiendo y qué está funcionando bien. Nos recuerdan algo que solemos olvidar: el autocuidado, que no pasa por un tema frívolo en torno a la imagen mediáticamente potenciada de cuerpos “perfectos”, sino de algo mucho más completo… Estos eclipses nos muestran cuánto nos queremos y acompañamos, cuánto nos escuchamos, qué necesitamos, cómo nos alimentamos, cómo está nuestra energía física/emocional/mental/espiritual, cuán cuidadosos somos con nuestros horarios y a quiénes -o a qué- les estamos dando energía y si esto es sano o no; cuánto recibimos y drenamos... Estos eclipses de septiembre 2016 nos hacen caer en nosotros para dedicarnos en este fin de año a organizarnos de otra forma no desde la mente sino desde la consciencia.

La oportunidad que se abre ahora es mirar nuestras dinámicas y rutinas para ver por dónde se fugan esfuerzos o energía, qué mantendremos, qué desecharemos y qué nivel de Amor tenemos por nosotros… Estos días viene gente con mucho cansancio físico y emocional a mi consulta; yo misma somatizo con fiebre, ronquera y las amígdalas al rojo… Después de tomar un cóctel de agua caliente, sal, cúrcuma, jengibre y limón, mi garganta baja su inflamación y me da cierto descanso, pero claramente no es mi momento de hablar y me da risa cómo aparecen varios que quieren que converse y opine pero les tengo que decir que no, que no puedo… Bueno, yo hace rato dije que estaba en off y mi cuerpo me lo cumplió literal por unos días, además de mostrarme rabias que necesitan salir…

Estas semanas eclipsadas muchos que vienen a la lectura astrológica están terminando de comprender que no sirve correr, controlar, hacerlo todo, luchar, presionar, defender, egomultipleaguantar, ocultar, negar, dar sin recibir, evadir… Y los mismos no saben cómo salir de esas dinámicas interiores. Sí, a todos nos cuesta dejar lo que ya aprendimos y que creemos que nos funciona, aunque realmente esto último no está pasando, menos en estos años agitados… E igualmente lo primero ahora es descansar… Descansar de nosotros y de nuestro ego para poder mirarlo con más amor y neutralidad. Estas semanas nos piden soltar la presión interna y darnos un “auto-feriado” para vernos sin juicio, sin crítica, para acompañarnos… Ahora podemos intencionar que estos eclipses nos muestren qué modificar y qué soltar mientras nosotros reposamos la espalda en un árbol, por ejemplo, aunque siempre sirve el sillón favorito o la comodidad de la cama… Nos toca descansar de nuestros pensamientos y emociones para activar la visión interior…

Con ojos renovados podemos mantenernos centrados e ir haciendo cambios internos cada día. Para esto necesitaremos disciplina, mayor compromiso con nosotros y aterrizar, es decir, hacer las innovaciones con agenda, con recordatorios en el celular o el espejo del baño y el escritorio: suelta “x” cosas, acepta esto, cuida de ti, anda más lento, disfruta el sol, respira, … etc. El ego necesita refuerzos concretos y la tarea que nos corresponde en el último trimestre 2016 es trabajar con optimismo y silencio en nosotros. ¿Para qué? Para pasarlo mejor, obvio. Para generar una vida con mayor sentido y armonía (en especial en nuestras relaciones) que es lo que nos propone la llegada de Júpiter a Libra, donde estará por un año…

eclipse16Entonces, en tiempo de eclipses es necesario aceptar qué tenemos que soltar, permitirnos descansar de nuestro ego y de lo que creemos que somos sacándonos los calificativos de “difícil” o “imposible” ante la idea de cambiar, permitir que los eclipses nos muestren qué hacer y comenzar día a día a divertirnos con construir otra vida que nos represente más y nos provoque sonrisas más allá de lo que nos corresponda vivir… Ahí vamos, paso a paso…

Mediados de 2016: sin armaduras

Me instalo en un nuevo bar de sopas y jugos, muy cerca de mi consulta, que está bueno y con propuesta, Polen, por si quieren visitarlo. El día está muy frío y húmedo, delicioso para algunos, horrible para otros… A mí las estaciones marcadas me encantan y lo que va de este invierno y fines del otoño -con heladas y nieve- parece acompañar el giro energético en el que estamos hace rato, igual que en el lado norte del planeta, que transita por un verano lluvioso…

guerrero solEn este inicio del invierno varios dejan caer sus corazas en la lectura de carta astral y constatamos la nueva vibración que nos pide este año. Muchos se sacan por unos instantes el traje de guerrero, héroe, jefe, organizador, patriarca, matriarca, adolescente, niño, intelectual, pasional, sabelotodo, diferente, perfecto… La lectura de carta astral -al menos la que realizo en mi consulta; no puedo hablar por otras- permite que nuestro ego (mente y emociones) se siente a recibir información sobre nuestros caminos y se despoje un rato de sus mecanismos para abrir el corazón, para que el alma emerja, el ego comprenda y acepte el momento en que nos encontramos y así poder ver/sentir qué hacer y cómo… Bueno, a eso invita la lectura y es lo que suele producirse. Como también hay egos más duros -incluidos los de varios terapeutas que no dejan de sorprenderme y de hacerme comprobar las paradojas humanas; gracias por eso- que quieren seguir en sus mecanismos de control y no están demasiado dispuestos a bajar. ¿A dónde? Al corazón (puro), obvio.  Aunque igual lo que para algunos puede parecer un cambio mínimo (como quedarse en silencio, no rebatir, no justificar) en el caso de egos muy densos es el mega avance y es bello presenciarlo, poder sentir cómo cambia la energía y se eleva la vibración de la persona, la mía, la del ambiente… Cuánto movilizamos y afectamos al Todo, ¿verdad?

Y, entonces, cuando el ego descansa y se siente aceptado, el alma se muestra y muchas veces caen lágrimas… Por fin bajamos los brazos,  se aflojan las armaduras y se abre lo verdadero: Nosotros, con todo lo que somos. Así, de simple y profundo, energía pura que nos cuesta recordar y conectar por andar peleando con la Vida, con nosotros,  con el país y con otros… Por estos días, ruedan muchas lágrimas, tanto por el cansancio energético de estos meses tan agitados que nos tienen con temas personales ineludibles, tiempo que también nos invita a brillar con nuestros dones y atrevernos a lo nuevo, como también porque son los últimos llamados a quienes ya despertaron a poner en práctica lo aprendido de 2011 hasta acá… Ya no hay nada nuevo, ahora sólo nos toca practicar: paciencia, flexibilidad, quietud, agradecimiento, alegría por la experiencia humana que elegimos -con todo lo que implica-, armonía, desapego, consistencia, auto-cuidado, intuición, conexión, verdad, aceptación, observar, jugar, reír, amar, iniciativa con propósito, consciencia… 

Pero practicar no es fácil. A nuestro ego le encantan las palabras bonitas y la teoría, le encanta defenderse, temerle a muchas cosas -lo que más tenemos los humanos es miedo, lamentablemente; aunque está cambiando cada vez más esta energía-, mirar al resto, sentir que le falta algo para hacer un cambio, criticar a medio mundo antes que asumir, o mirarse a sí mismo y creernos el centro del universo y que sólo a nosotros nos pasan ciertas cosas.  Y por supuesto que a nuestro ego le encanta el drama. Pero nada más pasado de moda que esa energía trágica, exagerada, quejosa, manipuladora, baja. En las Predicciones 2016 expliqué que la gula -en todas sus manifestaciones- no es nada popular este año… 2016 nos quita nuestros excesos, los que sean, tanto desde el hacer como desde la flojeraEste tiempo nos pone a prueba y nos llama a escucharnos profundamente, sentir y comprender el momento de cada uno y practicar una y otra vez hasta instalar nuevas dinámicas -más luminosas- en nuestro día a día.

Por eso, entre otras cosas, varios lloran o se emocionan en la consulta… Porque ya han crecido y saben. Entonces es más doloroso conocer la armadura de cada uno, intuir el ciclo en el que se está  (inicio, crisis, incertidumbre, mantención, espera, cierre, cosecha) y sentir que no nos estamos haciendo caso y cuánto daño nos hacemos a nosotros mismos. Sentir que estamos exhaustos de ser eso que no somos, pero que nos cuesta -a veces una enormidad- dejar los trajes antiguos, abrirnos a nuestras verdades, vibrar la energía de este tiempo auténtico y actuar de forma nueva; decidirnos a ser fractaluzeso que sí reside en nosotros: Amor puro, en calma y movimiento a la vez, sin pretensión ninguna; seres humanos viviendo una experiencia apasionante, dolorosa, bella, gratificante, mágica, poderosa; seres humanos movidos por propósitos del alma que solemos olvidar y/o no entender ni aceptar porque muchas veces duelen desde la visión de la mente pero prácticamente todo lo que vivimos (“bueno”, “malo”, “más o menos”) es preciso y valioso desde la mirada del alma; seres atravesando una experiencia terrenal donde ya no hay que luchar por nada sino que nos toca entregarnos cada vez más al flujo sabio de la Vida en vez de seguir en control o resistencias…

Las lágrimas de hombres y mujeres de estas últimas semanas, limpian ese cansancio, permiten que ego y alma se encuentren para avanzar juntos, logran que nos detengamos y veamos con otros ojos en qué estamos. Más ahora, en estos tiempos agitados donde Marte despertó de su siesta y termina de mostrarnos en qué tenemos que actuar y cómo; se nos muestran muchas verdades en esta mitad de año. Pero, ojo, que no todo pasa por hacer. Ahora, muchos pueden ver que su gran acción consciente es un gesto clave y en ocasiones, también, no hacer. Desde una decisión conectada -no desde el evadir ni desde la víctima o la pereza, claro está- decidir no hacer nada, esperar a que las piezas encajen o a tener más claridad o más energía puede significar un cambio rotundo y contundente en nuestro camino, que nos lleve a una plenitud y a tener nuevos resultados. Aunque para eso hay que hacer un trato con nuestro ego, sobre todo si es muy inquieto, controlador o heroico.

Así que si bienvenidos los frágiles, intro, simples, contemplativos, cansados, lentos, tristes, irritables, sin visión ni ganas. Y más bienvenidos aún si es desde la consciencia; desde la luz que sabe que esto es, que no enjuicia, que sabe que esta energía durará un rato y que es necesaria para dar paso a otro ciclo que tendrá desafíos diferentes a los actuales. Es tiempo de acompañarnos en la fragilidad y en lo distinto y eso es un entrenamiento diario: mirarnos, sentirnos, reírnos de nosotros y de la vida, darnos palmadas de cariño y un empujón cada tanto también para no dormirnos ni auto-compadecernos; pedir ayuda, drenar y aceptar que estamos distintos.

corazonuniversoAhora, viajamos a otro ritmo, aunque afuera la centrífuga no pare y nos haga creer que muchas cosas son terribles o urgentes… Estamos terminando un largo ciclo de poderoso crecimiento (y lavado del ego) y obvio que quedan pruebas para ver cómo estamos, pero ya estamos más grandes. Ya no podemos sintonizarnos con la vorágine del sistema que nos muestra caos, tragedias y miedo; que nos exige ciertas metas que son -muchas veces- un espejismo y puro abono de ego que nunca estará satisfecho con lo logrado porque siempre querrá tener más y lograr más. Ahora nos contrastamos porque sintonizamos cada vez más con el alma y el corazón y ahí no hay stress ni voracidad. Ahí hay Vida con todos sus colores y ritmos, con la certeza de que cada paso y situación son precisos y perfectos para cada momento de nuestra evolución que, ahora, está más luminosa que nunca antes. Desde esta sintonía caminamos más livianos…. Es cosa de probar…

armadura