Luna nueva en Leo: Retomar nuestros dones para brillar

Después de la inusual nieve que cae en el centro de Chile, siento alivio y mucho optimismo. Fue una buena purificación, muy distinta a la que tuvimos en el verano con los incendios, que también hicieron su trabajo de limpieza… No siempre nos toca aprender desde el dolor, muchas veces podemos hacerlo desde lo bello y desde el agradecimiento, pero nos cuesta incorporar esta dinámica… Por lo mismo me revitalizo también con un arcoiris que cruza Santiago pocos días antes de la nieve; porque son señales y buenos síntomas en una ciudad que las últimas semanas –como muchas capitales- estaba cargada de energía mental ansiosa y ensimismada (para qué hablar de la negatividad y del miedo tan propios de este sistema occidental casi planetario).

Y acá estamos, todos bien movidos en esta bella Tierra, después de esta última Luna llena (el 9 de julio) que se dio con un cielo muy tenso, que provocó verdades (en especial familiares)  y asumir lo que tenemos que hacer. Que trajo poderosos cierres. Donde la Cuadratura Cardinal en el cielo entre Cáncer, Capricornio y Libra  movió el piso para mirar situaciones que comenzaron en 2014 y que ahora nos corresponde concluir… Y hay quienes pueden recibir dolorosos efectos del no hacerse cargo, del seguir pegados en la misma forma de ser y de mirar la vida; como también hay quienes pueden valorar el camino andado y vivenciar su crecimiento. Como sea, todos pasamos algunos exámenes este mes y -claro- no todos aprobamos, no todos quieren seguir adelante en algunos casos, pero las lecciones y comprensiones nos llegan por igual… Caen fichas estas semanas.

Entre otras cosas, a cada uno le corresponde dedicarse a algo importante (en lo interno) que nos dé sentido, que nos aporte tanto placer como trascendencia y eleve nuestra vibración. No son grandes empresas necesariamente, pero sí pueden ser nuevos proyectos, o cambios de hábitos y/o actitudes, o terminar de integrar heridas para soltarlas con amor, o limpieza de relaciones, etc.  Es ahora el momento. Y esto incluye un gesto de humildad: Pedir ayuda. No podemos solos y vinimos acá a vincularnos (todo un arte, por cierto!), es el momento también de pedir la energía de otros para que cada uno entregue sus dones y sigamos tejiendo esta malla mágica y perfecta en la que todos estamos conectados… 

En mi caso, me he reído cantidad estas semanas. ¿De qué? De mí.  También me reto, me regaño; con amor y humor, claro. Es que los guías me han mandado por distintas vías la tarea de hacer clases de astrología y de unas charlas que tengo que dar con info para estos tiempos. Pero mi ego patalea, no quiere, evade (es que hay una serie argentina muy buena que tenemos que ver -se inventa; jaja.), y encuentra montón de excusas para quedarse en su comodidad de la consulta llena, las tardes con distintas actividades, con espacio para compartir y viajar… E igual, desde esta y otras vidas he sido obediente con los mandatos del alma&espíritu, con el trabajo interior que me mandan a hacer (lo cual no siempre es fácil ni popular en lo social, trae a veces mucho dolor e incomprensión, pero todo el rato es luminoso), por lo tanto mi mente está ahí, como decía en el post anterior, dando vueltas porque sabe que tiene algo pendiente.

Entre las excusas mentales que encuentro es que realmente la astrología que yo hago no tiene nombre en lo oficial; en lo personal sí: la llamo astrología álmica, aunque supe que hay una astrología evolutiva y me suena que seguro yo hago eso o algo parecido porque es lo que me interesa: que todos tengamos más información y comprensión de nosotros mismos, de estos tiempos y de los ciclos que cada uno atraviesa, para activar distintos talentos y caminos que nos lleven a sonreír más, a pasarlo mejor y hacerle caso a la voz del alma antes que a la de la mente lógica que no siempre  comprende qué nos está pasando; que elevemos vibración….Pero yo, dale con las excusas: es que yo casi no la estudié (apenas un semestre o menos quizá, no lo recuerdo tanto, hace muuucho rato con un grupo pequeño en el living de una casa que una compañera ofreció, con el mismo profesor, Alejandro Lagos, que antes nos enseñó tarot en un centro cultural) pero entendí que era un lenguaje y técnica conocida por mí -lo cual se me confirmó después- y es una herramienta que me gusta mucho pero no giro en torno a ella (no soy fan, para nada), que la uso para activar consciencia pero que en sí misma -como le dije una vez a un astrólogo que no entendió mi frase porque estamos en vibraciones muy distintas- a mí no me interesa en sí misma. Es decir, no me motiva saber más del tema, averiguar, perfeccionar; no me llama especialmente. La astrología en mi caso es el vehículo que actualmente uso para bajar información de consciencia -esto es mi propósito constante-, la cual sirve tanto para la vida cotidiana como para lo profundo, pero para nada es mi objetivo esta disciplina en sí, aunque tiene gran sentido, magia y precisión a la vez, lo cual disfruto con plenitud día a día porque cada persona es un mundo y que juntos viajemos por eso que cada uno es resulta un honor muy emocionante, sanador, cautivante y aleccionador al mismo tiempo… Crecemos juntos cuando alguien viene a su lectura… Y también conectamos con la vibración de cada planeta para apoyar lo que estamos viviendo…

Entonces, mi ego perfeccionista se cuestiona ¿cómo voy a enseñar esto?, ¿y por dónde parto si yo simplemente lo sé y aplico pero no conozco demasiado la mecánica porque para mí -como me dijo una canalizadora hace años- es natural la astrología? Y entonces hablo con mis guías y la respuesta siempre es que no me entrampe en miedos de mi ego que en otras vidas -lo reviví varias veces en esta encarnación- sufrió mucho por entregar información que se mal usó o mal interpretó y que no me ponga tan perfeccionista. Ja. Ya, bueno ya; digo con puchero. Es que yo -hace unos años que ya no- antes iba a distintos talleres o charlas de cosas que me interesaban y cada tanto además de encontrarme con bellas experiencias, también me topaba con grandes incoherencias (egos nada trabajados, entre otras cosas) y formas de hacer las cosas ni pulcras ni luminosas, como pasa en todos los ámbitos, no sólo en el área del ‘despertar’ o del sanar; entonces aprendí mucho de lo que no hay que hacer y también me cansé un poco.

Bueno, la cosa es que tengo que dar este taller de astrología con mi forma, con la info que a mí me ha llegado y lo haré -esta primera vez- de agosto a noviembre, me toca entregar parte de lo aprendido e integrado en años de lecturas, de trabajar con personas, para que otros lo tomen y tengan su propia herramienta guía. Acá pueden leer los interesados e inscribirse si gustan: Taller. 

Y en las vueltas de todo este paseo donde muchos estamos asumiendo esos llamados del alma con más o menos incomodidad pero con certeza y alegría, me llegan confirmaciones de la energía más luminosa de estos tiempos vía sueños, breves lecturas de frases en el momento justo y la gente que llega a la consulta por su carta astral. A muchos nos está pasando, ¿verdad? Y ahora, esta Luna nueva en Leo (este domingo 23 de madrugada) nos trae entretenidas tareas. Por una parte se nos pide gran autenticidad, por otro, aprender a manejar la rabia y los impulsos de forma más sana&creativa (tremendo arte personal, ¿no?), lo cual incluye dejar de tomárselo todo personal! Y también nos recuerda: retoma lo que te gusta, lo que te apasiona, o descúbrelo, juega -úsalo- con eso, compártelo, diviértete para que reactives tu luz! Tendremos un mes para practicar , semanas muy importantes donde los eclipses y otra Luna en Leo más traerán sorpresas en torno a todo esto! ¡Feliz Luna nueva leonina… Y a brillar!

Un solsticio que invita a compartir

Me brotan lágrimas sintiendo la música y mirando las imágenes del concierto Piano bajo las estrellas que el Planetario de Santiago ofrece para celebrar el solsticio.  Y aunque a ratos me marean las imágenes, me quedo feliz con los ojos cerrados vibrando con la música del teclado, los instrumentos andinos -bellas y poderosas vasijas ecuatorianas con agua en su interior- y un chelo que acompañan el alucinante cielo puesto en la cúpula. En un momento proyectan la Tierra grande girando sobre nosotros y un juego visual de bosques, agua y paisajes que resultan muy conmovedores. Yo parezco una niña, todo me sorprende y me gusta, hasta el mareo… Resulta que a Pepa, que está de breve regreso en Chile antes de seguir con su aventura neoyorquina, se le ocurrió invitarnos a este concierto y pese a que el día está propicio para quedarse en casa, pues el frío y las nubes tienen pura cara de cena hogareña, yo amo los paseos y la ciudad, así que voy contenta aunque sin expectativas; de hecho me encantó que lo organizaran precisamente por el solsticio y enterarme ahí, pues fue mi segunda celebración de este movimiento del Sol… Todos quedamos en una vibración muy alta, agradecidos una vez que termina, admirando la energía de este sur de mundo y con pocas ganas de irnos tanto por lo vivido como por el frío que nos espera…

Sí,  el invierno se instaló con fuerza por acá y sabemos que no es de las estaciones más populares, pero puede llegar a ser de las más fructíferas. Claro, el sistema no promueve la introspección, el silencio, el estar en casa, el no hacer, el contemplar, la falta de fuerza o de entusiasmo… Tampoco solemos valorar las crisis de cada uno, con los dolores, lágrimas, miedos y tragos amargos que significan, pero que son parte imprescindible de estar vivos, de pasar por esta experiencia humana. Esto, los momentos angustiantes, también son inviernos. Y tienen que estar…

Esta semana en la consulta de Carta Astral, desde Santiago y otras tierras, varios están en su propio invierno y un par están en plena resistencia a éste; cuando lo único que quiere esta energía es que le demos espacio. Muchas veces les digo a algunos consultantes, pon un puesto más en la mesa que represente el dolor o la fragilidad porque él quiere hacerse amigo tuyo y mientras más lo rechazas y te haces el fuerte, más se entristece él, más aparece y tu cuerpo -siempre noble- será quién le dé lugar con alguna enfermedad… Sí, no nos educan para eso, para incluir lo incómodo, pero ya estamos más grandes y es tiempo de cambiar, de crecer en el dolor y en la alegría…

Este solsticio nos trae compañía, nueva información y la bella posibilidad de armonizar nuestras emociones… Nada más pasado de moda que el drama, por si acaso, pese a que el sistema sí que le da fuerza. Y aunque julio traerá agitación (ya viene el audioróscopo del mes), este solsticio, que se abre de la mano de Mercurio, Saturno, Urano, Quirón y Folo, nos propone una apertura de mente y de nuestras redes. Es tiempo de escucharnos primero a nosotros y sentir qué necesitamos, qué ya no nos corresponde y qué queremos nutrir. También de usar nuevas formas para avanzar; y esto puede incluir descansar, ojo. Junto con esto, son meses para que nos vinculemos con cercanos, lejanos y nuevos con una mezcla de energías que puede resultar todo un arte: liviandad y honestidad…. Es decir, enrollarnos menos, activar la risa, solucionar antes que discutirlo todo y expresar lo que realmente sentimos o queremos desde la intención de hacer caso al alma,  no desde el querer imponer o ganar, o lanzar verdades con ventilador porque sí -eso es ego bruto e inseguridad.  Este solsticio nos llama a compartir tiempo, ideas, cariño, casa, paseos, miradas de nuestra historia… Y nos da mega regalo: puede que revivamos algunos hechos dolorosos muy antiguos o que están en nuestra energía aún, con el propósito de ver cuánto hemos crecido y para que esta vez elijamos actuar de otra forma… El cielo es entero generoso y nos hará practicar, así que ojo con quiénes y con qué nos encontramos estos meses, pues es nuestra gran oportunidad de liberarnos de nuestros propios juegos. Por mi parte, iré a encontrarme con amigos antiguos y nuevos en Curicó este 4 de julio para compartir esta charla sobre cómo vivir y disfrutar estos tiempos inciertos.  ¡Feliz invierno por aquí y Feliz Verano por allá!

Trascender nuestras barreras con alegría

Por fin camino a orillas del Bósforo… Era la única expectativa que tenía de este viaje. Y aunque al principio me cuesta porque están remodelando la costanera de una de las zonas que quería recorrer (Karaköy),  luego de seguir y cruzar en el ferri, camino con el viento en la cara por la costanera vibrante de Uskudar…. Eso tiene Turquía (“mi país”, como señalo siempre medio en broma, medio en serio porque sé que ya estuve en otras vidas por aquí): otra vibración. Tiene chispa, sabor, color, magia… Antes pasamos por Londres, Manchester y Liverpool, que me gustaron mucho, pero -obvio, cada uno con lo suyo- les falta sabor, aunque tienen su majestuosidad y belleza. Y les falta brillo. Hay zonas de energía muy baja por esos lados y otros que recorrí antes y, a diferencia de nuestra América, ‘más nueva’, la naturaleza en el norte hace lo que puede para contrarrestar el peso de la historia cruda y el exceso de mente pragmática, y sostiene, pero -para mí- no logra vibrar muy alto, por tanto, no conmueve. E igual acompaña, lo cual es mucho y me provoca agradecimiento.

Recuerdo que hace tres años, en una conversación con una inglesa en el hostal en Estambul, veníamos llegando por la noche y le pregunté qué había hecho ese día. Me dijo: caminé y caminé a orillas del Bósforo; creo que unas tres horas-. ¡Ay! Yo quiero (tengo que) hacer lo mismo, pensé; pero al día siguiente ya teníamos que irnos y antes nos daríamos un reponedor baño turco…

Cuando estoy en medio del viaje, sin conexión a Internet, explorándolo todo, jugando, además de agradecer mucho, digo: ¿cómo no hice esto antes? Claro, igual me fui al sur chileno -que adoro- un par de veces, pero parece que necesitaba estar aún más lejos y con más estímulo. Bueno, Chile queda tan ‘lejos’ de todo que cualquier viaje es importante. Pero luego recuerdo que no podía. No me daba energética ni emocionalmente ni para que se me ocurriera la idea. Entonces vuelvo agradecer poder hacerlo ahora y termino de integrar lo vivido en 2016 que, para muchos, fue remecedor, un poderoso cierre y activación al mismo tiempo.

En estos días de regreso a Santiago observo/siento todo: el cielo, la energía, la montaña, la gente, la lluvia, la tele, las conversaciones sobre política local e internacional (muchas de las cuales me sacan varios bostezos; está todo taaan antiguo que no me da ni para opinar), los colores, los egos ansiosos, mi cuerpo y su readaptación a este sur, a volver a trabajar y a reencontrarse con el amor y las preguntas de varios que me reciben; también a los nuevos proyectos. Y en eso  estoy cuando por fin el Sol se asoma por Santiago y lo disfruto en mi piel y en las hojas de otoño humedecidas por la última lluvia. Cada espacio de este planeta tiene su belleza y nobleza y nos permite -a veces no y entonces hay que cambiar o sanar temas- ocuparlo y desarrollarnos ahí. Por eso me cuesta compartir con la gente -o escucharla- que rechaza u odia el lugar donde está, más aún cuando esa tierra les está dando trabajo, comida y más. En vez de agradecer encuentran todo malo y lo comparan insistentemente con otro lugar… Así somos los humanos, criticones y quejones. Pero también creativos y cada día en mayor conexión aunque el sistema patalee para que muchos no salgan de él.

En este viaje pasamos por Éfeso y Pamukkale (en la foto). Me habría quedado mucho más rato en esta última, en el castillo de algodón que con sus aguas turquesas y blancas llenas de calcio forma piscinas de agua tibia por toda una colina… La naturaleza, el poder de esta Tierra que elegimos habitar siempre puede seguir sorprendiéndonos con su pureza y su magia… Con los pies en el agua y el viento menos intenso que en la entrada del parque agradezco y conecto con la alta vibración de ese espacio en medio de las efervescencia y las fotos de todos los visitantes…

-Te apuesto que te querías quedar allá -me dice una vecina.

-Todo el raaato- le digo-… Pero sé que en este tiempo -para todos nosotros- es importante y urgente concretar. Ya todos tenemos que movilizar lo que queremos y lo que vinimos a hacer. Y si bien sé que volveré a “mis” tierras turcas y a otras, ahora me/nos toca enfocarnos.

Cuando hablaba -que lo he mencionado varias veces últimamente- de jugar, es que nos toca crear más, enrollarnos menos, divertirnos y… Concretar. Como los niños, que inventan, arman, se arriesgan, se mueven… Los últimos días de este viaje, en el parque Kensington, en Londres, observo a unas pequeñas inglesas vestidas de rosado y con la piel ídem, que se lanzan rodando por un declive mientras los padres hacen su picnic y las miran con risa, igual que yo, que además recuerdo jugar a eso cuando niña en los faldeos del cerro San Cristóbal, en Santiago.  A unos metros figura  otro niño, español, con su abuela españolísima; él quiere hacer lo mismo mientras ella le insiste en que se ensuciará, que casi llueve, que hace mucho frío, que esto, que lo otro; hasta le inventa unas mentirillas para que no lo haga; pero él no deja de tener ganas y de querer intentarlo casi a escondidas de ella… Yo miro la escena con delicia pero no pude quedarme a ver el final… Ahora tenemos que hacer esos dos gestos: escuchar las barreras de nuestro ego (mente y emociones) que dirán ‘no’ por decenas de razones, que nos pincharán el globo; amarlas, aceptarlas, pues esos miedos y rigideces son parte nuestra y están para que los trascendamos; al tiempo que escuchamos también esas ganas, esos llamados del alma y nos lanzamos ladera abajo jugando sin importar demasiado si nos ensuciamos o nos golpeamos porque eso es parte de la Vida tanto para experimentar -que a eso vinimos- como para lograr.

Ahora Plutón y Juno desde las tierras estoicas de  Capricornio nos proponen mirar nuestras metas (pequeñas, medianas y grandes) y tomar tanto el compromiso como acciones transformadoras que nos conduzcan cada día más  hacia ellas… Y una de esas transformaciones es que como humanidad tenemos que sacarnos el peso y la seriedad. Es desde la alegría, la sorpresa, lo simple que podemos conquistar. Y el cielo nos apoya. Desde Libra, Júpiter sabe que no puede exagerar o predicar, sino que tiene que enseñarnos a armonizar nuestra vida y relaciones en la práctica. Venus y Urano estos días desde Aries nos dan empuje, más chispa, originalidad y una autoestima que nos permita hacer locuras; mientras que los aires geminianos vuelven más liviano el aire y nos abren opciones en este mayo/junio… No importa qué esté pasando afuera, si hay supuestas crisis, o caos, ‘atentados’, mentiras, abusos… Ahora lo importante es dejar de multiplicar eso, conectar con el amor a nosotros, a todos y a cada experiencia aunque sea incómoda; reírnos e inventar nuevas formas de estar mejor y de sentir que nuestra bella Vida -esté como esté hoy, nos guste o no- brilla y tiene sentido aunque sea poco a poco…

Cuando acompañamos nuestros ciclos

portalHace unos meses, Raúl estaba agobiado porque ya no lo llamaban para unos proyectos que dirigía hace años, además se peleó con dos amigos cercanos y se le cayó otro proyecto grande que parecía una consagración de su carrera… Conversamos sobre que estaba en cierre y que le tocaba aceptarlo. Bajar los brazos, patalear y soltar, porque lo antiguo ya no iba; que tenía que hacer el duelo además de un giro de energía… Pero su mente dura y fija no quería escuchar, seguía algo pegado en lo que perdió, aunque poco a poco comenzó a entender y fue capaz de mirarse. Hasta nos reímos cuando reconocía que estaba ofendido y agregaba un par de garabatos para graficar su enojo/orgullo… Al pasar los meses, toda esa nube densa se disipó y hoy abre cosas más atractivas poco a poco. Ya no está en cierre… Está en inicio con cautela…

Por su lado, después de cuatro reikis seguidos, a Cocó le pasan varias cosas también sucesivas que podríamos calificar de “malas”, aunque obvio que hay algo más allá. En cuatro días se le rompe la pantalla del celu, se hace una herida en una pierna, se le quema la tetera antes de desayunar, se le quedan unas compras en la tienda… Cuando supe apenas de  la segunda -las otras me las enumeró después- le dije: Ya pooh… La rabia… Respira, si puedes anda más lento -pues ese día iba con prisa a lo de unos amigos y yo me pongo nerviosa con la gente que corre y hace muchas cosas, a veces me canso con sólo escuchar el relato y se me tensa el cuerpo; quizá porque yo era algo así en ocasiones en esta y otras vidas. Y bueno, ahora que ella volvió a otra sesión de reiki para cerrar después de una semana, Nélida, reikista de gran oficio, le dice que es excelente todo lo que ha pasado: estás descargando todo lo que había y está saliendo la rabia, la frustración, los bloqueos… -Le explica y ella me lo cuenta con voz algo irónica pero en el fondo sé que le encuentra lógica y que puede llegar a mirarlo como algo “bueno”. -Aahhh, estás en ciclo de descarga -le reafirmo y agrego: qué bueno, ahora quedará espacio para lo nuevo.

…Hace unos días, una amiga que nunca hizo el duelo por la decepción algo traumática con su pareja,  vive un par de eventos con  dos -por si faltaran- ex que reaparecen, quienes reactivan los dolores y frustraciones que son parte de su historia. Cuando hablamos, ella sabe que está en cierre y en limpieza, que los dos tipos no son “malos”, sino que le dan la oportunidad de poner límites, de botar la pena/rabia y de recomenzar. E instintiva y sabiamente adopta una gata para la familia. La pequeña Lou -de sólo unos meses- la escogió de ama, entonces se le pone el pecho con ronroneos sanadores, reconectándola con el amor puro, el dar y el recibir en absoluta certeza…

Unos días antes, una persona muy rígida y rabiosa con la cual me toca aclarar puntos en un trabajo, me insiste en que ella “es buena persona”.  Como su energía es básica y cerrada, pese a que le digo que yo no estoy enjuiciando eso, no me escucha e insiste. Yo además de cansarme un poco con su agresión -que es muy obvia por lo demás, pues levanta la voz, se le arruga el ceño y el rictus, además de pasearse con las manos alteradas y despedir bronca- me maravillo con los juegos de cada ego, con cómo algunas personalidades son incapaces de mirarse, de profundizar y están en el bueno/malo, en echar la culpa, sin observarse ni un centímetro… Yo le agradezco en silencio y me río también no sólo de su no escucha, sino también de que si alguien “es” o se cree “bueno” (ja), claramente no necesita decirlo; en el momento en que lo haces pinchas el globo, ¿no? Pero además eso no existe (al menos para mí) desde la perfección de la Vida.   No hay bueno o malo, ni situaciones, ni personas; es así, cuando entras en la consciencia profundamente… Yo sólo escucho comprendiendo que vivimos -ella y yo; como nos pasa con muchos- en universos absolutamente disímiles y paralelos… Y me impacta cuando no escucha algo que le digo sobre una dificultad que tiene porque constato su ego negador y omnipotente, al tiempo que confirmo el bajo nivel de consciencia que siempre le vi… Entonces, la dejo que se descargue mientras sólo observo y agradezco de nuevo porque es gracias a su energía que yo me voy de este proyecto en el cual ya estaba incómoda y al que ella llegó hace poco a formar parte. Claro, la sabiduría de la Vida la pone a ella a fastidiarme más aún para que yo haga el movimiento que hace rato tendría que haber hecho, pero como una parte mía flojeó y optó por lo conocido pese a notar la señal, ahora me empujan a salirme y explorar otras cosas… Enhorabuena. En silencio, cuando todo termina le digo desde el corazón con ojos cerrados: Gracias. Gracias por tu agresión, gracias porque con tu ego básico logras hacer que me mueva. Si tú hubieras sido igual de “cansadora” pero más sutil en el trato yo no me habría incomodado al punto de irme, entonces gracias porque con la brusquedad lo lograste. Te honro. Gracias. Ahora comienzo otro capítulo -y cierro con certeza y liberación.

Sí, esto es parte de mi renacer, que parece muchos atravesamos, donde la limpieza y los nuevos pasos se imponen; lo cual me entusiasma e inquieta al mismo tiempo. Y a propósito de esto, decido seguir acompañando el ciclo con una tarea no menor: ordenar mi ropa. Toda. De una. Como dice el método de la famosa japonesa Marie Kondo, quien seguro hasta nació ordenada, no como yo . Después de dos días dedicados casi exclusivamente a ver todo lo que tengo -o tenía-, quedarme sólo con lo que realmente “amo” -como dice ella, en su exitoso libro “La magia del orden”-, botar y regalar todo lo que no me conecta, ordenar con otra lógica y mirar los estantes coloridos y organizados; la energía en casa se renueva por dentro y por fuera. Yo quedo cansada pero sin tensión; siento cómo se despeja el pasado, lo mustio, los apegos y varias cosas sin sentido ninguno…

En medio de esto tengo unos sueños con Neptuno y con Júpiter -cosas del material onírico que cada uno trae, ¿no?; al menos esta vez no soñé con Daddy Yankee hablándome al celular para que organizáramos un concierto, baby; como me pasó hace unos meses- y parece que me van dando pistas del presente y del futuro. En estos días, lo repito, muchos estamos en limpieza y otros tantos en cierres.  Pero también comenzamos una transformación más elevada con la cuadratura entre los intensos Plutón, Urano y Júpiter, que en el cielo tienen sus encuentros y desencuentros ahora. Hace poco el popular Júpiter llegó a Libra y desde ahí, además de renovar nuestra energía para vincularnos, en especial con la pareja, remueve el trabajo inconcluso sobre nuestras relaciones más cercanas que, desde 2012, se nos propone. Y la relación más importante es con nosotros, esto es clave para desarrollar y elevar consciencia. Júpiter ahora nos muestra el tamaño de nuestro Yo. También cuánto nos aceptamos, cuánta vista gorda hacemos a un montón de temas que podríamos cultivar para crecer en vez de quedarnos en la pasividad, qué cosas nos auto-inventamos, en qué somos auténticos y expansivos, cómo manejamos la inseguridad, cuánta energía perdemos tratando de agradar o provocar, cuánta luz y alegría irradiamos…

manos12Estos aspectos planetarios también nos muestran  qué espacio le damos a los más íntimos que nos acompañan -el – y a ese Nosotros que construimos con cada uno. ¿Cuánto respetamos la energía y el ritmo del otro?, ¿cuánto entusiasmo ponemos en cultivar las relaciones más preciadas?, ¿cuánto le permitimos al otro brillar sin que ninguno se opaque en el camino?, ¿armonizamos nuestras relaciones o las controlamos?, ¿damos y recibimos, o nos quedamos fijos en el rol que le acomoda a nuestro ego?, ¿delegamos, escuchamos, pedimos ayuda, expresamos con altura interna o culpamos afuera?… Y como Júpiter es exagerado pondrá gestos de esta índole en nuestras relaciones para que veamos todo lo que no hemos visto. Eso sí, a él, con su panza, su copa de vino en la mano y su libro bajo el brazo, le gusta jugar bromas: nos hace subirnos por la escalera alta de nuestras expectativas y luego nos la mueve para que caigamos a tierra y las contrastemos con lo que realmente es. A veces provoca que nos miremos con ínfulas hasta que alguien o algo nos lo hace ver, otras que idealicemos situaciones o personas, también que nos embarquemos en algo que no tiene mucho fundamento… Y aquí es donde Plutón nos hará profundizar aunque no queramos para lo cual provoca limpiezas y verdades que afloran, mientras Urano viene con sus sacudidas o quiebres para que nos liberemos de roles y vivamos lo afectivo con autenticidad y espacio propio…

Si hemos estado verdaderamente presentes acá (en planeta Tierra, con todo lo que implica, ¡que no es poco!) y tenemos memoria, sabremos que desde 2012 estamos en un proceso de limpieza, crecimiento y consolidación para experimentar realmente nuestros propósitos del alma, que a veces no son nada cómodos pero siempre tienen su belleza. En varias notas de este blog compartimos sobre nuestros procesos de lavado y centrifugado, ¿no? Y parece que ahora estamos en el secado,  algo mareados, con golpes, chascones; prestos a comenzar una etapa distinta. Por lo mismo, siento que estos terremotos recientes ya no limpian, sino que sacuden para despertar y potenciar nuestra vibración y diría que viene un par más pronto que terminarán de empujarnos a vivir en y desde la conexión interior.

… Con todo esto, ¿nos queda claro que estamos en un ciclo donde podemos reaprender a vincularnos con nosotros mismos y con los demás?, ¿O aún tenemos ganas de resistirnos y empecinarnos sólo en lo que nuestro ego quiere?, ¿Por qué no detenernos a observar/sentir, hacernos a un lado y permitir que se nos muestre qué nos corresponde vivir por estos días para acompasar la energía y disfrutar más? Es dejando de luchar (verbal, mental y físicamente) que empezamos a fluir e incorporar la Perfección de la Vida, que tiene un montón de regalos para todos… Y ahora Júpiter nos permite hacer los cambios con más humor, con menos drama y mirando alto para construir más bienestar mutuo… A los callados les tocará hablar y a los parlanchines el silencio, a los pasivos activarse y viceversa, a los controladores relajarse un poco y aflojar, a los evasivos asumir… A todos nos toca algo y es desde pequeños gestos de consciencia que empezamos a reírnos más con y de la Vida bella que hemos elegido transitar, es acompañando nuestros ciclos que le damos la mano y Ella nos la tiende también en este tiempo intenso, liberador, apasionante y de tanta luz en medio de la -aparente- oscuridad…

Bienvenido, invierno del sur

A última hora me apunto para un trekking de día sábado en la montaña cercana a Santiago, al embalse El Yeso, en el Cajón del Maipo, sobre los 2500 metros de altura, desde donde se abastece de agua nuestra ciudad -negocio millonario y estratégico por estos tiempos en este planeta y a la vez tarea tan noble y profunda, aunque no sé si sus dueños comprenden los alcances de esto último.

Al subir al bus me encuentro con amigas, dos chilenas y una mexicana, que me recordaron de esta fecha que yo no había incorporado porque pensé que era de alta montaña o simplemente se me fue, pero aquí estoy . Vamos unos 60 o más entre extranjeros y chilenos, en dos buses que rápidamente salen de Santiago, que se encuentra con un aire muy contaminado en muchos sentidos, tanto desde lo ambiental como desde lo emocional, ideológico, energético… Para mí, la actual retrogradación de Marte, un planeta muy clave en la carta natal de Chile, el cual nos vuelve -entre otras cosas- orientados al trabajo, impacientes, luchadores, agresivos, con iniciativa y con ganas de ser héroes; está muy poderosa, con mucha tensión y cansancio en el aire, mostrándonos nuestro infantilismo y adolescencia en muchos gestos. Esto está pasando a nivel colectivo, en todos los rincones; en Chile se exacerba (hasta fines de agosto con más fuerza) porque Marte está viajando por lugares claves de nuestra carta donde los planetas emiten una vibración que carga más la atmósfera -literal y metafóricamente- y nos hace creer que son importantes una serie de cosas sobre las cuales habría que aplicar más observación y discernimiento antes de actuar como si se nos fuera la vida en ello…

En fin, me subo tranquila al bus y nuevamente me emociono con la montaña chilena, la cordillera tan poderosa, imponente, protectora y sabia. La misma que  a veces -ya lo he contado- me (nos) asfixia y nos hace tener una visión más estrecha y más profunda a la vez… Me voy conversando con Cao, quien ya lleva como quince salidas de trekking en un año y me cuenta de una serie de lugares bellos y desafiantes, como la Laguna del Inca, que compartimos en enero pasado donde reíamos en medio del abismo, el cansancio y la energía tan especial de ese lugar. Hacemos una parada en San José, el pueblo-ciudad -que tiene mucho encanto entre las montañas- central de esta zona  para comprar comida, tomar algo caliente e ir al baño. Entramos a un café lleno de brasileros, colombianos, argentinos y venezolanos, me río entre algunos gestos pues conozco estas idiosincrasias de cerca y compruebo cosas chistosas. De vuelta en el bus dormitamos un poco y despierto con el cambio de camino de pavimento a ripio y comienzo a ver las montañas cada vez más altas y nevadas…Como siempre, saludo al lugar que, por más que vea una y otra vez, no deja de conmoverme la vibración, la fuerza que tienen estos Andes al sur del mundo.

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Al llegar, me sorprende la gran cantidad de gente que viene, tanto familias como buses de turismo, en un lugar donde hay mucha nieve pero no está habilitado para esquiar sino sólo caminar y ver la belleza del lugar, en especial el embalse con aguas de azul profundo, esmeralda y turquesa. Una vez que el guía da las instrucciones mientras nos abrigamos todos un poco más, aunque hay varios que no venían del todo preparados y los compadezco, comienza la caminata…

Me dedico en principio a respirar, sentir y agradecer. Vuelvo a saludar y a honrar al lugar. Prefiero alejarme un poco del grupo porque necesito estar completamente. También drenar,  como lo dije en este post. Han sido semanas muy exigentes, disfrutadas y de cierre. Siento el sol, el frío y el hielo que al principio intimidan pero que luego se suavizan con el caminar; conecto con el suelo nevado y barroso, el aire seco y claramente mucho más puro que abajo en la ciudad… Lo bueno de caminar con nieve y/o hielo es que vas lento y muy consciente de tus pasos porque puedes caerte con facilidad, así que estás más presente en tus movimientos y tu cuerpo. Junto con caminar tomo algunas fotos y siento cómo el viento inicial pasa y se hace más agradable la caminata en silencio. Lo no tan bueno del lugar es que hay bastantes autos estacionados en el camino y algunos con música puesta. Mi lado intolerante dice, ¿pero cómo?, ¿no quieren escuchar este silencio?, ¿no puedes por un rato parar esa chicharra  y encima nos haces escucharla a todos? Uff. Por suerte eso pasa rápido y son los menos, la gran mayoría estamos muy absortos con la belleza y también hay muchos niños felices con la nieve entre gritos, bromas y sin importarles para nada el frío. Todos disfrutando a su forma cobijados por esta energía en un día de mucho sol.

En medio de la caminata me alcanzan las amigas y nos tomamos fotos, además de seguir admirando todo esto cuando hasta hace un rato estábamos en la ciudad con el estrés propio de una capital. Más allá aparece flamante el embalse, que refleja con esplendor el sol y que de a poco deja ver su gran tamaño y el color de sus aguas que va cambiando a medida que el sol se mueve. Es bellísimo este espacio. Para quedarse ahí por horas, sólo sintiendo el lugar agradeciendo la experiencia humana, más allá de lo que cada uno ha elegido -desde la consciencia plena del alma- transitar en su vida y que a ratos -este año se nos muestran muchas verdades- resulta agobiante y/o doloroso, pero que tiene también tanta maravilla y magia en el andar. Nada sobra en la experiencia de vida de cada uno. Todo tiene y tenía que estar. Y bordeando este embalse o aquellos lugares cuya vibración te conmueve puedes recordarlo con más aceptación. La Vida está bien, más allá de si nos gusta tanto o no. Y está en una evolución constante aunque parezcamos estancados o quietos como este embalse. La quietud es parte del andar y está pasando todo en esa calma.

En medio de mi caminata, a ratos a solas conmigo, a ratos acompañada por otros, recuerdo que está por llegar el solsticio, este 20 de junio por la tarde acá en Chile. Le damos la bienvenida al invierno en el hemisferio sur y el sol saluda a la tierra recordándole que vivimos la noche más larga y que lentamente los días comenzarán  a alargarse… Las semanas cercanas a los solsticios mueven mucha energía pues se acaba un tiempo de transición, todo se agita, para luego sumergirnos en energía más fija y estable, en el caso del invierno, más intro y profunda, donde el autocuidado y el permitirnos la fragilidad son acciones importantes para disfrutarlo más…

Realmente recordé el solsticio el viernes por la tarde.  Después de una semana con imprevistos, más una mañana agitada y una lectura de carta astral donde se movió mucha energía en que tocamos puntos dolorosos que en el presente regresaron para ser vividos de otra forma y activar nuestro poder de sanación, me siento cansada y con poca energía. Entonces, después de comprarme una fruta me voy a tomar sol a una cuadra de mi oficina, mientras camino y me siento a recibir de frente la luz solar pidiéndole que me reconecte con la energía vital y que restaure lo que esté cansado y sin flujo, le digo al sol que, por fa, me ayude a elevar mi vibración mientras disfruto del sol de otoño en la piel, rodeada de árboles y el ruido de los autos más suave que a otras horas. Ahí dije: verdad que el solsticio ya viene-. Mayo y lo que va de junio los siento tan rápidos que a ratos me parece que mi energía va como un mes atrás… Así que le digo al Sol que me ayude con esto, con el tiempo, la intensidad y la alta demanda que tiene nuestro ego y cuerpo en este tiempo. Al menos a mí me está costando dar abasto y quiero puro ir a dormir siesta, pese a que descansé en el norte y estuve un poco en Viña del mar disfrutando…

Volviendo a mi sábado de montaña, en un momento en que contemplo la nieve y el agua, mientras recuerdo el solsticio, también rememoro los rituales de cambio de estación que hice durante varios años y que sé que retomaré pero que ahora tengo la certeza de no hacerlos. Realmente no sé cómo organizaba todo para unas 300 personas en promedio y ahora mi cuerpo no logra ni imaginarlo. Compruebo nuevamente cómo todo tiene su ciclo, su momento. Saboreo recuerdos bellos y siempre me encuentro con gente en distintas partes, hasta en el supermercado, que quiere que vuelva a realizarlos y me lo piden con mucha emoción porque -igual que yo- los disfrutaban y elevábamos juntos la energía desde el corazón… Por ahora, yo celebro desde la montaña y este 20 por la tarde en casa encenderemos velas para honrar al señor Invierno con la intención de que todos los pasajeros de este blog y aquellos que alguna vez vinieron a los rituales o supieron de éstos abran sus mejores caminos en este invierno, disfruten del abrigo suficiente y puedan -si quieren- conectar cada día más con la luz de su corazón y con la vibración quieta de la naturaleza invernal… Desde la montaña: ¡Feliz Invierno 2016! Tiempo para recibir, permitirnos parar, pedir ayuda y abrazos; meses donde lentamente nacerán nuevas respuestas en nosotros y aprenderemos a usar nuestra fuerza de otra forma; tiempo para cobijarnos con alegría, disfrutar la comida casera, el silencio, la lluvia, la nieve y las conversaciones con calor de hogar. Bienvenido, invierno del sur.

Con el cielo ‘retro’ necesitamos drenar

LasurbinasLa PeixateriaLa calle se llena de gente, ruido, conversaciones, encuentros, comida, bebida, música, libros, baile, emprendimientos… La energía se renueva y circula con vitalidad y armonía hasta avanzada la noche… Los locatarios, vecinos, visitantes y organizadores terminamos contentos y exhaustos, mientras ya se escuchan voces para que se repita cada tanto esta cita llamada #ArribaLasUrbinas para ayudar a que parte de los afectados por inundaciones se vuelvan levantar y a crear…

Estuvo lindo, intenso, renovador y hasta algo nostálgico, al menos para mí. Hace rato que no hacía estos eventos de leer a mucha gente un par de temas en su carta astral, donde no sólo llegaron varios pasajeros entrañables de este blog (¡Gracias!) sino también muchos que nunca tuvieron contacto con la astrología, lo cual me gusta y me divierte… Es bello, además, acompañar a los amigos y a tu lugar de todos los días después de un hecho desolador, como también sentir el bullicio de todos compartiendo, dar y recibir emocionantes abrazos, encontrarte con otros vecinos que no veías hace rato y con otros que no sabíamos que también compartimos el barrio; y luego bailar con los amigos, con las chicas de la panadería; guiñarnos un ojo con las del café que escuchan la música desde un costado y con conocidos que aprovechamos de disfrutar este espacio saliéndonos cada uno de su rol y simplemente compartiendo la fiesta para aportar…

Desde acá agradezco todo, hasta el barro -que todavía sale desde los subterráneos y se acumula en varias esquinas- revelador de lo peor y lo mejor de lo nuestro, ahora transformado en creatividad, empuje, iniciativa, receptividad, unión… Amor. Gracias a todos los que apoyaron de distintas formas, incluso conectándose a la distancia y que colaboraron con la difusión para que muchos llegaran a aportar…

Y en medio de los remezones vividos -al menos por aquí llevamos varios- hay algo que podemos aplicar en medio de este cielo retro (estamos con cinco planetas  y un asteroide retrógrados, aunque Júpiter ya retoma su movimiento directo este lunes) que nos da el regalo de detenernos a disfrutar con más presencia y que también desafía nuestra paciencia y nos muestra -Marte y Saturno, especialmente- cómo canalizar la rabia, la iniciativa, la impulsividad, el entusiasmo, la frustración…

En este mayo y junio necesitaremos con más énfasis drenar energía. Vaciar, soltar y luego de experimentar vacío volver a llenarnos… Y para esto hay un paso previo fundamental: escuchar y sentir al cuerpo; primero en aquello que revela estancamiento energético: sus tensiones, contracturas, nudos, rigideces, cansancio, dolores, apatías, desequilibrios, enfermedades; como también lo que está en poder: sus fortalezas, potencias, flujos, armonías, vigor para potenciarlos  e integrar todo…

E igualmente, desde aquello que el cuerpo nos muestre en estancamiento podemos detenernos en algún espacio tranquilo (ojalá más natural, como un jardín o plaza si estamos en la ciudad) y primero darle espacio: sentir y aceptar ese dolor o incomodidad y permitirle que esté, que se haga presente con todas sus tonalidades, dejar que se exprese y agradecerle por lo que nos muestra aunque no lo entendamos ni nos guste; luego respirar para relajar el cuerpo lo más posible y tendidos en la tierra o con la espalda en una roca o árbol o en la arena entregar aquella energía detenida y antigua ya en nosotros… Imaginar/sentir que se la entregamos -con humildad y confianza plena- a la Tierra y que ella se encarga con mucho placer y honor en su corazón incondicional de ayudarnos a drenar la energía… Nos quedamos unos minutos en esa entrega… La Tierra recibe nuestro estancamiento, cansancios, miedos y más… Luego de drenar eso respiramos sintiendo el espacio libre que ha quedado… Y entonces le pedimos a la Tierra que nos reconecte con el flujo vital e imaginamos/sentimos que por nuestros canales en los pies, rodillas, caderas, coxis, columna, manos, axilas, cuello, nuca, mandíbulas, oídos, nariz, ojos, cabeza, coronilla entra energía brillante del centro de la Tierra que restablece el flujo energético, todos nuestros circuitos y nos renueva a todos los niveles… Nos quedamos minutos pulsando lo nuevo y en agradecimiento… Si ya en medio o al final nos dormimos, ¡maravilloso! El cuerpo siempre sabe.

En mi experiencia, por un rato luego de drenar es bueno no interactuar con ninguna pantalla ni mensajes de teléfono celular y también beber un poco de agua hervida…

Ahora, por supuesto que bailar, caminar, escalar, gritar o cantar, bicicletear, sudar con la intención de drenar también ayuda a restablecer el flujo y a ser los seres completos que hemos venido a ser, seres que atravesamos tiempos cada vez más luminosos y mágicos pero no por eso menos desafiantes… Abrazo y a restablecer el flujo vital. Gracias.

Para recomenzar con nueva energía, #ArribaLasUrbinas

Porque la Vida verdadera es con dolor y con alegría, porque cada momento tiene un sentido y es preciso, si no simplemente no sucede; porque crecer no es algo cómodo sino un bello y enigmático desafío, y porque si algunos no respetaron ni al río ni a la Tierra ni a la ciudad ni al país ni a sí mismos, nosotros podemos revertir esto honrado al lugar que nos cobija, agradeciéndole y pidiéndole permiso nuevamente para recomenzar... Los invitamos a este encuentro urbano en Providencia:

Fiesta Las Urbinas

Con este espíritu, además del propósito de salir del barro para conectarnos otra vez con la creatividad, el compartir, el disfrute, la iniciativa, la cultura, la prosperidad y la vida de barrio, muchos nos juntaremos este SÁBADO 30 de ABRIL, DESDE EL MEDIODÍA Y HASTA LAS 12  DE LA NOCHE, en calle LAS URBINAS, Providencia, al costado de la clásica galería Drugstore.

Urbinas0Y para aportar con este activo barrio  que durante tantos años es el hogar de muchos y el mío, para devolverle toda su generosidad y contribuir a que cambie la energía, algunos ofreceremos nuestros talentos…. Así que estaré yo misma, Jimena Zúñiga, haciendo breves lecturas astrológicas donde podrán hacer una o dos preguntas por un valor de $ 8 mil (Si quiere dar más, San Isidro lo protegerá de por vida y hasta le regalará un paraguas irrompible!). El dinero va todo a beneficio del ex café-restaurant El Magdalena, ahora convertido en La Peixatería, bar de tapas; al lado de librería Catalonia (que estará con sus libros secos y mojados -snif- en venta), en LAS URBINAS # 27,  (tfno. 22 335 7981) donde el barro entró con ganas y ahora hay que recomenzar. Habrá mesas en la calle (aproveche que no hará frío, dicen los chicos del tiempo) y en la entrada estará la mesa astral.

cartaLas lecturas astrológicas serán en bloques de horario, no toda la jornada, estos son: de 12 a 14 hrs  / de 16 a 18 hrs  / y de 20 a 22 hrs.  Recuerde que para la carta astral necesitamos saber su HORA DE NACIMIENTO, si no la conoce, igual puede hacer sus preguntas pero es más preciso con este dato, aunque siempre la astróloga, es decir yo, canalizará para usted.

Los esperamos este sábado 30  desde las 12; habrá actividades para grandes y pequeños; les pedimos ayuda para difundir por redes sociales y personales (#ArribaLasUrbinas), y desde ya les agradecemos haber leído esto y ser protagonistas de estos tiempos tan verdaderos y agitados… GRACIAS!