Por mientras… Para elevar vibración

Lo siento, pero en este “nuevo planeta” o “planeta en transición” que estamos –por los motivos  que sean– experimentando millones de seres humanos, muchos figuramos adaptándonos no solo a la incertidumbre y al encierro que para nada esperábamos –lo cual es tremendo ejercicio y desafío– sino además a trabajar y a estar por la pantalla en vez de conversaciones cara a cara.

Y, en medio de esto que vamos armando día a día todos, no tuve tiempo/energía para escribir pero sí para subir este audio con una Conexión o Meditación que subimos a Instagram (en @astroalmica) junto a algunos videos que pueden buscar ahí. Esto que les dejo es para elevar vibración ante una experiencia nueva que nos desafía a aplicar más que nunca todas las herramientas de Consciencia que tenemos… Porque nuestro trabajo interior tiene ahora la oportunidad de dar sus frutos y brillar más allá del miedo.

Gracias por escuchar… Y ya vuelvo!

Guía para sobrevivir al 2020

Pero antes… a pedido del ilustre público, acá ESTÁ la info del Taller 1 de Astrología para principiantes y acá la del Taller 2 para conocedores de este arte cósmico. Comenzamos (si aún continuamos en este planeta 😀 ) a fin de marzo e inicios de abril.

No sé ustedes, pero yo, si bien estoy cansada como la mayoría de los chilenos porque de octubre 2019 hasta acá -al igual que algunos vecinos y otros países- hemos vivido como un año entero con toda la convulsión y el proceso de transformación que atravesamos, donde sale lo más bajo y lo más alto de nosotros y de este sistema, donde hay voces muuuy antiguas de todos los sectores y generaciones (hay gente joven muy vieja y viejos muy infantiles!) que, con sus miedos y egoísmos tan humanos, entran en juicios absurdos u obsoletos, además de niñerías, agresiones de todo tipo para dar y regalar, queriendo sacar partido de algo que es planetario (los humanos y nuestro ego podemos dar infinito ‘material’ con tal de “ganar”, jaja)…  Igual, en medio de todo esto, mantengo una alegría interior por lo que estamos viviendo: siento honor de estar aquí y ahora, siento gran certeza de lo necesario de esta sacudida que no imaginábamos sería de esta forma (a ratos bastante primitiva y parada en la víctima, entre otras cosas), un zamarreo de nuestra oscuridad, también de nuestras comodidades -por incómodas que fueran-, que nos lleva a caminar de otra forma… Hace rato muchos hablábamos por distintas vías, del nuevo tiempo y de la caída del sistema…

Y acá estamos todos, en medio de la incertidumbre que tanto nos cuesta habitar y para la cual el sistema no está nada preparado pero sí sabe sacar dividendos del miedo; de todo realmente, esa es parte de la crueldad y desconexión en la que construimos hace décadas en el planeta entero prácticamente…

Imagen de Denise Husted en Pixabay

Hoy, cual más cual menos, cada uno atraviesa su propia cuerda floja, su propia incertidumbre… En mi caso, ni siquiera sé si realmente podremos dar las clases que señalo al inicio, por ejemplo, por más que muchos las disfrutemos y me las pidan;  tampoco sé si se realizarán invitaciones, proyectos o viajes que en otro momento serían un claro ‘sí, obvio; hagámoslo’…  Así estamos, practicando más que nunca eso de vivir el presente. Qué valioso regalo, en medio de grandes dolores y miedos.

Siento que capas y capas de oscuridad, de cosas no asumidas ni vistas, salen a borbotones y no todos tendremos el temple necesario para atravesar esta metamorfosis que nos corresponde, donde emergen –y esto seguirá, de la mano de Júpiter en Capricorniotantas verdades.  Esto sale de nosotros, de nuestros pequeños mundos, de nuestras ciudades, países, continentes, planeta. La noble Tierra, Gaia, está -con nosotros- en gran depuración. Y al mismo tiempo, en dolores de parto y no nos queda otra que ayudarla a pujar. Y como todos los embarazos y partos, tienen su t-i-e-m-p-o. No se puede acelerar ni atrasar a nuestro antojo… Es un tiempo preciso y perfecto el de este renacer planetario… Por eso, ya que a nosotros se nos ocurrió estar aquí para vivirlo y quizá para contarlo en unos años más, acá dejo una Guía de Sobrevivencia para disfrutar más este desafiante 2020:

1. Bajemos expectativas, las buenas y las malas. Si poh. Atravesamos un tiempo muy verdadero, donde no hay ni medio espacio para fantasear y menos para andar expandiendo la nube negra. Permitir que las cosas SEAN en vez de esperar con ansiedad el mejor o peor escenario será un valioso gesto ahora. ¿Pa’ qué sufrir por adelantado o aplaudir antes de que todo se muestre? En la puerta del horno se quema el pan, así que mejor esperamos a que se hornee bien y si quedó salado o desabrido, siempre habrá forma de mejorarlo o compensarlo con nuestro ingenio. Encima, ya lo dijimos en distintos espacios donde comentamos las Predicciones 2020 (acá la entrevista en EmolTV por si les interesa) este año es entero alecionador. Así no más.

2. Dosifiquemos los círculos dramáticos y/o demandantes. Como nuestro ego es insaciable, puede no bastarle con las revueltas de por aquí y por allá, con los –supuestos– virus que cruzan fronteras, con las economías y sociedades revueltas, con la inestabilidad de todo lo externo; con el fuego, el agua, las temperaturas, los volcanes, la agricultura y los vientos agitados. Claro, al lindo (me refiero a nuestro ego = nuestras formas de ser en pensamientos y sentimientos) se le puede ocurrir además generar –o frecuentar– un grupo de amigos, familiares o compañeros quejosos, negativos, que se paren desde el miedo y el rechazo (por no decir odio) todo el rato, que ven el peor escenario… ¿Es necesario? Pa’ eso mejor prender la TV y mirar noticias… Estamos –se supone– grandes (amén) y parte de nuestra adultez y de activar mayor consciencia es soltar o dosificar –sin rechazo sino desde el autocuidado– espacios que nos cansan. Claro, hay algunos que no podemos evitar, pero sí podemos elegir no contribuir a mayor negatividad ni odios, poner otros puntos de vista, compartir herramientas, diversificar las conversaciones y poner más risas antes que drama.

3. Cultivemos lazos, en especial de amistad. Lo siento, pero yo sospecho de la gente que no tiene amigos o tiene muy pocos. He visto cómo en personas con pocos lazos el ego se densifica, el narcisismo se eleva; el ombligo se agranda y la rigidez se impregna. (Y sobre esta observación, aplico una de mis frases favoritas que digo en los talleres: ‘Si te ofende, es que es verdad’). Entre los mejores salvavidas y nutrientes para este ciclo (que durará hasta mediados de 2021) estarán nuestros amigos. No importa dónde vivamos, la edad, el trabajo, nuestros intereses: es tiempo de cultivar y ampliar nuestros círculos. En complementación al punto anterior, es clave compartir con gente que nos aporte, nos haga reír, nos dé otra mirada, a ratos nos diga algunas verdades, nos contenga, nos acompañe, nos haga ponernos en otros zapatos, nos inste a nosotros a acompañar más allá de la familia de cada uno. El dar y recibir de la amistad es uno de los factores que nos permitirá salir airosos de este ciclo.

4. Respiremos profundo y Aceptemos cada día un poco más. No estamos en un lugar ideal lleno de colores y buena onda; probablemente no estamos dónde ni cómo nos gustaría. Estamos donde tenemos que estar y eso, en mucho casos, puede ser más bien gris o seco en lo externo. Es preciso, entonces, detenernos a inspirar más profundo, mirar con más calma y comenzar poco a poco a decirle sí a la realidad de cada uno. El rechazo solo traerá más miedo y violencia (por si acaso, por si alguien no se enteró, de esto nuestra humanidad ya tiene milenios) en nuestros ambientes y además aumentará aquello que nos molesta porque le damos poder, también porque lo llevamos dentro. Recordemos una de las leyes espirituales y base de la astrología: “Como es adentro, es afuera”; lo que tenemos dentro aparece materializado en forma de personas, relaciones, situaciones, realidades…  En cambio, a eso que nos jode, sencillamente hay que darle espacio, pues es un reflejo de nuestras dinámicas interiores. Puede ser alguien o algo que, si nos detenemos a mirar con más aceptación (amor), en ese preciso momento comenzaremos un cambio que, poco a poco, diluirá su peso en nosotros.

5. Activemos humildad. Que tiene todo que ver con lo anterior. Ya está: Agachemos el moño, inclinemos la cabeza frente a lo actual. El paradigma de luchar es antiguo y trae más -de nuevo- agresión. La Vida y su infinita sabiduría es mucho más grande que nosotros y toda nuestra inteligencia o argumentos fanáticos o respaldados en quizá qué. Si ella –la Vida– no nos permite algo, es así y punto: no es el momento. Si ella abre las puertas, aprovechemos. Muchas veces un “obstáculo” está ahí sólo para que practiquemos la humildad de pedir ayuda; también creatividad, flexibilidad, espera, paciencia, protección (porque no es sano que eso se dé), madurez, intentarlo de otra forma, etc. Abramos el corazón para mirar nuestro presente.

6. Frente a la ansiedad, movámonos. ¿Alguna vez hemos estado al lado de alguien constantemente ansioso?, ¿Alguna vez hemos sido nosotros quienes estamos en ansiedad?… ¿Nos dimos cuenta de lo agotador que es para nosotros y para el resto?… Quedarnos quietos comiendo compulsivamente  frente a la TV, darnos vueltas en la cama en medio del insomnio; desbordarnos en beber, fumar, hablar, chatear, leer, comer, comprar, mirar el celular, buscar información, mordernos las uñas… Sólo traerá más de lo mismo: adicciones, miedos y desgaste que nos dejan en energía básica.  Es preciso caminar, bailar, nadar, salir a dar una vuelta, hacer estiramientos, subir escaleras, salir al parque. Activar lo físico hará que se aliviane nuestra mente y cuerpo para estar más presentes en vez de ansiosos. De paso, le hacemos un favor a los cercanos.

7. Recordemos: Somos naturaleza y necesitamos de ella. Por más llenos de pantallas, teclas, botones, wifi, comida sintética, químicos y demás que estemos, somos realidad física, energética y natural. Dentro nuestro están los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua. Por eso, la Pachamamita, como la llaman cariñosamente los andinos, es una madre generosa y sabia que es capaz de recibir nuestras fragilidades, cansancios, rabietas, tristezas, autoagresiones; transformarlas y devolvernos la energía perdida de forma luminosa. Si somos afortunados y tenemos cerca montaña, mar, lagos, bosques, ríos, árboles, plantas, rocas, aire puro… Conectemos cada vez más con éstos; dejemos en ellos lo que nos sobra o nos llegue a saturar y en conversación con la naturaleza que habitamos y somos, pidamos energía. Caminar descalzos en la tierra, tomar más luz del Sol (sin exagerar, obvio), sumergirnos en agua salada (aunque sea en la tina) y agradecerle todo lo que nos ha sostenido hasta ahora, puede marcar la diferencia en nuestro día a día.

8. Practiquemos austeridad: Lo dijimos en conversaciones radiales, aquí en Cooperativa y acá en Adn. También en las Predicciones mismas de Emol y en este honorable podcast Las nuevas Claves del éxito. Sí, este 2020 es austero (2021 también, pero no se lo digamos a nadie para no causar conmoción en los egos más consumistas y temerosos).  De lo bueno poco y Menos es más; podrían ser los lemas del año. Con esta cumbre de planetas intensos en signos de tierra (Plutón, ‘Don Satur’ o Saturno para la gente docta y Júpiter en Capricornio + Urano en Tauro) atravesamos todo un replanteamiento –y reformas– del sistema, de cómo vivimos el dinero, el trabajo, el éxito, la ambición, la explotación de la naturaleza, el disfrute de lo material. Así que afirmemos la envidia de lo que otros tienen, la opulencia, las tarjetas de crédito y sus engaños, las compras por imitación, miedo, moda o gula; nuestras trampas o abusos, los proyectos demasiado exigentes o de mucha inversión de tiempo, energía y dinero… Vamos de a poco. El gordito Júpiter es muy bromista y a veces inventa –o agranda– historias;  así que  es tiempo de manejar con más consciencia nuestros recursos, incluido el tiempo. Por eso el punto 2 de este listado es importante. Valorar lo simple y conformarnos con lo que ya tenemos sin caer en mediocridad sino desde el criterio de realidad (gran factor de evolución este año) es fundamental.

9. O nos reímos o… nos reímos: Dejemos de tomarnos tan en serio (a nuestro ego y a lo que nos pasa). Dejemos de ofendernos por cualquier cosa, de creernos importantes (jajajajajaja), de creer que a nosotros no más nos duele o nos afecta algo, de querer quedar de inteligentes, cool o diferentes; de intentar ganarle a otros, de apurarnos, de sufrir porque sí o porque no, de buscarle explicación a todo, de opinar de todo… Sshhhh. Silencio. Mirémonos, y mejor riámonos de nuestras pequeñeces humanas; somos demasiado chistosos y repetitivos, ¿sí o no?

10. Escuchémonos: A nosotros mismos. A la sabiduría que portamos y que no atendemos por ir demasiado rápido, enchufados en decenas de cosas, menos a nuestra alma. Si nos detenemos más podremos oír lo que de verdad necesitamos ahora, lo que nos nutre y nos da alegría verdadera, lo que es importante. Y después de eso viene otro desafío: hacernos caso. Quizá sea una siesta, o descansar de un espacio, de un vínculo, o de un hábito; quizá darnos un gusto, quizá aquietarnos o no hacer algo determinado, quizá un sí rotundo, un inicio, un final o una pausa. Escuchémonos y actuemos en consistencia con esto, aunque sea un pequeño gesto que nos encamine a esa voz interna. 

11. Seamos realistas, prácticos, y tomemos medidas ídem. Ya varios lo hemos vivido en diferentes latitudes: las comodidades o bondades del sistema pueden no funcionar debido a colapsos de distinta índole. Entonces, acá copio y pego un punto que puse en un Test previo al 2018 donde mirábamos el ciclo de tres años que este 2020 concluimos. Es esta pregunta:¿Usted tiene dinero en efectivo en casa, velas o linterna, fósforos, mantas, comida, agua, frutos secos, papel higiénico, medicamentos, celular cargado, los números de teléfono importantes anotados… en caso de emergencias?”. Tal cual. Es tiempo de tener muy bien resuelto lo material y logístico para estar más preparados –y tranquilos, ojalá– frente a las sorpresas de este tiempo agitado.

12. Nuestro propio gesto. Dejo este punto abierto porque todos tenemos herramientas y miradas de este presente. Porque si de algo se ha encargado Plutón en Capricornio desde 2008 hasta acá, es de devolvernos nuestro poder para construir nuestras vidas en vez de entregárselo todo a alguien o a algo (como al sistema, a lo material, a nuestra carrera o al trabajo, factores regidos por Capri). Este último punto es para que cada uno agregue algo si es que así nos nace. Cada uno tiene sus propias valiosas recetas y su sabiduría para atravesar la incertidumbre, como este afiche que le compré a una artesana en mi última visita al sur de Chile y que puse frente a mi escritorio para verlo cada día. Este es mi propio punto 12… Un gran abrazo y a vivir todo lo que este desafiante 2020 nos regale y aquello que nosotros generemos acompañados de sus oportunidades, de nuestros guías y de la voz inigualable e incondicional de nuestra alma. Hasta pronto!

Chile: Gracias por estos tiempos extraordinarios

Chile revuelto. Chile despierto. Chile, tan bello, se satura -por fin- de décadas de profanación de lo importante, de lo humano y de nuestra poderosa naturaleza de nobleza y vibración inigualables. Chile con rabia, con miedo y sin él; con tristeza. Chile activo. Chile sacudido. Chile creativo. Chile sensible. Chile violento. Chile movilizado. Chile abusado y abusando. Chile conmovido…

Letrero en Ñuñoa, Santiago. En medio de gente tocando cacerolas como protesta

No tengo mucho que analizar -ya no es tiempo- frente a este sacudido despertar que protagonizamos. Hace rato que muchos sabemos y vivimos la caída de este sistema que nosotros mismos creamos, pero no imaginábamos que por estos rincones, en Chile, vendría con esta fuerza furiosa, alegre, esperanzada, consciente, violenta, inusitada…

Entonces, les comparto aquí abajo dos historias y luego un audio (algo largo; 26 min; también quedó colgado en @astroalmica) que grabé el sábado por la noche para mis alumnos y amigos; es una conexión que, por si no tienen tiempo de escucharla, es una invitación a ampliar la mirada, a mirar desde el alma este proceso de despertar chileno que también es mundial; hay varios rincones sacudiéndose el peso de lo antiguo. Esa es hoy mi invitación desde mi propio camino de Vida(s). Acá voy:

… Hace un par de semanas perdí uno de mis teléfonos móviles (tengo uno de trabajo y uno personal; algo muy geminiano, ja). Al bajarme del colectivo (autos compartidos, en Chile) toco mis bolsillos y tengo solo uno. No casualmente antes de subirme a ese auto le pregunté al chofer (nunca antes lo hice; he tomado decenas de veces esos autos porque me dejan muy cerca de la casa de mis padres) qué número de recorrido era. Al comprobar que no tengo el celular comienzo a ‘autollamarme’ y al menos sigue encendido. Entonces cruzo y justo viene (en el otro sentido) uno de la misma línea y lo hago parar. Le cuento al chofer -que va con un solo pasajero sentado de copiloto- lo que me pasó y si puede llamar por radio o si tiene un número al cual yo pueda llamar. Algo molesto me dice si acaso tomé la patente (placa). –No, no alcancé porque me di cuenta después –le respondo con calma, mientras él sube el tono enojado. –¡Ah, entonces qué quiere que haga! –exclama subiendo los hombros y las manos. Frente a esto, el copiloto, un señor mayor, de alrededor de unos 80 años, le dice: Pero llame, pues –ante lo cual el gruñón chofer me dice que mejor me suba porque le tocarán la bocina y avanzamos un poco. En eso le ofrezco disculpas al copiloto por retrasarlo y me dice que no  me preocupe. Bueno, el chofer lo intenta y no pasa mucho, solo me da como solución que vaya hasta el paradero, donde termina el recorrido. Como su mente y energía no solo es gruñona sino además cerrada, le digo que dónde queda el paradero  (no lo conozco, yo siempre llego a la mitad del recorrido)  y apenas me dice la calle sin ninguna referencia. Entonces mi -amado- copiloto me dice: ¿sabe qué? Yo voy a comprar acá no más y me devuelvo. Y yo vivo al frente del paradero. Si quiere vamos y nos devolvemos juntos y le indico dónde es –me ofrece con determinación. Yo me conmuevo y le digo que bueno ya, con esperanza! Chofer gruñón enmudece. Pasadas unas pocas cuadras nos bajamos con mi nuevo mejor amigo guardián y me doy cuenta que tiene una dificultad para caminar. Se llama Guillermo y viene a comprar  pan de pascua (pan de navidad) a la famosa pastelería Mozart, uno de los lugares dulces de mi mamá. Conversamos y además de enterarme que ahí venden este pan todo el año, juntos reclamamos contra el chofer, que si tuvo mala voluntad, que qué le costaba, que ni siquiera me decía la dirección, etc. Don Guillermo figura enojado y amable a la vez. Mientras hacemos ‘nuestra’ compra yo sigo llamando a ver si resulta y en eso alguien contesta mi teléfono. –Hola, habla la dueña de este celular –le digo expectante. –Y usted habla con el chofer del colectivo, su teléfono me lo pasó un pasajero y no le podía contestar porque voy manejando –dice con seriedad. –¡¡¡Eeehh, graciaaas!! Qué bueno que usted lo tiene. Por fa, me lo puede guardar. Yo estoy en la ruta suya aún…

La conversación sigue y nos ponemos de acuerdo con el chofer/ángel de nombre Manuel y quedamos de encontrarnos en unos cuarenta minutos, cuando él venga de vuelta en una esquina. Estoy feliz y don Guillermo también. Me siento bendecida, acompañada, protegida. Agradezco inmediatamente a mis guías y a mi corazón con los que me conecté apenas me di cuenta que no tenía el celular y pedí que me asistieran. Agradezco al chofer pesado que gracias a su mal genio me hizo vivir todo esto… Salimos felices de la pastelería y don Guillermo me dice que él tomará el colectivo de vuelta y que le explique al chofer lo que me pasó y que me lleve gratis hasta donde quedé con el otro chofer. Le digo, bueno, probemos. Y efectivamente acepta que me suba y  unas cuadras más allá me despido con mucho honor y alegría de mi guardián Guillermo, nos miramos a los ojos, le doy la mano con fuerza; le agradezco todo y deseo que llegue muy bien y disfrute mucho su pan. Nos sonreímos y despedimos con el nuevo chofer también. Luego cruzo feliz a esperar por don Manuel y mi celular. Le compro un chocolate a modo de agradecimiento y lo espero sentada en un banco. No casualmente -de nuevo- por la mañana puse un libro en mi bolso por si tenía un espacio y ahora se transforma en la mejor compañía. Pasada una media hora miro y de un auto me tocan la bocina, es el ángel/chofer Manuel, los dos sonreímos contentos. Hacemos nuestro intercambio: celular para mi, chocolate para él. Me despido muy agradecida mientras él hace una venia y sonríe… Quedo muy emocionada, con los ojos llorosos. Muy conmovida. Además de agradecer digo: Esto es Chile. Así es nuestro corazón. Gruñón, noble, generoso, abierto  y cerrado a la vez, alegre, sensible, justiciero… Todavía me emociona toda la escena y todos los participantes.

Y este sábado por la tarde, después de un taller de activación del corazón diamante, cuando ya Santiago está muy movilizado y la violencia se deja ver con ganas, pasamos al super con Clau -quien tuvo que quedarse en mi casa porque no podía llegar a la suya en plena Plaza Italia, centro de las protestas- porque seguro cerrarán y en efecto una vez dentro avisan que cerrarán luego (son casi las 4 de la tarde) y todos los clientes y el personal entramos en una sintonía muy empática, sin prisa ni a la defensiva. Luego de eso vamos a almorzar hasta encontrar uno de los pocos lugares abiertos (en mi segundo hogar, Lomits, están cerrando y el administrador duda de recibirme o no pero no insistimos porque entendemos que ellos quieren irse también; antes el chico de una pizzería se disculpa por estar cerrando y nos dice con mucha ternura: cuídense, chicas, que está peligroso). Finalmente logramos comer en Pipiolos que siempre es bueno y donde varios llegan como nosotras, incluidos un puñado de turistas que no entienden mucho qué pasa en Santiago. Disfrutamos; nos vamos y nos despedimos agradecidas. Unas cuadras más allá hay grupos de todas las edades tocando las cacerolas en el semáforo y nos quedamos aplaudiendo, hay mucha alegría. En medio de eso me doy cuenta que no tengo los lentes de sol. Seguro los dejé en el restaurante. Pienso: bueno, desapego. Si los tengo que recuperar pasaré el lunes a ver si están; si no, gracias también… Hoy lunes, después de ir a saludar a mis amigos donde imprimo las cartas astrales, paso a ver si estuvieran mis lentes. Saludo a los chicos y creen que vengo a comer. Les digo que el sábado se me quedaron los lentes ahí. Y el chico que me recibe salta y me dice: ¡Sí! acá están –me los pasa con alegría y yo los recibo ídem. –¡Eeeeh! ¡Graaaacias; qué bueno! –digo de nuevo y recuerdo el episodio de mi teléfono hace unas semanas. Le agradezco y le digo en broma: ¿viste que no estamos en guerra como dijo el Presidente ayer? Qué lindo gesto. Muuuchas gracias y que lleguen muy bien a sus casas –concluyo, mientras él me sonríe y me dice que sí. De nuevo me voy muy feliz sintiendo que esto es Chile: la mente cerrada y enfrascada en ideas antiguas, versus la generosidad, la honestidad, las sonrisas, la ayuda…

Por estos días tengo a Chile en mi corazón. Los invito a todos a hacer ese gesto energético. Poner a Chile, a América y al Planeta en el centro de nuestro pecho para desde ahí resguardarlo con dulzura, sin miedo; desde ahí limpiar oscuridad sin rechazo, armonizar y darle Amor. Esto que está pasando por incómodo, doloroso, atemorizante y enojoso que sea, tenía que suceder, tiene que ser inicialmente de esta forma y es el comienzo de un gran cambio del que TODOS (aquí nadie sobra y nadie “está mal”; todo sirve) somos preciados protagonistas… Y que nos obliga a todos a salir de nuestra -incluso injusta en muchos casos- comodidad, de lo que conocíamos como tal. Enhorabuena.

Con Chile en nuestros corazones: Gracias por permitirnos vivir estos tiempos extraordinarios tan desafiantes y de conmovedora belleza en medio de la violencia -tan nuestra- levantada. Les dejo este audio acá abajo y también una invitación esta noche de lunes, a las 20:30 a escuchar la transmisión en vivo de Claudia Orellana, de Caminar en Consciencia, quien también dará información (seguro quedará grabada después) como aporte a este sacudido y emocionante despertar planetario. Gracias, Chile, es mucho tu poder, tu belleza y tu generosidad. ❤

Dolor&Amor unidos jamás serán vencidos

Lloramos bastante con las amigas. Nos encontramos las tres después de unos meses y cada una está en sus procesos de “muerte” literales y metafóricos. Una abandonó voluntariamente el éxito en Estados Unidos para venir a sanar física y emocionalmente acá, a Chile, desde el poderoso norte, donde se refugia hace unos meses alejada de la urbe, entre las montañas, donde ahora está dejando morir a la intelectual inquieta e independiente para permitir que nazca una mujer nueva que ya tiene otro brillo en los ojos y que no sabemos cómo llegará a ser porque está en plena metamorfosis. La otra amiga está en proceso de ser madre adoptiva por opción, no porque físicamente no pueda, sino desde la certeza de querer hacer una familia desde ese gesto; camino en el cual no sólo se encuentra con la burocracia y los requisitos algo absurdos pero necesarios del sistema, sino con sus propios miedos también. Recuerdo que lo decidió hace un tiempo cuando su padre enfermó grave y ella viajó urgente a verlo; y, en medio de la angustia por la muerte rondando, nos contó por mensaje de teléfono mientras la conteníamos, que quería adoptar a un niño. Fue muy emocionante y mi respuesta fue (además de felicitarla y sentir gran alegría por ella) : Qué bello es el dolor… Y tanto que huimos de él… Fue esa experiencia límite la que dio paso a su nuevo camino y activó mayor sentido a su trabajo y a otras decisiones… Y en mi caso, estoy acompañando a mi padre con una  enfermedad muy avanzada, desde las distintas dimensiones que esto implica: la de hija asustada, preocupada y frágil, la de mujer que sabe lo que viene y lo acepta, la del alma que también sabe qué rol le corresponderá tomar en este capítulo porque hace rato que los sueños, las señales y los guías avisan…

chocolate dessert fabric food

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Figuramos en un bar de chocolate, en una tarde fría precisa para esto, en medio del rico aroma y de las exquisiteces que probamos y que circulan por todas las mesas con el local lleno. Por suerte no amo tanto el chocolate -aunque me encanta que me lo regalen y saber que siempre hay alguno guardado en la despensa por si se asoma algún caprichito por la tarde- porque este bar está muy cerca de mi consulta y podría venir muy seguido; ja… Sentadas en unos sillones, conversamos varias horas y  cada una bota sus lágrimas al contar en qué estamos, espontáneamente nos tomamos las manos, nos abrazamos y compartimos eso que somos: el Amor puro y vibrante que nos habita, que sostiene lo que sea y que no duda en estar sin condiciones…  No casualmente las tres estamos en temas con nuestros padres y hemos hecho cambios importantes en los últimos meses.

Pareciera que cuando el dolor ronda este Amor se asoma con más fuerza. Claro, si te permites verlo, brindarlo y recibirlo. Aunque realmente siempre ambos están. En cada paso que damos. Suben y bajan su volumen, pero siempre están. La experiencia humana que transitamos viene con ambos como generosos acompañantes que nos guiñan un ojo, nos enseñan y abren numerosas oportunidades.

Es una tarde/noche entrañable, muy bella, que nos deja en una energía ídem en medio de las angustias… Vuelvo a casa muy plena y al mismo tiempo permitiendo que la fragilidad esté, porque ella quiere estar y no pienso -no se me ocurre- resistirme… Al día siguiente almuerzo con mi madre y nos acompañamos a cosas tan simples como pagar unas cuentas, comprar pilas, ir por una linterna, pasar por unos dulces para el té. Al almorzar hablamos de la muerte sin nombrarla. Vuelven a rodar lágrimas; después también vienen las risas porque nos gusta comentar qué comen en las mesas alrededor y cómo son los comensales… Unos minutos después cruzamos una avenida con mucha gente y una ciclista grita “¡Me robó el celular!”, varios miramos hacia un tipo que corre y en medio del tumulto otra chica con ojos muy alegres y hablando por celular se asoma con otro teléfono en la mano y grita ¡Aquí, aquí, lo tengo! Nos detenemos en medio de la calle a ver la escena: le trae de vuelta a la ciclista el celular robado mientras ésta última la abraza y le dice “¡Te amo, muchas gracias, te amo en verdad, te pasaste!”, y todos sonreímos emocionados en los segundos que dura el semáforo, al tiempo que ella nos cuenta a todos: “es que hace poco me robaron el mío igual, así que seguí al tipo y lo soltó”. Todos estamos muy contentos. ¡Qué bello! ¿Verdad? Una vez al otro lado de la calle nuestra heroína continúa hablando con su madre al teléfono y le cuenta la historia… Sonreímos. Del brazo de mi madre, siento gran emoción y ternura; agradezco muy feliz estar en medio de este gesto de Amor, protección, conexión, sincronía, sanación y magia…

No casualmente -de nuevo- estos días en que casi terminamos el Taller de Astrología de segundo nivel, profundizamos en los tránsitos de Plutón (transformación, despojo, muerte, renacer, poder, psiquismo) y de Quirón (autoestima, fragilidad, sanación, rememorar, dedicación, terapeuta interior, comprensión), también hablamos de los niveles de consciencia y cuán distinto es vivir un desafío desde un ego sin trabajo alguno (desbordado, una personalidad básica o baja) a vivirlo desde mayor trabajo interior (conociendo a nuestro querido ego en gloria y majestad; en mayor conexión con el alma), en un mundo donde ambas posturas tienen que estar y convivir porque -lo he dicho ya- aquí nadie sobra y no todos vinieron a despertar, hay quienes vienen a estar dormidos y a permanecer en eso, lo cual es preciso y digno también…

bridge photography during daytime

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En estas semanas de cierre del otoño por acá y de primavera por el norte, donde nos preparamos para un Solsticio muy emocional y más conectado gracias al gran trino de agua entre Mercurio (mente), Júpiter (sentido) y Neptuno (empatía) en Cáncer, Escorpión y Piscis respectivamente, constatamos también la nueva energía uraniana taurina. Todo está más drástico e intenso, pero la vorágine se ha calmado un poco, ya el fuego alocado de Aries no nos tiene sobre estimulados ni tan impacientes ni tan yoístas (amén). La tierra de Capricornio y Tauro ahora nos tienen resolviendo, mientras Júpiter desde Escorpión y Don Satur desde la casa 10 nos ponen importantes temas enfrente para limpiar, asumir y construir ya no desde la prisa; ahora el paso a paso es vital; o lo aprendes o te frenan con ganas… Por mi parte, iré un par de días a la cordillera y aguas termales del centro sur de Chile para tomar fuerzas en lo personal y en lo profesional; porque el 7 de julio haremos esta Charla de Urano en Tauro en Curicó y luego me corresponderá preparar el Taller de Primer Nivel de Astrología que irá de agosto a noviembre de este año…

En esta semana pre Solsticio, mi cuerpo está tenso y cansado a la vez, como también mi alma está dulce y llena de Vida, la siento vibrante y muy agradecida… Recibo mucho Amor de distintos círculos y gestos, de bellísimos seres que me permiten dejar caer lágrimas, que me abrazan o me toman las manos, que me preparan un té, que me cuentan historias divertidas para reírnos un rato, que me dan sus mejores recetas para la pena y para el cuerpo, que me regalan chocolates con maracuyá y aromaterapia, que nos mandan luz y mensajes de los guías, que nos sostienen en su corazón, que preguntan de verdad ¿Cómo estás?, que aceptan que suspenda lecturas porque la Vida con todo su Amor y su Dolor unidos me requiere en otras cosas… Entonces me digo la misma frase que le dije hace un año a mi amiga: Qué bello es el dolor… Y tanto que huimos de él… Muchas gracias.

Desmalezar creencias para sembrar Vida

Estos días de estreno de Urano en Tauro no bajaron la intensidad pero sí la asentaron… Me cuesta escribir porque atravieso fragilidades de distinto tipo y mi energía está en otras cosas. E igualmente estoy muy agradecida de todo. Del amor y del dolor. De la fragilidad y de la certeza interior en que la Vida es como es y tiene de todo. No sólo colores rosas. Y fluye como tiene que ser, más allá de nuestras expectativas.

Y en medio de esto, comprobamos la nueva energía de tierra con la que contamos ahora, que nos insta a resolver, a soltar rollos y pataletas del ego para, en vez de esto, resolver. Lo hemos dicho: este tiempo es práctico. Y desde aquí, las cosas no son tan difíciles, pero es nuestro ego (mente, emociones, creencias, hábitos) el que tiene que comprender y sintonizar con lo nuevo para transitar el camino de cada uno y el camino colectivo del cual formamos parte. A los egos más dramáticos, fantasiosos, rígidos, controladores, ayudadores, puede costarles un poco más. Pero como sea, todos estamos estrenando un tiempo distinto que nos dice: menos es más, anda de a poco, cuida de ti, usa tu inspiración, conecta con tu alma y  con tu cuerpo, sé creativo, disciplínate, pide ayuda, sé auténtico, siente la naturaleza con sus latidos y colores, crece, acompáñate, juega, ama todas las experiencias, ama este Viaje.

Estos tiempos son un regalo. Todo pasa de forma más rápida y precisa que antes. Las respuestas y encuentros están a la vuelta de la esquina. Los perfectos desencuentros también, mostrándonos todo lo que ya no nos corresponde. Las soluciones en nuestro corazón y en los hilos de la Vida que aparecen cada día. La necesidad de quietud aflora más que antes como “mágica” solución a más de un tema…

Dejo esta nota en pausa y ahora que la retomo en un café cercano, en la mesa del lado hablan con muy buen análisis un hombre y una mujer sobre el fin del patriarcado. Qué bien. Y pese a que no practico ningún ‘ismo’ (feminismo, machismo, animalismo, ambientalismo, futbolismo, esoterismo, anarquismo, partidismo, vegetarianismo, higienismo, veganismo, etc.), porque siento que son nuevas religiones y de eso -de etiquetar, dividirnos y de creernos mejores, distintos o superiores- ya tuvimos bastante y no las necesitamos, le pese a quien le pese; igual es bello ver que lo femenino ocupe nuevos lugares y -como leí por ahí- que no busque venganza sino igualdad, sino respeto básico… Así es lo femenino en todos nosotros…  Que, entre otras cosas, tiene que ver con lo profundo, con la quietud, con lo intuitivo, con recibir, con gestar, con observar, con crear, con acoger…

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Estos tiempos nacientes, que por estos días nos tiene con varios planetas importantes y asteroides en signos de tierra (Capricornio, Tauro) nos propone desmalezar viejas creencias que se vuelven un muro en nuestras vidas (algunas son religiosas y ancestrales, muchas vienen del miedo, varias desde la fantasía, desde el deber ser y las envidias); es tiempo de revisarlas y ver cuánto nos ayudan y cuánto nos cierran la conexión verdadera y el encuentro con la alegría. Así podremos mirar el camino con más apertura y neutralidad, también andar con pasos más livianos y presentes para cada día sembrar con mayor calma&consciencia nuevos capítulos de esta colorida Vida pulsante que nos sostiene con tanto Amor más allá de lo que a cada uno le toque experimentar… Ahí está ella, la Vida vibrante y sabia, acompañándonos… Hasta la próxima…

Eclipse de Luna en Leo: ¿qué vamos a elegir?

La intensidad de enero ha sido tanta que -además de tener poco espacio- no sé ni de qué escribir.  Si del dolor que muchos atravesamos para poder abrir otra etapa y soltar pesos. Si de las verdades, la agitación y la evidencia de la oscuridad de Marte con Júpiter buceando por Escorpio. Si de las conquistas que varios celebramos agarrados del aleccionador bastón de “Don Satur”.  Si de los desengaños que Neptuno nos pone para que aprendamos a usar más la intuición y menos la lógica desgastada. Si de la sarcástica despedida que ya hace Urano en sus últimos meses en Aries, que agita nuestro cuerpo y sistema nervioso, que nos pone desafíos, nos llama a ser más audaces y creativos; mientras exacerba el individualismo -aunque algunos valientes ahora se atreven a mirar el propio, ¡tremendo salto cuántico! Si de la necesidad de estar más tranquilos más allá de lo que afuera esté pasando. Si de este eclipse de Luna en Leo que será una evidencia y un ajuste.

En el cierre del taller de interpretación astrológica del  sábado pasado, una alumna me pregunta por esto. Por el eclipse  en Leo de este 31 de enero y alcanzo a comentar que es más emocional que el que vivimos el 21 de agosto pasado, que sirvió para remecer nuestras estructuras externas (temas mundiales en lo político y climático, principalmente) como las internas, pues fue un ajuste de indentidad: qué quiero, qué me representa, qué ya no y qué hago con esto.

Pero más allá del eclipse en sí, el movimiento previo de éste me tiene muy conmovida y contenta a la vez. ¿Se puede estar dolorida y feliz al mismo tiempo? Sí. Somos un Todo. Y mientras me toca acompañar las lágrimas, el dolor físico y emocional de varios cercanos, junto al mío propio que otros acompañan también; un hilo de tranquilidad (en medio de la angustia, igual) y alegría cruza mis experiencias. El dolor y la sanación se presentan al mismo tiempo y es muy emocionante experimentarlo: asistir a la transformación profunda de varios cercanos que botan antiguas capas para quedar a flor de piel por un rato antes de levantarse… Cada uno está soltando sus armaduras. Vaya gesto para honrar y para vivirlo en cada fase, sin apurar ninguna…

Es que ahora, en este inicio de 2018 se termina de “rayar la cancha”. Y gente que optó antes por la oscuridad o la opacidad pero que no le corresponde, está siendo “jalada” hacia lo luminoso… Quienes “como que quisieron despertar” y lo dejaron a medias, ahora tienen que definir el camino; hay quienes están obligados a dar pasos hacia la consciencia y no al contrario… Y esto duele. Es un despojo hasta físico. De hecho nuestros cuerpos se están ajustando a lo nuevo, a los universos paralelos que hace unos meses habitamos más que antes…

En medio de esto, lo que más me llega de este eclipse es el contraste que desde ahora se dará con más fuerza que en otros tiempos; también el sanador cierre que viviremos para reconfirmar nuestros caminos en torno a los afectos y a los talentos que vinimos a despertar; y la nueva energía femenina que emergerá para comenzar a despedir poco a poco el patriarcado de los siglos de los siglos…

¿El contraste? Sí. La Luz y la Oscuridad que somos saldrá a pasear mucho este 2018. Y dependiendo de dónde te pares es con qué y con quiénes te encontrarás. Así que “dime cómo estás por dentro (en qué está tu mente, emociones y acciones) y te diré qué situaciones atraerás, de qué formarás parte y con quiénes compartirás”…  Por lo mismo, habrá muchos con quienes ya no se nos permitirá -aunque lo intentemos o manipulemos- estar o compartir. El contraste será cada vez más fuerte;  no nos dejará maquillar nuestras relaciones ni ambientes. Lo que antes aguantábamos o manteníamos por la forma o por “pobrecito” o por no puedo, etc., etc., ahora será revelado y remecido para que caiga por su propio peso y cada quien tome sus destinos.

Cierres. Sí, esto trae en sí mismo este eclipse y durará todo febrero. Hay algunas fichas -o ladrillos- que nos cayeron en el eclipse de agosto 2017 y hay muchos que se resistieron a hacer un cambio real pese a tener todas las razones enfrente, varios que sí entendieron que había que soltar y lo hicieron -angustia mediante- pero aún no cierran por dentro, y otros tantos que quedaron con un signo de interrogación de neón en la cabeza porque encuentran que la vida es entera injusta y aún no saben qué hacer.  Ahora llegan las comprensiones y las decisiones que cada uno tiene que tomar para sonreír más antes que dramatizar o seguir muriendo por dentro.  Ojo que estos tiempos nos quieren revitalizados!

Tute, una vez más.

Y sobre la nueva energía femenina. Obvio que no es feminismo;  eso es antiguo -igual que decenas de cosas que ya no van y que tengo pendiente hace rato escribir acá algún día. El patriarcado por supuesto que también lo es; ambas palabras me sacan bostezos. ¿Qué viene, entonces? En este mes de eclipses (el 15 de febrero viene el segundo) harán noticias las mujeres. Y junto a esto también comienza una elevación de lo femenino en nosotros: creatividad, intuición, contención, nutrición, emociones, esperar, cadencia, poder interior. Y encima es la enigmática Lilith una de la grandes protagonistas de este eclipse, así que podemos esperar noticias en torno a la oscuridad femenina, como también a poderosos liderazgos que no teman aplicar su fuerza.

Y aunque los eclipses no son para tomar decisiones importantes, pues se mueve mucha energía emocional y es mejor esperar a que decante y se nos muestre todo el puzzle, sí nos tocará definir de qué lado estamos y sobre qué energía nos pararemos este 2018 para avanzar. ¿Negatividad, positivismo, realismo, profundidad, frivolidad, consciencia, pragmatismo, alegría, agradecimiento, rabia, resentimiento, orgullo, humildad, empatía, verdad, mentiras, tristeza, confianza, rechazo, aceptación…? Podríamos seguir varias líneas más. Pero básicamente es si caminaremos en base al Amor (certeza en la Vida y entrega a ésta) o desde el Miedo. ¿Y de qué lado? En este par de eclipses hay dos opciones: del lado de escucharnos con más detención para hacernos caso (no a nuestro ego que quiere ganar, claro está) o del de seguir las pautas del sistema, de las culpas, de la imagen, del deber ser… Como lo he dicho antes, da lo mismo lo que elijas, lo importante es saberlo para ser consistentes. Cuando de verdad tomas un camino, se abren puertas y la Vida empieza a fluir. 

Estas semanas eclipsadas, entonces, nos llaman a decidir interiormente para poner en práctica todo 2018 una energía más pura, más conectada con lo que de verdad nos saca sonrisas y nos deja en tranquilidad…

Feliz eclipse. Sin estridencias. Con más escucha y gran sanación…

Octubre 2017: Se mueven las aguas y el destino

Continúo con México en mi corazón. Conmovida y conectada. Es mucho el amor y el poder circulando estos días allá y en todos lados. Y están poderosas las verdades también. Octubre es un giro energético. Acá les dejo el audio sobre el mes y aquí el audio para todos los signos, en M360.cl .

Octubre es un gran despertar. Un giro, además. Mucho se movió desde agosto hacia acá y este mes es un eslabón de resolución. Un par de amigos me dicen, “ya poh, Ji, hasta cuándo la cuestión, hasta cuándo nos tocan procesos, más y más trabajo” -Jajaja. Me río y a uno de ellos le digo: si a eso vinimos poh, no a estar cómodos ni quietos, si fuera así habríamos encarnado en mueble. Pero somos humanos poh, y cansa, y duele; pero es bellooo -ante lo cual él asiente sin mucho entusiasmo. Y con otra amiga -que está en un momento de dolor- inspiro y le digo: es que es así poh, se nos ocurrió estar aquí y ahora… Si la cosa se pone muy densa, dile a tus guías, como yo les he dicho varias veces: ¡Devuelvan la plata, chiquillos!, ¡O me devuelven la plata de esta vida o me muestran por dónde seguir porque así no se puede, no se vale! -y nos reímos en medio de tiempos desafiantes…

Pero, como compartimos acá, estamos más grandes. Ya podemos ver/sentir/tomar de otra forma la realidad. Muchos dejan la queja y la crítica para, en cambio, asumir su parte; quedar más neutros -y luminosos- también. Este mes -por si nos faltaran- trae novedades. Ya despertó Plutón que, de la mano de volcanes (agua/fuego) y de cierta agitación, anuncia la activación de nuestra fuerza interna. Ahora Júpiter ingresa, el 10, a las aguas profundas -y oscuras- de Escorpión. La parte escorpiona nuestra (todos la tenemos) tiene intuición, poder interior, fijaciones, envidia, venganza, crudeza, control, psiquismo, apego/desapego, regeneración, profundidad, secretos, intensidad, magia, valor y más… Y al bromista de Júpiter se le ocurre instalarse acá por un año… Jajaja. Desde aquí intensificará todo esto personal y colectivamente. ¿Para qué? Para tres cosas base: iluminarlo (se nos mostrará para que lo reconozcamos según sea el caso), que adquiera sentido y no sea simplemente una pulsión o talento dormido, para que al iluminarlo tengamos más experiencia con estas energías y podamos -en un año más- entregarlas en forma de talentos o sabiduría y que a otros les sirva… Ya tendremos tiempo para seguir hablando de Júpiter; lo cual a él le encanta.

Por eso ahora (entre otros factores ‘astrológicos’), estos últimos dos meses, las relaciones están tan movidas. Porque Júpiter, después de un año en Libra, signo que rige nuestros vínculos más cercanos -obvio que la pareja entra ahí- y la forma en que establecemos esos lazos, sacude esta energía para que realicemos los crecimientos que hacían falta y todo tome su lugar. Por eso también -y entre otras cosas energéticas-, como dije en el post anterior, ya no nos dejan estar en lazos dañados, bajos o poco auténticos. Porque el lado oscuro de Libra es la adecuación, es quedarse en la forma y depender de ésta. En cambio, Escorpión va al fondo. Y es lo que ahora todos podremos practicar: entrar cada vez más en nuestras verdades tanto con nosotros mismos como frente al resto. 

Para comenzar, la Luna llena en Aries de este 5 de octubre le pone sazón al guiso; puede que nos sacuda y revitalice bastante, pues se da con tensiones importantes y no sólo se elevará la rabia, también el individualismo, pero también despierta nuestra Luz. Se abren la pasión de vivir, nuestra identidad y… Nuestro destino: el camino que el alma puja y que muchas veces nuestro ego distorsiona o simplemente no escucha porque en ocasiones el destino es amenazante, nos saca de toda comodidad. El inicio de octubre es un empuje rápido y preciso para que tomemos decisiones y oportunidades más allá de si nos conviene o es agradable. Podremos tomar la Vida con todo lo que es…

Desde Santiago, en un bello día después de la lluvia, comienzo a despedir a Júpiter de Libra. Valoro lo andado y todo lo que nos trajo de septiembre 2016 hasta acá. Me río. Me emociono. Agradezco. Ahora, podemos honrar todo el amor y lecciones que recibimos en torno cómo construimos nuestros lazos cercanos y sociales. Podemos terminar de despedir las relaciones que se fueron por los motivos que sean, eso no es lo importante ahora; lo clave es aceptar poco a poco y comprender que la Vida es perfecta. Lo es. Así, tal cual, con todo lo que significa.