LANZAMIENTO de Mensajes del alma

Este libro oráculo recién nacido, Mensajes del alma, desde que se gestó se «ha mandado solo». Tiene Vida propia. Primero llegó y apareció como propuesta de editorial Urano Chile. Ante lo cual no me quedó otra (era la segunda vez que una editorial me lo ofrecía) que decir que sí, ok, lo escribo. Después, una vez ya hecho el compromiso, el lindo no quería comenzar, apenas me permitió escribir tres pasajes en 2020 para que los editores vieran al menos una sinopsis, una mini muestra de cómo sería. Sentí que no quería aparecer porque sabía que 2020 e inicios de 2021 no era el momento y que faltaba información para que su autora, yo, comprendiera y reflejara de qué se trataba este tiempo intenso, incierto y de tantas pruebas en el camino. También para que yo entrara en mayores certezas e incluyera varios ángulos.

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Después, en el invierno de 2021, Mensajes del alma dijo: ¡Ya pues, a escribir! No te voy a esperar por siempre y es urgente que ciertos temas se incluyan para que muchos compartan nuevas visiones de este ciclo. Entonces, hizo que me sentara una noche, primero a escribir a mano un listado de varios temas y después, con el teclado. Luego, el «esqueleto» de 36 conceptos, 36 cartas en un orden determinado, «bajó» en poco más de media hora, a la mañana siguiente, frente a mi ventana mirando la lluvia en Puerto Varas y, más tarde, ese mismo día, sentada en un café con tostadas con palta y café.

Entonces me dijo: aplícate e inspírate. Chan… Y ahí quedé yo, con cara de pregunta. Después, frenada; en la paradoja de sentir que ahora que había empezado, ya no sabía mucho cómo seguir. Igual me daba risa. Me creía artista en busca de inspiración y sin obtenerla. Pero igual me inquietaba. Habían plazos que cumplir… Hasta que una bella amiga ariana y colega astróloga, María José Pinares, me señaló algo clave cuando le conté que estaba escribiendo un libro (hasta ese momento solo un puñado de cercanos lo sabían; «la artista» no quería presión, jaja, y tampoco interferencias). Por teléfono desde Santiago, con mucha alegría, me dijo: Ay, Jime, qué lindo, me imagino leyendo tu libro con tus historias de estar sentada en un café, escuchando conversaciones o viendo señales y contando temas profundos, pero con chispeza, poh, si ese es tu estilo, con humor, poh, como en el blog…

Y esa frase quedó resonando en mí porque recordé eso. Mi sello. Eso que todos tenemos para hacer las cosas o eso que amamos hacer: escribir, cocinar, pintar, trabajar, decorar, ordenar, organizar, compartir, pasear, criar, entrenar, crear… Cada uno tiene su luz. He ahí parte de nuestra belleza e identidad…

Agradecí tanto esa frase porque me permitió retomar la escritura desde eso: mi propia frecuencia en sintonía con estos tiempos, con lo cotidiano, con la que la Vida me mostraba, con lo que el alma pulsaba… Así empezó a caminar Mensajes del alma

Y el sábado 11 de junio, al mediodía, a las 12 hrs, haremos un primer lanzamiento (es probable que hagamos otro online a inicios de julio), en Providencia, Santiago. Los ilustres pasajeros lectores de este blog que quieran estar son muy bienvenidos. ¡Tienen que escribirnos pronto antes que se acaben los cupos! a astroalmica@gmail.com para llenar sus datos y confirmar, ¿si? Será una presentación breve de la mano de la canalizadora Constanza Junemann y de la periodista Mariana Hales. Habrá venta y firma de libros también.

¡Los esperamos para seguir compartiendo detalles de este libro oráculo cuyo propósito es acompañarnos a todos en estos tiempos inciertos pero tan poderosos a la vez y para recibir sus Mensajes del alma! ❤ …Y a continuación también les compartimos algunas entrevistas sobre el libro que hemos subido a nuestro canal Astroálmica de youtube (incluida la de Pedro Engel): AQUí. Y una última en Radio Adn, a continuación:

https://envivo.adnradio.cl/audio/1654219787457/

¡GRACIAS! ❤

MENSAJES DEL ALMA, Libro oráculo

 En honor a todos nosotros, que tuvimos la valentía de venir a la Vida en estos tiempos. Con agradecimiento a todas las enseñanzas que seguirán abriéndose. Y con amor hacia los padres nobles, generosos y chispeantes que mi alma escogió. 

Queridos e ilustres lectores de este humilde pero digno blog, les tengo una noticia muy noticiosa!…

Con gran emoción y agradecimiento a todas las experiencias de la Vida, con todos sus regalos y desafíos, les presento…. Mi primer libro, que además de ser un viaje por estos tiempos extraordinarios, apunta a comprender en qué momento estamos, conocernos más, y activar nuestro Poder para disfrutar más esta experiencia humana que hoy está ¡tan movida!

Sí, hoy lo damos a luz. ¡Ya está en librerías! Se titula: MENSAJES DEL ALMA, libro oráculo para transitar la incertidumbre.

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Y digo que lo damos a luz porque muchos de ustedes formaron parte como fieles lectores y amigos, otros sugiriéndolo desde hace años… Ustedes han estado presentes no solo en el proceso de gestar y publicar este libro oráculo, sino también en mi decisión álmica de tomarle el pulso a la sabia y bromista Vida, de aprender más y más de nosotros mismos para escuchar cada vez con mayor consciencia a nuestra esencia: esa alma y espíritu infinitos que somos y que vino a esta Tierra a jugar un juego que a ratos se hace pesado o incomprensible, pero que también posee inigualable belleza.

¿Es un libro? ¿O es un oráculo? ¡Es ambos! Mi energía geminiana (dual, versátil) así lo decidió. Se trata de un relato a través de pasajes que explican qué estamos dejando atrás, en qué estamos y qué ‘cartas’ tenemos para transitar este ciclo incierto que esconde muchos tesoros también

La editorial Urano (planeta innovador en astrología), quien me propuso escribirlo en la primavera 2020, dijo “me gusta” este formato. Entonces, durante 2021, desde mi amado Sur de Chile, en Puerto Varas, Frutillar, Puerto Montt, me puse a escribirlo y luego en Santiago edité los últimos detalles antes que Urano hiciera todo el trabajo final de diseño y edición.

Es un libro que pueden leer de principio a fin, con anécdotas, herramientas, prácticas, explicaciones. Son 36 pasajes, cartas, donde recorremos este tiempo y una vez leído queda como oráculo para dejar en el velador o mesa de luz, en el escritorio o llevar a viajes, porque podemos preguntarle qué hacer o qué quiere mostrarnos la Vida. Entonces, estas 36 cartas quedan como compañeras de camino porque traen un Mensaje del Oráculo para transitar estos tiempos intensos y agitados, aparentemente amenazantes, pero tan llenos de nueva luz que seguirá entrando en nosotros.

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MENSAJES DEL ALMA, ya está en librerías de Chile y también en plataformas como Buscalibre internacional. También en Amabook.cl en formato digital.

Gracias a tod@s por tantas sonrisas y experiencias compartidas, por enseñarme tanto de la bondad humana y de nuestros procesos de crecimiento, por todo lo que me inspiró en la escritura y se plasma en los distintos capítulos de este libro oráculo escrito con Amor, Humor y Conexión.

Gracias por contenerme y enviarme energía en las últimas estaciones del camino antes de publicarlo, cuando la vibración colectiva está tan intensa.

Los invito a leerlo, a compartir sus impresiones por acá o en nuestras redes y a permitir que el Alma de cada uno guíe nuestros pasos.

¡Un gran, gran abrazo! ❤ Y pronto más noticias de Mensajes del Alma. Gracias 🙂 ❤

La osadía de vivir… Ahora

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En el sur de Chile cada día es una ‘aventura climática‘ en estas semanas de inicio de otoño. Ayer disfruté del sol mientras caminaba por una colina hasta llegar a trabajar en uno de mis cafés favoritos del pueblo, Mercado Local. Una vez ahí, luego de conversar con los dueños, una pareja muy simpática que disfrutan mucho lo que hacen y en ese rato están arreglando la terraza, me instalo para una reunión online. En eso estoy cuando cae lluvia suave, luego aparece el sol y más tarde llega el frío. Al irme vuelve la lluvia pero trae uno de mis regalos favoritos: aparece un arcoíris, mientras converso con una querida alumna del Taller de Astrología. A propósito, acá está la info de los actuales talleres para quienes se interesen y pronto habrá más sorpresas 😉

En estos días reveladores, eternos y a la vez fugaces que nos regaló marzo (vaya montaña rusa, ¿no?), muchos querían que este mes terminara ya, que se acabe la intensidad, que la energía cambie, que algo nos resulte en vez de tener tanto imprevisto u obstáculo. Pero al mirar y sentir la energía de este tiempo, es claro que la intensidad y los desafíos colectivos, además de personales, no se detendrán, al contrario, pueden incrementarse. Así lo compartimos en la Charla sobre 2022 y también con los amigos de radio Cooperativa en esta entrevista sobre Carta Astral, actualidad, el Registro Civil de Chile y más:

Sí, son tiempos delicados, apasionantes y pasionales, de gran desafío personal y colectivo, donde hay que aplicar gran discernimiento ante la agitación y ante la información mediática, pero donde también todo se abre para que elijamos caminos más auténticos, donde realmente nos atrevamos a vivir como queremos, soltando, cada vez más, pautas y creencias del sistema que durante milenios han distorsionado la esencia de lo humano, que está lejos de estadísticas, de estándares, de automatismos… Porque somos seres-energía, tenemos un corazón que contiene un alma poderosa, somos únicos y a la vez tan iguales; cada uno ha venido a transitar un camino propio, donde no hay evaluación, no se puede juzgar. Pero a los humanos vaya que nos gusta mirar al lado, criticar, comparar… Perdemos tanta energía en eso.

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En cambio, estos tiempos nos quieren más concentrados en lo importante, en nosotros, en nuestra alegría, en las transformaciones que nos correspondan o deseemos hacer, en resolver de forma práctica y conectada. Solo desde nuestros pequeños mundos podemos influir en lo colectivo y no al revés. Aunque perderse en lo externo también es una opción y todo camino está bien. Al alma no le importa demasiado que lo echemos todo a perder. Ella espera, observa, acompaña, comprende, hasta se ríe. Seguro a ratos suspira al límite de la paciencia ante los líos mentales de nuestro ego, pero sigue ahí. Fiel.

Estos meses están álgidos. No podremos distraernos en juegos competitivos, en dramas varios, en temas del pasado, en odios, en niñerías, en baja autoestima, ¡en la TV! Es preciso centrarnos. Ahora es toda una osadía vivir. Somos unos privilegiados por estar aquí y ahora, aunque vaya que se hace cuesta arriba y esto nos tiene cansados a todos, ¿verdad? Yo, al menos una vez por semana digo: ¿en serio?, ¿estamos chistositos?… ¡No, devuelvan la plata de esta encarnación! ¿Qué onda con las bromas álmicas?

Sí, atravesar este ciclo donde todo está rápido, intenso y puesto en frente para ser asumido y resuelto, es tremendo regalo. Y a la vez estamos muy a prueba, cada uno en lo suyo, en los temas pendientes, en los que nos acompañan toda la Vida, en esos que insistimos en mantener pese a lo insanos que pueden resultar. Pero también estamos a prueba para escucharnos realmente y realizar lo que pulsa nuestro corazón verdadero. ¿Daremos los nuevos pasos? ¿Soltaremos aunque sea un poco la eterna frecuencia de miedo, rabia, pesar? ¿Nos atreveremos a vivir de otra forma, a crear en vez de esperar o padecer la Vida? ¿Nos permitiremos conectar con nosotros mismos cada vez más? … ¿O seguiremos en ruedas antiguas del sistema que insiste en jalarnos a bajas frecuencias de inseguridad, división, desconfianza, mente obtusa o distraída y demás?

Sí, 2022 nos recuerda a cada instante que es tremenda aventura estar vivos ahora. Por eso nos llama a ser protagonistas y no espectadores. Llegó el tiempo. ¿De qué? De gozar esta Vida a cada instante, de crecer en ella en vez de quejarnos, de estar muy presentes en todo lo que nos regala, de usar bien nuestra energía, de discernir entre lo verdadero y lo que no… Llegó el tiempo de ocupar el poder de ser humanos. Aquí vamos, cansados pero más conectados que antes si nos disponemos a escuchar hacia dentro. Ahí está todo. ❤ … Y Gracias por estar aquí.

PS: Para quienes no pudieron estar en nuestra Meditación de Equinoccio, acá la pueden ver y compartir: https://www.astroalmica.com/product/meditacion-equinoccio-domingo-20-marzo/

Hay gran poder en la incertidumbre

Regreso a mi querido sur después de dar la Charla sobre 2022, donde conectamos con la energía de este ciclo intenso e incierto, pero poderoso, y de terminar un Taller de práctica para astrólogos. Ambos fueron encuentros muy especiales, con bella conexión y comprensiones. Regreso también después de ordenar algunos temas y de comprender que otros no se tenían que dar, entonces no se puede insistir, menos en estos tiempos de mayor consciencia. Regreso después de lindos reencuentros y entrañables abrazos. Regreso con las celebraciones del año del Tigre de agua, con la Luna nueva de Acuario, que marca otro reinicio del 2022. Pero sobre todo, regreso después de sentir que necesito mucho de este espacio verde-azul, de este aire ventoso con cielos amplios para seguir sembrando y recibiendo la energía de este año que trae regalos para que todos nos conectemos más a nuestro corazón.

El viaje (por tierra; 1000 km) fue extenso, entretenido, cansador, con hermosos atardeceres y muy buena compañía. Así que, una vez acá, descanso, duermo y hasta veo una serie, cosa que no hacía hace cantidad de rato. Pero obvio que pasadas unas horas, necesito salir a caminar; quienes me conocen saben que es de las cosas que más disfruto y si es mirando el lago, los árboles y los volcanes, esto puede ser un placer único. Aprovecho, entonces, de agradecer, de conectar, de saludar. «Mi pueblo», Puerto Varas, está lleno de turistas que reavivan cada rincón y avanzar entre ellos resulta una entretenida aventura, entre helados, artesanía, cafés, pasteles, juegos, fotos, esculturas, niños que corren y disfrutan estos días sin tiempo, mientras yo los envidio porque mi trabajo no parará este mes. Me toca preparar varios temas, alistar los talleres para aprender astrología, dar lecturas que estaban muy atrasadas y otros temas en carpeta.

Volcanes del Llanquihue

Sur de Chile

Como muchos, mi energía está cansada nada más comenzar el año, por eso me vine al sur, porque la vibración de este espacio bello, al menos me da más descanso en medio de las obligaciones. Bueno, millones estamos cansados de los últimos dos años que, aunque a ratos parecieron como una década completa, paradójicamente pasaron rapidísimo. 2020 y 21 parecen un solo año. A muchos se nos pierden las fechas.

Pero 2022 es muy distinto. Es un giro de energía. Saldremos del mareo de tanta información, dato, estadística y medidas para entrar más en lo que sentimos, en aquello que nos inspira, en lo humano, en lo álmico. Son meses para conectar más con lo profundo. Pero al mismo tiempo podremos ir hacia lo práctico porque, aunque todo se desmorona y pierde forma, es urgente detenernos a disfrutar más esta Vida.

Lo taurino nos llama: lentitud, goce, materia, naturaleza, aterrizar, saborear, rumiar, medir, olfatear, sentir, abrazar, contemplar, invertir, simplificar… Solidificar. ¿De forma rígida? Ese es el riesgo. Pero no. Es de forma fluida, cadenciosa; más bien.

La energía de 2022 puede sorprendernos. Desafiarnos, probablemente. Así que cada tanto será bueno detenernos a respirar. A sentir, ¿en qué estoy y cómo?, ¿qué necesito?, ¿con qué cuento?, ¿ante qué estoy? Será preciso soltar el drama (dícese de agrandar situaciones, sufrir por adelantado, culpar, sentirse víctima, enrollarse) en que todos caemos cada tanto. La Vida, sin duda, se ocupará de hacernos más de alguna broma pero, dado el crecimiento que tuvimos de 2020 hasta acá, tendremos todas las herramientas para reírnos con esos juegos que el destino nos hace.

Sí, estamos en tiempos de gran incertidumbre. Y esto es aún más retador para las personalidades más apegadas, estructuradas, concretas. Aunque realmente a todos nos mueve el piso esta dinámica que se instaló hace unos años, desde 2018 con más potencia. Nada se puede dar por sentado. Todo está bastante «a prueba». Puede costarnos construir, pero eso que logramos en este último par de años cobra más solidez porque se afirma en nuestro corazón. Como también eso que tambalea podría terminar de romperse.

En este inicio de este año, muchos sentimos inquietud, cierto nerviosismo. Alegría y agobio, también. Honor, sin duda. Y más allá de los estados de cada uno, nuestro corazón permanece intacto. Porque él sabe que a esto vinimos. A este tiempo arrebatador, precario y bello a la vez, donde él late y brilla con potencia. Porque es en lo incierto donde el alma, que reside en nuestro corazón, cobra todos sus colores y se deleita, pues sabe que en eso que nos desafía, lo humano puede resplandecer e irradiar aún más el amor poderoso que somos. Aquí vamos, con nuestros latidos renovados.

¿Nos escucharemos de verdad?

Atrás de mi mesa, en un café de Providencia, figuran un panameño que le enseña español a un gringo. Es divertido escucharlos. Hasta yo aprendo algo, you know; ja. “Nadie sabe para quién trabaja”, ¿verdad? E igual la conversa se pone más interesante cuando hablan de discriminación; vaya tema por estos tiempos de “pasaportes o pases x”. Pero para qué le vamos a dar más fuerza a lo absurdo y abusivo. Mejor sigo con otros temas.

Volví a Santiago hace un par de semanas, después de varios meses en el sur de Chile, en mi amado Puerto Varas, donde me fui a vivir hace un rato. Vine a cerrar y abrir proyectos. De algunos de éstos ya tendrán noticias, en estos tiempos tan intensos e inciertos, ¿no?

Y quizá eso mismo (que no ha sido poco), la vorágine de hechos que nos tiene a todos cansados, los movimientos personales, mis talleres de astrología que significan gran trabajo y alegría al mismo tiempo, sumado a que me declaro completamente afuera de todo discurso oficial de lo que venimos viviendo desde 2020 hasta acá, hicieron que dejara un tanto –o muy– botado este noble blog, que tan fiel compañero –para otros y para mí–  ha sido. Qué ingrata yo. Me toca ofrecerle disculpas por alejarme y no considerarlo en tantos meses. Sincrónicamente, ayer una lectora y consultante de carta astral, me dice lo mismo: que hace meses no escribo. Justo cuando yo pensaba retomarlo hoy. Gracias por el recordatorio.

Entonces, para que este ilustre blog retome Vida, acá estoy.

Varios de mis amigos de acá y del sur creían que no quería volver a Santiago, que no me va a gustar ahora estar acá. Solo mi hermana, en la bienvenida y pensando en los reencuentros que vienen, me dice: ¿Estás feliz, cierto? Y yo con mi ironía de siempre le dije: ¡Nooo, me quiero devolver a mi reinooo; ahora! Ante lo cual ambas lanzamos carcajadas.

Digo reino porque, como algunos ilustres lectores de este blog saben, yo no vivo en casas ni en departamentos, sino que habito en palacios (cada uno con sus metáforas que crean realidad). Y ahora, como estoy más alejada de la comarca capitalina, tengo un palacio en mi reino sureño. Así que si algún otro santiaguino (¡está lleno!) se atreve a ir a Puerto Varas, primero sería apropiado que me avisara para entregarle las indicaciones de buen comportamiento, donde lo primero sería pedirle permiso al lago, a los volcanes y bosques. Mínimo.

Pero de vuelta en Santiago sigo feliz. Lo estaba allá y también acá. Amo los árboles añosos entre Providencia y Ñuñoa, tan verdes en este tiempo, las caminatas y la vitalidad de ciertos rincones. Los primeros días estuve muy concentrada en terminar uno de mis proyectos, pero hace un par de días salí feliz a encontrarme con amigos, compartir, abrazarnos y reírnos con ganas (hay mucho de qué reír ante la actualidad; bueno, para quienes decidimos no pararnos desde el miedo). Pero más allá del presente, reírnos de anécdotas y de nosotros mismos. También celebrar varios logros muy emocionantes, entre toda esta incertidumbre.

Así es, como lo señalé en este blog hace un par de años casi, “Cuando nada es seguro, todo es posible”. Es muy bello ver cómo muchos –en medio del caos, del miedo y freno colectivo, de una cantidad de opresiones y sinsentidos– decidimos escuchar a nuestro corazón y atrevernos a dar a luz nuestros llamados del alma.

No somos pocos los que nos cambiamos de ciudad, los que apostaron por otro espacio más agradable (muchos se cambiaron a palacios muy lindos, he ido ya a visitar más de un puñado en este último año, o amigos me envían sus fotos desde otros países con mucha alegría y tengo unas invitaciones pendientes con los brindis correspondientes), los que se atrevieron a usar su creatividad o a aprender eso que hace rato los llamaba, los que dejaron sus empleos fríos o esclavizantes, los que soltaron relaciones tóxicas, los que sintieron la necesidad de estar cerca de sus afectos, los que reconectaron con lo que de verdad era importante para ellos.

Qué belleza. Qué alegría. Qué reconfortante es escucharnos y hacernos caso.

Por eso retomo este blog. Porque es el gran, gran, momento de detenernos a sentir qué deseamos de corazón. Qué nos sopla –o nos grita– el alma. Qué guías nos da nuestro espíritu. No es tiempo de distraernos en temas de actualidad o política –me sale un bostezo de solo pensarlos– que buscan eso: distraernos, dividirnos y dejarnos –para variar– en inseguridades varias. Pero por supuesto que muchos lo harán y también es un camino.

Así que, después de eclipses que marcan finales, a la espera de movimientos planetarios que seguirán enfrentando lo antiguo y lo nuevo, lo rígido versus lo abierto, de un ciclo inusitado que comenzó en marzo 2020 y que concluye (una parte) a fines de marzo 2022 –¡aguante!–, no importa demasiado lo que pase afuera.

Desde mi mirada, lo primordial es que nos escuchemos interiormente. Es que sintamos nuestros latidos. Y desde éstos comencemos a generar una Vida que nos haga sonreír cada día más.

Así es. Así sea. Así será. Gracias por la espera, querido blog y lectores. Gracias por la valentía de estar vivos en estos tiempos. Aquí seguimos y vamos de nuevo, desde nuestro corazón.

Que nada nos distraiga de lo que Realmente Somos

¿Alguien cree que somos lo que dicen las noticias (en especial las de TV), las conversaciones desde la queja y la alarma, las estadísticas, las redes sociales, la OMS, el FMI y todo lo parecido a éste, los bancos, los estados, los gobiernos, las escuelas, las universidades, las religiones, las farmacéuticas, la industria alimentaria y demás….?

Todo esto, creado por nosotros (está bueno recordarlo porque no somos víctimas de nada), que conforma el sistema actual y milenario está lejos de ser lo que de verdad somos… El sistema se sirve de creencias –en especial las de Miedo y de Rechazo, las adora porque le encanta dividir, igual que a nuestro ego, y en la división No hay consciencia–, de hábitos pegados, de estructuras y formas que van quedando obsoletas porque la Consciencia se eleva siempre antes de éstas aunque no lo vocifere (ahí están los horarios y dinámicas ya caducas de trabajo que rayan en la esclavitud e impiden la creatividad, de la cual muchos ya se salieron pero que aún se sustentan y otros ni se cuestionan; por dar un pequeño ejemplo), del consumo constante y sonante, de la competencia rival, de distanciarnos del alma lo más posible para que estemos lo más desconectados de nuestras verdades y seamos serviles a éste… ¡Y qué más da! ¡Da lo mismo!

Ahora es muy importante recordarlo y mantenerlo: No importa demasiado lo que esté pasando afuera. Si vives en la perfecta Suiza o en nuestra Sudamérica precaria y bella, o en Italia actualmente «suspendida». Lo que importa es el Foco. Es nuestra labor diaria –¡Y nuestra Gran Facultad Humana!– Despertar (pero de verdad, sin slogans sino interiormente): reconectar con nuestro poderoso corazón, reírnos de todo, disfrutar esta vida tan mágica, escucharnos y hacernos caso, trascender nuestros pensamientos repetitivos de miedo/pena/rabia para soltarlos cada vez más, agradecer, ir más lento, hacer lo que de verdad nos gusta, respirar más profundo, dejar de reparar y reparar en los ‘defectos’ –ja, ja– de la «realidad» o de los demás (todo lo que rechazamos lo llevamos dentro, ¡ojito!), comprender –vivenciar– que aquí no sobra nadie, que estamos todos conectados y somos Uno, reconocer que este momento es perfecto –sí–, por lo tanto desde la aceptación es que avanzamos y, muy importante ahora, potenciar lo que sí sentimos –o reconocemos– como elevado, como «esto es muy bello», «esto me inspira», «me hace bien», «amo esto»… Ese es nuestro Gran Trabajo. Y más allá de las condiciones de cada uno, Todos podemos hacerlo.

Un señor y su perro juegan en el lago Llanquihue por la mañana. Ellos inspirados y yo también gracias a ellos. Belleza pura en  Frutillar, sur de Chile. Esto somos.

No hay excusas para no cambiar el foco interior. No hay excusas para no provocarnos a nosotros mismos alegría interior con pequeños pensamientos, sensaciones, recuerdos, espacios, o actividades simples: como caminar tranquilos; sentir la brisa o el sol; mirar el cielo; comer una fruta fresca o un café caliente en el momento justo; descansar en una silla después de mucho rato de pie; cantar; bailar; escuchar la música que adoras, incluida la de la lluvia; gozar la energía de los hijos, nietos o sobrinos; sentir el aroma de la tierra húmeda; comer un pan recién horneado o tu plato favorito… Si no lo podemos hacer, por lo menos mantengamos la sensación en nuestro corazón y la idea en nuestras cabezas… Ante la adversidad podemos siempre Refugiarnos en la Plenitud de eso que se siente bien para nosotros… No es egoísmo ni fantasía. Es Reenfocarnos y Elevar Vibración para Contribuir desde ahí. Es hacernos cargo de nuestra parte. No del mundo ni de los demás (ahí se esconde un gran ego salvador, por si acaso). Es entrar en nuestro Poder Interior.

Sí, vivimos tiempos desafiantes. En las Predicciones 2020, aquí, (y hace rato en este blog) hablamos de recesión y la caída del sistema. Esto nos Corresponde. Pero también en esas mismas Predicciones hablamos de una «Nueva humanidad en proceso»; lo cual es un honor. Por tanto, no vamos a huir de aquí. A esto vinimos.  Pero no a sufrir estos tiempos desafiantes ni a entrar en pánico ni menos a contagiar negatividad (dejémosle ese trabajo duro a algunos medios de comunicación, a las «autoridades» y a las redes sociales, a los grupos de poder; que se entretengan; es parte de su función; ya está; soltemos eso). Estamos acá –en gran medida– para Usar ese Poder Interno que cambia realidades, que logra desde Dentro Enfocarse (y puede elegir hacerlo en cosas distintas más allá de las condiciones adversas) y así se sintoniza con la Vida, ante lo cual ella nos trae de vuelta eso que somos –y en lo que estamos– interiormente. ¿Se entiende? Es decir:  Si te sintonizas con el miedo u odio traerás de vuelta más experiencias que responden a tu miedo u odio interiores. La Vida nos hace caso. Lo mismo pasará si sintonizas con agradecimiento, alegría o placer; traerá más de esto. Haz la prueba por una semana y te sorprenderás. 

Entonces, no somos el orquestado coronavirus (esto va a pasar, como pasaron otros) y todo el miedo provocado que tantos dividendos económicos les está dando a algunos y seguirá. No somos la caída de las bolsas, del turismo y de las transacciones; ni somos los grupos poderosos de todas partes –incluso los de tu vecindario– aprovechando la menor oportunidad; ni la rabia ni la violencia explosiva que a tantos –en especial a quienes sustentan el sistema– les conviene porque nos distrae de lo importante y nos deja en batallas del ego, en «buenos» y «malos», ja; en vez , de entrar en Consciencia –despertar– de verdad y cambiar profundamente, lo cual es tanto más trasgresor y valiente;  no somos el caos, no somos el odio,  tampoco el narco impregnado en muchos ambientes (que hará más noticia pronto),  ni la escasez económica, no somos la depredación de la naturaleza, no somos ninguna guerra, no somos –de nuevo– víctimas ni opresores… Todo esto es una parte del ego personal y colectivo. Y PODEMOS ELEGIR DEJAR DE ‘SER’ ESO, DE ESTAR EN ESO, DE VIBRAR EN ESO, DE ENFOCARNOS EN ESO, DE PARARNOS DESDE AHÍ… Podemos ELEGIR, este es nuestro Gran Poder. 

Los seres humanos somos, realmente, de tanta belleza que a veces siento que quizá no la resistimos y por eso preferimos olvidarla, distraernos y quedarnos pegados en lo oscuro y opaco…

Sí. Es momento de recordarlo y sentirlo.  Somos infinitamente bellos y no permitas que tu mente juzgadora y despectiva se ría de esto porque te desprecias a ti mismo al hacerlo y te pierdes tremenda oportunidad.  Somos pureza. Somos naturaleza vibrante. Somos el cielo estrellado, nublado, despejado, lluvioso, soleado. Somos ese Sol y esa Luna. Somos esta noble Tierra. Somos el canto de los pájaros por más que las ciudades saquen los árboles. Somos esas flores de infinitos colores, fuerza y delicadeza a la vez. Somos las montañas, ríos, lagos, desiertos, hielos, mares, valles, pampa, acantilados. Somos amaneceres y puestas de sol. Somos silencio. Somos el llegar a casa con placer. Somos la risa y el asombro de los niños descubriendo el mundo. Somos la mirada más tranquila de los ancianos y su ritmo pausado. Somos el corazón de los adultos y jóvenes conquistando logros. Somos comida casera hecha con amor por generaciones. Somos el ingenio, el poder y la dedicación que ya pusimos para sobrevivir a tantos desafíos desde nuestra llegada hasta acá. Somos energía creativa. Somos bondad. Somos el chiste en el momento justo con carcajada incluida. Somos la ayuda desinteresada que todos en esta vida hemos dado y recibido de alguna forma. Somos alegría. Somos Poder. Somos Amor. Eso somos. Con todo lo que implica. Llevémonos en nuestro Corazón a todas partes y ante todas las experiencias. Enfoquémonos ahí. Ahora más que antes. Gracias. 

(Acá unas fotos de lo que de verdad Somos)

Cuando nos conectamos…

Llovió todo el día. Yo feliz. A ratos con viento y a ratos muy suave. Me quedé prendada mirando el majestuoso lago Llanquihue y sintiendo su energía tan guardiana. En Frutillar. Era lo que quería y necesitaba después del aire muy seco en Santiago y luego de meses de mucho trabajo: sentir y contemplar la lluvia, respirar aire húmedo y puro rodeada de verdes y quietud… Por la noche llego de vuelta al hotel y suena la música de Juan Luis Guerra en el comedor, mientras converso un poco con unos brasileros que me hacen gracia porque hablan muy fuerte y en el sur de Chile prácticamente se susurra -en notas agudas- al lado de este tono, entonces varios los miran con extrañeza y cierto descontento.

Vine casi de incógnito, ja; lo siento pero necesito estar conmigo antes que con los amigos, así que no le avisé a algunos que quiero y conozco por acá porque mi viaje es corto y necesito una cuota mayor de silencio; aunque estos brazucas me hacen cuestionármelo, jaja (siempre suelen hablar mucho; ya los conozco). Mismo con los argentinos de la mesa del lado, que hablan de Cristina (Fernández; claro. Pisciana, ascendente Tauro, con Luna y Júpiter en conjunción ahí mismo; es decir: te encargo el apego y la exageración en su personalidad! Me encantan varios políticos porque nos enseñan todo lo que no hay que hacer en la Vida sin filtros ni preámbulos. ¡Muchas gracias por eso!) y con quienes me río porque miran un programa de actualidad en la tablet donde satirizan con  ella y está muy chistoso…

Como me dijo Andrea desde Talca, este sur de Puerto Varas y alrededores es como mi cargador después de mucho trabajo; una vez en una canalización me dijeron que era uno de mis lugares creativos, de poder. Y sí, acá reconecto, respiro este verdeazulado, siento el lago y los volcanes como aliados, cierro y abro capítulos… Aunque últimamente hay cantidad de santiaguinos que parecen no entender demasiado de qué se trata el sanador sur de Chile, pero éste con su generosidad aguanta incluso los bocinazos de algunos y que hasta hace unos años no se escuchaban por acá… En  fin. Creo que pronto los volcanes harán lo suyo para restablecer el preciado equilibrio de este rincón.  Amén.

Estoy muy emocionada estos días. Varios ex alumnos del Taller Del Ego al Alma me cuentan sus movimientos energéticos personales, con la familia, con los amigos o con la pareja y cómo sienten que comenzaron un nuevo espacio en sus vidas, que quizá en qué desembocará; es un muy reconfortante… Nunca terminamos de crecer y de despertar…  Una alumna -que lleva un par de años en trabajo interior más decidido- en especial me conmueve al compartirme su tristeza porque ya no encaja en sus actuales círculos y, claro, cuando conectas con tu alma, cuando cambias de energía, todo alrededor se mueve, vive un ajuste. Y no es que tengas que despedirte de tus amistades, no: es que vivirás un período de no sentir pertenencia (o menos que antes, sin duda) con lo antiguo; varios pueden irse, pero quienes tengan que permanecer o reaparecer lo harán y te irás encontrando con tus iguales, además… También se te mostrará más que claro con quiénes no y con quiénes sí. Y no porque sean peores o mejores. Es por correspondencia… Ya no nos dejan fingir afinidades, no nos permiten el autoengaño a quienes trabajamos interiormente; simplemente no se puede; no da… Nuestros círculos dicen mucho de nosotros, por lo demás…

Pero no sólo eso me tiene movida. También nuestra belleza humana. En la consulta me encontré (antes de suspenderla por un mes para descansar y reestructurar. Acá datos de ex alumnos que ya hacen lecturas por si quieren la suya!) con unos cuantos que ya no le temen al cambio. Gente que ya sabe que corresponde separarse de la pareja, o cambiarse de trabajo, o dejar la casa, o dejar de ser la madre/padre de sus hermanos, o hacer un viaje importante que marque un punto de inflexión o comenzar una relación de otra forma… Y que no están en resistencia. No están en rechazo. No están culpando a nadie ni en negación ni creen que es injusto. Y buscan la lectura de carta astral porque necesitan más herramientas para este nuevo capítulo, que saben es parte del camino. Tampoco están queriendo controlar la situación (enhorabuena!); ya la abrieron y están en plena entrega a ésta más allá del dolor, los miedos, la incertidumbre, el cansancio.

Entonces, hacer lecturas desde esa vibración resulta, además de una confirmación de nuestro crecimiento colectivo -que cada día se deja ver más en distintas manifestaciones – un deleite para el corazón. Aunque igual todas las lecturas son un regalo para el Alma, más allá de si son más o menos fluidas (a veces lo egos más mentales y obsesivos dan su quehacer, pero son parte del camino).

Mis días de lluvia por acá me ayudan a recapitular con agradecimiento y emotividad estos meses 2019. Y en el último día de este breve viaje aparece el sol muy radiante aunque el aire sigue frío. Excelente mezcla para mí. Vuelvo, entonces, a otro de mis rincones de gran conexión en el lago esmeralda Todos los Santos. Esta vez no me voy al lado del chofer (no quiero hablar mucho) del minibus; me voy sintiendo todo el trayecto, encontrándome con distintos volcanes, árboles y las aguas del Llanquihue y luego del río Petrohué, mostrándose en casi todo el camino.

En las calles de la ciudad el chofer se desvía porque hay celebraciones de las fiestas patrias y nos encontramos con decenas de niños (de unos 10 años de edad) vestidos con nuestros trajes típicos listos para bailar; algunos van con orgullo, otros con timidez y todos muy lindos, impecables. Algunos nos saludan a los pasajeros y se divierten al recibir nuestros ademanes, a varios les da vergüenza, mientras los gringos les sacan fotos. Me emociona mucho, me siento privilegiada de toparme con ellos. Ese es el corazón verdadero de Chile: bromista, introvertido, perfeccionista, lúdico, chispeante, miedoso, generoso, creador, sensible…

Unas cuadras más allá me llama la atención que el chofer se detiene a comprar el diario (que cada vez tiene menos hojas por acá; ya lo miré una mañana mientras esperaba un café) antes de salir de la ciudad. Más tarde, cuando ya vamos en la mitad del camino, en medio del campo -con sus árboles grandes, algunos nativos y otros no, sus colinas verdes, sus vacas, ovejas y gallinas correspondientes- el minibus comienza a detenerse ante un anciano que mueve su brazo a lo lejos con entusiasmo; me causa curiosidad y ternura nada más mirarlo a varios metros, tiene una impronta muy sureña, con sombrero pequeño y vestón grueso algo raído. Se sube de a poco, con dificultad y habla ídem, pero nos saluda a todos los pasajeros con su mano algo deformada por la edad y por el trabajo seguramente;  también saluda al conductor, que obvio que ya lo conoce. Le pasa unas monedas y éste, en vez de entregarle de vuelta el boleto, le pasa ‘su’ diario, que él recibe con ilusión y un gracias; lo dobla bajo su brazo y se queda de pie. Unos metros más allá, frente a un almacén el pasajerolector se baja, se despide de todos y nosotros de él… Yo lo sigo con la mirada en su andar lento y vuelvo a emocionarme: así somos los humanos cuando nos permitimos (en el contexto que sea) conectarnos con y entre nosotros, sin dejar que la prisa fría de este sistema nos haga creer que somos otras cosas, cuando -si nos detenemos, respiramos, observamos y sentimos- podemos palpar que realmente somos de una Belleza y de un Amor inconmensurables… Gracias, amado y sanador sur de Chile… Pronto regreso!

Saturno llega a Capricornio: ¿éxito o felicidad?

-Claro, claro. Sólo cuando ofrezco vaticinios personalizados los lectores de este blog dejan comentarios; claro. ¿Y el resto del año, ah? ¡Igualados! Puro interés no más; ¡sí serán! –reclama mi ego con mucha risa mientras leo con deleite decenas de opiniones y pedidos serios en el Test sobre el 2018, que yo respondo en broma, obvio. Al final, preferí reeditar y sacar la parte en que ofrecía un pronóstico porque no paraban de llegar pedidos… E igual me emocioné con las respuestas al test completo de un puñado de lectores muy aplicados y valientes; un honor leer su honestidad…

Pero mi favorito es uno que pregunta sobre la “Felicidad”… -Mmm, supongo que esta lectora es nueva, de lo contrario no preguntaría si llegará para ella la felicidad en 2018 –pienso. -A no ser que sea bromista como yo; capaz que sí- digo en silencio.

Y no porque esté mal la pregunta. Para nada. Era tan común antes. Pero hace buen rato que no la escuchaba/leía; lo cual es un muy buen síntoma de crecimiento. Y ahora –cuando estrenaremos un tiempo tan concreto- está bueno revisarla.

Como muchos saben, me vine al sanador sur de Chile. A orillas de algunas zonas del lago Llanquihue y, por lejos, en el Todos los Santos la vibración es muy alta; los volcanes con los bosques resguardan y las aguas contienen con gran poder y pureza. Para mí este espacio es un rincón creativo que me reconecta y no deja de conmoverme. Aunque perdí la cuenta de cuántas veces vine, me vuelven a caer lágrimas de emoción y agradecimiento más de un par de veces en este viaje de dos semanas al sentir/saludar la energía de algunos senderos, bosques, frente a las aguas azules y esmeraldas, bajo el cielo amplio con nubes dibujadas…

Lago Todos Los Santos. Chile. Diciembre 2017

Vine a escribir las Predicciones 2018 para Emol.com, de paso publiqué las cartas astrales de los candidatos presidenciales que inicié en Santiago y terminé acá sentada en un buen café de Puerto Varas, di esta entrevista desde mi habitación en el ático del hostal, me reencontré con bellos amigos y, de la mano del sincrónico destino que nos juntó tres veces en el viaje, (re)conocí a una amiga guatemalteca –seguro ya nos vimos en otras vidas; además desde pequeña tengo conexión y señales con “Guate”, que en un viaje en 2012 corroboré- con quien compartimos sobre la energía de nuestras bellas tierras, con toda su historia y colores…

Este nuevo ciclo (2018 al 2020) trae un giro energético que iremos aprendiendo a vivir. Entre otras cosas, nos agarraremos -se supone y no todos voluntariamente- del bastón de Don Satur (Saturno) que entrará a Capricornio estos días. El 20 de diciembre, de madrugada. Comenzamos un tiempo muy distinto: se acabó el juego. La maduración que nos correspondió con él pasando por Sagitario (con más fuerza desde septiembre 2015 hasta ahora) implicó soltar expectativas, excesos de todo tipo, dispersión, creencias; también salir a la vida a experimentar en vez de opinar desde la ventana o quedarnos en los miedos y postergar. Nos aventuramos a una vida no eufórica sino verdadera, con todo lo que esto último implica.

¿Y ahora qué? El rictus de Don Satur arroja una sonrisa. Él vuelve –después de 29 años- a su casa para gobernarla con propiedad y –desde ahí- ordenará áreas muy importantes en nuestras vidas: el trabajo, los logros, el éxito, cómo nos instalamos en el mundo. Y un mega bono extra: el patriarcado!

Aunque tenemos tiempo para hablar de Saturno en Capricornio (tres años, ponte tú) este paso saturnino se notará mucho. Es un ciclo muy concreto. En las Predicciones 2018 de Emol agregaré más info e igual acá desde enero… Por ahora -y es lo que yo haré-, estas semanas entre las fiestas de fin de año, es recomendable sentarnos a sentir/ver en qué estamos personal y profesionalmente para definir -de forma simple, nada tan elaborado- qué necesitamos en concreto e ir por ello. Es decir, si lo que necesitas es descanso, pon en tu agenda una siesta, un masaje, tenderte en el pasto, levantarte más tarde un día, no hacer… Si lo que necesitas es un cambio de empleo, pon en tu agenda llamar a tal persona, actualizar tus datos y «ponerte en el mercado» laboral, revisar los anuncios… Y hazlo! Ahora! Comienza con calma y persistencia! Eso quiere Saturno en Capricornio. Con el codo apoyado en su bastón, da un solo aplauso estridente para que nos levantemos del sillón de la queja o la procrastinación y comencemos a generar una vida más plena. No hay prisa, pero tampoco hay tiempo.

A orillas del Llanquihue. Frutillar. Chile. Diciembre 2017.

… Volviendo a la pregunta de la felicidad, antes regresar a Santiago me siento muy feliz. De aún estar en el sur verdeazul y algo lluvioso, como también de volver. No me está pasando nada extraordinario. Al contrario. De hecho pasamos por algunas angustias/dolores familiares; y viví un par de frustraciones también. E igual la “felicidad” está muy presente. Sí, muchas veces hablé aquí de cómo el factor Hollywood y Disney distorsionó en nosotros -ahora cada vez menos porque estamos más grandes; es parte de la elevación de consciencia- la noción/vivencia de la felicidad, donde muchos esperan algo perfecto/brillante que dura para siempre, o algo donde el dolor no está, o donde hay luces de colores, o que llega de un día a otro y que depende de algo -hechos o personas-  externo… Bien lejos de eso está la Vida y la Felicidad que ella nos regala constantemente que, aunque sea un mega cliché, es tanto más simple que lo que imaginamos: encontrar libre tu mesa preferida en el restaurante favorito, que justo alguien te ofrezca la info o la ayuda que necesitabas, sentir la brisa en medio del calor, encontrar algo que buscabas, que te invite a comer alguien a quien quieres o al menos te cae bien , recibir y dar amor,  mirar el atardecer, sentir la risa de los niños, dormir en una cama que te cobija perfectamente, caminar entre los árboles, encontrar dinero en un bolsillo, llegar a tiempo cuando pensabas que no lo harías, entrar a tu casa y sentir calma, saborear la fruta dulce en verano o la sopa precisa en invierno, brindar con los que quieres, que el sol se asome entre las nubes, tener espacio para ti, que alguien te sonría en la calle… Y una lista infinita de pequeñas situaciones pueden ser grandes hechos que te hagan profundamente feliz cada día…  Y muchos, dado el mundo que construimos los últimos siglos,  pueden tener enredada la felicidad con el éxito…

Pero desde este 20 de diciembre y por tres años, podremos nutrir mucho ambos conceptos, depurarlos y -lo más importante- reconstruirlos  y hasta unirlos, porque hace rato que estos dos  «se venden por separado»…  Ahora, cada uno de nosotros podrá hacer su viaje de investigación  y su propia resignificación, e igual a nivel colectivo viviremos un ajuste, en especial del concepto de éxito profesional y de «ser exitoso» -Mmm-.

Montañas de la Patagonia chilena; noviembre 2017.

Nos despedimos de los años de Saturno en Sagitario, que nos regalaron menos gula (de todo tipo) y más sentido de Vida… Ahora abrimos -quizá hasta con algún remezón terrestre estos días- el portal hacia las montañas capricornianas para construir de forma más sólida junto a Saturno una Vida más real, sabia y consistente donde ser feliz  sea una práctica y no una utopía… Ya comenzamos!

Cuando menos lo esperas

Entre carcajadas, Doris, gran consteladora suiza/chilena/curicana, con quien estamos organizando un ciclo de charlas en Curicó para julio, me dice: qué bueno saber que esas cosas te pasan a ti también porque yo siempre aprieto mal el botón, creo que mandé algo y después no está, jajaja -nos reímos juntas. Se refiere a que dos veces apreté mal el botón en este blog y publiqué la nota inconclusa, por tanto la tuve que bajar.  Pero ahora sí. Acá va:

Las vecinas de asiento son muy divertidas pero no lo saben. Son una japo(nesa) y una mexi(cana) de unos veintialgo años. Ambas parecen estar hace un rato en Chile (seguro de intercambio o algo así), por lo que conversan les gusta mucho esta tierra; ya anduvieron por el norte y por parte del sur. La japo le pregunta a su amiga si en México se habla igual que acá. Ella responde que sí se habla castellano pero con otras palabras. La japo le dice: ¿aahh, allá no se habla ‘cachai’ (palabra ultra típica chilena, que significa entiendes, ves, sabes)? –no, le dice la cuate. –¿No, ‘guata’ (panza)? –continúa, mientras yo ya me río desde el asiento al lado de ellas. Y la amiga mexi se sonríe conmigo mientras la japo curiosa sigue: ¿no pololo (novio)?, ¿no micro? (autobús), ¿no poto? (trasero).

Jajaja. Terminamos riendo varios en la micro; al tiempo que la mexi le explica el símil de cada término en su país, sin dejar de admirar el bello camino verde y amplio entre Puerto Varas y Frutillar en una mañana con sol, lluvia y el cielo revuelto en el fin del otoño 2017. La japo agrega que su “mamá chilena” siempre le dice: ‘guatita llena, corazón contento’ y me da mucha ternura todo: la frase, ellas, nosotros, la mamá, Chile, este sur sanador, la micro en la que vamos donde todos saludan y agradecen al bajar.

Al llegar, luego de compartirles a las chicas algunos sitios que pueden visitar, como el teatro sobre el lago con su agradable café, el museo y la reserva de la Universidad de Chile que relaté en esta nota hace unos años; camino tranquila por la costanera de Frutillar saludando al lugar, al Llanquihue y su arrebatador poder (anoche hablábamos en el hostal con otra mexi, Fabiola, de Chile y sus lugares de poder), al cielo dibujado de nubes,  a los árboles, a unos perros callejeros que duermen con placer, a un par de aguiluchos y a varias bandurrias parlanchinas que interrumpen el silencio.

Me siento en la orilla con el sol en el cuerpo. Feliz ante la inmensidad azul de este rincón sureño. Respiro plenitud; enorme conexión. Al rato,  a unos metros, en una banca, hay una familia argentina que prepara ya -aún es temprano para mí- su almuerzo improvisado, unos sandwiches de milanesa entre risas y las aprehensiones de la madre con el nieto en brazos que quiere irse a otro lado porque están cayendo unas gotas y el hijo le dice que no sea alharaca, que parece porteña (bonaerense). Yo me río con toda la escena pero al mirar hacia atrás pienso en que tendré que moverme pronto porque las nubes están bien oscuras y el sol no podrá con ellas. Así es, al poco rato me muevo y tengo que abrir paraguas pero felizmente se me cruza el clásico café con duendes de la esquina donde hay una preciada estufa a leña y varias delicias que saborear, como un chocolate caliente a media mañana entre frío, lluvia y sol. Al llegar está vacío, me acomodo feliz al lado de la ventana. Luego la lluvia trae a más viajeros como yo poco acostumbrados a este clima.

Estoy en el sur hace unos días. Meses atrás no esperaba venir, pero hace pocas semanas ya lo necesitaba. Es que el viaje anterior me dejó feliz y sobre estimulada también; de hecho en los últimos días de éste sentí: ‘tengo que ir al sur cuando llegue’. Como dije una vez, el alma tarda en llegar. Mauricio, acá en el hostel me dice: ¿estás descansando de las vacaciones? -¡Claro!- le digo y me entiende perfecto.  Vine acá a aterrizar situaciones, a integrar, a organizar algunos planes (charlas y clases de astrología que hace rato me piden que haga y que mi ego posterga) y recomenzar mi año personal/laboral con más presencia, por tanto con una detención conmigo. Encima hay Luna llena (momento de cierres y de sacar conclusiones) y Júpiter despierta de su siesta (reconectamos con el entusiasmo), así que el cielo también me acompaña. Además, sin duda, necesitaba la lluvia, lagos y cielos revueltos que hay por acá; también no planificar mucho al viajar. Por eso vengo al hostal de siempre en la ciudad/pueblo (Puerto Varas) de siempre que adoro y donde suelo igual encontrar algo nuevo, pero donde lo conocido resulta cálido, como el consomé (sopa de pollo) + copa de vino en el bar/restaurant Paréntesis, el küchen de frambuesas en el Mamusia,  el saludo de los baristas de Lo Spuntino y de Kal Rako, además de las caminatas por el lago y sus colinas cercanas; donde armo el día a día según surge.

Y este día en Frutillar es más que perfecto. Salí pasadas las 11 de Puerto Varas con algo de lluvia. Después de desayunar y recibir saludos, bajo el cerro hasta la costanera y me encuentro con un colibrí que -como pocas veces- se detiene bastante rato frente a mí, que lo observo con delicia. Me río con él y finalmente le agradezco. Cuando lo hago  -agradecerle- sale raudo hasta unas flores cercanas. Es mi cumpleaños. También por eso vine acá. Necesitaba un reinicio personal distinto a otros años. Por la mañana, las chicas del hostal me sirven el desayuno con una velita puesta en un queque (bizcocho) y un bello letrero de feliz cumple.  Me da emoción el gesto.  Después de mi amigo colibrí, me saludan mis padres entre risas y bromas familiares porque realmente los saludos comenzaron esta madrugada, a las 12, cuando estábamos brindando con espumante y a mi mamá (desde Santiago) le dio por mezclar poemas/canciones (de Violeta Parra, Gabriela Mistral y más) muy conocidos vía WhatsApp para saludarme sacándonos muchas carcajadas. Cuando terminamos de hablar, frente al lago, le pido a mis guías y al lugar: Chiquillos, por fa, me pueden regalar un arcoiris hoy?, no ven que es mi cumple? -les digo y sigo caminando por la orilla antes de tomar el bus a unas cuadras.

Una vez en el café de los duendes le pido a la chica que atiende si me puede prestar un cargador de celu porque entre fotos, llamados y audios de saludo la batería va en baja. Me consigue uno y en la mesa del lado hay enchufe. Le agradezco y le digo: ¿viste que la vida es perfecta? -me sonríe y yo sigo feliz sintiendo la lluvia, el chocolate y la energía de este sur. Al rato, cuando la lluvia pasa continúo mi caminata y cuando ésta vuelve entro a una tienda de artesanías en lana y madera en que conversamos un poco con la encargada que teje más cosas. Salgo otra vez; la lluvia se pone algo más intensa. De repente me encuentro frente a la iglesia del pueblo y decido entrar o quedarme al menos en el umbral mientras pasa la nubada. La verdad evito bastante las iglesias, sobre todo si son muy antiguas; la vibración no es precisamente alta y muchas veces son una fuga de poder personal; en fin. Pero las de madera en el sur suelen tener otra energía. Al entrar a esta pequeña iglesia (en la foto) me emociona porque es muy cálida, pero también porque están las madres sosteniéndola. Guadalupe (la amo; es la «madrina» de este blog; y la saludo feliz al llegar: Lupitaaaa, eres tú! -le digo) en la entrada derecha, y en el altar la Inmaculada Concepción, muy bella. Pido permiso para estar ahí. Como no hay nadie me paro en medio y digo: hola chiquillos, permiso para hacer una conexión aquí, ¿sí?-. Cierro los ojos y pongo las manos en un mudra y luego en gesto de recibir. Siento la mega energía girando entre mis brazos, me da entre alegría e impresión; me viene risa. Es como un juego, pero es profundo al mismo tiempo. Cuando digo en silencio: guau, gracias!, entran dos visitantes; yo cierro la conexión, agarro mi paraguas y recibo el llamado de una gran canalizadora amiga para saludarme, con lo cual tengo que salir. Converso un rato. Como no alcancé a despedirme, vuelvo a entrar y les digo que todo bien, que gracias y hasta la próxima. Estoy en la puerta y entra otro llamado/saludo de una amiga que -un poco como yo en las lecturas- muchas veces hace de puente y recibe información álmica.

Camino un rato recordando la energía. El sol vuelve a salir y lo disfruto. Cuando se esconde me voy al café del lago que siempre tiene una energía bella, es como si te meciera el Llanquihue y no importa lo que comas o bebas, entras fácilmente en otra frecuencia… Nos reímos con la mesa del lado y algo conversamos mientras afuera la lluvia reaparece. Cuando termina decido salir -son casi las cinco de la tarde- a buscar ‘almuerzo’. Camino lento en dirección a uno de los restaurantes que conozco; no comeré mucho porque a la noche tengo celebración, pero igual quiero un poco de pescado, por ejemplo. Disfruto la humedad, la brisa, el frío, el sol que se asoma un poco. Y de pronto, antes de cruzar la calle me volteo a mirar el lago otra vez casi a modo de despedida  y ahí está. Mi regalo de cumpleaños sureño made in Universo:

Además de emocionarme, reírme cantidad, disfrutarlo, agradecerlo y llevarlo al corazón, le tomo unas cuantas fotos a este arcoiris que sella -para mí y para muchos- un ciclo de dos años que tuvo todos los colores (incluidos los más oscuros), que pese a momentos áridos y sin respuestas, hoy recobra sentido y nos permite recomenzar sin muchas expectativas pero con certezas interiores porque -hace rato- tenemos poderosos aprendizajes en cuerpo y alma que atesorar y hacer brillar. Como esto: Cuando pides algo desde tu conexión,  jugando , y lo sueltas, cuando te diviertes en el camino, llega; aunque sea al final de la tarde… o cuando menos lo esperas… Gracias!!!

Regalos del Sur

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Lago Todos Los Santos, sur de Chile

Hablo en silencio con el lago y me salen lágrimas de agradecimiento… Siempre me conmueve el Todos Los Santos, con sus tonos esmeralda y las montañas volcánicas rodeándolo como un verdadero refugio/tesoro de enorme conexión, belleza, sanación y placer… Amo todo esto… Y pese a que estuve muchas veces aquí no deja de maravillarme… Será porque mis orígenes son de agua… Recuerdo una vez en que un señor mapuche que quizá dónde vivía me guió porque estaba perdida y compartimos la fruta que yo llevaba mientras me contaba que venía al consultorio en Petrohué, que caminaba horas desde su casa por allá lejos y que aprovechaba de comprar algunas cosas… Quedé tan agradecida de perderme para encontrarme con él, quien era como el representante del lago mismo, digo, tenía una energía muy pura y estoica…

Vuelvo a este lago y parque nacional; me da risa porque al bajarme del bus, un chico me ofrece paseo en su lancha que está por salir, que aún no hay suficiente gente pero que van tres brasileros y que si somos más nos sale más barato… Le digo: Mira qué buena idea, pero déjame llegar al menos poh, amigo -y se ríe mientras agrego que necesito aterrizar, ir al baño y al menos respirar un poco, ¿no te parece?… Todo esto después de la alegre charla con el chófer de la micro, donde a mitad de camino me paso a copilota para disfrutar la vista y comentamos de todo un poco, incluso de los «millonarios» que tienen casas por acá… Una vez llegada, en el baño me desabrigo porque acá hace más calor que en Puerto Varas, donde estaba cubierto.  Al salir, el mismo chico me dice: ¿lo pensó? Porque ahora hay más gente -afirma con convicción pero sin ser invasivo y le digo con cierta sorpresa por su perseverancia, riéndome: bueno, será que tengo que ir. Pero una pregunta: ¿qué pasa si una pasajera se marea? -se ríe y me dice «si no hay ni olas hoy». -Ya, pero es que en serio yo me mareo y no es bonito, ¿ah? -le respondo; él dice que no me preocupe, que además lleva un balde por si acaso me vienen náuseas. -Ah, qué preparado, le digo riéndome cuando ya estoy casi subiéndome y nos saludamos entre chilenos, brazucas y gringos que tomamos la lancha para disfrutar del lago, el sol, las nubes, el volcán imponente y los verdes intensos…

Lago Todos Los Santos

Después del paseo, en que efectivamente no hubo mareos pero sí mucha belleza y energía, camino por la orilla del lago acercándome al bosque del parque nacional Vicente Pérez Rosales, espacio sagrado, sin duda. Con los pies en el agua en su arena volcánica agradezco y siento puro amor… Me quedo minutos sintiendo todo, desde el viento hasta el aroma y la alta vibración que todo lo impregna… Aquí hay sólo presente… Hablo con las aguas, las montañas, el cielo, los árboles, la arena, las piedrecillas… Tengo tanto que saludar, agradecer, pedir… Les pido luz para lo que viene, que me contagien ese poder… Recorro mi 2016 junto a ellos y sigo sintiendo mucho amor y calma en el corazón… Luego me siento más allá, en la sombra y me río con las avispas que llegan en cuanto intento comer lo que llevo en el bolso: ya, déjenme, que es mío; después les convido, no sean pesadas poh, chiquillas -y se alejan después de acosarme un poco…  Nos saludamos con otros viajeros y al rato emprendo la vuelta por el bosque en que se siente la humedad y el aroma intenso de algunos árboles que resguardan el lugar…

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Después de tomar un té de menta para pasar el calor, me voy a los clásicos Saltos del Petrohué. Paso por pasar realmente, pues ya los conozco, pero el sonido y el color de esas aguas es siempre gratificante…  Incluso el chófer algo hosco medio me reta porque según él voy tarde y es verdad, sólo queda un bus para regresar, pero es que el lago es tan envolvente que dan ganas de estar horas sólo en eso: ‘estando’ con él, permitiendo que su energía abra aún más tu corazón y reconecte todo en ti… Y en medio entiendo por qué tenía que ir… Cuando estoy tomando una foto y disfrutando el sonido intenso del agua, escucho: Jimena Zúñiga! Qué haces aquí? -y yo me  quedo tan sorprendida como Javier, mi amigo y vecino, ex dueño del restobar El Magdalena. Nos saludamos entre risas y sus amigos también quedan con cara de pregunta de ese encuentro. Me hace gracia la sincronía porque es como si me dieran permiso para compartir en esta parte del viaje porque ya terminé de escribir las Predicciones 2017 (sólo me falta editar detalles y estarán publicadas después de Navidad en Emol.com) y la noche antes salí a cenar hasta tarde con Paz, una viajera chileno-argentina entre muchas risas; luego por la mañana conversamos bastante con un matrimonio argentino muy cálido sobre Chile y nuestras miradas político-sociales, pues a ellos les encanta venir acá… Con Javier no conversamos mucho porque me tengo que ir como me advirtió el chófer, pero nos damos abrazos y bromas como siempre. Una vez en el bus me sigo riendo por el encuentro y me despido del lugar, mientras disfruto el camino mirando cada espacio de este bello sur de mundo…

Petrohué

Petrohué

Al llegar a Puerto Varas está más nublado, me siento en la costanera a mirar la tarde y a escuchar una banda de música alemana que no me encanta pero está compuesta por unos cinco adolescentes de por acá que le ponen algo de sorpresa al largo atardecer (el Sol se esconde como a las 22 hrs en este tiempo en el sur). El señor que figura sentado en la misma banca que yo me conversa y comentamos detalles de la vida sureña. Él es de Puerto Montt (ciudad capital de esta provincia, a media hora de Puerto Varas) y estuvo por temporadas en Santiago, pero me dice: yo no cambio mi sur, no cambio todo lo que tenemos acá, imagínate: lluvia, sol, viento, frío, lagos, volcanes, mar, arcoiris… -y yo le encuentro toda la razón; es el mega privilegio. Compartimos un rato y me despido para caminar un poco más antes de ir a cenar.

Unos pasos más allá cuando me divierto mirando unos perros callejeros que se meten todos juntos al lago como si fuera «la hora del baño», suena mi celular y es Dani, desde Inglaterra, y hablamos una media hora mientras camino y las nubes se ponen oscuras con ganas, cosa que adoro porque el verde se intensifica y el lago toma otros tonos… Nos reímos a carcajadas con nuestras aventuras -a ratos con cara de desventuras-  y conectamos también con la felicidad tan simple de la vida: como encontrar algo que buscabas  a precio muy barato cuando estás con poca plata y pensabas sería carísimo, como caminar sin prisa ni planes a orillas del lago, o conversar con cualquiera cosas cotidianas y sensibles a la vez… Me voy a mi cena segura de encontrar mi -ahora- mesa favorita, al lado de la ventana, en el restobar habitual, y así es. La pasta con espinaca y ricotta más una copa de vino no tan sabroso pero servido con amable complicidad son un gran y perfecto cierre de este día paseado, compartido y regalado en este sur sanador…