De la pausa a la vorágine: ajustando nuestras alas

Hace poco más de un mes una amiga sufría un poco porque su trabajo estaba en pausa, muy poca actividad en la oficina porque están cerrando y reorganizando áreas; ella sentía que iba a calentar el asiento, se aburría y ya se desesperaba… Yo pensaba: ¡qué envidia! Yo feliz que me paguen por no hacer un rato… Y también le dije: pero la Vida te está proponiendo una pausa, ¿por qué no la respetas no más en vez de resistirte?, ¿por qué no te entregas y le das espacio? Nunca estamos conformes con lo que tenemos. Luego, en un tiempo, cuando vuelva la carga de trabajo capaz que dices: por qué no aproveché el tiempo de “vacaciones” que tuve… Por esos días yo estaba en mi propia pausa que comenté acá más de una vez, disfrutándola pese a los obstáculos y a la inquietud subterránea del dinero -al igual que todos los independientes cuando yo paro no hay ingresos, pero el valor de la libertad de moverte a tu ritmo es infinitamente reconfortante.

Semanas después, tal como le compartía a mi amiga, cuando mi pausa -que aún internamente no siento que termine del todo- comenzó a transformarse en acción, no imaginé que daría el salto desde detenerme y conectarme profundamente con el silencio y con la quietud,  a retomar la consulta llena, dar una primera (de tres) charla de astrología y luego viajar a Nueva York por ocho días… Sin más, atrás quedaron mis días con tejido, series, mirar por la ventana, mate, cocinar, silencio, lluvia, atardeceres, mariposas y flores en el balcón… De una me fui a intensas semanas respirando e intentando mantener el centro en este año de transición que a cada rato reequilibra nuestra energía para que comencemos la nueva etapa que nos pedirá fuertes decisiones. De hecho, aún ando en cámara lenta pese a la vorágine exterior. Y es bacano, aunque loco.

Entonces, sin que yo lo busque ni lo desee demasiado, incluso hasta mí me sorprende y no muero de ganas antes de ir, pero igual los viajes me ponen feliz -de ahí, en parte, el nombre de este blog– me embarco hacia el norte-norte.  Me habría gustado mucho más volver a Turquía (“mi” país) que ir a Estados Unidos… Pero cuando las cosas se dan hay que seguir el flujo de las señales, esa es mi postura hace ya tiempo, práctica que no es del todo cómoda pero sí de gran aprendizaje y comprensión de la perfección de la Vida…

En los días previos un par de amigos y mi madre me preguntan por mis expectativas de este viaje y les digo: ninguna. Lo que me quiera regalar está bien, como no lo busqué, no las tengo; todo me sirve-. Días después aterrizo primero en Miami, con los polis de origen caribeño muy pesados con los latinos (paradojas humanas siempre presentes); me dan ganas de hacer una broma cuando el poli me insiste en que le diga qué es para mí pasear cuando me pregunta el motivo de mi visita y le digo que vacaciones, vuelve a preguntarme qué significa eso y le digo: lo que uno hace en vacaciones, pasear… E insiste: dime qué es para ti pasear, si no te devuelvo a tu país y no te dejo entrar a los Estados Unidos -me siento en un programa de humor absurdo, al tiempo que me da un poco de pena él, su entrenamiento, todo su sistema y también me da risa pero sé que no puedo reírme ahí. Le respondo diciéndole que tampoco lo entiendo yo a él y que supongo que pasear es recorrer los lugares turísticos;  ahí me pide que se los nombre porque según él yo ya tendría que haberlos buscado en internet, cosa que me da más risa (interna, obvio) porque si hay algo que yo no hago es mirar lo que quiero conocer antes, me gusta sorprenderme, no quiero tener demasiada información ni imágenes, quiero vivir la experiencia, como cuando me hablaban de Cappadocia y yo no quise ver ni una imagen hasta que llegué, amé el lugar y su energía, supe que ya había estado ahí; al día siguiente me subí al globo aerostático de madrugada y disfruté a mil el vuelo suave por esas tierras ancestrales y mágicas… Pero claro que no le voy a dar esa respuesta al poli que parece un chico tipo Daddy Yankee y con el mismo acento, mami; pero sin una gota de su carisma… Y me vuelve la misma sensación: qué pena tu trabajo y tu energía, pero este es el juego que cada uno juega y agradezco que en esta vida no me toca ese oficio…  Entonces le nombro cosas que me suenan de la ciudad. Ni sé de lo que le estoy hablando, se las nombro porque sí y estoy tranquila; eso también me da risa porque he estado en situaciones de mucho nervio en Santiago y en varios viajes pero ahora no me mueve su energía, apenas siento un leve nudo en la panza frente a él; veo a un niño, a alguien bondadoso jugando a malo… Finalmente me deja pasar casi como un favor mientras yo sólo lo observo y otro poli me indica por dónde seguir el trámite… Recuerdo que estoy trabajando algunos rayos de colores que tienen que ver con la calma y el flujo, lo agradezco porque claramente están actuando. Luego, no casualmente me encuentro con una chilena y su hermano en la fila siguiente (antes me encontré con el barman de uno de los restaurantes vecinos que siempre visito y que viene también en el vuelo; jaja), amigos de Nati, pasajera de este blog, y ella me cuenta que la primera vez que vino un poli le gritaba y le abrió la maleta y ella casi lloraba porque no le entendía y ella sintió que era ‘puro show’ para intimidarla hasta que la dejaron entrar… Linda bienvenida a USA… Luego llegamos a Newark, uno de los aeropuertos neoyorquinos con gringos muy amables… El día está gris y lluvioso -yo feliz- con bellos colores de otoño en esta enorme ciudad. Me agrada viajar de la primavera sureña al otoño nortino, un placer. Son ocho intensos días junto a ‘mai sister’, que me invita  “su” país, al que ha venido varias veces y que le encanta aunque no le gusta demasiado reconocerlo porque a ojos de muchos no suena muy lindo, jaja. Entre varios amigos “tenemos” países. Marce tiene Egipto; Jaime tiene Italia; Lily y Tati, Francia; Moni, Chile; Pao va con España; Karen tiene Dubai (nada menos), otra Marce y Cocó tienen USA, Javier obvio que Cataluña, Isabel Bolivia y Jorge Colombia… Yo “tengo”  -hasta ahora- Turquía, Guatemala, México y Portugal, en ese orden… ¿Y ud., querido pasajero de este blog, cuál tiene? Diga no más, que el mundo es amplio y además podemos compartir.

En este viaje me siento dentro de una película, no sólo porque recorres varios rincones que ya viste en las pelis (aunque no veo tantas tampoco y no retengo demasiada cultura/info gringa), sino más por estar en estado más bien neutral. Realmente hace un rato me siento así: observando sin tomar demasiado partido, divirtiéndome mientras contemplo una y otra escena, aprendiendo, observando(me)… Una parte mía sigue -como dije en un post anterior– en esta pausa, en crisálida, es raro, y prefiero respetarlo porque es lo que se está dando en mí ahora, lo siento como una etapa y este viaje siento que viene a cerrarla también… Pero más allá de mi estado interior me entrego a la aventura de  esta ciudad incansable que -precisamente- cansa, divierte, enamora, enseña, cautiva, estimula, desafía, sorprende una y otra vez; y también te hace sentir en una peli vertiginosa…

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Desde el High Line Park, NYC. Un parque en altura sobre antiguas líneas de tren.

Fuerza latina

Podría decir que en Nueva York reside el mundo, están todos los colores, aromas, sabores, modas, historias, sonidos, tendencias, decadencias. El concepto cosmopolita se palpa en cada esquina.  Todo convive: el lujo y la pobreza, todas las razas y religiones, lo justo y lo injusto, la locura (mucha) y la intelectualidad, el arte y lo bizarro, lo refinado y lo masivo, la naturaleza y la selva de cemento, el ruido y el silencio, lo moderno y lo clásico… Además, como lo comentamos con otros latinos viajeros, nos topamos con cantidad de latinos residentes, tantos que casi no hace falta el inglés y nos reímos mucho porque ante la menor interacción con una frase en inglés del tipo: how much? I want a coffee; where is the restrooms?; sorry;  thank you; hi; etc… me responden: vale 2 dólares;  lo quieres con azúcar y crema?; el baño está a la derecha; de nada, adiós, hola, sí… jajaja… Y nos sale una risa cómplice entre latinos… Como la señora que nos escucha hablar en el metro sobre el cambio de hora que hicieron la madrugada de Halloween, el horario de invierno y que nos confundió a varios; ella ya me miró al entrar al vagón, pero al rato se para del asiento de enfrente, se me acerca y me dice en acento ultracaribeño: ¿qué hora tú tienes en tu celular? -y yo me sonrío, le digo que las 10:05 y ella me dice: es que yo vengo saliendo de mi trabajo y yo ponché (marcar tarjeta) antes esperando a mi compañera que no llegaba y ahora me van a descontar, yo no sabía qué pasaba con ella pero la máquina esa no cambió la hora -y entonces se une una señora a mi lado para decirme que también se equivocó al poner el reloj del celular y terminamos conversando en español ante la mirada de algunos gringos soñolientos en el carro.  Ya cuando nos bajamos le toco el brazo (entre latinos podemos hacer ese gesto) y le digo: buen día, amiga, que descanses-  se sonríe y nos despedimos.

Lo mismo cuando el penúltimo día compro jugo de naranja de verdad y un antigripal en un almacén frente al hostal. El mexi(cano) de la caja me dice: reina, todo Nueva York se ha resfriado este otoño, mamita. Es que con este tiempo -decimos ambos y completamos la frase: que si la lluvia, que el viento, que el frío, que el calor. Y él agrega: el año pasado nadie se enfermó, en cambio ahora; el tiempo está muy loco, mamita -nos despedimos sonrientes y cuando vuelvo al día siguiente por más jugo le cuento que estoy mejor y volvemos a conversar un poco, mientras un obrero con casco pintado con la bandera estadounidense se sonríe aunque no entiende la conversación porque él sí es gringo…

Rincón italiano en el Chelsea Market, atendido por latinos, entre otros

Rincón italiano en el Chelsea Market, atendido por latinos, entre otros

Hay muchos latinos en los servicios trabajando duro por su sueño americano -vaya concepto antiguo, en mi opinión. Muchos lo logran -como nos cuenta Álex, el pizzero mexicano de la esquina, que lleva casi 30 años acá- pero a costa de cero descanso y gran nostalgia por la familia; aunque como en NY está el mundo entero, la comida y los productos de cada país están muy presentes y hasta incorporados algunos a la dieta local. Supongo que eso alivia al corazón también.

Locuras y verdades

Metro de NYC

Metro de NYC

Claro que me resfrié no sólo por los cambios de temperatura  climáticos y del metro (los vagones del metro a veces están ultra fríos con el aire acondicionado) y algunos andenes apestan: no sólo con olor a orines, desagüe y otros, además de alojar a varios colegas de Mickey Mouse, un clásico del metro local, ver ratones en los rieles, sino también por la vibración intensa de la ciudad, por demasiado estímulo después de mi gran pausa. Venía de un ritmo muy calmo y subirme de una a la agitada energía neoyorquina a ratos me sobrepasó (mi cuerpo y alma hicieron su mejor esfuerzo pero me mostraron también el ajuste vivido, yo en mi cámara lenta mientras el resto iba en cámara rápida), e igualmente disfruté porque me encanta todo lo nuevo, descubrir lugares y costumbres. Encima siempre encuentro algo por lo cual reírme y acá hay material de sobra, entre los looks más excéntricos (adoré los peinados afro que ostentan el frizz mientras otros se desviven por evitarlo), las frases en el aire, algunos gestos muy fríos y displicentes versus otros muy amables… Vaya que da material este territorio nortino. Si hay algo que me gusta hacer en los viajes y en algún momento en cualquier rincón de Santiago cuando puedo, es sentarme a ver pasar la gente, sin ningún afán más que observar la diversidad humana y reírnos de cómo somos, saber lo que se lleva y lo que no, descubrir la idiosincracia y sentir la energía…

Un sábado en el mercado de pulgas Hell's Kitchen

Un sábado en el mercado de pulgas Hell’s Kitchen

Durante mi paso por NY en Chile siguen destapándose verdades, tal como lo conversamos en radio Cooperativa a principios de este año: todo se sabe y todos quedaríamos expuestos, y ahora el empresariado chileno sigue dándonos material -como si nos faltara- mostrándonos la oscuridad, manipulación y abuso del que somos capaces cuando estamos vibrando en egoísmo y en defensa… Ellos nos reflejan lo peor de nosotros mismos por estos días y lo peor del sistema frío que creamos y habitamos.  Y es bacán, a mí me alegra, pues caen más y más fichas de cierre de una etapa plástica y oscura. Pero estos hechos no son sólo para escandalizarnos o apuntar con el dedo, son para crecer,  para despertar y usar nuestras propias herramientas para movernos. Todos las tenemos y es tiempo de ponerlas en acción: creatividad, ingenio, pragmatismo, intuición, conexiones, estrategia, impulso, liderazgo, etc. Luego de la pasada de Don Satur (limpieza, cierres, sabiduría) por Escorpión (verdades ocultas, platas compartidas, intrigas) veremos sus efectos por largo rato en varios puntos del planeta y en nuestros mundos personales también: estamos reconociendo nuestras verdades, asumiendo quiénes somos en nuestra totalidad para construir con bases más sólidas y auténticas… Por lo mismo, con algunos compartimos estos días nuestros nuevos y  no en distintas áreas, conversamos de lo difícil y aliviador que ha sido al mismo tiempo… Como una amiga que siempre dice que sí a la familia cuando le piden dinero y esta vez decide pasar, entonces se vienen encima las agresiones y manipulaciones… Cada uno mostrando su verdad… Hoy nada se puede ocultar o fingir, lo pagamos muy caro; puede resultar intimidante e igualmente es bello y sano… Y yo también he dicho mis sí y mis no. Entre estos últimos, por estos días -lo dije antes- no me da pa’ contener a nadie, algunos lo entienden, otros no, y es parte del ajuste que todos vivimos con la nueva energía que se instala en nosotros: después de tanto movimiento en Libra de septiembre a noviembre (formas y relaciones) ahora nos movemos aunque suene redundante de otra forma y con otra frecuencia que se dirige hacia lo verdadero. Hacia “este/a soy yo, tengo todo esto dentro de mí, estoy en esto, voy hacia allá (o no sé hacia dónde voy), pero esto soy, con todo los sí, no y más o menos de cada uno… Todos estamos reconstruyéndonos, pasando la agitación de nuestro centrifugado y comenzando lentamente otra etapa algo incierta pero más optimista y fluida. Venimos de tres años de gran tensión y fricción donde crecimos mucho y nos despojamos… Ahora comenzamos a levantarnos, a brotar desde lo que somos verdaderamente.

En este viaje, además de observar y de disfrutar aventuras, rincones, sabores, compras y paseos (aunque no sé definir qué es pasear, jaja) me encuentro con mi amiga y ex vecina Pepa Valenzuela y sus amigos latinos del master en escritura que cursa en la NYU (Universidad de Nueva York). Primero nos encontramos a un café con Pepa a solas a contarnos la vida, en Williamsburg, un barrio que ella reporteó para Chile donde los hipster la llevan aunque ahora comienzan a migrar a otros espacios.  Al día siguiente, ella está ansiosa porque es Halloween y se ha preparado con anticipación

Desfile de Halloween

Desfile de Halloween

para su disfraz de catrina. Luego nos juntamos en el desfile oficial que está lleno de gente y los disfraces más insólitos y producidos en gente de todas las edades. Muy chistoso e intenso todo! Después de la parade vamos a un restobar y conversamos de todo un poco, incluida la idiosincracia chilena y cómo nos marca la montaña, la cordillera -que a ratos me ahoga y siempre me conmueve- en nuestro carácter introvertido, temeroso y laborioso… Con otro chileno -que lleva casi dos años en la ciudad- en la mesa conversamos de las luces y sombras de NY, de la energía que te chupa si no estás bien parado -o si no tienes mundo interior- y de la locura, una de las cosas que más me llama y que más le chocó a Pepa en sus primeros días por estas tierras… Mucho loco dando vueltas. Las grandes ciudades producen más locura y si hay viento, aún más; lo he comprobado. Mucho aire (pensamiento), agitación y masividad producen más rayadura, en mi opinión. Y si a eso le sumas un sistema voraz de consumo, el resultado se incrementa. Mucha gente hablando sola, cantando, pegada en algún desequilibrio; no demasiado homeless -al menos en esta ciudad-, sino gente que va y viene y que vive en su mundo aparte.

Time Square

Time Square

Yo sigo viendo mi tele: observando y sapeando, como escribió Pepa en esta crónica sobre el metro neoyorkino.  Mirando cómo se mezclan la frialdad y la amabilidad de la ciudad en muchos gestos de interacción, palpando la densa energía en Times Square, donde me vienen mareos y vacío en medio de tanto ruido, luces y ansiedad, y necesito urgente comer algo más natural hasta que encuentro una bendita sopa que me recompone; sintiendo la baja energía de China Town donde encuentro un milagroso té de jengibre con limón y me meto a una farmacia china curioseando todo riéndonos con los chinos sin hablar una palabra; y disfrutando el enorme oasis del Central Park que te inyecta de vida, naturaleza y armonía.

Otoño en Central Park

Otoño en Central Park

En medio de todo doy gracias porque muchas sincronías se producen en este viaje. Algunas cosas que quiero comprar van apareciendo nada más pensarlas y se solucionan también ciertos obstáculos, recibimos ayuda en los momentos más inesperados, me encuentro con sonrisas cada tanto en una ciudad que no te sonríe fácilmente pero que es muy abierta y cordial al mismo tiempo…

Una mañana en Central Park

Una mañana en Central Park

De regreso después de esta aventura gringa, luego de apenas ordenar un poco, de tomar mate con hojas de menta para refrescar lo que queda de resfrío y de dormir doce horas seguidas, me recibe un fuerte temblor por la noche (en otras partes sería terremoto, pero en Chile es un temblor más) y aunque apenas me despierta, al día siguiente digo: Mmm, gracias por la  bienvenida y por recordarme que ya, que tenemos que movernos... Además del amor con que nos reciben al regreso la familia y amigos preguntando detalles, regalándome pan casero, frutas y verduras, me quedo mirando el atardecer en Santiago que pasa por todos los colores cálidos, atesorando los momentos vividos en el norte que empodera y tomando la energía de este sur que sana. Las mariposas vuelven a revolotear en el balcón, las saludo y recuerdo las que vi en el aeropuerto santiaguino al llegar a media mañana con mucho sol… Todo tiene su espacio, la aventura, la pausa y ahora el trabajo de este cierre de año que se asoma divertido y desafiante, con la Luna nueva en Escorpión que nos trae más oportunidades de encontrar respuestas, tener importantes conversaciones y decidir asuntos o cosas que tenemos que soltar. Este noviembre despeja el camino para iniciar y cerrar según sea el caso… Con la luz del atardecer me quedo mirando uno de los recuerdos que traje para regalar y que tiene todo que ver con estos tiempos… Seguimos encontrándonos y aventurándonos!

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Mágica pausa en mayo-junio 2015

Nos juntamos una tarde soleada de otoño con un artista a conversar de la carta astral de Chile. Él necesita más material para una nueva obra en gestación y es muy apasionante compartir su mirada, la de otros chilenos de distintas disciplinas con quienes ya investigó y la mía respecto a quiénes somos, cómo somos, dónde estamos y de dónde venimos, cuáles son nuestros caminos de sanación (felicidad), nuestros aspectos luminosos, oscuros y opacos… Como nada pasan más de dos horas y aún siento que quedan capas y capas de este Chile tan bello, profundo, doloroso, precario, sanador, poderoso, tímido, rígido, creativo… Como en la lectura de carta astral, la gente viene a lo mismo (lo sepa o no de antemano): a conectar con sus verdades, a tener respuestas interiores, a reconectar con su sentido de vida, a encontrar más herramientas para caminar… Disfruto cada lectura aunque hay algunas más fluidas que otras, por lo general todas son muy profundas y algunas sorprenden… Y muchas veces es muy emocionante la transformación que se produce… Estos días han caído varias lágrimas en las lecturas, tanto por los procesos de cada uno en estos años intensos y verdaderos, como también porque el corazón se deja ver en este espacio de interpretación de nuestra matriz astrológica…

almaentierra¿Por qué? Creo que muchas veces el detenerte a mirarte a ti mismo con más amor, por tanto con aceptación, es un acto sublime, de vibración muy elevada. Entonces a la mente egótica nuestra no le queda más que ceder el espacio al alma-corazón y ambos pueden suspirar y recuperar su protagonismo, pueden tomar el mando… Pero, lo hemos compartido acá muchas veces, el sistema no promueve la pausa, la detención. No le conviene que despertemos, que dejemos de creer en que hay que hacer y tener cosas, que conectemos con lo verdadero, que produzcamos menos… A nuestro querido ego tampoco le conviene que paremos con consciencia (muy diferente al detenerse desde el evadir, desde el ser pasivo o cómodo, ojo); al contrario a él le va mucho mejor que mantengamos nuestros hábitos de desconexión diarios, los que sean: trabajar, hablar, comer, rabiar, temer, sufrir, ver noticias (ja,ja) hacer, ocultar, someterse, rebelarse, quejarnos, criticar, comprar, pensar-sentir, defenderse, etc., etc., Todo aquello que hacemos en automático o con amplificador…

Y este mes que comenzamos ahora el 18 de mayo nos propone el acto sagrado de detenernos. Para mí misma no es fácil con la agenda llena hasta mediados de junio de cartas astrales, viaje, preparación del próximo ritual de invierno (sábado 20 de junio), despedidas, bienvenidas, festejos, reuniones, talleres… Pero ayer me tomé un espacio antes de las clases de baile en el gimnasio al terminar el día y también por la mañana en mi sesión de acupuntura. Una vez que el doctor se fue y me dejó con las agujas, pese a que en la camilla del lado una señora hablaba en chino mandarín y me causaba gracia, respiré varias veces y entré en mí, en mi corazón, en mis certezas, en ese momento… Cuando al rato el doc vino a sacarme las agujas encontré que fue muy luego, pero estuvo bien. Fue preciso. Por la tarde, algo cansada, me detuve unos minutos en casa mirando la noche y sintiendo la energía de la tarde; una hora después salí al gimnasio a una clase bien exigente donde puro improviso los pasos y me río porque no me da pa’ ser prolija con la coreo pero sigo el ritmo y la disfruto, es bello sentir la energía de varios bailando y cómo ciertos movimientos parecen elevarnos, se siente la cadencia personal y grupal, el cuerpo y el corazón elevándose…

Esta semana se unen la Luna nueva en Tauro con el inicio del viaje retrógrado de Mercurio (planeta de los intercambios y la comunicación), juntos nos proponen una pausa sagrada. La tierra estable y sólida de Tauro nos da la posibilidad de encontrar centro, estabilidad interior, no afuera: en un trabajo, un monto de dinero, una relación, un estado de salud… Sino dentro nuestro. Estamos en tiempos muy agitados y es absurdo seguir buscando afuera algo que podemos tener dentro para que gracias a cultivarlo luego podamos encontrarlo con más facilidad en situaciones externas, aunque por estos días parece no haber nada sólido; sólo el caos, el desorden o la incertidumbre suelen reinar. Y está bien, es una maravilla, es un terreno de práctica de adaptación, flexibilidad y sabiduría; un espacio de crecimiento, y una tremenda oportunidad de ser estables internamente, de estar centrados, agradecidos y vitales en medio de huracanes, terremotos, volcanes e inundaciones literales o simbólicos. Estos fenómenos están pasando afuera y dentro nuestro.

Este mes con la Luna taurina nos propone valorar otras cosas y tomar iniciativas con más templanza, sin impulsividad, con más cuidado por nuestro cuerpo y energía. Además, podremos vincularnos con el dinero de otra forma, tenemos la posibilidad de mirar cuánto apego, rigideces y creencias antiguas tenemos respecto a una energía que nosotros creamos. El dinero es nuestra creación, ¿por qué despreciarlo? –Ahí te la dejo.

Y mi querido dios Mercurio, compañero fiel y chistoso de esta encarnación, aquieta sus alas y se suspende en el aire geminiano siempre activo… Desde el cielo dice: basta, stop! Hay que depurar la mente. Y más aún cuando Marte anda cerca y tiene a muchos discutiendo, alborotándose y reaccionando con impulsividad y/defensa, gestos absolutamente pasados de moda. Ahora este dios parlanchín, jovial, informado, inteligente, conector y versátil, suspende su accionar y puede ponerse sarcástico con ciertos baches que vivamos en torno a documentos, mensajes, encuentros, traslados, firmas. Pero también se etretendrá dándonos espacios para madurar ideas, masticar proyectos, repensar situaciones. Y puede aplaudirnos si decidimos parar unas veces a la semana -o diariamente- para mirar nuestra vida y poder comprender en más profundidad qué decisiones tenemos que tomar aunque aún no sea el momento… Estas semanas nos reconectan con nuestras verdades -como si ya no estuviésemos en eso todo este 2015- pero desde una mayor madurez que nos lleve a actuar con consistencia…

fr4Y hay otro regalo más. Es un muy buen tiempo para buscar inspiración en acciones más sutiles como pintar, cocinar, cantar, oír música, bailar, jardinear, mirar el amanecer y el atardecer, sentir el viento, pasear sin afán… Desde acciones con una vibración más suave y conectada, en gestos aparentemente simples pero profundos podemos encontrar poderosas respuestas a temas pendientes o que nos agobian y, de paso, activar la magia en nuestra vida

Nadie dijo que este año fuera fácil, pero este ciclo 2015-16 nos trae de vuelta nuestro poder y éste no se activa sólo desde la acción, a veces el gesto más poderoso y significativo es Detenernos. Y ahora, el cielo apoya y bendice esta detención consciente… Buena pausa para todos!

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En excelentísima compañía

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Sendero al mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Por fin me quedo conmigo. Respiro profundo con mucho placer en medio del bosque, de vuelta del mirador Bandurrias, en San Martín. Subimos con mis compañeras de cuarto, Nadia y Nati, dos argentinas que tomaron sus vacaciones por el sur y que están algo cansadas de recorrer porque han hecho muchas cosas en poco tiempo; en su último día de viaje deciden hacer algo más tranqui y vamos lento por el empinado sendero que está en medio de tierras mapuches, que toma unos 45 minutos cruzar… Un lugareño de unos 70 y varios, con ojos profundos y cabello cano, nos indica por dónde ir y nos dice que acostumbra hacer este camino –lo admiramos y envidiamos, obvio-, aunque “está pesada la calor hoy día”, así que se sienta un rato bajo una sombra… Al llegar arriba hay viento y la vista es amplia e imponente, muy bella, se siente la fuerza de esta zona de lagos y montañas y todo es azules y verdes poderosos… Agradezco y disfruto. Nos sentamos cada una en silencio sobre las rocas a mirar la panorámica, sentir el momento y tomar fotos. Al rato nos despedimos, las chicas siguen a La Islita, a unos 30 minutos caminando más abajo, donde pasarán la tarde; yo vuelvo al pueblo, necesito mucho estar conmigo y en cuanto entro al bosque siento ese regreso con regocijo… Qué bien se siente acompañarse.

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Adoro compartir con distinta gente, e igualmente muchas veces necesito ese contacto interior que es único, silencioso y tan enriquecedor como el estar con otros. Necesito también salir de la rutina y en ocasiones esa pausa para mí tiene que ser conmigo, necesito darme el gusto de acompañarme; más de una vez he rechazado invitaciones muy atractivas porque toda mi energía y las señales me dicen que ese fin de semana o ese espacio de pausa es en una vibración más quieta y no hacia fuera, como suele gustarle a una parte de mi ego. A él a veces le cuesta entenderlo, pero una vez que comenzamos el viaje se pone feliz y me acompaña con su mejor sonrisa. A ratos también me jode, me hace trampas, me pone distractores y obstáculos -como a todos, ¿no?- pero se aquieta mucho al respirar y reconocer que estamos en otro espacio disfrutando. Al ego hay que educarlo y avisarle cuando vas a hacer cambios o comenzar algo, si no, se resiste y comienza a dramatizar como tanto le gusta. Por eso me da risa la pregunta de Inés ese mismo día por la tarde; me escribe por unos talleres que ella organiza y le digo que estoy en el sur hace unos días; me pregunta que con quién viajo. Conmigo –le respondo. –Ah, te pregunto por curiosidad porque yo nunca he viajado sola, creo que me daría miedo o pena –agrega. Me sonrío y le digo por mensaje: Nooo, es bacanooo, mira mi blog, ahí están las aventuras. Creo que te gustaría –le digo y recuerdo muchas lecturas de cartas astrales donde esto, aprender a estar con nosotros mismos y darse espacios de retiro es prácticamente un mandato de nuestro mapa astral; y muchas personas no lo descubren ni lo aceptan fácilmente, mientras que otras me cuentan que lo saben y que se dan esos espacios porque si no colapsan… Y hay algo más: nunca estamos solos, siempre estamos con nuestro corazón diamante que todo lo sabe y lo contiene, junto a la presencia incondicional de nuestros guías y maestros que más de una carcajada sueltan con nuestras andanzas…

… Al mediodía, en este regreso ‘intro’ por el bosque siento mucho más los aromas y aprecio otros detalles que antes pasé por alto porque íbamos entretenidas en conversar y reírnos, en este caso de nuestro mal estado físico que sufre con las subidas, risas que también fueron un agrado…

De vuelta el sendero se torna más mágico y puedo contactar más con mi presente, con mi corazón, con los guías, con los elementales del lugar y con un par de pequeños pajaritos que me acompañan por un rato sin salir volando ante mis pasos… Me detengo en una parte sólo a respirar, aquietarme, sentir y agradecer, mis oídos parecen agudizar su poder y percibo cada sonido del bosque, en medio de esto el crujir de las ramas de añosos árboles me hace reír porque parecieran saludar y suenan como antiguas puertas de madera… El aire está húmedo y la temperatura agradable, me viene emoción con lagrimita casi por todo lo vivido, parece poco y es demasiado al mismo tiempo…

DSCN9994Por la tarde sigue el paseo y el trabajo por un par de cafés del pueblo y finalmente decido ir al día siguiente a un lugar que apareció como señal dos veces en el mismo día aunque no era mi prioridad: Villa Traful, un pequeño poblado en medio de un bosque que rodea un gran lago de aguas más turquesas y un entorno más puro, sin pavimento y apenas un par de lugares donde comer. La excursión va por camino de ripio por el paso Córdoba, con la típica vegetación patagónica pero más rojiza, distinta a lo que se ve por estos lados, muy bella, y nos detenemos en distintos lagos, ríos y miradores donde la energía es muy abierta y magnética al mismo tiempo.

Una vez en la Villa, hay mucho verde y un poco de viento, se siente aún más la conexión con la naturaleza y la lejanía de la ciudad. Almuerzo algo rápido en una terraza sobre el pasto, no quiero encerrarme en un restaurant, entonces conversamos un poco con Rubén, que oficia de chocolatero, heladero, mozo y cajero. Me pregunta que de dónde soy y surge el tema del volcán. Le cuento que tengo que cruzar pronto y que espero que el paso esté abierto porque parece que esa mañana de la erupción lo habían cerrado.

Lago Traful

Lago Traful

Luego parto al lago y antes paseo un poco entre los árboles. Me encuentro con un matrimonio mapuche que toma mate en un mirador. Él también me pregunta de dónde soy y me dice que “es muy buena la gente de Chile”, que conoce Valdivia, que estuvo hace unos años, que todo muy lindo, que no le gustó tanto el pescado, lo encontró muy salado porque es de mar, pero que sí le encantaron los mariscos y se trajo una caja de almejas y machas para la familia. Me dedico a escucharlo y sentirlo y a mirar los ojos de su esposa que apenas conserva sus dientes delanteros y tiene una mirada muy chispeante. Él es muy sociable y me cuenta varias cosas y me dice que “estamos acostumbrados a los lagos; yo hace como diez año que no me meto acá, imagínese; es que como lo vemos todos los días”, y nos da risa porque mientras yo me maravillo para ellos es lo más normal… Así somos, es como los chilenos con la cordillera, que damos por hecho que la montaña está ahí y ni la disfrutamos, mientras que cualquier extranjero no hace más que admirarla… En eso me despido y les digo que voy al lago. -Sí, vaya, ¡vaya a mojarse las patas! –me dice con un ademán tocando su sombrero; yo lanzo una carcajada y le respondo: bueno, como tú digas, me iré a mojar las patas, te haré caso! –y su esposa se ríe moviendo la cabeza. Una vez en el lago los diviso de lejos, los saludo y seguimos sonriendo… Me siento con los pies en el agua –como ordenó mi amigo- sintiendo toda la vibración pura de ese lugar y al agua a temperatura precisa. Cuando me doy vuelta veo que atrás mío hay unas cuantas bandurrias quietas que se camuflan un poco entre las piedras, las saludo y un par me mira, el resto sigue inmóvil. La vista, el sol y el agua son una delicia. Cierro los ojos un rato y reconecto con el octavo centro, el corazón verdadero; siento gran plenitud, siento calma, alegría, amor, apertura, confianza… Puedo palpar esa perfección de la vida que muchas veces creemos que tiene luces de colores o es espectacular, pero que suele ser simple, quieta, sin afán ninguno. Sólo estar presente disfrutándolo todo, sin presiones ni pretensiones. El sonido del agua en las piedras me atrapa y me quedo mirando todo. Al rato una chica gordita de rulos rojos se acerca con su tablet a fotografiar a las bandurrias, más allá figuran su madre y su abuela, son calcadas y nos saludamos riéndonos un poco de la elegancia de estas aves que parecen vigilar la escena y no inmutarse.

DSCN0104Al salir del lago me entretengo mirando a dos perros, un golden retriver y un mestizo que corren una y otra vez. El primero agarra una piedra del agua en el hocico y corre hasta los pastos (unas dos cuadras más allá) a dejarlos, mientras el otro lo sigue cual escolta. Hacen eso una y otra vez y me río con su juego que parece tan absurdo pero debe ser el mejor pasatiempo de la tarde. Con una señora también nos divertimos viendo el juego perruno que tiene para rato. –Qué aparatos estos dos, mirá cómo corren –me dice sentada a mi lado en una banca.

Me quedaría horas –o días- aquí, pero en un rato tendremos que regresar con la combi que nos pasea por acá. Ya lo dijo Charly, el chofer, de quien soy su copilota, quien en el viaje nos conversa con el típico tono sureño algo más arrastrado sobre política, medioambiente e influencias varias de la Argentina, además de contarnos más cosas de esta zona. Una vez en camino y cuando ya tengo ganas de siesta, nos detenemos en lago Falkner, con el mejor panorama para una tarde de paseo: sentarnos en la orilla a tomar mate con facturas sintiendo el sol en la espalda. Estoy extasiada y a diferencia de una argentina divertidísima que está cerca de mí y que habla fuerte, no me molestan ni las abejas ni las avispas que dan vuelta cada tanto. Estamos sólo la inmensidad del lago, las montañas, la arena tibia, el sabor del mate, las facturas con membrillo, el cielo azul, las mariposas, las abejas, la gente alrededor y yo.

De vuelta en el pueblo, en San Martín, nos despedimos entre los viajeros, Charly me dice que me quede tranquila, que ya el volcán está quieto. Paso al terminal de buses a ver cómo van los viajes a Chile y José, el encargado, que a esta altura ya me conoce y nos saludamos con agrado, me dice que está todo normal, que por la mañana detuvieron a los primeros buses pero que para el día en que me voy seguro estará abierto. Me muestra en Internet las noticias del día y me dice que tiene sobrinos en Pucón que lo llamaron y le contaron que “el espectáculo fue hermoso, tío”. Entonces me voy al lago Lácar, a unos metros, a sentir el atardecer, agradecer y seguir este día con tantos y conmigo. Un verdadero placer.

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Las OTRAS Predicciones 2015 (válidas para Chile y otros rincones)

Si usted quiere leer las Predicciones 2015 oficiales publicadas por El Mercurio online, Emol.com made in Ji, con presentación del año + vaticinios para cada signo, están AQUÍ.

Si además quiere ver el video con la entrevista para EmolTV, puede mirar acá. Y si todavía le queda  curiosidad pendiente puede escuchar la última sesión de astrología en radio Cooperativa por aquí, donde conversamos distintos aspectos de 2015 y compartimos algunas guías para los cinco primeros signos astrológicos (de Aries a Leo).

bolamagiaPero si le interesan otras Predicciones aún más certeras, acá van:

– Un largo y angosto país llamado Chile pasará a formar parte Imperio Turco Otomano, con capital en Estambul y base sudamericana en todo Chile continental.  Los programas de TV locales tendrán subtítulos en turco y al despedirse los conductores dirán: teşekkürler. Güle Güle. 

– Nacerán cientos de niños llamados Onur, Sherazade, Fatmagül (ella no tiene la culpa), Kerim, Bihter, Behlul, Mustafá, Suleimán, Hurrem, Ezel, Kuzey, Güney. Estos pequeños serán un tanto dramáticos y guapos, beberán té de manzana y comerán döner kebab.

– La Presidenta chilena perderá su cargo. Sufrirá un día, porque al siguiente pasará a ser la Sultana de la comarca, desde ese día llevará largos vestidos de seda, joyas con piedras preciosas y dejará su cabello crecer. Su secretario se llamará Onur. Se celebrará en todo el territorio sudamericano su nombramiento, se repartirán delicias turcas y monedas de… cobre entre todos los ciudadanos.

-El escudo nacional de Chile tendrá un ojo turco como imagen central.

– Es probable que de aquí a 2017 gran parte del continente americano -a excepción de Brasil- pertenezca al gran Imperio Turco Otomano.

-La creatividad de la TV local irá a la baja, mientras que la competencia absurda al alza; lo cual será bueno porque una vez que quienes trabajan en la industria se den cuenta de su falta de propuesta, sello e inventiva, a fin de año crearán cosas propias muy atractivas para todos los públicos. Amén.

-Un torneo de fútbol llamado Copa América moverá mucho dinero, aturdirá a millones, incentivará y entretendrá a otros tantos, y decenas ganarán suculentas sumas mientras suceden cosas muy importantes en el continente y que afectan a todos, pero que pasarán a segundo plano dada la fiebre por el balón.

-La nueva base sudamericana del imperio turco, Chile, tendrá mucho que madurar y aprender, deberá mirar con consciencia su ego en vez de andar mirando el ajeno. Este bello camino le traerá muchas satisfacciones y sabiduría a todos sus habitantes. Esto será el abono para un gran cambio de vibración que viviremos todos los chilenos-turcos en 2016. Tebrikler!

-En algunos territorios cercanos a nuestra capital Estambul dirán que la crisis ya pasó, pero quizá es manipulación para que muchos súbditos dejen de reclamar y no salgan a las calles. Si ellos aprenden a ver más allá se darán cuenta que están en un tiempo riquísimo para su iniciativa, creatividad e independencia del sistema imperial. Inshallah. 

-En otros territorios cercanos a la capital, pero de un continente algo olvidado llamado África, dirán que hay enfermedades graves, pero muy antiguas y que muchos saben que tienen cura, tal vez para distraer a ciertos sultanes y súbditos de otros temas importantes, quizá porque en esas tierras hay muchos diamantes que conviene esconder y hacer creer que llegar hasta allá implica contagiarse. Igual algo se destapará por esos lados.

-En otro país muy grande que es un imperio en sí mismo, al norte del planeta, comerán muchas papas fritas y hamburguesas. Pero las bebidas cola cada día bajarán más sus ventas, lo cual será un gesto -aunque parezca mínimo- de la nueva consciencia. Igual estos habitantes del imperio nortino pueden vivir algunos atentados y, como ellos tienden a la paranoia, este año los desafiará a confiar en la perfección de la vida en vez de hacerle caso a los miedos del ego. Este última energía también pasará por las tierras cercanas a la bella Estambul.

-Habrá diversas tragedias que cada vez menos gente verá por TV porque muchos entenderán que no aportan nada a la vida misma, pero también porque la invasión de telenovelas turcas impedirá las transmisiones, al menos en Chileturco.

-Ciertos volcanes de por aquí y por allá pueden despertar para recordarnos que hay que limpiar lo que tenemos guardado, de paso nos enseñarán más sobre el desapego y el poder del fuego.

-Los vientos despeinarán a muchos y se llevarán aquello que esté estancado y/o con base frágil en nuestras vidas.

-Millones de habitantes del planeta necesitarán tratamientos complementarios urgentes en el cuello porque de tanto vivir agachados mirando su celular desarrollarán tensiones y malestares desconocidos por la medicina. Esto será genial porque, de un momento a otro, soltarán por unas horas sus celulares y tabletas, y sin más mirarán las cosas en vivo y en directo en su realidad. Recordarán que existen los árboles, las calles, la gente que habla con la voz y no por mensajes.

-Científicos japoneses desarrollarán una prótesis de yema del dedo índice para millones de personas que sufrirán el desgaste de esta pequeña porción del cuerpo. Será muy cara, pero en 2016 China venderá la versión barata y se expanderá por todo el mundo. La nueva autoridad de salud de Chileturco -a quien ahora no se le escapará ninguna verdad incómoda- se abastecerá con 8 millones de yemas para empezar.

Y ahora Predicciones para cada signo:

horosAries: De un día a otro madurará. Dado esto vendrán a entrevistarlo de todo el mundo para que dé los detalles de tamaño milagro, pero usted se pondrá irritable otra vez, se aburrirá y decidirá tomar vacaciones. Una vez lejos valorará todo lo que tiene y ha logrado. Se sentirá muy feliz.

Tauro: Llegará a su casa u oficina y no encontrará nada, ni la puerta. Creerá que es un castigo divino, se pondrá furioso y dirá que todo esto es una maldición turca. Cuando respire y acepte, su vida se llenará de bendiciones y conseguirá insospechada prosperidad que compartirá con alegría.

Géminis: Hará una cosa a la vez, se concentrará y tomará su vida en serio. El sultán lo mandará llamar para premiarlo, pero camino hacia allá se pondrá a conversar con unos y otros, irá a un par de fiestas, escribirá un libro y finalmente será embajador del imperio en otras tierras. Estará feliz.

Cáncer: Decidirá desentenderse de la familia, soltar el control y viajar por el mundo. A la semana recibirá un mensaje de un ser querido, se llenará de nostalgia y culpas e intentará regresar, pero los fuertes vientos lo impedirán y por fin se encontrará con usted mismo. Crecerá mucho.

Leo: Por un día se permitirá no ser el centro, se decidirá a escuchar a los demás desde el corazón. Entonces, brillará verdaderamente, pero su luz se reflejará en las ventanas, ante lo cual correrá a tomarse una selfie y a contarle a todos lo brillante que usted es. Aprenderá mucho y reirá más.

Virgo: Visitará lugares muy imperfectos y no los criticará. No limpiará su casa por dos semanas, sobrevivirá y se sentirá fenomenal. Entonces, invitará a sus amigos a cenar pero ellos llegarán atrasados y mal vestidos y usted se ofuscará, lo que se le pasará al recibir entrañables abrazos.

Libra: Una tarde tomará tres decisiones juntas sin preguntarle a nadie, quedará mareado y se cuestionará si es mejor acostarse o ir al médico; no sabrá qué hacer. Lo llamarán de una gran casa de modas para que asesore a famosos, entonces será descubierto y será el fashionista del sultán.

Escorpión: Logrará dejar su temperamento drástico por dos días, pero verá un par de malas noticias en TV y sentirá que el mundo es lo peor. Lo invitarán a algo nuevo y desconfiará, luego irá y aprenderá el valor de arriesgarse; se reirá mucho. Hará amigos nuevos y compartirán secretos.

Sagitario: Creerá que podrá dejar de exagerar todo 2015, pero sólo lo logrará por 24 horas. Igual se lo contará a todo el mundo. Hará un viaje insólito y posteará todos los detalles por cada red social que existe. Hará un retiro de silencio y entonces sucederá un gran milagro en su vida. Pruebe.

Capricornio: Hará actividades simples y se llenará de dicha. Verá muchas cosas que corregir y se morderá la lengua al enjuiciar. Un día decidirá despojarse de sus comodidades, pero cuando vaya a hacerlo verá unas ofertas y olvidará todo. Igual practicará más desapego y encontrará la plenitud.

Acuario: Comprenderá que todos somos iguales. A raíz de eso sentirá un extraño latir al centro de su pecho, entonces bajará a su corazón y vivirá una vida conectada y alegre. Creará algo muy novedoso, pero el imperio no le dará crédito y formará el club de los indignados. Será un gran líder.

Piscis: Abandonará su mundo paralelo y estará aquí y ahora. Entonces, todos lo verán y le hablarán de cosas prácticas; sentirá fastidio e imaginará que está en Neptuno, allí será feliz, pero le faltará algo y regresará. Se decidirá a hacer cosas artísticas y recibirá aplausos, dinero y sentido. Sonreirá.

…Aguante, que ya comenzamos 2015! A cruzar el puente con alegría y hacer magia cada día! 🙂

(Y recuerde que ACÁ están las Predicciones 2015 en más profundidad)

En casa

Santiago, foto agencias

El cielo y el aire están limpios después de la lluvia y de un fuerte ‘temblor’ (en otras partes esto sería terremoto) en Santiago… Sí, todo se mueve y se purifica, como nuestras vidas, ¿verdad? … Al fin puedo descansar después de días intensos. Y como el cuerpo es sabio aparecen resfrío, dolor de cabeza y mucho sueño. Vivo mi propia purificación y me alegra; es también un ajuste de energía… Después de una siesta el cielo se ve bellísimo entre nubes oscuras y sol. Siento el cierre de un ciclo poderoso que iniciamos en julio, fueron dos meses de lecciones, gran aprendizaje, verdades y regalos. Este lunes 25 la Luna Nueva en Virgo nos propone reordenarnos y sacar la maleza de nuestros hábitos y rutinas para que la tierra quede lista para la siembra, que comenzará a crecer y mostrar sus brotes en octubre… Son días importantes, no podemos sembrar cualquier cosa y luego quejarnos del resultado, ya no… La consciencia está ya entre nosotros cada día más y podemos hacerla brillar…

De julio acá muchos nos encontramos con temas para limpiar y verlos no fue cómodo, pero sí aliviador… El alivio viene cuando aceptamos y decidimos encontrar el sentido de eso, pero mientras estemos resistiéndonos el dolor, la incomodidad, rabias y miedos aumentan… Como conversamos con un amigo sobre su trabajo: dale las gracias a ese jefe inoperante, inseguro y autoritario; dale espacio en tu vida y desde el corazón, en silencio, pregúntale para qué está en tu vida, a ver qué te responde, ve qué tiene para ti, cuál es el aprendizaje con él… Y acéptalo porque eres tú en otra versión… E igual nos reímos porque es incapaz de verse en él y eso que es re mandón, jaja, pero es más dulce, sin duda… Y yo le cuento de cómo me reflejan los consultantes de carta astral en sus angustias, obsesiones, ansiedades, fragilidades, fortalezas… Y de cómo algunas veces ciertos egos me ponen a prueba, mientras que con otros va todo bien… Somos iguales, somos uno y somos el Todo.

Desde ese Todo que venimos a experimentar -y que somos- , hay ciertos momentos-espacios en la vida en que volvemos a Casa… En que nos sentimos completamente a gusto, en paz, plenos, con certeza, libertad y alegría. Nos sentimos en total conexión con ese luminoso Yo Soy, con quien realmente somos… Pueden no ser intensos ni eufóricos, pueden estar cargados de silencio, quietud o aparente simpleza. Siempre son emocionantes. Quizá no sean muchos en el camino; quién sabe.  Pueden durar, otros pueden ser instantes. A veces son espacios físicos, otros más bien emocionales a través de personas o gestos y algunos son muy espirituales. Otras veces son un todo. Como sea, son un tesoro: algo que agradecer y llevar en el corazón…

Lago Todos Los Santos, Chile, 2010

Lago Todos Los Santos, Chile, 2010

Me he sentido en casa en mi propia casa, mirando el atardecer o la lluvia desde el balcón, o desde el sillón cerca de la estufa, en invierno; en los alrededores de los lagos Llanquihue, Caburgua y Todos Los Santos, en el verde sur de Chile; en las acogedoras Villa La Angostura y Uspallata, Argentina; en la mágica Turquía; en el pintoresco Porto, en Portugal; en la colorida Guatemala; en muchos rincones de Uruguay… Sentada en las faldas del San Cristóbal, uno de los cerros de Santiago; o en caminatas al comienzo de la primavera con las calles llenas de flores, o en días en que el viento levanta las hojas y desordena el cabello; en algunos bosques; escuchando el sonido del agua de ríos y cascadas. También en varios cafés o bares de Santiago y otras ciudades, mientras trabajo o nos encontramos a compartir y hablar por horas de nuestras vidas… Al sentir el aroma de las fresias en septiembre, o del pomelo, del azahar y del jazmín…

En ciertas relaciones, conversaciones, reencuentros, abrazos, gestos; también he estado en casa. En momentos de crecimiento y aprendizaje en que he podido ver la película completa de un hecho también he suspirado por llegar a ese estado de comprensión profunda que da certeza, plenitud y pertenencia, donde luego puedes celebrar, soltar y pasar a otra ‘etapa’, a otra aventura en el camino…

Frente a distintas herramientas de crecimiento y de consciencia he sentido la alegría de saber que sí, que son para mí, que sintonizo con ellas en ese momento y que puedo reconocerlas como parte esencial de mi camino, así como otras no me suenan nada  o me aburren o me huelen mal (podría hacer un post entero con estas últimas, pero es mejor que cada uno olfatee y descubra qué le sirve y qué no)… Sí, hay de todo para todos porque este viaje es personal y tiene mucho de ensayo y error, a no si no. Varias veces idealicé -o creí- en ciertas miradas o escuelas y el aterrizaje fue más que forzoso después. Es que a los humanos parece costarnos la coherencia, aunque cada vez estamos más consistentes; este tiempo es de mucha verdad y belleza: todo lo que somos sale a la luz inevitablemente, casi no hay espacio para mentirnos a nosotros mismos -¡vaya regalo!-, lo cual puede angustiar a algunos y liberar a muchos…

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Haciendo un despacho (ofrenda), una noche en Cuncumén.

Y estos días, nuevamente, volví a casa. El trabajo interior que aprendimos y vivenciamos durante seis días en Cuncumén (centro de Chile) de la mano de Juan  e Iván Núñez del Prado (padre e hijo, formados durante años con los Q’eros, pueblo Inca), en que nos conectamos profundamente con la sabiduría andina, su (nuestra) cosmovisión y espiritualidad fue todo un lujo y un gran regreso a casa. De esos que te marcan y te dejan un agradable sabor de boca muy duradero. De gran simpleza y profundidad a la vez, basados en el Ayni o principio constante de reciprocidad, de potente conexión con la naturaleza y con la energía de este continente, este “arte espiritual andino” como lo llaman viene a ser un gran tesoro para estos tiempos de despertar en la humanidad. Encima es nuestro, tiene la vibración de Los Andes, de esta tierra bella y aparentemente joven, pero que los registros y aportes de los incas se encargan de develar como mucho más antigua y sabia de lo que creemos.

qeros1 Con un grupo de Argentina, México y Chile, vivimos momentos bellísimos, recibimos mucho conocimiento y pudimos practicarlo con la pureza de aprender algo ancestral que transforma nuestra vida cotidiana, al mirarnos como parte de la naturaleza e igualmente con facultades distintas, como seres portadores de una semilla brillante e intacta; como seres humanos únicos que podemos entregar a la madre tierra a modo de ofrenda toda nuestra energía “pesante”: preocupaciones, miedos, frustraciones, rabias; y recibir del cielo energía “fina”: polvo de estrellas, energía cósmica que puede limpiarnos… Una práctica espiritual que -como me gusta y en sintonía con estos tiempos- se aleja de formalidades y rigideces, que con sencillez nos llama a abrir nuestra visión para conectar con el poder humano: la fuerza de Ser, entregar, recibir, compartir, crecer, manifestar, aportar, amarnos -a nosotros mismos- y amar a todos los seres desde la decisión y voluntad consciente de abrir ese poder que puede crear amor. Sí, por si lo habíamos olvidado, nuestra sabiduría andina nos recuerda que podemos crear amor.  Bajo esta visión el amor es un acto de voluntad y una energía que podemos producir tanto para nosotros como para todos los que nos rodean…

Esta llegada a casa “está siendo” un gran recordar, confirmar y resignificar varios hitos de este “viaje sin retorno”, como me dijo un amigo hace unos años cuando hablábamos del crecimiento interno, el auto-conocimiento, la sanación y la consciencia… Una vez que comienzas, ya no te puedes devolver a tus creencias y hábitos de antes, y sigues descubriendo cada vez más porque la espiral tiene muchas puertas que abrir. Eso sí, puedes elegir parar y/o estancarte, y está bien, pero no puedes retroceder si algo en ti, por mínimo que sea, ya decidió crecer…  Ahora de nuevo en casa, estoy feliz, sintiendo la alegría y responsabilidad tanto de haber comprendido la señal que me indicaba que sí tenía que ir a este encuentro, como de poner en práctica lo nuevo que se integra con lo antiguo porque de eso se trata este tiempo: de integrar, tanto entre nosotros, como en nuestros aprendizajes, como en los distintos roles que tenemos, en todo lo que somos: un mandala vivo, chispeante, evolutivo, vinculado al resto, mágico, amoroso, humano, puro, poderoso…

Con esta Luna nueva de hoy, sin duda, podemos también limpiar y ordenar la casa más importante que tenemos: nuestro cuerpo, y darle los cuidados (amor) que necesite. Y luego de armonizarnos por dentro podemos hacerlo afuera, con la ayuda de Virgo podemos dejar nuestra casa como un espacio más pulcro que esté al servicio de todos los que la habiten… A ver cómo nos va con estos regresos a nuestras casas. Bienvenidos! y Gracias otra vez!

Ritual Invierno 2014: La Verdad del Corazón, 21 junio

Porque muchos pasajeros exigieron su derecho a ritual invernal, ya que el de otoño me lo salté puesto que mi alma andaba aún por tierras turcas, pese a que mi cuerpo ya estaba por acá…. Señoras y Señores, tendremos Ritual de Invierno 2014, el sábado 21 de junio a las 17 hrs en Manuel Montt #101, esquina de Nueva Providencia. Así no más. Puede ponerlo en su agenda con ganas. Y si quiere, puede seguir leyendo esta nota.

… El viento levanta las hojas de otoño y por fin despeina a Santiago;  abro la ventana de mi consulta para sentirlo, mirar el cielo y dejar que esa energía renueve; todo un placer.  Al par de horas la esperada lluvia cae con ganas en Santiago.  Al día siguiente viene el frío con sol y la cordillera nevada resplandece.

santiago 4 junio

La cordillera desde el centro de Santiago. (Gracias, Esther Silva, por el regalo)

Camino entre los charcos de agua a la radio Cooperativa; conversaremos otra vez sobre las señales, tema que me apasiona y que aprendí con dolor -en un principio, y desde hace muchos años- a respetar y cada vez más a distinguir y disfrutar… Es que moverse sólo desde el ego es desgastante, en cambio dejarse guiar por la cantidad de información que nos mandan es tanto más armónico y luminoso… Es liberador permitirnos ser guiados por más información que la aparente… Como esta semana en que no sé si invitar a un par de amigos a un evento y digo: bueno, a la noche pido una señal y lo decido-. Bastó que lo dijera, fuera a la cocina a comer unas rodajas de piña, preparar un té y tostadas de pan negro con palta para el desayuno, respondiera unas llamadas y organizara algo la agenda del día, para que la señal viniera de inmediato. Es que estos tiempos tienen esa cualidad: todo está acelerado y se hace evidente. Vuelvo a abrir el compu y aparece un correo de uno de estos amigos en cuestión, después de meses de no comunicarnos. Es un mail tipo cadena. A los minutos el otro reenvía el mismo correo. Digo: ok, ya entendí, sí tienen que estar. Gracias-.

lluvia2… Junio cambió la energía. Mercurio ya comienza su viaje retrógrado y nos invita a ir hacia dentro y revisar actitudes, ideas, proyectos, cambios pendientes. Son tres semanas que nos proponen paciencia, mirada profunda y más silencio. ¿Para qué? Para escuchar lo verdadero, y eso -lo siento- no está en la mente. Está en el corazón. Para encontrar esa conexión hay que apaciguar al ego intelectual, ese que va de listo e informado, al que está en todas  y -jura- que sabe lo que hay que hacer, ese que quiere mantener el control, la lógica, la seguridad. También hay que decirle que se haga a un lado al ego sensible que vive en las emociones y subjetividad, que se deja llevar por una corriente de juicios emocionales y deambula entre los roles de víctima, victimario, héroe… Este mes despeja muchas cosas y nos permite hacer limpieza para tener la claridad, para VER y desde ahí tomar decisiones que vendrán más marcadas en julio. Pero esta energía viene, precisamente, desde la quietud que nos propone el invierno… O el verano para los amigos del otro lado, si bien este último es más extrovertido, igualmente tiene una quietud, no hay un llamado a la acción.

Sincrónicamente, entonces, preparamos el Ritual de Invierno 2014 para el sábado 21 de junio a las 5 de la tarde, cuando llega el Solsticio. Es un encuentro para todos, donde sólo hace falta querer “juntarse a detenerse”, un acto mágico en el tiempo actual. Como muchos saben es una meditación-ritual-celebración  donde agradecemos lo vivido en otoño e intencionamos nuestro invierno que ya se asoma… Varios me han dicho que estos rituales son momentos para el alma. Y sí, porque detenernos provoca un cambio en nuestra vibración y es ahí donde el alma y el espíritu aparecen con más fuerza, aunque obvio que siempre están pero se nos olvida porque al ego le resulta bastante más atractivo -y popular- correr y creer que todo está a su mando… Pero cuando nuestro ego se acelera e impacienta sólo llegamos más cansados, más neuróticos y más solos. Ahí -entre otras muchas formas- es cuando baja nuestra vibración y nos opacamos.

Y para reconectar con nuestro brillo es que nos juntamos a ponerle más luz al fin del otoño agitado y al inicio del prometedor invierno 2014. El encuentro dura dos horas y media, con una pausa de 15 minutos y pueden asistir todos: chicos, grandes, medianos, expertos, curiosos, fanáticos, incrédulos, desconfiados, valientes, miedosos, alegres, tristes, rabiosos, pesimistas, optimistas… Todos podemos integrar este espacio de meditación y celebración donde vamos a respirar más profundamente, a mover el cuerpo, a cerrar los ojos y abrirlos para ver lo verdadero: nuestro corazón, donde habita Todo lo que somos…

Además de su corazón puro, usted tiene que traer: su vaso (para cuidar nuestro ambiente), su cojín o piso (por si no alcanzan las sillas), algo comestible y/o bebestible (con poca azúcar o sin ella) para compartir en la pausa; sus alegrías, penas y dudas también son bienvenidas.

Entonces, abríguese si quiere y acá le dejamos todas las coordenadas para celebrar el Solsticio como corresponde. Un gran abrazo  y paciencia con junio porque Mercurio puede hacernos algunos juegos para que desarrollemos más flexibilidad. Enhorabuena. Nos vemos el 21!

CUÁNDO?: Sábado 21 de junio, de 17 a 19:30  hrs. Se ruega llegar al menos 15 min antes para dejar la comida y comenzar puntuales. Si viene atrasado, llegue cuando pueda, pero la idea es empezar a la hora.

DÓNDE?: Anfiteatro de: MANUEL MONTT # 101 esquina Nueva Providencia, metro Manuel Montt. Sabrá que hay muchas formas de llegar y estacionar muy cerca, ¿si?

CUÁNTO?: La adhesión es voluntaria y es de sólo $1000 + estos 3 ingredientes que todos traemos:  primero, ALGO COMESTIBLE y/o BEBESTIBLE (cosas más integrales; evitemos golosinas, galletas dulces y bebidas cola, por fa; use su creatividad!) para compartir en la pausa y al final. Segundo, SU PROPIO COJIN. Tercero, SU PROPIO VASO (queremos cuidar nuestro espacio cotidiano). Los $1000 se pagan el mismo día sábado llegando temprano, al momento de dejar sus aportes comestibles.

MÁS DUDAS, PREGUNTAS, DESAHOGOS? Escriba a nuevaji@gmail.com, o llame ya, a: 6. 340 70 49 /  9. 084 20 67.

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Chau, Otoño. Adelante, señor Invierno

RITUAL PARA EL SOLSTICIO DE INVIERNO: 20 de junio 2012

… Todavía hacía calor y andábamos en sandalias cuando hicimos el Ritual de Otoño. Nos juntamos alrededor de 40 personas a celebrar entre hojas amarillas caídas de los árboles, velas y comida la llegada del Otoño, el 20 de marzo pasado… La palabra central de ese ritual fue…. Desapego… Y vaya que lo hemos vivido, ¿no?

Hoy, en medio de este 2012 intenso, miro los últimos tres meses y además de cansarme un poco recordando todo lo hecho y vivido, de sentirme bendecida por tantos regalos, de arrepentirme de más de un par de cosas hechas (más en la forma que en el fondo), de valorar lo aprendido; de agradecer por tantas oportunidades, lecciones, protecciones; de tener ciertas convicciones más claras para el tiempo que viene… Me siento más conectada con la Tierra, con su energía y sus ciclos…

Para muchos que vivimos el ritual o que saben de qué se trata este ciclo y este año, e incluso para los más desconectados, efectivamente el otoño 2012 ha sido un tiempo de desapego obligado o voluntario de nuestra comodidad, de ciertas relaciones, de situaciones… Este año se vive intensamente, todo pasa rápido, todo se nos muestra fuertemente y no podemos evadir las limpiezas (quiebres, duelos, desengaños, revelaciones) que impone la fuerza de la vida en pro de nuestra evolución personal y colectiva. No hay medias tintas con el 2012, no te puedes auto-mentir, no puedes desobedecer las señales porque vendrán con más fuerza a recordarnos lo que está bien y lo que está mal en nuestro presente…

Y ahora escribo esta nota con la lluvia matinal de fondo, mientras tengo el privilegio de estar abrigada en mi cama desayunando fruta, sopaipillas (tradicional masa frita salada hecha con harina y zapallo naranjo) de La Totó (hasta ahora mis favoritas en Santiago después de las de mi madre) y café guatemalteco León, el que más me gustó en la visita por Guate, puesto que no es ácido, una de las razones por las que no tomaba café hace meses… Entonces miro por la ventana y me viene paz, alegría; no por nada magnífico ni ultra especial, simplemente vienen…

…¿Por qué celebrar la llegada de una estación oscura, fría, húmeda, gris?

¿Por qué alegrarse por la llegada de un tiempo al que muchos temen o rechazan?

¿Por qué reunirse a sentir la energía invernal?

… En muchos países del sur del planeta hace frío y bastante. Recuerdo un inicio de invierno que viví en Montevideo, donde nada te salva del viento helado y los amigos extranjeros que se quedaron a vivirlo completo (yo me vine a Chile y regresé en Primavera) me contaban que apenas sobrevivieron… Claro, es que el invierno es más crudo sin calor de hogar y, en ese tiempo, vivíamos en un hostal re buena onda, que ofició de casa, con su chimenea y gente bella, pero el hogar es el hogar… Digo, ese espacio cálido que te auto-construyes o que te permites vivir, en el cual está tu sello, tu energía, donde hay espacio para el alma y el silencio y, sobre todo, para ser tú mismo…  Ese nido donde estamos protegidos… Ese espacio íntimo que a veces tiene forma física pero que llevas dentro una vez que creces y aceptas que lo material está en permanente cambio…

El hornero, ave del sur de América, de canto intenso, se toma su tiempo para construir su especial nido

Bueno, creo que esta paz y alegría por la llegada del invierno es, precisamente, por la oportunidad de estar más conectada con mi hogar… Hace unos días, en el avión desde Panamá de vuelta a Chile luego de la aventura maya, mi vecina de asiento, una guapa señora mayor, nos  dice –no hay casualidades- que es uruguaya –yo abro mi sonrisa y mi energía con entusiasmo-, pero que ya se siente chilena, pues lleva más de 30 años en Chile… En el vuelo, a ratos conversamos de su país –que ya le aclaré me encanta-, de sus viajes y de su nueva vida, ya que hace poco se cambió a una casa más cerca de la cordillera y está feliz de sentir más la naturaleza; también hablamos de Panamá y me cuenta que el calor es tremendo y que está muy contenta de regresar al frío santiaguino. “Es que a mí me encanta el invierno” –me dice. “¡A mí también!, aunque  no es muy popular nuestro gusto porque toda la gente prefiere el verano” –le respondo. “No, a mí me encanta el frío, la lluvia, usar cosas de lana, abrigarme, cocinar; hago sopaipillas, sopas…” -agrega.

Sip, pienso, eso es el invierno: abrigo, cuidado, búsqueda de calor, recogimiento…

Por eso lo celebraremos como se merece. Por eso le damos la bienvenida a un tiempo un tanto incómodo pero sanador, un muy buen espacio para profundizar en nuestra vida y el año que estamos construyendo. Por eso organizo un Ritual para este 20 de junio por la tarde, aunque llueva o truene, pues para el señor Invierno eso del “mal tiempo” no es tal… Encima cuando él llega se nota y no se puede desoír su llamado…

Así que si usted es pasajero habitual de este blog o si venía pasando por aquí y se interesa, lo invito al Ritual de Invierno que celebramos este miércoles 20 a las 20 hrs, en el salón de eventos de CARLOS ANTÚNEZ 1960, Providencia. Se piden, eso sí, algunos requisitos:

    • Buena energía
    • Flexibilidad
    • Introspección
    • Mente amplia y espíritu abierto
    • Puntualidad: llegue antes, se toma un té, come algo y comparte con gente invernal
    • Un cojín, un lápiz y su propia taza o vaso (este invierno es ecológico)
    • Algo bebestible/comestible para compartir que no sea Coca-Cola (que baja la conciencia) ni galletas dulces, ojalá (atrévase a innovar).

Y si no puede venir, celebre desde donde esté y a su forma, eso es lo bueno de estos tiempos: todo es bienvenido para conectarse con la divinidad propia, de la Tierra y del Universo, sólo hace falta la buena intención.

Desde acá, entonces, le damos las gracias al señor Otoño que comienza a dejarnos y que tantas hojas nos desprendió, y abrimos nuestras puertas para que don Invierno se instale en nuestras vidas… A ver cuánto aprendemos en estos meses fríos en medio del 2012. ¡Feliz Invierno para todos!

La noche del Solsticio de Invierno 2012 desde Santiago. Déle click si quiere verla más grande

Ruidos de la mente y sonidos del alma

-Yo no quiero que tú irte –me dice Andrea, una dulce y especial alemana, en su esforzado español, mientras come sus cereales al desayuno.

-Aaaahh –le digo conmovida. Yo tampoco, pero siento que es bueno partir –le señalo y miro sus ojos tristes, que me dan emoción.  Estoy a unos minutos de dejar Uspallata…

… Nos reímos mucho con y de Andrea. No hablamos demasiado, pero cuando lo hicimos fue muy bueno. La primera vez que conversamos fue en la cocina, el día en que yo estaba con vértigo. A ella le gustaba el hostel, pero le hacía ruido el ruido de la carretera, que pasa al lado. Y ya había averiguado en otros dos lugares y uno –una casa donde alquilaban habitaciones a turistas- le había gustado porque aunque tenía un jardín pequeño, no tenía ruido de los autos pese a que estaba en el pueblo. Me muestra los folletos y yo también me entusiasmo en conocerlos, pues siento que volveré por acá y me gusta explorar lugares nuevos.

Al otro día le pregunto si se va y me dice que sí, pero a las 8 de la tarde, que ya habló con el chico del nuevo lugar. Yo paso todo el día afuera, en el pueblo, primero me encuentro con mi prima de Mendoza, que trabaja como maestra en Uspallata; llego a ella preguntando en la única escuela del pueblo y me dicen que trabaja en otra, hasta que doy con ella después que una de las asistentes de dirección de ahí  me consigue a “el taxi” (luego el chofer me dice que son 6 en total) que trabaja ese día. Nos encontramos por fin con Vero y conozco a mis dos inquietos primos pequeños, sus hijitos Valentina y León.

Valentina y León felices con globos regalados

Después de abrazarnos, conversar y reírnos, “el” taxi pasa por mí -previo acuerdo- y me voy a MI Casita Suiza, pero esta vez me quedo en el horario establecido. De ahí parto a almorzar a otro lugar en la sombra de los árboles pues hace mucho calor, y luego me voy a comer el postre (un helado obligado) en una cafetería-tienda de la carretera… Regreso como a las 7 al hostel, con un chico que trabaja como taxista particular. Nos despedimos y cuando me bajo escucho unos gritos de lejos, me doy vuelta y no veo nada. Escucho más gritos y al levantar la vista veo que son cuatro compañeros de hostel que subieron uno de los cerros de enfrente y están felices a todo sol. Entre ellos está Gabriel (un francés que llegó antes que yo) y Andrea… Les tomo fotos y nos reímos… y pienso: ¿Y Andrea no se iba hoy?

Bueno, al bajar conozco a los otros dos chicos, recién llegados: un polaco (no supe su nombre) y un holandés que habla muy bien español y que ya pasó por Chile y el sur de Argentina, Martin.

Al rato Andrea ya tiene sus cosas listas porque efectivamente se va, pero no está segura, aún lo duda. Yo le digo que porqué no espera una señal, me dice que sí, pero que ya arregló todo. Nos despedimos y al abrazarla me dice: no, pero quizá yo vuelve mañana  -y me río a carcajadas, ella también.

Gabriel la acompaña a la ruta con todos sus bolsos, esperan el bus. Yo figuro en el jardín escribiendo. Ha sido un día variado y prolífico después de la necesaria pausa del anterior. Pasa un rato y escucho un: “¡¿qué pasó?!”, desde el hostel. Me doy vuelta y no paro de reír: es Andrea y su cargador de equipaje y compañero Gabriel que se devuelven… Él mueve la cabeza y repite: “está loca, está loca”; mientras ella dice con seriedad: No, yo me quedo una noche más… -todos los espectadores de la escena nos reímos, yo aplaudo y le exijo que me devuelva el abrazo y también me acerco y le digo que está bien, que es bueno hacer lo que uno siente y me dice con cara compungida: sí, es que no sé lo que quiero, yo soy difícil para decidir….

"Es que yo soy Piscis", me dijo Andrea argumentando su indecisión entre las risas...

Al día siguiente se me acerca mientras yo escribo en el jardín y sabe que me interrumpe, pero a mí me agrada que se atreva a hacerlo y me siento honrada de que me busque; entonces hablamos de lo mismo: es que aquí está bien, es naturaleza, el río es bonito y hay todo natural, con árboles y los perros, pero es lejos del pueblo y hay mucho ruido de autos que no me gusta… -argumenta Andrea, mientras yo le sonrío y la entiendo tanto…

-Ya, pero ¿sabes? Esa es tu mente y te entiendo porque somos así, nos quedamos pegados en algo –intento explicarle, al tiempo que sé que no es casual y que sus dudas me reflejan en la forma, esta vez no en el fondo pues no tengo problemas con el ruido, pero muuuchas veces he dudado y me he enredado como ella, sin poder disfrutar lo que tengo…

Andrea en silencio me mira, mientras le hablo lento para que pueda entenderme y pregunta: ¿Y qué se hace para dejar de pensar?

-Aceptar. Ríndete (y le hago un gesto con los brazos abajo y la cabeza agacha). Acepta el ruido, intégralo, deja que esté, que sea parte de esto. Mira, todos tenemos cosas en las que nos quedamos pegados y esto (el ruido) es lo tuyo porque yo llevo una semana aquí y no me he enterado del sonido de los camiones y autos, no me entero, en serio. Eso no me hace mejor que tú, porque mi mente puede que se esté fijando en otras cosas: que sí, está lejos del pueblo y si estuviera más cerca podría ir caminando cuando quisiera; o yo que sé, que no hay lámparas individuales en las habitaciones y entonces no puedo leer o anotar antes de dormir; cualquier cosa. Pero esta vez tú (tu mente) escogió el ruido y está luchando con él y más te resistes, más crece eso en tu realidad, más escuchas ruido y más autos pasan…. ¿Lo entiendes?

-… Sí, entiendo. Yo voy a dejar de escuchar el ruido –me dice Andrea con una cara más serena. Y entonces descubre unas cartas de ángeles en la mesa y me pide permiso para verlas. Feliz le digo que sí y que le pregunte a los ángeles qué hacer con el ruido, con el hostel, con su decisión…

Su carta le dice muchas cosas que le sirven, entre otras cosas que está en un inicio de ciclo, y en una parte que me lee me comparte que hizo Constelaciones Familiares y yo feliz porque desde hace años conozco y viví esa terapia, creada precisamente por un alemán… Pienso de nuevo en las sincronías, en las no casualidades, en cómo atraemos vibraciones, espejos y complementos… En medio de esto, el encargado del hostel pasa y le pido que nos tome una foto. Andrea no quiere pues: “nooo, yo estoy sin make up” –dice con voz seria, y yo me río. -Sin maquillaje está bien, si eres bella, igual te entiendo, yo habría ido a buscar mi labial, jajaja -le digo en serio. Nos tomamos la foto y ella me dice que no “es bien” porque ella está muy pálida y yo bronceada. Pero es que yo soy así, – le digo entre risas, mientras ella con puchero no queda conforme con la foto… Pero igual se va tranquila a leer al río.

… Al día siguiente estoy otra vez escribiendo a media mañana entre los árboles y escucho a mi lado a alguien que se sienta: Hola, chica, ¿tú me puedes poner la crema de la espalda? –me saluda Andrea pasándome su bloqueador. Por mientras me cuenta que está más tranquila, que ya no tiene problemas con el ruido. ¡Eeeehh, bakán, buenísimo! –le digo contenta. Y al darse vuelta mira que tengo otras cartas en la mesa.

-Oh, ¿esas son unas otras cartas? –pregunta curiosa.

-Sí, pregúntales algo. Son de ángeles también, pero diferentes, míralas.

-Oh, son muy lindas –dice mientras se entretiene viéndolas y luego las mezcla y elige una que le habla de su liderazgo.

-¿Y, qué tal? –Le digo y pone cara de que le sirve, al tiempo que me pregunta algunas palabras que no entiende.

-Mmm, es que yo no quiero volver a Alemania, no me gusta mi trabajo, pero tampoco yo sé qué otra cosa hacer –me comparte Andrea, quien en un par de semanas volverá a su país.

-Aaah, te entiendo. A mucha gente le está pasando, ¿sabes? –le digo.

-¿Siii? –dice abriendo sus ojos.

-Sí, mucha gente está despertando y se está dando cuenta que no resiste el sistema, para mí es un llamado del alma que hay que escuchar; muchos están sintiendo que necesitan liberarse y este tiempo es para los emprendedores,  para los trabajadores independientes, para la creatividad. ¿Sabes hacer algo con las manos? –le pregunto, pues sé que es diseñadora gráfica y siempre cuando me ve escribiendo me dice: “oh, yo no quiero ni mirar el ordenador”.

-Sí –dice otra vez con ojos grandes.

-Dale, empieza por hacer algo y lo puedes vender a los amigos, o por Internet. No te quedes en algo que no te gusta, comienza tu cambio aunque sea de a poco, te va ir bien, en serio.

-Bueno -me dice con cara entre incrédula y confiada, pero sonriente. Y parte al río a leer. Le digo que de tarde iré a cenar al pueblo, que si quiere ir. Se entusiasma y quedamos para tipo 7.

Pero la tarde avanza y vuelve Christian desde Mendoza, el dueño de mi querido “circo pobre” (para entender el concepto clickee acá) y anuncia asado en el hostel para las 21 hrs y de todas maneras me inscribo, pues es mi última noche. Finalmente en la tarde termino las Predicciones 2012 para emol.com; me siento tranquila, aliviada y feliz. Me cambio de ropa y salgo a caminar un rato cerca del río, a ver el atardecer y dar gracias por todo lo vivido…  Al día siguiente, de mañana, partiré a Santiago.

Caminata de atardecer en Uspallata

Cuando Andrea viene de vuelta de su bronceado paseo, le anuncio lo del asado, que mejor nos quedemos porque todos los chicos estarán…. ¿O eres vegetariana? –le pregunto intuyendo su respuesta. Sí -afirma. -Bueno, pero puedes comer sólo ensaldas y vino, así compartimos, ¿te parece? –le propongo. –Bueno, está bien con ensaldas para mí –dice conforme.

A la noche el asado se demora, pero lo pasamos bien en la espera, riéndonos y hablando en spanglish. Una vez en la mesa comemos rico, compartimos, brindamos. Y en medio de todo, Andrea, que se sentó a mi lado, me dice mirándome a los ojos con seguridad: Yo estoy feliz que me quedé en este hostel. –Aaahhh, ¡Salud, por eso, me alegro muuucho! –y chocamos nuestros vasos con vino argentino, en una sabrosa noche en Uspallata, en medio de la nada, con el sonido del viento y de las luciérnagas, bajo un cielo lleno de mágicas estrellas, donde al mirarlas más de alguna se cae fugazmente y todos pedimos deseos…. GRACIAS por todo y por la bella compañía cercana, a la distancia y en distintas dimensiones… Hasta pronto!

Último desayuno en el hostel

Confirmado: Existen las hadas madrinas

-Vecina, ¿cuál es tu nombre? -Le pregunté a la nueva y cuarta integrante de habitación  (antes fuimos tres por varios días), ya casi amiga de la vida con quien habíamos compartido dos días, conversado de lo humano y lo divino y hasta cenado pasta, el menú clásico del viajero de hostels.

Ella se da vuelta con una sonrisa por la paradoja.  Lourdes –me contesta. Ah, qué lindo nombre. Yo soy Jimena –le respondo, pero parece que ella ya lo sabía.

… Resulta que estoy feliz en mi viaje a La Nada mágica, (si no entiende el concepto, clickee aquí) porque además del lugar verde, ventoso y rodeado de coloridas montañas, puedo trabajar  al aire libre, conversar, salir de la rutina, meditar, y compartir con gente de todas partes, lo cual siempre amplía la mente y refresca el espíritu. De hecho comparto habitación con Annelise -Analía- (Nueva Zelanda) y Maja (Canadá), que se conocieron en Bariloche y desde ahí viajan juntas por Argentina, a la primera le queda un mes de viaje y a Maja, hasta abril de 2012, así que seguirá por Chile, Bolivia, Perú y quién sabe qué más. A los días se integra a nuestro cuarto Lourdes, de Argentina; todas nos entendemos bien, hablamos y reímos en spanglish y gestos, en un espacio pequeño con “cuchetas” (camarote) y baño privado (esto último es todo un lujo en muchos hostels).

Annelise y Maja disfrutan la tarde

El día en que llegué al hostel mis futuras compañeras de cuarto me sonrieron y saludaron en la entrada. Pasadas las horas, Annelise estaba tirada en la cama, se sentía mal, con fiebre y pasó dos días sin hacer mucho… Le convidé té de menta y a mi fiel compañero de viaje: óleo 31, un mágico aceite de hierbas que sirve para todo, incluso para la desolación. A los pocos días Maja tampoco se siente bien, parece tener una infección pero no le entiendo si es urinaria o a la panza. Toma té de manzanilla –le digo y ella recuerda que sí, que la “camomil” puede hacerle bien… En medio de todo compartimos, aunque no salimos juntas durante el día, pero tenemos nuestra cofradía de habitación… Cuando se integra Lourdes también fluye la energía y conversamos de Argentina, de Chile, del terremoto, Bachelet, Cristina… Luego Lourdes sufre con ampollas en sus pies por caminar por la bella ruta vieja -completa, no como otras que hacen dedo; valiente ella- pero con zapatillas de lona. El óleo 31 también alivia su inflamación…

Pasan los días y yo quiero ir a una cabalgata de tres horas a unos cerros donde hay unas minas de cobre. En realidad, me da lo mismo a dónde es. Si fuera a la vuelta de la esquina el paseo igual habría querido ir porque cuando llegué venían llegando unos holandeses muy felices con la aventura y yo pensé: yo a lo más me subí a un pony para una foto cuando niña. Esta vez andaré a caballo. Y le pregunto a Elvio, el guía: Hola, ¿oye, uno puede andar a caballo si no sabe?, ¿si nunca he andado, puedo?  -Sí, pues, si el que tiene que saber es el caballo, eso es lo importante- me dice sonriente. Gran respuesta –pienso. Ya, entonces un día voy a ir –le anuncio feliz.

Y llega el día. Pero mi guía es Ramón, el papá de Elvio, “nacido y criado en la zona, señorita”, me dice con su tenida de gaucho. Cuando llega se pasea por el terreno del hostel: “es que ando buscando mis vacas, que no sé dónde se fueron”. Yo de sólo verlo, ya estoy feliz sin haber puesto ni medio pie en el estribo. Comenzamos la aventura, le pregunto que cómo se llama el caballo: Orezco.  Permiso, Orezco –le digo y me subo según las instrucciones de Ramón. Estoy nerviosa-contenta-expectante y de a poco Orezco y yo nos hacemos amigos, aunque al principio se agacha a rascarse los mosquitos y el lindo no se entera que yo, novata, voy arriba y sufro con cada inclinación de él. Avanzamos entre alamedas, la carretera y luego nos internamos en el cerro, en subida hasta llegar a las minas que, la verdad, no me interesan (son sólo túneles, ni un brillo) pero el paisaje, los colores, mirar Uspallata desde la altura, el poder de los caballos que realmente conocen el camino y saben dónde pisar en estrechos pasadizos, junto a la sabiduría en la conversación con Ramón, son el mega regalo.

Subiendo la montaña con Ramón, Orezco y su colega equino

Ah, usted es paisana –me dice, refiriéndose a que soy chilena. Cantan lindo los paisanos, tienen su picardía, pa’cá siempre vienen a festivales.  Y las espuelas lindas que tienen… los ¿gauchos?- termina en tono de pregunta. Los huasos –le corrijo. Eso, los huasos, bien elegantes son -afirma. Ramón tiene siete hijos y varios nietos, es alegre, prudente, profundo conocedor de la tierra y tiene mil historias para contar porque además de guía de cabalgatas, cría animales y siembra hortalizas, junto con trabajar en el municipio. Le pregunto que cómo hace cuando le toca salir con gringos que no hablan español: Ah, es que como yo no soy “estudiao” no les sé hablar, así que les pregunto con el pulgar pa’arriba: ¿van bien? Y si me suben el pulgar me quedo tranquilo, pero me hablan y no les entiendo nada; sí, sí, les digo –me cuenta y nos reímos juntos de su técnica.

Hacemos una parada para tomar mate, comer medias lunas y tortas mendocinas (sabroso pastel de hoja salado, seguro preparado con mucha mantequilla y que es mejor no conocer). Mientras él arma la merienda yo recolecto piedras del lugar, hay cuarzos y un sinfín de variedades y colores. “Pura piedra, pura piedra”, me grita desde la pequeña sombra que encontró mientras yo hago de recolectora.

Al bajar hablamos de “la juventud actual”, la comida, el país, Buenos Aires, Mendoza. Nos sorprendemos pues Orezco (que se manda solo, casi) toma un atajo y tiene toda la razón, nos lleva de vuelta hasta el hostel. “Si el animal sabe, pues”, me dice alegre, Ramón.

Nos despedimos contentos y cansados por el calor. Me recomienda que me dé una ducha caliente pa’ que no me duela el cuerpo. Y le hago caso. Pero al rato, al mirarme al espejo me veo pálida y no me siento muy bien. Sigo trabajando toda la tarde, pues siento que puede faltarme tiempo para terminar las Predicciones 2012. Cada cierto rato siento un vacío, pero no es grave.

Al día siguiente sí es más grave. Confirmado: tengo vértigo. Me levanto y la habitación se me mueve,  decido acostarme a ver si pasa, aunque ya sé –después de varios episodios en cuatro años, casi soy una experta en vértigo y con mi oído derecho tenemos cada vez mejor comunicación- lo que más menos debo hacer: unos movimientos de pivote. Los hago pero no pasa nada.  Es temprano y todas mis compañeras de habitación dejan el hostel. Lourdes, eso sí, irá antes a su propia cabalgata, un poco más corta que la mía, pero cabalgata al fin y partirá pasado el mediodía de vuelta a Baires. Ella al verme en la cama me trae té de yuyos (hierbas) y mi desayuno, a ver si comer me ayuda; pero mi estómago dice no. Yo me quedo inquieta y tranquila a la vez, pidiéndole a los ángeles que esto pase pronto, que ya sé que no debo hacer tantas cosas, pero que se me olvida, etc., etc. E igualmente agradezco profundamente que alguien me traiga un té en este momento de angustia.

Al rato Annelise y Maja me vienen a ver preocupadas y me traen más té. Me dicen que me quede tranquila: “Ya va a pasar, vas a estar mejor, vas a ver”, y llega la hora de despedirnos y no sólo me da emoción el adiós, también el tener a tres hadas madrinas cuidándome y dándome ánimo. Nos damos los correos y la invitación a quedarnos en las respectivas casas si vamos por Nueva Zelanda, Canadá o Chile.

Se marchan y me quedo sola en la habitación, emocionada, agradecida y preocupada. A los pocos minutos llega la chica de la limpieza y me pregunta que qué me pasa; le explico. Ah, usted fue con mi papá Ramón con los caballos ayer, esto le pasa por el caballo, a mí que soy criada en el campo me pasa que me mareo y me siento mal y no puedo ni andar después- me dice… Y sus palabras me dan gran alivio. Me recuerdan las de Patricia May que, parafraseando a Lao Tsé, explicaba que los humanos necesitamos definiciones, que la madre cuando su bebé está enfermo y no sabe qué tiene, se desespera, pero que cuando el médico le dice: tiene fiebre, la madre se tranquiliza… Lo mismo me pasó a mí.

Y luego mi intuición me dice que me ponga con la cabeza colgando al borde de la cama y lo hago y ahí la habitación se me da vuelta completa, pero a los segundos comienza a ceder la revoltura, vuelvo a estar acostada y algo mejora notablemente. Con Roxana, la hija de Ramón, por mientras conversamos de su vida y distraerme con su historia también me ayuda. Se va a limpiar otro cuarto. Al rato llega de vuelta de su cabalgata Lourdes, también viene un poco mareada…¡Vaya aventura!

Y en eso regresa Roxana, a decirme con bondad y orgullo: ¡Lo que usted tiene es que está apunada por el caballo y la altura, ¿sabe lo que tiene que hacer? -¿¡Qué!? –le respondo ansiosa.  Aspirar una cebolla –dice con certeza. Yo abro los ojos con cara de pregunta pero feliz por dentro porque los secretos de naturaleza no fallan. –¿Le traigo una? –no alcanzo a decirle que sí cuando aparece con una cebolla pequeña y un cuchillo. Lourdes mira expectante la escena. La parto por la mitad e inspiro fuerte varias veces. Mi compañera de mareo me pide una mitad y ambas “aspiramos” repetidamente la cebolla que, poco a poco, comienza a hacer su sabio efecto. Me siento mejor y decido moverme un poco.

Lourdes en la ruta, de regreso a Baires

Acompaño a mi vecina-hada que pronto toma el bus a Mendoza y luego vuela a Baires. Nos despedimos y ahora sí me quedo conmigo en la habitación y agradezco infinitamente la intervención y ayuda de mis hadas madrinas. Escucho a mi cuerpo y me quedo quieta, sólo me levanto a servirme más té. En la tarde, como a las 5, revivo y salgo a la naturaleza, el hostel está casi vacío y el chico de la recepción también está enfermo, pero por comer mucho asado, jaja. Camino lento y me siento a meditar (con los ojos abiertos pa’ no marearme) y sentir el aire limpio de montaña. En eso estoy, sintiéndome mejor pero un poco vulnerable, cuando llega mi quinta hada madrina del día: Loli, una de las golden retriever del hostel cuyo pasatiempo constante es traerte una piedra en el hocico para que la lances y ella corra a buscarla una y otra vez. Se acerca cariñosa, sin piedra, y se instala a mi lado con su cabeza y pata en mi muslo y se queda fiel conmigo largo rato acompañándome mientras sólo el ruido del viento en los árboles se escucha en este mágico rincón de Uspallata.  Gracias otra vez.

Loli y su fiel compañía

¿La nada?

-¡Audífonos pa’l MP3! -me ofrece un señor canoso y de lento andar asomándose a la puerta del minibus en el que estoy y que aún no parte rumbo a Mendoza, Argentina, mientras mira hacia el fondo a ver si hay más gente.

-Es que no hay nadie -le digo.

-¡¿Cómo que nadie, y usté qué es?! -me dice en tono de reto, mientras yo me río y le digo: en todo caso, síp. Ya -se despide y sigue su marcha lenta.

El bus parte con una hora de atraso y yo me lo tomo con calma, pero igual contrasto el hecho con esa sensación y creencia de que en Chile todo funciona. Ja.

Todo resulta bien “artesanal”, sub-desarrollado (situación que me encanta, pues eso le da sabor a la vida y a las cosas, y que siento es parte de la identidad latinoamericana): llevamos una hora de atraso y nadie explica nada, la puerta del maletero no cierra porque tiene una “maña” que sólo el chofer conoce, esperan a gente que se suba hasta último minuto para hacer más plata, el aire acondicionado no anda, etc, pero el señor chofer y su ayudante tienen buen humor y buen trato, lo cual se agradece. Antes de partir dos chilenas que viven en Mendoza conversan sobre que no se acostumbran y que se aburren. Las dos bordean los 40 y tantos, y les pregunto que por qué no estudian, que eso siempre abre puertas y ayuda a hacer lazos y de paso aprenden algo nuevo. Una me dice que sí, que ya se decidió y que no puede seguir así tan aislada porque no tiene amigas y vive sola con su marido, los hijos se quedaron en Santiago terminando la universidad y ella lleva dos años fuera. La otra está en plena pataleta amarga: se separó hace seis meses, nunca trabajó, nada le gusta y encuentra un horror buscar trabajo “a esta edad”, encima lleva casi diez años en Mendoza y ya no quiere volver pues “estai loca, ¿empezar de cero? no, ni cagando, qué lata; yo ya pasé por eso”. Lo que ella no advierte es que ya está en cero. En fin, dejo de hacer contacto visual y verbal, pues es del tipo de persona cuya energía me cansa. De hecho, al rato se pelea con una argentina porque va conversando y no la deja dormir, mientras el resto de los pasajeros nos reímos porque la otra, como buena argentina, no se achica y le responde…

Hacia el Paso Libertadores, frontera Chile-Argentina

El viaje sigue con mucho calor, pero en medio de las montañas se me olvida y disfruto la aventura. Eso sí, yo no voy a Mendoza esta vez: voy a Uspallata, hecho que en la aduana le cuento al chofer para que me deje ahí, en esa villa de montaña a una hora de la aduana chilena-argentina. -¿A Uspallataaa? – me dice con tono de curiosidad-incrédula-suspicaz. Sí -le contesto y agrego: pero es pasado el pueblo, en un hostel. Mmm, al lado del cementerio -dice él mirándome con ojos de broma. Nooo, no sea malo- le contesto y nos reímos, mientras agrega: yap, entonces dejamos su maleta al último pa’ cuando se baje…  cerca del cementerio, jajaja.

Una vez hechos los trámites, el viaje montañoso de colores rojizos es acompasado por música de Leonardo Favio, Sandro, Franco Simone y más que el chofer canta a todo pulmón mientras yo río, canto y disfruto. Paramos a la entrada de Uspallata a poner gasolina y el chofer abre la puerta y le dice a la “bombera”: señorita, ¿le gusta esta música? -y sube el volumen con la clásica “Chiquitita” de Abba. La chica se ríe y le mueve la cabeza como diciendo “qué loco”. Él es feliz.

Rumbo a Uspallata

Seguimos el viaje y el auxiliar y mi ahora adorado chofer están pendientes de mi destino. -Mis ángeles guardianes -pienso y agradezco. “La niña se tiene que bajar acuérdate”, le dice el auxiliar. (Yo en éxtasis por lo de “niña”). Sí, señorita, ¿por dónde es? -grita hacia atrás. Pasados 6 km de la villa -grito desde mi asiento de la segunda fila.

Adelante van ellos dos y la argentina que hablaba “fuerte” según mi compatriota y que resultó muy simpática. Discuten sobre cuál es el hostel. Paramos en uno que sé que no es, al lado de una bencinera, aunque tampoco conozco el que yo busco. Entramos a ésta -mis guardianes y yo-, y el chofer da la orden al resto de los pasajeros que si alguien quiere ir al baño o comprar algo que se baje, que tienen “permiso”. Mis guardaespaldas preguntan a los dos bomberos que están tomando mate y jugando cartas, parece, no alcanzo ver, pero se conocen y empiezan a echar bromas: que ellos me pueden acompañar, que viven cerca, que me puedo quedar con ellos y no me cobran. Mi guardián mayor, el chofer, se da vuelta y me dice: Este par de frescos, cómo son los argentinooos – yo le subo las cejas y muevo la cabeza en complicidad. El otro guardián les dice: no le digan nada porque ella ya se casó conmigo, ¿cierto, señorita?- me dice con seguridad. Sí -respondo orgullosa. Las bromas se acaban cuando llega una de las novias de los bomberos y el chofer lo delata que andaba coqueteando conmigo. Ella pone cara seria pero luego se ríe, mientras su novio pone cara de póker. Cara de nada, como decimos algunos.

Bueno, los bomberos coquetos confirman que no es ahí, que es antes del puente, faltan 3 km. Y mi guardaespaldas nº 1, me dice de nuevo con la misma suspicacia-incredulidad-asombro: ¿Y por qué va pa’llá?, ¿por qué no se quedó en la villa? Adonde usté va no hay nada -me dice de nuevo entre preocupado, retándome y con cara de pregunta. Y mi respuesta no lo ayuda: Es que eso quiero yo poh, estar en la nada -le digo y veo su cara de “esta chiquilla está loca, es rara; quién entiende a las mujeres, etc.” Bueno, vamos -da la orden mi guardián.

Por fin llegamos y el guardián-chofer sin preguntar ni avisar al resto, entra al hostel saliéndose de la ruta y me deja casi en la sala. Me despido de todos deseándoles buen viaje y ellos a mí y que me salga todo bien con mi trabajo (vine a Uspallata, entre otras cosas a trabajar: a escribir las Predicciones 2012 para emol.com). Mi guardián 2 baja mi maleta y me acompaña hasta la recepción, le pregunta algunas cosas a Christian, el encargado y nos despedimos de beso y abrazo: “ya niña, que le vaya muy bien”, me dice y yo le agradezco feliz.

Uspallata se asoma verde en medio de las áridas montañas

Ahora sigue mi aventura en la montaña del centro de Argentina que, ya por como partió y por la energía de las montañas y este valle verde milagroso, intuyo que será poderosa.

Aquí estoy, en “la nada”, lo que necesitaba: mientras escribo esta nota en la entrada del hostel, los álamos se mueven y suenan con el viento, mientras al otro lado del camino se impone la montaña árida y terracota. Es que “la nada” tiene sonido, vibra, y es un espacio de potencialidad sagrado. A partir de ella todo puede pasar. Ahora bien, “la nada” no está sólo en este lugar apartado y bello, está dentro nuestro, en el silencio, en la quietud. Ese espacio que nos prepara para dar un nuevo paso. Aquí estoy, me permito estar, y allá voy.