Disfrutar: “Hazlo todos los días” (propuesta 2017)

Lejos la mejor frase que escuché en el pasado Día de la mujer fue la del taxista (un hombre mayor, gordo, con ojos miopes) que me llevó a la hora de almuerzo y que en un semáforo cuando vio a vendedores de rosas me preguntó: “¿Hoy es el día de la Mamá?”…. Mi respuesta: jajajajajajajjajajajajjajaja…. No poh, chófer, enchúfese; hoy es el día de la mujer, de la muuujer, de su esposa, de su hija, de su hermana. -Aahhh -dijo mirándome impávido por el retrovisor y le compró una rosa a su esposa, mientras yo seguía riéndome y adorando su ‘voladura’. Después me dijo: a las mujeres que trabajan en la casa deberían darles sueldo, ¿verdad? -Claro -le respondí y comenzamos una buena conversación que gira hacia la política hasta que llegué a destino y le dije: ya, chao chófer, que le vaya bien y ya sabe que tiene que saludar a su mujer! -entonces, se sonríe un poco como en cámara lenta y cada uno sigue su viaje… Aunque llevo unos días en Santiago de vuelta de vacaciones, recién comienzo a llegar y a sentir la ciudad, y el paseo en este taxi me hace palparla más… 

… Días antes la escena era muy distinta… Figuramos disfrutando el cielo repleto de estrellas, que se ven muy nítidas, sumergidas en lo que Maca bautizó como “nuestra terma personal” (un jacuzzi instalado al aire libre en medio del campo), en Caburgua (zona de lagos y volcanes), sur de Chile, con una copa de espumante en mano, donde brindamos y Claudia afirma: ‘esta es la vida que merecemos’; mientras los hombres del grupo preparan el asado respectivo, en nuestras vacaciones de febrero, un día antes del eclipse pisciano, que cierra el poderoso ciclo de dos años para acá…

Entre risas, anécdotas, amor, amistad, comida típica, celebraciones, conexión, caminatas, poderosas señales, sincronías, lecciones, sanadora naturaleza pura y buenas conversaciones, avanzan unos días de descanso en el verano chileno, donde cada uno vive su propio viaje tanto en lo externo como en lo intro… El mío tiene dos instancias, o tres, más bien: el goce de despertar en el sur, con un poco de frío en medio del silencio en las horas del eclipse y disfrutar los sorbos de café recostada en la terraza, tapada hasta la nariz mirando extasiada las nubes y cerros verdes (en la foto) mientras la casa duerme; el compartir con el grupo y los almas&egos de cada uno que nos sacan grandes carcajadas; y, por último, el mágico viaje a Pucatrihue en la primera semana de marzo…

A Claudia y a mí nos quedan más días de vacaciones y, dadas ciertas señales que recibimos por separado y decidimos ver/oír, seguimos viaje a la costa de Osorno (el resto del grupo regresa a Santiago). Vamos a Pucatrihue, zona huilliche, con el encanto de ríos, playas, bosques y mar muy imponente… Yo voy con poca expectativa; creo que

Primer atardecer en Pucatrihue. Al fondo, la Roca y altar del Abuelito Huentellao.

Claudia también. Sólo quiero seguir de viaje con una buena amiga de alma curiosa igual que yo y conocer un lugar nuevo; de hecho, lo único que sé es el nombre y que esa zona, San Juan de la Costa, tiene al menos tres balnearios/localidades y que el hostal donde quedarnos nos pareció muy bien. Igual el sur siempre puede encantarme porque el verde me pone feliz sólo por estar ahí, en su sagrada presencia…

Inalcar Hostal y parte de su terraza. Pucatrihue, Chile

Todo fluye en esta segunda etapa del viaje: la micro temprano de Caburgua a Pucón; el desayuno con tostadas de pan casero y café con canela; Cindy, la chica osornina que conocemos antes de tomar el bus a Osorno y que nos promete orientarnos para tomar el colectivo hacia la feria de Rahue, de donde salen los buses rurales a la costa; la peli chistosa que dan en el bus y que nos acorta el viaje; la efectiva y amable ayuda de Cindy, quien incluso conoce a Alis, la dueña del hostal Inalcar, donde nos quedaremos, pues trabajó el año pasado en el jardín infantil del pueblo; el buen humor del auxiliar del bus a Pucatrihue quien carga la sandía gigante que una señora le pide que se la traiga porque ella -una mujer mayor muy divertida- no se la puede; la tarde con sol al llegar a destino, el restaurante de la playa que nos prepara merluza a la plancha ‘sólo por esta vez’ porque en el menú va frita…

Los días en este rincón sureño son muy especiales, tanto porque Pucatrihue conserva mucha pureza y no está aún demasiado explotado en lo turístico, con lo cual la naturaleza habla con fuerza y la vibración es muy alta (a excepción de la caleta que, como todos los lugares de comercio, incluidos casi todos los puertos y varios mercados; tienen energía baja), aunque mucha gente -y eso es típico de algunos lugares alejados con geografías escarpadas y climas fríos- es algo hosca al principio pero luego sacan sus sonrisas y ojos chispeantes al tiempo que te guían con generosidad, como porque el hostal donde nos quedamos es de mucha calidez y belleza, junto a que nuestra energía está muy abierta, en flujo a lo que la Vida quiera… Esto último es clave para conectar con el Amor y con la perfección del Todo que somos/habitamos: estar abiertos, dispuestos, flexibles, curiosos, sin juicios, sin defensas; pulsando con la Vida para que ella nos muestre qué hacer y disfrutemos más allá de nuestra idea inicial o habitual… No es ni fácil ni tan difícil pero claro que las vacaciones ayudan a estar en esa vibración, ¿no?

Por eso el primer día en que despertamos allá y llueve con ganas, además de reírnos de la parte nuestra que quería ir a la playa para bañarnos en una ribera de arenas blancas que está a un costado, disfrutamos mucho el desayuno con pan casero marcado por el cielo oscuro, las olas grandes, el aroma y sonido de lluvia… Más tarde, sentados en la sala con una panorámica del mar acompañados del calor de la estufa a leña, compartimos unos mates con Matías, un argentino que en palabras de él “está buscando qué hacer con su vida”, que está en proceso de descubrirlo y que lee el ya clásico e iniciático libro de Louise Hay, Tú puedes sanar tu vida, y que nos cuenta que vio el eclipse en la bella Villa La angostura y nos enseña algunos secretos del mate porque él oficia de cebador… La vida nos junta; justo en el hostal nos quedamos los tres que estamos en una similar mirada, mientras el resto salió a pasear en auto o siguen viaje…

La lluvia no da tregua y alrededor del almuerzo aparece Alis con su tono sureño que nos dice: chiquillas, yo a la tarde tengo que ir a Bahía Mansa, ¿quieren ir a dar una vuelta en la camioneta y les muestro la zona? -ante lo cual Claudia y yo saltamos al unísono con un “¡¡¡sííí!!!” … Además de venirnos felicidad súbita, comentamos sobre la perfección de la Vida… Más tarde, en nuestro paseo entre lluvia y sol, que además incluye al balneario Maicolpué con empanadas de queso/camarón, Alis con su bello corazón nos comparte leyendas y secretos de la zona y de su vida, también nos muestra el camino antiguo, de ripio… Ahí recién aterrizo completamente en esta parte del viaje… Me enamoro de ese espacio sagrado -el “camino viejo”-, al cual obvio que volveremos en un par de días para recorrerlo completo a pie desde el hostal, paseo que nos lleva poco más de dos horas de caminata de ida, que parte bordeando el mar en una mañana de sol y nubes y luego pasa a verdes intensos, algunas casas, vacas, perros chistosos y dulces, moras que nos sirven de aperitivo y el río muy puro y cadencioso que refleja todo y resguarda ese espacio…

Vivimos un día bellísimo con las cuatro estaciones acompañándonos, además de los guardianes del lugar; un día de una conexión poderosa y que sólo ahora, de vuelta a Santiago, termino de comprender e integrar aunque ya allá -por lo mismo- me quedo sin aliento y con los ojos vidriosos: recibimos una activación para comenzar este nuevo ciclo, porque el 2017 quiere que todos aprendamos en la práctica a disfrutar más todo -no sólo lo que nos gusta-, a elevar vibración y para esto, salir tanto de la queja como de patrones antiguos/estancados de cada uno, junto con aceptar, estar más presentes y ser coherentes es base…

En un momento cuando ya llevamos rato por estos verdes bellos, le digo a Clau: sentémonos aquí -ahí en la berma del camino, frente al río y a la montaña llena de árboles y helechos nos quedamos contemplando todo y sintiendo el silencio sanador que sólo se acompaña con algunos pájaros que saludan cada tanto-. Guau… Respiro… No paro de disfrutar, agradecer y conmoverme con esta energía sureña a la cual, enhorabuena, le construyeron un camino nuevo paralelo pavimentado, por lo cual pasan pocos autos por acá y sigue intacta… Me quedaría horas o días ahí, hablando con el espacio, recibiendo y anclando energía; riéndome con todo y buscando alguna copa de árbol más tupida para capear la lluvia intermitente…

Y aunque ese nivel de conexión y placer tuvo un corte abrupto, que se transformó en una gratificante prueba -que capaz que lo relato en el próximo post-, corroboro algo que, nuevamente y obvio que con sincronía Jeff Foster me recuerda en mi regreso a Santiago, con uno de sus poderosos textos (aquí): hemos venido a disfrutar… Como lo recalca este año 2017, la experiencia de ser humanos -más allá de las condiciones de cada uno- para brillar y estar en completitud requiere de nuestra voluntad de hacer lo que de verdad nos gusta, aquello que nos llena el corazón y exalta la luz de nuestra alma… Para mí, entre otras cosas, viajar, conocer nuevos lugares, escribir, mirar el cielo y los atardeceres, tomar el aroma de la fruta fresca, recibir el sol suave en la piel, caminar con calma en espacios verdes, sentir el pulso de la naturaleza, compartir con otros de lo humano y lo divino, guiar y ser guiada, bailar, reírme e improvisar a ver qué pasa, están entre los gestos que más gozo y valoro… Como dice Foster: “Encuentra algo que te encante hacer y hazlo todos los días”; ahí tenemos una gran clave de nuestra plenitud y prosperidad… Sí, estos gestos/acciones -algunos muy cotidianos, otros cada tanto- me traen amor y felicidad puros e infinito agradecimiento por la posibilidad de estar hoy aquí, en este planeta bello y desafiante, que es parte de un Universo misterioso, mágico, generoso y perfecto a la vez, y  que, ahora más que nunca, nos pide movernos por aquello que nos hace brillar y nos identifica… Sin prisa, sin afán ni apego; al contrario, como un camino diario de descubrimiento y encuentro con lo que de verdad somos…

Último atardecer en Pucatrihue

Regalos del Sur

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Lago Todos Los Santos, sur de Chile

Hablo en silencio con el lago y me salen lágrimas de agradecimiento… Siempre me conmueve el Todos Los Santos, con sus tonos esmeralda y las montañas volcánicas rodeándolo como un verdadero refugio/tesoro de enorme conexión, belleza, sanación y placer… Amo todo esto… Y pese a que estuve muchas veces aquí no deja de maravillarme… Será porque mis orígenes son de agua… Recuerdo una vez en que un señor mapuche que quizá dónde vivía me guió porque estaba perdida y compartimos la fruta que yo llevaba mientras me contaba que venía al consultorio en Petrohué, que caminaba horas desde su casa por allá lejos y que aprovechaba de comprar algunas cosas… Quedé tan agradecida de perderme para encontrarme con él, quien era como el representante del lago mismo, digo, tenía una energía muy pura y estoica…

Vuelvo a este lago y parque nacional; me da risa porque al bajarme del bus, un chico me ofrece paseo en su lancha que está por salir, que aún no hay suficiente gente pero que van tres brasileros y que si somos más nos sale más barato… Le digo: Mira qué buena idea, pero déjame llegar al menos poh, amigo -y se ríe mientras agrego que necesito aterrizar, ir al baño y al menos respirar un poco, ¿no te parece?… Todo esto después de la alegre charla con el chófer de la micro, donde a mitad de camino me paso a copilota para disfrutar la vista y comentamos de todo un poco, incluso de los “millonarios” que tienen casas por acá… Una vez llegada, en el baño me desabrigo porque acá hace más calor que en Puerto Varas, donde estaba cubierto.  Al salir, el mismo chico me dice: ¿lo pensó? Porque ahora hay más gente -afirma con convicción pero sin ser invasivo y le digo con cierta sorpresa por su perseverancia, riéndome: bueno, será que tengo que ir. Pero una pregunta: ¿qué pasa si una pasajera se marea? -se ríe y me dice “si no hay ni olas hoy”. -Ya, pero es que en serio yo me mareo y no es bonito, ¿ah? -le respondo; él dice que no me preocupe, que además lleva un balde por si acaso me vienen náuseas. -Ah, qué preparado, le digo riéndome cuando ya estoy casi subiéndome y nos saludamos entre chilenos, brazucas y gringos que tomamos la lancha para disfrutar del lago, el sol, las nubes, el volcán imponente y los verdes intensos…

Lago Todos Los Santos

Después del paseo, en que efectivamente no hubo mareos pero sí mucha belleza y energía, camino por la orilla del lago acercándome al bosque del parque nacional Vicente Pérez Rosales, espacio sagrado, sin duda. Con los pies en el agua en su arena volcánica agradezco y siento puro amor… Me quedo minutos sintiendo todo, desde el viento hasta el aroma y la alta vibración que todo lo impregna… Aquí hay sólo presente… Hablo con las aguas, las montañas, el cielo, los árboles, la arena, las piedrecillas… Tengo tanto que saludar, agradecer, pedir… Les pido luz para lo que viene, que me contagien ese poder… Recorro mi 2016 junto a ellos y sigo sintiendo mucho amor y calma en el corazón… Luego me siento más allá, en la sombra y me río con las avispas que llegan en cuanto intento comer lo que llevo en el bolso: ya, déjenme, que es mío; después les convido, no sean pesadas poh, chiquillas -y se alejan después de acosarme un poco…  Nos saludamos con otros viajeros y al rato emprendo la vuelta por el bosque en que se siente la humedad y el aroma intenso de algunos árboles que resguardan el lugar…

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Después de tomar un té de menta para pasar el calor, me voy a los clásicos Saltos del Petrohué. Paso por pasar realmente, pues ya los conozco, pero el sonido y el color de esas aguas es siempre gratificante…  Incluso el chófer algo hosco medio me reta porque según él voy tarde y es verdad, sólo queda un bus para regresar, pero es que el lago es tan envolvente que dan ganas de estar horas sólo en eso: ‘estando’ con él, permitiendo que su energía abra aún más tu corazón y reconecte todo en ti… Y en medio entiendo por qué tenía que ir… Cuando estoy tomando una foto y disfrutando el sonido intenso del agua, escucho: Jimena Zúñiga! Qué haces aquí? -y yo me  quedo tan sorprendida como Javier, mi amigo y vecino, ex dueño del restobar El Magdalena. Nos saludamos entre risas y sus amigos también quedan con cara de pregunta de ese encuentro. Me hace gracia la sincronía porque es como si me dieran permiso para compartir en esta parte del viaje porque ya terminé de escribir las Predicciones 2017 (sólo me falta editar detalles y estarán publicadas después de Navidad en Emol.com) y la noche antes salí a cenar hasta tarde con Paz, una viajera chileno-argentina entre muchas risas; luego por la mañana conversamos bastante con un matrimonio argentino muy cálido sobre Chile y nuestras miradas político-sociales, pues a ellos les encanta venir acá… Con Javier no conversamos mucho porque me tengo que ir como me advirtió el chófer, pero nos damos abrazos y bromas como siempre. Una vez en el bus me sigo riendo por el encuentro y me despido del lugar, mientras disfruto el camino mirando cada espacio de este bello sur de mundo…

Petrohué

Petrohué

Al llegar a Puerto Varas está más nublado, me siento en la costanera a mirar la tarde y a escuchar una banda de música alemana que no me encanta pero está compuesta por unos cinco adolescentes de por acá que le ponen algo de sorpresa al largo atardecer (el Sol se esconde como a las 22 hrs en este tiempo en el sur). El señor que figura sentado en la misma banca que yo me conversa y comentamos detalles de la vida sureña. Él es de Puerto Montt (ciudad capital de esta provincia, a media hora de Puerto Varas) y estuvo por temporadas en Santiago, pero me dice: yo no cambio mi sur, no cambio todo lo que tenemos acá, imagínate: lluvia, sol, viento, frío, lagos, volcanes, mar, arcoiris… -y yo le encuentro toda la razón; es el mega privilegio. Compartimos un rato y me despido para caminar un poco más antes de ir a cenar.

Unos pasos más allá cuando me divierto mirando unos perros callejeros que se meten todos juntos al lago como si fuera “la hora del baño”, suena mi celular y es Dani, desde Inglaterra, y hablamos una media hora mientras camino y las nubes se ponen oscuras con ganas, cosa que adoro porque el verde se intensifica y el lago toma otros tonos… Nos reímos a carcajadas con nuestras aventuras -a ratos con cara de desventuras-  y conectamos también con la felicidad tan simple de la vida: como encontrar algo que buscabas  a precio muy barato cuando estás con poca plata y pensabas sería carísimo, como caminar sin prisa ni planes a orillas del lago, o conversar con cualquiera cosas cotidianas y sensibles a la vez… Me voy a mi cena segura de encontrar mi -ahora- mesa favorita, al lado de la ventana, en el restobar habitual, y así es. La pasta con espinaca y ricotta más una copa de vino no tan sabroso pero servido con amable complicidad son un gran y perfecto cierre de este día paseado, compartido y regalado en este sur sanador…

‘El dolor es bueno’

Energéticamente me morí durante casi un año y últimamente renací… Me tocaba “dejarme caer”… Y decidí aceptar, no luchar, entregarme al camino que se me pidió hacer y que todas las señales confirmaron… Varios se asustaron, unos pocos me rechazaron y/o cuestionaron por no estar como antes y muchos me acompañaron con amor y sin hacer muchas preguntas porque ni yo tenía demasiada explicación para lo que estaba viviendo… Encima mi argumento no era nada comprendido por varios: esta vez necesito innovar, no pedir ayuda, no buscar respuestas ni sanación y vivir lo que la Vida quiere: detención, nada de energía, ir al fondo de mí y limpiar pena, rabias, espejismos, memorias, miedos… Ha sido (está siendo) bello, agotador, apasionante, doloroso, spiralrevitalizador, aleccionador, reconfortante… Como dicen mis amigos mexicanos, durante un buen rato, “no pude con mi alma”, pero ella sí pudo conmigo, con infinita paciencia me acompañó y me sostuvo, lo mismo que los amigos y parte de la familia, también mi cuerpo, que supo precisamente cuándo activarse y cuándo decirme: “no, no puedes hacer eso, no puedes ir, no puedes hablar, stop, quédate”; y mi humor,  que es capaz de aparecer en los peores momentos para alivianar la energía con una risa o mirada chistosa, también fue fiel compañero… Hay vidas donde trabajas algunos temas, hay otras donde trabajas varios y hay algunas donde trabajas un macro ciclo que concluye varias vidas para completar una vuelta evolutiva… Y vaya que duele esto último. Lo he sentido en consultantes que vienen por su carta astral y lo he acompañado en mí misma este año… Solemos olvidar que cada uno de nosotros decidió venir a este planeta a vivir  distintas experiencias y esto puede darse tanto desde la baja consciencia como desde la mediana o alta, donde ninguno es mejor que otro y nos corresponde abrir caminos desde ahí lo sepamos o no; y todos tienen su misterio, su aprendizaje, su belleza, su luz… Sólo que nuestra mente tiende a valorar mucho más los “buenos” o altos que los bajos episodios que colorean nuestra poderosa historia…

Por estos días en que varios renacemos, poco a poco se evidencia también una paradoja del dolor que a ratos no es tan agradable o comprensible: muchas veces “no podemos con nuestra alma”, pero sí podemos con la del resto… Ja, ja. No sé si reír o llorar a veces con esto.  Es como ser diabético y tener una pastelería; tal cual. Sí, por estos días en las lecturas de carta astral se da un nivel muy alto tanto en la información que baja como en las herramientas que aparecen para el camino de cada uno… Y obvio que eso también me llega a mí (me ayuda y me sana), sólo que interiormente me río y me digo: mira las paradojas de estar en crisis y sí poder con la labor de guiar pero no tener ni energía ni respuestas claras -sólo atisbos- para ti…

Entre otras señales, supe que estaba renaciendo no sólo por sueños con mensajes divertidos y claros (aunque despertarme varias veces a las 4 de la mañana no es nada placentero), también porque después de meses de lentitud y de estar bastante en off, sin conectar con varios gustos (incluida la comida, que dejó de parecerme tan apetecible, aunque obvio que seguí comiendo pero sin mucho placer), un día amanecí cantando en mi cabeza y en voz alta una canción de Paulinho Moska que conocí versionada por Kevin Johansen en algún concierto, creo… Entonces, cuando llevaba algunos minutos cantando después de dejar enfriar una infusión con jengibre mientras disfrutaba mirar el día gris de primavera con nubes de lluvia, dije: Hey! la música! -y agradecí que volviera… Ahí estaba, abriendo un espacio de placer y conexión porque para mí el sonido es muy importante, el silencio, el tono de voz; la vibración cambia con determinados sonidos, ¿no?

…En este reinicio estoy cuando vuelvo a doctor Lee, mi médico de cabecera, porque tengo una lesión leve en el talón, que sé qué viene a mostrarme: ahora que renací tengo algunas decisiones que tomar, organizarme, y a una parte mía le encantaría seguir hibernando, pero la Vida ya no quiere eso, tengo que entrar en un nuevo flujo, entonces mi mente no sabe por dónde empezar… Una tarde al probarme unos tacones que no uso nunca me queda doliendo el pie derecho y le digo: ok, ya lo sé, tengo que dar pasos… Una vez en la camilla de la consulta , con varias agujas puestas, en el box del lado, el paciente cree que ya terminó pero doc Lee le dice que falta y yo me río en silencio porque sé lo que viene. Le dice lo mismo que me dijo a mí hace varios años: ahora masaje, masaje chino-. Y agrega sin que uno pueda incorporar mucho lo que dice: tortura-. Entonces, yo me quedo atenta a la reacción de mi vecino paciente que intenta no gritar de dolor, mientras doc Lee no se detiene y cada tanto le dice “lespira” y el chico en un momento no puede más y por fin grita con ganas, ante lo cual el doc le dice: ¿cosquillas? -mientras su paciente exclama: ¡¡noooo, dolooor!!- Y yo lanzo una carcajada junto a doc Lee y terminamos riendo los tres, mientras continúa la ‘tortura’ y yo espero la clásica y sabia frase de siempre. Hasta que la dice: ‘Dolor es bueno’ -le explica doc Lee a su paciente, quien al igual que yo la primera vez no sabe si estar de acuerdo o no… Mientras, tras la cortina me emociono con ojos vidriosos y siento sí, vaya que ha sido bueno el dolor… Al rato me toca a mí, después de sacar las agujas, mi sesión de tortura. Antes que me lo diga él le pregunto: ¿respiro?- Sí, dice riéndose mientras me toma el tobillo y la pantorrilla con digitopuntura torturante y llego a saltar de la camilla mientras grito y me río al mismo tiempo; doc Lee mueve la cabeza con risa, recalcando que está aflojándome el tendón y que “ahora sí enegía“…. Jajajaja. Lo amo. Es lo máximo; parece un Buda.  Salgo de ahí con más dolor en la pierna que en el talón, con nueva vibración y mi corazón feliz. Al día siguiente adoro comprobar cómo ya hay poco de la lesión o inflamación y retomo las decisiones que tengo que hacer poco a poco, también las caminatas…

Y ahora, con esta super Luna llena en Tauro del 14 de noviembre, que viene a contarnos verdades y a permitirnos limpiar, podremos practicar autenticidad… ¿cuál es la verdad de cada uno en estas semanas? Sin defendernos, ni justificarnos ni evadir, ni pensar en lo “bueno/malo” que nos enseña el sistema: ¿En qué estamos hoy y qué necesitamos? …Para responder esto tendremos que detenernos un poco, ir hacia dentro, liberarnos de nuestras ganas de permanecer cómodos y comenzar a dar pasos en terrenos nuevos. Ahora hacemos el “inicio del cierre” de este año tan rápido, remecedor y minimalista… Plutón y Júpiter nos harán mirar nuestro ego con ganas, podremos ver dónde dramatizamos/exageramos/idealizamos/controlamos, cuánto espacio le damos a la obsesión, al humor, a la intuición, a los cambios, a la confianza ¿desde dónde nos relacionamos y miramos el mundo? Vaya que podemos tener respuestas en esto… Pero la gran protagonista de esta Luna llena es Venus. Ella observará todo desde su pradera y moverá piezas (ya lo está haciendo) en nuestros vínculos más cercanos, en nuestra escala de prioridades (¿qué es primero y qué es después en este presente para mí?), en cómo manejamos el dinero ¿con culpa, con adicción, con placer, con rechazo, con miedo, con sabiduría?, ¿en qué queremos invertir financiera y energéticamente?…  También nos preguntará algo clave: ¿disfrutas tu Vida?, ¿cuánto espacio le dejas al goce de la naturaleza, de lo que tienes cerca, de quién eres, de todo lo mundano; cuánta belleza hay en tu día a día, ¿o sólo corres sin apreciar el cielo, el aire, el sol, los aromas, los sabores, el amor de quienes están en tu vida hoy?… Venus no es brusca, pero últimamente -igual que este año- no quiere respuestas románticas, pues anda muy práctica, no tiene tiempo para vueltas; en estas semanas nos mira de frente con los brazos cruzados, con cara de atenta espera para que respondamos y actuemos.

Y aunque puede haber remezones literales y simbólicos estas semanas, siempre es tiempo de agradecer. Este cielo nos llama a valorar cuánto hemos soltado, crecido y disfrutado sin importar si ha sido desde situaciones alegres o dolorosas, porque, como siempre lo digo en las lecturas: La Vida es perfecta, es bellísima… Y no es cómoda. 

GRACIAS por la compañía, por la espera, la paciencia y los bellos gestos de Amor en estos meses… ❤

Eclipses 2016: Acompañarnos para soltar y recomenzar

Los días alrededor de eclipses suelen ser más agitados, se despiertan nuestros lados más extremos y estamos ante el término de situaciones, también nos cansamos más y aumentan los dolores corporales (cabeza, estómago, circulación sanguínea; inflamaciones), nuestros sueños arrojan más material y  hasta los animales se agitan…  A quienes hemos estado más quietos, este par de eclipses de septiembre (el 1 y el 16) nos están activando y preparándonos para actuar; a quienes se han mantenido activos y hasta sobrepasados, estos días son de pausa para mirar el desgaste y poder elaborar un nuevo ritmo para moverse… Y a todos nos provocan limpieza. Por lo tanto puede haber una cuota de incomodidad y angustia en el aire. Llegamos al término de situaciones y este mes de septiembre nos muestra qué dejar: desde actitudes hasta relaciones, pasando por hábitos, manías, cosas materiales…

lunaeclipsadaLos eclipses mueven muchas emociones y traen sorpresas personales  e internacionales. Esta vez (además de la Luna, el Sol y la Tierra) entran al baile Marte, Quirón y Mercurio; por tanto es bueno mirar nuestro lado subjetivo que se toma las cosas personales, también los estados de ánimo, las rabias, los complejos, la osadía, la salud, la intuición, cómo nos comunicamos, nuestros dones de sanación y qué tenemos que sanar, el vínculo que tenemos con papá y mamá, nuestros lados tanto víctima como victimario y rescatador… El cielo se agita y es bueno que nosotros nos mantengamos en el centro para ver qué nos muestra este movimiento y qué estamos despidiendo de nuestras vidas… 

En este año 2016 que nos llama al minimalismo (menos es más y adiós a las gulas de todo tipo) y a soltar creencias limitantes sobre la vida y sobre nosotros mismos, también hay un gran foco que estos eclipses que suceden en Piscis/Virgo nos ponen delante, pues son un aterrizaje en nuestra realidad, nos muestran qué estamos evadiendo y qué está funcionando bien. Nos recuerdan algo que solemos olvidar: el autocuidado, que no pasa por un tema frívolo en torno a la imagen mediáticamente potenciada de cuerpos “perfectos”, sino de algo mucho más completo… Estos eclipses nos muestran cuánto nos queremos y acompañamos, cuánto nos escuchamos, qué necesitamos, cómo nos alimentamos, cómo está nuestra energía física/emocional/mental/espiritual, cuán cuidadosos somos con nuestros horarios y a quiénes -o a qué- les estamos dando energía y si esto es sano o no; cuánto recibimos y drenamos... Estos eclipses de septiembre 2016 nos hacen caer en nosotros para dedicarnos en este fin de año a organizarnos de otra forma no desde la mente sino desde la consciencia.

La oportunidad que se abre ahora es mirar nuestras dinámicas y rutinas para ver por dónde se fugan esfuerzos o energía, qué mantendremos, qué desecharemos y qué nivel de Amor tenemos por nosotros… Estos días viene gente con mucho cansancio físico y emocional a mi consulta; yo misma somatizo con fiebre, ronquera y las amígdalas al rojo… Después de tomar un cóctel de agua caliente, sal, cúrcuma, jengibre y limón, mi garganta baja su inflamación y me da cierto descanso, pero claramente no es mi momento de hablar y me da risa cómo aparecen varios que quieren que converse y opine pero les tengo que decir que no, que no puedo… Bueno, yo hace rato dije que estaba en off y mi cuerpo me lo cumplió literal por unos días, además de mostrarme rabias que necesitan salir…

Estas semanas eclipsadas muchos que vienen a la lectura astrológica están terminando de comprender que no sirve correr, controlar, hacerlo todo, luchar, presionar, defender, egomultipleaguantar, ocultar, negar, dar sin recibir, evadir… Y los mismos no saben cómo salir de esas dinámicas interiores. Sí, a todos nos cuesta dejar lo que ya aprendimos y que creemos que nos funciona, aunque realmente esto último no está pasando, menos en estos años agitados… E igualmente lo primero ahora es descansar… Descansar de nosotros y de nuestro ego para poder mirarlo con más amor y neutralidad. Estas semanas nos piden soltar la presión interna y darnos un “auto-feriado” para vernos sin juicio, sin crítica, para acompañarnos… Ahora podemos intencionar que estos eclipses nos muestren qué modificar y qué soltar mientras nosotros reposamos la espalda en un árbol, por ejemplo, aunque siempre sirve el sillón favorito o la comodidad de la cama… Nos toca descansar de nuestros pensamientos y emociones para activar la visión interior…

Con ojos renovados podemos mantenernos centrados e ir haciendo cambios internos cada día. Para esto necesitaremos disciplina, mayor compromiso con nosotros y aterrizar, es decir, hacer las innovaciones con agenda, con recordatorios en el celular o el espejo del baño y el escritorio: suelta “x” cosas, acepta esto, cuida de ti, anda más lento, disfruta el sol, respira, … etc. El ego necesita refuerzos concretos y la tarea que nos corresponde en el último trimestre 2016 es trabajar con optimismo y silencio en nosotros. ¿Para qué? Para pasarlo mejor, obvio. Para generar una vida con mayor sentido y armonía (en especial en nuestras relaciones) que es lo que nos propone la llegada de Júpiter a Libra, donde estará por un año…

eclipse16Entonces, en tiempo de eclipses es necesario aceptar qué tenemos que soltar, permitirnos descansar de nuestro ego y de lo que creemos que somos sacándonos los calificativos de “difícil” o “imposible” ante la idea de cambiar, permitir que los eclipses nos muestren qué hacer y comenzar día a día a divertirnos con construir otra vida que nos represente más y nos provoque sonrisas más allá de lo que nos corresponda vivir… Ahí vamos, paso a paso…

Bienvenido, invierno del sur

A última hora me apunto para un trekking de día sábado en la montaña cercana a Santiago, al embalse El Yeso, en el Cajón del Maipo, sobre los 2500 metros de altura, desde donde se abastece de agua nuestra ciudad -negocio millonario y estratégico por estos tiempos en este planeta y a la vez tarea tan noble y profunda, aunque no sé si sus dueños comprenden los alcances de esto último.

Al subir al bus me encuentro con amigas, dos chilenas y una mexicana, que me recordaron de esta fecha que yo no había incorporado porque pensé que era de alta montaña o simplemente se me fue, pero aquí estoy . Vamos unos 60 o más entre extranjeros y chilenos, en dos buses que rápidamente salen de Santiago, que se encuentra con un aire muy contaminado en muchos sentidos, tanto desde lo ambiental como desde lo emocional, ideológico, energético… Para mí, la actual retrogradación de Marte, un planeta muy clave en la carta natal de Chile, el cual nos vuelve -entre otras cosas- orientados al trabajo, impacientes, luchadores, agresivos, con iniciativa y con ganas de ser héroes; está muy poderosa, con mucha tensión y cansancio en el aire, mostrándonos nuestro infantilismo y adolescencia en muchos gestos. Esto está pasando a nivel colectivo, en todos los rincones; en Chile se exacerba (hasta fines de agosto con más fuerza) porque Marte está viajando por lugares claves de nuestra carta donde los planetas emiten una vibración que carga más la atmósfera -literal y metafóricamente- y nos hace creer que son importantes una serie de cosas sobre las cuales habría que aplicar más observación y discernimiento antes de actuar como si se nos fuera la vida en ello…

En fin, me subo tranquila al bus y nuevamente me emociono con la montaña chilena, la cordillera tan poderosa, imponente, protectora y sabia. La misma que  a veces -ya lo he contado- me (nos) asfixia y nos hace tener una visión más estrecha y más profunda a la vez… Me voy conversando con Cao, quien ya lleva como quince salidas de trekking en un año y me cuenta de una serie de lugares bellos y desafiantes, como la Laguna del Inca, que compartimos en enero pasado donde reíamos en medio del abismo, el cansancio y la energía tan especial de ese lugar. Hacemos una parada en San José, el pueblo-ciudad -que tiene mucho encanto entre las montañas- central de esta zona  para comprar comida, tomar algo caliente e ir al baño. Entramos a un café lleno de brasileros, colombianos, argentinos y venezolanos, me río entre algunos gestos pues conozco estas idiosincrasias de cerca y compruebo cosas chistosas. De vuelta en el bus dormitamos un poco y despierto con el cambio de camino de pavimento a ripio y comienzo a ver las montañas cada vez más altas y nevadas…Como siempre, saludo al lugar que, por más que vea una y otra vez, no deja de conmoverme la vibración, la fuerza que tienen estos Andes al sur del mundo.

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Al llegar, me sorprende la gran cantidad de gente que viene, tanto familias como buses de turismo, en un lugar donde hay mucha nieve pero no está habilitado para esquiar sino sólo caminar y ver la belleza del lugar, en especial el embalse con aguas de azul profundo, esmeralda y turquesa. Una vez que el guía da las instrucciones mientras nos abrigamos todos un poco más, aunque hay varios que no venían del todo preparados y los compadezco, comienza la caminata…

Me dedico en principio a respirar, sentir y agradecer. Vuelvo a saludar y a honrar al lugar. Prefiero alejarme un poco del grupo porque necesito estar completamente. También drenar,  como lo dije en este post. Han sido semanas muy exigentes, disfrutadas y de cierre. Siento el sol, el frío y el hielo que al principio intimidan pero que luego se suavizan con el caminar; conecto con el suelo nevado y barroso, el aire seco y claramente mucho más puro que abajo en la ciudad… Lo bueno de caminar con nieve y/o hielo es que vas lento y muy consciente de tus pasos porque puedes caerte con facilidad, así que estás más presente en tus movimientos y tu cuerpo. Junto con caminar tomo algunas fotos y siento cómo el viento inicial pasa y se hace más agradable la caminata en silencio. Lo no tan bueno del lugar es que hay bastantes autos estacionados en el camino y algunos con música puesta. Mi lado intolerante dice, ¿pero cómo?, ¿no quieren escuchar este silencio?, ¿no puedes por un rato parar esa chicharra  y encima nos haces escucharla a todos? Uff. Por suerte eso pasa rápido y son los menos, la gran mayoría estamos muy absortos con la belleza y también hay muchos niños felices con la nieve entre gritos, bromas y sin importarles para nada el frío. Todos disfrutando a su forma cobijados por esta energía en un día de mucho sol.

En medio de la caminata me alcanzan las amigas y nos tomamos fotos, además de seguir admirando todo esto cuando hasta hace un rato estábamos en la ciudad con el estrés propio de una capital. Más allá aparece flamante el embalse, que refleja con esplendor el sol y que de a poco deja ver su gran tamaño y el color de sus aguas que va cambiando a medida que el sol se mueve. Es bellísimo este espacio. Para quedarse ahí por horas, sólo sintiendo el lugar agradeciendo la experiencia humana, más allá de lo que cada uno ha elegido -desde la consciencia plena del alma- transitar en su vida y que a ratos -este año se nos muestran muchas verdades- resulta agobiante y/o doloroso, pero que tiene también tanta maravilla y magia en el andar. Nada sobra en la experiencia de vida de cada uno. Todo tiene y tenía que estar. Y bordeando este embalse o aquellos lugares cuya vibración te conmueve puedes recordarlo con más aceptación. La Vida está bien, más allá de si nos gusta tanto o no. Y está en una evolución constante aunque parezcamos estancados o quietos como este embalse. La quietud es parte del andar y está pasando todo en esa calma.

En medio de mi caminata, a ratos a solas conmigo, a ratos acompañada por otros, recuerdo que está por llegar el solsticio, este 20 de junio por la tarde acá en Chile. Le damos la bienvenida al invierno en el hemisferio sur y el sol saluda a la tierra recordándole que vivimos la noche más larga y que lentamente los días comenzarán  a alargarse… Las semanas cercanas a los solsticios mueven mucha energía pues se acaba un tiempo de transición, todo se agita, para luego sumergirnos en energía más fija y estable, en el caso del invierno, más intro y profunda, donde el autocuidado y el permitirnos la fragilidad son acciones importantes para disfrutarlo más…

Realmente recordé el solsticio el viernes por la tarde.  Después de una semana con imprevistos, más una mañana agitada y una lectura de carta astral donde se movió mucha energía en que tocamos puntos dolorosos que en el presente regresaron para ser vividos de otra forma y activar nuestro poder de sanación, me siento cansada y con poca energía. Entonces, después de comprarme una fruta me voy a tomar sol a una cuadra de mi oficina, mientras camino y me siento a recibir de frente la luz solar pidiéndole que me reconecte con la energía vital y que restaure lo que esté cansado y sin flujo, le digo al sol que, por fa, me ayude a elevar mi vibración mientras disfruto del sol de otoño en la piel, rodeada de árboles y el ruido de los autos más suave que a otras horas. Ahí dije: verdad que el solsticio ya viene-. Mayo y lo que va de junio los siento tan rápidos que a ratos me parece que mi energía va como un mes atrás… Así que le digo al Sol que me ayude con esto, con el tiempo, la intensidad y la alta demanda que tiene nuestro ego y cuerpo en este tiempo. Al menos a mí me está costando dar abasto y quiero puro ir a dormir siesta, pese a que descansé en el norte y estuve un poco en Viña del mar disfrutando…

Volviendo a mi sábado de montaña, en un momento en que contemplo la nieve y el agua, mientras recuerdo el solsticio, también rememoro los rituales de cambio de estación que hice durante varios años y que sé que retomaré pero que ahora tengo la certeza de no hacerlos. Realmente no sé cómo organizaba todo para unas 300 personas en promedio y ahora mi cuerpo no logra ni imaginarlo. Compruebo nuevamente cómo todo tiene su ciclo, su momento. Saboreo recuerdos bellos y siempre me encuentro con gente en distintas partes, hasta en el supermercado, que quiere que vuelva a realizarlos y me lo piden con mucha emoción porque -igual que yo- los disfrutaban y elevábamos juntos la energía desde el corazón… Por ahora, yo celebro desde la montaña y este 20 por la tarde en casa encenderemos velas para honrar al señor Invierno con la intención de que todos los pasajeros de este blog y aquellos que alguna vez vinieron a los rituales o supieron de éstos abran sus mejores caminos en este invierno, disfruten del abrigo suficiente y puedan -si quieren- conectar cada día más con la luz de su corazón y con la vibración quieta de la naturaleza invernal… Desde la montaña: ¡Feliz Invierno 2016! Tiempo para recibir, permitirnos parar, pedir ayuda y abrazos; meses donde lentamente nacerán nuevas respuestas en nosotros y aprenderemos a usar nuestra fuerza de otra forma; tiempo para cobijarnos con alegría, disfrutar la comida casera, el silencio, la lluvia, la nieve y las conversaciones con calor de hogar. Bienvenido, invierno del sur.

Con el cielo ‘retro’ necesitamos drenar

LasurbinasLa PeixateriaLa calle se llena de gente, ruido, conversaciones, encuentros, comida, bebida, música, libros, baile, emprendimientos… La energía se renueva y circula con vitalidad y armonía hasta avanzada la noche… Los locatarios, vecinos, visitantes y organizadores terminamos contentos y exhaustos, mientras ya se escuchan voces para que se repita cada tanto esta cita llamada #ArribaLasUrbinas para ayudar a que parte de los afectados por inundaciones se vuelvan levantar y a crear…

Estuvo lindo, intenso, renovador y hasta algo nostálgico, al menos para mí. Hace rato que no hacía estos eventos de leer a mucha gente un par de temas en su carta astral, donde no sólo llegaron varios pasajeros entrañables de este blog (¡Gracias!) sino también muchos que nunca tuvieron contacto con la astrología, lo cual me gusta y me divierte… Es bello, además, acompañar a los amigos y a tu lugar de todos los días después de un hecho desolador, como también sentir el bullicio de todos compartiendo, dar y recibir emocionantes abrazos, encontrarte con otros vecinos que no veías hace rato y con otros que no sabíamos que también compartimos el barrio; y luego bailar con los amigos, con las chicas de la panadería; guiñarnos un ojo con las del café que escuchan la música desde un costado y con conocidos que aprovechamos de disfrutar este espacio saliéndonos cada uno de su rol y simplemente compartiendo la fiesta para aportar…

Desde acá agradezco todo, hasta el barro -que todavía sale desde los subterráneos y se acumula en varias esquinas- revelador de lo peor y lo mejor de lo nuestro, ahora transformado en creatividad, empuje, iniciativa, receptividad, unión… Amor. Gracias a todos los que apoyaron de distintas formas, incluso conectándose a la distancia y que colaboraron con la difusión para que muchos llegaran a aportar…

Y en medio de los remezones vividos -al menos por aquí llevamos varios- hay algo que podemos aplicar en medio de este cielo retro (estamos con cinco planetas  y un asteroide retrógrados, aunque Júpiter ya retoma su movimiento directo este lunes) que nos da el regalo de detenernos a disfrutar con más presencia y que también desafía nuestra paciencia y nos muestra -Marte y Saturno, especialmente- cómo canalizar la rabia, la iniciativa, la impulsividad, el entusiasmo, la frustración…

En este mayo y junio necesitaremos con más énfasis drenar energía. Vaciar, soltar y luego de experimentar vacío volver a llenarnos… Y para esto hay un paso previo fundamental: escuchar y sentir al cuerpo; primero en aquello que revela estancamiento energético: sus tensiones, contracturas, nudos, rigideces, cansancio, dolores, apatías, desequilibrios, enfermedades; como también lo que está en poder: sus fortalezas, potencias, flujos, armonías, vigor para potenciarlos  e integrar todo…

E igualmente, desde aquello que el cuerpo nos muestre en estancamiento podemos detenernos en algún espacio tranquilo (ojalá más natural, como un jardín o plaza si estamos en la ciudad) y primero darle espacio: sentir y aceptar ese dolor o incomodidad y permitirle que esté, que se haga presente con todas sus tonalidades, dejar que se exprese y agradecerle por lo que nos muestra aunque no lo entendamos ni nos guste; luego respirar para relajar el cuerpo lo más posible y tendidos en la tierra o con la espalda en una roca o árbol o en la arena entregar aquella energía detenida y antigua ya en nosotros… Imaginar/sentir que se la entregamos -con humildad y confianza plena- a la Tierra y que ella se encarga con mucho placer y honor en su corazón incondicional de ayudarnos a drenar la energía… Nos quedamos unos minutos en esa entrega… La Tierra recibe nuestro estancamiento, cansancios, miedos y más… Luego de drenar eso respiramos sintiendo el espacio libre que ha quedado… Y entonces le pedimos a la Tierra que nos reconecte con el flujo vital e imaginamos/sentimos que por nuestros canales en los pies, rodillas, caderas, coxis, columna, manos, axilas, cuello, nuca, mandíbulas, oídos, nariz, ojos, cabeza, coronilla entra energía brillante del centro de la Tierra que restablece el flujo energético, todos nuestros circuitos y nos renueva a todos los niveles… Nos quedamos minutos pulsando lo nuevo y en agradecimiento… Si ya en medio o al final nos dormimos, ¡maravilloso! El cuerpo siempre sabe.

En mi experiencia, por un rato luego de drenar es bueno no interactuar con ninguna pantalla ni mensajes de teléfono celular y también beber un poco de agua hervida…

Ahora, por supuesto que bailar, caminar, escalar, gritar o cantar, bicicletear, sudar con la intención de drenar también ayuda a restablecer el flujo y a ser los seres completos que hemos venido a ser, seres que atravesamos tiempos cada vez más luminosos y mágicos pero no por eso menos desafiantes… Abrazo y a restablecer el flujo vital. Gracias.

Para recomenzar con nueva energía, #ArribaLasUrbinas

Porque la Vida verdadera es con dolor y con alegría, porque cada momento tiene un sentido y es preciso, si no simplemente no sucede; porque crecer no es algo cómodo sino un bello y enigmático desafío, y porque si algunos no respetaron ni al río ni a la Tierra ni a la ciudad ni al país ni a sí mismos, nosotros podemos revertir esto honrado al lugar que nos cobija, agradeciéndole y pidiéndole permiso nuevamente para recomenzar... Los invitamos a este encuentro urbano en Providencia:

Fiesta Las Urbinas

Con este espíritu, además del propósito de salir del barro para conectarnos otra vez con la creatividad, el compartir, el disfrute, la iniciativa, la cultura, la prosperidad y la vida de barrio, muchos nos juntaremos este SÁBADO 30 de ABRIL, DESDE EL MEDIODÍA Y HASTA LAS 12  DE LA NOCHE, en calle LAS URBINAS, Providencia, al costado de la clásica galería Drugstore.

Urbinas0Y para aportar con este activo barrio  que durante tantos años es el hogar de muchos y el mío, para devolverle toda su generosidad y contribuir a que cambie la energía, algunos ofreceremos nuestros talentos…. Así que estaré yo misma, Jimena Zúñiga, haciendo breves lecturas astrológicas donde podrán hacer una o dos preguntas por un valor de $ 8 mil (Si quiere dar más, San Isidro lo protegerá de por vida y hasta le regalará un paraguas irrompible!). El dinero va todo a beneficio del ex café-restaurant El Magdalena, ahora convertido en La Peixatería, bar de tapas; al lado de librería Catalonia (que estará con sus libros secos y mojados -snif- en venta), en LAS URBINAS # 27,  (tfno. 22 335 7981) donde el barro entró con ganas y ahora hay que recomenzar. Habrá mesas en la calle (aproveche que no hará frío, dicen los chicos del tiempo) y en la entrada estará la mesa astral.

cartaLas lecturas astrológicas serán en bloques de horario, no toda la jornada, estos son: de 12 a 14 hrs  / de 16 a 18 hrs  / y de 20 a 22 hrs.  Recuerde que para la carta astral necesitamos saber su HORA DE NACIMIENTO, si no la conoce, igual puede hacer sus preguntas pero es más preciso con este dato, aunque siempre la astróloga, es decir yo, canalizará para usted.

Los esperamos este sábado 30  desde las 12; habrá actividades para grandes y pequeños; les pedimos ayuda para difundir por redes sociales y personales (#ArribaLasUrbinas), y desde ya les agradecemos haber leído esto y ser protagonistas de estos tiempos tan verdaderos y agitados… GRACIAS!