Círculos de Amor para cerrar 2018

Estoy muy lenta en relación a mi ritmo normal. Poco a poco, recupero el sueño; también el apetito… Me siento casi pisciana, poco aterrizada y sintiendo todo… Figuro en el  bello sur de Chile, en un viaje muy distinto a otros aunque el paisaje es el mismo: el verde intenso, los lagos azules, los volcanes guardianes.  Una vez instalada en el hostal de siempre, camino a uno de mis lugares de poder en un rincón del turístico y apacible Puerto Varas. Al llegar, después de ser saludada por un par de libélulas y además de pedir permiso al lugar y agradecer, por fin pongo mi espalda en uno de los árboles del pequeño pero poderoso bosque y reconecto conmigo, con la Tierra, con los ciclos, con la Vida. Descanso. Disfruto. Siento. Boto. Recibo.

Diez días antes, el último domingo de noviembre por la tarde/noche, la casa de mis padres se llena de amigos y familia que llegan espontáneamente; por todos lados hay gente, conversación, emoción y algunas cosas para comer. De afuera podría parecer una celebración. Y en cierta forma lo es… Hay muchos abrazos y se puede palpar el Amor en el aire…

Mi padre murió cerca de las dos de la tarde de ese domingo, nos correspondió a sus hijos estar presentes en esos últimos minutos de Vida, como nos correspondió junto a mi madre, familia y a varios de sus amigos acompañarlo en especial desde el verano pasado, aunque su transitar por el cáncer venía de 2011 . Y ya por la noche la casa figura llena de gente que viene -lo tenga consciente o no- a dar Amor. Lo escribo y me caen lágrimas. No de tristeza. Sino de sentir la belleza humana; me conmueve el Amor tan puro presente todos estos meses a través de incontables gestos. Siento emoción por recordar todo el cariño, el sostén y contención que tantos nos dieron en especial todo este 2018. Como dije en su responso: Ha sido una muerte bellísima… Y me conmueven en especial el gran círculo de Amor que formaron sus camaradas y amigos -algunos que venían cada domingo a verlo o que constantemente pasaban a preguntar por él; y aquellos que con palabras y gestos muy bellos se hicieron presentes para despedirlo en sus funerales-, también su doctora y enfermeras que nos contuvieron con gran corazón, y nuestra familia y amigos -que finalmente son parte del clan- todos estos meses con distintos gestos, desde llamadas, mensajes, cadenas de oración, conexiones con el sagrado corazón espiritual, reiki a distancia y presencial, chocolates, llegando como fuese a su despedida, hasta invitaciones  a salir para despejarnos de lo que significaba esto de “acompañar al padre a morir”… A morir consciente, como una parte de él sin pensarlo demasiado lo decidió…

A la mayoría no le gusta hablar de la muerte y es natural que así sea en nuestra dinámica humana tan presa del tiempo y del hedonismo. En enero pasado, en medio de una conversación muy directa sobre la vida y la muerte, sobre el deseo de seguir, supe que mi padre partiría pronto. Pronto, 2018 y a más tardar inicios de 2019. Conversamos con él sobre querer seguir en esta Vida y él dijo que no. Ya lo sabía. Pero necesitaba escucharlo. Decidí entonces acompañarlo, no lo pensé realmente, surgió de forma instintiva, aunque no dimensioné todo lo que implicaría. Todo el dar y el recibir tanto mágicos y sanadores como desgastantes en lo que su pasaje significaría.

Sin ponernos de acuerdo, ambos decidimos no quedarnos con temas pendientes. Aunque casi no los teníamos y no porque la relación fuese ideal -ja-, sino porque tras varios episodios de dolor e ‘injusticias’ ya nos habíamos dicho varias cosas… En estos meses previos a la muerte conversamos, preguntamos, sanamos, él enmendó -como pudo- temas de mi infancia, nos escuchamos sin prisa ni presiones, lloramos, rezamos, tomamos té (él negro con leche, yo verde), caminamos por la cuadra muy lento sintiendo el sol y mirando las plantas de los vecinos, vimos la nueva telenovela de suspenso cuando él podía, conversamos sobre su infancia, mis tíos y abuelos; nos dijimos qué nos habría gustado como hija y él como hijo, papá y hombre, nos acompañamos, reímos a carcajadas con nuestro humor negro incluso frente a su estado físico, hablamos del proceso energético y espiritual de la muerte, nos contamos sueños y secretos, nos dijimos “te quiero”, nos reencontramos profundamente… Un día en que su paciencia se esfumó ante su cuerpo y ánimo muy desgastados, y no daba más porque la muerte se lo llevara, le dije tomando su mano que pataleara, que gritara, se enojara, le dijera a sus guías y a Dios: ¡devuelvan la plata, estoy harto!, que llorara, que respirara con fuerza y botara… Y también le dije: igual, papá, lo siento, pero la muerte vendrá cuando quiera venir, no controlamos eso -nada, realmente- y, por otro lado, estos meses han servido para que cada uno ocupe su lugar en la familia, para que recibas, y también para encontrarnos; si igual ahora te he visto más que en los últimos veinte años, poh… Me miró, asintió y le dijo a Bárbara, su enfermera en casa durante su último mes de vida: ¿y usted qué opina? -con lo cual los tres conversamos y su energía se calmó en medio del agobio físico y emocional…

Estos días en el sur me siguen llegando mensajes y llamadas preguntando cómo me siento, diciéndome que tome la energía de estos lugares. Me siento honrada y muy acompañada, no triste, sí sensible y tranquila… Muchos atravesamos cierres, también bastante desafío a la flexibilidad y a la confianza estos días, y los fines de año mueven nuestra sensibilidad en torno a éstos; hay en el aire la necesidad de recapitular y evaluar lo vivido. También los cierres nos ayudan a mirar con quiénes contamos; cada uno -por pequeño que sea- seguro tiene un círculo de Amor que lo sostiene y contiene en momentos difíciles; es tiempo de honrarlos y cultivarlos…  No casualmente el miércoles posterior a la muerte de mi padre cerramos el Taller de astrología; con el grupo de veinte queridos alumnos y el equipo, en otro círculo de Amor que conformamos de agosto hasta acá. Y obvio que lo hacemos con un ritual-meditación en que botamos lágrimas y cansancio del año, valoramos el crecimiento y compartimos eso que somos: seres muy humanos y divinos al mismo tiempo… Detenerse a cerrar siempre nos permite tocar el alma humana…

Altar para cerrar el Taller de Astrología. Noviembre 2018

Desde este sur sanador, cuando me toca escribir las Predicciones 2019 para Emol, (aquí las de este año que cerramos por si alguien quiere revisarlas antes que termine) voy -al igual que muchos en este último trimestre 2018- reencontrándome y rearmando mis piezas con calma, con gran agradecimiento, sintiendo el cierre y el inicio potenciarse al mismo tiempo, dando espacio a la fragilidad, al cansancio, a la fortaleza y al renacer; recibiendo también la energía de esta naturaleza generosa y de tanto poder; sintiendo también que se avecina un despeje de energía antigua para todos y para este sur de mundo… Desde este rincón verdeazul me detengo a sentir la Vida con todo lo que tiene,  vuelvo a agradecerle y la siento pulsar junto a la muerte -nuestros cierres en el camino- porque van de la mano y bajo ellos se extiende el Amor infinito de esta experiencia humana extraordinaria que decidimos habitar. Gracias, con todo lo que implica.

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Venus retro en Escorpión, gozar desde el alma

Por primera vez en meses puedo quedarme en casa una tarde de sábado sintiendo el sol en la terraza, viendo programas de tv que me gustan, comiendo un poco de helado de piña que no sé desde cuándo estaba en el freezer, tomando té verde sin tiempo… Cuando vives momentos exigentes y extraordinarios valoras mucho lo simple y lo cotidiano que antes estaba y no lo veías del todo…

Además, esta semana vinieron un par de amigas “nuevas” (coincidimos hace poco en un taller) a casa a tomar té turco, conversar de todo un poco, reírnos mucho y compartir algunas angustias e interrogantes también… Y puede parecer nada, pero siento gran felicidad, de simplemente estar, hablar el mismo idioma, compartir el cariño y el humor… Siento que revivo con este momento tan genuino, tan simple. Lo mismo me pasa con las clases de astrología en que todos experimentamos el cambio de energía tanto en el viaje completo de los cuatro meses que dura, como en cada miércoles en que nos encontramos a descubrir el ego y el alma propios y colectivos, con todo lo que nos entregan.

Algunas veces en la consulta, en la lectura de carta astral, lo que le corresponde a la persona que viene -el mensaje de sus tránsitos en el cielo- es eso: volver a lo simple, retomar (o descubrirlo; hay muchos que no saben) aquello que la hace feliz y le da calma e inspiración, darse gustos, hacer menos, dejarse ayudar… Y ahora varios tenemos que aplicar esto en nosotros; más aún con Venus retro en Escorpión, que ha estado tan reveladora y sabrosa durante octubre y nos dará material hasta inicios de diciembre…

Este movimiento de Venus es una profundización de temas oscuros, profundos, muy íntimos o no expresados en nosotros mismos y en nuestros vínculos más cercanos. También es volver a valorar lo que tenemos y conectar con mayor aceptación lo que perdimos o que por ahora no está. Es redefinir relaciones que ya traían temas en el último año y mirar con los ojos sanos -y a veces dolorosos- de la verdad del alma. Es sentarnos a sentir qué nos gusta, qué nos hace bien y si acaso estamos dándole espacio a aquello. Son reencuentros que provocan limpieza. Es un tiempo/espacio para estar con nosotros de forma más auténtica: escuchándonos, dejando que lo que tenga que ser sea sin reprimirlo y así permitir que afloren penas, miedos, alegrías, rabias, incomprensiones, hastío, envidias, agradecimientos, claridad, oscuridad… Venus retro en las aguas escorpionas nos permite drenar emociones intensas para después caminar más livianos y con un notorio cambio interior que se traduzca en alivio y mayor dirección de Vida, mayor sentido….

Y si bien ella, Venus, se pone directa el 16 de noviembre, no será hasta la primera semana de diciembre cuando retomemos mayor fuerza e integremos aquello que por estos días dejamos atrás, aquello que revalorizamos, aquello que vimos en nosotros y no nos gustó pero que luego de darle espacio -de asumirlo- podemos permitir que se suavice, aquello que se levanta como una verdad que ya no queremos, aquello que realmente gozamos desde el alma… Son buenas semanas para seguir sumergiéndonos en todo esto…

Mientras escribo esta nota, una tarde nublada de domingo, en que paso -sin escalas- del intenso y dulce cumpleaños matinal de la bella Coni -mi nueva amiga personal de seis años- en el parque Quinta Normal, a asistir y acompañar a mi papá, quien apenas despierta por su fiebre, pero que una vez -pasadas unas horas- en que se incorpora, en medio de los cuidados, le pregunto: ¿Qué te gustaría?, ¿Ver tele, silencio, escuchar música, seguir durmiendo, tomar té?… ¿Ninguna de las anteriores, todas juntas; me doy?  -concluyo tomando su mano con una sonrisa. Después de unos largos segundos, me dice con los ojos cerrados: escuchar música-. Y yo me alegro porque ya sé qué pondré… Lo mismo que de pequeña cada domingo por la mañana se escuchaba en casa, además de tangos, milongas, Violeta Parra, Piazzolla, Inti Illimani, María Elena Walsh, Mercedes Sosa; una de las pocas “pertenencias” que tengo de tiempos nada fáciles para mí en esta sagrada y perfecta Vida que cada uno ha escogido transitar sin casualidades, y que ahora de grande cuando lo escucho me da entre nostalgia/emoción/alegría… Al sentir los primeros acordes él asiente con la cabeza y yo canto al principio con la garganta apretada pero después muy feliz, muy agradecida de este espacio tan simple y profundo donde el alma pulsa con todo su poder y el amor puro se deja sentir en su bellísimo esplendor…

Julio 2018: Limpieza para poder encontrarnos

Para conocerte más y que tu ego no domine toda la escena. Para comprender el camino que tu alma trazó antes de venir a este planeta. Para entender el para qué de tantas experiencias vividas, incluidos tus dones, relaciones, desafíos, decepciones. Para realizar una carta astral (tuya y de otros) y comenzar a interpretarla poco a poco… Para eso es el Taller de Astrología, Nivel 1 que abriré en agosto. Toda la info Acá.

Pasado ese aviso, tengo otro: la Charla de Urano en Tauro será este sábado 7 de julio a las 16 hrs. en Curicó, centro sur de Chile. Aquí

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¿Algo más? Por ahora no. Entonces, miremos este noticioso mes astrológico: Tenemos poderosos eclipses que moverán nuestra alfombra y provocarán limpieza; ya estamos en la delicada retrogradación de Marte que nos propone manejar nuestra fuerza y rabias de otra forma y que se une al mismo movimiento de Quirón en Aries y Mercurio en Leo (lo siento por tanto término astrológico, que son una lata, pero iré destacando lo que nos traen para no enredarnos en tecnicismos) donde -de nuevo- el cuidado en nuestros pensamientos, palabras e iniciativas se aconsejan con ganas porque -debiéramos saberlo de sobra, pero siempre puede haber algún ego rebelde- la soberbia e impulsividad no están nada de moda.

Pero el rebosante Júpiter con su optimismo habitual despertará de su siesta en Escorpión este 10 de julio y, además de seguir mostrándonos temas en torno al abuso de todos los tipos (en Chile el tema cruza a varios “egos artistas , políticos y religiosos“, aunque vienen otros más), nos llama, de aquí a inicios de noviembre, a usar más nuestra intuición, activar la profundidad en nosotros y mirar la Vida desde ahí, potenciar el humor para asumir las oscuridades que todos tenemos, dejar morir obsesiones y exageraciones que nos entrampan y obvio: practicar el desapego cotidianamente… Y además, con su sonrisa habitual, Júpiter nos dejará un par de regalos y lecciones, esta vez en torno a la prosperidad….

Lo que es yo, continúo frágil y fuerte a la vez, como la Vida, ¿no?  Muy agradecida de muchos gestos de Amor en torno a la despedida que estamos viviendo con mi padre y que ha tenido tan bellos momentos y conversaciones ídem de gran honestidad, donde igual no perdemos el humor; a veces reímos y lloramos al mismo tiempo;  y a ratos  se puede palpar el alma y sentirla acompañando y mostrándose a cada instante; hasta en el vecino inmigrante, enfermero de profesión, pero que oficia de cuidador de autos en el restaurante del lado y que cada tarde viene a preguntar: ¿Cómo está el señor, cómo sigue? -mientras mi madre le va a dejar un café de grano para que pase el frío de la tarde. Estoy agradecida de cerrar en mucha conexión y alegría el Taller de 2do nivel de astrología que compartimos en parte del primer semestre con un bello grupo que ahora no sólo maneja nutridos conceptos de astrología e interpretan con agudeza, sino que además vibran de otra forma y se nota un poderoso crecimiento que hace que se muevan con nuevos sentidos… Agradecida de tener el espacio para observar y sentir este tiempo no sólo el personal/familiar, sino este ciclo colectivo tan mágico y luminoso donde tantos ya despertaron, aunque el sistema quiera hacernos creer lo contrario… Agradecida de sentir el viento, la lluvia -últimamente escasa- en Santiago y ver el bello arcoiris que bendice la ciudad y que muchos amigos reportan con fotos para que todos lo disfrutemos…

¿Sobre los eclipses? El primero es el 12/13 de julio, es parcial de Sol en Cáncer, y puede traer movimientos internacionales fuertes en torno a figuras de poder, a cierres e inicios drásticos, a la naturaleza y a temas que dábamos por superados. En lo personal nos hará tomar decisiones para armonizar lo personal con lo laboral. Pero esos días el cielo también nos regalará un trino en signos de tierra: Tauro, Virgo y Capri; que nos permitirá experimentar gestos de amor, retomar el disfrute de distintas cosas, concretar con más creatividad y disciplina para ver resultados pronto.

El segundo eclipse llega a fin de mes. El 27. Es total de Luna llena en Acuario y es una activación de autenticidad: nos preguntará sobre lo que realmente somos y queremos y nos empujará a realizarlo; nos permitirá revisar nuestros círculos para ver si nos representan o no; pasarán cosas en torno esto esas semanas y algunos vínculos pueden vivir un final para dejar espacio a otros nuevos que sintonicen con nuestro presente. Los encuentros álmicos estarán potentes, e igualmente el más importante es con nosotros mismos.  En lo colectivo, pueden volver a levantarse temas con el feminismo, amenazas entre países que siguen jugando a quién es el más fuerte -qué antiguo-, ciertas luchas por libertades y florecer innovaciones en torno a la naturaleza. Será importante cuidar el ánimo, el sistema nervioso y llevar las discusiones con una mente abierta. 

Bastante, ¿no? Bueno, recién empezamos este mes inquieto y enriquecedor que hará sus movidas de limpieza para que caminemos escuchándonos más y  así actuar acorde a eso… Que se escuchen fuerte nuestros latidos, intuiciones y llamados del alma!

Dolor&Amor unidos jamás serán vencidos

Lloramos bastante con las amigas. Nos encontramos las tres después de unos meses y cada una está en sus procesos de “muerte” literales y metafóricos. Una abandonó voluntariamente el éxito en Estados Unidos para venir a sanar física y emocionalmente acá, a Chile, desde el poderoso norte, donde se refugia hace unos meses alejada de la urbe, entre las montañas, donde ahora está dejando morir a la intelectual inquieta e independiente para permitir que nazca una mujer nueva que ya tiene otro brillo en los ojos y que no sabemos cómo llegará a ser porque está en plena metamorfosis. La otra amiga está en proceso de ser madre adoptiva por opción, no porque físicamente no pueda, sino desde la certeza de querer hacer una familia desde ese gesto; camino en el cual no sólo se encuentra con la burocracia y los requisitos algo absurdos pero necesarios del sistema, sino con sus propios miedos también. Recuerdo que lo decidió hace un tiempo cuando su padre enfermó grave y ella viajó urgente a verlo; y, en medio de la angustia por la muerte rondando, nos contó por mensaje de teléfono mientras la conteníamos, que quería adoptar a un niño. Fue muy emocionante y mi respuesta fue (además de felicitarla y sentir gran alegría por ella) : Qué bello es el dolor… Y tanto que huimos de él… Fue esa experiencia límite la que dio paso a su nuevo camino y activó mayor sentido a su trabajo y a otras decisiones… Y en mi caso, estoy acompañando a mi padre con una  enfermedad muy avanzada, desde las distintas dimensiones que esto implica: la de hija asustada, preocupada y frágil, la de mujer que sabe lo que viene y lo acepta, la del alma que también sabe qué rol le corresponderá tomar en este capítulo porque hace rato que los sueños, las señales y los guías avisan…

chocolate dessert fabric food

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Figuramos en un bar de chocolate, en una tarde fría precisa para esto, en medio del rico aroma y de las exquisiteces que probamos y que circulan por todas las mesas con el local lleno. Por suerte no amo tanto el chocolate -aunque me encanta que me lo regalen y saber que siempre hay alguno guardado en la despensa por si se asoma algún caprichito por la tarde- porque este bar está muy cerca de mi consulta y podría venir muy seguido; ja… Sentadas en unos sillones, conversamos varias horas y  cada una bota sus lágrimas al contar en qué estamos, espontáneamente nos tomamos las manos, nos abrazamos y compartimos eso que somos: el Amor puro y vibrante que nos habita, que sostiene lo que sea y que no duda en estar sin condiciones…  No casualmente las tres estamos en temas con nuestros padres y hemos hecho cambios importantes en los últimos meses.

Pareciera que cuando el dolor ronda este Amor se asoma con más fuerza. Claro, si te permites verlo, brindarlo y recibirlo. Aunque realmente siempre ambos están. En cada paso que damos. Suben y bajan su volumen, pero siempre están. La experiencia humana que transitamos viene con ambos como generosos acompañantes que nos guiñan un ojo, nos enseñan y abren numerosas oportunidades.

Es una tarde/noche entrañable, muy bella, que nos deja en una energía ídem en medio de las angustias… Vuelvo a casa muy plena y al mismo tiempo permitiendo que la fragilidad esté, porque ella quiere estar y no pienso -no se me ocurre- resistirme… Al día siguiente almuerzo con mi madre y nos acompañamos a cosas tan simples como pagar unas cuentas, comprar pilas, ir por una linterna, pasar por unos dulces para el té. Al almorzar hablamos de la muerte sin nombrarla. Vuelven a rodar lágrimas; después también vienen las risas porque nos gusta comentar qué comen en las mesas alrededor y cómo son los comensales… Unos minutos después cruzamos una avenida con mucha gente y una ciclista grita “¡Me robó el celular!”, varios miramos hacia un tipo que corre y en medio del tumulto otra chica con ojos muy alegres y hablando por celular se asoma con otro teléfono en la mano y grita ¡Aquí, aquí, lo tengo! Nos detenemos en medio de la calle a ver la escena: le trae de vuelta a la ciclista el celular robado mientras ésta última la abraza y le dice “¡Te amo, muchas gracias, te amo en verdad, te pasaste!”, y todos sonreímos emocionados en los segundos que dura el semáforo, al tiempo que ella nos cuenta a todos: “es que hace poco me robaron el mío igual, así que seguí al tipo y lo soltó”. Todos estamos muy contentos. ¡Qué bello! ¿Verdad? Una vez al otro lado de la calle nuestra heroína continúa hablando con su madre al teléfono y le cuenta la historia… Sonreímos. Del brazo de mi madre, siento gran emoción y ternura; agradezco muy feliz estar en medio de este gesto de Amor, protección, conexión, sincronía, sanación y magia…

No casualmente -de nuevo- estos días en que casi terminamos el Taller de Astrología de segundo nivel, profundizamos en los tránsitos de Plutón (transformación, despojo, muerte, renacer, poder, psiquismo) y de Quirón (autoestima, fragilidad, sanación, rememorar, dedicación, terapeuta interior, comprensión), también hablamos de los niveles de consciencia y cuán distinto es vivir un desafío desde un ego sin trabajo alguno (desbordado, una personalidad básica o baja) a vivirlo desde mayor trabajo interior (conociendo a nuestro querido ego en gloria y majestad; en mayor conexión con el alma), en un mundo donde ambas posturas tienen que estar y convivir porque -lo he dicho ya- aquí nadie sobra y no todos vinieron a despertar, hay quienes vienen a estar dormidos y a permanecer en eso, lo cual es preciso y digno también…

bridge photography during daytime

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En estas semanas de cierre del otoño por acá y de primavera por el norte, donde nos preparamos para un Solsticio muy emocional y más conectado gracias al gran trino de agua entre Mercurio (mente), Júpiter (sentido) y Neptuno (empatía) en Cáncer, Escorpión y Piscis respectivamente, constatamos también la nueva energía uraniana taurina. Todo está más drástico e intenso, pero la vorágine se ha calmado un poco, ya el fuego alocado de Aries no nos tiene sobre estimulados ni tan impacientes ni tan yoístas (amén). La tierra de Capricornio y Tauro ahora nos tienen resolviendo, mientras Júpiter desde Escorpión y Don Satur desde la casa 10 nos ponen importantes temas enfrente para limpiar, asumir y construir ya no desde la prisa; ahora el paso a paso es vital; o lo aprendes o te frenan con ganas… Por mi parte, iré un par de días a la cordillera y aguas termales del centro sur de Chile para tomar fuerzas en lo personal y en lo profesional; porque el 7 de julio haremos esta Charla de Urano en Tauro en Curicó y luego me corresponderá preparar el Taller de Primer Nivel de Astrología que irá de agosto a noviembre de este año…

En esta semana pre Solsticio, mi cuerpo está tenso y cansado a la vez, como también mi alma está dulce y llena de Vida, la siento vibrante y muy agradecida… Recibo mucho Amor de distintos círculos y gestos, de bellísimos seres que me permiten dejar caer lágrimas, que me abrazan o me toman las manos, que me preparan un té, que me cuentan historias divertidas para reírnos un rato, que me dan sus mejores recetas para la pena y para el cuerpo, que me regalan chocolates con maracuyá y aromaterapia, que nos mandan luz y mensajes de los guías, que nos sostienen en su corazón, que preguntan de verdad ¿Cómo estás?, que aceptan que suspenda lecturas porque la Vida con todo su Amor y su Dolor unidos me requiere en otras cosas… Entonces me digo la misma frase que le dije hace un año a mi amiga: Qué bello es el dolor… Y tanto que huimos de él… Muchas gracias.

Abril, paciencia ¿a mil?

Durante el fin de semana la casa se llena de buenas conversaciones, risas, anécdotas, lágrimas, sanación, compañía, descanso, aromas, sabores, amor… Llegan los amigos -de lejos y de cerca- y la familia a visitar para compartir después de un tiempo de no vernos, donde antes no hubo tanto espacio para simplemente estar y descansar en la complicidad que da el querernos y el saber quiénes somos.

La estadía de Júpiter en Escorpión (hasta noviembre 2018) nos trae mucho de esto: valorar la intimidad; la conexión más profunda desde la alegría, desde el aprender juntos… Y ahora, mientras escucho el sonido del agua de la piscina de los vecinos (tendré que ir pronto a hacerme su amiga), preparo las clases del Taller de Astrología de segundo nivel (acá la info! Quedan un par de cupos) y miro el cielo astrológico de abril y mi primera impresión es… Aguante! Vaya que necesitaremos paciencia y practicar eso que nos cambia la vida pero que el sistema nunca promueve: detenernos.

Mucha tensión entre la energía capricorniana (tierra, solidez, metas, conservadurismo, estructura, disciplina, frenos, crítica, padre, sabiduría) y ariana (fuego, impulso, prisa, inicios, jovialidad, improvisación, rabia, adolescencia, valentía) se mostrará en terrenos internacionales, personales y sociales. Esto, además de levantar conflictos, obstáculos, sorpresas, oportunidades de comenzar cosas importantes y de lograr, hará aún más necesario que observemos con calma y una buena respiración lo que sucede para luego de eso tomar decisiones. Y es preciso recordar que una decisión también puede ser no hacer nada por ahora; que no es evadir, sino en serio asumir que no es el momento y que probaremos a ver qué pasa si esperamos un poco. Muchas veces puede ser un acto de coraje decidir no hacer o restarse… No todo pasa por la acción.

Abril (mayo hará lo mismo) nos pone enfrente -con más claridad que en otros momentos- los efectos de nuestra vibración. Todo lo de afuera es una consecuencia de nosotros mismos y no una causa de algo ajeno a nosotros, ¿verdad? ¿O aún creemos que es al revés? Lo de afuera no sólo nos refleja, nos complementa, nos muestra qué sembramos y cosechamos, qué oportunidad hay, qué aprendizaje vivir, qué atraemos, qué dejar, qué tomar, en qué estamos, cómo somos… No es para nada casual encontrarse con gente neurótica, o floja, o agresiva, o triste, o buena onda, o divertida, u honesta, etc. Todo está conectado a nuestro estado vibratorio y ofrece una oportunidad, ya sea de aprender, de cambiar, de descubrirnos, de compartir, de reírnos de nosotros, de aceptar…

Las tensiones que Marte, planeta guerrero e intrépido, junto a la energía ariana/capricorniana nos traerán, nos piden mucha flexibilidad y humildad ante la frustración y ante provocaciones del ego. E igualmente posibilitan que nos atrevamos, que esperemos para elaborar una mejor respuesta o estrategia que sí pueden dar resultados, pero luego de aceptar algunos No iniciales de la Vida.  Y tendremos una aliada: la diosa Pallas, sabia y visionaria, que recién entra a Géminis, nos permite mirar más allá de nuestro ombligo y movernos con más análisis y frescura. Abril trae muros y frenos, pero también recompensas a la paciencia, a la creatividad frente a los problemas, nuevos caminos y formas, y también trae mucho para contar.

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Ahora, igual hay un ultimátum: dejar a la víctima, al rescatador y al victimario que todos llevamos dentro en algunas actitudes y áreas de nuestras vidas. Abril nos pide ocuparnos de nosotros, hacernos cargo de nosotros, no del otro. No es individualismo. Es consciencia: si yo cambio, el resto (mis ambientes, mis vínculos, mi cuerpo, mi estado) cambian. Si dejo de echar la culpa y de interferir, cada uno comienza a encontrar sus respuestas y experiencias…

Abril nos abre caminos a raíz de la frustración, de ciertos obstáculos. Sin ellos -muchas veces- no encontraríamos nuestro valor y talentos… Paciencia, aguante y confianza en el camino de este potente 2018, con todo lo que trae!

Fin de 2017: Escuchar al alma para renacer

Después de un muy buen día, con trabajo tranquilo, sabroso almuerzo conversado bajo los árboles, la tarde libre con bellos gestos de amor acompañados de mucha risa, reflexiones y hasta compras, y con el cuerpo bastante cansado dada la agenda de la última semana; al llegar a casa voy a ver a nuestra amiga/familia Mary y… No está. Nos dejó; completó su ciclo de crisálida y emprendió su vuelo liviano a su nueva vida… Le había dejado por la mañana la puerta de la cocina abierta porque noté que estaba distinto su “nido” la noche antes… Me da emoción y vuelvo a sentirme honrada de tenerla en casa… La despido en silencio con gran alegría.

En estos días fui comprendiendo mejor el mensaje que me -nos- trajo. Es decir, si usted, ilustre lector, leyó el post anterior, le cuento que la señal también le toca. Aquí no hay ni media casualidad aunque todavía existan algunos que crean lo contrario… Entre otras cosas, mi querida vecina Ceci, con quien nos hemos acompañado en varios momentos, vive un doloroso duelo y nos volvemos a encontrar para darnos el abrazo y la conversación -aunque breve por ahora- de corazón.  Por otro lado, varios consultantes de carta astral están en búsqueda -algo dolorosa y angustiante por momentos- de su vocación; lo cual es un buen signo de estos tiempos: tenemos que hacernos caso y dedicarnos a algo que nos guste o represente más, no necesariamente que nos encante, pues muchos tienen que aprender a explorar antes de encontrar, pero a quienes han elevado consciencia les corresponde trabajar en algo que les dé más sentido… Por lo mismo, es bueno mirar con otros ojos si la incomodidad, las dudas, o el hastío se han hecho presentes en tu trabajo o estudios, pues la Vida -y tu alma- te está ayudando (mediante obstáculos) a comenzar tu propio paso a crisálida…

Yo también estoy en un proceso transformador con mi oficio de astróloga, profesora y conferencista, donde se me pide ir a situaciones y lugares que me desafían, pero ya puedo entender que mi comodidad no es tema ahora sino entregar otro conocimiento y herramientas más allá de si yo quiero o me gusta… Y las alas de mariposa me recuerdan la alta vibración en la que tenemos que estar para sortear las pruebas de cada uno… Los guías también me soplan que ella nos recuerda que todo está en cambio y hay que dejar ir en estos tiempos…

Como lo compartí hace unas semanas en radio Ventisqueros y Santa María de Coyhaique, sur de Chile, ciudad patagónica donde haremos el Taller de astrología el 1 y 2 diciembre (acá la información, si quieren participar o difundir), esto de ser astróloga no es algo que se me ocurriera a mí ni que me fuese cómodo al principio -a ratos, todavía no termina de serlo, de hecho-. Fue un mandato de la Vida, que decidí seguir. Algo que tuve que descifrar, aceptar y que disfruto mucho pues tiene gran belleza, bondades y poderoso sentido. También es algo que recordé porque lo traigo de otras vidas, si no, no me explico la fluidez y lo rápido que se instaló en mi quehacer… E igual no es algo que yo quise en un inicio; encima significó lidiar con oscuridad alrededor, rechazos, egos densos, incoherencias, conocimiento antiguo que no me hacía ni medio sentido, agresiones, plagios (hace poco me mostraron uno del post escorpiónico; en fin, como dije ahí mismo: mejor me río), burlas, envidias, etc. Los humanos somos tan paradójicos, ¿no? …Claro que igual siempre hubo en este camino -hasta hoy- mucho amor pulsando en todo, aprendizaje constante, grandes satisfacciones, entrega, protección y tranquilidad…

Entonces, pese a todo, el llamado del alma pudo más. Y en estos tiempos se nos permite escucharla más que antes. Ella -el alma- habla a través de señales, sincronías, símbolos en sueños… Escucharla, además de divertido (ella es muy chistosa a ratos), resulta una gran aventura. Porque a veces a ella se le ocurre, por ejemplo, llevarte a una situación dolorosa para que se abra algo nuevo en tu vida, o aprendas a recibir ayuda… El alma tiene un lenguaje bellísimo y sabio que no resulta -a veces- muy agradable para nuestro ego (mente&emociones), al cual le gusta tener control y explicación de las situaciones… En cambio el alma llega y te dice: esta relación ya no es sana; este trabajo ya cumplió su ciclo; no has escuchado a tu cuerpo; tienes este tema pendiente; quédate quieto; actívate; practica paciencia; genera disfrute; abre tu fragilidad; usa tu poder… Y ahí no más teje sus hilos para llevarnos a una situación que cambie nuestras circunstancias y nos permita escucharla… No siempre le resulta esto último, pero ella no hace juicios…

Y ahora, cuando casi cerramos más de dos años con Don Satur (Saturno) en Sagitario, que nos hizo detenernos precisamente en el sentido de nuestro paso por aquí -por la Vida, por este planeta- y de lo que hacemos, en -precisamente- la vocación, en cuánto cultivamos el espíritu, en el entusiasmo -desmedido o ausente- que ponemos en nuestra vida, en la gula -ya sea con la comida o el consumo, entre otros aspectos- que se nos arranca, en el aprendizaje de materias nuevas más conectadas y de lecciones personales… Podemos revisar nuestro presente y permitir que, poco a poco, de aquí a abril 2018, nos vuelvan a salir las alas que por un rato estuvieron guardadas o atascadas… Ya nos morimos (en especial los últimos tres años, con cambios/desafíos notables). Ahora renacemos como seres más simples, livianos y despiertos a la vez… Bueno, no todos, pues hay muchos que tienen que contrastar -les corresponde- y pueden sacar lo peor de sí mismos y de la humanidad a pasear para hacer peso a la nueva energía que ya instalamos y que no tiene vuelta atrás…

Pero aquí vamos, con incertidumbre (en Chile, como en muchos países, con las recientes elecciones, esta sensación está en alza; excelente terreno para practicar flexibilidad y aceptación) y revolturas a cuestas, pero también con fuerza renovada, con más verdades personales y colectivas que nos permiten soltar lo antiguo y hacer nuestros propios caminos con certeza de estar guiados no sólo por nuestra alma sabia e intacta sino además por la energía colectiva -del Todo que somos y conformamos- que está en el final de su crisálida como nosotros, que nos abre oportunidades muy distintas a las de otras décadas y también respuestas profundas si estamos abiertos a los nuevo… Estos tiempos  nos recuerdan: experimenta, a eso viniste, a jugar, a vivir; nunca nos equivocamos, siempre aprendemos y aunque nuestros miedos o críticas frenen el flujo de la Vida, ella está ahí siempre abierta para acompañarnos…

Preparados para soltar y cambiar

Me preguntan por los audioróscopos de noviembre y aquí están. Energía del mes y luego por signos.  Me preguntan por cómo me fue el reciente viaje express a Coyhaique (un primer viaje exploratorio para volver a dar el Taller de astrología el 1 y 2 de diciembre; datos para inscribirse acá) y les cuento que estuvo intenso, desafiante y bello a la vez, donde compartí con gente muy agradable en las radios locales, con nuevos amigos que me reciben y con gente que asistió a una jornada de autocuidado que ofrecí en una institución local, donde aprendí mucho… Es alucinante la Patagonia y con vibraciones contrastantes también. Se siente el fin de mundo, la pureza, la sanación y lo drástico. Me deja varios aprendizajes esta primera visita y regalos en el corazón.

Me preguntan, además, que si ando desaparecida. Y -medio en broma y no tanto- les digo que un poco, que estoy como la nueva integrante de la familia; Mary, en plena metamorfosis. Desde niña me fijé en sincronías y señales y, cuando más adelante, a los 20 y algo viví al menos no dos señales, sino mazazos de la Vida que eran tan evidentes pero que mi ego pasó por alto y luego pagué muy caros, suelo atesorar los gestos de la Vida que nos habla a través de encuentros, hechos, símbolos, situaciones y personas que aparecen en el momento preciso aunque no por eso cómodo. Me detengo mucho frente a éstas.

Hace unos días me levanto un poco más tarde y al ir a la cocina a preparar mi agua caliente con limón, jengibre y cúrcuma, me fijo en el lavaplatos y digo: ¿Y tú?, ¿Qué haces aquí; te perdiste o andas buscando algo; quieres ser amiga? -y justo cuando voy a tomarla para sacarla afuera al balcón veo que mi nueva amiga/familiar, una oruga verde, ya está “anidando” (seguro ese no es el nombre científico) y produjo una fina “tela” sobre ella para comenzar su viaje hacia mariposa.  No puedo más de la emoción.

Mary en su segundo día en casa

Siento amor profundo en ese instante y me quedo quieta y con los ojos vidriosos acompañándola un rato… Luego le digo: bueno, cuéntame qué necesitas porque tendremos que compartir acá, prometo no hacer tanto ruido y no sé cómo vamos hacer para lavar los platos pero por mientras te traeré compañía. Parto a buscar la maceta con menta en el balcón y se la dejo lo más cerca posible -pa’ que tenga algo de naturaleza al menos -digo yop. Es bella. A ratos se mueve, se acomoda y vuelvo a emocionarme. Ahora está verde oscuro y continúa en su muerte/resurrección completamente entregada a su estado de crisálida. Cada tanto le rociamos agua desde arriba para que sienta un poco de humedad, según yo como que le hace bien. Yo que sé, sólo quiero ser buena compañía para ella en su nuevo camino; me siento muy honrada con su presencia. No sé si la veré sacar sus alas o si las estrenará a solas y se irá a vivir su nueva vida por ahí. No importa, yo ya estoy muy feliz de recibirla y del regalo de la señal que me (nos) trae.

Mary no se pone nerviosa como nosotros. No le teme al cambio, a soltar el pasado ni lo conocido. Se entrega a su nuevo estado que, seguro, no es muy cómodo por un rato. Y estos días en que muchos vivimos desafíos, confirmaciones de nuestras decisiones y limpieza del pasado; en que se evidencian las obsesiones, intensidades y apegos de cada uno, mientras las verdades escorpiónicas siguen saliendo a la luz y nuestra intuición brilla con ganas junto a nuestro poder personal y tenemos más capacidad de hacer cambios; bien vale la pena mirar/sentir a las mariposas (como la que vino hoy a mi ventana, en la consulta, mientras leía su carta astral a un adolescente de corazón muy puro que, poco a poco, se hace camino en este sistema rígido que estamos dejando por fin), honrarlas, copiarles su movimiento liviano, disfrutar su belleza y su danza…

Por mientras, me preparo para algunos cambios, para seguir enseñando y aprendiendo (en especial de los demás y de la Vida en sí), para viajar a escribir y a detenerme, junto con respirar cada tanto para agradecerlo todo -incluso algunas angustias-, reírme de varias cosas -obvio que también de mí misma y de mi ego– y sentir que, realmente, todos nos estamos preparando para algo grande donde tendremos que cobijarnos, soltar y sacar nuestras alas… ¡Gracias!