Cuando nos conectamos…

Llovió todo el día. Yo feliz. A ratos con viento y a ratos muy suave. Me quedé prendada mirando el majestuoso lago Llanquihue y sintiendo su energía tan guardiana. En Frutillar. Era lo que quería y necesitaba después del aire muy seco en Santiago y luego de meses de mucho trabajo: sentir y contemplar la lluvia, respirar aire húmedo y puro rodeada de verdes y quietud… Por la noche llego de vuelta al hotel y suena la música de Juan Luis Guerra en el comedor, mientras converso un poco con unos brasileros que me hacen gracia porque hablan muy fuerte y en el sur de Chile prácticamente se susurra -en notas agudas- al lado de este tono, entonces varios los miran con extrañeza y cierto descontento.

Vine casi de incógnito, ja; lo siento pero necesito estar conmigo antes que con los amigos, así que no le avisé a algunos que quiero y conozco por acá porque mi viaje es corto y necesito una cuota mayor de silencio; aunque estos brazucas me hacen cuestionármelo, jaja (siempre suelen hablar mucho; ya los conozco). Mismo con los argentinos de la mesa del lado, que hablan de Cristina (Fernández; claro. Pisciana, ascendente Tauro, con Luna y Júpiter en conjunción ahí mismo; es decir: te encargo el apego y la exageración en su personalidad! Me encantan varios políticos porque nos enseñan todo lo que no hay que hacer en la Vida sin filtros ni preámbulos. ¡Muchas gracias por eso!) y con quienes me río porque miran un programa de actualidad en la tablet donde satirizan con  ella y está muy chistoso…

Como me dijo Andrea desde Talca, este sur de Puerto Varas y alrededores es como mi cargador después de mucho trabajo; una vez en una canalización me dijeron que era uno de mis lugares creativos, de poder. Y sí, acá reconecto, respiro este verdeazulado, siento el lago y los volcanes como aliados, cierro y abro capítulos… Aunque últimamente hay cantidad de santiaguinos que parecen no entender demasiado de qué se trata el sanador sur de Chile, pero éste con su generosidad aguanta incluso los bocinazos de algunos y que hasta hace unos años no se escuchaban por acá… En  fin. Creo que pronto los volcanes harán lo suyo para restablecer el preciado equilibrio de este rincón.  Amén.

Estoy muy emocionada estos días. Varios ex alumnos del Taller Del Ego al Alma me cuentan sus movimientos energéticos personales, con la familia, con los amigos o con la pareja y cómo sienten que comenzaron un nuevo espacio en sus vidas, que quizá en qué desembocará; es un muy reconfortante… Nunca terminamos de crecer y de despertar…  Una alumna -que lleva un par de años en trabajo interior más decidido- en especial me conmueve al compartirme su tristeza porque ya no encaja en sus actuales círculos y, claro, cuando conectas con tu alma, cuando cambias de energía, todo alrededor se mueve, vive un ajuste. Y no es que tengas que despedirte de tus amistades, no: es que vivirás un período de no sentir pertenencia (o menos que antes, sin duda) con lo antiguo; varios pueden irse, pero quienes tengan que permanecer o reaparecer lo harán y te irás encontrando con tus iguales, además… También se te mostrará más que claro con quiénes no y con quiénes sí. Y no porque sean peores o mejores. Es por correspondencia… Ya no nos dejan fingir afinidades, no nos permiten el autoengaño a quienes trabajamos interiormente; simplemente no se puede; no da… Nuestros círculos dicen mucho de nosotros, por lo demás…

Pero no sólo eso me tiene movida. También nuestra belleza humana. En la consulta me encontré (antes de suspenderla por un mes para descansar y reestructurar. Acá datos de ex alumnos que ya hacen lecturas por si quieren la suya!) con unos cuantos que ya no le temen al cambio. Gente que ya sabe que corresponde separarse de la pareja, o cambiarse de trabajo, o dejar la casa, o dejar de ser la madre/padre de sus hermanos, o hacer un viaje importante que marque un punto de inflexión o comenzar una relación de otra forma… Y que no están en resistencia. No están en rechazo. No están culpando a nadie ni en negación ni creen que es injusto. Y buscan la lectura de carta astral porque necesitan más herramientas para este nuevo capítulo, que saben es parte del camino. Tampoco están queriendo controlar la situación (enhorabuena!); ya la abrieron y están en plena entrega a ésta más allá del dolor, los miedos, la incertidumbre, el cansancio.

Entonces, hacer lecturas desde esa vibración resulta, además de una confirmación de nuestro crecimiento colectivo -que cada día se deja ver más en distintas manifestaciones – un deleite para el corazón. Aunque igual todas las lecturas son un regalo para el Alma, más allá de si son más o menos fluidas (a veces lo egos más mentales y obsesivos dan su quehacer, pero son parte del camino).

Mis días de lluvia por acá me ayudan a recapitular con agradecimiento y emotividad estos meses 2019. Y en el último día de este breve viaje aparece el sol muy radiante aunque el aire sigue frío. Excelente mezcla para mí. Vuelvo, entonces, a otro de mis rincones de gran conexión en el lago esmeralda Todos los Santos. Esta vez no me voy al lado del chofer (no quiero hablar mucho) del minibus; me voy sintiendo todo el trayecto, encontrándome con distintos volcanes, árboles y las aguas del Llanquihue y luego del río Petrohué, mostrándose en casi todo el camino.

En las calles de la ciudad el chofer se desvía porque hay celebraciones de las fiestas patrias y nos encontramos con decenas de niños (de unos 10 años de edad) vestidos con nuestros trajes típicos listos para bailar; algunos van con orgullo, otros con timidez y todos muy lindos, impecables. Algunos nos saludan a los pasajeros y se divierten al recibir nuestros ademanes, a varios les da vergüenza, mientras los gringos les sacan fotos. Me emociona mucho, me siento privilegiada de toparme con ellos. Ese es el corazón verdadero de Chile: bromista, introvertido, perfeccionista, lúdico, chispeante, miedoso, generoso, creador, sensible…

Unas cuadras más allá me llama la atención que el chofer se detiene a comprar el diario (que cada vez tiene menos hojas por acá; ya lo miré una mañana mientras esperaba un café) antes de salir de la ciudad. Más tarde, cuando ya vamos en la mitad del camino, en medio del campo -con sus árboles grandes, algunos nativos y otros no, sus colinas verdes, sus vacas, ovejas y gallinas correspondientes- el minibus comienza a detenerse ante un anciano que mueve su brazo a lo lejos con entusiasmo; me causa curiosidad y ternura nada más mirarlo a varios metros, tiene una impronta muy sureña, con sombrero pequeño y vestón grueso algo raído. Se sube de a poco, con dificultad y habla ídem, pero nos saluda a todos los pasajeros con su mano algo deformada por la edad y por el trabajo seguramente;  también saluda al conductor, que obvio que ya lo conoce. Le pasa unas monedas y éste, en vez de entregarle de vuelta el boleto, le pasa ‘su’ diario, que él recibe con ilusión y un gracias; lo dobla bajo su brazo y se queda de pie. Unos metros más allá, frente a un almacén el pasajerolector se baja, se despide de todos y nosotros de él… Yo lo sigo con la mirada en su andar lento y vuelvo a emocionarme: así somos los humanos cuando nos permitimos (en el contexto que sea) conectarnos con y entre nosotros, sin dejar que la prisa fría de este sistema nos haga creer que somos otras cosas, cuando -si nos detenemos, respiramos, observamos y sentimos- podemos palpar que realmente somos de una Belleza y de un Amor inconmensurables… Gracias, amado y sanador sur de Chile… Pronto regreso!

Breve ‘kit’ pre y post Eclipse

Imagen de la BBC

Cuando falta nada para este eclipse total de Sol en Cáncer, que se verá por estas tierras sureñas, y cuando ya comentamos bastante en este post anterior de su energía, con todo lo que nos regala y propone… A pedido del público ‘preguntoso’ y fiel,  les dejo acá un ‘kit’ que nos ayuda a recibirlo y a potenciar sus bellas oportunidades… Acá vamos:

Primero una buena entrevista radial a la astrónoma chilena María Teresa Ruiz, con una mirada que comparto mucho sobre qué hacer en el momento del eclipse, en torno a observar más la naturaleza completa y en especial el cielo. Es un podcast de unos 20 minutos. Dele play Aquí.

Y acá una de las cosas que conversamos en la reciente charla que compartimos el sábado pasado, donde los primeros cinco puntos son para estos días y el resto para los seis meses a contar del eclipse:

Y por si alguien quiere volver a leer o integrar lo que nos propone esta unión Sol/Luna/Tierra, que da inicio a una poderosa transformación en nosotros, pueden releer aquí la nota y/o escuchar más de este eclipse canceriano en la entrevista vía telefónica  que tendremos este lunes 1 de julio alrededor de las 11 am aquí, en radio Cooperativa.

….Y para saber un poco más, acá un video reportaje desde la astronomía.

Un gran abrazo, a ir más lento, reírnos más de nosotros mismos y disfrutar estos días de poderosa activación. ¡Feliz eclipse total de Sol! ¡Feliz nuevo ciclo de luz!

 

¿Eclipsados o luminosos? …De nosotros depende!

No sé si el eclipse que se verá en Chile este 2 de julio me pone alegre o alerta. Quizá ambas cosas.  Y también sensible. Para nada siento miedo; porque será una liberación/confirmación… Hace un rato que lo siento -al eclipse- entre nosotros y en el ambiente. Ya está acá; hace unas tres semanas, por lo menos.  La verdad, a lo que sí le temo es a nuestro ego frente a él. ¡Uufff! A los medios, en especial a la TV y autoridades locales (aguante, televidente!); prefiero no imaginar los desbordes que pueden producirse en pantalla y en opiniones, en las vías y localidades -algunas de gran pureza vibratoria en las montañas- donde se verá; además del marketing desmedido (ya veo hasta ofertas del retail en torno al ‘fenómeno’; ¡Auxilio!), el negocio que para muchos significa, el sobre análisis, la expectativa, los espectáculos -quizá de qué tipo- asociados… En fin. Así somos los humanos y los eclipses de Sol si para algo sirven -aunque muchos no se enteren- es para limpiar el ego personal y colectivo

Lo señalé en las Predicciones 2019 de Emol.com, este eclipse total de Sol en Cáncer está lejos de ser una anécdota del cielo y mediática, en especial para Uruguay, Argentina y Chile, donde se verá… Es tremenda oportunidad. Y es un desafío también. Ante los eclipses la oscuridad nuestra sale a pasear, lo cual sucede todo el año -ja-, sólo que ahora  intensifica para poder verla, integrarla y liberarla. No se trata de un castigo ni de algo caótico, sino de una limpieza necesaria que armoniza, que provoca ajuste y completitud. Sol y Luna, masculino y femenino, luz y sombra, día y noche se unen para liberarnos de lo que ya no nos corresponde como humanidad , junto con permitir que confirmemos -en los seis meses venideros- nuestro camino, lo que de verdad es para nosotros; y lo que  no… ‘Muchas gracias, te suelto’.

Y para este noble cometido, esta vez la visceralidad y rigidez canceriana&capricorniana -que ya se palpan- puede mostrarse mucho provocando conflictos, juicios errados, ansiedad, defensa, apego, codependencia, inseguridad, tensión física… Pero al mismo tiempo nos hará ver esto en nosotros y he ahí la oportunidad: es tiempo de despedir todo esto, en especial el drama, el victimismo, el miedo, la desconfianza ante los demás, el cerrar nuestra energía frente a lo desconocido… 

Justo estoy escribiendo esto y al día siguiente, el del solsticio, quedamos con una de mis alumnas aventajadas y actual astróloga Katy Becker, muy talentosa y divertida (@katybecker), de tener esta conversación en su podcast Las Nuevas Claves del Éxito y resulta una hora de conversación chistosa y profunda a la vez, con sopaipillas pasadas (típica preparación chilena para las tardes de invierno) como sabrosa antesala de la grabación, en el ultra clásico café de Providencia, el Villa Real. Aquí pueden escucharlo:

 

Estos días son de bastante actividad astrológica para mí. Acá les dejo este Video de invitación a la conversación que tendremos el lunes por la tarde con Daniel del Zentro- Profelicidad, donde estaré además este sábado 29 de junio (antes del eclipse) a las 11 am, en Peñalolén, Santiago, con una charla sobre este ciclo actual, el segundo semestre y el aporte de la astrología.  También se puede asistir por video conferencia. Acá la info.  Pueden escribir a contacto@profelicidad.com

Pasados los avisos (pronto vienen más, con talleres!) sigo con estos días. Parece que no está pasando nada pero está pasando mucho. Y uno de los cambios energéticos de este tiempo -muy emocionante por lo demás- es que como muchos ya despertaron y estamos viviendo desde mayor consciencia, las transformaciones/comprensiones son más internas y son… Sin desgarro. Sin drama (se escuchan ovaciones del cielo y de otras dimensiones ante esto último!).

Como conversaba con Katy, este tiempo es intenso pero sin vorágine. Se nos pide gran autenticidad, coherencia y dejar de maquillar situaciones. Este tiempo requiere escucha interna para ser cada vez más genuinos y fieles al llamado de nuestra alma. Por eso es doloroso ver, asumir, dejar actitudes, dejar situaciones o relaciones. Porque ya no podemos mentirnos como hasta hace unos años. Ahora no. Encima  -con Júpiter en Sagitario- en cualquier momento se ventila la verdad con megáfono y se paga muy caro la deslealtad hacia nosotros mismos… Ya no podemos pasar por alto señales, sensaciones, insatisfacciones. Como humanidad -además- atravesamos una revalorización y ‘recomprensión’ del verdadero disfrute, que es sin gula (sin acumular), que nos pertenece, es simple, que podemos crearlo cada vez más y para eso tenemos que soltar pesos, oscuridades y distorsiones… Porque el goce de la Vida es luminoso, no está apegado a lo material aunque sí implica el placer de toda la materia pero sin neurosis, e incluye la aceptación del dolor… Sí, no lo excluye. Porque es parte valiosa de la experiencia humana, pero no es una constante ni algo que haya que agrandar ni por lo cual sufrir, no son sinónimos…

Los nodos en Cáncer y Capri abren un valioso canal de limpieza de nuestras rigideces, creencias obsoletas sobre el trabajo, el dinero, la familia, los afectos en general, el hogar, la alimentación, el esfuerzo, el éxito, la prisa, lo masculino y femenino… Todo esto está en poderoso proceso de purga para que comencemos ya a andar más livianos y abiertos…

Y en esto último el humor es clave! Si algo están limpiando en Capricornio los nodos con Don Satur y Plutón acompañando y que ahora con el eclipse tomará aún mayor fuerza es dejar de pensar/sentir que todo es serio e importante. Ahí entramos en drama por un tubo! …Que se convierte -muchas veces- en un túnel del cual nos puede costar salir… Nuestro ego está muy a prueba en estos meses y tenemos varias tentaciones para creerle toda la película porque él se resiste a dejar sus pautas. Pero también nuestra alma pulsa con toda su energía para que la escuchemos, nos riamos de nuestra cabeza y de las emociones pegadas, miremos la realidad con más humor, lo mismo a nuestras estructuras locales e internacionales, a nuestras autoridades (que tanto nos reflejan y enseñan) y les demos menos fuerza porque lo realmente importante ahora es dejar partir lo que nos opaca y eclipsa, todo lo que nos quita luz y sonrisas… No es necesario hacer actos heroicos o rimbombantes (eso también es ego), sino comenzar con gestos concretos el valioso camino de soltar…

Desde ahí, podemos prepararnos para este eclipse. Yo además suspendo varias actividades desde el domingo previo a éste, porque es sano entrar en mayor quietud estos días, alimentarnos mejor, estar con quienes queremos de verdad y conservar nuestro centro, que es lo mismo que escuchar al alma… Durante los seis meses que vienen podremos soltar/limpiar y es probable que estas tierras, aguas, fuegos y cielos de nuestro bello sur del continente americano también lo hagan… Nos acompañamos todos, sin duda. Y tenemos la poderosa decisión de pararnos desde la luz o desde la sombra… Vaya Poder! Gracias, Feliz Solsticio, Feliz eclipse y mucha claridad álmica para estos meses del segundo semestre, donde sentiremos sus efectos y recogeremos valiosos frutos…

Equinoccio 2019: ¿Y si fuéramos más felices?

Esta tarde-noche, en este sur del mundo, llega el Equinoccio de Aries. Unos días antes me puse a escribir esto, pero esperé a publicarlo hoy. Y ahora, con la radio de fondo, me entero que es el Día de la Felicidad. Mira tú las sincronías. Acá se los dejo, les agradezco la lectura y la escucha radial de estos días, como también la bella compañía de muchos de ustedes durante el ciclo que cerramos hoy. Acá voy:

No sabía por qué en medio de estar unos últimos días de vacaciones en la playa, donde fuimos a despedir el verano, después de dar un paseo por los sures chilenos y argentinos, y también -ex profeso, en mi caso- a conectar con el dios Neptuno, el señor de los mares y las emociones profundas, que este año estará poderoso para algunos; sentía que tenía que ir sí o sí al baño turco; no con obsesión ni prisa (así no habla el alma), sino con certeza.

Luego de unos días de vuelta en Santiago, donde ya organizo los talleres de astrología (acá por si le interesan) y la agenda de lecturas, voy  a una potente meditación/activación grupal, donde siento que puedo limpiar pesos y reconectar con el presente. Y al día siguiente por la mañana parto directo a mi baño de vapor, en el centro de la ciudad. Al entrar en la sala donde el aroma de eucaliptus lo impregna todo, al igual que la humedad, siento felicidad plena, me río y suspiro: Graciaaas… Aquí tenía que estar, esto era lo que necesitaba, qué bueno que me escuché; gracias-. Y, a diferencia de otras veces en que me ocupo de ponerme aceites en el pelo o de exfoliar la piel, lo primero que hago instintivamente es sentarme en posición de meditación y hago eso, meditar: respiro profundo varias veces con ojos cerrados, conecto conmigo, con mis guías, y estoy plenamente presente por varios minutos, con mucha calma y placer. Resisto mucho más el calor que otras veces y cuando ya es suficiente salgo de la sala a ponerme un poco de agua fría para luego volver a entrar… Me quedo unas horas en eso del calor y el agua; cuando ya estoy por irme a almorzar a uno de mis favoritos en el centro, siento: claro, tenía que estar conmigo y en esta purificación que reactiva todo y tenía que estar en esta humedad intensa… Fueron muchos meses -casi un año completo- de estar conteniendo y sosteniendo a otros (en lo personal y profesional) y de compartir mucho en distintos espacios, lo cual agradezco profundamente porque varios con quienes compartimos en este ciclo me contuvieron a mí; e igualmente casi no había estado a solas conmigo en quietud, sólo “estando”, en silencio; de hecho me da risa que una señora me quiere hablar y yo esta vez afirmo a mi Géminis tan sociable y sólo sonrío sin interactuar más, necesito seguir conmigo… También tenía que estar pisciana: vaporosa, licuada, sensible, sin forma, intro, porosa, nubosa, sin mente…

Desde ese vapor agradezco infinidad de cosas y lazos del año, boto lágrimas, me río, relajo en especial mi espalda y hombros, disfruto todo, intenciono estos meses y los talleres que daré, miro un poco del año y de esta semana que está “radial” (más abajo les dejo links e info); agradezco toda la nobleza de mi cuerpo que resistió y sostuvo nerviosismo, estrés, dolor, tristeza, angustia, pocas horas de sueño, rabias, cansancio, extensas caminatas, mucho trabajo, gran sanación y más…

beach during sunset

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Y ahora que miro este equinoccio, que viene con yapa de Luna llena en Libra y con harta energía pisciana (de agua) acompañándolo; y mientras preparo material para la radio, me alegra ver que comenzamos un año solar (para la astrología el año se inicia cuando el Sol entra al fuego de Aries) con énfasis en desprendernos de nuestro lado heroico que quiere demostrar algo y ser reconocido, en enaltecer el goce de la Vida y de lo que ya tenemos, incluido nuestro hogar (y si no lo tenemos, es buen año para gestarlo, ojo), en trabajar nuestros talentos en vez de dejarlos dormirse, en abrirnos el mundo del conocimiento y de los viajes, en hacer gestos muy concretos en pro de la ecología, la armonía de nuestro sistema humano con la naturaleza que habitamos y somos...

En este ciclo estamos más grandes y, por lo mismo, las cosas son más tajantes. La naturaleza y los grandes sistemas o protagonistas mundiales pueden ponerse drásticos porque nos toca a todos madurar y lo antiguo se resistirá, como es normal.

Y parte de esta maduración que iniciamos en 2019 y se extenderá por un par de años es dejar de distorsionar la felicidad y de creer que es una meta, o es algo grande, o espectacular que está afuera y lejos, que depende de la comodidad material, que es un estado constante (ja) y que anula el dolor (ja,ja). Lo vuelvo a decir: La Vida, esta existencia tan enigmática y bella a la vez, incluye dolor, es parte de ella, de nuestra experiencia humana y no es ni bueno ni malo, simplemente Es…

mafalda-felicidad

La felicidad es mucho más simple, cotidiana, pequeña y hasta silenciosa… Tiene más que ver con cosas sencillas que necesitamos, como caminar, descansar, sentir el sol, cantar o escuchar buena música, compartir una cena, quedarse en casa, dar o recibir un abrazo, escuchar las risas de los niños, soltar la rutina de vez en cuando… Y me tomaría varias páginas de este blog describir espacios o momentos felices que quizá a los egos más prejuiciosos y/o enrollados les pueden parecer cursis o clichés -y qué más da; así somos los humanos, nos enredamos en la mente…

E igual escribo de felicidad y rememoro de este verano el contemplar las olas brillantes y cadenciosas bajo el sol sentada en la arena, el aroma de café con cardamomo a media mañana, el sentir el viento en el cuerpo mientras paseamos por el sur de Argentina, el poder quedarme en cama más tiempo porque mi cuerpo y mi mente están lentos, el reencontrarme con un par de amigas de vuelta de vacaciones y reírnos a carcajadas además de conmovernos con pasajes de este verano, el mirar el jardín vibrante desde mi consulta en mi primer día de vuelta a las lecturas… El entrar a la sala de vapor, llenarme de él y sentir la alegría de comprobar que eso necesitaba mi cuerpo y energía aunque no sepa del todo por qué…

Este año solar que iniciamos con el equinoccio del 20 de marzo, con las novedades Urano en Tauro, de Quirón en Aries y de tanto Don Satur como Plutón en Capricornio, nos traerá a Tierra, a disfrutar lo simple, lo pequeño; a crear desde lo natural, a poner la tecnología al servicio del planeta, a soltar el yo-yo del último septenio, a habitar nuestro cuerpo y espacios de casa o trabajo con más consciencia, a concretar anhelos con calma y acciones más sólidas, sin lucha… Este equinoccio, es también una invitación a crear felicidad sin pretensiones ni estridencia, cada día, sin ansiedad y, por supuesto, escuchándonos -al alma- un poco más, como una práctica…

Para seguir compartiendo de esto, acá les comparto el audio de la relajada entrevista en la radio online de la librería Qué Leo, con la ariana Kathy Becker. Y esta mañana a las 11 estaremos en radio Cooperativa compartiendo más del ciclo que comienza. Acá el audio y al final el video por si les queda más fácil. ¡Feliz equinoccio, tiempo para bajar a tierra nuestra felicidad y permitir que aparezca! Gracias!

Bendito miedo (en este fin de mundo)

-Qué pasa, amiga, con el mundo!!!??? inundaciones, incendios, nevadas extremas, y ahora un volcán…que mal le hacemos a nuestra Tierra para que reaccione así? nos estamos destruyendo… Que pase pronto lo del volcán, un beso, te extraño -me escribe Armando desde mi querido Mercedes, Buenos Aires. Me emociona leerlo y sentirlo cerca pese a la distancia.

-Amigoooo!! y yo justo escribiendo una nota sobre esto en el blog…. Mira cómo nos sincronizamos… Ando por tus tierras, en San Martín de Los andes, muy belloooo… Me he acordado de ti… Ya brindaremos, verdad? Y ahora de vuelta pasaré cerca del volcán, así que capaz que me tomo una foto y te la mando; sin lava eso sí, jaja.  Abrazo grandeeee -le respondo con nostalgia y sonrisa, mientras él me recuerda que las casualidades no existen.

Así es. Cada hecho tiene un sentido, un momento, un lugar/espacio y un propósito en nuestro camino de crecimiento llamado Vida, este viaje apasionante que tiene de todo, incluidos los movimientos de la naturaleza y los miedos que tanto nos enseñan…

… De vuelta de Villa Traful, mi bello y revelador paseo  que relaté en el post anterior, mientras cenamos a la rápida en un pequeño local de comidas caseras de San Martín de Los Andes, pasan las noticias en la tele. Al mirarla me sale una carcajada y le digo a Guille (otro viajero): ¡Huyamos!, ¡el mundo se está acabando y nosotros aquí paseando. Hagámonos cargo; nada que ver estar aquí gozando la vida, no se puede!- Y mientras él se da vuelta a mirar la tele nos seguimos riendo y una señora de la mesa del lado también. Es que la pantalla está dividida en cuatro y dice lo siguiente: Evacuan Santa Fe por inundaciones / Diluvio en Córdoba / Chubut bajo el fuego / Erupción en el Villarrica, alerta roja… -¿Algo más? -pregunto moviendo la cabeza y luego conversamos sobre la manipulación y alarma de los medios de comunicación que no analizan las causas de las cosas (por ejemplo acá se rumorea que los incendios del sur argentino son intencionales para luego comprar o vender esos terrenos; y también creo que a las élites chilenas les vendría bastante bien alguna tragedia que gire la agenda al final de un verano lleno de oscuridades y verdades reveladas, más allá de que la emergencia como tal puede ser real, ¿no?) sino que optan por repetir hasta el cansancio las mismas imágenes que promueven miedo, una de las emociones que más dividendos da y que menos luz provoca… Ahora, tampoco es nuevo ni relevante, los medios masivos reflejan parte de nuestra mente colectiva que está dormida y está bien, tampoco fueron creados para generar consciencia, nos muestran aspectos nuestros y mucho de lo que ya no hay que hacer ni fomentar. Gracias por eso…

Y justo yo pensaba escribir sobre una de nuestras emociones favoritas, el miedo, estos días porque me llegó que parte de lo que trabajaremos en Ritual de otoño el próximo sábado 28 de marzo (están todos invitados; acá están todos los datos), que da comienzo ‘oficial’ y energético a este poderoso 2015 y, como conversamos por aquí y ‘en vivo’ con varios, ahora sí que se cierra el aleccionador 2014.  Sabíamos que marzo sería muy intenso pues Urano (liberación, creatividad, sorpresa, rebeldía)  y Plutón (transformación, oscuridad, poder, intuición) tienen sus últimos encuentros después de dos años topándose, citas que tanto nos han hecho ver, crecer, despertar y soltar… Ahora estos dos poderosos se despiden y ya sacan chispas. El cielo está de fiesta… Pero nuestro ego no. Él tiene miedo y tensiones pues sabe que es ahora o nunca… Este 2015, es un puente que nos da -a mi juicio- la ‘última‘ oportunidad de vivir otra Vida.

Erupción del Villarrica (Fuente: EFE, Emol.com)

Erupción del Villarrica (Fuente: EFE, Emol.com)

… Justo antes de salir a Villa Traful, Ezequiel me dice muy temprano: ¿Viste que el Villarrica hizo erupción? -abro los ojos y le digo: Nooo, ¿en serio? -Sí, a las 3 de la mañana. Ya hay evacuados y todo, mirá en Internet a ver qué dicen-. Entonces entro a Cooperativa y Emol y sale la noticia y que la Presidenta va a la zona y el fuego saliendo del volcán y la alerta más que roja y toda la onda… -Mmm, Marte y Urano en Aries… Esto era -pienso recordando las predicciones en que mencioné los volcanes (aunque creo que unos del norte se moverán también), además de visualizar la carta del viaje y la última que levanté hace unos días para escribir el horóscopo de Emol.com antes de salir de Santiago. Me pongo inquieta por la situación y por saber más porque de vuelta tengo -y quiero- que pasar muy cerca del volcán y quizá cómo se dará todo si el tema es más grave. En eso parto a la Villa y le digo a Charly, el chofer y guía de la excursión que pasa a buscarme y a quien recién conozco, que si puedo irme adelante, de copilota (como le dije a Alejandro, mi amigo verdulero que, pese a mover la cabeza con risa, ahora en cuanto me ve me dice: ‘¿va a querer su piña especial, verdad?’, y también una vez a Pepa, vecina/amiga/escritora, cuando hablábamos de frases que recopilamos: “De las patudas es el reino de los cielos!“). Me mira y responde: “Y… si ya me lo pediste qué te voy a decir a vos, dale, subite” -expresa con cierta ironía mientras me instalo con la mejor vista, saludo a mis compañeros de viaje y escucho la radio local que justo habla del volcán. Charly comenta que el espectáculo por la TV fue lindísimo, que la naturaleza es bella y todo eso, que me quede tranquila porque ya el volcán botó lo que tenía que botar y no pasará nada más… Y digo: sí, es verdad. Pero cuando él se baja y va por otros viajeros que nos acompañan ese día, en la radio agregan que el paso a Chile está cerrado. Mi panza se cierra y digo: heyy! miedooo! estás aquí! … Ufff…Bien, qué necesitas?… Ok, respiremos… -entonces pongo mi mano sobre el ombligo, boto aire y vuelvo al centro del pecho, conecto con mi corazón mientras mi mente está una tanto eléctrica pensando en que si esto crece puede ser más delicado… En eso sube Charly, enciende el motor nos saluda a todos y me dice: bueno, ché, ahora relajáte y disfrutemos del viaje-. Yo me río porque es justo lo que mi ego no quiere hacer, pero mi corazón sí y en los primeros kilómetros de la aventura va y viene la energía mental hasta que poco a poco la belleza del sur y mi vista privilegiada logran calmar bastante a mi ego que anda en cualquier parte menos ahí… Lo traigo al presente y le digo: ok, respiremos; todo está bien y está pasando para algo… Luego me meto en el cuento con que Charly nos explica el viaje y los detalles del lugar y cuando hacemos la primera parada en el lago Meliquina, entre las montañas, le pido a él, al lago, que me ayude a confiar, a relajar y que despeje cualquier obstáculo… Permanezco minutos frente a él con sus colores turquesas, verdes y azules… El agua es muy pura, hay sol y el aire está frío. Me quedo ahí recibiendo el sol para entrar en calor y siento cómo poco a poco mi vibración cambia; cuando vuelvo a subir a la camioneta miro al lago y agradezco; ya estoy cada vez más presente en el viaje, sobre todo más adelante, cuando Charly nos comparte unos mates a media mañana en otra parada del camino…

Meliquina

Meliquina

He aquí el miedo, una de nuestras emociones primarias más comunes y por la cual tanto perdemos, destruimos, nos defendemos, atacamos, nos restamos, agredimos, nos apegamos, nos paralizamos… Y también cuya energía puede ser un gran motor para ir más allá… Y él, el miedo, es algo que ya Saturno nos mostró con crudeza los últimos dos años, nos puso frente a varias de sus facetas para reconocerlo y palparlo… Ahora, en 2015 y 16 nos toca abrazarlo, conocerlo más, amigarnos con él, comprenderlo y… Soltarlo con amor para realmente hacer -o terminar- los cambios que la Vida nos propone hace un rato. No es algo fácil, pero sí es una mirada/acción diaria que puede ser de enorme satisfacción y transformación en nuestras vidas…  Casi da lo mismo si vienen de otras vidas, si son de la actual o ancestrales, los miedos son una energía que podemos mirar con más amor para transformarlos dentro de nuestro corazón y comenzar a actuar más desde la confianza y la certeza de nuestro crecimiento personal y colectivo. Estamos todos haciéndonos grandes, pasando incertidumbres y aprendiendo a vivir en este nuevo mundo porque el anterior, el de nuestros padres y abuelos, el que tenía instituciones sólidas y era más menos predecible, el que conocimos de pequeños ya fue. Se acabó, no va ni da más… Ahora estamos nosotros con nuestro corazón poderoso frente a la Vida y podemos dibujarla y colorearla de otra forma porque todo es nuevo… 

Y, por supuesto, cuesta ubicarse en estas nuevas formas, ritmos, códigos y miradas; especialmente a los egos más rígidos. Porque el aire y la energía son inciertos, aunque por lo mismo más abiertos, moldeables, creativos, luminosos... Ahora podemos ir poco a poco, sin presión, pero ir; ya no es tiempo de quedarnos pegados ni inmóviles. Si respiramos más allá de lo que esté sucediendo afuera podremos jugar en este nuevo mundo e ir ocupando los lugares que nos corresponden… Todos estamos invitados a esta Vida creativa y despierta donde no hay nada externo a lo cual aferrarnos. Enhorabuena!

Al día siguiente de la erupción, cuando ya está todo más calmado, incluido el paso a Chile, me instalo en el ‘Café del pueblo’, en el centro de San Martín, al lado de una ventana y mientras desayuno con placer máximo, diviso el diario en otra mesa. Lo busco y me río. Le mando la portada a Silvia, mi amiga argentichilena, y me responde: tendríamos que hacer nuestra esa enseñanza. Jajaja- Y seguimos riendo, aprendiendo, confiando y viviendo en este nuevo mundo junto a nosotros y a nuestro corazón puro, lleno de energía y consciencia… (Continuará…)

Portada del diario, en San Martín

Portada del diario, en San Martín

(Y ahora ya desde Santiago seguiremos compartiendo por aquí y en radio Cooperativa sobre este nuevo mundo. Aquí el video de este miércoles 11 y cómo la realidad del país y del mundo nos refleja. Hasta pronto!)

En excelentísima compañía

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Sendero al mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Por fin me quedo conmigo. Respiro profundo con mucho placer en medio del bosque, de vuelta del mirador Bandurrias, en San Martín. Subimos con mis compañeras de cuarto, Nadia y Nati, dos argentinas que tomaron sus vacaciones por el sur y que están algo cansadas de recorrer porque han hecho muchas cosas en poco tiempo; en su último día de viaje deciden hacer algo más tranqui y vamos lento por el empinado sendero que está en medio de tierras mapuches, que toma unos 45 minutos cruzar… Un lugareño de unos 70 y varios, con ojos profundos y cabello cano, nos indica por dónde ir y nos dice que acostumbra hacer este camino –lo admiramos y envidiamos, obvio-, aunque “está pesada la calor hoy día”, así que se sienta un rato bajo una sombra… Al llegar arriba hay viento y la vista es amplia e imponente, muy bella, se siente la fuerza de esta zona de lagos y montañas y todo es azules y verdes poderosos… Agradezco y disfruto. Nos sentamos cada una en silencio sobre las rocas a mirar la panorámica, sentir el momento y tomar fotos. Al rato nos despedimos, las chicas siguen a La Islita, a unos 30 minutos caminando más abajo, donde pasarán la tarde; yo vuelvo al pueblo, necesito mucho estar conmigo y en cuanto entro al bosque siento ese regreso con regocijo… Qué bien se siente acompañarse.

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Adoro compartir con distinta gente, e igualmente muchas veces necesito ese contacto interior que es único, silencioso y tan enriquecedor como el estar con otros. Necesito también salir de la rutina y en ocasiones esa pausa para mí tiene que ser conmigo, necesito darme el gusto de acompañarme; más de una vez he rechazado invitaciones muy atractivas porque toda mi energía y las señales me dicen que ese fin de semana o ese espacio de pausa es en una vibración más quieta y no hacia fuera, como suele gustarle a una parte de mi ego. A él a veces le cuesta entenderlo, pero una vez que comenzamos el viaje se pone feliz y me acompaña con su mejor sonrisa. A ratos también me jode, me hace trampas, me pone distractores y obstáculos -como a todos, ¿no?- pero se aquieta mucho al respirar y reconocer que estamos en otro espacio disfrutando. Al ego hay que educarlo y avisarle cuando vas a hacer cambios o comenzar algo, si no, se resiste y comienza a dramatizar como tanto le gusta. Por eso me da risa la pregunta de Inés ese mismo día por la tarde; me escribe por unos talleres que ella organiza y le digo que estoy en el sur hace unos días; me pregunta que con quién viajo. Conmigo –le respondo. –Ah, te pregunto por curiosidad porque yo nunca he viajado sola, creo que me daría miedo o pena –agrega. Me sonrío y le digo por mensaje: Nooo, es bacanooo, mira mi blog, ahí están las aventuras. Creo que te gustaría –le digo y recuerdo muchas lecturas de cartas astrales donde esto, aprender a estar con nosotros mismos y darse espacios de retiro es prácticamente un mandato de nuestro mapa astral; y muchas personas no lo descubren ni lo aceptan fácilmente, mientras que otras me cuentan que lo saben y que se dan esos espacios porque si no colapsan… Y hay algo más: nunca estamos solos, siempre estamos con nuestro corazón diamante que todo lo sabe y lo contiene, junto a la presencia incondicional de nuestros guías y maestros que más de una carcajada sueltan con nuestras andanzas…

… Al mediodía, en este regreso ‘intro’ por el bosque siento mucho más los aromas y aprecio otros detalles que antes pasé por alto porque íbamos entretenidas en conversar y reírnos, en este caso de nuestro mal estado físico que sufre con las subidas, risas que también fueron un agrado…

De vuelta el sendero se torna más mágico y puedo contactar más con mi presente, con mi corazón, con los guías, con los elementales del lugar y con un par de pequeños pajaritos que me acompañan por un rato sin salir volando ante mis pasos… Me detengo en una parte sólo a respirar, aquietarme, sentir y agradecer, mis oídos parecen agudizar su poder y percibo cada sonido del bosque, en medio de esto el crujir de las ramas de añosos árboles me hace reír porque parecieran saludar y suenan como antiguas puertas de madera… El aire está húmedo y la temperatura agradable, me viene emoción con lagrimita casi por todo lo vivido, parece poco y es demasiado al mismo tiempo…

DSCN9994Por la tarde sigue el paseo y el trabajo por un par de cafés del pueblo y finalmente decido ir al día siguiente a un lugar que apareció como señal dos veces en el mismo día aunque no era mi prioridad: Villa Traful, un pequeño poblado en medio de un bosque que rodea un gran lago de aguas más turquesas y un entorno más puro, sin pavimento y apenas un par de lugares donde comer. La excursión va por camino de ripio por el paso Córdoba, con la típica vegetación patagónica pero más rojiza, distinta a lo que se ve por estos lados, muy bella, y nos detenemos en distintos lagos, ríos y miradores donde la energía es muy abierta y magnética al mismo tiempo.

Una vez en la Villa, hay mucho verde y un poco de viento, se siente aún más la conexión con la naturaleza y la lejanía de la ciudad. Almuerzo algo rápido en una terraza sobre el pasto, no quiero encerrarme en un restaurant, entonces conversamos un poco con Rubén, que oficia de chocolatero, heladero, mozo y cajero. Me pregunta que de dónde soy y surge el tema del volcán. Le cuento que tengo que cruzar pronto y que espero que el paso esté abierto porque parece que esa mañana de la erupción lo habían cerrado.

Lago Traful

Lago Traful

Luego parto al lago y antes paseo un poco entre los árboles. Me encuentro con un matrimonio mapuche que toma mate en un mirador. Él también me pregunta de dónde soy y me dice que “es muy buena la gente de Chile”, que conoce Valdivia, que estuvo hace unos años, que todo muy lindo, que no le gustó tanto el pescado, lo encontró muy salado porque es de mar, pero que sí le encantaron los mariscos y se trajo una caja de almejas y machas para la familia. Me dedico a escucharlo y sentirlo y a mirar los ojos de su esposa que apenas conserva sus dientes delanteros y tiene una mirada muy chispeante. Él es muy sociable y me cuenta varias cosas y me dice que “estamos acostumbrados a los lagos; yo hace como diez año que no me meto acá, imagínese; es que como lo vemos todos los días”, y nos da risa porque mientras yo me maravillo para ellos es lo más normal… Así somos, es como los chilenos con la cordillera, que damos por hecho que la montaña está ahí y ni la disfrutamos, mientras que cualquier extranjero no hace más que admirarla… En eso me despido y les digo que voy al lago. -Sí, vaya, ¡vaya a mojarse las patas! –me dice con un ademán tocando su sombrero; yo lanzo una carcajada y le respondo: bueno, como tú digas, me iré a mojar las patas, te haré caso! –y su esposa se ríe moviendo la cabeza. Una vez en el lago los diviso de lejos, los saludo y seguimos sonriendo… Me siento con los pies en el agua –como ordenó mi amigo- sintiendo toda la vibración pura de ese lugar y al agua a temperatura precisa. Cuando me doy vuelta veo que atrás mío hay unas cuantas bandurrias quietas que se camuflan un poco entre las piedras, las saludo y un par me mira, el resto sigue inmóvil. La vista, el sol y el agua son una delicia. Cierro los ojos un rato y reconecto con el octavo centro, el corazón verdadero; siento gran plenitud, siento calma, alegría, amor, apertura, confianza… Puedo palpar esa perfección de la vida que muchas veces creemos que tiene luces de colores o es espectacular, pero que suele ser simple, quieta, sin afán ninguno. Sólo estar presente disfrutándolo todo, sin presiones ni pretensiones. El sonido del agua en las piedras me atrapa y me quedo mirando todo. Al rato una chica gordita de rulos rojos se acerca con su tablet a fotografiar a las bandurrias, más allá figuran su madre y su abuela, son calcadas y nos saludamos riéndonos un poco de la elegancia de estas aves que parecen vigilar la escena y no inmutarse.

DSCN0104Al salir del lago me entretengo mirando a dos perros, un golden retriver y un mestizo que corren una y otra vez. El primero agarra una piedra del agua en el hocico y corre hasta los pastos (unas dos cuadras más allá) a dejarlos, mientras el otro lo sigue cual escolta. Hacen eso una y otra vez y me río con su juego que parece tan absurdo pero debe ser el mejor pasatiempo de la tarde. Con una señora también nos divertimos viendo el juego perruno que tiene para rato. –Qué aparatos estos dos, mirá cómo corren –me dice sentada a mi lado en una banca.

Me quedaría horas –o días- aquí, pero en un rato tendremos que regresar con la combi que nos pasea por acá. Ya lo dijo Charly, el chofer, de quien soy su copilota, quien en el viaje nos conversa con el típico tono sureño algo más arrastrado sobre política, medioambiente e influencias varias de la Argentina, además de contarnos más cosas de esta zona. Una vez en camino y cuando ya tengo ganas de siesta, nos detenemos en lago Falkner, con el mejor panorama para una tarde de paseo: sentarnos en la orilla a tomar mate con facturas sintiendo el sol en la espalda. Estoy extasiada y a diferencia de una argentina divertidísima que está cerca de mí y que habla fuerte, no me molestan ni las abejas ni las avispas que dan vuelta cada tanto. Estamos sólo la inmensidad del lago, las montañas, la arena tibia, el sabor del mate, las facturas con membrillo, el cielo azul, las mariposas, las abejas, la gente alrededor y yo.

De vuelta en el pueblo, en San Martín, nos despedimos entre los viajeros, Charly me dice que me quede tranquila, que ya el volcán está quieto. Paso al terminal de buses a ver cómo van los viajes a Chile y José, el encargado, que a esta altura ya me conoce y nos saludamos con agrado, me dice que está todo normal, que por la mañana detuvieron a los primeros buses pero que para el día en que me voy seguro estará abierto. Me muestra en Internet las noticias del día y me dice que tiene sobrinos en Pucón que lo llamaron y le contaron que “el espectáculo fue hermoso, tío”. Entonces me voy al lago Lácar, a unos metros, a sentir el atardecer, agradecer y seguir este día con tantos y conmigo. Un verdadero placer.

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Tesoros de viaje

-¿A la playa de nuevo? -me dice Ezequiel, el encargado del hostel, que tiene una voz muy grave, más que la de Kevin Johansen y me da risa cuando lo escucho; él les pasó los datos a Daniel y Sergio (mis dos nuevos mejores amigos bonaerenses) para ir a Yuco, a pero al final fuimos a Catritre, otra playa del lago Lácar.

-Ja, ja. No, hoy sí que necesito siesta y después lago aquí cerca ponte tú, mira que ayer volvimos caminando y en cada paso mis pantorrillas me lo recuerdan.

-Ja, ja. Pero es linda esa ruta -agrega.

-Es bella, me encantó, encima volvimos con el atardecer y la temperatura perfecta, pero la bajada a hasta la playa no era menor y el regreso estuvo potente, ¿no ves que soy importada de la ciudad?

La ruta 40, bordeando el Lácar

La ruta 40, bordeando el Lácar

Se ríe y seguimos conversando mientras preparo un agua de limón antes de dormitar un rato. Los viajeros improvisados del salto anterior se convirtieron en mis mejores amigos y compañeros de aventura en un día de sol y algo de viento en San Martín de Los Andes. Justo cuando quería dormir un rato me convencieron de acompañarlos, realmente me convenció la frase de Daniel: yo llevo una hamaca y la instalamos entre los árboles para vos, dale, vení-. Ahí mi sonrisa despertó y armé mi mochila rápidamente para correr tras el bus que ya partía, que al final perdimos y entonces no fuimos al primer destino pero sí al segundo: Catritre, en el parque nacional Lanín. Obvio que llevamos mate, facturas, galletas. Yo ya les había dicho que les ‘vendía’ protector solar, pero ante la hamaca exclusiva les dije que podíamos hacer un trueque, que esto ya era fraterno.

Catritre, San Martín

Playa Catritre, San Martín de Los Andes, Argentina

Una vez allá todo es disfrutar, reír, caminar, compartir las historias con el mate de rigor, gozar del agua fría, respirar el aire de la montaña y los lagos. De vuelta la aventura gira hacia una bella caminata donde podemos mirar el lago desde la altura con los paisajes que cambian de colores, conversar de lo profundo y lo superfluo, jugar, cantar y bailar por la ruta desde samba brasilera hasta argentina pasando por Michael Jackson que escuchamos desde el celular de unos chicos que coinciden con nosotros en la ruta, saludar a cada caminante, tomarnos fotos, comer moras del camino y sentir la fuerza del viento y del sol… La tarde parece un día entero y regresamos exhaustos. El hostel está lleno y todos cocinan en distintos acentos de vuelta de la aventura diaria. Pero Sergio y yo tenemos nuestro propio chef, Daniel, que en pocos minutos arma un arroz al curry con tomate y una salsa picante con carne, tomate y algo más. Un festín que gozamos con honor.

En la playa disfruté mi hamaca personal, pero no la siesta. Mis amigos parlanchines no me dejaron más que unos minutos cerrar los ojos y sentir el ruido del agua porque llegaron a conversar y a reír, en eso se nos fue un buen rato y luego ya el sol bajaba, así que nos fuimos moviendo hasta que ya subimos y emprendimos el camino de vuelta que disfrutamos a cada paso y que muchos locales usan como paseo y también como pista de entrenamiento de caminata y trote.

DSCN9860Unos días después, en que continúo esta nota y luego de unas conversaciones de anoche con otros viajeros (mis mejores amigos ya partieron a acampar a otra parte del Lanín) vuelvo a valorar algo que te dan los viajes en general, especialmente si te quedas en hostels (donde compartes la habitación y la cocina), y cuando estás abierto a hacerlo, claro: conoces a gente con vidas muy distintas que en la pequeña rutina -o realidad- de cada uno nunca encontrarías y quizá no te detendrías a compartir…Igual, dada mi naturaleza y los oficios que escogí en esta vida, suelo conocer a gente muy diversa y mi propio círculo lo es: tengo amigos de todas las edades y colores, nunca me encasillé en nada; pero los viajes le ponen más sabor a esto…  Anoche me reía sola sentada en la mesa con una pareja de cordobeses, mientras saboreábamos los gnocchis hechos por Ariel, un boxeador de Buenos Aires que vino acá a entrenar y sale a correr todos los días por los cerros porque tiene la meta de ser el mejor; él otra noche fue a cenar con Naty y Nadia, mis compañeras de habitación, y yo y nos reímos mucho con sus anécdotas porque es bien adicto a la intensidad (no espero menos con ese deporte, ¿no?). Más tarde, mientras otros chicos me invitan una cerveza, nos ponemos a charlar con Raúl, de energía muy bella y con una mente aguda y profunda, además de sonriente; en medio nos contamos a qué se dedica cada uno y me dice: soy cartero, trabajo en el correo-. -Ah, qué bonito tu trabajo -le digo. Y me cuenta que estudiaba artes plásticas pero tuvo que dejarlo y entró a trabajar pensando en quedarse un año y lleva diez, que le gusta el contacto con la gente, conocer a los vecinos, saber de sus vidas, que se hacen favores entre todos… Disfruto mucho sus relatos y sus preguntas, y coincidimos en que en vacaciones no queremos hacer cosas relacionadas al trabajo, me dice: seguro a vos más de alguien te dice que le mirés la carta astral- Sí, le digo, me pasa mucho y varias veces no digo a qué me dedico, lo dejo en periodista y ya -le cuento y lanzamos carcajadas porque él anda con un grupo que quieren arrendar bicis y el dice “nooo, yo hago eso todo el año; jajaja”.

Sí, los viajes además de provocar esa pausa y distancia tan necesaria, son también un tesoro, nos enriquecen mucho, no sólo por las experiencias nuevas que muchas veces nos desafían, también porque entras en otras culturas, espacios, miradas y frecuencias; y, sin duda, porque compartes de forma simple con muchos. La noche avanza y son mis últimos días acá en San Martín, en que he vivido de todo un poco, incluido el temor por lo del volcán Villarrica que está acomodándose y llamando nuestra atención (ya contaré más de esto en el próximo post)…

La naturaleza de nuestra América sureña tiene una vibración muy especial, de gran conexión y sanación, y cada día al salir del hostel miro la montaña verde, respiro el aire frío y puro que me llena de energía y busco el sol para pasar el frío de los primeros pasos de caminata hasta el centro del pueblo y agradezco estar aquí, en otro lugar lejos de la rutina, un espacio muy bello por lo demás, al cual le pedí permiso al llegar y que hasta ahora me cobija y me regala experiencias nuevas que atesorar.  Gracias.

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