CASI TODA UNA URUGUAYA, VISTE?

Cosas que pasan: de un momento a otro y en menos de 24 horas me convertí en casi toda una uruguaya…

Es sábado por  la tarde y en Colonia del Sacramento me espera un amigo nacido y criado en esta encantadora  ciudad, quien promete mostrarme lugares nuevos más allá de la turística ciudad vieja fundada en 168o y declarada Patrimonio de la Humanidad.

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Cantera del Parque Ferrando

Pero el paseo no es cualquier cosa, es completamente “a la uruguaya”. Es decir, pasamos por su casa a buscar el mate y luego nos subimos a su motocicleta y, como es costumbre en las ciudades pequeñas y pueblos uruguayos, vamos sin casco. Y yo llevo nada menos que el termo y el fiel e infaltable mate en el brazo izquierdo, mientras con el otro me afirmo. Después de esto ya sólo me faltaría aprenderme el himno nacional, creo!… En el paseo hay parque con laguna (o cantera), playa, rambla y faro desde donde, como el día está despejadamente lindo, se llega a ver Buenos Aires allá lejos en la otra orilla del majestuoso Río de la Plata (ver la foto de portada del blog).

A la tarde comemos en un carrito con mesas y carpa, hamburguesas completas (una oda al colesterol: con huevo frito, panceta, jamón, queso, lechuga, tomate y otras cosas muuuuy livianas que prefiero no recordar), por la noche –a las 3 am para ser exactos- salimos a bailar mientras él cada cierto rato saluda a decenas de conocidos como buen habitante de pueblo chico…

Al día siguiente, voy a lo de Yvonne, una querida amiga local, en Colonia Valdense, a un asado en medio del campo… Va a buscarme a la carretera su vecino-amigo Mauricio, todo un hombre de trabajo y de campo que a sus 27 años ya ostenta con orgullo sus propias cabezas de ganado… Pero no me busca así no más. Yvonne me manda mensaje al celular: “Va Mauricio en la cachila”. … “What?!” –exclamo. Y me quedo pensando… ¿la cachiiilaaa?, ¿qué será eso?

Y veo de lejos un auto station viejo color calipso, pero no, no es. Luego aparece una bicicleta rara y no, no es. Hasta que de repente cruza la ruta un buggy, de esos en que uno va sentado a la altura del piso casi. Y viene raudo Mauricio a buscarme en uno de sus carros: la cachila, como se le dice a los autos viejos (burritas, en Chile) y a los buggys en esta zona. Jajajaja, me da mucha risa, y me subo en mi nuevo transporte al aire libre, me siento casi en la fórmula 1 del pueblo.

Ejemplo de cachila

Ejemplo de cachila

Luego el asado con abundante carne, chorizo, morrón y vino…Y a la tarde parte de los comensales vuelven a aprontar su segunda mateada del día, supongo.

Y yo duermo un poco de siesta con tanto vino y trasnoche.

Así es la vida acá, simple, sin mayores pretensiones ni parafernalias. El mate y un poco de carne a la parrilla pueden ser el paraíso y llenar de vida el tiempo que para muchos pasa lentamente en estos rincones.

Ahora, para ser toda una uruguaya me falta…

Aprender a cebar bien el mate y no querer tomarlo un poquito dulce. Sólo para probar, digo yo!

Aprender la receta de la pascualina, del fainá (masa de harina de garbanzo), y/o de la mozzarella (la pizza).

No desesperarme cuando el ómnibus anda leeento y se demooora en abrir la pueeeerta cuando yo ya voy atrasada a mi cita.

Comer torta frita los días de lluvia.

Amar el dulce de leche.

Ponerle panceta (tocino) a una serie de comidas que no tendrían porqué llevarla.

Usar la muletilla “ta” en el momento y expresión precisos.

Decir estoy “pronta” en vez de estoy “lista”.

Que me falle la voz y quede ronca para tener el tono local.

Comer carne unas 6 veces por semana.

… Cuando lo haga, capaz que me den la residencia sin papel alguno!

Que pasen bien! Ji.