Para cerrar el otoño con amor y abrir el invierno con alegría, Ritual 20 junio

abeja norteLas señales siguen… Justo termino de grabar el audio que va al final donde hablo del Ritual de Invierno (más abajo los datos para asistir) y donde toco el tema del poder, y se para esta chica frente a mí un rato, la saludo y luego la linda se posa en mi mandarina… Las abejas son un gran símbolo de poder de este tiempo y ellas por más que las maree el wi-fi y otras cosas siguen usando su fuerza e inteligencia potente… Estoy en el norte de Chile, con la espalda al sol tomando mi desayundo antes de salir a pasear un poco por San Pedro de Atacama en mi último día por acá….

Confieso que los desiertos no me llaman especialmente. Que mil veces prefiero lagos, bosques, montañas verdes, ríos; es decir, amo ciertos lugares del sur chileno y argentino, por ejemplo; zonas donde hay mucha sanación, tanta que muchos gringos (dícese para mí de cualquier extranjero europeo no latino o norteamericano) se conmueven y dejan caer lágrimas frente a tanta vibración de amor puro, a varios hasta les viene angustia, que es parte inicial del sanar… Confieso que los desiertos no me encantan aunque no me son ajenos (siento -como muchos- que he tenido unas tantas vidas anteriores en éstos), pero en esta encarnación me han ido conquistando de a poco con ciertos viajes a distintas zonas. Y confieso que sé -y compruebo- que el desierto chileno/boliviano/argentino tiene gran vibración de poder, por eso suele ser también aparentemente más tosco y algo hosco en su carácter… Y acá estoy, en el norte chileno, en un viaje de… Poder, de conexión, que hicimos en grupo.

DSCN0441Luego de cuatro intensos y apasionantes días compartiendo con nuestra tribu, con quienes viajamos desde Santiago de Chile y México a hacer una potente conexión canalizada en un volcán del norte chileno (quien organiza, la guía-terapeuta chilena Claudia Orellana, recibe información evolutiva y ha venido ya varias veces a este especial lugar), me quedo un día más (el resto del grupo acaba de regresar) para aterrizar y atesorar lo vivido, junto con descansar un poco antes de volver a mis rutinas santiaguinas, donde me esperan la sección de astrología en radio Cooperativa de este jueves, más lecturas de carta astral, más la organización del Ritual de Invierno 2015 (que será el sábado 20 de junio a las 17 hrs., en el Teatro Oriente, Providencia. Más datos al final), encuentros y celebraciones varias…

Digo tribu porque así nos llamaron los guías y guardianes de este lugar sagrado en el norte chileno, donde la vibración es alta y hasta desafiante, pero llena de amor, que abre el corazón, la consciencia y también el horizonte regalándonos respuestas, señales, comprensiones, tareas… Hace un buen tiempo que sigo una línea de trabajo interior y práctica de vida -no muy popular y a ratos incomprendida- que tiene que ver con hacernos cargo de todo lo que somos y de aquello que nos sucede (por lo tanto, no echar la culpa a nadie y soltar el juicio que divide en bueno/malo) como algo sincrónico y perfecto aunque no nos guste, y durante los últimos tres años lo he profundizado aún más con conexión grupal en individual en talleres con canalizaciones de nuestros guías… Ahora, es trabajo grupal pero libre; digo, no son los tiempos de fanatizarse con nada ni de seguir a nadie, lo he dicho, ¿no? Aquí somos todos iguales, no hay ni medio maestro, ni gurúes ni nada; cada uno de nosotros es su propio maestro y estamos asistidos por guías -seres de luz- que acompañan incodicionalmente nuestro caminar en esta vida desde antes de encarnar y también por maestros espirituales -maestros intangibles que en algún momento pasaron por la experiencia humana- además de todo el poder-amor de nuestros ancestros, junto con la energía vital de la naturaleza y el Universo entero… Es que este viaje llamado Vida es muuuy acompañado, siempre hay una mano amiga o energética que se tiende para guiarnos, ayudarnos, mostrarnos, advertirnos, desafiarnos, enseñarnos… Siempre hay «asistencia celestial o energética», pero no siempre la entendemos y muchas veces puede venir con un disfraz algo sarcástico y hasta doloroso… Si habláramos más este lenguaje de la Vida sabia, por ejemplo no nos engancharíamos tanto en ciertos conflictos o decepciones con otros, puesto que éstos vienen a ser tremendo regalo y señal de cierre, pero nuestro ego lo toma todo personal y cree que el otro «nos hace algo»… Nop… Por lo general, es preciso cambiar de ciclo, hacer un giro en nuestros ambientes, elevar la vibración, cerrar o ver algo que no habíamos visto y entonces emerge esa fricción con la otra persona -o una situación- y la relación cambia por fin…

Norte de Chile, saliendo de los Geisers del Tatio

Norte de Chile, saliendo de los Geisers del Tatio

Es por esos giros de la Vida que nos llevan hacia otro capítulo que estoy acá en el norte chileno y por esto mismo es que cuatro veces al año realizamos los Rituales-Meditación de cambio de estación y este sábado 20 de junio a las 17 hrs., celebraremos el de Invierno, tiempo de reconexión con nuestro corazón. Están todos invitados a detenerse, recapitular, celebrar e intencionar en esta meditación-ritual guiada, que dura dos horas y media (con 15 minutos de pausa) donde hay música, reflexión y la gran posibilidad de soltar lo vivido con amor y agradecimiento para que la nueva etapa, el invierno, la comencemos despejados, con más claridad, desde nuestro corazón tomando todo nuestro poder transformador en este tiempo bello y desafiante. Es en el Teatro Oriente, a Pedro de Valdivia 099, Providencia. La adhesión es voluntaria, y es de sólo $1000, + frutos secos para compartir. Desde este norte bello y amplio, los saludo e invito para que nos encontremos con todo lo que somos a despedir con alegría y consciencia el otoño y abrir con una sonrisa el poderoso invierno. Les dejo este audio a continuación (no está muy buena la calidad, pero la intención sí) y  ya nos encontramos! ❤

Cambiar de aire

Ex salitrera Santa Laura, norte de Chile.

… Y de repente, aparezco en Santa Laura y en Humberstone, dos antiguas oficinas salitreras en el norte de Chile, declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, hoy convertidas en museos, además… En medio del desierto, con trazos de nubes y donde al menos hay brisa, caminamos -después de comprarme un sombrero de ala ancha por $ 2 mil (4 dólares) al bajar del bus en el puesto itinerante de una chilena ingeniosa- desde la carretera, primero con entusiasmo y sintiendo la energía -del sol principalmente, obvio- tan diferente a otros lugares de Chile, luego haciendo bromas pues a mí el desierto no me seduce especialmente y me río con la idea de buscar una sombra o anunciando alucinaciones, esperando que pase un camello, poniéndole precio al té de menta que llevo en el termo, etc… La energía es potente: el cielo amplio, el Sol abrasador y la tierra intensa. Acá no hay escapatoria, pienso. Escapatoria de la vida misma, de lo que somos. Poco a poco le encuentro la belleza, el color, la vibración. Claro, no viviría en un lugar así porque el verde y yo somos mejores amigos, pero igual hay algo muy mágico en esta amplitud…

Antes de viajar me nublé. Quería ir pero no, pensábamos en tres destinos y luego no sabía si me cansaría mucho dada la agenda del último tiempo y que a ratos me hace tener ganas de esconderme y desconectar teléfonos y correo; entonces pensaba en no moverme, pero igual necesitaba salir; por otro lado aunque me encantan los aeropuertos y los aviones, la energía de éstos está tan densa últimamente que no quería pasar por ahí, encima ya la semana anterior fui al aeropuerto a despedir a un amigo-hermano del alma con lagrimita incluida… Y así, mientras definíamos si sí o no y a dónde, de repente la palabra mar me centró y dije: dale, vamos; sí tengo que ir -sentí ya sin dudas. El destino era Iquique, ciudad costera y puerto en el norte de Chile.

Qué alivio cuando la mente se desconecta, cuando deja de enredarnos, de perdernos en dudas y posibilidades. Qué bien cuando es silenciada por la intuición, por la certeza, por la panza (el instinto y el poder) que dice «sí, esto es».

Bueno, sólo imaginaba eso: hacer una pausa en un ambiente con más naturaleza y menos cemento para ver cómo seguir en este 2012 que no nos ha dado tregua, ¿verdad? La semana anterior, en la sección de radio Cooperativa la periodista Cecilia Rovaretti me preguntaba por estos tiempos y en algún momento hablamos del desapego y creo que ahora hay que tenerlo más que nunca. Más con el dolor porque pasamos demasiado rápido de un hecho doloroso o desafiante a otro, ni tiempo hay para integrar una experiencia y darle la vuelta, porque enseguida viene otro hecho que vuelve a exigirnos adaptación, conciencia, nueva mirada, otras herramientas…. Uuufff.

Playa Cavancha «de frente», Iquique, Chile.

Y sí, la naturaleza hace -como siempre- su labor de sanación. También los viajes lo hacen si decidimos ponerles esa intención… En Iquique hay brisa y viento, mar cadencioso en su playa más clásica, humedad, desierto, montaña imponente «pegada» a la playa… Yo ya con eso estaba feliz el día en que llegamos: caminar sin rumbo fijo ni horario, comer otras cosas, descubrir rincones, pasar por el mercado -mi parada obligada en cualquier viaje-, sentir el cielo, el aire, la tierra, la gente, la energía del lugar, reírme de todo y dejarme sorprender. Siento, entonces, cuánto necesitaba alejarme, mi energía adquiere otro ritmo y mi mente se relaja…

Playa Cavancha, «de espalda», Iquique, Chile.

… Al día siguiente el destino son las oficinas salitreras en medio del desierto, a una hora de Iquique. Una de éstas, Humberstone, se hizo aún más conocida porque hace unos años se grabó una telenovela con este lugar como temática de contexto: el tiempo de auge del salitre (fines del siglo XIX y principios del XX), la riqueza en el norte de Chile liderada por los ingleses, la explotación de obreros que trabajaban el mineral, las diferencias sociales… Y la posterior caída de esta fuente de riqueza que, como siempre sucede cuando abusas de algo, el desapego se hace presente y las consecuencias te llegan sí o sí a tí o a tu ambiente… Entonces, alrededor de 1920 aparece el salitre sintético en el mundo, tanto más barato que el natural, y la dependencia de la extracción de éste para la economía chilena es un gran golpe que desemboca en una crisis de proporciones… Chile y sus ciclos, nosotros y nuestras dependencias… De un día a otro la vida puede decirnos: hasta aquí llegó esto, se acabó el ciclo. Y ahí, por más que le demos la vuelta e intentemos acomodarlo o maquillarlo, la realidad obliga y hay que hacer un cambio que muchas veces resulta doloroso, pero que si hubiésemos advertido antes de aferrarnos no lo viviríamos con tanta angustia… Porque, como siempre lo digo en la consulta y en las charlas: no hay nada para siempre. Disney y Hollywood son francamente monstruosos al meternos esta idea fantasiosa que crea tanta expectativa y dolor… Lo único que dura vida tras vida es la luz que llevamos dentro… Nada más. Suena crudo, pero es así.

Ex salitrera Humberstone

Desde la pampa chilena, entonces, caminamos, viajamos en el tiempo por construcciones a ratos muy sofisticadas para la época y que muestran el lujo al que se llegó, también por los precarios espacios para los obreros; sentimos el viento con placer y el sol con cierto cansancio. Nos sentamos a comer bajo una preciada sombra el pan integral que llevamos y luego helado de mango, la fruta estrella local… Qué placentero es lo simple…

Humberstone.

De vuelta en Iquique, el viaje sigue con caminatas por la playa, encuentros con amigos, un bombero que se asoma a decirnos en qué lugar podemos encontrar «chumbeques», el confite local, cuando ve que miramos la tienda cerrada y al final nos convida agua para el termo y nos regala bolsas de té para la «once»; un taxista chistosísimo que nos hizo reír a carcajadas desde el aeropuerto al hostal y que nos encontramos otra día caminando y se detiene a hacer bromas y sacarnos más risas…

También la aventura continúa nada menos que en el casino de la ciudad, que incluye show con cantante famoso. Recuerdo que en Montevideo había un casino en pleno centro y jamás se me ocurrió entrar aunque caminaba siempre por ahí con tiempo y curiosidad. El concepto ‘casino’ no me decía nada. Pero todo cambió el invierno 2011 cuando fui a Puerto Varas (uno de mis lugares favoritos), al sur de Chile, y con una amiga de infancia entramos de curiosas y terminamos enviciadas… Lo malo fue que esa vez cuando habíamos ganado plata (ni 100 dólares, pero nosotras ya nos sentíamos ricas y famosas) vino por el lado y silenciosa la señorita Codicia y se llevó todas nuestras ganancias pues no paramos de jugar… Mi amiga le decía a uno de los porteros cuando salíamos de madrugada: ¡Señor, míreme bien, acuérdese de mi cara, si vuelvo mañana no me deje entrar, dígame que no, comprométase! -mientras los tres nos reíamos y él movía la cabeza…

Lo malo de los casinos, al menos de los que están en Chile por lo que supe, no es sólo la energía tóxica -hay que decirlo y basta con entrar para sentirla- llena de ansiedad, adicción y vacío, sino además que se permite fumar. Qué fatal. No puedo con eso. Me supera. Pero, bueno, al final me divierto con el cantante y mirando a la gente que debe llevar horas y ser asidua al lugar, hay varios «personajes». Además, celebran la semana de Brasil y bailamos con la batucada un buen rato… Eso hasta que me siento en una máquina tragamonedas por segunda vez y le pido a uno de los chicos que trabajan ahí que nos explique cómo es el juego, él nos da todas las instrucciones y me queda más claro… Así, de la pérdida paso a la ganancia y el entusiasmo vuelve a mí, sigo jugando y la vecina de máquina se ríe con nuestros comentarios y gestos por las abundancia súbita que tenemos… Sin embargo, esta vez aparece tajante la señorita Prudencia y nos retiramos felices pasadas las 2 de la mañana, con plata en la billetera, muchas risas a cuestas y la caminata por la costanera con brisa que nos despeja en parte el humo del cigarrillo impregnado en la ropa…

El último día del viaje recorremos partes antiguas de la ciudad y paseamos más por la playa sintiendo el mar y mirando la montaña terrosa… En medio de todo miro lo que va de este año, cuántas cosas en la juguera 2012… Y como el movimiento de estos tiempos no parará por buen rato, me detengo a agradecer frente al mar con el agua tibia en mis pies… Gracias por la protección, las oportunidades, la ayuda, la bella compañía, la limpieza -drástica- de situaciones y gente, el aprendizaje infinito, los desafíos, los regalos, los viajes, la risa aún en medio del dolor… Qué bueno es cambiar de aire -y de cielo-, de ambiente, de frecuencia para poder ver, agradecer, valorar… Y seguir con nueva luz. Sí, porque hay que seguir en este -como dice alguien que conozco- «camino sin retorno» de crecimiento, despertar y reencuentro con lo que realmente somos… Seguimos, entonces, en el poderoso viaje de esta sanadora e intensa década…

SÍ, LOS MILAGROS EXISTEN!

El 5 de agosto pasado 33 trabajadores de la tierra, mineros, quedan atrapados por un derrumbe en las profundidades de una antigua mina, en el desierto chileno… Se moviliza ayuda oficial y espontánea, se critica a una serie de responsables privados y públicos; se piden cabezas; se evidencia la precariedad y abuso con los trabajadores de la pequeña y mediana minería en un país rico y  líder en el tema… Todo, mientras se forma una verdadera aldea alrededor del sitio de esta nueva desdicha nacional; sus familias están en vilo y se instalan en carpas esperando una buena noticia cada día…

Pasan semanas y ésta no llega. Pasan 17 días y un domingo, después de rezos, intentos de rescate, uso de tecnología, trabajo ininterrumpido, decenas de análisis de expertos, especulaciones, pesimismo, realismo, lágrimas, rabias, esperanza… Ocurre un milagro… Se devuelve una de las tantas sondas metálicas que los busca incesantemente, esta vez con pintura roja y una bolsa amarrada en su extremo… Aquí viene algo… Desde las profundidades de la Tierra logran enviar un claro mensaje: «Estamos bien, en el refugio, los 33».

El Presidente chileno y el mensaje de los mineros. (Foto Emol.com)

Y así, un país sumido de nuevo en la tragedia, el dolor y la impotencia, se sorprende, recupera la fe; se vuelve nuevamente optimista, alegre y esperanzado… El lento domingo se llena de júbilo y magia; otra vez hay motivos para estar alegres, izar una bandera con orgullo, sentir que la vida triunfa y que es milagrosa… Hasta el ministro del Interior antes agresivo, siempre enojado y defendido, ahora incluso sonríe; y el recién estrenado Presidente eternamente acelerado y pragmático por primera vez -quizá en toda su carrera política- se ve y se siente real, humano, se emociona, se saca las frases hechas, muestra algo de nerviosismo y emotividad… ¡Enhorabuena! ¡Los milagros existen y el dolor nuevamente tiene un sentido para todos!

Ahora, 33 héroes nos dan enormes lecciones y -como tantos otros- nos recuerdan el valor de lo importante. GRACIAS!