Marzo 2013: empuje y agitación para crecer

Estimados pasajeros de este blog, les cuento que la autora del mismo = yo, está muy atareada y algo extenuada, pero bien… La respiración, meditación y el agradecimiento son tres prácticas que me mantienen vital y más menos centrada en medio de la gran actividad de marzo que ya había detallado en una nota para Guioteca.com, gracias al auspicio de Marte en conjunción a otoñocaminoUrano nada menos que en Aries + Luna Llena en Libra y Plutón en Capricornio, lo cual «está siendo» -para todos- como un pie en el acelerador en una pista llena de curvas, montes y cruces donde pareciera que vamos contra el tiempo aunque no sepamos por qué y hay que parar en varias estaciones a resolver cosas mientras los de atrás te apuran si te paras mucho o equivocas poniendo a prueba tu lado oscuro y/o auto-destructivo; pero que igual si estás confiado y más despierto te deja un buen sabor de boca, ya que este tiempo nos enseña a manejar la intensidad externa con calma interna… Ahora esa agitación termina poco a poco, pero la electricidad -y a ratos locura- de estos días se siente en el aire y en nuestros cuerpos… Como también andan sueltas la rabia, la ansiedad, la creatividad y la no menor posibilidad de equilibrar nuestras vidas…

Y desde este remolino de marzo ya nos preparamos varios para el Ritual de Otoño en Mercedes, este 6 de abril… Ayer lo recordé cuando fuimos al cerro San Cristóbal a estar, hacer pic-nic, caminar descalzos por el pasto y mirar el follaje otoñal por fin con el aire más frío que los últimos días… Recién ahora, desde mediados de semana y más con los feriados me quedó algo de espacio para cosas mías, como juntarme con gente que no veía hace mucho y contarnos la vida, ver pelis, ir al cerro (mientras una perrita callejera-cerrera se nos une y le toca pollo porque la zanahoria por más que le insistí no le gustó nada), subir las fotos del reciente Ritual de Otoño en Santiago, comprar y reunir las últimas cosas para Mercedes…

El viernes, Deborah (amiga-maestra-alumna-compañera de otra vida) vino a casa a compartir cómo estuvieron nuestros veranos, y también temas de astrología, entre otras cosas profundas, visionarias  y divertidas que siempre afloran en las conversaciones con ella, además de parte de sus aventuras en un poderoso viaje de trabajo que hizo al Sudeste Asiático… Ahora, luego de ver algunas de sus fotos quiero puro ir allá… Ya llegará el momento…

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Cerro San Cristóbal, Santiago

Más tarde veo la peli «Ajustes del destino», con Matt Damon, que apareció mencionada en un muy buen taller de conexión interior al que fui el finde pasado… Y está buena, me gusta y me confirma ciertas cosas, como la perseverancia, los vuelcos de la vida y el que siempre estamos acompañados… Ya, es ficción, pero Hollywood es especialista en tocar temas que algunas élites manejan…

Recién, entonces, viene la calma después de un mes muy intenso… Igual tengo cantidad de tareas por hacer, pero el silencio de la ciudad, el verde-amarillo del cerro, echarme a ver una peli; en fin, ese no-hacer, o el hacer sin correr se transforma en un tesoro… Después del cerro, viene la siesta y la conversación con Su por los detalles del Ritual en Mercedes donde, otra vez, hay ciertos obstáculos para llegar, pero ambas confiamos y creo que tengo mareados a mis guías pidiéndoles que me den señales sobre el mejor camino y que liberen cualquier impedimento… Será como tenga que ser y de la mejor manera para nuestro crecimiento, como siempre ¿no? Con aceptación todo fluye, así que acepto que ya se presentan pequeños contratiempos, pero confío en que ir y compartir el Ritual es algo que está en mi camino y que ya lo confirmé en febrero cuando celebramos el Año de la Serpiente de Agua, en un bello y poderoso encuentro que me conmovió y me dio aún más certezas de mi trabajo…

Un trabajo que a ratos ni yo entiendo mucho (por eso me hace gracia cuando debo presentarme en los «eventos» que hago), porque no es nada convencional -qué agrado igual- y encima es muy diverso: que la consulta (por estos días sólo con carta astral), que el horóscopo de emol.com, que la radio Cooperativa, que los rituales, que los talleres de meditación (ya vienen!), que las notas en distintos sitios, que este -ilustre y a ratos ecléctico- blog… Lo digo porque el otro día conversando con alguien sobre su indefinición -o falta de etiqueta- laboral frente a una reunión que tenía, le dije: si quieres voy yo y les explico cómo es esto de ser un verdadero mandala laboral, o un abanico profesional, que no sabemos cómo se llama ni cómo funciona, pero lo hace, y encima te hace feliz, te da para vivir y tienes horario libre, lo cual no siempre es tan ideal (trabajas todos los días muchas veces), y encima tiene que ver con el espíritu -tremendo honor y faena personal- y no somos ningunos hippies rancios ni vegetarianos fanáticos, ni andamos vestidos de blanco con «cara de Om», ¿qué tal?; mientras ambos nos reíamos. Y puedes partir por esto, le agregué: ¿usted me ve triste, amargado, estresado, con la piel opaca, pendiente de cosas del sistema, ah? Nop, lo que pasa es que por karma (historia de vida anterior), llamado divino, elección guiada; a mí no me correspondió en esta vida estar en un trabajo tradicional… Ahí lo dejas loco al que te va a entrevistar… Y seguimos riendo, porque igual Chile es muy rígido aún el tema laboral, aunque cada vez se abre más nuestra mente y emociones, enhorabuena…

E igualmente, ambos recordamos que al principio no fue nada fácil: tuvimos que lidiar con las dudas, el miedo, el rechazo, la envidia -todavía esta chica aparece de vez en cuando, es humana y persistente-  y la burla de muchos (a mí me llegaron hasta anónimos de compañeros de universidad, hace varios años); aprender a surfear la ola de la inestabilidad y la incertidumbre muchas veces, la soledad que implica estar en algo diferente, como muchos otros oficios, y tantos otros costos que tienen todas las elecciones de camino que hacemos todos en distintos momentos de la vida… Sin embargo, al menos para mí, la certeza de hacer algo que me gusta, que me da sentido de vida y en libertad, siempre fue más grande que los obstáculos y lograba vencer a mis propios cuestionamientos. Como también la aceptación y el mirar mi participación en los hechos, fueron un bastión, pues la realidad que vivimos es un reflejo de nosotros, y esta mirada siempre me llevó a mí como centro. No desde el egocentrismo, sino desde el mirar cómo yo -tanto mi ego como mi divinidad interior- soy responsable de todo lo que vivo y construyo, ver cuál es mi parte en lo que me gusta y lo que no de mi vida, porque además -como lo he dicho varias veces en este blog- nada malo nos pasa, no somos víctimas, sólo seres luminosos aprendiendo, recordando y creciendo…

mandalaflorAsí, desde este mandala personal-laboral que muchos vivimos y estamos formando poco a poco en todo el planeta, pues cada vez son más los que están tomando caminos nuevos, variados y más integrales; mandala que para mí se transformó en uno de los grandes regalos que hasta ahora vivo y cultivo en esta encarnación, que ahora tiene como telón de fondo la agitación de marzo y la apertura de un abril de portales, cosechas y pruebas, agradezco a muchos seres humanos y divinos que siguen dándome señales de seguir, de crecer y ahora también de viajar a compartir un ritual que nos da la oportunidad de conectarnos con la Tierra, con el alma y con nosotros mismos, que somos verdaderas semillas de luz que vida tras vida tenemos la oportunidad de germinar, transformarnos, crecer, dar frutos y esparcir nuestros dones… Sí, es una oportunidad y depende de nosotros tomarla o quedarnos dormidos o pegados… Así que este tiempo tan movido, raro y bello al mismo tiempo, nos empuja a estos procesos y lo hace colectivamente, pues más que nunca antes podemos ver que somos muchos y sentirnos acompañados en cada paso de este espiral luminoso llamado vida… Ahí vamos! Gracias!

Con la Luz de Lakshmi

-¿A ti te pasa algo con Oriente? Porque vos no sos de acá -me dijo Ágata en una lectura de Registros Akáshicos hace unos cinco años o más.

Todo el rato, pensé, pero apenas pude balbucear un sí, porque estaba en un momento de tal fragilidad, que con las primeras frases de ella, cayeron mis lágrimas sin control y sólo me limité a escuchar y secarme con pañuelos desechables en la primera media hora de lectura. Luego volvió a preguntarme: ¿qué te pasa con Oriente? Es que vos sos de allá… Cuando me calmé un poco le dije que practicaba meditación budista tibetana y que había tomado refugio en esa línea espiritual. -Aaahh! por eso me hablan de tanto de la compasión y me muestran esas imágenes. Vos ya fuiste budista y también estuviste en India -agregó con alivio al poder descifrar los mensajes que canalizaba. Demás, pensé; de otra forma no me explico tanto mi conexión estética desde niña (los colores, decoración, ropajes, música) con esas culturas, como el enorme sentido y certeza que siento con muchos aspectos de las miradas espirituales de oriente.

Años después, otra canalizadora me habló de un par de vidas en India y cuando me relataba las imágenes fue como teletransportarme a ese espacio-tiempo, y podía sentir la escena, con el dolor que ella describía, en este caso, y me dio más de una respuesta a temas de esta vida…. Y hace varios años en ciertas tiendas indias en Santiago buscaba imágenes de Lakshmi y no tenían; el dueño de una me regaló un calendario de bolsillo una vez, después de verme escarbar en unos canastos hasta encontrar un par de llaveros, y otros vendedores me regalaron un poster que decoraba la caja de la tienda porque no tenían nada más y yo pregunté si me vendían esa imagen, la cual hasta ahora está en la puerta de mi cocina, a la entrada de casa. Ahora ella, la diosa de la buena suerte, abundancia y belleza, está en muchas tiendas, en fotos, lienzos, cuadros, etc. Mi amiga-maestra Silvia Selowsky dice esto (y  más) en su libro El Oráculo de las diosas:

lakshmi silvia

Con Lakshmi siempre tuvimos buena onda, amor a primera vista, mejores amigas. Por eso está en otro cuadro en la entrada de casa con un altar exclusivo para ella y en tonos turquesa, con su arroz, joyas, dulces, monedas, flores; ocupa también un rincón de mi consulta en Santiago; la he regalado muchas veces enmarcada y ahora está a cargo de las llaves de mi maleta, mientras que el calendario regalado desde 2006 está en mi billetera, aunque a veces se pasea por mi escritorio y otras veces se posa en mi altar. Lo mismo hace hoy, en que la meditación de la Esquina de Luz de Su, que se realiza en su casa cada noche de miércoles, honra al Arcángel Uriel con su luz oro rubí y a él lo acompaña nada menos que «mi» Lakshmi, a la izquierda del altar, actualmente comandado por Lupita (igual que este blog).DSCN4143

DSCN4148Y aquí ando, tomando rico mate, conversando, encontrando amigos en la calle y compartiendo espontáneos cafés, bajando música india, bailando, recordando y acomodando los detalles para movernos y meditar al ritmo de esta poderosa deidad femenina del panteón hindú…  Son mis últimos días de este bello, mágico y conmovedor viaje por Mercedes, Buenos Aires; entonces me conecto con la luz de Lakshmi y de Uriel para agradecer desde el corazón, aterrizar nuestra energía de modo de elevarla, abrirnos a la abundancia y disfrutar lo bella que es la vida con todos sus capítulos, ¿verdad?… 😉

Todos somos Japón

(foto Reuters)

No hay mucho que agregar a lo que sucedió y sucede en Japón…

En el post anterior hablé del sentido. Y, si lo desean, también pueden leer la mirada de la astrología, acá.

Supongo que a millones en el mundo les pasa: se nos caen las lágrimas al ver las imágenes, se nos humedecen los ojos y se nos hace un nudo en el pecho al meditar y pedir por ellos… ¿Pura sensibilidad? No, hay algo más grande en nosotros que está pasando o revelándose.

Este post es para recordarnos que la intención es poderosa y que ahora más que en otros momentos, la vida, la Tierra, los hechos, las noticias, todo; nos recuerdan incansablemente eso que solemos olvidar: TODOS SOMOS UNO, es decir: lo que decimos, pensamos y hacemos le llega a todo el mundo, lo bueno y lo malo. Y todo lo del mundo nos llega a nosotros, sin duda. No da lo mismo odiar a alguien, no da lo mismo agradecer a alguien, no da lo mismo ser pesimista, no da lo mismo promover amor cotidianamente… Todo se replica y crece.

(foto Emol.com)

El terremoto, el tsunami y el desastre nuclear no le ocurre a Japón, allá lejos, en una cultura diferente, en un país oriental lleno de tecnología. No. Nos ocurre a todos nosotros: en el corazón si somos capaces de empatizar con el enorme sufrimiento y conectar con el amor profundo, en la mente con el miedo de que algo peor suceda, en el cuerpo y el mundo material porque así como efectivamente la ola llegó hasta América (muestra clara de que todo nos afecta) … el dolor, la angustia, la radiación, la destrucción también están llegando a todo el mundo.

Y, si nos detenemos a reflexionar, es re probable que durante todo el principio de marzo (en realidad desde el año pasado), el 9, 10 y el mismo 11, cada uno anduviese en su propio terremoto (crisis interna, problemas, quiebres, enfermedades) y tsunami personal (emociones revueltas,  duelos, miedos, dolores)… O que estuviésemos adormecidos -y apegados- en nuestras rutinas, sin entender que tenemos que cambiar y despertar, pues la vida es mucho más que sobrevivir y ser exitosos en distintos ámbitos… Japón es un reflejo de cada uno de nosotros.

El cambio de actitud de cada uno ya debió haber sido. Pero aún hay tiempo para sacudir nuestra mente estrecha y egocéntrica, por eso es el momento de Meditar: de buscar un espacio de silencio, sentarnos, cerrar los ojos, respirar. Y mientras respiramos podemos agradecer las infinitas bondades de nuestra vida, hasta el trabajo que no nos gusta es una bendición. Podemos sentir esos regalos en el corazón, sin aferrarnos a ellos, pues en cualquier momento -ya lo vivimos- todo puede cambiar. Y, luego, desde el agradecimiento podemos enviar  Amor, Protección, Confianza, Aceptación y Conciencia a todos los seres (humanos y animales) de Japón, para que desde ahí también se irradie a todo el planeta, a cada rincón, al fondo de la Tierra y a la inmensidad del cielo.

Este tiempo continuará delicado y remecedor. No estamos ya para seguir mirando imágenes aterradoras y continuar con nuestras pequeñas vidas ensimismadas, es tiempo de pasar a la acción transformadora, ahora podemos meditar, ahora podemos dejar de hacer daño con pensamientos, palabras o acciones negativas; ahora podemos ser más amables, agradecidos, conscientes y alegres.

Ahora podemos sentirnos parte del Todo, un Todo vivo, sagrado y en evolución. Gracias por tamaño privilegio!

 

El mismo 11 de marzo niños en India piden por Japón.(Foto Emol.com)

La Divinidad está en todas partes

Nota dedicada a las bellas almas de Valdense, Colonia, Juan Lacaze, Montevideo y Santiago, que asistieron a los últimos Talleres de Meditación.

Santiago arde de calor y en medio de la agitación citadina, después de un mediodía de compras y almuerzo en una barra con suculentos sandwichs, en Providencia, me voy donde Angélica -gran nombre para una sanadora-, mi terapeuta (además de amiga «histórica») de Flores de Bach.

Conversamos, recapitulamos este tiempo intenso, vemos los avances, los temas aún recurrentes; compartimos un espacio sagrado en su sala y me voy colmada de amor y conciencia a casa. El sol arrecia y sólo pienso en la piscina -bendito agregado de muchos edificios nuevos en Chile- que me espera. En el camino se suma Su, Susana, argentina; amiga/hermana/mamá, sanadora y canalizadora.

Charlamos largo, en el borde de la pisci, con los pies en el agua, tomando mate acompañado de unas dulces galletas, manjar que compartimos con unas inquietas y afortunadas hormigas. El Sol cae, pero el calor sigue. Cuando ya son casi las 8 nos disponemos a una meditación, pues ya se ha ido la gente. Decidimos hacerla al lado del agua, y yo recuerdo las palabras de la bella Rigoberta Menchú, quien contó que los mayas para sanarse iban a un río a escuchar el sonido del agua.

Entonces nos sentamos con piernas cruzadas, ojos cerrados  y comenzamos por llamar al Agua, al elemento purificador, nutritivo, fluido, emocional, mágico; convocamos su energía para que se haga aún más presente y nos enseñe a ser como ella: adaptable, musical, pura, llena de vida…

A diferencia de otras veces, siento ganas de contactar con Jesús, el gran maestro de esta era que despedimos, la Era de Piscis. Le pedimos que nos acompañe en la meditación. Su, que canaliza con sus manos, comienza a elevar sus brazos y luego bajan en forma de bendición, mientras sus dedos apuntan hacia mi frente y luego a la de ella. Yo algo veo pues en ese momento entreabro los ojos, pero los detalles me los cuenta ella al final.

Seguimos conectadas con esa energía sabia y amorosa… Ambas pensábamos que la meditación sería más larga, como otras veces que hemos estado hasta más de una hora pasando por distintas fases de la meditación… Pero en eso que estamos agradeciendo y pidiendo a Jesús desde el corazón, sentimos ruido en la piscina, son niños que se acercan y obvio que quieren bañarse. Susurran alrededor y se cuidan de no interrumpir demasiado, mientras entran al agua con poco ruido. Qué dulzura! -pienso y me los imagino con cara de pregunta de ver a estas dos locas «rezando» en la piscina, nada qué ver!

Nosotras seguimos con ojos cerrados. Y como todo es un motivo y vehículo del despertar, pido -para finalizar la meditación, pues no podremos seguir y está bueno dejarles el lugar a los peques- que nos contagiemos e inspiremos con la energía de los niños, con su risa, su ingenuidad, su juego, su ilusión, su creatividad… Que la energía pura de la niñez nos acompañe en la semana. Cerramos agradeciendo con las manos en uno de los mudras del amor (las palmas unidas a la altura del pecho) y me da un poco de risa por dentro.

Lentamente abrimos los ojos e instantáneamente ambas sonreímos. En eso, uno de los niños (son dos) por fin se sumerge con ganas y patea salpicándonos agua, la madre mira de lejos y nosotras nos reímos. Pero el hermano mayor del pequeño nadador se preocupa y le dice a éste: «¡Jesús, cuidado que estai mojando a la gente!»…………. Guauuu!!! Sí, Jesús definitivamente estuvo ahí, está en el corazón de todos y en todas partes! GRACIAS!