Predicciones astrológicas 2017: A vincularnos con más alegría!

A todos los que desean que desde el cielo les devuelvan la plata porque consideran que su 2016 venía fallado, favor dirigirse a la ventanilla de la izquierda donde hay una larga fila. A quienes les dio lo mismo este año, pueden quedarse donde están.  A quienes les encantó y quieren que se repita, los esperan los medios de prensa e investigadores para entrevistarlos por el pasillo de enfrente. Y aquellos que saben que todo tenía que suceder así, aunque no fue de todo su agrado y en medio de pena/rabia/miedo/cansancio están al menos algo agradecidos, favor avanzar lentamente por la puerta de la derecha que está abierta de par en par, donde dice: “Felicitaciones por su valentía, Bienvenido a 2017

… Nos despedimos con honores de 2016 y podemos recorrer desde el corazón -con agradecimiento- todo lo que nos trajo… No en vano lo habitamos cada día y pasamos por un montón de lavados, enjuagues y centrifugados! No podemos despreciarlo o negarlo, ¿no ven que se puede ofender? Y ya nos dejó claro que tiene fuerza y sarcasmo… Decimos adiós a un año agitado que, precisamente, nos sacó de toda ilusión y nos llevó a tierra una y otra vez… Y aunque algo aturdidos, también estamos más grandes:  hacemos el cierre de un tiempo minimalista que nos puso menos estímulos para concentrarnos en las tareas centrales y pendientes de cada uno, que nos mostró verdades; nos enseñó a ser más flexibles, a estar abiertos  a las propuestas de la Vida, a quejarnos menos y a aceptar más para actuar con determinación… Un año que nos regaló mayor sentido de vida, certezas interiores, menos distracciones… Visto así no parece tan terrible, ¿no? Lo que pasa es que salir de nuestras expectativas y evasiones no es agradable, duele; pero es más honesto y sano también… Este 2016 nos conectó con lo real, nos mostró nuestros excesos para que aprendiéramos mesura en todo. Claro, entretenido no es, pero sí más eficiente…

caminar-juntosY toda esta energía ahora da paso a un 2017 que nos hace practicar todo lo aprendido… ¿Para qué? He aquí el regalo de este nuevo año: Aprender a vincularnos con más tranquilidad, alegría y propuestas… Desde Libra y en conversaciones intensas con la guapa Venus, el gordito e irónico Júpiter se abanica para mostrarnos cosas que tenemos que aprender en nuestras relaciones más cercanas. Y como él es entero generoso nos hará ver cuánto exageramos, todo lo que damos por hecho y no es tal, cuán abiertos o cerrados somos, los encantos que tenemos… Todos nuestros vínculos -en especial pareja, familia, amigos y socios- abren oportunidades ahora. ¿De qué?  De soltar lo antiguo, poner más sabor y entusiasmo, de abrirnos a mejorar la comunicación, de proponer planes distintos; dar y recibir en armonía…

Pero hay más! ¿Lo quiere saber, ilustre pasajero de este blog? Pues no espere más, que aquí están las PREDICCIONES ASTROLÓGICAS 2017 de Emol.com, made in Jimena Zúñiga (yo misma). Primero está la explicación del año y luego signo a signo con las categorías: Amores, Labores en el mundo, Conexión Interior y -muy importante- una Nota del Universo.  Y por si le queda alguna duda, acá hay una entrevista sobre Lecciones 2016 y Oportunidades 2017 realizada esta mañana en EmolTv.

¡Que las disfruten! … Y cualquier duda o comentario los puede dejar a continuación. Para los reclamos, favor dirigirse al señor Universo, que todo lo sabe y nos escucha de lunes a domingo en horario continuado, incluidos los festivos. ¡Feliz cierre de 2016 y muchas sonrisas para el 2017 en todo lo que nos corresponda vivir!

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Regalos del Sur

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Lago Todos Los Santos, sur de Chile

Hablo en silencio con el lago y me salen lágrimas de agradecimiento… Siempre me conmueve el Todos Los Santos, con sus tonos esmeralda y las montañas volcánicas rodeándolo como un verdadero refugio/tesoro de enorme conexión, belleza, sanación y placer… Amo todo esto… Y pese a que estuve muchas veces aquí no deja de maravillarme… Será porque mis orígenes son de agua… Recuerdo una vez en que un señor mapuche que quizá dónde vivía me guió porque estaba perdida y compartimos la fruta que yo llevaba mientras me contaba que venía al consultorio en Petrohué, que caminaba horas desde su casa por allá lejos y que aprovechaba de comprar algunas cosas… Quedé tan agradecida de perderme para encontrarme con él, quien era como el representante del lago mismo, digo, tenía una energía muy pura y estoica…

Vuelvo a este lago y parque nacional; me da risa porque al bajarme del bus, un chico me ofrece paseo en su lancha que está por salir, que aún no hay suficiente gente pero que van tres brasileros y que si somos más nos sale más barato… Le digo: Mira qué buena idea, pero déjame llegar al menos poh, amigo -y se ríe mientras agrego que necesito aterrizar, ir al baño y al menos respirar un poco, ¿no te parece?… Todo esto después de la alegre charla con el chófer de la micro, donde a mitad de camino me paso a copilota para disfrutar la vista y comentamos de todo un poco, incluso de los “millonarios” que tienen casas por acá… Una vez llegada, en el baño me desabrigo porque acá hace más calor que en Puerto Varas, donde estaba cubierto.  Al salir, el mismo chico me dice: ¿lo pensó? Porque ahora hay más gente -afirma con convicción pero sin ser invasivo y le digo con cierta sorpresa por su perseverancia, riéndome: bueno, será que tengo que ir. Pero una pregunta: ¿qué pasa si una pasajera se marea? -se ríe y me dice “si no hay ni olas hoy”. -Ya, pero es que en serio yo me mareo y no es bonito, ¿ah? -le respondo; él dice que no me preocupe, que además lleva un balde por si acaso me vienen náuseas. -Ah, qué preparado, le digo riéndome cuando ya estoy casi subiéndome y nos saludamos entre chilenos, brazucas y gringos que tomamos la lancha para disfrutar del lago, el sol, las nubes, el volcán imponente y los verdes intensos…

Lago Todos Los Santos

Después del paseo, en que efectivamente no hubo mareos pero sí mucha belleza y energía, camino por la orilla del lago acercándome al bosque del parque nacional Vicente Pérez Rosales, espacio sagrado, sin duda. Con los pies en el agua en su arena volcánica agradezco y siento puro amor… Me quedo minutos sintiendo todo, desde el viento hasta el aroma y la alta vibración que todo lo impregna… Aquí hay sólo presente… Hablo con las aguas, las montañas, el cielo, los árboles, la arena, las piedrecillas… Tengo tanto que saludar, agradecer, pedir… Les pido luz para lo que viene, que me contagien ese poder… Recorro mi 2016 junto a ellos y sigo sintiendo mucho amor y calma en el corazón… Luego me siento más allá, en la sombra y me río con las avispas que llegan en cuanto intento comer lo que llevo en el bolso: ya, déjenme, que es mío; después les convido, no sean pesadas poh, chiquillas -y se alejan después de acosarme un poco…  Nos saludamos con otros viajeros y al rato emprendo la vuelta por el bosque en que se siente la humedad y el aroma intenso de algunos árboles que resguardan el lugar…

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Después de tomar un té de menta para pasar el calor, me voy a los clásicos Saltos del Petrohué. Paso por pasar realmente, pues ya los conozco, pero el sonido y el color de esas aguas es siempre gratificante…  Incluso el chófer algo hosco medio me reta porque según él voy tarde y es verdad, sólo queda un bus para regresar, pero es que el lago es tan envolvente que dan ganas de estar horas sólo en eso: ‘estando’ con él, permitiendo que su energía abra aún más tu corazón y reconecte todo en ti… Y en medio entiendo por qué tenía que ir… Cuando estoy tomando una foto y disfrutando el sonido intenso del agua, escucho: Jimena Zúñiga! Qué haces aquí? -y yo me  quedo tan sorprendida como Javier, mi amigo y vecino, ex dueño del restobar El Magdalena. Nos saludamos entre risas y sus amigos también quedan con cara de pregunta de ese encuentro. Me hace gracia la sincronía porque es como si me dieran permiso para compartir en esta parte del viaje porque ya terminé de escribir las Predicciones 2017 (sólo me falta editar detalles y estarán publicadas después de Navidad en Emol.com) y la noche antes salí a cenar hasta tarde con Paz, una viajera chileno-argentina entre muchas risas; luego por la mañana conversamos bastante con un matrimonio argentino muy cálido sobre Chile y nuestras miradas político-sociales, pues a ellos les encanta venir acá… Con Javier no conversamos mucho porque me tengo que ir como me advirtió el chófer, pero nos damos abrazos y bromas como siempre. Una vez en el bus me sigo riendo por el encuentro y me despido del lugar, mientras disfruto el camino mirando cada espacio de este bello sur de mundo…

Petrohué

Petrohué

Al llegar a Puerto Varas está más nublado, me siento en la costanera a mirar la tarde y a escuchar una banda de música alemana que no me encanta pero está compuesta por unos cinco adolescentes de por acá que le ponen algo de sorpresa al largo atardecer (el Sol se esconde como a las 22 hrs en este tiempo en el sur). El señor que figura sentado en la misma banca que yo me conversa y comentamos detalles de la vida sureña. Él es de Puerto Montt (ciudad capital de esta provincia, a media hora de Puerto Varas) y estuvo por temporadas en Santiago, pero me dice: yo no cambio mi sur, no cambio todo lo que tenemos acá, imagínate: lluvia, sol, viento, frío, lagos, volcanes, mar, arcoiris… -y yo le encuentro toda la razón; es el mega privilegio. Compartimos un rato y me despido para caminar un poco más antes de ir a cenar.

Unos pasos más allá cuando me divierto mirando unos perros callejeros que se meten todos juntos al lago como si fuera “la hora del baño”, suena mi celular y es Dani, desde Inglaterra, y hablamos una media hora mientras camino y las nubes se ponen oscuras con ganas, cosa que adoro porque el verde se intensifica y el lago toma otros tonos… Nos reímos a carcajadas con nuestras aventuras -a ratos con cara de desventuras-  y conectamos también con la felicidad tan simple de la vida: como encontrar algo que buscabas  a precio muy barato cuando estás con poca plata y pensabas sería carísimo, como caminar sin prisa ni planes a orillas del lago, o conversar con cualquiera cosas cotidianas y sensibles a la vez… Me voy a mi cena segura de encontrar mi -ahora- mesa favorita, al lado de la ventana, en el restobar habitual, y así es. La pasta con espinaca y ricotta más una copa de vino no tan sabroso pero servido con amable complicidad son un gran y perfecto cierre de este día paseado, compartido y regalado en este sur sanador…

Despedidas 2016, en cierres y en cosechas

Nada más entrar al aeropuerto siento el aroma a leña tan típico del sur de Chile, presente en todas las casas, buses y en tu ropa cuando regresas. Por fin vuelvo a Puerto Varas… Necesitaba tanto los azules y verdes intensos de acá, la energía de los volcanes y los cielos revueltos; siempre lo digo: el sur de Chile tiene gran vibración sanadora, aunque no sepas ni quieras, ésta te llega. Pero no podía -literal y metafóricamente- moverme antes, no me daba; como expliqué en mi invierno XL que me correspondió experimentar, del cual sigo recibiendo lecciones. Y llego acá con calor, pero el calor sureño pasa pronto, siempre hay un poco de brisa y en cualquier momento llueve, como al par de días, cuando disfruto escribiendo en el jardín del agua y las nubes, de la img_20161130_094105compañía fiel de “Cachirulo” (en la foto), de un gato vecino que me va a mirar con sorpresa y de unos pájaros que se refugian en la terraza y los árboles… Me quedo estos primeros días en un Airbnb (sistema casero de alojamiento más barato que los hoteles y similar a los hostels)  frente al lago, en casa de Bárbara, una divertida chilena viajera que hace poco regresó a su sur natal después de andar por el mundo y por Santiago, quien está feliz de irse en bici en cinco minutos al trabajo en vez de pasar horas en auto en medio del cemento… Su departamento en primer piso en la costanera resulta ideal para los primeros días y para escribir. Necesito estar a solas para llegar acá, donde estaré más de dos semanas, pero también para escribir porque en los hostels termino conociendo a casi todos los viajeros, conversando y saliendo mucho -que me encanta- pero los primeros días quiero concentrarme y seguir un poco en off. Vine a escribir las Predicciones 2017 para Emol.com (acá están las 2016, donde puede recapitular, querido pasajero de este blog; eso es parte de los cierres y en diciembre aún nos quedan días por estrenar!) y luego a descansar reencontrarme con gente y pasear más por lagos, montañas y bosques…

… Por estos días muchas cosas me emocionan, como mirar la mesa color turquesa que me espera en el jardín para escribir, amanecer con nubes y que de pronto se despeje y se asomen rayos de sol, como la entonación aguda y dulce del hablar sureño, como la mesa de atrás en un café con una familia de tres grandes y dos pequeñas de unos 6 a 7 años, donde de pronto éstas se ponen a cantar en voz alta una bachata que pasan por la radio y al papá le da vergüenza, mientras las mamás se ríen junto a mí que me doy vuelta a mirarlas con alegría y todos terminamos comentando y ellas ni se enteran porque siguen feliz su canción, como la breve conversación con un señor que camina lento y algo agachado a quien le pregunto a dónde va a dar este camino muy verde que tomé pero que no sé si me lleva al centro y me dice que termina en la plaza: -¿usted va pa’llá? -me pregunta y yo asiento. -Caminemos juntos porque yo voy cerca -me propone y entonces hablamos del calor y de que el sol quema mucho por acá. En medio hay unas chicas que trabajan en un hotel y él asusta a una que le responde con risa porque es su tío y no lo había reconocido. Luego nos despedimos con alegría y yo encuentro un buen café donde instalarme a escribir…

Unos amigos me preguntan que cómo voy con las predicciones 2017, que si acaso será  mejor que 2016 porque quieren puro que se termine este año de $%&#. -A veeer, ¿alguna queja?, pero si este año ha sido bacano, tremendo crecimiento y puro pasarlo bien, ¿no te pasó eso a ti? -les digo en broma y en serio a un par. -Además, más respeto con 2016, mira que aún no termina, así que podemos vivir más de una sorpresa -ante lo cual, Fer me dice: ¿otra más? ¡noooo! -y terminamos riéndonos de los acontecimientos de cada uno.

Vaya ciclo este para muchos… Y su dureza tiene todo que ver con los niveles de consciencia y con si escuchamos o no los llamados del alma de cada uno; también con qué sembramos de 2011 hasta acá, pues 2016 a 2018 es pura cosecha, encuentro con nuestras verdades para actuar en base a ellas y energía práctica (nada de dogmas, ni fantasías, chao a las críticas y más acción). La mente no tiene mucho que hacer por estos meses y de ahora en adelante, me refiero a las dudas, el rollo, el engancharse, lo literal, el culpar, el decidir sólo desde el miedo o la conveniencia…  Por lo mismo, hay más angustia; porque nos toca bajar al corazón verdadero (certeza)  y entrar en espacios de consciencia para mirar y vivir la realidad. Y el ego -si no está trabajado (si no conocemos cómo es -somos- y funciona en nosotros día a día) y no tiene herramientas, se enoja, se paraliza y se queda atrapado-. Saturno en Sagitario nos tiene -desde fines de 2015 y todo 2017- en plena práctica de crecimiento, no nos deja hablar de éste ni imaginarlo, nos empuja a la cancha a jugar, a crecer, por eso duele este ciclo… Porque es de verdad: ¿Qué haces con este miedo / alegría / frustración / rabia / pena / logro / incertidumbre / cansancio / regalo?, ¿Qué harás hoy, cuánto lo aceptas, cómo lo vives, cómo lo asumes, cuánto lo honras y disfrutas, en qué lo transformarás poco a poco sin querer saltártelo?

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Bahía de Puerto Varas, lago Llanquihue, volcán Osorno

De estas acciones depende, en gran medida, nuestra cosecha del año… Un tiempo de gran desafío y muy reconfortante a la vez. Donde afuera no hay ni media certeza, porque todo lo sólido está en quienes realmente somos: bellos seres, muy valientes, con un poderoso corazón, atravesando la grandiosa aventura de Ser Humanos