Equinoccio marzo 2017: cultivar e irradiar amor

Aunque esta nota sale ya pasado el equinoccio, acá está:

Obvio que el Sol no pide permiso para entrar a ningún lado.  Simplemente se instala, encandila, vivifica y sube la temperatura a donde llegue. Y ahora, la pasada madrugada de lunes 20 de marzo, él abrió la puerta de la rueda zodiacal, se despidió de las aguas piscianas e ingresó con todo al fuego ariano, desde donde inaugura -con bombos y platillos- el año astrológico, fecha que nos llama a despertar…

El equinoccio, momento mágico que tantas culturas reconocen, es un empujón de energía y,  aunque varios cercanos no quieren escuchar esta palabra (empuje) porque están sobrepasados con los remezones del último eclipse, eleva la vibración en nosotros para ejecutar temas pendientes, revitalizarnos y jugar más

Cuando las cosas se nos ponen cuesta arriba es -en gran medida- porque hemos olvidado jugar, entretenernos con lo cotidiano, ver más allá de lo literal, sorprendernos, agradecer lo pequeño y lo grandioso, reírnos, gozar… A todos nos pasa y el sistema lo promueve mucho porque así gastamos y producimos más, nos tomamos todo muy en serio, junto con quedarnos en creencias pesimistas y fijas, con lo cual tenemos más disposición a enfermar … E igual hay momentos -y vidas- donde nos corresponde sintonizar con esta energía más rígida y pesada para experimentar cómo es estar en eso y luego salir hacia  algo más armónico…

El Sol en Aries juega, va, siente que puede, es bruto, intrépido, pasa rápido sin asimilar demasiado y es bastante egocéntrico, como los niños cuando están en esa edad en que creen que todo es de ellos y no tienen problema en quitarte algo de las manos o reclamar… Pero este equinoccio no es sólo ariano. No es sólo activarnos, atrevernos y abrirnos camino a nosotros mismos. Esta vez hay varias entregas que hacer, una meta al menos por la cual trabajar para realmente conquistarla, asuntos antiguos que sanar (incluida nuestra querida autoestima y la relación con el noble cuerpo físico que elegimos para habitar esta vida y planeta)  y hasta dineros que potenciar… ¿Todo esto en tres meses? Y en menos, porque el tiempo actual es una ilusión, así que manos a la obra ya, ahora. Pero sin correr; esto es algo clave.

Equinoccio 2017 desde Santiago de Chile

Por supuesto que como esto es un portal, el equinoccio (y también los solsticios), que trae al liberador otoño -en nuestro sur, primavera en el norte- lo primero que nos dice es: stop. De los acelerados y ansiosos no es el reino de los cielos, así que lo primero es respirar y detenerse estos días para atravesar este portal con ‘honor sonriente’  y asimilar la energía de las últimas tres semanas y de esta -hasta el martes 28- en especial. Y lo atravesamos con la energía de Piscis potenciada de fondo, por lo tanto, el ritmo es cadencioso, en flujo y mágico. Este otoño/primavera podemos proponernos bailar más (hasta Venus lo hará con el Sol y la Tierra este fin de semana), escuchar música, conectar con el agua, ver a todos los seres como una parte nuestra -sí, a todos, incluso a Donald Trump, ponte tú, ¿o acaso nos creemos superiores a él y a otros? ¡Ja!- , ir más al cine, usar más la inspiración para movernos y… Ofrendar. Ya lo decía: hay entregas por hacer. Desde donar ropa o cosas que no usemos, hasta dejar de criticar (o cualquier hábito que baje nuestra energía), entregar dinero o tiempo, invitar, aceptar pérdidas, etc., lo que sea, pero nos toca soltar… Y Juno nos ayudará a hacerlo con más fortaleza. También tendremos que tener los pies bien puestos en esta bella Tierra porque podemos estar algo ensoñados e irritables! y no ver bien lo que la Vida quiere mostrarnos. Será necesario revisar más la información y motivación detrás de lo que hagamos y recibamos; encima ya se acerca Mercurio retro

¿De uno a diez, cuánto nos queremos? Eso nos pregunta este equinoccio y los meses venideros. Pregunta que nada tiene que ver con vanidad, sino con autocuidado, con amor interior. Estos días, algunos cercanos que están frágiles o enfermos insisten en no descansar ni pedir licencia; yo misma, me observo quedándome hasta tarde en vez de dormir y permitirle a mi cuerpo reposar… El escucharnos y cuidarnos es más que un arte en esta encarnación, es una práctica diaria y ahora tendremos varias lecciones que aprobar de la mano de Quirón y Palas, sabios y detallistas maestros de la astrología que nos enseñan con dolor y pragmatismo a conocer nuestra sensibilidad, a respetarla… ¿Para qué? No sólo para caminar con más alegría en lo de cada uno, sino también para generar relaciones donde damos y recibimos en clara armonía. Todo lo que hacemos en nosotros y lo que somos se irradia, ojo.

Desde arriba, sentados y el ceño algo arrugado, Saturno (papi) y la Luna (mami) unidos elevan la vara y nos proponen un viaje de dos semanas (de aquí a mediados de abril) donde definir qué queremos lograr en lo personal y laboral en este ciclo. Basta con dos planes simples, nada exagerado, pero sí algo concreto. Esto puede sonar entretenido, pero muchos sabemos que a veces nuestra mente puede aterrarse ante la idea tanto de definir como de realmente llegar a una meta. Así que ambos, nos regalarán toda la luz de nuestros ancestros: es tiempo de valorar y tomar los talentos de padres, abuelos y de nuestro clan completo para caminar con más poder y menos miedos… Es bueno ahora revisar qué tomamos de los ancestros y también qué actitudes/creencias ya no nos sirven para soltarlas con amor, sin rechazo (en especial  las de sacrificio, escasez, búsqueda de protección, miedo al fracaso; pues no son parte de esta era y de este tiempo que nos pide consciencia!)

¿Algo más? Sí. Esto de la autoestima se refleja también en nuestra relación con el dinero y la prosperidad. Venus retro nos tiene revisando ambas materias (amor propio y finanzas), así que varios temas pueden saltar. A muchos les tocará por fin autofinanciarse en vez de seguir en dependencia de alguien cercano (incluida la pareja y los padres, obviamente); también cobrar asuntos pendientes, negociar mejor, respetar el precio de nuestro trabajo, revisar abusos de un lado y otro, decidir inversiones, sentir nuestro valor interno y externo… Y a todos nos corresponde hermosearnos en vez de empobrecernos más allá de lo que tengamos o no en la cuenta del banco. Es momento de enriquecernos desde el corazón hacia lo material y eso también pasa por una de las palabras mágicas de este año, puesta en las Predicciones 2017 y en  el último post: Disfrutar!

Y aunque acá con el otoño el Sol parece esconderse y acortar los días,  las propuestas energéticas de este equinoccio pueden provocar que irradiemos más luz si las practicamos un poco, como juego, cada día. Sí, el hacer un gesto de amor hacia nosotros (reconocernos un logro, celebrar, bajar la autocrítica y la autoexigencia, decir que no o que sí desde la consciencia, escucharnos y hacernos caso, descansar, iniciar algo que queremos o un cambio que antes postergamos, soltar discusiones de baja vibración, comprarnos algo o darnos un gusto que deseamos y agradecer el poder hacerlo, ponernos (o sentirnos) más guapos, aceptar regalos o elogios… ) sin duda se reflejará en nuestro ambiente y se irradiará al Todo bellísimo y perfecto que somos. ¡Feliz otoño y primavera 2017!

Disfrutar: “Hazlo todos los días” (propuesta 2017)

Lejos la mejor frase que escuché en el pasado Día de la mujer fue la del taxista (un hombre mayor, gordo, con ojos miopes) que me llevó a la hora de almuerzo y que en un semáforo cuando vio a vendedores de rosas me preguntó: “¿Hoy es el día de la Mamá?”…. Mi respuesta: jajajajajajajjajajajajjajaja…. No poh, chófer, enchúfese; hoy es el día de la mujer, de la muuujer, de su esposa, de su hija, de su hermana. -Aahhh -dijo mirándome impávido por el retrovisor y le compró una rosa a su esposa, mientras yo seguía riéndome y adorando su ‘voladura’. Después me dijo: a las mujeres que trabajan en la casa deberían darles sueldo, ¿verdad? -Claro -le respondí y comenzamos una buena conversación que gira hacia la política hasta que llegué a destino y le dije: ya, chao chófer, que le vaya bien y ya sabe que tiene que saludar a su mujer! -entonces, se sonríe un poco como en cámara lenta y cada uno sigue su viaje… Aunque llevo unos días en Santiago de vuelta de vacaciones, recién comienzo a llegar y a sentir la ciudad, y el paseo en este taxi me hace palparla más… 

… Días antes la escena era muy distinta… Figuramos disfrutando el cielo repleto de estrellas, que se ven muy nítidas, sumergidas en lo que Maca bautizó como “nuestra terma personal” (un jacuzzi instalado al aire libre en medio del campo), en Caburgua (zona de lagos y volcanes), sur de Chile, con una copa de espumante en mano, donde brindamos y Claudia afirma: ‘esta es la vida que merecemos’; mientras los hombres del grupo preparan el asado respectivo, en nuestras vacaciones de febrero, un día antes del eclipse pisciano, que cierra el poderoso ciclo de dos años para acá…

Entre risas, anécdotas, amor, amistad, comida típica, celebraciones, conexión, caminatas, poderosas señales, sincronías, lecciones, sanadora naturaleza pura y buenas conversaciones, avanzan unos días de descanso en el verano chileno, donde cada uno vive su propio viaje tanto en lo externo como en lo intro… El mío tiene dos instancias, o tres, más bien: el goce de despertar en el sur, con un poco de frío en medio del silencio en las horas del eclipse y disfrutar los sorbos de café recostada en la terraza, tapada hasta la nariz mirando extasiada las nubes y cerros verdes (en la foto) mientras la casa duerme; el compartir con el grupo y los almas&egos de cada uno que nos sacan grandes carcajadas; y, por último, el mágico viaje a Pucatrihue en la primera semana de marzo…

A Claudia y a mí nos quedan más días de vacaciones y, dadas ciertas señales que recibimos por separado y decidimos ver/oír, seguimos viaje a la costa de Osorno (el resto del grupo regresa a Santiago). Vamos a Pucatrihue, zona huilliche, con el encanto de ríos, playas, bosques y mar muy imponente… Yo voy con poca expectativa; creo que

Primer atardecer en Pucatrihue. Al fondo, la Roca y altar del Abuelito Huentellao.

Claudia también. Sólo quiero seguir de viaje con una buena amiga de alma curiosa igual que yo y conocer un lugar nuevo; de hecho, lo único que sé es el nombre y que esa zona, San Juan de la Costa, tiene al menos tres balnearios/localidades y que el hostal donde quedarnos nos pareció muy bien. Igual el sur siempre puede encantarme porque el verde me pone feliz sólo por estar ahí, en su sagrada presencia…

Inalcar Hostal y parte de su terraza. Pucatrihue, Chile

Todo fluye en esta segunda etapa del viaje: la micro temprano de Caburgua a Pucón; el desayuno con tostadas de pan casero y café con canela; Cindy, la chica osornina que conocemos antes de tomar el bus a Osorno y que nos promete orientarnos para tomar el colectivo hacia la feria de Rahue, de donde salen los buses rurales a la costa; la peli chistosa que dan en el bus y que nos acorta el viaje; la efectiva y amable ayuda de Cindy, quien incluso conoce a Alis, la dueña del hostal Inalcar, donde nos quedaremos, pues trabajó el año pasado en el jardín infantil del pueblo; el buen humor del auxiliar del bus a Pucatrihue quien carga la sandía gigante que una señora le pide que se la traiga porque ella -una mujer mayor muy divertida- no se la puede; la tarde con sol al llegar a destino, el restaurante de la playa que nos prepara merluza a la plancha ‘sólo por esta vez’ porque en el menú va frita…

Los días en este rincón sureño son muy especiales, tanto porque Pucatrihue conserva mucha pureza y no está aún demasiado explotado en lo turístico, con lo cual la naturaleza habla con fuerza y la vibración es muy alta (a excepción de la caleta que, como todos los lugares de comercio, incluidos casi todos los puertos y varios mercados; tienen energía baja), aunque mucha gente -y eso es típico de algunos lugares alejados con geografías escarpadas y climas fríos- es algo hosca al principio pero luego sacan sus sonrisas y ojos chispeantes al tiempo que te guían con generosidad, como porque el hostal donde nos quedamos es de mucha calidez y belleza, junto a que nuestra energía está muy abierta, en flujo a lo que la Vida quiera… Esto último es clave para conectar con el Amor y con la perfección del Todo que somos/habitamos: estar abiertos, dispuestos, flexibles, curiosos, sin juicios, sin defensas; pulsando con la Vida para que ella nos muestre qué hacer y disfrutemos más allá de nuestra idea inicial o habitual… No es ni fácil ni tan difícil pero claro que las vacaciones ayudan a estar en esa vibración, ¿no?

Por eso el primer día en que despertamos allá y llueve con ganas, además de reírnos de la parte nuestra que quería ir a la playa para bañarnos en una ribera de arenas blancas que está a un costado, disfrutamos mucho el desayuno con pan casero marcado por el cielo oscuro, las olas grandes, el aroma y sonido de lluvia… Más tarde, sentados en la sala con una panorámica del mar acompañados del calor de la estufa a leña, compartimos unos mates con Matías, un argentino que en palabras de él “está buscando qué hacer con su vida”, que está en proceso de descubrirlo y que lee el ya clásico e iniciático libro de Louise Hay, Tú puedes sanar tu vida, y que nos cuenta que vio el eclipse en la bella Villa La angostura y nos enseña algunos secretos del mate porque él oficia de cebador… La vida nos junta; justo en el hostal nos quedamos los tres que estamos en una similar mirada, mientras el resto salió a pasear en auto o siguen viaje…

La lluvia no da tregua y alrededor del almuerzo aparece Alis con su tono sureño que nos dice: chiquillas, yo a la tarde tengo que ir a Bahía Mansa, ¿quieren ir a dar una vuelta en la camioneta y les muestro la zona? -ante lo cual Claudia y yo saltamos al unísono con un “¡¡¡sííí!!!” … Además de venirnos felicidad súbita, comentamos sobre la perfección de la Vida… Más tarde, en nuestro paseo entre lluvia y sol, que además incluye al balneario Maicolpué con empanadas de queso/camarón, Alis con su bello corazón nos comparte leyendas y secretos de la zona y de su vida, también nos muestra el camino antiguo, de ripio… Ahí recién aterrizo completamente en esta parte del viaje… Me enamoro de ese espacio sagrado -el “camino viejo”-, al cual obvio que volveremos en un par de días para recorrerlo completo a pie desde el hostal, paseo que nos lleva poco más de dos horas de caminata de ida, que parte bordeando el mar en una mañana de sol y nubes y luego pasa a verdes intensos, algunas casas, vacas, perros chistosos y dulces, moras que nos sirven de aperitivo y el río muy puro y cadencioso que refleja todo y resguarda ese espacio…

Vivimos un día bellísimo con las cuatro estaciones acompañándonos, además de los guardianes del lugar; un día de una conexión poderosa y que sólo ahora, de vuelta a Santiago, termino de comprender e integrar aunque ya allá -por lo mismo- me quedo sin aliento y con los ojos vidriosos: recibimos una activación para comenzar este nuevo ciclo, porque el 2017 quiere que todos aprendamos en la práctica a disfrutar más todo -no sólo lo que nos gusta-, a elevar vibración y para esto, salir tanto de la queja como de patrones antiguos/estancados de cada uno, junto con aceptar, estar más presentes y ser coherentes es base…

En un momento cuando ya llevamos rato por estos verdes bellos, le digo a Clau: sentémonos aquí -ahí en la berma del camino, frente al río y a la montaña llena de árboles y helechos nos quedamos contemplando todo y sintiendo el silencio sanador que sólo se acompaña con algunos pájaros que saludan cada tanto-. Guau… Respiro… No paro de disfrutar, agradecer y conmoverme con esta energía sureña a la cual, enhorabuena, le construyeron un camino nuevo paralelo pavimentado, por lo cual pasan pocos autos por acá y sigue intacta… Me quedaría horas o días ahí, hablando con el espacio, recibiendo y anclando energía; riéndome con todo y buscando alguna copa de árbol más tupida para capear la lluvia intermitente…

Y aunque ese nivel de conexión y placer tuvo un corte abrupto, que se transformó en una gratificante prueba -que capaz que lo relato en el próximo post-, corroboro algo que, nuevamente y obvio que con sincronía Jeff Foster me recuerda en mi regreso a Santiago, con uno de sus poderosos textos (aquí): hemos venido a disfrutar… Como lo recalca este año 2017, la experiencia de ser humanos -más allá de las condiciones de cada uno- para brillar y estar en completitud requiere de nuestra voluntad de hacer lo que de verdad nos gusta, aquello que nos llena el corazón y exalta la luz de nuestra alma… Para mí, entre otras cosas, viajar, conocer nuevos lugares, escribir, mirar el cielo y los atardeceres, tomar el aroma de la fruta fresca, recibir el sol suave en la piel, caminar con calma en espacios verdes, sentir el pulso de la naturaleza, compartir con otros de lo humano y lo divino, guiar y ser guiada, bailar, reírme e improvisar a ver qué pasa, están entre los gestos que más gozo y valoro… Como dice Foster: “Encuentra algo que te encante hacer y hazlo todos los días”; ahí tenemos una gran clave de nuestra plenitud y prosperidad… Sí, estos gestos/acciones -algunos muy cotidianos, otros cada tanto- me traen amor y felicidad puros e infinito agradecimiento por la posibilidad de estar hoy aquí, en este planeta bello y desafiante, que es parte de un Universo misterioso, mágico, generoso y perfecto a la vez, y  que, ahora más que nunca, nos pide movernos por aquello que nos hace brillar y nos identifica… Sin prisa, sin afán ni apego; al contrario, como un camino diario de descubrimiento y encuentro con lo que de verdad somos…

Último atardecer en Pucatrihue