La osadía de vivir… Ahora

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En el sur de Chile cada día es una ‘aventura climática‘ en estas semanas de inicio de otoño. Ayer disfruté del sol mientras caminaba por una colina hasta llegar a trabajar en uno de mis cafés favoritos del pueblo, Mercado Local. Una vez ahí, luego de conversar con los dueños, una pareja muy simpática que disfrutan mucho lo que hacen y en ese rato están arreglando la terraza, me instalo para una reunión online. En eso estoy cuando cae lluvia suave, luego aparece el sol y más tarde llega el frío. Al irme vuelve la lluvia pero trae uno de mis regalos favoritos: aparece un arcoíris, mientras converso con una querida alumna del Taller de Astrología. A propósito, acá está la info de los actuales talleres para quienes se interesen y pronto habrá más sorpresas 😉

En estos días reveladores, eternos y a la vez fugaces que nos regaló marzo (vaya montaña rusa, ¿no?), muchos querían que este mes terminara ya, que se acabe la intensidad, que la energía cambie, que algo nos resulte en vez de tener tanto imprevisto u obstáculo. Pero al mirar y sentir la energía de este tiempo, es claro que la intensidad y los desafíos colectivos, además de personales, no se detendrán, al contrario, pueden incrementarse. Así lo compartimos en la Charla sobre 2022 y también con los amigos de radio Cooperativa en esta entrevista sobre Carta Astral, actualidad, el Registro Civil de Chile y más:

Sí, son tiempos delicados, apasionantes y pasionales, de gran desafío personal y colectivo, donde hay que aplicar gran discernimiento ante la agitación y ante la información mediática, pero donde también todo se abre para que elijamos caminos más auténticos, donde realmente nos atrevamos a vivir como queremos, soltando, cada vez más, pautas y creencias del sistema que durante milenios han distorsionado la esencia de lo humano, que está lejos de estadísticas, de estándares, de automatismos… Porque somos seres-energía, tenemos un corazón que contiene un alma poderosa, somos únicos y a la vez tan iguales; cada uno ha venido a transitar un camino propio, donde no hay evaluación, no se puede juzgar. Pero a los humanos vaya que nos gusta mirar al lado, criticar, comparar… Perdemos tanta energía en eso.

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En cambio, estos tiempos nos quieren más concentrados en lo importante, en nosotros, en nuestra alegría, en las transformaciones que nos correspondan o deseemos hacer, en resolver de forma práctica y conectada. Solo desde nuestros pequeños mundos podemos influir en lo colectivo y no al revés. Aunque perderse en lo externo también es una opción y todo camino está bien. Al alma no le importa demasiado que lo echemos todo a perder. Ella espera, observa, acompaña, comprende, hasta se ríe. Seguro a ratos suspira al límite de la paciencia ante los líos mentales de nuestro ego, pero sigue ahí. Fiel.

Estos meses están álgidos. No podremos distraernos en juegos competitivos, en dramas varios, en temas del pasado, en odios, en niñerías, en baja autoestima, ¡en la TV! Es preciso centrarnos. Ahora es toda una osadía vivir. Somos unos privilegiados por estar aquí y ahora, aunque vaya que se hace cuesta arriba y esto nos tiene cansados a todos, ¿verdad? Yo, al menos una vez por semana digo: ¿en serio?, ¿estamos chistositos?… ¡No, devuelvan la plata de esta encarnación! ¿Qué onda con las bromas álmicas?

Sí, atravesar este ciclo donde todo está rápido, intenso y puesto en frente para ser asumido y resuelto, es tremendo regalo. Y a la vez estamos muy a prueba, cada uno en lo suyo, en los temas pendientes, en los que nos acompañan toda la Vida, en esos que insistimos en mantener pese a lo insanos que pueden resultar. Pero también estamos a prueba para escucharnos realmente y realizar lo que pulsa nuestro corazón verdadero. ¿Daremos los nuevos pasos? ¿Soltaremos aunque sea un poco la eterna frecuencia de miedo, rabia, pesar? ¿Nos atreveremos a vivir de otra forma, a crear en vez de esperar o padecer la Vida? ¿Nos permitiremos conectar con nosotros mismos cada vez más? … ¿O seguiremos en ruedas antiguas del sistema que insiste en jalarnos a bajas frecuencias de inseguridad, división, desconfianza, mente obtusa o distraída y demás?

Sí, 2022 nos recuerda a cada instante que es tremenda aventura estar vivos ahora. Por eso nos llama a ser protagonistas y no espectadores. Llegó el tiempo. ¿De qué? De gozar esta Vida a cada instante, de crecer en ella en vez de quejarnos, de estar muy presentes en todo lo que nos regala, de usar bien nuestra energía, de discernir entre lo verdadero y lo que no… Llegó el tiempo de ocupar el poder de ser humanos. Aquí vamos, cansados pero más conectados que antes si nos disponemos a escuchar hacia dentro. Ahí está todo. ❤ … Y Gracias por estar aquí.

PS: Para quienes no pudieron estar en nuestra Meditación de Equinoccio, acá la pueden ver y compartir: https://www.astroalmica.com/product/meditacion-equinoccio-domingo-20-marzo/