Lo inevitable

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Calle de Mercedes, una mañana de sábado

¡Todos con computadora y yo sentado con un libro, parezco del paleolítico, yo! -nos dice un señor muy divertido en el café Bonafide de Mercedes, a los tres que figuramos escribiendo.

-Te vas a tener que comprar una -le dice la chica de enfrente-. Y nos cuenta que él tiene pero en casa porque no se acostumbra a andarla trayendo y que ya rompió una porque se le cayó del maletín.

Yo me río y le digo que él es posmoderno, mientras seguimos comentando.

Para mí Mercedes es una ciudad pequeña, antigua, donde casi todos se conocen -lo cual puede ser agradable y asfixiante a la vez- con gente cálida, expresiva, cariñosa, tradicional, con humor, bastante anclada en el pasado y en la familia, gozadores, creativos, curiosos, algunos muy intelectuales por tanto racionales y otros muy conectados con lo espiritual y lo intangible y con mucha profundidad… Digo para mí porque puede haber tantas otras percepciones de una ciudad y su gente.

Y desde acá he vivido estas semanas un poco de todo: desapego, regalos, conexión, desafíos, alegrías, encuentros del alma, cansancio, entusiasmo, miedos, dulzura, trabajo interno y externo… Sobre este último, uno de los que más disfruto son las cartas astrales para niños, donde los padres piden la lectura a veces por dificultades puntuales en las que están entrampados con sus pequeños, y otras para tener más herramientas en la crianza que están disfrutando y descubriendo… La niñez es quizá la más poderosa escuela para el resto de nuestra vida y que los padres puedan tener una mirada más integral de sus hijos con su energía en todos los aspectos, de cómo ellos -los chicos- ven a sus padres y de cómo se desenvuelven y hacia dónde pueden ir, es -a mi parecer- una gran oportunidad de tener una vida más sana, más armónica y más placentera… Carolina, que viene por segunda vez (antes vino por su hijo del medio y ahora por el mayor) me cuenta con ojos vidriosos que también ellos, los padres, se liberan de ciertas culpas, además de poder hacer cambios en la relación familiar…

Sí, las culpas son todo un tema, especialmente en países católicos donde esa energía de “deber ser” es más fuerte; no es que en el resto no esté, pero esta doctrina religiosa le puso “más color” al concepto culpa y con eso controló y manipuló muchos aspectos hasta hoy… Pero, como tantas cosas, probablemente esto era inevitable, además de ser un agente de aprendizaje para nosotros como humanidad… Ahora son los tiempos de la espontaneidad y la búsqueda tanto personal como colectiva de verdades espirituales mucho más profundas que no están en la forma sino en el fondo y sin instituciones  ni dogmas de por medio…

vida en TierraCarolina se refiere también a que la carta astral muestra aspectos de la vida de cada uno que escapan a la buena voluntad de un papá, a los esfuerzos del propio niño y a todos los “arreglos” que nos propongamos hacer; hay temas que podemos suavizar y transformar poco a poco en nuestra personalidad y contexto de vida, pero hay muchos que son inevitables… ¿Por qué? Porque el alma no viene a esta vida a estar echada, ausente; al contrario, viene a reconectarse, a crecer, a evolucionar, a sanar, a brillar; y para estas nobles misiones hay que experimentar de todo… Porque -lo he comprobado con niños y sus dibujos- nosotros escogemos a los padres y muchas otras situaciones antes de encarnar y éstos forman parte de los dolores y alegrías necesarios para que el alma y la consciencia emerjan en nosotros y evolucionemos, de lo contrario seríamos como un disco rayado… Porque muchas veces podemos estar en medio de una situación “buena” o feliz y a la vuelta de la esquina nos espera todo lo contrario… Porque -como le repetido- Hollywood no existe y ha impregnado en la mente colectiva unas expectativas fantasiosas e insanas…

Síp, hace poco en un taller de Caminar en Consciencia conversábamos de cuando todo fluye en una decisión y sentimos que está todo bien y que será “ideal” a nuestros ojos humanos y desde el ego, entonces nos entusiasmamos y nos sentimos bendecidos. Pero ese concepto es muy distinto para la Divinidad, para el alma: lo “ideal” y benéfico también puede ser un accidente, un robo, una enfermedad, una ruptura, un quiebre, un “fracaso”, una agresión, una decepción…

Desde esta mirada la vida se vuelve perfecta. Desde la mirada que divide en “bueno” y “malo” -la mirada de nuestro ego- sufrimos más. La primera tampoco excluye el dolor, somos humanos, pero le da sentido y confianza a la corriente de la vida, al hilo de luz que la sigue, entonces el dolor está, lo observas, lo vives, lo asumes… Y pasa más rápido (o menos lento)… no te pegas en él… Pero es todo un arte cotidiano mirar con los ojos del alma y no con los del ego, porque a cada rato alguien puede tratarte mal en la calle o en la familia, te pueden exasperar los cercanos, puedes vivir obstáculos o injusticias, tratar con gente densa, recibir negativas, etc., etc.,  No juzgar ni criticar en ese momento es tremenda tarea, pero se puede, poco a poco. Creo que lo primero es respirar y observar el cuerpo… Si está tenso, contraído, nervioso, decaído, rabioso, eléctrico, rígido, acalorado, frío… El cuerpo no miente. Luego de eso, al menos yo, me pregunto y me converso: qué te está pasando, en qué estás, esto ya lo conoces, estás de nuevo reaccionando desde tal herida, estás con miedo, rabia?, respira, todo está bien aunque no lo sepas …. Además pido ayuda: maestros, seres de luz, Miguel, Gabri (siempre corto las palabras, hasta los nombres de ángeles),  ya poh, ayúdenme a entender esto y a aceptarlo… No sean pesados, se supone que están ahí o no?... Entonces comienzas a recibir señales, te aquietas poco a poco, ves distinto, lo asumes y así puedes vivirlo de otra forma: con consciencia.  Y eso cambia drásticamente tu vida… Ya no eres víctima, eres protagonista guiado por la Divinidad que te habita y por tus maestros… Pero como dije, es todo un arte, así que más de una vez se me arrancan la rabia, los miedos, la crítica, la víctima… Pero otras tantas, estos shiquillos se quedan a un costado y hasta se disuelven, incluso después de acompañarme por horas en que siento la panza apretada o el cuello tenso…

Hablo de todo esto porque hemos vivido un marzo y abril tremendamente desafiantes, confusos, dolorosos, turbios, luminosos, abiertos, pasionales, activos, intensos, rabiosos… Y muchos estamos muy cansados cuando recién comienza el año… Hace unos días una amiga me escribe para preguntarme si pasa algo planetario porque ella (que ve y siente la energía) está captando una energía baja y resbaladiza cargada al abuso, violencia, rabia, robos… Le cuento que hay mucho Piscis y Aries en el cielo actual, y el lado oscuro de estos signos tiene bastante que ver con esto; me refiero a la vibración, a la energía pisciana colectiva (evasión, camuflaje, engaño) y ariana (agresión, prisa, brusquedad), bueno, además del eclipse en Escorpión que volverá a mover nuestros aspectos oscuros, como también potencia nuestra intuición, mientras que lo luminoso de Piscis nos abre el corazón a la compasión y Aries nos lleva a la conquista de lo queremos… Y en medio de todo hay -supuestos- atentados (con EE.UU., lo siento, pero me creo la mitad o menos), amenazas de guerra, inundaciones, agresiones, incendios, protestas, explosiones, movimientos de rescate de mascotas, grandes grupos que proponen meditar, revelaciones de verdades…

Y como lo pequeño refleja lo grande y nuestros mundos están en sincronía con lo que pasa a nivel colectivo, a pocos días de mi llegada a Mercedes le roban -poco dinero y sin violencia, pero robo al fin- al almacén de enfrente, una pasajera fiel de este blog me cuenta de su experiencia intuitiva horas antes de la sorpresiva y dolorosa muerte del padre de su mejor amiga, una mujer pierde a su madre y se siente suspendida en el tiempo con el dolor a flor de piel, una tía de Su a sus 90 y tantos pierde a su único hijo y a las semanas se quebra la cadera, mi hermana viaja a Guayaquil por trabajo y la asaltan llevándose su cartera completa, un chico que viene a su carta astral está en profunda etapa de confusión y tentaciones, una amiga me cuenta que se fracturó el brazo y que se siente muy triste y perdida, un amigo me cuenta que su hija tiene mucha angustia y  él no sabe qué hacer porque parece que está con lo que ahora se llama “ataques de pánico”… ¿Todo esto era inevitable? Probablemente sí. Y son vivencias necesarias para generar un cambio… Son “bendiciones” disfrazadas de dolor, desazón, perplejidad…. Está todo bien y tiene un sentido, aunque no se revele de inmediato. Obvio, si el alma tiene otro ritmo… Aunque cuando me comunico con mi hermana y después de saber si está bien, si necesita algo, si puedo hacer algo desde acá y de mandarle luz junto a Su,  le digo: perdiste el carnet (cédula de identidad)… -Sí, se llevó todo: tarjetas, celular, cámara, todo -me dice por chat desde un cyber después de bloquear documentos y más. -Ah, pero eso es bueno, porque entonces ahora tendrás nueva identidad, comienzas una nueva etapa, nueva vida; confía-. -Sí, si estoy tranquila en medio de todo -me dice y siento que ya está entendiendo la señal, la oportunidad, el sentido… y me alegro en medio de la tensión.

Pero al mismo tiempo, pasamos un domingo en la naturaleza bajo un bello eucaliptus con las risas de Su, Mabel y las mías comiendo un exquisito tiramisú; me encuentro con Claudia que está radiante con la llegada de sus nietos mellizos; Carolina me regala un lindo mala con una figura de un monje budista panzón muy tierno; Marta me trae una tela para que me haga un pañuelo como mi favorito que perdí antes de venir; Manuel abre su corazón triste frente a mi en un cruce de palabras; una chica chilena-argentina se pone feliz de escuchar mi acento chileno y me cuenta que va a la boda de su prima en Santiago y que está ansiosa de ir; Jorge puede retomar la meditación después de algunos inconvenientes; Dani me escribe desde Estados Unidos que por fin está contenta después de vivir mucha angustia en España por la crisis y falta de casa y trabajo; pasamos una bella velada con Mabel y más de un amigo que se acerca a saludar, en La Vieja Esquina con vino, fernet y picada; y el miércoles en las meditaciones de la Esquina de Luz que convoca Su conectamos con el niño interior, reconocemos nuestro cansancio, dolores y alegrías, y terminamos con una foto llena de sonrisas y puros buenos deseos para mi viaje y mi corazón se llena de agradecimiento y amor… Y ayer mi padre va a buscar de sorpresa a mi hermana a su llegada al aeropuerto aunque ella había pedido un taxi, y el alma familiar brilla y los corazones de muchos se emocionan porque saben todo lo que hemos recorrido juntos, que no ha sido fácil, pero que hoy nos lleva demostrarnos el amor profunda y concretamente como no lo hubiésemos imaginado en nuestros primeros años… Lo inevitable está ahí, esperándonos para hacernos grandes, felices y llenos de luz, aunque no lo sepamos inmediata ni certeramente, pero es así…

Gracias al Todo y a todos: incluidos chilenos, argentinos (especialmente mercedinos, obvio!), uruguayos y tooodos los seres y pasajeros de este blog con quienes caminamos juntos desde distintos rincones, lo cual también es inevitable! 😉

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Bella parte del grupo de meditadores de la Esquina de Luz y “ritualeros” de Mercedes

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La vida es perfecta: continúan las sincronías 2013

(Esta viene a ser la segunda parte del post: Pide y se te dará: Cadena de sincronías 2013, publicada en enero)

Calles y cielo de Mercedes

Calles y cielo de Mercedes

Es mi último día completo en Mercedes. Casi a las 12, después de una agradable lectura de carta astral para un pequeñito de siete años, en realidad para su madre, quien la pidió para tener más herramientas para entenderlo y conectarse con su energía; arreglo mi mochila con la compu y otras cosas, ayudo a Su con unas fotocopias del Gayatri Mantra que cantaremos en la meditación de la tarde y salgo rauda hasta un café del centro para instalarme a escribir. Mientras camino, recuerdo que Armando dijo que pasaría a casa para que conversáramos de mi ida al aeropuerto porque él -hombre de bello corazón, gran asador y amante del vino como otras turistas chilenas que conozco por ahí- se ofreció para llevarme en auto junto a su hijo José -quien deja la tranquilidad y naturaleza de la quinta en la que viven, en las afueras de Mercedes, pues ya comienzan las clases en la universidad-, y por supuesto vamos también en compañía de mi amiga-hermana-anfitriona Su… Entonces, al salir de casa me voy por otro camino, pues pienso que podría encontrarme en la calle con Armando, ya que su madre vive en el centro y él va mucho a verla… Y al cambiar de cuadra, precisamente veo en la esquina a Armando subiendo a su auto y le grito, me queda mirando. -Justo iba para allá -me dice moviendo la cabeza. -Sí, pero yo terminé hace poco una lectura y Su comenzó recién un ‘kiwi’ (dícese de reiki en jerga armandil, quien se ríe de varias cosas y, por ejemplo, al Buda le dice “el gordito ese”). Yo voy a Bonafide a tomar un café, te invito- le digo a ver si acepta porque para Mercedes es casi hora de almuerzo. –Dale, vamos a tomar café- y cierra el auto y caminamos conversando de todo un poco.

Pero una vez en el café hablamos más profundo. También nos reímos de cosas de Mercedes, hacemos bromas de nuestra amiga Su, quien no es tan amante de  la cocina (aunque tiene buena mano, debo decirlo) y yo le digo al pedir mi tostado con café: este es mi aperitivo porque viste que en la mansión Su nunca se sabe ni a qué hora será el menú ni en qué consistirá, así que con esto me aseguro pa’ no desmayarme, jajaja -nos reímos juntos. –Ah, por eso vas tanto a los cafés, si no estarías a pura fruta y ensaladas -responde con ojos divertidos-. Con Su, Florencia y otros, son amigos de infancia y es bello ver cómo continúa la amistad, el cariño, la lealtad y la confianza de toda una vida… Recordamos también pasajes de mi viaje, como el par de asados en su casa (creo que me salió ‘vale otro’ y cobraré un tercero), el ritual, tardes de mate,  y yo le cuento otras andanzas. En medio conversamos de la vida y advierto que al final mis planes cambiaron: nada de escribir, sólo de compartir y parte de lo que hablamos me sirve y me da algunas pistas para asuntos míos. Luego vamos  hasta el super y sigue la conversa de temas como la frustración o el no realizar los sueños. Nos despedimos en la esquina entre bromas y quedamos de vernos a la noche para afinar los detalles con “la jefa”, Su.

Nuestros océanos agitados interiores se calman al meditar

Nuestros agitadas aguas interiores se calman al meditar (Foto tomada este verano 2013 en el Estrecho de Magallanes, Punta Arenas, Chile)

Al llegar a casa, escribo un rato y luego me trago todas mis palabras, pues cerca de las 14.30 hrs. comemos exquisitas milanesas de berenjena y ensalada, pero igual le cuento a Su las bromas compartidas. Después sigo escribiendo, aunque siento un poco de cansancio en la vista. Han sido vacaciones, pero con trabajo también y siempre durmiéndonos tarde por una cosa u otra, donde nos pilla la 1 am o más conversando de la vida y al otro día nos levantamos temprano igual… Luego del almuerzo nos tendemos un rato, quizá dormiré un poco, pienso; pero Fran, el hijo de Su, se pone a tocar guitarra eléctrica algo fuerte y la verdad no me molesta especialmente, digo: parece que no tengo que dormir… Ella le dice que queremos descansar y que baje el volumen…  Y ya que sé que no dormiré, aprovecho, entonces, para meditar tendida en la cama, con un poco de brisa y de guitarra de fondo… Siento cómo se calma mi energía y la tensión de los ojos, respiro y siento también cierta electricidad propia de cuando estoy en cierre o frente a viajes, mi mente se pone a mil con los detalles… Y así logro soltar un poco… Me alegro y me doy cuenta también del segundo cambio del destino del día.

Al terminar la meditación, finalmente sí publico la nota de Lakshmi y pienso que me quedará tiempo para ir hasta la librería por un libro relativamente nuevo de Eckart Tolle  que me gustó, aunque últimamente leo tan poco, pero me sirve de oráculo cuando ando perdida (porque sepa usted, estimado lector, que quien escribe no se auto-ve ni la carta astral ni el tarot, entonces tiene sus “artesanales” métodos orientadores). Cuando estoy casi lista para ir llega Flory a preparar con nosotras la meditación grupal de la tarde. De nuevo: cambio de planes, y me quedo en casa sintiendo, observando, recibiendo, dando  y resolviendo las últimas cosas para el encuentro, que ese día congrega a más gente y la sala se llena de linda energía, con baile, abrazos, sonrisas y buenos deseos. Hasta regalos me traen y me da emoción…

La noche termina más tarde con una mirada al Festival de Viña y el show de “31 minutos”  (programa infantil-musical chileno de títeres, muy creativo, irónico y crítico de la TV y de la sociedad actual), del cual Fran, Su y yo somos fans; luego la visita de Armando con champagne en mano, quien me cuenta que nuestra conversación cafetera le sirvió para algunos temas y le digo que a mí también; después hacemos brindis de despedida, saboreamos empanadas de todo un poco y un postre improvisado con queso y mermelada casera de frambuesa (amo esa combinación), todo con buena conversación de la vida e historias memorables… De nuevo, son casi las 2 am y nos vamos a dormir.

La mañana siguiente comienza temprano, con música y comentarios desde Chile vía radio Cooperativa online en mi habitación y me alegra oír además la voz de Cecilia Rovaretti y los comentarios del festival, mientras empaco mis cosas. Esto es una tradición, la de poner música que te guste o alegre cuando haces maletas o una mudanza; es un consejo -lo comparto porque sirve- de la maestra budista Khadro, a quien antes he mencionado en este blog; y siempre lo hago porque igual empacar revuelve tus emociones, entonces la música te levanta el ánimo y el ego con sus rollos baja un poco su volumen. En medio, voy por un té de menta y frutas, luego conversamos y nos seguimos riendo cuando Su se integra. Pero tenemos algo pendiente: un trueque. Ella tiene quiere hacer una única pregunta al tarot y yo no me iré sin mi reiki canalizado por sus especiales manos que dan mensajes. El trueque resulta poderoso y emocionante. Se presentan distintos seres de luz en ambas sesiones y tenemos los ojos vidriosos. Cerramos con un abrazo y -todo es perfecto- llega Armando. Partimos rumbo a Retiro, Buenos Aires. Por suerte el viaje, además del cariño, la risa y la conversación, incluye mate y galletas: esto está mejor que el menú del avión -le digo a José. Una vez en Baires, pa’ variar, hay manifestación de algo y el tránsito está desviado, pasamos un poco de stress, pero estoy segura que esta vez habrá menos obstáculos que en mi partida desde Santiago hace ya tres semanas. En silencio, mirando el cielo y las calles desde el auto recorro un poco de lo vivido.

Pide y se te dará

Desde la noche anterior no he parado de agradecer la gran cantidad de regalos y sorpresas de esta primera gran aventura en Mercedes. Son muchos e inesperados, lo cual los vuelve aún más valiosos. Ha sido un viaje de sanación en muchos sentidos… E igual estoy inquieta.

Desde principios de febrero y hasta ahora tengo decenas de llamadas y correos -muchos cargados de ansiedad, la puedo olfatear a kilómetros a esa chica– pidiendo lecturas de tarot, muchos sin ni siquiera preguntar si acaso estoy de vacaciones, como la gran mayoría de los chilenos, ¿no?  Y eso, la ansiedad y la supuesta urgencia, es lo que ya he dicho que no va más, es a lo cual no puedo ni quiero seguir conectada porque aunque siento que, como otros sanadores, puedo aportar mostrándole a mucha gente en la lectura lo dañinas que son estas emociones, muchas veces el ego ansioso se cierra y no escucha y, al mismo tiempo, estoy cansada del tema… Si quiere saber más razones están publicadas dos notas: una y dos.

Desde esa percepción, mezcla de hastío y replanteamiento, decidí hace unos días y lo puse en la sección de Astrología y Tarot de este blog, que al menos en Santiago durante marzo sólo haré cartas astrales, porque necesito “hacer dieta” del Tarot. Necesito parar, dejarlo, para ver-sentir cómo sigo, pues por mucho que mi lectura esté orientada al hacerse cargo del destino y a tener más herramientas para vivir mejor antes que a lo predictivo en exclusiva, vibración -la mera predicción- que ya no corresponde a este tiempo de mayor conciencia; el ego santiaguino -que vaya que lo conozco bien- tiene obsesión con el futuro, porque vive en éste (como si existiera) y en el miedo a lo que viene, en vez de disfrutar el presente y dejarse sorprender e ir caminando con las señales de la vida, lo cual es todo un arte y requiere de trabajo personal, pero se puede, tampoco hay que volverse zen, pero teniendo la voluntad podemos cambiar esto que nos daña tanto; entonces mucha gente va al tarot con el afán de controlar todo. Ja. Como si pudiéramos controlar algo. Ja.

Igual creo que esto del control y la ansiedad, que todo el rato tiene que ver con nuestra incapacidad de aceptar el presente, sucede más en las capitales, en las ciudades grandes. Una vibración parecida, aunque con más caos sentí en 2009 en Buenos Aires y ahora, lo mismo hace años en Lima y en un olfateo por Panamá hace poco, es como una energía acelerada-plástica-ansiosa-desconectada… Puede ser interesante y hasta buena onda, pero la neurosis se siente. El tema es que hace rato que le doy la vuelta al asunto, hasta puse mi tienda de ropa y accesorios para cambiar de rubro, jajajaja, como muchos supieron 😀 Estoy -como tantos otros- en fase de “reformateo” con mi trabajo, de cómo seguir llevando las lecturas de tarot para profundizar, orientar y aportar, sin sentirme cómplice de la ansiedad de cierta gente que viene y no quiere hacer su pega (trabajo) interna para que su vida tenga otro color….

Cuando mi maleta está casi lista, me llama Mabel para despedirse. Con ella es imposible no reírse, posee un humor exquisito y profundidad también y de hecho se lo digo al teléfono. Su llamada me da aún más material para mi replanteamiento.cl, me dice: yo sé que vos querés dejar el tarot, pero tenés que seguir… y me dice algunas bellas cosas que me emocionan de mi lectura y le agradezco: me sirve mucho lo que me dices, porque siento que es un cambio, pero no dejarlo completamente -le cuento con la garganta apretada-… Y colgamos con un ‘hasta pronto’; además me debe un buen tiramisú que no olvidaré cobrar y con intereses!

release… Y, bueno, todo resulta bien en mi vuelo de regreso. Cenamos con la familia en casa, nos ponemos un poco al día, nos reímos con varias cosas y conversamos del viaje. Cerca de la 1 am abro la compu para contarle a Su que llegué bien y ella ya me tiene un mensaje por chat: “Jime, son las 10.10, recién acabo de entrar a mi casa y a mi lugar de reiki…. Y si pensabas descansar del Tarot, Jime….. ¡¡¡¡Aquí quedaron todas tus cartas…no lo puedo creer!! tu inconsciente las dejo aquí!!! …. Imagino que tendrás otras.  -Leo el mensaje entre perpleja, tranquila, divertida; con la mano en la boca… Me sale de inmediato la palabra: desapego…. Ella está en línea y le digo: Oooohh!!!, qué impresionante!! -mientras observo mi reacción y me da risa la vida y sus juegos, comprobar una vez más la perfección de ésta y sus sincronías infinitas…

-Qué loco, Jime!!! viajaste bien? -sigue Su.

-Sííí, dormí, miré la cordillera…. Qué loco! no puedo leer tarot! jajajaja. Favores del destino: pide y se te dará!

-Es loquísimo, te das cuenta? Ni bien entré vi las cartas…

-Sabes que me vine parte del vuelo pensando cómo explicar que no haré tarot este mes, que incluso ya lo puse en el blog, en la sección de astrología.

-Será que tenés que leerlo en Mercedes…? jajajjaja

-Lo único que “siento” son las cartas de ángeles, pero tengo otras…

-Dales descanso a estas y listo.

-Me da risa la Divinidad y la vida, son perfectas! jajaja. Ya veré qué hago, pero ahora tengo el argumento dado por el Universo: no tengo mis cartas, no puedo hacer lecturas… Es que encima tengo cero ganas de comenzar a trabajar, parece que el Universo me está dando vacaciones de tarot… Y me están empujando al cambio… Qué tal la serpiente y su nueva piel? ah? jajaja.

-Descansa unos días y vendrán más respuestas.

-Gracias! Sí. Y si quieres te pones a leer tarot! Te dejé el paño y todo, jajaja… -Y terminamos la conversación con buenos deseos y agradecimientos.

… Así es. Esta vez no es una broma como mi tiendita Lo de Jime, sino que es una sincronía, una prueba, una señal… Desapego obligado, cambio del destino, poder de creación, regalos del Universo, oportunidad, mandato de la vida, favores del inconsciente, desafío a la confianza, empujón del alma… Todo junto. Mientras estos días en Santiago, mi celular no para de sonar y ya acumulo una decena de correos pidiendo tarot, aunque también crecen poco a poco los pedidos de carta astral, disciplina que hasta ahora era secundaria en mi agenda, ya que la gente en  Santiago me busca mucho más por tarot; pero que ahora con agrado y sentido veo crecer, tal como está siendo mi intención… Podría ir y hasta comprar los mismos mazos que quedaron en Mercedes, pero siento claramente que ese no es para nada el camino que la Divinidad me está mostrando y que mi alma quiere… No es fácil decir que no a un oficio en que eres “exitoso” y que se presenta abundante y “seguro”, pero por algo y para algo pasó este “olvido” sincronizado con mi proceso interno… De nuevo compruebo en carne propia la perfección de la vida con lo que nos gusta, lo que no, lo que nos da miedo o dolor, lo que nos sorprende… Todo está bien. Todo es perfecto… Respiro, acepto, me inquieto y confío… Seguimos viajando por este serpentino 2013. 😉

Señales de los nuevos tiempos (Primera parte)

“Buen día, amiga. Te llamaba para decirte que en Mucho Gusto estarán unos monjes tibetanos. Un abrazooo” -me dice la bella y sabia Camila por mensaje de texto al celular. Pa’ variar no alcancé a contestar (últimamente me pasa bastante), figuro a media mañana entre el mate, tostadas de pan integral con aceite de oliva y orégano, el compu con varios correos pendientes. Luego de eso me sentaré a mirar los últimos detalles de la carta astral de un pequeñito de meses, cuya mamá quiere conocer qué dicen los astros sobre el camino de su tierno primogénito.

El mensaje se refiere a un programa matinal que no veo de un canal que no miro. Por vibra, por onda. Porque originalmente estaba (acaba de cambiar de dueños) orientado a los estratos bajos de Chile en manos de gente del Opus Dei (con sólo escribir esto siento energía arcaica y rígida) -grupo religioso lamentablemente con mucho poder en el país, pero, bueno, para algo y por algo será- que desde que lo crearon se dedicaron -seré tajante en el juicio- a aturdir a su público con “pan y circo”, con tal que nadie tome conciencia sobre las cosas importantes e injustas. Encima este programa del que me habla mi amiga estaba conducido por un ser con una risa nada agradable y una energía que, al menos para mí, está lejos de ser simpática e interesante… Pero hace un rato en este canal hay una periodista que hace buenas cosas sobre estos tiempos nuevos potenciados ahora en 2012.

Entonces, luego de tomar mi mitad de desayuno (la primera parte fue fruta), pongo la tele y nada. La cambio, hay una aguda psiquiatra que me cae bien hablando de las burlas de un comediante chileno, de su agresividad y de los riesgos de este gesto tan común por estas tierras. De hecho, en el último programa en radio Cooperativa hablamos sobre cómo manejamos la rabia los chilenos, a raíz de repetidos actos de matonaje de una “modelo” en un reality. (Ya retomaré esto en otra nota, pero el programa de radio se puede ver aquí).

Sigo con lo mío con la tele de fondo y de repente me acuerdo y cambio el canal. Me quedo pegada: ahí están cuatro monjes sentados con un traductor y los conductores de atentos. Conversan un poco, y luego hacen una “bendición-purificación” con las luces del estudio más bajas y quienes trabajan tras las cámaras se acercan al ritual…. Me transporto a mis años en el budismo, los retiros y enseñanzas con lamas, los sonidos, los mantras, los mudras, la meditación, la energía y la típica sonrisa tibetana de los lamas, mezcla de inocencia y sabiduría… Me vibra el corazón y se me asoma la lagrimita no sólo por los recuerdos, también por constatar el poder de estos tiempos… Cuándo iba a pensar que esta mirada tan despierta de la vida, con énfasis en bajar el ego, llegaría sin más a la TV local (paraíso del ego nuestro de cada día) a dar un mensaje y a abrir nuestra energía… La ceremonia termina en un silencio -gesto casi desconocido en TV- y luego con el hablar profundo y gracioso de uno de los lamas: “Paz y felicidad es lo más importante, pero no pueden comprarlas. Acá tienen muchos comercios (y nombra dos supermercados entre cierta incomodidad de los conductores por la mención) pero ninguno vende paz y felicidad, para eso necesitan practicar dentro de la mente y para eso nosotros ayudamos con enseñanzas”… Bello. Luego de eso, me quedo en silencio y retomo la carta astral que comencé la tarde anterior.

El día sigue con el placer del viento de primavera en la cara, el encuentro inesperado con dos amigas en la calle, dos lecturas de tarot, y la “carta astral infantil”… Le hablo a la madre sobre su pequeño, le digo que ambos compartirán un mundo espiritual o muy sutil, que están conectados desde ahí y de otras vidas… En medio de la interpretación ella me dice: es que yo practico meditación budista tibetana…. ¡Las sincronías! -justo lo de la mañana, se me cruza por la mente aunque no se lo digo a ella porque seguimos con otros temas, pero ella lee este blog así que se enterará igual, e igual le comento que yo también pasé por el budismo como práctica espiritual y de meditación; y de lo que se trata ahora es de espiritualizar la vida: la comida, las relaciones, el trabajo, el cuerpo, la mente, las emociones, los placeres, las compras… todo lo cotidiano. Ya no hay que irse lejos o hacer algo en específico, la conexión espiritual está “en la calle”, en el día a día y la forma ya no importa y podemos aportar desde donde estemos sin separarnos del mundo… Lo importante es la intención, la constancia y el observar tanto nuestro ego como nuestros regalos o ámbitos luminosos para entender que forman parte de las experiencias de nuestro mágico mandala llamado Vida en esta Tierra.

De tarde paso a un oasis en Santiago, el Centro Cultural de Las Condes, con sus añosos árboles, sus jazmines que me transportan y el ruido de los niños jugando en los prados. Otro regalo del día. Antes de irme a la cafetería a escribir me siento bajo un árbol con la espalda apoyada en él y le pido que, por fa, me purifique, que se lleve el cansancio y el agobio y que lo transforme en luz en el centro de la tierra… Me quedo tranquila, riéndome con los chicos que juegan y se mojan con una de las regaderas que gira… ¡Qué buen día, este!

En el patio de la cafetería escribo, sigo respondiendo mails y llamadas, con un sandwich con queso de cabra y un té verde… Después de un buen rato llegan Patricia May y Sergio Sagüez, mis “profes” en un seminario estos días: “Transformación personal para un mundo nuevo”, nos saludamos y compartimos el patio con brisa y sol… Cuando se acerca la hora del inicio me voy a la clase y aparece una amiga que conocí el 2011 acá mismo en un taller de interpretación de sueños con otra gran profesora. A la clase hasta se suma mi hermana pese a sus dificultades para llegar a tiempo dado su trabajo.

El día termina entre risas, con noche de Luna Llena en Tauro, caminata y buena compañía… De camino a casa retrocedo y recorro no sólo los regalos y sincronías de este día que para mí son tremendo tesoro, sino también el buen sabor de boca que dejan las señales de estos tiempos nuevos, “tiempos integrales”, como revisamos en la clase de esta tarde… Tiempos finales también, pues al fin está terminando poco a poco el predominio exclusivo del ego y la racionalidad para darle también espacio -merecido e imprescindible- a la intuición, la sabiduría, el cuerpo, lo ancestral… Al fin!! Qué privilegio que seamos testigos y protagonistas de esta transición planetaria que cruza todos los aspectos de nuestra vida…

Hasta la próxima, porque las señales no paran… Qué bien!

Noche de Luna en Tauro desde Santiago de Chile