Antigua… Sanación y Placer

Las cosas son tanto mejores cuando no tienes expectativas… Hace unos meses supe que haría un viaje con mi hermana, el destino podía ser Grecia, Turquía, Tailandia… Yo decía que sí  a todo. Se suponía que sería a mediados de mayo. Una parte mía quería el viaje y otra anhelaba por fin quedarse quieta, en off, en silencio, después de meses agitados por una serie de hechos –buenos, malos y más o menos, si los evalúo desde la dualidad, pero todos muy buenos si los miro con la conciencia- desde diciembre 2011 hasta acá…

Pero luego mi calendario se corrió por dos charlas de astrología sobre el 2012 a las cuales varios ilustres pasajeros de este blog asistieron… Y durante la producción de éstas murió Guille, nuestro perro-amado-dulce-famoso-longevo-con alma de eterno cachorro… A sus casi 18 años decidió partir “al cielo de los perrines” como me dijo una amiga desde Francia. Su partida fue dolorosa y emocionante a la vez: gente de todas partes, vecinos, amigos, familia, conocidos; nos escribieron con bellísimos gestos de amor y recuerdos por el amor que Guille fue capaz de generar en muchos… Además de llorar y dejarlo partir, nos conmovimos, por ejemplo, con las lágrimas de don Juan, el vecino, un hombre grande –en todos los sentidos- que lloró al ver las velas y flores en el jardín, luego que mi padre cavara la tierra para que “mi perro” descanse… Siempre he sentido que los animales –los hermanos menores, como dice alguien que conozco- tienen la potente facultad de abrirnos el corazón y eso hizo Guille con muchos…

Guille, en la primavera de 2010

Entonces, a mi hermana y a mí se nos cortó la energía… Con toda la pena por el duelo –que se suma a otros de este año-, ya daba lo mismo el viaje y el lugar, sólo sabíamos que no podría ser Europa, pues de sólo pensarlo nos cansaba la idea de “tener que aprovechar el tiempo” e ir de un lado a otro… No. Ambas necesitábamos, en este nuevo escenario, descansar… Descansar del 2012, sentía yo.

Y, como el Universo es entero de mágico, a mí me concedió antes el deseo y me mandó cuatro días a la cama con una “gripe” que comenzó con difonía, siguió con fiebre y dolores musculares, y terminó con tos y dolores de cabeza… En medio de esto, los primeros  dos días, no sé si deliraba o qué, pero mi cuerpo sólo quería meditar y dormir y meditaba largos minutos feliz, sin ni medio esfuerzo, sólo quería estar quieta, ojos cerrados, respirando, con la mente relajada… Es que fue demasiado, es decir, yo generé –siempre la responsabilidad es nuestra- mucho: viajes, romance, vacaciones, amigos, charlas, rituales, consulta, entrevistas, ayuda, producción… Todo condimentado con más de un mal rato, decepciones varias, abertura de ojos y conciencia, puesta de límites… Es decir, todo, aderezado con juegos de mi ego con la realidad, mientras mi alma me esperó y me provocó para que cambie y crezca… Lo de siempre, ¿no? Ella hace su trabajo como sea y en silencio, pero cuando se harta te manda 4 días en cama, por ejemplo y hasta te quita la voz. Y ahí algunos –ayudados, en mi caso, no sólo por mi trabajo personal, sino además por la intervención de bellos seres sanadores- accedemos a nueva información sobre nosotros mismos, lo que hemos construido y la vida que queremos llevar. La enfermedad –o el evento que el alma escoja- nos pregunta: ¿hacia dónde vas?, ¿cómo vas?, ¿es esto lo que quieres y lo que te sirve para tu camino de vida?, ¿quién eres y quién quieres ser?, ¿qué has hecho de ti y por ti últimamente?… Las preguntas son muchas más, pero mi auto-experiencia y la de mi consulta de tarot, me señalan estas como las principales…

Bueno, y el Universo de la mano de la Divinidad, dieron otro giro: el destino del viaje debía ser algo sin stress, que nos permitiera desconectar, reconectar y disfrutar… Así surgió… Guatemala. Perfecto, le dije a Cocó: ¡Vamos antes que se acabe el mundo! A lo que ella agregó, moviendo las cejas: Si poh, o convencemos a los  chiquillos mayas pa’ que no se acabe na. Tupendo -respondí.

Y aquí estoy, en Antigua: ciudad colonial rodeada de verde y volcanes, bellísima, cadenciosa, naif, colorida, sabrosa, cálida, pedregosa, amplia, reposada, austera, patrimonial… Tranquila.  Con brisa pura, nubes cargadas y el sol de los mayas, Antigua nos tiene encantadas, serenas y maravilladas por la “teletransportación”: nos parece increíble haber estado el día anterior trabajando o resolviendo líos y unas horas después estar caminando en un lugar tan diferente a Santiago –o cualquier capital-, donde la gente anda tranquila entre los turistas, donde las mujeres locales cargan muchas cosas en la cabeza y visten sus trajes típicos, donde la prisa no es tema, donde una esquina es más linda que la otra y no dejas de sorprenderte por más que la recorras…

Así con el 2012, sus desafíos y sus enormes regalos: podemos hacer la magia que queramos de ahora en adelante. Es cosa de probar, estar atentos, soltar las expectativas y tener mucha conciencia de lo que generamos día a día…

Abrazos antiguos.

Plutón en Capricornio: La oscuridad del sistema es revelada

A abrir los ojos, la mente y el corazón…

«Nunca dudes que un pequeño grupo de personas puede cambiar el mundo. De hecho son los únicos que lo han hecho»… #esonomástedigo 😉

Para vivir marzo 2012

 

… En este tiempo agitado, lleno de oportunidades, abierto a nuestra magia interna y de obligado crecimiento para todos, creo que nos viene bien una brújula astrológica para disfrutar y aceptar mejor las energías de este mes…

Aquí está, made in Ji (déle click): Qué trae marzo 2012

Y como dijo un bello lector… vamos poco a poco… Paso a paso, verso a verso… 😉

29 de febrero 2012: Carpe Diem

(imagen tomada de la generosa web)

… Una amiga le tiene miedo a los años bisiestos… Otra pelea con el calendario gregoriano y su imposición de un tiempo insano, artificial; ella prefiere el de los mayas…Como sea, el inicio de este 2012 de 366 días está re movido…

Y más allá de los prejuicios o explicaciones matemáticas, hoy 29 de febrero es un día excepcional y, desde mi humilde teclado, invito a quienes lo deseen a sembrar energía de renovación en nuestras vidas y en la de este bello planeta, a aprovechar este día, a vivirlo con más conciencia, intencionar lo que queremos experimentar este año, vibrar en buena energía, poner más ojo en nuestro ego con su constante ruido e insatisfacción, y elevar la conciencia en un momento del año que puede servirnos de punto de partida para transformar aquello que llamamos vida y que, idealmente, debiera ser un espacio sagrado y alegre (se puede)… Es un día para comprometernos a nuevas -y mejores- cosas en lo cotidiano y en lo profundo…

Este 29 de febrero, con Luna Creciente en Géminis es un buen momento para dejar hábitos que no nos sirven y/o están pasados de moda: cualquier adicción (incluido el consumismo), criticar, trabajar demasiado, ir rápido, estar sólo en «el afuera» (familia, pareja, trabajo, tener, hacer) en vez de conectarnos con nosotros, con el silencio, con nuestro mundo interno… Es una jornada especial para aterrizar nuestras ideas y comenzar a materializarlas… También es un tiempo productivo para conversar de lo humano y lo divino especialmente con los amigos, caminar, y comunicar aquello que no hemos dicho… Y, ojo, que esto se extiende por una semana, así que hay espacio suficiente para aplicarse!

Así que Carpe Diem con este 29 y a iniciar buenos cambios en nuestras intensas vidas!

Predicciones 2012: ¡A despertar, que el mundo se va a acabar!

Si quiere saber qué le ofrece el destino y qué trabajo personal le espera este renombrado 2012… déle click a este enlace y pasee por los parajes de un año intenso, vertiginoso, iniciático y lleno de señales que, si sabemos descifrarlas, haremos de nuestra vida algo apasionante y luminoso!

Este año nos exigirá despertar, cambiar de vida y pasar del automatismo a una existencia donde seamos protagonistas y elijamos con una mirada más profunda cómo queremos movernos en el mundo.

¡Que el 2012 sea un espacio creativo, de conciencia y de apertura a una existencia más completa, adelante!

 

Regalos del 11.11.11

Antenoche, al regresar de una clase de astrología, en mi correo no sólo había unos cinco mensajes más (ya iba por los diez desde la última semana) sobre el 11.11.11, sino que además mi querido editor en Guioteca.com me escribía sobre el mismo tema diciéndome si podía publicar algo porque había mucho interés… Obvio que me puse a escribir. Primero porque el tema me interesa y ya sabía (desde el 8 de noviembre) que haría una nota sobre lo mismo en este blog. Segundo, porque cuando un tema se te repite tanto y por distintas fuentes es que algo hay para ti. Tercero, porque entre tanta información sentía que estaba bueno filtrar y decidir desde dónde vivir este portal energético que suma 33 y del cual hay mucha información en múltiples rincones del mundo, y ya que tengo esa tribuna por qué no difundir algo que nos sirve a todos…. Y cuarto, porque no le podía decir que no al jefe, the boss, que me cae tan bien y que no entiende nada de astrología, pero es Géminis, por tanto inquieto y con humor, y confía en mi pluma astrológica, lo cual es un lujo en el oficio periodístico.

Entonces, este jueves 10 por la mañana la nota ya estaba publicada y se titula: «11.11.11: Gran oportunidad de cambiar y partir de nuevo». Se lee aquí.

Ya, pero este no era mi motivo central para esta nota que comparto en la víspera del 11.11.11…. Resulta que el martes 8, después de una lectura en mi consulta con un bello y ordenado hombre grande (de poco más de 60), apesadumbrado y angustiado por su cesantía de más de dos años, que no acepta ni entiende que la vida le está haciendo el juego de obligarlo a parar, a cambiar y a caminar por otros rumbos o a otro ritmo o en otro sentido, o todas las anteriores; hombre al cual entiendo profundamente pues para su edad y género el trabajo lo es casi todo, su rol laboral se vuelve su identidad y no tenerlo es como estar muerto; con quien cerramos la lectura con una meditación guiada para conectar con su corazón, el agradecimiento a este tiempo de pausa, el aceptar y el comprometerse a generar una vida nueva poco a poco, donde pueda entregar a los demás sus talentos… Salgo de la consulta conmovida y alegre a la vez: el día está gris, con brisa, pero es primavera y los verdes se hacen más intensos en los árboles; adoro los días así y en mi MP3 suena una buena canción en radio Cooperativa. Con ella en mis oídos me encamino al banco y otras vueltas por Providencia antes de la lectura siguiente. Termina la canción y la voz inconfundible de la periodista Cecilia Rovaretti presenta la entrevista con alguien de apellido Matta, el hijo del gran pintor surrealista chileno Roberto Matta.

Se llama Ramuntcho, habla con acento italiano-francés?, y en menos de un minuto de conversación ya se había convertido en mi nuevo maestro, mi nuevo gurú. Lo entrevistan porque precisamente este 11.11.11 se cumple el centenario del nacimiento de Matta. «Y dale con la fecha» -pensé, mientras intuía que no por nada estaba escuchando esto. Y por supuesto no fue casual, al escuchar los números seguí atenta a algo que parecía otra entrevista de cultura interesante. Pero fue tanto más que eso, que me quedé pegada escuchando, sorprendida y agradecida porque por fin alguien hablaba de la vida desde una tremenda conciencia y aprendizaje en un medio masivo, pero sin ser una persona que está en temas despertar, autoayuda, espiritualidad, o crecimiento o psicología, propiamente tales… No, él oficia de artista, entre otras cosas.

La primera frase reveladora de mi gurú Ramuntcho fue precisamente ante la primera pregunta sobre si realmente ser el hijo de alguien tan importante no le había traído problemas, si acaso no había tenido que ir al psicoanalista: «Sí, muchas veces, uno necesita eso, es como llevar tu coche al mecánico -se ríe Cecilia. Es muy importante ir al psicoanalista, yo lo hago cada diez años durante dos o tres años como una pequeña revisión del ‘sistema’, porque uno se ilusiona mucho con cosas y el psicoanalista te ayuda a identificar las cosas interesantes de las inútiles».

Y siguió y no paró con otras como que las mujeres son más fuertes porque tienen más conciencia de su cuerpo y que eso le interesa: la conciencia de estar acá.

A propósito de lo mismo, Cecilia le pregunta por una experiencia dolorosa: una enfermedad que lo tuvo postrado por tres años y por la cual tuvo que aprender a caminar de nuevo. «Fue la mejor experiencia de mi vida» -¡Ah, nooo, estoy ante un iluminado! -pensé/sentí. ¿Por qué? -dice Cecilia con seriedad. «Porque te ayuda a entender porqué estás acá, qué quieres hacer y te haces muchas preguntas cuando no tienes el cuerpo. Cuando el cuerpo se va tienes el cerebro que te hace pensar qué quiero hacer, dónde quiero estar para el próximo año si sobrevivo. Y la experiencia de la muerte es muy impresionante porque pensamos que somos eternos, por eso es importante ser buenos y honestos lo más que podamos».

La enfermedad le dio por un virus a la espina dorsal. Cecilia lo bromea diciéndole si el virus se llamaba Matta. Se ríe y responde: «nooo, era un virus que creo se llamaba ‘trabajo’ -yo con mi corazón radiante por estar escuchando esto en pleno Providencia entre bocinas y gente-. Se trabaja mucho en este mundo para sobrevivir y se puede trabajar menos, creo, si uno piensa un poco lo que quiere hacer y toma un poco de distancia con las urgencias…»

La entrevista sigue (pueden escuharla o verla completa aquí) con otras buenísimas declaraciones donde Ramuntcho Matta habla de los medios de comunicación y el dictador rating, su padre, Chile -«no es una nación, es una energía», le decía el célebre pintor que se radicó en Europa-, la política, la cultura, la publicidad, la muerte, los fracasos, el caos, el amor…. Mientras yo camino agradecida por las sincronías, los regalos y el 11.11.11, un momento que nos da todos a la oportunidad de comenzar de nuevo y de sintonizarnos global e inéditamente con el amor. Una fecha que nos abre la bellísima posibilidad de transformar nuestro corazón, mente, cuerpo y espíritu en portales de nueva energía por donde pase y se quede la Luz de la Vida y se multiplique para todos en todas las direcciones.

Una vez más: Gracias por el dolor

Tomás estuvo a punto de irse a Canadá a fines del invierno, en medio de todo se enfermó mucho y aún vive una gran crisis de sentido; finalmente decidió escuchar a su cuerpo y ahora me cuenta que se quedará en Santiago, que quiere enraizarse por fin, pero está nervioso, siente la incertidumbre… Fer viajó unos días a Uruguay, a puro reconectarse con el nido familiar, no quería volver a Chile, pero finalmente regresó con nostalgia y miedo a no encontrar trabajo, pues su actual oficio de garzón lo cansó y lo dejará, y de nuevo se encuentra ante lo incierto, pues tampoco puede volver a Montevideo, una tierra bella, pero demasiado quieta… Silvia después de 11 años no sabe si volver o no a su Argentina natal, ya formó cosas acá y le da miedo y cansancio la sola idea de comenzar de nuevo todo allá, pero en Chile aunque no le ha ido mal, tampoco alcanzó -aún- la estabilidad laboral que anhela y la familia está –también- en suspenso… María quería dedicarse a la sanación, su gran don, pero la recontrataron en una gran empresa por un buen sueldo y no le gusta el lugar ni el trabajo, pero aún no puede soltarlo: tiene dos hijas a quienes mantener, mientras su cuerpo apenas se levanta a trabajar cada mañana… Celeste se despidió de su tiroides, que estaba con cáncer, justo después de un año de sostener a su compañero que tuvo la misma enfermedad pero en los pulmones… Mariana vio cómo una parte de su útero se iba con un “pre-cáncer” y cuando le dicen que está todo bien, que ya no hay células malignas, a su madre le encuentran nódulos en la tiroides y también debe operarse antes que sea grave… Pedro presentó unos siete proyectos audiovisuales este año y ninguno resulta y encima alguien cercano lo traicionó. Bajo todas sus andanzas comenzó a crecer una depresión que hoy lo vigila de cerca aunque él no quiere mirarla de frente… Víctor a sus 60 y algo se preparaba para terminar de pagar su casa después de 20 años y disfrutar a sus nietos, pero su próstata le dijo: tengo cáncer, tengo dolor, tengo frustración. Víctor es mi papá…

Así va el viaje de la vida este agitado año, tejiendo sus caminos de aprendizaje, oportunidades, dolor, esperanza, regalos, obstáculos, desesperación, crisis, alegrías… Amor, Conciencia.

Y al finalizar octubre de este intensísimo 2011 estuvimos con Fer en un seminario sobre el cáncer de mama. Allá nos encontramos con Deborah, mi maestra de interpretación de sueños y su amiga Consuelo. Más que por el tema en sí fuimos porque hablaría la psicóloga Bárbara Porter de Mindfulness y la gran antropóloga Patricia May sobre espiritualidad y enfermedad.

Lo primero estuvo re bueno. Al final Mindfulness (práctica de la atención plena) es meditación budista tibetana marqueteada inteligentemente por Estados Unidos, y está buena la técnica. Muy adaptada a nosotros los occidentales, aterrizada, necesaria y benéfica: apunta a detenernos, salir de los pensamientos negativos y aprender a estar presentes. Es simple, algo difícil de mantener, pero segura de lograr.

Y Bárbara Porter resulta muy cálida, dulce y didáctica, cualidades que se agradecen  en su rubro. Nos instó a estar presentes en lo agradable y en lo desagradable de la vida. “El dolor existe, pero el sufrimiento es opcional”, afirmó, parafraseando a Buda. Estar conscientes del momento presente con aceptación, de verdad puede cambiar nuestra vida. Porque, claro, lo habitual es enganchar con la rabia, el miedo, el rechazo, la venganza, la tristeza, la envidia… Y entonces comienza una marejada de pensamientos y sentimientos aflictivos (los venenos de la mente que identifica el budismo) que no paran y nos enferman más… La técnica plantea que luego de sentirlos, podemos mirarlos y dejarlos pasar, desengancharnos, y entonces volver a la atención a nuestra respiración, junto con enfocarnos constantemente en el presente y en lo bueno de la vida… Eso es en palabras hiper resumidas.

Luego vino Patricia May, de quien me declaro –igual que muchos- fan absoluta. Soy su groupie hace rato y la sigo de curso en curso, de charla en charla; me acompaña fielmente en mi MP3 en viajes y caminatas. Y habló de aquello que muchos hemos aprendido luego de crisis profundas: la enfermedad, el dolor, la dificultad, están al servicio de nuestro proceso de evolución y son inevitables.

Con sus palabras recordé un muy buen libro de Robin Norwood que encontré en un mágico y sanador viaje a Villa La Angostura, sur de Argentina, hace unos cinco años, se llama: “¿Por qué a mi, por qué esto, por qué ahora?”. Lo vi y dije: “lo llevo”, mientras se lo pasaba a la vendedora de una librería-bazar a la que entramos buscando pilas para la cámara. No lo solté en todo el viaje y hasta el regreso en Santiago. Aprendí, corroboré, recordé, lloré, sonreí, integré. Lo he prestado y recomendado a mucha gente que está en situaciones límite, como una chica que se separó a los 3 meses de embarazo, o a otra que perdió a su madre, su gran pilar; a una señora que llegó con muletas a mi consulta a semanas de un accidente… Hoy lo está leyendo mi padre.  Y creo que es tiempo también de releerlo.

Bueno, Patricia May con su habitual –y bendita- profundidad nos recordó que evolucionamos a través del dolor, de la fricción, del desacomodo en nuestra vida. Si no existiesen esos hechos no pasaría nada. Nada importante con nuestra historia, con nuestro viaje por este planeta en esta existencia.

“La razón por la cual estamos aquí tiene que ver con manifestar el potencial oculto –incluso a nuestros ojos- de nuestra luz interna, revelar el ser espiritual que nos habita (…) El sentido de la vida es ir a una manifestación creciente del SER en el mundo, un Ser que se expresa en amor, alegría, entusiasmo, unidad, paz, tranquilidad, creatividad”… Claramente, no es tan fácil, dice la propia Paty. “Desde este punto de vista, las circunstancias opuestas de la vida como salud/enfermedad, riqueza/pobreza, tienen un solo sentido: que el ser humano vaya a una mayor relación con su propia luz. Y si nos paramos desde ahí en la vida, podemos entender el dolor o la enfermedad como una oportunidad. Es una oportunidad cuando estamos bien, pero también es otra tremenda cuando estamos incómodos. Porque esto último nos obliga a cuestionarnos. Sin crisis nos cerraríamos y estancaríamos, que es la tendencia del ego. (…) La enfermedad es una oportunidad tremenda que nos abre una brecha en la conciencia para que nuestro ser interno pueda entrar en acción. La enfermedad es una vivencia con un enorme potencial: podemos mirarla como un desafío para que esta piedra preciosa que yace en lo profundo del corazón se revele”, expresa Patricia.

“Lo que ocurre cuando nos enfermamos es que nos enfrentamos a que la vida física es un lapso -finito- y oportunidad de enorme potencial creativo. Entonces, se trata de no perdernos, de no distraernos, de no vivir la vida corriendo y haciendo mil cosas que nos cansan (…) La enfermedad y la conciencia de que la vida física es una oportunidad limitada y preciosa en una circunstancia particular: en un cuerpo, familia y país determinados, es una experiencia de enorme energía para llevarnos a manifestar nuestro ser interior en nuestra vida. Y no por casualidad ocurre lo que nos ocurre”.

“Muchas veces lo que llamamos enfermedad es un evento precipitado por nuestra alma porque a ella le importa que lleguemos a conectar con el potencial espiritual de cada uno para que así podamos ser seres que vibremos en el sentido, en la auto-realización; que hagamos de esta vida un campo de lucidez extraordinario y seamos plenos y felices desde ahí: desde la certeza interna que hay algo en el fondo de nosotros que es luz, claridad y amor. Y eso es algo hacia lo cual podemos caminar. (…) Ese es el principal recurso que tenemos para sanarnos: nuestra luz interna, el fondo de nuestra mente; el centro de lo que somos es un sol radiante, extraordinario. Nacemos en este mundo para reconocerlo y actualizarlo. A eso vinimos…”

… Entonces, en medio de los dolores, Tomás decidió que estudiará Coaching y ya comienza a entusiasmarse con la idea… Fer comenzará a trabajar en un centro turístico vendiendo productos de la tierra y aunque está nervioso, lo nuevo lo anima … Silvia hará su blog para promocionar sus talentos y ver si consigue algo más estable, paralelamente está cocinando comida argentina los sábados para los amigos y comienza a usar otros dones… A María la cambiaron de oficina y aceptó que por ahora su labor de sanadora es entre empleados de una gran empresa, aportando desde ahí con el ejemplo, la voz y la escucha…  Celeste acaba de ir por primera vez en su vida a un curso de temas espirituales y por fin pudo soltar la pena con unas gotas homeopáticas y la terapia psicológica que le ayuda a encausar y ver sus dolores… Mariana se regaló un viaje a Nueva York, dejó su trabajo de más de una década y se apronta a ser independiente, mientras su madre da a luz un nuevo libro de investigación… Pedro aprovechará la crisis internacional, la caída de las certezas, para elaborar un nuevo material audiovisual y está empezando a ver su depresión poco a poco… Víctor está dejándose ayudar por primera vez, decidió que leerá cosas que tenía postergadas, plantará unas enredaderas, irá conmigo al próximo seminario de Patricia May sobre sabiduría china  y saldrá a caminar; mientras la vida lo sorprende con el encuentro con un sicólogo que le ofreció un trabajo cuando él pensaba que a su edad ya nadie lo consideraría… Y yo, en medio de lágrimas, angustias, somatización con vértigo e insomnios, decepciones e incertidumbres varias, me siento agradecida y una vez más me sorprendo honrando al dolor, dándole gracias por lo que ha provocado y porque debido a él también he recibido grandes regalos –entre otros, gente muy bella- en lo que va de este movido 2011… GRACIAS.

Portal de Luz sobre Santiago

(Post dedicado a los mejores vecinos que uno puede tener)

Desde la última Luna Nueva del 27 de septiembre las cosas están re movidas. Mucha gente me lo comenta, lo veo en mi consulta, lo evidencio en mí misma, lo vivimos con los cercanos… Los cambios se aceleraron, el caos está a la vuelta de la esquina, salieron a pasear las luchas de poder y los desafíos a nuestro ego que siempre quiere ganar…

Pero también en este ciclo están aflorando nuestras oscuridades con la posibilidad de sanarlas, entonces lo terapéutico se potencia y muchos estamos encontrando respuestas y sanación de distintas formas, además de acompañar a nuestro cuerpo en su propio proceso de ajuste y depuración.

Algo pasa en todos. Algo se agitó, pero también algo se calmó. Es paradojal. Es como una sacudida que remece pero luego apacigua. Hace unas semanas paseamos en pleno primer sábado del mes por un centro comercial y no estaba repleto ni eufórico como otras veces, de hecho ni me cansé ni sentí sueño, como suele pasarme en los shoppings o malls. Lo comentamos esta semana incluso con la chica de la tienda de aromaterapia que suelo visitar en Providencia, yo quería tomarle el pulso a esto y preguntarle cómo sentía a la gente y ella también me comentó lo mismo sin que yo se lo dijese.

Los astros del 27 de septiembre movieron mucha energía plutoniana (transformación, poder, oscuridades, psiquismo), uraniana (quiebres, rebeldía, ideales, sorpresa, innovación) y libriana (armonía, relaciones, comunicación). Todo este cóctel astrológico está provocando pruebas y depuración en estas áreas.

En eso estamos todos cuando el viernes 7 de octubre Santiago de Chile se oscurece entre las nubes de primavera que me encantan pues el verde de los árboles se ve más intenso; pero de tarde comienzan a iluminar las montañas unos intensos rayos de sol. El Sol en Libra que lanza su luz de conciencia sobre cómo nos relacionamos.

Y yo, como nunca, figuro a esa hora en el departamento de mi vecina favorita Cocó, que estuvo de cumple el día anterior y me dio permiso para ir a comer torta aunque ella no esté pues regresará muy tarde del trabajo. Antes de ir pienso: debiera llevar mi cámara porque la cordillera se debe ver tan bella con este sol en medio de las nubes negras; pero mejor no porque no recuerdo dónde la dejé y perderé tiempo, total puedo ocupar la de ella… Una vez allá y después de saborear mi exquisita merienda y antes de salir caminando varias cuadras primaverales para un encuentro (una meditación-cena) en Ñuñoa, me pongo al día en varios correos postergados.

En eso estoy cuando me llama mi segundo vecino favorito -importado directamente de la República Oriental del Uruguay- y me dice: ¡Veci, asomáte a la ventana que hay un arcoiris gigante cruzando Santiago, no lo puedo creer!…. Y yo salto y dejo todo botado y me asomo al balcón de mi vecina que sí da al este, la montaña, a diferencia del mío que mira al oeste… Y me quedo boquiabierta, impactada, emocionada, se me cae la lagrimita… Cortamos con Fer para vivir esto, que es como un portal en medio del cielo. Fue impresionante, el mega regalo de la vida. Agarro la cámara y tomo fotos mientras agradezco ese momento y pido que esa luz nos llegue a todos y que limpie las oscuridades de la ciudad, del país, del continente. Siento que es una bendición sobre Santiago, esta ciudad tan acontecida el último tiempo por el dolor, la violencia, la agresividad constante, el no escuchar al otro, el sin sentido, el ego obcecado…

En medio de toda nuestra locura citadina un arco de luz atraviesa la ciudad y es un portal de energía sagrada de la naturaleza y de la divinidad de la que somos parte… Guau! Aún lo estoy viviendo.

Fer me vuelve a llamar emocionado desde la azotea de su edificio, juntos pedimos porque esa luz se multiplique, estamos felices y me dice algo que le creo absolutamente: arriba del Manquehue -un cerro que circunda Santiago y que en lengua mapuche significa «lugar de cóndores»- hay seis naves. Sí, naves. «¿E.T.?» -me preguntó Cocó al día siguiente. Sí, Fer me dijo que estaba re nervioso pero feliz de todo lo que estaba pasando. Síp, demás que varios seres de luz -y no enanitos ni seres extraños de color verde pegajoso al estilo marketero de la industria- estaban asistiendo y aplaudiendo ese mágico momento desde lo alto.

Como lo dije en el post anterior, Chile tiene un papel importante en los cambios planetarios que vivimos y que continuarán por largo rato.

Aquí les dejo algunas fotos que, aunque no alcanzan a mostrar con tanta fuerza lo que fue, sí reflejan este regalo de luz que no sólo estuvo este viernes presente, sino que puede manifestarse en nuestros corazones y conciencia desde ya.

Chile y sus dolorosos destinos, 1

Pensé que mi próxima nota en este blog (que he tenido bien botado en este movido 2011) sería sobre lo que no dice el libro «El secreto» y mi mirada de éste; o sobre la Carta Astral del Presidente Piñera, que publiqué hace poco y quería expresar el sentido de que él -y no otro- esté en el poder hoy; o sobre el encuentro con distintos amigos que están en proceso de «sobrevivir» en sus respectivos países y otros que vienen a esa tarea a Chile; o sobre la maravilla de Puerto Varas, Puerto Octay, su majestuoso lago Llanquihue y sus volcanes; o del adelantado cambio de horario en Chile, a mi juicio un capricho de la mente (el ego) por creer que manejamos el tiempo, qué pena; o de los intensos movimientos sociales en el mundo, que llegaron para quedarse … Pero no. Por distintas razones no hice el espacio para escribir…

Y entonces llega el viernes 2 de septiembre, en que almorzamos con una amiga por su cumpleaños y brindamos por una buena noticia; con ella compartimos la belleza de Puerto Varas a principios de invierno. Luego caminamos por Providencia y terminamos tomando el sagrado té chileno y torta en casa con su madre, en Ñuñoa… En eso estábamos, cuando a mi amiga -que acaba de cambiar su destino al renunciar a su trabajo «estable» de periodista de unos 12 años- le avisan de su ex diario que se perdió un avión en el archipiélago Juan Fernández -islas pertenecientes a la región de Valparaíso-

Juan Fernández, bautizada por muchos como "el paraíso"

donde va el más destacado y popular animador de la TV chilena: Felipe Camiroaga, eternamente joven, guapo, simpático (cualidad que es imposible fabricar), carismático, con humor, cálido, cercano, multifacético, solitario y conectado con la naturaleza; conductor del programa matinal de la TV estatal, que lidera la sintonía por 20 años de lunes a viernes, por lo tanto es una institución no sólo de la pantalla, también de la rutina local.

Nos quedamos perplejas con la noticia y no podemos movernos ni hablar mucho, mientras permanecemos pegadas a la pantalla asistiendo en vivo a una nueva tragedia en Chile… Una más… Pero no una cualquiera, pues en el fatídico vuelo viajaban 21 personas -algunas líderes en la reconstrucción después del terremoto, como Felipe Cubillos y otras como el periodista Roberto Bruce del mismo programa que Camiroaga- a ayudar a esta isla que fue destruida por el tsunami en febrero 2010.

Se pierde el rastro del avión y cae al mar. Se afirma, un día después, que no hay sobrevivientes. Para no creerlo. De hecho lo escribo y aún no lo asimilo. El fin de semana entero los canales siguen la noticia. Y el lunes 5 el matinal se viste de negro con el estudio lleno entre lágrimas, pues tres personas del equipo hasta ese momento están desaparecidas, incluido el conductor, y dos ya fueron encotrados muertos. Llegan animadores de otros canales, periodistas, actores, músicos…. El gremio de la información y el espectáculo están de duelo. Pero no sólo ellos, todo el país.  De nuevo la muerte, el dolor y el miedo atraviesan Chile…

Los habitantes de la Isla Juan Fernández encienden velas por las víctimas.

Y en medio de las lágrimas, las preguntas, las imágenes del mar, cientos de personas  que ponen velas y flores en verdadera procesión frente al canal de TV, los libros de condolencias, las misas, las notas de homenaje (algunas que pasados los días cayeron en excesos, hay que decirlo), los conductores de noticias que no aguantan las lágrimas, las familias de las víctimas en vilo… en muchos surgen las interrogantes… ¿por qué?, ¿qué pasa en Chile que las tragedias y el horror emergen cada cierto rato?

Pilar Sordo, sicóloga local, aparece en dos canales y una radio afirmando que como a los chilenos nos cuesta tanto expresar, nos pasan estos eventos para que botemos pena y rabias acumuladas, a modo de válvula que suelta el corazón; que estas cosas nos vuelven mejores personas y que ante muertes abruptas la lección es que ahora es el momento de decir y hacer lo que sentimos… Mmm, sí, pero siento que es más que eso; bastante más… He estado en países que no expresan y son re racionales y no tienen una tragedia tras otra. Y he estado con grupos de extranjeros fríos y reservados que no conocen el dolor nacional y tampoco se conmueven fácilmente.

Mi mirada es otra. Y tiene distintos tonos. Por eso irá en capítulos. Ya publiqué uno desde la astrología en Guioteca.com, en parte responsable del retraso en esta nota tan postergada, junto a otros eventos del destino y la agenda…

Enplenafasedesanacion.cl

Algo está pasando a nivel planetario y mucho está pasando en Latinoamérica. Este continente nuevo -y con más profundidad Sudamérica, especialmente- tiene en su esencia la magia, la creatividad, la precariedad como constante, los sueños, la sabiduría de los originarios… América Latina tiene latidos jóvenes y eso no sólo se agradece y al menos yo lo vivo como una bendición, sino que además resulta un plus en este mundo que protagoniza un cambio muy intenso y real… Mientras más vieja es tu energía y tu mente -no importa la edad que tengas- más cuesta el cambio…

Chile, una de las tierras ancladas a la gran Cordillera de Los Andes, tiene su propia misión. Resulta que este largo territorio está en fase de sanación hace un rato ya (más claramente desde fines de los ’90). Y sanar duele: hay que ver, asumir lo bueno y lo malo, enmendar, cambiar, recomenzar… Y Chile está en todo eso y con más énfasis ahora en estos años agitados.

No creo que las tragedias sean parte de un sino tormentoso que nos toca vivir como país así como así. Tampoco creo que sean voluntad de ese Dios que por estos días muchos invocan en Chile como si fuese un abuelito que dirige el mundo, idea ultra infantil y hasta pasada de moda que la humanidad por fin -después de 2000 años- comienza a desterrar, pues claramente lo divino, la fuente sagrada, es una fuerza pura intangible que todos los seres llevamos dentro y que no está afuera en las alturas del cielo, está en nosotros, en los perros, los pájaros, los árboles, el viento… el agua del mar que se traga un avión. Sobre lo mismo, adoré escuchar al sacerdote jesuita Antonio Delfau en radio Cooperativa diciendo que estaba en contra de quienes afirman que Dios hace estas cosas terribles de los accidentes o que Dios se lleva a los mejores. No, dijo, Dios no quiere este tipo de tragedias, esto es responsabilidad de fallas humanas que no hacen bien su trabajo técnico en un vuelo, por ejemplo. Enhorabuena. De lo contrario ese Dios sería un guionista muy sádico, ¿no?

Al menos yo, desde mi experiencia personal y en el trabajo de años con personas en consulta, más unas cuantas onzas de trabajo personal-espiritual, considero que el dolor es  francamente una oportunidad, casi una bendición, que es ineludible, democrático (es para todos sin distinción), sincrónico y cíclico  (no reiterativo, sino en espiral, por tanto evoluciona).  Sin él, no se puede. Lo siento, tal cual: no se puede. Lo he dicho en talleres, aquí, con compañeros de ruta y en la consulta de tarot: Hollywood NO EXISTELa vida trae sí o sí dolor, es como un sello que te ponen en la mano desde antes de encarnar incluso y más aún en los meses de gestación y qué decir en la infancia… Y a veces se incrementa cada cierto rato cuando nos toca sanar algo.

Búsqueda marítima de víctimas en Juan Fernández

Desde ahí hay dolores personales y otros colectivos. Y estos últimos seguirán aumentando a medida que atravesamos el ciclo 2010-2014…

Y resulta que Chile había caminado desde los años 70 con grandes dolores que no habíamos querido mirar del todo y menos sanarlos. Esa palabra nos queda grande. A diferencia de la vecina Argentina, en Chile nombrar la palabra terapia (que por suerte hoy es mucho más que ir a un psiquiatra o psicólogo, pues están las benditas flores de Bach, el reiki, masajes varios, constelaciones familiares, registros akáshicos, entre muchas técnicas) aún es tabú. Entonces, -he aquí una de mis miradas, ninguna verdad, sino una visión más- como no queremos tomar la iniciativa de sanar, como nos cuesta asumir, la vida se encarga desde afuera de traernos distintos eventos dolorosos que nos abran el corazón, que nos conmuevan, nos despierten, nos provoquen un giro en el ritmo y en el rumbo.

Desde esta primera nota, diré que lo del avión siniestrado en Juan Fernández es un provocador externo, un catalizador de sanación chilena -y desde ahí contagia al continente y al mundo- con múltiples símbolos. Escuché, leí y vi a muchísimas personas de distintas partes llorar con Chile una vez más. A nuestro país le corresponde sanar sus dolores, salir de su burbuja de aparente éxito fácil y moderno tan parecido al actual frágil Estados Unidos (al cual le ha rendido culto desde los ’80 con más fuerza, como si fuese el único modelo, ja), que por estos años también sale de su zona de seguridad y tiene que asumir su precariedad e injusticias -igual que varios otros del Norte junto con Chile-, como si lo de las Torres Gemelas no hubiese sido una mega llamada de atención para lo mismo: asumir que el éxito no garantiza nada y es más, crea enemigos dentro y fuera, apego, obsesión, stress; pero los seres humanos somos tercos y reiterativos.

Entonces, Chile pasa a ser una fuente planetaria de dolor y sanación que evidencia nuestra fragilidad como seres humanos. Lo mismo va para Japón, por ejemplo.

Y, antes que se alargue más esta nota y no dé para una segunda, diré que ese dolor que punza y estremece, si se vive verdaderamente en todos sus ciclos y facetas, si se entiende, se acepta, se asume, puede transformarse en un valor, en un aprendizaje profundo que eleve la conciencia, abra el corazón, flexibilice la mente, valorice el cuerpo y encienda el espíritu.

De donde sea que seamos y estemos hoy, el dolor colectivo nos rozará para que cambiemos profundamente, y parece que ahora Chile tiene un papel en esta noble tarea.

2011: Definitivamente… ¡Comenzó nuestro Despertar!

Hace rato que no posteo en este espacio. Y no es que no haya pasado nada, de hecho, ha pasado mucho.

Recién iniciado el invierno, unas semanas atrás, nos juntamos con uno de mis vecinos favoritos, el uruguayo Fer, a charlar, tomar mate y té de menta, y también a meditar con su zafu (cojín de meditación) recién estrenado.

La humanidad, como la mariposa, comienza a salir de su estado de crisálida.

En esto último, frente a mi altar ecléctico, recorrimos la primera la mitad del 2011 con todo lo bueno, lo malo y las lecciones… Con todas las alegrías, los dolores, las caídas, los encuentros, las despedidas, los desafíos, los miedos, los logros, los regalos, las sincronías  y… el estancamiento… Ambos (y varios que conozco) nos sentimos un tanto estancados el pasado otoño… y, al mismo tiempo, enormemente agradecidos de los bellos seres que tenemos cerca.

Pero con la llegada del invierno y tanto eclipse junto entre junio y julio, parece que algo se movió. Ahora, estoy hablando del afuera, del hacer. Porque dentro está todo pasando, basta mirar la actualidad internacional y local, fiel reflejo ampliado de cada uno de nosotros. Muchos estamos «reseténadonos» como requisito obligado para estos nuevos tiempos de cambio, inciertos, renovados y apasionantes.

Y, conversando con Fer, pese al estancamiento de ciertos proyectos personales, compartimos la alegría del tremendo despertar que comienza a verse tan claramente en múltiples espacios del planeta. Es taaan potente y emocionante estar viviendo estos tiempos, que emociona ver cómo renace la creatividad colectiva, las ganas de hacer cambios en este cruel sistema que hemos creado, la certeza de que podemos vivir de otra forma y mejor… En varios países muchos levantamos la mirada y la conciencia hacia una vida más simple y justa, menos neurótica, más equilibrada, que nos regale más sonrisas al alma y que complazca menos a nuestro ego voraz, competitivo, miedoso, separado del resto, prepotente y tanto más…

El cambio, el Nuevo Tiempo, ya comenzó y no parará. Guau!, es increíble estar viviendo algo que antes leíamos o escuchábamos. Ahora ya toma forma. Por eso está bueno pararse a ver en qué estamos y cómo fue nuestro último ciclo, porque entonces nos damos cuenta que, pese a las frustraciones u obstáculos, está pasando mucho y somos parte de un proceso único que marcará la historia de la humanidad.

Y ahora, a vivir un segundo semestre de mucha acción e iniciativas por el despertar personal y colectivo.

Aquí hay algunas muestras para recordar que SE PUEDE Y ESTÁ SUCEDIENDO! Bienvenido el Nuevo Tiempo, el cambio de conciencia!