Agosto, mes eclipsado y delicado para el ego antiguo

Desde principios de este 2017, cuando en un par de entrevistas me preguntaron por el clima electoral en Chile, donde este año elegimos Presidente y parlamento, yo dije que lo veía triste. Que, desde la carta astral, no se veía nada entretenido ni sabroso, como a veces son los dimes y diretes propios de la carrera presidencial. Agregué que veía fragilidad.

Cuando hace algunos meses –para decepción de un sector- salió de escena una de las cartas fuertes, un ex Presidente; y tiempo después a él mismo se le enferma un hijo, mientras otro candidato –también ex Presidente- vive el fallecimiento de su hermana mayor; dije: ah, esto era la fragilidad que yo veía-. Pero sentí que faltaba algo más…. Y creo que agosto e inicios de septiembre puede traer sorpresas y dolores en la esfera política… No sólo porque los eclipses –y encima suceden en Leo/Acuario, fieles representantes de nuestro ego personal y colectivo cuando no están ‘trabajados’- movilizan a quienes detentan poder (atención jefes, profesores, figuras públicas, padres, guardias, líderes), sino porque lo que va de este 2017 (en especial en junio) trajo una activación planetaria ya definitiva de mayor consciencia… Por eso decía hace poco que hay más luz. El cambio de Era ya se instaló y también el paso de muchos lugares y de personas que ya elevaron vibración y comienzan a vivir de otra forma aunque aparentemente nada está sucediendo. Pero está pasando mucho.

Estos tiempos nacientes, además de inciertos y agitados, nos llenan de estímulo, de terreno donde practicar lo que hemos aprendido los últimos años. También nos regalan tremenda fluidez; intuición certera; conexiones precisas con gente, con información, con proyectos que se abren y –cada vez más evidente- con nuestros guías; nexos que no vuelven aunque presionemos, porque estamos en vibraciones muy distintas y ya no nos corresponden; espacios que tenemos que soltar…

En esto último, agosto nos da una gran ayuda. Por eso también puede ser un tiempo incómodo que nos haga practicar vulnerabilidad y limpieza para esa parte antigua de nuestro ego. Porque esta energía, el ego, es parte de la condición humana y -cuando está domesticado, por tanto lo conocemos con mayor profundidad y se nos arranca menos- es un gran aliado en nuestra evolución, que nos permite ablandarlo para que nos acompañe en nuestro camino, en vez de permitir que se opaque, se oscurezca o se densifique porque creemos que él tiene la verdad de nosotros y de cómo es el mundo. Y las clases dirigentes en distintas esferas de la vida pública –incluida la política, obvio- representan –a veces garrafalmente- ese tipo de ego antiguo: más rígido, controlador, defendido, manipulador, miedoso, agresivo, autoengañado, pendiente de la imagen, de batalla pequeña, víctima/victimario, que no quiere perder nada, que ve al otro como enemigo, desconectado de la realidad –y de su corazón verdadero-, que quiere tener la razón y que lo aplaudan, etc., etc.

Y no porque ellos sean ‘malos’ o ‘peores’ (esa mirada también es antigua!) sino porque –supongo que ya lo he dicho acá- siempre la estructura -el sistema- y sus representantes van atrás (más bien, en otra frecuencia paralela). Como la medicina –junto a sus organismos y profesionales- que aún prescribe sólo remedios para una parte del cuerpo en vez de ver al ser humano completo que somos y recetar cambios emocionales/mentales; de hábitos, y hacer tratamientos más integrales junto a otras disciplinas porque obvio que no basta ya con la pastilla ‘X’, y mucha gente -hace rato-está haciéndose cargo de su salud física/emocional/mental/energética de otra forma que ellos aún no integran ni practican… Entonces, como van ‘atrás’, son excelentes modelos de todo lo que ya no hay que hacer. Por eso, me encanta –sí- tener a Donald Trump en el poder. Es de lo mejor que nos pasó (para qué vamos a agregar a Maduro -vaya sarcasmo del destino su apellido-, Kim Jong-un, y un largo etc.). Todos los días nos enseña un montón de cosas que ya no van. Igual que decenas de personajes locales que ocupan espacios de poder y en los medios de comunicación: Gracias por dejarnos claro todo lo antiguo, todo lo que ya hay que dejar atrás para habitar este bellísimo mundo actual; gracias por mostrarnos partes nuestras a las que les falta crecer; gracias por recordarnos que estamos muy distintos y que sí podemos construir una Vida más autónoma desde la armonía y la conexión con el Todo, donde disfrutar desde la consciencia, no desde el apego… Gracias por recordarnos –con su presencia en distintos poderes- cómo se movían las cosas antes y que ahora ya podemos hacerlas de forma mucho más luminosa aunque no sea noticia

Lo que sea que esté antiguo en nosotros, estos eclipses lo sacudirá y podremos alivianar nuestros pasos. Por eso es bueno incluso hacer un listado personal de lo que ya no va en nosotros (formas de pensar, ser y movernos que nos dificultan el camino además de las relaciones; todos las tenemos, ¿no?) y todo este mes realizar meditaciones cortas donde nos despidamos con amor de todo esto, sintiendo que dejamos un espacio en nuestra energía para lo nuevo… En Chile creo que, además de la política, el propio periodismo puede hacer noticia (profesionales, columnistas), además de los uniformados, deportistas, mundo del espectáculo y de la sanación (desde terapeutas, autores, hasta médicos).

Los efectos de este par de eclipses se sentirán por los tres meses que vienen. El primero será el 7 de agosto, es eclipse parcial de Luna llena en Acuario, en el grado 15 de este signo, (por si quieren mirar en su carta natal en qué área ocurre) y el segundo, es total de Sol, será visible en parte de América y Europa, sucederá en el grado 28 de Leo el día 21 de agosto (atención los que cumplen años al final de Leo e inicios de Virgo, aprovechen la purificación), con la segunda Luna nueva en este signo, que –como dije en el post anterior– nos anima a brillar a cada uno en sus dones… En este tiempo nuevo se hace patente que cada uno brilla, hay luz para todos (nosotros somos eso, Luz, por si se nos había olvidado; ja), sin la necesidad de opacar a nadie ni de mirar al lado porque todos somos iguales y a todos nos corresponden distintos pasos, porque –lo notemos o no- todos estamos en gran crecimiento, porque somos protagonistas de un ciclo humano poderoso donde la magia personal y colectiva se hacen cada día más evidentes para que recordemos sonreír más y resistirnos menos… ¡Gracias a la Luz y a la sombra, y a atesorar este mes, que nos dará lecciones y renovaciones!

Anuncios

Suspendidos…. ¡Enhorabuena!

loco suspendidoA los egos intensos y masculinos (independiente de si se instalan en hombres o en mujeres) les gusta todo rápido y necesitan definición: voy o no voy, corto o sigo, es o no es, me cambio o me quedo… Viven en el blanco y negro, obvio que no ven los grises (ni los soportan), corren, lo hacen todo… Sienten que tienen que hacerlo ya, en vez de ver puñados de señales que les indican que se detengan… Estos egos luchan. Si luchas, tu vida se vuelve una batalla. Llena de aventuras, medallas y adrenalina, pero una guerra al fin. Y cuando hay guerra no sólo dejas heridos y caídos en el camino (incluido tú mismo, por si no te diste cuenta); también atraes constantemente conflictos y enemigos abiertos o encubiertos. Si no, basta mirar a Medio Oriente, a EE.UU. y algunos europeos… Enfrascados en sus propias luchas, intereses, poderes, cortinas de humo, montajes y más…

¿Ego? Sí, esa energía mental/emocional que todos tenemos, que nos acompaña con mucha lealtad, esas voces y actitudes repetitivas que nos hacen reaccionar; energía humana que es muy variada, está al servicio de nuestro crecimiento, nos ayuda montón y nos impide crecer si es él el único protagonista en nuestra vida. Egos hay para todos los gustos y podemos pasar por varios en un mismo día y a lo largo de la vida, como también hay algunos que son nuestros favoritos en cada encarnación; hay: víctimas, victimarios, buenos, malos, negadores, sacrificados, payasos, evasivos, controladores, depresivos, egoseufóricos, pesimistas, optimistas, rabiosos, anestesiados, serios, livianos, competitivos, ausentes, exitosos, fracasados, intelectuales, frívolos, adecuados, excéntricos, diferentes y especiales, dependientes, libres, masculinos, femeninos, artistas, imaginativos, racionales, temerosos, temerarios, hiperactivos, hacendosos, responsables, flojos, impulsivos, pasivos, aislados, pegoteados, perfeccionistas, pajaritos (¿ah?, no me di cuenta), sabelotodo, defendidos, seductores, superiores, inferiores, desconfiados, ingenuos, misteriosos, intrigantes, fuertes, débiles, enfermizos, parlanchines, acelerados, intensos… Y podríamos seguir un rato más, con lo cual nuestros egos estarían felices pues les encanta estar al centro, aunque no les gusta que los descubran porque se avergüenzan un poco -o bastante-, pierden poder y control, evidencian su inseguridad constante -su infantilismo- y tienen que cederle espacio a la consciencia,  al crecimiento e independencia… Al ego -lo he dicho antes- simplemente hay que darle espacio y domesticarlo, pues nos ayuda a despertar y tiene hábitos, podemos perseverar en reeducarlo. Para eso necesitamos avisarle primero y pedirle al cuerpo y la consciencia que nos acompañen en la tarea diaria que significa actuar más y más desde nuestra verdad interior (luz) antes que exclusivamente desde nuestro amigo ego…

…Por estos días me toca decirle a muchos de estos egos intensos en la lectura de carta astral, con calma para que lo entiendan y le dejen espacio a la consciencia, la cual puede tomar el mando de forma bastante más sana y luminosa que… No hay nada que hacer, que no es el momento de decidir, que “permite que la Vida te vaya mostrando el camino”, que es tiempo de bajar los brazos y entregarse a lo que la energía te está proponiendo: tristeza, duelo, frustración, calma, stop, ir de a poco, cierre, inicio, enfermedad, fragilidad, silencio, incertidumbre, recibir, revisar… Que “mientras más lento y sin afán vayas, más asistencia y certeza irás encontrando”, pero que no es ahora… Suelta, no hay nada que cortar ni definir… Completa tu experiencia… Respira…

Y al hacer esto último, el ego comienza a entregarse… A dejar espacio, a relajar hombros, ceño, puños, rodillas, mandíbulas, colon… Para que el corazón y el espíritu tomen su espacio, dejando que el cuerpo renueve su energía, suelte miedos y comprenda que estamos atravesando este puente y que no podemos ni apurarnos ni querer ver ya la otra orilla, simplemente hay que cruzar y ‘disfrutar’ el camino con lo que quiera regalarnos…

Cuando nuestro ego suelta (el control), muchas veces caen genuinas lágrimas en las lecturas… Al fin emerge lo verdadero. La fragilidad deja de ser algo vergonzoso para simplemente ser parte del camino, una aliada que nos permitirá limpiar y reencontrarnos con lo esencial para retomar la senda de otra forma en estos meses inciertos… Ya no podemos correr. Ya fue. Ya está pasado. Pasado de moda, igual que decenas de actitudes, creencias y prácticas que por fin estamos soltando… ¿Correr?, ¿Querer definirnos ¡ya!?, ¿Querer tener la raZzzón? (¡qué Zzzueño!), ¿defendernos?, ¿opinar de forma reactiva?, ¿querer llegar antes?, ¿huir?, ¿solucionar?, ¿presionar?, ¿apurar?, ¿resistirnos?, ¿manipular?, ¿interferir?, ¿salvar?, ¿quejarnos?, ¿culpar? … Fue. Ya tuvimos demasiado de eso y lo tenemos a cada rato. Pero cada vez más podemos distanciarnos -aunque sea unos centímetros- de estos hábitos para permitir que nuestro Poder, que la Consciencia y el Amor (la aceptación plena) tomen su lugar y nos ayuden a comprender porqué y para qué estamos donde estamos… En qué momento y espacio habitamos hoy y qué nos pide la energía.

¿La energía? Sí poh, ese tejido invisible que nos empieza a visitar con hechos, sincronías, sensaciones físicas y emocionales, señales… Como cuando entras al colegio o la universidad o a un trabajo nuevo, ¿qué pide la energía?: inicio, adaptación, paciencia (contigo mismo), valentía, compartir, abrazar los miedos, curiosidad y humildad para aprender, flexibilidad, sembrar… Pero nosotros ¿qué hacemos?: ir rápido, exigirnos, no mostrar lo que sentimos, hacer lo que se espera de nosotros, querer que nos guste ya, rechazar, guardarnos los miedos, hacerlo perfecto, desgastarnos, querer resultados inmediatos… Y así dejamos de disfrutar, de sorprendernos, de acompañarnos, de auto-contenernos, de escucharnos, de honrarnos, de sentirnos orgullosos de cada avance, de abrirnos a la magia de cada día…

¿Quién está feliz con esto? ¡Nuestro ego intenso! ¿Quién queda a un lado y comienza a opacarse? Nuestro yo real 😥 ; nuestro corazón verdadero; nuestro polo femenino; nuestra Luz. Ésta no deja de brillar, sólo pierde protagonismo. Pero está ahí intacta. Sentada esperando, a ver si le damos espacio. Y nos sopla un montón de actitudes, miradas, risas y gestos, pero por correr apenas y la sentimos dentro nuestro, creyendo que “yo (mente/emoción = ego) sé lo que tengo que hacer y lo tengo que hacer ahora… Já.

Pero por estos meses de fin e inicio de año, esa voz impaciente tiene que bajar su tono, guardarse, sentarse bajo alguna sombra y comprender que le corresponde entregarse y esperar… ¿A qué? A que la Vida le muestre cuándo moverse y hacia dónde. Sin prisa. Con certeza interior.

descanso2¿¡Y por mientras qué hago!?, ¡¿perder el tiempo?! -saltará el ego con las manos en la cintura-. Eso es una ilusión y creencia antigua. Por mientras, puedes dejar tus rutinas neuróticas, entretenerte en otras cosas, descansar (te vendría tan bien dormir, mirar el cielo, echarte en el pasto, darte una tina con sales), caminar, crear algo sólo por disfrute (sin exigencias), ordenar, limpiar el jardín, mirar a los ojos a tus hijos y nietos y sentirlos, tomarle la mano a tu pareja, abrazar, pedir abrazos, delegar… Soltar… Conectar con tu corazón para conversar con él y que te vaya mostrando de a poco en qué estás y qué hacer. Agradecer por todo lo que has vivido, te haya gustado o no (todo sirve). Divertirte con cosas simples. Mirar una buena peli. Estar. Ser. Disfrutar….

Es desde ahí, querido ego intenso, que tantas veces nos visitas, que vendrán las soluciones, los nuevos caminos y el comienzo de las nuevas certezas que aún no aparecen porque simplemente no tienen que hacerlo. Menos ahora. En estos meses de transición….  Respírate eso y prueba. A ver qué tal nos va si nos suspendemos a nosotros mismos y nos damos el espacio de Ser en vez de compulsivamente Hacer…. Poco a poco. Con todo lo que somos y desde el corazón.

Caracoles

Continúa la limpieza 2013: Segundo lavado

Como dice un pequeñito que conozco y un par de amigas: he volvido! … Puede sonar egocéntrico y qué más da: hasta yo me he extrañado en este blog. Me he echado de menos en mi oficio de bloguera de los distintos viajes -literales y simbólicos- en los que estamos y sincronizamos tantos… Incluso angustia-pena me daba unos días la cyber-mudez, y  a veces desazón cuando estaba por instalarme en algún café con el compu y las cosas giraban hacia otras tareas que me impedían hacer mi plan… Urano (imprevistos, locura, innovación) en Aries (iniciativas, rabias, acción) nos está enseñando con ganas el descontrol y la flexibilidad, ¿no?…. “Pero por algo será que no te sale escribir y apenas tienes espacio pa’ responder mails”, me decía a mí misma durante unos días agitados, sin dejar de integrar muchas experiencias en estos sanadores meses de invierno, que tantas cosas se han llevado, ¿verdad?…. Y en medio de la revoltura y la incierta limpieza me llega este regalo para transformar nuestra vida en dos simples pasos:

autoayuda rapida

… Aunque con mala ortografía, esto está demasiado bueno. Amo el pragmatismo en algunas situaciones y este “manifiesto-guía” lo es con ganas, te soluciona la vida de una sola leída, ¿o no? Una chamana lo lee, se ríe a carcajadas y me dice: jajajaja, si fuese así no tendríamos pega (trabajo) individual ni colectiva!

Y sí, pero como dice Johansen: soñar no cuesta nada, soñar y nada más, con los ojos abiertos. Reírse tampoco cuesta y es tan aliviador en medio de este “primer enjuague colectivo” que estamos terminando y que nos tiene “trabajando” en nosotros mismos como nunca antes porque ahora es imposible evadir las lecciones que tenemos pendientes, y que pese a los remezones y el cansancio, al menos a mí me tiene feliz. Ahora, no ando saltando por la calle, es una felicidad a ratos subterránea, omnipresente, sutil, certera y profunda…. No es eufórica ni expresiva… De hecho, como muchos he estado muy intro este último tiempo, he dicho que no a varias invitaciones y aceptado otras muy distintas con gente nueva, y dejado de hacer un par de cosas aunque mi agenda de cartas astrales y otras cosas está llena, se me han abierto antiguas heridas, las he llorado y limpiado con ayuda terapéutica muy valiosa, y -como dije- no pude escribir -expresión vital en mí- como me gustaría… Varios estamos así, creo: viviendo todo intensamente, con una visión más clara -y descarnada-, algo desbordados a ratos y sintiendo que el tiempo no alcanza…

florfractal… Hace unos días conversábamos con mi terapeuta sobre la rabia, el abuso, la intensidad, los límites, la expresión, el despertar; y en medio me recordó que con el trabajo interior (espiritual) nos ponemos más selectivos, no en mala onda, pero sí desde el ver/sentir/saber que no todas las energías nos hacen bien o tienen que ver con nosotros, que hay ciertas vibraciones que simplemente ya no: ya no te hacen sentido ni te gustan, ni las soportas como antes… Y cuando eres muy sociable como yo eso da trabajo porque es igual es entrete conversar, conocer gente y tener muchos conocidos y amigos con quienes compartir como me pasaba hasta hace unos años. Entonces, cuando tus círculos se reducen y encima recibes el rechazo, el dolor o la crítica  -directa o por la espalda- porque ya no vas a varias cosas o dejas ciertos círculos y relaciones, además de tristeza, desconcierto y a ratos desolación (tanto por ti como por el otro en algunos casos), medio que se pierde el norte y aparecen los cuestionamientos: ¿seré yo, Señor? jaja… Síp, soy yo quien elige un cambio de consciencia que se traduce, entre otras cosas, en un cambio vibratorio que ya no sintoniza con muchas cosas, conversaciones, miradas, lecturas, programas, gente, lugares, comidas… Y es parte del crecimiento, no es mejor ni peor, es no másp…

De hecho, como les dije a un par de consultantes hace unos meses y esta semana: me reservo el derecho de admisión, no le leo la carta astral y menos el tarot (que ya se va casi completamente de mi campo, pues es otra de las cosas que dejo por cambio de vibración mía)  a cualquiera-. Ya no puedo ni quiero porque -entre otras cosas que ya he publicado acá- la vibración ansiosa y básica me jode, antes la soportaba, ahora no; lo siento, pero por un rato me permito la intolerancia y/o discriminación mientras ajusto mi enfoque e intención en esos casos en que simplemente el ego no quiere crecer ni le interesa… Por un rato no tengo energía pa’ eso, parece que la tuve mucho tiempo y se me fundió… Situación que tampoco es cómoda pues recibo rechazo, agresividad, tristeza, decepción… Pero la certeza y calidad de vida son más fuertes, aunque igual miro la no casualidad de atraer cada cierto tiempo a algunos representantes de esa energía que ya no aguanto…

Como ya no aguanto los espacios con humo o con música pesada, los ambientes con mucha queja, pelambre (chisme) y crítica… Antes hasta me podían entretener, ahora me dan un cansancio…

Y en esto del cambio de vibración, un miércoles me siento muy cansada y sobrepasada porque además se me juntaron compromisos familiares y veo que tendré que suspender algunas tareas ya que no me darán los tiempos. Pero en la noche me llaman dos amigos para invitarme a bailar y les digo sin pensarlo: sí, dale, vamos…. Y entonces, de repente me veo en una buena salsoteca con un grupo que apenas conozco y bailamos un buen rato con mucha risa, complicidad y sensualidad… En una pausa en que nos sentamos algo cansados siento y agradezco el cambio de vibración que tanta falta me hacía: salir del trabajo, la prisa, la demanda, el cumplir, lo conocido… Me reconecto con mi cuerpo, la música y el baile que tenía botados y que tan bien nos hacen a todos, por eso siempre bailamos en los rituales, porque el cuerpo necesita entrar en su espacio de movimiento, alegría y fluidez para acompañarnos en los cambios y conectarnos con su sabio pulso vital… De vuelta, el chofer del taxi es un chico joven que escucha un reggaeton desconocido pa’ mí pero chistoso (en realidad toda esa música me da risa) y le digo: está bueno, súbelo no más-.  Y nos vamos bailando con el jefe de jefes (Daddy Yankee) en la madrugada santiaguina….

Desde ese día sentí dos cambios: primero, se fue el cansancio pese al trasnoche y la falta de horas de sueño al día siguiente. Y, segundo, el viernes, mientras me ponía al día con una decena de correos atrasados desde mi favorito café francés del barrio, incluido el mensaje de una amiga que me cuenta de la decepción con amigos y de lo mal que se siente la envidia de otros, me vino la fuerte sensación: se acabó el primer enjuague de nuestra masiva lavadora (si quiere entender, clickee aquí):  entramos al “Segundo lavado”… Sí, por todo lo que veo/siento/recibo, constato que pasamos fuertes episodios y/o pruebas que ya están frente a nosotros sin maquillaje: vemos la realidad y, por lo mismo, estamos más livianos; doloridos, pero con más certezas y menos pesos, pues hay muchas cosas y situaciones que se fueron -o están en proceso de- estos meses. Cosas internas y externas… Y duele, enoja, desconcierta, alivia, alegra, libera… Hay de todo, porque estamos soltando cosas cómodas e incómodas, el lavado no discrimina ni es al gusto del consumidor, sino del alma y la Divinidad orquestadas para que crezcamos…. La emoción posterior además depende de cuán apegados o identificados estemos y de cuán consistente sea nuestro trabajo interior también, como del espacio y significado de esas pérdidas en nuestras vidas… No es lo mismo perder una relación o el rol que ocupabas frente a todos, que una billetera o un electrodoméstico… Pero son símbolos -ricos-  y pérdidas igual…

LunaNuevaEs este agosto un espacio muy nuevo y loco donde estrenamos una energía que requiere de mucha adaptación, confianza (el pesimismo está pasado de moda, le aviso, estimado lector) y alegría por todo lo que estamos avanzando. La Luna Nueva en Leo de este martes pasado nos impulsa a vivir un mes con más creatividad, expresión, sello propio y diversión, donde también habrá tensiones entre las creencias antiguas y las nuevas, un tiempo en que  el orgullo y el infantilismo serán temas…. Ahora, cuando muchos ya no vibramos tanto desde las heridas primarias que arrastramos (abandono, traición, abuso, indiferencia, rechazo, agresión y más) porque todo este 2013 se nos pusieron enfrente dándonos la posibilidad de limpiarlas, podemos caminar de otra forma: más plenos, con la certeza de que todo lo que sucede está bien y que tenemos las herramientas -o menos obstáculos- para sortear lo que haya que sortear…. Porque además nuestra mente ya se desapega de la instaladísima creencia de que el estar bien es que no nos pasa nada “malo” o que tenemos de todo… Ya muchos captamos, asumimos, sabemos que estar bien no depende de nada externo porque afuera hoy hay incertidumbre, caos e imprevistos que forman parte de la limpieza colectiva, pero dentro nuestro -recordémoslo- hay una poderosa crisálida que intuye que está en plena metamorfosis  y que siente cada vez más sus alas aunque aún no pueda salir y usarlas porque todavía no es el momento… Pero ya casi…

Está muy bello este tiempo. No está fácil, pero está de unas sincronías, luminosidad y consciencia que conmueve… Por lo mismo, desde lo complementario se levantan las resistencias, la oscuridad, la mente básica (dentro y afuera nuestro), lo cual es normal; sólo que ahora podemos elegir con plenitud desde dónde movernos en este segundo lavado que, al menos, estará más lúdico que el primero, pues puede ser toda una divertida aventura pillar a nuestro ego, darle espacio, conversarle, limpiarlo, asumirlo y enseñarle quiénes somos ahora para que nos nos domine como antes… Veamos cómo nos va!

PD: Y gracias por los mensajes de muchos que nos extrañábamos por aquí 😉

Regalos, caos, limpieza… Así está el 2013

Y sin pensarlo mucho, aparezco un sábado en Córdoba, Argentina, escuchando el tííípico aceeento arraaastrado que me causa gracia y ternura… Nos quedamos en el hostel Muzikë, un emprendimiento familiar que recién parte, con mucha calidez y buen diseño, en el centro de la ciudad.

-¿Pero por qué vas a Córdoba?- me dice con asombro una amiga cordobesa que ya perdió su acento después de muchos años en Francia y Chile.

-Porque se nos ocurrió; no lo conozco, es cerca, es barato y es uno de los pocos vuelos que estaba desocupado en el fin de semana largo. Además, yo no tengo ni media expectativa, simplemente voy a pasear y a recibir lo que encuentre; me da igual, el tema es hacer algo distinto; es un regalo -le digo con entusiasmo mientras ella toma su sopa de zapallo en un café de Providencia, y yo estoy en una pausa de mi consulta de carta astral.

-Ah, qué loco. Bueno, tenés que ir a La Cumbrecita, eso es típico y lindo de visitar  en las sierras -agrega mientras me da otros datos e igual sigue con su cara de pregunta por mi destino turístico.

Lago de las Truchas, en La Cumbrecita

Lago de las Truchas, en La Cumbrecita

Y yo, por tanto, voy a la Cumbrecita el domingo. También a Villa General Belgrano que está a una hora, ambos parecen la tierra de Hansel y Gretel y/o de La novicia rebelde, en cualquier momento aparece con los niños cantando…  La primera es una reserva natural y  villa de montaña peatonal donde hay que caminar por senderos y bosques hasta una bella cascada y lago, con calles de piedra y ripio, en que hay tienditas, casas de cuento, hostales, mucha peperina, abedules, robles, pinos, río y aire puro. La segunda, como me dijo otra amiga argentina a quien le gusta mucho esta zona, se parece un poco más a Puerto Varas o a Pucón, de Chile y son dos enclaves de inmigrantes alemanes en Argentina, con su cerveza, tortas, kuchenes, su orden -que no siempre me gusta tanto-, mezclado con el infaltable asado ché que tan merecida fama tiene.

paseo de las artesEl viaje estuvo lindo, intenso, divertido, sabroso y fluido: lo que se dio se dio y lo que no, no era… Como los quinotos (kumquats)  que son difíciles de encontrar en Chile, y que compré en una “frutihortícola” (vaya nombre para una frutería o verdulería) el sábado de noche camino al Paseo de Las Artes (un gran espacio callejero con muy buen arte, diseño y antigüedades al borde de la cañada que cruza la ciudad),  y que luego olvidé en La Batea, una tienda de decoración, hecho que recordé cuando ya terminábamos de cenar con una gancia con limón que nos quitó la sed. Y dije, bueno, alguien disfrutará mis quinotos… Pero al día siguiente, de vuelta de La Cumbrecita nos queda tiempo para ver una parte de la feria que no alcanzamos y paso por la tienda, pregunto por curiosidad, sin esperanza de nada

Quinotos, en una frutería de Carlos Paz, Córdoba

Quinotos, en una frutería de Carlos Paz, Córdoba

porque era un puñado de fruta no más, y una de las chicas salta y dice que me los guardaron en la heladera y los refrescantes quinotos regresan a mí sin esfuerzo… fluyendo….  Además el viaje está cruzado por muchas risas, improvisación, conversación, silencio, naturaleza, ciudad…. Y -confieso que he comido- unos irresistibles churros con chocolate caliente a media mañana con frío y sol (aún puedo saborearlos y podría ir día por medio por una porción, pero por suerte en Santiago sólo hay unos pocos lugares donde venden, lo cual agradezco pues mi intento de comer menos azúcar se vería absolutamente amenazado)… Además, este viaje me regala horizontes amplios en las sierras, esos que a veces es difícil encontrar en el centro de Chile, donde la cordillera -bellísima igual- actúa como un muro que a ratos, al menos a mí, me ahoga… Por eso me gusta el Sur Chileno, también por el verde intenso y su gente…

E igualmente, antes, durante y después, el tema de la intensidad y crudeza de este año está presente en conversaciones y en el compartir con la gente; también la pérdida de certezas -casi no quedan por estos días, al menos afuera, ni media- y la multitudinaria crisis vocacional… Antes de  irme me escribe Paula, una uruguaya que conocí en un hostel de Montevideo a fines de 2009 y con quien hablamos mucho de la vida, de astrología y más. Se vino a Santiago hace un año y me pide que nos juntemos pues necesita hablar porque… está en crisis… Era que no, si somos muchos! Y encima Chile es tierra de sanación, como le digo a varios extranjeros que van a mi consulta y a muchos amigos de fuera… A Vale, una inquieta y creativa cordobesa que conocemos en el viaje,  se le ponen los ojos vidriosos al contarme del crecimiento que está teniendo ahora y de la culpa que siente al poner límites, pero sabe que tiene que hacerlo… Eduardo me escribe porque quiere que le lea el tarot y cuando le digo que me cuente porqué, puesto que estoy en retirada de éste y quiero más antecedentes para saber si abro el espacio o no, también me dice que no sabe “pa’ dónde va la micro (bus) en su vida” y que no confía ni en él mismo, que se siente perdido. “Bienvenido al club y al nuevo tiempo”, le digo y conversamos por mail que es muy importante que pida señales, que sepa esperarlas y que tenga alguna herramienta para centrarse: silencio, naturaleza, caminar, meditar, respirar, contemplar… lo que quiera, pero que se ancle, porque De los centrados, atentos y atrevidos será el reino del 2013

Lo que siento es que claramente en este tiempo ya nadie puede evadir los temas pendientes, ni hacerse el loco con nada, ni mantener aquello que está incómodo o a medias o en la oscuridad. La vida obliga este año a definiciones, cortes drásticos, despedidas, limpiezas: a hacerse cargo sí o sí, a sacarnos caretas y auto-engaños. Y también muchos están viendo: sus dones, la poderosa conexión con la Divinidad. Como me dice una amiga por mail, comentando la nota anterior sobre La energía: este tiempo está eléctrico y es un “raspacachos” para todos… Y sí, no podemos obviar las verdades y menos si tenemos trabajo personal encima porque una vez que decides ver (tu vida, el camino, el sentido, lo verdadero) ya no puedes cerrar los ojos ni quedarte mirando el paisaje. Es tiempo de ir al fondo.

ropa lavadoraY al regreso del viaje me encuentro con Paula para hablar de Chile, Uruguay, nuestras idiosincracias, su urgencia de hacer lo que realmente le gusta y no cualquier oficio para sobrevivir, y también conversamos de la lavadora en la que estamos todos en este tiempo, “pero tranquila que ya vamos al primer enjuague, jaja” -le digo, mientras tomamos un pisco sour en un café…. Al llegar a casa tengo un mensaje de Cami que me dice que le alegró mucho mi viaje y que… está en caos, que no sabe qué hacer porque necesita cortar con mucha gente alrededor y además ya no quiere seguir dando clases y que se dio cuenta que lo suyo es la producción y lo administrativo, pero que acaba de entrar a un proyecto donde tiene que enseñar… Y al día siguiente me encuentro con una de mis vecinas de barrio a la entrada de la galería El Patio, en Providencia, que me dice con angustia que la acaban de despedir del trabajo y que sabe que es por algo y para algo, pero que igual siente miedo; es la primera vez en que su base sólida, el trabajo, cae… Y cuando nos despedimos después de un té, me escribe un amigo para contarme que está recibiendo mensajes mucho más directos de sus maestros y que está asustado-feliz… ¡Vaya tiempo este! …De tarde, una sanadora que hasta ahora ha oficiado de periodista y marketera con mucho éxito en grandes compañías, se decide a entregar sus dones y manda un mensaje público que dice: Gracias al consejo de una buena amiga y su guía espiritual, he decidido llevar mis aprendizajes y experiencias espirituales a quienes los requieran. Por ello siéntase libres de contactarme para efectuar consultas personalizadas sobre: – Tarot – Numerología – Meditaciones guiadas para relajación, concentración y quitar ansiedades, entre otros. – Aprender a respirar – Alineación de chakras… Guau!! Me da emoción y la felicito por tremendo paso inspirador (si quiere sus datos, deje un comentario al final de la nota 😉 ).

Y en medio de todo, mi oído izquierdo duele un poco y al rato lo sé: viene el señor resfrío a visitarme. Ya me había amenazado hace unos días. Y le digo a mi cuerpo, una vez que la visita es un hecho y mi garganta arde: Eehh, te pasaste pa’ generoso! Me dejaste viajar sin ninguna molestia y esperaste a que estuviera en casa pa’ mandarme este resfrío. Qué bakán! Gracias! … Me emociona profundamente la nobleza del cuerpo y de la vida que siempre está ahí, sólo que por lo general no la vemos… Luego, las molestias crecen, la nariz se tapa, la fiebre sube y al óleo 31, al té de menta, al limón y al pomelo, se unen la malva y la peperina que me traje de Córdoba (la vida es perfecta) y el tilo que le compro a un yerbatero improvisado que se instala en Pedro de Valdivia y Provi cuando yo voy sorbiendo un exprimido de naranja para llevar recién comprado en el Dominó: naranja en viaje!, dice el maestro de cocina y me río siempre que lanza esa frase… Y desde Mercedes, Su me manda sanación online con sus manos canalizadoras “están yendo a tus oídos”, me dice y me pide que abra los brazos desde el otro lado de la pantalla y siento tremenda energía…

Desde mi cama y en mi propia lavadora siento la limpieza de esta gripe y sus regalos de quietud, conexión, purificación, silencio, descanso, ayuda; siento también que muchas cosas se están yendo para varios pasajeros de este blog y muchos seres, que el proceso puede doler, pero que es tremendo regalo e inicio de un ciclo con más claridad sobre quiénes somos, hacia dónde vamos y qué queremos aportar en este viaje-vida lleno de colores. Ahí vamos!