¿QUÉ HACEMOS CON LA INCERTIDUMBRE?, Taller

Los martes, del 10 al 31 de mayo, cuatro sesiones vía Zoom 

¿SONREIR EN LA INCERTIDUMBRE?

Comprender estos tiempos para vivirlos con más aceptación

Esta chica inquieta y traviesa, la incertidumbre, volvió hace un tiempo (desde 2018) por estos rincones de la galaxia, con mucha fuerza. Y con su mirada directa, avisa que se quedará por buen rato entre nosotros, porque está de lo más cómoda y entretenida paseando por el planeta, moviéndonos el piso, cambiando escenarios, agitando lo estancado, removiendo escombros de toda índole y poniendo en nuestra cabeza, pecho o panza a una de las emociones más fieles que tenemos nosotros los humanos: el miedo.

La incertidumbre está muerta de risa. No le preocupa el futuro, no le puede importar menos el pasado, le encanta mantener la expectativa y el misterio, suelta carcajadas frente a nuestro afán –tan tierno– de control, adora el viento intenso y las marejadas, las tormentas eléctricas, los terremotos. Le divierten las caídas de bolsas internacionales y de cualquier entidad económica o política que se crea sólida, ama los puntos suspensivos, las esperas tensas y la falta de datos para tener un análisis preciso. No conoce las estadísticas ni las planillas excel, dice que el tiempo es una ilusión, le gusta todo tipo de música, de paisajes, de sabores y aromas, mientras más amplia sea la variedad, mejor.

Y ya que ella llegó para quedarse por buen rato, es mejor hacerse a la idea, conocerla mejor y permitir que nos enseñe todo lo que nos trae e, incluso, pedirle ayuda para saber cómo acompañarla, cómo vivirla.

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Por todo esto y porque más vale surfear estas olas intensas e inciertas con más humor, acompañados y con herramientas prácticas que nos permitan fluir en estos años desafiantes y extraordinarios, en vez de paralizarnos o restarnos de las oportunidades que también nos dan, realizamos el taller ¿SONREÍR EN LA INCERTIDUMBRE? durante cuatro semanas, de manera online, a contar del martes 10 de mayo.

Para vivir este ciclo con una sonrisa antes que solo desde el temor, la ansiedad o la frustración, compartiremos explicaciones del porqué y para qué estamos como estamos, con el propósito de abrirnos a cultivar mayor calma y goce, más allá de la agitación que nos corresponde como habitantes de esta poderosa Tierra. Si bien estamos todos cansados en medio de la tensión planetaria, este tiempo también presenta ante nosotros mucha belleza, además de grandes verdades y oportunidades. 

El taller dura un mes y revisaremos de qué se trata este tiempo, qué actitudes nos corresponde soltar, cuáles es preciso activar junto a nuevos hábitos y miradas de la Vida. Identificaremos aspectos de nuestro ego que frenan nuestro crecimiento y que esta nueva etapa nos convoca a transformar. Cómo vincularnos, desde dónde movernos en lo laboral, qué hacer frente al sistema y cómo activar alegría día a día serán parte de los temas que revisaremos. 

A continuación les dejamos la información práctica. También un gran abrazo ❤ y un Audio sobre las oportunidades que nos da Júpiter y Neptuno en Piscis . Gracias por leer y compartir entre quienes se interesen. 

+PARA QUIÉNES: Para TOD@S. (No se requieren conocimientos de Astrología). Temerosos, valientes, alegres, decaídos, desconfiados, optimistas, dudosos…  

+CUÁNDO: Desde el martes 10 de mayo. Son cuatro sesiones que terminan el 31 de mayo De 19 a 21 hrs Chile. Por Zoom, online. (La sala se abre a las 18:45). Se puede tomar en diferido, grabado. 

+CÓMO: Por nuestra página, https://www.astroalmica.com/ añadiendo al carrito y completando el proceso de inscripción. Por cualquier consulta, dudas: +569 3895 5301 

+CUÁNTO: El taller completo vale $70.000 CLP, 88 USD aprox. Crédito (cuotas), Débito, Transferencia, PayPal.

+QUIÉNES: Astróloga Jimena Zúñiga. Chile. INSTAGRAM: @astroalmica. Asistente de Talleres: Paulina Beltrán. 

Acá el audio sobre Júpiter y Neptuno en Piscis:

Venus retro en Escorpión, gozar desde el alma

Por primera vez en meses puedo quedarme en casa una tarde de sábado sintiendo el sol en la terraza, viendo programas de tv que me gustan, comiendo un poco de helado de piña que no sé desde cuándo estaba en el freezer, tomando té verde sin tiempo… Cuando vives momentos exigentes y extraordinarios valoras mucho lo simple y lo cotidiano que antes estaba y no lo veías del todo…

Además, esta semana vinieron un par de amigas «nuevas» (coincidimos hace poco en un taller) a casa a tomar té turco, conversar de todo un poco, reírnos mucho y compartir algunas angustias e interrogantes también… Y puede parecer nada, pero siento gran felicidad, de simplemente estar, hablar el mismo idioma, compartir el cariño y el humor… Siento que revivo con este momento tan genuino, tan simple. Lo mismo me pasa con las clases de astrología en que todos experimentamos el cambio de energía tanto en el viaje completo de los cuatro meses que dura, como en cada miércoles en que nos encontramos a descubrir el ego y el alma propios y colectivos, con todo lo que nos entregan.

Algunas veces en la consulta, en la lectura de carta astral, lo que le corresponde a la persona que viene -el mensaje de sus tránsitos en el cielo- es eso: volver a lo simple, retomar (o descubrirlo; hay muchos que no saben) aquello que la hace feliz y le da calma e inspiración, darse gustos, hacer menos, dejarse ayudar… Y ahora varios tenemos que aplicar esto en nosotros; más aún con Venus retro en Escorpión, que ha estado tan reveladora y sabrosa durante octubre y nos dará material hasta inicios de diciembre…

Este movimiento de Venus es una profundización de temas oscuros, profundos, muy íntimos o no expresados en nosotros mismos y en nuestros vínculos más cercanos. También es volver a valorar lo que tenemos y conectar con mayor aceptación lo que perdimos o que por ahora no está. Es redefinir relaciones que ya traían temas en el último año y mirar con los ojos sanos -y a veces dolorosos- de la verdad del alma. Es sentarnos a sentir qué nos gusta, qué nos hace bien y si acaso estamos dándole espacio a aquello. Son reencuentros que provocan limpieza. Es un tiempo/espacio para estar con nosotros de forma más auténtica: escuchándonos, dejando que lo que tenga que ser sea sin reprimirlo y así permitir que afloren penas, miedos, alegrías, rabias, incomprensiones, hastío, envidias, agradecimientos, claridad, oscuridad… Venus retro en las aguas escorpionas nos permite drenar emociones intensas para después caminar más livianos y con un notorio cambio interior que se traduzca en alivio y mayor dirección de Vida, mayor sentido….

Y si bien ella, Venus, se pone directa el 16 de noviembre, no será hasta la primera semana de diciembre cuando retomemos mayor fuerza e integremos aquello que por estos días dejamos atrás, aquello que revalorizamos, aquello que vimos en nosotros y no nos gustó pero que luego de darle espacio -de asumirlo- podemos permitir que se suavice, aquello que se levanta como una verdad que ya no queremos, aquello que realmente gozamos desde el alma… Son buenas semanas para seguir sumergiéndonos en todo esto…

Mientras escribo esta nota, una tarde nublada de domingo, en que paso -sin escalas- del intenso y dulce cumpleaños matinal de la bella Coni -mi nueva amiga personal de seis años- en el parque Quinta Normal, a asistir y acompañar a mi papá, quien apenas despierta por su fiebre, pero que una vez -pasadas unas horas- en que se incorpora, en medio de los cuidados, le pregunto: ¿Qué te gustaría?, ¿Ver tele, silencio, escuchar música, seguir durmiendo, tomar té?… ¿Ninguna de las anteriores, todas juntas; me doy?  -concluyo tomando su mano con una sonrisa. Después de unos largos segundos, me dice con los ojos cerrados: escuchar música-. Y yo me alegro porque ya sé qué pondré… Lo mismo que de pequeña cada domingo por la mañana se escuchaba en casa, además de tangos, milongas, Violeta Parra, Piazzolla, Inti Illimani, María Elena Walsh, Mercedes Sosa; una de las pocas «pertenencias» que tengo de tiempos nada fáciles para mí en esta sagrada y perfecta Vida que cada uno ha escogido transitar sin casualidades, y que ahora de grande cuando lo escucho me da entre nostalgia/emoción/alegría… Al sentir los primeros acordes él asiente con la cabeza y yo canto al principio con la garganta apretada pero después muy feliz, muy agradecida de este espacio tan simple y profundo donde el alma pulsa con todo su poder y el amor puro se deja sentir en su bellísimo esplendor…