Pandemia de la Conexión… Por fin

Hola… En el pre-estreno de este emocionante nuevo mundo que iremos construyendo poco a poco pero sin detención, prefiero ordenar la energía y la mente porque es tanta la info y sensaciones frente a un mismo asunto (y eso que no veo noticias de TV!), que aquí separaré los temas, donde el primero es el menos relevante y el tercero, el que más….

Primero, mi mirada sobre lo concreto, mi verdad (y la de muchos; que la aclaro más que nada porque con Júpiter en Capricornio una de las preguntas que lancé acá en este  blog era si aguantaríamos tanta verdad en este 2020): Los motivos actuales de la caída de este sistema que estamos protagonizando, que tanto la astrología como otras corrientes anunciaban, no son nada luminosos. Es decir, sabíamos que vendría un derrumbe y recesión sí o sí, pero no que el detonante sería un manipulado virus (aunque en este video de diciembre 2019 lo mencioné como  ejemplo, pero no me acordaba; je. Pero sí recordaba perfecto que hablamos de Italia, Estados Unidos, Irán y otros, como que siempre dijimos que habría una austeridad obligada). Bueno, las causas  del actual desplome –repito: para miles incluida yo– vienen de una parte de la humanidad de ego denso, oscuro. Que representa lo peor de nosotros. Es una parte nuestra que está pegada en lo antiguo; como muchas veces nos pasa ante determinadas situaciones que sacan lo más bajo de nosotros; solo que si a eso le sumas enormes cuotas de poder  en todas sus manifestaciones, el cóctel de estos egos gigantes parece alquitrán –Mmm. De hecho este virus covid19 –creado en laboratorio– podría llamarse (solo por nombrar a algunos): Bill Gates –que juega a ‘bueno’; qué tierno– y sus amiguitos; o The Economist y Cía (¿alguien se detuvo a revisar la portada 2020 de esta publicación, con los colores y la info que ahí está, además de la portada de su publicación del segundo semestre 2019, The World if donde aparece hasta el virus y los aviones ‘fumigando’ quizá qué como hace años lo hacen, dibujados?); o también podría denominarse ‘Las élites de varios países haciendo sus juegos de siempre’... Nada nuevo en nuestra historia, llega a ser burdo, ahí están otras “enfermedades”, “fenómenos”, “atentados” y demás . Y estaría bueno que el periodismo de investigación existiera –confío en los milagros– y que todos dejáramos de creernos cifras y discursos oficiales –ya estamos grandes, ¿no?– y que fuésemos construyendo verdades más amplias, más maduras, menos serviles, menos ‘ovejas’… Porque quizá lo más grave de todo está por venir: la implementación de una vacuna –y luego de un chip– que ahora tendrá todos los argumentos para decirse obligatoria. Ja. Ah y -está más que obvio– la instauración de un nuevo orden económico…

Pero quiénes están detrás y con qué elemental afán de control y etcéteras, no es lo relevante ahora. Quedarnos ahí nos deja en baja vibración, en la mente, en una energía de ego víctima que busca culpables. Además, practicar Consciencia –lo he repetido ya– incluye comprender que acá No sobra nadie; no hay nadie a quien excluir. Somos un Todo. De hecho, casi no importa quiénes o para qué. Es solo un antecedente que a mi mente geminiana (curiosa) hasta le divierte saber. Y podemos soltarlo. Podemos pasar de esto porque es antiguo y estamos en los dolores de parto de un Nuevo Mundo, son otras las urgencias. Y es un honor estar en este momento planetario…

Segundo. El bicho creado y coronado ya está aquí. Y aunque hay mucho de desmedido en la reclusión de personas sanas en sus casas incluso en pueblos donde no piensa llegar (ahora la famosa OMS dice que no se transmite por el aire el virus… En fin), lo cual sí baja nuestras defensas y emociones, y hay campañas nacionales e internacionales basadas en el miedo y aturdimiento colectivo (con el respectivo negocio de algunos tras de esto); no queda otra que asumirlo y tendremos que cuidarnos. Pero sin stress. Sin terror. Sin rechazo a los demás ni a la Vida. Sin esa alarma colectiva institucionalizada. Sino por un gesto de autocuidado, de Consciencia; de amor propio, a los cercanos y al Planeta. Por una real comprensión de la Conexión que tenemos con todos y con el Todo.

Y el autocuidado, incluye: seguir moviéndonos físicamente como podamos (hay clases de yoga, de baile y otras online, también tutoriales, o podemos hacerlas a nuestra forma), no podemos dejar que nuestro cuerpo se estanque; también tomar sol lo más que podamos, pese a la mala prensa de las últimas décadas, tomemos luz; por supuesto comer verduras, frutas y semillas; y –vital– escuchar música alegre (aquí una que bailábamos en las meditaciones de cambio de estación), que nos haga sonreír; en vez de noticieros u oír música dramática –ya no, no da–, en vez de pegarnos a las pantallas –seguro algunos ya no tienen yema en su índice, ja– y  en vez de repetir y repetir info que solo transmite tragedia. Basta. Detengámonos y cambiemos el foco: Que nada nos distraiga de lo que realmente somos… Parte del lado oscuro de Capricornio es la queja, el pesimismo, la rigidez y el apego a lo material. Ahora es nuestro momento de Trascender la Realidad sin negarla, sino Estar Más Allá de Ella. Y movernos, contemplar la naturaleza, escuchar música alegre y también disfrutar el silencio nos ayuda a cuidar de nosotros y elevar vibración. Al menos por aquí, estoy disfrutando mucho de los árboles que siempre agradezco y contemplo, sólo que ahora desayuno mirándolos y sintiendo el trinar de los pájaros, que son muy chistosos por la mañana, hasta siento unos colibríes por ahí y uno vino a saludar ayer. Es uno de mis regalos de este encierro. Y cada uno puede descubrir el suyo. Como dije en algún video de @astroalmica o en este post o quizá acá en el podcast de la chispeante ariana Katy Becker; somos de infinita belleza y aún en los momentos más adversos de esta Vida hay algo que agradecer o atesorar, hay regalos que el alma abre por más que nuestro ego se cierre y elija quedarse en lo que no tiene, en lo que perdió o perderá,  en lo incómodo e “injusto” de este presente.

Tercero. Más allá del primer punto de esta nota y del dolor o los duelos –no solo ante la muerte, sino también ante la pérdida de la vida establecida o comodidades que antes teníamos aunque varias no fuesen tan sanas, de nuestros trabajos o proyectos, de lo que sea que se fue– esta es –así lo siento y la bautizo– la Pandemia de la Conexión.

Estoy muy conmovida ante esto. Es de mucha Belleza y Amor gran parte de lo que está pasando. La esperada transformación de la materia y del sistema frío –desconectado– que teníamos, que empujan Plutón, Don Satur, Marte y Júpiter en Capri, junto Urano en Tauro, que nos traen una revalorización de la Tierra, de nuestros recursos, de cómo ‘producimos’ y el cambio obligado de nuestras prioridades porque hay varias que eran absurdas, que convocan el anunciado desplome de este sistema, también está dando a luz, poco a poco, una Nueva Humanidad. Ya no somos los mismos. Y aunque un par de egos narcisos me han hecho reír con su “ombliguismo” de siempre, todos estamos en un despojo de lo que éramos y permitiendo que aflore lo que Realmente Somos: Amor. Amor en Conexión. Amor que portamos más allá de nuestras heridas o neurosis. El Amor por el cual vinimos a vivir esta experiencia humana aun sabiendo que tendría –en muchos casos– una cuota no menor de dolor, de desafíos y que estaríamos presentes en estos tiempos. El Amor que abrimos al Conectar con otros. El Amor que emerge al ofrecer nuestros dones. El Amor que pulsa más allá de todas las campañas del terror habidas y por haber, de los encierros, de las enfermedades… El Amor que es la Vida en sí misma. El Amor de esta Tierra poderosa que nunca se detiene y que no le da ni media bola a ningún virus porque con su infinita bondad sigue –y seguirá– sosteniéndonos y maravillándonos. El Amor en los ojos de todos nosotros más allá de las mascarillas, el alcohol y el miedo. 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Hoy me conmueven (conectan mi corazón) los viejos (representantes de la energía capricorniana, que también rige la sabiduría), algunos rebelándose ante la reclusión y la pérdida de la independencia (¡Los entiendo tanto!), otros asumiendo porque han visto mucha Vida pasar, algunos sin ni una pizca de miedo y varios abatidos, otros permitiéndose por fin recibir ayuda, otros actualizándose y aprendiendo a usar hasta Instagram o video llamadas. Hoy me emociona profundamente el Amor conectando desde y hacia ellos, entre familias, vecinos, amigos, compañeros, conserjes, dueños de mercaditos, vendedores, cajeros, guardias, barrenderos, personal de la salud, choferes, panaderos y más. Todos.

Ayer en el super (al cual fui solo por pasear y caminar al sol –esa es mi verdad–; de paso les compré unos croissants –que me alegran la tarde después de alguna lectura astrológica actualmente online– a los chicos del café, que está subsistiendo como puede con venta para llevar, y ellos con su optimismo además me ofrecen pain au chocolat y les digo: no, viste que con cuarentena esos son peligrosos; quiero que me quede la misma ropa cuando esto termine poh; ante lo cual todos reímos, subimos los hombros y luego nos despedimos con el cariño de siempre;  y después traje unos limones de la verdulería para el agua caliente de cada mañana), la cajera, colombiana, me dice si acumulo puntos para ingresar el número de cuenta. Y le digo: ¿Para qué si el mundo se está acabando para qué vamos a juntar puntos? Imagínate –y ambas lanzamos una gran carcajada; ella hasta aplaude; si hubiésemos podido chocábamos las manos, jaja–. Ella me responde: al fin alguien que piensa como yo–. Y seguimos comentando entre risas y bromas, mientras el guardia nos mira con curiosidad; últimamente circula poca risa, parece, pero eso sí que no lo perderé ni me lo impedirán; la Vida es con risa o no es –he dicho. Al despedirnos siento tanta alegría por vivenciar este Amor que somos, esa Conexión que tenemos, que nos une, y que ahora recuperamos o nos permitimos, que los ojos se me humedecen y me voy –por el sol– más que feliz a casa aunque mi paseo fue corto.

La misma Conexión sentí –pese a la sorpresa y una cuota de tristeza– cuando me llamaron de Emol.com el martes pasado para decirme que el Horóscopo que escribí por más de 15 años no va más, porque no dan las cuentas –en muchos medios y otras industrias sin duda está pasando– pese a que tiene gran cantidad de visitas.  En medio de todo, sentí emoción por la Conexión con todos los que estamos perdiendo situaciones, trabajos, dinero, cosas que nos gustaban; sentí Unión, pertenencia a esta Nueva Humanidad y mucho Amor en este cierre donde he recibido gran cariño –que atesoro– de muchos; y ante el cual estoy haciendo mi duelo, mi pausa necesaria para completar la experiencia de cuando nos toca un fin de ciclo importante. (Acá les dejo una entrevista que hicimos el viernes  con EmolTv en la que al menos pude despedirme de los lectores. Gracias a todos. Cierro un bello capítulo ).

La Conexión de lo que somos brilla más que nunca en estos tiempos desafiantes. Muchos hablan de la Pandemia del miedo. Pero prefiero sentirla y vivirla como la  Pandemia de la Conexión… Con lo que Somos, con nuestro poderoso Corazón, entre Nosotros, con la Vida, con el Planeta, con el Todo. Pan, totalidad; demo, pueblo. Todos conectándonos o aprendiendo a hacerlo con mayor Consciencia, millones reconectando con lo que realmente somos y vinimos a hacer, miles de millones conectando con los demás de la forma en que pueden, elevando nuestra creatividad, moviéndonos por Amor con más énfasis que antes y, uno de los regalos de este nuevo mundo que nace y que hablaremos en otro post: Todos Conectando con una Nueva Vida. La de antes ya fue; es así. Y, aunque duele y atemoriza, somos protagonistas de un tiempo extraordinario que abre luminosos caminos para quienes decidan conectar con nuestro Poder Interior, con el Amor somos y que hay tras todo esto. Porque lo hay. Porque se puede palpar. Porque sí podemos construir en base a él. Ahora sí. Ya es el momento.

Con Amor y Conexión, nos aplaudo a todos. Por nuestra valentía de estar aquí y ahora. Por todo lo hermoso que brota cada día en medio de la enfermedad, las muertes, la detención, la escasez que ronda, el encierro y los enredos de nuestra mente e instituciones. Por lo que dejamos atrás y que tanto nos enseñó. Por lo nuevo que nace poco a poco en nosotros. ¡Felicidades! ¡Gracias por estar viviéndolo y por todo lo que Conectamos! ¡Gracias porque nos Acompañamos… Con toda nuestra Belleza! ❤

Que nada nos distraiga de lo que Realmente Somos

¿Alguien cree que somos lo que dicen las noticias (en especial las de TV), las conversaciones desde la queja y la alarma, las estadísticas, las redes sociales, la OMS, el FMI y todo lo parecido a éste, los bancos, los estados, los gobiernos, las escuelas, las universidades, las religiones, las farmacéuticas, la industria alimentaria y demás….?

Todo esto, creado por nosotros (está bueno recordarlo porque no somos víctimas de nada), que conforma el sistema actual y milenario está lejos de ser lo que de verdad somos… El sistema se sirve de creencias –en especial las de Miedo y de Rechazo, las adora porque le encanta dividir, igual que a nuestro ego, y en la división No hay consciencia–, de hábitos pegados, de estructuras y formas que van quedando obsoletas porque la Consciencia se eleva siempre antes de éstas aunque no lo vocifere (ahí están los horarios y dinámicas ya caducas de trabajo que rayan en la esclavitud e impiden la creatividad, de la cual muchos ya se salieron pero que aún se sustentan y otros ni se cuestionan; por dar un pequeño ejemplo), del consumo constante y sonante, de la competencia rival, de distanciarnos del alma lo más posible para que estemos lo más desconectados de nuestras verdades y seamos serviles a éste… ¡Y qué más da! ¡Da lo mismo!

Ahora es muy importante recordarlo y mantenerlo: No importa demasiado lo que esté pasando afuera. Si vives en la perfecta Suiza o en nuestra Sudamérica precaria y bella, o en Italia actualmente “suspendida”. Lo que importa es el Foco. Es nuestra labor diaria –¡Y nuestra Gran Facultad Humana!– Despertar (pero de verdad, sin slogans sino interiormente): reconectar con nuestro poderoso corazón, reírnos de todo, disfrutar esta vida tan mágica, escucharnos y hacernos caso, trascender nuestros pensamientos repetitivos de miedo/pena/rabia para soltarlos cada vez más, agradecer, ir más lento, hacer lo que de verdad nos gusta, respirar más profundo, dejar de reparar y reparar en los ‘defectos’ –ja, ja– de la “realidad” o de los demás (todo lo que rechazamos lo llevamos dentro, ¡ojito!), comprender –vivenciar– que aquí no sobra nadie, que estamos todos conectados y somos Uno, reconocer que este momento es perfecto –sí–, por lo tanto desde la aceptación es que avanzamos y, muy importante ahora, potenciar lo que sí sentimos –o reconocemos– como elevado, como “esto es muy bello”, “esto me inspira”, “me hace bien”, “amo esto”… Ese es nuestro Gran Trabajo. Y más allá de las condiciones de cada uno, Todos podemos hacerlo.

Un señor y su perro juegan en el lago Llanquihue por la mañana. Ellos inspirados y yo también gracias a ellos. Belleza pura en  Frutillar, sur de Chile. Esto somos.

No hay excusas para no cambiar el foco interior. No hay excusas para no provocarnos a nosotros mismos alegría interior con pequeños pensamientos, sensaciones, recuerdos, espacios, o actividades simples: como caminar tranquilos; sentir la brisa o el sol; mirar el cielo; comer una fruta fresca o un café caliente en el momento justo; descansar en una silla después de mucho rato de pie; cantar; bailar; escuchar la música que adoras, incluida la de la lluvia; gozar la energía de los hijos, nietos o sobrinos; sentir el aroma de la tierra húmeda; comer un pan recién horneado o tu plato favorito… Si no lo podemos hacer, por lo menos mantengamos la sensación en nuestro corazón y la idea en nuestras cabezas… Ante la adversidad podemos siempre Refugiarnos en la Plenitud de eso que se siente bien para nosotros… No es egoísmo ni fantasía. Es Reenfocarnos y Elevar Vibración para Contribuir desde ahí. Es hacernos cargo de nuestra parte. No del mundo ni de los demás (ahí se esconde un gran ego salvador, por si acaso). Es entrar en nuestro Poder Interior.

Sí, vivimos tiempos desafiantes. En las Predicciones 2020, aquí, (y hace rato en este blog) hablamos de recesión y la caída del sistema. Esto nos Corresponde. Pero también en esas mismas Predicciones hablamos de una “Nueva humanidad en proceso”; lo cual es un honor. Por tanto, no vamos a huir de aquí. A esto vinimos.  Pero no a sufrir estos tiempos desafiantes ni a entrar en pánico ni menos a contagiar negatividad (dejémosle ese trabajo duro a algunos medios de comunicación, a las “autoridades” y a las redes sociales, a los grupos de poder; que se entretengan; es parte de su función; ya está; soltemos eso). Estamos acá –en gran medida– para Usar ese Poder Interno que cambia realidades, que logra desde Dentro Enfocarse (y puede elegir hacerlo en cosas distintas más allá de las condiciones adversas) y así se sintoniza con la Vida, ante lo cual ella nos trae de vuelta eso que somos –y en lo que estamos– interiormente. ¿Se entiende? Es decir:  Si te sintonizas con el miedo u odio traerás de vuelta más experiencias que responden a tu miedo u odio interiores. La Vida nos hace caso. Lo mismo pasará si sintonizas con agradecimiento, alegría o placer; traerá más de esto. Haz la prueba por una semana y te sorprenderás. 

Entonces, no somos el orquestado coronavirus (esto va a pasar, como pasaron otros) y todo el miedo provocado que tantos dividendos económicos les está dando a algunos y seguirá. No somos la caída de las bolsas, del turismo y de las transacciones; ni somos los grupos poderosos de todas partes –incluso los de tu vecindario– aprovechando la menor oportunidad; ni la rabia ni la violencia explosiva que a tantos –en especial a quienes sustentan el sistema– les conviene porque nos distrae de lo importante y nos deja en batallas del ego, en “buenos” y “malos”, ja; en vez , de entrar en Consciencia –despertar– de verdad y cambiar profundamente, lo cual es tanto más trasgresor y valiente;  no somos el caos, no somos el odio,  tampoco el narco impregnado en muchos ambientes (que hará más noticia pronto),  ni la escasez económica, no somos la depredación de la naturaleza, no somos ninguna guerra, no somos –de nuevo– víctimas ni opresores… Todo esto es una parte del ego personal y colectivo. Y PODEMOS ELEGIR DEJAR DE ‘SER’ ESO, DE ESTAR EN ESO, DE VIBRAR EN ESO, DE ENFOCARNOS EN ESO, DE PARARNOS DESDE AHÍ… Podemos ELEGIR, este es nuestro Gran Poder. 

Los seres humanos somos, realmente, de tanta belleza que a veces siento que quizá no la resistimos y por eso preferimos olvidarla, distraernos y quedarnos pegados en lo oscuro y opaco…

Sí. Es momento de recordarlo y sentirlo.  Somos infinitamente bellos y no permitas que tu mente juzgadora y despectiva se ría de esto porque te desprecias a ti mismo al hacerlo y te pierdes tremenda oportunidad.  Somos pureza. Somos naturaleza vibrante. Somos el cielo estrellado, nublado, despejado, lluvioso, soleado. Somos ese Sol y esa Luna. Somos esta noble Tierra. Somos el canto de los pájaros por más que las ciudades saquen los árboles. Somos esas flores de infinitos colores, fuerza y delicadeza a la vez. Somos las montañas, ríos, lagos, desiertos, hielos, mares, valles, pampa, acantilados. Somos amaneceres y puestas de sol. Somos silencio. Somos el llegar a casa con placer. Somos la risa y el asombro de los niños descubriendo el mundo. Somos la mirada más tranquila de los ancianos y su ritmo pausado. Somos el corazón de los adultos y jóvenes conquistando logros. Somos comida casera hecha con amor por generaciones. Somos el ingenio, el poder y la dedicación que ya pusimos para sobrevivir a tantos desafíos desde nuestra llegada hasta acá. Somos energía creativa. Somos bondad. Somos el chiste en el momento justo con carcajada incluida. Somos la ayuda desinteresada que todos en esta vida hemos dado y recibido de alguna forma. Somos alegría. Somos Poder. Somos Amor. Eso somos. Con todo lo que implica. Llevémonos en nuestro Corazón a todas partes y ante todas las experiencias. Enfoquémonos ahí. Ahora más que antes. Gracias. 

(Acá unas fotos de lo que de verdad Somos)