Tiempos de purificación, dolor… y Poder

Por estos días recuerdo algunas enseñanzas budistas de hace años. No sé si estábamos con algún lama que visitaba Chile o si fueron ejercicios de contemplación del legado del Buda. Pero me quedaron muy marcadas porque me parecieron tan esencialmente humanas y cotidianas que las incorporé al día a día y luego las compartí en un par de talleres de meditación… Capaz que estoy mezclando cosas del budismo, pero lo diré al estilo Ji, es decir el mío: El amigo Buda definió hace cantidad de años -por el 600 a.C.- los tipos de sufrimiento, ¿por qué sufrimos los humanos? Mmm, primero porque nos falta algo, por lo que no tenemos, lo que sea: auto, casa, pareja, hijos, un trabajo que te guste, dinero, ropa, tiempo, etc. Luego, la Vida generosa y sabia te da eso que te desapegomanosfaltaba y al fin lo tienes. Genial! Lo disfrutamos. Pero al rato comenzamos a sufrir de nuevo porque aquello que llegó por fin no es como yo esperaba, obvio (segundo tipo del sufirir); no es como a mí (ego) le gustaría: el auto, la casa, la pareja, el trabajo, etc., no es tan agradable, tan bonito, tan cómodo como yo pensaba que sería, “me hace gastar mucho”, “ahora no tengo tiempo”, “tengo un jefe terrible”, “mi pareja es muyceloso/a”, “no doy más con esta casa”…  Son frases/pensamientos por el estilo que comenzamos a emitir y, por tanto, la rueda de sufrimiento a accionar. Hay, además, un tercer tipo de sufrimiento: cuando aquello que tengo -me guste mucho o no tanto- lo pierdo, y experimento el desapego -ejercicio sagrado y constante de cada encarnación– y sufro por aquello que perdí: el auto se echa a perder, me tengo que mudar, los hijos crecen y no están tan cerca, la relación de pareja cambia o se termina, me echan del trabajo o cambian las condiciones, la ropa tan linda que me compré se estropea, etc., etc., Y así somos, estamos constantemente en estos tres estados en vez de aceptar más, de darle espacio al ego para que patalee pero también recordarle que como dice un proverbio budista: Esto también va a pasar…. Y la Vida es un constante cambio.

Y por si fuera poco, hay un cuarto tipo de sufrimiento: Cuando viene uno tras otro. Cuando te pasa de todo en un tiempo no muy largo, cuando pensabas que ya terminaba y aparece algo más, no te alcanzas a sentar y otro hecho llega a tu vida. Lo que muchos llaman una mala racha. A eso los budistas lo llaman el sufrimiento sobre el sufrimiento. Y encima frente a éste te felicitan porque estás purificando mucho karma. -Linda la cuestión! -hemos dicho en estas situaciones, ¿no? Recuerdo a amigos uruguayos y ahora a un par de chilenos que están en esta experiencia y entonces uno ya no quiere más y se pregunta ¿hasta cuándo? Una amiga ariana decía estos días en su cumple: ya, y dejen de mandarme cosas por un rato -señalando a sus guías que le han explicado el porqué y para qué de algunos hechos y enfermedades que le correspondió vivir los últimos meses…

Y desde el verano hasta el comienzo de este otoño en Chile, me parece que estamos en este tipo de sufrimiento. En la acción irrefrenable de una descontrolada centrífuga, de una gran agitación purificadora que parece no querer dejarnos tranquilos y llamar nuestra atención desde donde estemos para comenzar un nuevo tiempo con otra energía y hacer los cambios internos que tenemos que hacer ya, no mañana.

cordillera de los andes

Cordillera de Los Andes, Chile

Chile, con toda su belleza y precariedad, se deja ver estos días en que sucede uno y otro hecho desde fines de 2014 hasta acá: revelación de oscuros temas políticos y económicos que tocan a las élites de todos lados hasta con cárcel preventiva para algunos -cosa nunca vista en estos rincones-, un volcán que erupciona y saluda cada par de días, incendios en bosques milenarios y en zonas costeras, lluvias inéditas en zonas desérticas que provocan tremendos aluviones que arrasan con ciudades y pueblos completos y dejan otros llenas de lodo y desechos tóxicos de la rica minería de la zona frente a la perplejidad y desolación de sus habitantes, accidentes aéreos y terrestres de gente que intenta ayudar en estos últimos hechos… Uuufff! Cuánta limpieza y crudos remezones para nuestro ego… Cuánto dolor, decepción, asombro, verdad y fuerza interna se mezclan en cada hecho de los últimos meses… No sólo para Chile, en muchos espacios geográficos y personales estamos en plena agitación purificadora…

El norte de Chile, ante un drástico cierre de ciclo, dolor y poder juntos. (Foto: Publimetro)

El norte de Chile, ante un drástico cierre de ciclo, el dolor y el poder interior  juntos. (Foto: Publimetro)

Y este movimiento intenso que también pasa en el cielo entre el irreverente Urano (despertar de consciencia, innovación, sorpresas, liberación, locura, vientos, electricidad, aeronáutica), el poderoso Plutón (transformación, muerte, intensidad, profundizar, secretos, energía subterránea, volcanes, intuición, obsesiones, dinero compartido), el mágico Neptuno (empatía, inspiración, caos, entrega, aguas, evasión, fantasía, unión) y el sólido Saturno (límites, obstáculos, disciplina, logros, ambición, rigidez, tierra, montañas, madurez, sabiduría). Juntos hacen de las suyas y nos remecen para decirnos que ya no podemos quedarnos esperando algo más, tenemos que levantarnos a resolver en nuestras vidas y hacer los cambios necesarios por dolorosos o amenazantes que sean porque si esperamos a que vengan de afuera la energía será aún más drástica… Luego de estos tres años de gran crecimiento, ahora nosotros tenemos que tomar la posta de nuestra transformación y dar pasos cada día. Ya no somos los mismos. Y los hechos externos lo anuncian, lo reafirman… Estamos en una purificación de todo lo antiguo en nosotros; de nuestros propios abusos, rigideces y evasiones. Nos corresponde a todos el despojo de las comodidades y obsesiones que nos estancan para tomar la nueva Vida que se nos ofrece donde la autonomía, la creatividad, la intuición, la coherencia, la felicidad cotidiana, la consciencia, la mirada despierta, el corazón abierto y el desarrollo de nuestros talentos son los ingredientes claves…

alma diamanteEn estos momentos aparentemente hay puro caos, pareciera que reina la inestabilidad y la destrucción de las formas y de lo que era sólido en nuestras vidas. Pero es mucho más que eso. Estamos en pleno despertar de nuestro PODER INTERIOR y esto es tremendo regalo. Mucho de lo que está pasando dentro y fuera es para activar la chispa de poder que reside en nuestro corazón verdadero, no el de Hollywood ni el de telenovela turca, por cierto; sino el diamante de luz que está al centro de nuestro pecho y que contiene toda la información de lo que fuimos, somos y seremos. Desde este espacio podemos aquietarnos, pedir respuestas -o pistas- a la Vida, conectar con nuestros guías y maestros y entonces movernos con poder espiritual, es decir, no sólo por la voluntad egoica que quiere todo ya y a su forma… Toda esta agitación puede sacar lo mejor de nosotros. Es como entrar al ojo del huracán, aquietarnos, respirar profundo, ir al corazón y desde esa vibración saber qué hacer y hacerlo, eso es Poder…

Ahora que abrimos este abril eclipsado, donde tenemos más herramientas y contexto para mirarnos y ver tanto lo luminoso como lo oscuro en nosotros (incluidos nuestros abusos y agresiones, ojo, que aún se nos están mostrando y a cada rato), es un tiempo precioso para seguir transformándonos y permitirnos un renacer brillante. Todo está a nuestro favor. Incluso la destrucción e incertidumbre que bajo su aterradora amenaza nos llaman a reinventarnos desde la fragilidad, el agradecimiento y las pequeñas osadías que esconden tremenda fuerza…

otoñoComo lo dije en radio Cooperativa la semana anterior, desde aquí honro la experiencia dolorosa y drástica del Norte de Chile sumergido en el barro y en la incertidumbre. Agacho mi cabeza ante la grandeza de hombres, mujeres, niños y viejos que hoy no tienen nada y viven -además de dolor- crudas incomodidades y extremo desapego. Honro su caminar, todo lo que nos enseñan y todo el poderoso proceso de transformación que nos muestran… Como ellos, estamos llamados a -de un momento a otro- comenzar de nuevo más allá de los miedos, de las creencias, de los egoísmos que nos muestran quienes tienen todo para ayudar y aún no lo hacen (a veces las tragedias revelan lo peor y lo mejor de lo nuestro), de las rabias y penas que nos inundan… Que la experiencia de quienes viven hoy este cierre e inicio tan drásticos dé bellos frutos, que entreguemos y reciban toda nuestra ayuda material y energética, y que el Poder de su (nuestro) corazón nos anime a todos a construir una Vida Nueva, más flexible y despierta. Infinitas GRACIAS y que renazcan en gloria y majestad. Así es y así será ❤