El alma tarda en llegar

-¿Cómo está el desarme de la maleta? Toma energía eso también, ah? -me dice por chat Judi, que sabe de ir y volver, armar y desarmar tanto equipaje como casas…

-Sii, la maleta no se quiere mover!! -le digo y pienso en que está ahí de lo más instalada sin querer ni hablar y sacar los trapos sucios, aunque los recuerdos ya comenzaron a salir…

-Yo opino que desarmar la maleta de a poco, es parte del volver. “El alma se tarda en llegar”, me dijo una amiga esposa de embajador. Ella sabe! jajaja -agrega.

-Siii, eso sientoooo: mi alma no ha llega’o… anda en Turquía. 😀

-En una semana vuelve 🙂 Si la dejas volver, claro; jajaja.

-La esperaré entonces 😉

… Estoy en pleno aterrizaje después de poco más de un mes de viaje por España, Portugal, Turquía y Grecia… Una bellísima aventura que, como dije en el post anterior, surgió de repente: giros/regalos del destino, y que Sole-Sol  la noche del viernes pasado, sentada en la terraza de un restobar del barrio me recuerda con risa que a mediados de diciembre cuando me preguntaban por las vacaciones, onda ¿qué vas a hacer?, yo decía: no sé, no alcanzo ni a mirar pa’llá, no tengo nada planeado, nunca planeo mucho tampoco, supongo que algo saldrá y si no, realmente no me importa mucho, ya con “no hacer” me basta… Esa respuesta le di a varios que me preguntaban… Venía tan exhausta del año de la serpiente y en pleno levante del Ritual de cierre del 2013 y entrega de las Predicciones 2014 para Emol, que no veía nada ni me daba pa’ mirar. E igualmente me da curiosidad la gente que planifica con varios meses de antelación las vacaciones, por un lado lo admiro y en lo práctico (tiempos, dinero) sirve mucho, y por otro lado siento que eso a mí -hasta ahora- no me va, que siento que todo puede cambiar tanto del invierno al verano, por ejemplo, que prefiero hacer lo que vaya sintiendo… En fin.

Los primeros días de febrero, antes de irme, Deborah con su videncia me dice que es un viaje de sanación y reencuentro con lugares y sensaciones de vidas pasadas… Recordé y viví esto en varios pasajes del viaje, como en Barcelona cuando más allá de su belleza y aires sofisticados, me sentía en algo ya conocido… Lo mismo en partes de Porto, Lisboa, Toledo y Madrid… Pero donde más sentí esa energía fue en Turquía: tierra intensa y sonriente, llena de colores, sabores, aromas, culturas, nacionalidades, devoción, arte, antigüedad y presente pujante… Me habría quedado feliz allá en esa vibración intensa y armónica a la vez, de respeto y alegría, de tradición y modernidad; no tenía ninguna gana de empacar hacia Grecia… Pero, como siempre digo, los ciclos se terminan, así que puse música alegre para hacer la maleta y partir hacia tierras parecidas a las turcas por su pasado, pero con otra energía actualmente…

Desde el puente Galata, Estambul, Turquía

Desde el puente Galata, Estambul, Turquía

… En mi segundo día en tierras turcas, al entrar a la Hagia Sofia, la mezquita Santa Sofía, en Estambul, en una tarde gris, avanzo lento sintiendo el aire, dejándome sorprender por los pasillos y escaleras hasta ingresar a la galería principal del segundo piso con cúpulas, mandalas, vitrales. En medio de decenas de turistas inquietos y maravillados me asomo en cámara lenta a uno de los balcones que dan al espacio principal, miro todo y se me caen las lágrimas… No es pena, es emoción pura, es recuerdo del alma…  Después, en medio del gentío, mi mirada se cruza con la de un guardia que me saluda con la vista, cerrando los ojos e inclinando la cabeza en silencio, como si supiera de la emoción que siento…

Hagia Sofia, mezquita y museo, Estambul

Hagia Sofia, mezquita y museo, Estambul

En eso, mi hermana Consuelo, internacionalmente conocida como Cocó, me toca el hombro con ternura, mientras contemplamos y al rato me dice con su picardía característica: “¿estai emocioná porque ya anduviste por acá con los habibis?, si querís te quedai no más, está bien bonito” -y nos reímos al unísono, mientras juntamos las cabezas abrazadas y continuamos mirando todo, sorprendiéndonos, tomando fotos, sintiendo la energía; riéndonos de algunos turistas orientales adictos a la fotografía, y de un par de gatos siempre presentes en Turquía -y en Grecia también- y que parecen perros porque no se arrancan y te piden cariño o comida… Para referirnos a los turcos les pusimos habibis (amados, queridos), pero luego le dije a Cocó que nos podían escuchar y mal interpretar. -Les podríamos decir: cúrcuma… Curcu, más corto -se me ocurrió-. Pero nos duró un día porque igual se me salía el habibi y a Cocó le pareció que habibi se parecía a Javier y les podíamos decir Javieros. Así que quedaron con ese nombre para nosotras: el Javier me dijo esto, qué lindo el vestido de la Javiera, qué guapo ese Javier, mira las javieras chicas, qué tierno el Javier, etc… Sí porque los portugueses eran los “portu”; los españoles los “peta” (de peta-zeta, los dulces que saltaban en la lengua); los griegos, “grecios” y/o “Gregorios”; los asiáticos “orien” o “chainos”, los chilenos, chili… Como muchos saben, adoro el humor y para viajar -tanto afuera como en la vida misma- a mi juicio hay que tenerlo, si no, lo pasas peor y tu mirada se estrecha, por tanto se estrecha tu realidad…

Plaza de la Mezquita Azul, Estambul

Plaza de la Mezquita Azul, Estambul

Es mucho lo que podría decir de Turquía, de la intensa y apasionante Estambul, de la dulzura de Goreme y la sorprendente Capadocia… Iré contando de a poco algunas aventuras, ahora estoy reencontrándome con mi alma que llega de a poco, muy agradecida, emocionada, sensible, contenta, sin ganas de trabajar, contemplando muchas cosas cotidianas, sintiendo que se avecinan más cambios, en bienvenidas y despedidas…

Parece que el inicio del año laboral-escolar provoca lo mismo, ¿no? Tenemos que ingresar al sistema frío que hemos creado pero el alma llega después porque tiene otra vibración, otra frecuencia, ritmo y energía; parece estar en la playa o donde sea que haya paseado, o en los días de relajo, en el sol de los atardeceres, en el compartir de otra forma… Y de pronto suena la campana y hay que hacer fila para ingresar a otra vibración no tan sana pero que depende de nosotros humanizar cada vez más, y el alma tiene que hacer su proceso para ingresar… Por estos lados, parece que el alma chilena -y la de otras latitudes también- se está acomodando con más de un temblor que empuja la tierra y nos hace despertar y recordar no sólo lo frágiles que somos, sino que además vivimos en permanente cambio…

Muchos estamos en eso. Acomodándonos, alistándonos, sacudiéndonos la energía anterior para seguir cabalgando con nuevas ganas en este año del caballo y dejando que el alma se asiente en el nuevo tiempo-espacio. Por eso, ahora no logro ver ni sentir la energía para hacer el Ritual de Otoño, simplemente no me da. Decidí no hacerlo y quizá hacer algo en abril, ya veremos. Lo siento por todos quienes lo esperan y participan, por el equipo y hasta por mí que lo disfruto, pero decido respetar mi energía y no forzar(me).  Le estoy haciendo espacio a mi alma para que llegue, aterrice bien y comience el nuevo ciclo con tranquilidad. E igualmente por acá -en el blog- podremos unirnos a celebrar el ingreso del Sol a Aries con el equinoccio del 20 de marzo. Por ahora, al menos yo, intento respirar más e ir paso a paso con la agenda que ya la veo bastante llena. Gracias y que tengamos un buen cierre del verano/invierno 2014!

Gracias, Serpiente. Ahora a cabalgar, trotar y pastar

serpienteaguahuella… ¿Cuántas vueltas las de enero, no? Parece que el segundo enjuague está con ganas sacándonos las últimas cosas pegadas y se asoma de a poco el centrifugado 2014… Aguante! … Marte (acción, fuerza, rabias) en Libra (relaciones, armonía, justicia) está que arde: nos tiene trabajando a varios en nuestros vínculos, en los límites -todo un arte- e intentando mantener un equilibrio interior que por estos días se desdibuja a ratos. También nos tiene muy activos mentalmente, a ratos con dudas y tomando decisiones repentinas frente a desafíos, que nos estimulan y nos recuerdan nuestra valentía. Y Venus (relaciones, expresión) asentada en Capricornio (energía material, esfuerzo) está en algo parecido: sorteando la aridez y la realidad pura y dura, aunque hoy ya se despeja un poco y vuelve a conectarnos con el disfrute, después de enseñarnos cómo relacionarnos mejor tanto con todo lo que consideramos valioso, incluido el dinero, como con aquellos vínculos que son parte de nuestra historia, y nos puso en frente el maravilloso ejercicio de hacernos cargo, situación luminosa que alivia y duele al mismo tiempo, como bien me lo recuerda un querido pasajero de este blog, Carlos, con su corazón y consciencia pulsando fuerte…

Y nuestra amiga sonriente, la Serpiente de agua se despide. Ella, que tanto nos obligó a mudar la piel, a despojarnos y a practicar el desapego, a renovarnos por dentro y por fuera, que tantos regalos nos dio para nuestra madurez y consciencia; bate su cola y su cascabel con alegría y nos pasa los últimos exámenes, a ver si realmente crecimos. Entonces nos pone temas ineludibles en frente, nos premia con sincronías inesperadas, manos que nos ayudan, respuestas a nuestras interrogantes… Ella deja su huella -o su piel- en la tierra para que el Caballo de Madera la olfatee y sepa en qué proceso estamos… Porque aquello pendiente aparecerá con relinches y todo…

…Este primer mes del 2014 y el último de la serpiente parece una buena fotografía de lo que serán los meses que vienen: hay tentaciones fuertes para que nuestro ego se quede pegado en conductas antiguas o evasivas en vez de crecer, cambiar de reacción, estrategia o actitud y así iluminar nuestras vidas… Hay un vértigo en el aire que pone muchas cosas por hacer y cuesta organizar los tiempos, junto a una impaciencia que nos jode y nos hace creer que tenemos que ir rápido… Hay señales poderosas y concretas de los temas que tenemos pendientes para que podamos trascenderlos (sanarlos)… Hay giros del destino que nos llevan a situaciones impensadas y estamos obligados a aceptar y flexibilizarnos… Y está -todo el rato- la consciencia colectiva creciendo de forma impresionante e irreversible, lo cual nos recuerda el tiempo mágico que protagonizamos, nuestro rol en éste y el privilegio de estar aquí y ahora, por doloroso o incómodo que resulte en ciertos momentos…

San Miguel de Allende

San Miguel de Allende

Órale

Aunque el destino me lo había propuesto varias veces antes, no había tomado su invitación hasta ahora… Sin pensarlo mucho le hice caso a la energía serpentina y aparecí en el DF, México, por unos días de enero… Sin ninguna expectativa me dejé sorprender y encantar por la palabra que más define -a mi juicio, desde la mirada en unos pocos días- a este país: intensidad; en estas tierras con tanta historia, sabor, color, tradición y extremos. Pero no me da para estar mucho en la agitación de la capital, así que después de subir las pirámides de Teotihuacán y visitar el Zócalo, Chapultepec y la basílica de Lupita (patrona de América y de este blog), alias -con todo respeto- “La Porfis”, nos vamos al encantador San Miguel de Allende para recorrer las calles coloniales empedradas y empinadas, y bajar el ritmo de este tiempo que a muchos nos tiene cansados, pues no hemos podido parar… Una noche fría, después de ver el atardecer desde lo alto y bajar por el parque Juárez, entro de curiosa, y animada por un vecino amable que me dice: “pásele no más, señorita, si está abierta la parroquia”, a una pequeña iglesia de piedra encumbrada en un rincón del cerro con una plazuela dura rodeándola… Yo me quedé escuchando unas voces, por eso el vecino me dice de entrar… Entonces avanzo y, además de ver a la omnipresente Lupita en el altar aún adornado con motivos de Navidad, me quedo admirando la belleza del alma de tres personas (una en la puerta) que rezan y cantan el rosario con dedicación, mientras mis ojos se ponen vidriosos de emoción -y liberación de recientes dolores- al ver la escena colorida y oír el canto vibrante que eriza la piel…

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Aunque puede ser una escena recurrente en América y otras tierras, no todos los días se palpa la devoción, la pureza y la entrega con esta simpleza que sobrecoge en el silencio de la noche… El paseo continúa con regalos, como una fiesta en el pueblo que pasa de música docta a los clásicos mariachis cantando en el zócalo de San Miguel, al costado de la imponente catedral: “Si nos dejan”, “México lindo y querido” y otras, que pese al frío, cientos de personas corean y aplauden. Y muchos nos quedamos hasta el final porque el espectáculo cierra con fuegos artificiales muy abundantes, al estilo charro, mientras me río y disfruto todo lo nuevo, junto a más turistas (mucho gringo de viaje y avecindado) que le tememos a las “chispas pirotécnicas”, mientras los mexicanos ni se inmutan y sólo gozan el espectáculo bien de cerca y con mucho ruido…

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El zócalo de Taxco se llena de música y colores

La aventura seguirá un par de días después por Taxco, ciudad blanca y platera, que de nuevo nos sorprende con una fiesta local en que eligen reinas y la ciudad se llena de colores y procesiones que mezclan influencias españolas y otras originarias y aparecen hasta vaqueros en el zócalo que se revoluciona con el movimiento. Antes tuve una buena charla con un señor que vende cuarzos y con quien echamos bromas pues me toca regatear el precio y cada uno va por lo suyo, hasta me ofrece almuerzo si quiero, jaja, y no me cree que vengo de Chile porque no me encuentra acento, mientras saboreo un jugo de naranja-mango recién hecho en el mercado municipal… Al día siguiente regreso al DF y disfruto el museo-casa de Frida Khalo y un par de mercados de comidas y artesanías vibrantes de identidad…

En medio de todo recorro el año de la serpiente y todos sus movimientos, sus regalos y dolores… Sus giros. Su rapidez, su intensidad y energía implacable y me pregunto si aún quedará algún coletazo serpentino… Al llegar a Chile el gran tema es un fallo sobre límites marítimos de Chile y Perú que se decide en La Haya. Lo siento pero no puede interesarme menos el tema, no me da ni para eZzzcucharlo, me parece demasiado antiguo y puro ego pegado… Creo que puede servirnos para aprender lo que no hay que hacer, menos en estos tiempos…

Cabalgar con equilibrio

En Santiago la agenda se llena entre cartas astrales, encuentros con los amigos en tardes de verano en distintas terrazas de Providencia, los últimos e imperdibles capítulos de mi fanatismo televisivo del año: la telenovela Avenida Brasil, que le pone hasta su cuota de consciencia al final entre la victimaria (I love Carmina) y la víctima;  sesiones de canalización y terapia… Recién puedo sentarme un poco el último viernes de enero al final de la tarde, antes de ir a encontrarme con otra amiga a otra terraza…

Siento que más allá de a dónde nos lleve el galope del caballo de madera 2014, lo importante será mantener la armonía, el equilibrio interior, pues estarán pasando cosas importantes y desafiantes. Por eso -como la vida-  habrá momentos para cabalgar, otros para bajar el ritmo y otros para detenerse a pastar y eso habrá que respetarlo si queremos salir airosos. Miro la carta de ingreso del año, la tarde de la Luna Nueva en Acuario y me parece que es un año de mucha sanación; que nos propondrá -quizá nos obligue a- generar giros en nuestros caminos de vida y carrera laboral que nos contacten tanto con la libertad como con la autenticidad; que nos instará a aprender a relacionarnos con más profundidad y gozo; que nos regalará la decisión de conectarnos con la abundancia y la fe en la Vida; y, como me lo señalan hace rato, tendremos que iluminar nuestras emociones dañinas que nos tironean y nuestros hábitos evavisos tan seductores para que aterricen y se vuelvan prácticos y no nos saquen del centro donde está el bendito equilibrio y la conexión con lo sagrado…

A ratos el caballo nos pedirá domar actitudes, y en otros liberarnos del ensillado para volver a nuestra esencia pura y libre… Y frente a explosiones, derrumbes y movimientos de tierra, tendremos que estar muy despiertos para saber qué hacer en vez de huir despavoridos…

Ahora comenzamos los nuevos senderos de un año apasionante, que viene a ser el cuarto de un bellísimo ciclo de crecimiento que está sacando lo mejor de nosotros. Con cabalgata o trote podemos comenzar a cosechar, explorar otros caminos, disfrutar del pasto y de la sombra, y encontrar buenos compañeros de aventuras. Depende de nosotros, de nuestra constante conexión con el corazón, qué lograremos conquistar, cómo y para qué… Estaremos muy guiados y acompañados si abrimos los ojos del alma, y tendremos que recordar sacudirnos los pesos o las moscas del lomo, además de reírnos mucho de y con nosotros…. Aquí vamos otra vez… ¡Partieron!

Tomada el verano 2012, al bajar del Morado, zona central de Chile

Tomada el verano 2012, al bajar del Morado, zona central de Chile

En estos tiempos: Ofrecemos el corazón

Todos los valientes que estamos listos a las 8:30 de la madrugada en la sala, nos reímos cuando al comenzar nuestra clase de zumba  (entrenamiento con baile, en palabras resumidas) la profe(sora) pone esta canción “Un año más”, de la orquesta chilena cumbiera, la Sonora de Tommy Rey, el martes 31 de diciembre, y hacemos tremenda coreo(grafía), bien chistosa… Y hasta le encuentro su sabiduría a la letra: si has gozado también has sufrido / si has llorado también has reído…

Después, aprovecho que está enfrente y paso a lo de Claudia, una de mis guías en este caminar sin fin y sin retorno que es el crecimiento interior y que vaya que duele a ratos, a ver si tiene hora pronto pero Cata(lina), la secre(taria), me dice en broma que quedaré para marzo en la lista… Y le digo: pucha, es que necesito Rescate 911, no podemos sobornar a la chiquilla que viene ahora pa’ que me deje el puesto, por ejemplo? -le digo con mi mejor sonrisa-. Me dice que no, que es una situación especial. Le pregunto cómo se llama sólo por seguir la broma y antes que ella vea si me responde, mis ojos ven la ficha con el nombre y le digo: aaah, noo, ella se lo merece porque vive fuera-. -¿La conoces? -me dice Cata con extrañeza. -Sí, ¿no ves que tengo poderes? …No, es que ella se leía el tarot conmigo antes y sé que se fue a Inglaterra porque me ha escrito en el blog, y además estuvo en el Ritual del sábado; no como otras -le respondo con las manos en la cintura y me mira con risa.

Bueno, en eso que hablamos un poco de todo, llega la paciente-conocida-afortunada, nos abrazamos con cariño y también sale Claudia de la consulta y se sorprende de verme ahí; conversamos entre todas de la zumba y nos damos abrazo de feliz cierre 2013 porque de año nuevo todavía no… Me voy caminando a casa con el Sol ya muy fuerte en la espalda y agradecida de los abrazos, los necesitaba…

…Antes, el  lunes, apenas me levanté para ir a la radio, después de un domingo en que el cansancio post ritual nos hizo almorzar pasadas las 3 de la tarde y luego bajé tarde a la pisci(na) para pasar el calor de 33º que me tenía media aturdida. Ahí me encuentro con una veci(na) que fue al Ritual y con su novio danés que no fue pero que dice que Ritual cierre 2013 y Sol1va a venir al próximo porque “yo ver mucha gente, no pensar que mucha gente, pero me gustó”…. Luego de la radio me encuentro a desayunar con una amiga-hermana, Deborah, que a veces me da un poco de miedo porque igual ve/siente cosas y lo primero que me dice es: ¿es idea mía o estás con lo que podría llamarse “depresión post-parto?”- Mis ojos se ponen vidriosos y digo: sí…-  Claro, todo el trabajo, el stress, la dedicación, el placer, la energía, la contención de un grupo tan numeroso (más de 200), la alegría, el momento de gran conexión… Todo y luego, cuando se termina, además de toda la luz y la bella energía que queda flotando, me vino (es la segunda vez que me pasa) una sensación de vacío que sé es parte de lo que puede suceder… Quizá nadie imaginaría que después de un “éxito” alguien pueda sentirse así o que estando en un camino de consciencia y habiendo realizado algo tan bello como lo del sábado, que me honra y me emociona profundamente, luego venga la señorita tristeza, que a veces es tan inoportuna… Y capaz que no debería contarlo, pero siento que nos (me) hace bien compartir y que este blog es de verdad, encima estos tiempos -lo he dicho ya- son para decirlo todo… Recuerdo a muchas mujeres que han pasado por mi consulta y hablamos del tema porque tienen culpa de sentirse tristes o angustiadas luego de parir cuando se supone que debieran estar felices… Y es que estamos llenos de exigencias y clichés, cuando es lo más normal que los cambios y los logros en tu vida no necesariamente te provoquen sonrisas… Lo que pasa es que no se habla y nadie te prepara para eso…

Por eso aunque sea gateando me levanto a bailar temprano para botar la pena y logro reconectar con la alegría de mi cuerpo al bailar… En eso estoy: medio revuelta, contenta, cansada, tranquila, inquieta… La vida, ¿no? Tiene de todo, como siempre digo acá y en los rituales… Y varios me acompañan con un abrazo, caricia, vasito de agua, frases, llamadas, fotos desde la playa enviándome la energía del mar… Es tan conmovedora la generosidad del alma…

Mucha gente me escribe estos días. Para agradecer, para compartir, para pedir hora de carta astral al iniciar el nuevo año… Y, al igual que en el Ritual, recorro el 2013 y miro la panorámica, de todos los pasos vividos… En unos tres momentos de este año marqué la opción 6 de esta nota anterior, y dije: nooo, no más! cuál es la idea!? Devuelvan la plata! me cansé, no doy más! esto no se vale! me quiero ir! llévenme! …. Tironeos -berrinches- del ego y pruebas del alma frente a ciertos dolores/problemas/frustraciones… Muchas veces necesarios para conectar con lo importante… Pero igual el 2013, aunque ahora me tiene sensible porque encima estoy con algunas despedidas y ausencias que mueven más la energía de cierre, me deja un sabor muy dulce, de gran agradecimiento, con la sensación de estar viviendo -como muchos- un tiempo muy importante, en que estamos sembrando cosas trascendentes en nuestras vidas, aunque cueste o se nos pierda el rumbo a ratos… Pero el sentido no lo pierdo….

Altar Ritual Cierre 2013 y Bienvenida al Sol

Altar Ritual Cierre 2013 y Bienvenida al Sol

…Podría compartir muchos detalles sabrosos, divertidos, incómodos, dolorosos, sincrónicos y emocionantes de este último Ritual, que tuvo la misión de cerrar el poderoso 2013 y de darle paso al Sol, a nuestro Sol interior especialmente… Todos estos días, con calor y cansancio, seguimos comentando cosas, recordando bellas imágenes (como la integrante más pequeña del ritual, Marina, con sólo un mes y medio, en los brazos de su madre y al lado de su abuela; o los niños meditando, o la gente mayor bailando y entregándose a cada experiencia); seguimos revisando lo que podemos mejorar, sentimos la energía que todos entregamos, llegan mensajes y fotos con vivencias y agradecimientos… Qué poderosa es nuestra alma… La misma Deborah me dijo que al venir caminando, como una cuadra antes ya se sentía la energía del grupo y del momento…. Es muy conmovedor ver-sentir que tantos estamos en un camino y mirada que vamos haciendo de a poco y que cada vez más logra alejarse de los espejismos del sistema (que nosotros mismos creamos pero que ya no sirve y nos corresponde transformarlo) para acercarse al ritmo del corazón, a la esencia de cada uno, a la sabiduría del alma, del cuerpo y de la naturaleza, a la Luz que llevamos dentro… Ahí, en esa energía a veces hasta palplable está nuestra mayor belleza… Y el sentido… Y pese a los cansancios, al trabajo e incluso a ciertas críticas que más de una vez llegan, cuando el círculo de luz que formamos en cada ritual pulsa radiante en un solo corazón que formamos todos los que nos hacemos presentes, todo está bien y merece los esfuerzos… Y todo tiene sentido…

Ritual cierre 2013

ofrecer…Y momentos como estos sintonizan profundamente con la última propuesta de este círculo de Luz que formamos en el Ritual en que despedimos lo vivido y le dimos la bienvenida al Sol de Verano… En tiempos vertiginosos, de mayor consciencia, e inciertos: Ofrecemos nuestro corazón… GRACIAS a cada vuelta del 2013, a todos los seres que en esta y otras dimensiones nos acompañaron para hacer el camino que nos correspondió hacer y a todos los que compartieron el ritual en vivo y desde distintos rincones de esta Tierra generosa… Seguimos viaje en 2014, año para Renacer desde nuestro bellísimo corazón… Gracias…

Puro adaptarse

En el regreso de los mágicos ojos del Caburgua, la Divinidad me abre otra opción de camino vía el encuentro con Karina, una joven mapuche de 21 años y su hijita Constanza (Coni), una pequeñita de casi 3, que cruzan una parte más quieta del río por las piedras. De lejos las llamo y les pregunto que por dónde cruzaron. Ella deja a la niña y se devuelve a mostrarme; y yo cruzo perfecto. “Muchas gracias!! -le digo feliz. Entonces me cuenta que ella siempre ayuda a los turistas a pasar “pa’ que no se den la vuelta tan larga, nosotros pasamos por acá porque nos conocen” -me dice mientras conversamos de todo un poco y caminamos juntas. Vinieron a pasear y refrescarse porque andan visitando a unos tíos pero ellas viven más arriba. “Nosotros nos conocemos todos los pasos y pedimos permiso no más pa’ irnos por dentro y por la sombra” -me cuenta, mientras Coni me mira curiosa y algo tímida con sus mejillas rosadas y gorditas, en brazos de su madre que, además de sociable, es muy coqueta: lleva maquillaje bien moderno y una polera negra de un grupo de rock. Obvio que son hadas madrinas en mi camino porque sin ellas jamás habría dado con una ruta que nos llevó unos 10 minutos por los bosques, en vez de los 40 o más de los que hice al venir. Todo se sincroniza, ellas ya tienen que estar en casa y Karina me dice: justo va a pasar el bus para Pucón, porque son las 5, así que no vas a esperar nada. Nos despedimos en la garita y en pocos minutos efectivamente pasa el bus, que lleva en el espejo delantero una Virgen de Guadalupe (soy fan de Lupita -alias la Porfis- y es la patrona de este blog), así que me sigo riendo agradecida.

DSCN5644Las últimas horas en Pucón son de mucha contemplación, agrado y placer. En mi última noche cenamos comida peruana con Germán, un compañero de viaje de buen corazón (como dice mi médico chino) y muy especial con quien vinimos en el mismo vuelo desde Santiago, compartimos el bus desde Temuco además de historias de vida, y con quien miramos el presente como está siendo: mágico, loco, bello, desafiante… Consciente.  Este viaje nos juntó en un puñado de momentos sincrónicos, incluso la última mañana cuando yo paseo por un bosque que rodea la playa, acompañada por una amiga espontánea que me sigue todo el camino, una cachorra negra que, al igual que yo, le gusta meter las patas al agua cada vez que puede. La voy mirando con risa porque se pone a seguir unas moscas y luego a escarbar la tierra, le pregunto: bueno, ¿vienes o te quedas? Avísame porque yo sigo -y levanta la cabeza con cara de pregunta para seguirme después de unos minutos. En eso veo a alguien que viene trotando y nos reímos de lejos: ¡Otra vez! -decimos al unísono con Germán que pasa frente a mí, chocamos las manos y seguro ambos estamos pensando en las no casualidades…  Él parte un emprendimiento en este sur después de un vuelco de vida muy atemorizante y sanador a la vez, que lo llevó a entender que el empleo estable y bien pagado claramente no lo es todo y tampoco es una aspiración feliz ni real en estos tiempos, y yo vine acá a reconectarme… “Nos traen a lo mismo, pero de maneras e DSCN5752 2intensidades distintas, ¿sabes?” -le digo hablando de cómo llegamos acá. Conversamos mucho sobre esto de ir más lento y afirmar el ego pa’ que no comande todo, también de Chile y Santiago, de los espejismos del sistema, la idiosincracia chilena y sureña, la Vida, los miedos, el sentir… Él se queda por varios meses a probar una nueva vida que, intuyo, abrirá otros caminos mucho más allá de su proyecto…

-Es que en este tiempo si no te adaptas no pasa nada, te quedas pegado y te pierdes de todo lo bello, si la Vida es un sinfín de fluir, adaptarse, crecer… Todo el rato estamos en eso. Todo el rato nos cambian nuestros planes egocéntricos y nos dicen: mira, no, que por ahí no era, es por acá (y es por algo mucho mejor que tu mente no va a entender)-. Pero no es fácil ver esto y aceptarlo porque implica humildad, confianza plena en ella (la Vida), soltar, aterrizar… y eso es una pega (trabajo) diaria -era una de mis conversaciones con él frente a cosas que hemos vivido este último par de años…

Y el tema sigue. De regreso a Santiago me cambian la agenda un par de veces, lo cual me da espacio para almorzar un pic-nic con una buena amiga y ponernos al día (como siempre, todo es perfecto). Ella me pregunta: ¿Y pudiste escribir las predicciones, cómo te fue? -La verdad, Silvia, me pasan un par de cosas con esto y se me confirma por qué dejé de leer el tarot. Te acuerdas que puse en un post que el viaje estaba pisciano, que me sentía flotando los primeros días? -comienzo a contarle.

-Sí, me acuerdo y me reía porque en general tú no eres así, pero en estos tiempos ya no se sabe nada -me dice comiendo su cuscús bajo la sombra de los árboles.

-Bueno, anduve así unos dos días y cuando me senté a escribir, y que ya había mirado un poco la carta astral de 2014, encima como hago el horóscopo cada semana tengo idea de en qué anda cada signo, pero lo que me salía decir como presentación era: ¿Y qué vamos a predecir en este tiempo? ¿qué se puede decir de nuevo si estamos todos en la misma y todo está incierto y vertiginoso?

-Claaaro, es lo que yo pienso también -me dice con el poco acento argentino que le queda después de más de una década en Chile.

-Entonces yo jugaba con la idea de poner una página que dijera: Miren, en este tiempo o nos adaptamos a lo nuevo y/o a los imprevistos o moriremos en la rueda 2014; entonces la única predicción es que todos tenemos que: cambiar, crecer y soltar. Tan, tán. He dicho. No hay nada más que predecir -le cuento comiendo los últimos apios de la temporada.

-Jajajajajaj, tal cual -me dice y nos reímos juntas.

-¿Y qué más vas a decir? Si en eso está toda la humanidad. Crecer o crecer, esa la cuestión. Cada uno puede ir encontrando sus caminos y todo, pero eso es el centro del asunto y créeme que con esa pega nos basta, ¿no? Obvio que también tenemos que pasarlo bien, sin eso no se puede y es parte clave de la vida-. La conversa sigue entretenida y fresca con la brisa de la tarde.

Más tarde me encuentro en Plaza Las Lilas con otra amiga que trae en coche a su pequeño y bello Rafael de cinco meses, quien también le cambió los planes, pues ella no podrá volver a trabajar hasta que él supere una dificultad con la vista y el movimiento que hace poco le detectaron. -Igual es tremenda bendición, amiga, te están regalando seis meses más con tu hijo -le digo aunque sé (y lo hemos conversado) que no es fácil parar y asumir que no estarás en tu antiguo mundo de trabajo como lo tenías planeado. Pero ella ya lo aceptó y sabe que es un privilegio y una tarea al mismo tiempo.

Al día siguiente mi agenda vuelve a moldearse y eso hace que conozca un café mexicano muy encantador donde me instalo un rato a responder correos atrasados y me río con un par de personas me ponen a prueba con su impaciencia. Les agradezco lo que me muestran de mí, de ellas y de esa energía que tanto nos daña.

Luego, después de elaborar el calendario de temas para los lunes de diciembre a radio Cooperativa, la periodista encargada me devuelve el correo con todo cambiado, me dice que prefieren otro orden que me explicita. Me sigo riendo con lo de la adaptación y le respondo: sale y vale, como usted diga, jefa-. Y ella me manda: no hay de queso, no más de papa, jaja.- …Así las cosas, este lunes 2 de diciembre, aprontándonos a la Luna Nueva en Sagitario ( que nos invita a explorar y confiar en este último mes del año), alrededor de la 10:3o am revisaremos las cartas astrales de las candidatas a la Presidencia de Chile, dos mujeres aparentemente muy distintas, pero con más de una similitud astrológica y humana.

Y como si faltaran modificaciones, parece que el Ritual de Verano se correrá al sábado 28 de diciembre donde además de honrar al Sol despediremos este drástico y poderoso 2013… Ya pondré más detalles en los próximos post e igualmente están todos invitados a conectarnos con nuestra esencia pura.

Ahora, mientras ordeno y comienzo parte del trabajo semanal al atardecer del domingo, mi mirada se va a unas cuantas piedras volcánicas que traje del Caburgua y que me traen de regreso la naturaleza verde y húmeda del sur. Con esta energía aún presente me quedo quieta y confiada en que todo estará bien aunque a ratos me sienta un poco sobrepasada con tanta demanda y movimiento al fin del año. A respirar, adaptarse, confiar… Y agradecer por toda la belleza de este tiempo serpentino.

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Se hace camino al andar… con el alma

Me despierto con el ruido de la ventana que se golpea con el viento, el cielo está revuelto pero no hace frío. Es muy temprano así que vuelvo a la cama. Al rato me levanto y me quedo mirando las nubes entre los cerros y la luz del sol que se ven desde el pasillo del hostal. Cuando bajo al desayuno, Fernando, el dueño, me comenta que es el “Puelche”, viento tibio que viene del este, de Argentina, que la tradición dice que si es sólo un día, en dos días más llueve bastante, pero que si dura tres, significan dos semanas de buen tiempo… ¡Qué incógnita! Tendremos que esperar a mañana -le digo. Y qué bonito -agrego; porque adoro el conocimiento de la tierra que sabe desde la experiencia…

lago Villarrica PuconEs mi penúltimo día de viaje, así que quiero aprovecharlo bien. Me voy a caminar por la playa respirando mucho el aire y el cielo amplio, tocando el agua fría, contemplándola. Luego me instalo a un segundo desayuno en un café de cocina argentina cerca de la plaza central de Pucón, que es muy bella, con árboles grandes, rosas, pasto y senderos de tierra. Avanzo bastante en la escritura y voy a dejar el compu al hostal porque quiero ir de nuevo al Caburgua pero por otra entrada a los ojos, siento que tengo algo pendiente después de mi chapoteo. Antes de ir paso por un mercado de vegetales y compro ensalada de apio y un par de mandarinas para comer allá.

En el bus de ida me río bastante porque una familia compuesta por el abuelo, la hija y el nieto le hacen bromas al chófer, un hombre de mediana edad y de bonachona energía, que lleva poco tiempo en este oficio, entonces no conoce todas las paradas y ellos con la típica picardía chilena-sureña se ríen y comentan cada cosa que le toca hacer, como ayudarle a una señora a bajar con su hijo pequeño y varios bolsos de mercadería: ¡Aquí afirmamos la guagua (bebé), hombre! -varios nos reímos y una pareja de suizos también aunque no entienden bien cada broma.

“Acá, señorita, El Cristo” -me dice al poco rato el novato chófer. Entonces le pago el pasaje y me despido de mis compañeros de viaje. Vaya nombre de la parada y entrada al lugar. “Gracias” -digo, mientras cruzo la ruta para entrar. Al poco andar dice: “A 2000 metros, los ojos del Caburgua”. “Mmm, ¿no será mucho? Y, como 20 cuadras; igual no está tan caluroso porque el suelo aún está húmedo después de la lluvia del sábado. Ok, aquí vamos” -pienso mientras avanzo por un camino que parece no prometer mucho. En eso inicio la primera curva y todo DSCN5679 2cambia porque me siento encantada con el verde y el aroma de la tierra y algunas plantas muy aromáticas. Pero aparece otro cartel que dice: “A 1800 metros, cascadas, ojos del Caburgua”… -No le creo mucho a esos letreros, demás que es más la distancia pero ponen eso pa’ dar ánimo -piensa mi mente suspicaz. En eso pasa una camioneta y mientras camino por un claro de sol pienso: mejor hago dedo (auto-stop) pa’ que me lleven, demás que alguien me para… Pero yo misma me pillo y me digo: Mmm, otra vez tu ego apurado, ¿verdad? Nop, esta vez haremos el camino largo, disfrutándolo todo, si igual esto es mucho mejor que mirarlo por la ventana.-

Y claro que sí. Entonces, aunque cada cierto rato pasan autos, me dedico a caminar observándolo todo, haciéndome presente en cada detalle, sonido, colores, aromas, texturas… El camino es de una belleza que emociona y al mismo tiempo es tremenda meditación. Estoy extasiada y apenas siento el calor porque voy lento agarrando las sombras y deteniéndome a mirarlo todo, sin prisa… -Y tú, bien lesa, queriendo ir en auto; la perla -me digo y me río entre el verde intenso-. Es que esos tironeos del ego y el alma son tan constantes, pero esta vez mi alma logró callar a su amigo neurótico y lo premió con mucho placer por una ruta que termina siendo muy mágica y sanadora. Entre otras cosas, por eso tenía que volver al Caburgua, porque en parte el chapoteo anterior fue por apurarme… Y ahora no. Cuando le doy pleno espacio al Ser, como decíamos en la nota de No hacer, que publicara hace unas semanas, surge una plenitud tan profunda, simple y sutil, que se puede palpar la belleza de la Vida en cada circunstancia…

Y cuando ya me sentía más que bendecida por estar en medio de tanta fuerza de la naturaleza y permitirme disfrutarla, doy con estas cinco escenas en mi camino-caminado, que me dan aún más felicidad del alma:

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DSCN5703 2… No puedo más con el encuentro de esta mamá que comienza a salirse del riachuelo al lado del camino donde se bañaba con sus hijitos, cuando me siente cerca con la cámara. Le digo que me perdone, que ya me voy, y la sigo con la vista y el corazón enternecido mientras se interna entre los arbustos con su dulce prole…

terraza ojos caburguaLuego de un rato llego a mi destino de cascadas. Hay poca gente; el sonido del agua es intenso y de mucha sanación, me pone feliz; recuerdo lo que dicen algunos mayas: cuando estamos tristes o enfermos buscamos el sonido de agua para ponernos mejor… Me muevo un poco por los senderos y al final me instalo en la terraza de madera (en esta foto) desde donde se aprecia todo muy cerca porque está más baja, al nivel del agua. Hay sol. Me siento y medito un rato con mucho placer y una energía envolvente. Termino y me quedo mirando y sintiendo todo por varios minutos, sin necesidad de nada. Poco después saco mi bolsa con apio y como unos cuantos bastones con tranquilidad, mientras no paro de agradecer y apreciar todo… Y en eso en que estoy mirando el agua verde turquesa y ya siento que es tiempo de irme, voy a moverme cuando recibo otro sincrónico regalo de este año, de este viaje y de este día: descubro otra imagen-compañía conmovedora que -muchos que leen este blog lo entenderán y quienes estuvieron en el ritual de primavera 2013 también-, al igual que la familia emplumada de arriba, me remueve el corazón. Es esta chica:

futura mariposa

Guauuu. Una futura mariposa. Y una oruga despidiéndose de sí misma para entrar en su crisis metamorfósica que la llevará a conformar su espacio sagrado de crisálida, donde generará mágicas alas que la transformarán en un ser aún más bello; que será más sutil y liviano, capaz de levantarse de la tierra y conectarse con lo alto con gracia y liviandad… Me quedo prendada mirándola con el sonido del agua de fondo. Cuánta sabiduría y belleza en ese gesto de quedarse quieta para comenzar su gran cambio. Ella lo sabe: no hay que hacer, sólo entrar en la calma y en la entrega total para que se produzca el salto cuántico, la transformación pura y poderosa en nuestras vidas que marca un antes y un después en el camino.

Gracias, le digo varias veces a ella, a mi alma, a la Divinidad que nos une y guía, al Todo. Sí, guiada por la certeza y la intuición, tenía que volver, tanto aquí como a mí misma… Respiro. Ahora sí puedo recoger mis cosas y comenzar el regreso… Sin prisa, con presencia y en una plenitud que pulsa impregnándolo todo. Gracias. Vamos.

Viaje compartido

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Llegada a Los Pozones, Huife, cerca de Pucón

Y de repente, después de un lluvioso y cálido paseo por Villarrica, aparezco con mis tres nuevas mejores amigas mexicanas en Los pozones, termas “nocturnas” a las que llegamos a las 9 de la noche con lluvia y frío luego de un bello camino montañoso. Vamos en una camioneta con otros viajeros y nos dejan ahí, sin mayor instrucción que bajar las largas escalinatas de piedra cuando ya está casi plenamente oscuro, así que nos lanzamos a la aventura de encontrar a tientas camerinos, guardarropas y la piscina más caliente pues tenemos frío y hacemos todo rápido para no congelarnos… Pero nada más meter los pies en los pozos de agua termal, cualquier inconveniente se olvida y somos más que felices entre bañistas de todos los acentos… Probamos distintas temperaturas del agua, con la lluvia en la cara y el cuerpo más que relajado… Puro placer y sanación…

Como dije antes, cuando pensaba este viaje a principios de la primavera, lo quería ya y por un mes al menos, pero mágicos cambios y señales indicaron otra cosa. E igualmente ha sido muy renovador y especial. Cada día es un ajuste de energía y puro fluir con lo que se da y lo que no… Me cambié de hostal a la segunda noche porque si bien era bueno, sentía una energía algo fría aunque entretenida muy ligada al deporte extremo o aventura del kayak, el rafting, ducky, hidrospeed, etc, y a mi esas cosas no me dicen nada, igual que el fútbol -lo siento-, es como que me

Hostal La nuez, Pucón

Hostal La nuez, Pucón

hablen de economía… no conecto. Pero di con otro, La Nuez, más cálido, en una casona antigua de dos pisos, con un jardín bello para escribir. En una habitación compartida y baño ídem, me encuentro al par de días de tener el espacio sólo para mí, con tres mexicanas alegres que pasean un fin de semana en medio de su intercambio en la Universidad de Concepción, Chile, como estudiantes de odontología, especialistas en endodoncia. Me hacen recordar mi segundo paso por Uruguay, con mis amigos mexicanos, con quienes viajamos por las ventosas playas del Atlántico. De hecho, me río a carcajadas, cuando una de ellas parece haber perdido los boletos del bus (aunque obvio que están por ahí entre las maletas) y exclama: ¡Nooo, madre santaaa, qué vamos a haceer! -le digo entre risas que me hace recordar las telenovelas mexicanas y agrego: amiga, respira, seguro están por ahí, sin drama, ¿viste que has visto mucha tele? -y nos seguimos riendo porque antes ellas estaban asustadas con una sirena de bomberos que sonó en la noche (yo ni me enteré) porque pensaron que era alarma de erupción del volcán y/o de tsunami, jaja-. Es que es comprensible porque en Concepción les han metido mucho susto con lo del terremoto y las vías de evacuación, y para quien no ha vivido estos movimientos de la naturaleza puede resultar mucho más amenazante que para aquellos que hemos pasado por esas cosas… En fin, igual me encantan la calidez mexicana, el acento y la sonrisa fácil.

Villarrica, la costanera

Villarrica, la costanera

Y he tenido más regalos. Cuando publiqué que estaría acá, Ingrid, una lectora de Villarrica,  me dice en los comentarios: “Estoy al lado de Pucón, en Villarrica ya que vivo acá. Descansa y llénate de energía en el maravilloso sur de nuestro país” -y yo le respondo que iré un día allá y que nos juntemos. Entonces el sábado nublado agarro la mochila, paseo por las calles con lluvia entre los puestos de artesanía, la costanera verde y las casas de madera hasta que doy con un buen café-restaurant donde me instalo a almorzar y escribir, pues ya quedamos de encontrarnos por la tarde. Ella da conmigo, ya que antes se le ocurrió mirar un video de radio Cooperativa para reconocerme y me lleva en su auto a pasear un poco para luego instalarnos en otro café-pizzería mientras afuera no para de llover. Me dice que no imaginó que yo le propondría encontrarnos y yo le digo: a mí me pareció tan lógico, además es lindo conocer a gente que te lee y que ya como que nos conocemos, ¿verdad?-.

Entonces nos contamos la vida, ella es de Santiago y motivada por una amiga y sin pensarlo mucho se vino a Villarrica hace años a estudiar pedagogía, acá conoció a su esposo y armó su familia en este rincón bello pero donde le es difícil soportar tanto tiempo de lluvia porque -supongo- la deprime un poco. Claro, yo estoy feliz con este día verde y húmedo, con estufas a leña por todas partes; nada que ver con el calor seco y encementado de Santiago, pero tener semanas completas de lluvia y en total unos siete meses al año no sé si me seguirían encantando… Luego Ingrid, cálida virginiana, sensible y generosa me lleva a su casa un rato para conocer a la familia y me invitan a almorzar al día siguiente. Yo fluyo y digo: bueno ya, jaja. Me gusta compartir, así que el domingo, con la piel suave y relajada luego de la noche termal me reciben en su casa para un sabroso almuerzo familiar donde conversamos de todo. Luego paseamos un poco por la ciudad bajo el sol aunque con viento frío e Ingrid con su hija Claudia me dicen que me vendrán a dejar porque yo les dije que no me quedaría tanto rato ya que la escritura me espera. De vuelta conversamos mucho de astrología, el camino del alma, las vidas pasadas, el karma… Nos despedimos en la puerta de mi hostal con abrazos muy cálidos y quedo más que invitada a Villarrica cuando necesite escapar de Santiago. Me da emoción la belleza del alma y cómo la vida nos regala encuentros y cruces de caminos…

Luego camino un poco por las calles de Pucón que están llenas de flores y en este tiempo con pocos turistas -un agrado- porque dicen que enero y febrero es una locura, hasta instalarme en un café todo de madera rústica a escribir, observar, agradecer, sentir… Un par de horas después, antes de volver al hostel me asomo a la playa con el embarcadero, donde un par de familias argentinas juegan fútbol con los hijos pequeños que gritan cada pase, mientras un viajero europeo improvisa un pic-nic y un par de parejas mayores miran el lago y encuentran que hace mucho frío, que ya es hora de irse; más allá unos puconinos pasean en bici… Y yo respiro agradecida frente al lago y el cielo colorido con una sonrisa constante. Parece que no tengo mucho, pero tengo demasiado en este instante de quietud frente a la naturaleza y la Vida. Gracias otra vez.

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En el fondo: no hay que hacer

luz-magicaEste tiempo de muerte, en que nos estamos despidiendo de nosotros mismos, está muy mágico. Si queremos mirar ese aspecto, claro. Si nos queremos quedar en el drama, también está así. Obvio que morirse duele, agobia y atemoriza, pero también aliviana y nos da tremendas oportunidades de despojarnos para renacer en poco tiempo más o simultáneamente (está todo tan rápido y loco!)… Y la magia está en nosotros y a la vuelta de la esquina con sincronías que están a la orden del día, “salvadas” justo en el momento preciso, problemas que son limpiezas y bendiciones (siempre lo han sido, sólo que ahora tenemos más capacidad de verlos así)…. Y en mi caso llega también con una estrella fugaz vista desde el balcón en noche de sábado mientras conversamos de la vida, con una micro lluvia de un metro de diámetro sin nubes encima, en Pocuro y Antonio Varas, que aún me intriga y me hace reír; con el pensar en una persona con quien nos distanciamos por ciclo de vida y encontrármela a los pocos segundos en un pasillo del supermercado sin que ella me vea, mientras me río y agradezco; con una gotera en el techo de casa que hace que el vecino de arriba me regale una mermelada de frutillas hecha por él para paliar el mal rato y que ahora acompaña la galleta integral y los mates de la tarde soleada…

Y como dejo esta nota a la mitad por el post anterior, aparecen más momentos mágicos que contaré más adelante.

Sigo… Pero también estas semanas de octubre-noviembre están muy escorpianas y mercurianas. El planeta regente de la comunicación y de nuestros procesos mentales, el dios alado Mercurio, mensajero del Olimpo y el único capaz de entrar al mundo subterráneo de Plutón, el dios de la muerte y del inframundo, se detuvo (retrogradó) precisamente en Escorpión desde mediados de octubre y hasta la semana del 11 de noviembre (incluida) nos tuvo medios aturdidos, con más enredos en la mente; poniéndonos obstáculos e imprevistos en los desplazamientos, planes e intercambios. De hecho, el primer día que comenzó su proceso, WhatsApp y Facebook se cayeron…

Esa energía nos acompañará, aunque más suave, hasta el 26 de noviembre… Al mismo tiempo, este mes con eclipse (el 3 de noviembre) y varios planetas en las aguas pantanosas de este signo fijo, incluido el gran Saturno -que nos “regala” un par de años (2013 y 14) radicales- nos tiene más intuitivos, profundos y revisando mucho la vida, viendo lo que antes ni pasaba frente a nosotros. Después del portal de octubre, ahora estamos en una especie de túnel, como esas pelis donde arrancan por las cloacas de las ciudades y hay de todo: agua, ratas, laberintos, espacios de luz. Y tanto arriba como abajo está todo pasando. Esa es una imagen que me viene, con toda la aventura que significa. Y hay otra: una gruta, un espacio dentro de la tierra, húmedo, con la-gruta-azul-capriolor penetrante que nos invita a recorrerlo -o navegarlo- y hasta puede  ser un atractivo turístico, con un toque mágico. Ambas imágenes tienen misterio y una cuota de suspenso por lo que encontraremos. Así siento este segundo enjuague: intenso, oscuro, misterioso, pasajero, encerrado, quieto.

¿Quieto? Sí. En el post anterior señalé que encontré una clave. No porque la anduviera buscando, simplemente sucedió y no puedo explicar mucho el cómo, es parte del misterio de estos días, parece. Pero sí puedo compartir el qué. Igual no es nada hiper especial. Es muy simple al leerla, no así al practicarla.

Mi revelación de este segundo enjuague podría llamarse Stop, o Menos es más: llega el tiempo de quedarnos más quietos y conectar día a día con el alma. Para esto se requiere otro ritmo. También sacarnos las urgencias, los ruidos e ir al detalle de ciertas cosas pero no desde el hacer, sino desde el SER. Siento que llega el tiempo de la aceptación profunda de quiénes somos, de nuestra historia álmica (la de esta única vida es pequeña y no nos da la visión necesaria para comprender quiénes somos en toda nuestra dimensión en tanto misiones, energía, camino, evolución).

La clave de este tiempo es No hacer. La quietud nos lleva al fondo, al vacío, al sagrado Yo Soy, a lo real. No hay nada urgente que luchar, resolver, controlar (ja), trabajar, decir, comprar. Lo prioritario es soltar para que se vaya lo que está pegado y que mencionábamos en post anteriores. Es como abrir los brazos, cerrar los ojos y respirar profundo desde la alegría de Ser más allá de lo que esté pasando -o no- hoy en nuestras vidas. Desde la confianza de que todo está bien y es un paso más en la trama.

quietudblogAhora podemos sentarnos en la orilla, al lado del camino y respirar. No es flojear. No es mediocridad. Es trascender el hábito del ego que quiere resolver y actuar, que no tiene incorporado el no-hacer como una solución válida y sana si se toma desde la consciencia; que no se permite parar porque es amenazante quedarse quieto y ver/sentir tantas cosas que tapamos de nosotros mismos en la neurosis de la acción. Esta quietud puede traernos poderosas respuestas, ayuda, potentes intuiciones, paz, sincronías, visión panorámica, sabiduría. Puede significar que evidenciemos que somos absolutamente prescindibles, que todos tienen herramientas para resolver lo suyo, que no pasa nada, que nuestro cuerpo se pone feliz y/o se “enferma” (me pasó) de puro soltar y así da paso a la purificación, que el corazón late a otro ritmo, que nuestros ojos vean otros colores y escuchemos otros sonidos incluso en medio de la ciudad… En las aguas profundas de Escorpión parece que no pasa nada, pero todo está fermentando, ahí conectamos con la oscuridad (la cloaca o la gruta: aquello que no vemos ni reconocemos de nosotros), experiencia necesaria cada tanto, pero en la cual si nos quedamos pegados nos hundimos y nuestra vibración se pone obsesiva, envidiosa, pesimista, rígida, defensiva y adicta a la intensidad, entre otras cosas escorpionas; si sólo observamos desde la quietud podemos trascender el fango y sacar lo mejor de eso que se pudre. La naturaleza sabe que si hace esto hasta puede hacer que nazca un sagrado loto…

Y en esto de no-hacer, sabía que tenía que viajar, no por moverme, sino por estar: conmigo, con la naturaleza, con el replanteamiento; sentía que necesitaba salir de mi rutina conocida para poder estar sin que la agenda se llene, sentía que parte del parar en este segundo enjuague requería de otro aire. También porque tengo que escribir -como ya es tradición- las Predicciones 2014 para Emol.com. Pero a diferencia de otras veces, no hice nada: no busqué, ni planifiqué ni ordené nada, ni tenía claro dónde ir ni cuándo. Recién la semana pasada comenzó a aparecer el destino. En tiempos más desesperados -para mí y muchos- de septiembre-octubre quería irme un mes completo y ahora ya, máximo principios de noviembre… Pero vinieron varias experiencias mágicas y sanadoras (no exentas de dolor), entre esas la nueva clave. Entonces, cuando acepté y me quedé quieta se unieron las tres cosas: reconexión, pausa y escritura. Así, de un día a otro, mucho más tarde de lo que mi ego quería, compré los pasajes para el día siguiente sin ninguna expectativa, sin saber si habrían vuelos, y ahora aparecí en en el Sur de Chile… Bajo el Sol de Pucón, frente al radiante volcán Villarrica y no casualmente a orillas del lago, termino esta nota sin imaginar que así sería. No pasa nada… Y está pasando todo en la belleza de la quietud.