¿Adelantarse?

relojchileChile cambia arbitrariamente de hora y adelanta el clásico horario de verano que antes comenzaba la segunda semana de octubre y hasta la segunda de marzo. Hace rato que los gobiernos “juegan” con el tiempo, y la primera vez que lo hicieron -con la excusa del terremoto- casi no tuvimos meses con horario de invierno y -según yo- sincrónicamente algunos fenómenos sociales (protestas sobre medioambiente, estudiantes, trabajadores, accidentes) se aceleraron… Y ahora otra vez, encima con Luna Llena, que suele alterar a las masas, también a nuestro cuerpo y emociones…

…El sábado por la tarde-noche, mientras caminábamos con una vecina-amiga hacia la Noche de Colores, una feria de diseño-artesanía-música-gastronomía-antigüedades, en el barrio Italia de Santiago, me dice cuando vamos riéndonos comentando una telenovela turca (en Chile están pasando tres dobladas por chilenos….): Jime, tengo que decirte algo: Pequé!…. Me metí a Youtube y vi los capítulos que vienen! -me dice con la cabeza agacha y culposa. -Noooo! No se te ocurra contarme nada -le digo tapando mis oídos.- Y seguimos riendo, mientras me cuenta detalles de su incursión en internet sin doblaje, sino en turco, ja. Nora, otra amiga, hizo lo mismo en marzo cuando esta telenovela comenzaba y además la vio con subtítulos griegos y también nos dio risa porque sus ancestros son de por allá e igual no entendió nada pero vio escenas sabrosas. En fin. Una vez en la feria, después de disfrutar los colores intensos del atardecer  y los aromas de la casi primavera, al caminar en medio de los puestos, nos encontramos con otra bloguera, Chimuchina, que hace poco regresó a Chile después de vivir varios meses en la selva peruana. Hablamos de todo un poco, y al final sobre Santiago y su aroma a consumo y que ella siente que la gente está mal en las ciudades grandes, que hay mucho stress y energía plástica… Coincidimos, pero también le digo que siento que estamos llegando a un extremo que comienza a revertirse y que hay ciertos gestos como cuidar en algo lo que comemos, comenzar cultivos propios, valorar lo tradicional, o dejar de ver en las calles a los bebés con la mamadera (biberón) con Coca-Cola -¡$%&#*$%&!- al menos a mí me da esperanza… Siento que comenzamos a despertar y que como sólo es el comienzo las fuerzas antiguas pujan por mantenerse, pero ya muchos se dan cuenta que tener y tener cosas nuevas e ir rápido es tremendo espejismo…

correcaminosEsa ansiedad y prisa nuestras de cada día son tan propias de la idiosincracia chilena y tan humanas también. La he visto en varias nacionalidades y nos hemos reído mucho de cómo nos cuesta aceptar lo que sucede en el presente, de cuán neura nos ponemos… La semana pasada en la consulta dos chicas se adelantan erróneamente a lo que les voy a decir en una parte de sus cartas astrales y a ambas les tengo que decir: respiiiiira, no te adelantes, porque si lo haces te pierdes la magia. No te iba a decir eso a lo que tu ego se anticipa, y aunque así fuera, te pierdes de la experiencia porque no es lo mismo oír a tu mente repetitiva y que cree que ya sabe, a incorporar la vibración que una extraña como yo pone en tu campo de acción… Déjate sorprender.- Y luego nos reímos porque es costumbre de ellas adelantarse, terminar la frase, apenas y acomodarse en la silla porque ya están pensando en pararse… Entonces nunca nos relajamos si vivimos así. Nunca estamos presentes. Estamos en el futuro ilusorio. Estamos en tensión y constantemente cumpliéndonos a nosotros mismos los deseos del ego (incluidos los incómodos o catastróficos) en vez de permitir que la Vida nos asista y nos guíe…

El sábado almorzamos con otra amiga y vamos a comprar comida para llevar a su casa. Me doy risa porque hay fila y me pongo impaciente. No por hambre sino por la lata de hacerla. En ese rato nos ponemos al día, hacemos bromas con otra gente que espera y con la señora que atiende, e igualmente estoy consciente de cómo mi cuerpo entró en tensión al tener que esperar y sentir que nos estamos demorando mucho… Al final la comida está muy buena y barata. Por eso la fila, jaja.

Hace unos meses, alguien a quien no conozco me llama una mañana de sábado al celular, muy acelerado, no para de hablar y ni siquiera me pregunta si yo, que figuro desayunando frente al lago Llanquihue, puedo hablar. Sigue y yo me pregunto cuándo se detendrá y me preguntará si puedo conversar. Al final no lo hace. Oigo su monólogo y hasta me desconecto unos segundos y dejo de escucharlo. Siento pura energía vacía-mental-desconectada (del corazón, obvio). En eso en el café en el que estoy a uno de los mozos se le cae un vaso y se escucha el ruido. Agradezco la señal (o confirmación) porque la llamada es para invitarme a un evento al que se supone debiera sentirme halagada de estar. Le digo: gracias, pero no, no me interesa, no voy-. Sólo entonces su energía se detiene y me pregunta por qué. Casi le digo “porque tú mismo me has dado la respuesta”, pero le explico -entre otras cosas- que no tiene nada que ver con lo que yo hago ni con cómo miro mis oficios y que siento mucha energía antigua en lo que me dice… Cuando cuelga, agradezco que haya sido tan obvia su energía y que mi sensación haya sido de tanta certeza porque de lo contrario una parte de mi ego podría haber sido seducida por los elogios o el afán de mostrarse, pero no… Además de no creer en su empresa, siento que con esa vibración tan acelerada y poco empática no tengo ganas ahora de comenzar nada… No es una buena semilla para mí en este presente. Capaz que en otro momento ni me diera cuenta, pero ahora el trabajo interior, las sincronías y la consciencia se unen para mostrarnos cosas, como a muchos se nos están revelando verdades internas y externas…

Estamos más grandes, ¿verdad? Por lo mismo, ojo con creerse ciertos hechos y mensajes mediáticos, incluidas las bombas o supuestos conflictos internacionales o crisis económicas; es tiempo de observar desde la neutralidad y de mirar bajo el agua, no podemos caer en el juicio apresurado ni en el miedo de otros momentos de la humanidad, porque esa emoción, el miedo, esconde -y genera- violencia… Así como el adelantarse tiene también un dejo de agresión, de rabia e impaciencia…

Semanas después, alguien a quien amo y que acostumbra a hacer sus cambios afuera (en acciones como remodelar la casa, comprar cosas nuevas) en vez de cultivarse interiormente, me cuenta que quiere cambiar su auto porque si no lo hace bajará mucho su precio en el mercado y como tiene un dinero guardado quiere invertir en eso. Su auto está bueno y él no tiene demasiada plata, al contrario, tiene un empleo precario. -Te diré dos cosas -le aviso-, primero, sal de esas creencias del sistema, esa es pura manipulación del mercado -creado por nosotros mismos, obvio- para que consumamos más, si te lo crees lo creas, si no te enteras, puedes cambiar la realidad y demás que alguien paga bien tu auto cuando sea el momento o las circunstancias cambian cuando sueltas los miedos colectivos. Segundo, ¿estás aburrido?, porque claramente podrías conservar ese dinero e invertirlo en cosas más productivas que un auto nuevo que no necesitas, incluido un viaje o un taller de algo, ¿no te parece? – le digo al teléfono mientras se ofusca un poco.- Luego conversamos un rato de cuánto nos cuesta aceptar esos momentos en que aparentemente “no pasa nada” en nuestras vidas y cómo nuestro ego trata de evitarlos a toda costa porque es amenazante conectarse con ese aparente vacío y el valioso silencio… Entonces buscamos compras, intensidad, actividad, problemas, información, drama, etc..

lotothaiAhora, con Saturno en sus últimos meses de descanso en el fango escorpiónico, llega el tiempo de quedarnos más quietos para sumergirnos en nosotros mismos, en nuestra psiquis y en la poderosa intuición que todos tenemos… Vendrán valiosos frutos para quienes decidan entrar cada día más en quietud activa, es decir, en estar atentos a permanecer y a observar cómo somos, cuán valiosos, complejos y chistosos somos… Adelantarnos impide esta conexión interior y aunque nos da la sensación de estar más vivos es una gran trampa que nos deja cansados y más aislados… Aceptar todo lo que está sucediendo sin huir ni querer solucionarlo de inmediato es tremenda llave de crecimiento y de consciencia. Es en esos momentos cuando una brecha de luz se abre y nuestros dones se activan con más potencia

Obvio que habrá urgencias que exigirán ir de prisa, pero practicar el permanecer nos dará más creatividad y sabiduría para los momentos “urgentes”… Mientras termino esta nota, en la tele anuncian un programa de entrevistas donde el conductor casi nunca escucha a sus entrevistados más de un minuto y los interrumpe o se adelanta, y a mi me da entre risa-pena-cansancio, entonces no lo miro porque siento tensión y me pregunto porqué nadie le pide que respire un poco… Luego hay un aviso de ropa que dice que hay que adelantarse a la primavera… -No poh! Si primero hay que despedir al señor invierno- digo… Por eso, queridos pasajeros, les ADELANTO que el ritual de Primavera llegará un poco más tarde, pero llegará. La tarde del sábado 4 de octubre nos juntaremos a celebrar en Providencia… No se adelanten y sólo reserven la fecha para encontrarnos otra vez a honrar todo lo vivido en estos transformadores meses de 2014… Nos vemos luego!

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En el fondo: no hay que hacer

luz-magicaEste tiempo de muerte, en que nos estamos despidiendo de nosotros mismos, está muy mágico. Si queremos mirar ese aspecto, claro. Si nos queremos quedar en el drama, también está así. Obvio que morirse duele, agobia y atemoriza, pero también aliviana y nos da tremendas oportunidades de despojarnos para renacer en poco tiempo más o simultáneamente (está todo tan rápido y loco!)… Y la magia está en nosotros y a la vuelta de la esquina con sincronías que están a la orden del día, “salvadas” justo en el momento preciso, problemas que son limpiezas y bendiciones (siempre lo han sido, sólo que ahora tenemos más capacidad de verlos así)…. Y en mi caso llega también con una estrella fugaz vista desde el balcón en noche de sábado mientras conversamos de la vida, con una micro lluvia de un metro de diámetro sin nubes encima, en Pocuro y Antonio Varas, que aún me intriga y me hace reír; con el pensar en una persona con quien nos distanciamos por ciclo de vida y encontrármela a los pocos segundos en un pasillo del supermercado sin que ella me vea, mientras me río y agradezco; con una gotera en el techo de casa que hace que el vecino de arriba me regale una mermelada de frutillas hecha por él para paliar el mal rato y que ahora acompaña la galleta integral y los mates de la tarde soleada…

Y como dejo esta nota a la mitad por el post anterior, aparecen más momentos mágicos que contaré más adelante.

Sigo… Pero también estas semanas de octubre-noviembre están muy escorpianas y mercurianas. El planeta regente de la comunicación y de nuestros procesos mentales, el dios alado Mercurio, mensajero del Olimpo y el único capaz de entrar al mundo subterráneo de Plutón, el dios de la muerte y del inframundo, se detuvo (retrogradó) precisamente en Escorpión desde mediados de octubre y hasta la semana del 11 de noviembre (incluida) nos tuvo medios aturdidos, con más enredos en la mente; poniéndonos obstáculos e imprevistos en los desplazamientos, planes e intercambios. De hecho, el primer día que comenzó su proceso, WhatsApp y Facebook se cayeron…

Esa energía nos acompañará, aunque más suave, hasta el 26 de noviembre… Al mismo tiempo, este mes con eclipse (el 3 de noviembre) y varios planetas en las aguas pantanosas de este signo fijo, incluido el gran Saturno -que nos “regala” un par de años (2013 y 14) radicales- nos tiene más intuitivos, profundos y revisando mucho la vida, viendo lo que antes ni pasaba frente a nosotros. Después del portal de octubre, ahora estamos en una especie de túnel, como esas pelis donde arrancan por las cloacas de las ciudades y hay de todo: agua, ratas, laberintos, espacios de luz. Y tanto arriba como abajo está todo pasando. Esa es una imagen que me viene, con toda la aventura que significa. Y hay otra: una gruta, un espacio dentro de la tierra, húmedo, con la-gruta-azul-capriolor penetrante que nos invita a recorrerlo -o navegarlo- y hasta puede  ser un atractivo turístico, con un toque mágico. Ambas imágenes tienen misterio y una cuota de suspenso por lo que encontraremos. Así siento este segundo enjuague: intenso, oscuro, misterioso, pasajero, encerrado, quieto.

¿Quieto? Sí. En el post anterior señalé que encontré una clave. No porque la anduviera buscando, simplemente sucedió y no puedo explicar mucho el cómo, es parte del misterio de estos días, parece. Pero sí puedo compartir el qué. Igual no es nada hiper especial. Es muy simple al leerla, no así al practicarla.

Mi revelación de este segundo enjuague podría llamarse Stop, o Menos es más: llega el tiempo de quedarnos más quietos y conectar día a día con el alma. Para esto se requiere otro ritmo. También sacarnos las urgencias, los ruidos e ir al detalle de ciertas cosas pero no desde el hacer, sino desde el SER. Siento que llega el tiempo de la aceptación profunda de quiénes somos, de nuestra historia álmica (la de esta única vida es pequeña y no nos da la visión necesaria para comprender quiénes somos en toda nuestra dimensión en tanto misiones, energía, camino, evolución).

La clave de este tiempo es No hacer. La quietud nos lleva al fondo, al vacío, al sagrado Yo Soy, a lo real. No hay nada urgente que luchar, resolver, controlar (ja), trabajar, decir, comprar. Lo prioritario es soltar para que se vaya lo que está pegado y que mencionábamos en post anteriores. Es como abrir los brazos, cerrar los ojos y respirar profundo desde la alegría de Ser más allá de lo que esté pasando -o no- hoy en nuestras vidas. Desde la confianza de que todo está bien y es un paso más en la trama.

quietudblogAhora podemos sentarnos en la orilla, al lado del camino y respirar. No es flojear. No es mediocridad. Es trascender el hábito del ego que quiere resolver y actuar, que no tiene incorporado el no-hacer como una solución válida y sana si se toma desde la consciencia; que no se permite parar porque es amenazante quedarse quieto y ver/sentir tantas cosas que tapamos de nosotros mismos en la neurosis de la acción. Esta quietud puede traernos poderosas respuestas, ayuda, potentes intuiciones, paz, sincronías, visión panorámica, sabiduría. Puede significar que evidenciemos que somos absolutamente prescindibles, que todos tienen herramientas para resolver lo suyo, que no pasa nada, que nuestro cuerpo se pone feliz y/o se “enferma” (me pasó) de puro soltar y así da paso a la purificación, que el corazón late a otro ritmo, que nuestros ojos vean otros colores y escuchemos otros sonidos incluso en medio de la ciudad… En las aguas profundas de Escorpión parece que no pasa nada, pero todo está fermentando, ahí conectamos con la oscuridad (la cloaca o la gruta: aquello que no vemos ni reconocemos de nosotros), experiencia necesaria cada tanto, pero en la cual si nos quedamos pegados nos hundimos y nuestra vibración se pone obsesiva, envidiosa, pesimista, rígida, defensiva y adicta a la intensidad, entre otras cosas escorpionas; si sólo observamos desde la quietud podemos trascender el fango y sacar lo mejor de eso que se pudre. La naturaleza sabe que si hace esto hasta puede hacer que nazca un sagrado loto…

Y en esto de no-hacer, sabía que tenía que viajar, no por moverme, sino por estar: conmigo, con la naturaleza, con el replanteamiento; sentía que necesitaba salir de mi rutina conocida para poder estar sin que la agenda se llene, sentía que parte del parar en este segundo enjuague requería de otro aire. También porque tengo que escribir -como ya es tradición- las Predicciones 2014 para Emol.com. Pero a diferencia de otras veces, no hice nada: no busqué, ni planifiqué ni ordené nada, ni tenía claro dónde ir ni cuándo. Recién la semana pasada comenzó a aparecer el destino. En tiempos más desesperados -para mí y muchos- de septiembre-octubre quería irme un mes completo y ahora ya, máximo principios de noviembre… Pero vinieron varias experiencias mágicas y sanadoras (no exentas de dolor), entre esas la nueva clave. Entonces, cuando acepté y me quedé quieta se unieron las tres cosas: reconexión, pausa y escritura. Así, de un día a otro, mucho más tarde de lo que mi ego quería, compré los pasajes para el día siguiente sin ninguna expectativa, sin saber si habrían vuelos, y ahora aparecí en en el Sur de Chile… Bajo el Sol de Pucón, frente al radiante volcán Villarrica y no casualmente a orillas del lago, termino esta nota sin imaginar que así sería. No pasa nada… Y está pasando todo en la belleza de la quietud.