Preparados para soltar y cambiar

Me preguntan por los audioróscopos de noviembre y aquí están. Energía del mes y luego por signos.  Me preguntan por cómo me fue el reciente viaje express a Coyhaique (un primer viaje exploratorio para volver a dar el Taller de astrología el 1 y 2 de diciembre; datos para inscribirse acá) y les cuento que estuvo intenso, desafiante y bello a la vez, donde compartí con gente muy agradable en las radios locales, con nuevos amigos que me reciben y con gente que asistió a una jornada de autocuidado que ofrecí en una institución local, donde aprendí mucho… Es alucinante la Patagonia y con vibraciones contrastantes también. Se siente el fin de mundo, la pureza, la sanación y lo drástico. Me deja varios aprendizajes esta primera visita y regalos en el corazón.

Me preguntan, además, que si ando desaparecida. Y -medio en broma y no tanto- les digo que un poco, que estoy como la nueva integrante de la familia; Mary, en plena metamorfosis. Desde niña me fijé en sincronías y señales y, cuando más adelante, a los 20 y algo viví al menos no dos señales, sino mazazos de la Vida que eran tan evidentes pero que mi ego pasó por alto y luego pagué muy caros, suelo atesorar los gestos de la Vida que nos habla a través de encuentros, hechos, símbolos, situaciones y personas que aparecen en el momento preciso aunque no por eso cómodo. Me detengo mucho frente a éstas.

Hace unos días me levanto un poco más tarde y al ir a la cocina a preparar mi agua caliente con limón, jengibre y cúrcuma, me fijo en el lavaplatos y digo: ¿Y tú?, ¿Qué haces aquí; te perdiste o andas buscando algo; quieres ser amiga? -y justo cuando voy a tomarla para sacarla afuera al balcón veo que mi nueva amiga/familiar, una oruga verde, ya está “anidando” (seguro ese no es el nombre científico) y produjo una fina “tela” sobre ella para comenzar su viaje hacia mariposa.  No puedo más de la emoción.

Mary en su segundo día en casa

Siento amor profundo en ese instante y me quedo quieta y con los ojos vidriosos acompañándola un rato… Luego le digo: bueno, cuéntame qué necesitas porque tendremos que compartir acá, prometo no hacer tanto ruido y no sé cómo vamos hacer para lavar los platos pero por mientras te traeré compañía. Parto a buscar la maceta con menta en el balcón y se la dejo lo más cerca posible -pa’ que tenga algo de naturaleza al menos -digo yop. Es bella. A ratos se mueve, se acomoda y vuelvo a emocionarme. Ahora está verde oscuro y continúa en su muerte/resurrección completamente entregada a su estado de crisálida. Cada tanto le rociamos agua desde arriba para que sienta un poco de humedad, según yo como que le hace bien. Yo que sé, sólo quiero ser buena compañía para ella en su nuevo camino; me siento muy honrada con su presencia. No sé si la veré sacar sus alas o si las estrenará a solas y se irá a vivir su nueva vida por ahí. No importa, yo ya estoy muy feliz de recibirla y del regalo de la señal que me (nos) trae.

Mary no se pone nerviosa como nosotros. No le teme al cambio, a soltar el pasado ni lo conocido. Se entrega a su nuevo estado que, seguro, no es muy cómodo por un rato. Y estos días en que muchos vivimos desafíos, confirmaciones de nuestras decisiones y limpieza del pasado; en que se evidencian las obsesiones, intensidades y apegos de cada uno, mientras las verdades escorpiónicas siguen saliendo a la luz y nuestra intuición brilla con ganas junto a nuestro poder personal y tenemos más capacidad de hacer cambios; bien vale la pena mirar/sentir a las mariposas (como la que vino hoy a mi ventana, en la consulta, mientras leía su carta astral a un adolescente de corazón muy puro que, poco a poco, se hace camino en este sistema rígido que estamos dejando por fin), honrarlas, copiarles su movimiento liviano, disfrutar su belleza y su danza…

Por mientras, me preparo para algunos cambios, para seguir enseñando y aprendiendo (en especial de los demás y de la Vida en sí), para viajar a escribir y a detenerme, junto con respirar cada tanto para agradecerlo todo -incluso algunas angustias-, reírme de varias cosas -obvio que también de mí misma y de mi ego– y sentir que, realmente, todos nos estamos preparando para algo grande donde tendremos que cobijarnos, soltar y sacar nuestras alas… ¡Gracias!

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Saturno despierta: practicamos sabiduría con humor

Después de almorzar, las chicas de la mesa de atrás hablan de signos zodiacales y luego sacan un oráculo que acaban de comprar. No pongo demasiada atención a lo que hablan ni miro de qué se trata porque no me llama, pero me da risa que justo cuando una de ellas menciona que el ex novio es Acuario, yo figuro poniendo las líneas del horóscopo semanal para este signo, que unos minutos después envío a Emol para que lo publiquen el martes y entonces pongo atención a su conversa.  Ahí están las señales de la vida y sus eternas sincronías… Porque también pienso en la Luna llena y el eclipse (no todos están de acuerdo de si es o no eclipse) que nos espera en este signo, ahora el 18 de agosto que, sin duda, traerá sorpresas, cierres de etapa y un llamado a ser auténticos, a liberarnos e innovar en nuestras vidas y proyectos. También puede traer bastante limpieza de nuestros vínculos amistosos por un par de meses…

Señales, como la noche anterior en que antes de dormir pido a mis guías que me muestren en qué parte del proceso intro que me han pedido hacer estoy (literalmente me mandaron a descansar en mi camino, hace varios meses; a no hacer, dar menos energía, conectar con la rabia y soltar creencias de la vía de consciencia que muchos hacemos años ya, algunos desde que nacimos). Entonces, sueño con una osadía del nuevo integrante de la familia: Merlín, un perro chascón, muy chispeante, dulce y fiero a la vez; adoptado luego que se perdiera por aventurero, parece, y que ya está más que instalado entre nosotros recibiendo y dando amor. El sueño me da la clave y me río porque la última vez que pedí una señal sobre esta etapa -en marzo- me mandaron una canción de Salvatore Adamo (!!) que escuché y ‘vi’ al amanecer; luego tuve que buscar la letra para captar todo el mensaje… Cosas del lenguaje del alma, que es tan rico, sarcástico a ratos, misterioso, genial y certero. Claro que esa vez no sabía si reír o llorar porque estaba muy al límite y con angustia nivel 8 (de 1 a 10); ahora ya -desde la entrega y la experiencia- me encojo de hombros y digo: ok, ya entendí; gracias por el mensaje. Fin del asunto, chiquillos-.

La bella Jopi y sus ilustraciones conectadas

La bella Jopi y sus conectadas ilustraciones

Y recién esta mañana luego que una chica suspendiera su lectura, cosa que siempre intuí pues ya había venido equivocadamente la semana pasada cuando le tocaba ahora y la sentí descentrada; esta vez me suspende porque está enferma. -Sí, no es tu momento de recibir información, es tiempo de cuidarte; descansa -le digo. Después salgo feliz por mi rato libre a pasear y desayunar. Pero al encender el teléfono, tengo una llamada de una amiga que trabaja muy cerca y está sobrepasada. Como ella -a diferencia de otra gente- no está en la víctima y le cuesta mucho abrirse, le digo: ya, ¿y tienes tiempo de desayunar?, pero con sol porque necesitamos luz, na’ de sombra-. Me responde que sí y nos vamos a tomar chocolate caliente (yo, realmente; ella sólo toma agua pues no siente ganas de nada más) con el sol en la espalda en un café y logra contarme la angustia que siente por su hija que está adolescente y viviendo una “injusticia escolar”, con todos sus cuestionamientos como mamá separada… Qué bello es cuando compartimos y cuando el alma se muestra, se expresa, mientras el ego confía; logra comprender el momento en que estamos y, entonces, más allá de la pena y el miedo, aceptamos, activamos nuevas miradas y herramientas para vivir lo que nos corresponde en ese momento…

Luego de nuestra conversa para compensar me voy a un parque un rato antes de volver a preparar la segunda carta astral del día y le pido a la naturaleza que me devuelva energía y que se lleve todo peso y desgano; que, por fa, recicle; que me ayude a continuar la semana… En eso, se me cruza la energía de Don Satur (Saturno, el planeta de tierras capricornianas pero que estos años anda por fuegos sagitarianos) y recuerdo que ya vuelve a su movimiento directo… Le agradezco lo vivido estos meses y sonrío recordando algunas de sus lecciones de este año, como el experimentar la poca energía física, emocional, mental; la limpieza de varios vínculos; los límites, el bendito silencio; la quietud, el minimalismo, la tristeza, la rabia, los cierres, la observación, la comprensión, las caminatas lentas por la montaña

Este 13 de agosto, Don Satur despertó. Al estilo de él, claro: poco a poco, de forma sólida y aleccionadora. Nos llama primero a mirar todo lo aprendido de fines de marzo hasta ahora, cuando se fue a dormir su siesta retrógrada y nos permitió practicar paciencia&flexibilidad  frente a los obstáculos, la lentitud y la aceptación de la aridez. Como está en Sagitario, Saturno estos meses nos obligó -y seguirá haciéndolo este año y el próximo, pero ahora de forma más ‘amable’ y/o fluida– a trabajar (o resolver) con poco, a soltar cualquier fantasía e idealización para asumir lo que hay, no lo que nos gustaría; nos llevó a soltar dogmas, a dejar de creernos dueños de la verdad y comprobar cómo la Vida siempre puede enseñarnos algo más y seguir sorprendiéndonos, pues hay otras verdades -personales- que tenemos que mirar. Ahora Don Satur se levanta, estira un poco los brazos, toma su báculo y nos permite mirar con más ganas la Vida… También los viajes, los estudios, los planes que teníamos en pausa, la prosperidad, el trabajo interior y el sentido de esta Vida bella y paradójica que hemos elegido transitar… Podemos sentir que se destraban cosas, pero lo más importante es que dentro nuestro se despierta una nueva energía porque estamos -cada uno a su forma- más grandes para construir con calma y entusiasmo profundo pero moderado; esto último porque -ya sabemos- Don Satur no es amigo de la euforia ni de la exageración; como lo he dicho antes, este año la gula no va por ningún lado…

Igual estos días de mediados y fines de agosto estarán más movidos a todo nivel y otra vez podría haber sacudidas internacionales. Nada nuevo; lo importante es leer bien las señales y el sentido. Porque es esto último uno de los regalos que nos trae el despertar saturnino actual: tener más claridad en el para qué de lo que sucede fuera y dentro de nosotros y desde ahí actuar con más sabiduríaSabiduría = lento, con visión, en conexión (consciencia), con noción de la experiencia previa e intención clara… Tampoco es en cámara lenta ni con solemnidad, la sabiduría a veces puede ser muy intrépida y chistosa en nosotros… De hecho, Saturno en Sagitario se contagia de la chispa natural de este signo y nos acompaña a reírnos más de la Vida, de nosotros, de nuestros aspectos grandilocuentes. Si nos ponemos muy creídos, fanáticos o desordenados, ahí mismo nos tira las orejas con sorna para que bajemos, no cometamos más desatinos y sigamos el camino con fe aterrizada…

saturnodespiertaEl despertar de Saturno en Sagitario me recuerda a unas tortugas de tierra que me hicieron reír en un viaje porque se movían rápido entre los jardines de unas ruinas muy respetadas, más que patrimonio de la humanidad, en Atenas, y ellas atravesaban todo como dueñas del lugar mientras yo me divertía porque la verdad esas ruinas para mí no eran muy especiales dentro del circuito y la energía era muy baja, pero también porque, ¿no se suponía que ellas andaban lento?  Al menos estas no y me quedé mirándolas alejada de la explicación oficial del lugar, mientras hacíamos bromas sobre ellas… Las tortugas con sus ciclos de hibernación, su cara inexpresiva y su casa a cuestas son símbolo de longevidad, sabiduría y animales de poder en algunas culturas; demás que alguna acompaña a Don Satur en sus paseos… Saturno ya despierto  nos moverá este segundo semestre 2016 a trabajar con dedicación por aquello que nos apasiona y que nos hace trascender en esta Vida nos permitirá practicar la sabiduría que aprendimos de marzo hasta acá sin dejar la risa como compañera en nuestras andanzas…

Marte retro: Recuperamos visión y voluntad

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Costanera entre Coquimbo y La Serena, norte de Chile

Disfruto mucho los colores, temperaturas y aromas de este otoño. Me doy una vuelta por La Serena, Coquimbo y Vicuña (norte de Chile) por unos días y contemplo los atardeceres, las montañas, las expresiones, los ritmos… Camino mucho con el aire templado, a ratos nublado, en otros con sol y con unas cuantas gotas que se dejan caer… Como lo dije en el post anterior fui a drenar, a detenerme, a estar conmigo y con nuevos amigos también…

Realmente necesito refugio. Y la casa de Mery, bautizada como Meryland, cumple muy bien con ese propósito… Cuando estuvimos con las amigas en su casa en el verano y también en el Valle del Elqui en unas vacaciones muy disfrutadas, al despedirnos ella me dijo que sabía que volveríamos y que seguramente la primera sería yo, que tenía la certeza… Y así fue pero yo lo había olvidado.

Sentí necesidad de alejarme (para encontrarme) unos días, para tener más calma y claridad.  Y pensé en el sur, en un par de mis lugares preciados del sanador sur chileno, pero horas después sentí… playa. Y me acordé de Mery y su cálido hogar playero. No la llamé ni le escribí. Sólo dije antes de dormirme: ok, si es La Serena el lugar al que tengo que ir, que mañana Mery se comunique conmigo (cosa que no sucedía hace semanas) o que aparezca ese nombre de alguna forma. Al día siguiente lo olvidé. Hasta que por la tarde ella -en vivo y en directo- envía un mensaje preguntando que cómo estábamos…. Y le mandé de respuesta entre risas: lo siento, Mery, pero dado que apareciste, te cuento que eres la señal que pedí anoche y te iré a ver porque necesito parar y caminar por la orilla de la playa… Con carcajadas me dijo que por supuesto y llegué por allá una tarde tibia para estar unos días con el sonido y aroma del mar de fondo, tomando uno y otro colectivo para recorrer la ciudad y paseando por la acogedora Vicuña entre nubes amenazantes. A ratos en bello y necesario silencio, a ratos en conversaciones muy chistosas y profundas con Mery y compañía…. Fue bueno ver con ella cómo varios estamos en momentos parecidos: en duelos, haciendo limpieza de algunos vínculos, soltando patrones y conectando más con la rabia y los límites… Y siempre riéndonos en medio de la tormenta… Una vez refugiada y con aire de mar en los pulmones, regreso a Santiago, retomo las sesiones de pilates y recibo mucho amor en distintos gestos antes de retomar el trabajo unos días después, en que vuelvo a la lectura de cartas astrales y aunque la agenda vuelve a llenarse, cambio algunos horarios y miro unos días en que volveré a salir…

Atardecer de un viernes de otoño en La Serena

Atardecer de un viernes de otoño en La Serena

Cada tanto recuerdo a una canalizadora del sur de Chile que hace años me dijo que mi alma no soportaba rutinas… Y así es. Me da angustia cuando veo la agenda tan llena por meses y entonces empiezo a dejar días libres para no hacer, para detenerme y estar en otras cosas. Encima ahora tuve mis propios desafíos y revelaciones con las inundaciones de abril, además de un poco de vértigo (malestar que ahora parece muy popular y tiene mucho que ver con estos tiempos hiperconectados, eléctricos y agitados; además con la tarea de algunos de armonizarnos, especialmente quienes traemos la matriz energética del equilibrio) y sentí no sólo la necesidad de salir, también de drenar, de entregar lo vivido, y de retomar nueva energía de la Tierra…

Otoño 2016 en Santiago

Otoño 2016 en Santiago

Ahora en Santiago sigo gozando mucho el otoño frío, a ratos oscuro y en otros bien soleado, más lluvioso que en otros años y brillante en los árboles anaranjados después de la lluvia… Estoy -hace unas semanas y por un rato- un poco antisocial; me saturé de la gente estos días, del bullicio, de la imprudencia, el desatino y de la demanda de algunos también… Marte retrógrado no favorece precisamente el sentido común (el menos común de los sentidos, muchas veces!) y nos vuelve más impulsivos, ansiosos, viscerales.

Por otro lado, hay más nerviosismo en el aire y las frustraciones se elevan para que las integremos de otra forma mientras estamos en modo “espera”, “reserva”, “observador”… Esto último es muy importante… Este tiempo entre abril y fines de junio nos propone detenernos a mirar cómo estamos, cómo manejamos los impulsos, cuán pacientes somos, cuán pasivos o activos, cuán capaces somos de estar con nosotros mismos… Hace dos años, por estos mismos meses, Marte en Libra nos hizo revisar si nos atrevíamos a decir que sí o no con convicción (límites) y cómo manejamos la rabia, los acuerdos, los roles sexuales, la iniciativa y el trabajo en pareja; también en equipos y con socios. Se supone que aprendimos… Y ahora Marte nos hace revisar asuntos más personales.

Marte está retro en Sagitario y pronto se sumergirá en Escorpio. Por tanto, desde abril y hasta fin de mayo nos tiene observando si realmente decidiremos crecer y profundizar o seguiremos en moldes antiguos, da lo mismo cuáles, si infantiles, dramáticos, agresivos, invasivos, pasivos, controladores, perfeccionistas, dejados, etc., etc., Y da igual la decisión. Lo importante es VER. Y ambos caminos  -el de crecer y el de no hacerlo- aportan, tienen sentido e importancia en la existencia personal y colectiva. Todo sirve, nada sobra y no todos venimos al mismo proceso ni propósito. Y ninguno es mejor o peor que el otro… 

Marte en Sagitario nos hace ver verdades y mentiras nuestras. Nos muestra nuestras exageraciones, dogmatismos, ansiedades. También dónde podemos poner más sentido de vida, en qué áreas sí queremos apasionarnos y aventurarnos para que nuestra existencia tenga nuevos colores y propósitos… Nos hace pelear un poco más y ambas partes veremos nuestros lados fantasiosos, nuestro afán de ganar, las verdades que emergen y que no tienen vuelta atrás…

Durante junio 2016, Marte irá a bucear a Escorpión y nos traerá de vuelta temas del primer trimestre 2016 y algunos de 2015 también… Nos permitirá ver nuestras obsesiones, los aspectos controladores que tenemos u ocultamos, quizá salten un par de secretos sanadores y nos permitirá mirar descarnadamente, envidias, rencores, apegos nuestros y cercanos… Al mismo tiempo, si le damos la bienvenida y le hacemos espacio, nos permitirá reconectar con nuestros dones psíquicos, estaremos más intuitivos y sagaces, podremos trabajar mejor nuestra voluntad, hacer buenas modificaciones a nuestra administración del dinero y del tiempo…

Estos meses, además nos ayudan a trabajar mejor. No ahora necesariamente, sino a ver por dónde podemos mejorar, qué gestos tenemos que hacer en torno a dirigir o delegar, qué prioridades podemos cambiar, cómo nos manejamos con la autoridad, con los compañeros y subalternos….

Y por si alguien no le basta (al estilo sagitariano) hay más ingredientes para un asunto muy importante que ya está bajo la lupa y seguirá así hasta fines de 2017: cómo estamos con nuestras vocaciones, con los llamados del alma para poner nuestros talentos en el mundo… Así que si no te gusta tu trabajo o estudio, ¡maravilloso! Ya saberlo es genial y un gran paso. Tendremos tiempo en calidad y cantidad para revisar, cuestionarnos, trascender miedos y atrevernos a hacer un cambio. No importa si es rápido o demoramos, se trata de reconocerlo y comenzar -de forma concreta- a abrir espacios de mayor disfrute que nos representen, a generar la expresión de nuestros talentos en un pasatiempo, emprendimiento, trabajo, estudio, actividad… No podremos obviar la incomodidad y/o frustración de estar en algo que nos asfixia o aburre, estos tiempos son un llamado a la autenticidad y a la creatividad sabia que nos permite generar nuevas experiencias de crecimiento interno y externo (trabajo). 

Con este cielo retro la tele personal está prendida para que veamos todo. Sin juicio. Pero si nos duele el cuerpo (especialmente la panza, espalda baja o garganta) frente a algo, es señal de que hay que modificar nuestra forma, hay algo que resolver y estos meses nos darán más material tanto del problema como de las soluciones…. Ahí vamos, con entusiasmo y sin cambiar de canal.

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Símbolos, gestos y señales 2015

Antes de regresar a Venezuela -vaya valentía!-, Gladys, amiga nueva y colega astróloga, nos recomienda una peli, “Atlas de la nubes”, no tanto por la calidad de ésta en lo cinematográfico sino por la temática y cuánto logra dimensionar el alcance y dinámica de nuestras vidas pasadas y futuras… Igual es Hollywood, pero está buena y me recuerda las lecturas de carta astral donde cada vidas pasadasdía nos sumergimos un poco en esas experiencias de otras vidas que nos regalan distintas cosas: energías, actitudes, talentos, desafíos, gestos y conocimientos que nos ayudan a integrar las piezas de esta encarnación… Y llega a ser divertido de pronto mirar a gente y sentir qué energía o rol tenían en otras vidas… A veces nada más al entrar a mi consulta o en la calle en una conversación cualquiera de café o al pasar, si te detienes un poco se siente ese pasado que enriquece esta vida… También me río bastante con el tema, como cuando nos encontramos con perros de raza pitbull terrier que me parecen tan feos y poco armónicos que los veo y les digo mentalmente (y algunas veces en voz alta lejos de sus dueños): no te preocupes, en la próxima vida vas a ser muy bonito, pero en esta no te tocó no másp; qué le vamos a hacer! -Y me quedo mirando su ‘feitud’ de cuatro patas entre risa y curiosidad…

Todo está lleno de símbolos y señales. Del pasado, también del presente y a veces del futuro. Si nos detenemos y estamos más conscientes podremos verlas, si nos quedamos en la literalidad solamente es más difícil y la vida se vuelve más plana y dormida, aunque a ratos más fácil -para algunos- también, pues pasas por alto gestos importantes de la vida y puedes echar más la culpa afuera en vez de ver que nuestra realidad nos habla a cada instante, tiene que ver con cada uno de nosotros en su contexto y está a nuestro favor…

En el Ritual que vivimos en Curicó, además de la bella mariposa que entró a celebrar con nosotros y a confirmarnos nuestra transformación interior, hubo otro símbolo. Justo cuando nos disponíamos a hacer un ejercicio para transformar los miedos, la pantalla del compu donde pongo la música me dice que queda nada de batería, cosa que no debió haber pasado porque dura bastante y llevábamos poco más de una hora compartiendo. Entonces busco el cable y no está. Mientras, les cuento a todos lo que está pasando: los miedos se están haciendo notar y me (nos) mueven porque ‘amenazan’ con detener el ritual. No encuentro el cable cerca y recuerdo que está en un armario que forma parte de la pared del fondo de la sala. Tengo que interrumpir y con gran simbolismo abrir las puertas de miedo oscuridadcorredera que dan a un espacio oscuro y buscarlo entre los bolsos. Cuando los tengo compartimos lo que acaba de pasar y al final una chica me dice que fue como el miedo clásico que tenemos de niños por la noche: abrir una puerta en la oscuridad… La energía, siempre se muestra y a veces de  forma muy evidente…

Otras veces con un poco de ironía. Como cuando vamos entrando a ver una peli chilena testimonial, “El bosque de Karadima”, sobre el abuso de un sacerdote católico, Fernando Karadima, a un grupo de jóvenes en los años ’80 y ’90; al subir la escala una pareja de adolescentes nos pregunta: ¿Aquí dan “Los Vengadores”? -y yo salto, me río y les digo: no, pero casi, como que sí. Esta es otra versión de esa, jajaja -y nos reímos con ganas mientras los chicos no entienden demasiado. Claro, la peli chilena y el término de este arraigado abuso en una clásica iglesia de Santiago logró salir a la luz por la denuncia de hace pocos años de algunos de los -actuales- hombres que vivieron en silencio esta experiencia oscura en complicidad de varios religiosos y de sus altos mandos… Y como en estos tiempos las verdades de todos afloran con ganas, ahí está también una muestra…

Hay algunas señales que a veces quedan en la incógnita. Durante la lectura de carta astral de Cote, en un momento la oficina se llena de olor a cigarro -puaj!- pero no de alguien que esté fumando, sino de ese típico olor a cenicero rancio… Ambas nos damos cuenta y me levanto a cerrar la ventana que está entreabierta y vuelvo a rociar con el aromatizador que siempre pongo en la consulta y en los rituales, pero también le digo que es muy raro porque nunca me pasó y encima estamos entre dos consultas médicas y nadie fuma (uno de los gestos más pasados de moda y de muy baja vibración, igual que otras adicciones; aprovecho de decirlo!)… Una semana después, Cote durante un taller de biomagnetismo es diagnosticada por el profesor como parte de los ejercicios, y cuando le está hablando de una actitud a cambiar la sala se llena del mismo olor que sentimos en mi consulta y ella se acuerda y se lo comenta al profe; luego a mí. Los tres quedamos en ascuas y le digo que escuche la grabación de la carta astral para ver en qué tema entró ese aroma-energía…

Las señales, símbolos y gestos están por todas partes y es bueno aprender a leerlos, a seguirles la pista y ver/sentir qué nos dicen, hacia dónde nos están guiando. Qué nos recuerdan o advierten. Muchas veces son mensajes de nuestros guías y maestros que asisten nuestro camino. Otras veces son llamados -y gritos en algunos casos- del alma y del espíritu… Pero no importa tanto el origen sino su sentido… ¿Hacia dónde apuntan?, ¿qué me muestran en este momento?… Un amigo que está peleado con su hermano gemelo hace unos meses me cuenta que en abril caminaba por unas tiendas y se queda en una vitrina mirando a la gente que está dentro sin ningún afán. Ve por detrás a un tipo y le recuerda mucho a su hermano. Piensa qué parecido es. En eso el tipo se da vuelta y efectivamente es su hermano. Mi amigo lo llama y lo saluda. El hermano se vuelve sin saludar y sigue en sus compras… Queda triste mi querido amigo, pero al mismo tiempo comentamos la magia de la energía y cómo la Vida le muestra lo conectados que están y cuánto amor hay entre ambos como para sentirlo antes de saber que es él y que encima el destino los junta en un lugar lleno de gente… Más allá del ego de cada uno, hay ahí una señal de amor y unión… También la Vida le da el regalo de verlo después de mucho, aunque sea unos segundos y comprobar en qué vibración está, sin juicio, sólo ver…

Por estas semanas hay también un gran símbolo. El terremoto de Nepal. Por un lado está la tragedia con todo su dolor, muerte, destrucción, desolación y más; dolor que desde acá no llegamos si quiera a dimensionar con los miles de muertos y de sobrevivientes atravesando probablemente el capítulo más extremo y heroico de esta y otras vidas… Y tras toda la energía de muerte que atraviesa a un país que en sí mismo es un gran símbolo dada su milenaria historia, riqueza cultural, arquitectónica, histórica, geográfica y espiritual -uno de sus mayores tesoros-, hay tremendo gesto simbólico… Para mí -es una mirada-, esta es la mega señal del nuevo tiempo: definitivamente dejamos al Era de Piscis y entramos con todo a la de Acuario. Nepal “cae”. Se retira –con sorpresa y devastación evidente. Energéticamente “se ofrece” para mostrarnos que todo lo devocional pese a lo profundo, arraigado, bello, mágico y hasta romántico que pueda ser, ya fue. Aunque suene frío, pero hablo desde lo simbólico: no lo necesitamos ya. Es tiempo de caminar desde el corazón con nosotros mismos. Sin maestros externos sino conectando con el maestro que cada uno de nosotros es. Sin sacrificios, culpas ni separándonos del mundo como ha sido por más de 2 mil años en la era pisciana. Ahora tenemos que hacernos cargo y caminar con dignidad y consciencia en el mundo, en la realidad diaria de cada uno; es ahí -en cada pequeño y gran gesto diario de nuestras vidas- donde tenemos que aplicar nuestra espiritualidad y consistencia interior.

Terremoto en Nepal (foto: Agencias, AP)

Terremoto en Nepal (foto: Agencias, AP)

Esta zona, que incluye a Tibet, que tanto sentido nos dio y que tanto contribuyó al despertar de la humanidad donde tuvieron un rol protagónico en generar una nueva consciencia y conocimientos de invaluable aporte -con los cuales millones nos formamos y otros tantos siguen haciéndolo con el legado del Buda, que con toda su simpleza y contundencia revolucionó la consciencia y la observación de la mente-, se despide con un terremoto que destruye sus bases… Toda la cultura que representan comienza su despedida. No porque se terminen; de hecho si miro la carta astral del terremoto se ve que cosas muy auspiciosas saldrán de todo este dolor. Me refiero que pasan la posta a otras zonas y seres para este nuevo despertar de consciencia… De algún modo, la humanidad ya no podrá mirar hacia allá en busca de respuestas y de prácticas espirituales. Es mucho lo que está destruido: los hermosos lugares sagrados están entre escombros y dada la precariedad pasará un rato antes de que ellos se pongan de pie y de volver a aventurarse a esas zonas, al tiempo que al reconstruirlos pierden parte de su milenario valor y algo de su vibración original… Nos despedimos de Nepal con infinito amor y agradecimiento por toda su entrega, humildad, sabiduría y trabajo al mostrarnos cuánto podemos crecer interiormente si nos dedicamos a observarnos con disciplina y armonía... Honramos este momento, toda su historia y legado….

Igual que como algunos lo han dicho, para mí  la posta espiritual-energética de esta era acuariana está acá, en América del Sur. No porque seamos bacanes (geniales)ja, ja. Sino porque nos corresponde el honor de crecer y ser una fuente de despertar -por tanto de consciencia y sanación- para todos y por largo rato. En muchos gestos esto ya se nota hace años. La magnífica cordillera de Los Andes es y será la protectora de este proceso; como si el Everest y el Himalaya completo le cerraran un ojo y en reverencia le dijeran: bien, ya cumplimos; recibe esta bella y magnífica ‘posta’. Ahora muestra todo tu poder, elévanos y enraízanos al mismo tiempo, te corresponde entregar todo lo que tienes y sabes en este momento crucial de la humanidad… Y acá recibimos esta mega y bellísima misión…

Como le he dicho más de una vez por aquí y en varias conversaciones, “crecer duele”, no a nosotros, sino a nuestros egos, claro, lo cual no le quita peso pero nunca está demás recordarlo… Dentro de nosotros está todo intacto y listo para brillar cada vez más con cada aprendizaje, pero nuestras caretas, comodidades y fijaciones salen trasquiladas. Para eso tenemos en esta América el privilegio de contar con decenas de terapias -desde las más ancestrales hasta las más innovadoras- que nos ayuden a abrazar a nuestro ego para que nos acompañe en la tarea y podamos soltar hábitos (auto)destructivos… En tiempos de crecimiento uno de los gestos más sagrados, que hace la diferencia y cambia nuestra vibración es: PEDIR AYUDA. Ojalá lo recordemos constantemente en este ciclo tan bello y desafiante…

Los Andes con su majestuosidad y sus volcanes, nos recuerdan lo jóvenes que somos a este lado de la Tierra donde todo está tan vivo y bullente, listo para ser entregado a este nuevo ciclo que nos pide más creatividad, autencididad, poder interior, verdad, intuición, madurez, risa, amor por nosotros mismos, por todos y el Todo que somos…

Mientras, Chile -nuestro sur americano y nosotros- seguimos purificando tanto valles como volcanes, política, economía y, sin duda, el poder y cómo lo manejamos… Muchas señales de limpieza tenemos por aquí, pero la más importante es la interior. Este mayo nos propone bastante introspección y nos anima a despejar desde espacios hasta relaciones. Mediados de 2015 nos quiere más livianos y claros frente a nuestras vidas…

Y cuando termino de escribir esta nota me cuentan otra señal: después del terremoto en Nepal el Everest se elevó. Como si nos recordara desde la altura que las experiencias de quiebre y de dolor nos hacen crecer y elevan nuestro poder aunque nos cueste ser capaces de verlas y sentirlas de esta forma… Desde este sur poderoso y remecido, seguiremos creciendo, aportando y reconociendo cada pista del camino. Gracias Nepal ❤

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Señales

señalesHay tanto que decir de las señales. Desde niña las tuve en cuenta aunque sin mayor consciencia como para hacerles caso, habían muchos gestos y “coincidencias” que me llamaban la atención y que algunas veces relacionaba. Más tarde hubo al menos dos tan evidentes que no seguí, que no supe ver ni escuchar y que luego pagué tan caro -con dolor- que desde ahí intento respetarlas y atesorarlas como gran protección y guía de la Vida, de esa energía sagrada que nos acompaña dentro y fuera de nosotros.

Últimamente me siguen mandando unas de madrugada. Algunas las comprendo, otras ni idea qué quieren decirme, hasta con letra y música aparecen. Aunque más que señales son mensajes.

En la consulta siempre las hay, como un chico que está puro flojeando con su vida y evadiendo, y se queja del sistema mientras yo me río y le digo que está grande pa’ seguir en la víctima, que encima eso está pasado de moda y que con todos los talentos que tiene es un desperdicio, pero que también es su opción no crecer y está perfecto si así lo quiere, al tiempo que afuera en la calle una niña llora y hace pataleta en los brazos de su padre: esa energía es tu ego, ese llanto taimado, ¿lo puedes ver? -le digo y nos quedamos en silencio escuchando los sincrónicos gritos dramáticos de la pequeña, mientras él se sonríe y mueve la cabeza. Señal-sincronía de confirmación.

Y en estos meses me invitan a algunas charlas y seminarios dentro y fuera de Santiago, a unos como asistente, a otros como expositora. En un par de casos las señales y sensación son de poderosa certeza: sí, voy, ¿cuándo es?; o no, gracias, paso. Y un par de semanas después tengo confirmaciones -vía conversaciones inesperadas- de que las decisiones estuvieron bien. Pero en otros casos, dudo y ya no sé qué decidir.

Hubo uno más fácil. Una charla de la que me entero la noche anterior y no estoy segura de ir porque capaz que no dicen nada nuevo y/o el charlista quizá es -para mí- chanta. No sería la primera vez en que me topo con esta energía opaca que vende una pomada o que es poco consistente o profunda, en todos los ámbitos hay chanterío y está bien, es parte de lo que somos y de un equilibrio, incluso en temas que algunos definen como “espirituales”; pero a estas alturas y con el poco tiempo que tengo no me da para ir a ciertas cosas que de sólo leerlas despiertan mi sospecha o indiferencia.  Y digo: bueno, llamaré aunque es tarde, si me contestan es la señal de que tengo que ir. Si no, no-. Entonces llamo y una chica al otro lado me da toda la info con mucha disposición. Igual no me convence del todo el expositor, por pura intuición no más, pero sí la experiencia y dado que pedí esa señal y la tuve, digo: ok, vamos.

Al día siguiente comprendo porqué tenía que ir. Efectivamente quien da la charla no es un gran aporte, está mucho en la mente y eso ya no va, aunque un par de frases y ejemplos me sirven. Pero me encuentro con dos personas (una que conozco y la otra sólo de nombre) que me confirman que el haber rehusado una invitación a otro evento estuvo bien, ellas tampoco irán y tuvieron la misma impresión que yo al recibir la info. Bien, a esto tenía que venir hoy, a reafirmar una mirada con respecto a otra cosa. ¿A la charla en sí misma? No mucho.

Pero hay otro seminario en el que no termino de saber si tengo que ir o no. Viene a Chile el antropólogo peruano Juan Núñez del Prado, formado además en la tradición andina, especializado en el estudio de la espiritualidad de los pueblos originarios de Los Andes, en particular de los Q’eros, descendientes de los incas. Del 14 al 19 de agosto, en Cuncumén, quinta región de Chile, enseñará sobre esta cosmovisión andina y entregará prácticas para la vida cotidiana. Acá está la info por si alguien más se suma.

Los Andes, Chile, verano 2011

Los Andes, Chile, verano 2011

Cuando supe, hace meses, me llamó la atención, pero no me convenció del todo, aunque me da vueltas y encima igual me llama porque tiene unas charlas en que conecta la tradición andina con la psicología jungiana, escuela siempre tan revolucionaria y lúcida en nuestra historia como humanidad y apasionante para tantos en distintas latitudes. Por otro lado, muchos coincidimos en que el despertar de consciencia energéticamente está en esta región, en Los Andes y que la energía y sabiduría de acá tienen mucho que aportar en este especial tiempo al planeta… Entonces, una tarde en medio de las compras en una tienda, le digo a Claudia, una de las organizadoras -y gran terapeuta, por lo demás- que no sé si ir porque igual me inquieta, pero es plata y tiempo. Ella me dice que no es la más indicada para asesorarme porque para ella la inquietud ya es una señal de que tiene que ir. En cambio para mí eso a veces es duda, no certeza.

Conversamos un poco más y de que obviamente tengo que pedir una señal. Llegamos a la caja de la tienda y están la cajera y el chico que empaca las cosas. Entonces Claudia le dice a éste (que ya intercambió un par de saludos y sonrisas con nosotros): ¿Tú qué opinas, ella tiene que ir o no a eso que está dudando de ir?- mientras él mueve la cabeza, se apresta a responder, pero la cajera lo interrumpe: Yo creo que tiene que ir porque después una se arrepiente de eso y mejor hacerlo y no quedarse con la duda para siempre, poh -dice sin más la señora que es muy divertida, mientras Claudia y yo nos miramos y nos decimos: ¡¿Qué tal?!  Entonces, el chico agrega: no sé, es que igual a veces no hay que hacer algunas cosas, hay que pensarlas mejor, a mí me ha pasado eso al menos… Pero yo igual iría no más -dice, y empiezan a discutir los pro y contra con la cajera y todos nos reímos porque ella le dice que se tiene que portar bien y otras cosas. En eso, yo que no sé bien cómo interpretar esta señal, miro al chico y me río con con asombro y le digo al oído a Claudia: mírale la piocha que lleva -me refiero a la identificación que usan con el nombre de cada uno en la tienda y dice: JUAN… -Nooooo! -exclama Claudia a carcajadas y yo agrego: está clara la señal, ¿no?, ok, tengo que ir, na’ qué hacer-. Y la cajera se da cuenta que algo nos pasa con el nombre del chico y dice: yo estoy rodeada de Juanes, en la mañana había otro y me hacen rabiar-. Jajajaja, seguimos riendo y comprendo que aunque no termine de convencerme todo indica que tengo que ir a ese encuentro…

Agradezco mucho la guía sagrada que aquí se hizo presente y que está abierta y disponible para todos si decidimos usarla y permitirnos ser guiados, cosa que no siempre es fácil, pero que es una aventura bella y reconfortante que nos da mucha tranquilidad, pues no es nuestro ego quien decide a destajo, sino que cuando sigues una señal estás -además de practicando humildad- conectado con la divinidad que somos y activando la magia de la Vida. Encima es entretenido, aunque a veces parecen no tener sentido lógico algunas respuestas y señales.

En parte de eso se trata este tiempo: de entregarnos a la experiencia y voluntad que no pasa por nuestra mente sino por los propósitos del alma y del espíritu que se “confabulan” con ciertos hechos para que demos nuevos pasos en esto de crecer y despertar…

No será la primera ni última vez que trate sobre este tema. He tenido señales de tener que seguir haciéndolo… Hasta la próxima!