Con Urano en Tauro: Recomenzar de verdad

Junto a varios lectores de este blog y a otros cercanos, estamos –como el cielo astrológico- en tiempos nacientes que nos tienen removidos, asustados, agradecidos, algo perdidos, igual entusiasmados, aprendiendo a pedir ayuda y a cuidarnos más, con intuiciones sobre pasos nuevos que tenemos que dar pero para los cuales no contamos con muchas pistas ni mapa ni con GPS sino más bien con un lienzo en blanco o caminos abiertos para transitar…

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Por mi parte, sé (‘me mandaron’ a esto vía diversos mensajes y señales) que tengo que dar más clases de astrología, de “AstroÁlmica” como bauticé a mi mirada de esta disciplina que en mí -al igual que muchos que cuentan con sus talentos desde pequeños en determinada área- viene de otras vidas (si no, no me explico cómo sé lo que sé en esta materia, por qué fluye y por qué me resulta conocido), es autodidacta, empírica y canalizada porque, como ya lo he contado, nunca leí del tema pese a tener varios libros y además estudié muy poco; sin embargo la Vida movió sus sagrados hilos para que no usara el periodismo clásico que sí cursé, sino que me empujó hacia la astrología y la consciencia para ponerlas al servicio -con algunas enriquecedoras crisis mediante- vía las lecturas, este blog, la radio, el horóscopo, los rituales, las meditaciones, las charlas, las clases…  Si me lo hubieran contado en la universidad, no lo habría entendido ni creído; pero algo en mí siguió con naturalidad -sin cuestionarse demasiado- este propósito del alma de contactar con la psiquis personal y colectiva, de entrar desde muy pequeña -gracias al dolor y al miedo- en el autoconocimiento y en la consciencia, de comunicar otras miradas sobre lo que estamos viviendo y de entregar las mismas herramientas que a mí me sirvieron y la información que me llega en cada lectura y en las clases… Al igual que para otros (tanto cuando te haces caso como cuando no), el camino no fue cómodo al principio, dado -entre otros temas- lo que lo que implica dedicarse desde muy joven a algo que no es tan popular, que antes era “raro” en un país prejuicioso y estrecho como nuestra geografía, pero que siempre es muy gratificante y que cada día me enseña más y más de nosotros los humanos con nuestros caminos del alma y del ego… Nuestra Vida, sus giros, el destino, el amor siempre presente en cada hecho por más que a veces nos cueste verlo, la sabiduría del alma personal y colectiva siguen sorprendiéndome, maravillándome y dejándome una gran certeza interna en cada día de trabajo…

Por eso, aunque mi ego geminiano (por lo tanto, inquieto, sociable, disperso) seguiría feliz de vacaciones y paseos por el sur de Chile y de Argentina explorando bellos rincones, ya estamos en Santiago -junto al equipo- inscribiendo para aprender Astrología desde la Base,  en el Taller de Nivel 1 aquí, y también para profundizar en un Segundo Nivel, acá.  Claro, es que una parte mía se habría quedado muy contenta  y entretenida en lo conocido que me permite más flexibilidad de horarios: en la consulta individual de carta astral y en dar un solo curso para los alumnos del año pasado o para quienes quieren seguir aprendiendo. Pero el camino abierto por el alma es otro y –como varios- tengo que mover los planes, interrumpir vacaciones, preparar material, crear, divertirme en este nuevo capítulo, disciplinarme y dejarme guiar y sorprender… Muchos estamos en nuevos episodios que asumir, pues ya no queda espacio para la duda, la queja, la resistencia Estamos prácticamente obligados a un reinicio, en el cual, de paso, renovaremos también la compañía y la forma de ver las cosas… Ya habitamos una nueva Era, una nueva Tierra, un nuevo cuerpo, un ego más abierto o menos denso (amén), un alma a la que escuchamos más para que guíe el camino… Todo está en plena gestación, es un tiempo

Todo esto en sincronía con los movimientos estelares. Sí, por fin, luego de siete agitados años, Urano salió definitivamente del fuego ariano (no sé ustedes, pero a mí me tenía muy cansada en especial los últimos dos años), desde donde –entre otros fenómenos- alteró la noción del tiempo, agitó el ritmo de las cosas, potenció las independencias personales y colectivas, incrementó el narcisismo vía la tecnología y las redes sociales, nos empujó a emprender e innovar desde nuestro sello personal, abrió la rabia como agente de cambios, sacudió la búsqueda de identidad, nos devolvió las ganas de innovar y el arrojo…

Y ahora, desde este 6 de marzo -y hasta 2026, ja- hace su entrada nada cómoda a las tierras de Tauro. Pero para Urano, planeta de Acuario, la comodidad no es un tema porque lo suyo es el inconformismo. De hecho, la gente muy acuariana y/o uraniana suele estar en la crítica, en el cuestionamiento, en la diferencia, en el romper moldes, en la rebeldía, en la mente, en la originalidad, en la separación, en la vanguardia, en la ansiedad por el futuro. Urano es aire, vientos, nubes, huracanes, tormentas, truenos, relámpagos, sacudidas de tierra. Rige los terremotos, las erupciones, el cielo, la electricidad, las revoluciones, la tecnología, la innovación, la aeronáutica, la ciencia y –entre otras cosas- la astrología! Además, según mi propia info, junto a su hijo viejo, Saturno, rige el tiempo. Estoy terminando este párrafo y Beatriz, alumna, amiga y parte del equipo me manda esta noticia,  sobre una inusual tormenta eléctrica en California… Urano y sus locuras fluorescentes.

Mientras que Tauro, tierra fértil, es energía fija, apegada a lo que ya conoce, lenta, simple, pura, conservadora, sólida, receptiva, concreta, literal, acogedora, manual, corpórea, rudimentaria. Tauro es Gea, Gaia, Tierra, Pachamama. Son los aguayos con que a veces los andinos representan a la madre Tierra en las montañas cubiertas con estas mantas. Tauro son los sabores, aromas, preparaciones, cultivos, colores, artes, costumbres; tradicionales de un lugar o grupo. Son los árboles añosos, el campo con todo su trabajo, sus animales, frutos y alimentos; la tierra húmeda, la arcilla. Tauro es el antiguo trueque que luego se transformó compra/venta con dinero. Tauro es lo que tenemos y el goce de esto. Es nuestro sistema económico. Es aquello que valoramos y a lo que solemos aferrarnos. Son nuestras prioridades, lo basal para vivir cómodos y/o seguros. Son los ritmos de las estaciones. Es el pan que cada pueblo saborea y reconoce como propio.

Urano en Tauro abre un tiempo muy distinto, incierto y creativo. Para mí es un aterrizaje en lo que ya tenemos y en lo que no. Es activar mayor criterio de realidad para movernos; por lo tanto es soltar fantasías, idealismos y exceso de optimismo para en vez de esto comenzar a usar y reutilizar lo que ya está en nuestras vidas: desde un talento hasta un obstáculo. Es dejar de acumular en varios ámbitos y en especial en lo material. Es repensar y rediseñar nuestro adictivo, insano y absurdo sistema de consumo. Es volver al origen: al valor de nuestro cuerpo, de nuestros talentos, de lo que tenemos, de la Tierra en sí con todas sus bondades… Abrimos un tiempo pragmático, muy poderoso para hacer cambios concretos, de verdad y no solo una pose o idea… Ya solo protestar y hacer berrinches fue; ahora es tiempo de gestos concretos frente al sistema que empiezan por nosotros mismos: cada uno podrá buscar formas más sanas y originales de producir, de consumir, de aprender, de estar en este noble planeta. Una de las manifestaciones podría ser que los arriendos cobren más protagonismo que las compras, por ejemplo.

Y otro de los regalos de este nuevo ciclo es -enhorabuena- dejar de correr. Tauro es pausado, mientras que Urano es neurótico e hiperactivo. Después de siete años en Aries, que ama correr, llegar primero y cuya frecuencia es individual, este impredecible planeta intercambiará energía con un signo que desconfía de lo acelerado y del futuro, que más bien quiere quedarse en lo conocido. Ambos -y nosotros- tendremos que ajustarnos para convivir y sacar lo mejor de cada uno; lo taurino no podrá resistirse a cambiar, tendrá que ser más flexible y aprender a confiar en los pasos nuevos que tendremos que dar como humanidad e individuos, al tiempo que lo uraniano tendrá que respetar un ritmo más armónico y tomar en cuenta lo que ya está para transformarlo en vez de querer barrer con todo.

Comenzamos un ciclo para de verdad dejar atrás formas aceleradas, pretenciosas, frías, en automático, desde el rechazo, desde el miedo… Conectar con lo físico, terreno taurino, con nuestra naturaleza corporal y ambiental puede ser una fuente de grandes señales y respuestas… Y ahora que estamos en el inicio de esto, es buen momento para bajar el ritmo, ir a la naturaleza con su poder, o al silencio de la noche o del amanecer y pedirle a la Vida, al alma, que nos muestre, que nos sople, qué pasos nuevos tenemos que dar, qué tenemos que soltar, qué innovaciones en torno a lo profesional y la prosperidad nos aconseja, qué creencias de escasez nos rondan, qué cambio hacemos por nuestra salud, qué podríamos disfrutar más y que hoy no vemos, cómo descansar mejor, cómo acompañamos a nuestros miedos… De esto y más podemos conversar en estas semanas iniciales del viaje de Urano en Tauro que abren para nosotros un mundo nuevo donde construir con más calma, menos autoexigencia y más goce… Escuchemos qué nos dicen y hacia qué acciones nos guían… Feliz ingreso de Urano a Tauro!

2019: “Sea cortés, ande con cuidado…”

… Edúquese lo más que pueda, respete para que lo respeten… ¡Y que Dios nos ampare!”. Este lema de la popular doctora Polo  cada vez que despide su particular programa de TV siempre me hace reír y ahora pienso que podría ser el gran ‘mantra’ de este 2019, porque con los movimientos que vienen, vaya que nos haría bien…

Como señalé en estas Predicciones 2019 para Emol.com, este año es para valientes y perseverantes.  El cielo tendrá movimientos muy novedosos instándonos a hacer lo mismo con nuestras vidas. Por lo mismo, las antiguas fórmulas ya no están dando resultado (nos dimos cuenta, ¿verdad?) y esto será más evidente que antes:  atraeremos pesadas consecuencias si no optamos por acciones que a nosotros mismos nos sorprendan y nos saquen de la rueda de víctima/victimario/rescatador/ausente = pobrecito/malo/héroe/frío en nuestros distintos espacios: afectivos, laborales, estudiantiles, sociales, etc.

Entonces, mientras miro el panorama astrológico para dejar escritos los horóscopos antes de irme de vacaciones al norte y luego al sur de este bello Chile, se me ocurre dejar algunos tips o pistas, casi como botiquín, pero no de emergencia, sino como equipo básico para este año que nos propone “Madurar sin perder la sonrisa”. Acá van:

SEA CORTÉS… Soltemos nuestro ombligo:  ¿En serio todavía alguien puede creer que le está pasando algo más importante que al resto?, ¿En serio aún hay quiénes se creen superiores a otros? Mmm… ¡Atención narcisos e inseguros y todo aspecto nuestro que ande cerca de esto!: El centauro sanador Quirón llegará a Aries este 18 de febrero y no se irá de ahí hasta 2027 -vaya medicina que nos darán- para sacudirnos del egocentrismo exacerbado en los últimos siete años (incluido el de los niños actuales, por cierto; Aries rige la niñez y aparecerán paradigmas más sanos para la crianza y formación). Quirón no sólo promoverá en nosotros mayor humildad y una autoestima más sana. También abrirá espacio para que sintamos cuánto herimos al resto al estar mirándonos el ombligo y al actuar desde ahí. Junto a este centauro podremos sensibilizarnos con consciencia y vernos en mayor horizontalidad.  Es decir: todos pasamos por dolores, todos necesitamos ayuda, todos tenemos alegrías y tristezas, todos estamos creciendo, todos tenemos desafíos: no sólo usted y su pequeño mundo. Es sano que dejemos de agrandar lo que nos pasa y de cansar -o invadir- al resto con nuestro Yoísmo. Preguntar de verdad a alguien: ¿cómo estás? y escucharlo sin interrupciones impulsivas que cortan la energía será una práctica bendecida también por Neptuno en Piscis, que quiere enseñarnos a unirnos de verdad con el Todo que somos, a ser humanidad.  Quirón nos dará mucho material en estos años en torno a nuestro ego para que dejemos de tomarnos “selfies” compulsivas y abramos los ojos a lo real y al resto. Amén.

ANDE CON CUIDADO... Pongamos en una parte visible de casa la palabra Pru-den-cia: Para comer, hablar, movernos. Quirón también se meterá en esto porque él quiere que aprendamos a cuidarnos y a responsabilizarnos. Y su colega Urano, en su despedida de Aries e ingreso a Tauro (el 6 de marzo, donde se quedará hasta 2026) puede provocar fuertes sacudidas en la naturaleza, en nuestras rabias, en nuestros conservadurismos y apegos, precisamente para hacernos practicar ese cuidado de nuestra energía en todos los niveles. No es andar con miedo. Es andar consciente: Observar/sentir nuestras intenciones al hacer algo, disfrutar más lo que hacemos y tenemos, aceptar el presente y mantenernos flexibles ante los ‘No’ de la sabia Vida. Urano en Tauro nos bajará a Tierra, nos hará valorarla de otra forma, además -entre varios cambios de paradigma que nos regalará- de mostrarnos que no es tiempo de correr sino de andar, de gozar el camino y las metas con todos sus regalos. Insha’Allah.

EDÚQUESE LO MÁS QUE PUEDA…  Pero no necesariamente en la Universidad: Júpiter en Sagitario se dedicará todo el año a abrirnos la mente, a enrostrarnos temas luminosos y oscuros -ojo- de lo educacional, religioso (por si nos hiciera falta más) y creencias que ya están obsoletas. Educarnos en la teoría es entero fácil: para eso existe la infinita y bendita Internet, además del lucrativo -para algunos- y también antiguo espacio universitario que tendrá que renovarse. Pero aprender del sentido de las cosas y de la Vida misma es una gran tarea y es la apuesta de Júpiter este año: Nos invita a profundizar, a buscar nuestras verdades; también a detenernos en nuestra vocación para nutrirla si hace falta.  Es buen año para aprender asuntos que nos apasionen y abran nuestros horizontes. Junto con esto es preciso -además- dejar de creerle a las pantallas y a la cámara. Desconfíe de las redes sociales, de las noticias (y más aún de los matinales de Tv chilena; agrega mi ego). No desde la paranoia, sino desde el primer punto de este botiquín porque, por si acaso, una foto de gente pasándolo “super bien”, con una imagen chic; no excluye que esos mismos estén pasando por pruebas. Se lo digo yo que atiendo en las lecturas de carta astral a varios que publican “fotos felices y perfectas” en lugares espectaculares y que luego me confiesan no soportar o al compañero de la foto o el momento que están viviendo… Y no porque estén mal, sino porque así es la Vida: venimos a experimentar todo el espectro de colores; no sólo un par. Entonces, veamos más allá de lo aparente. Quedarse en la imagen y en los discursos oficiales es infantil. Es tiempo de, por ejemplo, buscar más información frente a un diagnóstico o un tema que nos interese; de ver con mayor detención, de encontrar lo que nos da sentido, y de reírnos más del sistema que -enhorabuena- está cayéndose a pedazos para que generemos algo más sano en poco tiempo más. Así sea. 

RESPETE PARA QUE LO RESPETEN… No creo que haga falta mayor explicación. Pero por si algún infaltable y tierno ego no lo entendió, digamos que si usted va a teñir el ambiente de baja energía, mejor guarde silencio, obsérvese y observe: segundos de silencio valdrán oro este año. ¿Es necesario opinar de todo; despotricar, defender, ofender, intrigar, agredir, criticar, etc?, ¿Usted cree que eso se queda ahí? Eso se irradia, lamentablemente, y se queda en nuestro campo energético, que luego puede llegar incluso a lo físico con enfermedades, accidentes y/o con temas domésticos donde el alma nos empuja a cambiar de vibración mental/emocional. Entonces, lo primero es respetarse: saber qué necesitamos y qué no para actuar en consecuencia; escucharse, vivir la emoción del momento (incluidos los enojos o la tristeza), darle el espacio necesario para que esté con nosotros, no negarla ni suavizarla; luego de eso -quizá unas horas después- llevarla al corazón para ‘respirarla’, así podrá ocupar su justo espacio y desde ahí, con calma, decidir qué hacer.  No se trata de ‘ser bueno’, sino de ser consciente y a veces esto puede incluir cerrar una relación de cualquier índole, decir fuerte que no o que sí, quedarse quieto, no hacer, etc. La consciencia puede tener voces e intervenciones muy paradójicas, sorprendentes y hasta chistosas.

¡Y QUE DIOS NOS AMPARE!... Por favor, que lo sagrado en nosotros nos guíe, nos hable, lo escuchemos, nos haga reír ante nuestros enredos del ego e ilumine los caminos 2019 para sonreír más y quejarnos menos. ¡He dicho, Caso Cerrado y hasta pronto!

Año del Chancho: ¿Nos engordará el ego?

(Antes, un Aviso!: Comenzamos en abril los Talleres para Aprender Astrología, Nivel 1, los martes, aquí; Nivel 2 (para los que ya manejan lo básico), los miércoles; acá).

Desde el calor o desde el frío, muchos estamos muy cansados por estos días. Unos cuantos igual se sienten bastante energizados. Este 2019 empezó con mucha energía cardinal desde Aries y Capricornio, es decir, inicios, ímpetu, sorpresas, reorganización, rabias, sacudidas, heroísmo, impulsividad, niñerías, arrojos y miedos a la vez. Encima Urano en su despedida de Aries pone -feliz- su cuota de electricidad en el aire avivando el fuego, la tierra, los vientos, tormentas, volcanes y hielos.

Me preguntan cómo estoy y solo me sale (no en queja sino en realismo puro, con más energía para sentir que para pensar): “muy cansada… y paso a paso, en medio de todo, ¿no?” (la verdad no sé mucho qué más decir; sé que estoy inmersa -como muchos- en una tensa calma colectiva). Ah, también estoy recuperando el sueño y permitiendo que el cuerpo restaure -a su ritmo- su armonía; que no ha sido fácil. Después de meses de sostener y contener energía en varios ambientes, aún no puedo descansar, dado que siempre el fin e inicio de año son tiempos para mí, como me dijo Dani en diciembre, “como la navidad para las tiendas”, en que muchos quieren su lectura de carta astral para el año o por primera vez. Y aunque las disfruto mucho,  el duelo, los eclipses, Marte en Aries y demás me tienen exhausta/exigida/observante; si no fuera por el amor que me rodea y que siento, por la fuerza del alma, además del humor con el que vivo día a día, no creo que estaría como estoy.  Pero este viernes ya bajamos la cortina -por fin-, vienen las anheladas vacaciones para regresar a mediados de marzo.

Al salir a cenar o a tomar un café, con varios comentamos sobre la intensidad de este año y lo potente que es. Ya dejé algunas pistas acá en las Predicciones 2019. Y con muchos coincidimos: “si este viene fuerte, prepárate para el otro”, jajaja. Yo puro me río. No me da ni pa’ asustarme. No porque no tenga miedo -de hecho siento una cuota de éste y le doy espacio para que me acompañe- sino porque lo veo tan parte de la Vida, tan natural, que siento que lo que me queda es disfrutar lo que se dé, pedir ayuda a los cercanos y a más de algún buen terapeuta con los que cada tanto cuento -y atesoro-, reconectar siempre con la naturaleza, patalear en los momentos necesarios y bajarle el volumen a los enredos del ego nuestro de cada día…

Estamos en cierres e inicios poderosos. Marzo dará mucho qué hablar. Pero ahora, en esta Luna nueva en Acuario de este 4 / 5 de febrero quien quiere hacer su entrada triunfal es el Chancho (o jabalí en su versión salvaje/elegante; ja) de tierra. Desde oriente, este también es un ciclo de cierre de los últimos doce años y este animal -aunque sea vegetariano- no es nada suave. Es simpático y generoso, sí. Como también exagerado y fantasioso. El elemento tierra, al igual que la energía capricorniana reinante en este 2019 nos pide crecer con lo que tenemos: desde el obstáculo, desde el miedo, desde la rabia, desde la alegría, desde el dolor, desde la oportunidad, desde las ganas… Desde lo que sea que estemos viviendo, sin negarlo; nos toca dar un paso más allá y salir de lo cómodo. 

Este ciclo no es nada liviano. No lo vamos a maquillar. 2019 puede ser veleidoso y sarcástico con varios que en los últimos años y en especial en 2017 y 2018 se negaron a asumir sus dificultades y a darles una solución más sana, más madura, más consciente.

Este Chancho es tajante. Dará varios mordiscos en especial ahora, a mediados de febrero, en marzo, julio y desde septiembre en adelante. Quiere también potenciarnos, que despertemos nuevos objetivos y trabajemos con entusiasmo y sabiduría por ellos. Por eso ahora, en su inicio nos da todo el empuje para actuar (es buen momento para agilizar planes en este primes mes) y también para ser más auténticos; nada de hacernos trampas. Y desde aquí hasta la próxima Luna nueva nos permite una gran liberación. ¿De algo externo? No precisamente, sino de nuestro querido ego; de esa parte más densa -pero necesaria- en nosotros. No para rechazarlo o negarlo, sino para admitirlo, para darle su debido espacio y movimiento. Estas primeras semanas nos mostrarán -en lo personal y colectivo- nuestro infantilismo, prisa, afán de revancha, narcisismo (ojo con hablar mucho de sí mismo y marear al resto o con acaparar el micrófono; es tiempo de escuchar y compartir). Habrá que observar también nuestro lado temerario y practicar más autocuidado. El Chancho de tierra no permitirá que nos engorde el ego, tampoco que nos achanchemos, nos empujará a nuevos terrenos. Al contrario, nos mostrará todo lo feo -y opaco- que se genera cuando dejamos que él domine la escena, se ponga a la defensiva, dramatice, se “asegure”, se moleste por todo, se ofenda fácilmente, se victimice, se rigidice, ataque, manipule. Todo eso es muy antiguo ya, pero vaya que todo lo público, lo mediático, nos lo sigue poniendo en frente.

Este año, desde como sea que nos encontremos, nos reconecta con los afectos, con lo creativo y la generosidad. Y el primer gesto es hacia nosotros mismos: es tiempo de acompañarnos, de no dejarnos botados en lo que sentimos, de darnos la contención necesaria para luego recuperar el rumbo con humor, con mayor consciencia, soltando pesos y liberándonos de exigencias absurdas… Que así sea. ¡Feliz año nuevo lunar! ¡Feliz año chancho!

PREDICCIONES 2019: A madurar con alegría

“¡Atención! Se comunica a los terrícolas sobrevivientes de 2018 que respiren profundo y recuperen -además de fuerzas- optimismo para comenzar un 2019 que es para valientes y perseverantes; un año que no tendrá nada de liviano…

… Así comienzan las Predicciones Astrológicas 2019, recién publicadas en Emol.com. Pueden leerlas acá: https://www.emol.com/especiales/2019/tendencias/predicciones/index.asp

Como siempre, va una presentación que describe algunas situaciones y energías que promete este nuevo año a nivel mundial. Luego pueden entrar a su signo astrológico (los más conocedores pueden leer además de su signo solar,  su signo ascendente), que contempla: Presentación + Vida afectiva + Trabajo y Talentos + Cuerpo y Alma + Mensaje del Universo.

Si el 2019 así lo quiere, estaremos en EmolTV conversando de lo que se asoma en distintos ámbitos locales e internacionales, este martes 2 de enero por la mañana, por si quieren mirar la entrevista. Y el lunes 7 de enero haremos lo mismo en radio Cooperativa a las 11 am.  También les contamos que tenemos Taller de Interpretación de Carta Astral para los que ya saben un poco o mucho de astrología, en enero: Acá

Un gran abrazo! ¡Buen cierre de este 2018 que tanta limpieza y aterrizaje nos trajo, por árido y doloroso que resultara, pero vaya que nos puso frente a verdades necesarias que ahora son Certezas!… ¡Y que el inicio eclipsado de 2019 nos permita sentir qué queremos desde el alma para seguir esos caminos más allá de los miedos, exigencias y distracciones que solemos ponernos..! Que así sea. Gracias por Todo  ❤ 

Círculos de Amor para cerrar 2018

Estoy muy lenta en relación a mi ritmo normal. Poco a poco, recupero el sueño; también el apetito… Me siento casi pisciana, poco aterrizada y sintiendo todo… Figuro en el  bello sur de Chile, en un viaje muy distinto a otros aunque el paisaje es el mismo: el verde intenso, los lagos azules, los volcanes guardianes.  Una vez instalada en el hostal de siempre, camino a uno de mis lugares de poder en un rincón del turístico y apacible Puerto Varas. Al llegar, después de ser saludada por un par de libélulas y además de pedir permiso al lugar y agradecer, por fin pongo mi espalda en uno de los árboles del pequeño pero poderoso bosque y reconecto conmigo, con la Tierra, con los ciclos, con la Vida. Descanso. Disfruto. Siento. Boto. Recibo.

Diez días antes, el último domingo de noviembre por la tarde/noche, la casa de mis padres se llena de amigos y familia que llegan espontáneamente; por todos lados hay gente, conversación, emoción y algunas cosas para comer. De afuera podría parecer una celebración. Y en cierta forma lo es… Hay muchos abrazos y se puede palpar el Amor en el aire…

Mi padre murió cerca de las dos de la tarde de ese domingo, nos correspondió a sus hijos estar presentes en esos últimos minutos de Vida, como nos correspondió junto a mi madre, familia y a varios de sus amigos acompañarlo en especial desde el verano pasado, aunque su transitar por el cáncer venía de 2011 . Y ya por la noche la casa figura llena de gente que viene -lo tenga consciente o no- a dar Amor. Lo escribo y me caen lágrimas. No de tristeza. Sino de sentir la belleza humana; me conmueve el Amor tan puro presente todos estos meses a través de incontables gestos. Siento emoción por recordar todo el cariño, el sostén y contención que tantos nos dieron en especial todo este 2018. Como dije en su responso: Ha sido una muerte bellísima… Y me conmueven en especial el gran círculo de Amor que formaron sus camaradas y amigos -algunos que venían cada domingo a verlo o que constantemente pasaban a preguntar por él; y aquellos que con palabras y gestos muy bellos se hicieron presentes para despedirlo en sus funerales-, también su doctora y enfermeras que nos contuvieron con gran corazón, y nuestra familia y amigos -que finalmente son parte del clan- todos estos meses con distintos gestos, desde llamadas, mensajes, cadenas de oración, conexiones con el sagrado corazón espiritual, reiki a distancia y presencial, chocolates, llegando como fuese a su despedida, hasta invitaciones  a salir para despejarnos de lo que significaba esto de “acompañar al padre a morir”… A morir consciente, como una parte de él sin pensarlo demasiado lo decidió…

A la mayoría no le gusta hablar de la muerte y es natural que así sea en nuestra dinámica humana tan presa del tiempo y del hedonismo. En enero pasado, en medio de una conversación muy directa sobre la vida y la muerte, sobre el deseo de seguir, supe que mi padre partiría pronto. Pronto, 2018 y a más tardar inicios de 2019. Conversamos con él sobre querer seguir en esta Vida y él dijo que no. Ya lo sabía. Pero necesitaba escucharlo. Decidí entonces acompañarlo, no lo pensé realmente, surgió de forma instintiva, aunque no dimensioné todo lo que implicaría. Todo el dar y el recibir tanto mágicos y sanadores como desgastantes en lo que su pasaje significaría.

Sin ponernos de acuerdo, ambos decidimos no quedarnos con temas pendientes. Aunque casi no los teníamos y no porque la relación fuese ideal -ja-, sino porque tras varios episodios de dolor e ‘injusticias’ ya nos habíamos dicho varias cosas… En estos meses previos a la muerte conversamos, preguntamos, sanamos, él enmendó -como pudo- temas de mi infancia, nos escuchamos sin prisa ni presiones, lloramos, rezamos, tomamos té (él negro con leche, yo verde), caminamos por la cuadra muy lento sintiendo el sol y mirando las plantas de los vecinos, vimos la nueva telenovela de suspenso cuando él podía, conversamos sobre su infancia, mis tíos y abuelos; nos dijimos qué nos habría gustado como hija y él como hijo, papá y hombre, nos acompañamos, reímos a carcajadas con nuestro humor negro incluso frente a su estado físico, hablamos del proceso energético y espiritual de la muerte, nos contamos sueños y secretos, nos dijimos “te quiero”, nos reencontramos profundamente… Un día en que su paciencia se esfumó ante su cuerpo y ánimo muy desgastados, y no daba más porque la muerte se lo llevara, le dije tomando su mano que pataleara, que gritara, se enojara, le dijera a sus guías y a Dios: ¡devuelvan la plata, estoy harto!, que llorara, que respirara con fuerza y botara… Y también le dije: igual, papá, lo siento, pero la muerte vendrá cuando quiera venir, no controlamos eso -nada, realmente- y, por otro lado, estos meses han servido para que cada uno ocupe su lugar en la familia, para que recibas, y también para encontrarnos; si igual ahora te he visto más que en los últimos veinte años, poh… Me miró, asintió y le dijo a Bárbara, su enfermera en casa durante su último mes de vida: ¿y usted qué opina? -con lo cual los tres conversamos y su energía se calmó en medio del agobio físico y emocional…

Estos días en el sur me siguen llegando mensajes y llamadas preguntando cómo me siento, diciéndome que tome la energía de estos lugares. Me siento honrada y muy acompañada, no triste, sí sensible y tranquila… Muchos atravesamos cierres, también bastante desafío a la flexibilidad y a la confianza estos días, y los fines de año mueven nuestra sensibilidad en torno a éstos; hay en el aire la necesidad de recapitular y evaluar lo vivido. También los cierres nos ayudan a mirar con quiénes contamos; cada uno -por pequeño que sea- seguro tiene un círculo de Amor que lo sostiene y contiene en momentos difíciles; es tiempo de honrarlos y cultivarlos…  No casualmente el miércoles posterior a la muerte de mi padre cerramos el Taller de astrología; con el grupo de veinte queridos alumnos y el equipo, en otro círculo de Amor que conformamos de agosto hasta acá. Y obvio que lo hacemos con un ritual-meditación en que botamos lágrimas y cansancio del año, valoramos el crecimiento y compartimos eso que somos: seres muy humanos y divinos al mismo tiempo… Detenerse a cerrar siempre nos permite tocar el alma humana…

Altar para cerrar el Taller de Astrología. Noviembre 2018

Desde este sur sanador, cuando me toca escribir las Predicciones 2019 para Emol, (aquí las de este año que cerramos por si alguien quiere revisarlas antes que termine) voy -al igual que muchos en este último trimestre 2018- reencontrándome y rearmando mis piezas con calma, con gran agradecimiento, sintiendo el cierre y el inicio potenciarse al mismo tiempo, dando espacio a la fragilidad, al cansancio, a la fortaleza y al renacer; recibiendo también la energía de esta naturaleza generosa y de tanto poder; sintiendo también que se avecina un despeje de energía antigua para todos y para este sur de mundo… Desde este rincón verdeazul me detengo a sentir la Vida con todo lo que tiene,  vuelvo a agradecerle y la siento pulsar junto a la muerte -nuestros cierres en el camino- porque van de la mano y bajo ellos se extiende el Amor infinito de esta experiencia humana extraordinaria que decidimos habitar. Gracias, con todo lo que implica.

Fin de 2018: Especial ensalada astrológica

¡Cuánto movimiento astrológico -y por lo tanto colectivo y personal- hay en estas semanas! Poco a poco concluimos este 2018, el primero de una tríada que cambiará muchas cosas, que es un ciclo de gran aterrizaje y que nos permite concretar propósitos.

Este 2018 “está siendo” una gran transición, a ratos pegajosa, dolorosa, reveladora, bella, estimulante, rara, desafiante, transformadora… Como sea, para muchos las cosas aún no toman forma -así son las transiciones- pero todo está en limpieza&avance poderosos; no estamos estancados, sino en una maduración; camino a; con destino a…

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Con Júpiter recién llegado a su casa en Sagitario, Urano (feliz y haciendo de las suyas con grandes tormentas, incendios voraces, cortes de energía, volcanes que se “prenden”) de regreso en Aries, Quirón de vuelta en Piscis, Venus revisitando Libra y Escorpio, el Nodo norte sumergiéndose en Cáncer, Mercurio retrógrado en Sagitario, Marte surfeando en Piscis y Neptuno en estas mismas aguas saliendo a la superficie…. Lo que tenemos es verdaderamente una sazonada ensalada astrológica en este cierre de año, que no dejará indiferente a nadie, que es tremenda oportunidad de detenernos a direccionar mejor nuestros pasos y de asumir que lo que se tiene que ir tiene que hacerlo pronto… Por eso el rollo mental, el victimismo, las agresiones, las fantasías, la indiscreción o chismes, el individualismo y/o narcisismo, las relaciones por comodidad o apego, y la adicción a la intensidad cada vez ocupan más su lugar -bajo- para que los veamos garrafalmente y sepamos con lecciones muy claras todo lo que ya fue, no hay que hacer, no es necesario, es antiguo y pesado; por lo tanto crea algún estrago para que lo hagamos a un lado desde la consciencia, no desde el rechazo…

En medio de esta sabrosa  y revuelta ensalada que significan noviembre y diciembre 2018 (en especial hasta el 27, cuatro días antes de cerrar este año), recibo alegres invitaciones y más menos todos comentamos lo mismo: los movimientos locos de estas semanas y la belleza de estos tiempos. También recibo el mensaje de Fabián -fiel pasajero de este blog- quien, como muchos, pasa por su propia ensalada de transición y me dice que su dolor actual podría resultar “menor” o absurdo comparado con el que atraviesan otros y yo misma en los últimos meses, dado que lo suyo tiene que ver con dinero, con deudas…

Me sonrío con emoción y digo: No. Cada uno tiene sus pruebas y lo que para algunos puede parecer simple o “superficial” para otros significa algo profundo… Esa particularidad de nosotros los humanos es lo que forja nuestra luz, que es única y es un gran y preciso aporte en esta poderosa humanidad que conformamos; lo digo siempre en la consulta y talleres: Aquí no sobra nadie ni nada; hay una perfección en la existencia colectiva e individual que vamos tejiendo… Y cuando de angustia o dolor se trata -que no es lo mismo que drama ni martirio- el alma simplemente vive la experiencia y se entrega, no como nuestra mente que todo el rato hace juicios de “debería hacer o sentir tal cosa o no debería…” Sí, estar sin dinero o con la posibilidad de perder alguna situación material son grandes pruebas para nosotros los humanos y tenemos todo el derecho a que nos duelan, nos agobien y nos den mucho miedo, porque a eso hemos venido: A vivir, sin negar nada, sin excluir, con todo lo que significa, a experimentar, a aceptar y trascender algunas cosas y otras quizá no; e igual hay momentos en que tenemos que patalear y simplemente sentir eso: rabia, miedo, tristeza… Estar. Sentir. Botar (para esto último es necesario mover el cuerpo para que la energía salga y no se quede en el rollo mental/emocional exclusivamente y así somaticemos menos)…. Y siempre el Amor está bajo cada experiencia. Para astronomy beautiful clouds constellationvivenciarlo -y descubrirlo- muchas veces nos corresponde pasar por la noche oscura… O por una ensalada que puede saber amarga o demasiado fría, pero que la Vida -siempre generosa- nos permitirá sazonar con nuestras herramientas, con mayor consciencia, con la guía energética y álmica que constantemente poseemos y recibimos, con unas gotas de humor negro que siempre vienen bien para aprender a saborearla de a poco; junto a otros como nosotros que están frente a un menú parecido, junto a los amigos -invaluables compañeros de camino-, junto a esta Tierra redondita llena de tesoros, como los árboles con su verde intenso de primavera, que los últimos días en Santiago parecen danzar y saludar al ritmo de los grandes soplidos del viento que Urano -este ‘dios’ alocado- en su despedida de Aries se encarga de enviarnos para soltar la mente repetitiva, renovar la visión e iniciativas… Veamos a qué nos saben estos meses…

Venus retro en Escorpión, gozar desde el alma

Por primera vez en meses puedo quedarme en casa una tarde de sábado sintiendo el sol en la terraza, viendo programas de tv que me gustan, comiendo un poco de helado de piña que no sé desde cuándo estaba en el freezer, tomando té verde sin tiempo… Cuando vives momentos exigentes y extraordinarios valoras mucho lo simple y lo cotidiano que antes estaba y no lo veías del todo…

Además, esta semana vinieron un par de amigas “nuevas” (coincidimos hace poco en un taller) a casa a tomar té turco, conversar de todo un poco, reírnos mucho y compartir algunas angustias e interrogantes también… Y puede parecer nada, pero siento gran felicidad, de simplemente estar, hablar el mismo idioma, compartir el cariño y el humor… Siento que revivo con este momento tan genuino, tan simple. Lo mismo me pasa con las clases de astrología en que todos experimentamos el cambio de energía tanto en el viaje completo de los cuatro meses que dura, como en cada miércoles en que nos encontramos a descubrir el ego y el alma propios y colectivos, con todo lo que nos entregan.

Algunas veces en la consulta, en la lectura de carta astral, lo que le corresponde a la persona que viene -el mensaje de sus tránsitos en el cielo- es eso: volver a lo simple, retomar (o descubrirlo; hay muchos que no saben) aquello que la hace feliz y le da calma e inspiración, darse gustos, hacer menos, dejarse ayudar… Y ahora varios tenemos que aplicar esto en nosotros; más aún con Venus retro en Escorpión, que ha estado tan reveladora y sabrosa durante octubre y nos dará material hasta inicios de diciembre…

Este movimiento de Venus es una profundización de temas oscuros, profundos, muy íntimos o no expresados en nosotros mismos y en nuestros vínculos más cercanos. También es volver a valorar lo que tenemos y conectar con mayor aceptación lo que perdimos o que por ahora no está. Es redefinir relaciones que ya traían temas en el último año y mirar con los ojos sanos -y a veces dolorosos- de la verdad del alma. Es sentarnos a sentir qué nos gusta, qué nos hace bien y si acaso estamos dándole espacio a aquello. Son reencuentros que provocan limpieza. Es un tiempo/espacio para estar con nosotros de forma más auténtica: escuchándonos, dejando que lo que tenga que ser sea sin reprimirlo y así permitir que afloren penas, miedos, alegrías, rabias, incomprensiones, hastío, envidias, agradecimientos, claridad, oscuridad… Venus retro en las aguas escorpionas nos permite drenar emociones intensas para después caminar más livianos y con un notorio cambio interior que se traduzca en alivio y mayor dirección de Vida, mayor sentido….

Y si bien ella, Venus, se pone directa el 16 de noviembre, no será hasta la primera semana de diciembre cuando retomemos mayor fuerza e integremos aquello que por estos días dejamos atrás, aquello que revalorizamos, aquello que vimos en nosotros y no nos gustó pero que luego de darle espacio -de asumirlo- podemos permitir que se suavice, aquello que se levanta como una verdad que ya no queremos, aquello que realmente gozamos desde el alma… Son buenas semanas para seguir sumergiéndonos en todo esto…

Mientras escribo esta nota, una tarde nublada de domingo, en que paso -sin escalas- del intenso y dulce cumpleaños matinal de la bella Coni -mi nueva amiga personal de seis años- en el parque Quinta Normal, a asistir y acompañar a mi papá, quien apenas despierta por su fiebre, pero que una vez -pasadas unas horas- en que se incorpora, en medio de los cuidados, le pregunto: ¿Qué te gustaría?, ¿Ver tele, silencio, escuchar música, seguir durmiendo, tomar té?… ¿Ninguna de las anteriores, todas juntas; me doy?  -concluyo tomando su mano con una sonrisa. Después de unos largos segundos, me dice con los ojos cerrados: escuchar música-. Y yo me alegro porque ya sé qué pondré… Lo mismo que de pequeña cada domingo por la mañana se escuchaba en casa, además de tangos, milongas, Violeta Parra, Piazzolla, Inti Illimani, María Elena Walsh, Mercedes Sosa; una de las pocas “pertenencias” que tengo de tiempos nada fáciles para mí en esta sagrada y perfecta Vida que cada uno ha escogido transitar sin casualidades, y que ahora de grande cuando lo escucho me da entre nostalgia/emoción/alegría… Al sentir los primeros acordes él asiente con la cabeza y yo canto al principio con la garganta apretada pero después muy feliz, muy agradecida de este espacio tan simple y profundo donde el alma pulsa con todo su poder y el amor puro se deja sentir en su bellísimo esplendor…

Primavera/otoño 2018: Purificar y resolver

“Uno propone y… La Vida sabia dispone”; a esto me he entregado más que antes en los últimos meses. Hace años que vivo mucho desde esta práctica de adaptación, de escuchar/leer señales, desde el aceptar para poder entrar en el flujo de la Vida en vez de insistir en el de la mente, las fijaciones, etc… Pero desde el otoño 2018  este lema “está siendo” una verdad más constante, que se ha reforzado, que me impide hacer mucho plan, que me obliga a vivir al día… Y está bien… Por eso, varias veces quise retomar el blog pero no se pudo, algunas me faltó inspiración porque estaba en el resolver y otras me faltó el espacio… Pero la llegada del equinoccio de primavera por acá y del cumpleaños de este bello y precario Chile, siempre me conmueve… Así que aquí vamos de nuevo…

Carol, amiga ariana de hace muchos años y muy divertida, me lleva al baño turco un domingo. Digo “me lleva” porque no se me habría ocurrido ir, pero vaya que lo necesitaba y que lo disfruto.  Además me trae recuerdos de infancia, mi madre nos llevaba también junto a mi hermana y era todo un espectáculo estar entre el vapor, el calor, las señoras de todos los colores y tamaños, el aroma del eucaliptus. Mi padre iba cada tanto, los domingos, a uno cerca de casa. También fuimos con mi hermana en Estambul, en un día lluvioso, a uno muy tradicional (no turístico) y adoré a la “mama” (así la bauticé y ella se reía moviendo la cabeza), la señora encargada, que obvio que hablaba sólo en turco;  llevaba el clásico pañuelo en la cabeza y nos dio las instrucciones muy rápido que intentamos adivinar y , pasado un buen  rato, de repente apareció con un balde y un guante para bañarnos como si fuéramos niñas pequeñas y nos refregó toda la piel y hasta nos lavó el pelo sin que alcanzáramos ni a preguntar, en medio de mi risa por el espectáculo y la ternura que me provocó y le dije… “Aahhh, la mama”… Cuando nos fuimos nos tomamos una foto con ella y nos abrazamos con mucho cariño aunque ella no entendió del todo pero estaba contenta y le contaba a sus compañeras. Feliz me habría quedado a tomar el té con ella… Pero a la noche seguíamos viaje. Y este último invierno, desde el sur de Chile, en las termas de Panimávida después de las piscinas pasamos al turco pero no soporté demasiado, ya venía del calor y me salí al poco rato.

Y ahora, cuando estamos ahí, en las escalinatas calurosas del turco en Santiago, agradezco mucho la liberación de energía antigua, el relajo, el no hacer, el conversar de todo un poco, los aceites en el cabello y exfoliantes en la piel… Un agrado. Salimos de ahí renovadas, entre risas, mientras disfrutamos el sol del fin del fin del invierno. Semanas después, ya casi en primavera, volveré sola a este espacio a seguir purificando, porque realmente el cuerpo se siente muy distinto y esto, ahora, es muy importante. Atravesamos un ciclo (2018 a 2020) muy concreto, muy práctico, donde lo físico cobra gran protagonismo… Y nuestro cuerpo nos refleja. Al igual que nuestros espacios (casa, escritorio, automóvil, habitación), nuestros animales, nuestros objetos, nuestra billetera y cómo nos relacionamos con ella, etc.

Y ahora que Don Satur despertó de su siesta en Capricornio, y hay bastante movimiento tanto en ese signo como en sus colegas de tierra, Virgo y Tauro, todo lo físico -incluida nuestra propia y noble Tierra- se muestra y se nos propone nutrirlo de distintas formas.

Muchos de nosotros estamos somatizando distintas pruebas y episodios, muchos estamos muy cansados, muchos se sienten más responsables de su energía, muchos están completamente desconectados de sus cuerpos. Pero este tiempo no permite del todo esto último, sino al contrario. Es un ciclo  de gran atención, de practicar auto-cuidado (emocional, mental, físico, energético) con entusiasmo, de armonizar la alimentación, de agradecer al cuerpo todo el sostén que nos da y la sabiduría que porta, más allá de si la escuchamos o no… Pero con Neptuno en Piscis (desde 2011 y hasta 2025), corremos el riesgo de caer en fanatismos y de volvernos devotos del autocuidado, el fitness, todo lo detox,  lo orgánico y varias nomenclaturas más que tampoco son sanos porque caen -vaya paradoja- en ser una nueva adicción y también un rentable negocio -digámoslo. Justo esta mañana una psicoanalista comenta en la radio que entrevistó a la filósofa Renata Salecl por su libro “Angustia”, donde plantea que este miedo tan humano ahora a nivel mundial ya no está en las guerras o crisis sino que se ubica en el cuerpo: ahí están las crisis de pánico, las nuevas religiones en torno a vegetarianismo o veganismo, el culto al wellness,  a todo lo saludable…

Estoy escribiendo sobre esto y en la mesa del lado llega una pareja peruana a tomar café o chocolate con crema y demás, junto a unos pasteles casi impactantes. Ambos están muy contentos y gozan a concho su verdadero banquete. Y yo con ellos. Me encanta sentir su disfrute, nos reímos juntos porque yo ya desayuné huevos revueltos y sólo queda la taza de café en mi mesa, que luce paupérrima al lado de su pedido, snif. Pero se puede hasta sentir su momento de felicidad sin culpa ninguna. Qué bien. Eso también es un regalo a nuestra energía: gozar lo que tenemos, regalarnos un momento de placer y disfrutar cada bocado, con toda la calma, sin voracidad. Muy bello. Nuestra energía también agradece esos gestos, más allá de las calorías y etc. La alegría y la presencia lo transforman todo. 

Después de este desayuno tengo que seguir a obligaciones varias. Pero antes me detengo a sentir el aire de lluvia de primavera a la salida del café, me detiene Felipe a saludarme porque hace días que no coincidimos a la hora del desayuno y me cuenta un par de logros que me dan alegría, aunque ambos coincidimos en que estamos muy cansados, “pero vamos bien, en medio de todo” -me dice. Supongo -le digo en broma.

Supongo que vamos bien porque muchos estamos en eso: en asumir, resolver, concretar más allá de la disciplina, postergaciones o pasos que signifiquen. Estos tiempos son una mezcla de estar en lo concreto, en todo lo práctico -incluidas nuestras metas personales y laborales, pasando por nuestra salud- pero también, desde ese pragmatismo, lograr desde el corazón conectado (no desde el vaivén emocional; ojo), desde lo que sentimos profundamente y desde lo que la Vida nos muestra para así materializar en una conexión más sana y coherente. Esta primavera y otoño nos alientan a todo esto. Y para conquistar con alegría tendremos que purificar las trampas de nuestro ego, como el posponer, el perfeccionismo, el drama, la envidia, la victimización, la comparación, el rechazo, etc., Tenemos intensos y apasionantes meses para dar nuevos pasos evolutivos en esta bella Tierra.

En tiempos re-retro: Un día a la vez

De vuelta de un taller en el que estoy porque todo indicó que tenía que estar, más allá de si lo pensé o lo quería, subo al metro y escucho la conversación de tres chicos venezolanos. La mujer del grupo está saliendo con alguien hace poco y los otros dos no lo conocen y le hacen varias preguntas que ella responde escuetamente. Hasta que uno le dice con ojos curiosos: ¿Es guapo o es feo? Ella: Mmm… Y él con ironía le dice: Ya sé, es feo… Es que así es la suerte del migrante. De todo poquito, nos toca lo que sobra -y los cuatro (yo con ellos) nos reímos ante su broma. Me alegran el viaje a casa los chicos, en días de cansancio y agradecimiento.

Sí. Como muchos en estos días, estoy muy cansada. ¿Sí o no que Marte retro (fuerza, rabias, iniciativas, discusiones… algo frenadas y/o absurdas) se siente mucho en el cuerpo y en el aire? Ahí están las explosiones, incendios, accidentes y conflictos que aparecen por distintos puntos; desde fines de junio y hasta un rato más, Marte hace su propio gallito desde el cielo… Nos juntamos con amigos que llegan de lejos y otros que están acá y cada uno está con sus desafíos, con poca energía, tratando de tomar decisiones. Varios hemos somatizado y no pocos se han peleado en distintos ambientes. Estos días son muy verdaderos y la sabia Vida se encarga de encontrarnos o separarnos. Muchos estamos -enhorabuena- mirando cómo nuestro ego  (Marte y Mercurio retro ayudan mucho a esto) se mueve; cómo interfiere, jode, controla, evoluciona -sí, puede hacerlo-, quiere revancha, se paraliza, etc.

Y si bien hay varios planetas retro -lo cual es muy normal-, los que más se notan son estos dos ágiles Marte y Mercurio. Se siente peso, bloqueos, confusión, frustración. Y cuando éste último se pone directo (desde este 19 de agosto) son días un tanto delicados antes de retomar poco a poco la claridad para comprender y moverse. Sí, recuperaremos claridad, pero aún no la fuerza completa. Marte seguirá retro hasta el 27 de agosto y recién una semana después de esto podremos sentir más vitalidad y dirección en nuestros pasos. 

…Muchos me preguntan con cariño y por distintas vías que cómo estoy. Mi respuesta recurrente por estas semanas es… Un día a la vez… Hace unos meses, con el desafío familiar/personal que atravesamos donde -como lo dije en este post el amor y el dolor se unen con conmovedora belleza-, con las clases a sala llena del primer nivel de astrología -en que me divierto mucho y todos aprendemos de forma más vivencial que tan teórica- que hacemos desde el pasado 1 de agosto, con la consulta de lecturas astrológicas también completa y otros temas, siento una mezcla de cansancio/alegría/agradecimiento/aprendizaje/inquietud/calma… Ja, ja. Vaya ensalada. Encima, después de un mes de eclipses siento añoranza del verde y húmedo  sur de Chile con toda su sanación. Amaría estar allá. Pero no puedo. No es el momento. Con suerte alcanza para caminar por el parque y sentir el atardecer rojizo desde la terraza de casa. Al menos, Steffi, de vuelta en Puerto Varas luego de unos meses por su natal Alemania nos envía fotos (abajo una de ellas) porque sabe que amo esos cielos y energía.

Sí, este es un tiempo muy exigente para todos. En especial para quienes ya dieron pasos importantes de consciencia. Para quienes decidieron ver (y verse) en vez de maquillar o evadir. Para quienes comprenden que el sistema es una fantasía -una mala broma, bien burda, a ratos- creada por nosotros mismos, que se está cayendo a pedazos -por fin- y que así tiene que ser pero que aún no crearemos otro más sano, lo cual produce dudas, incertidumbre personal/colectiva y angustias. Para quienes decidieron reconectar con el corazón verdadero, ir más lento y dejarse guiar desde ahí, en vez de moverse exclusivamente desde el ego y desde todos los “deberías” que nos hemos inventado… Y como estos eclipses, junto a Marte y Mercurio activaron la energía de Leo/Acuario, uno de los desafíos más potentes estos últimos dos meses está en cómo vivimos el Yo y cuánto se nos arranca el egocentrismo, los berrinches, el presionar por lo que queremos sin ver a los otros ni la energía ni las señales, el infantilismo, la soberbia intelectual, la locura, la frialdad, la mente que quiere encontrar lógica y quiere tener razón, la excentricidad como forma de llamar la atención e interrumpir… Como también estos meses nos permiten valorar el humor, lo creativo que habita en nosotros, el atrevernos a expresar y brillar, los vínculos que nos aportan ideas, juego y cariño; mirar a los hijos -o a los pequeños de la familia- con más aprecio; atrevernos a dar y recibir ayuda en vez de creernos superhéroes…

Por eso, como la Vida es perfecta pero no ideal ni cómoda, en medio del cansancio, la incertidumbre y un par de planes en pausa… Agradezco este “entrenamiento obligado” de… Un día a la vez… No es fácil. No es tan agradable para la mente, pero enseña mucho, aliviana cargas, impide varios placeres, te regala otros goces de la vida, te vuelve más presente, flexible, humilde y creativo, te deja poco tiempo para la queja y para fantasear, te permite observar/sentir más y seguir agradeciendo lo que cada día sí te da en vez de ver lo que no tienes -esto último, eso sí, es una decisión diaria- y te hace seguir maravillándote con las sincronías de la Vida, como la que hace varias semanas me tiene cantando al entrar a casa -y a veces al cocinar- una letra que siempre me gustó y que ahora apareció de un día a otro en mi cabeza, que hoy cobra más sentido… I say a little prayer… For you; for us, for all

Eclipse julio 2018: Activar nuestro Sol

Hicimos una meditación con la fuerza de los ancestros al cerrar la Charla de Urano en Tauro que realizamos en Curicó, centro-sur de Chile, hace unas semanas (el altar de la Charla, en la foto).  El Sol nos acompañó después de un par de días de copiosa lluvia.  Hablamos de cómo nos movimos de 2011 hasta acá y cómo lo haremos desde este presente hasta que el irreverente Urano se vaya de Tauro en 2026. El grupo curicano es muy cálido y de todas las edades, varios son terapeutas, algunos con gran conexión para compartir herramientas con sus pacientes y cercanos. Los días antes que comience la Charla, conversamos del tema en dos programas de radio locales y no sólo comentamos de este movimiento planetario, sino también de las posibilidades para los signos; y uno de los locutores me pregunta qué decirle a la gente que no cree en la astrología… ¿Qué les decimos? …¡Que está muy bien! Que nadie tiene que perder su poder, que no es necesario convencer a nadie (por algo las religiones van en retirada; por fin!) y que si necesitan saber en qué se basa la astrología; pues en lo que constantemente sucede: el cielo -el Universo que habitamos y del que somos parte- se refleja en la Tierra y viceversa; lo que está afuera de nosotros y que encontramos en el camino (nuestros ambientes, vínculos, hechos) tiene mucho que ver con nuestro estado interior y éste último con lo que somos capaces de ver y conectar en nuestro exterior… Todo está conectado y baila una danza perfecta…

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Y cuando esa danza incluye un eclipse importante como el de este viernes 27 de julio por la tarde (acá en los sures del planeta, en Chile a las 16:20 específicamente),  que durará una hora y 43 minutos, aunque el evento completo alcanzará casi las cuatro horas; las cosas en la Tierra colectiva y en la personal se agitan pues se produce gran limpieza, hallazgos, cierres de ciclo en varios ámbitos y reconexión con los propósitos originales que vinimos a realizar.  Claro, el alma sabe cuáles son esos caminos. Nuestra mente no. Nuestro cuerpo los sostiene. Nuestra intuición los avisa. Nuestro ego al principio los distorsiona, pero si se domestica, poco a poco comienza a ayudar a este plan llamado Vida de tanta belleza y desafío. ¿Y nuestra consciencia? Ella está siempre dispuesta a hacerse presente -si la despertamos y la llamamos- para unir a todos los demás en un solo batido y dice: ¡Ahí vamos! Pues encuentra sentido en cada paso.

Este eclipse total de Luna llena en en el grado 4 de Acuario, que nos mueve a todos y con más fuerza a los signos fijos: Tauro, Leo, Escorpión y Acuario, en especial a quienes están de cumpleaños en los primeros diez días de cada signo (del 21 al 1 respectivamente) no sólo tiene gran duración, sino además mucha sensibilidad en el ambiente; explosiones, como los crudos incendios de Grecia (acá los temas 2018, por si quiere repasarlos y acá las Predicciones del año); también trae pruebas importantes a nuestro ego, a la impulsividad personal y colectiva, a la agresividad, a cómo manejamos los obstáculos y frustraciones, a la seguridad interior, a la soberbia de creerse diferente y especial, a la desconexión por estar sólo en la mente, o en la imagen y en la prisa… Por eso es preciso mantenernos más tranquilos, con el cuerpo más presente y liviano, atentos a nuestros movimientos y reacciones… En el horóscopo de esta semana dejé algunas breves pistas/guías para cada sigo, acá.

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Pero este viernes (y durante un mes, en especial) tenemos tremendo regalo. Este eclipse XL destapa aquello que esté impidiéndonos escuchar y seguir al corazón. No al romántico ni al emocional ni al del marketing, sino a nuestro centro vital donde residen nuestras certezas personales y colectivas, porque es un fractal del TodoEl corazón verdadero… Nuestro Sol interior, que es ‘mejor amigo’ del alma.  Esa chispa que está tranquila y vibrante a la vez, que quiere experimentar esta Vida en vez de pensarla o sufrirla. Que se atreve a jugar, a sentir, parar, intuir, avanzar, reconocer para que evolucionemos. Ese centro luminoso donde reside nuestra autenticidad y que nos impulsa a vivirlo todo, no sólo eso que nuestra mente considera “bueno”, “seguro”, “lógico” o “necesario” porque todo -desde una enfermedad o una dolorosa caída hasta el logro más anhelado y cada momento de alegría- tiene que estar… Este eclipse nos mostrará con cierta crudeza qué situaciones, relaciones, hábitos, pensamientos o dinámicas ya se saturaron en nuestras vidas y nos impiden seguir porque opacan esta luz interna, por tanto ya no sirven… A no ser que quieras seguir mintiéndote a ti mismo, lo cual es válido igual; cada uno con su ritmo y decisiones, ¿no?… Y mientras más ausentes de nosotros mismos estemos más tajantes pueden ser las lecciones para que nos detengamos a ver, limpiar y enmendar  nuestro andar… ¿Para qué? Esta vez el cielo hace especial énfasis en que seamos más genuinos, nos liberemos de máscaras, de pesos y de apegos; en que ocupemos nuestros dones y nos atrevamos a descubrir algunos nuevos  para contribuir a la evolución propia y a la planetaria, que cada vez está más vital y no cesará, pese a que el sistema (creado por nosotros) se resista,  pues  estamos más grandes y vivimos un maravilloso tiempo!  Feliz eclipse de Luna llena en Acuario, tiempo de gran autenticidad!