Saturno despierta: practicamos sabiduría con humor

Después de almorzar, las chicas de la mesa de atrás hablan de signos zodiacales y luego sacan un oráculo que acaban de comprar. No pongo demasiada atención a lo que hablan ni miro de qué se trata porque no me llama, pero me da risa que justo cuando una de ellas menciona que el ex novio es Acuario, yo figuro poniendo las líneas del horóscopo semanal para este signo, que unos minutos después envío a Emol para que lo publiquen el martes y entonces pongo atención a su conversa.  Ahí están las señales de la vida y sus eternas sincronías… Porque también pienso en la Luna llena y el eclipse (no todos están de acuerdo de si es o no eclipse) que nos espera en este signo, ahora el 18 de agosto que, sin duda, traerá sorpresas, cierres de etapa y un llamado a ser auténticos, a liberarnos e innovar en nuestras vidas y proyectos. También puede traer bastante limpieza de nuestros vínculos amistosos por un par de meses…

Señales, como la noche anterior en que antes de dormir pido a mis guías que me muestren en qué parte del proceso intro que me han pedido hacer estoy (literalmente me mandaron a descansar en mi camino, hace varios meses; a no hacer, dar menos energía, conectar con la rabia y soltar creencias de la vía de consciencia que muchos hacemos años ya, algunos desde que nacimos). Entonces, sueño con una osadía del nuevo integrante de la familia: Merlín, un perro chascón, muy chispeante, dulce y fiero a la vez; adoptado luego que se perdiera por aventurero, parece, y que ya está más que instalado entre nosotros recibiendo y dando amor. El sueño me da la clave y me río porque la última vez que pedí una señal sobre esta etapa -en marzo- me mandaron una canción de Salvatore Adamo (!!) que escuché y ‘vi’ al amanecer; luego tuve que buscar la letra para captar todo el mensaje… Cosas del lenguaje del alma, que es tan rico, sarcástico a ratos, misterioso, genial y certero. Claro que esa vez no sabía si reír o llorar porque estaba muy al límite y con angustia nivel 8 (de 1 a 10); ahora ya -desde la entrega y la experiencia- me encojo de hombros y digo: ok, ya entendí; gracias por el mensaje. Fin del asunto, chiquillos-.

La bella Jopi y sus ilustraciones conectadas

La bella Jopi y sus conectadas ilustraciones

Y recién esta mañana luego que una chica suspendiera su lectura, cosa que siempre intuí pues ya había venido equivocadamente la semana pasada cuando le tocaba ahora y la sentí descentrada; esta vez me suspende porque está enferma. -Sí, no es tu momento de recibir información, es tiempo de cuidarte; descansa -le digo. Después salgo feliz por mi rato libre a pasear y desayunar. Pero al encender el teléfono, tengo una llamada de una amiga que trabaja muy cerca y está sobrepasada. Como ella -a diferencia de otra gente- no está en la víctima y le cuesta mucho abrirse, le digo: ya, ¿y tienes tiempo de desayunar?, pero con sol porque necesitamos luz, na’ de sombra-. Me responde que sí y nos vamos a tomar chocolate caliente (yo, realmente; ella sólo toma agua pues no siente ganas de nada más) con el sol en la espalda en un café y logra contarme la angustia que siente por su hija que está adolescente y viviendo una “injusticia escolar”, con todos sus cuestionamientos como mamá separada… Qué bello es cuando compartimos y cuando el alma se muestra, se expresa, mientras el ego confía; logra comprender el momento en que estamos y, entonces, más allá de la pena y el miedo, aceptamos, activamos nuevas miradas y herramientas para vivir lo que nos corresponde en ese momento…

Luego de nuestra conversa para compensar me voy a un parque un rato antes de volver a preparar la segunda carta astral del día y le pido a la naturaleza que me devuelva energía y que se lleve todo peso y desgano; que, por fa, recicle; que me ayude a continuar la semana… En eso, se me cruza la energía de Don Satur (Saturno, el planeta de tierras capricornianas pero que estos años anda por fuegos sagitarianos) y recuerdo que ya vuelve a su movimiento directo… Le agradezco lo vivido estos meses y sonrío recordando algunas de sus lecciones de este año, como el experimentar la poca energía física, emocional, mental; la limpieza de varios vínculos; los límites, el bendito silencio; la quietud, el minimalismo, la tristeza, la rabia, los cierres, la observación, la comprensión, las caminatas lentas por la montaña

Este 13 de agosto, Don Satur despertó. Al estilo de él, claro: poco a poco, de forma sólida y aleccionadora. Nos llama primero a mirar todo lo aprendido de fines de marzo hasta ahora, cuando se fue a dormir su siesta retrógrada y nos permitió practicar paciencia&flexibilidad  frente a los obstáculos, la lentitud y la aceptación de la aridez. Como está en Sagitario, Saturno estos meses nos obligó -y seguirá haciéndolo este año y el próximo, pero ahora de forma más ‘amable’ y/o fluida– a trabajar (o resolver) con poco, a soltar cualquier fantasía e idealización para asumir lo que hay, no lo que nos gustaría; nos llevó a soltar dogmas, a dejar de creernos dueños de la verdad y comprobar cómo la Vida siempre puede enseñarnos algo más y seguir sorprendiéndonos, pues hay otras verdades -personales- que tenemos que mirar. Ahora Don Satur se levanta, estira un poco los brazos, toma su báculo y nos permite mirar con más ganas la Vida… También los viajes, los estudios, los planes que teníamos en pausa, la prosperidad, el trabajo interior y el sentido de esta Vida bella y paradójica que hemos elegido transitar… Podemos sentir que se destraban cosas, pero lo más importante es que dentro nuestro se despierta una nueva energía porque estamos -cada uno a su forma- más grandes para construir con calma y entusiasmo profundo pero moderado; esto último porque -ya sabemos- Don Satur no es amigo de la euforia ni de la exageración; como lo he dicho antes, este año la gula no va por ningún lado…

Igual estos días de mediados y fines de agosto estarán más movidos a todo nivel y otra vez podría haber sacudidas internacionales. Nada nuevo; lo importante es leer bien las señales y el sentido. Porque es esto último uno de los regalos que nos trae el despertar saturnino actual: tener más claridad en el para qué de lo que sucede fuera y dentro de nosotros y desde ahí actuar con más sabiduríaSabiduría = lento, con visión, en conexión (consciencia), con noción de la experiencia previa e intención clara… Tampoco es en cámara lenta ni con solemnidad, la sabiduría a veces puede ser muy intrépida y chistosa en nosotros… De hecho, Saturno en Sagitario se contagia de la chispa natural de este signo y nos acompaña a reírnos más de la Vida, de nosotros, de nuestros aspectos grandilocuentes. Si nos ponemos muy creídos, fanáticos o desordenados, ahí mismo nos tira las orejas con sorna para que bajemos, no cometamos más desatinos y sigamos el camino con fe aterrizada…

saturnodespiertaEl despertar de Saturno en Sagitario me recuerda a unas tortugas de tierra que me hicieron reír en un viaje porque se movían rápido entre los jardines de unas ruinas muy respetadas, más que patrimonio de la humanidad, en Atenas, y ellas atravesaban todo como dueñas del lugar mientras yo me divertía porque la verdad esas ruinas para mí no eran muy especiales dentro del circuito y la energía era muy baja, pero también porque, ¿no se suponía que ellas andaban lento?  Al menos estas no y me quedé mirándolas alejada de la explicación oficial del lugar, mientras hacíamos bromas sobre ellas… Las tortugas con sus ciclos de hibernación, su cara inexpresiva y su casa a cuestas son símbolo de longevidad, sabiduría y animales de poder en algunas culturas; demás que alguna acompaña a Don Satur en sus paseos… Saturno ya despierto  nos moverá este segundo semestre 2016 a trabajar con dedicación por aquello que nos apasiona y que nos hace trascender en esta Vida nos permitirá practicar la sabiduría que aprendimos de marzo hasta acá sin dejar la risa como compañera en nuestras andanzas…

Agosto 2016: moverse con cadencia

En este ciclo (en el que decidí hacer menos, lo cual ha sido un bello y revelador desafío, pues pasan muchas cosas cuando bajas un poco la cortina; quizá hasta te suceden más o lo mismo, compruebo yo, aunque a ratos mi ego patalea y pregunta: ¿hasta cuándo vamos a estar detenidos? Ante lo que respondo: tranquilo; no lo sé, pero ya viste que no tenemos la misma energía, estamos en un paso necesario aunque no sepamos mucho el para qué y ya sabes que no podemos forzar las cosas, no es el tiempo de eso…) una de las acciones que sí hago es caminar. Siempre lo hago realmente, pero ahora me alejo un poco más de la ciudad cada tanto, necesito otro aire y más naturaleza… Hace unos días fuimos a Sewell. ¿¡A dónde!?  -me dice Elena, mi amiga/hermana/peluquera (a esta altura la peluquera de varias amigas y conocidas), cuando me pregunta si salí  la semana pasada. Me río porque ese nombre tan gringo no suena a algo cerca o tan conocido. Pero sí lo es. Nos fuimos con un bello grupo a la montaña central de Chile, a visitar este antiguo enclave minero, una ciudad casi, hoy declarado Patrimonio de La Humanidad por la Unesco; Sewell.

Sewell. Cordillera central de Chile.

Sewell. Cordillera central de Chile.

DSCN0036La sinuosa carretera del cobre que sube por los cerros -ruta que conocí en un viaje de verano hace unos años donde detuvimos el auto sólo para estar ahí tomando el sol y la brisa mirando el valle por horas- da paso a las rutas que se internan en tierras mineras. Hay mucha nieve después de que cayera una tormenta y voy disfrutando el paisaje con agradecimiento. Una vez en Sewell el frío no es tanto como esperábamos y la altura da vistas muy impresionantes de esta montaña sagrada que tenemos el privilegio de habitar, que nos sostiene con tanta solidez. Este pueblo minero tiene muchos encantos y sofisticación para ser de 1905, he ahí parte de su riqueza cultural, pero para mí no es su atractiva arquitectura y patrimonio lo más importante…

DSCN9968A ratos me alejo del grupo para sentir la energía de la montaña, para tomar la vibración de la nieve (símbolo de pureza, también considerada un bendición en algunas culturas) y de la tierra, para detenerme frente a un par de lugares de baja vibración a los cuales no hago el intento de entrar, para admirar el cielo, tomar aire y divertirme con los niños que están felices haciendo muñecos de nieve… Compartimos también con el grupo entre risas, bromas sobre ciertas costumbres muy chilenas y admiramos el espacio tan silencioso e imponente, a la vez que se llena de colores con estos edificios hoy antiguos y muy modernos hace un siglo en un sector tan alejado de la ciudad…

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De vuelta, luego de pasear, tomar fotos, comer, reírnos y mirar un par de museos, las cumbres de Los Andes se dejan ver muy azules y blancas, como dibujadas entre cerros más montaña chile sewell‘pequeños’… Esas cumbres protectoras no se inmutan; seguro deben reírse de toda la negatividad que a los humanos nos gusta acumular vía conversaciones, tv, radio, redes, pensamientos, cortinas de humo, etc… Ellas están ahí, con todo su poder sosteniendo el parto en el que estamos con absoluta incondicionalidad porque saben que los humanos hemos decidido esta evolución en la que estamos

Nuestra bella y generosa Tierra está pariendo una Nueva Tierra. Es tanto su poder y bondad que es capaz de reciclarse a sí misma. Ella -tan noble- todo lo recibe, hasta lo más feo es capaz de transformarlo en una flor… Y en eso estamos todos, generando dentro nuestro una versión renovada de nosotros mismos. Y los partos duelen, dan miedo, alegran, pujan, sorprenden; nos hacen sudar, gritar, llorar, reposar, estar expectantes, nerviosos, esperanzados, disponiendo los detalles, como también pueden pillarnos de improviso… Y sin duda nos hacen comenzar una vida distinta…

Por eso, al menos yo -junto a algunos que conozco-, estoy feliz, tranquila con lo que está pasando afuera; que es tan similar a lo que nos está pasando dentro, ¿no? Digo, es lo que es; ni bueno ni malo y ahora hasta podríamos decir que es “algo mejor” que en otras épocas terráqueas porque por estos años efectivamente hay más luz colectiva aunque algunos quieran ver o reproducir sólo lo opaco u oscuro; eso hacen los ojos -mentes- antiguos (también los temerosos de perder su poderío)… Por estos días -quién sabe después-, no me mueven  -ni me creo las versiones oficiales- supuestos hechos terroristas, quiebres de grupos de poder, intentos de golpes de estado, etc. No me movieron los del año pasado tampoco. Hace un tiempo me vino una neutralidad espontánea. Observo, compruebo, sigo. No es frialdad. Supongo que es aceptación y certeza interna en el camino, en el paso necesario y bello que como humanidad estamos dando: abrimos -con intensidad- una fase evolutiva distinta y, por lo mismo, hace un buen rato ya, que lo nuevo puja por nacer y lo antiguo se resiste. Normal.  Como nos sucede a todos cuando algo que llega o comienza a asomarse en nuestras vidas no nos gusta o nos atemoriza, queremos que esto se vaya o deseamos quedarnos donde estamos. Pero, como lo escribo hace rato, estamos en tiempos de gran desapego (Desapego: Dícese de la práctica de consciencia cotidiana que consiste en disfrutar y/o agradecer lo que uno tiene ahora, porque eso que es objeto de satisfacción, de seguridad, o de incomodidad; en cualquier momento puede cambiar o terminarse y tendremos que soltar aquello o el estado emocional/mental que nos daba). En una frase budista: Esto también va a pasar… Lo bueno y lo malo, pasan. Como las estaciones. Como los problemas. Como las alegrías. Como las olas de agitación en el mundo. Como las erupciones volcánicas y/o los terremotos que se asoman por estos lados y que seguirán acompañándonos por un rato y después pasarán.

En esto que estoy escribiendo -después de ir a caminar y sentarme a sentir el invierno en un parque- en el café de siempre, sobre el desapego, pienso en que realmente nos estamos muriendo. Estamos soltando todo lo que éramos y creíamos cada día un poco más; cada hecho que sucede afuera nos ayuda… Entonces, en la mesa del lado, una hija de unos 60 y algo, que desayuna con su madre, que seguro tiene 80 y varios, si es que no más, le dice con voz fuerte a esta última -que está algo sorda- que se quedó pensando en el sueño que le contó la semana pasada. -Estuve pensando que tu sueño este donde veías un escenario con gente y que tú querías subirte; son tus ganas de irte, que ya te quieres morir y quieres estar con esa gente que veías porque habían algunos que tú conoces- le dice en tono neutral-. La madre la mira por sobre la revista que está hojeando -ambas comparten el diario- y responde: puede ser, pero ese sueño yo ya lo había tenido antes y no me he muerto -ante eso yo río con ganas en la mesa del lado y las disfruto a ambas, que se juntan cada tanto (no es la primera vez que me las encuentro) en el café de la esquina a desayunar con las noticias y revistas sobre la mesa. La madre parece no temerle a la muerte y en medio de otra conversación le dice a la hija que quiere que ella reparta “las cosas bonitas que tengo” -adoré su conversación, en especial cuando hablan sobre Obama, de algunos temas actuales y de decoración; creo que lo del sueño fue su única conversación íntima. En un momento en que yo estoy mirando a la madre, ésta me dice: te queda muy bien ese color de tu bufanda, te ves muy buena moza-. Yo casi lloro al escucharla con mi ‘cuello’ de lana fucsia, le agradezco y le digo que yo estaba mirando también su suéter (que lleva en un tono rosa claro, en cachemira; bello). Ella no me escucha pero sabe que le respondí; la hija sonríe.  Continúan absortas en sus lecturas y yo regreso a mi chocolate caliente sin leche saboreando el compartir, las sincronías y la energía del desapego. Al poco rato, la madre se va porque llega otro hijo -o alguien que la cuida- que le dice que va a buscar el auto y viene. Yo sé a lo que se refiere. Luego aparece con la silla de ruedas  y mi vecina de mesa se pone un sombrero, lentes ahumados y su abrigo con mucho estilo, camina con pasos muy cortos y lentos con su bastón y se sienta en su auto-silla, mientras se despide sin efusividad de su hija, quien sigue con sus lecturas y también se despide de mí y me vuelve a decir una frase parecida, frente a lo cual le agradezco de nuevo y  nos deseamos buena tarde.

Mis vecinas de mesa me recuerdan que cada etapa es como es. Y así como muchos tuvimos varios meses de 2016 de hacer menos y/o de ir más lento, ahora que Marte despertó y reingresa al fuego de Sagitario, mientras la Luna  se renueva en en Leo (junto a otros movimientos planetarios), el cielo nos empujan a un mes para poner al goce, la creatividad, el romance, la expresión, la exploración, el juego y un toque de lujo como protagonistas para decidirnos a brillar con propiedad y sin egocentrismo (se puede). Iniciamos una etapa distinta.  Las cosas comienzan a moverse a otro ritmo en este agosto. Tampoco es para salir corriendo o creer que tendremos la mega energía. Las idealizaciones ya no van. Ahora podemos reactivar proyectos poco a poco, tomar iniciativas, volver a creer en nuestra fuerza interior y conectar aún más con ésta, integrar los obstáculos vividos…

Se trata de un mes en que -para quienes han practicado este año paciencia y flexibilidad especialmente, lo cual redunda en  mayor sabiduría, por si alguien no se dio cuenta o no lo sabe- comienza a darse mayor movimiento y la Vida sabia nos mostrará los frutos del trabajo interior, como también nos dará más energía para comenzar a hacer. También, para los valerosos que dieron saltos y/o los vivieron obligadamente -este año del Mono está bromista e inquieto-, ahora hay más vigor para sembrar, podrán comprender el sentido de esta nueva etapa y sentir más solidez en los pasos que dieron y darán. Lentamente, todos comenzamos a cosechar un poco más y a ver el horizonte con caminos más marcados…

Como sea, este 2016 que nos llama tanto a la humildad, a lo creativo, al disfrute, al cuidado de nuestra energía, a la me-su-ra, al optimismo con realismo y a descubrir nuestras verdades y propósitos más profundos, ahora nos pide actuar con calma y alegría; con cadencia, en una mezcla armónica de nuestra energía masculina y femenina, reconociendo nuestros avances personales por pequeños que sean y sintiéndonos muy acompañados, porque la Tierra bella que nos cobija sostiene plenamente cada paso de nuestra valiente evolución, del poderoso renacer que atravesamos…

Mediados de 2016: sin armaduras

Me instalo en un nuevo bar de sopas y jugos, muy cerca de mi consulta, que está bueno y con propuesta, Polen, por si quieren visitarlo. El día está muy frío y húmedo, delicioso para algunos, horrible para otros… A mí las estaciones marcadas me encantan y lo que va de este invierno y fines del otoño -con heladas y nieve- parece acompañar el giro energético en el que estamos hace rato, igual que en el lado norte del planeta, que transita por un verano lluvioso…

guerrero solEn este inicio del invierno varios dejan caer sus corazas en la lectura de carta astral y constatamos la nueva vibración que nos pide este año. Muchos se sacan por unos instantes el traje de guerrero, héroe, jefe, organizador, patriarca, matriarca, adolescente, niño, intelectual, pasional, sabelotodo, diferente, perfecto… La lectura de carta astral -al menos la que realizo en mi consulta; no puedo hablar por otras- permite que nuestro ego (mente y emociones) se siente a recibir información sobre nuestros caminos y se despoje un rato de sus mecanismos para abrir el corazón, para que el alma emerja, el ego comprenda y acepte el momento en que nos encontramos y así poder ver/sentir qué hacer y cómo… Bueno, a eso invita la lectura y es lo que suele producirse. Como también hay egos más duros -incluidos los de varios terapeutas que no dejan de sorprenderme y de hacerme comprobar las paradojas humanas; gracias por eso- que quieren seguir en sus mecanismos de control y no están demasiado dispuestos a bajar. ¿A dónde? Al corazón (puro), obvio.  Aunque igual lo que para algunos puede parecer un cambio mínimo (como quedarse en silencio, no rebatir, no justificar) en el caso de egos muy densos es el mega avance y es bello presenciarlo, poder sentir cómo cambia la energía y se eleva la vibración de la persona, la mía, la del ambiente… Cuánto movilizamos y afectamos al Todo, ¿verdad?

Y, entonces, cuando el ego descansa y se siente aceptado, el alma se muestra y muchas veces caen lágrimas… Por fin bajamos los brazos,  se aflojan las armaduras y se abre lo verdadero: Nosotros, con todo lo que somos. Así, de simple y profundo, energía pura que nos cuesta recordar y conectar por andar peleando con la Vida, con nosotros,  con el país y con otros… Por estos días, ruedan muchas lágrimas, tanto por el cansancio energético de estos meses tan agitados que nos tienen con temas personales ineludibles, tiempo que también nos invita a brillar con nuestros dones y atrevernos a lo nuevo, como también porque son los últimos llamados a quienes ya despertaron a poner en práctica lo aprendido de 2011 hasta acá… Ya no hay nada nuevo, ahora sólo nos toca practicar: paciencia, flexibilidad, quietud, agradecimiento, alegría por la experiencia humana que elegimos -con todo lo que implica-, armonía, desapego, consistencia, auto-cuidado, intuición, conexión, verdad, aceptación, observar, jugar, reír, amar, iniciativa con propósito, consciencia… 

Pero practicar no es fácil. A nuestro ego le encantan las palabras bonitas y la teoría, le encanta defenderse, temerle a muchas cosas -lo que más tenemos los humanos es miedo, lamentablemente; aunque está cambiando cada vez más esta energía-, mirar al resto, sentir que le falta algo para hacer un cambio, criticar a medio mundo antes que asumir, o mirarse a sí mismo y creernos el centro del universo y que sólo a nosotros nos pasan ciertas cosas.  Y por supuesto que a nuestro ego le encanta el drama. Pero nada más pasado de moda que esa energía trágica, exagerada, quejosa, manipuladora, baja. En las Predicciones 2016 expliqué que la gula -en todas sus manifestaciones- no es nada popular este año… 2016 nos quita nuestros excesos, los que sean, tanto desde el hacer como desde la flojeraEste tiempo nos pone a prueba y nos llama a escucharnos profundamente, sentir y comprender el momento de cada uno y practicar una y otra vez hasta instalar nuevas dinámicas -más luminosas- en nuestro día a día.

Por eso, entre otras cosas, varios lloran o se emocionan en la consulta… Porque ya han crecido y saben. Entonces es más doloroso conocer la armadura de cada uno, intuir el ciclo en el que se está  (inicio, crisis, incertidumbre, mantención, espera, cierre, cosecha) y sentir que no nos estamos haciendo caso y cuánto daño nos hacemos a nosotros mismos. Sentir que estamos exhaustos de ser eso que no somos, pero que nos cuesta -a veces una enormidad- dejar los trajes antiguos, abrirnos a nuestras verdades, vibrar la energía de este tiempo auténtico y actuar de forma nueva; decidirnos a ser fractaluzeso que sí reside en nosotros: Amor puro, en calma y movimiento a la vez, sin pretensión ninguna; seres humanos viviendo una experiencia apasionante, dolorosa, bella, gratificante, mágica, poderosa; seres humanos movidos por propósitos del alma que solemos olvidar y/o no entender ni aceptar porque muchas veces duelen desde la visión de la mente pero prácticamente todo lo que vivimos (“bueno”, “malo”, “más o menos”) es preciso y valioso desde la mirada del alma; seres atravesando una experiencia terrenal donde ya no hay que luchar por nada sino que nos toca entregarnos cada vez más al flujo sabio de la Vida en vez de seguir en control o resistencias…

Las lágrimas de hombres y mujeres de estas últimas semanas, limpian ese cansancio, permiten que ego y alma se encuentren para avanzar juntos, logran que nos detengamos y veamos con otros ojos en qué estamos. Más ahora, en estos tiempos agitados donde Marte despertó de su siesta y termina de mostrarnos en qué tenemos que actuar y cómo; se nos muestran muchas verdades en esta mitad de año. Pero, ojo, que no todo pasa por hacer. Ahora, muchos pueden ver que su gran acción consciente es un gesto clave y en ocasiones, también, no hacer. Desde una decisión conectada -no desde el evadir ni desde la víctima o la pereza, claro está- decidir no hacer nada, esperar a que las piezas encajen o a tener más claridad o más energía puede significar un cambio rotundo y contundente en nuestro camino, que nos lleve a una plenitud y a tener nuevos resultados. Aunque para eso hay que hacer un trato con nuestro ego, sobre todo si es muy inquieto, controlador o heroico.

Así que si bienvenidos los frágiles, intro, simples, contemplativos, cansados, lentos, tristes, irritables, sin visión ni ganas. Y más bienvenidos aún si es desde la consciencia; desde la luz que sabe que esto es, que no enjuicia, que sabe que esta energía durará un rato y que es necesaria para dar paso a otro ciclo que tendrá desafíos diferentes a los actuales. Es tiempo de acompañarnos en la fragilidad y en lo distinto y eso es un entrenamiento diario: mirarnos, sentirnos, reírnos de nosotros y de la vida, darnos palmadas de cariño y un empujón cada tanto también para no dormirnos ni auto-compadecernos; pedir ayuda, drenar y aceptar que estamos distintos.

corazonuniversoAhora, viajamos a otro ritmo, aunque afuera la centrífuga no pare y nos haga creer que muchas cosas son terribles o urgentes… Estamos terminando un largo ciclo de poderoso crecimiento (y lavado del ego) y obvio que quedan pruebas para ver cómo estamos, pero ya estamos más grandes. Ya no podemos sintonizarnos con la vorágine del sistema que nos muestra caos, tragedias y miedo; que nos exige ciertas metas que son -muchas veces- un espejismo y puro abono de ego que nunca estará satisfecho con lo logrado porque siempre querrá tener más y lograr más. Ahora nos contrastamos porque sintonizamos cada vez más con el alma y el corazón y ahí no hay stress ni voracidad. Ahí hay Vida con todos sus colores y ritmos, con la certeza de que cada paso y situación son precisos y perfectos para cada momento de nuestra evolución que, ahora, está más luminosa que nunca antes. Desde esta sintonía caminamos más livianos…. Es cosa de probar…

armadura

Con el cielo ‘retro’ necesitamos drenar

LasurbinasLa PeixateriaLa calle se llena de gente, ruido, conversaciones, encuentros, comida, bebida, música, libros, baile, emprendimientos… La energía se renueva y circula con vitalidad y armonía hasta avanzada la noche… Los locatarios, vecinos, visitantes y organizadores terminamos contentos y exhaustos, mientras ya se escuchan voces para que se repita cada tanto esta cita llamada #ArribaLasUrbinas para ayudar a que parte de los afectados por inundaciones se vuelvan levantar y a crear…

Estuvo lindo, intenso, renovador y hasta algo nostálgico, al menos para mí. Hace rato que no hacía estos eventos de leer a mucha gente un par de temas en su carta astral, donde no sólo llegaron varios pasajeros entrañables de este blog (¡Gracias!) sino también muchos que nunca tuvieron contacto con la astrología, lo cual me gusta y me divierte… Es bello, además, acompañar a los amigos y a tu lugar de todos los días después de un hecho desolador, como también sentir el bullicio de todos compartiendo, dar y recibir emocionantes abrazos, encontrarte con otros vecinos que no veías hace rato y con otros que no sabíamos que también compartimos el barrio; y luego bailar con los amigos, con las chicas de la panadería; guiñarnos un ojo con las del café que escuchan la música desde un costado y con conocidos que aprovechamos de disfrutar este espacio saliéndonos cada uno de su rol y simplemente compartiendo la fiesta para aportar…

Desde acá agradezco todo, hasta el barro -que todavía sale desde los subterráneos y se acumula en varias esquinas- revelador de lo peor y lo mejor de lo nuestro, ahora transformado en creatividad, empuje, iniciativa, receptividad, unión… Amor. Gracias a todos los que apoyaron de distintas formas, incluso conectándose a la distancia y que colaboraron con la difusión para que muchos llegaran a aportar…

Y en medio de los remezones vividos -al menos por aquí llevamos varios- hay algo que podemos aplicar en medio de este cielo retro (estamos con cinco planetas  y un asteroide retrógrados, aunque Júpiter ya retoma su movimiento directo este lunes) que nos da el regalo de detenernos a disfrutar con más presencia y que también desafía nuestra paciencia y nos muestra -Marte y Saturno, especialmente- cómo canalizar la rabia, la iniciativa, la impulsividad, el entusiasmo, la frustración…

En este mayo y junio necesitaremos con más énfasis drenar energía. Vaciar, soltar y luego de experimentar vacío volver a llenarnos… Y para esto hay un paso previo fundamental: escuchar y sentir al cuerpo; primero en aquello que revela estancamiento energético: sus tensiones, contracturas, nudos, rigideces, cansancio, dolores, apatías, desequilibrios, enfermedades; como también lo que está en poder: sus fortalezas, potencias, flujos, armonías, vigor para potenciarlos  e integrar todo…

E igualmente, desde aquello que el cuerpo nos muestre en estancamiento podemos detenernos en algún espacio tranquilo (ojalá más natural, como un jardín o plaza si estamos en la ciudad) y primero darle espacio: sentir y aceptar ese dolor o incomodidad y permitirle que esté, que se haga presente con todas sus tonalidades, dejar que se exprese y agradecerle por lo que nos muestra aunque no lo entendamos ni nos guste; luego respirar para relajar el cuerpo lo más posible y tendidos en la tierra o con la espalda en una roca o árbol o en la arena entregar aquella energía detenida y antigua ya en nosotros… Imaginar/sentir que se la entregamos -con humildad y confianza plena- a la Tierra y que ella se encarga con mucho placer y honor en su corazón incondicional de ayudarnos a drenar la energía… Nos quedamos unos minutos en esa entrega… La Tierra recibe nuestro estancamiento, cansancios, miedos y más… Luego de drenar eso respiramos sintiendo el espacio libre que ha quedado… Y entonces le pedimos a la Tierra que nos reconecte con el flujo vital e imaginamos/sentimos que por nuestros canales en los pies, rodillas, caderas, coxis, columna, manos, axilas, cuello, nuca, mandíbulas, oídos, nariz, ojos, cabeza, coronilla entra energía brillante del centro de la Tierra que restablece el flujo energético, todos nuestros circuitos y nos renueva a todos los niveles… Nos quedamos minutos pulsando lo nuevo y en agradecimiento… Si ya en medio o al final nos dormimos, ¡maravilloso! El cuerpo siempre sabe.

En mi experiencia, por un rato luego de drenar es bueno no interactuar con ninguna pantalla ni mensajes de teléfono celular y también beber un poco de agua hervida…

Ahora, por supuesto que bailar, caminar, escalar, gritar o cantar, bicicletear, sudar con la intención de drenar también ayuda a restablecer el flujo y a ser los seres completos que hemos venido a ser, seres que atravesamos tiempos cada vez más luminosos y mágicos pero no por eso menos desafiantes… Abrazo y a restablecer el flujo vital. Gracias.

Limpieza transformadora, en medio de 2016

telefonorojo– Si abril le ha traído remezones, marque 1.

– Si ya venía remecido y ahora ha vivido algunas “guindas de la torta”, marque 2.

– Si se despertó su rabia y frustración, marque 3.

-Si se despertó lo anterior y además la tristeza, marque 4.

– Si somatizó en su cuerpo todo lo vivido con alguna enfermedad y/o accidente, marque 5.

-Si quiere mandar a buena parte a un montón de gente, marque 6 con fuerza.

– Si se ha dado cuenta de varias verdades que usted ya sabía pero que evadía, marque 7.

– Si sus canales intuitivos se han incrementado, marque 8.

-Si ha tenido más comprensión del proceso evolutivo (de consciencia) en el que está, marque 9.

-Si siente que ha caído a tierra y que le corresponde iniciar otro ciclo aunque no sepa bien por dónde ni cómo, marque 10.

A estas alturas, creo que yo marcaría todas las opciones, después de estas agitadas semanas, de gran limpieza y, por tanto, de verdades… Pero no son las mismas revelaciones de cosas ocultas que vivimos los últimos tres años, sino más bien verdades que no queríamos asumir pero que sabíamos que eran…

Marte (acción, iniciativa, rabia, rapidez, energía masculina) y Plutón (poder interior, intuición, profundizar, transformación, oscuridad, consciencia) al comenzar su viaje retrógrado el 17 y 18 de abril respectivamente encendieron la “fiesta retro” del cielo para que terminemos nuestros procesos (algunos de lavado y otros de centrifugado) personales y colectivos…

Y la Tierra nos acompaña -como siempre- en nuestros caminos: terremoto en Ecuador, tornado en Uruguay (no casualmente en una ciudad que se llama Dolores), inundaciones en el centro-sur de Chile con mucho barro incluido, Brasil en remezón político, Venezuela al límite…

MARTEYPLUTONMarte y Plutón son primos, ambos son intrépidos y tienen fama -merecida y comprobada- de cabrones; trabajan muy bien juntos, son viscerales y nos ayudan a ver lo mejor y lo peor de lo nuestro pero nunca maquillarán algo, al contrario.  El primero, no sólo nos obliga a atrevernos, sino que además es rápido, muy instintivo,  por lo tanto no permite una acción pensada, es impulso puro: una cachetada, un exabrupto, un abrazo fuerte, un enojo o una alegría, un beso apasionado, un aplauso, un límite; nuestras ganas de hacer algo… Plutón observa en la sombra, mastica y digiere los procesos, nos invita a ir al fondo de nosotros mismos para conocernos y mostrarnos -de forma drástica- lo verdadero, lo que nos sirve, lo que no y todo lo que podemos transformar en nosotros y así completar etapas de la vida. Marte abre el camino y la energía para avanzar en algo y Plutón espera sentado a que nos hagamos cargo  y si no queremos se planta frente a nosotros con ironía… Marte es adolescente y joven, suele ir a todas y luego se aburre o no se responsabiliza de las consecuencias; ahí llega, entonces -además del sabio y realista Saturno- Plutón a conectarnos con lo profundo porque no todo es aventura y adrenalina… Cualquier dolor/rabia/miedo/culpa/rencor/fantasía/secreto/mentira que no hayamos querido ver ni integrar, Plutón lo escarbará y lo sacará a la luz para no arrastrar tanta cosa antes del siguiente paso. Pero también para algo muy importante…

¿Para qué tanta cosa sucediendo y sacudiéndonos?, ¿castigo divino? Casi… Pero no, esa visión es muy antigua y últimamente tengo intolerancia a todo lo caduco: las noticias de tv con el periodista con el agua hasta las caderas jugando a héroe absurdamente y/o preguntándole a gente que está viviendo dolor que qué sienten o qué les parece (%$&#), cualquier idea o juicio políticos de un lado o de otro queriendo mostrar que es mejor, cualquier división en buenos o malos, todos los fanatismos y etiquetas (incluidos los #doglovers, #catlovers y todos los lovers, pasando por los veganos (especialmente a los veganos rabiosos; lo mismo con los ciclistas), las religiones y todos los “istas” e “ismos”)…. Me dan más que sueño y no puedo ni escuchar ni interactuar….

Algunas cosas son limpieza de lo antiguo para terminar de sacar lo que no nos permite evolucionar, y otras, como una que siento que viene pronto para este Sur (Chile, Perú, Bolivia, Argentina) son una activación… Y las limpiezas nos remecen, nos hace ver, despejan el camino, nos obligan a cambiar profundamente y a reconstruir, a reconocer dónde estamos fallando en nuestra consistencia y crecimiento (como el barro en Santiago producto de nuestra infinita ambición representada en el empresariado español, alemán y chileno que, obvio, nunca le pidieron permiso ni al río ni a la ciudad ni a la Tierra para intervenirlos; cuánto nos cuesta la humildad y la conexión básica con el espacio sagrado que habitamos, que siempre nos cobija y nos da claras señales)…

A veces podemos quedar en shock y es necesario contenernos y acompañar al cuerpo, la mente y las emociones, luego vendrá el proceso de integración en el que Plutón -y Saturno- nos acompañará para asimilar lo vivido, comprender las lecciones y volver a pararnos con más poder que antes, más fuertes interiormente…

Ahora que Marte y Plutón están retrógrados por unos meses (hasta fin de junio y de septiembre, respectivamente) nos ponen enfrente temas de fines de 2015 e inicios de 2016 que aún no terminamos de liberar y para eso tenemos que verlos, limpiarlos, asumirlos y transformarlos…

Y a mí este abril retro me trajo de vuelta el proceso de fragilidad y de dolor en el que he estado -como otros pasajeros de este blog- hace unos meses y que voy comprendiendo es un gran cierre -de esta vida y de otras- en torno a mi camino evolutivo, al camino de consciencia que elegí -que no es nada cómodo ni amable a ratos- para habitar esta vida humana… Pero como Marte y Plutón son generosos, le pusieron pimienta a todas mis comprensiones de hacia dónde tengo que seguir en mis decisiones, aprendizajes y aportes (todos venimos a aportar algo, hasta el “malo” más malo; todo sirve, es preciso y nada sobra en esta experiencia humana -respírense eso)… Para mí llegó, por fin, la señorita Rabia a visitarme y estuve a punto de no darme cuenta…

Conozco la violencia (física, verbal, psicológica) desde  que llegué a este planeta y de unas cuántas vidas más. En esta encarnación al principio la viví con mucho miedo y dolor; de grande aprendí -con innumerables pruebas- a aceptarla, a comprender sus sentidos y ahora casi la huelo a kilómetros. Pero lo que más me costó -aún me cuesta- fue tener y mostrar rabia frente a tanto abuso… Y desde niña me di cuenta cuán difícil me era expresarla… Y cuando vi por primera vez mi propia carta astral comprendí muchas claves de este tema que cada cierto rato reaparece en mi vida: rabia, límites…

IMG-20160417-WA0014Cuando el domingo pasado todos los medios de comunicación chilenos pasaban en cadena nacional las inundaciones con barro y agua en Providencia, justo en el sector donde tengo mi consulta, me llegaron algunos mensajes desde el sur y el norte de Chile y de Francia e Italia, de gente que nos tenemos cariño pero no somos tan cercanos, preguntándome cómo estaba porque veían el desastre que se provocó en algunas zonas del centro y sur de Chile, lo tomé con emoción y agradecimiento, como un gesto de amor. De hecho, ya estaba emocionada porque nos comunicamos con Elena, mi amiga/hermana y peluquera, que tiene su peluquería a la vuelta de mi oficina y estaba sola en su casa con bastante angustia de no poder ir a ver cómo estaba todo; también nos hablamos con Patricia, que vive en el mismo edificio y nos mandaba videos algo asustada de cómo estaba la calle y si seguiría; y nos contactamos con un puñado de amigos acompañándonos en medio de la pena/rabia/incertidumbre, además de avergonzarnos a carcajadas de ciertas prácticas periodísticas… En eso, por la tarde, IMG-20160417-WA0065le dejé un audio de apoyo a Javier, porque hace rato quería llamarlo y no lo hacía y ahora veía cómo su local -el ex café bistró Magdalena, actual La Peixatería– donde durante años hicimos nuestro evento de “Noches de tarot”, figuraba inundado por el barro… Al día siguiente, temprano supe que no podría entrar a la oficina y también llamé a mi mamá postiza, Inés, quien tiene su kiosco de frutas y verduras en la esquina y me dijo que tampoco iría, que Robinson, mi amigo y su socio estaba limpiando y ahí nos dimos apoyo las dos… En este barrio varios llevamos mucho rato y yo siento que somos familia, nos contamos la vida, nos reímos, me retan a veces, nos acompañamos y ahora emergió el amor que construimos con el compartir de cada día…

La mañana avanzó entre improvisar otra consulta y llamados varios a la familia del barrio y de repente caí en cuenta de algo que me hizo ver Marte… De las decenas (creo que me quedo corta si digo que son unas cien) de personas que constantemente me piden… ayuda, información, datos, tiempo, compañía, opinión, consejo, contención, espacios urgentes en la agenda, horario especial de atención… Algunas que se dicen amigas (aunque yo sé perfectamente quiénes lo son y quiénes no) y que cada tanto me dicen: “Jime, ando en Providencia, tomémonos un café”… y muchas veces digo que no porque sé que ese café es para escucharlos y no para compartir, aunque unas cuantas veces también los disfruto porque yo también “me distraigo” un rato en medio de la rutina…. Tanta gente que sabe que llevo años en ese sector y que se acercan cada tanto o dicen conocerme delante de otros… Ninguna llamó ni escribió, pese a que el lunes los canales de tv seguían con su cadena agotadora de la noticia… Y ahí Marte me lanzó una flecha y me vino la rabia por lo que llaman -como me dijo una amiga-  “el pago de Chile”, jajaja… Nadie de estas personas preguntó ni nada… Un par aparecieron en la noche o al día siguiente porque mi hermana publicó un sarcástico post en facebook…

Y dije… Años dando energía gratis para que ni siquiera preguntes, de última pa’ hacer el show (la pose)…. Pero en este tiempo de consciencia no hay caretas… Pura verdad… Y en medio me daba risa porque yo no tengo ese ego que necesita ser el centro, nunca lo tuve y por lo mismo sólo caí en cuenta al día siguiente del desastre cuando recordé con emoción que me habían escrito de lejos para saber cómo estábamos por acá pero quienes están a unas cuadras no aparecieron… No me quejo, me encantó enojarme con ganas y ahora tener la energía para poner el límite, limpiar y quedarme con lo verdadero…

fuegoY Javier, después de conversar un rato me dice: qué bueno, Jime, porque tú siempre vas sonriendo y dando energía a tanta gente; me gusta que reacciones-. Y yo digo: sí! Me cansé y estoy feliz porque ahora no hay ni excusas pa’ bancarme a mucha gente-.  Y luego hacemos bromas con guardarles un poco de barro a todos los que me pidan algo…  Enhorabuena! Estoy feliz de recuperar ese fuego porque ha sido mucho… He permitido muchas cosas y no tengo ganas de más… Y siento que Marte y Plutón no sólo me llevan -como a tantos- a ver afuera la verdad, sino dentro mío: cuántas veces yo permití abuso, utilización, agresiones directas e indirectas, que me plagien (ideas de de este blog, incluso), invasiones, etc., sin hacerme cargo y sin contactarme con la rabia por varios motivos, algunos inconscientes, otros no, como mi miedo al rechazo, que hoy Plutón me hace ver incluso con ‘auto-vergüenza’ para poder transformarlo…

Siento que para muchos, la activación que nos seguirá trayendo Marte desde el fuego sagitariano, redundará en más amor propio también, más pureza y autenticidad…

Estoy muy agradecida de todo lo que nos ha mostrado este mes que seguro trae más sorpresas… Como también desde el corazón siento gran amor por todo el camino, con todos sus colores y momentos, aunque confieso también que estoy muy cansada y a ratos no quiero seguir, en esta Vida estoy dando una vuelta que vale como por esta y varias más… E igualmente es mucho el amor que recibimos a cada rato, como el mensaje de Alfredo -pasajero de este blog- avisándome el día antes que cortarían el agua, los amigos y parte de la familia riéndonos a carcajadas y también sosteniéndonos en momentos muy difíciles de estos días; y nuestros guías con su presencia incondicional en cada paso de esta aventura humana llamada Vida…

cofre-luzY como lo dije más arriba, hay una tarea muy importante en el trabajo plutoniano… En lo profundo de nosotros, Plutón resguarda -ayudado por Mercurio y Juno- un cofre muy preciado… Cuando decidimos ir al fondo de nosotros mismos, mirarnos, asumir, integrar y hacer un cambio interno con certeza, Plutón en silencio abre su cofre donde están nuestros dones ocultos, no esos talentos que ya conocemos, sino esos que afloran después -o en medio- de la tormenta, de los momentos en que rozamos la muerte, nos encontramos cara a cara con nuestros fantasmas, decidimos realmente hacer el trabajo interior de despertar y vivir la Vida en consciencia… Allí también están los dones vinculados a nuestra intuición y conexión con otras dimensiones más sutiles y lo que no sabemos que tenemos pero que puede hacernos brillar y conectarnos con una solidez interior y confianza plena en los giros de la Vida para ser lo que realmente somos y hacer lo que hemos venido a hacer…

Ahora podremos conversar mucho más con Marte y Plutón para que nos ayuden a energizarnos, a limpiar lo que haya que limpiar y a sacar de nuestras profundidades lo mejor y lo peor de nosotros para caminar con todo lo que somos… Desde el corazón verdadero…

Yo seguiré conversando con ambos para ver qué tareas me dan y a dónde iremos a celebrar!

Ah! Y si desea contribuir a la recuperación del barrio, este sábado 30 de abril desde mediodía y hasta las 12 de la noche, habrá comida, bebida, música, libros con firmas de autores incluidas, peluquería y quizá consulta astrológica, en calle LAS URBINAS, bajo el lema #arribalasurbinas, en Providencia…. Y si desea comunicarse con Marte o Plutón,  o directamente con sus guías espirituales (todos tenemos guías), respire profundo, marque 0, cierre los ojos y uno de ellos le susurrará en el oído alguna buena pista para estos meses…

Material otoñal para concretar planes

Ilustres pasajeros de este blog, les cuento que abril llegó con ganas y que tanto planeta en Piscis y en Aries me tienen -como a muchos- algo dispersa, con la agenda llena de trabajo, novedades, aprendizajes, algunas rabias y momentos bellos… Y que pese a que quiero escribir, aparecen uno que otro estímulo/compromiso/imprevisto y buenas conversaciones que hacen que me dedique más a hablar que a publicar.

Por eso este post es para compartir el material de las últimas semanas en radio Cooperativa por si le lo perdió, no entendió, quiere repasar o compartir.  ¡Ah! Y si aún no leyó las predicciones anuales de este realista 2016, acá están. Signo por signo para que nadie acuse discriminación, tan de moda por estos lados en estos tiempos.

Bueno, les dejo tres videos y un audio  (perdón por la autorreferencia, pero el blog es mío y estamos en el mes de Aries cuya palabra favorita es… Yo).  Si se aburre, no lo culpo… Hasta la próxima y que podamos aprovechar la inyección de energía de esta Luna Nueva en Aries que llega este jueves! (En el último video hay datos, ojo!)

AUDIO! sobre los eclipses de este tiempo: http://www.cooperativa.cl/noticias/entretencion/predicciones/el-eclipse-lunar-y-su-implicancia-en-los-signos-zodiacales/2016-03-23/105532.html

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2016: Ver lo real… Y sonreír

Apenas el coro Gospel Santiago empieza a cantar, se me caen lágrimas sintiendo todo: la energía de ellos muy emocionada y lo mismo la nuestra,  la pureza, la valentía, el placer, la alegría, la belleza, el corazón, la música, el amor, el nerviosismo, la pasión… Hay mucha emoción en quienes repletamos la iglesia Luterana de Providencia, donde una tarde de domingo muchos nos juntamos a cantar, bailar, sentir, dar, recibir…

Muchas veces me pasa. Encima estuve muy sensible, en un gran ajuste y punto de inflexión en el camino. Estuve/estoy frágil realmente. Y no le temo a la fragilidad -aunque algunos no quieran o no acepten verme así-, simplemente le doy espacio, la siento y la escucho, y parece que ella se sentó al lado mío por un rato; lo hizo especialmente en diciembre y enero en la consulta de carta astral donde, por esas semanas, varios -hombres y mujeres- de todas las edades y colores dejaron caer sus lágrimas durante la lectura mientras hablamos tanto de lo que son como de aquello que están viviendo…

Este cierre e inicio de año parece animarnos a ver. Ver lo que es. No lo que nos gustaría. Sino lo que hay. Y a veces hay muy poco a ojos de nuestro ego o lo que vemos está muy estropeado, o simplemente no es lo que esperábamos, o capaz que estamos tan acostumbrados a que en las películas hay cosas más bonitas que lo que pasa en nuestro cotidiano es muy contrastante… En ocasiones también hay demasiado y nos saturamos… Nuestra expectativa derrumbada frente a la verdad muchas veces duele… Y cuando tienes trabajo interior en el cuerpo pareciera ser peor porque no puedes evadir lo que tienes en frente por más que trates -tú o los demás- de adornarlo o justificarlo. Cuando hay trabajo de consciencia hasta la moral se diluye, no hay “deber ser” y no hay bueno o malo, simplemente hay experiencias que a ratos puedes mirar con neutralidad y en otros te sobrepasan… Como sea, ahora nos toca mirar y resolver. Y febrero renueva la energía para hacerlo con más ganas y claridad.

En medio de esto voy -con la intención de renovar energía y darle otro inicio al 2016– a la montaña (gran símbolo de Saturno; también de protección y solidez que bendice y ancla a este bello sur del mundo); a la Laguna del Inca (símbolo de Escorpión, agua fija; signo de donde Don Satur recién salió después de casi tres años y que nos hizo limpiar mucha oscuridad y soltar apegos, como también desarrollar más auto-confianza). Vamos con un grupo de varias nacionalidades (símbolo sagitariano, el extranjero; signo donde ahora Don Satur se sentó para que construyamos nuevos sentidos de vida durante todo 2016 y 17)… En el camino voy sintiendo la energía poderosa del lugar y saludo a la montaña, nuestra cordillera sagrada y me emocionan sus ríos y cascadas por fin más caudalosos después de una primavera más húmeda que lo usual. También las flores amarillas y rosadas en medio de la roca y la tierra seca… Una vez  llegados antes de emprender la caminata (casi escalada en varias partes) nos reunimos en círculo todos los viajeros (alrededor de treinta y cinco), con el sol  y la brisa de altura agradables. Con unas mínimas instrucciones comenzamos la aventura bastante silenciosa… Sí, porque a ratos es muy extrema y no puedes distraerte… Recuerdo una subida al Volcán de Agua en Guatemala donde todos los gringos caminaban tipo militares y yo pensaba ¿nadie quiere disfrutar el paisaje?, ¿nadie se cansa?, ¿o sólo yo estoy en mal estado físico y además me ‘distraigo’ con la belleza del lugar?… Mientras pasaban los guate de la zona ofreciendo “taxi”, que eran caballos -ja, ja- para los turistas más flojos o menos preparados y yo fantaseaba con subirme a uno… Pero en eso me hice amiga de Layla y su madre, dos latinas que vivían en Estados Unidos y supe que no era la única cansada ni la que quería ir a otro ritmo para sentir ese espacio puro…

Pero en este trekking en las afueras de Santiago y casi en el paso fronterizo con mis queridos vecinos argentinos, no puedes detenerte porque apenas hay sendero marcado y si te quedas atrás te pierdes del grupo… E igual puro me dedico a hablar con la montaña y a sentirla; y aunque me detengo poco, cada tanto miro el todo: el cielo, el agua, la roca, la montaña, la nieve, el sol, el cielo brillante… Antes de partir le dije a Paola, una amiga nueva, también retirada del periodismo y renacida como profesora de yoga infantil, que tomemos una piedra que represente el pasado y que la carguemos durante todo el camino para dejarla cuando lleguemos al final. Ese gesto lo aprendí en una activación que hicimos en una montaña sagrada del norte de Chile, cuando Oli, una experimentada mexicana nos lo enseñó antes de iniciar el recorrido por los centros de poder de ese volcán. Y con Pao, una vez llegadas al otro lado de la laguna, con los pies doloridos y luego de almorzar, llevamos la piedra al corazón y la dejamos allá en medio de risas mientras compartimos con el grupo…

(Foto: Trekking Explora Chile)

Laguna del Inca tiene una fuerza tajante, nada dulce ni sublime, tiene un poder que te arrebata y no es para todos. Ella -la laguna- es muy guardiana, llena de minerales y no acepta cualquier visita o energía… Me hace gracia, la siento bruja, algo sarcástica, fuerte, femenina, secreta. Es un gran espacio energético más que para meditar, para purificar, ver, entregar y recargar energía en silencio, sin más estímulo que ella y las nobles montañas; si te detienes te da mensajes y te juega bromas… Sin saberlo, a eso fuimos. A transformar el presente, a tomar una nueva energía nada suave, sino muy activa. Resolutiva, como nos pide este año. En medio de conversaciones con algunos del grupo y de nuevos amigos que aparecen, siento que cada uno forjará sus cambios; por lo pronto vaya que activamos la energía, el cuerpo y la musculatura; también los miedos y el poder para que ambos se hagan amigos…

Laguna del Inca. Portillo. Chile

Laguna del Inca. Portillo. Chile

También siento que tengo que volver y sé que lo haré. Lo necesito. Mientras caminamos de vuelta con Juan, Caro, Mauro, Pao y otros, voy concentrada pero con risa también porque siento que no llegamos nunca, mientras todos soñamos con sentarnos en el restaurant del hotel Portillo (desde donde partió la caminata), algunos quieren una cerveza, otros un pisco sour; la Laguna nos vigila y parece no dejar que el camino termine… Más allá, bajo el sol, comienzo a tararear “September”, canción con que finalizó el concierto de gospel la semana anterior y me sorprendo… Vuelvo a sentir la emoción de ese día y la energía más liviana y luminosa… Al llegar al hotel, sólo quiero estar  y elongar el cuerpo que está muy cansado pero sólido también… Y aunque al día siguiente apenas nos movemos porque nos duele hasta el pelo, es como si la montaña nos hubiese regalado un poco de su poder, su alta vibración y su altura para ver lo real y sonreír pese a lo que cada uno esté viviendo.