Chile: Gracias por estos tiempos extraordinarios

Chile revuelto. Chile despierto. Chile, tan bello, se satura -por fin- de décadas de profanación de lo importante, de lo humano y de nuestra poderosa naturaleza de nobleza y vibración inigualables. Chile con rabia, con miedo y sin él; con tristeza. Chile activo. Chile sacudido. Chile creativo. Chile sensible. Chile violento. Chile movilizado. Chile abusado y abusando. Chile conmovido…

Letrero en Ñuñoa, Santiago. En medio de gente tocando cacerolas como protesta

No tengo mucho que analizar -ya no es tiempo- frente a este sacudido despertar que protagonizamos. Hace rato que muchos sabemos y vivimos la caída de este sistema que nosotros mismos creamos, pero no imaginábamos que por estos rincones, en Chile, vendría con esta fuerza furiosa, alegre, esperanzada, consciente, violenta, inusitada…

Entonces, les comparto aquí abajo dos historias y luego un audio (algo largo; 26 min; también quedó colgado en @astroalmica) que grabé el sábado por la noche para mis alumnos y amigos; es una conexión que, por si no tienen tiempo de escucharla, es una invitación a ampliar la mirada, a mirar desde el alma este proceso de despertar chileno que también es mundial; hay varios rincones sacudiéndose el peso de lo antiguo. Esa es hoy mi invitación desde mi propio camino de Vida(s). Acá voy:

… Hace un par de semanas perdí uno de mis teléfonos móviles (tengo uno de trabajo y uno personal; algo muy geminiano, ja). Al bajarme del colectivo (autos compartidos, en Chile) toco mis bolsillos y tengo solo uno. No casualmente antes de subirme a ese auto le pregunté al chofer (nunca antes lo hice; he tomado decenas de veces esos autos porque me dejan muy cerca de la casa de mis padres) qué número de recorrido era. Al comprobar que no tengo el celular comienzo a ‘autollamarme’ y al menos sigue encendido. Entonces cruzo y justo viene (en el otro sentido) uno de la misma línea y lo hago parar. Le cuento al chofer -que va con un solo pasajero sentado de copiloto- lo que me pasó y si puede llamar por radio o si tiene un número al cual yo pueda llamar. Algo molesto me dice si acaso tomé la patente (placa). –No, no alcancé porque me di cuenta después –le respondo con calma, mientras él sube el tono enojado. –¡Ah, entonces qué quiere que haga! –exclama subiendo los hombros y las manos. Frente a esto, el copiloto, un señor mayor, de alrededor de unos 80 años, le dice: Pero llame, pues –ante lo cual el gruñón chofer me dice que mejor me suba porque le tocarán la bocina y avanzamos un poco. En eso le ofrezco disculpas al copiloto por retrasarlo y me dice que no  me preocupe. Bueno, el chofer lo intenta y no pasa mucho, solo me da como solución que vaya hasta el paradero, donde termina el recorrido. Como su mente y energía no solo es gruñona sino además cerrada, le digo que dónde queda el paradero  (no lo conozco, yo siempre llego a la mitad del recorrido)  y apenas me dice la calle sin ninguna referencia. Entonces mi -amado- copiloto me dice: ¿sabe qué? Yo voy a comprar acá no más y me devuelvo. Y yo vivo al frente del paradero. Si quiere vamos y nos devolvemos juntos y le indico dónde es –me ofrece con determinación. Yo me conmuevo y le digo que bueno ya, con esperanza! Chofer gruñón enmudece. Pasadas unas pocas cuadras nos bajamos con mi nuevo mejor amigo guardián y me doy cuenta que tiene una dificultad para caminar. Se llama Guillermo y viene a comprar  pan de pascua (pan de navidad) a la famosa pastelería Mozart, uno de los lugares dulces de mi mamá. Conversamos y además de enterarme que ahí venden este pan todo el año, juntos reclamamos contra el chofer, que si tuvo mala voluntad, que qué le costaba, que ni siquiera me decía la dirección, etc. Don Guillermo figura enojado y amable a la vez. Mientras hacemos ‘nuestra’ compra yo sigo llamando a ver si resulta y en eso alguien contesta mi teléfono. –Hola, habla la dueña de este celular –le digo expectante. –Y usted habla con el chofer del colectivo, su teléfono me lo pasó un pasajero y no le podía contestar porque voy manejando –dice con seriedad. –¡¡¡Eeehh, graciaaas!! Qué bueno que usted lo tiene. Por fa, me lo puede guardar. Yo estoy en la ruta suya aún…

La conversación sigue y nos ponemos de acuerdo con el chofer/ángel de nombre Manuel y quedamos de encontrarnos en unos cuarenta minutos, cuando él venga de vuelta en una esquina. Estoy feliz y don Guillermo también. Me siento bendecida, acompañada, protegida. Agradezco inmediatamente a mis guías y a mi corazón con los que me conecté apenas me di cuenta que no tenía el celular y pedí que me asistieran. Agradezco al chofer pesado que gracias a su mal genio me hizo vivir todo esto… Salimos felices de la pastelería y don Guillermo me dice que él tomará el colectivo de vuelta y que le explique al chofer lo que me pasó y que me lleve gratis hasta donde quedé con el otro chofer. Le digo, bueno, probemos. Y efectivamente acepta que me suba y  unas cuadras más allá me despido con mucho honor y alegría de mi guardián Guillermo, nos miramos a los ojos, le doy la mano con fuerza; le agradezco todo y deseo que llegue muy bien y disfrute mucho su pan. Nos sonreímos y despedimos con el nuevo chofer también. Luego cruzo feliz a esperar por don Manuel y mi celular. Le compro un chocolate a modo de agradecimiento y lo espero sentada en un banco. No casualmente -de nuevo- por la mañana puse un libro en mi bolso por si tenía un espacio y ahora se transforma en la mejor compañía. Pasada una media hora miro y de un auto me tocan la bocina, es el ángel/chofer Manuel, los dos sonreímos contentos. Hacemos nuestro intercambio: celular para mi, chocolate para él. Me despido muy agradecida mientras él hace una venia y sonríe… Quedo muy emocionada, con los ojos llorosos. Muy conmovida. Además de agradecer digo: Esto es Chile. Así es nuestro corazón. Gruñón, noble, generoso, abierto  y cerrado a la vez, alegre, sensible, justiciero… Todavía me emociona toda la escena y todos los participantes.

Y este sábado por la tarde, después de un taller de activación del corazón diamante, cuando ya Santiago está muy movilizado y la violencia se deja ver con ganas, pasamos al super con Clau -quien tuvo que quedarse en mi casa porque no podía llegar a la suya en plena Plaza Italia, centro de las protestas- porque seguro cerrarán y en efecto una vez dentro avisan que cerrarán luego (son casi las 4 de la tarde) y todos los clientes y el personal entramos en una sintonía muy empática, sin prisa ni a la defensiva. Luego de eso vamos a almorzar hasta encontrar uno de los pocos lugares abiertos (en mi segundo hogar, Lomits, están cerrando y el administrador duda de recibirme o no pero no insistimos porque entendemos que ellos quieren irse también; antes el chico de una pizzería se disculpa por estar cerrando y nos dice con mucha ternura: cuídense, chicas, que está peligroso). Finalmente logramos comer en Pipiolos que siempre es bueno y donde varios llegan como nosotras, incluidos un puñado de turistas que no entienden mucho qué pasa en Santiago. Disfrutamos; nos vamos y nos despedimos agradecidas. Unas cuadras más allá hay grupos de todas las edades tocando las cacerolas en el semáforo y nos quedamos aplaudiendo, hay mucha alegría. En medio de eso me doy cuenta que no tengo los lentes de sol. Seguro los dejé en el restaurante. Pienso: bueno, desapego. Si los tengo que recuperar pasaré el lunes a ver si están; si no, gracias también… Hoy lunes, después de ir a saludar a mis amigos donde imprimo las cartas astrales, paso a ver si estuvieran mis lentes. Saludo a los chicos y creen que vengo a comer. Les digo que el sábado se me quedaron los lentes ahí. Y el chico que me recibe salta y me dice: ¡Sí! acá están –me los pasa con alegría y yo los recibo ídem. –¡Eeeeh! ¡Graaaacias; qué bueno! –digo de nuevo y recuerdo el episodio de mi teléfono hace unas semanas. Le agradezco y le digo en broma: ¿viste que no estamos en guerra como dijo el Presidente ayer? Qué lindo gesto. Muuuchas gracias y que lleguen muy bien a sus casas –concluyo, mientras él me sonríe y me dice que sí. De nuevo me voy muy feliz sintiendo que esto es Chile: la mente cerrada y enfrascada en ideas antiguas, versus la generosidad, la honestidad, las sonrisas, la ayuda…

Por estos días tengo a Chile en mi corazón. Los invito a todos a hacer ese gesto energético. Poner a Chile, a América y al Planeta en el centro de nuestro pecho para desde ahí resguardarlo con dulzura, sin miedo; desde ahí limpiar oscuridad sin rechazo, armonizar y darle Amor. Esto que está pasando por incómodo, doloroso, atemorizante y enojoso que sea, tenía que suceder, tiene que ser inicialmente de esta forma y es el comienzo de un gran cambio del que TODOS (aquí nadie sobra y nadie “está mal”; todo sirve) somos preciados protagonistas… Y que nos obliga a todos a salir de nuestra -incluso injusta en muchos casos- comodidad, de lo que conocíamos como tal. Enhorabuena.

Con Chile en nuestros corazones: Gracias por permitirnos vivir estos tiempos extraordinarios tan desafiantes y de conmovedora belleza en medio de la violencia -tan nuestra- levantada. Les dejo este audio acá abajo y también una invitación esta noche de lunes, a las 20:30 a escuchar la transmisión en vivo de Claudia Orellana, de Caminar en Consciencia, quien también dará información (seguro quedará grabada después) como aporte a este sacudido y emocionante despertar planetario. Gracias, Chile, es mucho tu poder, tu belleza y tu generosidad. ❤

Cuando nos conectamos…

Llovió todo el día. Yo feliz. A ratos con viento y a ratos muy suave. Me quedé prendada mirando el majestuoso lago Llanquihue y sintiendo su energía tan guardiana. En Frutillar. Era lo que quería y necesitaba después del aire muy seco en Santiago y luego de meses de mucho trabajo: sentir y contemplar la lluvia, respirar aire húmedo y puro rodeada de verdes y quietud… Por la noche llego de vuelta al hotel y suena la música de Juan Luis Guerra en el comedor, mientras converso un poco con unos brasileros que me hacen gracia porque hablan muy fuerte y en el sur de Chile prácticamente se susurra -en notas agudas- al lado de este tono, entonces varios los miran con extrañeza y cierto descontento.

Vine casi de incógnito, ja; lo siento pero necesito estar conmigo antes que con los amigos, así que no le avisé a algunos que quiero y conozco por acá porque mi viaje es corto y necesito una cuota mayor de silencio; aunque estos brazucas me hacen cuestionármelo, jaja (siempre suelen hablar mucho; ya los conozco). Mismo con los argentinos de la mesa del lado, que hablan de Cristina (Fernández; claro. Pisciana, ascendente Tauro, con Luna y Júpiter en conjunción ahí mismo; es decir: te encargo el apego y la exageración en su personalidad! Me encantan varios políticos porque nos enseñan todo lo que no hay que hacer en la Vida sin filtros ni preámbulos. ¡Muchas gracias por eso!) y con quienes me río porque miran un programa de actualidad en la tablet donde satirizan con  ella y está muy chistoso…

Como me dijo Andrea desde Talca, este sur de Puerto Varas y alrededores es como mi cargador después de mucho trabajo; una vez en una canalización me dijeron que era uno de mis lugares creativos, de poder. Y sí, acá reconecto, respiro este verdeazulado, siento el lago y los volcanes como aliados, cierro y abro capítulos… Aunque últimamente hay cantidad de santiaguinos que parecen no entender demasiado de qué se trata el sanador sur de Chile, pero éste con su generosidad aguanta incluso los bocinazos de algunos y que hasta hace unos años no se escuchaban por acá… En  fin. Creo que pronto los volcanes harán lo suyo para restablecer el preciado equilibrio de este rincón.  Amén.

Estoy muy emocionada estos días. Varios ex alumnos del Taller Del Ego al Alma me cuentan sus movimientos energéticos personales, con la familia, con los amigos o con la pareja y cómo sienten que comenzaron un nuevo espacio en sus vidas, que quizá en qué desembocará; es un muy reconfortante… Nunca terminamos de crecer y de despertar…  Una alumna -que lleva un par de años en trabajo interior más decidido- en especial me conmueve al compartirme su tristeza porque ya no encaja en sus actuales círculos y, claro, cuando conectas con tu alma, cuando cambias de energía, todo alrededor se mueve, vive un ajuste. Y no es que tengas que despedirte de tus amistades, no: es que vivirás un período de no sentir pertenencia (o menos que antes, sin duda) con lo antiguo; varios pueden irse, pero quienes tengan que permanecer o reaparecer lo harán y te irás encontrando con tus iguales, además… También se te mostrará más que claro con quiénes no y con quiénes sí. Y no porque sean peores o mejores. Es por correspondencia… Ya no nos dejan fingir afinidades, no nos permiten el autoengaño a quienes trabajamos interiormente; simplemente no se puede; no da… Nuestros círculos dicen mucho de nosotros, por lo demás…

Pero no sólo eso me tiene movida. También nuestra belleza humana. En la consulta me encontré (antes de suspenderla por un mes para descansar y reestructurar. Acá datos de ex alumnos que ya hacen lecturas por si quieren la suya!) con unos cuantos que ya no le temen al cambio. Gente que ya sabe que corresponde separarse de la pareja, o cambiarse de trabajo, o dejar la casa, o dejar de ser la madre/padre de sus hermanos, o hacer un viaje importante que marque un punto de inflexión o comenzar una relación de otra forma… Y que no están en resistencia. No están en rechazo. No están culpando a nadie ni en negación ni creen que es injusto. Y buscan la lectura de carta astral porque necesitan más herramientas para este nuevo capítulo, que saben es parte del camino. Tampoco están queriendo controlar la situación (enhorabuena!); ya la abrieron y están en plena entrega a ésta más allá del dolor, los miedos, la incertidumbre, el cansancio.

Entonces, hacer lecturas desde esa vibración resulta, además de una confirmación de nuestro crecimiento colectivo -que cada día se deja ver más en distintas manifestaciones – un deleite para el corazón. Aunque igual todas las lecturas son un regalo para el Alma, más allá de si son más o menos fluidas (a veces lo egos más mentales y obsesivos dan su quehacer, pero son parte del camino).

Mis días de lluvia por acá me ayudan a recapitular con agradecimiento y emotividad estos meses 2019. Y en el último día de este breve viaje aparece el sol muy radiante aunque el aire sigue frío. Excelente mezcla para mí. Vuelvo, entonces, a otro de mis rincones de gran conexión en el lago esmeralda Todos los Santos. Esta vez no me voy al lado del chofer (no quiero hablar mucho) del minibus; me voy sintiendo todo el trayecto, encontrándome con distintos volcanes, árboles y las aguas del Llanquihue y luego del río Petrohué, mostrándose en casi todo el camino.

En las calles de la ciudad el chofer se desvía porque hay celebraciones de las fiestas patrias y nos encontramos con decenas de niños (de unos 10 años de edad) vestidos con nuestros trajes típicos listos para bailar; algunos van con orgullo, otros con timidez y todos muy lindos, impecables. Algunos nos saludan a los pasajeros y se divierten al recibir nuestros ademanes, a varios les da vergüenza, mientras los gringos les sacan fotos. Me emociona mucho, me siento privilegiada de toparme con ellos. Ese es el corazón verdadero de Chile: bromista, introvertido, perfeccionista, lúdico, chispeante, miedoso, generoso, creador, sensible…

Unas cuadras más allá me llama la atención que el chofer se detiene a comprar el diario (que cada vez tiene menos hojas por acá; ya lo miré una mañana mientras esperaba un café) antes de salir de la ciudad. Más tarde, cuando ya vamos en la mitad del camino, en medio del campo -con sus árboles grandes, algunos nativos y otros no, sus colinas verdes, sus vacas, ovejas y gallinas correspondientes- el minibus comienza a detenerse ante un anciano que mueve su brazo a lo lejos con entusiasmo; me causa curiosidad y ternura nada más mirarlo a varios metros, tiene una impronta muy sureña, con sombrero pequeño y vestón grueso algo raído. Se sube de a poco, con dificultad y habla ídem, pero nos saluda a todos los pasajeros con su mano algo deformada por la edad y por el trabajo seguramente;  también saluda al conductor, que obvio que ya lo conoce. Le pasa unas monedas y éste, en vez de entregarle de vuelta el boleto, le pasa ‘su’ diario, que él recibe con ilusión y un gracias; lo dobla bajo su brazo y se queda de pie. Unos metros más allá, frente a un almacén el pasajerolector se baja, se despide de todos y nosotros de él… Yo lo sigo con la mirada en su andar lento y vuelvo a emocionarme: así somos los humanos cuando nos permitimos (en el contexto que sea) conectarnos con y entre nosotros, sin dejar que la prisa fría de este sistema nos haga creer que somos otras cosas, cuando -si nos detenemos, respiramos, observamos y sentimos- podemos palpar que realmente somos de una Belleza y de un Amor inconmensurables… Gracias, amado y sanador sur de Chile… Pronto regreso!

Septiembre, ¿Y si bajáramos el rechazo?

Desde hace varios meses que, por distintos motivos y señales, este Taller (Comprende a tu Ego para escuchar a tu Alma) estaba en mi cabeza y en mi corazón. Y cada vez que se lo nombraba a Pame, coordinadora de Astroálmica, de los talleres de astrología y más que hace unos años damos, ella saltaba y decía: Siiii, Jime, siiii, tenemos que hacerlo….

Después de algunos enredos y dudas geminianas (que sí, que no, que cuándo, que cómo, que después, que mejor viajo) y de una meditación de gran conexión en que sentí más claro de qué se trataría, dije a los guías: bueno ya, chiquillos; ya, hagamos el Taller Del Ego al Alma. Y deduje: ahí uniré parte de mi propio camino de consciencia (nada fácil, doloroso a ratos, apasionante y de incalculable belleza), de la astrología que traigo (de otras vidas, porque si no, no sé cómo sé lo que sé, ja; muchas veces me río interiormente en las lecturas o después de éstas al pensar en los pocos meses que estudié esta herramienta de autoconocimiento y cómo la Vida me empujó a dedicarme a ella aunque no era para nada mi idea y al principio fue incómodo e intenté rebelarme, mas no me dejaron y este oficio seguía creciendo y llenando mi agenda. En fin; parte de los inevitables caminos que cada uno viene a vivir en algunos ámbitos de la Vida).

Aquí podría sintetizar, entonces, parte de la astrología que practico, que enseño y que sigo aprendiendo a través de las vivencias con cada consultante y con los alumnos; parte del material que escucho o leo de algunos buenos agentes de consciencia, de formaciones que tuve a veces en la práctica  y en otras en teoría y de la Vida misma que recorro, asistida por muchos en el camino, que vaya que han contribuido -a veces sin saberlo- a mi crecimiento.

Y “está resultando” (lo repetiremos en octubre y ya están casi completos los cupos; pero seguro vendrán más en 2020 porque ya me avisaron que tendrá varias ediciones) una experiencia muy poderosa, reveladora, divertida, sanadora y que provoca mucho movimiento interno y externo, además de encuentro no sólo con las verdades de nuestro Sol, Luna y Ascendente; sino también con el Alma que no piensa hacerse a un lado por más que nuestro ego quiera opacarla, hacerle trampas o distraerla…

Escribo esta nota para agradecer a todos los que formaron parte del primer encuentro, un grupo muy entregado a mirarse, a domesticar el ego y a provocar cambios en sus Vidas (tareas no menores). Me tiene muy conmovida y alegre; es un gran honor ser testigo y compañía… Y también la escribo porque por estos días mucha gente se cuestiona su trabajo, su vocación, sus llamados del alma. Y da la sensación que somos pocos quienes nos dedicamos a algo que nos da pleno sentido, lo cual no quiere decir que esté libre de obstáculos -ja- , que no nos canse o que a ratos presente sus cuestionamientos y crisis. E igualmente aparece -en este sistema desconectado que creamos y que por fin se cae cada día más- como un privilegio el amar tu trabajo. Ya pasarlo medianamente bien lo es…

Mientras diseñaba de este taller y al entregarlo clase a clase, algo en  mí estaba felizmente exhausta (porque significó gran trabajo) y llena de vida al mismo tiempo. Tuve una decena de confirmaciones en el camino y hasta libros y videos que “aparecieron solos”. Todo me daba material y me reí con emoción ante cada hallazgo.  Me detuve muchas veces a agradecer. También a intencionar que esto fuera de beneficio para muchos. Y cada tanto me encontraba con no pocos que están en insatisfacción o en gran rechazo con sus labores que, por lo demás, ocupan gran porcentaje de su día a día…

… A veces tenemos que recorrer caminos un tanto difíciles o que sentimos pesados o extensos para que mediante determinadas experiencias podamos abrir las puertas que nos corresponden. Ninguna experiencia sobra en nuestra Vida. Es una bella tarea enseñarle eso a nuestro mejor amigo, el ego (nuestra mente/emociones), para que deje su constante ansiedad…

Y con toda la energía en Virgo, regente del trabajo humilde y dedicado, en este septiembre, es buen momento para detenernos a dejar de criticar -uno de los deportes favoritos de nuestro ego y terreno muy virginiano- lo que no nos gusta. Virgo digiere, separa lo que nutre de lo que no. Y claramente el rechazo no es buen nutriente. Podemos ir a la luz de este signo, respirar, agachar la cabeza frente a la Vida y decidir ordenarnos primero. Virgo nos ayudará con esto. ¿Ordenarnos? Claro, hay que poner en su lugar toda nuestra energía.  Primero liberarla. Botar nuestro enojo, frustración, rechazo. Primero hay que vaciarnos. Vivirlo. Darnos el permiso de un día completo, por ejemplo,  de pura rabia o desaliento. Permitirlo. Después es preciso decidirnos a aceptarlo por una semana. Dejar de resistirnos (hay momentos en que gastamos casi más energía de la que tenemos en esto, lo cual nos agota a nosotros y qué decir a nuestro ambiente). Se trata de probar, a ver cómo nos sale bajar la crítica, la resistencia. Como una auto-apuesta. Tercero, mirar con unos centímetros (ojalá fueran metros) de distancia que Sí. Que esto que nos jode tiene que estar. Que es parte de nuestro poderoso presente y que mientras más lo rechacemos más lugar ocupará y se hará más denso… Entonces, mejor respirar y dejarlo ser porque con un poco de aceptación y de distancia puede que nos muestre qué sentido tiene… La distancia, muchas veces, permite nuevas lecturas sobre un mismo hecho…

trabajo Tute

Al comenzar este 2019 hablamos de “Madurar sin perder la sonrisa” porque insistir en el rechazo, en la pataleta, es un infantilismo que ya no podemos permitirnos si no va acompañado de una acción más consciente y/o concreta después, como también recuperar el entusiasmo por la Vida en sí o por lo que nos agrada. Con Saturno en Capricornio (uno de los guías de este ciclo 2018-2020) se nos pide construir -en especial en lo laboral- con esa palabra que este sistema no promueve: sabiduría. Sin embargo, a ésta no le importa  -ella no se ofende- porque igual logra emerger cuando vamos más lento, cuando priorizamos desde el alma, cuando aceptamos la jerarquía en la que nos movemos dentro de nuestros trabajos, cuando guardamos silencio para escuchar y “leer” al resto antes de interrumpir o adelantarnos, cuando bajamos el juicio, cuando reconocemos los talentos y logros de los demás, cuando delegamos porque claramente no es sano hacerlo todo o porque estamos cansados o porque no tenemos las herramientas, cuando permitimos que otros brillen en vez de querer todos los focos, cuando nos atrevemos a decir “no sé”, cuando salimos del automático y nos abrimos a sentir qué nos pasa de verdad, cuando dejamos  la evasión, cuando practicamos flexibilidad, cuando nos reímos de buena gana en vez de tomarlo todo con seriedad, cuando paramos para mirar el Todo y los detalles, cuando recibimos merecidos elogios y decimos “gracias”, cuando tomamos iniciativas de cambio paso a paso, cuando celebramos en equipo, cuando nos damos cuenta que el trabajo es una parte nuestra y no nuestra identidad completa porque hay mucho más que cultivar en esta colorida Vida que tantos regalos -y misterios- nos da…

Feliz septiembre! Tiempo de aceptación, orden, sabiduría y… Nuevos espacios que nos ayuden a digerir mejor nuestra realidad.

PD: Y atentos a este blog, que pronto habrá nuevo podcast con Katy Becker para hablar del equinoccio y del cumpleaños de Chile ❤ Gracias!

A raíz de los eclipses: Tiempo de valiosas Verdades

‘A pedido del público’ y antes que se me olvide, les cuento que desde el 21 de agosto haremos un Taller práctico sobre nuestros mejores amigos: El Ego y el Alma. Son tres sesiones y acá está la info: https://condestinoa.com/taller-del-ego-al-alma/. Y también, porque Viña tiene Festival,  desde fines del mismo mes estamos coordinando todo para dar el Primer Nivel del Taller de Astrología Álmica en Viña del Mar. Click aquí para todos los detalles!

Y a raíz del primer punto, nuestro querido ego, vaya que ha dado material en este tiempo eclipsado. Siempre es así alrededor de los eclipses. Lo que pasa es que ahora está más potente porque Don Satur el planeta de Capricornio, el señor de la sabiduría y la realidad está más que involucrado, junto al profundo sarcasmo de Plutón que apenas levanta una ceja para mostrarnos con un espejo en la mano todo lo que es compulsivo, apegado y rígido en nosotros. Mientras Júpiter desde Sagitario, echado en una sala de aeropuerto a la espera de su próximo vuelo y con un libro en la mano, después de comer unos bocadillos, dice: cuéntame más… Más de tus excusas para no crecer, para autoengañarte, para evadir, para no oír a la Vida y sus enseñanzas… Y también cuéntame de qué te has dado cuenta estos dos últimos meses, qué sabes que necesitas cambiar más allá de si estás de acuerdo o no, qué avances personales tuviste el primer semestre y qué experiencias nuevas te han apasionado… Quiero saber…

Y aquí estamos, en plenos efectos de los eclipses en el eje Cáncer/Capricornio (esta tarde tenemos uno parcial de Luna llena en Capri), que nos devuelven varias cosas: lo esencial, la autenticidad, las verdades de cada uno, ajustes de los caminos de vida personales y colectivos, mayor conexión con el cuerpo, mayor identificación con nuestros oficios, renovación de nuestros afectos para gozarlos y compartirlos, mayor integración -en vez de rechazo- de los padres que escogimos (gesto básico de crecimiento en esta existencia humana)… Estos eclipses nos regalan la posibilidad de nutrir más profundamente nuestra vida familiar/afectiva y nuestra vida laboral/material… Y para recibir esta bella posibilidad hace falta mirarnos más interiormente antes de mirar al resto, detenernos un poco cada día, sentir sin dramatizar, indagar en nuestros dones, crear prosperidad en vez de pegarnos en la escasez, dejar que la Vida sabia pulse e indique el camino…

Alrededor de los eclipses, además, las relaciones se mueven mucho. Hay gente que sale o se distancia de nosotros, hay gente nueva que llega y es clásico que algunos del pasado reaparecen… Se activa lo verdadero y los lazos que ya cumplieron su cometido tienen que retirarse por doloroso, incómodo o raro que nos parezca… El alma no entiende del qué dirán, ni de agradar ni de disimulos, y los eclipses, como dije en otra nota, activan lo genuino: los caminos verdaderos del alma, las razones por las cuales hemos vivido distintas cosas y que conforman propósitos de Vida ahora se despliegan para que comprendamos y tomemos esos caminos…

Y para esto último, los perfectos hilos que tejen nuestra trama colectiva se encargan de mostrarnos actitudes de los otros que ya no podemos pasar por alto, de hacer que no podamos encontrarnos pese a nuestros intentos, o de hacer que todo fluya, de que coincidamos en los momentos y espacios precisos; de que nos peleemos; de que nos reconectemos; de que hagamos gestos reparatorios si antes hicimos daño (no basta con pedir perdón u ofrecer disculpas, ojo!)… Ahora (desde fines de mayo realmente), y en especial por lo que queda de julio y hasta todo septiembre veremos nuestras verdades y las de los cercanos para tomar decisiones más honestas que provocarán cambios y activación de estos caminos álmicos…

Y por si a alguien le faltan ingredientes en esta poderosa sopa, el lindo de Mercurio está retrógrado y me da mucha risa que él sea el primero con quien me encuentro en una mañana por el jardín botánico de Buenos Aires, en un viaje breve e intenso por la ciudad y, nada más entrar, está él con sus zapatillas aladas y digo: ¡Miren quién está ahí! Jajaja. Nos reímos frente a uno de los dioses más divertidos del cielo y de la astrología, de espíritu siempre joven, adaptable, sociable, ingenioso, versátil, movedizo y cuentero. Bueno, él hasta el 1 de agosto estará retro en Leo y Cáncer y durante estas semanas nos permite -no casualmente- estar más ‘intro’, darnos más tiempo para procesar lo que sentimos y lo que queremos hacer, dejar en pausa -hasta elaborarlas mejor- acciones motivadas por el capricho, la vanidad, la melancolía, el orgullo; revisar mejor los acuerdos y desacuerdos…

Atravesamos meses muy enriquecedores interiormente, que nos piden ir con más cuidado de nosotros mismos y del ambiente. Y cuidado no es miedo sino amor. Más conexión con quienes somos tanto desde el cariño, como desde el tirarnos las orejas frente a los arranques de nuestro ego, como también desde el humor y desde el mirar con los ojos del alma qué se abre, qué se cierra y qué queda en pausa para nosotros… Enhorabuena. ¡Que podamos cambiar la mirada, disfrutar y agradecer!

Breve ‘kit’ pre y post Eclipse

Imagen de la BBC

Cuando falta nada para este eclipse total de Sol en Cáncer, que se verá por estas tierras sureñas, y cuando ya comentamos bastante en este post anterior de su energía, con todo lo que nos regala y propone… A pedido del público ‘preguntoso’ y fiel,  les dejo acá un ‘kit’ que nos ayuda a recibirlo y a potenciar sus bellas oportunidades… Acá vamos:

Primero una buena entrevista radial a la astrónoma chilena María Teresa Ruiz, con una mirada que comparto mucho sobre qué hacer en el momento del eclipse, en torno a observar más la naturaleza completa y en especial el cielo. Es un podcast de unos 20 minutos. Dele play Aquí.

Y acá una de las cosas que conversamos en la reciente charla que compartimos el sábado pasado, donde los primeros cinco puntos son para estos días y el resto para los seis meses a contar del eclipse:

Y por si alguien quiere volver a leer o integrar lo que nos propone esta unión Sol/Luna/Tierra, que da inicio a una poderosa transformación en nosotros, pueden releer aquí la nota y/o escuchar más de este eclipse canceriano en la entrevista vía telefónica  que tendremos este lunes 1 de julio alrededor de las 11 am aquí, en radio Cooperativa.

….Y para saber un poco más, acá un video reportaje desde la astronomía.

Un gran abrazo, a ir más lento, reírnos más de nosotros mismos y disfrutar estos días de poderosa activación. ¡Feliz eclipse total de Sol! ¡Feliz nuevo ciclo de luz!

 

¿Eclipsados o luminosos? …De nosotros depende!

No sé si el eclipse que se verá en Chile este 2 de julio me pone alegre o alerta. Quizá ambas cosas.  Y también sensible. Para nada siento miedo; porque será una liberación/confirmación… Hace un rato que lo siento -al eclipse- entre nosotros y en el ambiente. Ya está acá; hace unas tres semanas, por lo menos.  La verdad, a lo que sí le temo es a nuestro ego frente a él. ¡Uufff! A los medios, en especial a la TV y autoridades locales (aguante, televidente!); prefiero no imaginar los desbordes que pueden producirse en pantalla y en opiniones, en las vías y localidades -algunas de gran pureza vibratoria en las montañas- donde se verá; además del marketing desmedido (ya veo hasta ofertas del retail en torno al ‘fenómeno’; ¡Auxilio!), el negocio que para muchos significa, el sobre análisis, la expectativa, los espectáculos -quizá de qué tipo- asociados… En fin. Así somos los humanos y los eclipses de Sol si para algo sirven -aunque muchos no se enteren- es para limpiar el ego personal y colectivo

Lo señalé en las Predicciones 2019 de Emol.com, este eclipse total de Sol en Cáncer está lejos de ser una anécdota del cielo y mediática, en especial para Uruguay, Argentina y Chile, donde se verá… Es tremenda oportunidad. Y es un desafío también. Ante los eclipses la oscuridad nuestra sale a pasear, lo cual sucede todo el año -ja-, sólo que ahora  intensifica para poder verla, integrarla y liberarla. No se trata de un castigo ni de algo caótico, sino de una limpieza necesaria que armoniza, que provoca ajuste y completitud. Sol y Luna, masculino y femenino, luz y sombra, día y noche se unen para liberarnos de lo que ya no nos corresponde como humanidad , junto con permitir que confirmemos -en los seis meses venideros- nuestro camino, lo que de verdad es para nosotros; y lo que  no… ‘Muchas gracias, te suelto’.

Y para este noble cometido, esta vez la visceralidad y rigidez canceriana&capricorniana -que ya se palpan- puede mostrarse mucho provocando conflictos, juicios errados, ansiedad, defensa, apego, codependencia, inseguridad, tensión física… Pero al mismo tiempo nos hará ver esto en nosotros y he ahí la oportunidad: es tiempo de despedir todo esto, en especial el drama, el victimismo, el miedo, la desconfianza ante los demás, el cerrar nuestra energía frente a lo desconocido… 

Justo estoy escribiendo esto y al día siguiente, el del solsticio, quedamos con una de mis alumnas aventajadas y actual astróloga Katy Becker, muy talentosa y divertida (@katybecker), de tener esta conversación en su podcast Las Nuevas Claves del Éxito y resulta una hora de conversación chistosa y profunda a la vez, con sopaipillas pasadas (típica preparación chilena para las tardes de invierno) como sabrosa antesala de la grabación, en el ultra clásico café de Providencia, el Villa Real. Aquí pueden escucharlo:

 

Estos días son de bastante actividad astrológica para mí. Acá les dejo este Video de invitación a la conversación que tendremos el lunes por la tarde con Daniel del Zentro- Profelicidad, donde estaré además este sábado 29 de junio (antes del eclipse) a las 11 am, en Peñalolén, Santiago, con una charla sobre este ciclo actual, el segundo semestre y el aporte de la astrología.  También se puede asistir por video conferencia. Acá la info.  Pueden escribir a contacto@profelicidad.com

Pasados los avisos (pronto vienen más, con talleres!) sigo con estos días. Parece que no está pasando nada pero está pasando mucho. Y uno de los cambios energéticos de este tiempo -muy emocionante por lo demás- es que como muchos ya despertaron y estamos viviendo desde mayor consciencia, las transformaciones/comprensiones son más internas y son… Sin desgarro. Sin drama (se escuchan ovaciones del cielo y de otras dimensiones ante esto último!).

Como conversaba con Katy, este tiempo es intenso pero sin vorágine. Se nos pide gran autenticidad, coherencia y dejar de maquillar situaciones. Este tiempo requiere escucha interna para ser cada vez más genuinos y fieles al llamado de nuestra alma. Por eso es doloroso ver, asumir, dejar actitudes, dejar situaciones o relaciones. Porque ya no podemos mentirnos como hasta hace unos años. Ahora no. Encima  -con Júpiter en Sagitario- en cualquier momento se ventila la verdad con megáfono y se paga muy caro la deslealtad hacia nosotros mismos… Ya no podemos pasar por alto señales, sensaciones, insatisfacciones. Como humanidad -además- atravesamos una revalorización y ‘recomprensión’ del verdadero disfrute, que es sin gula (sin acumular), que nos pertenece, es simple, que podemos crearlo cada vez más y para eso tenemos que soltar pesos, oscuridades y distorsiones… Porque el goce de la Vida es luminoso, no está apegado a lo material aunque sí implica el placer de toda la materia pero sin neurosis, e incluye la aceptación del dolor… Sí, no lo excluye. Porque es parte valiosa de la experiencia humana, pero no es una constante ni algo que haya que agrandar ni por lo cual sufrir, no son sinónimos…

Los nodos en Cáncer y Capri abren un valioso canal de limpieza de nuestras rigideces, creencias obsoletas sobre el trabajo, el dinero, la familia, los afectos en general, el hogar, la alimentación, el esfuerzo, el éxito, la prisa, lo masculino y femenino… Todo esto está en poderoso proceso de purga para que comencemos ya a andar más livianos y abiertos…

Y en esto último el humor es clave! Si algo están limpiando en Capricornio los nodos con Don Satur y Plutón acompañando y que ahora con el eclipse tomará aún mayor fuerza es dejar de pensar/sentir que todo es serio e importante. Ahí entramos en drama por un tubo! …Que se convierte -muchas veces- en un túnel del cual nos puede costar salir… Nuestro ego está muy a prueba en estos meses y tenemos varias tentaciones para creerle toda la película porque él se resiste a dejar sus pautas. Pero también nuestra alma pulsa con toda su energía para que la escuchemos, nos riamos de nuestra cabeza y de las emociones pegadas, miremos la realidad con más humor, lo mismo a nuestras estructuras locales e internacionales, a nuestras autoridades (que tanto nos reflejan y enseñan) y les demos menos fuerza porque lo realmente importante ahora es dejar partir lo que nos opaca y eclipsa, todo lo que nos quita luz y sonrisas… No es necesario hacer actos heroicos o rimbombantes (eso también es ego), sino comenzar con gestos concretos el valioso camino de soltar…

Desde ahí, podemos prepararnos para este eclipse. Yo además suspendo varias actividades desde el domingo previo a éste, porque es sano entrar en mayor quietud estos días, alimentarnos mejor, estar con quienes queremos de verdad y conservar nuestro centro, que es lo mismo que escuchar al alma… Durante los seis meses que vienen podremos soltar/limpiar y es probable que estas tierras, aguas, fuegos y cielos de nuestro bello sur del continente americano también lo hagan… Nos acompañamos todos, sin duda. Y tenemos la poderosa decisión de pararnos desde la luz o desde la sombra… Vaya Poder! Gracias, Feliz Solsticio, Feliz eclipse y mucha claridad álmica para estos meses del segundo semestre, donde sentiremos sus efectos y recogeremos valiosos frutos…

Equinoccio 2019: ¿Y si fuéramos más felices?

Esta tarde-noche, en este sur del mundo, llega el Equinoccio de Aries. Unos días antes me puse a escribir esto, pero esperé a publicarlo hoy. Y ahora, con la radio de fondo, me entero que es el Día de la Felicidad. Mira tú las sincronías. Acá se los dejo, les agradezco la lectura y la escucha radial de estos días, como también la bella compañía de muchos de ustedes durante el ciclo que cerramos hoy. Acá voy:

No sabía por qué en medio de estar unos últimos días de vacaciones en la playa, donde fuimos a despedir el verano, después de dar un paseo por los sures chilenos y argentinos, y también -ex profeso, en mi caso- a conectar con el dios Neptuno, el señor de los mares y las emociones profundas, que este año estará poderoso para algunos; sentía que tenía que ir sí o sí al baño turco; no con obsesión ni prisa (así no habla el alma), sino con certeza.

Luego de unos días de vuelta en Santiago, donde ya organizo los talleres de astrología (acá por si le interesan) y la agenda de lecturas, voy  a una potente meditación/activación grupal, donde siento que puedo limpiar pesos y reconectar con el presente. Y al día siguiente por la mañana parto directo a mi baño de vapor, en el centro de la ciudad. Al entrar en la sala donde el aroma de eucaliptus lo impregna todo, al igual que la humedad, siento felicidad plena, me río y suspiro: Graciaaas… Aquí tenía que estar, esto era lo que necesitaba, qué bueno que me escuché; gracias-. Y, a diferencia de otras veces en que me ocupo de ponerme aceites en el pelo o de exfoliar la piel, lo primero que hago instintivamente es sentarme en posición de meditación y hago eso, meditar: respiro profundo varias veces con ojos cerrados, conecto conmigo, con mis guías, y estoy plenamente presente por varios minutos, con mucha calma y placer. Resisto mucho más el calor que otras veces y cuando ya es suficiente salgo de la sala a ponerme un poco de agua fría para luego volver a entrar… Me quedo unas horas en eso del calor y el agua; cuando ya estoy por irme a almorzar a uno de mis favoritos en el centro, siento: claro, tenía que estar conmigo y en esta purificación que reactiva todo y tenía que estar en esta humedad intensa… Fueron muchos meses -casi un año completo- de estar conteniendo y sosteniendo a otros (en lo personal y profesional) y de compartir mucho en distintos espacios, lo cual agradezco profundamente porque varios con quienes compartimos en este ciclo me contuvieron a mí; e igualmente casi no había estado a solas conmigo en quietud, sólo “estando”, en silencio; de hecho me da risa que una señora me quiere hablar y yo esta vez afirmo a mi Géminis tan sociable y sólo sonrío sin interactuar más, necesito seguir conmigo… También tenía que estar pisciana: vaporosa, licuada, sensible, sin forma, intro, porosa, nubosa, sin mente…

Desde ese vapor agradezco infinidad de cosas y lazos del año, boto lágrimas, me río, relajo en especial mi espalda y hombros, disfruto todo, intenciono estos meses y los talleres que daré, miro un poco del año y de esta semana que está “radial” (más abajo les dejo links e info); agradezco toda la nobleza de mi cuerpo que resistió y sostuvo nerviosismo, estrés, dolor, tristeza, angustia, pocas horas de sueño, rabias, cansancio, extensas caminatas, mucho trabajo, gran sanación y más…

beach during sunset

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Y ahora que miro este equinoccio, que viene con yapa de Luna llena en Libra y con harta energía pisciana (de agua) acompañándolo; y mientras preparo material para la radio, me alegra ver que comenzamos un año solar (para la astrología el año se inicia cuando el Sol entra al fuego de Aries) con énfasis en desprendernos de nuestro lado heroico que quiere demostrar algo y ser reconocido, en enaltecer el goce de la Vida y de lo que ya tenemos, incluido nuestro hogar (y si no lo tenemos, es buen año para gestarlo, ojo), en trabajar nuestros talentos en vez de dejarlos dormirse, en abrirnos el mundo del conocimiento y de los viajes, en hacer gestos muy concretos en pro de la ecología, la armonía de nuestro sistema humano con la naturaleza que habitamos y somos...

En este ciclo estamos más grandes y, por lo mismo, las cosas son más tajantes. La naturaleza y los grandes sistemas o protagonistas mundiales pueden ponerse drásticos porque nos toca a todos madurar y lo antiguo se resistirá, como es normal.

Y parte de esta maduración que iniciamos en 2019 y se extenderá por un par de años es dejar de distorsionar la felicidad y de creer que es una meta, o es algo grande, o espectacular que está afuera y lejos, que depende de la comodidad material, que es un estado constante (ja) y que anula el dolor (ja,ja). Lo vuelvo a decir: La Vida, esta existencia tan enigmática y bella a la vez, incluye dolor, es parte de ella, de nuestra experiencia humana y no es ni bueno ni malo, simplemente Es…

mafalda-felicidad

La felicidad es mucho más simple, cotidiana, pequeña y hasta silenciosa… Tiene más que ver con cosas sencillas que necesitamos, como caminar, descansar, sentir el sol, cantar o escuchar buena música, compartir una cena, quedarse en casa, dar o recibir un abrazo, escuchar las risas de los niños, soltar la rutina de vez en cuando… Y me tomaría varias páginas de este blog describir espacios o momentos felices que quizá a los egos más prejuiciosos y/o enrollados les pueden parecer cursis o clichés -y qué más da; así somos los humanos, nos enredamos en la mente…

E igual escribo de felicidad y rememoro de este verano el contemplar las olas brillantes y cadenciosas bajo el sol sentada en la arena, el aroma de café con cardamomo a media mañana, el sentir el viento en el cuerpo mientras paseamos por el sur de Argentina, el poder quedarme en cama más tiempo porque mi cuerpo y mi mente están lentos, el reencontrarme con un par de amigas de vuelta de vacaciones y reírnos a carcajadas además de conmovernos con pasajes de este verano, el mirar el jardín vibrante desde mi consulta en mi primer día de vuelta a las lecturas… El entrar a la sala de vapor, llenarme de él y sentir la alegría de comprobar que eso necesitaba mi cuerpo y energía aunque no sepa del todo por qué…

Este año solar que iniciamos con el equinoccio del 20 de marzo, con las novedades Urano en Tauro, de Quirón en Aries y de tanto Don Satur como Plutón en Capricornio, nos traerá a Tierra, a disfrutar lo simple, lo pequeño; a crear desde lo natural, a poner la tecnología al servicio del planeta, a soltar el yo-yo del último septenio, a habitar nuestro cuerpo y espacios de casa o trabajo con más consciencia, a concretar anhelos con calma y acciones más sólidas, sin lucha… Este equinoccio, es también una invitación a crear felicidad sin pretensiones ni estridencia, cada día, sin ansiedad y, por supuesto, escuchándonos -al alma- un poco más, como una práctica…

Para seguir compartiendo de esto, acá les comparto el audio de la relajada entrevista en la radio online de la librería Qué Leo, con la ariana Kathy Becker. Y esta mañana a las 11 estaremos en radio Cooperativa compartiendo más del ciclo que comienza. Acá el audio y al final el video por si les queda más fácil. ¡Feliz equinoccio, tiempo para bajar a tierra nuestra felicidad y permitir que aparezca! Gracias!