CHARLA para lo que queda del 2020

¡ADIÓS, MUNDO CRUEL!

… Y ahora… ¿Qué hacemos? (Primera Parte)

Sábado 15 agosto, 11 am de Chile, vía Zoom

Porque vivimos tiempos extraordinarios donde el GPS se extravió y ya casi ni sirve;  porque estamos en plena despedida del mundo voraz que conocíamos; porque estamos dando a luz a una nueva humanidad, al planeta y a nosotros mismos; porque más vale reírnos un poco de todo esto, junto con saber dónde estamos parados y de qué se trata este segundo tiempo del inigualable 2020; y porque este profundo proceso de transformación no se detendrá, pero también está lleno de activaciones y oportunidades… El sábado 15 de agosto, a las 11 am de Chile  los invitamos a una Charla online para saber más de esto, del rol que a cada uno le corresponde y de la mirada que la astrología nos abre sobre nuestro presente y de los meses que quedan de este año inolvidable.

Compartiremos una explicación basada en la voz de la Consciencia y de la Astrología para que todos comprendamos mejor estos meses que se asoman más que intensos y así lleguemos al fin del año (amén) con nuevas herramientas que nos permitan vivir este ciclo –que abarca hasta 2022– con mayor alegría y autenticidad.

La charla durará dos horas, será online vía Zoom, vale $10 mil CLP por transferencia electrónica, ó 18 dólares por PayPal (también hay cupos rebajados o liberados para quienes están sin ingresos) y en ella explicaremos el para qué de estos tiempos tan agitados que, aunque no podamos verlo del todo, son de un gran despertar que abre valiosos caminos. Cerraremos con una breve meditación para honrar y despedir lo vivido, junto con activar nuestro poder para lo que viene. Los dejamos  muy invitados y acá al final van las indicaciones. Gracias por asistir y compartir. (También estaremos dando más info por Instagram en la cuenta @astroalmica). Es probable que realicemos una segunda parte en enero 2021 (si es que llegamos allá, jaja).

CUÁNDO: Sábado 15 de agosto a las 11 am de Santiago de Chile. Dos horas de duración con un intermedio de 10 min.

CÓMO: Escribir al correo eventosastroalmica@gmail.com para recibir los datos de transferencia o de Paypal. 

CUÁNTO: $10 mil chilenos. $18 dólares por Paypal. (NOTA: Si alguien está sin ingresos pero quiere asistir igual, puede escribirnos; tenemos algunos cupos liberados/rebajados).

DÓNDE: Vía Zoom. Una vez hecha la transferencia les enviaremos link y clave.

QUIÉN: Jimena Zúñiga. Astróloga y periodista. Creadora de Astroálmica: Consciencia, Alma y Astrología; clases y charlas. 

Un abrazo. Nos encontramos y acompañamos.

MARTE EN ARIES: Conexión con nuestros propósitos

… Como aún no sé del todo de qué escribir, preferí hacer una conexión. Entiéndase meditación. Salió de improviso y no alcancé a avisarla por acá pero sí la grabamos y se las comparto a continuación.

Y ya que sobrevivimos a la primera mitad de este extraordinario 2020, podemos detenernos, dejar atrás varios pesos y recomenzar. Estrenamos un segundo semestre vertiginoso, que sacará chispas, cantidad de verdades y desengaños (algunos muy dolorosos), descalabros financieros, más incertidumbre y un tremendo regalo: Reconexión con nosotros mismos, activación de nuestra fuerza, autenticidad y propósitos. A respirar, aceptar y atrevernos! Con todo el Amor que portamos y somos! Acá les dejo el audio de la Conexión. Un abrazo y… Aunque no publique mucho: Nos acompañamos ❤

No sé de qué escribir…

Imagen de Arek Socha en Pixabay

¿De qué escribo? ¿De que le creo la mitad –o menos– a toda la información de los medios masivos y de ciertas autoridades mundiales y locales sobre esta “pandemia”, que para mí tiene más tinte de plandemia? ¿De que decir esto me ha significado varios rechazos o miradas despectivas y más; energía que conozco de toda la vida, por lo tanto le doy la bienvenida; qué le vamos a hacer; son tiempos de autenticidad? ¿De que no me interesa tener la razón, solo me gustaría (capaz soy muy ingenua o idealista), como dije aquí y acá que cada uno busque su verdad en vez de comprarse los discursos oficiales y entrar en la rueda del miedo porque somos seres poderosos y no cifras infladas o tergiversadas como explica con claridad acá Pablo Goldschmidt, virólogo y especialista en enfermedades infecciosas que, por supuesto, nadie lo entrevista; al menos no lo censuran como a Andreas Kalcker o a canales como la Caja de Pandora o MindaliaTV, que Youtube cerró solo por dar otra mirada del bicho y no la oficial? ¿De que igual me encanta que cada uno viva esto –que es tremendo e inédito capítulo en nuestras vidas– como se le cante, como quiera –dormido o despierto, como sea–, en vez de ver o escuchar a ciertas personas que parecen policías frustrados normando o vigilando al resto e infundiendo culpa y terror; ante lo cual mi ego les dice: búsquense una vida, chiquillos; e igual entiendo sus miedos y rigideces; así somos los humanos y todos tenemos que estar presentes, porque como siempre digo: aquí no sobra nadie?

¿De todo lo que no he podido hacer en esta pausa planetaria, mientras otros me sacan pica con sus series vistas, sus recetas saboreadas, sus libros leídos, sus manualidades hechas; que igual me alegran y sorprenden porque me encanta la creatividad y el goce? ¿De lo que sí fluye, disfruto y agradezco profundamente? ¿De que quiero que los planes de salud después de esto incluyan a los quiroprácticos como medicina básica para nuestra espalda, hombros, lumbares y demás debido al teletrabajo? ¿De la tristeza que me da ver cuántos pequeños comerciantes, emprendedores, restaurantes, cafés, librerías y decenas de servicios y oficios se pierden por el miedo y las pésimas –pero sospechosas– decisiones de muchas autoridades en varios países (algunos muy precarios como Chile, donde no pocos ciudadanos –incluso gente que pensé era más consciente– pedían desde el principio, y bajo la comodidad de sus hogares o de su sueldo fijo: cuarentena total; ja: medida de país rico o de país con garantías, pero que ya sabemos resulta cruel en Latinoamérica; doble ja)?  ¿De que agradezco que al menos las cuarentenas totales estén solo en algunos lugares de Chile y que nunca fui partidaria de éstas precisamente por nuestra pobreza, pero también porque creo en nuestro poderoso sistema inmune que ya ha traspasado mucho, y además conozco la manipulación de los medios y del poder? ¿De que estoy que le pido una indemnización a los medios masivos –en especial a la TV– por tenernos ‘secuestrados’ en un solo tema y aturdirnos las 24 horas con miedo, miedo y más miedo, además de cifras sin interpretar e investigaciones que brillan por su ausencia? ¿De que no me olvido que esto tiene todo que ver con Plutón, Saturno, Júpiter, Neptuno y Urano, que en sus manifestaciones más bajas representan manipulación, control, miedo, exageración, confusión, engaños, cortinas de humo, locura… Pero que también pueden elevarse a poder, transformación, sabiduría, verdades, compasión, unión, creatividad, despertar?

¿De que una parte mía acepta todo esto, mantiene su conexión, sabe el sentido, lo agradece y se entrega a este flujo de detención –y elevación, aunque no lo parezca– planetaria y es la misma parte que no tiene ni una gota de miedo al virus, es más, ni se entera de éste, no piensa usar guantes ni ponerse ninguna vacuna y solo usa la famosa mascarilla para que otros estén tranquilos, aunque no tiene efectividad; pero qué más da? ¿De que me hace pleno sentido ese ‘meme’ que dice sobre las mismas mascarillas: Si no sirve por qué nos obligan a usarla y si sí sirve por qué no abren los negocios; piensa, usa la lógica? ¿De otra parte mía que sí teme a las consecuencias sociales, políticas, económicas y de control producto de todo esto porque siente –o imagina– que quizá todo se vuelva más gris (aunque lo opaco y lo oscuro siempre son buen terreno de práctica de consciencia, de crecimiento y despertar, porque la luz y la creatividad se elevan con más fuerza; lo sé por experiencia desde muy pequeña; el contraste nos hace crecer)?

¿De las lágrimas que rodaron por nuestras mejillas en esta meditación bastante improvisada pero conectada que hicimos hace poco por el popular Zoom con 80 y algo personas; lágrimas que brotaron al sentir nuestra infinita belleza humana, que hoy atraviesa pruebas, incertidumbre, dolor, muerte en varios sentidos, renacimiento, despedida y bienvenida de un nuevo ciclo… Y que en medio de todo sigue pulsando Vida? ¿De que lo que más valoro de esta –supuesta– “pandemia” es la Conexión que evidencia entre nosotros y la comprobación del Amor que nos une, además de la valiosa posibilidad de Parar a replantearnos? ¿De que atesoro que el Sol siguió brillando en Santiago en este otoño, hasta hace poco, bastante cálido? ¿De todo lo que extraño caminar libre, saludar a mis vecinos, conversar con mis vecinas mayores que hoy figuran encerradas, disfrutar los árboles, la brisa, la gente, juntarnos a compartir en vivo y no por pantallas? ¿De que me río a carcajadas con algunos memes de exquisito ingenio?  ¿De que nos podrán quitar la libertad y hacernos creer que esto es tremendo pero millones sabemos que no –ahí están las cifras mundiales que indican que No hay más fallecidos que en un año cualquiera– y muchos confiamos en nuestro poder interior y qué decir en nuestro cuerpo, como también en que la verdad emerja? ¿De que si ésta no emerge igual la masa crítica es cada vez más y estamos en tiempos de mayor consciencia, por lo tanto algo más luminoso saldrá de todo esto? ¿De que al menos hay gestos en Italia, Argentina, Alemania, Estados Unidos y España de verdades y despertar?

¿De los colibríes que vienen a saludar al balcón cuando trabajo y que ya tres cercanos me han contado que éstos entraron a su casa y me alegro mucho porque son símbolo del coraje de hacer el viaje que significa esta Vida, de Amor universal, de vuelo liviano y, como agregó una amiga, su aleteo es el movimiento del infinito? ¿De que muchas noches disfruto el silencio de la ciudad, miro el cielo y converso con él, a veces le reclamo, le pido explicaciones; otras veces solo lo escucho, lo recibo, lo siento, me da pistas y en ocasiones dejo caer lágrimas de cansancio y otras de la emoción que significa estar presentes –Todos– en este momento de la humanidad, porque pese a las condiciones incómodas para mí, extremas para otros, este es un momento/espacio único, bello, y tenemos no solo el privilegio de estar aquí y ahora, de Renacer, sino además de Partir de Nuevo con talentos que aún no estrenamos?

¿De que le pedí a mi vecino que me ‘arriende’ a su perrita para poder salir a caminar y que encima ella, blanca y muy cariñosa, se llama Alma; pero él solo se rió porque obvio que no se lo digo en serio, aunque igual me la podría encargar, digo yo? ¿De que cuando estoy muy saturada pongo esta música, bailo y retomo alegría? ¿De que cuando quiero conectar con la belleza de Chile, tierra tan profunda, bella, montañosa, precaria, poderosa, llena de paradojas; por la que siempre siento mucho Amor aunque hay cantidad de cosas que no me gustan pero sigo amándola y añoro su bellísimo sur; escucho esto y ahora en este encierro a veces hasta necesito oírla? ¿De que me caen lágrimas de nuevo al escribir todo esto…? ¿De que en medio de este episodio planetario que a ratos ni sé cómo calificar igual estoy muy agradecida, me siento muy conectada y sostenida, y puedo palpar el Amor de la sabia Vida muy presente? ¿De que siento que viene algo más alrededor de los eclipses, entre junio y agosto y quizá eso destraba este episodio actual nada liviano pero de tanto crecimiento interior? ¿De que los volcanes y la bella Tierra pueden hacer lo suyo también… Pa’ que al menos haya otro tema en la agenda; ja? ¿De que soy muy feliz enseñando astrología por las tardes aunque sea por la pantalla, lo cual activa aún más mi creatividad para hacer ciertos ejercicios que antes realizábamos en sala? ¿De que le sigo diciendo sí a la Vida, con virus incluido, confinamiento y todo lo absurdo de esto porque tengo certeza de su perfección aunque mi ego a ratos se rebele y patalee? ¿De que pese a todo el aplastamiento y densificación de la mente colectiva y a la pérdida de libertad, algo en mí siente alegría, se ríe, aprecia cada detalle y dice ‘Gracias’ varias veces al día?… En fin… No sé. No sé de qué escribir. Veré si luego lo decido. Ya vuelvo. ❤ Gracias de nuevo.

Pandemia de la Conexión… Por fin

Hola… En el pre-estreno de este emocionante nuevo mundo que iremos construyendo poco a poco pero sin detención, prefiero ordenar la energía y la mente porque es tanta la info y sensaciones frente a un mismo asunto (y eso que no veo noticias de TV!), que aquí separaré los temas, donde el primero es el menos relevante y el tercero, el que más….

Primero, mi mirada sobre lo concreto, mi verdad (y la de muchos; que la aclaro más que nada porque con Júpiter en Capricornio una de las preguntas que lancé acá en este  blog era si aguantaríamos tanta verdad en este 2020): Los motivos actuales de la caída de este sistema que estamos protagonizando, que tanto la astrología como otras corrientes anunciaban, no son nada luminosos. Es decir, sabíamos que vendría un derrumbe y recesión sí o sí, pero no que el detonante sería un manipulado virus (aunque en este video de diciembre 2019 lo mencioné como  ejemplo, pero no me acordaba; je. Pero sí recordaba perfecto que hablamos de Italia, Estados Unidos, Irán y otros, como que siempre dijimos que habría una austeridad obligada). Bueno, las causas  del actual desplome –repito: para miles incluida yo– vienen de una parte de la humanidad de ego denso, oscuro. Que representa lo peor de nosotros. Es una parte nuestra que está pegada en lo antiguo; como muchas veces nos pasa ante determinadas situaciones que sacan lo más bajo de nosotros; solo que si a eso le sumas enormes cuotas de poder  en todas sus manifestaciones, el cóctel de estos egos gigantes parece alquitrán –Mmm. De hecho este virus covid19 –creado en laboratorio– podría llamarse (solo por nombrar a algunos): Bill Gates –que juega a ‘bueno’; qué tierno– y sus amiguitos; o The Economist y Cía (¿alguien se detuvo a revisar la portada 2020 de esta publicación, con los colores y la info que ahí está, además de la portada de su publicación del segundo semestre 2019, The World if donde aparece hasta el virus y los aviones ‘fumigando’ quizá qué como hace años lo hacen, dibujados?); o también podría denominarse ‘Las élites de varios países haciendo sus juegos de siempre’... Nada nuevo en nuestra historia, llega a ser burdo, ahí están otras “enfermedades”, “fenómenos”, “atentados” y demás . Y estaría bueno que el periodismo de investigación existiera –confío en los milagros– y que todos dejáramos de creernos cifras y discursos oficiales –ya estamos grandes, ¿no?– y que fuésemos construyendo verdades más amplias, más maduras, menos serviles, menos ‘ovejas’… Porque quizá lo más grave de todo está por venir: la implementación de una vacuna –y luego de un chip– que ahora tendrá todos los argumentos para decirse obligatoria. Ja. Ah y -está más que obvio– la instauración de un nuevo orden económico…

Pero quiénes están detrás y con qué elemental afán de control y etcéteras, no es lo relevante ahora. Quedarnos ahí nos deja en baja vibración, en la mente, en una energía de ego víctima que busca culpables. Además, practicar Consciencia –lo he repetido ya– incluye comprender que acá No sobra nadie; no hay nadie a quien excluir. Somos un Todo. De hecho, casi no importa quiénes o para qué. Es solo un antecedente que a mi mente geminiana (curiosa) hasta le divierte saber. Y podemos soltarlo. Podemos pasar de esto porque es antiguo y estamos en los dolores de parto de un Nuevo Mundo, son otras las urgencias. Y es un honor estar en este momento planetario…

Segundo. El bicho creado y coronado ya está aquí. Y aunque hay mucho de desmedido en la reclusión de personas sanas en sus casas incluso en pueblos donde no piensa llegar (ahora la famosa OMS dice que no se transmite por el aire el virus… En fin), lo cual sí baja nuestras defensas y emociones, y hay campañas nacionales e internacionales basadas en el miedo y aturdimiento colectivo (con el respectivo negocio de algunos tras de esto); no queda otra que asumirlo y tendremos que cuidarnos. Pero sin stress. Sin terror. Sin rechazo a los demás ni a la Vida. Sin esa alarma colectiva institucionalizada. Sino por un gesto de autocuidado, de Consciencia; de amor propio, a los cercanos y al Planeta. Por una real comprensión de la Conexión que tenemos con todos y con el Todo.

Y el autocuidado, incluye: seguir moviéndonos físicamente como podamos (hay clases de yoga, de baile y otras online, también tutoriales, o podemos hacerlas a nuestra forma), no podemos dejar que nuestro cuerpo se estanque; también tomar sol lo más que podamos, pese a la mala prensa de las últimas décadas, tomemos luz; por supuesto comer verduras, frutas y semillas; y –vital– escuchar música alegre (aquí una que bailábamos en las meditaciones de cambio de estación), que nos haga sonreír; en vez de noticieros u oír música dramática –ya no, no da–, en vez de pegarnos a las pantallas –seguro algunos ya no tienen yema en su índice, ja– y  en vez de repetir y repetir info que solo transmite tragedia. Basta. Detengámonos y cambiemos el foco: Que nada nos distraiga de lo que realmente somos… Parte del lado oscuro de Capricornio es la queja, el pesimismo, la rigidez y el apego a lo material. Ahora es nuestro momento de Trascender la Realidad sin negarla, sino Estar Más Allá de Ella. Y movernos, contemplar la naturaleza, escuchar música alegre y también disfrutar el silencio nos ayuda a cuidar de nosotros y elevar vibración. Al menos por aquí, estoy disfrutando mucho de los árboles que siempre agradezco y contemplo, sólo que ahora desayuno mirándolos y sintiendo el trinar de los pájaros, que son muy chistosos por la mañana, hasta siento unos colibríes por ahí y uno vino a saludar ayer. Es uno de mis regalos de este encierro. Y cada uno puede descubrir el suyo. Como dije en algún video de @astroalmica o en este post o quizá acá en el podcast de la chispeante ariana Katy Becker; somos de infinita belleza y aún en los momentos más adversos de esta Vida hay algo que agradecer o atesorar, hay regalos que el alma abre por más que nuestro ego se cierre y elija quedarse en lo que no tiene, en lo que perdió o perderá,  en lo incómodo e “injusto” de este presente.

Tercero. Más allá del primer punto de esta nota y del dolor o los duelos –no solo ante la muerte, sino también ante la pérdida de la vida establecida o comodidades que antes teníamos aunque varias no fuesen tan sanas, de nuestros trabajos o proyectos, de lo que sea que se fue– esta es –así lo siento y la bautizo– la Pandemia de la Conexión.

Estoy muy conmovida ante esto. Es de mucha Belleza y Amor gran parte de lo que está pasando. La esperada transformación de la materia y del sistema frío –desconectado– que teníamos, que empujan Plutón, Don Satur, Marte y Júpiter en Capri, junto Urano en Tauro, que nos traen una revalorización de la Tierra, de nuestros recursos, de cómo ‘producimos’ y el cambio obligado de nuestras prioridades porque hay varias que eran absurdas, que convocan el anunciado desplome de este sistema, también está dando a luz, poco a poco, una Nueva Humanidad. Ya no somos los mismos. Y aunque un par de egos narcisos me han hecho reír con su “ombliguismo” de siempre, todos estamos en un despojo de lo que éramos y permitiendo que aflore lo que Realmente Somos: Amor. Amor en Conexión. Amor que portamos más allá de nuestras heridas o neurosis. El Amor por el cual vinimos a vivir esta experiencia humana aun sabiendo que tendría –en muchos casos– una cuota no menor de dolor, de desafíos y que estaríamos presentes en estos tiempos. El Amor que abrimos al Conectar con otros. El Amor que emerge al ofrecer nuestros dones. El Amor que pulsa más allá de todas las campañas del terror habidas y por haber, de los encierros, de las enfermedades… El Amor que es la Vida en sí misma. El Amor de esta Tierra poderosa que nunca se detiene y que no le da ni media bola a ningún virus porque con su infinita bondad sigue –y seguirá– sosteniéndonos y maravillándonos. El Amor en los ojos de todos nosotros más allá de las mascarillas, el alcohol y el miedo. 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Hoy me conmueven (conectan mi corazón) los viejos (representantes de la energía capricorniana, que también rige la sabiduría), algunos rebelándose ante la reclusión y la pérdida de la independencia (¡Los entiendo tanto!), otros asumiendo porque han visto mucha Vida pasar, algunos sin ni una pizca de miedo y varios abatidos, otros permitiéndose por fin recibir ayuda, otros actualizándose y aprendiendo a usar hasta Instagram o video llamadas. Hoy me emociona profundamente el Amor conectando desde y hacia ellos, entre familias, vecinos, amigos, compañeros, conserjes, dueños de mercaditos, vendedores, cajeros, guardias, barrenderos, personal de la salud, choferes, panaderos y más. Todos.

Ayer en el super (al cual fui solo por pasear y caminar al sol –esa es mi verdad–; de paso les compré unos croissants –que me alegran la tarde después de alguna lectura astrológica actualmente online– a los chicos del café, que está subsistiendo como puede con venta para llevar, y ellos con su optimismo además me ofrecen pain au chocolat y les digo: no, viste que con cuarentena esos son peligrosos; quiero que me quede la misma ropa cuando esto termine poh; ante lo cual todos reímos, subimos los hombros y luego nos despedimos con el cariño de siempre;  y después traje unos limones de la verdulería para el agua caliente de cada mañana), la cajera, colombiana, me dice si acumulo puntos para ingresar el número de cuenta. Y le digo: ¿Para qué si el mundo se está acabando para qué vamos a juntar puntos? Imagínate –y ambas lanzamos una gran carcajada; ella hasta aplaude; si hubiésemos podido chocábamos las manos, jaja–. Ella me responde: al fin alguien que piensa como yo–. Y seguimos comentando entre risas y bromas, mientras el guardia nos mira con curiosidad; últimamente circula poca risa, parece, pero eso sí que no lo perderé ni me lo impedirán; la Vida es con risa o no es –he dicho. Al despedirnos siento tanta alegría por vivenciar este Amor que somos, esa Conexión que tenemos, que nos une, y que ahora recuperamos o nos permitimos, que los ojos se me humedecen y me voy –por el sol– más que feliz a casa aunque mi paseo fue corto.

La misma Conexión sentí –pese a la sorpresa y una cuota de tristeza– cuando me llamaron de Emol.com el martes pasado para decirme que el Horóscopo que escribí por más de 15 años no va más, porque no dan las cuentas –en muchos medios y otras industrias sin duda está pasando– pese a que tiene gran cantidad de visitas.  En medio de todo, sentí emoción por la Conexión con todos los que estamos perdiendo situaciones, trabajos, dinero, cosas que nos gustaban; sentí Unión, pertenencia a esta Nueva Humanidad y mucho Amor en este cierre donde he recibido gran cariño –que atesoro– de muchos; y ante el cual estoy haciendo mi duelo, mi pausa necesaria para completar la experiencia de cuando nos toca un fin de ciclo importante. (Acá les dejo una entrevista que hicimos el viernes  con EmolTv en la que al menos pude despedirme de los lectores. Gracias a todos. Cierro un bello capítulo ).

La Conexión de lo que somos brilla más que nunca en estos tiempos desafiantes. Muchos hablan de la Pandemia del miedo. Pero prefiero sentirla y vivirla como la  Pandemia de la Conexión… Con lo que Somos, con nuestro poderoso Corazón, entre Nosotros, con la Vida, con el Planeta, con el Todo. Pan, totalidad; demo, pueblo. Todos conectándonos o aprendiendo a hacerlo con mayor Consciencia, millones reconectando con lo que realmente somos y vinimos a hacer, miles de millones conectando con los demás de la forma en que pueden, elevando nuestra creatividad, moviéndonos por Amor con más énfasis que antes y, uno de los regalos de este nuevo mundo que nace y que hablaremos en otro post: Todos Conectando con una Nueva Vida. La de antes ya fue; es así. Y, aunque duele y atemoriza, somos protagonistas de un tiempo extraordinario que abre luminosos caminos para quienes decidan conectar con nuestro Poder Interior, con el Amor somos y que hay tras todo esto. Porque lo hay. Porque se puede palpar. Porque sí podemos construir en base a él. Ahora sí. Ya es el momento.

Con Amor y Conexión, nos aplaudo a todos. Por nuestra valentía de estar aquí y ahora. Por todo lo hermoso que brota cada día en medio de la enfermedad, las muertes, la detención, la escasez que ronda, el encierro y los enredos de nuestra mente e instituciones. Por lo que dejamos atrás y que tanto nos enseñó. Por lo nuevo que nace poco a poco en nosotros. ¡Felicidades! ¡Gracias por estar viviéndolo y por todo lo que Conectamos! ¡Gracias porque nos Acompañamos… Con toda nuestra Belleza! ❤

Guía para sobrevivir al 2020

Pero antes… a pedido del ilustre público, acá ESTÁ la info del Taller 1 de Astrología para principiantes y acá la del Taller 2 para conocedores de este arte cósmico. Comenzamos (si aún continuamos en este planeta 😀 ) a fin de marzo e inicios de abril.

No sé ustedes, pero yo, si bien estoy cansada como la mayoría de los chilenos porque de octubre 2019 hasta acá -al igual que algunos vecinos y otros países- hemos vivido como un año entero con toda la convulsión y el proceso de transformación que atravesamos, donde sale lo más bajo y lo más alto de nosotros y de este sistema, donde hay voces muuuy antiguas de todos los sectores y generaciones (hay gente joven muy vieja y viejos muy infantiles!) que, con sus miedos y egoísmos tan humanos, entran en juicios absurdos u obsoletos, además de niñerías, agresiones de todo tipo para dar y regalar, queriendo sacar partido de algo que es planetario (los humanos y nuestro ego podemos dar infinito ‘material’ con tal de “ganar”, jaja)…  Igual, en medio de todo esto, mantengo una alegría interior por lo que estamos viviendo: siento honor de estar aquí y ahora, siento gran certeza de lo necesario de esta sacudida que no imaginábamos sería de esta forma (a ratos bastante primitiva y parada en la víctima, entre otras cosas), un zamarreo de nuestra oscuridad, también de nuestras comodidades -por incómodas que fueran-, que nos lleva a caminar de otra forma… Hace rato muchos hablábamos por distintas vías, del nuevo tiempo y de la caída del sistema…

Y acá estamos todos, en medio de la incertidumbre que tanto nos cuesta habitar y para la cual el sistema no está nada preparado pero sí sabe sacar dividendos del miedo; de todo realmente, esa es parte de la crueldad y desconexión en la que construimos hace décadas en el planeta entero prácticamente…

Imagen de Denise Husted en Pixabay

Hoy, cual más cual menos, cada uno atraviesa su propia cuerda floja, su propia incertidumbre… En mi caso, ni siquiera sé si realmente podremos dar las clases que señalo al inicio, por ejemplo, por más que muchos las disfrutemos y me las pidan;  tampoco sé si se realizarán invitaciones, proyectos o viajes que en otro momento serían un claro ‘sí, obvio; hagámoslo’…  Así estamos, practicando más que nunca eso de vivir el presente. Qué valioso regalo, en medio de grandes dolores y miedos.

Siento que capas y capas de oscuridad, de cosas no asumidas ni vistas, salen a borbotones y no todos tendremos el temple necesario para atravesar esta metamorfosis que nos corresponde, donde emergen –y esto seguirá, de la mano de Júpiter en Capricorniotantas verdades.  Esto sale de nosotros, de nuestros pequeños mundos, de nuestras ciudades, países, continentes, planeta. La noble Tierra, Gaia, está -con nosotros- en gran depuración. Y al mismo tiempo, en dolores de parto y no nos queda otra que ayudarla a pujar. Y como todos los embarazos y partos, tienen su t-i-e-m-p-o. No se puede acelerar ni atrasar a nuestro antojo… Es un tiempo preciso y perfecto el de este renacer planetario… Por eso, ya que a nosotros se nos ocurrió estar aquí para vivirlo y quizá para contarlo en unos años más, acá dejo una Guía de Sobrevivencia para disfrutar más este desafiante 2020:

1. Bajemos expectativas, las buenas y las malas. Si poh. Atravesamos un tiempo muy verdadero, donde no hay ni medio espacio para fantasear y menos para andar expandiendo la nube negra. Permitir que las cosas SEAN en vez de esperar con ansiedad el mejor o peor escenario será un valioso gesto ahora. ¿Pa’ qué sufrir por adelantado o aplaudir antes de que todo se muestre? En la puerta del horno se quema el pan, así que mejor esperamos a que se hornee bien y si quedó salado o desabrido, siempre habrá forma de mejorarlo o compensarlo con nuestro ingenio. Encima, ya lo dijimos en distintos espacios donde comentamos las Predicciones 2020 (acá la entrevista en EmolTV por si les interesa) este año es entero alecionador. Así no más.

2. Dosifiquemos los círculos dramáticos y/o demandantes. Como nuestro ego es insaciable, puede no bastarle con las revueltas de por aquí y por allá, con los –supuestos– virus que cruzan fronteras, con las economías y sociedades revueltas, con la inestabilidad de todo lo externo; con el fuego, el agua, las temperaturas, los volcanes, la agricultura y los vientos agitados. Claro, al lindo (me refiero a nuestro ego = nuestras formas de ser en pensamientos y sentimientos) se le puede ocurrir además generar –o frecuentar– un grupo de amigos, familiares o compañeros quejosos, negativos, que se paren desde el miedo y el rechazo (por no decir odio) todo el rato, que ven el peor escenario… ¿Es necesario? Pa’ eso mejor prender la TV y mirar noticias… Estamos –se supone– grandes (amén) y parte de nuestra adultez y de activar mayor consciencia es soltar o dosificar –sin rechazo sino desde el autocuidado– espacios que nos cansan. Claro, hay algunos que no podemos evitar, pero sí podemos elegir no contribuir a mayor negatividad ni odios, poner otros puntos de vista, compartir herramientas, diversificar las conversaciones y poner más risas antes que drama.

3. Cultivemos lazos, en especial de amistad. Lo siento, pero yo sospecho de la gente que no tiene amigos o tiene muy pocos. He visto cómo en personas con pocos lazos el ego se densifica, el narcisismo se eleva; el ombligo se agranda y la rigidez se impregna. (Y sobre esta observación, aplico una de mis frases favoritas que digo en los talleres: ‘Si te ofende, es que es verdad’). Entre los mejores salvavidas y nutrientes para este ciclo (que durará hasta mediados de 2021) estarán nuestros amigos. No importa dónde vivamos, la edad, el trabajo, nuestros intereses: es tiempo de cultivar y ampliar nuestros círculos. En complementación al punto anterior, es clave compartir con gente que nos aporte, nos haga reír, nos dé otra mirada, a ratos nos diga algunas verdades, nos contenga, nos acompañe, nos haga ponernos en otros zapatos, nos inste a nosotros a acompañar más allá de la familia de cada uno. El dar y recibir de la amistad es uno de los factores que nos permitirá salir airosos de este ciclo.

4. Respiremos profundo y Aceptemos cada día un poco más. No estamos en un lugar ideal lleno de colores y buena onda; probablemente no estamos dónde ni cómo nos gustaría. Estamos donde tenemos que estar y eso, en mucho casos, puede ser más bien gris o seco en lo externo. Es preciso, entonces, detenernos a inspirar más profundo, mirar con más calma y comenzar poco a poco a decirle sí a la realidad de cada uno. El rechazo solo traerá más miedo y violencia (por si acaso, por si alguien no se enteró, de esto nuestra humanidad ya tiene milenios) en nuestros ambientes y además aumentará aquello que nos molesta porque le damos poder, también porque lo llevamos dentro. Recordemos una de las leyes espirituales y base de la astrología: “Como es adentro, es afuera”; lo que tenemos dentro aparece materializado en forma de personas, relaciones, situaciones, realidades…  En cambio, a eso que nos jode, sencillamente hay que darle espacio, pues es un reflejo de nuestras dinámicas interiores. Puede ser alguien o algo que, si nos detenemos a mirar con más aceptación (amor), en ese preciso momento comenzaremos un cambio que, poco a poco, diluirá su peso en nosotros.

5. Activemos humildad. Que tiene todo que ver con lo anterior. Ya está: Agachemos el moño, inclinemos la cabeza frente a lo actual. El paradigma de luchar es antiguo y trae más -de nuevo- agresión. La Vida y su infinita sabiduría es mucho más grande que nosotros y toda nuestra inteligencia o argumentos fanáticos o respaldados en quizá qué. Si ella –la Vida– no nos permite algo, es así y punto: no es el momento. Si ella abre las puertas, aprovechemos. Muchas veces un “obstáculo” está ahí sólo para que practiquemos la humildad de pedir ayuda; también creatividad, flexibilidad, espera, paciencia, protección (porque no es sano que eso se dé), madurez, intentarlo de otra forma, etc. Abramos el corazón para mirar nuestro presente.

6. Frente a la ansiedad, movámonos. ¿Alguna vez hemos estado al lado de alguien constantemente ansioso?, ¿Alguna vez hemos sido nosotros quienes estamos en ansiedad?… ¿Nos dimos cuenta de lo agotador que es para nosotros y para el resto?… Quedarnos quietos comiendo compulsivamente  frente a la TV, darnos vueltas en la cama en medio del insomnio; desbordarnos en beber, fumar, hablar, chatear, leer, comer, comprar, mirar el celular, buscar información, mordernos las uñas… Sólo traerá más de lo mismo: adicciones, miedos y desgaste que nos dejan en energía básica.  Es preciso caminar, bailar, nadar, salir a dar una vuelta, hacer estiramientos, subir escaleras, salir al parque. Activar lo físico hará que se aliviane nuestra mente y cuerpo para estar más presentes en vez de ansiosos. De paso, le hacemos un favor a los cercanos.

7. Recordemos: Somos naturaleza y necesitamos de ella. Por más llenos de pantallas, teclas, botones, wifi, comida sintética, químicos y demás que estemos, somos realidad física, energética y natural. Dentro nuestro están los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua. Por eso, la Pachamamita, como la llaman cariñosamente los andinos, es una madre generosa y sabia que es capaz de recibir nuestras fragilidades, cansancios, rabietas, tristezas, autoagresiones; transformarlas y devolvernos la energía perdida de forma luminosa. Si somos afortunados y tenemos cerca montaña, mar, lagos, bosques, ríos, árboles, plantas, rocas, aire puro… Conectemos cada vez más con éstos; dejemos en ellos lo que nos sobra o nos llegue a saturar y en conversación con la naturaleza que habitamos y somos, pidamos energía. Caminar descalzos en la tierra, tomar más luz del Sol (sin exagerar, obvio), sumergirnos en agua salada (aunque sea en la tina) y agradecerle todo lo que nos ha sostenido hasta ahora, puede marcar la diferencia en nuestro día a día.

8. Practiquemos austeridad: Lo dijimos en conversaciones radiales, aquí en Cooperativa y acá en Adn. También en las Predicciones mismas de Emol y en este honorable podcast Las nuevas Claves del éxito. Sí, este 2020 es austero (2021 también, pero no se lo digamos a nadie para no causar conmoción en los egos más consumistas y temerosos).  De lo bueno poco y Menos es más; podrían ser los lemas del año. Con esta cumbre de planetas intensos en signos de tierra (Plutón, ‘Don Satur’ o Saturno para la gente docta y Júpiter en Capricornio + Urano en Tauro) atravesamos todo un replanteamiento –y reformas– del sistema, de cómo vivimos el dinero, el trabajo, el éxito, la ambición, la explotación de la naturaleza, el disfrute de lo material. Así que afirmemos la envidia de lo que otros tienen, la opulencia, las tarjetas de crédito y sus engaños, las compras por imitación, miedo, moda o gula; nuestras trampas o abusos, los proyectos demasiado exigentes o de mucha inversión de tiempo, energía y dinero… Vamos de a poco. El gordito Júpiter es muy bromista y a veces inventa –o agranda– historias;  así que  es tiempo de manejar con más consciencia nuestros recursos, incluido el tiempo. Por eso el punto 2 de este listado es importante. Valorar lo simple y conformarnos con lo que ya tenemos sin caer en mediocridad sino desde el criterio de realidad (gran factor de evolución este año) es fundamental.

9. O nos reímos o… nos reímos: Dejemos de tomarnos tan en serio (a nuestro ego y a lo que nos pasa). Dejemos de ofendernos por cualquier cosa, de creernos importantes (jajajajajaja), de creer que a nosotros no más nos duele o nos afecta algo, de querer quedar de inteligentes, cool o diferentes; de intentar ganarle a otros, de apurarnos, de sufrir porque sí o porque no, de buscarle explicación a todo, de opinar de todo… Sshhhh. Silencio. Mirémonos, y mejor riámonos de nuestras pequeñeces humanas; somos demasiado chistosos y repetitivos, ¿sí o no?

10. Escuchémonos: A nosotros mismos. A la sabiduría que portamos y que no atendemos por ir demasiado rápido, enchufados en decenas de cosas, menos a nuestra alma. Si nos detenemos más podremos oír lo que de verdad necesitamos ahora, lo que nos nutre y nos da alegría verdadera, lo que es importante. Y después de eso viene otro desafío: hacernos caso. Quizá sea una siesta, o descansar de un espacio, de un vínculo, o de un hábito; quizá darnos un gusto, quizá aquietarnos o no hacer algo determinado, quizá un sí rotundo, un inicio, un final o una pausa. Escuchémonos y actuemos en consistencia con esto, aunque sea un pequeño gesto que nos encamine a esa voz interna. 

11. Seamos realistas, prácticos, y tomemos medidas ídem. Ya varios lo hemos vivido en diferentes latitudes: las comodidades o bondades del sistema pueden no funcionar debido a colapsos de distinta índole. Entonces, acá copio y pego un punto que puse en un Test previo al 2018 donde mirábamos el ciclo de tres años que este 2020 concluimos. Es esta pregunta:¿Usted tiene dinero en efectivo en casa, velas o linterna, fósforos, mantas, comida, agua, frutos secos, papel higiénico, medicamentos, celular cargado, los números de teléfono importantes anotados… en caso de emergencias?”. Tal cual. Es tiempo de tener muy bien resuelto lo material y logístico para estar más preparados –y tranquilos, ojalá– frente a las sorpresas de este tiempo agitado.

12. Nuestro propio gesto. Dejo este punto abierto porque todos tenemos herramientas y miradas de este presente. Porque si de algo se ha encargado Plutón en Capricornio desde 2008 hasta acá, es de devolvernos nuestro poder para construir nuestras vidas en vez de entregárselo todo a alguien o a algo (como al sistema, a lo material, a nuestra carrera o al trabajo, factores regidos por Capri). Este último punto es para que cada uno agregue algo si es que así nos nace. Cada uno tiene sus propias valiosas recetas y su sabiduría para atravesar la incertidumbre, como este afiche que le compré a una artesana en mi última visita al sur de Chile y que puse frente a mi escritorio para verlo cada día. Este es mi propio punto 12… Un gran abrazo y a vivir todo lo que este desafiante 2020 nos regale y aquello que nosotros generemos acompañados de sus oportunidades, de nuestros guías y de la voz inigualable e incondicional de nuestra alma. Hasta pronto!

¡Feliz año nuevo Chino!

–Este es el año de la rata… ¡Y de los murciélagos! Jajajaja –me dice Dani, quien me saluda desde Reading, Inglaterra. Y nos reímos de buena gana con su humor negro, mientras comentamos los aconteceres de las últimas semanas y le comparto estas fotos de un mini ritual de Año Nuevo Chino que hicimos el sábado en plaza Las Lilas, Providencia, (intentamos conseguir un espacio grande para hacer algo más masivo pero no se dio no más; snif. A ver si lo logramos para el equinoccio) junto a amigos y familia.

Bueno, demás que ratas, murciélagos, gatos y mapaches (como apareció en las noticias), junto a la codicia  y desbordes del ego humano hicieron de las suyas en algunos mercados de China para propagar un virus que cada día cobra más contagiados… Aunque quién sabe si es verdad, o un boicot, o un distractor, o pasada de cuenta entre poderosos, o espacio para ‘probar’ o vender quizá qué tratamientos. En fin, da igual en estos tiempos de consciencia. Lo importante es qué hacemos con la información colectiva, si entraremos en miedo y rechazo o permanecemos, como la Rata de metal, más astutos, con buen olfato ante las trampas de la mente colectiva y personal y, por sobre todo, creativos ante la realidad que se nos presente.

La rata es la más “viva” de los doce animales del horóscopo chino. La primera. Y esta de 2020, que es metálica (rockera; jaja), cierra un ciclo de 60 años para abrir una etapa distinta en nuestra poderosa humanidad, que tanta limpieza atraviesa.

En parte por eso, mientras hicimos nuestro ritual-meditación conectamos con Chile y nuestro presente tan incierto y abierto. Tan poderoso a la vez, porque esta tierra sureña aunque muchos no lo vean o sientan, lo es y mucho. Varios se emocionan y dejan caer lágrimas cuando recordamos el valor de este rincón del mundo… Chile tiene un profundo poder amparado en una naturaleza ídem, de altísima vibración y estamos todos en un punto de inflexión para decidir si usaremos este poder interior de tanta conexión para realmente construir poco a poco un sistema más luminoso, más acorde a esta etapa planetaria naciente, o nos dejaremos vencer por pequeñeces del ego que se victimiza, se cree superhéroe o victimario; que está anclado en divisiones que si de derecha, que si de izquierda (qué sueño me da nada más pensar en esto), en contra de todo, atado a ideas y etiquetas antiguas llenas de rechazo u odio del lado que sean y atiborradas de mente, mente, mente…

Estos tiempos son reales, son prácticos. Con tanta energía en Capricornio y en Tauro, estamos llamados a aterrizar, desmalezar y sembrar. No son ideales ni idealistas. Nos toca de verdad construir. Y, por sobre todo, bajar al corazón verdadero (que no tiene nada que ver con romanticismo ni emociones, sino con Consciencia, con plena aceptación). Sólo desde ahí podremos mirar con ojos nuevos la realidad que, por más gris, oscura o caótica que sea, cuando nos paramos desde el corazón podemos ver la película completa y perfecta de la Vida, con menos juicios y resistencias, poniéndonos en un lugar donde aportemos en vez de dañar.

Y ahora que estamos en un inicio de ciclo, es buen momento de desprendernos de cosas, hábitos, actitudes y hasta ciertos vínculos tóxicos. Sin rechazo, sino con la comprensión del término de los ciclos y con agradecimiento. Esta Luna nueva en Acuario que siempre abre el Año nuevo Chino, esta vez se dio en cuadratura a Urano (obligación de hacer cambios) y es tremenda señal que al propio dueño de casa, China, lo obligara a irse hacia dentro: no celebrar, detenerse, vivir austeridad, cuidarse, mantener a raya las infecciones y concretar rápido soluciones (como un hospital en 10 días; sólo China puede con eso, ja!). Es aconsejable tomar esa señal y practicar todo esto durante este 2020 que, sin duda, puede sacar lo mejor de nosotros, porque de lo otro ya tuvimos demasiado. ¡Feliz año nuevo chino! ¡Año de grandes señales para ver y ‘obedecer’ sin postergaciones!

PD 1: Para los que preguntan por Talleres de Astrología. Aquí el nivel 1 para principiantes y ACÁ EL NIVEL 2 para los que ya saben. Comenzamos a fin de marzo e inicios de abril 😉 GracIAS POR COMPARTIR.
PD 2: Les dejo la entrevista que hicimos el 30 de diciembre de 2019 con las Predicciones 2020 en radio Cooperativa por si quieren ver/escuchar.

PREDICCIONES 2020: ¿Sobreviviremos a un año crucial?

Así se titulan las Predicciones recién publicadas por Emol.com, que comienzan con esta presentación: “Antes de comenzar, el Universo anuncia que regalará estrellas a quienes tuvieron la valentía de atravesar el 2019 (¡Aplausos!). Y también aclara que la oficina de reclamos por lo vivido está cerrada, que lo siente, pero solo permanecerá abierta la puerta que dice: “Viviré con mayor conciencia el 2020”. Y que todo quien la cruce encontrará grandes satisfacciones.

Respiremos. Porque, como lo advertimos en 2018, el Universo es muy generoso. Nos mandó tres años seguidos de gran crecimiento. Y este 2020 es el último eslabón de este poderoso ciclo. Lo único que no aclaró es que… “

EN ESTE LINK CONTINÚAN LAS PREDICCIONES 2020, recién salidas del horno astrológico💫… Primero va una presentación para todos y luego en los botones de cada Signo pueden leer los vaticinios para su signo Solar y también los de su Ascendente. Primero va una panorámica y luego algunas líneas para Vida Afectiva, Trabajo y Talentos, Cuerpo y Alma y al final va un Mensaje del Universo 😉…. Gracias por leer y compartir… Y mucha Sabiduría para un año muy especial… 🌎✨💖 Click: https://www.emol.com/especiales/2020/tendencias/predicciones/index.asp

Y a propósito de esto mismo, mañana viernes 27 a las 11 am hablaremos del 2020 en EmolTV y lo mismo el lunes 30 también a las 11 en radio Cooperativa.

Abrazo en estos últimos días eclipsados 2019 y Gracias por todo otra vez! ❤

Solsticio eclipsado para cerrar 2019

A fines de 2017 escribía este Test previo al 2018 y en las últimas líneas agregué que sería bueno leerlo en los tres años venideros. No sé por qué lo recordé ahora, volví a leerlo y tiene todo que ver con este tiempo, sigue muy vigente. Diría que solo tiene una diferencia: aunque no se note claramente, estamos más grandes… Este año 2019 hicimos dos ediciones del taller Del ego al Alma  (viene una tercera en enero para los interesados) y diría que la totalidad de los alumnos venían con algún tipo de trabajo interior y  que entre quienes lo cursaron muy pocos se quedaron en la teoría (en lo que llamo “vitrineo espiritual”), al contrario, casi la mayoría pudo poner en práctica cambios en sus formas, creencias, hábitos… Con lo cual se provocaron transformaciones en sus distintos ambientes, en especial con la familia donde se abrió mayor sanación… Estos tiempos agitados tienen muchas bondades, entre ellas que las comprensiones y los avances interiores son más rápidos y simples que antes, lo cual no quiere decir que no haya que recorrer un camino y que los movimientos no sean profundos; lo que pasa es que ya no se necesitan extensos meses (y hasta años) y tampoco tiene que ser desgarrador. Claro que siempre habrá –en todo– consciencias más antiguas y energías más bajas que requieran paradigmas anteriores. Cada uno con su cada cual.

Y mientras releo ese test,  figuro de nuevo en el verde y lluvioso sur de Chile… Me senté decenas de veces con el lago Llanquihue, las nubes y el sol de fondo a escribir las Predicciones 2020 (si es que llegamos a éste, jaja) que se publicarán después de Navidad en Emol.com (paciencia, que falta nada! Y acá las 2019 por si quiere recapitular lo vivido y chequear de qué hablábamos hace un año). Y ya están listas. Solo me quedan algunas ediciones… Este viaje de escritura estuvo muy sociable, ya tengo casi una “cofradía” de amigos por acá y compartimos más de un té, café, cenas, caminatas y hasta la inauguración de una muestra artística; donde el tema obligado cada tanto fue: Chile… En qué estamos, cómo seguiremos… Una de las cosas buenas (hay varias más) es que cuando estamos en medio de un gran dolor/conflicto/desafío la energía nos lleva mucho al presente, no hay espacio para ir muy lejos… Y en ese contexto, es bello conversar con gente muy distinta sobre cómo sentimos este tiempo aleccionador, cómo vivimos los distintos tonos de esta tierra tan precaria y poderosa a la vez, con tantos miedos y de infinita creatividad, tan primitiva y paradójicamente tan profunda, tan resguardada antes por la sabia cordillera y que ahora le (nos) corresponde caminar un poco más al desnudo porque estamos más grandes y llevaremos la posta de varias transformaciones planetarias, con todo el costo y la nobleza que implica…

Y en este 2019, en que muchos sentíamos que (hasta octubre) estaba intenso y pasaba de todo subterráneamente –se produjo mucha limpieza dolorosa y sanadora para varios– pero realmente no estaba pasando mucho, los hilos del destino y los efectos del último eclipse total de sol, aceleraron nuestros procesos de crecimiento y despedida de lo antiguo trayéndonos de lleno a tierra, a lo verdadero… A propósito de esto, creo que nunca subí este podcast con  mi querida alumna y actual colega/astróloga @Katybecker, donde miramos estos meses desde el último equinoccio (grabamos el mismo 23 de septiembre) que ahora despedimos. Se los dejo acá; perdón lo atrasado e igual varias cosas que hablamos están vigentes, como el test que mencioné al inicio.

Pero lo que nos ocupa ahora es cómo cerrar este año 2019 donde se nos pidió gran maduración y sentido del humor. Aunque no dimensionábamos exactamente para qué grandes temas colectivos tendríamos que usarlos, porque para los pequeños y personales lo teníamos más claro…  Ja. Como le dije a unos amigos en Puerto Varas, que me invitaron a tomar el té: Hace rato que muchos hablábamos de la caída del sistema, que esto que pasó en Chile (y súmale Colombia, Bolivia, el Brexit, Brasil, Estados Unidos; y pronto se unirán un puñado más, incluidos Irán, Grecia y Argentina) venía. En este mismo blog hablamos cantidad del tema; pero una cosa es verlo en la carta astral, estarlo viendo en muchos gestos poco a poco y saber que sucederá de forma más nítida… Y otra cosa es estarlo viviendo en vivo y en directo! Jajaja. Me sigo riendo de mi candor y el de tantos. Claro, otra cosa es ser protagonistas de este desplome y vivir el asombro, el miedo, la ira desatada, la destrucción, el fuego literal y metafórico, el aprovechamiento, la tristeza, la desolación, la oscuridad y la luz,  la inigualable creatividad, la esperanza, el caos, la poderosa incertidumbre, las verdades, la no autoridad... ¡Bienvenidos a la Vida!

Eso también nos dice este solsticio del 22 de diciembre, que tendrá una yapa. Estamos más vivos que antes. Apenas celebrado y luego de Navidad, el 26 de diciembre llegará el eclipse anular de Sol en Capricornio a acompañarlo, como una buena sinopsis del largometraje que tendremos en este signo de tierra por más de un año. Este solsticio y último eclipse 2019 nos permiten detenernos a valorar lo que sí tenemos, a ver si estamos muy trabajólicos o exigentes y desconectados de lo importante, a ver si nuestras posturas son viejas ya para este tiempo (como creer que existen “enemigos” o “buenos” y “malos”,  jajaja; eso sí que es antiguo!).

Nuestro solsticio eclipsado nos da la oportunidad de recomenzar. Para esto hay que hacer espacio: podemos deshacernos de creencias, hábitos de pensamiento y acción, cosas que ya no usemos, rencores, rechazos… Y luego de eso sembrar. Revisar en qué estamos para volver a dirigir nuestra atención a lo importante. Capricornio se forja metas y construye. En su versión más baja se pone muy ambicioso, frío y cerrado. En su versión alta se disciplina, logra objetivos y desarrolla sabiduría. Ahora podemos usar la luz capricorniana y decidir tomar compromiso en distintos ámbitos que nos importan. Podremos ver frutos a lo largo del próximo semestre. Y, mientras recapitulamos y despedimos este poderoso 2019, también es buen ritual hacer un listado de lo vivido, con las herramientas nuevas que nacieron en nosotros y con todos los regalos que, de una u otra forma, recibimos. Porque, sin duda, no caminamos solos. Si hacemos un poco de silencio y salimos de los carruseles de nuestro ego (mente/emociones) podremos sentir que en estos tiempos desafiantes, por más difícil que sea lo que atravesamos, estamos muy acompañados y guiados. Gracias ❤ … Ya vuelvo!

Júpiter en Capricornio: ¿Aguantaremos tanta verdad?

Quise escribir un par de veces en medio de esta transformación que atravesamos en Chile y  también otros vecinos.  Al final no pude; la vorágine tuvo más fuerza. Y acá estoy, camino a los bosques y lagos sureños para escribir las Predicciones 2020; cansada como tantos que habitan esta tierra actualmente convulsionada de esta América más viva que nunca, atenta a la cantidad de señales que cada día se muestran en este renacer planetario, contenta porque algo en mí sabe -tiene certeza- que esto es muy beneficioso y es la caída definitiva -aunque paulatina- de este sistema cruel y desconectado que se nos ocurrió crear para vivir y que, como compartí en el audio de la nota anterior, se nos metió en los huesos y nos hizo distorsionar y profanar muchas cosas… Pero acá continuamos, recuperando centro cada día y recién sacudidos por el desmorone de las estructuras que desde 2008 anunció Plutón en Capricornio que destruiría, tiempo en que comenzó la crisis subprime como gran ícono de lo que ya no se puede sostener y de lo que vendría sucesivamente en varios países;  proceso al cual se sumó desde fines de 2017 Saturno, bautizado como  don Satur en este blog, con toda su sabiduría y, por si no bastara, ahora se sube al carro nada menos que Júpiter, un eterno bromista nada liviano.

Siempre hablamos por acá de la tríada: 2018, 19 y 20, que eran años muy poderosos. Claro que ni Ecuador, ni Bolivia, ni Chile, ni México, ni Brasil, ni Colombia, ni Estados Unidos, ni China, ni España, ni Francia, ni Reino Unido, ni Irán, ni Hong Kong dimensionamos de qué se trataría ese poder transformador, al cual varios otros rincones se sumarán este 2020.

Y,  Júpiter desde su trono dorado nos dice hoy 2 de diciembre: ¡Falto yo, chicos. Esperen que daré más material; miren que esta sacudida fiesta no me la pierdo! Claro, por si nos hiciera falta estímulo, a este coloso, dios temido, venerado, respetado y paradójico, se le ocurre despedirse de su casa sagitariana donde estuvo el último año y desde donde agitó el fuego, el sentido de vida perdido por muchos, las verdades en las iglesias, la justicia, la migración, los magisterios, la educación y los estudiantes, entre otros. Ahora Jupi agarra su copa de bronce, sus libros importantes (que no son pocos), su pasaporte intergaláctico y -por supuesto- su lupa y su dron de última generación (regalado por Urano y Neptuno) para recorrer a su antojo y sin prisa las secas tierras de Capricornio durante un año. Aguante las cabras, los arianos, cancerianos y librianos que les toca crecer -como a todos- solo que con más intensidad. Ideas aparentemente antojadizas del Universo, ¿no?

Al menos yo, siento e intuyo que aquí, en esta verdadera erupción social de Chile y sobre todo en el (no) manejo de ésta falta algo… No sé qué es. Pero aquí hay más de algo oculto que falta se revele. Y viene del poder explícito y de ese que está en la sombra pero que todo lo mueve. En este intrincado puzzle chileno que algunos llaman crisis o estallido social y que yo –junto a otros– prefiero llamar parto, transformación o nuevo país, falta una pieza clave. Y aunque mi energía geminiana está intrigada y expectante, mi consciencia sabe que esto se sabrá más temprano que tarde. Confío en los juegos y enseñanzas de Júpiter, también en su lado copuchento, chismoso, que no quiere guardar secretos, más bien adora contarlos. Al pasar por Escorpión (regente del poder, la intuición, la sexualidad, la investigación, la alquimia, las muertes literales y simbólicas) hace dos años él se encargó de destapar el abuso como un tema que cruza a la industria del espectáculo, no solo a las iglesias y a otras instituciones y salieron varios nombres a pasear por allá y por acá. A él le debemos el Me Too y sus derivados; enhorabuena.

Comenzamos con esta entrada de Júpiter a Capri un año de verdades que pueden resultar chocantes y/o dolorosas en varios puntos de este bello planeta. Terminará de salir lo peor y lo mejor de nosotros. Porque ya no se nos permite construir en base a mentiras, maquillaje de lo que está mal, ni añoranzas ni fantasías presentes o futuras. Júpiter es un irónico buscador de verdades y Capri es la realidad en sí misma; además de regir todo lo financiero y político; las grandes estructuras de la sociedad. La última vez que estuvo en estas tierras le ayudó a Plutón a avivar la mecha de las crisis en Estados Unidos y Europa. Ahora –además de los ya nombrados– Argentina, Suecia, India, Grecia, Italia, Alemania, Japón y Rusia pueden sumarse a las erupciones actuales. No necesariamente en torno a lo económico, sino desde el asumir realidades que nos tocarán a todos. Vienen verdades en torno a las prácticas que tenemos con el dinero, el trabajo, la ambición, con nuestras rigideces y miedos, con el patriarcado que portamos por dentro y por fuera, el éxito, la acumulación, la tercera y cuarta edad, las autoridades; también en torno a la minería, las tierras en sí, las grandes corporaciones y… el dinero del narcotráfico que cruza distintos poderes, incluido el que está bajo algunos “deportes”.

Hoy más que antes vivimos eso de todo está conectado y de Somos Uno. Y Júpiter en Capricornio nos lo hará sentir en la piel. No sé si todos aguantaremos tantas verdades personales y colectivas. Pero lo que sí sé es que solo con éstas podremos construir lo nuevo. Se asoman en especial siete meses más de golpes de realidad necesarios e impostergables, así que es mejor asumir no solo eso que emerja ante nosotros y todo aquello de lo cual no hemos querido hacernos cargo en los últimos años, sino además que estamos en un camino desafiante, con mucha belleza, impregnado de Amor a esta experiencia humana y –aunque no lo parezca– cada vez con mayor consciencia. Por eso, entre otras cosas, ya no podemos mentirnos. ¡Al fin! Bienvenido, Júpiter, a esta fiesta o festival de la Verdad por más que duela.