Fin de 2017: Escuchar al alma para renacer

Después de un muy buen día, con trabajo tranquilo, sabroso almuerzo conversado bajo los árboles, la tarde libre con bellos gestos de amor acompañados de mucha risa, reflexiones y hasta compras, y con el cuerpo bastante cansado dada la agenda de la última semana; al llegar a casa voy a ver a nuestra amiga/familia Mary y… No está. Nos dejó; completó su ciclo de crisálida y emprendió su vuelo liviano a su nueva vida… Le había dejado por la mañana la puerta de la cocina abierta porque noté que estaba distinto su “nido” la noche antes… Me da emoción y vuelvo a sentirme honrada de tenerla en casa… La despido en silencio con gran alegría.

En estos días fui comprendiendo mejor el mensaje que me -nos- trajo. Es decir, si usted, ilustre lector, leyó el post anterior, le cuento que la señal también le toca. Aquí no hay ni media casualidad aunque todavía existan algunos que crean lo contrario… Entre otras cosas, mi querida vecina Ceci, con quien nos hemos acompañado en varios momentos, vive un doloroso duelo y nos volvemos a encontrar para darnos el abrazo y la conversación -aunque breve por ahora- de corazón.  Por otro lado, varios consultantes de carta astral están en búsqueda -algo dolorosa y angustiante por momentos- de su vocación; lo cual es un buen signo de estos tiempos: tenemos que hacernos caso y dedicarnos a algo que nos guste o represente más, no necesariamente que nos encante, pues muchos tienen que aprender a explorar antes de encontrar, pero a quienes han elevado consciencia les corresponde trabajar en algo que les dé más sentido… Por lo mismo, es bueno mirar con otros ojos si la incomodidad, las dudas, o el hastío se han hecho presentes en tu trabajo o estudios, pues la Vida -y tu alma- te está ayudando (mediante obstáculos) a comenzar tu propio paso a crisálida…

Yo también estoy en un proceso transformador con mi oficio de astróloga, profesora y conferencista, donde se me pide ir a situaciones y lugares que me desafían, pero ya puedo entender que mi comodidad no es tema ahora sino entregar otro conocimiento y herramientas más allá de si yo quiero o me gusta… Y las alas de mariposa me recuerdan la alta vibración en la que tenemos que estar para sortear las pruebas de cada uno… Los guías también me soplan que ella nos recuerda que todo está en cambio y hay que dejar ir en estos tiempos…

Como lo compartí hace unas semanas en radio Ventisqueros y Santa María de Coyhaique, sur de Chile, ciudad patagónica donde haremos el Taller de astrología el 1 y 2 diciembre (acá la información, si quieren participar o difundir), esto de ser astróloga no es algo que se me ocurriera a mí ni que me fuese cómodo al principio -a ratos, todavía no termina de serlo, de hecho-. Fue un mandato de la Vida, que decidí seguir. Algo que tuve que descifrar, aceptar y que disfruto mucho pues tiene gran belleza, bondades y poderoso sentido. También es algo que recordé porque lo traigo de otras vidas, si no, no me explico la fluidez y lo rápido que se instaló en mi quehacer… E igual no es algo que yo quise en un inicio; encima significó lidiar con oscuridad alrededor, rechazos, egos densos, incoherencias, conocimiento antiguo que no me hacía ni medio sentido, agresiones, plagios (hace poco me mostraron uno del post escorpiónico; en fin, como dije ahí mismo: mejor me río), burlas, envidias, etc. Los humanos somos tan paradójicos, ¿no? …Claro que igual siempre hubo en este camino -hasta hoy- mucho amor pulsando en todo, aprendizaje constante, grandes satisfacciones, entrega, protección y tranquilidad…

Entonces, pese a todo, el llamado del alma pudo más. Y en estos tiempos se nos permite escucharla más que antes. Ella -el alma- habla a través de señales, sincronías, símbolos en sueños… Escucharla, además de divertido (ella es muy chistosa a ratos), resulta una gran aventura. Porque a veces a ella se le ocurre, por ejemplo, llevarte a una situación dolorosa para que se abra algo nuevo en tu vida, o aprendas a recibir ayuda… El alma tiene un lenguaje bellísimo y sabio que no resulta -a veces- muy agradable para nuestro ego (mente&emociones), al cual le gusta tener control y explicación de las situaciones… En cambio el alma llega y te dice: esta relación ya no es sana; este trabajo ya cumplió su ciclo; no has escuchado a tu cuerpo; tienes este tema pendiente; quédate quieto; actívate; practica paciencia; genera disfrute; abre tu fragilidad; usa tu poder… Y ahí no más teje sus hilos para llevarnos a una situación que cambie nuestras circunstancias y nos permita escucharla… No siempre le resulta esto último, pero ella no hace juicios…

Y ahora, cuando casi cerramos más de dos años con Don Satur (Saturno) en Sagitario, que nos hizo detenernos precisamente en el sentido de nuestro paso por aquí -por la Vida, por este planeta- y de lo que hacemos, en -precisamente- la vocación, en cuánto cultivamos el espíritu, en el entusiasmo -desmedido o ausente- que ponemos en nuestra vida, en la gula -ya sea con la comida o el consumo, entre otros aspectos- que se nos arranca, en el aprendizaje de materias nuevas más conectadas y de lecciones personales… Podemos revisar nuestro presente y permitir que, poco a poco, de aquí a abril 2018, nos vuelvan a salir las alas que por un rato estuvieron guardadas o atascadas… Ya nos morimos (en especial los últimos tres años, con cambios/desafíos notables). Ahora renacemos como seres más simples, livianos y despiertos a la vez… Bueno, no todos, pues hay muchos que tienen que contrastar -les corresponde- y pueden sacar lo peor de sí mismos y de la humanidad a pasear para hacer peso a la nueva energía que ya instalamos y que no tiene vuelta atrás…

Pero aquí vamos, con incertidumbre (en Chile, como en muchos países, con las recientes elecciones, esta sensación está en alza; excelente terreno para practicar flexibilidad y aceptación) y revolturas a cuestas, pero también con fuerza renovada, con más verdades personales y colectivas que nos permiten soltar lo antiguo y hacer nuestros propios caminos con certeza de estar guiados no sólo por nuestra alma sabia e intacta sino además por la energía colectiva -del Todo que somos y conformamos- que está en el final de su crisálida como nosotros, que nos abre oportunidades muy distintas a las de otras décadas y también respuestas profundas si estamos abiertos a los nuevo… Estos tiempos  nos recuerdan: experimenta, a eso viniste, a jugar, a vivir; nunca nos equivocamos, siempre aprendemos y aunque nuestros miedos o críticas frenen el flujo de la Vida, ella está ahí siempre abierta para acompañarnos…

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Preparados para soltar y cambiar

Me preguntan por los audioróscopos de noviembre y aquí están. Energía del mes y luego por signos.  Me preguntan por cómo me fue el reciente viaje express a Coyhaique (un primer viaje exploratorio para volver a dar el Taller de astrología el 1 y 2 de diciembre; datos para inscribirse acá) y les cuento que estuvo intenso, desafiante y bello a la vez, donde compartí con gente muy agradable en las radios locales, con nuevos amigos que me reciben y con gente que asistió a una jornada de autocuidado que ofrecí en una institución local, donde aprendí mucho… Es alucinante la Patagonia y con vibraciones contrastantes también. Se siente el fin de mundo, la pureza, la sanación y lo drástico. Me deja varios aprendizajes esta primera visita y regalos en el corazón.

Me preguntan, además, que si ando desaparecida. Y -medio en broma y no tanto- les digo que un poco, que estoy como la nueva integrante de la familia; Mary, en plena metamorfosis. Desde niña me fijé en sincronías y señales y, cuando más adelante, a los 20 y algo viví al menos no dos señales, sino mazazos de la Vida que eran tan evidentes pero que mi ego pasó por alto y luego pagué muy caros, suelo atesorar los gestos de la Vida que nos habla a través de encuentros, hechos, símbolos, situaciones y personas que aparecen en el momento preciso aunque no por eso cómodo. Me detengo mucho frente a éstas.

Hace unos días me levanto un poco más tarde y al ir a la cocina a preparar mi agua caliente con limón, jengibre y cúrcuma, me fijo en el lavaplatos y digo: ¿Y tú?, ¿Qué haces aquí; te perdiste o andas buscando algo; quieres ser amiga? -y justo cuando voy a tomarla para sacarla afuera al balcón veo que mi nueva amiga/familiar, una oruga verde, ya está “anidando” (seguro ese no es el nombre científico) y produjo una fina “tela” sobre ella para comenzar su viaje hacia mariposa.  No puedo más de la emoción.

Mary en su segundo día en casa

Siento amor profundo en ese instante y me quedo quieta y con los ojos vidriosos acompañándola un rato… Luego le digo: bueno, cuéntame qué necesitas porque tendremos que compartir acá, prometo no hacer tanto ruido y no sé cómo vamos hacer para lavar los platos pero por mientras te traeré compañía. Parto a buscar la maceta con menta en el balcón y se la dejo lo más cerca posible -pa’ que tenga algo de naturaleza al menos -digo yop. Es bella. A ratos se mueve, se acomoda y vuelvo a emocionarme. Ahora está verde oscuro y continúa en su muerte/resurrección completamente entregada a su estado de crisálida. Cada tanto le rociamos agua desde arriba para que sienta un poco de humedad, según yo como que le hace bien. Yo que sé, sólo quiero ser buena compañía para ella en su nuevo camino; me siento muy honrada con su presencia. No sé si la veré sacar sus alas o si las estrenará a solas y se irá a vivir su nueva vida por ahí. No importa, yo ya estoy muy feliz de recibirla y del regalo de la señal que me (nos) trae.

Mary no se pone nerviosa como nosotros. No le teme al cambio, a soltar el pasado ni lo conocido. Se entrega a su nuevo estado que, seguro, no es muy cómodo por un rato. Y estos días en que muchos vivimos desafíos, confirmaciones de nuestras decisiones y limpieza del pasado; en que se evidencian las obsesiones, intensidades y apegos de cada uno, mientras las verdades escorpiónicas siguen saliendo a la luz y nuestra intuición brilla con ganas junto a nuestro poder personal y tenemos más capacidad de hacer cambios; bien vale la pena mirar/sentir a las mariposas (como la que vino hoy a mi ventana, en la consulta, mientras leía su carta astral a un adolescente de corazón muy puro que, poco a poco, se hace camino en este sistema rígido que estamos dejando por fin), honrarlas, copiarles su movimiento liviano, disfrutar su belleza y su danza…

Por mientras, me preparo para algunos cambios, para seguir enseñando y aprendiendo (en especial de los demás y de la Vida en sí), para viajar a escribir y a detenerme, junto con respirar cada tanto para agradecerlo todo -incluso algunas angustias-, reírme de varias cosas -obvio que también de mí misma y de mi ego– y sentir que, realmente, todos nos estamos preparando para algo grande donde tendremos que cobijarnos, soltar y sacar nuestras alas… ¡Gracias!

Se hace camino al andar… con el alma

Me despierto con el ruido de la ventana que se golpea con el viento, el cielo está revuelto pero no hace frío. Es muy temprano así que vuelvo a la cama. Al rato me levanto y me quedo mirando las nubes entre los cerros y la luz del sol que se ven desde el pasillo del hostal. Cuando bajo al desayuno, Fernando, el dueño, me comenta que es el “Puelche”, viento tibio que viene del este, de Argentina, que la tradición dice que si es sólo un día, en dos días más llueve bastante, pero que si dura tres, significan dos semanas de buen tiempo… ¡Qué incógnita! Tendremos que esperar a mañana -le digo. Y qué bonito -agrego; porque adoro el conocimiento de la tierra que sabe desde la experiencia…

lago Villarrica PuconEs mi penúltimo día de viaje, así que quiero aprovecharlo bien. Me voy a caminar por la playa respirando mucho el aire y el cielo amplio, tocando el agua fría, contemplándola. Luego me instalo a un segundo desayuno en un café de cocina argentina cerca de la plaza central de Pucón, que es muy bella, con árboles grandes, rosas, pasto y senderos de tierra. Avanzo bastante en la escritura y voy a dejar el compu al hostal porque quiero ir de nuevo al Caburgua pero por otra entrada a los ojos, siento que tengo algo pendiente después de mi chapoteo. Antes de ir paso por un mercado de vegetales y compro ensalada de apio y un par de mandarinas para comer allá.

En el bus de ida me río bastante porque una familia compuesta por el abuelo, la hija y el nieto le hacen bromas al chófer, un hombre de mediana edad y de bonachona energía, que lleva poco tiempo en este oficio, entonces no conoce todas las paradas y ellos con la típica picardía chilena-sureña se ríen y comentan cada cosa que le toca hacer, como ayudarle a una señora a bajar con su hijo pequeño y varios bolsos de mercadería: ¡Aquí afirmamos la guagua (bebé), hombre! -varios nos reímos y una pareja de suizos también aunque no entienden bien cada broma.

“Acá, señorita, El Cristo” -me dice al poco rato el novato chófer. Entonces le pago el pasaje y me despido de mis compañeros de viaje. Vaya nombre de la parada y entrada al lugar. “Gracias” -digo, mientras cruzo la ruta para entrar. Al poco andar dice: “A 2000 metros, los ojos del Caburgua”. “Mmm, ¿no será mucho? Y, como 20 cuadras; igual no está tan caluroso porque el suelo aún está húmedo después de la lluvia del sábado. Ok, aquí vamos” -pienso mientras avanzo por un camino que parece no prometer mucho. En eso inicio la primera curva y todo DSCN5679 2cambia porque me siento encantada con el verde y el aroma de la tierra y algunas plantas muy aromáticas. Pero aparece otro cartel que dice: “A 1800 metros, cascadas, ojos del Caburgua”… -No le creo mucho a esos letreros, demás que es más la distancia pero ponen eso pa’ dar ánimo -piensa mi mente suspicaz. En eso pasa una camioneta y mientras camino por un claro de sol pienso: mejor hago dedo (auto-stop) pa’ que me lleven, demás que alguien me para… Pero yo misma me pillo y me digo: Mmm, otra vez tu ego apurado, ¿verdad? Nop, esta vez haremos el camino largo, disfrutándolo todo, si igual esto es mucho mejor que mirarlo por la ventana.-

Y claro que sí. Entonces, aunque cada cierto rato pasan autos, me dedico a caminar observándolo todo, haciéndome presente en cada detalle, sonido, colores, aromas, texturas… El camino es de una belleza que emociona y al mismo tiempo es tremenda meditación. Estoy extasiada y apenas siento el calor porque voy lento agarrando las sombras y deteniéndome a mirarlo todo, sin prisa… -Y tú, bien lesa, queriendo ir en auto; la perla -me digo y me río entre el verde intenso-. Es que esos tironeos del ego y el alma son tan constantes, pero esta vez mi alma logró callar a su amigo neurótico y lo premió con mucho placer por una ruta que termina siendo muy mágica y sanadora. Entre otras cosas, por eso tenía que volver al Caburgua, porque en parte el chapoteo anterior fue por apurarme… Y ahora no. Cuando le doy pleno espacio al Ser, como decíamos en la nota de No hacer, que publicara hace unas semanas, surge una plenitud tan profunda, simple y sutil, que se puede palpar la belleza de la Vida en cada circunstancia…

Y cuando ya me sentía más que bendecida por estar en medio de tanta fuerza de la naturaleza y permitirme disfrutarla, doy con estas cinco escenas en mi camino-caminado, que me dan aún más felicidad del alma:

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DSCN5703 2… No puedo más con el encuentro de esta mamá que comienza a salirse del riachuelo al lado del camino donde se bañaba con sus hijitos, cuando me siente cerca con la cámara. Le digo que me perdone, que ya me voy, y la sigo con la vista y el corazón enternecido mientras se interna entre los arbustos con su dulce prole…

terraza ojos caburguaLuego de un rato llego a mi destino de cascadas. Hay poca gente; el sonido del agua es intenso y de mucha sanación, me pone feliz; recuerdo lo que dicen algunos mayas: cuando estamos tristes o enfermos buscamos el sonido de agua para ponernos mejor… Me muevo un poco por los senderos y al final me instalo en la terraza de madera (en esta foto) desde donde se aprecia todo muy cerca porque está más baja, al nivel del agua. Hay sol. Me siento y medito un rato con mucho placer y una energía envolvente. Termino y me quedo mirando y sintiendo todo por varios minutos, sin necesidad de nada. Poco después saco mi bolsa con apio y como unos cuantos bastones con tranquilidad, mientras no paro de agradecer y apreciar todo… Y en eso en que estoy mirando el agua verde turquesa y ya siento que es tiempo de irme, voy a moverme cuando recibo otro sincrónico regalo de este año, de este viaje y de este día: descubro otra imagen-compañía conmovedora que -muchos que leen este blog lo entenderán y quienes estuvieron en el ritual de primavera 2013 también-, al igual que la familia emplumada de arriba, me remueve el corazón. Es esta chica:

futura mariposa

Guauuu. Una futura mariposa. Y una oruga despidiéndose de sí misma para entrar en su crisis metamorfósica que la llevará a conformar su espacio sagrado de crisálida, donde generará mágicas alas que la transformarán en un ser aún más bello; que será más sutil y liviano, capaz de levantarse de la tierra y conectarse con lo alto con gracia y liviandad… Me quedo prendada mirándola con el sonido del agua de fondo. Cuánta sabiduría y belleza en ese gesto de quedarse quieta para comenzar su gran cambio. Ella lo sabe: no hay que hacer, sólo entrar en la calma y en la entrega total para que se produzca el salto cuántico, la transformación pura y poderosa en nuestras vidas que marca un antes y un después en el camino.

Gracias, le digo varias veces a ella, a mi alma, a la Divinidad que nos une y guía, al Todo. Sí, guiada por la certeza y la intuición, tenía que volver, tanto aquí como a mí misma… Respiro. Ahora sí puedo recoger mis cosas y comenzar el regreso… Sin prisa, con presencia y en una plenitud que pulsa impregnándolo todo. Gracias. Vamos.

Nos estamos muriendo: Segundo enjuague

DSCN6002La mañana primaveral del 20 de octubre -cuando comencé esta nota- está ventosa, algo fría y nublada: un agrado. Adoro los días así, con el verde intenso y el cielo revuelto. Desde la cocina se siente el aroma del cilantro, la lechuga y la palta, listos para el almuerzo dominguero…  La noche antes, en que regresábamos del cumple de Cami atravesando Santiago de Maipú a Providencia, conversábamos -entre otras cosas- sobre este tiempo y el sinsentido de la actual política (vienen elecciones presidenciales en Chile y las calles se llenan de absurdos letreros) y su forma de mirar la vida social y de llevar su propaganda; qué manera de estar lejos de los tiempos actuales… Y está bien, somos nosotros quienes estamos cambiando profundamente, pero las estructuras van atrás, más lento: la educación, política, religión, economía, salud, trabajo; no saben cómo  posicionarse en un tiempo tan nuevo, por lo mismo resultan lejanos, pasados de moda, asfixiantes, penosos y risibles ciertos discursos y prácticas que hasta hace poco no eran cuestionadas… Nuestro cruel sistema de vida occidental -antes inmaculado y muy expandido ya a todos los rincones-  lentamente pero de manera muy real comienza a demolerse: sus formas antiguas y actuales ya no sirven aunque algunos las maquillen… Pero aún no conformamos algo distinto. Plutón está en plena faena transformadora desde Capricornio y Urano lo presiona revolviendo todo desde Aries para que miremos lo que ya no sirve… Quizá la nueva (o real) espiritualidad, las terapias y la alimentación es lo que más se deja ver como muestra palpable de los tiempos nuevos. Me alegré, de hecho, al saber que por primera vez en 13 años Coca-Cola dejó de ser la marca más valiosa del mundo, eso habló muy mal de nosotros en más de una década, pienso; pero habla mucho mejor de cómo estamos poco a poco en este presente.

Y en medio de la conversa el chofer del taxi también opina y nos cuenta que en la semana trabaja en comercio, además estudia y los fines de semana por la noche oficia de taxista. ¿No será mucho? -le digo y le pregunto que cuándo descansa. Me dice que casi no conoce esa palabra, pero al menos le gusta su trabajo; eso ya es bastante -decimos a coro. Sí, como lo señalaba en la nota anterior, es el mega privilegio/bendición/buen karma poder dedicarse a algo que te gusta y te da sentido, en un sistema que no promueve eso sino la seguridad, el logro, la acumulación, el demostrar: energía fría que nos deja vacíos.

Pero en fin. Lo que es yo, estoy agotada. Pero no desde el cuerpo, ni desde la mente, ni con stress, ni con hastío. Es como estar cansada de “avanzar”: de ver, trabajar internamente, crecer, dar pasos, enfrentar, mirar mi ego para luego reconectar con el alma y hacer decenas de ires y venires entre ambos, botar, sanar una capa y otra más (nunca se termina), asumir, estar frente a pruebas… La lavadora de la que habláramos hace meses no ha parado, ¿no? Es que este año (desde diciembre 2012 hasta febrero 2014) es de un poder y empuje de crecimiento ineludible y cuántico que no se puede desaprovechar…

Una señora me dice, “sí, es que me contaron que tú hablas de la lavadora del alma”…  Y yo la miro y le digo con cara de extrañeza: Noooo. El alma no necesita ni medio lavado ni enjuague. Ella está intacta, pura. Es nuestro ego -personal y colectivo- el que está remecido, tironeado, mojado, expuesto, sometido a limpieza. Yo creo que el alma puro sonríe, resplandece y nos abraza en cada paso de este lavado, ¿sabes?-.

Ritual Primavera PortalDe hecho, sentí -sin proponérnoslo- que el Ritual de Primavera, en que se produjo una reconexión con el alma muuuy bella, espontánea y profunda, fue un luminoso portal hacia otra vibración y estado. En ningún caso porque lo haga yo ni mucho menos, mi ego no necesita esa validación ni ese reconocimiento, no es mi tema en esta encarnación (tengo otros que me dan más dolores de cabeza, jaja), no ando buscando eso… Creo y constato que esos días, alrededor de fines de septiembre y hasta mediados de octubre, muchos -desde donde estemos- que seguimos trabajando en nosotros mismos (gran faena de esta vida) y viendo quiénes somos realmente, entramos a otra fase, que acá la llamaré: Segundo enjuague. Y en mi experiencia de lavar a mano y en máquina, el segundo enjuague puede ser más rápido y liviano, pero también va más al detalle, con revisión de los resultados, ya casi sin detergente…

Estos meses de fin de 2013, en que la serpiente de agua repta intrépida por distintas áreas, ya nos ha hecho mudar mucha piel y nos queda poco menos de la mitad. Ella nos ha despejado el camino, nos ha rasgado -y sacado- antiguos trajes gastados o pegados, nos ha traído tremendas oportunidades y nos ha hecho ver lo real descarnadamente. También nos ha frenado cuando queremos dar pasos desde la impulsividad sin antes terminar el ciclo anterior o hacernos cargo de en qué estamos…. Y con su cascabel anima la fiesta porque la serpiente tiene su humor negro y nos lleva a reírnos de nosotros mismos. Me tinca (me parece) que debe rodear la lavadora levantando una ceja a ver cómo vamos mientras nos sigue obligando a ser concretos en el avance, este tiempo no es para voladas, para fantasías y promesas incumplidas, ante eso ella se enoja y abre sus mandíbulas…

Porque la serpiente es práctica, es 2 +2, y como esta es de agua, nos ha pedido todo este tiempo aterrizar y resolver en nuestras emociones, por tanto también en nuestras relaciones, gran tema de este tiempo, y eso incluye la relación con nosotros mismos -la más importante, obvio; donde nos ha exigido dejar de mentirnos-, como también la relación con nuestro cuerpo.

¿Pero qué trae este segundo enjuague? Primero creo que tenemos que asumir: Nos estamos muriendo. Estamos frente a la despedida de quienes éramos en lo personal y como humanidad. Ya no somos los de antes ni podemos intentar devolvernos (igual hay quienes no se enteran y está bien, cada uno con su camino y con su evolución). Este tiempo es para terminar el despojo de nosotros mismos: de nuestro ego pegado. No porque sea malo, él es un aliado, sino porque hay que renovarlo, hay que decirle que estamos en un proceso nuevo, donde necesitamos su ayuda para que se mueva desde otra energía: ya no sólo desde el miedo a perder su comodidad al instalarse en un rol: bueno, malo, ausente, profundo, víctima, responsable, temerario, chistoso, distinto, superficial, serio, intelectual, amoroso, aislado, rabioso, intenso, rebelde, sumiso… Da igual, lo que sea que se haya quedado pegado, en este segundo enjuague tiene que salir… ¿Para qué? Para comenzar una etapa más consciente desde una energía más esencial y menos enmascarada, de manera de hacer un camino más auténtico en vez de seguir en estereotipos de toda una vida y que antes supuestamente -ja- nos funcionaron, pero ya no más…. Esos moldes están chocando con la realidad que nos impone la serpiente y este último par de años… Porque este tiempo es más luminoso, abierto, creativo, rápido, verdadero… No hay espacio para las divisiones de antes, ya no hay poderosos intocables, el sistema muestra su -sanadora- crisis, a cada rato la Vida nos recuerda que somos todos iguales (qué es Internet, si no), el planeta que nos sostiene también reclama su equilibrio perdido, y muchos comienzan a despertar a la Vida nueva…

Este tiempo es horizontal y circular, todo está ahí para todos: frente a nosotros están los caminos abiertos para quienes queramos transitarlos: están la ayuda, los compañeros de viaje, el conocimiento, todo… Ya no hay excusas, como lo vengo diciendo todo este año. Encima, como decía al principio de este post, las resistencias culturales-mentales de antes comienzan se disuelven cada vez más y ya no es tan raro querer crecer interiormente en vez de sólo estar pendientes del éxito social, ni querer comida más natural, ni optar por cosas más simples o por terapias que mezclan consciencia y energías en vez sólo tomar los químicos acostumbrados…

Me llega que cada uno debiera hacer su propio ritual para hacer su auto-despedida y luego celebrar la nueva etapa, sin moldes ni expectativas, dejando el espacio abierto a la sorpresa… A ver qué sale. Por lo pronto, las alas sutiles de mariposas ya casi-casi están listas para ser estrenadas… Es nuestra etapa más densa, básica y apegada la que está muriendo vía metamorfosis, lavados y enjuagues, mientras nuestra crisálida 2013 burbujea incesante el caldo del cambio profundo e irreversible…

Estamos cansados, pero más alegres y confiados que antes. Conectando todo: satisfacciones, dolores, sanación, avances, risas, inicios, términos, pruebas, sincronías. Como esta imagen de atardecer que me quedé extasiada viendo desde el balcón y que una amiga comparte desde otro punto de Santiago, maravillada con el mismo cielo y momento… Acá la dejo, y en el próximo post viene la segunda reveladora acción de este particular enjuague

atardecer en Santiago