Que nada nos distraiga de lo que Realmente Somos

¿Alguien cree que somos lo que dicen las noticias (en especial las de TV), las conversaciones desde la queja y la alarma, las estadísticas, las redes sociales, la OMS, el FMI y todo lo parecido a éste, los bancos, los estados, los gobiernos, las escuelas, las universidades, las religiones, las farmacéuticas, la industria alimentaria y demás….?

Todo esto, creado por nosotros (está bueno recordarlo porque no somos víctimas de nada), que conforma el sistema actual y milenario está lejos de ser lo que de verdad somos… El sistema se sirve de creencias –en especial las de Miedo y de Rechazo, las adora porque le encanta dividir, igual que a nuestro ego, y en la división No hay consciencia–, de hábitos pegados, de estructuras y formas que van quedando obsoletas porque la Consciencia se eleva siempre antes de éstas aunque no lo vocifere (ahí están los horarios y dinámicas ya caducas de trabajo que rayan en la esclavitud e impiden la creatividad, de la cual muchos ya se salieron pero que aún se sustentan y otros ni se cuestionan; por dar un pequeño ejemplo), del consumo constante y sonante, de la competencia rival, de distanciarnos del alma lo más posible para que estemos lo más desconectados de nuestras verdades y seamos serviles a éste… ¡Y qué más da! ¡Da lo mismo!

Ahora es muy importante recordarlo y mantenerlo: No importa demasiado lo que esté pasando afuera. Si vives en la perfecta Suiza o en nuestra Sudamérica precaria y bella, o en Italia actualmente “suspendida”. Lo que importa es el Foco. Es nuestra labor diaria –¡Y nuestra Gran Facultad Humana!– Despertar (pero de verdad, sin slogans sino interiormente): reconectar con nuestro poderoso corazón, reírnos de todo, disfrutar esta vida tan mágica, escucharnos y hacernos caso, trascender nuestros pensamientos repetitivos de miedo/pena/rabia para soltarlos cada vez más, agradecer, ir más lento, hacer lo que de verdad nos gusta, respirar más profundo, dejar de reparar y reparar en los ‘defectos’ –ja, ja– de la “realidad” o de los demás (todo lo que rechazamos lo llevamos dentro, ¡ojito!), comprender –vivenciar– que aquí no sobra nadie, que estamos todos conectados y somos Uno, reconocer que este momento es perfecto –sí–, por lo tanto desde la aceptación es que avanzamos y, muy importante ahora, potenciar lo que sí sentimos –o reconocemos– como elevado, como “esto es muy bello”, “esto me inspira”, “me hace bien”, “amo esto”… Ese es nuestro Gran Trabajo. Y más allá de las condiciones de cada uno, Todos podemos hacerlo.

Un señor y su perro juegan en el lago Llanquihue por la mañana. Ellos inspirados y yo también gracias a ellos. Belleza pura en  Frutillar, sur de Chile. Esto somos.

No hay excusas para no cambiar el foco interior. No hay excusas para no provocarnos a nosotros mismos alegría interior con pequeños pensamientos, sensaciones, recuerdos, espacios, o actividades simples: como caminar tranquilos; sentir la brisa o el sol; mirar el cielo; comer una fruta fresca o un café caliente en el momento justo; descansar en una silla después de mucho rato de pie; cantar; bailar; escuchar la música que adoras, incluida la de la lluvia; gozar la energía de los hijos, nietos o sobrinos; sentir el aroma de la tierra húmeda; comer un pan recién horneado o tu plato favorito… Si no lo podemos hacer, por lo menos mantengamos la sensación en nuestro corazón y la idea en nuestras cabezas… Ante la adversidad podemos siempre Refugiarnos en la Plenitud de eso que se siente bien para nosotros… No es egoísmo ni fantasía. Es Reenfocarnos y Elevar Vibración para Contribuir desde ahí. Es hacernos cargo de nuestra parte. No del mundo ni de los demás (ahí se esconde un gran ego salvador, por si acaso). Es entrar en nuestro Poder Interior.

Sí, vivimos tiempos desafiantes. En las Predicciones 2020, aquí, (y hace rato en este blog) hablamos de recesión y la caída del sistema. Esto nos Corresponde. Pero también en esas mismas Predicciones hablamos de una “Nueva humanidad en proceso”; lo cual es un honor. Por tanto, no vamos a huir de aquí. A esto vinimos.  Pero no a sufrir estos tiempos desafiantes ni a entrar en pánico ni menos a contagiar negatividad (dejémosle ese trabajo duro a algunos medios de comunicación, a las “autoridades” y a las redes sociales, a los grupos de poder; que se entretengan; es parte de su función; ya está; soltemos eso). Estamos acá –en gran medida– para Usar ese Poder Interno que cambia realidades, que logra desde Dentro Enfocarse (y puede elegir hacerlo en cosas distintas más allá de las condiciones adversas) y así se sintoniza con la Vida, ante lo cual ella nos trae de vuelta eso que somos –y en lo que estamos– interiormente. ¿Se entiende? Es decir:  Si te sintonizas con el miedo u odio traerás de vuelta más experiencias que responden a tu miedo u odio interiores. La Vida nos hace caso. Lo mismo pasará si sintonizas con agradecimiento, alegría o placer; traerá más de esto. Haz la prueba por una semana y te sorprenderás. 

Entonces, no somos el orquestado coronavirus (esto va a pasar, como pasaron otros) y todo el miedo provocado que tantos dividendos económicos les está dando a algunos y seguirá. No somos la caída de las bolsas, del turismo y de las transacciones; ni somos los grupos poderosos de todas partes –incluso los de tu vecindario– aprovechando la menor oportunidad; ni la rabia ni la violencia explosiva que a tantos –en especial a quienes sustentan el sistema– les conviene porque nos distrae de lo importante y nos deja en batallas del ego, en “buenos” y “malos”, ja; en vez , de entrar en Consciencia –despertar– de verdad y cambiar profundamente, lo cual es tanto más trasgresor y valiente;  no somos el caos, no somos el odio,  tampoco el narco impregnado en muchos ambientes (que hará más noticia pronto),  ni la escasez económica, no somos la depredación de la naturaleza, no somos ninguna guerra, no somos –de nuevo– víctimas ni opresores… Todo esto es una parte del ego personal y colectivo. Y PODEMOS ELEGIR DEJAR DE ‘SER’ ESO, DE ESTAR EN ESO, DE VIBRAR EN ESO, DE ENFOCARNOS EN ESO, DE PARARNOS DESDE AHÍ… Podemos ELEGIR, este es nuestro Gran Poder. 

Los seres humanos somos, realmente, de tanta belleza que a veces siento que quizá no la resistimos y por eso preferimos olvidarla, distraernos y quedarnos pegados en lo oscuro y opaco…

Sí. Es momento de recordarlo y sentirlo.  Somos infinitamente bellos y no permitas que tu mente juzgadora y despectiva se ría de esto porque te desprecias a ti mismo al hacerlo y te pierdes tremenda oportunidad.  Somos pureza. Somos naturaleza vibrante. Somos el cielo estrellado, nublado, despejado, lluvioso, soleado. Somos ese Sol y esa Luna. Somos esta noble Tierra. Somos el canto de los pájaros por más que las ciudades saquen los árboles. Somos esas flores de infinitos colores, fuerza y delicadeza a la vez. Somos las montañas, ríos, lagos, desiertos, hielos, mares, valles, pampa, acantilados. Somos amaneceres y puestas de sol. Somos silencio. Somos el llegar a casa con placer. Somos la risa y el asombro de los niños descubriendo el mundo. Somos la mirada más tranquila de los ancianos y su ritmo pausado. Somos el corazón de los adultos y jóvenes conquistando logros. Somos comida casera hecha con amor por generaciones. Somos el ingenio, el poder y la dedicación que ya pusimos para sobrevivir a tantos desafíos desde nuestra llegada hasta acá. Somos energía creativa. Somos bondad. Somos el chiste en el momento justo con carcajada incluida. Somos la ayuda desinteresada que todos en esta vida hemos dado y recibido de alguna forma. Somos alegría. Somos Poder. Somos Amor. Eso somos. Con todo lo que implica. Llevémonos en nuestro Corazón a todas partes y ante todas las experiencias. Enfoquémonos ahí. Ahora más que antes. Gracias. 

(Acá unas fotos de lo que de verdad Somos)

Tiempos de purificación, dolor… y Poder

Por estos días recuerdo algunas enseñanzas budistas de hace años. No sé si estábamos con algún lama que visitaba Chile o si fueron ejercicios de contemplación del legado del Buda. Pero me quedaron muy marcadas porque me parecieron tan esencialmente humanas y cotidianas que las incorporé al día a día y luego las compartí en un par de talleres de meditación… Capaz que estoy mezclando cosas del budismo, pero lo diré al estilo Ji, es decir el mío: El amigo Buda definió hace cantidad de años -por el 600 a.C.- los tipos de sufrimiento, ¿por qué sufrimos los humanos? Mmm, primero porque nos falta algo, por lo que no tenemos, lo que sea: auto, casa, pareja, hijos, un trabajo que te guste, dinero, ropa, tiempo, etc. Luego, la Vida generosa y sabia te da eso que te desapegomanosfaltaba y al fin lo tienes. Genial! Lo disfrutamos. Pero al rato comenzamos a sufrir de nuevo porque aquello que llegó por fin no es como yo esperaba, obvio (segundo tipo del sufirir); no es como a mí (ego) le gustaría: el auto, la casa, la pareja, el trabajo, etc., no es tan agradable, tan bonito, tan cómodo como yo pensaba que sería, “me hace gastar mucho”, “ahora no tengo tiempo”, “tengo un jefe terrible”, “mi pareja es muyceloso/a”, “no doy más con esta casa”…  Son frases/pensamientos por el estilo que comenzamos a emitir y, por tanto, la rueda de sufrimiento a accionar. Hay, además, un tercer tipo de sufrimiento: cuando aquello que tengo -me guste mucho o no tanto- lo pierdo, y experimento el desapego -ejercicio sagrado y constante de cada encarnación– y sufro por aquello que perdí: el auto se echa a perder, me tengo que mudar, los hijos crecen y no están tan cerca, la relación de pareja cambia o se termina, me echan del trabajo o cambian las condiciones, la ropa tan linda que me compré se estropea, etc., etc., Y así somos, estamos constantemente en estos tres estados en vez de aceptar más, de darle espacio al ego para que patalee pero también recordarle que como dice un proverbio budista: Esto también va a pasar…. Y la Vida es un constante cambio.

Y por si fuera poco, hay un cuarto tipo de sufrimiento: Cuando viene uno tras otro. Cuando te pasa de todo en un tiempo no muy largo, cuando pensabas que ya terminaba y aparece algo más, no te alcanzas a sentar y otro hecho llega a tu vida. Lo que muchos llaman una mala racha. A eso los budistas lo llaman el sufrimiento sobre el sufrimiento. Y encima frente a éste te felicitan porque estás purificando mucho karma. -Linda la cuestión! -hemos dicho en estas situaciones, ¿no? Recuerdo a amigos uruguayos y ahora a un par de chilenos que están en esta experiencia y entonces uno ya no quiere más y se pregunta ¿hasta cuándo? Una amiga ariana decía estos días en su cumple: ya, y dejen de mandarme cosas por un rato -señalando a sus guías que le han explicado el porqué y para qué de algunos hechos y enfermedades que le correspondió vivir los últimos meses…

Y desde el verano hasta el comienzo de este otoño en Chile, me parece que estamos en este tipo de sufrimiento. En la acción irrefrenable de una descontrolada centrífuga, de una gran agitación purificadora que parece no querer dejarnos tranquilos y llamar nuestra atención desde donde estemos para comenzar un nuevo tiempo con otra energía y hacer los cambios internos que tenemos que hacer ya, no mañana.

cordillera de los andes

Cordillera de Los Andes, Chile

Chile, con toda su belleza y precariedad, se deja ver estos días en que sucede uno y otro hecho desde fines de 2014 hasta acá: revelación de oscuros temas políticos y económicos que tocan a las élites de todos lados hasta con cárcel preventiva para algunos -cosa nunca vista en estos rincones-, un volcán que erupciona y saluda cada par de días, incendios en bosques milenarios y en zonas costeras, lluvias inéditas en zonas desérticas que provocan tremendos aluviones que arrasan con ciudades y pueblos completos y dejan otros llenas de lodo y desechos tóxicos de la rica minería de la zona frente a la perplejidad y desolación de sus habitantes, accidentes aéreos y terrestres de gente que intenta ayudar en estos últimos hechos… Uuufff! Cuánta limpieza y crudos remezones para nuestro ego… Cuánto dolor, decepción, asombro, verdad y fuerza interna se mezclan en cada hecho de los últimos meses… No sólo para Chile, en muchos espacios geográficos y personales estamos en plena agitación purificadora…

El norte de Chile, ante un drástico cierre de ciclo, dolor y poder juntos. (Foto: Publimetro)

El norte de Chile, ante un drástico cierre de ciclo, el dolor y el poder interior  juntos. (Foto: Publimetro)

Y este movimiento intenso que también pasa en el cielo entre el irreverente Urano (despertar de consciencia, innovación, sorpresas, liberación, locura, vientos, electricidad, aeronáutica), el poderoso Plutón (transformación, muerte, intensidad, profundizar, secretos, energía subterránea, volcanes, intuición, obsesiones, dinero compartido), el mágico Neptuno (empatía, inspiración, caos, entrega, aguas, evasión, fantasía, unión) y el sólido Saturno (límites, obstáculos, disciplina, logros, ambición, rigidez, tierra, montañas, madurez, sabiduría). Juntos hacen de las suyas y nos remecen para decirnos que ya no podemos quedarnos esperando algo más, tenemos que levantarnos a resolver en nuestras vidas y hacer los cambios necesarios por dolorosos o amenazantes que sean porque si esperamos a que vengan de afuera la energía será aún más drástica… Luego de estos tres años de gran crecimiento, ahora nosotros tenemos que tomar la posta de nuestra transformación y dar pasos cada día. Ya no somos los mismos. Y los hechos externos lo anuncian, lo reafirman… Estamos en una purificación de todo lo antiguo en nosotros; de nuestros propios abusos, rigideces y evasiones. Nos corresponde a todos el despojo de las comodidades y obsesiones que nos estancan para tomar la nueva Vida que se nos ofrece donde la autonomía, la creatividad, la intuición, la coherencia, la felicidad cotidiana, la consciencia, la mirada despierta, el corazón abierto y el desarrollo de nuestros talentos son los ingredientes claves…

alma diamanteEn estos momentos aparentemente hay puro caos, pareciera que reina la inestabilidad y la destrucción de las formas y de lo que era sólido en nuestras vidas. Pero es mucho más que eso. Estamos en pleno despertar de nuestro PODER INTERIOR y esto es tremendo regalo. Mucho de lo que está pasando dentro y fuera es para activar la chispa de poder que reside en nuestro corazón verdadero, no el de Hollywood ni el de telenovela turca, por cierto; sino el diamante de luz que está al centro de nuestro pecho y que contiene toda la información de lo que fuimos, somos y seremos. Desde este espacio podemos aquietarnos, pedir respuestas -o pistas- a la Vida, conectar con nuestros guías y maestros y entonces movernos con poder espiritual, es decir, no sólo por la voluntad egoica que quiere todo ya y a su forma… Toda esta agitación puede sacar lo mejor de nosotros. Es como entrar al ojo del huracán, aquietarnos, respirar profundo, ir al corazón y desde esa vibración saber qué hacer y hacerlo, eso es Poder…

Ahora que abrimos este abril eclipsado, donde tenemos más herramientas y contexto para mirarnos y ver tanto lo luminoso como lo oscuro en nosotros (incluidos nuestros abusos y agresiones, ojo, que aún se nos están mostrando y a cada rato), es un tiempo precioso para seguir transformándonos y permitirnos un renacer brillante. Todo está a nuestro favor. Incluso la destrucción e incertidumbre que bajo su aterradora amenaza nos llaman a reinventarnos desde la fragilidad, el agradecimiento y las pequeñas osadías que esconden tremenda fuerza…

otoñoComo lo dije en radio Cooperativa la semana anterior, desde aquí honro la experiencia dolorosa y drástica del Norte de Chile sumergido en el barro y en la incertidumbre. Agacho mi cabeza ante la grandeza de hombres, mujeres, niños y viejos que hoy no tienen nada y viven -además de dolor- crudas incomodidades y extremo desapego. Honro su caminar, todo lo que nos enseñan y todo el poderoso proceso de transformación que nos muestran… Como ellos, estamos llamados a -de un momento a otro- comenzar de nuevo más allá de los miedos, de las creencias, de los egoísmos que nos muestran quienes tienen todo para ayudar y aún no lo hacen (a veces las tragedias revelan lo peor y lo mejor de lo nuestro), de las rabias y penas que nos inundan… Que la experiencia de quienes viven hoy este cierre e inicio tan drásticos dé bellos frutos, que entreguemos y reciban toda nuestra ayuda material y energética, y que el Poder de su (nuestro) corazón nos anime a todos a construir una Vida Nueva, más flexible y despierta. Infinitas GRACIAS y que renazcan en gloria y majestad. Así es y así será ❤

Bendito miedo (en este fin de mundo)

-Qué pasa, amiga, con el mundo!!!??? inundaciones, incendios, nevadas extremas, y ahora un volcán…que mal le hacemos a nuestra Tierra para que reaccione así? nos estamos destruyendo… Que pase pronto lo del volcán, un beso, te extraño -me escribe Armando desde mi querido Mercedes, Buenos Aires. Me emociona leerlo y sentirlo cerca pese a la distancia.

-Amigoooo!! y yo justo escribiendo una nota sobre esto en el blog…. Mira cómo nos sincronizamos… Ando por tus tierras, en San Martín de Los andes, muy belloooo… Me he acordado de ti… Ya brindaremos, verdad? Y ahora de vuelta pasaré cerca del volcán, así que capaz que me tomo una foto y te la mando; sin lava eso sí, jaja.  Abrazo grandeeee -le respondo con nostalgia y sonrisa, mientras él me recuerda que las casualidades no existen.

Así es. Cada hecho tiene un sentido, un momento, un lugar/espacio y un propósito en nuestro camino de crecimiento llamado Vida, este viaje apasionante que tiene de todo, incluidos los movimientos de la naturaleza y los miedos que tanto nos enseñan…

… De vuelta de Villa Traful, mi bello y revelador paseo  que relaté en el post anterior, mientras cenamos a la rápida en un pequeño local de comidas caseras de San Martín de Los Andes, pasan las noticias en la tele. Al mirarla me sale una carcajada y le digo a Guille (otro viajero): ¡Huyamos!, ¡el mundo se está acabando y nosotros aquí paseando. Hagámonos cargo; nada que ver estar aquí gozando la vida, no se puede!- Y mientras él se da vuelta a mirar la tele nos seguimos riendo y una señora de la mesa del lado también. Es que la pantalla está dividida en cuatro y dice lo siguiente: Evacuan Santa Fe por inundaciones / Diluvio en Córdoba / Chubut bajo el fuego / Erupción en el Villarrica, alerta roja… -¿Algo más? -pregunto moviendo la cabeza y luego conversamos sobre la manipulación y alarma de los medios de comunicación que no analizan las causas de las cosas (por ejemplo acá se rumorea que los incendios del sur argentino son intencionales para luego comprar o vender esos terrenos; y también creo que a las élites chilenas les vendría bastante bien alguna tragedia que gire la agenda al final de un verano lleno de oscuridades y verdades reveladas, más allá de que la emergencia como tal puede ser real, ¿no?) sino que optan por repetir hasta el cansancio las mismas imágenes que promueven miedo, una de las emociones que más dividendos da y que menos luz provoca… Ahora, tampoco es nuevo ni relevante, los medios masivos reflejan parte de nuestra mente colectiva que está dormida y está bien, tampoco fueron creados para generar consciencia, nos muestran aspectos nuestros y mucho de lo que ya no hay que hacer ni fomentar. Gracias por eso…

Y justo yo pensaba escribir sobre una de nuestras emociones favoritas, el miedo, estos días porque me llegó que parte de lo que trabajaremos en Ritual de otoño el próximo sábado 28 de marzo (están todos invitados; acá están todos los datos), que da comienzo ‘oficial’ y energético a este poderoso 2015 y, como conversamos por aquí y ‘en vivo’ con varios, ahora sí que se cierra el aleccionador 2014.  Sabíamos que marzo sería muy intenso pues Urano (liberación, creatividad, sorpresa, rebeldía)  y Plutón (transformación, oscuridad, poder, intuición) tienen sus últimos encuentros después de dos años topándose, citas que tanto nos han hecho ver, crecer, despertar y soltar… Ahora estos dos poderosos se despiden y ya sacan chispas. El cielo está de fiesta… Pero nuestro ego no. Él tiene miedo y tensiones pues sabe que es ahora o nunca… Este 2015, es un puente que nos da -a mi juicio- la ‘última‘ oportunidad de vivir otra Vida.

Erupción del Villarrica (Fuente: EFE, Emol.com)

Erupción del Villarrica (Fuente: EFE, Emol.com)

… Justo antes de salir a Villa Traful, Ezequiel me dice muy temprano: ¿Viste que el Villarrica hizo erupción? -abro los ojos y le digo: Nooo, ¿en serio? -Sí, a las 3 de la mañana. Ya hay evacuados y todo, mirá en Internet a ver qué dicen-. Entonces entro a Cooperativa y Emol y sale la noticia y que la Presidenta va a la zona y el fuego saliendo del volcán y la alerta más que roja y toda la onda… -Mmm, Marte y Urano en Aries… Esto era -pienso recordando las predicciones en que mencioné los volcanes (aunque creo que unos del norte se moverán también), además de visualizar la carta del viaje y la última que levanté hace unos días para escribir el horóscopo de Emol.com antes de salir de Santiago. Me pongo inquieta por la situación y por saber más porque de vuelta tengo -y quiero- que pasar muy cerca del volcán y quizá cómo se dará todo si el tema es más grave. En eso parto a la Villa y le digo a Charly, el chofer y guía de la excursión que pasa a buscarme y a quien recién conozco, que si puedo irme adelante, de copilota (como le dije a Alejandro, mi amigo verdulero que, pese a mover la cabeza con risa, ahora en cuanto me ve me dice: ‘¿va a querer su piña especial, verdad?’, y también una vez a Pepa, vecina/amiga/escritora, cuando hablábamos de frases que recopilamos: “De las patudas es el reino de los cielos!“). Me mira y responde: “Y… si ya me lo pediste qué te voy a decir a vos, dale, subite” -expresa con cierta ironía mientras me instalo con la mejor vista, saludo a mis compañeros de viaje y escucho la radio local que justo habla del volcán. Charly comenta que el espectáculo por la TV fue lindísimo, que la naturaleza es bella y todo eso, que me quede tranquila porque ya el volcán botó lo que tenía que botar y no pasará nada más… Y digo: sí, es verdad. Pero cuando él se baja y va por otros viajeros que nos acompañan ese día, en la radio agregan que el paso a Chile está cerrado. Mi panza se cierra y digo: heyy! miedooo! estás aquí! … Ufff…Bien, qué necesitas?… Ok, respiremos… -entonces pongo mi mano sobre el ombligo, boto aire y vuelvo al centro del pecho, conecto con mi corazón mientras mi mente está una tanto eléctrica pensando en que si esto crece puede ser más delicado… En eso sube Charly, enciende el motor nos saluda a todos y me dice: bueno, ché, ahora relajáte y disfrutemos del viaje-. Yo me río porque es justo lo que mi ego no quiere hacer, pero mi corazón sí y en los primeros kilómetros de la aventura va y viene la energía mental hasta que poco a poco la belleza del sur y mi vista privilegiada logran calmar bastante a mi ego que anda en cualquier parte menos ahí… Lo traigo al presente y le digo: ok, respiremos; todo está bien y está pasando para algo… Luego me meto en el cuento con que Charly nos explica el viaje y los detalles del lugar y cuando hacemos la primera parada en el lago Meliquina, entre las montañas, le pido a él, al lago, que me ayude a confiar, a relajar y que despeje cualquier obstáculo… Permanezco minutos frente a él con sus colores turquesas, verdes y azules… El agua es muy pura, hay sol y el aire está frío. Me quedo ahí recibiendo el sol para entrar en calor y siento cómo poco a poco mi vibración cambia; cuando vuelvo a subir a la camioneta miro al lago y agradezco; ya estoy cada vez más presente en el viaje, sobre todo más adelante, cuando Charly nos comparte unos mates a media mañana en otra parada del camino…

Meliquina

Meliquina

He aquí el miedo, una de nuestras emociones primarias más comunes y por la cual tanto perdemos, destruimos, nos defendemos, atacamos, nos restamos, agredimos, nos apegamos, nos paralizamos… Y también cuya energía puede ser un gran motor para ir más allá… Y él, el miedo, es algo que ya Saturno nos mostró con crudeza los últimos dos años, nos puso frente a varias de sus facetas para reconocerlo y palparlo… Ahora, en 2015 y 16 nos toca abrazarlo, conocerlo más, amigarnos con él, comprenderlo y… Soltarlo con amor para realmente hacer -o terminar- los cambios que la Vida nos propone hace un rato. No es algo fácil, pero sí es una mirada/acción diaria que puede ser de enorme satisfacción y transformación en nuestras vidas…  Casi da lo mismo si vienen de otras vidas, si son de la actual o ancestrales, los miedos son una energía que podemos mirar con más amor para transformarlos dentro de nuestro corazón y comenzar a actuar más desde la confianza y la certeza de nuestro crecimiento personal y colectivo. Estamos todos haciéndonos grandes, pasando incertidumbres y aprendiendo a vivir en este nuevo mundo porque el anterior, el de nuestros padres y abuelos, el que tenía instituciones sólidas y era más menos predecible, el que conocimos de pequeños ya fue. Se acabó, no va ni da más… Ahora estamos nosotros con nuestro corazón poderoso frente a la Vida y podemos dibujarla y colorearla de otra forma porque todo es nuevo… 

Y, por supuesto, cuesta ubicarse en estas nuevas formas, ritmos, códigos y miradas; especialmente a los egos más rígidos. Porque el aire y la energía son inciertos, aunque por lo mismo más abiertos, moldeables, creativos, luminosos... Ahora podemos ir poco a poco, sin presión, pero ir; ya no es tiempo de quedarnos pegados ni inmóviles. Si respiramos más allá de lo que esté sucediendo afuera podremos jugar en este nuevo mundo e ir ocupando los lugares que nos corresponden… Todos estamos invitados a esta Vida creativa y despierta donde no hay nada externo a lo cual aferrarnos. Enhorabuena!

Al día siguiente de la erupción, cuando ya está todo más calmado, incluido el paso a Chile, me instalo en el ‘Café del pueblo’, en el centro de San Martín, al lado de una ventana y mientras desayuno con placer máximo, diviso el diario en otra mesa. Lo busco y me río. Le mando la portada a Silvia, mi amiga argentichilena, y me responde: tendríamos que hacer nuestra esa enseñanza. Jajaja- Y seguimos riendo, aprendiendo, confiando y viviendo en este nuevo mundo junto a nosotros y a nuestro corazón puro, lleno de energía y consciencia… (Continuará…)

Portada del diario, en San Martín

Portada del diario, en San Martín

(Y ahora ya desde Santiago seguiremos compartiendo por aquí y en radio Cooperativa sobre este nuevo mundo. Aquí el video de este miércoles 11 y cómo la realidad del país y del mundo nos refleja. Hasta pronto!)

Tesoros de viaje

-¿A la playa de nuevo? -me dice Ezequiel, el encargado del hostel, que tiene una voz muy grave, más que la de Kevin Johansen y me da risa cuando lo escucho; él les pasó los datos a Daniel y Sergio (mis dos nuevos mejores amigos bonaerenses) para ir a Yuco, a pero al final fuimos a Catritre, otra playa del lago Lácar.

-Ja, ja. No, hoy sí que necesito siesta y después lago aquí cerca ponte tú, mira que ayer volvimos caminando y en cada paso mis pantorrillas me lo recuerdan.

-Ja, ja. Pero es linda esa ruta -agrega.

-Es bella, me encantó, encima volvimos con el atardecer y la temperatura perfecta, pero la bajada a hasta la playa no era menor y el regreso estuvo potente, ¿no ves que soy importada de la ciudad?

La ruta 40, bordeando el Lácar

La ruta 40, bordeando el Lácar

Se ríe y seguimos conversando mientras preparo un agua de limón antes de dormitar un rato. Los viajeros improvisados del salto anterior se convirtieron en mis mejores amigos y compañeros de aventura en un día de sol y algo de viento en San Martín de Los Andes. Justo cuando quería dormir un rato me convencieron de acompañarlos, realmente me convenció la frase de Daniel: yo llevo una hamaca y la instalamos entre los árboles para vos, dale, vení-. Ahí mi sonrisa despertó y armé mi mochila rápidamente para correr tras el bus que ya partía, que al final perdimos y entonces no fuimos al primer destino pero sí al segundo: Catritre, en el parque nacional Lanín. Obvio que llevamos mate, facturas, galletas. Yo ya les había dicho que les ‘vendía’ protector solar, pero ante la hamaca exclusiva les dije que podíamos hacer un trueque, que esto ya era fraterno.

Catritre, San Martín

Playa Catritre, San Martín de Los Andes, Argentina

Una vez allá todo es disfrutar, reír, caminar, compartir las historias con el mate de rigor, gozar del agua fría, respirar el aire de la montaña y los lagos. De vuelta la aventura gira hacia una bella caminata donde podemos mirar el lago desde la altura con los paisajes que cambian de colores, conversar de lo profundo y lo superfluo, jugar, cantar y bailar por la ruta desde samba brasilera hasta argentina pasando por Michael Jackson que escuchamos desde el celular de unos chicos que coinciden con nosotros en la ruta, saludar a cada caminante, tomarnos fotos, comer moras del camino y sentir la fuerza del viento y del sol… La tarde parece un día entero y regresamos exhaustos. El hostel está lleno y todos cocinan en distintos acentos de vuelta de la aventura diaria. Pero Sergio y yo tenemos nuestro propio chef, Daniel, que en pocos minutos arma un arroz al curry con tomate y una salsa picante con carne, tomate y algo más. Un festín que gozamos con honor.

En la playa disfruté mi hamaca personal, pero no la siesta. Mis amigos parlanchines no me dejaron más que unos minutos cerrar los ojos y sentir el ruido del agua porque llegaron a conversar y a reír, en eso se nos fue un buen rato y luego ya el sol bajaba, así que nos fuimos moviendo hasta que ya subimos y emprendimos el camino de vuelta que disfrutamos a cada paso y que muchos locales usan como paseo y también como pista de entrenamiento de caminata y trote.

DSCN9860Unos días después, en que continúo esta nota y luego de unas conversaciones de anoche con otros viajeros (mis mejores amigos ya partieron a acampar a otra parte del Lanín) vuelvo a valorar algo que te dan los viajes en general, especialmente si te quedas en hostels (donde compartes la habitación y la cocina), y cuando estás abierto a hacerlo, claro: conoces a gente con vidas muy distintas que en la pequeña rutina -o realidad- de cada uno nunca encontrarías y quizá no te detendrías a compartir…Igual, dada mi naturaleza y los oficios que escogí en esta vida, suelo conocer a gente muy diversa y mi propio círculo lo es: tengo amigos de todas las edades y colores, nunca me encasillé en nada; pero los viajes le ponen más sabor a esto…  Anoche me reía sola sentada en la mesa con una pareja de cordobeses, mientras saboreábamos los gnocchis hechos por Ariel, un boxeador de Buenos Aires que vino acá a entrenar y sale a correr todos los días por los cerros porque tiene la meta de ser el mejor; él otra noche fue a cenar con Naty y Nadia, mis compañeras de habitación, y yo y nos reímos mucho con sus anécdotas porque es bien adicto a la intensidad (no espero menos con ese deporte, ¿no?). Más tarde, mientras otros chicos me invitan una cerveza, nos ponemos a charlar con Raúl, de energía muy bella y con una mente aguda y profunda, además de sonriente; en medio nos contamos a qué se dedica cada uno y me dice: soy cartero, trabajo en el correo-. -Ah, qué bonito tu trabajo -le digo. Y me cuenta que estudiaba artes plásticas pero tuvo que dejarlo y entró a trabajar pensando en quedarse un año y lleva diez, que le gusta el contacto con la gente, conocer a los vecinos, saber de sus vidas, que se hacen favores entre todos… Disfruto mucho sus relatos y sus preguntas, y coincidimos en que en vacaciones no queremos hacer cosas relacionadas al trabajo, me dice: seguro a vos más de alguien te dice que le mirés la carta astral- Sí, le digo, me pasa mucho y varias veces no digo a qué me dedico, lo dejo en periodista y ya -le cuento y lanzamos carcajadas porque él anda con un grupo que quieren arrendar bicis y el dice “nooo, yo hago eso todo el año; jajaja”.

Sí, los viajes además de provocar esa pausa y distancia tan necesaria, son también un tesoro, nos enriquecen mucho, no sólo por las experiencias nuevas que muchas veces nos desafían, también porque entras en otras culturas, espacios, miradas y frecuencias; y, sin duda, porque compartes de forma simple con muchos. La noche avanza y son mis últimos días acá en San Martín, en que he vivido de todo un poco, incluido el temor por lo del volcán Villarrica que está acomodándose y llamando nuestra atención (ya contaré más de esto en el próximo post)…

La naturaleza de nuestra América sureña tiene una vibración muy especial, de gran conexión y sanación, y cada día al salir del hostel miro la montaña verde, respiro el aire frío y puro que me llena de energía y busco el sol para pasar el frío de los primeros pasos de caminata hasta el centro del pueblo y agradezco estar aquí, en otro lugar lejos de la rutina, un espacio muy bello por lo demás, al cual le pedí permiso al llegar y que hasta ahora me cobija y me regala experiencias nuevas que atesorar.  Gracias.

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