Regalos de Santiago

No es la ciudad más amable, no es la más pintoresca, no es la más sabrosa, no es la más bella, no es la más propiamente sudamericana… Pero más allá de toda la identidad que ha perdido con construcciones que miran -a veces garrafalmente- a Estados Unidos, en vez de mirar a nuestras raíces (americanas y españolas), Santiago de Chile aún conserva un sello que no necesariamente está en la arquitectura -ya no-, sino mucho más en los cerros y montañas que la habitan, junto con la gente: nosotros, los chilenos.

Las calles santiaguinas de distintos sectores céntricos, pese a la insistente proliferación de fatales cadenas de comida chatarra, farmacias que parecen supermercados y tiendas con letreros en inglés que en vez de liquidaciones tienen “sale” y al abrir la puerta dicen “open”, conservan un ritmo, humor y tono muy locales que tienen su encanto… Lo dije en una nota sobre el humor santiaguino, que publiqué hace un par de años y lo recordé hace unos días conversando con el frutero de la esquina que me hace bromas y, luego, al salir a caminar por Providencia, en una pausa en la mitad de un agitado día de consultas de tarot…

En medio del acalorado paseo por las calles llenas de gente, que a veces caminan con el rictus muy serio y amargo, aparece un regalo que despierta a cualquiera, alegra el corazón, entusiasma al cuerpo, relaja la mente y deja un sabor de boca muy dulce: una orquesta de chicos con violines y otros instrumentos que interpretan desde obras clásicas, hasta tangos, e incluso… reggaeton!

Muchos nos quedamos pegados, les damos dinero con gusto en su estuche de instrumento sobre el piso y aplaudimos al final de cada pieza, mientras ellos sonríen, agradecen e improvisan más de un paso de baile cuando la música lo amerita… Esa tarde yo bailé y reí con esta. Se las dejo y los invito a descubrir los regalos del lugar que habitan hoy… Siempre hay uno o más!

Puro Chile…

Cuando en Chile y, especialmente en Santiago o en cualquier ciudad “pujante”, alguien se propone correr el velo de las 4×4 que circulan por calles estrechas, las carreteras modernas y limpias, los edificios ídem, las mujeres de piel mate con el cabello teñido de rubio, los hombres con sus I-phones; el dinero plástico, las tiendas siempre con gente… Se encuentra con algo muy distinto, bello y puro… Que nada tiene que ver con éxito ni prisa ni consumismo… Sino más bien con un humor pícaro, timidez, inocencia, sabiduría, creatividad, fuerza, simplicidad…

Esa energía, esa luz, para mí es “el alma de Chile”… Y esa llama pura emerge de pronto en algunas calles, plazas, rostros, frases, risas, silencios, gestos, sabores, aromas, cielos, paisajes…

Y en este premiado programa de TV llamado “¿Con qué sueñas?” el alma chilena emerge desde el sur, desde la cordillera de Nahuelbuta, a través de la vida de Ítalo, un niño de 8 años que comparte con la cámara sus días sacrificados y alegres en un país muy distinto al que se suele mostrar por televisión y al que se vende hacia afuera.

Aquí pueden ver al bello Ítalo, en un Chile muy particular.

 

 

 

Regalos del 11.11.11

Antenoche, al regresar de una clase de astrología, en mi correo no sólo había unos cinco mensajes más (ya iba por los diez desde la última semana) sobre el 11.11.11, sino que además mi querido editor en Guioteca.com me escribía sobre el mismo tema diciéndome si podía publicar algo porque había mucho interés… Obvio que me puse a escribir. Primero porque el tema me interesa y ya sabía (desde el 8 de noviembre) que haría una nota sobre lo mismo en este blog. Segundo, porque cuando un tema se te repite tanto y por distintas fuentes es que algo hay para ti. Tercero, porque entre tanta información sentía que estaba bueno filtrar y decidir desde dónde vivir este portal energético que suma 33 y del cual hay mucha información en múltiples rincones del mundo, y ya que tengo esa tribuna por qué no difundir algo que nos sirve a todos…. Y cuarto, porque no le podía decir que no al jefe, the boss, que me cae tan bien y que no entiende nada de astrología, pero es Géminis, por tanto inquieto y con humor, y confía en mi pluma astrológica, lo cual es un lujo en el oficio periodístico.

Entonces, este jueves 10 por la mañana la nota ya estaba publicada y se titula: “11.11.11: Gran oportunidad de cambiar y partir de nuevo”. Se lee aquí.

Ya, pero este no era mi motivo central para esta nota que comparto en la víspera del 11.11.11…. Resulta que el martes 8, después de una lectura en mi consulta con un bello y ordenado hombre grande (de poco más de 60), apesadumbrado y angustiado por su cesantía de más de dos años, que no acepta ni entiende que la vida le está haciendo el juego de obligarlo a parar, a cambiar y a caminar por otros rumbos o a otro ritmo o en otro sentido, o todas las anteriores; hombre al cual entiendo profundamente pues para su edad y género el trabajo lo es casi todo, su rol laboral se vuelve su identidad y no tenerlo es como estar muerto; con quien cerramos la lectura con una meditación guiada para conectar con su corazón, el agradecimiento a este tiempo de pausa, el aceptar y el comprometerse a generar una vida nueva poco a poco, donde pueda entregar a los demás sus talentos… Salgo de la consulta conmovida y alegre a la vez: el día está gris, con brisa, pero es primavera y los verdes se hacen más intensos en los árboles; adoro los días así y en mi MP3 suena una buena canción en radio Cooperativa. Con ella en mis oídos me encamino al banco y otras vueltas por Providencia antes de la lectura siguiente. Termina la canción y la voz inconfundible de la periodista Cecilia Rovaretti presenta la entrevista con alguien de apellido Matta, el hijo del gran pintor surrealista chileno Roberto Matta.

Se llama Ramuntcho, habla con acento italiano-francés?, y en menos de un minuto de conversación ya se había convertido en mi nuevo maestro, mi nuevo gurú. Lo entrevistan porque precisamente este 11.11.11 se cumple el centenario del nacimiento de Matta. “Y dale con la fecha” -pensé, mientras intuía que no por nada estaba escuchando esto. Y por supuesto no fue casual, al escuchar los números seguí atenta a algo que parecía otra entrevista de cultura interesante. Pero fue tanto más que eso, que me quedé pegada escuchando, sorprendida y agradecida porque por fin alguien hablaba de la vida desde una tremenda conciencia y aprendizaje en un medio masivo, pero sin ser una persona que está en temas despertar, autoayuda, espiritualidad, o crecimiento o psicología, propiamente tales… No, él oficia de artista, entre otras cosas.

La primera frase reveladora de mi gurú Ramuntcho fue precisamente ante la primera pregunta sobre si realmente ser el hijo de alguien tan importante no le había traído problemas, si acaso no había tenido que ir al psicoanalista: “Sí, muchas veces, uno necesita eso, es como llevar tu coche al mecánico -se ríe Cecilia. Es muy importante ir al psicoanalista, yo lo hago cada diez años durante dos o tres años como una pequeña revisión del ‘sistema’, porque uno se ilusiona mucho con cosas y el psicoanalista te ayuda a identificar las cosas interesantes de las inútiles”.

Y siguió y no paró con otras como que las mujeres son más fuertes porque tienen más conciencia de su cuerpo y que eso le interesa: la conciencia de estar acá.

A propósito de lo mismo, Cecilia le pregunta por una experiencia dolorosa: una enfermedad que lo tuvo postrado por tres años y por la cual tuvo que aprender a caminar de nuevo. “Fue la mejor experiencia de mi vida” -¡Ah, nooo, estoy ante un iluminado! -pensé/sentí. ¿Por qué? -dice Cecilia con seriedad. “Porque te ayuda a entender porqué estás acá, qué quieres hacer y te haces muchas preguntas cuando no tienes el cuerpo. Cuando el cuerpo se va tienes el cerebro que te hace pensar qué quiero hacer, dónde quiero estar para el próximo año si sobrevivo. Y la experiencia de la muerte es muy impresionante porque pensamos que somos eternos, por eso es importante ser buenos y honestos lo más que podamos”.

La enfermedad le dio por un virus a la espina dorsal. Cecilia lo bromea diciéndole si el virus se llamaba Matta. Se ríe y responde: “nooo, era un virus que creo se llamaba ‘trabajo’ -yo con mi corazón radiante por estar escuchando esto en pleno Providencia entre bocinas y gente-. Se trabaja mucho en este mundo para sobrevivir y se puede trabajar menos, creo, si uno piensa un poco lo que quiere hacer y toma un poco de distancia con las urgencias…”

La entrevista sigue (pueden escuharla o verla completa aquí) con otras buenísimas declaraciones donde Ramuntcho Matta habla de los medios de comunicación y el dictador rating, su padre, Chile -“no es una nación, es una energía”, le decía el célebre pintor que se radicó en Europa-, la política, la cultura, la publicidad, la muerte, los fracasos, el caos, el amor…. Mientras yo camino agradecida por las sincronías, los regalos y el 11.11.11, un momento que nos da todos a la oportunidad de comenzar de nuevo y de sintonizarnos global e inéditamente con el amor. Una fecha que nos abre la bellísima posibilidad de transformar nuestro corazón, mente, cuerpo y espíritu en portales de nueva energía por donde pase y se quede la Luz de la Vida y se multiplique para todos en todas las direcciones.

La Divinidad está en todas partes

Nota dedicada a las bellas almas de Valdense, Colonia, Juan Lacaze, Montevideo y Santiago, que asistieron a los últimos Talleres de Meditación.

Santiago arde de calor y en medio de la agitación citadina, después de un mediodía de compras y almuerzo en una barra con suculentos sandwichs, en Providencia, me voy donde Angélica -gran nombre para una sanadora-, mi terapeuta (además de amiga “histórica”) de Flores de Bach.

Conversamos, recapitulamos este tiempo intenso, vemos los avances, los temas aún recurrentes; compartimos un espacio sagrado en su sala y me voy colmada de amor y conciencia a casa. El sol arrecia y sólo pienso en la piscina -bendito agregado de muchos edificios nuevos en Chile- que me espera. En el camino se suma Su, Susana, argentina; amiga/hermana/mamá, sanadora y canalizadora.

Charlamos largo, en el borde de la pisci, con los pies en el agua, tomando mate acompañado de unas dulces galletas, manjar que compartimos con unas inquietas y afortunadas hormigas. El Sol cae, pero el calor sigue. Cuando ya son casi las 8 nos disponemos a una meditación, pues ya se ha ido la gente. Decidimos hacerla al lado del agua, y yo recuerdo las palabras de la bella Rigoberta Menchú, quien contó que los mayas para sanarse iban a un río a escuchar el sonido del agua.

Entonces nos sentamos con piernas cruzadas, ojos cerrados  y comenzamos por llamar al Agua, al elemento purificador, nutritivo, fluido, emocional, mágico; convocamos su energía para que se haga aún más presente y nos enseñe a ser como ella: adaptable, musical, pura, llena de vida…

A diferencia de otras veces, siento ganas de contactar con Jesús, el gran maestro de esta era que despedimos, la Era de Piscis. Le pedimos que nos acompañe en la meditación. Su, que canaliza con sus manos, comienza a elevar sus brazos y luego bajan en forma de bendición, mientras sus dedos apuntan hacia mi frente y luego a la de ella. Yo algo veo pues en ese momento entreabro los ojos, pero los detalles me los cuenta ella al final.

Seguimos conectadas con esa energía sabia y amorosa… Ambas pensábamos que la meditación sería más larga, como otras veces que hemos estado hasta más de una hora pasando por distintas fases de la meditación… Pero en eso que estamos agradeciendo y pidiendo a Jesús desde el corazón, sentimos ruido en la piscina, son niños que se acercan y obvio que quieren bañarse. Susurran alrededor y se cuidan de no interrumpir demasiado, mientras entran al agua con poco ruido. Qué dulzura! -pienso y me los imagino con cara de pregunta de ver a estas dos locas “rezando” en la piscina, nada qué ver!

Nosotras seguimos con ojos cerrados. Y como todo es un motivo y vehículo del despertar, pido -para finalizar la meditación, pues no podremos seguir y está bueno dejarles el lugar a los peques- que nos contagiemos e inspiremos con la energía de los niños, con su risa, su ingenuidad, su juego, su ilusión, su creatividad… Que la energía pura de la niñez nos acompañe en la semana. Cerramos agradeciendo con las manos en uno de los mudras del amor (las palmas unidas a la altura del pecho) y me da un poco de risa por dentro.

Lentamente abrimos los ojos e instantáneamente ambas sonreímos. En eso, uno de los niños (son dos) por fin se sumerge con ganas y patea salpicándonos agua, la madre mira de lejos y nosotras nos reímos. Pero el hermano mayor del pequeño nadador se preocupa y le dice a éste: “¡Jesús, cuidado que estai mojando a la gente!”…………. Guauuu!!! Sí, Jesús definitivamente estuvo ahí, está en el corazón de todos y en todas partes! GRACIAS!

Cómo sobrevivir al reality show del rescate de los mineros en Chile

Una cosa es el milagro después y en medio de la tragedia. Ese regalo de la vida y de la Tierra. La luz en la oscuridad.

Pero otra cosa es el aprovechamiento político, mediático, económico y más que ya podemos ver y que quizá aún no logramos imaginar desde el minuto en que el primero de los 33 salga a la superficie.

Entonces, luego de apagar la TV con fastidio en reiteradas oportunidades al ver la agotadora cadena nacional del tema con decenas de bochornosas notas periodísticas; después de estar a punto de contratar TV cable para no mirar programas locales durante las próximas dos semanas; después de reírnos pensando en qué marca de bloqueador solar será la auspiciadora oficial del rescate; después de decidir consumir la menor información del tema para no contaminar algo que en el fondo es muy mágico… Propongo 5 pasos para sobrevivir a la oleada mediática sobre el rescate de los 33 mineros chilenos:

1. Aceptemos nuestra dualidad, la polaridad humana. Los grandes hechos sacan lo mejor y lo peor de lo nuestro. Como el terremoto: hay héroes y vándalos conviviendo en torno al dolor. Ahora, hay familias sufriendo, mineros atrapados, gente anónima y reconocida ayudando, trabajando y profesionales informando… versus, familiares en quinto grado robando cámara, personajes tratando de figurar, autoridades posando y midiendo en cuánto los beneficiará esto en las encuestas o elecciones, periodistas haciendo preguntas absurdas y editores de medios midiendo cada punto de rating que los haga vencer a la competencia… Así somos, tenemos ángeles y demonios dentro y ellos salen a pasear con alevosía en los momentos extremos. Por lo tanto, podemos observar esta realidad tan nuestra, antes de seguir criticando.

2. Si -como yo- usted es un consumidor habitual de información periodística, haga “dieta de medios” este tiempo. Será inevitable leer, ver o escuchar del tema. Y si le resulta irritante, entonces es mejor dosificarlo. Así nos evitamos una gran fuente de rabia, crítica, vergüenza, etc., que siempre se traduce en energía negativa que impregna su ambiente y su vida y que, ojo, se multiplica y se devuelve. En cambio, use este tiempo libre para cosas que tenga pendientes, como leer u ordenar.

3. Si tiene conexión con esta práctica, puede sentarse a meditar y a enviar, desde donde esté, paz, sabiduría, bienestar, armonía y conciencia, a todos los seres que están involucrados en este hecho y a todos los que en este momento -en cualquier rincón del planeta- están afrontando dolor, desafíos u opresión. En silencio, mande desde su corazón esta energía. Si meditar no es lo suyo, puede rezar, si esto último tampoco es para usted, cuando se acuerde del tema, piense en algo positivo.

4. Al igual que los mineros, saque a la luz algún talento que usted tenga oculto, o un bello sentir no expresado, o un gusto que quiera darse estos días y dedíquelo a todos los que no pueden hacerlo. Imagínese si usted hubiese estado ahí, cuál habría sido su aporte al grupo, qué habría sentido física y emocionalmente y cómo lo habría expresado.

5. Agradezcamos! Al menos podemos elegir qué ver, con qué quedarnos de todo esto, qué aprender. No somos los protagonistas, la gran mayoría no hemos vivido directamente este dolor, no estamos estresados trabajando en esto que dará para largo… Podemos agradecer el regalo del fondo de la Madre Tierra, las lecciones, el recordatorio metafórico de lo bueno que es ir a nuestro interior, de lo sanador que es no temerle a nuestras oscuridades y de confiar en las bondades que ese hilo invisible llamado destino a veces nos regala.

A ver cómo nos va en esta aventura.

MILAGROS DEL FÚTBOL (Los cuartos serán los primeros!)

Martes 13 de julio de 2010, desde un rincón del Sur del Mundo llamado Uruguay…

Caravana celeste por la rambla, Pocitos, Montevideo (Foto El País)

En Solymar, poblado-balneario hoy casi capitalino,  una señora que bordea los 70 y que suele ser pesimista y algo (divertidamente) gruñona, escribe por Facebook lo feliz que está de los triunfos que acumula  su selección celeste en lo que iba del Mundial 2010, y dice: “que tengo una alegría enorme por mis jugadores y que siempre vamos a recordar esta dicha, seremos campeones, arriba Uruguay!”

…Un chico de Colonia, que no sale nunca de casa y que siente que su vida es re tranquila y más bien aburrida, decide ir hasta Montevideo –la ciudad que rechaza y critica- a recibir a la selección y participa en los festejos que paralizaron al país (tanto como los partidos del Mundial) en pro de los homenajes y celebraciones….

…Una chica de Malvín, Montevideo, que no entiende nada de fútbol y que lo ha pasado muy mal este 2010 entre la falta de trabajo y varios duelos, sale a la calle con sus pequeñas hijas y celebra con cantos y gritos el paso del bus de la selección por la rambla de su barrio; se entusiasma y siente que es un respiro a las tristezas que le ha traído este año…

… Un chico de Pocitos, Montevideo, que suele mirar todo desde el peor escenario, sintiendo que nada va a cambiar y que nada va a resultar,  por primera vez siente orgullo de su país y experimenta la euforia colectiva que lo llena de colores y alegría…

…Una pequeña de 7 años que no suele ir al centro de Montevideo y cuya familia pasa por una delicada situación económica, me cuenta por e-mail: “miré en la Plaza Independencia en una pantalla gigante el partido de Uruguay,  nos pintamos la cara, nos pusimos la remera de Uruguay y llevamos banderas, gritamos los goles y nos divertimos mucho”…

…Una talentosa periodista del clásico barrio candombero Sur de Montevideo escribe en su –recomendable- blog: “aquello ya era una fiesta. Entonces salimos a la calle y un frío estelar nos apretó las manos. Petardos, cañitas voladoras y banderas frisadas por el viento. Niños exonerados de las escuelas, obreros, muchachos, mujeres en bata, y ese popurrí propio de los desbordes cuando sale a la calle. Entonces pasaron enfrente a mis narices, y como viendo sin ver, nos saludaron desde la ventana. Ahí, a unos centímetros de mi cuerpo, pasaron los atletas”

(Foto El País)

Y el bus de la selección pasa con su bullante estela celeste por todos los barrios montevideanos que une la rambla, incluso algunos jugadores se suben al techo y saludan desde ahí…

Así llega hasta el imponente Palacio Legislativo, donde las escaleras forman un vivo escenario que transforma la llegada de los futbolistas y su gran ‘Maestro’ Tabárez en una fiesta nacional muy especial y sin mucho protocolo, a la uruguaya. Los jugadores hablan con sus compatriotas desde ahí, hacen bromas y disfrutan del cariño entrañable de su pueblo…

Hay orgullo, esperanza, felicidad, expansión, complicidad y calor en medio de un país ventoso y hasta hace poco con el temple más bien gris y pesimista…

Y el Presidente de la República Oriental del Uruguay, “Pepe” Mujica, con su habitual pachorra los presenta desde ahí con emoción; afirma que “nunca hemos estado tan unidos” y que han sido capaces de borrar las diferencias de clase, las políticas -y tantas otras propias de América Latina-, y remata: “¡Porque estos muchachos no sólo son guapos, además son valientes!”, mientras el público celeste aplaude emocionado, con el corazón mucho más abierto y tibio que hasta hace unos meses…

URUGUAY NO MA!!!

Desde el clásico bar El Gaucho, en el centro de Montevideo. (Foto Diario El País)

Me acuerdo cuando en la primavera 2009 paseaba por Pocitos pocos días después de que Uruguay clasificara al Mundial y vi un lienzo en la rambla que decía: “¡Mandela, yo llevo el mate!”… Además de reír y de fotografiar ese y otros emblemas de la identidad uruguya, disfruté mucho conversando con los expertos en fútbol locales; aunque yo no entiendo nada del tema, era un espectáculo escuchar sus comentarios…

Y ahora, sin soltar el mate, los uruguayos celebran con júbilo en Montevideo, desde la rambla, 18 de julio, el mercado del puerto… Y seguro, desde cada rincón del pequeño gran país. Un diario titula “Un río de felicidad” y otro: “Permiso para soñar”…

Tengo una teoría: Este Mundial se juega en uno de los íconos del Tercer Mundo (al fin) y es para el Tercer Mundo… Enhorabuena!

Vamo arriba La Celeste! Uruguay no ma!

Con calabaza (mate) celeste y todo. (Foto diario El País)

Se va el otoño en Santiago

Es otoño en el Sur del mundo… Tiempo para soltar, dejar que se nos caigan las hojas viejas, permitirnos dejar aquello que está seco en nuestras vidas … Aquí hay un buen texto de la gran antropóloga Patricia May sobre esto y abajo un par de fotos que tomé estos días.

Mediados de mayo 2010

Mediados de junio 2010

Porque esto es San-tia-go ♫♫

Flasmob mundialero Waka Waka en Providencia

Sábado 12 de junio, 14.30 hrs. en Santiago de Chile, un grupo de todos colores, con mucho rojo y varios envueltos en mantas, irrumpe en Providencia, mientras llena de energía, alegría, sonido y ritmo la ciudad…

Luego de su sabrosa y revitalizante intervención urbana, las mantas son donadas a la Cruz Roja Chilena para las víctimas del terremoto en el sur del país…

PD: Lo único malo del video que va a continuación es que la camarógrafa no sabe mucho de audiovisual (por sepaparado sí, pero juntos no) y encima adora bailar, entonces no pudo evitar contagiarse y seguir el ritmo de la pegajosa canción olvidando su labor en ese instante. Por eso, para enmendar su falta de profesionalismo, añade al último una nota que salió en la TV local.

Y en la TV local, puede verlo clickeando AQUÍ.

Receta invernal para tener un corazón feliz

Lo siento, pero a este lado del planeta es invierno.  Y en el Cono Sur hace frío y a veces con alevosía.

Ayer no me dieron ni ganas de levantarme; el cielo oscuro, el aire húmedo y la máxima se anunciaba apenas en los 10º.  Pero la realidad es la realidad y tenía que salir a trabajar. Por suerte mi oficio de tarotista me gusta (lo cual ya es mucho decir) y voy caminando hasta la oficina (algo que también es demasiado decir en una capital), mirando la gente, los árboles, las portadas de los diarios, los perros vagos y el color de la ciudad, porque calor estos días no tiene.

En medio de la mañana sigo congelada y tengo una pausa de una hora entre lecturas.

Chocolate caliente + jengibre: antídoto seguro para el frío

Corro hasta uno de mis cafés favoritos del barrio y donde leo el tarot los jueves para los comensales curiosos, El Magdalena, y pido un chocolate caliente con jengibre. Lo dejo pedido y le digo a Paula, la administradora, que es mi amiga, que por fa me lo preparen mientras voy a la peluquería. ¿A la peluquería? -me pregunta ella.

-Sí, es que voy a que me presten el secador de pelo porque siento mucho frío en la cabeza.

-Qué loca eres! Ya, te espero -responde a carcajas.

Llego corriendo y las amigas de la pelu, una más joven y la otra mayor, me dicen: Pero claro, Jimenita, séquese no más, si hace demasiado frío. Además usted se tiene que cuidar los oídos, con todas las historias que escucha, es como nosotras…jajajaj – responden con humor, mientras me prestan el secador y pongo aire caliente en mi cabeza y en los oídos como me indicaron las expertas.

Aaahhh, qué agrado la sensación de calor. Conversamos apenas unos minutos y les digo que me voy “al tiro” porque voy por mi chocolate caliente. Les aviso que a la tarde paso otra vez y les traeré sopaipillas, me dicen que no hace falta, pero yo les respondo que es un trueque para pasar el frío. Nos despedimos entre risas.

Vuelvo al café y me espera un tazón grande con chocolate espeso y un toque picante del jengibre. Lo tomo en la barra. Estoy extasiada. -Soy muuuy feliz en este momento! -le digo a Paula -Ahora tengo calor, es que el jengibre se siente!-  Ella se ríe y por un rato nos contamos la vida, mientras llegan otros congelados al café y llenan las mesas. Entre medio, una señora pide un jugo de naranja y bromeamos: ¿de qué planeta es ella? Nadie puede pedir algo helado con este frío, eso es redundante!

Termino mi manjar  y parto de nuevo al trabajo.

Vuelvo feliz, achocolatada, dulce, acalorada y con el alma reconfortada por la compañía, la dulzura y la buena onda de los amigos, esos que están aunque no nos conozcamos tanto, pero con quienes tenemos confianza y complicidad como para pedir y compartir.