En plena metamorfosis

-Jime, ¿es idea mía o estos días están terribles? -me pregunta una amiga que me encuentro “casualmente” en la calle.

-Jajajja, todo el ratop… ¿pero qué sería terrible? -le pregunto.

-No sé, no me resulta nada, se me perdieron unos papeles y no logro acordarme dónde los dejé, pelié heavy (fuerte) con mi pololo (novio); todo mal poh, Jime.

-Bienvenida al fin del otoño, poh, amiga, en eso andamos todos! Revueltos, ¿no? Está rudo este tiempo.

-Ya, pero cuándo se acaba esta custión? (cosa) -me dice con voz de niña compungida.

-Mmm, no se acaba na’, se vive y seguro pronto viene otra, ¿no ves que todo está intenso y rápido?  Yo tampoco doy más, el domingo pasado después de ir a ver un salón para el Ritual donde me cobran el audio aparte y sale demasiado caro, y después del taller de meditación del sábado, que estuvo lindo con un grupo muy conectado y lo disfruto mucho, que igual esta vez me demandó gran trabajo porque se me juntó con el ritual y lo del espacio, y  luego de recibir una mala onda de alguien cercano y teniendo que preparar el material para la radio en medio de todo el cansancio, dije frente a mi altar: saben qué más, me cansé, no doy más, me quiero ir, ¿vámonos pa’ la casa? ya viví, ya crecí, ya lo pasé bien, ya, ya, ya… Vámonos, me quiero ir! … Y me senté rendida llorando de pena, angustia, cansancio… Es que ha sido demasiado; sientes eso? Demás que salió a pasear mi ego víctima y toda la energía contenida… Igual fue bacán (muy bueno) porque liberé y el lunes le pedí hora de urgencia a Angélica, mi terapeuta de flores porque me sentía superada…

-Sí, amiga, perdona el egoísmo, pero qué bueno saber que no soy la única. Yo anoche también lloré – y me toma el brazo con cariño mientras me río con los ojos vidriosos…

-Pero igual tuve una señal que nos da esperanzas -le digo, ya cuando estamos por despedirnos.

-¿¡Qué!? dime pa’sentirme mejor -me grita expectante.

-Después que lloré, me calmé, vi, medité, me reconcilié, agradecí… Me levanté y lo primero que miré fue un cuadro pequeño que me traje de Guatemala. Y arriba de él, en la pared estaba una mariposa nocturna, de esas que a la gente no le gustan y yo las encuentro de lo más dignas…

-….

DSCN5274-Eso poh. Que la mariposa es símbolo de transformación, de cambio. Así lo sentí yo, que esta sensación de estar al límite, de no dar más es parte de un cambio interno y colectivo, y pronto volaremos. ¿No ves que la mariposa antes era oruga y luego crisálida y de ahí le salen las alas y es entera de (muy) bacán y sutil?

-Ay, Jime. Sí cacho (entiendo) lo de la transformación, lo que pasa es que como yo soy práctica, tú cachai (entiendes), yo habría agarrado el insecticida… y me habría quedado sin cambio ni alas, poh, amiga.

-Jajajaja, nooo, qué mala, te pasaste, qué te hace una mariposa!? Y qué lesaaa! (tonta). Vas a reprobar esta encarnación, te aviso! Jajaja. Ya, pero igual por algo nos encontramos, así que si te encuentras con tu propia mariposa, salúdala y dile que ya cachaste la señal y que no se te va ocurrir agarrar el insecticida ni espantarla.

-Ah, qué bueno. Pucha, que me sirvió encontrarnos.

-Y a mí, no sabes cuánto. Gracias! Chauuu… Y ven al Ritual, ya pongo en el blog toda la info!

-Sí, lo necesito! Chauuu.

La energía

Energia_spiritualNo sé tú, pero yo, querido pasajero de este blog, percibo-siento la energía… No como algo extraordinario, sino como una constatación de lo que me llega y siento… Con las personas, con situaciones, con espacios… Y a veces en mi consulta sólo con la entrada alguien y el saludarnos siento-veo la pureza, la humildad, la obsesión, la perversión, la racionalidad, la venganza, la generosidad, la rigidez, la bondad, la tristeza, la angustia, la curiosidad, la rabia… Todo eso que somos a ratos, porque en esencia somos luz pura aunque en algunos casos ésta se tape mucho -casi por completo-, como el caso del dictador argentino Jorge Videla que murió esta mañana y de tantos otros que vaya que nos enseñan y ponen a nuestro servicio experiencias dolorosas que nos hacen evolucionar…

Hace una semana mientras me deleitaba con una ensalada de quinoa en uno de mis cafés favoritos en Providencia, Santiago, escuchaba con mis oídos curiosos -y parabólicos en algunos casos-, la conversación de una pareja en la mesa del lado. Realmente me puse a escuchar la conversación cuando ella le dijo que una amiga la invitaba a un viaje al Caribe porque tenía millas acumuladas y le saldría gratis, y entonces la cara de él se quedó sin expresión, mientras ella tomaba su sopa de verduras y él dejaba de tomar la suya… El tema es que antes él le hablaba de que no tenían plata. Ella trataba de hacerle entender que era gratis. Él insistía en que igual era un gasto y que habían quedado de ahorrar. La energía de rabia y tensión estaba más que en el aire, por suerte esto era una terraza… Igual no me daba pa escuchar todo el rato porque en medio disfrutaba lo mío y miraba los árboles bellos con sol de otoño… En medio todo vuelvo a mirar a esta pareja y ya no hablan, están en el plato de fondo. Ella vuelve a arremeter con que no entiende por qué él se enoja y siento su energía de niña que quiere su juguete y él taimado (empacado)… En eso me llama una señora con tremenda ansiedad preguntando por tarot y no logra entender que por ahora no estoy haciendo lecturas, yo respiro y sigo respondiéndole, siento mi propia rabia en mis mandíbulas… Cuando estoy terminando mi jugo, la pareja en cuestión ya pidió la cuenta y se levantan sin hablar. Él se adelanta, ella va más atrás mientras acomoda su abrigo y al hacerlo pasa a llevar el quitasol y casi se cae todo -con ella incluida- sobre la mesa mientras trata de mantener el equilibrio; logra no caer, se enoja, arregla un poco el quitasol y se va junto al sonido de sus tacones… ¡Guau, aguante con la rabia! -me digo y los miro neutral, sólo constatando cómo emitimos-movemos-somos vibración… Y pienso: Y luego hay gente que no cree en la energía, si eso somos.

Y esta semana llega a mi consulta una mujer grande en edad y tamaño, pero nada más verla yo siento a una niña, una pequeña divertida y con mucho miedo, que no ha crecido. Cuando miramos su carta astral ésta muestra mucha dependencia emocional, al hablarle de esto me dice: sí, yo vivo con mi hermana mayor y su familia, siempre me preguntan por qué no vivo sola, pero de verdad me da miedo y me llevo tan bien con ellos… Claro, su hermana oficia de mamá, lo cual no es sano ni aporta a su evolución, pero sus miedos son poderosos y es lo que este año le invita a trabajar y soltar… De hecho viene por eso, porque ya está sintiendo incomodidad con la vida que lleva y este año 2013 para todos es muuuy drástico y revelador, ya nada se puede ocultar ni evadir, ni se puede pegar con chicle… Lo que es es, y lo que no se va, se disuelve, se rompe, estalla…

Días después voy a una charla de Registros Akáshicos, son varios exponentes, cada uno con su energía: dulzura, ego, mente, profundidad, engrupimiento (fanatismo), solidez, rigidez, sabiduría… En medio le hago un comentario un tanto sarcástico en voz baja sobre esto a una amiga y me dice con risa: yo siento lo mismoooo! Nos reímos cómplices y tomamos lo que nos sirve, que es bastante, pero la energía del grupo no terminó de convencerme…

Y hoy en un día frío me instalo en un buen café colombiano donde ponen mucho ballenato que me da alegría escuchar, y me dedico a trabajar tanto en el horóscopo de Emol como en temas del Taller del Meditación de 8 de junio (todos los detalles acá) y pido tostadas con palta e infusión con gengibre. Al rato llega un chico y me quedo mirando su cara, veo una expresión rara en él. Luego llega su acompañante, una chica que sólo con entrar emite ansiedad e intensidad, se acerca al mesón y pide si puede enchufar su teléfono. Las chicas -colombianas- le dicen que sí con cierta incomodidad. Él va al baño. Ella pide dos café helados. Cuando él vuelve a mí me pasa esta frase por delante: está en drogas, desde ayer o hace un rato, algo tiene-. Siento la vibración ansiosa de ambos. Igual son raros, no es que yo tenga super poderes y perciba cosas, basta con mirarlos, según yo. Él además pide una gaseosa. Ella se toma de un suspiro su café helado. Hablan poco, siento su prisa. De pronto se paran sin pedir la cuenta y van a pagar al mesón. Las copas quedan con todo el helado, sólo tomaron el café, ¡qué desperdicio!- pienso, mientras mando correos. Él paga, ella se lleva su celular, sale él primero mientras ella espera el cambio con impaciencia… Minutos después una de las garzonas recoge la mesa de ellos y al tomar una de las copas ésta se quiebra sin más y con mucho ruido, la chica se avergüenza un poco y le digo: esa era la energía de esos dos, la oscuridad-. Me mira y me dice: ¿usted sí los vio? Eran muy raros, a mí me tenían nerviosa-. Y le comenta a la cajera, que dice: yo estaba pendiente porque eran extraños… Luego nos reímos con el chico de otra mesa porque dejaron el helado y la garzona dice: ¡Con las ganas que tengo yo de tomarme un heladito y no puedo!

Tormenta-electrica-rayosDespués parto a otros menesteres del día y camino lento disfrutando la ciudad. Es plena hora de almuerzo, en viernes y siento de nuevo… las burbujas de silencio que comenté en este blog en enero pasado! Está lleno de autos y gente pero está el silencio, y a los segundos los pájaros otra vez cantan fuerte… Algo nuevo viene, siento. “Algo” ya está sucediendo, sin duda y pueden pasar más cosas potentes (limpiezas drásticas) alrededor de este 21 de mayo cuando Urano y Plutón se cuadren desde Aries y Capricornio, temas políticos, económicos, bélicos, climáticos, geológicos pueden sorprendernos y ajustar nuestra energía personal y planetaria, pues nos toca crecer sí o sí, salir de los auto-engaños, tomar decisiones, generar consciencia, desapegarnos, confiar, conectar con el corazón y la sabiduría, ya no con las teorías…

Me detengo a sentir el silencio en pleno Providencia… Mi energía está agradecida, un poco cansada por pocas horas de sueño, tranquila, feliz, creativa, mental, emocional, en el presente, en el futuro, silenciosa, lenta… Mientras, al acercarme a una esquina, un perro callejero -pero digno, pues alguien le ha regalado una capa de polar con huellas perrunas y además está gordito- saca mis carcajadas y admiración cuando en vez de esperar el semáforo con la gran cantidad de gente que vamos a cruzar, él se baja a la calle, se instala en la primera pista de la avenida con cara de nada sin escuchar a todos los autos que le tocan la bocina -suave, eso sí- y tienen que esquivarlo,  al tiempo que varios lo llaman para que suba a la vereda, pero él no se inmuta y encima se echa en plena primera pista de Providencia con Pedro de Valdivia y apoya su cabeza en las patas delanteras mirando el horizonte… ¡Esa es confianza en la vida! digo yo mientras me río con una señora que piensa lo mismo y me dice: está en otra, vive su propio mundo no más… Jajaja, nos reímos y el perro confiado-indiferente se ha vuelto el protagonista de muchos curiosos que cuando ya podemos cruzar nos quedamos mirando si él lo hará o no, y aunque lo llaman y mira, sólo cuando él quiere se mueve y un par de taxistas se alivian y muchos seguimos riendo… Así con la energía, incluso la perruna 😉

perrocallejero

Este no es mi vecino perruno, pero es muy parecido y en esta pose se echó en plena calle

Pide y se te dará: cadena de sincronías 2013

Plaza Las Lilas, Providencia

Plaza Las Lilas, Providencia

Mmm, la cosa empezó el  martes 23 de enero. No, en realidad empezó antes, a fines de noviembre 2012, cuando Sol se propuso salir del pequeño departamento que la tenía asfixiada y hasta recluida (como se dio cuenta cuando se mudó). Ella sabía que su nuevo lugar tendría que ser en el mismo barrio: Providencia, cerca de  Plaza Las Lilas. Buscó con decisión cuando todo el mundo y hasta los medios te atormentan diciendo que hay -y efectivamente está- una burbuja inmobiliaria que tiene los precios por las nubes y que dada la llegada cada día más numerosa de inmigrantes de todos los rincones a Chile y a Santiago especialmente, sumado al supuesto mayor poder adquisitivo de varios chilenos, hay más demanda y menos oferta, lo cual no me lo creo del todo y es un gran excusa para elevar los precios con usura que raya -o traspasa- en la grosería. En fin, todo pasa, y esto llegará a su fin o explosión.

Pero la certeza interior de Sol no escuchó nada de esto. De pronto ella, que visitó unos 25 departamentos, supo de uno que estaban arreglando, pero que no ponía foto en internet, sólo la dirección y fue a mirar el edificio. Dijo con convicción: Aquí voy a vivir yo. Habló con la dueña y pese a que los arreglos demoraban esperó con fe. Cuando ya estaba casi listo pidió una descripción del espacio y le dijo a la dueña: ya, lo quiero, te mando mis papeles-. A lo que ella contestó: ¿pero si aún no lo has visto?- “No, pero yo sé y confío en que es para mí y que me va a gustar y es lo que necesito. Es mi departamento” -respondió con la misma férrea convicción de antes. ¿Resultado? Está instalada en el departamento desde principios de enero, que es muy bello, con vista a la cordillera y copas de los árboles, donde ella quería y encima ve a unos metros un campanario que fue muy importante en la historia de su familia y su madre. Sol está más que feliz con su nuevo espacioso-espacio, recordándonos, de paso, cuánto poder interior tenemos para encauzar y colorear nuestra vida.

Entonces, nos invita con Carolyn, otra amiga (y sanadora) a cenar el martes. Santiago amanece con corte de agua en varias comunas y la capital muestra su fragilidad, esa que no nos gusta asumir, como si fuera fácil habitar un espacio reducido rodeado de montañas que impiden el paso del aire, en un país siempre sacudido por alguna manifestación de la naturaleza; también -a mi juicio- revela el abuso de las empresas privadas que supuestamente se hacen cargo de un recurso natural con el que ganan muchísimo, pero no tienen ni medio plan de contingencia frente a emergencias; como muchas veces: el negocio es ganar plata pero no invertir ni prevenir ni cuidar al cliente y menos al bien común… La ciudad muestra también la oscuridad (barro) del negocio del agua, además de restringir y limpiar sus(nuestras) emociones (agua), de paso.

Por lo mismo, Sol nos pregunta si igual nos juntamos, y yo salto diciendo: sííí-. En su depa nuevo hay agua y en el mío también, así que no pasa nada.  Llegamos y además de disfrutar y brindar por el nuevo hogar que tiene muy buena energía (desde hace años, a mí hay lugares que me sacan, me expulsan y no puedo quedarme demasiado), de gozar con la conversación, las carcajadas y  el compartir, saboreamos un menú exquisito de…. comida árabe!!! Deliciosa, con rellenos de hojas de parra y zapallitos, hummus, falafel, carne kubbe… Había olvidado cuánto me gustan esos sabores, hace meses, en julio, almorzamos comida árabe muy buena, pero estábamos apurados y me faltó el disfrute de los gustos y especias. El tema es que ahora hasta quedé con ganas de seguir saboreando, pero mi panza no tenía más espacio aunque el encuentro duró hasta la madrugada… En medio de la cena me viene la certeza de que las tres tenemos que tener más de una encarnación por las tierras del actual Medio Oriente  y que ya nos debemos haber conocido de quizá cuándo, pues en esta vida nos encontramos (yo a ellas) practicando danza árabe hace años  y además yo he tenido un par de “regresiones espontáneas” y sincronías que me confirman que tengo más de una vida con hiyab o chador (tipos de velo) y todo, habibi.

Al día siguiente ando con antojo de falafel (croqueta de garbanzo) y todo lo demás. En el barrio sólo hay los clásicos shawarmas, pero no quiero eso. Busco en internet y hay un delivery cerca, pienso en llamar para el sábado o domingo. Pero el antojo crece y casi estoy por inventar un encuentro con los amigos para satisfacer las ganas. La semana avanza y cada cierto rato me acuerdo y me río sola con mi obsesión… Incluso el miércoles cuando fuimos al festival “Cine bajo las estrellas”,  antes de la peli hay stands de comida con sushi, carnes, sandwichs, pizzas, ceviche… y con un poco de ilusión busco algo árabe, pero no hay, obvio, si tampoco es tan popular, pese a que la colonia es numerosa en Chile…

Llega el viernes. Después de la jornada en mi consulta, a  las 4 de la tarde,  tengo hora de biomagnetismo en Ñuñoa. Antes de ir como unos trozos de piña y pienso que almorzaré después, en casa. Es mi segunda sesión y ya la terapeuta con los imanes liberaron un virus y un tema de microcirculación cerca del oído, que todo el rato tiene que ver con el vértigo que a veces me visita. La sesión está potente, medio me duermo en la camilla y luego me cuenta cómo va el tratamiento. A las 5 ya estoy de nuevo en la calle y con hambre; pienso tomar una calle que da al delivery árabe que encontré por internet. Ya casi saboreo el hummus y el falafel. Pero hace mucho calor y no sé si caminar hasta allá. Al final desisto porque igual quiero pasar a otra tienda que está al lado y desde ahí puedo tomar un colectivo que me deja en casa.

Bueno, para otro día será… Podría haber algún lugar por aquí -pienso- pero sé -era mi barrio de infancia y sigue siendo el de mis padres- que sólo hay pizzerías, hot-dogs y otras cosas… Me dispongo a cruzar la calle en el medio (por donde no se debe) y cuando miro en frente dice: EXQUISITOS SABORES DE PAKISTÁN, PARA SERVIR Y LLEVAR…. Guauuu! Casi salto hasta la otra vereda de pura felicidad y digo: es demasiado grande la Divinidad; Universo, eres muy bakán, gracias! Ángeles de la comida: gracias por favor concedido-. Entro curiosa y extasiada, es un lugar pequeño llamado “Karachi Spice”, es lo que se conoce acá como “picada” (restaurant un tanto escondido, conocido por muchos de boca en boca pero sin publicidad; bueno, bonito y barato), son unas diez mesas con un poco de decoración pakistaní y una mesera chilena muy simpática que me muestra la carta donde están todos los sabores que tenía en mi paladar mental desde el martes y otros que desconozco pero que suenan tan bien… Me cuenta detalles del lugar, el único de comida pakistaní en Santiago… Vaya honor el mío!

Karachi Spice, en Pedro de Valdivia, casi esquina Dublé Almeyda.

Karachi Spice, en Pedro de Valdivia, casi esquina Dublé Almeyda.

Entonces, me siento a almorzar ahí disfrutando cada sabor con calma y placer: el hummus, las albóndigas especiadas, la ensalda aderezada con yogurt con cilantro, el arroz y… obvio, un té de menta. El falafel lo pido para llevar a casa a nuestro almuerzo del sábado. Luego converso más detalles del lugar y la carta con la mesera y hasta con el cocinero que lleva tres años en Chile y que es musulmán, por supuesto. Quedo re invitada para volver y seguro lo haré porque aunque el antojo fue saciado, en cualquier momento puede volver. En medio de la conversa tomo mi bolso y me río sola pues tiene caligrafía árabe, se lo compré a una chica que los hace a mano, de hecho el cocinero lo queda mirando….

Mi almuerzo en el Karachi Spice

Mi almuerzo en el Karachi Spice

Me voy satisfecha y feliz y recuerdo que originalmente a esa hora (la de mi almuerzo pakistaní-mágico-sincrónico) me juntaría con una amiga que al final me avisó temprano que no podía. La vida es perfecta, pienso, mientras voy a la tienda que tenía pendiente. Cuando estoy allá, terminando de pagar, suena mi celu y es Silvia, una gran amiga argentina-chilena con quién quedamos de vernos pues viene llegando de varios días en Baires, pero no coincidíamos con los horarios… Me dice: Jime, me suspendieron una hora de clases y pensé si nos juntábamos. “Eh, genial! veámonos en un rato en la terraza del hotel Bonaparte” -le digo y le parece perfecto igual que a mí. Al cortar y mientras me dirijo al encuentro, sigo pensando: qué mágica es la vida, cuántos regalos, sincronías y perfección hay en todo. Gracias a la vida, tarareo en el taxi, igual que el miércoles por la mañana después del muy buen encuentro en la casa nueva de Sol…

Al llegar al encuentro con Silvia, ambas pedimos un té… yo quiero otro de menta (las especias pakistaníes dan sed) y la chica me dice, tengo uno que es de Marruecos: ¡Ese mismooo! le digo con entusiasmo. Ya te explicaré porqué, amiga, le comento a Silvia…. Y la tarde-noche termima con un buen reencuentro y conversación, puestas al día desde el 21 de diciembre hasta acá, acompañadas de un cachorro gordito que pasean por la calle, varios ciclistas veraniegos, los pájaros cantores, la brisa que se cuela entre los añosos árboles y la luna casi llena que este fin de semana está en Leo: momento para celebrar, cerrar y agradecer… Sí. Todo es perfecto. GRACIAS…. A la Vida.

Regalos de Santiago

No es la ciudad más amable, no es la más pintoresca, no es la más sabrosa, no es la más bella, no es la más propiamente sudamericana… Pero más allá de toda la identidad que ha perdido con construcciones que miran -a veces garrafalmente- a Estados Unidos, en vez de mirar a nuestras raíces (americanas y españolas), Santiago de Chile aún conserva un sello que no necesariamente está en la arquitectura -ya no-, sino mucho más en los cerros y montañas que la habitan, junto con la gente: nosotros, los chilenos.

Las calles santiaguinas de distintos sectores céntricos, pese a la insistente proliferación de fatales cadenas de comida chatarra, farmacias que parecen supermercados y tiendas con letreros en inglés que en vez de liquidaciones tienen “sale” y al abrir la puerta dicen “open”, conservan un ritmo, humor y tono muy locales que tienen su encanto… Lo dije en una nota sobre el humor santiaguino, que publiqué hace un par de años y lo recordé hace unos días conversando con el frutero de la esquina que me hace bromas y, luego, al salir a caminar por Providencia, en una pausa en la mitad de un agitado día de consultas de tarot…

En medio del acalorado paseo por las calles llenas de gente, que a veces caminan con el rictus muy serio y amargo, aparece un regalo que despierta a cualquiera, alegra el corazón, entusiasma al cuerpo, relaja la mente y deja un sabor de boca muy dulce: una orquesta de chicos con violines y otros instrumentos que interpretan desde obras clásicas, hasta tangos, e incluso… reggaeton!

Muchos nos quedamos pegados, les damos dinero con gusto en su estuche de instrumento sobre el piso y aplaudimos al final de cada pieza, mientras ellos sonríen, agradecen e improvisan más de un paso de baile cuando la música lo amerita… Esa tarde yo bailé y reí con esta. Se las dejo y los invito a descubrir los regalos del lugar que habitan hoy… Siempre hay uno o más!

Puro Chile…

Cuando en Chile y, especialmente en Santiago o en cualquier ciudad “pujante”, alguien se propone correr el velo de las 4×4 que circulan por calles estrechas, las carreteras modernas y limpias, los edificios ídem, las mujeres de piel mate con el cabello teñido de rubio, los hombres con sus I-phones; el dinero plástico, las tiendas siempre con gente… Se encuentra con algo muy distinto, bello y puro… Que nada tiene que ver con éxito ni prisa ni consumismo… Sino más bien con un humor pícaro, timidez, inocencia, sabiduría, creatividad, fuerza, simplicidad…

Esa energía, esa luz, para mí es “el alma de Chile”… Y esa llama pura emerge de pronto en algunas calles, plazas, rostros, frases, risas, silencios, gestos, sabores, aromas, cielos, paisajes…

Y en este premiado programa de TV llamado “¿Con qué sueñas?” el alma chilena emerge desde el sur, desde la cordillera de Nahuelbuta, a través de la vida de Ítalo, un niño de 8 años que comparte con la cámara sus días sacrificados y alegres en un país muy distinto al que se suele mostrar por televisión y al que se vende hacia afuera.

Aquí pueden ver al bello Ítalo, en un Chile muy particular.

 

 

 

Regalos del 11.11.11

Antenoche, al regresar de una clase de astrología, en mi correo no sólo había unos cinco mensajes más (ya iba por los diez desde la última semana) sobre el 11.11.11, sino que además mi querido editor en Guioteca.com me escribía sobre el mismo tema diciéndome si podía publicar algo porque había mucho interés… Obvio que me puse a escribir. Primero porque el tema me interesa y ya sabía (desde el 8 de noviembre) que haría una nota sobre lo mismo en este blog. Segundo, porque cuando un tema se te repite tanto y por distintas fuentes es que algo hay para ti. Tercero, porque entre tanta información sentía que estaba bueno filtrar y decidir desde dónde vivir este portal energético que suma 33 y del cual hay mucha información en múltiples rincones del mundo, y ya que tengo esa tribuna por qué no difundir algo que nos sirve a todos…. Y cuarto, porque no le podía decir que no al jefe, the boss, que me cae tan bien y que no entiende nada de astrología, pero es Géminis, por tanto inquieto y con humor, y confía en mi pluma astrológica, lo cual es un lujo en el oficio periodístico.

Entonces, este jueves 10 por la mañana la nota ya estaba publicada y se titula: “11.11.11: Gran oportunidad de cambiar y partir de nuevo”. Se lee aquí.

Ya, pero este no era mi motivo central para esta nota que comparto en la víspera del 11.11.11…. Resulta que el martes 8, después de una lectura en mi consulta con un bello y ordenado hombre grande (de poco más de 60), apesadumbrado y angustiado por su cesantía de más de dos años, que no acepta ni entiende que la vida le está haciendo el juego de obligarlo a parar, a cambiar y a caminar por otros rumbos o a otro ritmo o en otro sentido, o todas las anteriores; hombre al cual entiendo profundamente pues para su edad y género el trabajo lo es casi todo, su rol laboral se vuelve su identidad y no tenerlo es como estar muerto; con quien cerramos la lectura con una meditación guiada para conectar con su corazón, el agradecimiento a este tiempo de pausa, el aceptar y el comprometerse a generar una vida nueva poco a poco, donde pueda entregar a los demás sus talentos… Salgo de la consulta conmovida y alegre a la vez: el día está gris, con brisa, pero es primavera y los verdes se hacen más intensos en los árboles; adoro los días así y en mi MP3 suena una buena canción en radio Cooperativa. Con ella en mis oídos me encamino al banco y otras vueltas por Providencia antes de la lectura siguiente. Termina la canción y la voz inconfundible de la periodista Cecilia Rovaretti presenta la entrevista con alguien de apellido Matta, el hijo del gran pintor surrealista chileno Roberto Matta.

Se llama Ramuntcho, habla con acento italiano-francés?, y en menos de un minuto de conversación ya se había convertido en mi nuevo maestro, mi nuevo gurú. Lo entrevistan porque precisamente este 11.11.11 se cumple el centenario del nacimiento de Matta. “Y dale con la fecha” -pensé, mientras intuía que no por nada estaba escuchando esto. Y por supuesto no fue casual, al escuchar los números seguí atenta a algo que parecía otra entrevista de cultura interesante. Pero fue tanto más que eso, que me quedé pegada escuchando, sorprendida y agradecida porque por fin alguien hablaba de la vida desde una tremenda conciencia y aprendizaje en un medio masivo, pero sin ser una persona que está en temas despertar, autoayuda, espiritualidad, o crecimiento o psicología, propiamente tales… No, él oficia de artista, entre otras cosas.

La primera frase reveladora de mi gurú Ramuntcho fue precisamente ante la primera pregunta sobre si realmente ser el hijo de alguien tan importante no le había traído problemas, si acaso no había tenido que ir al psicoanalista: “Sí, muchas veces, uno necesita eso, es como llevar tu coche al mecánico -se ríe Cecilia. Es muy importante ir al psicoanalista, yo lo hago cada diez años durante dos o tres años como una pequeña revisión del ‘sistema’, porque uno se ilusiona mucho con cosas y el psicoanalista te ayuda a identificar las cosas interesantes de las inútiles”.

Y siguió y no paró con otras como que las mujeres son más fuertes porque tienen más conciencia de su cuerpo y que eso le interesa: la conciencia de estar acá.

A propósito de lo mismo, Cecilia le pregunta por una experiencia dolorosa: una enfermedad que lo tuvo postrado por tres años y por la cual tuvo que aprender a caminar de nuevo. “Fue la mejor experiencia de mi vida” -¡Ah, nooo, estoy ante un iluminado! -pensé/sentí. ¿Por qué? -dice Cecilia con seriedad. “Porque te ayuda a entender porqué estás acá, qué quieres hacer y te haces muchas preguntas cuando no tienes el cuerpo. Cuando el cuerpo se va tienes el cerebro que te hace pensar qué quiero hacer, dónde quiero estar para el próximo año si sobrevivo. Y la experiencia de la muerte es muy impresionante porque pensamos que somos eternos, por eso es importante ser buenos y honestos lo más que podamos”.

La enfermedad le dio por un virus a la espina dorsal. Cecilia lo bromea diciéndole si el virus se llamaba Matta. Se ríe y responde: “nooo, era un virus que creo se llamaba ‘trabajo’ -yo con mi corazón radiante por estar escuchando esto en pleno Providencia entre bocinas y gente-. Se trabaja mucho en este mundo para sobrevivir y se puede trabajar menos, creo, si uno piensa un poco lo que quiere hacer y toma un poco de distancia con las urgencias…”

La entrevista sigue (pueden escuharla o verla completa aquí) con otras buenísimas declaraciones donde Ramuntcho Matta habla de los medios de comunicación y el dictador rating, su padre, Chile -“no es una nación, es una energía”, le decía el célebre pintor que se radicó en Europa-, la política, la cultura, la publicidad, la muerte, los fracasos, el caos, el amor…. Mientras yo camino agradecida por las sincronías, los regalos y el 11.11.11, un momento que nos da todos a la oportunidad de comenzar de nuevo y de sintonizarnos global e inéditamente con el amor. Una fecha que nos abre la bellísima posibilidad de transformar nuestro corazón, mente, cuerpo y espíritu en portales de nueva energía por donde pase y se quede la Luz de la Vida y se multiplique para todos en todas las direcciones.

La Divinidad está en todas partes

Nota dedicada a las bellas almas de Valdense, Colonia, Juan Lacaze, Montevideo y Santiago, que asistieron a los últimos Talleres de Meditación.

Santiago arde de calor y en medio de la agitación citadina, después de un mediodía de compras y almuerzo en una barra con suculentos sandwichs, en Providencia, me voy donde Angélica -gran nombre para una sanadora-, mi terapeuta (además de amiga “histórica”) de Flores de Bach.

Conversamos, recapitulamos este tiempo intenso, vemos los avances, los temas aún recurrentes; compartimos un espacio sagrado en su sala y me voy colmada de amor y conciencia a casa. El sol arrecia y sólo pienso en la piscina -bendito agregado de muchos edificios nuevos en Chile- que me espera. En el camino se suma Su, Susana, argentina; amiga/hermana/mamá, sanadora y canalizadora.

Charlamos largo, en el borde de la pisci, con los pies en el agua, tomando mate acompañado de unas dulces galletas, manjar que compartimos con unas inquietas y afortunadas hormigas. El Sol cae, pero el calor sigue. Cuando ya son casi las 8 nos disponemos a una meditación, pues ya se ha ido la gente. Decidimos hacerla al lado del agua, y yo recuerdo las palabras de la bella Rigoberta Menchú, quien contó que los mayas para sanarse iban a un río a escuchar el sonido del agua.

Entonces nos sentamos con piernas cruzadas, ojos cerrados  y comenzamos por llamar al Agua, al elemento purificador, nutritivo, fluido, emocional, mágico; convocamos su energía para que se haga aún más presente y nos enseñe a ser como ella: adaptable, musical, pura, llena de vida…

A diferencia de otras veces, siento ganas de contactar con Jesús, el gran maestro de esta era que despedimos, la Era de Piscis. Le pedimos que nos acompañe en la meditación. Su, que canaliza con sus manos, comienza a elevar sus brazos y luego bajan en forma de bendición, mientras sus dedos apuntan hacia mi frente y luego a la de ella. Yo algo veo pues en ese momento entreabro los ojos, pero los detalles me los cuenta ella al final.

Seguimos conectadas con esa energía sabia y amorosa… Ambas pensábamos que la meditación sería más larga, como otras veces que hemos estado hasta más de una hora pasando por distintas fases de la meditación… Pero en eso que estamos agradeciendo y pidiendo a Jesús desde el corazón, sentimos ruido en la piscina, son niños que se acercan y obvio que quieren bañarse. Susurran alrededor y se cuidan de no interrumpir demasiado, mientras entran al agua con poco ruido. Qué dulzura! -pienso y me los imagino con cara de pregunta de ver a estas dos locas “rezando” en la piscina, nada qué ver!

Nosotras seguimos con ojos cerrados. Y como todo es un motivo y vehículo del despertar, pido -para finalizar la meditación, pues no podremos seguir y está bueno dejarles el lugar a los peques- que nos contagiemos e inspiremos con la energía de los niños, con su risa, su ingenuidad, su juego, su ilusión, su creatividad… Que la energía pura de la niñez nos acompañe en la semana. Cerramos agradeciendo con las manos en uno de los mudras del amor (las palmas unidas a la altura del pecho) y me da un poco de risa por dentro.

Lentamente abrimos los ojos e instantáneamente ambas sonreímos. En eso, uno de los niños (son dos) por fin se sumerge con ganas y patea salpicándonos agua, la madre mira de lejos y nosotras nos reímos. Pero el hermano mayor del pequeño nadador se preocupa y le dice a éste: “¡Jesús, cuidado que estai mojando a la gente!”…………. Guauuu!!! Sí, Jesús definitivamente estuvo ahí, está en el corazón de todos y en todas partes! GRACIAS!