Para cerrar el otoño con amor y abrir el invierno con alegría, Ritual 20 junio

abeja norteLas señales siguen… Justo termino de grabar el audio que va al final donde hablo del Ritual de Invierno (más abajo los datos para asistir) y donde toco el tema del poder, y se para esta chica frente a mí un rato, la saludo y luego la linda se posa en mi mandarina… Las abejas son un gran símbolo de poder de este tiempo y ellas por más que las maree el wi-fi y otras cosas siguen usando su fuerza e inteligencia potente… Estoy en el norte de Chile, con la espalda al sol tomando mi desayundo antes de salir a pasear un poco por San Pedro de Atacama en mi último día por acá….

Confieso que los desiertos no me llaman especialmente. Que mil veces prefiero lagos, bosques, montañas verdes, ríos; es decir, amo ciertos lugares del sur chileno y argentino, por ejemplo; zonas donde hay mucha sanación, tanta que muchos gringos (dícese para mí de cualquier extranjero europeo no latino o norteamericano) se conmueven y dejan caer lágrimas frente a tanta vibración de amor puro, a varios hasta les viene angustia, que es parte inicial del sanar… Confieso que los desiertos no me encantan aunque no me son ajenos (siento -como muchos- que he tenido unas tantas vidas anteriores en éstos), pero en esta encarnación me han ido conquistando de a poco con ciertos viajes a distintas zonas. Y confieso que sé -y compruebo- que el desierto chileno/boliviano/argentino tiene gran vibración de poder, por eso suele ser también aparentemente más tosco y algo hosco en su carácter… Y acá estoy, en el norte chileno, en un viaje de… Poder, de conexión, que hicimos en grupo.

DSCN0441Luego de cuatro intensos y apasionantes días compartiendo con nuestra tribu, con quienes viajamos desde Santiago de Chile y México a hacer una potente conexión canalizada en un volcán del norte chileno (quien organiza, la guía-terapeuta chilena Claudia Orellana, recibe información evolutiva y ha venido ya varias veces a este especial lugar), me quedo un día más (el resto del grupo acaba de regresar) para aterrizar y atesorar lo vivido, junto con descansar un poco antes de volver a mis rutinas santiaguinas, donde me esperan la sección de astrología en radio Cooperativa de este jueves, más lecturas de carta astral, más la organización del Ritual de Invierno 2015 (que será el sábado 20 de junio a las 17 hrs., en el Teatro Oriente, Providencia. Más datos al final), encuentros y celebraciones varias…

Digo tribu porque así nos llamaron los guías y guardianes de este lugar sagrado en el norte chileno, donde la vibración es alta y hasta desafiante, pero llena de amor, que abre el corazón, la consciencia y también el horizonte regalándonos respuestas, señales, comprensiones, tareas… Hace un buen tiempo que sigo una línea de trabajo interior y práctica de vida -no muy popular y a ratos incomprendida- que tiene que ver con hacernos cargo de todo lo que somos y de aquello que nos sucede (por lo tanto, no echar la culpa a nadie y soltar el juicio que divide en bueno/malo) como algo sincrónico y perfecto aunque no nos guste, y durante los últimos tres años lo he profundizado aún más con conexión grupal en individual en talleres con canalizaciones de nuestros guías… Ahora, es trabajo grupal pero libre; digo, no son los tiempos de fanatizarse con nada ni de seguir a nadie, lo he dicho, ¿no? Aquí somos todos iguales, no hay ni medio maestro, ni gurúes ni nada; cada uno de nosotros es su propio maestro y estamos asistidos por guías -seres de luz- que acompañan incodicionalmente nuestro caminar en esta vida desde antes de encarnar y también por maestros espirituales -maestros intangibles que en algún momento pasaron por la experiencia humana- además de todo el poder-amor de nuestros ancestros, junto con la energía vital de la naturaleza y el Universo entero… Es que este viaje llamado Vida es muuuy acompañado, siempre hay una mano amiga o energética que se tiende para guiarnos, ayudarnos, mostrarnos, advertirnos, desafiarnos, enseñarnos… Siempre hay «asistencia celestial o energética», pero no siempre la entendemos y muchas veces puede venir con un disfraz algo sarcástico y hasta doloroso… Si habláramos más este lenguaje de la Vida sabia, por ejemplo no nos engancharíamos tanto en ciertos conflictos o decepciones con otros, puesto que éstos vienen a ser tremendo regalo y señal de cierre, pero nuestro ego lo toma todo personal y cree que el otro «nos hace algo»… Nop… Por lo general, es preciso cambiar de ciclo, hacer un giro en nuestros ambientes, elevar la vibración, cerrar o ver algo que no habíamos visto y entonces emerge esa fricción con la otra persona -o una situación- y la relación cambia por fin…

Norte de Chile, saliendo de los Geisers del Tatio

Norte de Chile, saliendo de los Geisers del Tatio

Es por esos giros de la Vida que nos llevan hacia otro capítulo que estoy acá en el norte chileno y por esto mismo es que cuatro veces al año realizamos los Rituales-Meditación de cambio de estación y este sábado 20 de junio a las 17 hrs., celebraremos el de Invierno, tiempo de reconexión con nuestro corazón. Están todos invitados a detenerse, recapitular, celebrar e intencionar en esta meditación-ritual guiada, que dura dos horas y media (con 15 minutos de pausa) donde hay música, reflexión y la gran posibilidad de soltar lo vivido con amor y agradecimiento para que la nueva etapa, el invierno, la comencemos despejados, con más claridad, desde nuestro corazón tomando todo nuestro poder transformador en este tiempo bello y desafiante. Es en el Teatro Oriente, a Pedro de Valdivia 099, Providencia. La adhesión es voluntaria, y es de sólo $1000, + frutos secos para compartir. Desde este norte bello y amplio, los saludo e invito para que nos encontremos con todo lo que somos a despedir con alegría y consciencia el otoño y abrir con una sonrisa el poderoso invierno. Les dejo este audio a continuación (no está muy buena la calidad, pero la intención sí) y  ya nos encontramos! ❤

Tiempos de purificación, dolor… y Poder

Por estos días recuerdo algunas enseñanzas budistas de hace años. No sé si estábamos con algún lama que visitaba Chile o si fueron ejercicios de contemplación del legado del Buda. Pero me quedaron muy marcadas porque me parecieron tan esencialmente humanas y cotidianas que las incorporé al día a día y luego las compartí en un par de talleres de meditación… Capaz que estoy mezclando cosas del budismo, pero lo diré al estilo Ji, es decir el mío: El amigo Buda definió hace cantidad de años -por el 600 a.C.- los tipos de sufrimiento, ¿por qué sufrimos los humanos? Mmm, primero porque nos falta algo, por lo que no tenemos, lo que sea: auto, casa, pareja, hijos, un trabajo que te guste, dinero, ropa, tiempo, etc. Luego, la Vida generosa y sabia te da eso que te desapegomanosfaltaba y al fin lo tienes. Genial! Lo disfrutamos. Pero al rato comenzamos a sufrir de nuevo porque aquello que llegó por fin no es como yo esperaba, obvio (segundo tipo del sufirir); no es como a mí (ego) le gustaría: el auto, la casa, la pareja, el trabajo, etc., no es tan agradable, tan bonito, tan cómodo como yo pensaba que sería, «me hace gastar mucho», «ahora no tengo tiempo», «tengo un jefe terrible», «mi pareja es muyceloso/a», «no doy más con esta casa»…  Son frases/pensamientos por el estilo que comenzamos a emitir y, por tanto, la rueda de sufrimiento a accionar. Hay, además, un tercer tipo de sufrimiento: cuando aquello que tengo -me guste mucho o no tanto- lo pierdo, y experimento el desapego -ejercicio sagrado y constante de cada encarnación– y sufro por aquello que perdí: el auto se echa a perder, me tengo que mudar, los hijos crecen y no están tan cerca, la relación de pareja cambia o se termina, me echan del trabajo o cambian las condiciones, la ropa tan linda que me compré se estropea, etc., etc., Y así somos, estamos constantemente en estos tres estados en vez de aceptar más, de darle espacio al ego para que patalee pero también recordarle que como dice un proverbio budista: Esto también va a pasar…. Y la Vida es un constante cambio.

Y por si fuera poco, hay un cuarto tipo de sufrimiento: Cuando viene uno tras otro. Cuando te pasa de todo en un tiempo no muy largo, cuando pensabas que ya terminaba y aparece algo más, no te alcanzas a sentar y otro hecho llega a tu vida. Lo que muchos llaman una mala racha. A eso los budistas lo llaman el sufrimiento sobre el sufrimiento. Y encima frente a éste te felicitan porque estás purificando mucho karma. -Linda la cuestión! -hemos dicho en estas situaciones, ¿no? Recuerdo a amigos uruguayos y ahora a un par de chilenos que están en esta experiencia y entonces uno ya no quiere más y se pregunta ¿hasta cuándo? Una amiga ariana decía estos días en su cumple: ya, y dejen de mandarme cosas por un rato -señalando a sus guías que le han explicado el porqué y para qué de algunos hechos y enfermedades que le correspondió vivir los últimos meses…

Y desde el verano hasta el comienzo de este otoño en Chile, me parece que estamos en este tipo de sufrimiento. En la acción irrefrenable de una descontrolada centrífuga, de una gran agitación purificadora que parece no querer dejarnos tranquilos y llamar nuestra atención desde donde estemos para comenzar un nuevo tiempo con otra energía y hacer los cambios internos que tenemos que hacer ya, no mañana.

cordillera de los andes

Cordillera de Los Andes, Chile

Chile, con toda su belleza y precariedad, se deja ver estos días en que sucede uno y otro hecho desde fines de 2014 hasta acá: revelación de oscuros temas políticos y económicos que tocan a las élites de todos lados hasta con cárcel preventiva para algunos -cosa nunca vista en estos rincones-, un volcán que erupciona y saluda cada par de días, incendios en bosques milenarios y en zonas costeras, lluvias inéditas en zonas desérticas que provocan tremendos aluviones que arrasan con ciudades y pueblos completos y dejan otros llenas de lodo y desechos tóxicos de la rica minería de la zona frente a la perplejidad y desolación de sus habitantes, accidentes aéreos y terrestres de gente que intenta ayudar en estos últimos hechos… Uuufff! Cuánta limpieza y crudos remezones para nuestro ego… Cuánto dolor, decepción, asombro, verdad y fuerza interna se mezclan en cada hecho de los últimos meses… No sólo para Chile, en muchos espacios geográficos y personales estamos en plena agitación purificadora…

El norte de Chile, ante un drástico cierre de ciclo, dolor y poder juntos. (Foto: Publimetro)

El norte de Chile, ante un drástico cierre de ciclo, el dolor y el poder interior  juntos. (Foto: Publimetro)

Y este movimiento intenso que también pasa en el cielo entre el irreverente Urano (despertar de consciencia, innovación, sorpresas, liberación, locura, vientos, electricidad, aeronáutica), el poderoso Plutón (transformación, muerte, intensidad, profundizar, secretos, energía subterránea, volcanes, intuición, obsesiones, dinero compartido), el mágico Neptuno (empatía, inspiración, caos, entrega, aguas, evasión, fantasía, unión) y el sólido Saturno (límites, obstáculos, disciplina, logros, ambición, rigidez, tierra, montañas, madurez, sabiduría). Juntos hacen de las suyas y nos remecen para decirnos que ya no podemos quedarnos esperando algo más, tenemos que levantarnos a resolver en nuestras vidas y hacer los cambios necesarios por dolorosos o amenazantes que sean porque si esperamos a que vengan de afuera la energía será aún más drástica… Luego de estos tres años de gran crecimiento, ahora nosotros tenemos que tomar la posta de nuestra transformación y dar pasos cada día. Ya no somos los mismos. Y los hechos externos lo anuncian, lo reafirman… Estamos en una purificación de todo lo antiguo en nosotros; de nuestros propios abusos, rigideces y evasiones. Nos corresponde a todos el despojo de las comodidades y obsesiones que nos estancan para tomar la nueva Vida que se nos ofrece donde la autonomía, la creatividad, la intuición, la coherencia, la felicidad cotidiana, la consciencia, la mirada despierta, el corazón abierto y el desarrollo de nuestros talentos son los ingredientes claves…

alma diamanteEn estos momentos aparentemente hay puro caos, pareciera que reina la inestabilidad y la destrucción de las formas y de lo que era sólido en nuestras vidas. Pero es mucho más que eso. Estamos en pleno despertar de nuestro PODER INTERIOR y esto es tremendo regalo. Mucho de lo que está pasando dentro y fuera es para activar la chispa de poder que reside en nuestro corazón verdadero, no el de Hollywood ni el de telenovela turca, por cierto; sino el diamante de luz que está al centro de nuestro pecho y que contiene toda la información de lo que fuimos, somos y seremos. Desde este espacio podemos aquietarnos, pedir respuestas -o pistas- a la Vida, conectar con nuestros guías y maestros y entonces movernos con poder espiritual, es decir, no sólo por la voluntad egoica que quiere todo ya y a su forma… Toda esta agitación puede sacar lo mejor de nosotros. Es como entrar al ojo del huracán, aquietarnos, respirar profundo, ir al corazón y desde esa vibración saber qué hacer y hacerlo, eso es Poder…

Ahora que abrimos este abril eclipsado, donde tenemos más herramientas y contexto para mirarnos y ver tanto lo luminoso como lo oscuro en nosotros (incluidos nuestros abusos y agresiones, ojo, que aún se nos están mostrando y a cada rato), es un tiempo precioso para seguir transformándonos y permitirnos un renacer brillante. Todo está a nuestro favor. Incluso la destrucción e incertidumbre que bajo su aterradora amenaza nos llaman a reinventarnos desde la fragilidad, el agradecimiento y las pequeñas osadías que esconden tremenda fuerza…

otoñoComo lo dije en radio Cooperativa la semana anterior, desde aquí honro la experiencia dolorosa y drástica del Norte de Chile sumergido en el barro y en la incertidumbre. Agacho mi cabeza ante la grandeza de hombres, mujeres, niños y viejos que hoy no tienen nada y viven -además de dolor- crudas incomodidades y extremo desapego. Honro su caminar, todo lo que nos enseñan y todo el poderoso proceso de transformación que nos muestran… Como ellos, estamos llamados a -de un momento a otro- comenzar de nuevo más allá de los miedos, de las creencias, de los egoísmos que nos muestran quienes tienen todo para ayudar y aún no lo hacen (a veces las tragedias revelan lo peor y lo mejor de lo nuestro), de las rabias y penas que nos inundan… Que la experiencia de quienes viven hoy este cierre e inicio tan drásticos dé bellos frutos, que entreguemos y reciban toda nuestra ayuda material y energética, y que el Poder de su (nuestro) corazón nos anime a todos a construir una Vida Nueva, más flexible y despierta. Infinitas GRACIAS y que renazcan en gloria y majestad. Así es y así será ❤

Bendito miedo (en este fin de mundo)

-Qué pasa, amiga, con el mundo!!!??? inundaciones, incendios, nevadas extremas, y ahora un volcán…que mal le hacemos a nuestra Tierra para que reaccione así? nos estamos destruyendo… Que pase pronto lo del volcán, un beso, te extraño -me escribe Armando desde mi querido Mercedes, Buenos Aires. Me emociona leerlo y sentirlo cerca pese a la distancia.

-Amigoooo!! y yo justo escribiendo una nota sobre esto en el blog…. Mira cómo nos sincronizamos… Ando por tus tierras, en San Martín de Los andes, muy belloooo… Me he acordado de ti… Ya brindaremos, verdad? Y ahora de vuelta pasaré cerca del volcán, así que capaz que me tomo una foto y te la mando; sin lava eso sí, jaja.  Abrazo grandeeee -le respondo con nostalgia y sonrisa, mientras él me recuerda que las casualidades no existen.

Así es. Cada hecho tiene un sentido, un momento, un lugar/espacio y un propósito en nuestro camino de crecimiento llamado Vida, este viaje apasionante que tiene de todo, incluidos los movimientos de la naturaleza y los miedos que tanto nos enseñan…

… De vuelta de Villa Traful, mi bello y revelador paseo  que relaté en el post anterior, mientras cenamos a la rápida en un pequeño local de comidas caseras de San Martín de Los Andes, pasan las noticias en la tele. Al mirarla me sale una carcajada y le digo a Guille (otro viajero): ¡Huyamos!, ¡el mundo se está acabando y nosotros aquí paseando. Hagámonos cargo; nada que ver estar aquí gozando la vida, no se puede!- Y mientras él se da vuelta a mirar la tele nos seguimos riendo y una señora de la mesa del lado también. Es que la pantalla está dividida en cuatro y dice lo siguiente: Evacuan Santa Fe por inundaciones / Diluvio en Córdoba / Chubut bajo el fuego / Erupción en el Villarrica, alerta roja… -¿Algo más? -pregunto moviendo la cabeza y luego conversamos sobre la manipulación y alarma de los medios de comunicación que no analizan las causas de las cosas (por ejemplo acá se rumorea que los incendios del sur argentino son intencionales para luego comprar o vender esos terrenos; y también creo que a las élites chilenas les vendría bastante bien alguna tragedia que gire la agenda al final de un verano lleno de oscuridades y verdades reveladas, más allá de que la emergencia como tal puede ser real, ¿no?) sino que optan por repetir hasta el cansancio las mismas imágenes que promueven miedo, una de las emociones que más dividendos da y que menos luz provoca… Ahora, tampoco es nuevo ni relevante, los medios masivos reflejan parte de nuestra mente colectiva que está dormida y está bien, tampoco fueron creados para generar consciencia, nos muestran aspectos nuestros y mucho de lo que ya no hay que hacer ni fomentar. Gracias por eso…

Y justo yo pensaba escribir sobre una de nuestras emociones favoritas, el miedo, estos días porque me llegó que parte de lo que trabajaremos en Ritual de otoño el próximo sábado 28 de marzo (están todos invitados; acá están todos los datos), que da comienzo ‘oficial’ y energético a este poderoso 2015 y, como conversamos por aquí y ‘en vivo’ con varios, ahora sí que se cierra el aleccionador 2014.  Sabíamos que marzo sería muy intenso pues Urano (liberación, creatividad, sorpresa, rebeldía)  y Plutón (transformación, oscuridad, poder, intuición) tienen sus últimos encuentros después de dos años topándose, citas que tanto nos han hecho ver, crecer, despertar y soltar… Ahora estos dos poderosos se despiden y ya sacan chispas. El cielo está de fiesta… Pero nuestro ego no. Él tiene miedo y tensiones pues sabe que es ahora o nunca… Este 2015, es un puente que nos da -a mi juicio- la ‘última‘ oportunidad de vivir otra Vida.

Erupción del Villarrica (Fuente: EFE, Emol.com)

Erupción del Villarrica (Fuente: EFE, Emol.com)

… Justo antes de salir a Villa Traful, Ezequiel me dice muy temprano: ¿Viste que el Villarrica hizo erupción? -abro los ojos y le digo: Nooo, ¿en serio? -Sí, a las 3 de la mañana. Ya hay evacuados y todo, mirá en Internet a ver qué dicen-. Entonces entro a Cooperativa y Emol y sale la noticia y que la Presidenta va a la zona y el fuego saliendo del volcán y la alerta más que roja y toda la onda… -Mmm, Marte y Urano en Aries… Esto era -pienso recordando las predicciones en que mencioné los volcanes (aunque creo que unos del norte se moverán también), además de visualizar la carta del viaje y la última que levanté hace unos días para escribir el horóscopo de Emol.com antes de salir de Santiago. Me pongo inquieta por la situación y por saber más porque de vuelta tengo -y quiero- que pasar muy cerca del volcán y quizá cómo se dará todo si el tema es más grave. En eso parto a la Villa y le digo a Charly, el chofer y guía de la excursión que pasa a buscarme y a quien recién conozco, que si puedo irme adelante, de copilota (como le dije a Alejandro, mi amigo verdulero que, pese a mover la cabeza con risa, ahora en cuanto me ve me dice: ‘¿va a querer su piña especial, verdad?’, y también una vez a Pepa, vecina/amiga/escritora, cuando hablábamos de frases que recopilamos: «De las patudas es el reino de los cielos!«). Me mira y responde: «Y… si ya me lo pediste qué te voy a decir a vos, dale, subite» -expresa con cierta ironía mientras me instalo con la mejor vista, saludo a mis compañeros de viaje y escucho la radio local que justo habla del volcán. Charly comenta que el espectáculo por la TV fue lindísimo, que la naturaleza es bella y todo eso, que me quede tranquila porque ya el volcán botó lo que tenía que botar y no pasará nada más… Y digo: sí, es verdad. Pero cuando él se baja y va por otros viajeros que nos acompañan ese día, en la radio agregan que el paso a Chile está cerrado. Mi panza se cierra y digo: heyy! miedooo! estás aquí! … Ufff…Bien, qué necesitas?… Ok, respiremos… -entonces pongo mi mano sobre el ombligo, boto aire y vuelvo al centro del pecho, conecto con mi corazón mientras mi mente está una tanto eléctrica pensando en que si esto crece puede ser más delicado… En eso sube Charly, enciende el motor nos saluda a todos y me dice: bueno, ché, ahora relajáte y disfrutemos del viaje-. Yo me río porque es justo lo que mi ego no quiere hacer, pero mi corazón sí y en los primeros kilómetros de la aventura va y viene la energía mental hasta que poco a poco la belleza del sur y mi vista privilegiada logran calmar bastante a mi ego que anda en cualquier parte menos ahí… Lo traigo al presente y le digo: ok, respiremos; todo está bien y está pasando para algo… Luego me meto en el cuento con que Charly nos explica el viaje y los detalles del lugar y cuando hacemos la primera parada en el lago Meliquina, entre las montañas, le pido a él, al lago, que me ayude a confiar, a relajar y que despeje cualquier obstáculo… Permanezco minutos frente a él con sus colores turquesas, verdes y azules… El agua es muy pura, hay sol y el aire está frío. Me quedo ahí recibiendo el sol para entrar en calor y siento cómo poco a poco mi vibración cambia; cuando vuelvo a subir a la camioneta miro al lago y agradezco; ya estoy cada vez más presente en el viaje, sobre todo más adelante, cuando Charly nos comparte unos mates a media mañana en otra parada del camino…

Meliquina

Meliquina

He aquí el miedo, una de nuestras emociones primarias más comunes y por la cual tanto perdemos, destruimos, nos defendemos, atacamos, nos restamos, agredimos, nos apegamos, nos paralizamos… Y también cuya energía puede ser un gran motor para ir más allá… Y él, el miedo, es algo que ya Saturno nos mostró con crudeza los últimos dos años, nos puso frente a varias de sus facetas para reconocerlo y palparlo… Ahora, en 2015 y 16 nos toca abrazarlo, conocerlo más, amigarnos con él, comprenderlo y… Soltarlo con amor para realmente hacer -o terminar- los cambios que la Vida nos propone hace un rato. No es algo fácil, pero sí es una mirada/acción diaria que puede ser de enorme satisfacción y transformación en nuestras vidas…  Casi da lo mismo si vienen de otras vidas, si son de la actual o ancestrales, los miedos son una energía que podemos mirar con más amor para transformarlos dentro de nuestro corazón y comenzar a actuar más desde la confianza y la certeza de nuestro crecimiento personal y colectivo. Estamos todos haciéndonos grandes, pasando incertidumbres y aprendiendo a vivir en este nuevo mundo porque el anterior, el de nuestros padres y abuelos, el que tenía instituciones sólidas y era más menos predecible, el que conocimos de pequeños ya fue. Se acabó, no va ni da más… Ahora estamos nosotros con nuestro corazón poderoso frente a la Vida y podemos dibujarla y colorearla de otra forma porque todo es nuevo… 

Y, por supuesto, cuesta ubicarse en estas nuevas formas, ritmos, códigos y miradas; especialmente a los egos más rígidos. Porque el aire y la energía son inciertos, aunque por lo mismo más abiertos, moldeables, creativos, luminosos... Ahora podemos ir poco a poco, sin presión, pero ir; ya no es tiempo de quedarnos pegados ni inmóviles. Si respiramos más allá de lo que esté sucediendo afuera podremos jugar en este nuevo mundo e ir ocupando los lugares que nos corresponden… Todos estamos invitados a esta Vida creativa y despierta donde no hay nada externo a lo cual aferrarnos. Enhorabuena!

Al día siguiente de la erupción, cuando ya está todo más calmado, incluido el paso a Chile, me instalo en el ‘Café del pueblo’, en el centro de San Martín, al lado de una ventana y mientras desayuno con placer máximo, diviso el diario en otra mesa. Lo busco y me río. Le mando la portada a Silvia, mi amiga argentichilena, y me responde: tendríamos que hacer nuestra esa enseñanza. Jajaja- Y seguimos riendo, aprendiendo, confiando y viviendo en este nuevo mundo junto a nosotros y a nuestro corazón puro, lleno de energía y consciencia… (Continuará…)

Portada del diario, en San Martín

Portada del diario, en San Martín

(Y ahora ya desde Santiago seguiremos compartiendo por aquí y en radio Cooperativa sobre este nuevo mundo. Aquí el video de este miércoles 11 y cómo la realidad del país y del mundo nos refleja. Hasta pronto!)

En excelentísima compañía

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Sendero al mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Por fin me quedo conmigo. Respiro profundo con mucho placer en medio del bosque, de vuelta del mirador Bandurrias, en San Martín. Subimos con mis compañeras de cuarto, Nadia y Nati, dos argentinas que tomaron sus vacaciones por el sur y que están algo cansadas de recorrer porque han hecho muchas cosas en poco tiempo; en su último día de viaje deciden hacer algo más tranqui y vamos lento por el empinado sendero que está en medio de tierras mapuches, que toma unos 45 minutos cruzar… Un lugareño de unos 70 y varios, con ojos profundos y cabello cano, nos indica por dónde ir y nos dice que acostumbra hacer este camino –lo admiramos y envidiamos, obvio-, aunque “está pesada la calor hoy día”, así que se sienta un rato bajo una sombra… Al llegar arriba hay viento y la vista es amplia e imponente, muy bella, se siente la fuerza de esta zona de lagos y montañas y todo es azules y verdes poderosos… Agradezco y disfruto. Nos sentamos cada una en silencio sobre las rocas a mirar la panorámica, sentir el momento y tomar fotos. Al rato nos despedimos, las chicas siguen a La Islita, a unos 30 minutos caminando más abajo, donde pasarán la tarde; yo vuelvo al pueblo, necesito mucho estar conmigo y en cuanto entro al bosque siento ese regreso con regocijo… Qué bien se siente acompañarse.

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Adoro compartir con distinta gente, e igualmente muchas veces necesito ese contacto interior que es único, silencioso y tan enriquecedor como el estar con otros. Necesito también salir de la rutina y en ocasiones esa pausa para mí tiene que ser conmigo, necesito darme el gusto de acompañarme; más de una vez he rechazado invitaciones muy atractivas porque toda mi energía y las señales me dicen que ese fin de semana o ese espacio de pausa es en una vibración más quieta y no hacia fuera, como suele gustarle a una parte de mi ego. A él a veces le cuesta entenderlo, pero una vez que comenzamos el viaje se pone feliz y me acompaña con su mejor sonrisa. A ratos también me jode, me hace trampas, me pone distractores y obstáculos -como a todos, ¿no?- pero se aquieta mucho al respirar y reconocer que estamos en otro espacio disfrutando. Al ego hay que educarlo y avisarle cuando vas a hacer cambios o comenzar algo, si no, se resiste y comienza a dramatizar como tanto le gusta. Por eso me da risa la pregunta de Inés ese mismo día por la tarde; me escribe por unos talleres que ella organiza y le digo que estoy en el sur hace unos días; me pregunta que con quién viajo. Conmigo –le respondo. –Ah, te pregunto por curiosidad porque yo nunca he viajado sola, creo que me daría miedo o pena –agrega. Me sonrío y le digo por mensaje: Nooo, es bacanooo, mira mi blog, ahí están las aventuras. Creo que te gustaría –le digo y recuerdo muchas lecturas de cartas astrales donde esto, aprender a estar con nosotros mismos y darse espacios de retiro es prácticamente un mandato de nuestro mapa astral; y muchas personas no lo descubren ni lo aceptan fácilmente, mientras que otras me cuentan que lo saben y que se dan esos espacios porque si no colapsan… Y hay algo más: nunca estamos solos, siempre estamos con nuestro corazón diamante que todo lo sabe y lo contiene, junto a la presencia incondicional de nuestros guías y maestros que más de una carcajada sueltan con nuestras andanzas…

… Al mediodía, en este regreso ‘intro’ por el bosque siento mucho más los aromas y aprecio otros detalles que antes pasé por alto porque íbamos entretenidas en conversar y reírnos, en este caso de nuestro mal estado físico que sufre con las subidas, risas que también fueron un agrado…

De vuelta el sendero se torna más mágico y puedo contactar más con mi presente, con mi corazón, con los guías, con los elementales del lugar y con un par de pequeños pajaritos que me acompañan por un rato sin salir volando ante mis pasos… Me detengo en una parte sólo a respirar, aquietarme, sentir y agradecer, mis oídos parecen agudizar su poder y percibo cada sonido del bosque, en medio de esto el crujir de las ramas de añosos árboles me hace reír porque parecieran saludar y suenan como antiguas puertas de madera… El aire está húmedo y la temperatura agradable, me viene emoción con lagrimita casi por todo lo vivido, parece poco y es demasiado al mismo tiempo…

DSCN9994Por la tarde sigue el paseo y el trabajo por un par de cafés del pueblo y finalmente decido ir al día siguiente a un lugar que apareció como señal dos veces en el mismo día aunque no era mi prioridad: Villa Traful, un pequeño poblado en medio de un bosque que rodea un gran lago de aguas más turquesas y un entorno más puro, sin pavimento y apenas un par de lugares donde comer. La excursión va por camino de ripio por el paso Córdoba, con la típica vegetación patagónica pero más rojiza, distinta a lo que se ve por estos lados, muy bella, y nos detenemos en distintos lagos, ríos y miradores donde la energía es muy abierta y magnética al mismo tiempo.

Una vez en la Villa, hay mucho verde y un poco de viento, se siente aún más la conexión con la naturaleza y la lejanía de la ciudad. Almuerzo algo rápido en una terraza sobre el pasto, no quiero encerrarme en un restaurant, entonces conversamos un poco con Rubén, que oficia de chocolatero, heladero, mozo y cajero. Me pregunta que de dónde soy y surge el tema del volcán. Le cuento que tengo que cruzar pronto y que espero que el paso esté abierto porque parece que esa mañana de la erupción lo habían cerrado.

Lago Traful

Lago Traful

Luego parto al lago y antes paseo un poco entre los árboles. Me encuentro con un matrimonio mapuche que toma mate en un mirador. Él también me pregunta de dónde soy y me dice que “es muy buena la gente de Chile”, que conoce Valdivia, que estuvo hace unos años, que todo muy lindo, que no le gustó tanto el pescado, lo encontró muy salado porque es de mar, pero que sí le encantaron los mariscos y se trajo una caja de almejas y machas para la familia. Me dedico a escucharlo y sentirlo y a mirar los ojos de su esposa que apenas conserva sus dientes delanteros y tiene una mirada muy chispeante. Él es muy sociable y me cuenta varias cosas y me dice que “estamos acostumbrados a los lagos; yo hace como diez año que no me meto acá, imagínese; es que como lo vemos todos los días”, y nos da risa porque mientras yo me maravillo para ellos es lo más normal… Así somos, es como los chilenos con la cordillera, que damos por hecho que la montaña está ahí y ni la disfrutamos, mientras que cualquier extranjero no hace más que admirarla… En eso me despido y les digo que voy al lago. -Sí, vaya, ¡vaya a mojarse las patas! –me dice con un ademán tocando su sombrero; yo lanzo una carcajada y le respondo: bueno, como tú digas, me iré a mojar las patas, te haré caso! –y su esposa se ríe moviendo la cabeza. Una vez en el lago los diviso de lejos, los saludo y seguimos sonriendo… Me siento con los pies en el agua –como ordenó mi amigo- sintiendo toda la vibración pura de ese lugar y al agua a temperatura precisa. Cuando me doy vuelta veo que atrás mío hay unas cuantas bandurrias quietas que se camuflan un poco entre las piedras, las saludo y un par me mira, el resto sigue inmóvil. La vista, el sol y el agua son una delicia. Cierro los ojos un rato y reconecto con el octavo centro, el corazón verdadero; siento gran plenitud, siento calma, alegría, amor, apertura, confianza… Puedo palpar esa perfección de la vida que muchas veces creemos que tiene luces de colores o es espectacular, pero que suele ser simple, quieta, sin afán ninguno. Sólo estar presente disfrutándolo todo, sin presiones ni pretensiones. El sonido del agua en las piedras me atrapa y me quedo mirando todo. Al rato una chica gordita de rulos rojos se acerca con su tablet a fotografiar a las bandurrias, más allá figuran su madre y su abuela, son calcadas y nos saludamos riéndonos un poco de la elegancia de estas aves que parecen vigilar la escena y no inmutarse.

DSCN0104Al salir del lago me entretengo mirando a dos perros, un golden retriver y un mestizo que corren una y otra vez. El primero agarra una piedra del agua en el hocico y corre hasta los pastos (unas dos cuadras más allá) a dejarlos, mientras el otro lo sigue cual escolta. Hacen eso una y otra vez y me río con su juego que parece tan absurdo pero debe ser el mejor pasatiempo de la tarde. Con una señora también nos divertimos viendo el juego perruno que tiene para rato. –Qué aparatos estos dos, mirá cómo corren –me dice sentada a mi lado en una banca.

Me quedaría horas –o días- aquí, pero en un rato tendremos que regresar con la combi que nos pasea por acá. Ya lo dijo Charly, el chofer, de quien soy su copilota, quien en el viaje nos conversa con el típico tono sureño algo más arrastrado sobre política, medioambiente e influencias varias de la Argentina, además de contarnos más cosas de esta zona. Una vez en camino y cuando ya tengo ganas de siesta, nos detenemos en lago Falkner, con el mejor panorama para una tarde de paseo: sentarnos en la orilla a tomar mate con facturas sintiendo el sol en la espalda. Estoy extasiada y a diferencia de una argentina divertidísima que está cerca de mí y que habla fuerte, no me molestan ni las abejas ni las avispas que dan vuelta cada tanto. Estamos sólo la inmensidad del lago, las montañas, la arena tibia, el sabor del mate, las facturas con membrillo, el cielo azul, las mariposas, las abejas, la gente alrededor y yo.

De vuelta en el pueblo, en San Martín, nos despedimos entre los viajeros, Charly me dice que me quede tranquila, que ya el volcán está quieto. Paso al terminal de buses a ver cómo van los viajes a Chile y José, el encargado, que a esta altura ya me conoce y nos saludamos con agrado, me dice que está todo normal, que por la mañana detuvieron a los primeros buses pero que para el día en que me voy seguro estará abierto. Me muestra en Internet las noticias del día y me dice que tiene sobrinos en Pucón que lo llamaron y le contaron que “el espectáculo fue hermoso, tío”. Entonces me voy al lago Lácar, a unos metros, a sentir el atardecer, agradecer y seguir este día con tantos y conmigo. Un verdadero placer.

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Tesoros de viaje

-¿A la playa de nuevo? -me dice Ezequiel, el encargado del hostel, que tiene una voz muy grave, más que la de Kevin Johansen y me da risa cuando lo escucho; él les pasó los datos a Daniel y Sergio (mis dos nuevos mejores amigos bonaerenses) para ir a Yuco, a pero al final fuimos a Catritre, otra playa del lago Lácar.

-Ja, ja. No, hoy sí que necesito siesta y después lago aquí cerca ponte tú, mira que ayer volvimos caminando y en cada paso mis pantorrillas me lo recuerdan.

-Ja, ja. Pero es linda esa ruta -agrega.

-Es bella, me encantó, encima volvimos con el atardecer y la temperatura perfecta, pero la bajada a hasta la playa no era menor y el regreso estuvo potente, ¿no ves que soy importada de la ciudad?

La ruta 40, bordeando el Lácar

La ruta 40, bordeando el Lácar

Se ríe y seguimos conversando mientras preparo un agua de limón antes de dormitar un rato. Los viajeros improvisados del salto anterior se convirtieron en mis mejores amigos y compañeros de aventura en un día de sol y algo de viento en San Martín de Los Andes. Justo cuando quería dormir un rato me convencieron de acompañarlos, realmente me convenció la frase de Daniel: yo llevo una hamaca y la instalamos entre los árboles para vos, dale, vení-. Ahí mi sonrisa despertó y armé mi mochila rápidamente para correr tras el bus que ya partía, que al final perdimos y entonces no fuimos al primer destino pero sí al segundo: Catritre, en el parque nacional Lanín. Obvio que llevamos mate, facturas, galletas. Yo ya les había dicho que les ‘vendía’ protector solar, pero ante la hamaca exclusiva les dije que podíamos hacer un trueque, que esto ya era fraterno.

Catritre, San Martín

Playa Catritre, San Martín de Los Andes, Argentina

Una vez allá todo es disfrutar, reír, caminar, compartir las historias con el mate de rigor, gozar del agua fría, respirar el aire de la montaña y los lagos. De vuelta la aventura gira hacia una bella caminata donde podemos mirar el lago desde la altura con los paisajes que cambian de colores, conversar de lo profundo y lo superfluo, jugar, cantar y bailar por la ruta desde samba brasilera hasta argentina pasando por Michael Jackson que escuchamos desde el celular de unos chicos que coinciden con nosotros en la ruta, saludar a cada caminante, tomarnos fotos, comer moras del camino y sentir la fuerza del viento y del sol… La tarde parece un día entero y regresamos exhaustos. El hostel está lleno y todos cocinan en distintos acentos de vuelta de la aventura diaria. Pero Sergio y yo tenemos nuestro propio chef, Daniel, que en pocos minutos arma un arroz al curry con tomate y una salsa picante con carne, tomate y algo más. Un festín que gozamos con honor.

En la playa disfruté mi hamaca personal, pero no la siesta. Mis amigos parlanchines no me dejaron más que unos minutos cerrar los ojos y sentir el ruido del agua porque llegaron a conversar y a reír, en eso se nos fue un buen rato y luego ya el sol bajaba, así que nos fuimos moviendo hasta que ya subimos y emprendimos el camino de vuelta que disfrutamos a cada paso y que muchos locales usan como paseo y también como pista de entrenamiento de caminata y trote.

DSCN9860Unos días después, en que continúo esta nota y luego de unas conversaciones de anoche con otros viajeros (mis mejores amigos ya partieron a acampar a otra parte del Lanín) vuelvo a valorar algo que te dan los viajes en general, especialmente si te quedas en hostels (donde compartes la habitación y la cocina), y cuando estás abierto a hacerlo, claro: conoces a gente con vidas muy distintas que en la pequeña rutina -o realidad- de cada uno nunca encontrarías y quizá no te detendrías a compartir…Igual, dada mi naturaleza y los oficios que escogí en esta vida, suelo conocer a gente muy diversa y mi propio círculo lo es: tengo amigos de todas las edades y colores, nunca me encasillé en nada; pero los viajes le ponen más sabor a esto…  Anoche me reía sola sentada en la mesa con una pareja de cordobeses, mientras saboreábamos los gnocchis hechos por Ariel, un boxeador de Buenos Aires que vino acá a entrenar y sale a correr todos los días por los cerros porque tiene la meta de ser el mejor; él otra noche fue a cenar con Naty y Nadia, mis compañeras de habitación, y yo y nos reímos mucho con sus anécdotas porque es bien adicto a la intensidad (no espero menos con ese deporte, ¿no?). Más tarde, mientras otros chicos me invitan una cerveza, nos ponemos a charlar con Raúl, de energía muy bella y con una mente aguda y profunda, además de sonriente; en medio nos contamos a qué se dedica cada uno y me dice: soy cartero, trabajo en el correo-. -Ah, qué bonito tu trabajo -le digo. Y me cuenta que estudiaba artes plásticas pero tuvo que dejarlo y entró a trabajar pensando en quedarse un año y lleva diez, que le gusta el contacto con la gente, conocer a los vecinos, saber de sus vidas, que se hacen favores entre todos… Disfruto mucho sus relatos y sus preguntas, y coincidimos en que en vacaciones no queremos hacer cosas relacionadas al trabajo, me dice: seguro a vos más de alguien te dice que le mirés la carta astral- Sí, le digo, me pasa mucho y varias veces no digo a qué me dedico, lo dejo en periodista y ya -le cuento y lanzamos carcajadas porque él anda con un grupo que quieren arrendar bicis y el dice «nooo, yo hago eso todo el año; jajaja».

Sí, los viajes además de provocar esa pausa y distancia tan necesaria, son también un tesoro, nos enriquecen mucho, no sólo por las experiencias nuevas que muchas veces nos desafían, también porque entras en otras culturas, espacios, miradas y frecuencias; y, sin duda, porque compartes de forma simple con muchos. La noche avanza y son mis últimos días acá en San Martín, en que he vivido de todo un poco, incluido el temor por lo del volcán Villarrica que está acomodándose y llamando nuestra atención (ya contaré más de esto en el próximo post)…

La naturaleza de nuestra América sureña tiene una vibración muy especial, de gran conexión y sanación, y cada día al salir del hostel miro la montaña verde, respiro el aire frío y puro que me llena de energía y busco el sol para pasar el frío de los primeros pasos de caminata hasta el centro del pueblo y agradezco estar aquí, en otro lugar lejos de la rutina, un espacio muy bello por lo demás, al cual le pedí permiso al llegar y que hasta ahora me cobija y me regala experiencias nuevas que atesorar.  Gracias.

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Dar saltos

Camino entre Pucón, Curarrehue y el paso Mamuil Malal. Sur de Chile y Argentina

Camino entre Pucón, Curarrehue y el paso Mamuil Malal. Sur de Chile y Argentina

En Curarrehue, sur de Chile, suben más pasajeros al bus y entre ellos uno que parece gaucho, de unos 70 y algo, con su sombrero negro. Se queda de pie y a los minutos se sienta al lado mío. Nada más hacerlo se pone a contarme que él viaja siempre, que conoce a los choferes, que es chileno (tiene un acento bien mezclado), pero se fue muy joven a trabajar a Argentina, a San Martín de Los Andes, y que se mueve entre un lado y otro. Me pregunta que cuál es mi gracia y me da ternura porque es un dicho antiguo para muchos pero seguro se usa por acá. -Jimena, y ¿tú, cuál es la tuya? -Héctor -responde y nos damos la mano. Me cuenta además que hace poco más de un mes enviudó, que quería mucho a su mujer, a quien le dio una infección a los riñones y murió muy rápido, que tiene dos hijas grandes y vive con ellas y que vino a su campo porque trabajando se despeja un poco, pero que tiene que ir a San Martín al médico porque «hace una semana que me vinieron ahogos en la noche y me cuesta respirar». -Es tu pena, ¿sabes? -le digo en un suspiro que hace en una pausa. Me mira y me dice: si poh, mi hija me dijo lo mismo porque a la menor le vinieron también hace tres semanas-. Ante lo cual digo: es que es muy reciente y tu cuerpo te muestra la tristeza que siente… De ahí seguimos conversando hasta que se sube Carmen, que tiene el asiento que él ocupa y alguna broma le hace cuando lo ve pararse y él le dice que la conoce. Para cuando llegan a dar con el vínculo de ambos, ella ya está sentada a mi lado y vamos riendo los tres, haciendo bromas, mientras Héctor ya acomodó los bolsos de ella y queda de pie mientras conversamos de todo un poco y hacen bastantes chistes en doble sentido pero con cierta inocencia de pueblo chico que no llega a ser vulgar ni incómoda… El viaje avanza acompañado de risas, conversaciones, complicidad y un paisaje bello entre la montaña de Chile y Argentina. Luego compartiremos el mate, sandwiches y galletas mientras pasamos ambas aduanas rumbo a San Martín de Los Andes, mi destino de este viaje de vacaciones y trabajo donde pensé que haría menos calor, pero el cielo insiste en estar muy despejado y el sol muy fuerte, aunque ahora ya empezó a bajar un poco la temperatura.

Volcán Lanín desde la aduana argentina

Volcán Lanín desde la aduana argentina

Primero llegué a un caluroso Pucón, sur de Chile, ya despidiéndose de una exitosa temporada de verano repleta de gente. Por suerte, porque las aglomeraciones no me van. Ahí estuve todo el día con Ale, que desde el invierno vive al lado el lago, donde es asistente en un hotel y también supervisa una tienda en el centro. De un momento a otro su vida santiaguina y en crisis cambió, cuando todo parecía ir peor y casi no tenía casa, una amiga le ofreció irse a Pucón a trabajar por unos meses. Eso fue en invierno, cuando una manaña de feriado nos encontramos en la terraza de un café y me cuenta  de su pena reciente y miramos su carta astral que, acompañada de Urano (innovación, cambios repentinos y liberadores), mostraba que sí o sí, además de estar atravesando una de las tantas «noches oscuras del alma» que a todos nos toca vivir más de un puñado de veces en esta encarnación, ahora era tiempo de hacer una vida nueva. Se sincronizaba, entonces, el ofrecimiento del sur y ella supo ver la señal, dar el salto con todos los miedos y tristeza a cuestas y soltar lo conocido para comenzar de nuevo. Al poco tiempo todo empezó a fluir, llegaron más oportunidades, los dolores se transformaron y aunque está muy cansada, también está con más energía, divertida como siempre y con nuevos proyectos que la entusiasman… Es por vivencias como estas que podemos confirmar que siempre está todo bien, que todo lo que nos toca vivir es preciso, tiene un sentido y es una oportunidad. Sólo hay que tener la visión y el corazón abiertos para tomar lo que la vida nos regala siempre: penas, aventuras, alegrías, desafíos… Todo forma parte de la experiencia de crecimiento y de los propósitos de cada uno…

DSCN9801Después de pasar todo el día con Ale en Pucón y de reírnos mucho además de pasar el calor y salir hasta con ropa nueva puesta de una tienda china, llego al hostel pensando en tomar mate, comer algo y dormir. Pero al lado hay tremenda fiesta. Está nada menos que la celebración por el aniversario de Pucón y el orfeón de carabineros (la policía chilena) es el encargado de abrir. Desde mi habitación se escuchan canciones de Queen y los Beatles tocadas por ellos. Nos reímos con mis compañeras de habitación y con un francés que no entiende nada. Entonces dejo mi bolso y obvio que salgo a la fiesta, que está a una cuadra, casi en el patio del hostel. La gente llega hasta con sillas plegables para tener el mejor puesto y está muy chistoso porque en medio sube un carabinero cantante y entona junto a la orquesta -coreografía mediante- ciertas cumbias clásicas e incluso perrean y hacen giros. En el público hay mucha alegría y en la orquesta también. Es bello verlos en una actividad que no tiene que ver con orden, rigidez o represión y el animador hace bromas diciendo que se comprometen a no pasar partes (multas) durante el fin de semana, mientras un chico que está a mi lado grita fuerte: «y que dejen tomar!» -todos soltamos la carcajada porque en Chile no está permitido beber alcohol en la calle. La fiesta continúa con otros cantantes y grupos folklóricos hasta tarde. Al regresar al hostel cuando ya comí mi sandwich y estoy por preparar el mate, un amigo me escribe y me pregunta que por qué voy a San Martín y no fui a Puerto Varas si le dije que me gusta tanto. -Porque tenía ganas de sur pero de algo desconocido, de algo nuevo- le cuento. -Ah, tú y tus aventuras y eso de dar el salto; te estarás riendo con mi pregunta taurina, ¿verdad? -me responde. -Jajaja, antes de que la hicieras, casi; pero está bien, otras veces tengo ganas de refugio, de algo que ya conozco y me encanta; ahora necesitaba probar y renovar… Después voy por mi mate y llega un inglés a conversar aunque el ruido de la fiesta no permite mucha fluidez. Lleva más de un mes en Chile visitando gran parte del sur y las lecherías porque voenen de una familia de granjeros dedicados a esto. Le pregunto si él toma leche -quiero saber si sabe que no es tan sana. Se ríe y me dice que sí, que por las mañanas y me mira con cara suspicaz, pero no seguimos el tema porque hablamos también de baile y me dice que tomó clases de bachata y salsa en Inglaterra. Me río montón y le cuento que en el festival de Viña está el rey de la bachata, Romeo Santos; enciendo la tele que está ahí entre la cocina y el comedor y lo ve, le digo que a mí no me parece guapo pero que las chicas mueren por él y que es ultra famoso. Se queda mirando un poco hasta que canta una clásica de él y la tararea en su spanglish al tiempo que me saca a bailar y me sorprendo porque baila mejor que varios y ambos nos reímos mucho con la aventura danzante. Cuando termina la canción me dice que nunca pensó terminar bailando bachata en la cocina de un hostel en Chile, seguimos riendo, mientras recuerdo la música y el baile en el comedor del hostel de Montevideo donde pasé unos meses en 2009.

Al día siguiente, al llegar a San Martín nuestro trío dinámico se deshace y Héctor me deja sus datos por si necesito algo y me dice que sus hijas me van a buscar a cualquier parte en auto, mientras Carmen se despide entre más bromas. Cuánta ternura y bondad en un solo viaje. Ya con el equipaje me subo a un taxi y le pregunto al chofer, ¿eres chileno?- porque su acento no me parece argentino. -Sip, me trajeron de chiquitito, pero tengo el acento de mis papás -me cuenta y conversamos un poco hasta el hostel. Una vez en mi nuevo lugar, al volver por la tarde-noche después de pasear y comprar para cenar algo liviano, descubro que comparto habitación con otra compatriota y tres argentinas. Una de ellas, Vero, me dice que irá a cenar y que si quiero ir, entonces cambio mis planes y caminamos hasta un bar frente a la plaza con una agradable terraza. Al poco rato un par de perros negros labradores muy bellos que se acercan a la mesa  pero no se cotentan ni con toda la pizza que les compartimos ni con el trozo de bife que les toca y quedan mirando al segundo a ver si hay más. Nos da mucha risa. Nos contamos la vida con Vero, que se vino al sur desde Buenos Aires y tiene su trabajo de psicóloga; coindimos en la visión de trabajar para vivir y disfrutar en vez de vivir para trabajar que es lo que el sistema promueve por siglos… Al llegar al hostel con el aire frío pero el cielo muy estrellado nos sentamos un rato con un par de argentinos que hacen un viaje muy improvisado (quieren acampar en el parque nacional pero recién comprarán lo necesario, incluida la carpa) a tomar un té y reírnos de cada uno y hasta hablamos un poco de astrología muy en juego… La vida fluye, los encuentros, las sincronías y sintonías también, mientras agradezco y me preparo para mirar un poco de ciertos trabajos que quiero comenzar a hacer y también algo de nuestro ritual de otoño (el sábado 28 de marzo), energía que se asoma por acá poco a poco en las hojas que empiezan a lentamente a girar hacia verdes más claros y el sol esta mañana ya no está tan fuerte. Hasta el próximo salto.

Lago Lacar, San Martín de Los Andes

Lago Lacar, al caer la tarde, en San Martín de Los Andes

Regalos de la quietud

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La belleza del lago Llanquihue siempre me conmueve, me deja muda, con ojos vidriosos y agradecimiento desde el corazón… Me quedo mirando y sintiendo su energía, su poder con los volcanes, ciudades, y pueblos en las orillas recibiendo esa vibración de calma, profundidad, poder, sanación… Imposible no sentirse reconectado con la Vida al visitarlo… Tremendo privilegio estar cerca…

Después de una agitada primera mitad de 2014 necesito parar, siento que mi cuerpo y energía necesitan sur: verde, bosque, frío, lluvia, lago, estufa a leña… Aparezco, entonces, en el bello Puerto Varas, una pequeña ciudad del sur chileno, a orillas de este lago,  y por fin me reencuentro con todo esto y más. Respiro feliz y con cierto alivio nada más al llegar y sentir el aire húmedo y frío…

Al llegar al hostal se siente el clásico aroma a leña, que tempera con sensación de calor de hogar, y aunque pensé que estaría más vacío porque es baja temporada, somos varios -de distintos países- los que vinimos a disfrutar de estos rincones tan especiales del sur del mundo. En la sala comentamos -entre otras cosas- el Mundial, el último partido de Chile y la belleza de los Parques Nacionales y pueblos que hay alrededor.

Dos días después, la clásica frase del meteorólogo en televisión: «bancos de niebla matinal» se hace patente una mañana, donde muy temprano estaba despejado y al rato, cuando bajo a tomar desayuno las ventanas están blancas y no se ve nada hacia afuera. Los días antes llovió con ganas, mientras  yo miraba por la ventana desde la mesa donde me siento a escribir temas pendientes, cerca de la estufa a leña. Estoy muy intro, disfrutándolo y desconociéndome, pero también en coherencia a lo que vine: parar. En parte -como dije- vine a eso al bello sur, a detenerme. Estoy casi en off. Hace rato que no podía hacerlo y sentía que necesitaba este espacio. Vine a reconectar, a cambiar de frecuencia para poder ver con otros ojos lo andado este año -que ha sido mucho e intenso- y un poco de hacia dónde voy. Y vaya que es más fácil hacerlo acá, aunque el teléfono suene pidiendo horas de carta astral y la televisión por las noches me deje ver la telenovela o serie de turno.

Con niebla y todo salgo rumbo a Frutillar, pequeña ciudad-balneario a orillas del lago, a media hora de Puerto Varas, con construcciones de madera de estilo alemán dada la inmigración de mediados del 1800. Me instalo en el café del teatro del Lago que está sobre las aguas de éste y tiene una vista privilegiada y una temperatura exquisita versus el frío y humedad que hay fuera. Los niños corren felices por la explanada que circunda el teatro, vienen a ver un espectáculo francés de mimos, donde hay funciones especiales para colegios de la zona. Me río con ellos y de sus profes que no logran calmarlos demasiado. Antes del entrar al café siento el aire, los aromas, la vibración. Me quedo rato mirando todo pese al frío y veo cómo la niebla comienza a despejarse… Hasta reaparece el sol.

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…Mercurio ya retomó definitivamente su movimiento directo, el dios alado se levanta de su descanso, pero igual andará somnoliento o mareado un par de días más y esto provoca ciertas confusiones, caídas de sistema, malos entendidos y juicios errados, de hecho en el hostal la Internet se cae un par de veces… Este mes está movido y nos agitará nuestras zonas de comodidad para que exploremos lo nuevo. También trae reconexión con el optimismo y bastante trabajo interior para nuestro ego.

Este mes nos devuelve temas de fines de mayo y comienzos de junio cuando Mercurio comenzó su viaje retrógrado, ya sea los mismos asuntos para poder revisarlos con otros ojos, o situaciones con la misma implicancia o vibración para ver cómo los resolveremos ahora. Encima Marte y Urano nos tienen en un «gallito» de quién tiene la razón, de si poner equilibrio o rudeza, prudencia o impulsividad, cosa que no resulta fácil… Mientras Don Satur se ríe en silencio mirando cómo nuestro lado oscuro se nos muestra por distintas vías, nos obliga a disciplinarnos en torno a temas pendientes  y al mismo tiempo despeja nuestros canales intuitivos para que miremos también desde ahí… El centrifugado sigue haciendo de las suyas porque estamos prontos a salir muy esponjosos… Sí, definitivamente este segundo tiempo del 2014 es y será muy diferente al primero: estrenamos mucha claridad y más resolución, así que es un ciclo mucho más activo desde la decisión personal y consciente de cambiar nuestros escenarios.

Lo que es yo, desde fines de mayo sentía que necesitaba bosque, que tenía que parar. Sabía que vendría al sur después del Ritual de Invierno, cuya energía aún siento vibrar en el corazón. Mi ego quería que fuese al lunes siguiente, pero el Mundial de fútbol –deporte que ahora es casi conocido para mí, aunque sigo encontrando que es tanto más entretenido ser ignorante en la materia porque todo me divierte, hasta los árbitros-  me ha hecho tener una familia extendida de amigos futboleros con quienes vemos, comemos, gozamos y sufrimos los partidos; entonces al final viajé una semana después, un domingo, luego de la desazón y el llanto de Chile frente a la derrota con Brasil. Si miro la carta natal de Chile es obvio que estamos en una fase de sanación donde estamos limpiando el rol de víctimas y reconectando con la dignidad, pero como nuestro país tiene un lado orgulloso, engreído y hasta violento cuando tenemos poder, esto tiene que ser de a poco, para que el cambio se asiente  y adquiera profundidad, si no, volveríamos a lo mismo fácilmente, me refiero al eje víctima-victimario. En fin.

Y pasan los días en el sur, todo va bien, pero tengo algo pendiente: no encuentro mi bosque, porque sé que no es el que esconde el cerro Phillipi y que adoré en 2010, que mira desde lo alto la bahía de Puerto Varas… Pienso que podría ir a uno de alerces que está en Puerto Montt, estoy viendo cómo llego y le pregunto a María José, del hostal y me dice: pero anda al de Frutillar, al de la Universidad, es una reserva forestal: el Parque Winkler. -Mmm, eso no estaba en mis libros- le digo-; lo busco en San Google y ella me explica un poco más y le cuento: bueno, volveré a Frutillar pero con sol.

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Teatro del Lago y su café (http://www.teatrodellago.cl/web/)

Efectivamente al día siguiente hay sol y me instalo a escribir feliz  de nuevo en el café del teatro del lago porque de tarde iré al bosque. En eso el día se nubla poco a poco y disfruto cada momento en que los colores cambian y pasadas las 2 de la tarde ya casi llueve, el cielo se cierra de nubes más oscuras. Camino por la costanera y veo un café al que podría pasar a la vuelta de ir a la reserva. Entro y está vacío. Sólo el dueño, un señor mayor que lee el diario y escucha poco, y la mesera, una chica sonriente. Les cuento que quiero ir a la reserva y que si puedo dejar la mochila para no ir con tanto peso. Me miran con cara de pregunta, ella lo mira y él dice: sí, déjela ahí y después viene -me responde mientras me muestran un rincón.- Dejo mis cosas y me explican un poco más de cómo llegar; parto a la reserva pero creo que ya me quedará poco tiempo porque parece cerca pero igual lleva un rato llegar… Le digo a mis guías: ayúdenme, por fa, a llegar luego y que todo se dé fluidamente… Gracias.- Entonces se me ocurre parar un colectivo (taxi compartido) y le pregunto al chofer si me lleva hasta la reserva. Se queda pensando y dice: bueno, veamos si podemos subir porque hay una cuestita que es un poco difícil y ha llovido harto estas semanas… veamos poh, nada perdemos -me dice y le respondo: Eeh! bacán, gracias! -mientras me subo de copiloto y conversamos de todo un poco. Me cuenta que una vez trajo a una turista pero llegaron y estaba cerrado. Pasamos la «cuestita», una subida algo barrosa, y de ahí el camino es bello y sinuoso, puro verde, cerros y pájaros. Ambos coincidimos en que está muy bonito. A los pocos minutos llegamos a la reserva forestal y aparece la encargada. Mi amigo taxista se va y le pido su número por si necesito bajar en auto, aunque es tan bello que quiero puro caminarlo de vuelta.

Pago mi entrada ($1000, dos dólares aprox., un regalo-regalado) y mientras la encargada comienza a explicarme la ruta me viene mucha emoción, con lágrimas y todo, dejo de escuchar una parte y luego vuelvo sintiendo mucha felicidad, mientras trato de entenderle y le vuelvo a preguntar lo que me perdí… Agradezco internamente mientras ella me deja en la entrada del sendero. Me dice: no hay nadie adentro así que vas a estar sola -siento más alegría aún y le pregunto: ¿Cómo te llamas? Por si tengo que gritarte desde adentro -le digo con risa. Viviana -se sonríe. -Bueno, Viviana, gracias, nos vemos en un rato… Y nos despedimos.

DSCN9311Pido permiso a los elementales del lugar, a los guardianes y a toda la reserva para entrar… Me siento honrada, con mucha plenitud. Camino maravillada disfrutando cada espacio, aroma, color, sonido. Hay mucha humedad y comienza a lloviznar pero dentro no se siente por la copa de los árboles que protegen. Capaz que esta reserva y bosque son pequeños, realmente recorrerlo toma sólo media hora, pero yo me siento en un espacio de tal conexión que se me ensancha el corazón y vivo todo sintiendo mi propio paraíso. Me siento una niña, feliz, descubriéndolo todo, me río a cada rato y agradezco… Me agacho a tocar la tierra húmeda y cada tanto el tronco de los árboles. Los pájaros parecen saludar aunque no logro verlos.

DSCN9325Al rato doy con el árbol de más de 700 años, un laurel, que me anunciara Viviana. Me da ternura y respeto, tiene su cartel abajo que dice: «Nací en 1305″… Su compañero -a unos metros- de 1495 es aún más imponente y me quedo entre ambos sintiendo su vibración. Se respira fuerza y humildad a la vez. La lluvia cae con un poco más de fuerza mientras intento recordar las indicaciones de Viviana antes de seguir, pero confío en que todo estará bien.

En eso voy caminando y le digo a mis guías: Ya poh, chiquillos, estoy súper agradecida, pero ¿por qué no me mandan una señal más clara de que están acá? Porque obvio que están, si no, no habría llegado, pero igual poh, mándenme una, sean buenos, ¿qué les cuesta? -les digo al tiempo que me siento exigente, pero me da risa igual- Y al rato les digo: ya, si ya sé que están, era un caprichito no más, todo bien.- No termino de decir esto y en la curva de la ruta que va enumerada cada tanto aparece en madera el número 8… Me quedo quieta, agacho la cabeza y llevo las manos al corazón. Me sorprendo, me conmuevo y me alegro con enorme agradecimiento y emoción: ahí está mi señal. El número 8 es lo que he estado trabajando -junto a otros- todo este 2014. Es el octavo centro, el centro del corazón, arriba del cuarto, en el pecho, el que ahora la humanidad completa puede activar. El que reconectamos en el Ritual de Invierno. -Gracias…- les digo a mis guías, mirando el letrero y luego las copas de los árboles, con una sonrisa en toda mi energía que está más que feliz  y reconectada en este pequeño y poderoso bosque que conserva la Vida pura en toda su magnitud.

-Son demasiado bacanes. Gracias -vuelvo a decirles y camino con ganas de quedarme ahí mucho rato, pero no puedo. Siento que tengo que volver con más tiempo, quizá pronto, quién sabe en este año vertiginoso y tan bello. Al salir me despido de Viviana desde su ventana y comentamos la energía y que parece que uno estuviera en otro lado una vez dentro… Síp, en otro lado, donde la conexión con el corazón es tan poderosa que tu cuerpo, ego, alma y espíritu se entregan a ser Uno con esa naturaleza que también somos nosotros…

Y aunque llueve me voy caminando por la ruta que me sigue deleitando. No pasan autos, sólo lluvia y árboles. A ratos corro un poco en las bajadas para no mojarme demasiado. Al salir ya a la ciudad, un perro muy tierno sale a mi encuentro, más allá logro tomar otro colectivo y en unos minutos estoy en el café. Hay una mesa con… 8 mujeres. El dueño me mira imperturbable  y pienso que quizá ya no me recuerda. Le digo: hola, yo le dejé mis cosas hace un rato. -Sí, ¿cómo le fue?, ¿va a comer? -me pregunta.  -Es bello! me fue bien. Sí, me voy sentar acá, ¿si? -le digo y me instalo al lado de la ventana, mirando el lago con lluvia, con el aroma de la estufa a leña, el cabello algo mojado y el corazón tranquilo y feliz. Sigo agradeciendo y recuerdo que este mes (de principios de junio a comienzos julio) estábamos trabajando la quietud… Cuántos regalos aparecen cuando nos quedamos quietos. Entonces llega mi taza de té caliente y un sandwich que siguen alegrando mi tarde de bello Sur. Gracias otra vez.

 

 

El alma tarda en llegar

-¿Cómo está el desarme de la maleta? Toma energía eso también, ah? -me dice por chat Judi, que sabe de ir y volver, armar y desarmar tanto equipaje como casas…

-Sii, la maleta no se quiere mover!! -le digo y pienso en que está ahí de lo más instalada sin querer ni hablar y sacar los trapos sucios, aunque los recuerdos ya comenzaron a salir…

-Yo opino que desarmar la maleta de a poco, es parte del volver. «El alma se tarda en llegar», me dijo una amiga esposa de embajador. Ella sabe! jajaja -agrega.

-Siii, eso sientoooo: mi alma no ha llega’o… anda en Turquía. 😀

-En una semana vuelve 🙂 Si la dejas volver, claro; jajaja.

-La esperaré entonces 😉

… Estoy en pleno aterrizaje después de poco más de un mes de viaje por España, Portugal, Turquía y Grecia… Una bellísima aventura que, como dije en el post anterior, surgió de repente: giros/regalos del destino, y que Sole-Sol  la noche del viernes pasado, sentada en la terraza de un restobar del barrio me recuerda con risa que a mediados de diciembre cuando me preguntaban por las vacaciones, onda ¿qué vas a hacer?, yo decía: no sé, no alcanzo ni a mirar pa’llá, no tengo nada planeado, nunca planeo mucho tampoco, supongo que algo saldrá y si no, realmente no me importa mucho, ya con «no hacer» me basta… Esa respuesta le di a varios que me preguntaban… Venía tan exhausta del año de la serpiente y en pleno levante del Ritual de cierre del 2013 y entrega de las Predicciones 2014 para Emol, que no veía nada ni me daba pa’ mirar. E igualmente me da curiosidad la gente que planifica con varios meses de antelación las vacaciones, por un lado lo admiro y en lo práctico (tiempos, dinero) sirve mucho, y por otro lado siento que eso a mí -hasta ahora- no me va, que siento que todo puede cambiar tanto del invierno al verano, por ejemplo, que prefiero hacer lo que vaya sintiendo… En fin.

Los primeros días de febrero, antes de irme, Deborah con su videncia me dice que es un viaje de sanación y reencuentro con lugares y sensaciones de vidas pasadas… Recordé y viví esto en varios pasajes del viaje, como en Barcelona cuando más allá de su belleza y aires sofisticados, me sentía en algo ya conocido… Lo mismo en partes de Porto, Lisboa, Toledo y Madrid… Pero donde más sentí esa energía fue en Turquía: tierra intensa y sonriente, llena de colores, sabores, aromas, culturas, nacionalidades, devoción, arte, antigüedad y presente pujante… Me habría quedado feliz allá en esa vibración intensa y armónica a la vez, de respeto y alegría, de tradición y modernidad; no tenía ninguna gana de empacar hacia Grecia… Pero, como siempre digo, los ciclos se terminan, así que puse música alegre para hacer la maleta y partir hacia tierras parecidas a las turcas por su pasado, pero con otra energía actualmente…

Desde el puente Galata, Estambul, Turquía

Desde el puente Galata, Estambul, Turquía

… En mi segundo día en tierras turcas, al entrar a la Hagia Sofia, la mezquita Santa Sofía, en Estambul, en una tarde gris, avanzo lento sintiendo el aire, dejándome sorprender por los pasillos y escaleras hasta ingresar a la galería principal del segundo piso con cúpulas, mandalas, vitrales. En medio de decenas de turistas inquietos y maravillados me asomo en cámara lenta a uno de los balcones que dan al espacio principal, miro todo y se me caen las lágrimas… No es pena, es emoción pura, es recuerdo del alma…  Después, en medio del gentío, mi mirada se cruza con la de un guardia que me saluda con la vista, cerrando los ojos e inclinando la cabeza en silencio, como si supiera de la emoción que siento…

Hagia Sofia, mezquita y museo, Estambul

Hagia Sofia, mezquita y museo, Estambul

En eso, mi hermana Consuelo, internacionalmente conocida como Cocó, me toca el hombro con ternura, mientras contemplamos y al rato me dice con su picardía característica: «¿estai emocioná porque ya anduviste por acá con los habibis?, si querís te quedai no más, está bien bonito» -y nos reímos al unísono, mientras juntamos las cabezas abrazadas y continuamos mirando todo, sorprendiéndonos, tomando fotos, sintiendo la energía; riéndonos de algunos turistas orientales adictos a la fotografía, y de un par de gatos siempre presentes en Turquía -y en Grecia también- y que parecen perros porque no se arrancan y te piden cariño o comida… Para referirnos a los turcos les pusimos habibis (amados, queridos), pero luego le dije a Cocó que nos podían escuchar y mal interpretar. -Les podríamos decir: cúrcuma… Curcu, más corto -se me ocurrió-. Pero nos duró un día porque igual se me salía el habibi y a Cocó le pareció que habibi se parecía a Javier y les podíamos decir Javieros. Así que quedaron con ese nombre para nosotras: el Javier me dijo esto, qué lindo el vestido de la Javiera, qué guapo ese Javier, mira las javieras chicas, qué tierno el Javier, etc… Sí porque los portugueses eran los «portu»; los españoles los «peta» (de peta-zeta, los dulces que saltaban en la lengua); los griegos, «grecios» y/o «Gregorios»; los asiáticos «orien» o «chainos», los chilenos, chili… Como muchos saben, adoro el humor y para viajar -tanto afuera como en la vida misma- a mi juicio hay que tenerlo, si no, lo pasas peor y tu mirada se estrecha, por tanto se estrecha tu realidad…

Plaza de la Mezquita Azul, Estambul

Plaza de la Mezquita Azul, Estambul

Es mucho lo que podría decir de Turquía, de la intensa y apasionante Estambul, de la dulzura de Goreme y la sorprendente Capadocia… Iré contando de a poco algunas aventuras, ahora estoy reencontrándome con mi alma que llega de a poco, muy agradecida, emocionada, sensible, contenta, sin ganas de trabajar, contemplando muchas cosas cotidianas, sintiendo que se avecinan más cambios, en bienvenidas y despedidas…

Parece que el inicio del año laboral-escolar provoca lo mismo, ¿no? Tenemos que ingresar al sistema frío que hemos creado pero el alma llega después porque tiene otra vibración, otra frecuencia, ritmo y energía; parece estar en la playa o donde sea que haya paseado, o en los días de relajo, en el sol de los atardeceres, en el compartir de otra forma… Y de pronto suena la campana y hay que hacer fila para ingresar a otra vibración no tan sana pero que depende de nosotros humanizar cada vez más, y el alma tiene que hacer su proceso para ingresar… Por estos lados, parece que el alma chilena -y la de otras latitudes también- se está acomodando con más de un temblor que empuja la tierra y nos hace despertar y recordar no sólo lo frágiles que somos, sino que además vivimos en permanente cambio…

Muchos estamos en eso. Acomodándonos, alistándonos, sacudiéndonos la energía anterior para seguir cabalgando con nuevas ganas en este año del caballo y dejando que el alma se asiente en el nuevo tiempo-espacio. Por eso, ahora no logro ver ni sentir la energía para hacer el Ritual de Otoño, simplemente no me da. Decidí no hacerlo y quizá hacer algo en abril, ya veremos. Lo siento por todos quienes lo esperan y participan, por el equipo y hasta por mí que lo disfruto, pero decido respetar mi energía y no forzar(me).  Le estoy haciendo espacio a mi alma para que llegue, aterrice bien y comience el nuevo ciclo con tranquilidad. E igualmente por acá -en el blog- podremos unirnos a celebrar el ingreso del Sol a Aries con el equinoccio del 20 de marzo. Por ahora, al menos yo, intento respirar más e ir paso a paso con la agenda que ya la veo bastante llena. Gracias y que tengamos un buen cierre del verano/invierno 2014!

Presente da Vida

Sin siquiera proponérmelo y como por arte de magia, de repente aparezco en Madrid, y dos días más tarde en la bella Lisboa… Es un viaje que fue dibujándose hace pocas semanas y que lo tomo como un regalo de la Vida, después de un año serpentino a ratos muy perturbador y doloroso, pero de crecimiento agradecido…

Aparece el sol en las calles empinadas, coloridas y húmedas de la capital portuguesa, después de la tormenta que cayó sobre la península y se abre el cielo amplio frente al río Tejo, con más de un fado en el aire… Por un rato no tendré mucho espacio para escribir, pero desde estas tierras antiguas, dedico esta aventura a todos los seres que les gusta explorar y dejarse sorprender, a los que no pueden moverse y pasear por más que quieran y a mis queridos lectores y compañeros constantes del mejor viaje: la Vida con todos sus sabores y colores. Obrigada…

Arco da rua Augusta, Lisboa

Arco da rua Augusta, Lisboa

Gracias, Serpiente. Ahora a cabalgar, trotar y pastar

serpienteaguahuella… ¿Cuántas vueltas las de enero, no? Parece que el segundo enjuague está con ganas sacándonos las últimas cosas pegadas y se asoma de a poco el centrifugado 2014… Aguante! … Marte (acción, fuerza, rabias) en Libra (relaciones, armonía, justicia) está que arde: nos tiene trabajando a varios en nuestros vínculos, en los límites -todo un arte- e intentando mantener un equilibrio interior que por estos días se desdibuja a ratos. También nos tiene muy activos mentalmente, a ratos con dudas y tomando decisiones repentinas frente a desafíos, que nos estimulan y nos recuerdan nuestra valentía. Y Venus (relaciones, expresión) asentada en Capricornio (energía material, esfuerzo) está en algo parecido: sorteando la aridez y la realidad pura y dura, aunque hoy ya se despeja un poco y vuelve a conectarnos con el disfrute, después de enseñarnos cómo relacionarnos mejor tanto con todo lo que consideramos valioso, incluido el dinero, como con aquellos vínculos que son parte de nuestra historia, y nos puso en frente el maravilloso ejercicio de hacernos cargo, situación luminosa que alivia y duele al mismo tiempo, como bien me lo recuerda un querido pasajero de este blog, Carlos, con su corazón y consciencia pulsando fuerte…

Y nuestra amiga sonriente, la Serpiente de agua se despide. Ella, que tanto nos obligó a mudar la piel, a despojarnos y a practicar el desapego, a renovarnos por dentro y por fuera, que tantos regalos nos dio para nuestra madurez y consciencia; bate su cola y su cascabel con alegría y nos pasa los últimos exámenes, a ver si realmente crecimos. Entonces nos pone temas ineludibles en frente, nos premia con sincronías inesperadas, manos que nos ayudan, respuestas a nuestras interrogantes… Ella deja su huella -o su piel- en la tierra para que el Caballo de Madera la olfatee y sepa en qué proceso estamos… Porque aquello pendiente aparecerá con relinches y todo…

…Este primer mes del 2014 y el último de la serpiente parece una buena fotografía de lo que serán los meses que vienen: hay tentaciones fuertes para que nuestro ego se quede pegado en conductas antiguas o evasivas en vez de crecer, cambiar de reacción, estrategia o actitud y así iluminar nuestras vidas… Hay un vértigo en el aire que pone muchas cosas por hacer y cuesta organizar los tiempos, junto a una impaciencia que nos jode y nos hace creer que tenemos que ir rápido… Hay señales poderosas y concretas de los temas que tenemos pendientes para que podamos trascenderlos (sanarlos)… Hay giros del destino que nos llevan a situaciones impensadas y estamos obligados a aceptar y flexibilizarnos… Y está -todo el rato- la consciencia colectiva creciendo de forma impresionante e irreversible, lo cual nos recuerda el tiempo mágico que protagonizamos, nuestro rol en éste y el privilegio de estar aquí y ahora, por doloroso o incómodo que resulte en ciertos momentos…

San Miguel de Allende

San Miguel de Allende

Órale

Aunque el destino me lo había propuesto varias veces antes, no había tomado su invitación hasta ahora… Sin pensarlo mucho le hice caso a la energía serpentina y aparecí en el DF, México, por unos días de enero… Sin ninguna expectativa me dejé sorprender y encantar por la palabra que más define -a mi juicio, desde la mirada en unos pocos días- a este país: intensidad; en estas tierras con tanta historia, sabor, color, tradición y extremos. Pero no me da para estar mucho en la agitación de la capital, así que después de subir las pirámides de Teotihuacán y visitar el Zócalo, Chapultepec y la basílica de Lupita (patrona de América y de este blog), alias -con todo respeto- «La Porfis», nos vamos al encantador San Miguel de Allende para recorrer las calles coloniales empedradas y empinadas, y bajar el ritmo de este tiempo que a muchos nos tiene cansados, pues no hemos podido parar… Una noche fría, después de ver el atardecer desde lo alto y bajar por el parque Juárez, entro de curiosa, y animada por un vecino amable que me dice: «pásele no más, señorita, si está abierta la parroquia», a una pequeña iglesia de piedra encumbrada en un rincón del cerro con una plazuela dura rodeándola… Yo me quedé escuchando unas voces, por eso el vecino me dice de entrar… Entonces avanzo y, además de ver a la omnipresente Lupita en el altar aún adornado con motivos de Navidad, me quedo admirando la belleza del alma de tres personas (una en la puerta) que rezan y cantan el rosario con dedicación, mientras mis ojos se ponen vidriosos de emoción -y liberación de recientes dolores- al ver la escena colorida y oír el canto vibrante que eriza la piel…

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Aunque puede ser una escena recurrente en América y otras tierras, no todos los días se palpa la devoción, la pureza y la entrega con esta simpleza que sobrecoge en el silencio de la noche… El paseo continúa con regalos, como una fiesta en el pueblo que pasa de música docta a los clásicos mariachis cantando en el zócalo de San Miguel, al costado de la imponente catedral: «Si nos dejan», «México lindo y querido» y otras, que pese al frío, cientos de personas corean y aplauden. Y muchos nos quedamos hasta el final porque el espectáculo cierra con fuegos artificiales muy abundantes, al estilo charro, mientras me río y disfruto todo lo nuevo, junto a más turistas (mucho gringo de viaje y avecindado) que le tememos a las «chispas pirotécnicas», mientras los mexicanos ni se inmutan y sólo gozan el espectáculo bien de cerca y con mucho ruido…

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El zócalo de Taxco se llena de música y colores

La aventura seguirá un par de días después por Taxco, ciudad blanca y platera, que de nuevo nos sorprende con una fiesta local en que eligen reinas y la ciudad se llena de colores y procesiones que mezclan influencias españolas y otras originarias y aparecen hasta vaqueros en el zócalo que se revoluciona con el movimiento. Antes tuve una buena charla con un señor que vende cuarzos y con quien echamos bromas pues me toca regatear el precio y cada uno va por lo suyo, hasta me ofrece almuerzo si quiero, jaja, y no me cree que vengo de Chile porque no me encuentra acento, mientras saboreo un jugo de naranja-mango recién hecho en el mercado municipal… Al día siguiente regreso al DF y disfruto el museo-casa de Frida Khalo y un par de mercados de comidas y artesanías vibrantes de identidad…

En medio de todo recorro el año de la serpiente y todos sus movimientos, sus regalos y dolores… Sus giros. Su rapidez, su intensidad y energía implacable y me pregunto si aún quedará algún coletazo serpentino… Al llegar a Chile el gran tema es un fallo sobre límites marítimos de Chile y Perú que se decide en La Haya. Lo siento pero no puede interesarme menos el tema, no me da ni para eZzzcucharlo, me parece demasiado antiguo y puro ego pegado… Creo que puede servirnos para aprender lo que no hay que hacer, menos en estos tiempos…

Cabalgar con equilibrio

En Santiago la agenda se llena entre cartas astrales, encuentros con los amigos en tardes de verano en distintas terrazas de Providencia, los últimos e imperdibles capítulos de mi fanatismo televisivo del año: la telenovela Avenida Brasil, que le pone hasta su cuota de consciencia al final entre la victimaria (I love Carmina) y la víctima;  sesiones de canalización y terapia… Recién puedo sentarme un poco el último viernes de enero al final de la tarde, antes de ir a encontrarme con otra amiga a otra terraza…

Siento que más allá de a dónde nos lleve el galope del caballo de madera 2014, lo importante será mantener la armonía, el equilibrio interior, pues estarán pasando cosas importantes y desafiantes. Por eso -como la vida-  habrá momentos para cabalgar, otros para bajar el ritmo y otros para detenerse a pastar y eso habrá que respetarlo si queremos salir airosos. Miro la carta de ingreso del año, la tarde de la Luna Nueva en Acuario y me parece que es un año de mucha sanación; que nos propondrá -quizá nos obligue a- generar giros en nuestros caminos de vida y carrera laboral que nos contacten tanto con la libertad como con la autenticidad; que nos instará a aprender a relacionarnos con más profundidad y gozo; que nos regalará la decisión de conectarnos con la abundancia y la fe en la Vida; y, como me lo señalan hace rato, tendremos que iluminar nuestras emociones dañinas que nos tironean y nuestros hábitos evavisos tan seductores para que aterricen y se vuelvan prácticos y no nos saquen del centro donde está el bendito equilibrio y la conexión con lo sagrado…

A ratos el caballo nos pedirá domar actitudes, y en otros liberarnos del ensillado para volver a nuestra esencia pura y libre… Y frente a explosiones, derrumbes y movimientos de tierra, tendremos que estar muy despiertos para saber qué hacer en vez de huir despavoridos…

Ahora comenzamos los nuevos senderos de un año apasionante, que viene a ser el cuarto de un bellísimo ciclo de crecimiento que está sacando lo mejor de nosotros. Con cabalgata o trote podemos comenzar a cosechar, explorar otros caminos, disfrutar del pasto y de la sombra, y encontrar buenos compañeros de aventuras. Depende de nosotros, de nuestra constante conexión con el corazón, qué lograremos conquistar, cómo y para qué… Estaremos muy guiados y acompañados si abrimos los ojos del alma, y tendremos que recordar sacudirnos los pesos o las moscas del lomo, además de reírnos mucho de y con nosotros…. Aquí vamos otra vez… ¡Partieron!

Tomada el verano 2012, al bajar del Morado, zona central de Chile

Tomada el verano 2012, al bajar del Morado, zona central de Chile