De la pausa a la vorágine: ajustando nuestras alas

Hace poco más de un mes una amiga sufría un poco porque su trabajo estaba en pausa, muy poca actividad en la oficina porque están cerrando y reorganizando áreas; ella sentía que iba a calentar el asiento, se aburría y ya se desesperaba… Yo pensaba: ¡qué envidia! Yo feliz que me paguen por no hacer un rato… Y también le dije: pero la Vida te está proponiendo una pausa, ¿por qué no la respetas no más en vez de resistirte?, ¿por qué no te entregas y le das espacio? Nunca estamos conformes con lo que tenemos. Luego, en un tiempo, cuando vuelva la carga de trabajo capaz que dices: por qué no aproveché el tiempo de “vacaciones” que tuve… Por esos días yo estaba en mi propia pausa que comenté acá más de una vez, disfrutándola pese a los obstáculos y a la inquietud subterránea del dinero -al igual que todos los independientes cuando yo paro no hay ingresos, pero el valor de la libertad de moverte a tu ritmo es infinitamente reconfortante.

Semanas después, tal como le compartía a mi amiga, cuando mi pausa -que aún internamente no siento que termine del todo- comenzó a transformarse en acción, no imaginé que daría el salto desde detenerme y conectarme profundamente con el silencio y con la quietud,  a retomar la consulta llena, dar una primera (de tres) charla de astrología y luego viajar a Nueva York por ocho días… Sin más, atrás quedaron mis días con tejido, series, mirar por la ventana, mate, cocinar, silencio, lluvia, atardeceres, mariposas y flores en el balcón… De una me fui a intensas semanas respirando e intentando mantener el centro en este año de transición que a cada rato reequilibra nuestra energía para que comencemos la nueva etapa que nos pedirá fuertes decisiones. De hecho, aún ando en cámara lenta pese a la vorágine exterior. Y es bacano, aunque loco.

Entonces, sin que yo lo busque ni lo desee demasiado, incluso hasta mí me sorprende y no muero de ganas antes de ir, pero igual los viajes me ponen feliz -de ahí, en parte, el nombre de este blog– me embarco hacia el norte-norte.  Me habría gustado mucho más volver a Turquía (“mi” país) que ir a Estados Unidos… Pero cuando las cosas se dan hay que seguir el flujo de las señales, esa es mi postura hace ya tiempo, práctica que no es del todo cómoda pero sí de gran aprendizaje y comprensión de la perfección de la Vida…

En los días previos un par de amigos y mi madre me preguntan por mis expectativas de este viaje y les digo: ninguna. Lo que me quiera regalar está bien, como no lo busqué, no las tengo; todo me sirve-. Días después aterrizo primero en Miami, con los polis de origen caribeño muy pesados con los latinos (paradojas humanas siempre presentes); me dan ganas de hacer una broma cuando el poli me insiste en que le diga qué es para mí pasear cuando me pregunta el motivo de mi visita y le digo que vacaciones, vuelve a preguntarme qué significa eso y le digo: lo que uno hace en vacaciones, pasear… E insiste: dime qué es para ti pasear, si no te devuelvo a tu país y no te dejo entrar a los Estados Unidos -me siento en un programa de humor absurdo, al tiempo que me da un poco de pena él, su entrenamiento, todo su sistema y también me da risa pero sé que no puedo reírme ahí. Le respondo diciéndole que tampoco lo entiendo yo a él y que supongo que pasear es recorrer los lugares turísticos;  ahí me pide que se los nombre porque según él yo ya tendría que haberlos buscado en internet, cosa que me da más risa (interna, obvio) porque si hay algo que yo no hago es mirar lo que quiero conocer antes, me gusta sorprenderme, no quiero tener demasiada información ni imágenes, quiero vivir la experiencia, como cuando me hablaban de Cappadocia y yo no quise ver ni una imagen hasta que llegué, amé el lugar y su energía, supe que ya había estado ahí; al día siguiente me subí al globo aerostático de madrugada y disfruté a mil el vuelo suave por esas tierras ancestrales y mágicas… Pero claro que no le voy a dar esa respuesta al poli que parece un chico tipo Daddy Yankee y con el mismo acento, mami; pero sin una gota de su carisma… Y me vuelve la misma sensación: qué pena tu trabajo y tu energía, pero este es el juego que cada uno juega y agradezco que en esta vida no me toca ese oficio…  Entonces le nombro cosas que me suenan de la ciudad. Ni sé de lo que le estoy hablando, se las nombro porque sí y estoy tranquila; eso también me da risa porque he estado en situaciones de mucho nervio en Santiago y en varios viajes pero ahora no me mueve su energía, apenas siento un leve nudo en la panza frente a él; veo a un niño, a alguien bondadoso jugando a malo… Finalmente me deja pasar casi como un favor mientras yo sólo lo observo y otro poli me indica por dónde seguir el trámite… Recuerdo que estoy trabajando algunos rayos de colores que tienen que ver con la calma y el flujo, lo agradezco porque claramente están actuando. Luego, no casualmente me encuentro con una chilena y su hermano en la fila siguiente (antes me encontré con el barman de uno de los restaurantes vecinos que siempre visito y que viene también en el vuelo; jaja), amigos de Nati, pasajera de este blog, y ella me cuenta que la primera vez que vino un poli le gritaba y le abrió la maleta y ella casi lloraba porque no le entendía y ella sintió que era ‘puro show’ para intimidarla hasta que la dejaron entrar… Linda bienvenida a USA… Luego llegamos a Newark, uno de los aeropuertos neoyorquinos con gringos muy amables… El día está gris y lluvioso -yo feliz- con bellos colores de otoño en esta enorme ciudad. Me agrada viajar de la primavera sureña al otoño nortino, un placer. Son ocho intensos días junto a ‘mai sister’, que me invita  “su” país, al que ha venido varias veces y que le encanta aunque no le gusta demasiado reconocerlo porque a ojos de muchos no suena muy lindo, jaja. Entre varios amigos “tenemos” países. Marce tiene Egipto; Jaime tiene Italia; Lily y Tati, Francia; Moni, Chile; Pao va con España; Karen tiene Dubai (nada menos), otra Marce y Cocó tienen USA, Javier obvio que Cataluña, Isabel Bolivia y Jorge Colombia… Yo “tengo”  -hasta ahora- Turquía, Guatemala, México y Portugal, en ese orden… ¿Y ud., querido pasajero de este blog, cuál tiene? Diga no más, que el mundo es amplio y además podemos compartir.

En este viaje me siento dentro de una película, no sólo porque recorres varios rincones que ya viste en las pelis (aunque no veo tantas tampoco y no retengo demasiada cultura/info gringa), sino más por estar en estado más bien neutral. Realmente hace un rato me siento así: observando sin tomar demasiado partido, divirtiéndome mientras contemplo una y otra escena, aprendiendo, observando(me)… Una parte mía sigue -como dije en un post anterior– en esta pausa, en crisálida, es raro, y prefiero respetarlo porque es lo que se está dando en mí ahora, lo siento como una etapa y este viaje siento que viene a cerrarla también… Pero más allá de mi estado interior me entrego a la aventura de  esta ciudad incansable que -precisamente- cansa, divierte, enamora, enseña, cautiva, estimula, desafía, sorprende una y otra vez; y también te hace sentir en una peli vertiginosa…

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Desde el High Line Park, NYC. Un parque en altura sobre antiguas líneas de tren.

Fuerza latina

Podría decir que en Nueva York reside el mundo, están todos los colores, aromas, sabores, modas, historias, sonidos, tendencias, decadencias. El concepto cosmopolita se palpa en cada esquina.  Todo convive: el lujo y la pobreza, todas las razas y religiones, lo justo y lo injusto, la locura (mucha) y la intelectualidad, el arte y lo bizarro, lo refinado y lo masivo, la naturaleza y la selva de cemento, el ruido y el silencio, lo moderno y lo clásico… Además, como lo comentamos con otros latinos viajeros, nos topamos con cantidad de latinos residentes, tantos que casi no hace falta el inglés y nos reímos mucho porque ante la menor interacción con una frase en inglés del tipo: how much? I want a coffee; where is the restrooms?; sorry;  thank you; hi; etc… me responden: vale 2 dólares;  lo quieres con azúcar y crema?; el baño está a la derecha; de nada, adiós, hola, sí… jajaja… Y nos sale una risa cómplice entre latinos… Como la señora que nos escucha hablar en el metro sobre el cambio de hora que hicieron la madrugada de Halloween, el horario de invierno y que nos confundió a varios; ella ya me miró al entrar al vagón, pero al rato se para del asiento de enfrente, se me acerca y me dice en acento ultracaribeño: ¿qué hora tú tienes en tu celular? -y yo me sonrío, le digo que las 10:05 y ella me dice: es que yo vengo saliendo de mi trabajo y yo ponché (marcar tarjeta) antes esperando a mi compañera que no llegaba y ahora me van a descontar, yo no sabía qué pasaba con ella pero la máquina esa no cambió la hora -y entonces se une una señora a mi lado para decirme que también se equivocó al poner el reloj del celular y terminamos conversando en español ante la mirada de algunos gringos soñolientos en el carro.  Ya cuando nos bajamos le toco el brazo (entre latinos podemos hacer ese gesto) y le digo: buen día, amiga, que descanses-  se sonríe y nos despedimos.

Lo mismo cuando el penúltimo día compro jugo de naranja de verdad y un antigripal en un almacén frente al hostal. El mexi(cano) de la caja me dice: reina, todo Nueva York se ha resfriado este otoño, mamita. Es que con este tiempo -decimos ambos y completamos la frase: que si la lluvia, que el viento, que el frío, que el calor. Y él agrega: el año pasado nadie se enfermó, en cambio ahora; el tiempo está muy loco, mamita -nos despedimos sonrientes y cuando vuelvo al día siguiente por más jugo le cuento que estoy mejor y volvemos a conversar un poco, mientras un obrero con casco pintado con la bandera estadounidense se sonríe aunque no entiende la conversación porque él sí es gringo…

Rincón italiano en el Chelsea Market, atendido por latinos, entre otros

Rincón italiano en el Chelsea Market, atendido por latinos, entre otros

Hay muchos latinos en los servicios trabajando duro por su sueño americano -vaya concepto antiguo, en mi opinión. Muchos lo logran -como nos cuenta Álex, el pizzero mexicano de la esquina, que lleva casi 30 años acá- pero a costa de cero descanso y gran nostalgia por la familia; aunque como en NY está el mundo entero, la comida y los productos de cada país están muy presentes y hasta incorporados algunos a la dieta local. Supongo que eso alivia al corazón también.

Locuras y verdades

Metro de NYC

Metro de NYC

Claro que me resfrié no sólo por los cambios de temperatura  climáticos y del metro (los vagones del metro a veces están ultra fríos con el aire acondicionado) y algunos andenes apestan: no sólo con olor a orines, desagüe y otros, además de alojar a varios colegas de Mickey Mouse, un clásico del metro local, ver ratones en los rieles, sino también por la vibración intensa de la ciudad, por demasiado estímulo después de mi gran pausa. Venía de un ritmo muy calmo y subirme de una a la agitada energía neoyorquina a ratos me sobrepasó (mi cuerpo y alma hicieron su mejor esfuerzo pero me mostraron también el ajuste vivido, yo en mi cámara lenta mientras el resto iba en cámara rápida), e igualmente disfruté porque me encanta todo lo nuevo, descubrir lugares y costumbres. Encima siempre encuentro algo por lo cual reírme y acá hay material de sobra, entre los looks más excéntricos (adoré los peinados afro que ostentan el frizz mientras otros se desviven por evitarlo), las frases en el aire, algunos gestos muy fríos y displicentes versus otros muy amables… Vaya que da material este territorio nortino. Si hay algo que me gusta hacer en los viajes y en algún momento en cualquier rincón de Santiago cuando puedo, es sentarme a ver pasar la gente, sin ningún afán más que observar la diversidad humana y reírnos de cómo somos, saber lo que se lleva y lo que no, descubrir la idiosincracia y sentir la energía…

Un sábado en el mercado de pulgas Hell's Kitchen

Un sábado en el mercado de pulgas Hell’s Kitchen

Durante mi paso por NY en Chile siguen destapándose verdades, tal como lo conversamos en radio Cooperativa a principios de este año: todo se sabe y todos quedaríamos expuestos, y ahora el empresariado chileno sigue dándonos material -como si nos faltara- mostrándonos la oscuridad, manipulación y abuso del que somos capaces cuando estamos vibrando en egoísmo y en defensa… Ellos nos reflejan lo peor de nosotros mismos por estos días y lo peor del sistema frío que creamos y habitamos.  Y es bacán, a mí me alegra, pues caen más y más fichas de cierre de una etapa plástica y oscura. Pero estos hechos no son sólo para escandalizarnos o apuntar con el dedo, son para crecer,  para despertar y usar nuestras propias herramientas para movernos. Todos las tenemos y es tiempo de ponerlas en acción: creatividad, ingenio, pragmatismo, intuición, conexiones, estrategia, impulso, liderazgo, etc. Luego de la pasada de Don Satur (limpieza, cierres, sabiduría) por Escorpión (verdades ocultas, platas compartidas, intrigas) veremos sus efectos por largo rato en varios puntos del planeta y en nuestros mundos personales también: estamos reconociendo nuestras verdades, asumiendo quiénes somos en nuestra totalidad para construir con bases más sólidas y auténticas… Por lo mismo, con algunos compartimos estos días nuestros nuevos y  no en distintas áreas, conversamos de lo difícil y aliviador que ha sido al mismo tiempo… Como una amiga que siempre dice que sí a la familia cuando le piden dinero y esta vez decide pasar, entonces se vienen encima las agresiones y manipulaciones… Cada uno mostrando su verdad… Hoy nada se puede ocultar o fingir, lo pagamos muy caro; puede resultar intimidante e igualmente es bello y sano… Y yo también he dicho mis sí y mis no. Entre estos últimos, por estos días -lo dije antes- no me da pa’ contener a nadie, algunos lo entienden, otros no, y es parte del ajuste que todos vivimos con la nueva energía que se instala en nosotros: después de tanto movimiento en Libra de septiembre a noviembre (formas y relaciones) ahora nos movemos aunque suene redundante de otra forma y con otra frecuencia que se dirige hacia lo verdadero. Hacia “este/a soy yo, tengo todo esto dentro de mí, estoy en esto, voy hacia allá (o no sé hacia dónde voy), pero esto soy, con todo los sí, no y más o menos de cada uno… Todos estamos reconstruyéndonos, pasando la agitación de nuestro centrifugado y comenzando lentamente otra etapa algo incierta pero más optimista y fluida. Venimos de tres años de gran tensión y fricción donde crecimos mucho y nos despojamos… Ahora comenzamos a levantarnos, a brotar desde lo que somos verdaderamente.

En este viaje, además de observar y de disfrutar aventuras, rincones, sabores, compras y paseos (aunque no sé definir qué es pasear, jaja) me encuentro con mi amiga y ex vecina Pepa Valenzuela y sus amigos latinos del master en escritura que cursa en la NYU (Universidad de Nueva York). Primero nos encontramos a un café con Pepa a solas a contarnos la vida, en Williamsburg, un barrio que ella reporteó para Chile donde los hipster la llevan aunque ahora comienzan a migrar a otros espacios.  Al día siguiente, ella está ansiosa porque es Halloween y se ha preparado con anticipación

Desfile de Halloween

Desfile de Halloween

para su disfraz de catrina. Luego nos juntamos en el desfile oficial que está lleno de gente y los disfraces más insólitos y producidos en gente de todas las edades. Muy chistoso e intenso todo! Después de la parade vamos a un restobar y conversamos de todo un poco, incluida la idiosincracia chilena y cómo nos marca la montaña, la cordillera -que a ratos me ahoga y siempre me conmueve- en nuestro carácter introvertido, temeroso y laborioso… Con otro chileno -que lleva casi dos años en la ciudad- en la mesa conversamos de las luces y sombras de NY, de la energía que te chupa si no estás bien parado -o si no tienes mundo interior- y de la locura, una de las cosas que más me llama y que más le chocó a Pepa en sus primeros días por estas tierras… Mucho loco dando vueltas. Las grandes ciudades producen más locura y si hay viento, aún más; lo he comprobado. Mucho aire (pensamiento), agitación y masividad producen más rayadura, en mi opinión. Y si a eso le sumas un sistema voraz de consumo, el resultado se incrementa. Mucha gente hablando sola, cantando, pegada en algún desequilibrio; no demasiado homeless -al menos en esta ciudad-, sino gente que va y viene y que vive en su mundo aparte.

Time Square

Time Square

Yo sigo viendo mi tele: observando y sapeando, como escribió Pepa en esta crónica sobre el metro neoyorkino.  Mirando cómo se mezclan la frialdad y la amabilidad de la ciudad en muchos gestos de interacción, palpando la densa energía en Times Square, donde me vienen mareos y vacío en medio de tanto ruido, luces y ansiedad, y necesito urgente comer algo más natural hasta que encuentro una bendita sopa que me recompone; sintiendo la baja energía de China Town donde encuentro un milagroso té de jengibre con limón y me meto a una farmacia china curioseando todo riéndonos con los chinos sin hablar una palabra; y disfrutando el enorme oasis del Central Park que te inyecta de vida, naturaleza y armonía.

Otoño en Central Park

Otoño en Central Park

En medio de todo doy gracias porque muchas sincronías se producen en este viaje. Algunas cosas que quiero comprar van apareciendo nada más pensarlas y se solucionan también ciertos obstáculos, recibimos ayuda en los momentos más inesperados, me encuentro con sonrisas cada tanto en una ciudad que no te sonríe fácilmente pero que es muy abierta y cordial al mismo tiempo…

Una mañana en Central Park

Una mañana en Central Park

De regreso después de esta aventura gringa, luego de apenas ordenar un poco, de tomar mate con hojas de menta para refrescar lo que queda de resfrío y de dormir doce horas seguidas, me recibe un fuerte temblor por la noche (en otras partes sería terremoto, pero en Chile es un temblor más) y aunque apenas me despierta, al día siguiente digo: Mmm, gracias por la  bienvenida y por recordarme que ya, que tenemos que movernos... Además del amor con que nos reciben al regreso la familia y amigos preguntando detalles, regalándome pan casero, frutas y verduras, me quedo mirando el atardecer en Santiago que pasa por todos los colores cálidos, atesorando los momentos vividos en el norte que empodera y tomando la energía de este sur que sana. Las mariposas vuelven a revolotear en el balcón, las saludo y recuerdo las que vi en el aeropuerto santiaguino al llegar a media mañana con mucho sol… Todo tiene su espacio, la aventura, la pausa y ahora el trabajo de este cierre de año que se asoma divertido y desafiante, con la Luna nueva en Escorpión que nos trae más oportunidades de encontrar respuestas, tener importantes conversaciones y decidir asuntos o cosas que tenemos que soltar. Este noviembre despeja el camino para iniciar y cerrar según sea el caso… Con la luz del atardecer me quedo mirando uno de los recuerdos que traje para regalar y que tiene todo que ver con estos tiempos… Seguimos encontrándonos y aventurándonos!

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Sagrado silencio

Lo estaba sintiendo y venían sucediendo algunas señales (entre otras, derramé mi agua con jengibre de cada mañana sobre el teclado de uno de los compus en casa y luego al de la consulta le falló el cable de corriente), pero no sabía qué forma tomaría y qué acción concreta sellaría el camino que hace semanas -o meses- comenzara para varios y para mí también…

Parque Nacional Alerce Andino, Llanquihue, Chile

Cada tanto atesoro lugares, sensaciones, aromas, colores, gestos… Y, al igual que muchos, hay espacios que tengo plasmados en el corazón… Después de un buen rato de atravesar y subir un gran y bello bosque/parque húmedo típico del  sur chileno, con ríos, cascadas, saltos de agua, alerces milenarios; de deleitarnos con todo lo que la tierra regala en este rincón del mundo y de tener que ir concentrados a ratos en mirar el suelo para no tropezar ni resbalar (lo cual no quita detenernos a admirar y disfrutar todo), subo la cabeza y veo nuestro último destino en el Parque Nacional Alerce Andino, en la carretera austral chilena: la laguna Chaiquenes.  Lo único que me sale es un: Guauuu!… Me quedo muda y emocionada frente a tamaña belleza, inmensidad y energía… Se me llenan los ojos de lágrimas al quedarme contemplándola y sintiéndola… Con los ojos abiertos y cerrados el silencio te sobrecoge…

… El cielo está nublado y aparece esta laguna poderosa, mezcla de espejo, poder, hogar, fuente, apertura, cierre, sanación, amor… Hay impresionante vibración de amor, de silencio y de Vida pulsando con toda su fuerza y pureza…

No sé si la foto evoca la poderosa energía de este lugar, pero aquí está: Laguna Chaiquenes, sur de Chile

No sé si la foto evoca la poderosa energía de este lugar, pero aquí está: Laguna Chaiquenes, sur de Chile

Nos quedamos callados un rato con Cristian, nuestro guía/amigo, y Moni, amiga viajera… Y nada más llegar comienza a llover suave, como si nos dieran la bienvenida y tuviéramos precisamente lo que queríamos antes de este viaje: invierno, sur, verde, lluvia, frío, cobijo, aire puro, pausa, aventura…

Se puede palpar la energía -que es demasiada- y entre que te magnetiza, te conmueve y hasta te intimida un poco… Saludo a los guías, a todos los protectores de ese lugar, a los elementales, a todos los seres vivientes, al agua y al silencio… Siento que puedo entrar en las primeras capas de ese espacio y que en cualquier momento algún árbol, junco, el agua, la tierra, una piedra o ave se levantará a saludar o a decirnos algo; no necesariamente algo solemne, puede ser hasta un chiste, es que acá la energía de la tierra está tan viva y pura que el corazón se abre de par en par y no puedes dejar de sentir que todo habla y está presente y de reconocerte como parte de este Todo vibrante que somos….

Chaiquenes

Por mucho rato, días y hasta ahora, el momento mágico que vivimos y la vibración de esta laguna siguen pulsando en mi con mucha plenitud… Y al regresar a Santiago mi decisión de pausa se vuelve más intensa y se transforma en necesidad de silencio, de seguir conectada a lo vivido ahí… No sólo de hacer menos, sino de bajar la cortina y “enmudecer”… Recuerdo mensajes de los guías en canalizaciones que desde marzo me hablaron de esto y ahora los comprendo mejor: es necesario que me detenga aún más, no me da para entregar más energía estos días, ni para escuchar, ni acompañar, ni guiar… Por lo mismo, no haré Ritual de Primavera, simplemente no me da ni siento el impulso y las señales apuntaron a suspender, encima los rituales no se pueden forzar… Tampoco voy a la radio, aunque en Chile la energía colectiva-mediática está demasiado mental, bastante pesada y pegada, me gustaría hablar de otros aspectos que  podemos mirar y conectar para soltar la negatividad, pero tampoco tengo ganas de mover esto, siento que no es el momento…

Como muchos estoy en una transición y en pausa… No es cómodo pero tampoco terrible… Igual me gusta esta nueva etapa y vuelta de la espiral… A ratos han brotado penas, rabias y angustias, lo cual me alegra y me sirve; y en otros mucha alegría, satisfacción y más claridad… También me vienen muchas confirmaciones… Igual es raro rechazar variadas invitaciones hechas con amor a las cuales he dicho no por ahora, pero ya iré, tranqui que ya vuelvo y estoy bien; sólo necesito parar y silencio… Sólo he ido a un par de cosas que ya tenía pactadas y he estado observando más que haciendo y ha sido bello, he recibido mucho amor… Por otro lado,  aunque hace rato que no miro noticias de TV ni de internet, estos días ni la radio me ha seducido, siento energía muy opaca en los medios; sólo veo un par de series turcas y españolas por la tarde…

Me siento en crisálida… Suspendida, cobijada, detenida, curiosa, en cierre e inicio, dolorida, energizada, neutral,  en quieta incertidumbre… En transformación…  Gozando a concho los últimos días del invierno… Decidí concentrar la energía en mí con consciencia, no distraerme en los demás, no adquirir más información de medios ni de redes ni de gente y dejar de dar por unos días… Recuerdo cuando en marzo y en mayo en el norte los guías mencionaron que ya no necesitaba más información y así lo he sentido desde fines de 2014 y todo este año, al tiempo que siento que no hay nada nuevo tampoco, lo cual es bacano porque revela que estamos todos más grandes y es momento de aplicar lo aprendido…

Entonces, pese a los correos, llamadas e insistencias, suspendo las lecturas de cartas astrales y sólo hago un par que tengo ganas de hacer pero que no son ‘urgentes’… Me río mucho con esto porque la Vida me acompaña y me confirma.  El primer día que “salí al mundo” en medio de mi “auto-retiro” a hacer una de las lecturas me divierto montón porque en menos de diez minutos me encuentro con dos amigos en la calle y al entrar a la  tienda por el cable del compu que no funciona (como si éste me dijera “¿estás segura de suspender tu pausa por estas dos lecturas?”), la dueña me dice: pero si tú eres la amiga de Gonzalo, te hago rebaja. -Jajajaja… Y yo además de agradecerle muero de risa porque es como un schock de saludos y encuentros en vista que me había escondido un rato y ya me dan ganas de volver a mi guarida, que disfruto aún más al terminar mi media jornada social-laboral…

Pero en el sur hubo más regalos… La liviandad… Lo dije en el audio anterior… Ahora nos toca aprender desde la luz, desde la alegría, aunque no sepamos bien cómo… Y en un momento clave cuando, en el mismo bosque mientras caminaba disfrutando todo, al entrar a una zona más espesa hice una pregunta a los guías pidiendo una señal, en menos de un par de minutos apareció en mi oído un zumbido y un aleteo que movió mi cabello… Era un colibrí que de mi oído y hombro siguió vuelo al resto del grupo y todos nos sorprendimos y disfrutamos con alegría ese momento… Luego le conté  a Moni en qué momento ese colibrí apareció y juntas recordamos el deleite que nos habíamos dado la tarde anterior con el vuelo liviano y dulce de los colibríes en un jardín en Frutillar, donde nos quedamos hipnotizadas, en una verdadera meditación en la que estuvimos una media hora disfrutando con esta escena mágica que fue otro de los regalos y símbolos de este viaje de sanación, reconexión, pausa y vida en el sur chileno… Con el sonido de su vuelo y su canto, con toda su belleza, les comparto esto que grabé… Y sigo los últimos días de mi pausa silenciosa invernal… Ya regreso!

Para cerrar el otoño con amor y abrir el invierno con alegría, Ritual 20 junio

abeja norteLas señales siguen… Justo termino de grabar el audio que va al final donde hablo del Ritual de Invierno (más abajo los datos para asistir) y donde toco el tema del poder, y se para esta chica frente a mí un rato, la saludo y luego la linda se posa en mi mandarina… Las abejas son un gran símbolo de poder de este tiempo y ellas por más que las maree el wi-fi y otras cosas siguen usando su fuerza e inteligencia potente… Estoy en el norte de Chile, con la espalda al sol tomando mi desayundo antes de salir a pasear un poco por San Pedro de Atacama en mi último día por acá….

Confieso que los desiertos no me llaman especialmente. Que mil veces prefiero lagos, bosques, montañas verdes, ríos; es decir, amo ciertos lugares del sur chileno y argentino, por ejemplo; zonas donde hay mucha sanación, tanta que muchos gringos (dícese para mí de cualquier extranjero europeo no latino o norteamericano) se conmueven y dejan caer lágrimas frente a tanta vibración de amor puro, a varios hasta les viene angustia, que es parte inicial del sanar… Confieso que los desiertos no me encantan aunque no me son ajenos (siento -como muchos- que he tenido unas tantas vidas anteriores en éstos), pero en esta encarnación me han ido conquistando de a poco con ciertos viajes a distintas zonas. Y confieso que sé -y compruebo- que el desierto chileno/boliviano/argentino tiene gran vibración de poder, por eso suele ser también aparentemente más tosco y algo hosco en su carácter… Y acá estoy, en el norte chileno, en un viaje de… Poder, de conexión, que hicimos en grupo.

DSCN0441Luego de cuatro intensos y apasionantes días compartiendo con nuestra tribu, con quienes viajamos desde Santiago de Chile y México a hacer una potente conexión canalizada en un volcán del norte chileno (quien organiza, la guía-terapeuta chilena Claudia Orellana, recibe información evolutiva y ha venido ya varias veces a este especial lugar), me quedo un día más (el resto del grupo acaba de regresar) para aterrizar y atesorar lo vivido, junto con descansar un poco antes de volver a mis rutinas santiaguinas, donde me esperan la sección de astrología en radio Cooperativa de este jueves, más lecturas de carta astral, más la organización del Ritual de Invierno 2015 (que será el sábado 20 de junio a las 17 hrs., en el Teatro Oriente, Providencia. Más datos al final), encuentros y celebraciones varias…

Digo tribu porque así nos llamaron los guías y guardianes de este lugar sagrado en el norte chileno, donde la vibración es alta y hasta desafiante, pero llena de amor, que abre el corazón, la consciencia y también el horizonte regalándonos respuestas, señales, comprensiones, tareas… Hace un buen tiempo que sigo una línea de trabajo interior y práctica de vida -no muy popular y a ratos incomprendida- que tiene que ver con hacernos cargo de todo lo que somos y de aquello que nos sucede (por lo tanto, no echar la culpa a nadie y soltar el juicio que divide en bueno/malo) como algo sincrónico y perfecto aunque no nos guste, y durante los últimos tres años lo he profundizado aún más con conexión grupal en individual en talleres con canalizaciones de nuestros guías… Ahora, es trabajo grupal pero libre; digo, no son los tiempos de fanatizarse con nada ni de seguir a nadie, lo he dicho, ¿no? Aquí somos todos iguales, no hay ni medio maestro, ni gurúes ni nada; cada uno de nosotros es su propio maestro y estamos asistidos por guías -seres de luz- que acompañan incodicionalmente nuestro caminar en esta vida desde antes de encarnar y también por maestros espirituales -maestros intangibles que en algún momento pasaron por la experiencia humana- además de todo el poder-amor de nuestros ancestros, junto con la energía vital de la naturaleza y el Universo entero… Es que este viaje llamado Vida es muuuy acompañado, siempre hay una mano amiga o energética que se tiende para guiarnos, ayudarnos, mostrarnos, advertirnos, desafiarnos, enseñarnos… Siempre hay “asistencia celestial o energética”, pero no siempre la entendemos y muchas veces puede venir con un disfraz algo sarcástico y hasta doloroso… Si habláramos más este lenguaje de la Vida sabia, por ejemplo no nos engancharíamos tanto en ciertos conflictos o decepciones con otros, puesto que éstos vienen a ser tremendo regalo y señal de cierre, pero nuestro ego lo toma todo personal y cree que el otro “nos hace algo”… Nop… Por lo general, es preciso cambiar de ciclo, hacer un giro en nuestros ambientes, elevar la vibración, cerrar o ver algo que no habíamos visto y entonces emerge esa fricción con la otra persona -o una situación- y la relación cambia por fin…

Norte de Chile, saliendo de los Geisers del Tatio

Norte de Chile, saliendo de los Geisers del Tatio

Es por esos giros de la Vida que nos llevan hacia otro capítulo que estoy acá en el norte chileno y por esto mismo es que cuatro veces al año realizamos los Rituales-Meditación de cambio de estación y este sábado 20 de junio a las 17 hrs., celebraremos el de Invierno, tiempo de reconexión con nuestro corazón. Están todos invitados a detenerse, recapitular, celebrar e intencionar en esta meditación-ritual guiada, que dura dos horas y media (con 15 minutos de pausa) donde hay música, reflexión y la gran posibilidad de soltar lo vivido con amor y agradecimiento para que la nueva etapa, el invierno, la comencemos despejados, con más claridad, desde nuestro corazón tomando todo nuestro poder transformador en este tiempo bello y desafiante. Es en el Teatro Oriente, a Pedro de Valdivia 099, Providencia. La adhesión es voluntaria, y es de sólo $1000, + frutos secos para compartir. Desde este norte bello y amplio, los saludo e invito para que nos encontremos con todo lo que somos a despedir con alegría y consciencia el otoño y abrir con una sonrisa el poderoso invierno. Les dejo este audio a continuación (no está muy buena la calidad, pero la intención sí) y  ya nos encontramos! ❤

Tiempos de purificación, dolor… y Poder

Por estos días recuerdo algunas enseñanzas budistas de hace años. No sé si estábamos con algún lama que visitaba Chile o si fueron ejercicios de contemplación del legado del Buda. Pero me quedaron muy marcadas porque me parecieron tan esencialmente humanas y cotidianas que las incorporé al día a día y luego las compartí en un par de talleres de meditación… Capaz que estoy mezclando cosas del budismo, pero lo diré al estilo Ji, es decir el mío: El amigo Buda definió hace cantidad de años -por el 600 a.C.- los tipos de sufrimiento, ¿por qué sufrimos los humanos? Mmm, primero porque nos falta algo, por lo que no tenemos, lo que sea: auto, casa, pareja, hijos, un trabajo que te guste, dinero, ropa, tiempo, etc. Luego, la Vida generosa y sabia te da eso que te desapegomanosfaltaba y al fin lo tienes. Genial! Lo disfrutamos. Pero al rato comenzamos a sufrir de nuevo porque aquello que llegó por fin no es como yo esperaba, obvio (segundo tipo del sufirir); no es como a mí (ego) le gustaría: el auto, la casa, la pareja, el trabajo, etc., no es tan agradable, tan bonito, tan cómodo como yo pensaba que sería, “me hace gastar mucho”, “ahora no tengo tiempo”, “tengo un jefe terrible”, “mi pareja es muyceloso/a”, “no doy más con esta casa”…  Son frases/pensamientos por el estilo que comenzamos a emitir y, por tanto, la rueda de sufrimiento a accionar. Hay, además, un tercer tipo de sufrimiento: cuando aquello que tengo -me guste mucho o no tanto- lo pierdo, y experimento el desapego -ejercicio sagrado y constante de cada encarnación– y sufro por aquello que perdí: el auto se echa a perder, me tengo que mudar, los hijos crecen y no están tan cerca, la relación de pareja cambia o se termina, me echan del trabajo o cambian las condiciones, la ropa tan linda que me compré se estropea, etc., etc., Y así somos, estamos constantemente en estos tres estados en vez de aceptar más, de darle espacio al ego para que patalee pero también recordarle que como dice un proverbio budista: Esto también va a pasar…. Y la Vida es un constante cambio.

Y por si fuera poco, hay un cuarto tipo de sufrimiento: Cuando viene uno tras otro. Cuando te pasa de todo en un tiempo no muy largo, cuando pensabas que ya terminaba y aparece algo más, no te alcanzas a sentar y otro hecho llega a tu vida. Lo que muchos llaman una mala racha. A eso los budistas lo llaman el sufrimiento sobre el sufrimiento. Y encima frente a éste te felicitan porque estás purificando mucho karma. -Linda la cuestión! -hemos dicho en estas situaciones, ¿no? Recuerdo a amigos uruguayos y ahora a un par de chilenos que están en esta experiencia y entonces uno ya no quiere más y se pregunta ¿hasta cuándo? Una amiga ariana decía estos días en su cumple: ya, y dejen de mandarme cosas por un rato -señalando a sus guías que le han explicado el porqué y para qué de algunos hechos y enfermedades que le correspondió vivir los últimos meses…

Y desde el verano hasta el comienzo de este otoño en Chile, me parece que estamos en este tipo de sufrimiento. En la acción irrefrenable de una descontrolada centrífuga, de una gran agitación purificadora que parece no querer dejarnos tranquilos y llamar nuestra atención desde donde estemos para comenzar un nuevo tiempo con otra energía y hacer los cambios internos que tenemos que hacer ya, no mañana.

cordillera de los andes

Cordillera de Los Andes, Chile

Chile, con toda su belleza y precariedad, se deja ver estos días en que sucede uno y otro hecho desde fines de 2014 hasta acá: revelación de oscuros temas políticos y económicos que tocan a las élites de todos lados hasta con cárcel preventiva para algunos -cosa nunca vista en estos rincones-, un volcán que erupciona y saluda cada par de días, incendios en bosques milenarios y en zonas costeras, lluvias inéditas en zonas desérticas que provocan tremendos aluviones que arrasan con ciudades y pueblos completos y dejan otros llenas de lodo y desechos tóxicos de la rica minería de la zona frente a la perplejidad y desolación de sus habitantes, accidentes aéreos y terrestres de gente que intenta ayudar en estos últimos hechos… Uuufff! Cuánta limpieza y crudos remezones para nuestro ego… Cuánto dolor, decepción, asombro, verdad y fuerza interna se mezclan en cada hecho de los últimos meses… No sólo para Chile, en muchos espacios geográficos y personales estamos en plena agitación purificadora…

El norte de Chile, ante un drástico cierre de ciclo, dolor y poder juntos. (Foto: Publimetro)

El norte de Chile, ante un drástico cierre de ciclo, el dolor y el poder interior  juntos. (Foto: Publimetro)

Y este movimiento intenso que también pasa en el cielo entre el irreverente Urano (despertar de consciencia, innovación, sorpresas, liberación, locura, vientos, electricidad, aeronáutica), el poderoso Plutón (transformación, muerte, intensidad, profundizar, secretos, energía subterránea, volcanes, intuición, obsesiones, dinero compartido), el mágico Neptuno (empatía, inspiración, caos, entrega, aguas, evasión, fantasía, unión) y el sólido Saturno (límites, obstáculos, disciplina, logros, ambición, rigidez, tierra, montañas, madurez, sabiduría). Juntos hacen de las suyas y nos remecen para decirnos que ya no podemos quedarnos esperando algo más, tenemos que levantarnos a resolver en nuestras vidas y hacer los cambios necesarios por dolorosos o amenazantes que sean porque si esperamos a que vengan de afuera la energía será aún más drástica… Luego de estos tres años de gran crecimiento, ahora nosotros tenemos que tomar la posta de nuestra transformación y dar pasos cada día. Ya no somos los mismos. Y los hechos externos lo anuncian, lo reafirman… Estamos en una purificación de todo lo antiguo en nosotros; de nuestros propios abusos, rigideces y evasiones. Nos corresponde a todos el despojo de las comodidades y obsesiones que nos estancan para tomar la nueva Vida que se nos ofrece donde la autonomía, la creatividad, la intuición, la coherencia, la felicidad cotidiana, la consciencia, la mirada despierta, el corazón abierto y el desarrollo de nuestros talentos son los ingredientes claves…

alma diamanteEn estos momentos aparentemente hay puro caos, pareciera que reina la inestabilidad y la destrucción de las formas y de lo que era sólido en nuestras vidas. Pero es mucho más que eso. Estamos en pleno despertar de nuestro PODER INTERIOR y esto es tremendo regalo. Mucho de lo que está pasando dentro y fuera es para activar la chispa de poder que reside en nuestro corazón verdadero, no el de Hollywood ni el de telenovela turca, por cierto; sino el diamante de luz que está al centro de nuestro pecho y que contiene toda la información de lo que fuimos, somos y seremos. Desde este espacio podemos aquietarnos, pedir respuestas -o pistas- a la Vida, conectar con nuestros guías y maestros y entonces movernos con poder espiritual, es decir, no sólo por la voluntad egoica que quiere todo ya y a su forma… Toda esta agitación puede sacar lo mejor de nosotros. Es como entrar al ojo del huracán, aquietarnos, respirar profundo, ir al corazón y desde esa vibración saber qué hacer y hacerlo, eso es Poder…

Ahora que abrimos este abril eclipsado, donde tenemos más herramientas y contexto para mirarnos y ver tanto lo luminoso como lo oscuro en nosotros (incluidos nuestros abusos y agresiones, ojo, que aún se nos están mostrando y a cada rato), es un tiempo precioso para seguir transformándonos y permitirnos un renacer brillante. Todo está a nuestro favor. Incluso la destrucción e incertidumbre que bajo su aterradora amenaza nos llaman a reinventarnos desde la fragilidad, el agradecimiento y las pequeñas osadías que esconden tremenda fuerza…

otoñoComo lo dije en radio Cooperativa la semana anterior, desde aquí honro la experiencia dolorosa y drástica del Norte de Chile sumergido en el barro y en la incertidumbre. Agacho mi cabeza ante la grandeza de hombres, mujeres, niños y viejos que hoy no tienen nada y viven -además de dolor- crudas incomodidades y extremo desapego. Honro su caminar, todo lo que nos enseñan y todo el poderoso proceso de transformación que nos muestran… Como ellos, estamos llamados a -de un momento a otro- comenzar de nuevo más allá de los miedos, de las creencias, de los egoísmos que nos muestran quienes tienen todo para ayudar y aún no lo hacen (a veces las tragedias revelan lo peor y lo mejor de lo nuestro), de las rabias y penas que nos inundan… Que la experiencia de quienes viven hoy este cierre e inicio tan drásticos dé bellos frutos, que entreguemos y reciban toda nuestra ayuda material y energética, y que el Poder de su (nuestro) corazón nos anime a todos a construir una Vida Nueva, más flexible y despierta. Infinitas GRACIAS y que renazcan en gloria y majestad. Así es y así será ❤

Bendito miedo (en este fin de mundo)

-Qué pasa, amiga, con el mundo!!!??? inundaciones, incendios, nevadas extremas, y ahora un volcán…que mal le hacemos a nuestra Tierra para que reaccione así? nos estamos destruyendo… Que pase pronto lo del volcán, un beso, te extraño -me escribe Armando desde mi querido Mercedes, Buenos Aires. Me emociona leerlo y sentirlo cerca pese a la distancia.

-Amigoooo!! y yo justo escribiendo una nota sobre esto en el blog…. Mira cómo nos sincronizamos… Ando por tus tierras, en San Martín de Los andes, muy belloooo… Me he acordado de ti… Ya brindaremos, verdad? Y ahora de vuelta pasaré cerca del volcán, así que capaz que me tomo una foto y te la mando; sin lava eso sí, jaja.  Abrazo grandeeee -le respondo con nostalgia y sonrisa, mientras él me recuerda que las casualidades no existen.

Así es. Cada hecho tiene un sentido, un momento, un lugar/espacio y un propósito en nuestro camino de crecimiento llamado Vida, este viaje apasionante que tiene de todo, incluidos los movimientos de la naturaleza y los miedos que tanto nos enseñan…

… De vuelta de Villa Traful, mi bello y revelador paseo  que relaté en el post anterior, mientras cenamos a la rápida en un pequeño local de comidas caseras de San Martín de Los Andes, pasan las noticias en la tele. Al mirarla me sale una carcajada y le digo a Guille (otro viajero): ¡Huyamos!, ¡el mundo se está acabando y nosotros aquí paseando. Hagámonos cargo; nada que ver estar aquí gozando la vida, no se puede!- Y mientras él se da vuelta a mirar la tele nos seguimos riendo y una señora de la mesa del lado también. Es que la pantalla está dividida en cuatro y dice lo siguiente: Evacuan Santa Fe por inundaciones / Diluvio en Córdoba / Chubut bajo el fuego / Erupción en el Villarrica, alerta roja… -¿Algo más? -pregunto moviendo la cabeza y luego conversamos sobre la manipulación y alarma de los medios de comunicación que no analizan las causas de las cosas (por ejemplo acá se rumorea que los incendios del sur argentino son intencionales para luego comprar o vender esos terrenos; y también creo que a las élites chilenas les vendría bastante bien alguna tragedia que gire la agenda al final de un verano lleno de oscuridades y verdades reveladas, más allá de que la emergencia como tal puede ser real, ¿no?) sino que optan por repetir hasta el cansancio las mismas imágenes que promueven miedo, una de las emociones que más dividendos da y que menos luz provoca… Ahora, tampoco es nuevo ni relevante, los medios masivos reflejan parte de nuestra mente colectiva que está dormida y está bien, tampoco fueron creados para generar consciencia, nos muestran aspectos nuestros y mucho de lo que ya no hay que hacer ni fomentar. Gracias por eso…

Y justo yo pensaba escribir sobre una de nuestras emociones favoritas, el miedo, estos días porque me llegó que parte de lo que trabajaremos en Ritual de otoño el próximo sábado 28 de marzo (están todos invitados; acá están todos los datos), que da comienzo ‘oficial’ y energético a este poderoso 2015 y, como conversamos por aquí y ‘en vivo’ con varios, ahora sí que se cierra el aleccionador 2014.  Sabíamos que marzo sería muy intenso pues Urano (liberación, creatividad, sorpresa, rebeldía)  y Plutón (transformación, oscuridad, poder, intuición) tienen sus últimos encuentros después de dos años topándose, citas que tanto nos han hecho ver, crecer, despertar y soltar… Ahora estos dos poderosos se despiden y ya sacan chispas. El cielo está de fiesta… Pero nuestro ego no. Él tiene miedo y tensiones pues sabe que es ahora o nunca… Este 2015, es un puente que nos da -a mi juicio- la ‘última‘ oportunidad de vivir otra Vida.

Erupción del Villarrica (Fuente: EFE, Emol.com)

Erupción del Villarrica (Fuente: EFE, Emol.com)

… Justo antes de salir a Villa Traful, Ezequiel me dice muy temprano: ¿Viste que el Villarrica hizo erupción? -abro los ojos y le digo: Nooo, ¿en serio? -Sí, a las 3 de la mañana. Ya hay evacuados y todo, mirá en Internet a ver qué dicen-. Entonces entro a Cooperativa y Emol y sale la noticia y que la Presidenta va a la zona y el fuego saliendo del volcán y la alerta más que roja y toda la onda… -Mmm, Marte y Urano en Aries… Esto era -pienso recordando las predicciones en que mencioné los volcanes (aunque creo que unos del norte se moverán también), además de visualizar la carta del viaje y la última que levanté hace unos días para escribir el horóscopo de Emol.com antes de salir de Santiago. Me pongo inquieta por la situación y por saber más porque de vuelta tengo -y quiero- que pasar muy cerca del volcán y quizá cómo se dará todo si el tema es más grave. En eso parto a la Villa y le digo a Charly, el chofer y guía de la excursión que pasa a buscarme y a quien recién conozco, que si puedo irme adelante, de copilota (como le dije a Alejandro, mi amigo verdulero que, pese a mover la cabeza con risa, ahora en cuanto me ve me dice: ‘¿va a querer su piña especial, verdad?’, y también una vez a Pepa, vecina/amiga/escritora, cuando hablábamos de frases que recopilamos: “De las patudas es el reino de los cielos!“). Me mira y responde: “Y… si ya me lo pediste qué te voy a decir a vos, dale, subite” -expresa con cierta ironía mientras me instalo con la mejor vista, saludo a mis compañeros de viaje y escucho la radio local que justo habla del volcán. Charly comenta que el espectáculo por la TV fue lindísimo, que la naturaleza es bella y todo eso, que me quede tranquila porque ya el volcán botó lo que tenía que botar y no pasará nada más… Y digo: sí, es verdad. Pero cuando él se baja y va por otros viajeros que nos acompañan ese día, en la radio agregan que el paso a Chile está cerrado. Mi panza se cierra y digo: heyy! miedooo! estás aquí! … Ufff…Bien, qué necesitas?… Ok, respiremos… -entonces pongo mi mano sobre el ombligo, boto aire y vuelvo al centro del pecho, conecto con mi corazón mientras mi mente está una tanto eléctrica pensando en que si esto crece puede ser más delicado… En eso sube Charly, enciende el motor nos saluda a todos y me dice: bueno, ché, ahora relajáte y disfrutemos del viaje-. Yo me río porque es justo lo que mi ego no quiere hacer, pero mi corazón sí y en los primeros kilómetros de la aventura va y viene la energía mental hasta que poco a poco la belleza del sur y mi vista privilegiada logran calmar bastante a mi ego que anda en cualquier parte menos ahí… Lo traigo al presente y le digo: ok, respiremos; todo está bien y está pasando para algo… Luego me meto en el cuento con que Charly nos explica el viaje y los detalles del lugar y cuando hacemos la primera parada en el lago Meliquina, entre las montañas, le pido a él, al lago, que me ayude a confiar, a relajar y que despeje cualquier obstáculo… Permanezco minutos frente a él con sus colores turquesas, verdes y azules… El agua es muy pura, hay sol y el aire está frío. Me quedo ahí recibiendo el sol para entrar en calor y siento cómo poco a poco mi vibración cambia; cuando vuelvo a subir a la camioneta miro al lago y agradezco; ya estoy cada vez más presente en el viaje, sobre todo más adelante, cuando Charly nos comparte unos mates a media mañana en otra parada del camino…

Meliquina

Meliquina

He aquí el miedo, una de nuestras emociones primarias más comunes y por la cual tanto perdemos, destruimos, nos defendemos, atacamos, nos restamos, agredimos, nos apegamos, nos paralizamos… Y también cuya energía puede ser un gran motor para ir más allá… Y él, el miedo, es algo que ya Saturno nos mostró con crudeza los últimos dos años, nos puso frente a varias de sus facetas para reconocerlo y palparlo… Ahora, en 2015 y 16 nos toca abrazarlo, conocerlo más, amigarnos con él, comprenderlo y… Soltarlo con amor para realmente hacer -o terminar- los cambios que la Vida nos propone hace un rato. No es algo fácil, pero sí es una mirada/acción diaria que puede ser de enorme satisfacción y transformación en nuestras vidas…  Casi da lo mismo si vienen de otras vidas, si son de la actual o ancestrales, los miedos son una energía que podemos mirar con más amor para transformarlos dentro de nuestro corazón y comenzar a actuar más desde la confianza y la certeza de nuestro crecimiento personal y colectivo. Estamos todos haciéndonos grandes, pasando incertidumbres y aprendiendo a vivir en este nuevo mundo porque el anterior, el de nuestros padres y abuelos, el que tenía instituciones sólidas y era más menos predecible, el que conocimos de pequeños ya fue. Se acabó, no va ni da más… Ahora estamos nosotros con nuestro corazón poderoso frente a la Vida y podemos dibujarla y colorearla de otra forma porque todo es nuevo… 

Y, por supuesto, cuesta ubicarse en estas nuevas formas, ritmos, códigos y miradas; especialmente a los egos más rígidos. Porque el aire y la energía son inciertos, aunque por lo mismo más abiertos, moldeables, creativos, luminosos... Ahora podemos ir poco a poco, sin presión, pero ir; ya no es tiempo de quedarnos pegados ni inmóviles. Si respiramos más allá de lo que esté sucediendo afuera podremos jugar en este nuevo mundo e ir ocupando los lugares que nos corresponden… Todos estamos invitados a esta Vida creativa y despierta donde no hay nada externo a lo cual aferrarnos. Enhorabuena!

Al día siguiente de la erupción, cuando ya está todo más calmado, incluido el paso a Chile, me instalo en el ‘Café del pueblo’, en el centro de San Martín, al lado de una ventana y mientras desayuno con placer máximo, diviso el diario en otra mesa. Lo busco y me río. Le mando la portada a Silvia, mi amiga argentichilena, y me responde: tendríamos que hacer nuestra esa enseñanza. Jajaja- Y seguimos riendo, aprendiendo, confiando y viviendo en este nuevo mundo junto a nosotros y a nuestro corazón puro, lleno de energía y consciencia… (Continuará…)

Portada del diario, en San Martín

Portada del diario, en San Martín

(Y ahora ya desde Santiago seguiremos compartiendo por aquí y en radio Cooperativa sobre este nuevo mundo. Aquí el video de este miércoles 11 y cómo la realidad del país y del mundo nos refleja. Hasta pronto!)

En excelentísima compañía

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Sendero al mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Por fin me quedo conmigo. Respiro profundo con mucho placer en medio del bosque, de vuelta del mirador Bandurrias, en San Martín. Subimos con mis compañeras de cuarto, Nadia y Nati, dos argentinas que tomaron sus vacaciones por el sur y que están algo cansadas de recorrer porque han hecho muchas cosas en poco tiempo; en su último día de viaje deciden hacer algo más tranqui y vamos lento por el empinado sendero que está en medio de tierras mapuches, que toma unos 45 minutos cruzar… Un lugareño de unos 70 y varios, con ojos profundos y cabello cano, nos indica por dónde ir y nos dice que acostumbra hacer este camino –lo admiramos y envidiamos, obvio-, aunque “está pesada la calor hoy día”, así que se sienta un rato bajo una sombra… Al llegar arriba hay viento y la vista es amplia e imponente, muy bella, se siente la fuerza de esta zona de lagos y montañas y todo es azules y verdes poderosos… Agradezco y disfruto. Nos sentamos cada una en silencio sobre las rocas a mirar la panorámica, sentir el momento y tomar fotos. Al rato nos despedimos, las chicas siguen a La Islita, a unos 30 minutos caminando más abajo, donde pasarán la tarde; yo vuelvo al pueblo, necesito mucho estar conmigo y en cuanto entro al bosque siento ese regreso con regocijo… Qué bien se siente acompañarse.

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Adoro compartir con distinta gente, e igualmente muchas veces necesito ese contacto interior que es único, silencioso y tan enriquecedor como el estar con otros. Necesito también salir de la rutina y en ocasiones esa pausa para mí tiene que ser conmigo, necesito darme el gusto de acompañarme; más de una vez he rechazado invitaciones muy atractivas porque toda mi energía y las señales me dicen que ese fin de semana o ese espacio de pausa es en una vibración más quieta y no hacia fuera, como suele gustarle a una parte de mi ego. A él a veces le cuesta entenderlo, pero una vez que comenzamos el viaje se pone feliz y me acompaña con su mejor sonrisa. A ratos también me jode, me hace trampas, me pone distractores y obstáculos -como a todos, ¿no?- pero se aquieta mucho al respirar y reconocer que estamos en otro espacio disfrutando. Al ego hay que educarlo y avisarle cuando vas a hacer cambios o comenzar algo, si no, se resiste y comienza a dramatizar como tanto le gusta. Por eso me da risa la pregunta de Inés ese mismo día por la tarde; me escribe por unos talleres que ella organiza y le digo que estoy en el sur hace unos días; me pregunta que con quién viajo. Conmigo –le respondo. –Ah, te pregunto por curiosidad porque yo nunca he viajado sola, creo que me daría miedo o pena –agrega. Me sonrío y le digo por mensaje: Nooo, es bacanooo, mira mi blog, ahí están las aventuras. Creo que te gustaría –le digo y recuerdo muchas lecturas de cartas astrales donde esto, aprender a estar con nosotros mismos y darse espacios de retiro es prácticamente un mandato de nuestro mapa astral; y muchas personas no lo descubren ni lo aceptan fácilmente, mientras que otras me cuentan que lo saben y que se dan esos espacios porque si no colapsan… Y hay algo más: nunca estamos solos, siempre estamos con nuestro corazón diamante que todo lo sabe y lo contiene, junto a la presencia incondicional de nuestros guías y maestros que más de una carcajada sueltan con nuestras andanzas…

… Al mediodía, en este regreso ‘intro’ por el bosque siento mucho más los aromas y aprecio otros detalles que antes pasé por alto porque íbamos entretenidas en conversar y reírnos, en este caso de nuestro mal estado físico que sufre con las subidas, risas que también fueron un agrado…

De vuelta el sendero se torna más mágico y puedo contactar más con mi presente, con mi corazón, con los guías, con los elementales del lugar y con un par de pequeños pajaritos que me acompañan por un rato sin salir volando ante mis pasos… Me detengo en una parte sólo a respirar, aquietarme, sentir y agradecer, mis oídos parecen agudizar su poder y percibo cada sonido del bosque, en medio de esto el crujir de las ramas de añosos árboles me hace reír porque parecieran saludar y suenan como antiguas puertas de madera… El aire está húmedo y la temperatura agradable, me viene emoción con lagrimita casi por todo lo vivido, parece poco y es demasiado al mismo tiempo…

DSCN9994Por la tarde sigue el paseo y el trabajo por un par de cafés del pueblo y finalmente decido ir al día siguiente a un lugar que apareció como señal dos veces en el mismo día aunque no era mi prioridad: Villa Traful, un pequeño poblado en medio de un bosque que rodea un gran lago de aguas más turquesas y un entorno más puro, sin pavimento y apenas un par de lugares donde comer. La excursión va por camino de ripio por el paso Córdoba, con la típica vegetación patagónica pero más rojiza, distinta a lo que se ve por estos lados, muy bella, y nos detenemos en distintos lagos, ríos y miradores donde la energía es muy abierta y magnética al mismo tiempo.

Una vez en la Villa, hay mucho verde y un poco de viento, se siente aún más la conexión con la naturaleza y la lejanía de la ciudad. Almuerzo algo rápido en una terraza sobre el pasto, no quiero encerrarme en un restaurant, entonces conversamos un poco con Rubén, que oficia de chocolatero, heladero, mozo y cajero. Me pregunta que de dónde soy y surge el tema del volcán. Le cuento que tengo que cruzar pronto y que espero que el paso esté abierto porque parece que esa mañana de la erupción lo habían cerrado.

Lago Traful

Lago Traful

Luego parto al lago y antes paseo un poco entre los árboles. Me encuentro con un matrimonio mapuche que toma mate en un mirador. Él también me pregunta de dónde soy y me dice que “es muy buena la gente de Chile”, que conoce Valdivia, que estuvo hace unos años, que todo muy lindo, que no le gustó tanto el pescado, lo encontró muy salado porque es de mar, pero que sí le encantaron los mariscos y se trajo una caja de almejas y machas para la familia. Me dedico a escucharlo y sentirlo y a mirar los ojos de su esposa que apenas conserva sus dientes delanteros y tiene una mirada muy chispeante. Él es muy sociable y me cuenta varias cosas y me dice que “estamos acostumbrados a los lagos; yo hace como diez año que no me meto acá, imagínese; es que como lo vemos todos los días”, y nos da risa porque mientras yo me maravillo para ellos es lo más normal… Así somos, es como los chilenos con la cordillera, que damos por hecho que la montaña está ahí y ni la disfrutamos, mientras que cualquier extranjero no hace más que admirarla… En eso me despido y les digo que voy al lago. -Sí, vaya, ¡vaya a mojarse las patas! –me dice con un ademán tocando su sombrero; yo lanzo una carcajada y le respondo: bueno, como tú digas, me iré a mojar las patas, te haré caso! –y su esposa se ríe moviendo la cabeza. Una vez en el lago los diviso de lejos, los saludo y seguimos sonriendo… Me siento con los pies en el agua –como ordenó mi amigo- sintiendo toda la vibración pura de ese lugar y al agua a temperatura precisa. Cuando me doy vuelta veo que atrás mío hay unas cuantas bandurrias quietas que se camuflan un poco entre las piedras, las saludo y un par me mira, el resto sigue inmóvil. La vista, el sol y el agua son una delicia. Cierro los ojos un rato y reconecto con el octavo centro, el corazón verdadero; siento gran plenitud, siento calma, alegría, amor, apertura, confianza… Puedo palpar esa perfección de la vida que muchas veces creemos que tiene luces de colores o es espectacular, pero que suele ser simple, quieta, sin afán ninguno. Sólo estar presente disfrutándolo todo, sin presiones ni pretensiones. El sonido del agua en las piedras me atrapa y me quedo mirando todo. Al rato una chica gordita de rulos rojos se acerca con su tablet a fotografiar a las bandurrias, más allá figuran su madre y su abuela, son calcadas y nos saludamos riéndonos un poco de la elegancia de estas aves que parecen vigilar la escena y no inmutarse.

DSCN0104Al salir del lago me entretengo mirando a dos perros, un golden retriver y un mestizo que corren una y otra vez. El primero agarra una piedra del agua en el hocico y corre hasta los pastos (unas dos cuadras más allá) a dejarlos, mientras el otro lo sigue cual escolta. Hacen eso una y otra vez y me río con su juego que parece tan absurdo pero debe ser el mejor pasatiempo de la tarde. Con una señora también nos divertimos viendo el juego perruno que tiene para rato. –Qué aparatos estos dos, mirá cómo corren –me dice sentada a mi lado en una banca.

Me quedaría horas –o días- aquí, pero en un rato tendremos que regresar con la combi que nos pasea por acá. Ya lo dijo Charly, el chofer, de quien soy su copilota, quien en el viaje nos conversa con el típico tono sureño algo más arrastrado sobre política, medioambiente e influencias varias de la Argentina, además de contarnos más cosas de esta zona. Una vez en camino y cuando ya tengo ganas de siesta, nos detenemos en lago Falkner, con el mejor panorama para una tarde de paseo: sentarnos en la orilla a tomar mate con facturas sintiendo el sol en la espalda. Estoy extasiada y a diferencia de una argentina divertidísima que está cerca de mí y que habla fuerte, no me molestan ni las abejas ni las avispas que dan vuelta cada tanto. Estamos sólo la inmensidad del lago, las montañas, la arena tibia, el sabor del mate, las facturas con membrillo, el cielo azul, las mariposas, las abejas, la gente alrededor y yo.

De vuelta en el pueblo, en San Martín, nos despedimos entre los viajeros, Charly me dice que me quede tranquila, que ya el volcán está quieto. Paso al terminal de buses a ver cómo van los viajes a Chile y José, el encargado, que a esta altura ya me conoce y nos saludamos con agrado, me dice que está todo normal, que por la mañana detuvieron a los primeros buses pero que para el día en que me voy seguro estará abierto. Me muestra en Internet las noticias del día y me dice que tiene sobrinos en Pucón que lo llamaron y le contaron que “el espectáculo fue hermoso, tío”. Entonces me voy al lago Lácar, a unos metros, a sentir el atardecer, agradecer y seguir este día con tantos y conmigo. Un verdadero placer.

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Tesoros de viaje

-¿A la playa de nuevo? -me dice Ezequiel, el encargado del hostel, que tiene una voz muy grave, más que la de Kevin Johansen y me da risa cuando lo escucho; él les pasó los datos a Daniel y Sergio (mis dos nuevos mejores amigos bonaerenses) para ir a Yuco, a pero al final fuimos a Catritre, otra playa del lago Lácar.

-Ja, ja. No, hoy sí que necesito siesta y después lago aquí cerca ponte tú, mira que ayer volvimos caminando y en cada paso mis pantorrillas me lo recuerdan.

-Ja, ja. Pero es linda esa ruta -agrega.

-Es bella, me encantó, encima volvimos con el atardecer y la temperatura perfecta, pero la bajada a hasta la playa no era menor y el regreso estuvo potente, ¿no ves que soy importada de la ciudad?

La ruta 40, bordeando el Lácar

La ruta 40, bordeando el Lácar

Se ríe y seguimos conversando mientras preparo un agua de limón antes de dormitar un rato. Los viajeros improvisados del salto anterior se convirtieron en mis mejores amigos y compañeros de aventura en un día de sol y algo de viento en San Martín de Los Andes. Justo cuando quería dormir un rato me convencieron de acompañarlos, realmente me convenció la frase de Daniel: yo llevo una hamaca y la instalamos entre los árboles para vos, dale, vení-. Ahí mi sonrisa despertó y armé mi mochila rápidamente para correr tras el bus que ya partía, que al final perdimos y entonces no fuimos al primer destino pero sí al segundo: Catritre, en el parque nacional Lanín. Obvio que llevamos mate, facturas, galletas. Yo ya les había dicho que les ‘vendía’ protector solar, pero ante la hamaca exclusiva les dije que podíamos hacer un trueque, que esto ya era fraterno.

Catritre, San Martín

Playa Catritre, San Martín de Los Andes, Argentina

Una vez allá todo es disfrutar, reír, caminar, compartir las historias con el mate de rigor, gozar del agua fría, respirar el aire de la montaña y los lagos. De vuelta la aventura gira hacia una bella caminata donde podemos mirar el lago desde la altura con los paisajes que cambian de colores, conversar de lo profundo y lo superfluo, jugar, cantar y bailar por la ruta desde samba brasilera hasta argentina pasando por Michael Jackson que escuchamos desde el celular de unos chicos que coinciden con nosotros en la ruta, saludar a cada caminante, tomarnos fotos, comer moras del camino y sentir la fuerza del viento y del sol… La tarde parece un día entero y regresamos exhaustos. El hostel está lleno y todos cocinan en distintos acentos de vuelta de la aventura diaria. Pero Sergio y yo tenemos nuestro propio chef, Daniel, que en pocos minutos arma un arroz al curry con tomate y una salsa picante con carne, tomate y algo más. Un festín que gozamos con honor.

En la playa disfruté mi hamaca personal, pero no la siesta. Mis amigos parlanchines no me dejaron más que unos minutos cerrar los ojos y sentir el ruido del agua porque llegaron a conversar y a reír, en eso se nos fue un buen rato y luego ya el sol bajaba, así que nos fuimos moviendo hasta que ya subimos y emprendimos el camino de vuelta que disfrutamos a cada paso y que muchos locales usan como paseo y también como pista de entrenamiento de caminata y trote.

DSCN9860Unos días después, en que continúo esta nota y luego de unas conversaciones de anoche con otros viajeros (mis mejores amigos ya partieron a acampar a otra parte del Lanín) vuelvo a valorar algo que te dan los viajes en general, especialmente si te quedas en hostels (donde compartes la habitación y la cocina), y cuando estás abierto a hacerlo, claro: conoces a gente con vidas muy distintas que en la pequeña rutina -o realidad- de cada uno nunca encontrarías y quizá no te detendrías a compartir…Igual, dada mi naturaleza y los oficios que escogí en esta vida, suelo conocer a gente muy diversa y mi propio círculo lo es: tengo amigos de todas las edades y colores, nunca me encasillé en nada; pero los viajes le ponen más sabor a esto…  Anoche me reía sola sentada en la mesa con una pareja de cordobeses, mientras saboreábamos los gnocchis hechos por Ariel, un boxeador de Buenos Aires que vino acá a entrenar y sale a correr todos los días por los cerros porque tiene la meta de ser el mejor; él otra noche fue a cenar con Naty y Nadia, mis compañeras de habitación, y yo y nos reímos mucho con sus anécdotas porque es bien adicto a la intensidad (no espero menos con ese deporte, ¿no?). Más tarde, mientras otros chicos me invitan una cerveza, nos ponemos a charlar con Raúl, de energía muy bella y con una mente aguda y profunda, además de sonriente; en medio nos contamos a qué se dedica cada uno y me dice: soy cartero, trabajo en el correo-. -Ah, qué bonito tu trabajo -le digo. Y me cuenta que estudiaba artes plásticas pero tuvo que dejarlo y entró a trabajar pensando en quedarse un año y lleva diez, que le gusta el contacto con la gente, conocer a los vecinos, saber de sus vidas, que se hacen favores entre todos… Disfruto mucho sus relatos y sus preguntas, y coincidimos en que en vacaciones no queremos hacer cosas relacionadas al trabajo, me dice: seguro a vos más de alguien te dice que le mirés la carta astral- Sí, le digo, me pasa mucho y varias veces no digo a qué me dedico, lo dejo en periodista y ya -le cuento y lanzamos carcajadas porque él anda con un grupo que quieren arrendar bicis y el dice “nooo, yo hago eso todo el año; jajaja”.

Sí, los viajes además de provocar esa pausa y distancia tan necesaria, son también un tesoro, nos enriquecen mucho, no sólo por las experiencias nuevas que muchas veces nos desafían, también porque entras en otras culturas, espacios, miradas y frecuencias; y, sin duda, porque compartes de forma simple con muchos. La noche avanza y son mis últimos días acá en San Martín, en que he vivido de todo un poco, incluido el temor por lo del volcán Villarrica que está acomodándose y llamando nuestra atención (ya contaré más de esto en el próximo post)…

La naturaleza de nuestra América sureña tiene una vibración muy especial, de gran conexión y sanación, y cada día al salir del hostel miro la montaña verde, respiro el aire frío y puro que me llena de energía y busco el sol para pasar el frío de los primeros pasos de caminata hasta el centro del pueblo y agradezco estar aquí, en otro lugar lejos de la rutina, un espacio muy bello por lo demás, al cual le pedí permiso al llegar y que hasta ahora me cobija y me regala experiencias nuevas que atesorar.  Gracias.

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