A última hora me apunto para un trekking de día sábado en la montaña cercana a Santiago, al embalse El Yeso, en el Cajón del Maipo, sobre los 2500 metros de altura, desde donde se abastece de agua nuestra ciudad -negocio millonario y estratégico por estos tiempos en este planeta y a la vez tarea tan noble y profunda, aunque no sé si sus dueños comprenden los alcances de esto último.
Al subir al bus me encuentro con amigas, dos chilenas y una mexicana, que me recordaron de esta fecha que yo no había incorporado porque pensé que era de alta montaña o simplemente se me fue, pero aquí estoy . Vamos unos 60 o más entre extranjeros y chilenos, en dos buses que rápidamente salen de Santiago, que se encuentra con un aire muy contaminado en muchos sentidos, tanto desde lo ambiental como desde lo emocional, ideológico, energético… Para mí, la actual retrogradación de Marte, un planeta muy clave en la carta natal de Chile, el cual nos vuelve -entre otras cosas- orientados al trabajo, impacientes, luchadores, agresivos, con iniciativa y con ganas de ser héroes; está muy poderosa, con mucha tensión y cansancio en el aire, mostrándonos nuestro infantilismo y adolescencia en muchos gestos. Esto está pasando a nivel colectivo, en todos los rincones; en Chile se exacerba (hasta fines de agosto con más fuerza) porque Marte está viajando por lugares claves de nuestra carta donde los planetas emiten una vibración que carga más la atmósfera -literal y metafóricamente- y nos hace creer que son importantes una serie de cosas sobre las cuales habría que aplicar más observación y discernimiento antes de actuar como si se nos fuera la vida en ello…
En fin, me subo tranquila al bus y nuevamente me emociono con la montaña chilena, la cordillera tan poderosa, imponente, protectora y sabia. La misma que a veces -ya lo he contado- me (nos) asfixia y nos hace tener una visión más estrecha y más profunda a la vez… Me voy conversando con Cao, quien ya lleva como quince salidas de trekking en un año y me cuenta de una serie de lugares bellos y desafiantes, como la Laguna del Inca, que compartimos en enero pasado donde reíamos en medio del abismo, el cansancio y la energía tan especial de ese lugar. Hacemos una parada en San José, el pueblo-ciudad -que tiene mucho encanto entre las montañas- central de esta zona para comprar comida, tomar algo caliente e ir al baño. Entramos a un café lleno de brasileros, colombianos, argentinos y venezolanos, me río entre algunos gestos pues conozco estas idiosincrasias de cerca y compruebo cosas chistosas. De vuelta en el bus dormitamos un poco y despierto con el cambio de camino de pavimento a ripio y comienzo a ver las montañas cada vez más altas y nevadas…Como siempre, saludo al lugar que, por más que vea una y otra vez, no deja de conmoverme la vibración, la fuerza que tienen estos Andes al sur del mundo.

Al llegar, me sorprende la gran cantidad de gente que viene, tanto familias como buses de turismo, en un lugar donde hay mucha nieve pero no está habilitado para esquiar sino sólo caminar y ver la belleza del lugar, en especial el embalse con aguas de azul profundo, esmeralda y turquesa. Una vez que el guía da las instrucciones mientras nos abrigamos todos un poco más, aunque hay varios que no venían del todo preparados y los compadezco, comienza la caminata…
Me dedico en principio a respirar, sentir y agradecer. Vuelvo a saludar y a honrar al lugar. Prefiero alejarme un poco del grupo porque necesito estar completamente. También drenar, como lo dije en este post. Han sido semanas muy exigentes, disfrutadas y de cierre. Siento el sol, el frío y el hielo que al principio intimidan pero que luego se suavizan con el caminar; conecto con el suelo nevado y barroso, el aire seco y claramente mucho más puro que abajo en la ciudad… Lo bueno de caminar con nieve y/o hielo es que vas lento y muy consciente de tus pasos porque puedes caerte con facilidad, así que estás más presente en tus movimientos y tu cuerpo. Junto con caminar tomo algunas fotos y siento cómo el viento inicial pasa y se hace más agradable la caminata en silencio. Lo no tan bueno del lugar es que hay bastantes autos estacionados en el camino y algunos con música puesta. Mi lado intolerante dice, ¿pero cómo?, ¿no quieren escuchar este silencio?, ¿no puedes por un rato parar esa chicharra y encima nos haces escucharla a todos? Uff. Por suerte eso pasa rápido y son los menos, la gran mayoría estamos muy absortos con la belleza y también hay muchos niños felices con la nieve entre gritos, bromas y sin importarles para nada el frío. Todos disfrutando a su forma cobijados por esta energía en un día de mucho sol.
En medio de la caminata me alcanzan las amigas y nos tomamos fotos, además de seguir admirando todo esto cuando hasta hace un rato estábamos en la ciudad con el estrés propio de una capital. Más allá aparece flamante el embalse, que refleja con esplendor el sol y que de a poco deja ver su gran tamaño y el color de sus aguas que va cambiando a medida que el sol se mueve. Es bellísimo este espacio. Para quedarse
ahí por horas, sólo sintiendo el lugar agradeciendo la experiencia humana, más allá de lo que cada uno ha elegido -desde la consciencia plena del alma- transitar en su vida y que a ratos -este año se nos muestran muchas verdades- resulta agobiante y/o doloroso, pero que tiene también tanta maravilla y magia en el andar. Nada sobra en la experiencia de vida de cada uno. Todo tiene y tenía que estar. Y bordeando este embalse o aquellos lugares cuya vibración te conmueve puedes recordarlo con más aceptación. La Vida está bien, más allá de si nos gusta tanto o no. Y está en una evolución constante aunque parezcamos estancados o quietos como este embalse. La quietud es parte del andar y está pasando todo en esa calma.

En medio de mi caminata, a ratos a solas conmigo, a ratos acompañada por otros, recuerdo que está por llegar el solsticio, este 20 de junio por la tarde acá en Chile. Le damos la bienvenida al invierno en el hemisferio sur y el sol saluda a la tierra recordándole que vivimos la noche más larga y que lentamente los días comenzarán a alargarse… Las semanas cercanas a los solsticios mueven mucha energía pues se acaba un tiempo de transición, todo se agita, para luego sumergirnos en energía más fija y estable, en el caso del invierno, más intro y profunda, donde el autocuidado y el permitirnos la fragilidad son acciones importantes para disfrutarlo más…
Realmente recordé el solsticio el viernes por la tarde. Después de una semana con imprevistos, más una mañana agitada y una lectura de carta astral donde se movió mucha energía en que tocamos puntos dolorosos que en el presente regresaron para ser vividos de otra forma y activar nuestro poder de sanación, me siento cansada y con poca energía. Entonces, después de comprarme una fruta me voy a tomar sol a una cuadra de mi oficina, mientras camino y me siento a recibir de frente la luz solar pidiéndole que me reconecte con la energía vital y que restaure lo que esté cansado y sin flujo, le digo al sol que, por fa, me ayude a elevar mi vibración mientras disfruto del sol de otoño en la piel, rodeada de árboles y el ruido de los autos más suave que a otras horas. Ahí dije: verdad que el solsticio ya viene-. Mayo y lo que va de junio los siento tan rápidos que a ratos me parece que mi energía va como un mes atrás… Así que le digo al Sol que me ayude con esto, con el tiempo, la intensidad y la alta demanda que tiene nuestro ego y cuerpo en este tiempo. Al menos a mí me está costando dar abasto y quiero puro ir a dormir siesta, pese a que descansé en el norte y estuve un poco en Viña del mar disfrutando…
Volviendo a mi sábado de montaña, en un momento en que contemplo la nieve y el agua, mientras recuerdo el solsticio, también rememoro los rituales de cambio de estación que hice durante varios años y que sé que retomaré pero que ahora tengo la certeza de no hacerlos. Realmente no sé cómo organizaba todo para unas 300 personas en promedio y ahora mi cuerpo no logra ni imaginarlo. Compruebo nuevamente cómo todo tiene su ciclo, su momento. Saboreo recuerdos bellos y siempre me encuentro con gente en distintas partes, hasta en el supermercado, que quiere que vuelva a realizarlos y me lo piden con mucha emoción porque -igual que yo- los disfrutaban y elevábamos juntos la energía desde el corazón… Por ahora, yo celebro desde la montaña y este 20 por la tarde en casa encenderemos velas para honrar al señor Invierno con la intención de que todos los pasajeros de este blog y aquellos que alguna vez vinieron a los rituales o supieron de éstos abran sus mejores caminos en este invierno, disfruten del abrigo suficiente y puedan -si quieren- conectar cada día más con la luz de su corazón y con la vibración quieta de la naturaleza invernal… Desde la montaña: ¡Feliz Invierno 2016! Tiempo para recibir, permitirnos parar, pedir ayuda y abrazos; meses donde lentamente nacerán nuevas respuestas en nosotros y aprenderemos a usar nuestra fuerza de otra forma; tiempo para cobijarnos con alegría, disfrutar la comida casera, el silencio, la lluvia, la nieve y las conversaciones con calor de hogar. Bienvenido, invierno del sur.





La calle se llena de gente, ruido, conversaciones, encuentros, comida, bebida, música, libros, baile, emprendimientos… La energía se renueva y circula con vitalidad y armonía hasta avanzada la noche… Los locatarios, vecinos, visitantes y organizadores terminamos contentos y exhaustos, mientras ya se escuchan voces para que se repita cada tanto esta cita llamada
nosotros… Imaginar/sentir que se la entregamos -con humildad y confianza plena- a la Tierra y que ella se encarga con mucho placer y honor en su corazón incondicional de ayudarnos a drenar la energía… Nos quedamos unos minutos en esa entrega… La Tierra recibe nuestro estancamiento, cansancios, miedos y más… Luego de drenar eso respiramos sintiendo el espacio libre que ha quedado… Y entonces le pedimos a la Tierra que nos reconecte con el flujo vital e imaginamos/sentimos que por nuestros canales en los pies, rodillas, caderas, coxis, columna, manos, axilas, cuello, nuca, mandíbulas, oídos, nariz, ojos, cabeza, coronilla entra energía brillante del centro de la Tierra que restablece el flujo energético, todos nuestros circuitos y nos renueva a todos los niveles… Nos quedamos minutos pulsando lo nuevo y en agradecimiento… Si ya en medio o al final nos dormimos, ¡maravilloso! El cuerpo siempre sabe.
Y para aportar con este activo barrio que durante tantos años es el hogar de muchos y el mío, para devolverle toda su generosidad y contribuir a que cambie la energía, algunos ofreceremos nuestros talentos…. Así que estaré yo misma,
Las lecturas astrológicas serán en bloques de horario, no toda la jornada, estos son: de 12 a 14 hrs / de 16 a 18 hrs / y de 20 a 22 hrs. Recuerde que para la carta astral necesitamos saber su HORA DE NACIMIENTO, si no la conoce, igual puede hacer sus preguntas pero es más preciso con este dato, aunque siempre la astróloga, es decir yo, canalizará para usted.
– Si abril le ha traído remezones, marque 1.
Marte y Plutón son primos, ambos son intrépidos y tienen fama -merecida y comprobada- de cabrones; trabajan muy bien juntos, son viscerales y nos ayudan a ver lo mejor y lo peor de lo nuestro pero nunca maquillarán algo, al contrario. El primero, no sólo nos obliga a atrevernos, sino que además es rápido, muy instintivo, por lo tanto no permite una acción pensada, es impulso puro: una cachetada, un exabrupto, un abrazo fuerte, un enojo o una alegría, un beso apasionado, un aplauso, un límite; nuestras ganas de hacer algo… Plutón observa en la sombra, mastica y digiere los procesos, nos invita a ir al fondo de nosotros mismos para conocernos y mostrarnos -de forma drástica- lo verdadero, lo que nos sirve, lo que no y todo lo que podemos transformar en nosotros y así completar etapas de la vida. Marte abre el camino y la energía para avanzar en algo y Plutón espera sentado a que nos hagamos cargo y si no queremos se planta frente a nosotros con ironía… Marte es adolescente y joven, suele ir a todas y luego se aburre o no se responsabiliza de las consecuencias; ahí llega, entonces -además del sabio y realista Saturno- Plutón a conectarnos con lo profundo porque no todo es aventura y adrenalina… Cualquier dolor/rabia/miedo/culpa/rencor/fantasía/secreto/mentira que no hayamos querido ver ni integrar, Plutón lo escarbará y lo sacará a la luz para no arrastrar tanta cosa antes del siguiente paso. Pero también para algo muy importante…
Cuando el domingo pasado todos los medios de comunicación chilenos pasaban en cadena nacional las inundaciones con barro y agua en Providencia, justo en el sector donde tengo mi consulta, me llegaron algunos mensajes desde el sur y el norte de Chile y de Francia e Italia, de gente que nos tenemos cariño pero no somos tan cercanos, preguntándome cómo estaba porque veían el desastre que se provocó en algunas zonas del centro y sur de Chile, lo tomé con emoción y agradecimiento, como un gesto de amor. De hecho, ya estaba emocionada porque nos comunicamos con Elena, mi amiga/hermana y peluquera, que tiene su peluquería a la vuelta de mi oficina y estaba sola en su casa con bastante angustia de no poder ir a ver cómo estaba todo; también nos hablamos con Patricia, que vive en el mismo edificio y nos mandaba videos algo asustada de cómo estaba la calle y si seguiría; y nos contactamos con un puñado de amigos acompañándonos en medio de la pena/rabia/incertidumbre, además de avergonzarnos a carcajadas de ciertas prácticas periodísticas… En eso, por la tarde,
le dejé un audio de apoyo a Javier, porque hace rato quería llamarlo y no lo hacía y ahora veía cómo su local -el ex café bistró
Y Javier, después de conversar un rato me dice: qué bueno, Jime, porque tú siempre vas sonriendo y dando energía a tanta gente; me gusta que reacciones-. Y yo digo: sí! Me cansé y estoy feliz porque ahora no hay ni excusas pa’ bancarme a mucha gente-. Y luego hacemos bromas con guardarles un poco de barro a todos los que me pidan algo… Enhorabuena! Estoy feliz de recuperar ese fuego porque ha sido mucho… He permitido muchas cosas y no tengo ganas de más… Y siento que Marte y Plutón no sólo me llevan -como a tantos- a ver afuera la verdad, sino dentro mío: cuántas veces yo permití abuso, utilización, agresiones directas e indirectas, que me plagien (ideas de de este blog, incluso), invasiones, etc., sin hacerme cargo y sin contactarme con la rabia por varios motivos, algunos inconscientes, otros no, como mi miedo al rechazo, que hoy Plutón me hace ver incluso con ‘auto-vergüenza’ para poder transformarlo…
Y como lo dije más arriba, hay una tarea muy importante en el trabajo plutoniano… En lo profundo de nosotros, Plutón resguarda -ayudado por Mercurio y Juno- un cofre muy preciado… Cuando decidimos ir al fondo de nosotros mismos, mirarnos, asumir, integrar y hacer un cambio interno con certeza, Plutón en silencio abre su cofre donde están nuestros dones ocultos, no esos talentos que ya conocemos, sino esos que afloran después -o en medio- de la tormenta, de los momentos en que rozamos la muerte, nos encontramos cara a cara con nuestros fantasmas, decidimos realmente hacer el trabajo interior de despertar y vivir la Vida en consciencia… Allí también están los dones vinculados a nuestra intuición y conexión con otras dimensiones más sutiles y lo que no sabemos que tenemos pero que puede hacernos brillar y conectarnos con una solidez interior y confianza plena en los giros de la Vida para ser lo que realmente somos y hacer lo que hemos venido a hacer…
Cuando te lanzas a algo nuevo sin pensarlo, allí está el fuego ariano acompañando feliz tu salto… También está cuando nos enojamos y apretamos mandíbulas y dientes o pegamos puñetazos aunque sean sobre la mesa… Esa llama nos asiste para calentar cuerpo, mente y espíritu en nuestra llegada a cada encarnación y salir adelante en los primeros años de adaptación en la Tierra… La misma que -con su energía de niño lleno de vida- nos invita a jugar, competir, correr riesgos y vivir una y otra vez experiencias individuales que formarán parte de nuestro carácter e historia que, al mirar atrás, serán el sello de la identidad que forjamos y nos enorgullece… Se asoma con fuerza en cualquier deporte intenso donde el sudor drena toda tensión y en el impulso vital que instintivamente sigue avanzando…
Es que en las últimas semanas de estos febrero y marzo
Estas semanas, cuando aún se sienten los efectos del eclipse pisciano del 8/9 de marzo, que movió en especial (aunque a todos nos llegó un oleada, ¿no?) a Piscis, Géminis, Virgo y Sagitario; se movilizan también las aguas de la Tierra y las nuestras (emociones intensas, a ratos extremas; los líquidos del cuerpo; mensajes en sueños e intuiciones importantes), como también temas creativos y espirituales. Por otro lado, los robos, engaños, desengaños, crímenes confusos, locuras y ciertas enfermedades o accidentes ‘absurdos’ pueden incrementarse para obligarnos a hacer un movimiento de luz, de madurez, que nos permita soltar patrones (formas, creencias, miradas, hábitos) antiguos de esta u otras vidas, como también incorporar conocimiento nuevo a la sabiduría que ya acumulamos -se supone- con todo el camino de vida de cada uno…

Al mismo tiempo que me acomodo en mi mesa de trabajo de lecturas astrológicas, luego de mover un poco los muebles porque pronto retomaré la consulta, aparece este gato mirándome fijo y es igual a otro que se me subió a la panza, los hombros y la cabeza cuando leía y tomaba sol frente a la piscina en San Alfonso, Cajón del Maipo (sector de montaña muy cerca de Santiago), el fin de semana pasado y al cual le dije que me limpiara con su energía y me ayudara a sanar mientras me reía con su ronroneo y su inquietud de gato pequeño; encima el lindo me dejó un par de rasguños en un hombro… -¿Y tú?, ¿qué quieres? No me mires así, si somos vecinos. ¿Por qué no te encargas de esto un rato y yo sigo de vacaciones? -le digo a este gato citadino, mientras no me saca la mirada algo intimidante y luego se da vuelta y se queda una media hora en mi ventana… Parece que viene a darme la bienvenida y a convencerme de retomar las lecturas…

