Agosto, mes eclipsado y delicado para el ego antiguo

Desde principios de este 2017, cuando en un par de entrevistas me preguntaron por el clima electoral en Chile, donde este año elegimos Presidente y parlamento, yo dije que lo veía triste. Que, desde la carta astral, no se veía nada entretenido ni sabroso, como a veces son los dimes y diretes propios de la carrera presidencial. Agregué que veía fragilidad.

Cuando hace algunos meses –para decepción de un sector- salió de escena una de las cartas fuertes, un ex Presidente; y tiempo después a él mismo se le enferma un hijo, mientras otro candidato –también ex Presidente- vive el fallecimiento de su hermana mayor; dije: ah, esto era la fragilidad que yo veía-. Pero sentí que faltaba algo más…. Y creo que agosto e inicios de septiembre puede traer sorpresas y dolores en la esfera política… No sólo porque los eclipses –y encima suceden en Leo/Acuario, fieles representantes de nuestro ego personal y colectivo cuando no están ‘trabajados’- movilizan a quienes detentan poder (atención jefes, profesores, figuras públicas, padres, guardias, líderes), sino porque lo que va de este 2017 (en especial en junio) trajo una activación planetaria ya definitiva de mayor consciencia… Por eso decía hace poco que hay más luz. El cambio de Era ya se instaló y también el paso de muchos lugares y de personas que ya elevaron vibración y comienzan a vivir de otra forma aunque aparentemente nada está sucediendo. Pero está pasando mucho.

Estos tiempos nacientes, además de inciertos y agitados, nos llenan de estímulo, de terreno donde practicar lo que hemos aprendido los últimos años. También nos regalan tremenda fluidez; intuición certera; conexiones precisas con gente, con información, con proyectos que se abren y –cada vez más evidente- con nuestros guías; nexos que no vuelven aunque presionemos, porque estamos en vibraciones muy distintas y ya no nos corresponden; espacios que tenemos que soltar…

En esto último, agosto nos da una gran ayuda. Por eso también puede ser un tiempo incómodo que nos haga practicar vulnerabilidad y limpieza para esa parte antigua de nuestro ego. Porque esta energía, el ego, es parte de la condición humana y -cuando está domesticado, por tanto lo conocemos con mayor profundidad y se nos arranca menos- es un gran aliado en nuestra evolución, que nos permite ablandarlo para que nos acompañe en nuestro camino, en vez de permitir que se opaque, se oscurezca o se densifique porque creemos que él tiene la verdad de nosotros y de cómo es el mundo. Y las clases dirigentes en distintas esferas de la vida pública –incluida la política, obvio- representan –a veces garrafalmente- ese tipo de ego antiguo: más rígido, controlador, defendido, manipulador, miedoso, agresivo, autoengañado, pendiente de la imagen, de batalla pequeña, víctima/victimario, que no quiere perder nada, que ve al otro como enemigo, desconectado de la realidad –y de su corazón verdadero-, que quiere tener la razón y que lo aplaudan, etc., etc.

Y no porque ellos sean ‘malos’ o ‘peores’ (esa mirada también es antigua!) sino porque –supongo que ya lo he dicho acá- siempre la estructura -el sistema- y sus representantes van atrás (más bien, en otra frecuencia paralela). Como la medicina –junto a sus organismos y profesionales- que aún prescribe sólo remedios para una parte del cuerpo en vez de ver al ser humano completo que somos y recetar cambios emocionales/mentales; de hábitos, y hacer tratamientos más integrales junto a otras disciplinas porque obvio que no basta ya con la pastilla ‘X’, y mucha gente -hace rato-está haciéndose cargo de su salud física/emocional/mental/energética de otra forma que ellos aún no integran ni practican… Entonces, como van ‘atrás’, son excelentes modelos de todo lo que ya no hay que hacer. Por eso, me encanta –sí- tener a Donald Trump en el poder. Es de lo mejor que nos pasó (para qué vamos a agregar a Maduro -vaya sarcasmo del destino su apellido-, Kim Jong-un, y un largo etc.). Todos los días nos enseña un montón de cosas que ya no van. Igual que decenas de personajes locales que ocupan espacios de poder y en los medios de comunicación: Gracias por dejarnos claro todo lo antiguo, todo lo que ya hay que dejar atrás para habitar este bellísimo mundo actual; gracias por mostrarnos partes nuestras a las que les falta crecer; gracias por recordarnos que estamos muy distintos y que sí podemos construir una Vida más autónoma desde la armonía y la conexión con el Todo, donde disfrutar desde la consciencia, no desde el apego… Gracias por recordarnos –con su presencia en distintos poderes- cómo se movían las cosas antes y que ahora ya podemos hacerlas de forma mucho más luminosa aunque no sea noticia

Lo que sea que esté antiguo en nosotros, estos eclipses lo sacudirá y podremos alivianar nuestros pasos. Por eso es bueno incluso hacer un listado personal de lo que ya no va en nosotros (formas de pensar, ser y movernos que nos dificultan el camino además de las relaciones; todos las tenemos, ¿no?) y todo este mes realizar meditaciones cortas donde nos despidamos con amor de todo esto, sintiendo que dejamos un espacio en nuestra energía para lo nuevo… En Chile creo que, además de la política, el propio periodismo puede hacer noticia (profesionales, columnistas), además de los uniformados, deportistas, mundo del espectáculo y de la sanación (desde terapeutas, autores, hasta médicos).

Los efectos de este par de eclipses se sentirán por los tres meses que vienen. El primero será el 7 de agosto, es eclipse parcial de Luna llena en Acuario, en el grado 15 de este signo, (por si quieren mirar en su carta natal en qué área ocurre) y el segundo, es total de Sol, será visible en parte de América y Europa, sucederá en el grado 28 de Leo el día 21 de agosto (atención los que cumplen años al final de Leo e inicios de Virgo, aprovechen la purificación), con la segunda Luna nueva en este signo, que –como dije en el post anterior– nos anima a brillar a cada uno en sus dones… En este tiempo nuevo se hace patente que cada uno brilla, hay luz para todos (nosotros somos eso, Luz, por si se nos había olvidado; ja), sin la necesidad de opacar a nadie ni de mirar al lado porque todos somos iguales y a todos nos corresponden distintos pasos, porque –lo notemos o no- todos estamos en gran crecimiento, porque somos protagonistas de un ciclo humano poderoso donde la magia personal y colectiva se hacen cada día más evidentes para que recordemos sonreír más y resistirnos menos… ¡Gracias a la Luz y a la sombra, y a atesorar este mes, que nos dará lecciones y renovaciones!

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Predicciones astrológicas 2017: A vincularnos con más alegría!

A todos los que desean que desde el cielo les devuelvan la plata porque consideran que su 2016 venía fallado, favor dirigirse a la ventanilla de la izquierda donde hay una larga fila. A quienes les dio lo mismo este año, pueden quedarse donde están.  A quienes les encantó y quieren que se repita, los esperan los medios de prensa e investigadores para entrevistarlos por el pasillo de enfrente. Y aquellos que saben que todo tenía que suceder así, aunque no fue de todo su agrado y en medio de pena/rabia/miedo/cansancio están al menos algo agradecidos, favor avanzar lentamente por la puerta de la derecha que está abierta de par en par, donde dice: “Felicitaciones por su valentía, Bienvenido a 2017

… Nos despedimos con honores de 2016 y podemos recorrer desde el corazón -con agradecimiento- todo lo que nos trajo… No en vano lo habitamos cada día y pasamos por un montón de lavados, enjuagues y centrifugados! No podemos despreciarlo o negarlo, ¿no ven que se puede ofender? Y ya nos dejó claro que tiene fuerza y sarcasmo… Decimos adiós a un año agitado que, precisamente, nos sacó de toda ilusión y nos llevó a tierra una y otra vez… Y aunque algo aturdidos, también estamos más grandes:  hacemos el cierre de un tiempo minimalista que nos puso menos estímulos para concentrarnos en las tareas centrales y pendientes de cada uno, que nos mostró verdades; nos enseñó a ser más flexibles, a estar abiertos  a las propuestas de la Vida, a quejarnos menos y a aceptar más para actuar con determinación… Un año que nos regaló mayor sentido de vida, certezas interiores, menos distracciones… Visto así no parece tan terrible, ¿no? Lo que pasa es que salir de nuestras expectativas y evasiones no es agradable, duele; pero es más honesto y sano también… Este 2016 nos conectó con lo real, nos mostró nuestros excesos para que aprendiéramos mesura en todo. Claro, entretenido no es, pero sí más eficiente…

caminar-juntosY toda esta energía ahora da paso a un 2017 que nos hace practicar todo lo aprendido… ¿Para qué? He aquí el regalo de este nuevo año: Aprender a vincularnos con más tranquilidad, alegría y propuestas… Desde Libra y en conversaciones intensas con la guapa Venus, el gordito e irónico Júpiter se abanica para mostrarnos cosas que tenemos que aprender en nuestras relaciones más cercanas. Y como él es entero generoso nos hará ver cuánto exageramos, todo lo que damos por hecho y no es tal, cuán abiertos o cerrados somos, los encantos que tenemos… Todos nuestros vínculos -en especial pareja, familia, amigos y socios- abren oportunidades ahora. ¿De qué?  De soltar lo antiguo, poner más sabor y entusiasmo, de abrirnos a mejorar la comunicación, de proponer planes distintos; dar y recibir en armonía…

Pero hay más! ¿Lo quiere saber, ilustre pasajero de este blog? Pues no espere más, que aquí están las PREDICCIONES ASTROLÓGICAS 2017 de Emol.com, made in Jimena Zúñiga (yo misma). Primero está la explicación del año y luego signo a signo con las categorías: Amores, Labores en el mundo, Conexión Interior y -muy importante- una Nota del Universo.  Y por si le queda alguna duda, acá hay una entrevista sobre Lecciones 2016 y Oportunidades 2017 realizada esta mañana en EmolTv.

¡Que las disfruten! … Y cualquier duda o comentario los puede dejar a continuación. Para los reclamos, favor dirigirse al señor Universo, que todo lo sabe y nos escucha de lunes a domingo en horario continuado, incluidos los festivos. ¡Feliz cierre de 2016 y muchas sonrisas para el 2017 en todo lo que nos corresponda vivir!

Poderosa incertidumbre desde tierras chilenas

El parque está lleno de gente de todas las edades y hay muchos extranjeros, algunos hasta improvisan una cueca, el baile nacional. Yo misma voy con una gran amiga argentina casi chilena ya y allá nos encontramos con amigos de mi hermana, unos simpáticos uruguayos recién llegados a esta tierra y una pareja de bellos chilenos y su pequeña Lucía -que celebra desde su coche-, que regresan a Chile después de un par de años de vivir en Estados Unidos… Antes nos reímos un poco de un grupo de chicos mormones -gringos y argentinos- que con sus camisas blancas se notan entre nosotros y al final posan para una foto que pensábamos tomarles disimuladamente… Nos instalamos con unas empanadas, choripanes, vino, pisco sour… Cantamos y bailamos con Illapu (música andina) y luego con la chispa de Tommy Rey (orquesta tropical)… Chile no tiene carnaval, y las fiestas patrias vienen a ser una especie de esto: fiesta, comida, bebida, trajes típicos, baile (por fin!), música, liberación, excesos, alegría, encuentro… Esta vez son cuatro días y todo gira en torno a las celebraciones oficiales y populares…

niñoschileUna semana antes, casi se me cae la lagrimita al ver a unos pequeños con sus trajes de huaso camino al colegio, afirmando su poncho y sombrero con orgullo y algo de timidez. En todos los colegios y jardines infantiles los niños bailan y participan en distintas actividades para celebrar el cumpleaños de Chile… Cumplimos 204 años. Pero obvio que tenemos más, si la bella América ya estaba desde siempre. Al menos yo, miro la carta astral chilena y hasta veo nuestra vida pasada, que era harto más creativa que la actual y donde hubo mucho movimiento volcánico, pero ahora nos corresponde esta que comenzó oficialmente en 1810…

…A veces camino por ciertos lugares y siento que esta tierra es un invento, que como que se cae del mapa y se agarra con uñas y dientes, que es como un milagro, que no sé en qué momento a nuestros ancestros -originarios y europeos- se les ocurrió habitar estos rincones a ratos tan amenazantes… Pero que contienen tamaña belleza y poder… Poder de sanación y de transformación.

Quizá por eso mismo me da emoción sentir la ternura de lo que somos: miedosos, alegres, ordenados, vergonzosos, dulces, curiosos, acelerados, exigentes, creativos… Me emociona también el gran momento en el que estamos: tanta gente comprendiendo que podemos vivir otra vida, tanto chileno asumiendo que no quiere seguir en la rutina neurótica de casa-trabajo -hasta hace poco tan atractiva y ‘segura’ para la mayoría- y que se da cuenta que hay muchísimo más que eso, tantos niños que cada vez más no se interesan por cierto tipo de comida-juegos-productos dañinos, tanta gente que ya no engancha con el miedo que algunos -antiguos y pasados- intentan poner en bombas y “atentados”, tantos asumiendo que somos mestizos y no “blancos”, tantos tratando a su cuerpo con más amor, tantos dejando de buscar afuera y cultivándose más interiormente, tantos plantando sus propias verduras y hierbas medicinales, tantos comprendiendo que este rincón del mundo tiene tremendo poder, que hay que habitarlo e integrarlo, y que no tenemos que compararnos con los demás porque eso, además de ser una gran trampa del ego, no nos deja ver la identidad de cada uno con todos sus colores… Me emociona también el verdulero de la esquina que me regala una tarjetita que dice “Felices Fiestas” y que es “sólo para los clientes como usted”, jajaja; adoro ese humor cómplice chileno, porque debo ser de las que más le reclama que sus precios son muy caros aunque las mandarinas, el cilantro y las paltas son los mejores del barrio… Y aunque no estoy de acuerdo me da ternura -y risa- ver a un par de perros con capa de colores patrios y sus amos paseando orgullosos…

suramericaChile. No es la primera vez que hablo de quiénes y cómo somos mirando la carta astral con nuestro Neptuno (agua, imaginación, compasión) y Saturno (tierra, estructura, miedos) tan marcados en Sagitario (explorar, búsqueda de sentido, optimismo, exageración) y nuestro Virgo (tierra productiva, orden, servicio, trabajo, crítica, timidez) y Marte (dirección, fuerza, rabia, iniciativa) en Leo (juego, orgullo, reconocimiento) tan encumbrados; sintiendo nuestra energía, tomándole el pulso a nuestro estado interior mediante las lecturas en mi consulta y el compartir con muchos… -¿Chile se llama así porque tiene forma de chile, verdad? -me decía un amigo mexicano. -Jajaja…y capaz que sí, es una buena imagen- le digo- pero nosotros sabemos poco de nosotros mismos-. Entre las distintas miradas, me suena más la de que es una voz aymara que significa “donde se acaba la tierra”….  Síp, por acá como que todo concluye y se siente la lejanía aunque como por fin creamos la Internet la distancia vaya que se acortó, pero nuestro carácter aislado está, es parte nuestra…

Parece que por acá se terminan los procesos, también los estímulos, los distractores… Como lo digo muchas veces: acá no hay escapatoria entre la montaña imponente y el mar frío y profundo: o te encuentras con el mega tesoro o te pierdes la oportunidad de tu vida… ¿Cuál tesoro? Tú mismo, tu verdad, tu corazón sagrado, Tú… Eso que eres profundamente… Nuestro Yo Soy… Nuestra semilla intacta, que para los andinos está en el plexo y para otros está un poco más arriba del corazón…

Es un privilegio -a ratos doloroso y agobiante, pero privilegio al fin- estar por estos rincones… Las últimas dos semanas en radio Cooperativa hemos conversado un poco de nuestra identidad. Acá están el primer y segundo programa. Me faltó espacio para explicar más de nuestra identidad y de la vuelta del espiral en la que estamos. Sí porque la vida no es una línea recta, es una espiral sagrada y volvemos a pasar por una prueba/experiencia/situación, pero -es la idea- cada vez con más información y herramientas, cada vez más grandes y más livianos… Aunque no todos optan porque el viaje sea así: evolutivo. Hay quienes prefieren el estancamiento e incluso la -aparente- involución…

Y parece que esta opción por estos días se nota más… La distancia entre quienes decidieron crecer/despertar/tomar su propio poder/vivir desde la consciencia, versus quienes siguen creyéndole al sistema y a las creencias que éste infunde vía la educación, los medios de comunicación y un puñado de otros factores “oficiales”, es cada vez más grande y diría que estamos viviendo en mundos paralelos; lo he sentido muy fuerte ahora… Me cuesta un poco explicarlo y supongo que regresaré sobre esto en otro post…

Volviendo a Chile, miro la carta con sus ciclos y siento que estamos dando examen y que estamos frente a tremenda oportunidad. Neptuno, que trae caos y que también abre nuestro corazón nos está preguntando, ¿Y?, ¿ya aprendieron a expresarse, a compartir, a disolver las rigideces de su ego, a desapegarse?, ¿ya están listos para basar su vida en cosas más trascendentes y no sólo en miedos o creencias rígidas?, ¿ya se dieron cuenta que no saben quiénes son y tienen que descubrirlo con más amor?, ¿ya aprendieron que tienen que cuidar el bien de todos y que pueden poner un toque de música, de creatividad, de inspiración y nuevas imágenes en su presente?…. ¿Ya se dieron cuenta que están en un ciclo de incertidumbre?

Sí, todo es incierto ahora y, al menos a mí, me encanta, porque siento que se respira mucha libertad, mucho poder de crear cosas nuevas… La energía está muy distinta y bella, si te detienes a mirar más profundamente, claro, porque si se te ocurre mirar a Chile -o al mundo- desde las noticias -de TV especialmente- estás frito; seguro terminarás enojado, paranoico, deprimido, angustiado, o todas las anteriores. Yo de eso paso. No sólo te baja la energía, la consciencia y la presencia, sino que además -es lo que el sistema quiere- te distraes de lo importante (tu crecimiento), te pones más rígido y más consumista, ecuación perfecta para el sistema del cual cada día nos liberamos poco a poco para crear algo más armónico aunque sea imperceptible aún a nivel masivo…

Y a propósito de incertidumbre, recuerdo una gran frase que precisamente me envió mi amiga argentichilena, Silvia, al leer el post anterior sobre adelantarse en la vida. Esta es: Baja tu ritmo… Abraza el no-saber. Quédate con esta incertidumbre. Confía en este extraño lugar de ‘aún-no-hay-respuestas’, porque está impregnado de vida y posibilidades y de toda la creatividad de un Universo… (Jeff Foster). Y en cuanto la leo exclamo: síííí, amigaaa, eso eeesss! Eso siento! Bacanooo, graciaaas!

nebulosa-ojo-de-gato…¿Qué tal si nos quedamos aquí? En este tiempo nebuloso y mágico donde no hay ni media certeza, pero que es un espacio de tremendas posibilidades en que no hay pasos ‘asegurados’ como a tantos les gustaría… Esta es una de las claves para Chile y para el mundo, cuando después de muuucho rato (más de 150 años) el dios del mar, Neptuno, se sumerge en nuestras aguas piscianas (emociones, inspiración, empatía, evasiones, subjetividades) colectivas y con su tridente navega moviendo asuntos pasados y sacando a flote situaciones confusas y rígidas que estamos llamados a disolver… En el caso de Chile, Neptuno visita nuestras bases, tenemos la oportunidad de hacer un giro más profundo, por tanto… Sí, podemos inspirar profundo, hablar con nuestro ego y decirle que esta vez no vamos a huir ni a buscar soluciones ya, ni a paralizarnos, ni a idealizar, ni a crear fantasías, ni a hacer como que no pasa nada, porque está pasando mucho, demasiado, quizá…. Ahora podemos quedarnos con consciencia en este espacio-tiempo y mirar con otros ojos (más coloridos y ‘blandos’) los “conflictos” nacionales e internacionales, los miedos colectivos, lo que “debemos” hacer, las -supuestas- injusticias, las crisis de cualquier índole, lo que nos da rabia, pena, alegría, miedo… Todo lo que sucede.  Hacerlo nos da otro poder, eleva nuestra vibración, nos lleva a un espacio de neutralidad que es riquísimo porque desde ahí llegan otras respuestas y soluciones inesperadas…

Justo ayer mirábamos una peli con Sandra Bullock, donde va a recuperación por adicción (el lado oscuro del mar neptuniano: evadir, dejar de estar presentes y no crecer). 28 días, se llama. En una escena está todo el grupo intentando levantar la pata trasera de un caballo. Es un ejercicio terapéutico para ver cómo se llevan con sus emociones. Pasan todos, cada uno hace lo mismo, idéntico movimiento con más o menos esfuerzo, y nadie lo logra. Al final el profesor les dice: amigos, la definición de locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes… -Gracias -le dice con ironía Bullock y el caballo se da vuelta y resopla.

…Sí, tanto Chile como la humanidad con Urano en Aries tiene ahora todo su potencial abierto y encendido… Hay que atreverse… ¿A qué? …Cuando estamos de cumple, es un gran momento para recapitular, cuestionarnos, mirar el horizonte y hacer nuevos compromisos con nosotros mismos… ¿A qué tenemos que atrevernos con el movimiento planetario actual?… Según yo, a vivir de otra forma, con otro ritmo, prioridades, estrategias, sentido, libertades, vibración… Podemos atrevernos a experimentar nuestro infinito potencial, que va tantísimo más allá de las etiquetas -predilección chilena por clasificar- que nos pusimos de nacionalidad, estudios, títulos, trabajo, estado civil, familia, procedencia, habilidades, enfermedades, defectos, etc. Podemos vivir una vida desde nuestro corazón sagrado, desde nuestra verdad, desde la alegría de ser quienes somos y ya no desde lo que -según el sistema- nos falta…

cordillera de los andesY Chile -como toda Sudamérica- es uno de los escenarios donde podemos vivir con más fuerza este tremendo regalo de este ciclo que comenzáramos con mayor decisión en 2011 y que definitivamente se abrió para todo el planeta en 2012. Desde donde sea que hayamos elegido encarnar y vivir, estamos en un tiempo incierto sí, pero que nos regala la posibilidad de comenzar una vida más auténtica y mágica, con muchas más herramientas que en otros ciclos, con toda la información a sólo un click, llenos de señales y confirmaciones constantes, con la ayuda que necesitemos si nos atrevemos a pedirla y comprendemos que en nuestra fragilidad hay sentido y oportunidad… Un ciclo electrizante, sin formas, profundo, nuevo y abierto…

Desde esta tierra montañosa y estrecha tenemos mucho que aportar y probar… Es un juego, es una bella aventura tomar todo lo que somos y decidirnos a hacer algo nuevo poco a poco, sin prisa y sin afán, sólo por ver qué resulta si cambiamos la mirada y la energía y vamos poniendo intenciones más dulces y armónicas a nuestro día a día… Seguro llegarán sorpresas que harán brillar nuestra luz desde este Sur de mundo que cada día vibra con más potencia y que esta primavera nos dará un par de evidentes señales del nuevo ciclo que atravesamos… ¡Feliz cumpleaños, Chile!  ¡Feliz tiempo incierto y poderoso!   …Y ya nos encontramos a celebrar la primavera, el sábado 4 de octubre con nuestro Ritual-Meditación para reconectar con lo verdadero. 

Mirando el cielo para actuar en la Tierra

-¿Está escuchando Cooperativa, vecino? -le pregunto al cajero de uno de los almacenes del barrio, donde compro quesos cada tanto, con quien siempre conversamos y bromeamos sobre la actualidad, las marchas de protestas en Chile (que comenzaron con fuerza en 2011) tanto de los estudiantes, como otras a favor del medioambiente, y también de cosas de su trabajo.

-Sí, vecina, ¿por qué? -me responde con cara cómplice-. Porque es buena esa radio, poh, vecino… Tiene que escucharla mañana a las 10:30, eso síp -le digo, a ver qué me responde.

-¿Por qué, va hablar usted? -me dice con ojos chispeantes.

-¡Vecino, se pasó, es muy intuitivo! Sí, escúcheme y después conversamos, ¿le parece?- le digo entusiasmada.

-Ya, vecina, a las 11 vamos a estar aquí todos escuchando- agrega mientras mira a los otros chicos que atienden, nos despedimos entre bromas y yo con el corazón enternecido.

Esa conversación fue a fines del otoño. Cuando me disponía a hacer el Ritual de Invierno 2012 y conversaríamos del tema junto a la periodista Cecilia Rovaretti en radio Cooperativa. Al día siguiente la entrevista giró en torno a por qué celebrar la llegada del invierno si es un tiempo al que muchos rechazan o temen. Hablamos de la importancia de detenernos y volcarnos hacia dentro, cosas que al sistema y al ego no le gustan.

Semanas después cuando fui por otros trozos de queso, le pregunto al vecino si me escuchó. Me dice… “¿Pero usted habló algo así como de la vida sana? -mientras me mira  con cara rara-. Jajajajaja, me río a carcajas: Sí, del invierno y de astrología, jajajaja. ¿Por qué, qué creía que iba a hablar? -le digo entre más carcajadas, su mirada de pregunta y su sonrisa un poco incómoda-. “Es que yo creí que iba a hablar de las protestas, del medioambiente, de esas cosas, poh”  -me confiesa, mientras yo sigo riendo y le digo en broma: “¿usted cree que yo ando puro protestando, vecino?”-. Nooo, es que como ustedes han ido a algunas marchas y no usan bolsas plásticas, traen sus bolsas de género, yo pensé que era de eso y cuando la escuchamos pensamos que nos equivocamos -me dice rascando su frente y ajustando sus lentes. Yo sigo riendo, después le respondo sus preguntas, pues ahora sabe a qué me dedico y quiere entender de qué se tratan la astrología y el tarot porque le llaman la atención…

Y, bueno, como la astrología tiene mucho qué decir y aportar a la mirada de la realidad, dándonos respuestas, guía y sentido, el 10 de septiembre volví a radio Cooperativa (si quiere escuchar haga click aquí)  en un ciclo de astrología mundial, esta vez para conversar de la identidad colectiva de los chilenos de acuerdo a la carta natal. Junto a la periodista Daniela Montoya conversamos -aunque nos faltó tiempo, pero a veces los medios de comunicación son así- de cómo somos los chilenos: marcados por una geografía de agua profunda y montañas macizas, con el Sol en Virgo, Ascendente Sagitario y Quirón en el Fondo del  Cielo, todo lo cual nos lleva a ser -entre muchas otras cosas- reservados, ordenados, inseguros, trabajadores, responsables, curiosos, sin padre. Esto último es re potente en el caso de Chile. Se nota en las calles, en las conversaciones, en los restaurantes, en las fiestas… En mi consulta. Muchos hombres se borran. A veces pueden ser parte de la familia, estar siempre ahí, pero desde la debilidad, desde una energía baja, desde poca presencia e ínfimas palabras o escasa opinión. También algunos están, pero desde una energía de niños donde la esposa y las hijas lo tratan -y él se deja-como tal. Otras veces el padre deja de existir, se va o se pelean, y tanto él como sus hijos pierden todo contacto. Otras está “casado” con el trabajo. Otras muere. Pocas veces en Chile los hombres -el padre- son una energía fuerte dentro del clan. Los hay, pero son más excepción que regla.

Y no es porque sean los malos de la película (aunque muchas mujeres los pintan así) o porque sólo sean completamente desconectados emocionalmente, poco empáticos, niños, inseguros, inmaduros. Hay una gran cuota de esto, sí, y es lo que nos toca trabajar a ambos géneros -pues claramente es responsabilidad de todas y todos- pero también están un tanto opacados y acorralados con el matriarcado chileno. De esto hablamos en un segundo programa en la radio (acá) con Cecilia Rovaretti.

Carta Natal de Chile

Mientras el Sol (lo masculino y paternal) de Chile está en Virgo (tierra; orden) y esto pone una energía reservada, tímida, prudente, criticona, racional, amable, ordenada, trabajadora, maniática, lógica, eficiente; la Luna (lo femenino y materno) está en Géminis (aire; comunicación) en conjunción con Júpiter (planeta que amplifica aquello que toca), lo cual tiñe a las mujeres de una energía curiosa, parlanchina, divertida, racional, sociable, adaptable, simpática, exagerada, intelectual, expansiva, chismosa. Por tanto, lo femenino tiende a notarse mucho más en Chile. Basta con ir a un bar, restaurante, evento, discoteca. Las mujeres conversan, se ríen, hacen ruido, tienen gracia, chispa (no el sabor del caribe, sino chispa), van bonitas; llenan el espacio -a veces demasiado. Los hombres no. Les cuesta atreverse, no hacen mucho ruido (a no ser que haya fútbol de por medio), no se sienten ni se muestran poderosos, muchos tienen voz de pito (snif), hablan en diminutivo, muestran inseguridad, no llevan la energía conquistadora y no me refiero sólo a ir tras las chicas, sino a conquistar terreno, el mundo, su vida. Pero esto, tiene un origen… Y una oportunidad.

La semilla de esto es, sin duda, la madre. El matriarcado chileno es de temer. Las mujeres y la madre chilena con esa Luna jupiteriana somos muy omnipotentes. La maternidad chilena -estoy generalizando, obvio- asfixia, sofoca, abriga, controla, alimenta, habla, piensa, se estresa, sobreprotege… No confía. No le da poder al hijo, sino que se lo adjudica y tampoco lo reparte con el hombre. ¿Por qué es una mala y neurótica? Mmm, no; por  miedo, que está dado por ese Saturno, el planeta de Capricornio, junto a Neptuno, regente de Piscis, ambos están en tensión con esta Luna exagerada. La madre chilena vibra desde el miedo y desde la mente, escucha poco al corazón y no confía en la sabiduría del hijo tenga la edad que tenga; ella misma fue criada por una madre fuerte y temerosa a la vez,  que además está en tensión a Marte en Leo, otro aspecto masculino en una carta natal, pero del hombre en sí, ya no como padre, que revela que los chilenos están impregnados también de egocentrismo, prepotencia, violencia, desdén, inseguridad, chispa, talentos, empuje. Pero la Luna chilena, desde su vibración mira a los hombres con cierta rabia, temor y resistencia, al tiempo que busca admirarlo (Leo), por tanto contagia ese campo vibratorio a su descendencia y al ambiente.

La tarea de Chile hoy, entonces, es volver a confiar en lo masculino. Lo femenino – a mi juicio-ya demostró, ya hizo, ya se validó; hasta Presidenta tuvimos e hicimos noticia en el mundo. Genial… Pero ahora tenemos la enorme oportunidad de enaltecer lo bello de los hombres y del chileno: hay que aceptar que sea tímido, prudente, inseguro, prepotente, etc. Lo importante es no irse al extremo de estos aspectos, que esta energía no le impida cosas ni sea la base para moverse. Es decir, no quedarme “pegado” en que como soy tímido y miedoso no hago tal cosa; o que exijo, conduzco (es un revelador ejercicio observar cómo manejamos los automóviles), trabajo desde la prepotencia y la inseguridad, por ejemplo.

¿Y cómo se hace? La tarea empieza desde el nacimiento. Que las madres usemos el humor, el cariño y la confianza en la vida para criar. Júpiter unido a la Luna también nos invita a confiar en nuestros sentimientos, ritmos e intuiciones… Por ejemplo, la fiebre es una liberación de energía necesaria, a veces pasamos rabias y luego viene fiebre. El té de menta la baja, también el agua fría en las muñecas (por dentro) y podemos probar con esto más la contención emocional antes de entrar en la desesperación, el medicamento y la urgencia médica como únicas soluciones. Los niños tienen que caerse para aprender y sentir que crecen, el mundo es un lugar bello donde ellos tienen que explorar, correr ciertos riesgos. Los niños quieren saber, entonces podemos conversar, profundizar, escuchar, compartir, sentir. Siempre me llama la atención que los niños chilenos pese a los fuertes cambios culturales que vivimos, si les hablas en la calle, se quedan callados, agachan la cabeza y se esconden tras las piernas de los padres. Yo misma lo hice cuando pequeña, pero pensaba -ilusamente- que los niños cambiarían. En otros países los niños te responden. Acá no y en eso hay un origen familiar teñido de vergüenza, miedo, baja autoestima, desconfianza.

Podemos pedirle al ser superior, interno o a la divinidad que está en nuestro hijo que lo guíe, que lo proteja y que nos muestre cómo tratarlo en vez de actuar sólo desde el control, el miedo, la mente. Es necesario ahora recurrir a la sabiduría y la intuición que viaja por vidas y generaciones y que está dentro nuestro.

Es primordial también poner límites (dejarle claro los sí y los no, e incluso exigirle un poco) porque eso le da seguridad a un niño, se siente tomado en cuenta y evita el egocentrismo, pero no desde la prepotencia o dictadura (nuestro Marte en Leo), sino desde los argumentos. Y -una de las tareas actuales- es urgente devolverle el poder al padre. Darle su lugar: que decida, opine, ordene; aunque se equivoque. Y ojalá los niños (hombres) desde los ocho años (luego del primer paso de Saturno) pasen más tiempo con su padre y conozcan la energía masculina: competir, jugar, defenderse, conquistar, explorar, esforzarse, atreverse, tomar iniciativas. Más aún desde el segundo paso de este planeta: a los 14 años.

¿Y la tarea masculina? Involucrarse en la crianza pese a la neurosis femenina, insistir. También conversar de cómo estamos, de lo interno; criticar menos (Virgo) y aceptar más. Además, atreverse, arriesgarse y tener en cuenta que sí pueden ser rechazados -en cualquier iniciativa: afectiva, laboral, sexual, económica, social, etc.-, pero que esto es parte del juego de la vida y de crecer, pues siempre corremos riesgos; conectar con sus talentos, sacar ese Marte que es vital, divertido, creativo, líder, generoso. Los deportes intensos ayudan a esto, también las artes….

Gran y digna tarea tenemos por delante para darle un nuevo tono a la identidad chilena. Para que la Carta Natal haga su trabajo evolutivo pues una de las bellezas de lo humano es que siempre -no importa la crianza, cultura, edad ni nada- podemos cambiar, crecer y despertar.

Así que sin importar la nacionalidad, y más aún si somos chilenos, bienvenidos al nuevo tiempo y a la tarea de conocernos profundamente desde distintas miradas para mejorar por dentro. Es más que posible.