«El miedo es maravilloso»

portaluz2Esto de atravesar portales agota, ¿eh? Pero, bueno, lo elegí, se me confirmó con señales, me gusta, lo disfruto, creo, confío… Y a ratos dudo, lo admito. Pero no me quejo porque es algo que elegí, sólo constato. Me refiero a nuestras decisiones -guiadas, casi siempre, aunque no lo sepamos- de hacer algo que nos da sentido. A mí hacer rituales y el resto de mis trabajos (unos más que otros, a ratos) me lo dan: el sentido, la dirección de vida, el significado, la profundidad, el para qué… y la satisfacción; la alegría en realidad. Pero parece -muchas veces es así- que ciertas decisiones que implican un compromiso mayor significan trabajo extra y pruebas ídem. Parece que nuestros guías (la Divinidad) prueban nuestra convicción  e intención en aquello importante que hacemos y que involucra tanto el camino personal como a más gente…

Creo que esto es lo que pasa con los cambios de vida que hacemos, con los giros y decisiones más potentes. Lo del primer viaje y ritual en Mercedes se me había mostrado y anunciado hace un par de años por más de una señal, es decir,  el hecho, el viaje a trabajar con gente en rituales y otros temas espirituales fuera de Chile otra vez (antes hice algunas cosas en Uruguay), lo que no sabía era el lugar ni el cómo ni el cuándo… Es más, hasta lo había olvidado (el anuncio). Lo de partir con rituales en Santiago y reunir gente, también, como una manera de expandir la energía y conectarla… El tema es que una vez que dices sí, vienen las partes más desafiantes del camino, y las más reconfortantes como telón de fondo y acto final también están ahí.

Y en esas partes desafiantes, mi viaje a Buenos Aires ocurre cuando el país se encuentra en duelo nacional porque una gran tormenta inundó varias zonas, murieron muchos seres, faltan servicios básicos y se asoma con fuerza el dolor, la impotencia, la rabia, la precariedad latinoamericana de siempre, el poder de la naturaleza versus nuestra soberbia de tapar todo con cemento,   los cambios inesperados desconcertantes… y crudos. Desde el avión puedo mirar parte de las zonas aún bajo el agua y recuerdo la misma imagen tantas veces repetida en Chile y otros países donde volvemos a levantarnos como sea… El agua con su fuerza, -«limpieza», me recuerda Fer desde Uruguay, quien también vivió la tormenta que cayó con tremenda fuerza alrededor del río de La Plata-.  Esto es sólo una parte del desafío, porque las aguas provocaron que nuestra logística con mi amiga Su se entorpeciera dada la falta de internet, electricidad y comunicación en general…

Casi tengo que cambiar de día el viaje porque nada de lo previsto para mi llegada parece funcionar y mi vuelo es muy tarde para alcanzar el último combi o bus hasta Mercedes,  encima puede que me bajen del avión por la alta demanda… Pero a último momento -un par de horas antes de tomar el avión- Juan, amigo de Su, ex profesor de educación física, ex inmigrante argentino en España, ex trovador aficionado y actual taxista libre y esperanzado, da señales de vida y puede ir a buscarme al aeropuerto de Ezeiza para cruzar hasta Palermo. Así lo hacemos y nos contamos la vida arriba del taxi con carcajadas incluidas y cruzando decenas de calles sin semáforo y manifestaciones varias de porteños indignados por la falta de luz y agua… Dos horas más tarde, me deja con Humberto, amigo de infancia de Su, abogado y cantante de tangos, quien me impulsó a venirme ese día pues él se encuentra en pleno ensayo para su concierto del sábado en La Plata con los excelentes músicos de Amores Tangos y luego de eso tiene que venir a Mercedes por trabajo… Entonces, me sorprenden-emocionan cuando al llegar tocan la última canción y me retumba el corazón y la piel, especialmente con el bandoneón… Guau! qué llegada, después de tanto stress, de dudar, de creer que no podría, de encontrarme con mis miedos y angustias, de pedir señales y recibirlas, llego con estos dos guardianes-músicos-creativos… Alcancé a grabar este video, todo un privilegio:

Con Humberto, después de esta música potente, partimos viaje a Mercedes, me cuenta parte no menor de su vida y milagros, conversamos también de las inundaciones, pues parte de su familia está afectada, escuchamos más tangos y candombe, que me recuerda tanto a Uruguay, hasta bailamos en el auto con la música bien fuerte; también conversamos de mi historia con el periodismo, el tarot, la astrología… Otras dos horas después llegamos a casa de Su y salimos a una buena cena… De vuelta en casa ponemos música y bailamos conectando con la alegría y liberando cansancio y stress acumulados…

En el silencio de la noche me siento al borde de la cama, respiro profundo, muevo los pies en el suelo frío y agradezco…  Todo, hasta mis fantasmas pasan por el agradecimiento. Algunos de ellos vienen de otras vidas y tienen que ver con pérdidas, abandonos, rechazo, desarraigo, y sé que frente a la incertidumbre en los viajes éstos aparecen y empañan lo real… Respiro y suelto viendo toda la película…

Al día siguiente nos levantamos temprano y con Su trabajamos en los últimos detalles del Ritual de Otoño, vamos a ver el lugar: el gimnasio Equilibrio, que lo ofreció su dueña, Patricia, vía Carla ya en febrero, el lugar es amplio, con techo alto y con piso de madera, está muy bien. Más tarde vienen los amigos a casa a saludar, conversamos y seguimos trabajando. El sábado vamos con Carla y Su a energizar el espacio con flores, palo santo, velas, incienso  música y otras hierbas… Pero antes de ir me quedo pegada en una entrevista de radio Cooperativa de Chile. Por esas sincronías de la vida, puse la señal online mientras revisaba correos y otros detalles y aparece una voz mexicana que me cautiva y me quedo escuchando. Es la atleta Verónica Ruiz Moreno, quien se prepara para correr la maratón de Santiago. Ella tiene una enfermedad neurológica degenerativa, el mal de Huntington, y su lema para correr es: diagnóstico no es destino. Lo amé, porque es lo que creo absolutamente y siento que muchas veces es el diagnóstico lo que nos liquida antes de cerciorarnos de lo que tenemos, dónde y cómo estamos, y cambiar por dentro para provocar la sanación. Cuando escucho eso al comienzo de la entrevista, me quedo atenta y con el corazón feliz.

miedos2En una parte de la conversación, la periodista Cecilia Rovaretti le pregunta por los miedos y ella le responde: El miedo es maravilloso  -se me eriza la piel y la aplaudo. Guau! Así es! -digo en voz alta. Y debe argumentarle a Cecilia, que me imagino la cara de sorpresa que le pone por su respuesta: ¡Claro, por supuesto que sí! El miedo es lo que te impulsa, lo que te dice dónde tienes que trabajar, es lo que te indica en qué te tienes que fijar. Mis temores son estos: qué va a pasar conmigo si mi marido se muere y yo tengo avanzada la enfermedad, ese es mi mayor temor,  entonces lo que puedes hacer es hacer algo al respecto, yo creé una fundación y puedo vivir de ahí, (…) porque el miedo está en el futuro, en una posibilidad que no ha sucedido y yo estoy muy enfocada en mi presente, entonces no le das chance- afirma con certeza. Verónica le habla también de las terapias alternativas, del ejercicio, la espiritualidad y del agradecimiento… Tremenda inspiración y lección. Contagia alegría y sabiduría. Pueden escucharla aquí o verla acá… Yo desde el otro lado de la cordillera y la pantalla  honro su convicción, su temple. También agradezco la oportunidad de escucharla justo en este momento, cuando me siento muy cansada después de ciertas pruebas, agradecida y feliz de hacer lo que hago, pero a ratos dudando cuando las pruebas aparecen. Entonces Verónica afirma: tomen conciencia que un diagnóstico no hace destino, que uno puede tener una vida maravillosa, no te esperes a tener nada para vivir  una vida sensacional, no te esperes a que tu circunstancia cambie, no hay tiempo…. Guau, otra vez!… Eso es: nuestra oportunidad de ser felices es ahora, no mañana; como lo he dicho en varios rituales y lecturas…

Tener el regalo de esta sincrónica entrevista, me da más señales y aliento para confiar, aceptar, agradecer y actuar en pos de lo que me mueve. Por eso lo comparto en este espacio por donde muchos pasan y sintonizamos con nuestras fragilidades, fortalezas, sonrisas, conciencia, alma y corazones, entre tantas otras cosas… Estamos todos creciendo juntos, con nuestros miedos como motor y nuestras confianzas como árboles frondosos que dan respaldo y sombra en el camino… Hasta la próxima!

camino arboles

La vida es perfecta: continúan las sincronías 2013

(Esta viene a ser la segunda parte del post: Pide y se te dará: Cadena de sincronías 2013, publicada en enero)

Calles y cielo de Mercedes

Calles y cielo de Mercedes

Es mi último día completo en Mercedes. Casi a las 12, después de una agradable lectura de carta astral para un pequeñito de siete años, en realidad para su madre, quien la pidió para tener más herramientas para entenderlo y conectarse con su energía; arreglo mi mochila con la compu y otras cosas, ayudo a Su con unas fotocopias del Gayatri Mantra que cantaremos en la meditación de la tarde y salgo rauda hasta un café del centro para instalarme a escribir. Mientras camino, recuerdo que Armando dijo que pasaría a casa para que conversáramos de mi ida al aeropuerto porque él -hombre de bello corazón, gran asador y amante del vino como otras turistas chilenas que conozco por ahí- se ofreció para llevarme en auto junto a su hijo José -quien deja la tranquilidad y naturaleza de la quinta en la que viven, en las afueras de Mercedes, pues ya comienzan las clases en la universidad-, y por supuesto vamos también en compañía de mi amiga-hermana-anfitriona Su… Entonces, al salir de casa me voy por otro camino, pues pienso que podría encontrarme en la calle con Armando, ya que su madre vive en el centro y él va mucho a verla… Y al cambiar de cuadra, precisamente veo en la esquina a Armando subiendo a su auto y le grito, me queda mirando. -Justo iba para allá -me dice moviendo la cabeza. -Sí, pero yo terminé hace poco una lectura y Su comenzó recién un ‘kiwi’ (dícese de reiki en jerga armandil, quien se ríe de varias cosas y, por ejemplo, al Buda le dice «el gordito ese»). Yo voy a Bonafide a tomar un café, te invito- le digo a ver si acepta porque para Mercedes es casi hora de almuerzo. –Dale, vamos a tomar café- y cierra el auto y caminamos conversando de todo un poco.

Pero una vez en el café hablamos más profundo. También nos reímos de cosas de Mercedes, hacemos bromas de nuestra amiga Su, quien no es tan amante de  la cocina (aunque tiene buena mano, debo decirlo) y yo le digo al pedir mi tostado con café: este es mi aperitivo porque viste que en la mansión Su nunca se sabe ni a qué hora será el menú ni en qué consistirá, así que con esto me aseguro pa’ no desmayarme, jajaja -nos reímos juntos. –Ah, por eso vas tanto a los cafés, si no estarías a pura fruta y ensaladas -responde con ojos divertidos-. Con Su, Florencia y otros, son amigos de infancia y es bello ver cómo continúa la amistad, el cariño, la lealtad y la confianza de toda una vida… Recordamos también pasajes de mi viaje, como el par de asados en su casa (creo que me salió ‘vale otro’ y cobraré un tercero), el ritual, tardes de mate,  y yo le cuento otras andanzas. En medio conversamos de la vida y advierto que al final mis planes cambiaron: nada de escribir, sólo de compartir y parte de lo que hablamos me sirve y me da algunas pistas para asuntos míos. Luego vamos  hasta el super y sigue la conversa de temas como la frustración o el no realizar los sueños. Nos despedimos en la esquina entre bromas y quedamos de vernos a la noche para afinar los detalles con «la jefa», Su.

Nuestros océanos agitados interiores se calman al meditar

Nuestros agitadas aguas interiores se calman al meditar (Foto tomada este verano 2013 en el Estrecho de Magallanes, Punta Arenas, Chile)

Al llegar a casa, escribo un rato y luego me trago todas mis palabras, pues cerca de las 14.30 hrs. comemos exquisitas milanesas de berenjena y ensalada, pero igual le cuento a Su las bromas compartidas. Después sigo escribiendo, aunque siento un poco de cansancio en la vista. Han sido vacaciones, pero con trabajo también y siempre durmiéndonos tarde por una cosa u otra, donde nos pilla la 1 am o más conversando de la vida y al otro día nos levantamos temprano igual… Luego del almuerzo nos tendemos un rato, quizá dormiré un poco, pienso; pero Fran, el hijo de Su, se pone a tocar guitarra eléctrica algo fuerte y la verdad no me molesta especialmente, digo: parece que no tengo que dormir… Ella le dice que queremos descansar y que baje el volumen…  Y ya que sé que no dormiré, aprovecho, entonces, para meditar tendida en la cama, con un poco de brisa y de guitarra de fondo… Siento cómo se calma mi energía y la tensión de los ojos, respiro y siento también cierta electricidad propia de cuando estoy en cierre o frente a viajes, mi mente se pone a mil con los detalles… Y así logro soltar un poco… Me alegro y me doy cuenta también del segundo cambio del destino del día.

Al terminar la meditación, finalmente sí publico la nota de Lakshmi y pienso que me quedará tiempo para ir hasta la librería por un libro relativamente nuevo de Eckart Tolle  que me gustó, aunque últimamente leo tan poco, pero me sirve de oráculo cuando ando perdida (porque sepa usted, estimado lector, que quien escribe no se auto-ve ni la carta astral ni el tarot, entonces tiene sus «artesanales» métodos orientadores). Cuando estoy casi lista para ir llega Flory a preparar con nosotras la meditación grupal de la tarde. De nuevo: cambio de planes, y me quedo en casa sintiendo, observando, recibiendo, dando  y resolviendo las últimas cosas para el encuentro, que ese día congrega a más gente y la sala se llena de linda energía, con baile, abrazos, sonrisas y buenos deseos. Hasta regalos me traen y me da emoción…

La noche termina más tarde con una mirada al Festival de Viña y el show de «31 minutos»  (programa infantil-musical chileno de títeres, muy creativo, irónico y crítico de la TV y de la sociedad actual), del cual Fran, Su y yo somos fans; luego la visita de Armando con champagne en mano, quien me cuenta que nuestra conversación cafetera le sirvió para algunos temas y le digo que a mí también; después hacemos brindis de despedida, saboreamos empanadas de todo un poco y un postre improvisado con queso y mermelada casera de frambuesa (amo esa combinación), todo con buena conversación de la vida e historias memorables… De nuevo, son casi las 2 am y nos vamos a dormir.

La mañana siguiente comienza temprano, con música y comentarios desde Chile vía radio Cooperativa online en mi habitación y me alegra oír además la voz de Cecilia Rovaretti y los comentarios del festival, mientras empaco mis cosas. Esto es una tradición, la de poner música que te guste o alegre cuando haces maletas o una mudanza; es un consejo -lo comparto porque sirve- de la maestra budista Khadro, a quien antes he mencionado en este blog; y siempre lo hago porque igual empacar revuelve tus emociones, entonces la música te levanta el ánimo y el ego con sus rollos baja un poco su volumen. En medio, voy por un té de menta y frutas, luego conversamos y nos seguimos riendo cuando Su se integra. Pero tenemos algo pendiente: un trueque. Ella tiene quiere hacer una única pregunta al tarot y yo no me iré sin mi reiki canalizado por sus especiales manos que dan mensajes. El trueque resulta poderoso y emocionante. Se presentan distintos seres de luz en ambas sesiones y tenemos los ojos vidriosos. Cerramos con un abrazo y -todo es perfecto- llega Armando. Partimos rumbo a Retiro, Buenos Aires. Por suerte el viaje, además del cariño, la risa y la conversación, incluye mate y galletas: esto está mejor que el menú del avión -le digo a José. Una vez en Baires, pa’ variar, hay manifestación de algo y el tránsito está desviado, pasamos un poco de stress, pero estoy segura que esta vez habrá menos obstáculos que en mi partida desde Santiago hace ya tres semanas. En silencio, mirando el cielo y las calles desde el auto recorro un poco de lo vivido.

Pide y se te dará

Desde la noche anterior no he parado de agradecer la gran cantidad de regalos y sorpresas de esta primera gran aventura en Mercedes. Son muchos e inesperados, lo cual los vuelve aún más valiosos. Ha sido un viaje de sanación en muchos sentidos… E igual estoy inquieta.

Desde principios de febrero y hasta ahora tengo decenas de llamadas y correos -muchos cargados de ansiedad, la puedo olfatear a kilómetros a esa chica– pidiendo lecturas de tarot, muchos sin ni siquiera preguntar si acaso estoy de vacaciones, como la gran mayoría de los chilenos, ¿no?  Y eso, la ansiedad y la supuesta urgencia, es lo que ya he dicho que no va más, es a lo cual no puedo ni quiero seguir conectada porque aunque siento que, como otros sanadores, puedo aportar mostrándole a mucha gente en la lectura lo dañinas que son estas emociones, muchas veces el ego ansioso se cierra y no escucha y, al mismo tiempo, estoy cansada del tema… Si quiere saber más razones están publicadas dos notas: una y dos.

Desde esa percepción, mezcla de hastío y replanteamiento, decidí hace unos días y lo puse en la sección de Astrología y Tarot de este blog, que al menos en Santiago durante marzo sólo haré cartas astrales, porque necesito «hacer dieta» del Tarot. Necesito parar, dejarlo, para ver-sentir cómo sigo, pues por mucho que mi lectura esté orientada al hacerse cargo del destino y a tener más herramientas para vivir mejor antes que a lo predictivo en exclusiva, vibración -la mera predicción- que ya no corresponde a este tiempo de mayor conciencia; el ego santiaguino -que vaya que lo conozco bien- tiene obsesión con el futuro, porque vive en éste (como si existiera) y en el miedo a lo que viene, en vez de disfrutar el presente y dejarse sorprender e ir caminando con las señales de la vida, lo cual es todo un arte y requiere de trabajo personal, pero se puede, tampoco hay que volverse zen, pero teniendo la voluntad podemos cambiar esto que nos daña tanto; entonces mucha gente va al tarot con el afán de controlar todo. Ja. Como si pudiéramos controlar algo. Ja.

Igual creo que esto del control y la ansiedad, que todo el rato tiene que ver con nuestra incapacidad de aceptar el presente, sucede más en las capitales, en las ciudades grandes. Una vibración parecida, aunque con más caos sentí en 2009 en Buenos Aires y ahora, lo mismo hace años en Lima y en un olfateo por Panamá hace poco, es como una energía acelerada-plástica-ansiosa-desconectada… Puede ser interesante y hasta buena onda, pero la neurosis se siente. El tema es que hace rato que le doy la vuelta al asunto, hasta puse mi tienda de ropa y accesorios para cambiar de rubro, jajajaja, como muchos supieron 😀 Estoy -como tantos otros- en fase de “reformateo” con mi trabajo, de cómo seguir llevando las lecturas de tarot para profundizar, orientar y aportar, sin sentirme cómplice de la ansiedad de cierta gente que viene y no quiere hacer su pega (trabajo) interna para que su vida tenga otro color….

Cuando mi maleta está casi lista, me llama Mabel para despedirse. Con ella es imposible no reírse, posee un humor exquisito y profundidad también y de hecho se lo digo al teléfono. Su llamada me da aún más material para mi replanteamiento.cl, me dice: yo sé que vos querés dejar el tarot, pero tenés que seguir… y me dice algunas bellas cosas que me emocionan de mi lectura y le agradezco: me sirve mucho lo que me dices, porque siento que es un cambio, pero no dejarlo completamente -le cuento con la garganta apretada-… Y colgamos con un ‘hasta pronto’; además me debe un buen tiramisú que no olvidaré cobrar y con intereses!

release… Y, bueno, todo resulta bien en mi vuelo de regreso. Cenamos con la familia en casa, nos ponemos un poco al día, nos reímos con varias cosas y conversamos del viaje. Cerca de la 1 am abro la compu para contarle a Su que llegué bien y ella ya me tiene un mensaje por chat: «Jime, son las 10.10, recién acabo de entrar a mi casa y a mi lugar de reiki…. Y si pensabas descansar del Tarot, Jime….. ¡¡¡¡Aquí quedaron todas tus cartas…no lo puedo creer!! tu inconsciente las dejo aquí!!! …. Imagino que tendrás otras.  -Leo el mensaje entre perpleja, tranquila, divertida; con la mano en la boca… Me sale de inmediato la palabra: desapego…. Ella está en línea y le digo: Oooohh!!!, qué impresionante!! -mientras observo mi reacción y me da risa la vida y sus juegos, comprobar una vez más la perfección de ésta y sus sincronías infinitas…

-Qué loco, Jime!!! viajaste bien? -sigue Su.

-Sííí, dormí, miré la cordillera…. Qué loco! no puedo leer tarot! jajajaja. Favores del destino: pide y se te dará!

-Es loquísimo, te das cuenta? Ni bien entré vi las cartas…

-Sabes que me vine parte del vuelo pensando cómo explicar que no haré tarot este mes, que incluso ya lo puse en el blog, en la sección de astrología.

-Será que tenés que leerlo en Mercedes…? jajajjaja

-Lo único que «siento» son las cartas de ángeles, pero tengo otras…

-Dales descanso a estas y listo.

-Me da risa la Divinidad y la vida, son perfectas! jajaja. Ya veré qué hago, pero ahora tengo el argumento dado por el Universo: no tengo mis cartas, no puedo hacer lecturas… Es que encima tengo cero ganas de comenzar a trabajar, parece que el Universo me está dando vacaciones de tarot… Y me están empujando al cambio… Qué tal la serpiente y su nueva piel? ah? jajaja.

-Descansa unos días y vendrán más respuestas.

-Gracias! Sí. Y si quieres te pones a leer tarot! Te dejé el paño y todo, jajaja… -Y terminamos la conversación con buenos deseos y agradecimientos.

… Así es. Esta vez no es una broma como mi tiendita Lo de Jime, sino que es una sincronía, una prueba, una señal… Desapego obligado, cambio del destino, poder de creación, regalos del Universo, oportunidad, mandato de la vida, favores del inconsciente, desafío a la confianza, empujón del alma… Todo junto. Mientras estos días en Santiago, mi celular no para de sonar y ya acumulo una decena de correos pidiendo tarot, aunque también crecen poco a poco los pedidos de carta astral, disciplina que hasta ahora era secundaria en mi agenda, ya que la gente en  Santiago me busca mucho más por tarot; pero que ahora con agrado y sentido veo crecer, tal como está siendo mi intención… Podría ir y hasta comprar los mismos mazos que quedaron en Mercedes, pero siento claramente que ese no es para nada el camino que la Divinidad me está mostrando y que mi alma quiere… No es fácil decir que no a un oficio en que eres «exitoso» y que se presenta abundante y «seguro», pero por algo y para algo pasó este «olvido» sincronizado con mi proceso interno… De nuevo compruebo en carne propia la perfección de la vida con lo que nos gusta, lo que no, lo que nos da miedo o dolor, lo que nos sorprende… Todo está bien. Todo es perfecto… Respiro, acepto, me inquieto y confío… Seguimos viajando por este serpentino 2013. 😉

Un domingo en Mercedes

DSCN4089Cada vez que salgo de casa y en especial por la mañana, lo primero que miro es el cielo y me maravillo con su inmensidad, los colores, la energía, las nubes, el Sol; todo. Y cuando salgo lejos de mi territorio habitual (Providencia y Ñuñoa, en Santiago) lo miro con más curiosidad y detenimiento aún. Ahora, en Mercedes, lo disfruto mucho: la amplitud, las nubes, la luminosidad después de una noche de tormenta o las nubes previas a ésta… La mañana del domingo está diáfana y casi encandila; la noche anterior llovió y amanece con viento y algo de nubes dibujadas… Me quedo mirando un rato por la ventana con agrado, respiro… A veces -lo he dicho en este blog, actualmente protegido nada menos que por Lupita (si quiere verla mire al costado derecho un poco más abajo)- me vienen como «ataques» de felicidad y/o agradecimiento y esta mañana de domingo me viene eso, una sensación de plenitud que no está ligada a algo en particular o a algo muy reciente, ni a la obtención de alguna cosa-situación (de hecho podría llenar este blog con todo lo que, a ojos del sistema, me falta), sino que viene del corazón-panza y es como una sonrisa en el pecho que no es eufórica, es tranquilamente feliz… y digo: Gracias…

De hecho, la noche del sábado no salimos, todo se dio para quedarnos en casa: Su estaba muy cansada, no quedamos en nada en especial con nadie, Mabel no sabía si podía salir con nosotras; yo era materia dispuesta, pero no muero por salir un sábado y menos si estoy en otro lugar, simplemente tomo lo que el viaje quiera darme y si es quedarnos en casa lo disfruto. Encima, ya habíamos almorzado y merendado en buena compañía, con ravioles, caminata, helado y mate incluidos… Cuando estábamos pensando en salir o no en la noche, cae sin previo aviso una lluvia fuerte y ya está: no hay que salir. Pedimos unas empanadas y cerveza, nos quedamos conversando con Fran, Betty y Su, y luego a dormir… «Nada» especial, pero mucho a la vez…

Entonces, a raíz de «nada» me brota el Gracias a la mañana siguiente… Después escribo algunas cosas, conversamos un poco de Argentina, España y Chile, con un amigo de Su que anda de paso por su nostálgica tierra natal y que vivió un año en Santiago; inventamos un almuerzo con los restos -sabrosos- de días previos y se asoma la tarde en que ya Mabel me anunció que iremos a una pulpería: dícese de tienda antigua, donde además de mercadería se sirve comida y bebida a los concurrentes. Viene a ser un almacén con barra y mesas. Está en las afueras de la ciudad y es un clásico que figura en guías de turismo, es la Pulpería de Cacho Di Catarina. Todo un espectáculo congelado en el tiempo; reflejo de otras épocas, de tradición, floklore, amistad, cofradía y embriaguez.

Pulpería de Cacho Di Catarina

Pulpería de Cacho Di Catarina

Yo, como últimamente no tengo mayor expectativa de nada (lo cual no es fácil de explicar ni de entender para muchos), simplemente voy (me dejo llevar, esta vez por Mabel y Tito, junto a Su). Para mí todo es nuevo y sólo pienso en compartir una tarde de domingo con gente de lindo corazón y humor contagioso. De la pulpería no esperaba nada, o esperaba menos. Pensé: será un negocio antiguo pintoresco. Pero al llegar, además de recordar la onda de La piojera de Santiago, me sorprende más que el lugar, que está intacto (con telarañas incluidas en las botellas de las repisas altas) y casi en el campo, la gente. Es domingo de tarde, casi las 5, creo, y hay unas seis mesas con gente. Algunos son  parroquianos clásicos, otros turistas como yo y otros conocidos como Tito, que llega saludando y por rebote nos toca saludo con beso a nosotras del percusionista que toca el bombo con pasión. Sí, porque en medio hay un grupo de experimentados cantantes que improvisan con payas y otros ritmos tradicionales argentinos bastante sentidos, a ratos.

Ahora, el lugar no es luminoso. Después lo comentamos con Su. De hecho el arcángel Miguel con su protección pasó por mi mente a los minutos de entrar. No es luminoso como cualquier espacio antiguo o nuevo ligado a alcohol, la melancolía, o el esfuerzo. Pero tiene poderosa identidad y un aire de campo cálido que cobija al forastero. En la pulpería somos todos iguales: hay viejos, niños, jóvenes, familias, gente de toda la vida, turistas como yo, los dueños, los garzones. Al llegar salen las bromas en seguida porque acá hace rato está de moda el Fernet (licor amargo de hierbas) con Coca-Cola, y yo esta última no la tomo hace años ni tampoco ninguna gaseosa. Entonces, pido fernet solo, que para mí es un bajativo. Y salen las miradas sorprendidas en la mesa y del garzón, las risas y bromas, porque es como pedir pisco solo con hielo en Chile, y se creen que soy ruda, cuando en realidad no quiero la gaseosa (para mí es más tóxica que el alcohol) y prefiero el bajativo como tal. En fin. El tema es que entre canto y canto, además de que Tito ya es un artista reconocido acá, es músico folklorista, Tito Sanguinetti, nos sale…. baile! Y qué me dicen a mí, que me encanta bailar y a veces da lo mismo el ritmo, lo importante es moverse y pasarlo bien… Ah, y mover la cadera, obvio, porque sin cadera no tiene mucha gracia, quizá por eso el tango nunca me convenció tanto y sólo tomé algunas clases hace unos años… Así que, sin proponérmelo ni imaginarlo, termino bailando chacarera, zamba y hasta una cueca lenta que no recuerdo cómo se llama… Lo mismo Mabel, quien con gracia le da estilo a la chacarera y ahí aprendo más cómo se baila…

DSCN4026Un borracho -pero digno- de caricatura: mayor, panzón, canoso medio pelado, mejillas rojas y con cara de chiste, le hace bromas a Tito conmigo y ella, mientras que los músicos hasta me dedican un par de canciones, entre ellas «Si vas para Chile», ¿qué tal? … Al rato, cuando los músicos DSCN4056terminan se acercan a la mesa y le piden a Tito que cante una y viene el amigo del bombo a entonar una chacarera más que termina en aplausos… El domingo pasa a ser una noche de sábado (la vida es perfecta todo el rato, recuérdelo, querido lector) con baile, picada, fernet, amistad y un lugar que te transporta en el tiempo… Nos tomamos fotos, saludamos a los dueños y al salir de nuevo me encanto con el cielo amplio y algo nuboso… De ahí partimos a un café nuevo, nos sentamos en la calle y siguen las carcajadas, les digo: me siento con Roberto Carlos-. Mercedes es pueblo chico y desde que subimos al auto y más en la terraza del café, Mabel no para de saludar o más de alguien va y la saluda, lo mismo sucede con Tito… Entre ambos deben andar por el medio millón de amigos…

La tarde de domingo termina plena, con la Luna casi llena asomándose y un buen tiramisú que hace rato buscaba; también con risas,  amistad,  generosidad y sorpresas de una ciudad que aún conserva sabor y tradiciones propias, gracias a gente muy especial. Salud y Gracias!

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Igual, pero con humor

(Esta es la segunda parte del post: Reiventándonosyrenaciendo.com)

Señores Pasajeros de este simple pero cumplidor y digno blog, les informamos que la tripulación a cargo, es decir yo misma: Jimena Zúñiga, después de una intensa reunión, se ha visto en la necesidad imperiosa de escribir una segunda parte del anterior post titulado: «Reinventándonosyrenaciendo.com» (si usted quiere entender lo que viene a continuación es mejor que lo lea antes, haga click aquí) con el objetivo de aclarar más de una situación descrita en dicho relato, especialmente en el último párrafo… Acá va:

Mafalda (1)No era el día de los inocentes. Tampoco una cámara oculta. Ni una trampa sarcástica. Simplemente era un poco de humor en medio de un tema real en estos tiempos… Es lo que podríamos llamar «el humor diferente de Ji»… 😀 ¿Por qué? Porque me sale, por que es parte de mí… la risa, la sonrisa, el humor, la carcajada, la visión divertida de las situaciones, la ironía… Porque sin esto, sin la mirada de la vida que descubra lo chistoso de más de una situación, no se puede, siento… Al menos yo -y muchos que conozco- sobrevivimos a la adversidad en gran parte por el humor personal y la risa aún en medio de la tragedia… Entonces, al tema serio, que todo el rato lo siento muy vívido y se palpa en el aire, me refiero a la pérdida de certezas y la crisis vocacional de muchos, me surgió agregarle un ingrediente desde la sincronía y el humor…

Me explico…Un viernes caminando por el centro de Mercedes con Su y Flory en busca de los últimos detalles del ritual serpentino y luego detrás de unas sandalias coloridas, que muy bonitas serían pero a mí me resultaron incómodas y a mí me gusta caminar a gusto, me encontré con mi nuevo destino: En la vereda de enfrente decía una tienda bella «Lo de Jime». Me reí a carcajadas y les dije: lo siento, chicas, las dejo, me voy a mi tienda, no puedo seguir en estas compras, tengo que atender MI negocio… Nos reímos un rato y Su me dijo que tenían cosas muy lindas y que encima eran de la onda y colores que me gustaban. Pero ya caía la noche y era hora de cierre…

lo de jime mercedesUnos días después pasé y tomé una foto de la fachada. Pero me faltaba algo más. Finalmente, un sábado pasamos con Su y hablamos con la dueña, mi tocaya Jime, quien con muy buena onda hasta despejó y sacó una banca afuera para que yo tomara fotos y ella misma nos sacó varias para mi humorada sobre mi nueva tienda. Conversamos sobre lo que vende y le conté que en Chile no es común el Jimena con «J». Nos reímos bastante y la bauticé como mi socia, le dije que escribiría algo en mi blog. Un rato después pasé buscando otra tienda y le dije: cuídame el negocio, socia. -Sí, está todo tranquilo por acá, todo bien cuidado, socia- me respondió y nos reímos todas, mientras su hijita miraba con cara de pregunta…

Antes, esa misma tarde conocí a Juliana, muy dulce, quien con parte de su familia se acercó hasta lo de Su (mi nuevo hogar, donde estoy de lo más instalada y hasta atrincherada) para conversar de todo un poco y de astrología, que es su nueva pasión, disciplina que está dándole las respuestas y centro que probablemente buscaba hace tiempo, y que claramente su rutinaria ocupación actual no le da. Encima ella tiene la bendición de estudiar en una muy buena -y consistente, lo cual es un bien escaso en estas materias- escuela, Casa XI. Conversarmos, compartimos un delicioso helado (no sé si quiero volver a encontrar dicho postre pues puede resultar adictivo), además de visiones de la vida, de Chile, de las cartas astrales y más… Yo hace rato que veo ese tema y que pensaba publicar más de algo, el que muchos andan frustrados, disociados o incómodos, pero que cuando se atreven a dar un paso de cambio, por pequeño que sea, fácilmente logran encontrar algo que sí encauce sus talentos aunque suceda lentamente… Es poca la gente que te dice: amo mi trabajo, me encanta lo que hago… Y nosotros, lo he dicho antes, vinimos acá -al planeta Tierra y a esta dimensión- a pasarlo bien, no a sufrir ni a sacrificarnos, eso le gusta a nuestro ego, no a nuestra esencia… No es nuestra misión esa, el drama, sino todo lo contrario, nuestra tarea es: despertar, vibrar más alto (para lo cual tenemos que estar haciendo algo que nos realice, entre otras cosas), aprender, crecer, recordar quiénes somos realmente y aportar… Así, al menos yo, veo la misión -la oportunidad- humana…

Entonces, me puse a escribir sobre esto, pero siempre pensando en agregar lo de «mi nuevo emprendimiento» para ponerle una cuota de risa a lo que saliera de mi teclado y mi energía… Pero parece que me inspiré mucho o no hice el énfasis necesario en la broma, porque no pocos creyeron que era verdad… Y cuando vi los comentarios me impresioné, no sólo por el cariño de algunos, sino también porque parece que no medí mi humor :D, o no lo expresé bien y hubo más de algún viudo de mis oficios, mientras que otros me deseaban lo mejor… Igual, asumo mi responsabilidad y confío en compensar el error que, todo el rato, fue sin intención de daño alguna.

…La tarde de domingo en que lo escribí se levantó el viento y el cielo se oscureció; de mañana habíamos ido a la quinta de Su y desayunamos bajo un viejo y frondoso eucaliptus… Luego regresamos a almorzar, y más tarde me puse a escribir antes de ir al cine del barrio a ver la última del siempre guapo -y varonil, qué agrado- Ricardo Darín (aunque igual le haría un tratamiento para las ojeras y bolsas al shiquillo, encima en varias pelis puro trasnocha y no duerme nada): Tesis sobre un homicidio. Buena, pero no la amé… El tema es que publiqué el post, fuimos al cine con Su y Flory, cenamos fuera y cuando volví vi los comentarios… Ups! Dije, y entre risas un tanto placenteras pero nerviosas y aproblemadas igual, le digo a Su: lee mi último post. En silencio esperé hasta que saltaron sus risas diciéndome: locaaa! sos muy loca, Jime, y además salgo yo en tu humorada! -gritó. Claro, si ella es mi clienta en la foto, jaja. Recordé, dos cosas. Primero, una buena conversación de hace años con un amigo en que por un mal entendido nos reíamos a carcajadas en un restobar afirmando: repite conmigo: los mails no tienen entonación! Eso debido a que, entre otros aspectos, siempre es mejor la comunicación cara a cara donde tienes toda la información -y sabor- de lo que estás compartiendo, y que los mails son funcionales y rápidos pero no siempre logran expresar el sentido y muchas veces si no conoces bien al otro, o si lo que lees toca alguna sensibilidad tuya puedes no entender bien lo que aparece. Segundo, uno de mis talentos ocultos o que no estoy llamada a explotar en esta vida según mi carta astral es… la actuación, jaja. Y me divertí tanto con la verdadera dueña de Lo de Jime y actuando en su papel, que puro me faltó cobrar  y hacer boletas!

Encima, yo, con todo esto, ansiaba escribir una nota rectificadora, pero el destino me llevaba por otro lado. Apenas alcancé a agregarle a la nota «emprendedora» un continuará bajo las fotos… Ayer por la mañana me instalé en un café-bar muy clásico de la plaza de Mercedes a escribir cosas de trabajo que tenía que despachar a Santiago, ante la mirada curiosa de un par de parroquianos que tomaban su café y aperitivo conversando de fútbol y política. De tarde hicimos otras cosas y pensé «ahora a la noche publico la nota». Al  atardecer salí al centro a unas compras y en la tienda veo a Mabel, una amiga (ex escorpiona que acaba de saber que es Libra y sufre una leve crisis de identidad estos días) de Su que estuvo en casa el sábado. La saludo y me invita a un café. Al final pasamos por Su y más tarde se une Armando al café que se convirtió en empanadas exquisitas con vino (yo) y cerveza (ellos), en una velada con recuerdos, carcajadas, anécdotas, sabor y bella amistad… La nota explicativa seguía postergándose…

En fin. Para mí era obvio que en una semana no podía tener una tienda con letrero y todo. Para otros no. Qué linda -y necesaria- es la diversidad humana y la naturaleza de cada mente-emoción. Pero como nada es casualidad y «nada se pierde, todo se transforma» y para mí en la vida todo es una oportunidad, aprovecho esta confusión para valorar las frases desapegadas de varios (emocionante y genial!), para agradecer profundamente el amor que muchos me expresan y que me emociona con lagrimita incluida y que, en gran medida, es el motor que me hace seguir con las lecturas de tarot aún en medio del cansancio por el ego nuestro de cada día; para mirar nuestro discernimiento, para ver nuestro poder, para creer en nuestros sueños, para jugar, para reírnos, para profundizar, para compartir y acompañarnos en nuestros dolores y en nuestros anhelos del alma….

Gracias a todos por su energía y por seguir este blog. Sólo les aclaro un par de cosas más. Seguiré con mi humor, de todas maneras, aunque capaz que tome más resguardos, quién sabe. Pero el día en que cambie de rubro (que intuyo puede suceder pronto, aunque no lo veo radical sino un giro, un color nuevo) mínimo escribiré una nota completa y no un puro párrafo, sino casi un especial con foto, video, entrevista, declaraciones, argumentos y más, obvio! Un abrazo a todos y a seguir caminando en este espiral ascendente lleno de luz y colores llamado Vida y que es el tremendo ni que regalo… y aprendizaje constante! Acá voy con mi lección nueva. Gracias. sp l2

¡Feliz Serpiente de Agua: A cambiar de piel este 2013!

DSCN3620Flori se encarga de los sobres y el arroz. Armando trae su mega equipo de música que saca de la habitación de su hijo. Fer acomoda su casa, las jarras para el agua con limón, menta, pepino y naranja. Con Su terminamos pasadas las 2 am de armar todos los detalles, reírnos, bailar, cantar y conversar. Ya está casi todo para el Ritual serpentino…

Al día siguiente, las flores, los llamados, las conversaciones, los detalles; pasa Fer a casa para ir llevando las cosas temprano… Comienza, así, a formarse un bello círculo de luz que da vida al Ritual de la Serpiente de Agua 2013, un encuentro que, sin pensarlo mucho, se me ocurrió proponerle a Su a fines de enero, a lo cual ella saltó con un Sí rotundo y entonces debí acomodar agenda, maleta y detalles ritualísticos, además de cruzar un particular portal para llegar hasta acá (si no se enteró puede leerlo aquí)  y, entonces, verme rodeada de gente bella que colabora con mucha entrega y alegría sin siquiera conocerme ni saber qué es un ritual. De hecho, después supe que acá la palabra «Ritual» suena un poco a brujería y que eso puede haber despertado la desconfianza de algunos, pero para mí Ritual es de la tierra, es festejo, es un paso… En fin, estamos todos aprendiendo.

DSCN3648El día está lindo, con mucho calor, obvio, es febrero, pero el atardecer trae un poco de brisa suave y la noche estrellada. Comienzan a llegar curiosos y alegres casi 50 personas a vivir esta noche de cierre y apertura. Mi amiga-hermana Su es quien convoca y en quienes muchos confían dadas su entrega de corazón, sus sanaciones canalizadas y «la esquina de Luz» (la esquina de su casa) que es el espacio donde varios se reúnen a meditar cada miércoles hace un buen rato ya, guiados por ella…

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María Julia (o July) se encarga de las fotos. Con ella y su madre Flori (otra amiga-hermana de Su) antes colgamos las banderas tibetanas de oración, ellas arman el altar con nuestra gran festejada: La serpiente, comandada nada menos que por Buda y Kwan Yin; también ellas forman el círculo de faroles y están presentes en cada detalle… Yo con la compu veo la música y  también los instrumentos. Luego pido permiso al lugar, al bello y generoso espacio que nos cobija en una noche muy especial… Antes de comenzar, muchos se acercan a saludar sonrientes, de regalo me llega una mermelada casera de mora blanca-frambuesa-zarzamora hecha por Claudia, que me la entrega con cinta y todo, ¡qué lindo… y qué rico!, le digo (ya la probé y pienso cobrar por cada cucharadita que ‘convide’, si es que convido)… Más tarde, en la pausa, también me ofrecen empanada casera de carne riquísima… Ahora ya pienso que tendremos que bailar más en los rituales mercedinos, pues entre las cosas para compartir llegan tartas dulces y saladas que son una delicia y otras preparaciones de autor a las cuales no se puede decir que no…

DSCN3775Bueno, y como siempre lo digo ¿Para qué un ritual?, ¿por qué, con qué afán?… Yo digo que me gusta que nos juntemos -suena paradójico-  a parar, a detenernos, sólo así podemos tener más conciencia de lo vivido, de todo lo que aprendiste y puedes agradecer. Paramos para poder integrar todo, no sólo lo que nos gustó del último tiempo, también lo desagradable y lo pendiente, entre tantas cosas. Paramos porque es algo «exótico» en la vida actual. Paramos porque el silencio y la quietud dan conexión y respuestas… Y el 2012 fue muy desafiante, así que bien vale la energía de recapitular. Ahora, esto, que puede sonar aburrido, para mí es un acto de magia, es loco juntarse a detenerse, y es bello. Porque cuando varios respiramos, nos sentamos y paramos a sentir el presente y revisar lo vivido, emerge el alma colectiva y personal con mucha potencia, se siente en el aire, se ve en nuestros rostros, se palpa en nuestro cuerpo… El ego queda un tanto relegado y se eleva la pureza interna que todos tenemos, la semilla de luz, y volvemos a reconocernos y a vivenciar que todos somos uno e iguales… Ya con eso yo estoy feliz. Pero como además me gustan mucho las fiestas, la gente, crear, bailar, organizar, compartir y profundizar, junto con detenernos, damos la bienvenida a lo nuevo, en este caso a la Serpiente de Agua, con conexión, humor, música, conciencia y energía de grupo, porque juntos nos potenciamos. Quien guía esta vez soy yo, pero quienes hacen el ritual somos todos, cada uno aporta muchísimo ya con su sola presencia… Hasta Calita y Ringo, los perros anfitriones, se incorporan al círculo y ponen su cariño e instinto… Y así intencionamos el año, retomamos nuestro poder y miramos de frente lo que viene porque reconocemos que estamos en un punto de inflexión, que estamos en cierre e inicio, momentos claves e inevitables de la vida…

El ritual es también descarga, purificación, inyección de energía, aterrizaje, silencio, escucharse, enfocarse, confiar, aceptar… Y se llena de colores, luces, comida, bebida, compartir, risas, encuentro, aprendizaje…

DSCN3762Y esta vez, el Dragón que se fue y la Serpiente que llegó nos animaron también varias veces a mirar el cielo estrellado y a sentir la naturaleza sabia y generosa… Fueron muchas emociones. Su apenas pudo presentarme y ambas teníamos los ojos vidriosos al comenzar. Fue muy bello y todo un enorme privilegio-honor compartir esta celebración y anclaje con gente nueva, con una energía de mucha humildad, generosidad, conexión, respeto, valentía y entrega… Los hombres, con su energía tomaron el poder y la luz del fuego en medio del círculo recordándonos el valor de lo masculino, dándonos la posibilidad de enaltecer la fuerza guerrera, la conquista de lo masculino y su enorme belleza… Nuestras intenciones y deseos serpentinos ya están activados y la cinta roja en nuestras muñecas nos recuerdan las bendiciones y también esa palabrita que tantas veces preferiríamos no escuchar ni conocer: el De-sa-pe-go…

Sí, porque es uno de los gestos que conoce la serpiente, animal con tan mala fama en algunas culturas, pero venerada y respetada en otras… La serpiente, animal sagrado en varios rincones es capaz de soltar lo que ya no sirve, de desprenderse de lo anterior… Es símbolo ancestral de sabiduría, de despertar espiritual cuando saca a Adán y Eva del Paraíso y los manda a vivir la vida lejos del confort protegido del paraíso, es la kundalini venerada en India y que nos da la energía vital a través de nuestra columna, es medicina, es animal de poder en el chamanismo, es misterio, flexibilidad, seducción, acción impredecible, antigüedad, veneno que sana, encantamiento, tierra… Presente en Egipto, Mesoamérica con su poderosa versión emplumada en Quetzalcoatl, India, China, Europa, África…

Con todo su simbolismo cerramos el ritual, tomando su poder… Le damos la bienvenida a un tiempo mágico e incierto donde lo más importante es cambiar por dentro si queremos pasarlo mejor, si queremos tener una vida con más sonrisas… Es vital cambiar la piel de dentro hacia afuera, nada externo (cosas, relaciones, títulos, cirugías, dinero, etc) nos traerá un cambio importante y profundo en nuestra vida, sólo algo interno elevará nuestra energía hacia lo nuevo y nos hará dar un paso importante… Podemos lograrlo todo, pero si no cambiamos de actitud podemos no disfrutar ni aprovechar nada, y acá -lo siento por algunos- vinimos a crecer y a despertar, no vinimos a este planeta y vida a quedarnos pegados en lo aparente… De eso se trata el 2013, de hacer el trabajo interior, de forma constante y atrevida con nosotros mismos, de dejar la comodidad e ir a la conquista de lo que realmente somos y deseamos lograr, con amor y sin rigidez (la serpiente es flexible)… Nadie hará el trabajo por nosotros…

… La noche, además de estrellada y con la temperatura precisa, termina sonriente, cálida, entre abrazos, más festejos y hasta baile en el pasto a pies descalzos… Porque la Serpiente de Agua nos invita a disfrutar y movernos para mostrarle al mundo nuestra poderosa energía… ¡Feliz Año de la Serpiente de Agua y que nuestro cambio de piel nos lleve a una vida nueva, que eleve nuestra kundalini y magnetice nuestra sabiduría! ¡GRACIAS!

PD: Y si usted quiere, acá puede ver más fotos de la celebración, click: Fotos Ritual.

Sintonía en Isla Negra

Vista desde la Terraza Museo Pablo Neruda Isla Negra

Mi espacio de «no hacer» (sugerido en los 21 consejos del fin del mundo, por si usted quiere revisarlos; aún está a tiempo!) dura una media hora casi, después de almorzar en el restaurante del Museo de Pablo Neruda, en Isla Negra. Me quedo contemplando el mar en la terraza, viendo las olas y con los ojos vidriosos de agradecimiento. Antes de venir me sentía frágil y con más ganas de bosque sureño-chileno que de playa con sol. Pero también tenía la sensación de no tener que moverme muy lejos de Santiago. Entonces deambulé virtual y mentalmente del Cajón del Maipo a Pirque como opciones, y de un click a otro más mi intuición asistida (que emergió una vez que respiré profundo, pedí ayuda espiritual y me quedé quieta, porque antes ella estaba alejada de mí, o más bien yo de ella) llegué acá, a la playa del poeta.

Lo confieso: tengo cero onda con Neruda y no puedo escribir los versos más tristes esta noche. No es rechazo, simplemente no me va, no me dice nada; su creatividad la valoro, pero la melancolía no me seduce ni medio centímetro; quizá por eso ni Valparaíso ni Ciudad Vieja en Montevideo, que me parecen igual bellos, no me dejan quedarme mucho rato, no me atraen, la vibración de esos lugares antiguo-nostálgicos y encima ciudades-puerto la siento muy baja y me aleja-latea (puedo oler el horror de algunos lectores de este blog, pero este tiempo es para la autenticidad).

DSCN3101Bueno, el tema es que ahora estoy feliz en la casa-museo nerudiana sintiendo el sol, la brisa fresca y la cadencia del mar. Todo un lujo en pleno diciembre. En mi «no-hacer» recuerdo los regalos de esta pequeña aventura -en la que cuentan amigos, familia, seres de otras dimensiones, la naturaleza y mi propia alma y energía- que comenzó hace unos días y que tiene como misión escribir las Predicciones 2013 (si el mundo sigue todos las podremos leer) para Emol.com y reconectarme con ese personaje que a ratos se extravía entre mi ego y la vorágine citadina: mi ser interno; también con la Tierra misma y su poderosa luz.

La conexión del poeta

…Luego de un par de días de sol en Isla Negra, por la mañana llovió suave. Después se despejó, me quedé meditando al sol y luego salí al jardín a escribir después del desayuno. De pronto el viento se levanta fuerte, el cielo se nubla y la lluvia cae con ganas, tuve que dejar el verde fresco de un momento a otro para quedarme feliz escribiendo en mi habitación del hostal sintiendo el ruido y viendo los árboles revueltos… Finalmente la energía del sur me llegó igual, un poco de frío y refugio. Gracias, qué belleza…

…Domi tiene tres pasatiempos. Uno: cazar moscas y mosquitos. Dos: perseguir los reflejos brillantes de luz en el piso. Y, por estos días, echarse a dormir sobre mis pies mientras escribo en el jardín. Es una cachorra de casi un año, que conforma el trío perruno del hostal La locura del poeta, elenco que al que se suma una gata sanadora llamada Amanda, su conectada ama y dueña del lugar Sandra y su dulce hija Pía. Los seis te reciben cálidamente cuando llegas a uno de los pocos hostales «eco» de Chile.

Hostal, La locura del poeta, en Isla Negra

Hostal, La locura del poeta, en Isla Negra

Realmente acá se recicla la basura, se lava reutilizando el agua, se separa el plástico para meterlo en botellas que serán futuros ladrillos, se venden billeteras hechas con envases plásticos, hay tomates orgánicos, etc. Pero también practican la ecología emocional y se potencia el compartir -desde la comida hasta los oficios de los vecinos, como reiki, biomagnetismo, Flores de Bach, talleres de batik y otros, junto a la conversación- y también la intención, con letreros sobre la conexión, la conciencia, el amor.

De lejos (me pasó) puede sonar un tanto fanático, pero al llegar es una postura de vida simple y consistente. No es moda ni religión -un agrado y alivio. Las cosas fluyen en un hostal en estos días en marcha blanca. Resulta que soy la primera pasajera después de tremenda purificación de este emprendimiento familiar: hace tres semanas la casa que lo cobijaba se quemó. Tal cual. Sandra había recibido el mensaje de cambiarse de casa en una lectura de registros akashicos pero nunca pensó que sería tan drástico. Desde que llegué conversamos del tema a ratos y me impresiona que ya esté de pie, rearmada, con muchas cosas regaladas y «funcionando». Cuando me lo dijo al teléfono («es que la casa se quemó y ahora estoy en otro lugar en marcha blanca. Llámame cuando bajes del bus y yo te voy a buscar en camioneta») pensé: ¡Guau, qué potente, qué purificación!… Y ¿habré escuchado bien?

Y sí, desde que llego me va contando detalles y me alegra mucho coincidir con ella en la mirada de la vida: todo es perfecto, todo está bien, qué bueno fue lo que sucedió, ha sido super «heavy» pero estoy agradecida, esto es un regalo, ahora comienzo otro ciclo… son parte de las frases en que coincidimos… también otras sobre las trampas del sistema, el despertar espiritual de la humanidad y más. El hostal tiene -igual que mi casa- más de un Buda y banderas tibetanas de oración, además de muchos tonos azules y turquesa. Estoy en casa, siento y agradezco desde «mi» jardín donde los pájaros cantan divertidos y Domi calienta mis pies en el pasto.

Jardín del hostal, lugar ideal para la escritura, encuentros y conexión.

Jardín del hostal, lugar ideal para la escritura, encuentros y conexión.

En estos días vienen amigos-vecinos, Sandra me muestra el pueblo (ella se vino de Santiago acá hace casi tres años),  las casas de su círculo de afectos y trabajo: artistas y sanadores. Descubrimos que conocemos a la misma gente de círculos «espirituales» en Santiago y nos reímos de muchas sincronías. Lamento no tener más tiempo para pasear y compartir, de estar ahora dedicada más a escribir que al sano ocio. Pero desde ya me deja invitada para cuando todo esté andando al 100 %, aunque para mí está más que digno considerando la reciente de la pérdida total.

Una tarde la visitan dos amigas y me llama para compartir el té. Aparezco después de escribir con la espalda al sol y hablamos de astrología y kines mayas, de las historias y dones de cada una con entusiasmo y mucha familiaridad. Yo tomo mi mate y pan integral del pueblo con variadas semillas. Ellas ya comieron un sabroso pan amasado recién horneado, con mantequilla que es mejor no conocer por el bien de nuestro abdomen y caderas. Nos despedimos avanzada la noche entre risas y la agradable sensación de estar sintonizadas. En medio conversamos del nombre del hostal. Desde que llegué encuentro que no lo representa y cuando miramos la carta astral de Sandra entiendo que su tema con la «locura» ya fue… Derivamos, entonces, en un cambio de nombre y llegamos a «la conexión del poeta» o algo parecido. Sandra coincide en que llega la hora de encontrar otra denominación para el lugar, pues los nombres dan una energía. Ahora está en su búsqueda, mientras sigue acomodando, pintando, limpiando. Siempre con manos amigas y familiares muy entregados a ayudar. Qué poderosa y fraterna comunidad… Cómo fluye todo cuando nos entregamos a los procesos que la vida propone -u obliga- y somos capaces de pedir y aceptar ayuda…

Y, bueno, después de la lluvia que cesa casi a las tres de la tarde llegan su madre y familia desde Santiago a instalar muchas cosas que faltan en esta casa nueva. Me siento como en esos programas gringos donde transforman las casas de familias que lo necesitan y al final saltan y lloran cuando ven las remodelaciones. Se mueven entre la cocina, el baño, la sala y la cabaña de atrás en la que vivirá Sandra y Pía. Yo me río con la sensación de reality y me da gusto verlos a todos con tanta energía. Entonces, salgo a almorzar a lo del poeta. Me voy caminando escoltada por Chico, uno de los perros, y mi fiel amiga Domi. Pienso que me seguirán unas cuadras, pero llegan al museo conmigo, que está a unos 20 minutos caminando, y hasta quieren entrar. Los dejan fuera y nos despedimos. Yo llego al sol brillante y las mesas algo mojadas con la lluvia. Me siento -literal y emocionalmente- feliz, tranquila y agradecida en esta Isla Negra que tiene muchos colores y bellas conexiones….

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Con Domi y Chico, camino a lo del poeta

Con Domi y Chico, camino a lo del poeta

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Cambiar de aire

Ex salitrera Santa Laura, norte de Chile.

… Y de repente, aparezco en Santa Laura y en Humberstone, dos antiguas oficinas salitreras en el norte de Chile, declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, hoy convertidas en museos, además… En medio del desierto, con trazos de nubes y donde al menos hay brisa, caminamos -después de comprarme un sombrero de ala ancha por $ 2 mil (4 dólares) al bajar del bus en el puesto itinerante de una chilena ingeniosa- desde la carretera, primero con entusiasmo y sintiendo la energía -del sol principalmente, obvio- tan diferente a otros lugares de Chile, luego haciendo bromas pues a mí el desierto no me seduce especialmente y me río con la idea de buscar una sombra o anunciando alucinaciones, esperando que pase un camello, poniéndole precio al té de menta que llevo en el termo, etc… La energía es potente: el cielo amplio, el Sol abrasador y la tierra intensa. Acá no hay escapatoria, pienso. Escapatoria de la vida misma, de lo que somos. Poco a poco le encuentro la belleza, el color, la vibración. Claro, no viviría en un lugar así porque el verde y yo somos mejores amigos, pero igual hay algo muy mágico en esta amplitud…

Antes de viajar me nublé. Quería ir pero no, pensábamos en tres destinos y luego no sabía si me cansaría mucho dada la agenda del último tiempo y que a ratos me hace tener ganas de esconderme y desconectar teléfonos y correo; entonces pensaba en no moverme, pero igual necesitaba salir; por otro lado aunque me encantan los aeropuertos y los aviones, la energía de éstos está tan densa últimamente que no quería pasar por ahí, encima ya la semana anterior fui al aeropuerto a despedir a un amigo-hermano del alma con lagrimita incluida… Y así, mientras definíamos si sí o no y a dónde, de repente la palabra mar me centró y dije: dale, vamos; sí tengo que ir -sentí ya sin dudas. El destino era Iquique, ciudad costera y puerto en el norte de Chile.

Qué alivio cuando la mente se desconecta, cuando deja de enredarnos, de perdernos en dudas y posibilidades. Qué bien cuando es silenciada por la intuición, por la certeza, por la panza (el instinto y el poder) que dice «sí, esto es».

Bueno, sólo imaginaba eso: hacer una pausa en un ambiente con más naturaleza y menos cemento para ver cómo seguir en este 2012 que no nos ha dado tregua, ¿verdad? La semana anterior, en la sección de radio Cooperativa la periodista Cecilia Rovaretti me preguntaba por estos tiempos y en algún momento hablamos del desapego y creo que ahora hay que tenerlo más que nunca. Más con el dolor porque pasamos demasiado rápido de un hecho doloroso o desafiante a otro, ni tiempo hay para integrar una experiencia y darle la vuelta, porque enseguida viene otro hecho que vuelve a exigirnos adaptación, conciencia, nueva mirada, otras herramientas…. Uuufff.

Playa Cavancha «de frente», Iquique, Chile.

Y sí, la naturaleza hace -como siempre- su labor de sanación. También los viajes lo hacen si decidimos ponerles esa intención… En Iquique hay brisa y viento, mar cadencioso en su playa más clásica, humedad, desierto, montaña imponente «pegada» a la playa… Yo ya con eso estaba feliz el día en que llegamos: caminar sin rumbo fijo ni horario, comer otras cosas, descubrir rincones, pasar por el mercado -mi parada obligada en cualquier viaje-, sentir el cielo, el aire, la tierra, la gente, la energía del lugar, reírme de todo y dejarme sorprender. Siento, entonces, cuánto necesitaba alejarme, mi energía adquiere otro ritmo y mi mente se relaja…

Playa Cavancha, «de espalda», Iquique, Chile.

… Al día siguiente el destino son las oficinas salitreras en medio del desierto, a una hora de Iquique. Una de éstas, Humberstone, se hizo aún más conocida porque hace unos años se grabó una telenovela con este lugar como temática de contexto: el tiempo de auge del salitre (fines del siglo XIX y principios del XX), la riqueza en el norte de Chile liderada por los ingleses, la explotación de obreros que trabajaban el mineral, las diferencias sociales… Y la posterior caída de esta fuente de riqueza que, como siempre sucede cuando abusas de algo, el desapego se hace presente y las consecuencias te llegan sí o sí a tí o a tu ambiente… Entonces, alrededor de 1920 aparece el salitre sintético en el mundo, tanto más barato que el natural, y la dependencia de la extracción de éste para la economía chilena es un gran golpe que desemboca en una crisis de proporciones… Chile y sus ciclos, nosotros y nuestras dependencias… De un día a otro la vida puede decirnos: hasta aquí llegó esto, se acabó el ciclo. Y ahí, por más que le demos la vuelta e intentemos acomodarlo o maquillarlo, la realidad obliga y hay que hacer un cambio que muchas veces resulta doloroso, pero que si hubiésemos advertido antes de aferrarnos no lo viviríamos con tanta angustia… Porque, como siempre lo digo en la consulta y en las charlas: no hay nada para siempre. Disney y Hollywood son francamente monstruosos al meternos esta idea fantasiosa que crea tanta expectativa y dolor… Lo único que dura vida tras vida es la luz que llevamos dentro… Nada más. Suena crudo, pero es así.

Ex salitrera Humberstone

Desde la pampa chilena, entonces, caminamos, viajamos en el tiempo por construcciones a ratos muy sofisticadas para la época y que muestran el lujo al que se llegó, también por los precarios espacios para los obreros; sentimos el viento con placer y el sol con cierto cansancio. Nos sentamos a comer bajo una preciada sombra el pan integral que llevamos y luego helado de mango, la fruta estrella local… Qué placentero es lo simple…

Humberstone.

De vuelta en Iquique, el viaje sigue con caminatas por la playa, encuentros con amigos, un bombero que se asoma a decirnos en qué lugar podemos encontrar «chumbeques», el confite local, cuando ve que miramos la tienda cerrada y al final nos convida agua para el termo y nos regala bolsas de té para la «once»; un taxista chistosísimo que nos hizo reír a carcajadas desde el aeropuerto al hostal y que nos encontramos otra día caminando y se detiene a hacer bromas y sacarnos más risas…

También la aventura continúa nada menos que en el casino de la ciudad, que incluye show con cantante famoso. Recuerdo que en Montevideo había un casino en pleno centro y jamás se me ocurrió entrar aunque caminaba siempre por ahí con tiempo y curiosidad. El concepto ‘casino’ no me decía nada. Pero todo cambió el invierno 2011 cuando fui a Puerto Varas (uno de mis lugares favoritos), al sur de Chile, y con una amiga de infancia entramos de curiosas y terminamos enviciadas… Lo malo fue que esa vez cuando habíamos ganado plata (ni 100 dólares, pero nosotras ya nos sentíamos ricas y famosas) vino por el lado y silenciosa la señorita Codicia y se llevó todas nuestras ganancias pues no paramos de jugar… Mi amiga le decía a uno de los porteros cuando salíamos de madrugada: ¡Señor, míreme bien, acuérdese de mi cara, si vuelvo mañana no me deje entrar, dígame que no, comprométase! -mientras los tres nos reíamos y él movía la cabeza…

Lo malo de los casinos, al menos de los que están en Chile por lo que supe, no es sólo la energía tóxica -hay que decirlo y basta con entrar para sentirla- llena de ansiedad, adicción y vacío, sino además que se permite fumar. Qué fatal. No puedo con eso. Me supera. Pero, bueno, al final me divierto con el cantante y mirando a la gente que debe llevar horas y ser asidua al lugar, hay varios «personajes». Además, celebran la semana de Brasil y bailamos con la batucada un buen rato… Eso hasta que me siento en una máquina tragamonedas por segunda vez y le pido a uno de los chicos que trabajan ahí que nos explique cómo es el juego, él nos da todas las instrucciones y me queda más claro… Así, de la pérdida paso a la ganancia y el entusiasmo vuelve a mí, sigo jugando y la vecina de máquina se ríe con nuestros comentarios y gestos por las abundancia súbita que tenemos… Sin embargo, esta vez aparece tajante la señorita Prudencia y nos retiramos felices pasadas las 2 de la mañana, con plata en la billetera, muchas risas a cuestas y la caminata por la costanera con brisa que nos despeja en parte el humo del cigarrillo impregnado en la ropa…

El último día del viaje recorremos partes antiguas de la ciudad y paseamos más por la playa sintiendo el mar y mirando la montaña terrosa… En medio de todo miro lo que va de este año, cuántas cosas en la juguera 2012… Y como el movimiento de estos tiempos no parará por buen rato, me detengo a agradecer frente al mar con el agua tibia en mis pies… Gracias por la protección, las oportunidades, la ayuda, la bella compañía, la limpieza -drástica- de situaciones y gente, el aprendizaje infinito, los desafíos, los regalos, los viajes, la risa aún en medio del dolor… Qué bueno es cambiar de aire -y de cielo-, de ambiente, de frecuencia para poder ver, agradecer, valorar… Y seguir con nueva luz. Sí, porque hay que seguir en este -como dice alguien que conozco- «camino sin retorno» de crecimiento, despertar y reencuentro con lo que realmente somos… Seguimos, entonces, en el poderoso viaje de esta sanadora e intensa década…

«No tenga pena»

Esta es lejos una de las frases más escuchadas en Guatemala y nuestra favorita en el ranking de expresiones locales, seguida de “hola, seño; adelante, seño”, “para 20 (quetzales) queda bien”, “a la par” y “ajá”… “No tenga pena” viene a significar: no se preocupe, no se haga problema, está bien, no hay problema, que no le dé vergüenza, no se complique…

Y, bueno, en Guatemala (“lugar de muchos árboles”) es fácil “no tener pena”… Este país montañoso, volcánico, verde intenso y con gente de múltiples colores, además de tener una identidad muy rica y ancestral, es una tierra privilegiada –desde muchos puntos de vista- y varios de sus habitantes lo saben, aunque también reconocen la pobreza, la precariedad y se sienten pequeños al lado de México, por ejemplo… Desde lo que alcanzo a ver, conocer y conversar en  mi corta visita y que seguro es una visión superficial pero no por ello menos válida, muchos no pueden salir del país ya que necesitan visa y pasaporte, y una gran parte de ellos trabaja informalmente por jornadas, esporádicamente sin contratos; gran parte de las mujeres –sobre todo las de departamentos o provincias, que pertenecen a pueblos nativos- llevan la casa con su rica comida (siempre con tortillas de maíz y frijoles), trabajan los bellos telares y artesanías, mientras que los hombres están más en la agricultura y la construcción, muchos niños comienzan temprano a trabajar y, al parecer, se emparejan muy jóvenes y pronto tienen hijos, no como en Chile –al igual que en muchos- por irresponsabilidad, sino más por cultura, hay que recordar que Guatemala tiene gran parte de población maya, pueblo originario muy diverso, que conserva costumbres, vestimenta, cosmovisión, dialectos, comida, formas de cultivar y de relacionarse…

No se tiene pena en Guatemala porque entre sus privilegios está el tener una identidad riquísima y eso es un tesoro que no cualquier país puede ostentar. Esta tierra tiene sabor, colores, aroma, historia, tradición… Los volcanes, lagos y ruinas que la habitan le dan un sello especial, pues pese a estar en Centroamérica, a ratos me recuerda ciertas partes de Perú y Ecuador con sus altiplanos. El norte caluroso y húmedo tiene la típica onda caribeña, con mucha gente en moto –que van hasta de a cuatro encaramados- o caminando con sombrillas y siempre en sandalias, música fuerte en casas y locales, el follaje semiselvático, animales e insectos exóticos… El centro-sur de enorme belleza y color colonial, con un aire más reservado y montañoso, en Antigua… La cultura viva de los pueblos mayas alrededor del lago Atitlán rodeado de volcanes y cerros, en que la gente habla sus propios dialectos (se cuentan 23 en todo el país) todo el tiempo y se mueven en lanchas repletas para ir a hacer sus cosas, donde se ve a las mujeres en algunas orillas lavando sus coloridos trajes… Todo siempre salpicado de comidas, artesanías y costumbres típicas…

La infaltable siembra de maíz en cada ruta

Es que acá, pese al modelo económico neoliberal impuesto en el mundo, que tanto daño nos ha hecho –y que por suerte empieza a caer poco a poco-, no es ley. Es decir, muchos chapines, nombre con que se autodenominan los guatemaltecos, no están en el sistema: en la neurosis de consumir, ir rápido, trepar, triunfar, acumular, tener más títulos, estatus, etc. Primero porque muchos –basta alejarse un poco de los lugares turísticos para verlos- ni siquiera vislumbran al sistema dada la fuerte pobreza urbana y rural, segundo porque la cultura ancestral maya está viva (en nada menos que alrededor del 40 % de la población total)  y está ajena del triste y neurótico –a mi juicio- “sueño americano”, tercero porque de la población total hay más gente en zonas rurales que urbanas, lo cual provoca otro estilo y ritmo de vida mucho más conectado con la Tierra, con su naturaleza, ritmo y sabiduría; cuarto porque muchos se reconocen como mestizos y acompañan su esencia, aunque también se ven grandes centros comerciales y obvio que la comida rápida made in USA está presente, pero –al igual que en Uruguay, por ejemplo- ha tenido que adaptarse a las costumbres locales que incluyen huevo, picante y frijoles, entre otras cosas…

Entonces, es su gente cálida, alegre, sencilla, respetuosa, dulce, con conocimiento de quiénes son y fueron, lo que le da el mayor sabor e identidad a esta tierra a ratos exótica, a ratos tradicional, a ratos naif, a ratos encapsulada en el tiempo…

En Chichi(castenango) con su infinito colorido y personajes notables

Así, recuerdo a la chica de un restaurante en la apacible y bella aldea El Remate, que nos confiesa entre risas que la piña colada que nos hizo en realidad no llevaba piña porque se le había acabado, pero que licor sí tenía; o a otra que nos dice que ella no tiene aire acondicionado en las habitaciones de su posada pero que el hotel de enfrente sí y que nos puede ir bien ahí, sin mirar su parte del negocio; o al amable Byron, el encargado del hotel de San Marcos en el lago Atitlán, que al conversar de Chile, los viajes y más, me dice con orgullo que lo que más le gusta de su país es su pueblo maya quiché, que es un pueblo especial, de gente muy buena; o al pintor Manuel Reanda, del colorido Santiago, también en el lago Atitlán, que nos muestra sus cuadros que mezclan cristianismo e indigenismo y nos dice que sus pinturas las podemos encontrar en el “gogl”, después de aceptar guardar –a cambio de nada- nuestro equipaje por unas horas mientras recorremos su bello pueblo y nos encontramos con el alucinante mercado –mi mejor panorama de viajes- de frutas, verduras, pescados, ropa, medicamentos, comidas, herramientas, etc. También recuerdo con risa y agradable sorpresa cuando en el mercado de artesanías de Antigua yo le grito a mi hermana que va por otro puesto: “Cocóóó, ¿dónde andas?”, y ella me responde y hace señas mientras avanza por el pasillo, ante lo cual una chica que me escuchó se asoma y le dice: “señorita Coco, ¿qué me va a comprar?, pase adelante”, y las tres lanzamos carcajadas ante tamaña rapidez e ingenio de venta y mi hermana además de reír se siente famosa… Lo mismo me pasó con los vendedores de Chichicastenango (pueblo-mercado que fue mi perdición) que del inglés se pasan a su dialecto como si nada, o que cuando te cobran, después de mucho regatear y llegar a un precio, se quedan con 5 quetzales  “para mi Coca-cola, seño” y yo les digo: ¡Nooo, que es muy mala; para un jugo sí!  “Bueno, para un jugo, seño”-dicen pícaros pues igual se salieron con una mínima parte del regateo…

El colorido de Chichicastenango con su reconocido mercado de jueves y domingo

… Pasamos los últimos días de este viaje maravillándonos con el majestuoso lago de Atitlán, rodeado de volcanes y compuesto por 19 pueblitos que lo circundan… Nos quedamos en San Marcos, un bello pueblo verde, de calles estrechas, algunas empedradas, otras de tierra, casi sin autos y con varios hoteles y restaurantes en manos de gringos, pero cuyos habitantes son en su mayoría de la etnia kakchiquel. Por suerte –pienso- es temporada baja, pues –lo confieso- me satura un poco la invasión gringa, esa que no respeta mucho la cultura y que no hace esfuerzos por aprender lo básico del castellano, por ejemplo; además acá se mezcla con cierto engrupimiento (fanatismo) con cosas supuestamente “espirituales” pero que me huelen más a forma que a fondo, como spas, masajes, yoga, vegetarianismo; y muchos extranjeros del norte vienen a quedarse en el pueblo por largo rato.

Vista del Lago Atitlán desde San Marcos

E igualmente el pueblo es precioso, diferente, con una flora diversa e intensa, donde el ruido de diversos pájaros te despierta en el silencio de la mañana. Después de ir a un cerro que es reserva y mirador del lago, nos embarcamos a Santiago, pero antes hacemos una pasada por San Pedro. Estos tres pueblos son los más recorridos por el turismo y este último tiene fama de más bohemio, pero ya entendimos que parte de la bohemia acá se refiere a más restaurantes y bares, más gente en moto dando vueltas por la tarde-noche, más música fuerte y supongo que marihuana más que otras cosas, por la onda de acá y algunos comentarios… Está lindo, pero para nosotras ni un brillo, además nuestro Byron nos dijo que a él le parecía mucho más atractivo Santiago, ya que tiene más cultura local y yo le creo todo el rato. Así que hacemos un paso rápido -y vertiginoso- en tuc-tuc por calles estrechas y empinadas y nos embarcamos a Santiago, mientras Cocó toma fotos al lado del capi(tán) que le ofrece espacio y conversan de Chile, a él le da risa que en nuestro país se gane –algunos- en millones, pues los quetzales se ganan en miles…

Los clásicos tuc-tucs, esta vez en las calles de Antigua

Al llegar a Santiago nos reciben decenas de chicos, algunos manejan tuc-tuc y ofrecen “city tour”, otros artesanías, otros hotel… Avanzamos por una feria artesanal que está a continuación del muelle y nos quedamos a desayunar a la orilla del lago en un puesto atendido por tres niñas que no tienen más de 15 años, mientras se acercan varias mujeres a ofrecer sus productos, seño. Luego nos deleitamos con Santiago, sus tradiciones, su gente, su acento, su mercado, su Iglesia y una exótica visita a un chamán cultor de Maximón, “el Gran Abuelo”, deidad protectora proveniente de un árbol, con muchos fieles, especialmente en este pueblo maya…

Por las calles de Santiago de Atitlán, una escena típica en Guatemala: las mujeres cargan sus cosas -con envidiable equilibrio- en la cabeza “porque así pesa menos”, me dijo una…

Sí, este paso por Guatemala -país que hace muchos años quería conocer, sólo desde mi intuición, no porque supiera algo en específico o buscara algo, anhelo que se incrementó cuando conocí a la gran Rigoberta Menchú en un seminario en Santiago de Chile en la primavera de 2010, cuya presencia me conmovió y me llenó el corazón ya sólo con escuchar su sanadora voz- me confirma mi corazonada porque no sólo sus bellísimos y cadenciosos paisajes encantan, sino también su gente, la energía de su pueblo…

Como la de Santos, un chico quiché a quien le gusta hablar con los turistas y que en principio creyó que éramos de Guate(mala) capital, y con quien compartimos historias, chicles y risas, y luego nos ayuda en su verde pueblo San Marcos a encontrar hotel mientras carga nuestra maleta; más tarde compartimos una cena a la cual él creía que no íbamos a llegar: “porque no sé, ustedes son turistas”, nos dice mientras saboreamos un plato típico en un colorido puesto de comidas de una conocida de él, al aire libre en medio del silencio y la noche cálida… Como la sonrisa y mirada pura de mucha gente que saluda en las calles de los pueblos, como las flores y colores intensos de sus textiles hechos a mano o telar, como la de los botones de un hotel que nos ofrecen espacio para guarecernos de la tormenta y se preocupan de encontrar nuestro minibús perdido que se demora en pasar por nosotras, como la de la señora maya de una tienda que al ver mi colgante del Buda en mi pecho me dice: “ah, tú llevas la virgencita de la India” y despierta toda mi ternura; como la de Francisco, el guía maya que nos lleva con el chamán, quien al preguntarle si cree en lo del fin del mundo de diciembre 2012, me señala con su especial español: “no, esas son cosas de gringos, para nosotros el tiempo sigue y sigue, ahora se termina el 13 baktún y volvemos a contar; pero es eso, lo otro son cosas de la televisión”…

Y, ahora, poco a poco nos despedimos con buen sabor de boca y cierta nostalgia de los encantos de esta tierra americana, a la cual siento que volveré… Así que por todo esto y más, estimado pasajero de este blog: No tenga pena y ¡Venga pronto a la cautivante Guatemala!

Emociones mayas

Figuro tendida en una hamaca, a las 10 de la noche, escuchando el sonido de la lluvia calurosa que nos mantuvo toda la tarde expecantes en medio de relámpagos y truenos mientras nos bañábamos en el lago, y que por fin se decidió a caer hace algunos minutos en Remate, bella y verde aldea de Guatemala, previa a Tikal, las famosas ruinas mayas.

Lago Petén Itza en El Remate

La única palabra que me sale repetidas veces y espontáneamente es «Gracias»… y me quedo meciéndome sonmolienta, hablándole a Venus y su poderoso tránsito de estos días… Pese a lo larga y al cansancio de esta jornada, además de feliz estoy en calma, sin nada que buscar, desear, necesitar… Estoy y en paz…

El día partió a las 3.40 am cuando nos levantamos para comenzar la aventura a Tikal. El minibus (lleno de extranjeros, obvio) pasaría a las 4.30 y aunque finalmente llegó a las 5, nada importa en medio del calor húmedo y las ganas de explorar uno de los destinos más importantes de Guatemala y de la rica zona maya que comparten este país, México y Honduras.

Me ponen en el asiento al lado del chófer y yo feliz porque me encanta conversar con la gente sobre su país, las costumbres, su opinión política, los sueldos, la educación, la naturaleza, sus rutinas, etc. Encima voy viendo el camino con la mejor vista. Al lado mío va un argentino, Juanjo, a quien conocimos el día antes con su amiga conversando y resistiendo el calor, en la pequeña isla de Flores y que también venían en el «bus de lujo«.

Por suerte la llegada al Parque Nacional Tikal, Patrimonio de la Humanidad, incluye un desayuno para ponerle energía a la madrugada y la caminata. Somos unos 30 extranjeros y sólo una guatemalteca. Pero lo mejor es que de ellos sólo siete hablamos español y nos separan con otro guía, lo cual es tanto más agradable que andar con el piño de gente a la cual hay que coordinar, esperar para las fotos de rigor, el baño, etc. Somos, entonces, dos argentinos, un español-alemán, la guate, una canadiense y dos chilenas.

La llegada a la Gran Plaza de Tikal alrededor de las 7 am es re impresionante. Para quedarse mudo, observando, sintiendo, viviendo…A Juanjo se le caen las lágrimas y no puede seguir tomando fotos… El guía, Israel -hombre sabio con décadas de experiencia y buen humor-, horas después confiesa que no supo qué hacer con su emoción y que más de una vez le ha tocado ser testigo de lo conmovidos que quedan los turistas, pero no siempre con lágrimas incluidas. Laura, la amiga argentina, nos dice: es que era su sueño de hace muchos años… Tenemos el privilegio de llegar solos (nuestro grupo + guía) y ver los imponentes templos, las ruinas, las sepulturas, los altares… Disfrutamos de eso por varios minutos hasta que llega «el piño», pero igualmente mantenemos la onda… ¿Cómo lo hicieron los mayas? No sé, pero de que tuvieron tremenda conexión espiritual, fueron muy evolucionados e iluminados, está claro, de lo contrario no se explica la tremenda sabiduría para desarrollar astronomía, ingeniería, arquitectura, cosmovisión y más… El misterio es porqué y cómo fue que desaparecieron como civilización… Porque estar en medio de una de sus ciudades, además de conmovedor, despierta muchas preguntas, ganas de saber e imaginación sobre la vida de ellos. Obvio que Tikal representa a la elite maya, no al pueblo, pues están los tronos, las camas, los espacios de sacerdotes, los observatorios, y aún así queda en evidencia su tremenda riqueza, complejidad y patrimonio cultural para una época en que Occidente ni se enteraba de todo lo que pasaba acá y -dados los hechos y nuestra historia- aunque no saliéramos en los libros ni en los mapas, acá pasaba demasiado, pues el nivel de desarrollo mostrado por los mayas y otros pueblos es riquísimo…

Templo I, o del Gran Jaguar, en la Gran Plaza de Tikal

La excursión por Tikal continúa por más de cuatro horas, en medio de frondosos pasadizos, templos, construcciones tapadas por vegetación, otras restauradas, animales autóctonos como los monos aulladores que resuenan en ciertos rincones, el sonido de los pájaros y el aroma del follaje húmedo…

Con el grupo vamos conociéndonos, riéndonos, tomando agua y ánimo para subir varios escalones mayas que me confirman que en alguna vida pasada no fui maya de la elite, pues subo con dificultad tremendos escalones, pero al menos del pueblo sí puedo haber sido, pues bajo de lado (como los bajaban ellos) y me encantan los colores de la indumentaria, los frijoles, la estética, la astronomía, las tortillas de maíz… Me siento en casa en lo que conozco de este país, aunque la humedad del norte de Guate no es mi mejor amiga, pero no me mata como en otros lugares…

De tarde nos devolvemos re cansados y -hay que decirlo- sudados, nosotras nos quedamos en este pueblito Remate, un lugar encantador a orillas del lago Petén Itzá donde almorzamos y nos alojamos en un pequeño hostal al lado de la ruta, con el imprescindible aire acondicionado y la hamaca de rigor. Luego de almorzar y echarnos un rato, vamos al lago silencioso y cubierto de nubes tormentosas. El agua tibia repone el dolor de las piernas luego de tanto escalón…

Y ahora estamos en Flores otra vez, en un bar que da al malecón, después de un día completo en Petén con más lago, granizados para pasar el calor y la satisfacción de la aventura maya en Tikal como la constatación de que los tesoros en América no sólo son su historia, sino claramente su gente, pues los mayas siguen aquí, ya no en las pirámides, pero sí en moto, en sus casas, con sus comidas y artesanías, sus dialectos, sus creencias y su buen humor…

En un rato partimos a Guate, de vuelta, en otro «bus de lujo», veremos que tal la nueva aventura glamorosa maya…

Desde la Isla de Flores

Sonrisas mayas

-Ande, seño, cómpreme pa’ que me dé la bendición con la primera venta del día -me dice una chica de Antigua, Guatemala, en el mercado de artesanías, con su bello traje típico, colorido y acinturado.

-Pero si yo te puedo dar la bendición así no más -le digo, mientras hago un ademán de la señal de la cruz y algo más, y ella se ríe. -Has quedado más que bendita, le señalo -y sigo mirando la cantidad de cosas lindas trabajadas a mano, mientras ella me insiste, pero sin acoso.

Desayuno con frijoles, plátano frito, queso, huevos con tomate y tortillas

La gente en Antigua y en Guatemala en general es muy amable. Yo me siento a mis anchas, todo es como me gusta: cortan las palabras -cosa que amo y encuentro que es tremendo ahorro de energía- (seño, usted viene de Guate), usan muchos colores (hay bastante turquesa, morado y anaranjado, tres de mis favoritos), conservan las tradiciones, no comen mucha chatarra pues su comida es riquísima, variada y con muy buena sazón, el ritmo es candecioso, se baila salsa y merengue, el desayuno -mi comida predilecta- es muy importante y está lleno de ofertas de éste, a la gente le gusta conversar sin invadir, sonríen, tienen humor…

Varias veces nos preguntan a Cocó y a mí si somos mexicanas o de Puerto Rico, «es que como son alegres y se ríen» -nos dicen, e intuimos que seguro la mayoría de los chilenos debe parecerles más bien serios.

Es que no se puede viajar -ni pasar por la vida- sin humor, digo yo. Al menos a mí, el humor me ha salvado de tantos dolores y, sin darme cuenta -porque es espontáneo y heredado de mis padres-, me ha abierto tantas puertas que, ahora que me lo dicen en Guatemala, me doy cuenta que es, probablemente, mi primera prenda de equipaje.

En Chile, a veces -dada nuestra parsimonia local- unas cuantas veces me ha costado caro, más de una incomprensión, críticas y hasta envidias, pero por suerte, no puedo dejarlo porque, primero, es sano, y segundo, es parte de mi identidad y, tercero, me cae bien reírme.

Y, entonces, en Antigua, el cajero del banco se ríe cuando le digo que me hace muy feliz al contar tanto billete frente a mí, después de cambiar unos 300 dólares; con Cocó morimos de la risa pues tomamos un bus «de lujo» a Flores desde Guate(mala) que demora 9 horas y que supuestamente será  semicama, pero el lujo se reduce a una merienda (pan y una bebida o agua) y una manta de polar que entrega el propio chofer diciendo a cada uno que por favor la devuelva al final del viaje «no vaya a ser que se baje apurada y se le olvide», jajaja; de semicama, de almohada, ni de auxiliar qué hablar; todavía nos seguimos riendo con tanto lujo vivido en una noche donde apenas dormimos por todos los ruidos de chatarra del bus, la tele que nunca funcionó y el chofer al final pidiendo «los ponchitos, por favor»… Hicimos reír a las vecinas de una tienda de artesanías cuando nos sentamos adentro esperando por un vestido que la vendendora fue a conseguirnos y, por mientras, nos pusimos a imitarlas y hacer de vendedoras: adelante seño, cuánto ofrece, seño; para 200 queda bien. Encima Cocó figura con un vestido que se quedó puesto y le digo: «te perdimos, encontraste pega,Cocó,  tu futuro está acá, si quieres me devuelvo sola a Chile». A lo que ella responde: «Sí, seño, yo me puedo quedar y le mando estas cositas y hacemos la tremenda pyme en su país, seño»….

Cocó encontró su destinoObvio que preferimos andar en tuc-tuc (moto-taxi) una vez llegadas a Flores pa’ reírnos y tener más aventura y el propio chofer se sorprende de que lo elijamos en vez de un taxi (auto) y nos muestra la isla y nosotras reímos con cada gesto gracioso que él hace y al final nos lleva de hostal en hostal consiguiendo un precio más barato y convertido en nuestro representante oficial, pues él se baja a preguntar a cada parte a las 6.30 de la mañana y despierta a cualquiera, mientras yo le tomo fotos y él se da vuelta a conversar sin mirar el camino y nos reímos nerviosas y confiadas a la vez…

El tuc-tuc tiene toda la onda… y el viento!

Y acá figuramos, en el malecón de la isla, en un café tomando cerveza local y piña colada, a punto de partir a las 4.30 am a las ruinas de Tikal, donde seguro el humor tendrá que estar presente no sólo por la hora, sino además por el calor…Ya veremos, seguro nos seguiremos riendo de más de algo para continuar la aventura maya antes que se acabe el mundo…