Equinoccio de otoño: agitación y voluntad

Este blog y yo hicimos una pausa sin mucho aviso -pero con mucha complicidad- dados diversos eventos personales que necesitaban de otra energía que no pasaba por sentarme frente a la pantalla a escribir -aunque me encante-, pero era preciso estar en otros menesteres, algunos reconfortantes, otros dolorosos…

Fin del verano en La Serena, norte de Chile. Marzo 2018.

Y ahora, mientras siento y disfruto el fin del verano, que incluye vacaciones, desayunos en terrazas, caminatas sin horarios, bellos paseos, buenos encuentros, la planificación de talleres de astrología (pronto el aviso en este mismo espacio) y una charla que se asoma, idas al cine y cierta resistencia mía para retomar la agenda de lecturas que no para… Ya se asoma el otoño con mañanas frías y un cambio energético que será muy palpable.

Este 20 de marzo por la mañana nuestro Sol entra a Aries y comenzamos un ciclo -otoño por acá, primavera por allá- nada tranquilo, muy clarificador (a diferencia del inicio de 2018, verano/invierno que cerramos), lleno de energía para concretar planes, inestable y estimulante a la vez.

En febrero hicimos esta entrevista en EmolTV donde ahondamos en 2018 y el último eclipse, en que también miramos parte del giro energético que implica este año que nos aterriza en todos los planos de la vida. Quizá donde más lo hace en nuestras relaciones y en las verdades interiores de cada uno. Como seguro ya lo dije, ya nada se puede maquillar y tampoco se puede hacer “vitrineo de consciencia”, se vive desde ésta o no y ambas opciones son perfectas y precisas. El ciclo 2018 a 2020 nos exige gran consistencia personal, más pragmatismo, humor y amor a la Vida, es decir a todo lo que somos… Esto último implica, amor al Todo y a todos, incluso al Presidente o a los políticos que tu mente sólo piensa en criticar como si fueran algo ajeno y taaan distinto a ti, jajaja…

Este equinoccio es un estallido de energía. Lo necesitamos. Ser empujados a actuar. Dejar de darle espacio a las excusas de nuestra mente y a los miedos para no movernos. Es un período de agitación, creatividad, verdades y construcción real de nuevos caminos. Y, como siempre, el otoño (que iniciamos en el sur) es un ciclo de desapego. Algunas  de las situaciones que soltaremos serán la prisa, la ansiedad y las rabias. Para dicha tarea obvio que éstas se exacerbarán por un rato, así podremos verlas y limpiarlas; nos corresponde desarrollar -sí o sí- más sabiduría, y claramente ésta no se construye ni corriendo ni saltándose la fila.

Este ciclo traerá muchas novedades en torno a las figuras de poder en el mundo, también buenos avances en la medicina y las terapias, como también rabias colectivas, asuntos con la Tierra misma en distintas dimensiones y un regalo muy preciado: mayor voluntad. Ahora estrenamos más disciplina y visión en torno a nuestras metas para lograr desde propósitos claros; aunque no terminemos de creerlo, el individualismo comienza -por fin- una retirada…

Y en este bello sur de mundo llamado Sudamérica, que tanto tiene que aportar en este nuevo tiempo, si bien los volcanes pueden continuar con su despertar, también las artes y nuevos cultivos comenzarán a germinar.

En este último día de verano, hoy lunes 19, siento cierta nostalgia, también muchas ganas de iniciar, algo de nerviosismo por lo que viene, mucho amor y agradecimiento por este presente, un poco de flojera con ganas de siesta y una nueva conexión para vivir aquí, en estos tiempos. Muchos estamos en lo mismo; así que desde aquí nos acompañamos… Un abrazo. ¡Feliz otoño, tiempo de gran movimiento y logros!

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