Para que brillemos: Júpiter y el Sol se unen

Por estos días, la cita anual de Júpiter con el Sol no sólo nos bendice y nos reconecta con la prosperidad… Trae también otras puertas para abrir; una muy importante, por lo demás. Esta vez ocurre en Virgo, tierra fértil, práctica, eficiente, trabajadora, observadora, racional, esquemática…  Júpiter y el Sol lanzan sus rayos dorados, anaranjados y amarillos sobre nuestro día a día… Acá les dejo este audio (click en el botón naranjo, a continuación) con una mirada a las oportunidades de este encuentro entre dos grandes del Universo…

Nuevas frecuencias y colores

detenerseFiguro de vacaciones en la ciudad… Como lo dije en el pasado Ritual de Invierno, uno de mis actos mágicos de este tiempo frío sería bailar y el otro… detenerme y soltar el trabajo en la consulta de carta astral un rato, oficio que me encanta, me sorprende cada día, y que igualmente a ratos me cansa; no tanto el trabajo en sí, siento, sino más la rutina de la agenda llena de lecturas que, ojo, no me quejo, sino que simplemente necesito parar y decantar… Por esas semanas de junio sentía que podía colapsar, fue mucho… Sentía que toda mi energía pedía detenerse pero que justo en ese momento no era demasiado posible. A veces nuestra mente/emoción se tranquiliza cuando tiene información concreta: entonces me ‘auto-dije’ que nos detendríamos en agosto, a mediados. Mi ego y mi cuerpo lo aceptaron y en algo se aflojó la tensión… En julio tuve un par de días libres además de regalos -incluido el viaje a Curicó y a Punta de Tralca– donde pude entrar en otra frecuencia, pero necesitaba otras formas y ritmos: detenerme más -gesto que cada día lo practico un poco, con todo lo que cuesta, ¿no?-, poder desayunar con tiempo en mis cafés favoritos (que son más de un puñado) además de explorar otros nuevos, quedarme ratos ‘haciendo nada’, pasear sin rumbo fijo, escribir, compartir con algunos que no veo hace rato… Saborear la detención. Son vacaciones citadinas. Sólo saldré unos días al sur, que siempre lo atesoro y lo extraño.

Si alguien necesita sanar temas siempre le digo que vaya al sur de Chile o de Argentina, que los bosques, los lagos, la lluvia, la tierra húmeda, ese aire abierto, la estufa a leña… sanan… Este Sur te abre el corazón por más cerrado que esté… Algo pasa -mucho, realmente- con su vibración pura y profunda… No pocos amigos extranjeros -especialmente europeos y caribeños- me han contado cómo sorpresivamente han dejado caer lágrimas de emoción, liberación y sanación en Caburgua, Chiloé, Puerto Varas, Todos Los Santos, Balmaceda, Cochamó, Villa La Angostura, la Patagonia… Yo también las he soltado frente esos verdes y azules intensos que te sobrecogen y  te reconectan con tu ‘Yo Soy’ de una y te hacen respirar profundo como si limpiaras  tu historia al hacerlo… Esta vez voy porque sí, porque salió de ir con una amiga que tiene unos días de vacaciones y yo sabía que me movería pero aún no miraba adónde y entonces coincidimos y nos subimos al carro sureño, a ver qué tal… E igual siento que necesito nuestro Sur:  todavía me falta sabor/vibración de invierno, y siempre me quedaría horas en un bosque sintiendo toda la energía, sonidos, aromas, texturas…

Y acá en Santiago, en un par de días me encuentro con tres amigos que me dicen lo mismo: estoy pa’ dentro… Y me lo cuentan con cierto pesar, una agrega que está muy sensible, además. Los tres son un poco como yo: inquietos, llenos de actividades; pero con trabajos fijos en algo que no los llena demasiado… Y mi respuesta es la misma: qué bacán! -y les toco el brazo con cariño de felicitación. Los tres me miran diciendo: Eres la primera persona que me dice eso -al tiempo que nos reímos y les digo que es un gesto potente, es una gran señal de crecimiento y está bueno darle espacio a otra energía y frecuencia que nos saca del  hacer-correr-lograr, que todo el rato nos deja en vibración desarmónica pues es sólo energía masculina y que necesita del femenino: ser-parar-cuidar(se) para ser los seres integrales -completos- que hemos venido a ser… Encima los tres se ven más claros, más luminosos que en otros momentos, en contraste con otros que saludo y que lucen más opacos… Sí, muchas veces lo intro y la vulnerabilidad (sana, no de víctima, obvio) hacen un contacto más profundo con el alma; especialmente si no son tu frecuencia habitual… Probablemente es el contacto con lo verdadero, con lo que en serio te está llamando y estás necesitando -más allá de lo que el sistema diga-; oír ese llamado hacia dentro -o hacia afuera en otros casos- es lo que abre espacio a lo sutil: al alma, al corazón, al espíritu, a nuestra semilla pura y así todo esto que somos vibra de forma mucho más elevada, liviana y poderosa al mismo tiempo…

intro2Bacano estar pa’ dentro, introspectivos, observando, más quietos, silenciosos… No tiene por qué ser algo triste ni aburrido ni aislado. A ojos de sistema que nos hiperestimula en pos de vender/consumir más para que éste siga vivo -y nosotros bien ausentes de nosotros mismos-, obvio que no es una actitud popular ni cool, pero es poderosa y trae tremendos regalos; además nos da gran energía y sentido para los tiempos en que sí haya que accionar y subirse de nuevo al mundo, parafraseando a Mafalda… Pero por estos días de cielo retro, como expliqué en un par de notas anteriores, estar intro es más que aconsejable…

Ahora, tampoco nos vamos a quedar pasivos frente a lo importante y menos en actitud de víctima o de lástima o de encierro, esto además de pasado de moda (algunos ya saben que tengo mi listado de cosas, personajes, hábitos, creencias y actitudes que ya fueron, que “muchas gracias, ya los conocimos, aprendimos y ya está”)  está lejos de ser una energía sana, al contrario: nuestra vibración baja mucho cuando entramos en esas formas de mirar y sentir la Vida… Se trata de respetar -desde la consciencia- qué necesita el cuerpo, también nuestra energía mental y emocional, darles espacio y poder mirarlos con amor sin quedarnos pegados para soltar cuando haya que hacerlo… Es decir, no lo vas a transformar en excusa o justificación porque entonces ya no es genuino sino que es ego, ¿no? Y a ese chiquillo tan amigo nuestro hay que también darle su espacio, escucharlo comprensivamente como si fuese un niño pequeño muy inteligente y ávido de aprender, además de marcarle límites también porque si no se arranca y distorsiona todo…

L'Anita creciendo. Igual los colores en la pantalla se ven distintos, pero por ahí van...

L’anita creciendo. Igual los colores en la pantalla se ven distintos, pero por ahí van…

Bueno, siguiendo mi historia con L’anita (puede clickear aquí para entender), somos mejores amigas. La veo y me da ternura. Tenemos complicidad, ya va retomando sus colores y adquiriendo otros… Llegué a uno de mis predilectos: el esmeralda… Luego pasaré a otros verdes azulados, además de fucsias y rosas… Y ahí seguiremos el rumbo hacia mi favorito de todos los tiempos: el turquesa… Encima está sincronizándose con el trabajo que con un grupo estamos haciendo en torno a la vibración de cada color y todo adquiere cada vez más sentido… Igual me da risa, tengo compromisos y actividades -incluidas las danzas circulares- y en seguida pienso en que me quitan tiempo para tejer y/o si puedo llevarla en el bolso. Hace unos días, por ejemplo, me acompañó a renovar el pasaporte en una espera de unos treinta minutos que pasamos muy rápido y sin fastidio… No siempre se puede colar en mi bolso, pero cuando, por ejemplo, la vecina-amiga Lily nos invita a un almuerzo de domingo con sobremesa, balcón con espalda al sol, telenovelas turcas y brasileras atrasadas y cena incluida, claramente ella va a la invitación incluso antes que yo… Y después de escribir esa nota me emociona ver las respuestas de muchos con sus creaciones (varias tejedoras, ¡¿eh?!), despertando, tomando protagonismo y pasión

Y yo no estoy pa’ dentro, en off, pero sí en pausa, por fin. En observación del camino también. Y mientras estoy en Santiago en pausa/observadora, la vida igual se llena de colores, no sólo los del tejido, sino también los de las oportunidades, los encuentros, el amor presente en todo, el compartir, los desafíos, los crecimientos… En medio de esta nota me encuentro con Verónica, pasajera de este blog que hace un par de años me escribe desde Italia y que por estos días visita su Chile natal del cual partió en los ’80 y compartimos en El Taller un té, pie de maracuyá y pan con palta mientras nos contamos un poco la vida, hablamos de Chile y de varios temas energéticos… La charla con ella me confirma varias cosas, entre esas, cuánta capacidad tenemos de elegir cómo vivir… Ni ella ni yo -ni varios que conozco- vivimos en el Chile de los medios de comunicación: ese que parece en crisis / peligroso / caótico / sospechoso / corrupto / agresivo / catastrófico / gris / blablabla … Más allá de hechos concretos, muchos elegimos otras vibraciones, miradas, colores, frecuencias y sentidos para vivir y es bello comprobar cómo esa elección cambia tu realidad y transforma el para qué de lo que sea que tengamos que vivir porque cada experiencia cuenta y es necesaria en el camino por más incómoda o dolorosa que pueda resultar, así como lo amable y alegre también tienen su lugar…

Estos días elijo la pausa y la observación, que son -intuyo- la antesala de ciertos cambios que se asoman… Siempre están presentes la profundidad y el humor como parte de mi elección en este camino… Muchas veces mi ego salta y quiere su protagonismo para que lo elija; ambos tenemos nuestras citas también, no siempre tan agradables… Pero cada vez más la certeza y la conexión impregnan todo para vivir lo que la Vida proponga

Y a usted, ilustre pasajero de este blog, ¿qué le está proponiendo su Vida?, ¿qué frecuencia y colores siente que necesita para estos días?, ¿qué espacio le dará a aquello que su corazón verdadero le está pidiendo? … Si quiere lo comparte acá y nos deja un comentario y si está muy pa’ dentro no no másp… Cada uno con su frecuencia y con su tonalidad… Hasta la próxima! Luego hablaremos de Júpiter, que está colorido y muy brillante… 😉

En excelentísima compañía

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Sendero al mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Por fin me quedo conmigo. Respiro profundo con mucho placer en medio del bosque, de vuelta del mirador Bandurrias, en San Martín. Subimos con mis compañeras de cuarto, Nadia y Nati, dos argentinas que tomaron sus vacaciones por el sur y que están algo cansadas de recorrer porque han hecho muchas cosas en poco tiempo; en su último día de viaje deciden hacer algo más tranqui y vamos lento por el empinado sendero que está en medio de tierras mapuches, que toma unos 45 minutos cruzar… Un lugareño de unos 70 y varios, con ojos profundos y cabello cano, nos indica por dónde ir y nos dice que acostumbra hacer este camino –lo admiramos y envidiamos, obvio-, aunque “está pesada la calor hoy día”, así que se sienta un rato bajo una sombra… Al llegar arriba hay viento y la vista es amplia e imponente, muy bella, se siente la fuerza de esta zona de lagos y montañas y todo es azules y verdes poderosos… Agradezco y disfruto. Nos sentamos cada una en silencio sobre las rocas a mirar la panorámica, sentir el momento y tomar fotos. Al rato nos despedimos, las chicas siguen a La Islita, a unos 30 minutos caminando más abajo, donde pasarán la tarde; yo vuelvo al pueblo, necesito mucho estar conmigo y en cuanto entro al bosque siento ese regreso con regocijo… Qué bien se siente acompañarse.

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Desde el mirador Bandurrias, San Martín de Los Andes

Adoro compartir con distinta gente, e igualmente muchas veces necesito ese contacto interior que es único, silencioso y tan enriquecedor como el estar con otros. Necesito también salir de la rutina y en ocasiones esa pausa para mí tiene que ser conmigo, necesito darme el gusto de acompañarme; más de una vez he rechazado invitaciones muy atractivas porque toda mi energía y las señales me dicen que ese fin de semana o ese espacio de pausa es en una vibración más quieta y no hacia fuera, como suele gustarle a una parte de mi ego. A él a veces le cuesta entenderlo, pero una vez que comenzamos el viaje se pone feliz y me acompaña con su mejor sonrisa. A ratos también me jode, me hace trampas, me pone distractores y obstáculos -como a todos, ¿no?- pero se aquieta mucho al respirar y reconocer que estamos en otro espacio disfrutando. Al ego hay que educarlo y avisarle cuando vas a hacer cambios o comenzar algo, si no, se resiste y comienza a dramatizar como tanto le gusta. Por eso me da risa la pregunta de Inés ese mismo día por la tarde; me escribe por unos talleres que ella organiza y le digo que estoy en el sur hace unos días; me pregunta que con quién viajo. Conmigo –le respondo. –Ah, te pregunto por curiosidad porque yo nunca he viajado sola, creo que me daría miedo o pena –agrega. Me sonrío y le digo por mensaje: Nooo, es bacanooo, mira mi blog, ahí están las aventuras. Creo que te gustaría –le digo y recuerdo muchas lecturas de cartas astrales donde esto, aprender a estar con nosotros mismos y darse espacios de retiro es prácticamente un mandato de nuestro mapa astral; y muchas personas no lo descubren ni lo aceptan fácilmente, mientras que otras me cuentan que lo saben y que se dan esos espacios porque si no colapsan… Y hay algo más: nunca estamos solos, siempre estamos con nuestro corazón diamante que todo lo sabe y lo contiene, junto a la presencia incondicional de nuestros guías y maestros que más de una carcajada sueltan con nuestras andanzas…

… Al mediodía, en este regreso ‘intro’ por el bosque siento mucho más los aromas y aprecio otros detalles que antes pasé por alto porque íbamos entretenidas en conversar y reírnos, en este caso de nuestro mal estado físico que sufre con las subidas, risas que también fueron un agrado…

De vuelta el sendero se torna más mágico y puedo contactar más con mi presente, con mi corazón, con los guías, con los elementales del lugar y con un par de pequeños pajaritos que me acompañan por un rato sin salir volando ante mis pasos… Me detengo en una parte sólo a respirar, aquietarme, sentir y agradecer, mis oídos parecen agudizar su poder y percibo cada sonido del bosque, en medio de esto el crujir de las ramas de añosos árboles me hace reír porque parecieran saludar y suenan como antiguas puertas de madera… El aire está húmedo y la temperatura agradable, me viene emoción con lagrimita casi por todo lo vivido, parece poco y es demasiado al mismo tiempo…

DSCN9994Por la tarde sigue el paseo y el trabajo por un par de cafés del pueblo y finalmente decido ir al día siguiente a un lugar que apareció como señal dos veces en el mismo día aunque no era mi prioridad: Villa Traful, un pequeño poblado en medio de un bosque que rodea un gran lago de aguas más turquesas y un entorno más puro, sin pavimento y apenas un par de lugares donde comer. La excursión va por camino de ripio por el paso Córdoba, con la típica vegetación patagónica pero más rojiza, distinta a lo que se ve por estos lados, muy bella, y nos detenemos en distintos lagos, ríos y miradores donde la energía es muy abierta y magnética al mismo tiempo.

Una vez en la Villa, hay mucho verde y un poco de viento, se siente aún más la conexión con la naturaleza y la lejanía de la ciudad. Almuerzo algo rápido en una terraza sobre el pasto, no quiero encerrarme en un restaurant, entonces conversamos un poco con Rubén, que oficia de chocolatero, heladero, mozo y cajero. Me pregunta que de dónde soy y surge el tema del volcán. Le cuento que tengo que cruzar pronto y que espero que el paso esté abierto porque parece que esa mañana de la erupción lo habían cerrado.

Lago Traful

Lago Traful

Luego parto al lago y antes paseo un poco entre los árboles. Me encuentro con un matrimonio mapuche que toma mate en un mirador. Él también me pregunta de dónde soy y me dice que “es muy buena la gente de Chile”, que conoce Valdivia, que estuvo hace unos años, que todo muy lindo, que no le gustó tanto el pescado, lo encontró muy salado porque es de mar, pero que sí le encantaron los mariscos y se trajo una caja de almejas y machas para la familia. Me dedico a escucharlo y sentirlo y a mirar los ojos de su esposa que apenas conserva sus dientes delanteros y tiene una mirada muy chispeante. Él es muy sociable y me cuenta varias cosas y me dice que “estamos acostumbrados a los lagos; yo hace como diez año que no me meto acá, imagínese; es que como lo vemos todos los días”, y nos da risa porque mientras yo me maravillo para ellos es lo más normal… Así somos, es como los chilenos con la cordillera, que damos por hecho que la montaña está ahí y ni la disfrutamos, mientras que cualquier extranjero no hace más que admirarla… En eso me despido y les digo que voy al lago. -Sí, vaya, ¡vaya a mojarse las patas! –me dice con un ademán tocando su sombrero; yo lanzo una carcajada y le respondo: bueno, como tú digas, me iré a mojar las patas, te haré caso! –y su esposa se ríe moviendo la cabeza. Una vez en el lago los diviso de lejos, los saludo y seguimos sonriendo… Me siento con los pies en el agua –como ordenó mi amigo- sintiendo toda la vibración pura de ese lugar y al agua a temperatura precisa. Cuando me doy vuelta veo que atrás mío hay unas cuantas bandurrias quietas que se camuflan un poco entre las piedras, las saludo y un par me mira, el resto sigue inmóvil. La vista, el sol y el agua son una delicia. Cierro los ojos un rato y reconecto con el octavo centro, el corazón verdadero; siento gran plenitud, siento calma, alegría, amor, apertura, confianza… Puedo palpar esa perfección de la vida que muchas veces creemos que tiene luces de colores o es espectacular, pero que suele ser simple, quieta, sin afán ninguno. Sólo estar presente disfrutándolo todo, sin presiones ni pretensiones. El sonido del agua en las piedras me atrapa y me quedo mirando todo. Al rato una chica gordita de rulos rojos se acerca con su tablet a fotografiar a las bandurrias, más allá figuran su madre y su abuela, son calcadas y nos saludamos riéndonos un poco de la elegancia de estas aves que parecen vigilar la escena y no inmutarse.

DSCN0104Al salir del lago me entretengo mirando a dos perros, un golden retriver y un mestizo que corren una y otra vez. El primero agarra una piedra del agua en el hocico y corre hasta los pastos (unas dos cuadras más allá) a dejarlos, mientras el otro lo sigue cual escolta. Hacen eso una y otra vez y me río con su juego que parece tan absurdo pero debe ser el mejor pasatiempo de la tarde. Con una señora también nos divertimos viendo el juego perruno que tiene para rato. –Qué aparatos estos dos, mirá cómo corren –me dice sentada a mi lado en una banca.

Me quedaría horas –o días- aquí, pero en un rato tendremos que regresar con la combi que nos pasea por acá. Ya lo dijo Charly, el chofer, de quien soy su copilota, quien en el viaje nos conversa con el típico tono sureño algo más arrastrado sobre política, medioambiente e influencias varias de la Argentina, además de contarnos más cosas de esta zona. Una vez en camino y cuando ya tengo ganas de siesta, nos detenemos en lago Falkner, con el mejor panorama para una tarde de paseo: sentarnos en la orilla a tomar mate con facturas sintiendo el sol en la espalda. Estoy extasiada y a diferencia de una argentina divertidísima que está cerca de mí y que habla fuerte, no me molestan ni las abejas ni las avispas que dan vuelta cada tanto. Estamos sólo la inmensidad del lago, las montañas, la arena tibia, el sabor del mate, las facturas con membrillo, el cielo azul, las mariposas, las abejas, la gente alrededor y yo.

De vuelta en el pueblo, en San Martín, nos despedimos entre los viajeros, Charly me dice que me quede tranquila, que ya el volcán está quieto. Paso al terminal de buses a ver cómo van los viajes a Chile y José, el encargado, que a esta altura ya me conoce y nos saludamos con agrado, me dice que está todo normal, que por la mañana detuvieron a los primeros buses pero que para el día en que me voy seguro estará abierto. Me muestra en Internet las noticias del día y me dice que tiene sobrinos en Pucón que lo llamaron y le contaron que “el espectáculo fue hermoso, tío”. Entonces me voy al lago Lácar, a unos metros, a sentir el atardecer, agradecer y seguir este día con tantos y conmigo. Un verdadero placer.

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Dar saltos

Camino entre Pucón, Curarrehue y el paso Mamuil Malal. Sur de Chile y Argentina

Camino entre Pucón, Curarrehue y el paso Mamuil Malal. Sur de Chile y Argentina

En Curarrehue, sur de Chile, suben más pasajeros al bus y entre ellos uno que parece gaucho, de unos 70 y algo, con su sombrero negro. Se queda de pie y a los minutos se sienta al lado mío. Nada más hacerlo se pone a contarme que él viaja siempre, que conoce a los choferes, que es chileno (tiene un acento bien mezclado), pero se fue muy joven a trabajar a Argentina, a San Martín de Los Andes, y que se mueve entre un lado y otro. Me pregunta que cuál es mi gracia y me da ternura porque es un dicho antiguo para muchos pero seguro se usa por acá. -Jimena, y ¿tú, cuál es la tuya? -Héctor -responde y nos damos la mano. Me cuenta además que hace poco más de un mes enviudó, que quería mucho a su mujer, a quien le dio una infección a los riñones y murió muy rápido, que tiene dos hijas grandes y vive con ellas y que vino a su campo porque trabajando se despeja un poco, pero que tiene que ir a San Martín al médico porque “hace una semana que me vinieron ahogos en la noche y me cuesta respirar”. -Es tu pena, ¿sabes? -le digo en un suspiro que hace en una pausa. Me mira y me dice: si poh, mi hija me dijo lo mismo porque a la menor le vinieron también hace tres semanas-. Ante lo cual digo: es que es muy reciente y tu cuerpo te muestra la tristeza que siente… De ahí seguimos conversando hasta que se sube Carmen, que tiene el asiento que él ocupa y alguna broma le hace cuando lo ve pararse y él le dice que la conoce. Para cuando llegan a dar con el vínculo de ambos, ella ya está sentada a mi lado y vamos riendo los tres, haciendo bromas, mientras Héctor ya acomodó los bolsos de ella y queda de pie mientras conversamos de todo un poco y hacen bastantes chistes en doble sentido pero con cierta inocencia de pueblo chico que no llega a ser vulgar ni incómoda… El viaje avanza acompañado de risas, conversaciones, complicidad y un paisaje bello entre la montaña de Chile y Argentina. Luego compartiremos el mate, sandwiches y galletas mientras pasamos ambas aduanas rumbo a San Martín de Los Andes, mi destino de este viaje de vacaciones y trabajo donde pensé que haría menos calor, pero el cielo insiste en estar muy despejado y el sol muy fuerte, aunque ahora ya empezó a bajar un poco la temperatura.

Volcán Lanín desde la aduana argentina

Volcán Lanín desde la aduana argentina

Primero llegué a un caluroso Pucón, sur de Chile, ya despidiéndose de una exitosa temporada de verano repleta de gente. Por suerte, porque las aglomeraciones no me van. Ahí estuve todo el día con Ale, que desde el invierno vive al lado el lago, donde es asistente en un hotel y también supervisa una tienda en el centro. De un momento a otro su vida santiaguina y en crisis cambió, cuando todo parecía ir peor y casi no tenía casa, una amiga le ofreció irse a Pucón a trabajar por unos meses. Eso fue en invierno, cuando una manaña de feriado nos encontramos en la terraza de un café y me cuenta  de su pena reciente y miramos su carta astral que, acompañada de Urano (innovación, cambios repentinos y liberadores), mostraba que sí o sí, además de estar atravesando una de las tantas “noches oscuras del alma” que a todos nos toca vivir más de un puñado de veces en esta encarnación, ahora era tiempo de hacer una vida nueva. Se sincronizaba, entonces, el ofrecimiento del sur y ella supo ver la señal, dar el salto con todos los miedos y tristeza a cuestas y soltar lo conocido para comenzar de nuevo. Al poco tiempo todo empezó a fluir, llegaron más oportunidades, los dolores se transformaron y aunque está muy cansada, también está con más energía, divertida como siempre y con nuevos proyectos que la entusiasman… Es por vivencias como estas que podemos confirmar que siempre está todo bien, que todo lo que nos toca vivir es preciso, tiene un sentido y es una oportunidad. Sólo hay que tener la visión y el corazón abiertos para tomar lo que la vida nos regala siempre: penas, aventuras, alegrías, desafíos… Todo forma parte de la experiencia de crecimiento y de los propósitos de cada uno…

DSCN9801Después de pasar todo el día con Ale en Pucón y de reírnos mucho además de pasar el calor y salir hasta con ropa nueva puesta de una tienda china, llego al hostel pensando en tomar mate, comer algo y dormir. Pero al lado hay tremenda fiesta. Está nada menos que la celebración por el aniversario de Pucón y el orfeón de carabineros (la policía chilena) es el encargado de abrir. Desde mi habitación se escuchan canciones de Queen y los Beatles tocadas por ellos. Nos reímos con mis compañeras de habitación y con un francés que no entiende nada. Entonces dejo mi bolso y obvio que salgo a la fiesta, que está a una cuadra, casi en el patio del hostel. La gente llega hasta con sillas plegables para tener el mejor puesto y está muy chistoso porque en medio sube un carabinero cantante y entona junto a la orquesta -coreografía mediante- ciertas cumbias clásicas e incluso perrean y hacen giros. En el público hay mucha alegría y en la orquesta también. Es bello verlos en una actividad que no tiene que ver con orden, rigidez o represión y el animador hace bromas diciendo que se comprometen a no pasar partes (multas) durante el fin de semana, mientras un chico que está a mi lado grita fuerte: “y que dejen tomar!” -todos soltamos la carcajada porque en Chile no está permitido beber alcohol en la calle. La fiesta continúa con otros cantantes y grupos folklóricos hasta tarde. Al regresar al hostel cuando ya comí mi sandwich y estoy por preparar el mate, un amigo me escribe y me pregunta que por qué voy a San Martín y no fui a Puerto Varas si le dije que me gusta tanto. -Porque tenía ganas de sur pero de algo desconocido, de algo nuevo- le cuento. -Ah, tú y tus aventuras y eso de dar el salto; te estarás riendo con mi pregunta taurina, ¿verdad? -me responde. -Jajaja, antes de que la hicieras, casi; pero está bien, otras veces tengo ganas de refugio, de algo que ya conozco y me encanta; ahora necesitaba probar y renovar… Después voy por mi mate y llega un inglés a conversar aunque el ruido de la fiesta no permite mucha fluidez. Lleva más de un mes en Chile visitando gran parte del sur y las lecherías porque voenen de una familia de granjeros dedicados a esto. Le pregunto si él toma leche -quiero saber si sabe que no es tan sana. Se ríe y me dice que sí, que por las mañanas y me mira con cara suspicaz, pero no seguimos el tema porque hablamos también de baile y me dice que tomó clases de bachata y salsa en Inglaterra. Me río montón y le cuento que en el festival de Viña está el rey de la bachata, Romeo Santos; enciendo la tele que está ahí entre la cocina y el comedor y lo ve, le digo que a mí no me parece guapo pero que las chicas mueren por él y que es ultra famoso. Se queda mirando un poco hasta que canta una clásica de él y la tararea en su spanglish al tiempo que me saca a bailar y me sorprendo porque baila mejor que varios y ambos nos reímos mucho con la aventura danzante. Cuando termina la canción me dice que nunca pensó terminar bailando bachata en la cocina de un hostel en Chile, seguimos riendo, mientras recuerdo la música y el baile en el comedor del hostel de Montevideo donde pasé unos meses en 2009.

Al día siguiente, al llegar a San Martín nuestro trío dinámico se deshace y Héctor me deja sus datos por si necesito algo y me dice que sus hijas me van a buscar a cualquier parte en auto, mientras Carmen se despide entre más bromas. Cuánta ternura y bondad en un solo viaje. Ya con el equipaje me subo a un taxi y le pregunto al chofer, ¿eres chileno?- porque su acento no me parece argentino. -Sip, me trajeron de chiquitito, pero tengo el acento de mis papás -me cuenta y conversamos un poco hasta el hostel. Una vez en mi nuevo lugar, al volver por la tarde-noche después de pasear y comprar para cenar algo liviano, descubro que comparto habitación con otra compatriota y tres argentinas. Una de ellas, Vero, me dice que irá a cenar y que si quiero ir, entonces cambio mis planes y caminamos hasta un bar frente a la plaza con una agradable terraza. Al poco rato un par de perros negros labradores muy bellos que se acercan a la mesa  pero no se cotentan ni con toda la pizza que les compartimos ni con el trozo de bife que les toca y quedan mirando al segundo a ver si hay más. Nos da mucha risa. Nos contamos la vida con Vero, que se vino al sur desde Buenos Aires y tiene su trabajo de psicóloga; coindimos en la visión de trabajar para vivir y disfrutar en vez de vivir para trabajar que es lo que el sistema promueve por siglos… Al llegar al hostel con el aire frío pero el cielo muy estrellado nos sentamos un rato con un par de argentinos que hacen un viaje muy improvisado (quieren acampar en el parque nacional pero recién comprarán lo necesario, incluida la carpa) a tomar un té y reírnos de cada uno y hasta hablamos un poco de astrología muy en juego… La vida fluye, los encuentros, las sincronías y sintonías también, mientras agradezco y me preparo para mirar un poco de ciertos trabajos que quiero comenzar a hacer y también algo de nuestro ritual de otoño (el sábado 28 de marzo), energía que se asoma por acá poco a poco en las hojas que empiezan a lentamente a girar hacia verdes más claros y el sol esta mañana ya no está tan fuerte. Hasta el próximo salto.

Lago Lacar, San Martín de Los Andes

Lago Lacar, al caer la tarde, en San Martín de Los Andes

Decisiones conscientes

Mi nuevo amigo en el barrio es… turco! jaja; se llama Burhan (‘como el de la teleserie’, me dice), tiene una tienda y lleva poco tiempo en Chile; hablamos de Estambul, de Capadocia y de su especial cultura, de cuán en casa me sentí cuando estuve unos días por su tierra este año; también conversamos de Chile y de cómo somos… Qué risa cómo la Vida te conecta con humanos todoaquello en lo que estás vibrando (desde hace poco más de un año Turquía me aparece a cada rato con distintos gestos), por eso -entre otras cosas- es importante tomar atención a nuestra energía, detenernos a ver en qué estamos, y percibir cuándo estamos en alegría/amor/agradecimiento/paz/aceptación versus miedo/rabia/pena/pesimismo/crítica… porque obvio que la Vida nos conectará con aquello, aunque seguro también nuestros guías nos mandarán señales y opciones para elevar nuestra vibración si estamos en algo más bajo u opaco, pero tomarlas es decisión nuestra…

Estos días hemos hablado bastante de esto en la lectura de carta astral. También lo compartimos en la charla del Congreso de terapeutas florales al que fui invitada el sábado pasado a conversar sobre reencarnación/propósitos del alma/astrología… Hablamos de nuestra decisión. Cualquiera está bien: decidir ser agresivo o pacífico, víctima o victimario, consciente o no, rígido o flexible, miedoso u osado… Da igual. Muchas veces lo importante es tomar la determinación, actuar en coherencia y asumir las consecuencias. Hay mucha gente que ha decidido no crecer y está perfecto. No pasa nada, es una experiencia. Y cuando decides lo contrario también es perfecto, ojalá seamos consistentes y seguro vienen otras consecuencias, no mejores ni peores, sólo que es otra vibración…

Desde esto, las decisiones, qué días potentes nos trajeron la cita de Marte y Plutón a mediados de noviembre: todas las verdades sobre la mesa, mucho poder interior y… Cierres. Ahora el cielo nos da un “semi” respiro, mucha limpieza, más claridad y una gran posibilidad de mirar más profundamente en qué estamos y qué necesitamos, para luego, desde el 14 de diciembre y hasta el 7 de enero con fuerza, retomar la intensidad de este ciclo y poner a prueba nuestra sabiduría, a ver si por fin nos decidimos a ocuparla cada vez más… Diciembre será otro eslabón de cierres e inicios, aunque este año realmente termina en marzo, a mediados.

Asistida por guías de esta dimensión y de otras más sutiles, comprendo que este tiempo no tiene que ver con grandes temas antiguos o demasiado profundos, este tiempo -para muchos- se centra en la verdad de lo que somos hoy. Los meses 2014 han sido tan vertiginosos, que claramente no somos los mismos de abril cuando comenzara nuestro centrifugado, ni menos quienes éramos en 2013 durante nuestros potentes procesos de lavado. Obvio que el día no dura 24 horas ni 16 tampoco, ahora dura menos. Cada mes parece un suspiro, todo se acelera y el ritmo -como lo he dicho antes- está vertiginoso y aquello que antes podía gustarte ahora puede que no y al revés. Encima ahora nada se pega con chicle, la verdad aflora sí o sí y nadie puede jugar a que está todo bien en una situación que por debajo huele mal o tiene basura… Ya no. Y cuando quieres mentirte a ti mismo todo se confabula para que asumas y hasta no puedas llegar a aquel lugar al cual ibas por compromiso o con fastidio… Lo que es es y lo que no, no. Parece simple, pero a ratos puede ser crudo. Quedan muchos en el camino de cada uno y varias situaciones que ya fueron no hay cómo maquillarlas o rescatarlas.

Y al mismo tiempo, estos meses de tanta verdad e incertidumbre abren nuestra consciencia y también el goce. Hay demasiado que disfrutar ahora. El canto de los pájaros, el cielo con otro brillo, un ritmo vibrante y cadencioso si te detienes a mirarlo, bellos gestos de amor que saltan a cada instante, la creatividad y osadía de tantos… El sábado pasado, como cada año (una de las pocas tradiciones que sigo conservando en este ciclo), fuimos con Silvia -amiga argenti-chilena– al bazar internacional de las damas diplomáticas en Santiago. Creo que es como el octavo año que voy y hace como tres que llegamos con Silvia al parque y ella también lleva los mismos que yo disfrutando de un sábado de primavera con comida, colores, artesanía, baile, música y gente de todos los rincones. Allá, pese a que esta vez hace frío y finalmente llueve, nos encontramos con otros amigos y vecinos de Chile y otros lados; saboreamos platos de Indonesia, Thailandia, Palestina, Uruguay, Perú… En esta versión hay comida turca a cargo de… Onur, jaja, mi amigo del Meze, el nuevo restaurant turco del barrio, nos saludamos con mucha alegría y conversamos un poco mientras prepara el clásico döner kebab. Todo fluye, hasta la lluvia, los regateos en los puestos de artesanía, la risa, la música mexicana, árabe y china; los niños revoloteando. Uno de ellos, un pequeño de unos dos años y algo se acerca directamente a nuestra mesa y nos mira con sus ojos grandes justo cuando a mí se me cae la lagrimita de emoción al contarle un logro vivido recientemente a Silvia. Detrás de él llega su abuela finlandesa que no habla nada de español y que no sabe cómo sacar a su nieto de nuestra mesa; finalmente le ponemos una silla a cada uno y todos compartimos… Energía nueva, pura y abierta se muestra como señal que me reafirma este nuevo ciclo en el que estoy, al igual que muchos.

La energía nueva también se me muestra en los preparativos que ya comienzan para nuestro Ritual de Cierre 2014, que será el sábado 27 de diciembre (reserve la fecha para encontrarnos y despedir el año con amor), donde el escenario se nos movió a varios, pues parte del centro donde lo hacíamos está dañado por un incendio reciente… La vida con su limpieza e intensidad nos hace practicar flexibilidad, fragilidad, empatía, valentía, creación…  Ya les daré más detalles del ritual en las próximas notas.

Estas dos semanas que vienen, la energía del cielo nos estimula y nos propone lograr más, no desde la ambición solamente, sino desde el entusiasmo, la creatividad, la magia y la decisión. Hay mucho potencial en especial hasta el 9 de diciembre para que conquistemos logros desde el placer y el juego; se trata de divertirnos y hacer gestos para manifestar desde nuestro corazón.

manos1[2]El inicio de diciembre marca mucho entusiasmo y energía antes de las últimas vueltas de la centrífuga 2014. La segunda quincena removerá otros eslabones que tenemos pendientes y nos seguirá revelando verdades. Por ahora, estos días, usemos más nuestra genialidad, riámonos de nosotros mismos, salgamos de ruedas de crítica-queja-desconfianza-envidias, gocemos de lo simple y vayamos más allá de nuestros temores: podemos osar, probar nuevas formas y dar significativos pasos… Y para comenzar un mes donde los guías dicen se abre el corazón podemos partir por hacernos un regalo -cualquier detalle que nos dé alegría- y comprar otro con papel y todo y dejarlo en un espacio público para que alguien lo disfrute, o entregarlo a alguien cercano sin motivo… Al amor se lo puede alimentar y hacerlo circular, como enseña la tradición andina a través del Munay donde podemos “fabricar amor a voluntad” y ofrecerlo a todos los seres… Como lo señalaba al principio, aquello en lo que vibramos es lo que atraemos, así que todo el rato podemos probar qué sucede en nuestras vidas si vibramos amor puro… Muchas veces lo hemos hecho, sólo que ahora en este diciembre podemos decidirlo con más consciencia sólo por experimentar, sin afán, desde el disfrute y la entrega. Veamos cómo nos va…

Regalos para florecer en Primavera

De su viaje al desierto de Chile, Felipe me trae de regalo una pequeña llamita que se puede poner en el refri pero que prefirió instalarse en mi altar, al lado de una mariposa turquesa thai. Del ritual de invierno pasado, Patricia me entrega una exquisita crema de manos de cereza y avellanas y me dice que olvidó entregármela y me la guardó con todo su cariño hasta ahora. Por mensaje, Pame, que tiene su pyme de decoración de eventos (desde cumpleaños infantiles hasta desfiles de moda), Ornamenta, me dice que me trae de regalo algunos carteles para indicar los espacios de comida y el sector del bazar, me da alegría y sé que es todo un esfuerzo porque ha estado muy exigida estos días. Casi comenzando el ritual, Silvia me entrega una pulsera azul con pequeñas hamsas o manos de Fátima porque sabe que me gusta este símbolo, las amé (a las dos) y la dejo como protectora en la mesa frente a mí… Todos me dan emoción y ternura… Qué bello es recibir! Y cuando ya tengo cuatro obsequios antes que empiece el Ritual de Primavera, al final me llega otro más: Rodrigo , me trae una sabrosa galleta integral de avena, naranja, jengibre que acompaña mi mate de esta tarde…. Cuando me la entrega, además de honor y cariño, siento: parece que este ciclo traerá muchos regalos para todos, qué bien… Sí porque estamos todos en una conexión y quienes vienen a estos encuentros o son pasajeros de este blog nos sintonizamos y hacemos el viaje juntos, lo que te pasa a ti me está pasando a mí también en alguna dimensión o intensidad… Nos acompañamos y sintonizamos… Y ahora es más tangible que nunca antes….

Cada Ritual que hacemos aunque tiene sus pasos un poco estructurados pues, por ejemplo, para mí es básico partir saludando a los ancestros y también a los protectores del lugar, también tiene su propio sello tanto porque lo que generamos entre todos y quienes asisten y que producen una energía especial, como porque el ciclo astrológico también provoca una vibración y contexto particular… Pero hay algo más… Cada vez que nosotros hacemos algo -cualquier cosa- podemos poner una intención de forma consciente, y al revisar lo que puse como intención de este encuentro en una de las FLYER PRIMAVERA 2014imágenes, en que usé de fondo el desierto florido de Chile, no sólo  la energía se materializa y me llega el regalito de Feli desde allá, también la música del norte se hace presente en este ritual y, por cierto, la frase que me llegó: “Es tiempo de aceptar, renacer y crear”

Y sí, en este ritual se presentó esa energía y mucho más. A medida que fueron llegando y cuando ya comenzamos sentí nuestra pureza y también un poco de energía algo apretada, algunos miedos y angustias dando vueltas, nada raro. Somos así. Lo bello es sentir cómo ese miedo -o suspicacias- a medida que les das espacio van aflojándose y disolviéndose porque también en este ritual se palpaba la valentía de muchos de venir por primera vez y en algunos casos solos, consigo mismos, la mejor compañía que podemos tener: nuestro corazón y todo lo que somos… La energía, se va transformando y a los pocos minutos ya nos sintonizamos con el amor y la consciencia de forma muy potente y dulce a la vez… También porque el amor para cada ritual se presenta desde antes…

La semana pasada, después de ir a un festival de danzas circulares, en que la vecina Lily me avisa pero yo tengo otros compromisos por la mañana y de tarde ella, que sabe que amo la música y el baile, me insiste en que vaya porque me dice que está muy lindo, agarro un taxi y parto por la tarde en un sábado de nubes oscuras. Allá me encuentro con gente conocida además de Lily, la música me confirma lo que yo venía sintiendo para el ritual y lo que he vivido este invierno: conexión con nuestra tierra, la sanación del sur y la alegría más libre del norte. El salón está decorado con grullas de origami, que se ven muy bellas con la luz cayéndoles al centro del círculo… De vuelta regresamos un tramo caminando y Lily me ofrece algo: “Jime, si necesitas algo para el ritual, algo manual, yo estoy disponible, puedo hacer de estas grullas, demás que aprendo o lo que necesites, en serio” -le agradezco mucho y yo, que estaba sintiendo lo del florecer, al día siguiente le digo: Veci, te cobraré la palabra, de tus manualidades para el ritual, podrás? -Y ella, que es aplicada en seguida se pone practicar lo de las grullas, que desde la primera le queda bacán. Cada uno con sus dones, ¿verdad? Y le digo, jaja, pero yo tengo otra idea: necesito flores, porque vamos a florecer, entonces ¿puedo pasarte los papeles y los moldes? Y dice: Sí, Jime, yo las hago no te preocupes; y hasta me manda fotos de los avances de su ofrenda para este ritual… Le agradezco infinitamente y compruebo cómo se provoca una cadena de amor cuando nos atrevemos a pedir ayuda… Las flores de  Lily floresahora viajan con gran amor y creatividad por cientos de corazones… Lo mismo sucedió cuando pedí ayuda en el post anterior porque varios de quienes siempre trabajan en cada ritual esta vez no podían y en cuanto publico la nota me responde una fiel pasajera de este blog, Patricia, quien queda encargada junto a Cote del altar, y luego escribe Erika, que recién se a une a este viaje porque escucha la sección de astrología en radio Cooperativa  y viene feliz con su marido Víctor y ayudan en cada detalle desde temprano… Y como ellos, varios se unen con su trabajo y presencia desde simplemente estar disponibles para lo que sea hasta irnos a buscar en auto para traer todo lo necesario. También se une Marilyn que unos días antes me pregunta si podría venir con su nuevo arte y práctica: pinta budas a mano, lo que además de ser su propia meditación, la tiene reconectada con sus talentos, la belleza y el arte… Y le digo que sí puede venir porque este tiempo es para atreverse y también para unirnos y hacer que la energía circule… Cuando recapitulo todo esto siento cuánto amor y poder reside en cada uno de nosotros… Así, la ayuda llega y todo fluye para que esto sea lo que es: un encuentro con nosotros mismos, un rito para honrar lo vivido y abrir lo que viene, un espacio de conexión, una fiesta para el corazón…

Somos muchos, alrededor de 240 entre todos, y hay desde varias guagüitas -bebés- de meses hasta los abuelos con sus cabellos más blancos y la mirada más reposada… El círculo pulsa, vibra: pura vida, unión… Amor… Son muchas las emociones que limpiamos del invierno intenso y el aprendizaje que poco a poco logramos atesorar también es creciente… Nuestro despertar está circulando y empoderándose cada vez más… En el ritual nos detuvimos, recordamos, recapitulamos, ofrendamos con nuestro baile y energía, compartimos, saludamos a la señora Primavera e hicimos un ejercicio que tiene un gran sentido: salimos de la víctima…Cuando logramos aceptar lo vivido y comprender -aunque sea por unos minutos- el sentido de los dolores que hemos vivido, damos un paso que puede parecer pequeño pero que es un gran salto que nos transforma. Sin víctima no hay victimarios, no hay personas o situaciones que nos dañen, sino que hay seres y espacios que aportan a nuestro crecimiento aunque a veces no lo entendamos ni nos gusten… Hay experiencias que creamos y que podemos transformar…

En este Ritual y durante estos meses impulsamos la energía de aceptar profundamente el dolor como parte de la experiencia humana y lograr ver y sentir que cada hecho incómodo, doloroso, frustrante, es también una semilla de amor a nosotros mismos, una partícula de polen, una fuente de vida, que puede viajar y hacer florecer el desierto más seco del mundo… No es una tarea fácil, pero es bella y cada día somos más viviendo de otra forma y comprendiendo que no hay casualidades, que cada hecho forma parte de la malla energética de la que somos parte, que cada pasaje de este viaje es preciso y mágico, que la crisis es sólo una aventura más y que a cada rato hay regalos… De hecho, al centro de nuestro altar pusimos -porque es así- a nuestro corazón, representado en otro regalo: un corazón de cristal murano que Moni me trajo de Italia de regalo durante el invierno y que ahora se sintonizó con el ritual desde esas tierras donde está realizando un sueño: estudiar arte en vez de seguir la vida rutinaria y segura de ingeniera… Sí, son tiempos para atreverse y el cielo con todo su movimiento nos dice Sí, dale, todo es posible en tu vida ahora…

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Nuestro altar para honrar a la Primavera 2014

Así es, todo lo que somos y todo lo que importa está en nuestro corazón y los movimientos astrológicos bendicen este proceso y los planetas celebran porque saben que ya nos estamos atreviendo y contagiando a muchos… Recibiremos muchos regalos estos últimos meses del 2014 que, aunque nos ha machucado y mareado un poco dentro de la centrífuga, también nos da la mano en medio del vértigo y nos ayuda a encontrarnos con quienes tenemos que encontrarnos, a sentir la protección de nuestra corazón a través de la presencia incondicional de guías y maestros que nos dan señales y nos muestran el camino… Un 2014 que en su último tramo nos anima a florecer, a darle vida a nuestra semilla con toda su originalidad y pureza, a reconectarnos con la “simple profundidad” de nuestro Yo Soy… Un tiempo luminoso que nos invita a renacer desde el soltar pesos y ponernos más livianos y que, desde ya, está dándonos múltiples regalos cuando menos lo imaginamos! A recibir, aceptar, renacer, crear y florecer con todo lo que somos… Todo. ¡Feliz Primavera 2014!

Y acá unas fotos de nuestro ritual, aunque varios no hayan podido venir, les enviamos con estas imágenes toda la energía de conexión y amor para que florezca en todos los rincones y corazones! Graciaaas!

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El equipo ritual, activando la intención de amor y el fuego del altar

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¿Adelantarse?

relojchileChile cambia arbitrariamente de hora y adelanta el clásico horario de verano que antes comenzaba la segunda semana de octubre y hasta la segunda de marzo. Hace rato que los gobiernos “juegan” con el tiempo, y la primera vez que lo hicieron -con la excusa del terremoto- casi no tuvimos meses con horario de invierno y -según yo- sincrónicamente algunos fenómenos sociales (protestas sobre medioambiente, estudiantes, trabajadores, accidentes) se aceleraron… Y ahora otra vez, encima con Luna Llena, que suele alterar a las masas, también a nuestro cuerpo y emociones…

…El sábado por la tarde-noche, mientras caminábamos con una vecina-amiga hacia la Noche de Colores, una feria de diseño-artesanía-música-gastronomía-antigüedades, en el barrio Italia de Santiago, me dice cuando vamos riéndonos comentando una telenovela turca (en Chile están pasando tres dobladas por chilenos….): Jime, tengo que decirte algo: Pequé!…. Me metí a Youtube y vi los capítulos que vienen! -me dice con la cabeza agacha y culposa. -Noooo! No se te ocurra contarme nada -le digo tapando mis oídos.- Y seguimos riendo, mientras me cuenta detalles de su incursión en internet sin doblaje, sino en turco, ja. Nora, otra amiga, hizo lo mismo en marzo cuando esta telenovela comenzaba y además la vio con subtítulos griegos y también nos dio risa porque sus ancestros son de por allá e igual no entendió nada pero vio escenas sabrosas. En fin. Una vez en la feria, después de disfrutar los colores intensos del atardecer  y los aromas de la casi primavera, al caminar en medio de los puestos, nos encontramos con otra bloguera, Chimuchina, que hace poco regresó a Chile después de vivir varios meses en la selva peruana. Hablamos de todo un poco, y al final sobre Santiago y su aroma a consumo y que ella siente que la gente está mal en las ciudades grandes, que hay mucho stress y energía plástica… Coincidimos, pero también le digo que siento que estamos llegando a un extremo que comienza a revertirse y que hay ciertos gestos como cuidar en algo lo que comemos, comenzar cultivos propios, valorar lo tradicional, o dejar de ver en las calles a los bebés con la mamadera (biberón) con Coca-Cola -¡$%&#*$%&!- al menos a mí me da esperanza… Siento que comenzamos a despertar y que como sólo es el comienzo las fuerzas antiguas pujan por mantenerse, pero ya muchos se dan cuenta que tener y tener cosas nuevas e ir rápido es tremendo espejismo…

correcaminosEsa ansiedad y prisa nuestras de cada día son tan propias de la idiosincracia chilena y tan humanas también. La he visto en varias nacionalidades y nos hemos reído mucho de cómo nos cuesta aceptar lo que sucede en el presente, de cuán neura nos ponemos… La semana pasada en la consulta dos chicas se adelantan erróneamente a lo que les voy a decir en una parte de sus cartas astrales y a ambas les tengo que decir: respiiiiira, no te adelantes, porque si lo haces te pierdes la magia. No te iba a decir eso a lo que tu ego se anticipa, y aunque así fuera, te pierdes de la experiencia porque no es lo mismo oír a tu mente repetitiva y que cree que ya sabe, a incorporar la vibración que una extraña como yo pone en tu campo de acción… Déjate sorprender.- Y luego nos reímos porque es costumbre de ellas adelantarse, terminar la frase, apenas y acomodarse en la silla porque ya están pensando en pararse… Entonces nunca nos relajamos si vivimos así. Nunca estamos presentes. Estamos en el futuro ilusorio. Estamos en tensión y constantemente cumpliéndonos a nosotros mismos los deseos del ego (incluidos los incómodos o catastróficos) en vez de permitir que la Vida nos asista y nos guíe…

El sábado almorzamos con otra amiga y vamos a comprar comida para llevar a su casa. Me doy risa porque hay fila y me pongo impaciente. No por hambre sino por la lata de hacerla. En ese rato nos ponemos al día, hacemos bromas con otra gente que espera y con la señora que atiende, e igualmente estoy consciente de cómo mi cuerpo entró en tensión al tener que esperar y sentir que nos estamos demorando mucho… Al final la comida está muy buena y barata. Por eso la fila, jaja.

Hace unos meses, alguien a quien no conozco me llama una mañana de sábado al celular, muy acelerado, no para de hablar y ni siquiera me pregunta si yo, que figuro desayunando frente al lago Llanquihue, puedo hablar. Sigue y yo me pregunto cuándo se detendrá y me preguntará si puedo conversar. Al final no lo hace. Oigo su monólogo y hasta me desconecto unos segundos y dejo de escucharlo. Siento pura energía vacía-mental-desconectada (del corazón, obvio). En eso en el café en el que estoy a uno de los mozos se le cae un vaso y se escucha el ruido. Agradezco la señal (o confirmación) porque la llamada es para invitarme a un evento al que se supone debiera sentirme halagada de estar. Le digo: gracias, pero no, no me interesa, no voy-. Sólo entonces su energía se detiene y me pregunta por qué. Casi le digo “porque tú mismo me has dado la respuesta”, pero le explico -entre otras cosas- que no tiene nada que ver con lo que yo hago ni con cómo miro mis oficios y que siento mucha energía antigua en lo que me dice… Cuando cuelga, agradezco que haya sido tan obvia su energía y que mi sensación haya sido de tanta certeza porque de lo contrario una parte de mi ego podría haber sido seducida por los elogios o el afán de mostrarse, pero no… Además de no creer en su empresa, siento que con esa vibración tan acelerada y poco empática no tengo ganas ahora de comenzar nada… No es una buena semilla para mí en este presente. Capaz que en otro momento ni me diera cuenta, pero ahora el trabajo interior, las sincronías y la consciencia se unen para mostrarnos cosas, como a muchos se nos están revelando verdades internas y externas…

Estamos más grandes, ¿verdad? Por lo mismo, ojo con creerse ciertos hechos y mensajes mediáticos, incluidas las bombas o supuestos conflictos internacionales o crisis económicas; es tiempo de observar desde la neutralidad y de mirar bajo el agua, no podemos caer en el juicio apresurado ni en el miedo de otros momentos de la humanidad, porque esa emoción, el miedo, esconde -y genera- violencia… Así como el adelantarse tiene también un dejo de agresión, de rabia e impaciencia…

Semanas después, alguien a quien amo y que acostumbra a hacer sus cambios afuera (en acciones como remodelar la casa, comprar cosas nuevas) en vez de cultivarse interiormente, me cuenta que quiere cambiar su auto porque si no lo hace bajará mucho su precio en el mercado y como tiene un dinero guardado quiere invertir en eso. Su auto está bueno y él no tiene demasiada plata, al contrario, tiene un empleo precario. -Te diré dos cosas -le aviso-, primero, sal de esas creencias del sistema, esa es pura manipulación del mercado -creado por nosotros mismos, obvio- para que consumamos más, si te lo crees lo creas, si no te enteras, puedes cambiar la realidad y demás que alguien paga bien tu auto cuando sea el momento o las circunstancias cambian cuando sueltas los miedos colectivos. Segundo, ¿estás aburrido?, porque claramente podrías conservar ese dinero e invertirlo en cosas más productivas que un auto nuevo que no necesitas, incluido un viaje o un taller de algo, ¿no te parece? – le digo al teléfono mientras se ofusca un poco.- Luego conversamos un rato de cuánto nos cuesta aceptar esos momentos en que aparentemente “no pasa nada” en nuestras vidas y cómo nuestro ego trata de evitarlos a toda costa porque es amenazante conectarse con ese aparente vacío y el valioso silencio… Entonces buscamos compras, intensidad, actividad, problemas, información, drama, etc..

lotothaiAhora, con Saturno en sus últimos meses de descanso en el fango escorpiónico, llega el tiempo de quedarnos más quietos para sumergirnos en nosotros mismos, en nuestra psiquis y en la poderosa intuición que todos tenemos… Vendrán valiosos frutos para quienes decidan entrar cada día más en quietud activa, es decir, en estar atentos a permanecer y a observar cómo somos, cuán valiosos, complejos y chistosos somos… Adelantarnos impide esta conexión interior y aunque nos da la sensación de estar más vivos es una gran trampa que nos deja cansados y más aislados… Aceptar todo lo que está sucediendo sin huir ni querer solucionarlo de inmediato es tremenda llave de crecimiento y de consciencia. Es en esos momentos cuando una brecha de luz se abre y nuestros dones se activan con más potencia

Obvio que habrá urgencias que exigirán ir de prisa, pero practicar el permanecer nos dará más creatividad y sabiduría para los momentos “urgentes”… Mientras termino esta nota, en la tele anuncian un programa de entrevistas donde el conductor casi nunca escucha a sus entrevistados más de un minuto y los interrumpe o se adelanta, y a mi me da entre risa-pena-cansancio, entonces no lo miro porque siento tensión y me pregunto porqué nadie le pide que respire un poco… Luego hay un aviso de ropa que dice que hay que adelantarse a la primavera… -No poh! Si primero hay que despedir al señor invierno- digo… Por eso, queridos pasajeros, les ADELANTO que el ritual de Primavera llegará un poco más tarde, pero llegará. La tarde del sábado 4 de octubre nos juntaremos a celebrar en Providencia… No se adelanten y sólo reserven la fecha para encontrarnos otra vez a honrar todo lo vivido en estos transformadores meses de 2014… Nos vemos luego!