Cine para el alma y la conciencia (1era peli)

Si usted no entiende nada del Mundial de fútbol 2010 o no le interesa; si está aburrido en casa y no tiene TV por cable; si vive en algún país europeo en crisis y su presupuesto para divertirse fuera de casa es cada vez más escaso; si usted habita en cualquier país tercer mundista y suele no tener dinero para invertir en cultivarse; si en su ciudad o pueblo no hay cine; si le gusta ver películas… Y si encima quiere entretenerse junto con despertar su conciencia y alimentar su alma, siga esta serie de posteos con «cine espiritual».

Aquí va la primera peli que recomiendo. Ideal para estos tiempos donde los astros están en franca tensión y muchos siguen creyendo que apurarse es la mejor manera de llegar a una meta. No, craso error. Este 2010 es para ser prudentes, tolerantes, conscientes y ver más allá de lo aparente.

Por eso, sugiero ver «El guerrero pacífico», peli gringa basada en el  libro del mismo nombre, de Dan Millman. El escrito -verídico- también es absolutamente recomendado para estos tiempos. Ahora, como no soy ni pretendo ser experta en cine, acá pueden ver la ficha técnica.

Pero eso no es lo importante, sino los mensajes de la obra de Millman. Por eso creo que es bueno verla más de una vez. Supongo que está para alquilar en los clubes, pues a mí me la prestaron; aunque si pudiese la compraría para verla otra vez cada cierto tiempo y también para compartirla. No sé si está bueno promover esto, pero si la googlean y agregan online hay muchos sitios desde donde verla sin descargar. Y si no la quieren doblada al español y tener que aguantar a Nick Nolte -uno de los protagonistas- diciendo «tío» y «joder», pueden verla con subtítulos acá.

A disfrutar y a tomar conciencia, qué mejor!

URUGUAY NO MA!!!

Desde el clásico bar El Gaucho, en el centro de Montevideo. (Foto Diario El País)

Me acuerdo cuando en la primavera 2009 paseaba por Pocitos pocos días después de que Uruguay clasificara al Mundial y vi un lienzo en la rambla que decía: «¡Mandela, yo llevo el mate!»… Además de reír y de fotografiar ese y otros emblemas de la identidad uruguya, disfruté mucho conversando con los expertos en fútbol locales; aunque yo no entiendo nada del tema, era un espectáculo escuchar sus comentarios…

Y ahora, sin soltar el mate, los uruguayos celebran con júbilo en Montevideo, desde la rambla, 18 de julio, el mercado del puerto… Y seguro, desde cada rincón del pequeño gran país. Un diario titula «Un río de felicidad» y otro: «Permiso para soñar»…

Tengo una teoría: Este Mundial se juega en uno de los íconos del Tercer Mundo (al fin) y es para el Tercer Mundo… Enhorabuena!

Vamo arriba La Celeste! Uruguay no ma!

Con calabaza (mate) celeste y todo. (Foto diario El País)

El Sol viaja por Cáncer: Momento para redescubrir los afectos

Como lo escribí en la nota para El Mercurio online Emol.com…. 

«Desde el 21 de junio y hasta el 22 de julio el Sol se instalará en el introvertido Cáncer y eso nos da una oportunidad a todos de vivenciar su emotiva energía. Entérese cómo»….

Click AQUÍ.

Saludos a los cangrejos!

Resfrío otoñal, ¡qué regalo!

Creo que disfruté tanto del inusual viento en Santiago el lunes pasado, que dejé que el frío me atrapara. El martes mi garganta ardía y mi nariz comenzó poco a poco a convertirse en gotera.

Entonces, después de almorzar ese día con una amiga en Bellavista, corrí a mi doctor favorito. El doctor Lee, médico tradicional chino, taiwanés en realidad. Lo único malo de su consulta es que queda en pleno centro y creo que ir hasta allá agravó mis síntomas. En fin.

Una vez ahí, con su habitual sonrisa, toma mi pulso y me dice en su «espachiñol»: «gadganta infamada, fiedbe… moco? tiene moco?».… Yo a todo respondo que sí. Lo único que aún no siento es «dolod de cuedpo». Muy resuelto me dice: «Aguja pala más dápido».

Me tiende en la camilla como siempre y examina mis manos, mientras aprieta mis dedos, y dice: «lespile», entonces pincha algunas de mis yemas y yo grito más de susto que de dolor. Él se ríe y me dice: «sacad sangue pala más lápido bajar fiebe y gadganta». Aprieta algunos dedos y supongo que saca sangre porque yo no puedo ver.

Luego me deja en la camilla con algunas agujas en las manos y en las piernas. Cuando las acomoda se siente una electricidad algo dolorosa y yo le digo: «¡Maloo!». Él sonríe sin inmutarse y me responde: «no, yo bueno» . Con sabiduría me recuerda que el dolor es bueno, porque está sanando; me dice que cambie la palabra, que ahora cuando ponga las agujas yo diga: «¡Bueno!». Lo hago, nos reímos y me felicita.

Mientras sigo tendida en la camilla, hablamos (tratamos de) un poco del karma, de budismo, del Tao y de no comer carne por «mala enegía: pollo, calne; menos», me dice. Efectivamente la fiebre y el dolor de garganta bajan; me relajo y siento el cambio de energía. Luego me da hierbas y me dice que coma cosas frescas, nada cálido ni picante.

Me voy con mis medicinas y llego a casa llena de síntomas de resfrío, pero feliz. Soy muy afortunada de poder ir a verlo, de que me espera una cama y comida,  y de poder quedarme acostada al día siguiente para recuperarme.

Qué sabio es el cuerpo. Él si sabe parar. No como yo (mi ego y el de muchos) que anda enchufado todo el día y con la agenda llena y paséandose con frío en vez de regresar a casa cuando pude hacerlo. Entonces, como yo no lo hice en mucho tiempo, él me dio la orden y dijo: «a descansar, a botar las toxinas y emociones acumuladas; no queda otra» … Y aquí estoy en cama, meditando a ratos, tomando litros de  té de hierbas, mirando por mi ventana si llega la lluvia, poniéndome al día con algunos correos, viendo las celebraciones de Chile y de Uruguay con el Mundial, comiendo frutas frescas y sopa, dejándome cuidar… Y de repente levanto la vista y el cielo del atardecer es un espectáculo alucinante: dorado, lila, naranja, rosa. Luego la luz comienza a irse, las nubes se vuelven más oscuras y avanzan hacia el sur. Lo disfruto, lo agradezco, lo dedico… Y, obvio, me levanto para tomar un par de fotos.

Aquí van algunas de las que tomé desde mi ventana sin siquiera levantarme. Gracias por tantos regalos!

Atardecer en Santiago

El cielo dorado y revuelto

Panorámica de un bello atardecer en Santiago

Se va el sol

Se va el otoño en Santiago

Es otoño en el Sur del mundo… Tiempo para soltar, dejar que se nos caigan las hojas viejas, permitirnos dejar aquello que está seco en nuestras vidas … Aquí hay un buen texto de la gran antropóloga Patricia May sobre esto y abajo un par de fotos que tomé estos días.

Mediados de mayo 2010

Mediados de junio 2010

Porque esto es San-tia-go ♫♫

Flasmob mundialero Waka Waka en Providencia

Sábado 12 de junio, 14.30 hrs. en Santiago de Chile, un grupo de todos colores, con mucho rojo y varios envueltos en mantas, irrumpe en Providencia, mientras llena de energía, alegría, sonido y ritmo la ciudad…

Luego de su sabrosa y revitalizante intervención urbana, las mantas son donadas a la Cruz Roja Chilena para las víctimas del terremoto en el sur del país…

PD: Lo único malo del video que va a continuación es que la camarógrafa no sabe mucho de audiovisual (por sepaparado sí, pero juntos no) y encima adora bailar, entonces no pudo evitar contagiarse y seguir el ritmo de la pegajosa canción olvidando su labor en ese instante. Por eso, para enmendar su falta de profesionalismo, añade al último una nota que salió en la TV local.

Y en la TV local, puede verlo clickeando AQUÍ.

Receta invernal para tener un corazón feliz

Lo siento, pero a este lado del planeta es invierno.  Y en el Cono Sur hace frío y a veces con alevosía.

Ayer no me dieron ni ganas de levantarme; el cielo oscuro, el aire húmedo y la máxima se anunciaba apenas en los 10º.  Pero la realidad es la realidad y tenía que salir a trabajar. Por suerte mi oficio de tarotista me gusta (lo cual ya es mucho decir) y voy caminando hasta la oficina (algo que también es demasiado decir en una capital), mirando la gente, los árboles, las portadas de los diarios, los perros vagos y el color de la ciudad, porque calor estos días no tiene.

En medio de la mañana sigo congelada y tengo una pausa de una hora entre lecturas.

Chocolate caliente + jengibre: antídoto seguro para el frío

Corro hasta uno de mis cafés favoritos del barrio y donde leo el tarot los jueves para los comensales curiosos, El Magdalena, y pido un chocolate caliente con jengibre. Lo dejo pedido y le digo a Paula, la administradora, que es mi amiga, que por fa me lo preparen mientras voy a la peluquería. ¿A la peluquería? -me pregunta ella.

-Sí, es que voy a que me presten el secador de pelo porque siento mucho frío en la cabeza.

-Qué loca eres! Ya, te espero -responde a carcajas.

Llego corriendo y las amigas de la pelu, una más joven y la otra mayor, me dicen: Pero claro, Jimenita, séquese no más, si hace demasiado frío. Además usted se tiene que cuidar los oídos, con todas las historias que escucha, es como nosotras…jajajaj – responden con humor, mientras me prestan el secador y pongo aire caliente en mi cabeza y en los oídos como me indicaron las expertas.

Aaahhh, qué agrado la sensación de calor. Conversamos apenas unos minutos y les digo que me voy «al tiro» porque voy por mi chocolate caliente. Les aviso que a la tarde paso otra vez y les traeré sopaipillas, me dicen que no hace falta, pero yo les respondo que es un trueque para pasar el frío. Nos despedimos entre risas.

Vuelvo al café y me espera un tazón grande con chocolate espeso y un toque picante del jengibre. Lo tomo en la barra. Estoy extasiada. -Soy muuuy feliz en este momento! -le digo a Paula -Ahora tengo calor, es que el jengibre se siente!-  Ella se ríe y por un rato nos contamos la vida, mientras llegan otros congelados al café y llenan las mesas. Entre medio, una señora pide un jugo de naranja y bromeamos: ¿de qué planeta es ella? Nadie puede pedir algo helado con este frío, eso es redundante!

Termino mi manjar  y parto de nuevo al trabajo.

Vuelvo feliz, achocolatada, dulce, acalorada y con el alma reconfortada por la compañía, la dulzura y la buena onda de los amigos, esos que están aunque no nos conozcamos tanto, pero con quienes tenemos confianza y complicidad como para pedir y compartir.

HA LLEGADO CARTA!!!

Llego tarde a casa, re cansada después de un día largo y con frío otoñal.

Mientras abro la puerta miro hacia abajo y veo la punta de un papel. En seguida adivino que no es un aviso publicitario ni una cuenta por pagar.  Sí, debe ser una postal!!

Aachen, Hanna dice que es muy linda y agrega con ironía que es segura!

En cuanto logro abrir lo confirmo: una postal de una bella amiga alemana, Hanna!! Guau!! Qué lindo!! Adoro las postales, mandarlas y recibirlas. Tengo algunas en una mesa enviadas desde Argentina, Tíbet, Bolivia, Ecuador, España… Me emociona la llegada de esta. Dejo las bolsas tiradas y la leo. Es de su ciudad, Aachen.

Con Hanna, Jan (también de Alemania), Marie (de Francia), Cat (de Rumania), Francisco (de Portugal), Alex y Cía (de México), Ángela (de Estados Unidos), Analía, Yvonne, Malena, Judy, Stefan (de Uruguay)  y tantos otros, nos conocimos en Uruguay. Varios nos encontramos en Ciudad Vieja, en esas reuniones nocturnas regadas y saboreadas de CouchSurfing (comunidad mundial de viajeros y anfitriones, donde estos últimos ofrecen su sofá o su tiempo para recibir y compartir con los primeros) que cada jueves se daban cita en el centro de Montevideo.

Viste cuando desde el principio tienes buena onda con alguien? Eso pasó con ellos y ahora de los extranjeros sólo Cat está en Montevideo, Malena cambió Uruguay por España y los demás andamos por nuestras tierras de origen, pero seguimos de alguna forma conectados, incluso con postales.

Hanna quiere volver en julio o agosto a Uruguay y Argentina. Quizá yo también regrese, aunque aún no vislumbro la fecha. Con ella somos un par de tantos encantados con el pequeño país y su gente.

Pero no sólo con este rincón de Sudamércia. También somos unas apasionadas de la amistad, de compartir sin importar el idioma o las diferencias culturales, de reírnos a carcajadas de cosas pequeñas y absurdas, de fluir con la complicidad, de caminar sin destino por calles nuevas contándonos la vida  y parando por una cerveza, un café, un bizcocho, una empanada o un chivito donde nos pille el camino, de ayudarnos por el sólo hecho de caernos bien y sentir cariño desde el principio; de hablar de amores y desamores, de decir con toda propiedad «es que los uruguayos…»…De compartir la magia de la vida. Esa misma magia que sin pensarlo nos lleva a encontrar en cualquier lugar a alguien con quien nos sentimos cómodos y acompañados…

Qué regalo es la amistad! Aunque esté lejos y ni siquiera sepamos tanto del otro… Parece que el viaje por la vida puede hacerse prescindiendo de muchas cosas, pero nunca de los amigos, sobre todo de esos que aparecen  de repente y con quienes podemos sonreír desde el principio.

Abrazos y gracias desde el Sur, Hanna!!!