Agosto 2016: moverse con cadencia

En este ciclo (en el que decidí hacer menos, lo cual ha sido un bello y revelador desafío, pues pasan muchas cosas cuando bajas un poco la cortina; quizá hasta te suceden más o lo mismo, compruebo yo, aunque a ratos mi ego patalea y pregunta: ¿hasta cuándo vamos a estar detenidos? Ante lo que respondo: tranquilo; no lo sé, pero ya viste que no tenemos la misma energía, estamos en un paso necesario aunque no sepamos mucho el para qué y ya sabes que no podemos forzar las cosas, no es el tiempo de eso…) una de las acciones que sí hago es caminar. Siempre lo hago realmente, pero ahora me alejo un poco más de la ciudad cada tanto, necesito otro aire y más naturaleza… Hace unos días fuimos a Sewell. ¿¡A dónde!?  -me dice Elena, mi amiga/hermana/peluquera (a esta altura la peluquera de varias amigas y conocidas), cuando me pregunta si salí  la semana pasada. Me río porque ese nombre tan gringo no suena a algo cerca o tan conocido. Pero sí lo es. Nos fuimos con un bello grupo a la montaña central de Chile, a visitar este antiguo enclave minero, una ciudad casi, hoy declarado Patrimonio de La Humanidad por la Unesco; Sewell.

Sewell. Cordillera central de Chile.

Sewell. Cordillera central de Chile.

DSCN0036La sinuosa carretera del cobre que sube por los cerros -ruta que conocí en un viaje de verano hace unos años donde detuvimos el auto sólo para estar ahí tomando el sol y la brisa mirando el valle por horas- da paso a las rutas que se internan en tierras mineras. Hay mucha nieve después de que cayera una tormenta y voy disfrutando el paisaje con agradecimiento. Una vez en Sewell el frío no es tanto como esperábamos y la altura da vistas muy impresionantes de esta montaña sagrada que tenemos el privilegio de habitar, que nos sostiene con tanta solidez. Este pueblo minero tiene muchos encantos y sofisticación para ser de 1905, he ahí parte de su riqueza cultural, pero para mí no es su atractiva arquitectura y patrimonio lo más importante…

DSCN9968A ratos me alejo del grupo para sentir la energía de la montaña, para tomar la vibración de la nieve (símbolo de pureza, también considerada un bendición en algunas culturas) y de la tierra, para detenerme frente a un par de lugares de baja vibración a los cuales no hago el intento de entrar, para admirar el cielo, tomar aire y divertirme con los niños que están felices haciendo muñecos de nieve… Compartimos también con el grupo entre risas, bromas sobre ciertas costumbres muy chilenas y admiramos el espacio tan silencioso e imponente, a la vez que se llena de colores con estos edificios hoy antiguos y muy modernos hace un siglo en un sector tan alejado de la ciudad…

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De vuelta, luego de pasear, tomar fotos, comer, reírnos y mirar un par de museos, las cumbres de Los Andes se dejan ver muy azules y blancas, como dibujadas entre cerros más montaña chile sewell‘pequeños’… Esas cumbres protectoras no se inmutan; seguro deben reírse de toda la negatividad que a los humanos nos gusta acumular vía conversaciones, tv, radio, redes, pensamientos, cortinas de humo, etc… Ellas están ahí, con todo su poder sosteniendo el parto en el que estamos con absoluta incondicionalidad porque saben que los humanos hemos decidido esta evolución en la que estamos

Nuestra bella y generosa Tierra está pariendo una Nueva Tierra. Es tanto su poder y bondad que es capaz de reciclarse a sí misma. Ella -tan noble- todo lo recibe, hasta lo más feo es capaz de transformarlo en una flor… Y en eso estamos todos, generando dentro nuestro una versión renovada de nosotros mismos. Y los partos duelen, dan miedo, alegran, pujan, sorprenden; nos hacen sudar, gritar, llorar, reposar, estar expectantes, nerviosos, esperanzados, disponiendo los detalles, como también pueden pillarnos de improviso… Y sin duda nos hacen comenzar una vida distinta…

Por eso, al menos yo -junto a algunos que conozco-, estoy feliz, tranquila con lo que está pasando afuera; que es tan similar a lo que nos está pasando dentro, ¿no? Digo, es lo que es; ni bueno ni malo y ahora hasta podríamos decir que es “algo mejor” que en otras épocas terráqueas porque por estos años efectivamente hay más luz colectiva aunque algunos quieran ver o reproducir sólo lo opaco u oscuro; eso hacen los ojos -mentes- antiguos (también los temerosos de perder su poderío)… Por estos días -quién sabe después-, no me mueven  -ni me creo las versiones oficiales- supuestos hechos terroristas, quiebres de grupos de poder, intentos de golpes de estado, etc. No me movieron los del año pasado tampoco. Hace un tiempo me vino una neutralidad espontánea. Observo, compruebo, sigo. No es frialdad. Supongo que es aceptación y certeza interna en el camino, en el paso necesario y bello que como humanidad estamos dando: abrimos -con intensidad- una fase evolutiva distinta y, por lo mismo, hace un buen rato ya, que lo nuevo puja por nacer y lo antiguo se resiste. Normal.  Como nos sucede a todos cuando algo que llega o comienza a asomarse en nuestras vidas no nos gusta o nos atemoriza, queremos que esto se vaya o deseamos quedarnos donde estamos. Pero, como lo escribo hace rato, estamos en tiempos de gran desapego (Desapego: Dícese de la práctica de consciencia cotidiana que consiste en disfrutar y/o agradecer lo que uno tiene ahora, porque eso que es objeto de satisfacción, de seguridad, o de incomodidad; en cualquier momento puede cambiar o terminarse y tendremos que soltar aquello o el estado emocional/mental que nos daba). En una frase budista: Esto también va a pasar… Lo bueno y lo malo, pasan. Como las estaciones. Como los problemas. Como las alegrías. Como las olas de agitación en el mundo. Como las erupciones volcánicas y/o los terremotos que se asoman por estos lados y que seguirán acompañándonos por un rato y después pasarán.

En esto que estoy escribiendo -después de ir a caminar y sentarme a sentir el invierno en un parque- en el café de siempre, sobre el desapego, pienso en que realmente nos estamos muriendo. Estamos soltando todo lo que éramos y creíamos cada día un poco más; cada hecho que sucede afuera nos ayuda… Entonces, en la mesa del lado, una hija de unos 60 y algo, que desayuna con su madre, que seguro tiene 80 y varios, si es que no más, le dice con voz fuerte a esta última -que está algo sorda- que se quedó pensando en el sueño que le contó la semana pasada. -Estuve pensando que tu sueño este donde veías un escenario con gente y que tú querías subirte; son tus ganas de irte, que ya te quieres morir y quieres estar con esa gente que veías porque habían algunos que tú conoces- le dice en tono neutral-. La madre la mira por sobre la revista que está hojeando -ambas comparten el diario- y responde: puede ser, pero ese sueño yo ya lo había tenido antes y no me he muerto -ante eso yo río con ganas en la mesa del lado y las disfruto a ambas, que se juntan cada tanto (no es la primera vez que me las encuentro) en el café de la esquina a desayunar con las noticias y revistas sobre la mesa. La madre parece no temerle a la muerte y en medio de otra conversación le dice a la hija que quiere que ella reparta “las cosas bonitas que tengo” -adoré su conversación, en especial cuando hablan sobre Obama, de algunos temas actuales y de decoración; creo que lo del sueño fue su única conversación íntima. En un momento en que yo estoy mirando a la madre, ésta me dice: te queda muy bien ese color de tu bufanda, te ves muy buena moza-. Yo casi lloro al escucharla con mi ‘cuello’ de lana fucsia, le agradezco y le digo que yo estaba mirando también su suéter (que lleva en un tono rosa claro, en cachemira; bello). Ella no me escucha pero sabe que le respondí; la hija sonríe.  Continúan absortas en sus lecturas y yo regreso a mi chocolate caliente sin leche saboreando el compartir, las sincronías y la energía del desapego. Al poco rato, la madre se va porque llega otro hijo -o alguien que la cuida- que le dice que va a buscar el auto y viene. Yo sé a lo que se refiere. Luego aparece con la silla de ruedas  y mi vecina de mesa se pone un sombrero, lentes ahumados y su abrigo con mucho estilo, camina con pasos muy cortos y lentos con su bastón y se sienta en su auto-silla, mientras se despide sin efusividad de su hija, quien sigue con sus lecturas y también se despide de mí y me vuelve a decir una frase parecida, frente a lo cual le agradezco de nuevo y  nos deseamos buena tarde.

Mis vecinas de mesa me recuerdan que cada etapa es como es. Y así como muchos tuvimos varios meses de 2016 de hacer menos y/o de ir más lento, ahora que Marte despertó y reingresa al fuego de Sagitario, mientras la Luna  se renueva en en Leo (junto a otros movimientos planetarios), el cielo nos empujan a un mes para poner al goce, la creatividad, el romance, la expresión, la exploración, el juego y un toque de lujo como protagonistas para decidirnos a brillar con propiedad y sin egocentrismo (se puede). Iniciamos una etapa distinta.  Las cosas comienzan a moverse a otro ritmo en este agosto. Tampoco es para salir corriendo o creer que tendremos la mega energía. Las idealizaciones ya no van. Ahora podemos reactivar proyectos poco a poco, tomar iniciativas, volver a creer en nuestra fuerza interior y conectar aún más con ésta, integrar los obstáculos vividos…

Se trata de un mes en que -para quienes han practicado este año paciencia y flexibilidad especialmente, lo cual redunda en  mayor sabiduría, por si alguien no se dio cuenta o no lo sabe- comienza a darse mayor movimiento y la Vida sabia nos mostrará los frutos del trabajo interior, como también nos dará más energía para comenzar a hacer. También, para los valerosos que dieron saltos y/o los vivieron obligadamente -este año del Mono está bromista e inquieto-, ahora hay más vigor para sembrar, podrán comprender el sentido de esta nueva etapa y sentir más solidez en los pasos que dieron y darán. Lentamente, todos comenzamos a cosechar un poco más y a ver el horizonte con caminos más marcados…

Como sea, este 2016 que nos llama tanto a la humildad, a lo creativo, al disfrute, al cuidado de nuestra energía, a la me-su-ra, al optimismo con realismo y a descubrir nuestras verdades y propósitos más profundos, ahora nos pide actuar con calma y alegría; con cadencia, en una mezcla armónica de nuestra energía masculina y femenina, reconociendo nuestros avances personales por pequeños que sean y sintiéndonos muy acompañados, porque la Tierra bella que nos cobija sostiene plenamente cada paso de nuestra valiente evolución, del poderoso renacer que atravesamos…

Limpieza transformadora, en medio de 2016

telefonorojo– Si abril le ha traído remezones, marque 1.

– Si ya venía remecido y ahora ha vivido algunas “guindas de la torta”, marque 2.

– Si se despertó su rabia y frustración, marque 3.

-Si se despertó lo anterior y además la tristeza, marque 4.

– Si somatizó en su cuerpo todo lo vivido con alguna enfermedad y/o accidente, marque 5.

-Si quiere mandar a buena parte a un montón de gente, marque 6 con fuerza.

– Si se ha dado cuenta de varias verdades que usted ya sabía pero que evadía, marque 7.

– Si sus canales intuitivos se han incrementado, marque 8.

-Si ha tenido más comprensión del proceso evolutivo (de consciencia) en el que está, marque 9.

-Si siente que ha caído a tierra y que le corresponde iniciar otro ciclo aunque no sepa bien por dónde ni cómo, marque 10.

A estas alturas, creo que yo marcaría todas las opciones, después de estas agitadas semanas, de gran limpieza y, por tanto, de verdades… Pero no son las mismas revelaciones de cosas ocultas que vivimos los últimos tres años, sino más bien verdades que no queríamos asumir pero que sabíamos que eran…

Marte (acción, iniciativa, rabia, rapidez, energía masculina) y Plutón (poder interior, intuición, profundizar, transformación, oscuridad, consciencia) al comenzar su viaje retrógrado el 17 y 18 de abril respectivamente encendieron la “fiesta retro” del cielo para que terminemos nuestros procesos (algunos de lavado y otros de centrifugado) personales y colectivos…

Y la Tierra nos acompaña -como siempre- en nuestros caminos: terremoto en Ecuador, tornado en Uruguay (no casualmente en una ciudad que se llama Dolores), inundaciones en el centro-sur de Chile con mucho barro incluido, Brasil en remezón político, Venezuela al límite…

MARTEYPLUTONMarte y Plutón son primos, ambos son intrépidos y tienen fama -merecida y comprobada- de cabrones; trabajan muy bien juntos, son viscerales y nos ayudan a ver lo mejor y lo peor de lo nuestro pero nunca maquillarán algo, al contrario.  El primero, no sólo nos obliga a atrevernos, sino que además es rápido, muy instintivo,  por lo tanto no permite una acción pensada, es impulso puro: una cachetada, un exabrupto, un abrazo fuerte, un enojo o una alegría, un beso apasionado, un aplauso, un límite; nuestras ganas de hacer algo… Plutón observa en la sombra, mastica y digiere los procesos, nos invita a ir al fondo de nosotros mismos para conocernos y mostrarnos -de forma drástica- lo verdadero, lo que nos sirve, lo que no y todo lo que podemos transformar en nosotros y así completar etapas de la vida. Marte abre el camino y la energía para avanzar en algo y Plutón espera sentado a que nos hagamos cargo  y si no queremos se planta frente a nosotros con ironía… Marte es adolescente y joven, suele ir a todas y luego se aburre o no se responsabiliza de las consecuencias; ahí llega, entonces -además del sabio y realista Saturno- Plutón a conectarnos con lo profundo porque no todo es aventura y adrenalina… Cualquier dolor/rabia/miedo/culpa/rencor/fantasía/secreto/mentira que no hayamos querido ver ni integrar, Plutón lo escarbará y lo sacará a la luz para no arrastrar tanta cosa antes del siguiente paso. Pero también para algo muy importante…

¿Para qué tanta cosa sucediendo y sacudiéndonos?, ¿castigo divino? Casi… Pero no, esa visión es muy antigua y últimamente tengo intolerancia a todo lo caduco: las noticias de tv con el periodista con el agua hasta las caderas jugando a héroe absurdamente y/o preguntándole a gente que está viviendo dolor que qué sienten o qué les parece (%$&#), cualquier idea o juicio políticos de un lado o de otro queriendo mostrar que es mejor, cualquier división en buenos o malos, todos los fanatismos y etiquetas (incluidos los #doglovers, #catlovers y todos los lovers, pasando por los veganos (especialmente a los veganos rabiosos; lo mismo con los ciclistas), las religiones y todos los “istas” e “ismos”)…. Me dan más que sueño y no puedo ni escuchar ni interactuar….

Algunas cosas son limpieza de lo antiguo para terminar de sacar lo que no nos permite evolucionar, y otras, como una que siento que viene pronto para este Sur (Chile, Perú, Bolivia, Argentina) son una activación… Y las limpiezas nos remecen, nos hace ver, despejan el camino, nos obligan a cambiar profundamente y a reconstruir, a reconocer dónde estamos fallando en nuestra consistencia y crecimiento (como el barro en Santiago producto de nuestra infinita ambición representada en el empresariado español, alemán y chileno que, obvio, nunca le pidieron permiso ni al río ni a la ciudad ni a la Tierra para intervenirlos; cuánto nos cuesta la humildad y la conexión básica con el espacio sagrado que habitamos, que siempre nos cobija y nos da claras señales)…

A veces podemos quedar en shock y es necesario contenernos y acompañar al cuerpo, la mente y las emociones, luego vendrá el proceso de integración en el que Plutón -y Saturno- nos acompañará para asimilar lo vivido, comprender las lecciones y volver a pararnos con más poder que antes, más fuertes interiormente…

Ahora que Marte y Plutón están retrógrados por unos meses (hasta fin de junio y de septiembre, respectivamente) nos ponen enfrente temas de fines de 2015 e inicios de 2016 que aún no terminamos de liberar y para eso tenemos que verlos, limpiarlos, asumirlos y transformarlos…

Y a mí este abril retro me trajo de vuelta el proceso de fragilidad y de dolor en el que he estado -como otros pasajeros de este blog- hace unos meses y que voy comprendiendo es un gran cierre -de esta vida y de otras- en torno a mi camino evolutivo, al camino de consciencia que elegí -que no es nada cómodo ni amable a ratos- para habitar esta vida humana… Pero como Marte y Plutón son generosos, le pusieron pimienta a todas mis comprensiones de hacia dónde tengo que seguir en mis decisiones, aprendizajes y aportes (todos venimos a aportar algo, hasta el “malo” más malo; todo sirve, es preciso y nada sobra en esta experiencia humana -respírense eso)… Para mí llegó, por fin, la señorita Rabia a visitarme y estuve a punto de no darme cuenta…

Conozco la violencia (física, verbal, psicológica) desde  que llegué a este planeta y de unas cuántas vidas más. En esta encarnación al principio la viví con mucho miedo y dolor; de grande aprendí -con innumerables pruebas- a aceptarla, a comprender sus sentidos y ahora casi la huelo a kilómetros. Pero lo que más me costó -aún me cuesta- fue tener y mostrar rabia frente a tanto abuso… Y desde niña me di cuenta cuán difícil me era expresarla… Y cuando vi por primera vez mi propia carta astral comprendí muchas claves de este tema que cada cierto rato reaparece en mi vida: rabia, límites…

IMG-20160417-WA0014Cuando el domingo pasado todos los medios de comunicación chilenos pasaban en cadena nacional las inundaciones con barro y agua en Providencia, justo en el sector donde tengo mi consulta, me llegaron algunos mensajes desde el sur y el norte de Chile y de Francia e Italia, de gente que nos tenemos cariño pero no somos tan cercanos, preguntándome cómo estaba porque veían el desastre que se provocó en algunas zonas del centro y sur de Chile, lo tomé con emoción y agradecimiento, como un gesto de amor. De hecho, ya estaba emocionada porque nos comunicamos con Elena, mi amiga/hermana y peluquera, que tiene su peluquería a la vuelta de mi oficina y estaba sola en su casa con bastante angustia de no poder ir a ver cómo estaba todo; también nos hablamos con Patricia, que vive en el mismo edificio y nos mandaba videos algo asustada de cómo estaba la calle y si seguiría; y nos contactamos con un puñado de amigos acompañándonos en medio de la pena/rabia/incertidumbre, además de avergonzarnos a carcajadas de ciertas prácticas periodísticas… En eso, por la tarde, IMG-20160417-WA0065le dejé un audio de apoyo a Javier, porque hace rato quería llamarlo y no lo hacía y ahora veía cómo su local -el ex café bistró Magdalena, actual La Peixatería– donde durante años hicimos nuestro evento de “Noches de tarot”, figuraba inundado por el barro… Al día siguiente, temprano supe que no podría entrar a la oficina y también llamé a mi mamá postiza, Inés, quien tiene su kiosco de frutas y verduras en la esquina y me dijo que tampoco iría, que Robinson, mi amigo y su socio estaba limpiando y ahí nos dimos apoyo las dos… En este barrio varios llevamos mucho rato y yo siento que somos familia, nos contamos la vida, nos reímos, me retan a veces, nos acompañamos y ahora emergió el amor que construimos con el compartir de cada día…

La mañana avanzó entre improvisar otra consulta y llamados varios a la familia del barrio y de repente caí en cuenta de algo que me hizo ver Marte… De las decenas (creo que me quedo corta si digo que son unas cien) de personas que constantemente me piden… ayuda, información, datos, tiempo, compañía, opinión, consejo, contención, espacios urgentes en la agenda, horario especial de atención… Algunas que se dicen amigas (aunque yo sé perfectamente quiénes lo son y quiénes no) y que cada tanto me dicen: “Jime, ando en Providencia, tomémonos un café”… y muchas veces digo que no porque sé que ese café es para escucharlos y no para compartir, aunque unas cuantas veces también los disfruto porque yo también “me distraigo” un rato en medio de la rutina…. Tanta gente que sabe que llevo años en ese sector y que se acercan cada tanto o dicen conocerme delante de otros… Ninguna llamó ni escribió, pese a que el lunes los canales de tv seguían con su cadena agotadora de la noticia… Y ahí Marte me lanzó una flecha y me vino la rabia por lo que llaman -como me dijo una amiga-  “el pago de Chile”, jajaja… Nadie de estas personas preguntó ni nada… Un par aparecieron en la noche o al día siguiente porque mi hermana publicó un sarcástico post en facebook…

Y dije… Años dando energía gratis para que ni siquiera preguntes, de última pa’ hacer el show (la pose)…. Pero en este tiempo de consciencia no hay caretas… Pura verdad… Y en medio me daba risa porque yo no tengo ese ego que necesita ser el centro, nunca lo tuve y por lo mismo sólo caí en cuenta al día siguiente del desastre cuando recordé con emoción que me habían escrito de lejos para saber cómo estábamos por acá pero quienes están a unas cuadras no aparecieron… No me quejo, me encantó enojarme con ganas y ahora tener la energía para poner el límite, limpiar y quedarme con lo verdadero…

fuegoY Javier, después de conversar un rato me dice: qué bueno, Jime, porque tú siempre vas sonriendo y dando energía a tanta gente; me gusta que reacciones-. Y yo digo: sí! Me cansé y estoy feliz porque ahora no hay ni excusas pa’ bancarme a mucha gente-.  Y luego hacemos bromas con guardarles un poco de barro a todos los que me pidan algo…  Enhorabuena! Estoy feliz de recuperar ese fuego porque ha sido mucho… He permitido muchas cosas y no tengo ganas de más… Y siento que Marte y Plutón no sólo me llevan -como a tantos- a ver afuera la verdad, sino dentro mío: cuántas veces yo permití abuso, utilización, agresiones directas e indirectas, que me plagien (ideas de de este blog, incluso), invasiones, etc., sin hacerme cargo y sin contactarme con la rabia por varios motivos, algunos inconscientes, otros no, como mi miedo al rechazo, que hoy Plutón me hace ver incluso con ‘auto-vergüenza’ para poder transformarlo…

Siento que para muchos, la activación que nos seguirá trayendo Marte desde el fuego sagitariano, redundará en más amor propio también, más pureza y autenticidad…

Estoy muy agradecida de todo lo que nos ha mostrado este mes que seguro trae más sorpresas… Como también desde el corazón siento gran amor por todo el camino, con todos sus colores y momentos, aunque confieso también que estoy muy cansada y a ratos no quiero seguir, en esta Vida estoy dando una vuelta que vale como por esta y varias más… E igualmente es mucho el amor que recibimos a cada rato, como el mensaje de Alfredo -pasajero de este blog- avisándome el día antes que cortarían el agua, los amigos y parte de la familia riéndonos a carcajadas y también sosteniéndonos en momentos muy difíciles de estos días; y nuestros guías con su presencia incondicional en cada paso de esta aventura humana llamada Vida…

cofre-luzY como lo dije más arriba, hay una tarea muy importante en el trabajo plutoniano… En lo profundo de nosotros, Plutón resguarda -ayudado por Mercurio y Juno- un cofre muy preciado… Cuando decidimos ir al fondo de nosotros mismos, mirarnos, asumir, integrar y hacer un cambio interno con certeza, Plutón en silencio abre su cofre donde están nuestros dones ocultos, no esos talentos que ya conocemos, sino esos que afloran después -o en medio- de la tormenta, de los momentos en que rozamos la muerte, nos encontramos cara a cara con nuestros fantasmas, decidimos realmente hacer el trabajo interior de despertar y vivir la Vida en consciencia… Allí también están los dones vinculados a nuestra intuición y conexión con otras dimensiones más sutiles y lo que no sabemos que tenemos pero que puede hacernos brillar y conectarnos con una solidez interior y confianza plena en los giros de la Vida para ser lo que realmente somos y hacer lo que hemos venido a hacer…

Ahora podremos conversar mucho más con Marte y Plutón para que nos ayuden a energizarnos, a limpiar lo que haya que limpiar y a sacar de nuestras profundidades lo mejor y lo peor de nosotros para caminar con todo lo que somos… Desde el corazón verdadero…

Yo seguiré conversando con ambos para ver qué tareas me dan y a dónde iremos a celebrar!

Ah! Y si desea contribuir a la recuperación del barrio, este sábado 30 de abril desde mediodía y hasta las 12 de la noche, habrá comida, bebida, música, libros con firmas de autores incluidas, peluquería y quizá consulta astrológica, en calle LAS URBINAS, bajo el lema #arribalasurbinas, en Providencia…. Y si desea comunicarse con Marte o Plutón,  o directamente con sus guías espirituales (todos tenemos guías), respire profundo, marque 0, cierre los ojos y uno de ellos le susurrará en el oído alguna buena pista para estos meses…

Símbolos, gestos y señales 2015

Antes de regresar a Venezuela -vaya valentía!-, Gladys, amiga nueva y colega astróloga, nos recomienda una peli, “Atlas de la nubes”, no tanto por la calidad de ésta en lo cinematográfico sino por la temática y cuánto logra dimensionar el alcance y dinámica de nuestras vidas pasadas y futuras… Igual es Hollywood, pero está buena y me recuerda las lecturas de carta astral donde cada vidas pasadasdía nos sumergimos un poco en esas experiencias de otras vidas que nos regalan distintas cosas: energías, actitudes, talentos, desafíos, gestos y conocimientos que nos ayudan a integrar las piezas de esta encarnación… Y llega a ser divertido de pronto mirar a gente y sentir qué energía o rol tenían en otras vidas… A veces nada más al entrar a mi consulta o en la calle en una conversación cualquiera de café o al pasar, si te detienes un poco se siente ese pasado que enriquece esta vida… También me río bastante con el tema, como cuando nos encontramos con perros de raza pitbull terrier que me parecen tan feos y poco armónicos que los veo y les digo mentalmente (y algunas veces en voz alta lejos de sus dueños): no te preocupes, en la próxima vida vas a ser muy bonito, pero en esta no te tocó no másp; qué le vamos a hacer! -Y me quedo mirando su ‘feitud’ de cuatro patas entre risa y curiosidad…

Todo está lleno de símbolos y señales. Del pasado, también del presente y a veces del futuro. Si nos detenemos y estamos más conscientes podremos verlas, si nos quedamos en la literalidad solamente es más difícil y la vida se vuelve más plana y dormida, aunque a ratos más fácil -para algunos- también, pues pasas por alto gestos importantes de la vida y puedes echar más la culpa afuera en vez de ver que nuestra realidad nos habla a cada instante, tiene que ver con cada uno de nosotros en su contexto y está a nuestro favor…

En el Ritual que vivimos en Curicó, además de la bella mariposa que entró a celebrar con nosotros y a confirmarnos nuestra transformación interior, hubo otro símbolo. Justo cuando nos disponíamos a hacer un ejercicio para transformar los miedos, la pantalla del compu donde pongo la música me dice que queda nada de batería, cosa que no debió haber pasado porque dura bastante y llevábamos poco más de una hora compartiendo. Entonces busco el cable y no está. Mientras, les cuento a todos lo que está pasando: los miedos se están haciendo notar y me (nos) mueven porque ‘amenazan’ con detener el ritual. No encuentro el cable cerca y recuerdo que está en un armario que forma parte de la pared del fondo de la sala. Tengo que interrumpir y con gran simbolismo abrir las puertas de miedo oscuridadcorredera que dan a un espacio oscuro y buscarlo entre los bolsos. Cuando los tengo compartimos lo que acaba de pasar y al final una chica me dice que fue como el miedo clásico que tenemos de niños por la noche: abrir una puerta en la oscuridad… La energía, siempre se muestra y a veces de  forma muy evidente…

Otras veces con un poco de ironía. Como cuando vamos entrando a ver una peli chilena testimonial, “El bosque de Karadima”, sobre el abuso de un sacerdote católico, Fernando Karadima, a un grupo de jóvenes en los años ’80 y ’90; al subir la escala una pareja de adolescentes nos pregunta: ¿Aquí dan “Los Vengadores”? -y yo salto, me río y les digo: no, pero casi, como que sí. Esta es otra versión de esa, jajaja -y nos reímos con ganas mientras los chicos no entienden demasiado. Claro, la peli chilena y el término de este arraigado abuso en una clásica iglesia de Santiago logró salir a la luz por la denuncia de hace pocos años de algunos de los -actuales- hombres que vivieron en silencio esta experiencia oscura en complicidad de varios religiosos y de sus altos mandos… Y como en estos tiempos las verdades de todos afloran con ganas, ahí está también una muestra…

Hay algunas señales que a veces quedan en la incógnita. Durante la lectura de carta astral de Cote, en un momento la oficina se llena de olor a cigarro -puaj!- pero no de alguien que esté fumando, sino de ese típico olor a cenicero rancio… Ambas nos damos cuenta y me levanto a cerrar la ventana que está entreabierta y vuelvo a rociar con el aromatizador que siempre pongo en la consulta y en los rituales, pero también le digo que es muy raro porque nunca me pasó y encima estamos entre dos consultas médicas y nadie fuma (uno de los gestos más pasados de moda y de muy baja vibración, igual que otras adicciones; aprovecho de decirlo!)… Una semana después, Cote durante un taller de biomagnetismo es diagnosticada por el profesor como parte de los ejercicios, y cuando le está hablando de una actitud a cambiar la sala se llena del mismo olor que sentimos en mi consulta y ella se acuerda y se lo comenta al profe; luego a mí. Los tres quedamos en ascuas y le digo que escuche la grabación de la carta astral para ver en qué tema entró ese aroma-energía…

Las señales, símbolos y gestos están por todas partes y es bueno aprender a leerlos, a seguirles la pista y ver/sentir qué nos dicen, hacia dónde nos están guiando. Qué nos recuerdan o advierten. Muchas veces son mensajes de nuestros guías y maestros que asisten nuestro camino. Otras veces son llamados -y gritos en algunos casos- del alma y del espíritu… Pero no importa tanto el origen sino su sentido… ¿Hacia dónde apuntan?, ¿qué me muestran en este momento?… Un amigo que está peleado con su hermano gemelo hace unos meses me cuenta que en abril caminaba por unas tiendas y se queda en una vitrina mirando a la gente que está dentro sin ningún afán. Ve por detrás a un tipo y le recuerda mucho a su hermano. Piensa qué parecido es. En eso el tipo se da vuelta y efectivamente es su hermano. Mi amigo lo llama y lo saluda. El hermano se vuelve sin saludar y sigue en sus compras… Queda triste mi querido amigo, pero al mismo tiempo comentamos la magia de la energía y cómo la Vida le muestra lo conectados que están y cuánto amor hay entre ambos como para sentirlo antes de saber que es él y que encima el destino los junta en un lugar lleno de gente… Más allá del ego de cada uno, hay ahí una señal de amor y unión… También la Vida le da el regalo de verlo después de mucho, aunque sea unos segundos y comprobar en qué vibración está, sin juicio, sólo ver…

Por estas semanas hay también un gran símbolo. El terremoto de Nepal. Por un lado está la tragedia con todo su dolor, muerte, destrucción, desolación y más; dolor que desde acá no llegamos si quiera a dimensionar con los miles de muertos y de sobrevivientes atravesando probablemente el capítulo más extremo y heroico de esta y otras vidas… Y tras toda la energía de muerte que atraviesa a un país que en sí mismo es un gran símbolo dada su milenaria historia, riqueza cultural, arquitectónica, histórica, geográfica y espiritual -uno de sus mayores tesoros-, hay tremendo gesto simbólico… Para mí -es una mirada-, esta es la mega señal del nuevo tiempo: definitivamente dejamos al Era de Piscis y entramos con todo a la de Acuario. Nepal “cae”. Se retira –con sorpresa y devastación evidente. Energéticamente “se ofrece” para mostrarnos que todo lo devocional pese a lo profundo, arraigado, bello, mágico y hasta romántico que pueda ser, ya fue. Aunque suene frío, pero hablo desde lo simbólico: no lo necesitamos ya. Es tiempo de caminar desde el corazón con nosotros mismos. Sin maestros externos sino conectando con el maestro que cada uno de nosotros es. Sin sacrificios, culpas ni separándonos del mundo como ha sido por más de 2 mil años en la era pisciana. Ahora tenemos que hacernos cargo y caminar con dignidad y consciencia en el mundo, en la realidad diaria de cada uno; es ahí -en cada pequeño y gran gesto diario de nuestras vidas- donde tenemos que aplicar nuestra espiritualidad y consistencia interior.

Terremoto en Nepal (foto: Agencias, AP)

Terremoto en Nepal (foto: Agencias, AP)

Esta zona, que incluye a Tibet, que tanto sentido nos dio y que tanto contribuyó al despertar de la humanidad donde tuvieron un rol protagónico en generar una nueva consciencia y conocimientos de invaluable aporte -con los cuales millones nos formamos y otros tantos siguen haciéndolo con el legado del Buda, que con toda su simpleza y contundencia revolucionó la consciencia y la observación de la mente-, se despide con un terremoto que destruye sus bases… Toda la cultura que representan comienza su despedida. No porque se terminen; de hecho si miro la carta astral del terremoto se ve que cosas muy auspiciosas saldrán de todo este dolor. Me refiero que pasan la posta a otras zonas y seres para este nuevo despertar de consciencia… De algún modo, la humanidad ya no podrá mirar hacia allá en busca de respuestas y de prácticas espirituales. Es mucho lo que está destruido: los hermosos lugares sagrados están entre escombros y dada la precariedad pasará un rato antes de que ellos se pongan de pie y de volver a aventurarse a esas zonas, al tiempo que al reconstruirlos pierden parte de su milenario valor y algo de su vibración original… Nos despedimos de Nepal con infinito amor y agradecimiento por toda su entrega, humildad, sabiduría y trabajo al mostrarnos cuánto podemos crecer interiormente si nos dedicamos a observarnos con disciplina y armonía... Honramos este momento, toda su historia y legado….

Igual que como algunos lo han dicho, para mí  la posta espiritual-energética de esta era acuariana está acá, en América del Sur. No porque seamos bacanes (geniales)ja, ja. Sino porque nos corresponde el honor de crecer y ser una fuente de despertar -por tanto de consciencia y sanación- para todos y por largo rato. En muchos gestos esto ya se nota hace años. La magnífica cordillera de Los Andes es y será la protectora de este proceso; como si el Everest y el Himalaya completo le cerraran un ojo y en reverencia le dijeran: bien, ya cumplimos; recibe esta bella y magnífica ‘posta’. Ahora muestra todo tu poder, elévanos y enraízanos al mismo tiempo, te corresponde entregar todo lo que tienes y sabes en este momento crucial de la humanidad… Y acá recibimos esta mega y bellísima misión…

Como le he dicho más de una vez por aquí y en varias conversaciones, “crecer duele”, no a nosotros, sino a nuestros egos, claro, lo cual no le quita peso pero nunca está demás recordarlo… Dentro de nosotros está todo intacto y listo para brillar cada vez más con cada aprendizaje, pero nuestras caretas, comodidades y fijaciones salen trasquiladas. Para eso tenemos en esta América el privilegio de contar con decenas de terapias -desde las más ancestrales hasta las más innovadoras- que nos ayuden a abrazar a nuestro ego para que nos acompañe en la tarea y podamos soltar hábitos (auto)destructivos… En tiempos de crecimiento uno de los gestos más sagrados, que hace la diferencia y cambia nuestra vibración es: PEDIR AYUDA. Ojalá lo recordemos constantemente en este ciclo tan bello y desafiante…

Los Andes con su majestuosidad y sus volcanes, nos recuerdan lo jóvenes que somos a este lado de la Tierra donde todo está tan vivo y bullente, listo para ser entregado a este nuevo ciclo que nos pide más creatividad, autencididad, poder interior, verdad, intuición, madurez, risa, amor por nosotros mismos, por todos y el Todo que somos…

Mientras, Chile -nuestro sur americano y nosotros- seguimos purificando tanto valles como volcanes, política, economía y, sin duda, el poder y cómo lo manejamos… Muchas señales de limpieza tenemos por aquí, pero la más importante es la interior. Este mayo nos propone bastante introspección y nos anima a despejar desde espacios hasta relaciones. Mediados de 2015 nos quiere más livianos y claros frente a nuestras vidas…

Y cuando termino de escribir esta nota me cuentan otra señal: después del terremoto en Nepal el Everest se elevó. Como si nos recordara desde la altura que las experiencias de quiebre y de dolor nos hacen crecer y elevan nuestro poder aunque nos cueste ser capaces de verlas y sentirlas de esta forma… Desde este sur poderoso y remecido, seguiremos creciendo, aportando y reconociendo cada pista del camino. Gracias Nepal ❤

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Gracias, Serpiente. Ahora a cabalgar, trotar y pastar

serpienteaguahuella… ¿Cuántas vueltas las de enero, no? Parece que el segundo enjuague está con ganas sacándonos las últimas cosas pegadas y se asoma de a poco el centrifugado 2014… Aguante! … Marte (acción, fuerza, rabias) en Libra (relaciones, armonía, justicia) está que arde: nos tiene trabajando a varios en nuestros vínculos, en los límites -todo un arte- e intentando mantener un equilibrio interior que por estos días se desdibuja a ratos. También nos tiene muy activos mentalmente, a ratos con dudas y tomando decisiones repentinas frente a desafíos, que nos estimulan y nos recuerdan nuestra valentía. Y Venus (relaciones, expresión) asentada en Capricornio (energía material, esfuerzo) está en algo parecido: sorteando la aridez y la realidad pura y dura, aunque hoy ya se despeja un poco y vuelve a conectarnos con el disfrute, después de enseñarnos cómo relacionarnos mejor tanto con todo lo que consideramos valioso, incluido el dinero, como con aquellos vínculos que son parte de nuestra historia, y nos puso en frente el maravilloso ejercicio de hacernos cargo, situación luminosa que alivia y duele al mismo tiempo, como bien me lo recuerda un querido pasajero de este blog, Carlos, con su corazón y consciencia pulsando fuerte…

Y nuestra amiga sonriente, la Serpiente de agua se despide. Ella, que tanto nos obligó a mudar la piel, a despojarnos y a practicar el desapego, a renovarnos por dentro y por fuera, que tantos regalos nos dio para nuestra madurez y consciencia; bate su cola y su cascabel con alegría y nos pasa los últimos exámenes, a ver si realmente crecimos. Entonces nos pone temas ineludibles en frente, nos premia con sincronías inesperadas, manos que nos ayudan, respuestas a nuestras interrogantes… Ella deja su huella -o su piel- en la tierra para que el Caballo de Madera la olfatee y sepa en qué proceso estamos… Porque aquello pendiente aparecerá con relinches y todo…

…Este primer mes del 2014 y el último de la serpiente parece una buena fotografía de lo que serán los meses que vienen: hay tentaciones fuertes para que nuestro ego se quede pegado en conductas antiguas o evasivas en vez de crecer, cambiar de reacción, estrategia o actitud y así iluminar nuestras vidas… Hay un vértigo en el aire que pone muchas cosas por hacer y cuesta organizar los tiempos, junto a una impaciencia que nos jode y nos hace creer que tenemos que ir rápido… Hay señales poderosas y concretas de los temas que tenemos pendientes para que podamos trascenderlos (sanarlos)… Hay giros del destino que nos llevan a situaciones impensadas y estamos obligados a aceptar y flexibilizarnos… Y está -todo el rato- la consciencia colectiva creciendo de forma impresionante e irreversible, lo cual nos recuerda el tiempo mágico que protagonizamos, nuestro rol en éste y el privilegio de estar aquí y ahora, por doloroso o incómodo que resulte en ciertos momentos…

San Miguel de Allende

San Miguel de Allende

Órale

Aunque el destino me lo había propuesto varias veces antes, no había tomado su invitación hasta ahora… Sin pensarlo mucho le hice caso a la energía serpentina y aparecí en el DF, México, por unos días de enero… Sin ninguna expectativa me dejé sorprender y encantar por la palabra que más define -a mi juicio, desde la mirada en unos pocos días- a este país: intensidad; en estas tierras con tanta historia, sabor, color, tradición y extremos. Pero no me da para estar mucho en la agitación de la capital, así que después de subir las pirámides de Teotihuacán y visitar el Zócalo, Chapultepec y la basílica de Lupita (patrona de América y de este blog), alias -con todo respeto- “La Porfis”, nos vamos al encantador San Miguel de Allende para recorrer las calles coloniales empedradas y empinadas, y bajar el ritmo de este tiempo que a muchos nos tiene cansados, pues no hemos podido parar… Una noche fría, después de ver el atardecer desde lo alto y bajar por el parque Juárez, entro de curiosa, y animada por un vecino amable que me dice: “pásele no más, señorita, si está abierta la parroquia”, a una pequeña iglesia de piedra encumbrada en un rincón del cerro con una plazuela dura rodeándola… Yo me quedé escuchando unas voces, por eso el vecino me dice de entrar… Entonces avanzo y, además de ver a la omnipresente Lupita en el altar aún adornado con motivos de Navidad, me quedo admirando la belleza del alma de tres personas (una en la puerta) que rezan y cantan el rosario con dedicación, mientras mis ojos se ponen vidriosos de emoción -y liberación de recientes dolores- al ver la escena colorida y oír el canto vibrante que eriza la piel…

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Aunque puede ser una escena recurrente en América y otras tierras, no todos los días se palpa la devoción, la pureza y la entrega con esta simpleza que sobrecoge en el silencio de la noche… El paseo continúa con regalos, como una fiesta en el pueblo que pasa de música docta a los clásicos mariachis cantando en el zócalo de San Miguel, al costado de la imponente catedral: “Si nos dejan”, “México lindo y querido” y otras, que pese al frío, cientos de personas corean y aplauden. Y muchos nos quedamos hasta el final porque el espectáculo cierra con fuegos artificiales muy abundantes, al estilo charro, mientras me río y disfruto todo lo nuevo, junto a más turistas (mucho gringo de viaje y avecindado) que le tememos a las “chispas pirotécnicas”, mientras los mexicanos ni se inmutan y sólo gozan el espectáculo bien de cerca y con mucho ruido…

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El zócalo de Taxco se llena de música y colores

La aventura seguirá un par de días después por Taxco, ciudad blanca y platera, que de nuevo nos sorprende con una fiesta local en que eligen reinas y la ciudad se llena de colores y procesiones que mezclan influencias españolas y otras originarias y aparecen hasta vaqueros en el zócalo que se revoluciona con el movimiento. Antes tuve una buena charla con un señor que vende cuarzos y con quien echamos bromas pues me toca regatear el precio y cada uno va por lo suyo, hasta me ofrece almuerzo si quiero, jaja, y no me cree que vengo de Chile porque no me encuentra acento, mientras saboreo un jugo de naranja-mango recién hecho en el mercado municipal… Al día siguiente regreso al DF y disfruto el museo-casa de Frida Khalo y un par de mercados de comidas y artesanías vibrantes de identidad…

En medio de todo recorro el año de la serpiente y todos sus movimientos, sus regalos y dolores… Sus giros. Su rapidez, su intensidad y energía implacable y me pregunto si aún quedará algún coletazo serpentino… Al llegar a Chile el gran tema es un fallo sobre límites marítimos de Chile y Perú que se decide en La Haya. Lo siento pero no puede interesarme menos el tema, no me da ni para eZzzcucharlo, me parece demasiado antiguo y puro ego pegado… Creo que puede servirnos para aprender lo que no hay que hacer, menos en estos tiempos…

Cabalgar con equilibrio

En Santiago la agenda se llena entre cartas astrales, encuentros con los amigos en tardes de verano en distintas terrazas de Providencia, los últimos e imperdibles capítulos de mi fanatismo televisivo del año: la telenovela Avenida Brasil, que le pone hasta su cuota de consciencia al final entre la victimaria (I love Carmina) y la víctima;  sesiones de canalización y terapia… Recién puedo sentarme un poco el último viernes de enero al final de la tarde, antes de ir a encontrarme con otra amiga a otra terraza…

Siento que más allá de a dónde nos lleve el galope del caballo de madera 2014, lo importante será mantener la armonía, el equilibrio interior, pues estarán pasando cosas importantes y desafiantes. Por eso -como la vida-  habrá momentos para cabalgar, otros para bajar el ritmo y otros para detenerse a pastar y eso habrá que respetarlo si queremos salir airosos. Miro la carta de ingreso del año, la tarde de la Luna Nueva en Acuario y me parece que es un año de mucha sanación; que nos propondrá -quizá nos obligue a- generar giros en nuestros caminos de vida y carrera laboral que nos contacten tanto con la libertad como con la autenticidad; que nos instará a aprender a relacionarnos con más profundidad y gozo; que nos regalará la decisión de conectarnos con la abundancia y la fe en la Vida; y, como me lo señalan hace rato, tendremos que iluminar nuestras emociones dañinas que nos tironean y nuestros hábitos evavisos tan seductores para que aterricen y se vuelvan prácticos y no nos saquen del centro donde está el bendito equilibrio y la conexión con lo sagrado…

A ratos el caballo nos pedirá domar actitudes, y en otros liberarnos del ensillado para volver a nuestra esencia pura y libre… Y frente a explosiones, derrumbes y movimientos de tierra, tendremos que estar muy despiertos para saber qué hacer en vez de huir despavoridos…

Ahora comenzamos los nuevos senderos de un año apasionante, que viene a ser el cuarto de un bellísimo ciclo de crecimiento que está sacando lo mejor de nosotros. Con cabalgata o trote podemos comenzar a cosechar, explorar otros caminos, disfrutar del pasto y de la sombra, y encontrar buenos compañeros de aventuras. Depende de nosotros, de nuestra constante conexión con el corazón, qué lograremos conquistar, cómo y para qué… Estaremos muy guiados y acompañados si abrimos los ojos del alma, y tendremos que recordar sacudirnos los pesos o las moscas del lomo, además de reírnos mucho de y con nosotros…. Aquí vamos otra vez… ¡Partieron!

Tomada el verano 2012, al bajar del Morado, zona central de Chile

Tomada el verano 2012, al bajar del Morado, zona central de Chile

Terremoto en Japón: otro golpe a nuestro ego

Podría partir esta columna con un espacio en blanco, a modo de silencio. Silencio no sólo por las miles de víctimas del impactante terremoto y tsunami en Japón, sino también por el dolor y la angustia que hoy cruza al planeta….

Click aquí para seguir leyendo.

El terremoto y tsunami en Japón conmueve al mundo (Foto Emol.com)

Pura Sanación

Colonia Valdense, Uruguay

Hablando de temas de la salud y las emociones (que obvio que tienen todo que ver una con la otra), Yvonne me nombra al curandero del pueblo. Como que me propone ir. Y ni alcanza a terminar la frase y yo digo/siento que sí, que todo el rato me interesa visitarlo. Y no sólo para que me sane. Ya sólo el hecho de conocerlo me parece una aventura  y una conexión con la sabiduría.

Encima, Yvonne me cuenta que hasta los médicos le mandan pacientes cuando la medicina alópata no da  con la respuesta a ciertas enfermedades.

Y, bueno, vamos. Cruzamos el campo entre pequeñas lomas y caminos de ripio, pues el “chamán del pueblo”, vive en una pequeña casa en medio de la nada. De hecho, por el camino lo único que nos cruzamos fue una casa con autos de los años 50 y 60 (supongo) en el frontis, y más allá un rebaño de vacas con su pastora.

Colonia Quevedo, camino a lo del Curandero

En ese momento Yvonne avanza el auto hasta las chicas rumiantes, mientras yo intento sacar la cámara pero se atasca. Y mi amiga, sabiamente, me dice que deje la cámara y vivamos esto. Entonces, apaga el motor y nos vemos inundadas de la energía imponente y cadenciosa de ellas. En silencio, se acercan, miran, mugen… Se me humedecen los ojos… me emociona su energía, siento sabiduría, su nobleza; veo sus ojos enormes, profundos y algunas miradas algo curiosas y medio sarcásticas, como diciendo: “cuidado que aquí vamos nosotras primero”…. Una de las últimas vacas en pasar roza el auto y nos reímos. Al final la mujer que las cuida, nos saluda. Y yo me quedo con el corazón latiendo de alegría…

Con ese preámbulo llegamos a lo del curandero. Es un señor canoso, de ojos verdes, que podría tener 70, como 80. Tiene chispa y eso no es común por estas tierras, donde a veces la energía suele ser más de tierra y aire, más seca. Nos saluda e Yvonne le cuenta que “te traigo a esta amiga chilena”… Y él exclama: “¡De Chile! …El país de los terremotos, viste qué terrible eso de la tierra allá?”, me dice mirándome a los ojos con complicidad.

Yo, que ya venía emocionada, lo veo y me conmuevo. Y luego cuando ya comienza la sesión sanadora se me cae una lágrima y suspiro. No hay motivos lógicos, pero del alma sí hay razones, claramente.

Una vez sentada en mi lugar le pregunto su nombre: Miguel Ángel, responde. ¡Guauu!, exclamo por dentro, como el arcángel.

-Qué bello nombre -le digo.

-A vos te parece? -me dice, mientras se voltea con su chispa en los ojos. -Y si- agrega.

En la sesión me pide mi nombre completo, hace distintos ritos simples, sin parafernalia, lo cual es un agrado -miren que en mi vida he ido a decenas de sanaciones, algunas hermosas y otras no muy creíbles-, mientras me pregunta cosas en el típico modo uruguayo y agrega: “¿Te gusta el Uruguay, verdad? Esto es un paraíso, nosotros no sabemos lo que tenemos, los uruguayos no nos damos cuenta del paraíso que tenemos”. Yyo asiento, de hecho lo dije en el post anterior.

La sesión avanza con algunos rituales, mediciones y especie de digitopuntura,  y luego ciertos rezos en susurro (la parte que más me gusta), mientras su mano repite un símbolo en mi frente que supongo es la señal de la cruz, pero que como va rápido la siento como si estuviera dibujándome el signo del infinito… El mismo signo que no casualmente canaliza una amiga dedicada al reiki, el mismo pez del tiempo del maestro Jesús… Guau! Qué potente todo!  Adoro los símbolos ancestrales que se presentan a cada rato en nuestras vidas.

Mi querido curandero me da algunas indicaciones, le doy su dinero “a voluntad, si no tenés vos venís igual, que yo te atiendo”,  y nos despedimos con mucha alegría, en un gran abrazo. Lo vuelvo a mirar y siento la energía de los lamas tibetanos… Me dice que me seguirá santiguando a distancia…

Yo me voy silenciosa. Agradecida. Conmovida. Feliz. A la tarde y al día siguiente siento un poco de molestia en mis oídos y la garganta, la zona que tengo delicada y recuerdo: Ah! El curandero está haciendo su trabajo! Qué bellooo! GRACIAS!

TERREMOTO EN CHILE: GRACIAS POR EL DOLOR (2da Parte)

Este relato es –entre otras cosas- para honrar a las víctimas más afectadas, para que no olvidemos su dolor y para que recordemos ayudar con acciones y en lo cotidiano, incluso con nuestro CAMBIO de actitud, donde sea que estemos…

Esa noche, sola en el 5° piso, me desperté pasadas las 3.30 de la madrugada con lo que parecía un temblor más en Chile. Ese movimiento que da un poco de susto, pero que está en el ADN e inconsciente colectivo chileno.

Cuando dejó de ser un simple movimiento, me levanté agachada y me afirmé como pude de un mueble, mientras todo el edificio se agitaba, el ruido causaba horror y, al mismo tiempo, yo rezaba a todas las figuras sagradas que recordé y pedía que terminara, recuerdo haber repetido en voz alta: “Por favor, Dios, que termine”… Pasados más de dos minutos la Tierra cesó de rugir.

…No entré en pánico, sí en mucho miedo, angustia y también estremecimiento por lo que podría haberle pasado a otros. Yo estaba bien. Tenía un nudo en el estómago que me duraría horas y mi cuerpo tiritaba entero con una sensación de fragilidad y de rozar la muerte que no olvidaré.

Enseguida recibí la llamada de mi hermana que estaba en el sur de Chile. Luego mis padres y nos comunicamos con algunas amigas, una de ellas había caminado unas 12 cuadras a oscuras por Santiago hasta la casa de su abuela que, como ella, vive sola. Llamé a mi tía anciana que también vive sola y camina poco. Estaba asustada como todos, pero bien y a oscuras, pues no podía moverse para buscar una vela.

Luna llena desde Santiago, el 27 de febrero a las 4.23 am

Abrí la puerta. Se escuchaba el ruido de vecinos bajando por las escalas, dejé abierto, quizá para que supieran que había alguien ahí. Luego abrí las cortinas: el cielo verde muy oscuro, la luna llena pero no radiante y una capa de polvo que se levantó sobre edificios y el cerro San Cristóbal. Santiago completamente a oscuras, con gritos, llantos, sirenas de distintos vehículos de emergencia, gente caminando con desesperación, autos que apenas circulaban …Se me cayeron las lágrimas… Comencé a pedir, a pedir por todos los seres que podrían estar sufriendo, a pedir que el daño se detuviera, que todos los seres pudieran estar protegidos. Que el miedo se aplacara; comencé a mandar amor desde mi balcón…

Sé que en medio de todo me vestí, junté agua, desenchufé todos los aparatos y reparé en que increíblemente nada se había caído ni quebrado. Mis padres volvieron a llamar pues escuchaban la radio del auto y se confirmaba: Terremoto en Chile, grado 8,3 en Santiago.

Encendí un par de velas, una en mi altar en la sala, y frente a figuras sagradas de oriente y occidente comencé a mandar amor, paz, protección, calma para todos los seres. También agradecí. Venían réplicas del terremoto, pero sabía que serían más suaves, ya no me levantaba. Después de casi dos horas del terremoto bajé al primer piso. Ahí había luz de generadores de emergencia y decenas de vecinos en pijama asustados intentando llamar por celulares, una familia entera en silencio y cabizbajos, algunos perros con sus amos, gente que venía a buscar a otros. El edificio comenzaba a vaciarse, mientras el conserje corría a resolver cada detalle, una señora ofrecía pan a los que quisieran, una chica pegaba un letrero para encontrar a su gato enfermo que había desaparecido y un abuelo recolectaba a sus nietos mientras cargaba a una bella bebé en brazos. Fue bueno bajar, sentí eso que a veces olvidamos: somos todos iguales, nuestro corazón y sus latidos son los mismos. Conversé un poco y subí, a seguir meditando-rezando para esto que estábamos viviendo.

El mar arrasó con Pelluhue, localidad cercana al epicentro del terremoto. (foto Emol, AP)

Cerca de las 7 de la mañana volví a la cama y me desperté por otra llamada familiar. Había vuelto la electricidad y encendí la TV. Ver imágenes y noticieros en plena madrugada de sábado fue la certeza: Terremoto en Chile grado 8.8 en las ciudades del Sur. Con la cabeza aturdida, el cuerpo apretado, el corazón roto y los ojos vidriosos miraba las imágenes: Qué dolor. Y todavía no vería todo. Aún no llegaban imágenes del tsunami en las costas, eso sería aún más estremecedor.

Pasadas las 10 de la mañana, por fin conseguí comunicarme con una amiga española que vive en Santiago en un piso 9 y que me tenía preocupada. Ella estaba en shock, se había paralizado frente a este movimiento telúrico completamente desconocido por ella y al lograr comunicarse por primera vez con alguien rompió a llorar a borbotones por el teléfono, mientras yo emocionada trataba de contenerla. Cuando colgamos envié un mail a su familia y amigas que estaban expectantes pues ya se sabía la noticia en Europa pero no tenían comunicación.

Volví a llamar a mi tía. Contestó un vecino y me dijo: “la señora Carmen está bien, la llevamos a otro departamento porque le estamos ordenando todo lo que se cayó; no se preocupe”, le agradecí y se me volvieron a humedecer los ojos, esta vez por la belleza del alma humana.

Zona central de Chile (Emol.com)

El día continuaría en casa de mis padres, lento, silencioso, aturdido, acompañado, sin apetito, con llamadas de amigos y familia, bellos mensajes de Uruguay, España, Argentina, Brasil, Alemania, México, Colombia, Inglaterra, Francia; y seguirían horas dolorosas, conmovedoras, preocupantes, compasivas. Pero curiosamente me sentía muy viva, no de vitalidad, sino por dentro, conectada, consciente, presente.

En la tarde, por primera vez reparé en que mi madre también tenía un altar en su cuarto, el de ella es católico: algunas Vírgenes, una imagen de Jesús, la Biblia, una vela, unos santos y una foto de mi abuela a la que no conocí. Tomé la Biblia y pedí un mensaje para entender este momento de Chile y la humanidad; cerré los ojos y abrí una página con la mano izquierda, mi dedo índice se posó en el capítulo 4 del Libro de Las Lamentaciones. El profético mensaje era nada menos que un poema de dolor por la destrucción de Jerusalén (Sion) a.c. (la explicación está aquí y pueden leer el texto bíblico acá) y me confirmó parte del sentido que veo y palpo de este desastre.

La estrella de Chile

Sí, nosotros, el país modelo de Sudamérica, ese al que todos elogian, ese que no vive la crisis internacional porque su manejo macroeconómico es inteligente y precavido, ese del cual muchos extranjeros me dijeron últimamente “Santiago parece primer mundo”; ese que tenía como agotadora, fantasiosa y cruel meta social el éxito y la estabilidad; ese que se había vuelto tan frívolo e insustancial sobre todo a nivel mediático; ese país con ciudades más bien plásticas que buscan parecerse a Miami en vez de rescatar nuestra

La caída de una autopista en Santiago (Foto Emol.com)

identidad mestiza; ese país con ciudades segmentadas donde nos clasificamos y desconfiamos según el sector donde vivimos y cómo nos vestimos o hablamos; ese para el cual el nuevo Presidente prometía majaderamente hacerlo crecer al 6 % y “terminar con la delincuencia”, como si fuesen los únicos temas relevantes para una nación y su gente; ese que comenzaba a celebrar su Bicentenario y lo abría con un Festival Internacional de Viña del Mar que no casualmente culminaba justo el 27 de febrero –que, por lo tanto, quedó trunco- y que como nunca en los últimos años se evaluaba francamente aburrido y mediocre, pues era un hecho que no había figuras actuales ni relevantes. Ese país limpio y ordenado, lleno de camionetas 4×4 y autos último modelo; con habitantes colmados de tecnología y cuyo ícono del avance social era el televisor plasma, la BlackBerry o el departamento propio encumbrado en edificios modernos; ese en el cual yo apenas ubicaba de vista a un par de vecinos de mi piso… Ese país envidiado, admirado e imitado…

Sí, este país, Chile, también es FRÁGIL, también puede sufrir y mucho. No somos intocables. Los desastres no sólo afectan a países pobres u orientales. No, este país estrella –como cualquier otro que descansa en su aparente actual buena fortuna- también puede ser quebrantado por el dolor y de forma aleccionadora.

Y –por supuesto que con todo mi respeto y honor a la víctimas más afectadas- enhorabuena.

Siento que somos afortunados de ser elegidos por la naturaleza, por el Universo y su energía sagrada.

Tenemos la enorme oportunidad DE NO SER LOS MISMOS después de este terremoto. Qué bien. Nuestro pecho se estremeció y puede estar trizado aún, pero también se ABRIÓ.

Nuestra CONCIENCIA se sacudió. Nuestra humildad brilló, puede seguir haciéndolo y nos insta a recordar y aceptar que no manejamos el destino a voluntad y que la ansiada estabilidad no existe. Nuestros MIEDOS afloraron y nuestro agradecimiento se asoma con fuerza.

Qué alegría, podemos ser más sensibles, tenemos el inigualable regalo de estar más conectados con nuestras almas y con nuestra vulnerabilidad. Ahora –confío y es la idea- todos podemos estar más conscientes de lo realmente importante: El AMOR. Pero el amor verdadero. No esa emoción hollywoodense, ni el sentimiento dramático ni el dependiente, no ese que andamos buscando afuera, sino LA BONDAD DEL CORAZÓN.

Lo único que no se derrumbará nunca con ninguna tragedia es esa LUZ, esa energía poderosa que llevamos dentro y que es necesario sentirla, contagiarla, esparcirla, ofrecerla y recibirla HOY, no mañana.

GRACIAS, qué dolor tan sanador.